En la frontera pudo respirarse un aire de convivencia y fraternidad bien distinto al que agitan gobernantes y medios de comunicación. El desafío: revertir la matriz de enemistad que instalan quienes hacen negocio con la guerra.
Venezuela
Un relato en primera persona de la visita a la comuna venezolana El Maizal
Estados Unidos continúa su embestida contra Venezuela
Por Gerardo Szalkowicz y Lucio Garriga* El chavismo logró una rotunda victoria en las elecciones regionales, quedándose con 18 de…
La tendencia parece clara: conforme han ido aumentando los padecimientos de la población debido a la grave situación económica, ha venido perdiendo terreno la idea-fuerza de lo comunal, del poder popular.
Algunos análisis de derecha y de izquierda coinciden en un punto: el chavismo ya no tendría fuerzas para la batalla. El movimiento histórico sería una imagen despintada de lo que fue, con capacidad para unos últimos guantazos al aire en una pelea perdida, a punto de caer por nocau furioso o sobreacumulación de golpes. Así lo repiten desde hace varios años, cada vez más seguros, y de esa certeza desprenden conclusiones que escriben en artículos o proyectan en planes para el definitivo retorno al poder político.
La organización “Tradición, Familia y Propiedad” nació en 1960 en Brasil, inspirada en el libro “Revolución y Contrarrevolución” de Plinio Correa de Oliveira, que propuso un marco teórico, que bien puede asociarse a los principios del fascismo.
Respuesta a la editorial del tradicional Diario
Las mujeres bolivarianas, como Manuela Sáenz, están liberando al pueblo libertador. Rehacen la historia en clave colectiva. Y con ellas, laten nuestros corazones rebeldes. Con quienes han hecho del “chavismo bravío”, no un eslogan de culto patriarcal, sino una apuesta a la libertad, desde abajo, desde las comunas socialistas y feministas.
No debería haber lugar para un pos-chavismo. Para un chavismo de integración que sacrifique sus costados más rebeldes y luminosos. El chavismo ha demostrado ser cauce capaz de abrir nuevos caminos a la socialización. ¿Quién podrá negar –¡justo ahora!– sus aptitudes de crear la víspera de un cielo definitivo?
