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Por Laura Salomé Canteros. A seis años del secuestro, asesinato y desaparición de Luciano Arruga miles de personas marcharon por Lomas del Mirador repudiando la violencia institucional. De cómo se consolida un ícono y de porqué hoy su cara está en todas las paredes y es un ejemplo que no para de enorgullecer.
