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	<title>Julieta Penagos &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Julieta Penagos &#8211; Marcha</title>
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		<title>Colombia: El poderoso aroma del feminismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Apr 2021 17:05:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Convención Nacional Feminista]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
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					<description><![CDATA[Bajo el lema "Juntas por la democracia, la justicia y la igualdad", feministas en Colombia se reunieron en la primera Convención Nacional Feminista]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Bajo el lema &#8220;Juntas por la democracia, la justicia y la igualdad&#8221;, feministas en Colombia se reunieron en la primera Convención Nacional Feminista que decidió el apoyo a dos candidaturas presidenciales para 2022. Se realizó de forma presencial y remota y participaron más de 3 mil personas. Una experiencia de organización y participación política para tomar el poder y cambiarlo todo. </em></p>
<p><strong>Por Julieta Penagos @laJuli68</strong></p>
<p>El pasado 5 de abril de 2021, las feministas colombianas hicieron historia. En Honda, Tolima y conectadas virtualmente en 100 municipios, se reunieron en la <strong>primera Convención Nacional Feminista</strong> para afirmar la vocación de poder que comparten para ocupar el Estado y transformarlo. Allí, hubo representación significativa de la pluralidad y diversidad de los feminismos que construyeron en Colombia durante más de tres décadas, feminismos que actualmente ponen el cuerpo en las calles y las instituciones.</p>
<p>A orillas del Río Grande de La Magdalena, se juntaron para evocar la historia, la memoria y la dignidad colectiva. Ante un río que es camino, encuentro, viaje y vida, que las llevó al origen del relato de la emancipación del país, que ha sido truncado por años. Desde la Convención Feminista, quienes participaron, propusieron a los feminismos como nueva potencia política, democrática y transformadora. Es la emergencia de una actriz política que toma voz en un momento decisivo para la historia del país nuestroamericano. En defensa de la vida, las mujeres y las personas LGBTIQ+, el medio ambiente, la paz, la diversidad y la igualdad.</p>
<p>*</p>
<p>Hace años estaba recopilando material audiovisual para un documental de la cineasta Clara Riascos que conmemora un aniversario del derecho al voto en Colombia. Encontré entonces un relato de Ofelia Uribe en el programa de televisión Contravía sobre un argumento para disuadir a las mujeres de exigir igualdad y derechos. Se trataba de un perfumito alojado en el cerebro que les daba a las mujeres feminidad y belleza, el perfumito se evapora si iban a la universidad o si alguna propiedad quedaba a su nombre hasta convertirse en horrendos marimachos. Si el perfumito se iba las mujeres serían responsables, por ejemplo, de la fragmentación de las familias o la descomposición social ya que su lugar natural era el hogar. La mayoría de mujeres y hombres estaban muy bravos y preocupados por el futuro del mundo ante la posible evaporación del perfumito. Eran los años treinta, las ofensas que recibían las mujeres que corrían el riesgo evaporar el perfumillo aquel, atravesaban todos los sectores sociales y políticos, todos los medios de comunicación y todos los espacios públicos y privados que conocieran.</p>
<p>Casi un siglo después de la anécdota y de que las mujeres se arriesgaran a volverse marimachos, <strong>ocurrió en el municipio de Honda en el departamento del Tolima, la primera Convención Nacional Feminista</strong> que tuvo como objetivo fundamental el fortalecimiento de la democracia, promoviendo la participación plena de las mujeres en las próximas elecciones y apoyando dos candidaturas presidenciales. Quienes no participamos físicamente del evento lo pudimos seguir virtualmente y discutirlo en redes sociales, observando siempre, como el avance de las mujeres sigue leyéndose como un obstáculo para los planes de los hombres. <strong>Allí estuvieron Ángela María Robledo y Francia Márquez, dos mujeres políticas precandidatas presidenciales de las dos coaliciones de las fuerzas de izquierda y alternativas más representativas de Colombia.</strong></p>
<p>Las coaliciones que buscan hacerle frente a la extrema derecha instalada bajo el mandato de Iván Duque, son las de “El pacto histórico”, liderada por el senador y líder natural de la oposición Gustavo Petro y la “Coalición de la esperanza” liderada por el ex candidato presidencial Sergio Fajardo. Quienes militamos en la izquierda soñábamos con una gran coalición fortalecida y robusta que llegara en primera vuelta a ganarle a las hegemonías políticas, pero así no fue, aunque, según parece, algunas voluntades personales de lado y lado lo siguen intentando.</p>
<p>En democracia y en tiempos preelectorales, las fuerzas se mueven, discuten, establecen alianzas, generan acuerdos programáticos y se enfrentan según las reglas de la democracia, o es así como ha pasado en Colombia durante años. Desde luego, esas reglas claras tienen resultados inesperados y en Colombia casi siempre alterados.</p>
<p>Uno de los hechos más polémicos en la convención fueron las palabras de Ángela María Robledo en uno de los debates: “Las feministas no aceptamos vetos: Petro y Fajardo tienen derecho legítimo a sus candidaturas. ¿Qué tenemos que hacer? Tú, Francia Márquez, ganarle a Gustavo Petro y yo debo ganarle a Sergio Fajardo”. Ese momento emotivo estuvo lleno de aplausos y dejó la firme intención de seguir trabajando por la presidencia de Colombia, pero afuera no pasó lo mismo.</p>
<p>La afirmación que enriquece a la democracia porque garantiza la participación de las mujeres allí, manteniendo la dinámica de convencer en la plaza pública al elector, a la electora, para que voten por unos y otras, tuvo todo tipo de interpretaciones y argumento que pasaban por las ofensas, las ridiculizaciones y la típica desconfianza hacia el trabajo político de las mujeres.</p>
<p>Uno de los argumentos fue el debilitamiento de las campañas de los respectivos líderes de las dos coaliciones. A quienes los rodean, les preocupa que la participación de estás políticas les reste, les quite, como si con su experiencia y preparación no fuera suficiente para enfrentarse a ellas y ganarles según las reglas de la democracia. Hasta el momento los señores aspirantes no han dicho nada.</p>
<p>Otra, es la falta de preparación de cualquiera de las dos. Déjenme les recuerdo: Ángela María Robledo es psicóloga, antes de ser política fue decana de la facultad de psicología de la Pontificia Universidad Javeriana, ha sido profesora universitaria, investigadora y funcionaria pública, fue elegida dos veces como representante a la Cámara por Bogotá y fue formula vice presidencial de Gustavo Petro. Enserio, ¿es poca cosa esa hoja de vida? Y Francia Márquez, defensora ambiental y de derechos humanos, ganadora en el 2015 del premio Nacional de la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia, ganadora en el 2018 del Goldman Environmental Prize considerado el Nobel del medio ambiente, en más de una ocasión ha puesto en jaque a la minería ilegal y a las represas gracias a su defensa del derecho a la consulta previa. ¿Les parece poca cosa su trayectoria política? Dudar de las capacidades de las mujeres en los espacios profesionales y laborales ha sido una práctica exitosa y extendida utilizada siempre. Funciona.</p>
<p>La instrumentalización de sus candidaturas por parte de sectores ideológicamente opuestos al de ellas ha sido otro claro temor, y es que de esa forma le restan seriedad a sus determinaciones porque quizás ellas “No saben bien lo que hacen”, “No entienden bien las consecuencias de sus actos”, “Están confundidas sobre sus propias capacidades” o “Son muy, muy ingenuas” Y es así como sus candidaturas son infantilizadas por el simple hecho de ser mujeres, querer ser presidentas y aspirar ganar las consultas internas en sus respectivos espacios. En otros casos menos agresivos y más considerados con ellas, las han llenado de consejos sobre qué deben hacer o a quién deben apoyar, como lo harían con un niño.</p>
<p>Y el argumento más aterrador: haber dicho, como lo han hecho siempre los hombres en todas las historias de las campañas políticas, que tienen que ganarle a su contendor para seguir el camino a la presidencia fue leído como una afrenta, una deslealtad, un desafío, un irrespeto. Esa indignación generalizada por jugar el juego de la política a su nivel, con sus reglas y en sus términos, refleja el poder normalizado del patriarcado y la incuestionable autoridad de los hombres en la contienda política.</p>
<p>De un lado, las reacciones a los debates feministas demuestran todo lo que deben trabajar los partidos políticos con sus militancias y sus bases; y de otro lado, la desacreditación al feminismo parece ser bastante efectiva.</p>
<p>En los años treinta a la sociedad le aterraba que las mujeres fueran a la universidad a aprender de leyes o ingresaran al mercado laboral remunerado; en el 2021 a la sociedad le aterra que las mujeres aspiren a la presidencia y se pongan la meta de ganarle a su contendor político. Todas retadoras del perfumito.</p>
<p>Sobre la polémica por el derecho a la participación política, mi decisión personal es mantener la calma, seguir formando, entender los procesos personales de cada hombre, de cada mujer, de toda la sociedad, insistir en evaporar el perfumito y tener mucha paciencia. No hay de otra.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/colombia-el-poderoso-aroma-del-feminismo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Valentina, una de las mujeres de la ex guerrilla de las FARC</title>
		<link>https://marcha.org.ar/valentina-una-de-las-mujeres-de-la-ex-guerrilla-farc/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 Sep 2017 03:04:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[El Salvador]]></category>
		<category><![CDATA[farc]]></category>
		<category><![CDATA[Julieta Penagos]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[proceso de paz]]></category>
		<category><![CDATA[Valentina]]></category>
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					<description><![CDATA[Luchar por la equidad y la participación de las mujeres dentro de una organización guerrillera. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="t pg-1m0 pg-1x1 pg-1h2 pg-1y1 pg-1ff1 pg-1fs0 pg-1fc0 pg-1sc0 pg-1ls0 pg-1ws0">
<p><strong>Por Julieta Penagos </strong></p>
<div id="yui_3_16_0_ym19_1_1505874284266_10809">
<p><em>Valentina es una mujer dulce, con tono de voz pausado y muy reflexiva. Hace 22 años forma parte de las FARC en Colombia y desde allí, interesada en los feminismos, lucha por la equidad y la participación de las mujeres dentro de la ex organización guerrillera, hoy partido político. </em></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1505874284266_10810">Las mujeres hemos tenido roles específicos en cualquier espacio social, roles que se han ido removiendo lentamente. Para las que militaban en la ex guerrilla de las FARC ha sido igual. Paulatinamente, empezó a crecer su porcentaje de participación y de paso lento a transformarse las responsabilidades de todos y todas al interior de la organización.</p>
<p>El reto no era sencillo: si bien durante el proceso de paz esa guerrilla demostró verdadera voluntad política para incluir la perspectiva de género en sus acuerdos, sus militantes, incluyendo los miembros del secretariado, no eran conscientes de que las mujeres tenían desventajas familiares y sociales que volvían más difícil el que pudieran participar en igualdad de condiciones en la contienda política, que su tradición de servicio y sumisión y más teniendo en cuenta el origen de la mayoría, impedía vencer características como la timidez, ejercicio fundamental para emprender cualquier proyecto o liderazgo.</p>
<p>La ex guerrilla de las FARC, aunque fuera una fuerza clandestina e ilegal, también reflejaba los valores de la cultura patriarcal y sus integrantes presentan las mismas resistencias, perceptibles en sus argumentos a la hora de reconocer y entender las diferencias y obstáculos que hay entre hombres y mujeres. En mi opinión, uno de sus errores ha sido “abrir espacios” sin tener en cuenta estas consideraciones porque en la práctica la mayoría de las desventajas que viven las mujeres aún se mantienen.</p>
<p>Conocí a una de ellas, Valentina Beltrán, habitante de la zona veredal del municipio de Icononzo en el departamento del Tolima. Duramos horas hablando en torno a un tema que resulta que a ambas nos interesa: el feminismo. Valentina ingresó hace 22 años a la organización, empezó, como muchas, en la militancia estudiantil, por la época en que el Estado colombiano asesinaba de manera sistemática a quienes integraban el partido político UP, Unión Patriótica, mediante la estrategia que denominó “El baile rojo”, situación que llevó a muchos y muchas a que tomaran la decisión de continuar con su proyecto político en la clandestinidad, con la insurgencia.</p>
<p>Pese a la rudeza de la guerra, Valentina es una mujer dulce, con un tono de voz pausado, muy reflexiva y con información vital y académica suficiente para percibir muchos asuntos. Ella entiende el peso casi irracional de cultura, tiene herramientas para hacerle preguntas y aportar en la discusión al interior de su organización con el sueño de alcanzar una verdadera equidad de géneros.</p>
<p><strong>Sobrevivir a los encierros</strong></p>
<p>En el año 2005 durante el período presidencial de Álvaro Uribe Vélez, Valentina fue detenida por seis años y medio en el reclusorio de mujeres de Bogotá. Sin embargo, aquel período fue aprovechado por ella ya que avanzó en sus estudios universitarios, graduándose como comunicadora social en la Universidad Nacional de Colombia. Paralelamente trabajaba como monitora y docente en la escuela de la cárcel.</p>
<p>La academia no sólo hizo posible que Valentina conociera las corrientes teóricas de la comunicación, el culturalismo y las nuevas formas de comunicación alternativa; sino que también conoció el enfoque de género y leyó “El segundo Sexo” de Simone de Beauvoir. En la cárcel y ante la ausencia de personal docente, fue autorizada por las directivas para enseñar en otros patios con reclusas juzgadas por delitos distintos al suyo, al de rebelión, pero le prohibieron dar materias como ciencias sociales por temor a lo que una insurgente les pudiera enseñar. Valentina sonríe todavía sorprendida recordando ese episodio.</p>
<p>Leer a Simone de Beauvoir y compartir historias con sus demás compañeras del reclusorio -sus dolencias, ciclos de violencias, desamores- hicieron que se replanteara la vida: “Mi actividad política como sujeta y militante de las FARC, que tiene una posición de clase -anticapitalista y en la actualidad antipatriarcal- para incidir y ampliar en ese aspecto, en el de la visión de género”. En el patio 6 de rebelión del reclusorio de mujeres, Valentina se reconoció como feminista asumiendo cambios y posturas en lo práctico y en lo cotidiano, pero manteniendo siempre una unidad frente a la postura de clase.</p>
<p>Si ingresar a la guerrilla representa un antes y un después a su vida, salir de cárcel y pasar por la universidad también lo fue. Afuera, conformó los rigores de un sistema que obliga a todas las poblaciones a trabajar sin descanso bajo la promesa de cierta estabilidad; encontró lo que se ha denominado las nuevas ciudadanías, formas diversas de estar e interpretar la realidad. Sobre ese aspecto es crítica, y sugiere que si sus formas organizativas siguen caracterizándose por su individualidad y debilidad, serán incapaces de generar verdaderos cambios.</p>
<p>Una vez afuera, Valentina decide ubicar de nuevo a las FARC que en ese momento, aunque todavía en la ilegalidad, se encontraba en la fase final de negociación de la paz con el gobierno colombiano. Consiente de su moral revolucionaria, pone al servicio de su organización todos esos saberes adquiridos en sus años de militancia insurgente y en su experiencia académica en la cárcel, y la coyuntura le hacía una buena jugada: llega para los preparativos de la X Conferencia Nacional Guerrillera de las FARC que fue sin duda, un momento histórico para el país y para la guerrilla.</p>
<p>Durante el evento, la guerrillerada decidió defender el proceso de paz con el gobierno colombiano y aprobar los seis puntos acordados en meses pasados. Fue allí donde pudo ejercer su carrera de comunicadora. Participó en la organización de todo el paquete de recepción a más de 850 periodistas de Colombia y del mundo que llegaron allí para cubrir el evento. El equipo de comunicaciones de las FARC estaba compuesto en su mayoría por mujeres, eran ellas las encargadas de generar piezas informativas sobre lo que allí estaba pasando. El mundo conoció entonces la vida íntima de esta guerrilla, su cotidianidad y la decisión política de reincorporarse a la sociedad civil a través de este proceso de paz.</p>
<p>Cuando recuerda este episodio sonríe satisfecha: “uno de los asuntos mediáticos más importante fue justamente el que una organización insurgente que nunca había tenido contacto amplio con los medios de comunicación masivos, haya podido ofrecer una información distinta a la que los medios hegemónicos habían ofrecido antes”.</p>
<p>Sobre la importancia e incidencia de los medios de comunicación, los responsabiliza por ciertos mitos acerca de la mujer fariana, como la de ser objetos sexuales, masculinizadas, abusadas por todos y forzadas a pertenecer a la guerrilla; información que fue creada, dice ella, al interior de estos medios con el objetivo primordial de desprestigiar a la organización.</p>
<p>En un mundo que se complica con los días, que atraviesa cambios ambientales drásticos y que se vuelve violentamente competitivo, crece el porcentaje de hombres y mujeres que han decidido no tener hijos. Las razones son perfectamente comprensibles si sumamos además que los paradigmas especialmente femeninos han cambiado y muchas de ellas priorizan otras actividades antes que la maternidad. Sin embargo, esa no fue su decisión y es madre de una niña de tres años. En su vida, ha sido un reto también político muy importante y fundamental porque “es la extensión de sus sueños como mujer humanista y revolucionaria”.</p>
</div>
<div id="yui_3_16_0_ym19_1_1505874284266_10809">
<p><strong>Las y los herederos de las mujeres ex combatientes</strong></p>
<p>En un contexto de guerra, la discusión sobre la vida y la muerte toma caminos no considerados por muchos: el conflicto entre el gobierno de Colombia y las FARC tuvo niveles profundos de agresividad que hacían imposible cumplir con las exigencias de la crianza. Todos los gobiernos, incluyendo el de Juan Manuel Santos, utilizó a menores hijos de guerrilleros como objetivo militar; el caso más emblemático quizás, fue el de la hija de Simón Trinidad, usada por el Estado para mermar la moral del guerrillero ya privado de la libertad y el de la tropa, asesinando a la jovencita en un bombardeo. Las fuerzas militares colombianas tenían conocimiento de la presencia de la menor en el campamento y pese a ello se ordenó el ataque.</p>
<p>El sueño de la maternidad y paternidad se postergaba para todos debido a semejantes condiciones. Finalmente se dio el momento y las zonas veredales empezaron a poblarse con niños, niñas y mascotas; para la mayoría, ese fue el primer impacto que tuvo el proceso de paz en sus vidas. Si las complejidades de la guerra no hicieron posible la formación de una familia, la esperanza de un destino distinto fue la razón para tomar la iniciativa y ser madre: “es nuestra motivación, es un sello de garantía de nuestra decisión política para continuar en la organización y en nuestro proyecto colectivo, y es a nuestros hijos e hijas a quienes les vamos a legar éste importante hecho histórico, de que las FARC hayan armado un acuerdo y se hayan comprometido con una paz con justicia social”.</p>
<p>Valentina es una mujer de más de 40 años y el diagnóstico médico no era muy alentador, se preveía un embarazo de alto riesgo debido a su edad. Esta situación es definida por ella como el rompimiento de un mito más, pues su período de gestación fue maravilloso y sin dificultades. Sin duda, esta nueva época ha estado llena de todo tipo de aprendizajes y de acuerdo a su experiencia, la más importante para ella es que es posible ser mamá, sujeta política y militante, aunque también es más difícil. Si bien las responsabilidades de la hija son compartidas con su compañero, para ambos ha sido bastante complejo, sus obligaciones políticas deben ser resueltas con la pequeña en brazos desafiando la seriedad de estos compromisos por la incompatibilidad entre la condición juguetona de la pequeña y los niveles de concentración que se dan en estos contextos.</p>
<p>A menudo, piensa en la mirada que puede tener la sociedad civil frente a la reincorporación de hombres y mujeres y lo hace desde una óptica bastante clara, la de los prejuicios en razón del sexo y género de las personas y en razón de su propia condición de mujer ex combatiente. La forma en que habla refleja sus convicciones ideológicas y todos los años de militancia. En nuestra conversación sobre feminismo y un posible antagonismo entre éste y la lucha de clases, utiliza términos que apelan a ambas corrientes.</p>
<p>“Hoy tengo claro que el patriarcado es milenario y antecede al capitalismo, lo que hace el capitalismo es adoptar sus estrategias y valores para mantener su poder y dominación entre hombres y mujeres y entre clases sociales; es ahí donde entendí que es fundamental tener claridad sobre los feminismos, y más allá de adoptar a uno de ellos, es entender que la única forma de eliminar las desigualdades entre hombres y mujeres es en nuestro cambio radical de imaginarios y prácticas incluso desde la cotidianidad, también desde la formación temprana a nuestros niños y niñas y desde la sensibilización a todas las poblaciones de hombres y mujeres pero sin perder de vista el objetivo final que es generar transformaciones de corte estructural que son el modelo económico, cultural, social…”.</p>
<p>Y la pregunta se la hice porque es una mujer de izquierdas, feminista y porque es una vieja discusión que se da en todas las tendencias de izquierda en el mundo; y es que la situación se complica si recordamos que en todos los estadios sociales las mujeres están al final de los niveles de discriminación: No es lo mismo ser un obrero que una mujer obrera, un ex guerrillero que una mujer ex guerrillera o un indígena que una mujer indígena; eso significa que las desigualdades se viven de maneras distintas, están presentes en todos los contextos y -acá se vuelve incomodo- al interior de la izquierda las mujeres también son atravesadas por las discriminación, el sexismo y la desconfianza en sus capacidades por el hecho de ser mujeres -las FARC fueron una guerrilla de izquierda-.</p>
<p>El feminismo ha tenido que transformar todas las prácticas sociales, culturales, políticas, educativas y económicas de derecha, de centro y de izquierda; lo que equivale a que con el feminismo las mujeres hayamos tenido la posibilidad de ascender socialmente sea cual sea nuestro contexto político o tendencia ideológica, razón por la que éste ha sido abrazado también por mujeres ideológicamente de derecha o de clase alta, por ejemplo.</p>
<p>Para algunos teóricos y académicos que han reflexionado sobre este caso puntual, el feminismo es un “fenómeno” quizás disociativo porque no es ni una tendencia, ni una práctica, ni una ideología -o como quieran nombrarlo- que beneficie de manera exclusiva a las mujeres de clases sociales bajas. Sin embargo, las corrientes o tendencias políticas que más se han tomado en serio la incorporación en sus agendas del enfoque de género han sido justamente los partidos de izquierda. Lo que yo creo en realidad, es que el feminismo reconoce la discriminación en cualquier escenario, incluyendo el que hay en las organizaciones de izquierda o corte progresista y evidentemente eso puede generar discusiones o divisiones, y porque replantea las relaciones de poder, estructuras presentes en todas las tendencias. Todo un cuento…</p>
<p>Finalmente, Valentina reconoce el esfuerzo de las FARC para sumir estas “nuevas” concepciones e insiste en que ella ingresó a la organización asumiendo roles con los hombres en igualdad de oportunidades. Quizás esa parte no la crea, pero también yo quiero reconocer como Valentina, el valor de la ex guerrilla de las FARC para entender que políticamente era importante acercarse y empezar a entender qué es eso de la visión de género y cómo desconocerlo incluye en la perpetuación de las desigualdades sociales.</p>
<p>Quienes combatieron en las filas de las FARC ingresan a una sociedad capitalista, con altísimos niveles de concentración de riqueza y profundamente patriarcal. Las prácticas de convivencia de sus militantes estaban mediadas por el compañerismo y la vida en comunidad. Hablar con un ex combatiente es descubrir cierta ingenuidad sobre las formas necesarias para sobrevivir económicamente en una sociedad individual. Valentina tiene la ventaja de ser una mujer formada, con un español fluido, un timbre de voz suave y unos saberes prácticos que le pueden garantizar un desempeño en la vida civil. Sin embargo, un gran porcentaje de sus militantes no tienen estás fortalezas; muchos llegaron allí muy jóvenes, apenas con estudios en educación básica primaria y acostumbrados a que todo se hace de manera colectiva. Parte de su preparación a la nueva vida, incluye trabajar las fortalezas y talentos individuales y colectivos de acuerdo con sus aptitudes, capacidades y a su formación política. En este contexto, quienes integraban las filas de las FARC tienen conciencia de la importancia del trabajo colectivo y de defender el proyecto como comunidad.</p>
<p>Mientras se readaptan a la nueva vida, esperemos que ahora en la legalidad y como partido político continúen en la tarea de construir una sociedad menos desigual y que incluya también a las mujeres.</p>
</div>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>Leé también: <a href="http://www.marcha.org.ar/colombia-tres-edades-de-la-guerra-y-la-paz-capitulo-1-lorena/"><strong>Colombia: tres edades de la Guerra y la Paz. Capítulo 1: Lorena</strong></a></p></blockquote>

<p><a href="https://marcha.org.ar/valentina-una-de-las-mujeres-de-la-ex-guerrilla-farc/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>Colombia: tres edades de la Guerra y la Paz. Capítulo 1: Lorena</title>
		<link>https://marcha.org.ar/colombia-tres-edades-de-la-guerra-y-la-paz-capitulo-1-lorena/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 May 2017 03:00:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Hasta que todas seamos libres]]></category>
		<category><![CDATA[Julieta Penagos]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Julieta Penagos Lorena es una joven mujer de 23 años que ha estado 11 en la guerrilla. Un equipo documentalista nos propone este primer testimonio, parte de la guerra y la paz en Colombia. Una posibilidad de redimensionar aquellos relatos y ponerlos en el lugar de humanidad que siempre debieron habitar. El período de [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Julieta Penagos </strong></p>
<p><em>Lorena es una joven mujer de 23 años que ha estado 11 en la guerrilla. Un equipo documentalista nos propone este primer testimonio, parte de la guerra y la paz en Colombia. Una posibilidad de redimensionar aquellos relatos y ponerlos en el lugar de humanidad que siempre debieron habitar.<br />
</em></p>
<p>El período de violencia y conflicto social y armado en Colombia -que no termina-, ha dejado también unos lastres cotidianos y simbólicos que atravesaron todos los relatos narrativos y audiovisuales en el país. Así como el lenguaje ha sido clasista, racista y sexista, ha tenido también un alto contenido bélico que ha sido consumido por mas de 50 años. A menudo, para referirnos a lo que estábamos viviendo, acudíamos –y aún lo hacemos- a términos como: violencia partidista, guerra de baja intensidad, paramilitarismo, narcotráfico, magnicidio, escalamiento, desescalamiento, masacres, desapariciones forzadas; y otros tantos que han reflejado períodos históricos puntuales en Colombia.</p>
<p>Con la firma del acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC, el país no sólo tiene la oportunidad de transformar dinámicas políticas y económicas sino que también se abre la posibilidad de redimensionar aquellos relatos y ponerlos en el lugar de humanidad que siempre debieron habitar.</p>
<p>¿Qué pasa si conociendo el contexto de la guerra en Colombia, sostenemos una charla desprevenida con una integrante de las FARC para hablar de cotidianidad, expectativas y amores? Nada del otro mundo: sus emociones son bastante obvias y cotidianas, todas y todos hemos sentido los mismos temores, los mismos desamores, los mismos deseos, las mismas decepciones.</p>
<p>Lorena, protagonista del primer capítulo de “Tres edades de la guerra y la paz”, es una joven mujer de 23 años que ha estado 11 en la guerrilla. Su vida, apasionante y cinematográfica, pasa por las típicas historias de aventuras y horror que hacen que cualquiera termine protagonizando un conflicto, que ha dejado marcas en su cuerpo, épocas de largas caminatas, pérdidas, dolores, riesgos; y sin embargo, sus preocupaciones reflejan lo que cualquier humanidad puede sentir o añorar: la esperanza del amor, del reencuentro y de consolidar una vida en familia. Eso no significa que no esté politizada, en un momento se refiera de manera contundente a “la rebelión como un derecho”, y a lo convencida de su lucha dadas las condiciones de desigualdad en las que ha estado el país.</p>
<p>Una producción modesta y sincera, que pretende hacer contrapeso a la larga tradición de información parcializada y malintencionada que siempre ha buscado perpetuar el odio para mantener el poder.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe title="TRES EDADES DE LA GUERRA Y LA PAZ, CAPÍTULO I LORENA. ESPECIALES CAFÉ PICANTE" width="854" height="480" src="https://www.youtube.com/embed/IbS9rmrTDTQ?start=474&#038;feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>Producciones Café Picante</p>
<p>Dirección: Antonio Morales Riveira</p>
<p>Realización: Julieta Penagos</p>
<p>Edición: Javier Zambrano</p>
<p>22 min.</p>
<p>Colombia</p></blockquote>

<p><a href="https://marcha.org.ar/colombia-tres-edades-de-la-guerra-y-la-paz-capitulo-1-lorena/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Publicidad de vanguardia: ¡varón, cuestiona tus privilegios!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Nov 2016 03:03:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Julieta Penagos]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[violencia mediática]]></category>
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					<description><![CDATA[Con las revoluciones feministas, la publicidad de vanguardia inventó que las mujeres pueden con todo. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Julieta Penagos* // Foto por Tadeo Bourbon</strong></p>
<p><em>Con las revoluciones feministas, la publicidad de vanguardia inventó que las mujeres pueden con todo. Mientras, los varones siguen poniendo las reglas del mundo laboral y teniendo los trabajos mejores pagos, con tiempos y horarios necesarios para sobresalir socialmente.</em></p>
<p>Las creaciones publicitarias han reflejado falsamente a casi todo en el mundo, especialmente a las mujeres. En lo que concierne a ellas, su imagen ha estado ligada a valorar de manera exclusiva su belleza física; sus supuestas preocupaciones, prácticas y rutinas consisten en alimentar con obsesión esa belleza y sus intereses, en complacer y servir a otros.</p>
<p>Estas situaciones llevan a que cualquiera se pregunte sobre la información del mundo que tienen quienes se dedican a la publicidad y la formación que reciben cuando pasan por la universidad. Sin duda, el nivel de creatividad manifiesta desconocimiento sobre la forma en cómo se estructura el poder y cómo se juegan socialmente los roles.</p>
<p>Las representaciones publicitarias se desarrollan en un modelo económico capitalista que ha sobreexplotado innecesariamente los recursos naturales para dar abasto con los requerimientos consumistas de una parte de la población –sólo de quienes tienen los medio para hacerlo, que son una minoría en el mundo-. En ese modelo, son las mujeres las trabajadoras peor pagas: la mayoría tienen contratos laborales temporales y sin ningún tipo de beneficio de ley, en áreas como el servicio doméstico, la agricultura y los trabajos informales las desigualdades se profundizan dejándolas en el lugar más vulnerable del injusto mundo laboral, y es que según el informe 2015 de la OIT, en los últimos 20 años la brecha laboral entre hombres y mujeres disminuyó un simbólico y pequeñísimo 0,6%.</p>
<p>No es gratuito que en diversos estudios y textos se afirme que las mujeres entran en mercados laborales masculinizados, primero, por desconocer las dobles jornadas, su condición de trabajadoras no asalariadas en sus hogares, con sus familias y su rol reproductivo; y de otro lado, porque necesitan siempre demostrar sus habilidades ya que en escenarios laborales, siempre habrá un espacio de duda sobre las capacidades que tienen para el trabajo. En esta lógica, siguen siendo los hombres quienes imponen las reglas de juego del mundo laboral, y con ellos no hay riesgo de que queden en embarazo ni tengan que solicitar licencias ni  permisos que afecten la productividad.</p>
<p>Por estas razones, un alto número de mujeres no pueden acceder a un trabajo formal y estable y deben asumir otras actividades de emprendimiento y fabricación de objetos y alimentos que les permitan tener ingresos, atender las labores del cuidado y sobrevivir.</p>
<p>De otro lado, la publicidad ha extendido su manto de consumo también a la población masculina, enseñándoles de belleza y otro tipo de cuidados, desafiando los estereotipos históricos con el único fin de ampliar la dimensión del consumo, haciendo mucho más poderosas y rentables a las empresas dedicadas a la fabricación de todo tipo de productos.</p>
<p>Pero quizás el invento más perverso, más torpe y más falso de todos, es la nueva representación de las mujeres en donde además de bellas, son ampliamente competentes, audaces, amorosas y muy felices.<br />
Con las revoluciones feministas, la publicidad inventó que las mujeres pueden con todo: la familia, el trabajado en la oficina, en la cocina, la crianza de los hijos y las hijas, el amor y las relaciones, la amistad, con todo… Para lograrlo, deben hacer cosas que parecen muy fáciles como dormir poco, trabajar mucho, tener paciencia y lo mejor y más cómodo para varones es que ya no los necesitan. Ellos pueden seguir fungiendo –como históricamente lo han hecho en la región- de padres irresponsables o cumplir a medias en las familias, y como ellas son autónomas y pacientes seguirán con sus vidas y múltiples responsabilidades como si nada pasara.</p>
<p>Así como se involucró a los varones al consumo de productos de belleza y del cuidado, a ellas las involucraron en el de productos tecnológicos, porque las mujeres importantes y sofisticadas también necesitan unos soportes para hacerse la vida más fácil. El asunto es que ellos y ellas consuman, aunque ellas ganen en promedio un 20.2% menos que ellos por el mismo trabajo, cifra que otorga, por ejemplo para Colombia, el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) en 2015.</p>
<p>En toda esta confusión, los varones siguen teniendo los mejores trabajos, mejores pagos y con tiempos y horarios necesarios para sobresalir, y como se comieron el cuento que les metió la publicidad sobre las mujeres modernas, aportan menos tiempo y dinero al hogar, pueden ahorrar y esta diferencia les da el derecho de exigir social y familiarmente, porque paradójicamente en las sociedades modernas sus privilegios crecieron.</p>
<p>La verdad de todo esto, es que cada día los retos modernos para las mujeres modernas son más complejos. Muchas sin entender o sin tiempo para pensarlo, terminan en la lógica de la perfección y así estar a tono con los tiempos, y en estas dinámicas se les olvida incluso su propio cuidado, algo en que la ética feminista ha insistido pero que muchas relegan por la velocidad en la que se mueve el mundo.</p>
<p>Mientras tanto, la publicidad sigue haciendo de las suyas, construyendo imaginarios lejanos de la vida real e impactando a las sociedades, generando consumos innecesarios y convirtiendo la vida de las mujeres en caos de responsabilidades que obligatoriamente se deben cumplir.</p>
<p><strong>*realizadora audiovisual, columnista y periodista.</strong></p>

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		<title>Guía cinematográfica para recuperarse de un desencuentro amoroso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Nov 2016 03:03:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Julieta Penagos]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Julieta Penagos* Dedicado a todas mis amigas –que son un montón- El amor ha estado presente en los diversos estadios de la historia y ha tenido diferentes interpretaciones. Las historias de amor han reflejado una suerte de revelaciones simbólicas, mitológicas y sociológicas de los pueblos que sin duda tienen repercusiones en nuestras propias vidas [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Julieta Penagos*</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>Dedicado a todas mis amigas –que son un montón-</em></p>
<p>El amor ha estado presente en los diversos estadios de la historia y ha tenido diferentes interpretaciones. Las historias de amor han reflejado una suerte de revelaciones simbólicas, mitológicas y sociológicas de los pueblos que sin duda tienen repercusiones en nuestras propias vidas y en cómo nos relacionamos. Estas formas a su vez, son mediadas por los géneros e identidades, condición socioeconómica, de formación, edad, región y otras consideraciones culturales.</p>
<p>Es bien sabido que las personas hemos buscado y amado a una pareja en esa necesidad imperiosa que socialmente se traduce en felicidad, y muchas veces en esas búsquedas el amor no ha sido recíproco y una de las partes ha salido herida. También es bien sabido, que a las mujeres se les ha impuesto privilegiar el ejercicio del amor como la actividad más importante de sus vidas, razón por la que en ese escenario se han gestado una serie de desigualdades y dependencias en donde, especialmente, han tenido mucho que perder -y que llorar-.</p>
<p>Con el desarrollo del feminismo y el que las mujeres empiecen a luchar y a teorizar sobre la autonomía, el amor es un campo de grandes batallas por estar anclado en lo más profundo del inconsciente individual y colectivo. En lo personal, pienso que las mujeres debemos alcanzar no sólo autonomía económica sino también emocional para garantizar un desarrollo integral de nuestras capacidades y sueños, permitiendo asumir muchas otras actividades que trascienden las prácticas del amor.</p>
<p>Sin embargo, los siglos de información en este tema palpados en los primeros cuentos infantiles, los grandes clásicos de la literatura y el cine -por no mencionar todos los soportes del arte y la cultura-, complejizan cualquier intento por reinterpretar las lógicas del amor y hacer de éste una práctica enriquecedora e igualitaria.</p>
<p>Lejos de querer reflexionar sobre el amor, quiero compartir una experiencia personal de duelo en donde estuve una semana sin salir de casa en pijama, comiendo helado, escuchando música y viendo películas de amor y desamor -si, como en el cine hollywoodense-.</p>
<p>Para no sentirme como un parásito, además de llorar y quejarme por mi propia suerte, decidí entonces reseñar las películas que veía para que el ejercicio de duelo fuera más “intelectual”, ¡ja! Cuando pasas el momento te das cuenta que la dependencia es angustiosamente y absolutamente subjetiva.</p>
<p>Les invito a que vean estas películas en cualquier momento de sus vidas, especialmente si pasan por un despecho y le dan el enfoque adecuado.</p>
<p>Las películas llegaron al azar durante aquellas tristes y largas noches, por lo tanto no encontrarán un hilo estético en ellas, sólo lo que necesitaba mi corazón para salir de esa… -La mayoria las vi dos veces… (seguidas). También fue una estrategia para burlarme de mí misma porque en el fondo sabía -y ustedes también lo saben-, que no hay mal que dure cien años y que luego -como ahora- agradecería la situación y replantearía el lugar que esa construcción tendría en mí vida.</p>
<blockquote><p><strong>Kill Bill:</strong> deshazte de él –simbólicamente, ¿no?-  Está película de acción que muestra una serie de combates alocados es la historia de Beatrix Kiddo, la Mamba Negra, una mujer que hacía parte de una peligrosa banda de criminales internacionales. Beatrix ha decidido huir de aquella vida cuando se entera de que está embarazada. -La maternidad, amigas que no son madres, hace posible una serie de transformaciones realmente inexplicables. Díganmelo a mí…- el padre de la niña y líder de la banda después de un duelo, se entera que “su chica” ha escapado y decide desquitarse de su traición acabando con ella y todos los integrantes de su nueva vida. Después de un coma prolongado, Beatrix despierta y está preparada para cobrar venganza. En ese periodo hace la lista de todas las personas a las que hay que aniquilar hasta llegar al más fuerte, al más perverso, al autor intelectual de la masacre: Bill.</p></blockquote>
<p>Beatrix representa a una mujer empoderada, decidida, capaz de tomar en sus propias manos el destino de su vida aunque esto represente hacer un derramamiento insensato de sangre. Esos combates, desde luego, deben ser internos y espirituales, y deben ser asumidos por cualquier mujer que haya sido engañada y necesite restablecer su propia seguridad.</p>
<p>En el último combate, Beatrix descubre que su hija está viva y ha sido criada y amada por su verdugo; pero no hay tiempo que perder, llegó la hora de la confrontación. Tras una charla necesaria para conocer un poco más sobre sus propias historias, las verdades y el pasado, Bill cae en la arena y la Mamba Negra ha recuperado su dignidad y a su pequeña.</p>
<p>Al final, en una escena típicamente femenina, Beatrix está llorando en el baño tapándose la boca para que su dolor no toque a la niña mientras ella ve felizmente un programa de animación por televisión. Ese llanto inevitable, es el de cientos de miles de mujeres madres engañadas, solas y en dificultades, que han tenido que como Beatrix, encerrarse en el  baño de sus casas con las hijas o hijos de testigos, bajo la presión de no poder gritar: El llanto controlado, la tristeza reposada, el desconsuelo anulado… alguien depende de ellas, ya sabemos que la infancia es una sombra que nos persigue y evitamos a toda costa que quienes dependen de nosotras tengan tristes recuerdos.</p>
<blockquote><p><strong>“He´s just not that into you” (A él no le gustas tanto)</strong>: es una película rosa típicamente hollywoodense que refleja las búsquedas locas por encontrar una pareja y encajar en ella. Un reparto infinitamente farandulero, una serie de acciones cotidianas bastante clichés, una fotografía otoñal y la historia de cuatro mujeres que quieren dejar de estar solas.</p></blockquote>
<p>Esperar una llamada telefónica o una propuesta de matrimonio que nunca llegará, la incapacidad de hombres y mujeres de entender al otro y la frustración que produce que las relaciones no avancen y se vuelvan algo “serio”, ¿algo serio? Si, algo serio. Mientras todo toma forma, vemos un mar de confusiones, errores, dudas, silencios… pero es Hollywood: al final, encontrarán la felicidad con el amor como prueba de ello.</p>
<p>Una película evidentemente superficial que finalmente alcanza a reflejar las dificultades para lograr encuentros tranquilos y amorosos que según el caso, te sacará risitas o lagrimitas por ahí, dando pistas de lo importante que es amarnos a nosotras mismas para poder estar bien con otra persona, -sonó a superación personal, pero la pelí tiene esa onda-.</p>
<blockquote><p><strong>“Eat, pray, love”. (Come, reza, ama):</strong> Liz es una mujer privilegiada: escritora reconocida, economía estable, rodeada de amigos, esposo perfecto, casa bonita… Pero un día, se sorprende llorando al ver que está vacía y que su vida no le gusta, razón por la que iniciará un viaje por mucho lugares del mundo para encontrar a dios y a sí misma.</p></blockquote>
<p>La película no alcanza a evidenciar el recorrido emocional y espiritual por la que pasa la protagonista: su separación parece más bien el capricho de una señora acomodada neoyorquina; los conflictos con su nuevo novio salieron de la nada; Italia se asemejaba a una tarjeta postal llena de lugares comunes sobre las costumbres de sus habitantes; el contraste y la confrontación en India fue una mera impresión; y en Balí, Ketut parecía más un dulce abuelo del cómic que un médico tradicional. Pero si te alejas de la narración fílmica y entiendes la historia apartándote del enfoque del director y poniendo un poquito de tu propia subjetividad, puedes sentir y entender el remezón espiritual que obliga a que una mujer se arroje al mundo a conocer gente nueva, probar comidas distintas, tener otro tipo de emociones y buscar a un sabio médico tradicional para intentar encontrar a dios.</p>
<p>Liz tiene como propósito encontrarse a sí misma y perdonarse, tareas con las que muchas soñamos pero no contamos con los privilegios suficientes para tomarnos un año sabático y emprender un viaje de semejantes proporciones. En una charla con su amiga editora, ella reconoce que ama a su hijo y a su esposo, pero que le gustaría tomar ese avión y alejarse de todo por un tiempo, ¿a qué a ustedes les ha pasado lo mismo, no? Con el transcurrir de la película, hay algunas conversaciones bonitas que dan cuenta de sus propias necesidades, aprendizajes y cambios.</p>
<p>Al final &#8211; porque es una película hollywoodense &#8211; y después de hallar lo que ella llama el equilibrio, Liz encuentra al chico con el que aparentemente todas sueñan: sensible, guapo y millonario. Una película de la que podemos tomar elementos para fortalecer nuestra propia voluntad y autonomía.</p>
<blockquote><p><strong>“Solyaris” (Solaris):</strong> Andrei Tarkovski es simplemente el director más importante que he visto y “Solaris” la reflexión del amor en el cine que más me ha impactado. Evidentemente, Tarkovski no adaptó una película para que una latinoamericana superara un desamor, y espero no estar degradando su memoria ni su gran cine poniéndolo en esta lista, pero una oportuna y profunda reflexión sobre el amor siempre cae bien en cualquier contexto personal.</p></blockquote>
<p>Kris emprenderá una misión científica a la estación Planetaria “Solaris” porque al parecer sus ocupantes han enloquecido. <i>Solaris</i> es un planeta cubierto por un océano que después de una experimentación con rayos x, hizo que éste de alguna manera tomara conciencia y materializara los temores, placeres y sufrimientos de quienes lo habitan. A la estación han llegado “los visitantes” seres que están en los recuerdos del grupo de científicos que viven allí perturbando la estabilidad emocional del equipo.</p>
<p>Pese a que Kris ha demostrado ser frío y racional, tras la primera noche en la estación traerá a Hary, su esposa muerta 10 años atrás, evidenciando una confrontación interna ética y científica que producirá grandes transformaciones en sus mecanismos de reflexión y personalidad, y aunque intentará deshacerse de ella, sus recuerdos y anhelos serán más poderosos, haciendo que esta visita se incorpore en la cotidianidad y afecte todas las relaciones en la estación.</p>
<p>Hary es la imagen que Kris ha proyectado de ella, y sus características serán la de una mujer enamorada y dependiente que no puede estar lejos de él. Sin embargo, esta relación madurará y se fortalecerá haciendo que en este período Hary se humanice, tomando conciencia de su propia condición de “visitante” y dándoles a todos una profunda reflexión sobre la humanidad y el amor.</p>
<p>Quizás, una de las escenas más importantes es la reunión en torno al cumpleaños de Snawt, integrante de la tripulación. Éste llega retrasado y ebrio a la reunión, y mientras hay una conversación sobre la ciencia y la vida, una breve lectura de El Quijote, y el juzgamiento hacia Kris por permitir que la presencia de Hary trascienda los escenarios cotidianos. Ésta les recuerda a todos los científicos que “las visitas” son parte de ellos, obra de su propia conciencia.</p>
<p>Sartorius, científico de la tripulación, intenta callarla recordándole que no es persona ni mujer, pero Hary reivindica su condición de humanidad, de mujer, les habla de su crueldad, reconoce la humanidad de cada uno a su manera y las razones por las que están discutiendo. Hary ahora puede prescindir de Kris y es él quien la necesita. Snawt abre las ventanas de la estación durante 30 segundos y la ingravidez se apodera del estudio volviendo este momento uno de los más bellos e importantes  del cine.</p>
<p>Solaris es una reflexión filosófica sobre la racionalidad humana y sus límites, sobre el pasado, el futuro, el amor, la memoria, los remordimientos, la vida y la muerte. Una fría, decadente y desolada nave espacial será el escenario para que se den  todo tipo de debates en donde no entendemos qué es verdad y qué imaginación, en donde será una “visitante” quien imponga la discusión sobre el amor y la humanidad y en donde todos los parajes oscuros y no resueltos de las mentes de este grupo de científicos tendrán que salir a la luz para ser resueltos.</p>
<p>El ejercicio debe ser planteado para cambiar las lógicas y las formas en cómo nos relacionamos, para que el encuentro amoroso tenga su justa importancia,  y para el abandono no duela tanto, y si duele, tengamos la audacia de burlarnos de ello, porque repito: una vez pasado lo único que nos quedan es la sensación de ridiculez por aquellas lágrimas de más y muchas risas.</p>

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		<item>
		<title>En primera persona: lo insignificante de las tareas de cuidado (II)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/en-primera-persona-lo-insignificante-de-las-tareas-de-cuidado-ii/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Sep 2016 03:02:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[cuidados]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Julieta Penagos]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[El rol de los Estados y sus instituciones ante la división sexual del trabajo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Julieta Penagos*</strong></p>
<p><em>Un relato basado en la propia experiencia conciliatoria. Las desigualdades sociales en el mandato de las mujeres de asumir las tareas cotidianas de cuidado. El rol de los Estados y sus instituciones ante la división sexual del trabajo.  </em></p>
<p>Ota desventaja totalmente estructural: la normativa. Está evidentemente privilegia la lógica masculina. La normativa básicamente te dice: “Eres la madre” y después de todo la irrefutable división sexual del trabajo en un asunto asumido incluso por las instituciones, así que esas responsabilidades recaen inmediatamente sobre nosotras, pero con las lógicas económicas del ausente que normalmente es el padre. Si hablas de que tienes desventajas para tu propio desarrollo personal y que ese contexto debería ser tomado en cuenta para que exista una conciliación verdaderamente equitativa, todos los implicados en el asunto o no escuchan o se hacen los que no escuchan, y los acuerdos, normalmente terminan no privilegiando a los menores ni a quienes los cuidan sino a los ausentes.</p>
<p>Y en las comisarías de familia apenas te miran, porque quien te atiende resuelve tres casos a la vez (o por lo menos así me tocó a mí), y para crear una cita e intentar conciliar de nuevo, debes hacer firmar una boleta por el padre ausente que te ha dicho meses antes que todos los asuntos que tengas con él los puedes resolver con su abogada.</p>
<p>El Estado es ineficaz, incapaz de traducir, entender y sancionar de manera que beneficie también a quienes están al frente del cuidado y, en términos generales, una conciliación que entienda, asuma y acepte los impactos que tiene una ausencia para la vida de las mujeres madres solo puede beneficiar a todos los implicados: madre, padre y menores.</p>
<p>Y la desventaja más atroz: la incapacidad que tienen los ausentes y jueces de ver de qué manera los padres dependen del ejercicio del cuidado. En la interpretación inmediata, se supone que las mujeres queremos sacar provecho económico de las situaciones y en ese sentido se nos lee como dependientes, pero nunca he visto que se haga el ejercicio al contrario. ¿Si las mujeres renunciáramos al cuidado de los hijos y las hijas tras la separación, cómo resolverían los hombres la situación? ¿Ofrecerían su propio tiempo? ¿Pagarían para que alguien más lo haga? ¿O recaerá la responsabilidad sobre sus propias madres o sus actuales parejas?</p>
<p>Solo bajo una sensata lectura de la situación, la normativa entenderá que el dinero cumple un asunto meramente práctico, es solo un medio para minimizar el impacto que tiene una ausencia no solo en la vida de menores sino también en la de las madres que son quienes los forman y los cuidan.</p>
<p>Como es costumbre, he sido yo la responsable socialmente por mi suerte: primero por separarme, segundo por elegir a ese hombre específico cuando hay tantos buenos hombres en el mundo, y tercero porque debo acogerme a su propuesta sin reflexionar al respecto; después de todo hay escenarios peores que el mío y al final, él tiene voluntad de responder, desde su lógica y sin escuchar otras propuestas, pero quiere responder.</p>
<p>Muchas mujeres ya sabrán de qué se trata porque han tenido que pasar por esto, o muchas han llegado a acuerdos con los que se sienten incomodas sin entender muy bien porqué y sin acceso a esta experiencia en particular o a otras muchas reflexiones que hay por ahí sobre el asunto, pensando que evidentemente lo que les ha pasado es simplemente normal y justo.</p>
<p>Otras también deben saber, y esta es la parte dulce de la historia, lo que implica la relación cotidiana del cuidado: los sueños, las sonrisas, el afecto y aquella dimensión mística que hace que adivines si algo anda mal, si le duele la panza, si tiene hambre o si hay algo que reparar. El cuidado es tan importante, tan invaluable, que tiene efectos sanadores para quien recibe sus beneficios. En mi caso personal, la conexión es espiritual, mágica, amorosa, emotiva, saludable y especialmente esperanzadora.</p>
<p>Sé que a menudo las mujeres no hablan de estos temas porque eso es reconocer las desventajas, las imposiciones y estas situaciones son vergonzosas. Sé que hacer lo que el ausente exige produce dolor y rabia. Sé que la mayoría las asume sin reflexionar, en total soledad, y pensando que lo ocurrido es normal o está bien. Sé que el sistema nos atraviesa y homogeniza, por lo tanto ampliar la mirada y cambiar la sensibilidad costará tiempo y esfuerzo. Sin embargo hablar de estos temas –en mi caso escribir sobre ellos y conseguir que muchas mujeres puedan confrontarse con mi propio relato- es un ejercicio sanador, necesario, práctico y paradójicamente espiritual.</p>
<p>Llevaba días pensando en si lo escribo o no, redactándolo en mi cabeza, hablando conmigo misma, pensando en sus consecuencias, en los juzgamientos, en mis propios miedos, pero sin duda leerlo y tomar la decisión de publicarlo me otorga un poder, me vuelve más autónoma, mejor madre, mejor ciudadana, mas importante y más hermosa.</p>
<p>Ojala más mujeres empiecen a pensar en su rol como madres solteras o separadas, en exigir a quienes administran justicia mejores y más justas sentencias, hemos conseguido cosas mucho más difíciles, así que vamos por esta, para que ningún otro relato tenga que hablar del ejercicio del cuidado como algo insignificante.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Primera parte:</strong></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/en-primera-persona-lo-insignificante-de-las-tareas-de-cuidado/"><strong>En primera persona: lo insignificante de las tareas de cuidado (I)</strong></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*realizadora audiovisual, columnista y periodista. Integrante de la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género.</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/en-primera-persona-lo-insignificante-de-las-tareas-de-cuidado-ii/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>En primera persona: lo insignificante de las tareas de cuidado (I)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/en-primera-persona-lo-insignificante-de-las-tareas-de-cuidado/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Sep 2016 03:02:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[cuidados]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Julieta Penagos]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=31410</guid>

					<description><![CDATA[Las desigualdades sociales en el mandato sobre las mujeres de asumir las tareas cotidianas de cuidado]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Julieta Penagos*</strong></p>
<p><em>Un relato basado en la propia experiencia conciliatoria. Las desigualdades sociales en el mandato sobre las mujeres de asumir las tareas cotidianas de cuidado. Y de los varones hegemónicos en perpetuar los espacios que les permiten la independencia.</em></p>
<p>Desde la conceptualización de la ética del cuidado dada por la filósofa feminista estadounidense Carol Gilligan, el movimiento feminista se ha tomado muy en serio la tarea de pensar en el cuidado como un asunto realmente importante por ser básicamente vital en cualquier sociedad. Gilliang redefinió la forma en cómo hombres y mujeres definen sus valores: ellos (retomando a Freud y a Kholbert en sus estudios del desarrollo masculino moral) basados en la justicia. Ellas, en la responsabilidad.</p>
<p>Eso significa que los dilemas masculinos son hipotéticos y los de las mujeres basados en dilemas reales, que atraviesan su cotidianidad y sus cuerpos. Estas conclusiones aparecen en un contexto determinante para el feminismo, ya que una corriente aseguraba que ningún comportamiento es “natural” y sí estimulado a lo largo del proceso de formación de los hombres y las mujeres. Gilliang afirma que las mujeres tienen mecanismos diferentes para asumir e interpretar la realidad y, en lo personal, me gusta pensar que es así. Su lectura da respuesta también a aquellos que decían que los resultados de las mujeres usualmente eran inferiores a los de los hombres. Así aparecen dos conceptos importantes: la ética de la justicia (Kholbert) y la ética del cuidado (Gilligan).</p>
<p>Estas consideraciones plantean un sin número de reflexiones y debates a las que no escapo, y me arriesgo hacer las mías basada en mi experiencia personal.</p>
<p>Para dar contexto, contaré que soy madre, separada, con responsabilidades académicas, profesionales y con un frustrante intento de conciliación de alimentos.</p>
<p>Empecemos. En economías neoliberales y después de la infortunada tradición en donde las mujeres hemos venido desarrollando el trabajo del cuidado de manera gratuita a lo largo de la historia de la humanidad, sigue siendo bastante complejo que hombres y mujeres entiendan que el ejercicio del cuidado no es menos importante que cualquier otro asunto: intervienen en él una serie de variadas habilidades que he adquirido y desarrollado a lo largo de mi maternidad, define el destino de quien cuido y aporta seriamente en las economía del país.</p>
<p>Pero así como las mujeres tenemos la tradición asumir el cuidado, los hombres tienen otras tradiciones ligadas a la independencia: siempre han ganado dinero, han estado en lo público, son autónomos y en términos generales alcanzan sus sueños sin que nadie se interponga. El cuidado tiene una dimensión cotidiana que puede llegar a ser agotadora, sumada a la exigencia del tiempo que hay que invertir en él.</p>
<p>Si los hombres emplean su tiempo en ello, no pueden alcanzar prestigio, cualificarse ni quedarse con los mejores empleos que obviamente son mejor pagos. Estas características hacen que tengan capacidad para el ahorro y esta diferencia fundamental en la economía les da derecho a exigir e imponer la forma en como creen que deben ser las cosas.</p>
<p>Con la llegada de las mujeres al ámbito laboral, el que muchas hallamos alcanzado cierta autonomía especialmente económica y que reflexionemos sobre estos temas, complejizan todas las antiguas prácticas y responsabilidades de hombres padres y mujeres madres en las familias. Si bien es cierto que las paternidades irresponsables son el delito más común en la región, también lo es que hay hombres que están dispuestos a ofrecer el tiempo que pueden o les sobra para estar con sus hijos e hijas y responder bajo sus propias lógicas con los requerimientos económicos que exige la crianza.</p>
<p>Después de la separación y ante el imparable ejercicio de formación y necesidades obvias de reencausar su vida familiar por parte de los padres (Las madres tenemos las mismas necesidades) vienen sus ausencias. Estas ausencias necesariamente arrojan unos costos económicos y en tiempos que son asumidos por las mujeres madres, quienes usualmente quedamos a cargo de los hijos y las hijas. En ese escenario llega el episodio de la conciliación de alimentos. Cada parte tiene su propia mirada, su propio relato de los hechos, del pasado, del futuro y sus propios intereses, que evidentemente son legítimos y que claramente reflejan el desarrollo moral de los hombres y las mujeres: la justicia y las responsabilidades.</p>
<p>En la conciliación somos las mujeres las que tenemos varias desventajas: una, que como repartimos el tiempo entre el trabajo, la formación y la crianza, vamos a pasos más lentos, nos demoramos más en cualificarnos, en conseguir los mejores trabajos y poco tiempo para una oportuna asesoría legal. En mi caso personal y ante las reiteradas ausencias del padre, fui yo quien propuso la regulación de alimentos.</p>
<p>Después de un silencio de un año y de que mi propia y agitada cotidianidad hiciera que no fuera reiterativa en la idea, llega una propuesta de acuerdo inconsulta y una abogada que defiende los intereses del padre. ¿Ven como las ventajas de quien se cualifica, de quien tiene tiempo para trabajar y ahorrar, ahora toma la delantera?</p>
<p><strong>*realizadora audiovisual, columnista y periodista. Integrante de la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género</strong>.</p>

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