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	<title>campaña abolicionista &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>campaña abolicionista &#8211; Marcha</title>
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		<title>El racismo en el feminismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Oct 2017 14:46:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Trata y explotación sexual]]></category>
		<category><![CDATA[campaña abolicionista]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Mayra Lucio]]></category>
		<category><![CDATA[Racismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde la conquista de América y su imposición de la “colonialidad del poder” a través del sistema esclavista y explotador, africanos/as y sus descendientes, indígenas y sus descendientes, fueron cuerpos para ser tratados, explotados, ultrajados físicamente y en su identidad, parte de lo que se llama etnocidio, una forma de genocidio. Pues bien, los cuerpos de “las negras”, las afrodescendientes, las mujeres indígenas, entre otras, se vieron doblemente atravesados por la violencia, la racista y la de género: siempre fueron cuerpos violables para los amos blancos que disponían de ellas como si fueran de su propiedad. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63627" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63628" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63629"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63630" lang="es-AR"><strong>Por Mayra Lucio / Foto: Lucas vallorani.</strong><i id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63631"> Las mismas que lograron derogar los edictos policiales en Ciudad de Buenos Aires durante los 90, presentaron &#8211; el 20 de septiembre de 2017 – un proyecto de ley para derogar el artículo más criminalizante para las personas en situación de prostitución. La noticia fue desconocida. Las lógicas totalitarias gozan de gran vitalidad dentro del feminismo, como una mirada universalista y blanca que, después de casi tres olas, sigue naturalizando los privilegios de clase haciendo uso del racismo. </i></span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63632" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63633">Peor aún, si bien lo hemos expulsado formalmente, nos han metido por la ventana el ímpetu neoliberal de jerarquías humanas y segregación, al punto de poder celebrar en nuestro imaginario la eliminación del Otro, las Otras dentro del feminismo, en este caso.</span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63644" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63645" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63646"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63647" lang="es-AR">Desde la conquista de América y su imposición de la “colonialidad del poder” a través del sistema esclavista y explotador, africanos/as y sus descendientes, indígenas y sus descendientes, fueron cuerpos para ser tratados, explotados, ultrajados físicamente y en su identidad, parte de lo que se llama etnocidio, una forma de genocidio. Pues bien, los cuerpos de “las negras”, las afrodescendientes, las mujeres indígenas, entre otras, se vieron doblemente atravesados por la violencia, la racista y la de género: siempre fueron cuerpos violables para los amos blancos que disponían de ellas como si fueran de su propiedad. La expresión “trata de blancas”, revela la alarma racista que veía con malos ojos que los cuerpos de las mujeres blancas fueran para la prostitución. Los otros cuerpos eran para la prostitución. La marcación de “blancas” giraba en torno a los cuerpos “puros” que cruzaban la frontera de su destino moral y se los trataba para ser prostituidos. El problema era más la equiparación a cuerpos negros, culturalmente espurios y devaluados, que la práctica patriarcal en sí misma.</span></span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63649" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63650" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63651"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63652" lang="es-AR">El racismo ha sido el brazo ideológico de las relaciones de conquista, el discurso que preparó poblaciones enteras para la colonialidad y la plusvalía, brillando en su plenitud imperialista y actualmente globalizada del capitalismo neoliberal. Valoriza negativamente mediante discursos y también mediante omisiones, la cita implícita que define lo que existe de lo que no existe. Lo vemos claramente en los medios de comunicación. Con la escalada de femicidios, el patriarcado ha comenzado a traslucirse mediáticamente. Sin embargo, permanecen encubiertas otras formas de discriminación, como las consecuencias del aborto clandestino, el transodio y el racismo. Sobre este último, es clara la invisibilización que hay cuando muere una joven de clase baja, más aún si se trata de una wichí o pilagá o mapuche violada. Cuánto recordamos a Ángeles Rawson y su cruel violación seguida de muerte en pleno barrio de Colegiales de CABA y cuán poco lo hacemos, si lo supimos alguna vez, sobre la vida y muerte de Juana Gómez, la adolescente qom violada y asesinada en Chaco a semanas de lo sucedido a Ángeles. Ángeles fue y es la referencia. Juana apareció atada a un árbol, ultrajada y asesinada igual que Ángeles, pero la anulación de su vida no ocupó más que algunas líneas de diario local.</span></span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63655" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63656" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63657"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63658" lang="es-AR">Sabemos que los cuerpos que valen son los blancos y los hetersosexuales, esto no es novedad. Ahora bien, hablemos de lo que se nos está escapando. El racismo entre nosotras, en el movimiento feminista, entre feministas.</span></span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63661" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63662" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63663"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63664" lang="es-AR"><b id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63665">El abolicionismo antirrepresivo, un movimiento oscurecido</b></span></span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63668" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63669" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63670"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63671" lang="es-AR">Hay mujeres y travestis en prostitución que, lo llamen “trabajo” o no, no lo reivindican como tal. No se llaman a sí mismas “trabajadoras sexuales”, como se esperaría. Tienen sus formas de organizarse, formas de barrio, muchas no saben escribir, otras a duras penas han podido terminar la escuela. No tienen posturas ideológicas de libros, afilan sus teorías sobre el saber que les dio la experiencia vivida. Por eso, no dudan ante las contradicciones que supone articular formas asistencialistas con otras autogestivas, agarran el bolsón de comida y la caja de forros mientras piensan la vida que quieren vivir y le exigen al Estado políticas públicas. Saben que hay una falta de oportunidades racista y patriarcal que explica sus condiciones de vida. Lo saben desde sus cuerpos.</span></span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63674" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63675" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63676"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63677" lang="es-AR">Y así es que desde la situación de prostitución se han organizado desde los años noventa para reducir la violencia y la precariedad, para luchar contra la represión policial que las arrojaba a pasar media vida en los calabozos. Represión legitimada en los códigos inconstitucionales y moralistas que prohíben la prostitución, sosteniendo la caja chica de la policía y la red de proxenetas que se ofrecen de “cuidadores” frente a estos abusos. Ellas lograron derogar los edictos policiales en Ciudad de Buenos Aires, y hoy, acompañadas por mujeres, lesbianas y travestis organizadas autónomamente, logran presentar un proyecto de ley para derogar los artículos criminalizantes de los códigos contravencionales aún vigentes en muchas provincias del país. Este año, han impulsado la derogación del artículo N°68 en la Provincia de Buenos Aires. El proyecto fue presentado públicamente el pasado 20 de septiembre en la Cámara de Diputados de La Plata.</span></span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63680" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63681" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63682"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63683" lang="es-AR">Ellas toman el abolicionismo como herramienta de lucha antirrepresiva y como cita ineludible de derechos humanos para exigir políticas públicas comprometidas. Haciéndose de esta herramienta, han logrado un paso real hacia la descriminalización de la prostitución, por su legalidad que en primera persona debe respetarse. Esas que no me están entrando en mi forma feminista y progresista de ver las cosas, esas que están arruinando la foto, esas que se me están saliendo de mi “marco teórico”, como se dice ahora. Ellas, las descuadradas, son parte del movimiento de mujeres, lesbianas y travestis, la parte abolicionista. El “oscurecimiento” del abolicionismo como efecto de la racialización de la lucha, puede ayudarnos a explicar su invisibilidad.</span></span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63686" lang="es-AR" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63687" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63688"><b id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63689">El blanco que echamos por la puerta, nos entra por la ventana</b></span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63692" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63693" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63694"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63695" lang="es-AR">Esa lucha por la que todas supuestamente velamos, esa que nos hace cantar “¡Siempre con las putas, nunca con la yuta!” ¿Siempre? El 20 de septiembre no estuvimos todas para apoyarlas. ¿Adivinen cuántas feministas lo volvieron relevante? ¿Cuántas lo visibilizaron en sus muros de fb, en sus twitter? ¿Cuánto del periodismo feminista lo convirtió en noticia? Un paso antirrepresivo histórico, ¿habría sido más difundido de haberlo impulsado alguna mujer célebre, blanca, de clase media? ¿Malena Pichot quizás? ¿Sofía Gala? Si la respuesta es si, entonces estamos de acuerdo. Estamos hablando de “el racismo en el feminismo”.</span></span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63698" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63699" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63700">El discurso que tanto se repite, el que se indigna ante la supuesta negación de las putas, ante la negación de reconocerlas como sujetas de derechos, ese que confunde sujeta de derecho con sujeta política (sujetas de derechos somos todas) es el mismo discurso que impone su blancura cultural desconociendo la</span></span><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63701" style="color: #ff0000;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63702" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63703">s </span></span></span><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63704" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63705">desigualdades estructurales a las que se ven subsumidas esas Otras. Las otras de clase trabajadora, clase baja, esas otras negras, pobres y le agrego: feas, porque con sus historias de violencia y su ropa humilde no “dan bien en cámara”. Sus vidas son menos retratables y eso se refleja en la indiferencia sistemática frente a su “No es trabajo, una regulación nos perjudicaría”.</span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63708" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63709" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63710">Desconocerlas es casi tan ridículo como desconocer la masiva realidad de que la mayoría de las mujeres que mueren por aborto clandestino son pobres, porque las otras se los pueden pagar y seguir viviendo en este mundo de desigualdades. Pero las pobres no.</span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63713" lang="es-AR" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63714" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63715"><b id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63716">Lógicas autoritarias y racistas ¿feministas?</b></span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63719" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63720" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63721">Hay elementos totalitarios dentro del feminismo actual que son alarmantes, asociados a momentos históricos que resuenan en retóricas fascistas y que nos hacen pensar en una suerte de “fascismo social”, como del que habla De Sousa Santos. Situaciones instaladas de explotación extrema, que naturalizan que ciertos cuerpos no alcanzan el rango de humanidad y ciudadanía mínima como para que sus derechos sean garantizados. Pensado como cultura del neoliberalismo, el feminismo se ve afectado por estas lógicas neofacistoides. Ello se expresa claramente en la sistemática indiferencia de gran parte del feminismo ante la vulneración de derechos de una mayoría que se prostituye como resultado de la necesidad y la discriminación, para exaltar y normalizar los privilegios de una minoría que lo plantea como opción burguesa. ¿Por qué esas otras no son igualmente escuchadas? Es imposible no pensar en las lógicas autoritarias ya conocidas, que se nutren de elementos racistas subyacentes.</span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63724" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63725" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63726">Para peor, impresiona la metáfora propuesta de eliminación del otro a quien se rechaza por motivos ideológicos. Que haya dirigentas del reglamentarismo que dicen que a las abolicionistas habría que abortarnos, a las abolicionistas y a las policías (como si diera lo mismo ser una que otra). También, tener que escuchar que las abolicionistas queremos “abolir a las putas”. Abolir, es decir, verbo que refiere a eliminar un sistema de opresión, se está usando como acusación de eliminación de individuos, “a las putas”. Nuevamente, aparece la lógica de aniquilamiento totalmente naturalizada. Estas expresiones, además, son preocupantes por lo falaz de su contenido. Por un lado, la metáfora de abortar, haciendo uso del empoderamiento que como feministas nos puede significar citar la práctica, pero que en este caso ponen de objeto de aborto a otras sujetas: se vuelve conservador al coincidir con el paradigma religioso pro-vida que mantiene la premisa de que abortar-fetos-supone-matar-personas. Por otra parte, el movimiento abolicionista ha sido y es impulsado por “putas”, con lo cual la afirmación de que “el abolicionismo pretende abolir a las putas” no tiene sentido (¿las putas queriendo autoabolirse?).</span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63729" align="JUSTIFY"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63730" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63731">Lo más preocupante de todo, son los aplausos a estas ideas que salen de voces legitimadas, a las que muchas admiran. Ideas que naturalizan lógicas de exterminio (abortar personas/abolir putas) sin que nadie se mosquee por ello. ¿Cómo es posible que sean masivamente celebradas por un feminismo que aboga por los derechos de las putas, alza la bandera del cupo laboral travesti-trans y en paralelo festeja las metáforas de eliminación y precarización a las mismas que dice apoyar? ¿Por qué gran parte del feminismo le da vuelta la cara a las prostitutas que dice defender? ¿Es hipocresía? ¿es racismo? ¿es clase media? ¿es trans-odio? ¿Es todo eso? .</span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63734" dir="ltr" align="JUSTIFY" data-setdir="false"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63735" style="font-family: Arial, sans-serif;"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507664977627_63736">Las lógicas ocultas de discriminación que se esconden detrás de discursos aparentemente afines al feminismo y que suenan a revolucionarios, por omisión y tergiversación, contienen elementos racistas y transodiantes. No es más ni menos que la mirada blanca y, agrego, heteronormada. Esta mirada blanca no es nueva, pero el haberla creído combatida, disminuida, o transformada, es un error. Sigue tan adentro y tan fuerte como entonces. </span></span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-racismo-en-el-feminismo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Crónica de un día histórico para la lucha feminista</title>
		<link>https://marcha.org.ar/cronica-de-un-dia-historico-para-la-lucha-feminista/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Sep 2017 12:56:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Trata y explotación sexual]]></category>
		<category><![CDATA[amadh]]></category>
		<category><![CDATA[Betania Longhi]]></category>
		<category><![CDATA[campaña abolicionista]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
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					<description><![CDATA[El abolicionismo que queremos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b id="yui_3_16_0_ym19_1_1506603025184_2909">Por Betania Longhi. </b><i id="yui_3_16_0_ym19_1_1506603025184_2912">Sin difusión ni repercusión mediática, se presentó el proyecto de ley para derogar el artículo 68 del Código de Faltas de Buenos Aires, un paso fundamental en la lucha contra la estigmatización, discriminación y represión de mujeres, trans y travestis en situación de prostitución. ¿Qué significa este proyecto?, ¿quiénes y por qué lo impulsaron?, ¿qué es lo que hace que un triunfo feminista semejante pase inadvertido, incluso entre nosotras?</i></p>
<div id="yui_3_16_0_ym19_1_1506603025184_2913">Plaza Miserere, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es miércoles 20 de septiembre de 2017 y nos encontramos en la sede de la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (AMADH) para partir hacia La Plata. Hacemos una primera parada a mitad de camino, en Quilmes, para recoger a compañeras de la Asociación Nacional Abolicionista. Nos perdemos un poco porque el chofer no sabe cómo salir, y nosotras estamos ocupadas entre sonrisas y cantos tempraneros. Nos concentramos, lo guiamos y subimos a la autopista.</div>
<div id="yui_3_16_0_ym19_1_1506603025184_2876"></div>
<div id="yui_3_16_0_ym19_1_1506603025184_2932">
<p>Son las 13:15. Arribamos. Nos encontramos con algunas compañeras más en la puerta de la Cámara de Diputados/as de la Provincia. Ahora sí. Descendemos al primer subsuelo donde está el salón donde sucederá la actividad: se presenta a sala llena el proyecto de Ley para la derogación del artículo 68 del código contravencional bonaerense.</p>
</div>
<div id="yui_3_16_0_ym19_1_1506603025184_2933">
<p>Todas las que estábamos sabíamos lo que significaba estar allí. Si ese proyecto se aprobara significará, ni más ni menos que la derogación de la norma que habilita a las fuerzas de seguridad a detener, perseguir y abusar de las compañeras que se encuentran en prostitución callejera. Cómo no íbamos a estar felices si se trataba de un avance histórico en la lucha feminista, abolicionista y antirrepresiva, causa fundamental para todas aquellas que nos vemos interpeladas por la temática de la prostitución.</p>
</div>
<div id="yui_3_16_0_ym19_1_1506603025184_2934">
<p>La derogación de todas las normativas que criminalizan, discriminan y persiguen a las personas en situación en prostitución es una bandera histórica abolicionista, defendida por organizaciones feministas, de derechos humanos y de la disidencia sexual desde hace, por lo menos, 22 años. Por primera vez, una diputada de la Provincia de Buenos Aires, Karina Nazabal, se animó a tomar la propuesta y presentarla como un Proyecto de Ley.</p>
<p>El proyecto de la derogación fue impulsado por la AMADH y presentado a la Cámara en conjunto con la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas del Ministerio Público de la Nación. AMADH inició su lucha por la derogación de edictos y contravenciones estigmatizantes y persecutorias de las mujeres, travestis y trans en prostitución en el año 1995, cuando un grupo de mujeres y travestis en situación de prostitución comenzó a organizarse bajo la estructura de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) con la intención de denunciar y erradicar la violencia policial dirigida; consecuencia de la aplicación del Código de contravenciones de la Ciudad de Buenos Aires.</p>
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<p>La estrategia de nuclearse en la CTA les permitió estar relativamente protegidas de los riesgos que sus objetivos suponían, a la vez que la experiencia organizacional iba logrando su reconocimiento como sujetas políticas, acompañamiento social y la suficiente fuerza política como para que durante 1998 se aprobara un nuevo Código Contravencional en la Ciudad de Buenos Aires, donde se conquistó la eliminación de todos los artículos represivos que justificaban el hostigamiento y las violencias institucionales hacia las personas en prostitución.</p>
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<p>Durante el año 2003, luego de reflexiones y discusiones en torno a la figura de “trabajadoras sexuales” y frente a una Central que proponía sostener la organización bajo la concepción de “prostitución = trabajo” para garantizar la sindicalización, parte de lo que fue AMMAR decidió desvincularse de la CTA para constituirse en lo que hoy es AMADH.</p>
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<p>Aquel miércoles, esa misma organización, AMADH, logró con muchísimo esfuerzo y sin aquella visibilidad que le otorgaba el hecho de ser parte de una Central de Trabajadores/as, que se incorpore a la agenda legislativa otra derogación. Aquel miércoles, AMADH, Las Azucenas, La Campaña Abolicionista “Ni una Mujer más Víctima de las redes de Prostitución”, la Asociación Nacional Abolicionista, el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis, el Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (M.A.L.) y otras organizaciones participamos de la presentación de esta iniciativa y la llenamos de lágrimas, aplausos y sonrisas abolicionistas, en memoria de Lohana Berkins y Diana Sacayán.</p>
<p><b>La lucha común<br />
</b><br />
Al menos en papeles, tanto quienes nos reconocemos abolicionistas como quienes sostienen posicionamientos que buscan regular la prostitución como “trabajo sexual” coincidimos, en más, o en menos, en los tres siguientes puntos: uno, que la prostitución es una institución feminizada del patriarcado; esto es, es un tema en nuestra agenda feminista porque afecta principalmente a las mujeres y travestis. Dos, en que hay un vínculo directo entre situación económica, discriminación, racismo y prostitución. Y tres, que el responsable directo de la sistemática violación de los derechos humanos de las mujeres, trans y travestis en prostitución es el Estado, en particular, funcionarios/as de las fuerzas de seguridad, como lo son las policías locales.</p>
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<div>La coincidencia en el punto tres es sugerente; de hecho, podemos afirmar que es una alarma compartida dentro del movimiento feminista en general, incluso entre quienes todavía no definen su posición. Es que las mujeres, trans y travestis que ejercen la prostitución sufren día a día la persecución policial e institucional. Prostituirse no es un delito, si lo es la extorsión, manipulación y facilitación que habilita la explotación sexual ajena (proxenetismo). Sin embargo, el Estado y muchos/as de sus funcionarios/as no solo contradicen por acción y omisión los compromisos internacionales asumidos sino también los derechos humanos de quienes se encuentran en prostitución. Y es esta emergencia la que nos aúna, o debería unirnos, en una lucha común.</div>
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<p>Sea cual sea la postura que tengamos sobre la institución prostibularia, tenemos pendiente una causa urgente y fundamental que es la de abolir todas las normativas, edictos y contravenciones que atentan contra la integridad y ponen en alto riesgo a las compañeras en prostitución. Y es por esto que no salimos del asombro, ¿cómo una propuesta alineada con la lectura más general y compartida sobre la problemática tuvo tan bajo acompañamiento y repercusión? Podríamos ensayar una posible respuesta a partir de una reflexión valiosísima que acercó Graciela Collantes al panel de presentación del proyecto.</p>
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<p>Collantes, referente de AMADH, compartió con las participantes su experiencia de años de militancia haciendo hincapié en las respuestas que recibía (y aún recibe) cada vez que proponía avanzar la derogación de contravenciones; las respuestas parecían ensayadas: “Graciela, es un tema que divide aguas”, &#8220;Graciela, no nos pidas esto&#8221;. Poco a poco, la “división de aguas” se ha convertido en la mejor excusa, permitiendo a la clase política ignorar e incluso detener el avance necesario sobre la legislación actual, ¿cuánta de esta responsabilidad nos competerá a nosotras como militantes?</p>
<p><b>La polarización<br />
</b><br />
El miércoles 20 de septiembre el movimiento feminista logró presentar el proyecto para la derogación de un artículo que hace casi 45 años viene permitiendo la persecución de mujeres, trans y travestis en una de las provincias con mayor prostitución callejera del país. Ese día, parte del movimiento no nos acompañó.</p>
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<p>Es cierto, además de la lucha antidiscriminatoria y antirrepresiva las abolicionistas exigimos un Estado de Derecho (&#8220;y de Derechos Humanos&#8221;, como aclara Marta Fontenla). Esto pone sobre la mesa la contracara del reclamo: la derogación efectiva de toda la normativa persecutoria no es suficiente. Estamos seguras de que el triunfo sólo será completo cuando además de la inhabilitación represiva, existan acompañamiento y restitución de los derechos vulnerados a través de políticas públicas integrales y específicas para la población afectada. Y aquí sí se dividen las aguas.</p>
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<div id="yui_3_16_0_ym19_1_1506603025184_2951">Ejemplo del tipo de políticas abolicionistas que queremos es el espíritu la Ley de Cupo laboral travesti trans “Diana Sacayán” (espíritu que no logra implementarse dos años después de aprobada, ya que sigue sin ser reglamentada) o las propuestas de planes habitacionales, reparación económica, capacitación laboral, reinserción educativa y acceso efectivo al sistema de salud para sobrevivientes de prostitución y trata, y para mujeres, trans y travestis en situación de prostitución. Y si, nuestras propuestas se diferencian tajantemente de la postura regulacionista que plantea el ejercicio de la prostitución como trabajo porque creemos en soluciones diferentes, pero la polarización que estamos profundizando día a día no puede significar abandonar la escucha a las realidades y necesidades concretas de las compañeras que hoy, además de estar en prostitución, se enfrentan a la persecución y abusos policiales por ello. En este último objetivo podríamos estar juntas&#8230; ¿Podríamos?</div>
<div id="yui_3_16_0_ym19_1_1506603025184_2950">Con esta nota (nos) queremos compartir el registro de un día histórico para la lucha de todo el movimiento feminista, de la diversidad, de la disidencia y de los derechos humanos; logrado y sostenido por mujeres y travestis de los barrios, organizadas en torno a las vulneraciones que les ha causado la prostitución. El miércoles se dio el primer paso en la presentación de un proyecto de ley que puede eliminar un factor de riesgo neurálgico en las vidas de muchas mujeres, trans y travestis. Hoy, la Cámara de Diputados/as de la provincia de Buenos Aires tiene en sus manos la responsabilidad de llevar a buen puerto una propuesta cargada de historia y organización. De lágrimas, esfuerzos y militancia. Ojalá pronto, y con el acompañamiento de todo el movimiento como en aquella derogación de 1998, logremos el objetivo. Y festejemos juntas.</div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cronica-de-un-dia-historico-para-la-lucha-feminista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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