Por Mariano Pacheco. Mucha gente y muy pocos bombos. Mucha agua mineral y mucha bandera argentina. Algunas pancartas y nada, pero nada de cerveza y vino. Los choris que se apilaban sin vender (aunque sí las hamburguesas). Un reclamo de corte individual y una ausencia fuerte de cuerpo colectivo. Una Plaza típica del “a mí me molesta que…”.
