
Por Diana Broggi. “En el nombre de Tinelli, Rial y el Gran Hermano” (entre muchos otros) se inscribe toda una modalidad televisiva que hace varios años se ha instalado en la pantalla argenta y del resto del mundo, atesorando una continuidad alarmante para un dispositivo cultural dirigido a producir una subjetividad de masas funcional a las estructuras vigentes.









