Organizaciónes preparan el Primer Festival Dignidad Migrante. Se realizará en el Parque de la Estación, en la ciudad de Avellaneda el día el 27 de septiembre. La actividad busca mostrar la diversidad y aporte de lxs migrantes a la cultura y economía. Pero también denunciar las políticas antimigratorias impulsadas por el gobierno nacional.
Por César Saravia/ Foto Alejandra Malcorra – Archivo Marcha Noticias
Como suele ocurrir en contexto de crisis y ajuste neoliberal, los gobiernos que impulsan medidas empobrecedoras encuentran en los migrantes un chivo expiatorio a quien culpar. Estigmas e ideas como que los servicios de salud y educación se encuentran saturados por culpa de la migración, son rápidamente difundidas e instaladas como sentido común.
Pero en un contexto de avance de ultraderechas y fascismos este discurso se internacionaliza de una manera que incluso resulta forzado. La “trumperización” de la política migratoria en Latinoamérica asume elementos performáticos y marketineros que poco o nada resuelven los problemas de las grandes mayorías, pero que sí que impactan en la vida de las minorías.
Estos discursos adquieren una dimensión territorial cuando se traslada a redadas como las que llevó a cabo la Policía Federal y la Dirección Nacional de Migraciones a inicios de este año en Villa Celina, en el partido de La Matanza. Se trata de operaciones con una fuerte carga mediática y detenciones que rápidamente remitieron a las redadas estadounidenses llevadas a cabo del ICE de Trump.
Según datos de organizaciones migrantes, solo en lo que va de 2026 se han llevado a cabo más de 20 redadas en zonas donde la población migrante tiene fuerte presencia. Para Lila Baez, migrante paraguaya organizada en la Secretaría de Trabajadores Migrantes, “este tipo de mecanismos constituyen un relato en que se configura una lógica de migrantes buenos y migrantes malos”. Pero el migrante malo, siempre es el que vive en barrios populares y no otros como Peter Thiel que descansa en una mansión.
¿Qué cambios ha impulsado el gobierno?
En mayo de 2025 el gobierno emitió el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 366/2025. Este decreto tiene como efecto una restricción a los derechos a la salud, educación, radicación y a la ciudadanía. Entre los principales cambios que contempla es que los servicios de salud pasan a tener un costo para personas que cuentan con residencia temporaria, transitoria o precaria. Anteriormente la Ley garantizaba el derecho a la salud sin importar el estatus migratorio. Cabe mencionar que los casos de emergencia fueron excluidos dentro de estos cambios.
En lo que refiere a educación, se mantiene el acceso gratuito en los niveles iniciales, primaria y secundaria. Pero se limita el acceso gratuito a las universidades a personas sin residencia permanente. Si bien el decreto no obliga a las universidades a cobrar este arancel, deja abierta la posibilidad.
El cambio además señala que las personas que hayan ingresado de forma irregular, ya sea por motivos no declarados o puntos ciegos, podrían ser expulsadas. Este mecanismo de alguna manera desincentiva a las personas a acercarse a regularizar su situación. En este sentido, el Estado cambia su perspectiva de la migración como derecho, hacia una que restringe y criminaliza.
Este decreto, además de ser criminalizador y tener tintes xenófobos y racistas, es inconstitucional. Pues la Constitución de la República, en su artículo 4, establece que la migración es un derecho humano. En este sentido viola la Declaración Universal de Los Derechos Humanos, que establece que los derechos son siempre progresivos y no regresivos.
En relación a la obtención ciudadanía, el gobierno modificó el procedimiento, que a partir del 2025 pasa a ser potestad de la Dirección Nacional de Migraciones, en lo que siempre fue un trámite de tipo civil. Con esto el mensaje que envía el gobierno es de que su política migratoria está bajo el ala de su política de seguridad.
En 2026, con la entrada en vigencia del DNU 681/2026 el gobierno estableció que serán expulsadas o se negará el ingreso a aquellas personas que “expresen mensajes de odio contra Argentina”. Sin embargo, no aclara a qué se refiere con mensajes de odio, ni tampoco justifica la necesidad de un decreto de este tipo. Esto abre un camino enorme hacia arbitrariedades, y restringe la libertad de expresión de personas migrantes pero también de organismos internacionales y activistas extranjeros, como ocurrió con Thiago Ávila, a quien el gobierno argentino prohibió la entrada por su compromiso con la causa palestina.
Dignidad Migrante como forma de resistencia
Frente a este escenario, las organizaciones migrantes anteponen el concepto de Dignidad Migrante. Se trata de una idea que reivindica desde la alegría, la integración cultural y el derecho a echar raíces, a la migración.
Para ello, este 27 de septiembre se llevará a cabo el Primer Festival Dignidad Migrante, en el municipio de Avellaneda, en el Parque La Estación, Gral Güemes al 700. Este festival es impulsado por diversas organizaciones políticas, sociales y migrantes, con apoyo del municipio.
Será una jornada de lucha y disfrute que contará con talleres, mesas informativas, feria de la economía popular y música latinoamericana de distintos países de la región.

