Sin Fronteras
La tendencia parece clara: conforme han ido aumentando los padecimientos de la población debido a la grave situación económica, ha venido perdiendo terreno la idea-fuerza de lo comunal, del poder popular.
Algunos análisis de derecha y de izquierda coinciden en un punto: el chavismo ya no tendría fuerzas para la batalla. El movimiento histórico sería una imagen despintada de lo que fue, con capacidad para unos últimos guantazos al aire en una pelea perdida, a punto de caer por nocau furioso o sobreacumulación de golpes. Así lo repiten desde hace varios años, cada vez más seguros, y de esa certeza desprenden conclusiones que escriben en artículos o proyectan en planes para el definitivo retorno al poder político.
Los cultivos de coca en Colombia están en el ojo del huracán y en el centro del éxito o del fracaso del Acuerdo de la Habana en su objetivo principal: terminar una guerra y sacar el narcotráfico de la ruralidad, la política y la economía.
¿Los últimos días de Cataluña en España? Una pera que se vuelve manzana.
El pueblo mexicano sufre una acumulación de tragedias. Tragedias naturales que pegaron duro en las últimas semanas, tragedias naturalizadas que lo azotan desde hace rato. Un Estado ausente que llega tarde y mal cuando la tierra tiembla, un Estado omnipresente como engranaje de un sistema de violencia múltiple, sistemática y cotidiana.
El 1 de octubre comenzó una realidad anhelada por la mayoría de colombianos y colombianas: el Cese al Fuego Bilateral entre el Ejército de Liberación Nacional -ELN- y el Gobierno. Durante los siguientes 100 días se podrá comenzar a desarrollar, con “el silencio de los fusiles”, la Agenda que ambas partes pactaron hace año y medio en Caracas. Hasta este momento, las informaciones que inundan los medios hegemónicos solo ponen la visión del Gobierno sobre esta tregua. Para saber sobre las posibilidades, los pros y los contras de ese momento, Colombia Informa dialogó con Nicolás Rodríguez Bautista, “Gabino”, Comandante del ELN y miembro del Comando Central de esa organización.
El próximo 1 de octubre la Generalitat (gobierno regional de Cataluña), con la aprobación del Parlamento regional, ha convocado un referéndum en el que se le consultará a los electores la siguiente pregunta “¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república?”.
El próximo domingo Alemania, la locomotora de Europa, tendrá elecciones donde más de 62 millones de habitantes elegirán a los 630 miembros del Poder Legislativo, el famoso Bundestag, donde las distintas fuerzas políticas elegirán a la próxima o el próximo Canciller hasta el año 2021.
En los últimos años, la dialéctica nacionalista España-Cataluña ha dado un salto cualitativo histórico. Ha pasado de ser visto como un conflicto jurídico y cultural a convertirse en un conflicto político y social. Ahora en los bares se discute (cuando no de Venezuela) sobre qué juristas deben debatir las competencias del gobierno catalán o sobre los políticos que ponen flores a Francesc Macià cada 11 de septiembre. Los balcones están con banderas españolas y catalanas y centenares de miles de personas van a las calles el día de la Diada. ¿Cuál es la esencia de que las discusiones hayan pasado de la élite política a la base social, hablando tipológicamente? La rigidez institucional española.
Este lunes llega a la Argentina el Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. Uno de los políticos más de derecha de los últimos años de la política israelí y ferviente defensor del expansionismo sobre las tierras de Palestina. Su gobierno viola constantemente los derechos humanos de los palestinos y los tratados internacionales que condenan la política de Israel.
