Feminismos

La escena podía parecer a primera vista algo confusa. Un puñado de locas, maricas, tortas vestidas de amarillo impecable, globo en mano, en la puerta del Teatro Metropolitan, plena calle corrientes. Una bandera rosa gigante que lxs cobijaba, con una frase certera e impertinente en una ciudad en la que la mitad del electorado elige a Cambiemos: “Macri es hambre, ajuste y represión. NO EN NUESTRO NOMBRE. Justicia por Diana Sacayán”.

La organización “Tradición, Familia y Propiedad” nació en 1960 en Brasil, inspirada en el libro “Revolución y Contrarrevolución” de Plinio Correa de Oliveira, que propuso un marco teórico, que bien puede asociarse a los principios del fascismo.

Las mujeres bolivarianas, como Manuela Sáenz, están liberando al pueblo libertador. Rehacen la historia en clave colectiva. Y con ellas, laten nuestros corazones rebeldes. Con quienes han hecho del “chavismo bravío”, no un eslogan de culto patriarcal, sino una apuesta a la libertad, desde abajo, desde las comunas socialistas y feministas.

La guerra de 12 años en El Salvador dejó al país con una cifra de 74.000 muertos y cerca de 8.000 desaparecidos. En 1992, el FMLN y el gobierno, encabezado por el entonces presidente Alfredo Cristiani, firmaron los acuerdos de paz que ponían fin a la guerra. La gran deuda de estos acuerdos, como coinciden muchos analistas, fue la incomprensión del modelo económico neoliberal en auge. Como señala Paul Almeida, en El Salvador, democracia y neoliberalismo son dos procesos que se instauran en paralelo.