Pachorra

Cuando la redonda volvía a picar de a poquito, cuando tímidamente nos animábamos a sacarnos esa camiseta que desde el 25 de noviembre llevamos de piel, la pelota se vuelve a pinchar, se nos vuelve a colgar, la volvemos a tirar en el patio de doña Norma o don Julián que nos la esconde por un tiempito y nos corta la tarde y el juego. Se fue Sabella.