En “El Excéntrico de la 18” (Lerma 420, CABA) se presenta “No yo”, de Samuel Beckett, dirigida por Marcelo Allasino y con actuaciones de Agostina Prato y Paulo Livieri, con únicas funciones los sábados de marzo a las 22:30.
Por César Saravia
Escrita en 1972, No yo (Not I), de Samuel Beckett, es traída a escena en la dirección de Marcelo Allasino, con actuaciones de Agostina Prato y Paulo Livieri. La obra renueva la pregunta por cómo y quién puede hablar, con el dolor como expresión que atraviesa el diálogo en donde solo queda la boca suspendida.
La obra se divide en dos partes. La primera se presenta como una suerte de antesala a la dramaturgia original de Beckett, en que observamos a la actriz (Agostina Prato) y al actor (Paulo Livieri), que se incorpora como personaje para esta versión. La imagen y los dispositivos escénicos, incluyendo la proyección visual de un exterior, así como el vestuario trasladan rápidamente a los espectadores a una situación de encierro, sometimiento, en que el poder masculino impone, pero que al ser abierta permite al público configurar sus propias conjeturas sobre la obra.
En esta primera parte, el movimiento alrededor del escenario tiene relevancia y el rol de los cuerpos, a diferencia de la segunda, es mayor. Esta decisión de mostrar un contexto previo funciona muy bien porque permite a quienes miran la obra entrar en el código teatral de forma más progresiva.

En la segunda parte, aparece en toda su potencia la poética. Una boca despojada de cuerpo sobre un fondo negro, una voz que se libera. Lo que antes era silencio pasa a transformarse a una algarabía de palabras, una explosión de sentidos a través de una poética preciosa, existencial, cuya textualidad es difícil de acompañar, pero que se compensa con una serie de registros vocales y visuales que llevan la experiencia del habla mucho más allá de las meras palabras.
En este sentido, la tecnología permite alcanzar otros registros sonoros y visuales, tanto íntimos como perturbadores. Durante varios momentos de la obra, la boca parecía salir del escenario. En palabras del director multiplica esa separación (cuerpo – boca). La boca aparece amplificada, replicada, intervenida, como si ya no perteneciera a un único cuerpo, sino que circulara a través de distintos mecanismos de reproducción.
Por supuesto, nada de esto funcionaría sin la interpretación de un papel desafiante y exigente que demanda mucha energía física, vocal y emocional. A cargo de Agostina Prato, la combinación de estos elementos potencian una actuación llena de entrega. El habla se presenta frente al público como una potencia liberadora que se transforma en voz colectiva.
Ficha técnico artística
Autoría: Samuel Beckett
Actúan: Paulo Livieri, Agostina Prato
Diseño de vestuario: Uriel Cistaro
Diseño de escenografía: Salvador Aleo
Realización de escenografia: Agustin Valle
Realización de vestuario: Titi Suárez
Video: Mateo Milione
Cámara: Mateo Milione
Cámara En Vivo: Mariano Alexion
Sonido: Nicolás Diab
Diseño De Iluminación: Marcelo Allasino
Diseño De Video: Santiago Cupi, Mateo Milione
Fotografía: Luzmaira Leiva Maldonado
Asistencia de dirección: Ann Carrera
Prensa: Prensópolis
Producción ejecutiva: Lalo Moro
Dirección: Marcelo Allasino
Duración: 40 minutos
Clasificaciones: Teatro, Presencial, Adultos
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