
Por Leandro Morgenfeld. El viernes pasado terminó la cumbre del G-20 en Francia. Como era de esperarse, sin demasiados resultados concretos. Con el gobierno griego buscando espasmódicamente una salida a la crisis y la amenaza del contagio europeo a la orden del día. Con Berlusconi de salida y con España, Italia y Portugal como próximas víctimas, una vez que Grecia abandone, como se especula, el euro.





