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	<title>villas &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Tue, 07 Apr 2020 03:28:46 +0000</lastBuildDate>
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		<title>La periferia en tiempos de cuarentena: ¿Qué está pasando en los barrios populares?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Apr 2020 12:33:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[CABA]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
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					<description><![CDATA[Proponemos una lectura a partir de las voces de quienes viven en la periferia oeste de La Plata y en las villas de la ciudad de Buenos Aires.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;"><i>Muchas son las notas y artículos que hacen análisis sobre los impactos que el coronavirus tiene y va a tener sobre la dinámica de la economía mundial. La lógica del mundo en el que vivimos prioriza la obtención de ganancias antes que las vidas humanas, y en situaciones de emergencia como las que estamos viviendo esto queda más crudamente al descubierto. Sin embargo, poco se habla de cómo se está viviendo esto en los barrios populares de las periferias. Proponemos una lectura a partir de las voces de quienes viven en la periferia oeste de La Plata y en las villas de la ciudad de Buenos Aires. </i></span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><b><span style="font-family: Tahoma, serif;">Por Florencia Musante y María Mercedes Abugauch* / Foto Gabriela Manzo</span></b></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Cuando el virus se empezó a expandir descomunalmente entre los distintos países, muchos expertos lo dijeron claramente: el nudo más grave de la cuestión tiene que ver con la imposibilidad de los sistemas de salud de atender tantas personas infectadas al mismo tiempo. Décadas de neoliberalismo dejaron a los hospitales con bajos presupuestos, con poco personal y pocos recursos. No alcanzan les médicos, les enfermeres, las máscaras ni el alcohol en gel. La inversión en ciencia y tecnología de los grandes grupos farmacéuticos y de salud está orientada hacia los sectores que generan ganancia, y no hacia la prevención de virus y epidemias, no hacia la preservación de la vida. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Dado este panorama, las medidas más eficaces que tomaron los distintos organismos y gobiernos son las del aislamiento social y la cuarentena obligatoria: evitar al máximo posible el contacto entre las personas, para que el virus no se propague tan rápidamente.</span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">El gobierno argentino fue uno de los que actuó más rápidamente en América Latina, declarando primero la suspensión de clases, el cierre de fronteras y las licencias para mayores de 60 años, y unos días más tarde la cuarentena obligatoria en todo el país. Desde el viernes 20 de marzo, todas las personas tienen que quedarse en casa, a excepción de quienes trabajan en sectores esenciales como salud, alimentación, entre otros. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Ahora bien, las posibilidades de cumplir y efectivizar esta cuarentena obligatoria no son iguales para todes. Vivimos en una sociedad marcada por las diferencias de clase, género y raza, y las desigualdades esta vez no son la excepción. Una enorme cantidad de trabajadorxs informales, de la economía popular, agricultorxs, trabajadorxs de la construcción, trabajadorxs domésticas y comunitarias se ven enfrentades a un dilema crucial: permanecer en cuarentena implica muchas veces no poder comer. ¿Poner en riesgo la salud para salir a juntar el mango o quedarse en la casa sin saber si mañana les niñes van a tener su plato de comida?</span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">¿Y qué sucede con aquellas mujeres que sufren violencia doméstica y no tienen otra opción que compartir la cuarentena con su agresor? Este contexto propicia un incremento de vulnerabilidad de las mujeres ya que aumenta el tiempo de convivencia y se ven limitadas las posibilidades de pedir ayuda, de salir de casa, de acudir a los espacios que pueden ofrecer contención. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">El gobierno nacional puso en marcha una serie de medidas estatales para responder a estas situaciones críticas, como son el aumento de la AUH, o el bono de $10.000 para trabajadores informales. Sin embargo, hay barriadas y sectores donde el Estado no llega, donde las necesidades son aún más críticas y urgentes, y es la organización popular la que puede dar respuesta. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Son los movimientos sociales, que trabajan todos los días desde hace años en los comedores populares, las cooperativas, bachilleratos populares, casas de las mujeres y millones de instituciones levantadas a pulmón quienes conocen las situaciones, tienen articulaciones y redes en las cuales es preciso apoyarse. Un Estado que no logra articular con los mecanismos de organización popular ya existente difícilmente consiga entender y dar respuesta a las necesidades de les más golpeades por esta crisis. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><b><span style="font-family: Tahoma, serif;">Trabajo y necesidades básicas</span></b></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Graciela, pequeña productora hortícola de la localidad de Abasto (La Plata) nos cuenta: “El mayor problema que tenemos es que no estamos pudiendo trabajar. Las plantineras no te entregan nada. Las semilleras tampoco. Hicimos pedido de plantines justo antes de que se declare la cuarentena, pero no están entregando más. La tierra está ahí esperando… pero no podemos trabajar”.</span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;">“<span style="font-family: Tahoma, serif;">Como te digo, si no podemos trabajar, no hay plata. Y el alquiler hay que pagarlo igual. Y si no trabajamos no hay comida.” Refuerza Elizabeth, vecina de Graciela. En una frase que podría ser también de un trabajador de la construcción o una trabajadora comunitaria de cualquier barrio periférico del país. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">En este sentido, Rossana, vecina de la Villa 21-24 (Caba), relata: “En mi trabajo el señor para el que trabajo se había enojado. Me dijo que si o si tenía que ir el viernes; y yo le dije que no, que no iba a ir. Y me dijo ´entonces venite el sábado´, que tenía que buscar alguna excusa o cualquier cosa para ir. Y le dije que cómo voy a pasar si yo trabajo en negro, y cómo voy a hacer para pasar si hay un control y me dijo ´buscate alguna forma de llegar´. Así que le dije que no voy a ir, y bueno, de ahí no me mandó más mensajes. Seguramente estoy despedida”.</span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Daniel vive en Barrio Rivadavia y se gana la vida realizando arreglos en casas y en construcción. Frente a esta situación nos comparte: “Se me cortaron todas las changas que tenía. Tenía muchos proyectos de laburo. Me suspendieron todos los trabajos de pintura, plomería, arreglos de baño, cocina. Tenía toda una agenda completa programada pero ahora me suspendieron todo hasta nuevo aviso, así que me afectó un montón en eso.”</span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Otro problema acuciante es el desabastecimiento de comida y productos de higiene y limpieza. Elizabeth, pequeña productora (cordón hortícola platense), dice: “Los precios están por las nubes. Yo creo que aprovechan la ocasión. La carne carísima. El arroz carísimo: del precio de 10ks que estaba a $300, ahora está a $600 (mercados de Olmos). No hay casi sal, solo sal gruesa. De los precios que tenían, ponele que aumentaron el doble. Desde la cuarentena. La gente empezó a enloquecerse, a desabastecer, no dejaron nada acá en Olmos. Alcohol una botella chiquitita, está a $150. Y casi que no se consigue. Ni en las farmacias. Ni alcohol, ni alcohol en gel, ni barbijos. Jabón tampoco. Hoy conseguí 3 jaboncitos apenas. Acá en casa estamos sin lavandina.” </span></span></p>
<p align="LEFT"><a name="_GoBack"></a> <span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Jacqueline, trabajadora de una cooperativa textil de la Villa 21-24, agrega: “Por el momento cada uno come de sus alimentos, pero como mi hermana no estaba bien económicamente yo trato de ayudarla compartiendole las mercaderías que la organización nos brindó y tratando de llevarle cosas como para que no gaste sus suministros.”</span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">En los barrios del oeste platense la cuarentena se está cumpliendo en gran medida, pero satisfacer las necesidades básicas se vuelve un desafío cotidiano. Los comedores y merenderos populares tienen sus funciones reducidas por cuestiones lógicas, lo cual agrava la situación de una gran cantidad de familias que cuentan con este soporte cotidiano. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Marina, trabajadora comunitaria en la localidad de Melchor Romero nos cuenta que hay situaciones de hambre en el barrio tanto por desabastecimiento de los mercados cercanos como por la falta de dinero para salir a comprar. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Desde el comedor donde ella trabaja están relevando las situaciones más críticas para alcanzar algunos productos básicos a les vecines y personas mayores, a pesar del riesgo que implica salir y desplazarse. Un proceso similar sucede entre los comedores comunitarios y organizaciones de la Villa 21-24, donde a pesar de la falta de insumos para atender a las familias inscriptas se las rebuscan para armar bolsones solidarios que puedan proveer a quienes necesiten y no puedan hacerlo por sus medios. En tiempos de crisis social, la solidaridad y la organización son las armas del pueblo. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><b><span style="font-family: Tahoma, serif;">Niñes y educación virtual </span></b></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">De acuerdo con el plan de educación a distancia propuesto a nivel nacional, todes les niñes que van a la primaria o a la secundaria están recibiendo tareas y actividades en sus casas. Mientras que esto puede ser un alivio en el entretenimiento cotidiano de las casas de clase media y una manera de intentar dar continuidad al ciclo lectivo, en otras casas se vuelve una complicación difícil de sortear: “Tengo 3 hijos (dos en edad escolar) y les están dando mucha tarea que no entienden. Me llega a mí por el celular, y se las paso por bluetooth al celular de mi hijo mayor (porque tener los dos celulares con crédito es mucho gasto). Y tiene que leer libros, mirar videos, el celular se apaga todo el tiempo, entonces es difícil”, relata Graciela (Abasto, La Plata) </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">En los barrios de CABA la realidad es muy similar, ya que las familias que intentan acompañar a sus hijes en las tareas manifiestan la dificultad de acceder a las consignas y tareas. En plena era de las comunicaciones, en un barrio como Barracas (donde se ubica la Villa 21-24) que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires nombró como “Distrito Tecnológico” desde el 2008, miles de familias no tienen acceso a redes de Wi-fi y les es difícil mantenerse comunicadas para acceder a las tareas. Los datos móviles se acaban, y cada vez hay menos en el bolsillo para realizar una nueva carga. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Mientras tanto, docentes también acuartelados por la pandemia hacen malabares para planificar, adaptar, crear actividades que puedan ser enviadas digitalmente, y luego explicar, corregir, responder todo lo que llega. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Queda claro que las posibilidades de sostener el trabajo y la reproducción cotidiana dentro de casa y en cuarentena son para unes pocxs, y existen una gran cantidad de barrios y trabajadorxs populares que se encuentran en una situación crítica. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Son además las tareas que recaen mayormente sobre las mujeres: tareas de cuidado, de limpieza, de reproducción cotidiana. Son las madres las que ayudan a hacer la tarea, las que no duermen pensando cómo van a garantizar el plato de comida, las que cuidan a les más ancianos. Las desigualdades de género quedan más expuestas y agudizadas. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><b><span style="font-family: Tahoma, serif;">Fuerzas y abusos </span></b></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Iván, un joven de la Villa 21-24, relata: “Y no salimos ni al banco ni nada. Sólo nos quedamos sin plata, mi mamá se quedó sin plata. No salimos porque la policía te para y no sabemos dar justificación porque salir al banco no es una justificación, solo para eso.”</span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Frente a la pandemia que estamos atravesando comienzan a circular las noticias que los medios alternativos registran sobre situaciones de abuso y represión por parte de las fuerzas de seguridad en los barrios populares. Si bien esta no es ninguna novedad, y sabemos que la policía actúa de manera disciplinadora sobre todo con les jóvenes humildes de las barriadas, hoy esta situación puede agravarse legitimada por el contexto de emergencia. Los videos viralizados de operativos policiales en el conurbano bonaerense muestran a efectivos humillando y actuando de manera arbitraria, amedrentando a la población de los barrios populares que atraviesa el aislamiento con enormes dificultades para cubrir sus necesidades básicas de alimentación e higiene y, en muchos casos, sin otra alternativa que salir a hacer changas para poder subsistir exponiéndose a los peligros del virus. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Sabemos que muches no podrán hacer la cuarentena obligatoria, porque las condiciones en sus casas no están garantizadas. Es necesario pensar qué alternativas de cuidado construimos en los barrios, proponiendo otras formas posibles de garantizar la cuarentena a partir de las realidades concretas. Necesitamos convocar a las organizaciones a esta tarea, reconocer los saberes y las experiencias de organización barrial, articulando sus redes y referentes.</span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><b><span style="font-family: Tahoma, serif;">Políticas de Estado y organización popular</span></b></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Las medidas estatales que puedan tomar los distintos niveles de gobierno son fundamentales, en tanto es el Estado el único que puede garantizar el alcance de políticas públicas masivas a las poblaciones más afectadas. Los aumentos, bonos, y recursos para comprar alimentos son derechos esenciales a los cuales se les está dando cauce. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Pero es necesario que se actúe junto con las organizaciones sociales. Es muy difícil que el entramado estatal logre llegar, articular políticas, responder a las necesidades realmente existentes, si no lo hace a través de la articulación de las redes y tejidos organizacionales que son las que cotidianamente elaboran estrategias colectivas y efectivas para enfrentar las problemáticas de los barrios. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">El bono para trabajadorxs informales que finalmente va a gestionarse vía internet por el ANSES, había tenido previamente un intento de articulación vía organizaciones sociales. Lamentablemente quedó bajo solicitud individual, con la dificultad que esto tiene para quienes no tienen Wi-fi, acceso a internet o computadoras. Somos igualmente las organizaciones quienes relevamos los datos de les compañeres sin internet, y garantizamos que puedan inscribirse.</span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">En la Ciudad de La Plata, el intendente municipal Julio Garro (Cambiemos) dejó por fuera del Consejo de Emergencia a las organizaciones sociales: queremos saber cómo van a llegar a los barrios más alejados, de qué manera les pequeñxs productorxs del cordón hortícola van a seguir produciendo, cómo van a abastecer de alimentos y productos de limpieza a quienes más lo necesitan. Después de mucho reclamo fueron convocadas las organizaciones sociales a una única reunión, que fue una tomada de pelo: los escasos bolsones de alimentos conseguidos serán repartidos por el poder eclesiástico. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">En CABA, a pesar de ser el distrito más rico del país, la situación no es muy diferente. Nulo o poco es el diálogo que el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta (también parte de Cambiemos) establece con las organizaciones y espacios comunitarios que llevamos adelante las acciones frente a estas crisis (crisis que profundiza la desidia de más de 12 años de gobierno macrista). Pese a las disposiciones y decretos nacionales en este contexto de pandemia, aún no se hizo efectiva la entrega de insumos y refuerzos de alimentos ni de higiene para los sectores que viven en condiciones de hacinamiento, por falta de ejecución de las políticas de urbanización que hace años reclamamos. ¿Cómo haremos los comedores y merenderos sin los refuerzos para dar respuesta diaria a lxs vecinxs que por no poder trabajar se acercan por un plato de comida? ¿Cómo garantizamos la higiene y condiciones de prevención en los espacios comunitarios sin elementos básicos como lavandina, jabón y alcohol en gel? ¿Cómo mantenemos las distancias preventivas si tenemos que compartir pequeñas habitaciones entre varies? ¿Cómo resguardarnos si debemos caminar los pasillos y formar filas eternas en los comedores para alimentarnos en un día a día que no termina? Hasta ahora hemos podido sobrellevar estas situaciones y cuidarnos a través de las redes y lazos comunitarios que hemos sabido construir como pueblo. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Como vemos, la Municipalidad de La Plata tanto como el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en sintonía con sus políticas de gobierno, están haciendo poco y nada para ayudar a los barrios más necesitados en este momento de crisis, y desconociendo todo el entramado organizacional y solidario ya existente. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">La implementación de la Tarjeta Alimentar es un claro ejemplo a contramano. La propuesta oficial preveía en un principio que las nuevas tarjetas serían entregadas por el Correo Argentino. Tarea imposible si se tiene en cuenta que en las villas, en las quintas y en los barrios muchas veces las calles y las casas no están numeradas. Que ni las ambulancias circulan por ciertas zonas porque son calles de tierra, o son lugares bien alejados, rincones remotos a los que sólo se entra con la convicción política de que otro mundo es posible. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Luego del diálogo con las organizaciones de la Economía Popular, se decidió modificar la implementación y que la Tarjeta Alimentar sea depositada en la tarjeta de la AUH. De este modo va a llegar justamente a las familias que más lo necesitan, de un modo rápido y eficaz.</span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;">Cuando decimos que queremos ser parte de la solución, que nos convoquen, que nos consulten es porque hace años trabajamos todos los días en las barriadas populares. Porque somos quienes vivimos ahí, quienes nos organizamos ante cada crisis, ante cada gobierno anti-popular, ante cada necesidad de cualquier vecine. Que los saberes populares entren en el entramado estatal es una premisa urgente, y no funciona sólo como una linda consigna política. Puede salvar la vida de muchas personas. </span></span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Tahoma, serif;"><span style="font-size: small;">*Florencia Musante y María Mercedes Abugauch son las estructuradoras y organizadoras del texto, que responde a la autoría colectiva de militantes de la Corriente Siembra.</span></span></span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-periferia-en-tiempos-de-cuarentena-que-esta-pasando-en-los-barrios-populares/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Las villas, el otro grupo de riesgo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/las-villas-el-otro-grupo-de-riesgo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Mar 2020 19:01:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas barriales]]></category>
		<category><![CDATA[La Garganta Poderosa]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Cómo se vive y cómo se responde a una pandemia desde la solidaridad y la precariedad de vivir en una villa?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="js_19" class="_5pbx userContent _3576" data-testid="post_message" data-ft="{&quot;tn&quot;:&quot;K&quot;}">
<p><em>¿Cómo se vive y cómo se responde a una pandemia desde la solidaridad y la precariedad?</em></p>
<p><strong>Por <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.facebook.com/213440425391495/posts/2906614119407432/">La Garganta Poderosa</a></span></strong></p>
<p>Durante toda esta larga noche de cuarentena, noche de sol, noche a cualquier hora, noche cayendo sobre los barrios, no hallamos horarios para sentarnos a escribir, ni para sentarnos a discutir, ni para sentarnos. Vomitando corolarios imposibles para conmover a funcionarios inconmovibles, tosiendo campañas de donaciones en las redes y caminando por las paredes, entre los yugos de verdugos que nos ponen de cuclillas y la curva del dengue disparada cada día más arriba, nuestras villas también están entrando a terapia intensiva, sin respiradores para los comedores que siguen salvando abuelas e hijos, sin guantes ni barbijos para sus laburantes. Sin agua, sin platos, sin bidet y sin datos para Internet, ni siquiera para el ANSES, tampoco hubo tiempo de contestarle a la televisión, donde los miedos continúan al acecho y la indignación fluye con total naturalidad, como si todos tuvieran un techo y derecho a la dignidad. A los noticieros, como a los medios compañeros que acercaron su solidaridad, hoy les agradecemos con todas las gargantas de nuestra comunidad y les traemos algunos esbozos de respuestas a esas preguntas pospuestas que no buscan volverse un reproche, pero sí buscan la cura para la hipocresía que contagia la sobreinformación, porque hoy la noche es más oscura. Y se viene el día en tu corazón.</p>
<p><strong>¿CÓMO SE VIENE LLEVANDO LA CUARENTENA EN LAS CASAS DONDE LA CUARENTENA NO TIENE TAN LINDAS CASAS?</strong></p>
<p>* Como se puede, como se puede porque inevitablemente se complica, tal como lo indica la experiencia en la supervivencia de quienes han debido enfrentar a la malaria, en largas décadas de resistencia comunitaria. Ahí está nuestro capital. Porque sí, el coronavirus distingue clase social y no es lo mismo quedarse en la casa cuando la casa tiene todos los servicios vitales, que cuando la caza se vuelve un cóctel de trampas mortales. Y no tengan dudas: estamos haciendo todo lo humanamente posible para minimizar los riesgos en cada comunidad, pero hoy más que nunca necesitamos la empatía del resto de la sociedad, para esos hombres y mujeres con la suficiente ternura como para seguir lavando verdura, mientras tantos moralistas se resisten a cortar el alambre. Ni cocineros, ni cocineras, son los terapistas del hambre.</p>
<p>* El coronavirus llegó para sumarse a las demás epidemias que venían azotando a las villas con impunidad: el riesgo eléctrico, la precariedad, esos cables asesinos que no por mala suerte fueron causal de muerte, los incendios, la desocupación en la batalla, la desnutrición que trae déficit de talla, la narcopolicía, los pobricidios, la trata del terror, los femicidios con silenciador&#8230; Una infinidad de epidemias que no supieron infectar a toda toda toda la sociedad: hay que frenar la pandemia de la desigualdad.</p>
<p>* Según el último relevamiento que realizó nuestro propio Observatorio Villero, hoy están viviendo entre 4 y 10 personas en cada hogar, acomodadas así, &#8220;como se puede&#8221;; la casa de mi vecina es la casa de 19.</p>
<p>* Sólo este año se registraron 1833 casos de dengue en la Ciudad de la posverdad. Sólo en las comunas del sur, 1091. Sólo en la última semana, sumamos 450. Sólo en la Villa 21, hubo 214. Pero fíjense qué curioso, qué impredecible, qué inimaginable: justito ahí, en la Villa 21, el 70% no tiene agua potable. Y entonces para lavarse las manos, debe juntarla dentro de cacharros que se hacen lugar en el hacinamiento, escondiditos en cualquier rincón: el dengue llega y entra, con tarjeta de invitación.</p>
<p>* El 40% de la población del barrio Los Álamos, en La Matanza, padece enfermedades cardíacas o complicaciones respiratorias debido a las inundaciones, afecciones que dificultan todavía más el encierro en la imposible soledad, soledad en el tumulto, soledad en la humedad. Todas esas condiciones imponen las limitaciones del &#8220;QuedateEnCasa&#8221; si se pasa por alto la necesidad: cuando el cuerpo rechaza un remedio, quizá esté padeciendo alguna otra enfermedad. Seamos sinceros, hoy los curas villeros y también el propio gobierno están buscando recetas que se puedan ir ajustando, subrayando que por supuesto no significa esto ningún tipo de habilitación para que salgan a boludear los que se aburren en su sillón. Y sí, ahí está la razón del terror que nos enferma, el temor a la eventual circulación interna.</p>
<p>* En innumerables casos y casas del hábitat informal, no existe ni siquiera la infraestructura sanitaria esencial, como bien se puede ver en Entre Ríos, al sur de Paraná, donde muchas familias pasan semanas sin una sola gota de agua, porque no pueden inventarla, ni salir a comprarla. ¿Cómo te relajás? Por más que se indignen, se salgan de sus cabales o se cansen de pontificar en sus editoriales, hay muchísima gente que no se lava las manos cada dos horas, no porque no quiere, ¡porque no puede!</p>
<p><strong>¿CÓMO SIGUEN FUNCIONANDO LOS COMEDORES DE LOS BARRIOS CUANDO LOS FUNCIONARIOS QUE SIGUEN MORFANDO DEJAN DE FUNCIONAR?</strong></p>
<p>* Siguen funcionando por amor al amor, gracias al motor comunitario que fabricó la villa en 70 años de resistencia, esa conciencia colectiva que le permitió sobrevivir a la deriva, a las topadoras de la dictadura, al neoliberalismo de los 90, al ayuno del 2001 o al cinismo del chocobarismo, porque la villa entendió clarito que acá nadie se salva sólito. Y en esa trayectoria de nuestra cultura comunitaria que recién ahora el mundo pareciera comenzar a valorar, ¡ahí está el pulmotor que nos hace respirar!</p>
<p>* Funcionan mal o funcionan bien, también gracias al entramado de organizaciones sociales, nos caigan bárbaro o no tan bárbaro, porque son esos vagoschoriplanerosceosdelapobrezaquevivendelestado quienes dejan a sus familias de lado para presionar las respuestas a las preguntas que se ahogan en la grieta de la impunidad, cuando la mezquindad puede más que cualquier pandemia, cuando niegan los recursos para los alimentos o cuando tenemos que profundizar determinados pronunciamientos, poniendo en riesgo su estética de tipos buenos, porque su imagen les preocupa más que los estómagos ajenos.</p>
<p>* Funcionan porque la dignidad no tiene frenos, porque si no funcionaran, la curva del Coronavirus hoy estaría infectando al ARSAT. Y entonces ahí están, entregando viandas para que no se produzcan aglomeraciones, haciendo el delivery que no pagan las jubilaciones y abrazando con empatía a los inmunizados del pan de cada día: albañiles, recicladoras, ayudantes, vendedoras ambulantes, trabajadoras y trabajadores de la economía informal que, cuando dejan de laburar, ¡dejan de morfar!</p>
<p>* Funcionan con la energía que provee la rebeldía, barriendo la mugre de la alta sociedad, porque brota la necesidad de darle una respuesta urgente a esos bidones de detergente que no están donde deben estar, porque nadie los puede pagar. No es fácil ni barato conseguir los productos de limpieza que permiten mantener impecables los merenderos de tantos, ni sus cocinas listas, ni sus pisos brillosos, ni sus pulcras piletas, como lo exigen tantos panelistas desde sus maravillosos planetas&#8230;</p>
<p>* Funcionan porque la vida importa y porque, cuando se trata de comida, la explicación es corta: a espaldas de todos los reconocimientos, los comedores de Rosario triplicaron la demanda de alimentos. Y en el barrio platense Los Hornos, hoy se va en almuerzo lo que antes también cubría la cena: se duplicó la demanda con la cuarentena.</p>
<p>* Funcionan como sea pero funcionan igual. Y menos mal que funcionan, incluso en la Capital Federal, donde gobierna la prepotencia de una casta aria, con sus &#8220;tres vías&#8221; para la &#8220;&#8221;&#8221;asistencia&#8221;&#8221;&#8221; alimentaria: 1) Mediante las escuelas, que siguieron repartiendo los mismos sanguchitos pelados, pero encima concentrados en pocas bocas, induciendo a esas largas colas que después denostan desde la TV, aprovechando que la pauta se pone y no se ve. Recién ahora, por la presión de los gremios y sus docentes fundamentales, anuncian que darán cajas semanales y por supuesto no les creemos. Veremos. 2) Mediante los Centros de Primera Infancia, donde cada uno recibe lo que recibe, como si la demanda fuera la misma que ayer, de acuerdo al poder o la afinidad con el Gobierno de la Ciudad. 3) Los comedores comunitarios, donde las raciones atrasan más que los salarios, porque todo este parate de changas multiplicó la concurrencia e incluso el número de miembros por familia que necesitan asistencia. Y lo peor de toda esta doble vara es que nunca, nunca, nunca ponen la cara, porque así como los directivos de las escuelas aparecen como responsables de las viandas impresentables, las vecinas y los vecinos deben poner el cuerpo que otros prefieren esconder, para decirle a otro ser humano: &#8220;Hoy no vas a comer&#8221;.</p>
<p>* Y la verdad, amigos periodistas, así como el pico del virus no llegó según los propios sanitaristas, el pico de la demanda alimentaria tampoco, porque poco a poco se van terminando los restitos de suelditos que todavía les permiten a muchos valerse de su propio alimento: donde se termina la comida, se termina el aislamiento.</p>
<p><strong>¿CÓMO GARANTIZAN LA SALUD, DONDE NO LLEGAN LOS INSUMOS, NI LAS AMBULANCIAS, NI UN ATAÚD?</strong></p>
<p>* Ante todo, hay una realidad que no se dice, ni se piensa, porque buena parte de la prensa se avergüenza: en las villas se hace muy difícil escalar hasta la tercera edad, porque hay un laberinto de dificultad para sobrevivir a la niñez, la juventud y la adultez, rampas y trampas que no siempre se pueden sortear. Hay que tener mucha, pero mucha suerte para ganar. Y si no, lean los números de la realidad: hay 20 años de diferencia entre la longevidad del barrio Zavaleta y la glamorosa Recoleta.</p>
<p>* Hoy las distintas asambleas vienen desplegando sus propias postas de salud, a lo ladran y a lo sancho del territorio nacional, en especial, para el acompañamiento de nuestras viejitas y viejitos, como cajas multiplicadoras de gritos para contener, cuidar, atender e informar.</p>
<p>* En la Villa 1-11-14, por ejemplo, el centro médico que atiende las zonas 19, 20 y 40 exhibe una predisposición fenomenal, pero vive desbordado por la falta de personal y la escasez de insumos para los enfermos de pobreza: faltan guantes, barbijos y productos de limpieza, también ahí, en la salita, sí.</p>
<p>* El pasillo 2 del barrio San Petersburgo, en La Matanza, tiene vacía la panza y una sola sala médica que fue remodelada un año atrás: hoy cuenta nada más que con una médica generalista. Y para conseguir un turno hay que anotarse en una lista, haciendo fila desde la madrugada, pero sin que te vea la prensa, ¡porque está muy enojada!</p>
<p>* Con el fin de replicar ese desmadre por allá, el hospital público en la bajada de Paraná sólo entrega turnos telefónicos, para revisar abuelos o embarazadas: eso sí, &#8220;todas las líneas están colapsadas&#8221;.</p>
<p>* Apenas casos aislados, que se replican en todos lados porque así trabajan los heroicos médicos de la Patria Baja, administrando gotitas de medicina en cada barriada de América Latina. Y en muchísimos pasillos libres de ambulancias, también en la Ciudad. Por cuestiones de accesibilidad. Y por la falta de voluntad.</p>
<p><strong>¿CÓMO SE AMESETA LA CURVA DE LOS FEMICIDIOS, CUANDO EL CORONAVIRUS GANA EL MONOPOLIO DE LOS HOMICIDIOS?</strong></p>
<p>* Todas las Casas de las Mujeres y las Disidencias que componen el Frente de Géneros, están desdoblando sus brazos cotidianamente en cada órbita local, mientras acompañan 327 casos a nivel nacional.</p>
<p>* Todos nuestros barrios tienen ahora compañeras asignadas a monitorear las denuncias y las amenazas que sólo circulan en ámbitos de confianza, porque la única esperanza es la comunidad al servicio de la sororidad, con guardias en casos particulares y con muchísimas vecinas trabajando desde sus hogares, para salvaguardar la vida de otras compañeras, vidas villeras que ojalá valgan tanto como la de cualquier tipo, ahora que &#8220;todos jugamos en el mismo equipo&#8221;.</p>
<p>* Todas esas vecinas que ya venían luchando por su propia integridad, están siendo acompañadas en la cotidianeidad por otras mujeres que sostienen talleres, cooperativas o asambleas, porque además de gritos, tenemos ideas que tampoco se pueden silenciar; cuando todo parece jodido, ¡es cuando hay que gritar!</p>
<p><strong>¿CÓMO SE CUIDA LA GENTE DE LA VILLA DE LOS QUE VAN A CUIDAR A LA GENTE DE LA VILLA?</strong></p>
<p>* Sobre calles casi vacías, ahora llenas de policías, los apremios están al desorden del día, porque aun cuando primara nuestra propia voluntad de refundar a las Fuerzas de Seguridad, &#8220;arrancando sus malas yerbas&#8221;, hoy son viveros de malas yerbas, que no se pueden arrancar, ni enderezar en lo que dura una cuarentena. Y hete aquí el problema: en el Bajo Flores, dos pibes verdugueados, videos de abusos por todos lados, una cacería por acá, unos escarmientos por buscar comida allá, una violación de domicilio en Tucumán y van&#8230; ¿Cuántas van? Los violentos que no quedan registrados, ni son viralizados por el conjunto de la sociedad, nunca terminan pasados a disponibilidad y entonces nos queda nuestra propia capacidad de organizarnos, para cuidarnos de los que vienen a &#8220;salvarnos&#8221;.</p>
<p>* Cada dispositivo de control popular al accionar policial funciona en base a un mapa de seguimiento barrial, en el cual se identifican los puestos de las fuerzas inmersas en cada territorio y los puntos rojos de inseguridad que genera la Seguridad, como así también las instituciones de apoyo permanecen abiertas y una lista de vecinos alertas en cada sector del barrio, que mantienen entre sí las comunicaciones permanentes para monitorear el trabajo de los agentes.</p>
<p>* Desde ahí, se asiste a vecinas y vecinos detenidos arbitrariamente por el artículo 205, para que la versión vecinal llegue con ahínco hasta el Poder Judicial.</p>
<p>* Al detectar situaciones de violencia policial, un responsable designado se pone a disposición de la víctima inmediatamente, por si requiere algún tipo de atención urgente y dispara nuestro protocolo de acompañamiento, en ese mismo momento.</p>
<p>* Ahí nomás, integrantes del equipo en aislamiento toman los casos para impulsar los pasos que sea necesario dar: oficializar la denuncia, completar el registro, recopilar imágenes, conectar testigos y contactar a las entidades médicas que custodian el bienestar de cada víctima en cuestión, así como también la articulación con todas esas instituciones que componen la cadena de cuidados: defensorías, secretarías, juzgados.</p>
<p>* En el barrio Bosco II de Santiago del Estero, detuvieron a un compañero cuando asistía a una señora mayor que vive justo al lado de su casa, pero si no pasa en la tele, no pasa. Y entonces terminó cagado a palos, justo por &#8220;los pocos policías malos&#8221; en la comisaría 5°, hasta que fue liberado, golpeado, ahorcado y amenazado.</p>
<p>* El 23 de marzo, la Policía de Tucumán ingresó a la casa de José Luis Ríos, para detener a Juan José Ríos, otra persona que vive en otra casa y, en medio del allanamiento, entre insultos, patadas y caños, le apuntaron a su hija, que tiene 6 años.</p>
<p>* El 24 de marzo, sí, el 24 de marzo, Raquel Rodríguez fue detenida por la Policía de la Ciudad en su barrio, la Villa 31, por un delito aterrador: salió a buscar comida a un comedor.</p>
<p>* El 25 de marzo, Nahuel Orrego fue detenido y apaleado en la Villa 21, por la Prefectura Naval, por haber ido al kiosco en una actitud criminal.</p>
<p>* El 26 de marzo, Mirta Echavarría y su hija, una compañera trans, fueron retenidas en el mismo barrio, por la misma Prefectura, en otro indebido proceso: &#8220;Callate, maricón, te vamos a meter preso&#8221;.</p>
<p>* El 27 de marzo, en el mismo barrio, frente a la misma Prefectura, Jesús Reales vio interrumpido su recorrido hacia el bono del salario social complementario: le labraron un acta, por no ser millonario.</p>
<p>* El 28 de marzo, la Policía de Santa Fe detuvo a Alejandro Gómez, pero además consideró prudente desnudarlo y golpearlo en las costillas, para masturbarse con su propio poder. Y para que las marcas no se pudieran ver.</p>
<p>* Y sí, es toda una novedad que los pasen a disponibilidad con semejante celeridad, pero no basta que algunos aprendan la lección. Necesitamos garantizar la prevención frente a todos estos atropellos: si no los controlamos nosotros, nos controlan ellos.</p>
<p><strong>¿CÓMO SE HAN AMPLIADO, ADAPTADO O TENIDO QUE REINVENTAR NUESTRAS REDES DE ORGANIZACIÓN POPULAR?</strong></p>
<p>* Cada una de las asambleas poderosas en Argentina, en articulación con otras de América Latina, tienen coordinadores de todas las áreas que atraviesan nuestra agenda barrial, por encima de cualquier diversidad cultural: referentes de tierra, de salud, de educación, de géneros, de deportes, de economía, de comunicación, de control a la represión, de cultura y de varias ramas más, pero el coronavirus nos obligó a establecer además 4 nuevas referencias para contener las emergencias: alimentarias, sanitarias, de violencia institucional y de violencia intrafamiliar; para que se puedan centralizar las notificaciones y para que no debamos convocar a grandes reuniones.</p>
<p>* Desde que comenzó el aislamiento, todo ese acompañamiento se come nuestro tiempo y también nuestro financiamiento comunitario, que va desde las recaudaciones de cada barrio y cada cooperativa, hasta la última estrategia efectiva de autogestión, tragándose incluso el pequeño colchón de reservas que las asambleas suelen guardar para que los peques puedan conocer el mar, cuando llegan las vacaciones, incluyendo las más desesperadas campañas de donaciones&#8230;</p>
<p>* Seguramente, no terminaría nunca este informe necesario, si detalláramos cada gesto solidario o cada iniciativa con impronta cooperativa, pero valgan tres como síntesis ilustrativa: 1) En Rodrigo Bueno, la fotocopiadora Paulo Freire decidió seguir trabajando a puertas cerradas, no para ventas tercerizadas, sino para garantizar las tareas de educación popular y para que todos los niños que deban estar en su hogar cuenten con dibujos para colorear. 2) La cooperativa textil Juana Azurduy empezó a producir barbijos para generar algún ingreso y también para invertir todo eso en los productos que nos hacen falta para limpiar mejor cada comedor. 3) La cope Sub-Limada de Santa Fe, en el medio de toda esta oscurísima noche, no sólo está encendiendo una nueva luna, ¡está laburando gratis para la Casa Cuna!</p>
<p><strong>¿Y ENTONCES CÓMO CARAJO SALIMOS ADELANTE?</strong></p>
<p>* No sabemos, pero vamos a invertir mucho corazón y cabeza, ¡para vencer! Y para distribuir la riqueza, porque no existe otra forma de combatir la pobreza y porque nadie se puede aislar en ayuno: hay que repartir la guita, ¡empezando por la de uno! Quienes puedan donar frescos, ¡pueden donar frescos! Quienes puedan comprar los packs que vamos a lanzar para colaborar, ¡pueden comprar esos packs! Y quienes puedan donar millones de pesos, ¡deben donar millones de pesos! Todas y todos juntos debemos acompañar y traccionar al Estado, para que nadie nunca más deje de mirar a su lado. Porque si algo realmente vino a contagiarnos para transformarnos como personas, como colectivos, como humanidad, esta realidad tiene que cambiar hoy mismo, ¡la guerra no es contra un virus, es contra el egoísmo! Y sí, justificar abusos, humillaciones o violaciones a derechos esenciales, sólo pensando en tus garantías individuales, ¡es otra versión del &#8220;sálvese quien pueda&#8221;! Otra miseria vestida de seda como ésta que dejó al mundo tan en off side, sin gol y sin abrazo, cuando la mierda tiró este pelotazo. Quienes defienden todavía su propio poder o su propia jerarquía, aún no han podido entender que, si no valoramos a todos, nunca tendrá valor nadie. ¡Pero nadie! Ya no se puede pedir mano dura en cualquiera de sus formas, para todos menos para quienes la ejecutan violando todas las normas. Y realmente sí, será muy difícil hacerles entender a los pibes de cualquier esquina el valor que tiene tu vida, tan indiscutiblemente sagrada, mientras les hagamos creer que la suya no vale nada. Vamos, ¡tenemos mucho trabajo! Y esta vez también, es por abajo.</p>
</div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-villas-el-otro-grupo-de-riesgo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Barrios populares: el aislamiento de los frágiles</title>
		<link>https://marcha.org.ar/barrios-populares-el-aislamiento-de-los-fragiles/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Mar 2020 14:49:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Claudia Rafael]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Melo]]></category>
		<category><![CDATA[villas]]></category>
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					<description><![CDATA[Centenares de miles de personas hacinadas puestas a aislarse obligatoriamente para repeler un enemigo que no ven pero que acecha globalmente.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Entre sus pasillos, sus cumbias y reggetones, sus parrillas callejeras y sus prefectos en danza, las barriadas populares de Capital y conurbano quitan el sueño de los gobernantes. Centenares de miles de personas hacinadas puestas a aislarse obligatoriamente para repeler un enemigo que no ven pero que acecha globalmente estragando la Europa soberbia y lejana.</em></p>
<p><strong>Por Claudia Rafael y Silvana Melo*</strong></p>
<p>Ellos, centenares de miles de vecinos, ciudadanos, mujeres, hombres y niños ninguneados históricamente, pierden la escuela, la changa, el cartón, la basura del super y les viene el hambre como otro virus, pero ése bien palpable. Ellos son los más frágiles de este tiempo. Son los anónimos, los que toman del agua insegura, los que muchas veces no tienen para lavarse las manos, los que perderán el trabajo ocasional, la limpieza por hora, los que no tendrán para darles de comer a las crías. Y el peligro es que ardan. Aunque la frontera de su hambre no los deje ver que lo que puede venir sin ese aislamiento será una catástrofe que atacará de lleno en esa fragilidad.</p>
<p><strong>“Hay el doble de gente en el barrio”</strong>, dice a <strong>APe</strong> La Poderosa. “Ahora están los que normalmente van a la escuela, los que normalmente están ganándose el mango pero ahora en su casa y sin el mango. Entonces los comedores están completamente desbordados”. La Zavaleta se infla de población en el fin de semana largo que seguirá oliendo a fin de semana y largo por bastante tiempo.</p>
<p>Mientras tanto, el Estado está volcando recursos y esfuerzo para que el alimento llegue directamente a las viandas y a los bolsones. Y las organizaciones sociales refuerzan su trabajo territorial para evitar un incendio en el que siempre pierden los más frágiles.</p>
<p><img src="https://www.pelotadetrapo.org.ar/images/metro/barrios6.jpg" width="369" height="527" /></p>
<p><strong>En la 21-24 el padre Toto</strong> está en la parroquia de Caacupé como todos sus santos días. Es feriado y muchos servicios de comedores y centros de salud están cerrados. La parroquia es el espacio donde todo confluye. “A la 1 todos los días damos almuerzo y nuestros colegios parroquiales tienen su sistema de entrega de vianda a partir del comedor. Estamos acompañando al barrio. Hay mucha necesidad de alimentos y también de acompañamiento y de orientación en distintas situaciones”, dice Toto y aclara que “todo se agrega a lo que ya pasa en el barrio” porque el coronavirus todavía es un fantasma que anda rondando pero no pateó aún las puertas de la villa. Sin embargo “acá hay familias que tienen gente que se muere por otros problemas, muchos típicos de la exclusión. En el hogar de Cristo salimos a repartir comida a los chicos que están en la calle y en consumo”. Ahora “son momentos de estar en casa y en aquellos casos en que se necesita, poder acudir a la parroquia”. Toto, que mantiene en su estado de whatsapp el deseo “ojalá que en el cielo haya fútbol”, apuesta a que “no hay que perder la calma y la paz”.</p>
<p><strong>Villa Itatí</strong></p>
<p><strong>Las calles de Villa Itatí</strong> están atravesadas por el intenso calor y un sol que parte en dos el mediodía quilmeño. La larga fila de habitantes de la barriada espera la llegada del camión del ejército que arrastra la cocina de campaña. Desde hace un rato los pobladores se encolumnan, uno tras otro en una cola que se extiende más allá de los ojos y a riguroso metro y medio o dos de distancia, sobre la vereda. La camioneta de Defensa Civil precede al camión escoltado por la policía. Es extraño en este país. Todos aplauden la llegada del vehículo verde oliva y al rato se van con el tupper lleno y embolsado. O con una bolsa con pan.</p>
<p>Cada camión del ejército cargaba en esos &#8220;termocontenedores&#8221; de 250 a 300 raciones de comida. A Quilmes llegaron 1000 raciones.</p>
<p><strong>Está asentada</strong> en una de las llamadas zonas calientes. Allí donde el Estado deberá poner todas las herramientas porque el hacinamiento y la desprotección son un combo de riesgo que funcionaría de abono para cualquier estallido sanitario y social. Ya hay enfermedades evitables como sustrato casi permanente. El dengue y la tuberculosis hace rato que irrumpieron para quedarse y están al alcance de la mano.</p>
<p>No es sólo el riesgo de vivir sin techo ahí donde el calor y el frío se sienten el doble o el triple en la piel y en las tripas. Es también saber que una casa preparada para sostener a los muchos integrantes de una misma familia tiene hoy por hoy, por responsabilidad y obligación sanitaria, a todos conviviendo todo el tiempo. En familias en las que quien no sale a rebuscárselas un día, no cobra.</p>
<p><strong>La Carcova</strong></p>
<p><strong><img loading="lazy" src="https://www.pelotadetrapo.org.ar/images/metro/barrios2.jpg" width="550" height="362" /></strong></p>
<p><strong>En la otra punta</strong> del mapa del conurbano bonaerense se erige Villa La Carcova, en el partido de San Martín. A las espaldas de la villa se eleva la montaña de basura de la Ceamse, el relleno sanitario creado hacia 1977, que acumula los desechos de los porteños y de los habitantes de gran parte del conurbano. De esa montaña viven los recicladores urbanos, individualmente u organizados en cooperativas.</p>
<p>Samir Palaia está en los últimos tramos de su carrera universitaria en Trabajo Social. Desde hace unos once años que llegó desde Chaco y varios desde que trabaja codo a codo con el sacerdote Pepe Di Paola en La Carcova. “Una primera foto de estos días es la de los pibes jugando en la calle, a pesar de que hoy hay menos gente que el viernes dando vueltas. La mayoría de las personas acá trabaja en cooperativas de reciclado y cobran un precio por tonelada o van a la montaña cuando entran los camiones. Pero todo esto se cortó desde hace una semana. Se cortaron las clases. Las y los compañeros que van a cartonear a Capital ya no encuentran esa base sustancial en la economía de nuestro barrio. Y hoy, que fue el primer día en que entregamos viandas a las familias de nuestros pibes, todo se terminó en diez minutos. Sabemos que va a crecer”, describe a esta agencia.</p>
<p>La historia misma de la villa La Carcova, larga en el tiempo, está anclada en violencias y abandonos, en precariedades y destinos inciertos, en hacinamiento y tímidas esperanzas que hay que buscar como a diamantes en la montaña del relleno para que vean la luz. “Estamos al costado de un arroyo, hace mucho calor, mucho frío y las condiciones de vida acarrean enfermedades ya de por sí”. Samir siente que hay que pensar estrategias de cuidado y contención real y viable, más allá del aula virtual o el canal de tv. Para hacerle frente a la vida de chicos que transcurren en los márgenes. “Los pibes son el pararrayos de las decisiones, angustias y violencias del mundo adulto herido que transitan sus padres. Adultos que no pueden generar estrategias de producción económica, estrategias de circulación, de ocio, deportivas, lúdicas. Es muy complicado no imaginar un escenario de violencias porque los pibes están quedando en mucha soledad”.</p>
<p><strong>Suma de carencias</strong></p>
<p><strong><img loading="lazy" src="https://www.pelotadetrapo.org.ar/images/metro/barrios4.jpg" width="600" height="293" /></strong></p>
<p><strong>La mayor parte de los pibes</strong> viven con sus abuelas, relata Carla Carreño desde Villa Club, en Hurlingham. Y tal vez por eso “nuestra gente tomó mucha conciencia”. En esas barriadas del olvido, el grueso sobrevive a fuerza de changas o de ferias y “se hace muy difícil el acceso a la comida y a remedios extras. El hacinamiento en el que viven hace que la plaza o la calle sean el patio. Y las escuelas y las organizaciones sociales trabajamos mucho en la prevención así que los pibes la tienen bastante clara”. Hay un piso de servicios deficiente y desde ahí se parte. “Muchas veces los vecinos no tienen luz o no tienen agua. O no tienen ninguno de los dos. Así que los vecinos que tienen, ayudan a cargar tanques con agua y otros llaman a bomberos. Por eso sentimos que la situación es desesperante no tanto por la cuarentena, sino por la suma de todas las carencias”.</p>
<p>Desde el Sur profundo, Bondi Sur –una organización social que trabaja con personas que viven en la calle- recorre las arterias de Lanús, Banfield y Lomas de Zamora. “Hay lugares donde sólo permiten ir a tres voluntarios pero acompañados por gente de defensa civil y se reparten viandas”, cuenta Jonathan Zaín. “Muchos de los que van a buscar comida ya ni van. Y no sabemos qué hacen”, agrega.</p>
<p>Las calles son duras siempre. Nadie elige ese territorio inhóspito para dormir y para vivir. Pero la calle se torna aún más despiadada cuando ya no hay dónde pedir, ni qué cartonear, ni nadie con quien hablar.</p>
<p><strong>La 21-24</strong></p>
<p><strong>Delia fatiga varias organizaciones</strong>. “En el barrio es complicado hacer cuarentena porque la gente tiene que ir a los comedores a buscar comida”, dice. Tal vez por eso los ve, “por los pasillos y por la calle grande, yendo y viniendo”. La villa no tiene casi trato con la bonaerense. Es la prefectura la que reina en el territorio. “Andan por las calles diciéndole a la gente que no salga, pero se hace difícil”.</p>
<p>“En los comedores comunitarios ya preparan doble ración –dice Delia-. En la parroquia desde el viernes empezaron a hacer viandas para que gente retire con tupper. Antes iban sólo los chicos a comer. Ahora es para toda la familia”.</p>
<p><img loading="lazy" src="https://www.pelotadetrapo.org.ar/images/metro/barrios5.jpg" width="450" height="516" /></p>
<p>Pero a la hora de la enfermedad, el terror es al mosquito. Porque lo ven. Y hay familias enteras enfermas. “Hay muchas manzanas con dengue. El fin de semana se llamó a la ambulancia por una familia con varios que tenían fiebre y la ambulancia nunca vino. Y como es la villa, cuando alguien tiene fiebre, no entran. Es maltrato, es discriminación y nosotros somos gente laburadora. Por uno o dos pagamos todos. Y no pueden andar los remises. Por miedo a que les saquen los vehículos, no andan. Y no tenemos nada. Nadie nos va a querer llevar”. Es el futuro inmediato que vislumbra Delia para cuando asome el coronavirus. Por eso el aislamiento. Complejo, difícil. Pero imprescindible.</p>
<p><strong>“Somos cuatro y la casa es chiquita</strong>. Afuera, la mayoría está en la calle –relata Estela-. Veo que mucha gente se sigue sentando en grupos, tomando mate o cerveza en botella compartida. Tal vez no creen que aquí va a llegar el virus. Porque se escucha que es por culpa de los que tienen plata y viajaron”.</p>
<p>Delia insiste en que “acá la mayor desesperación es por el dengue; en los comedores, hay alcohol en gel. En la salita también. Pero no hay en las casas. Jabón tienen pero hay problemas de agua. Hay que tener el tacho tapado, cuidado con que en el agua limpia también nacen los bichitos del dengue y está complicado”. Para colmo, “este fin de semana se cortó tres veces la luz a la noche. Y es un problema”.</p>
<p><strong>Mientras tanto</strong>, dicen, “en el barrio hay gente nueva todos los días. Los alquileres no alcanzan, mucha gente se vuelve de la provincia y se viene a Capital. En los comedores hay lista de espera porque no llegan a tener comida para todos en el barrio; en una casa viven 4 ó 5 familias juntas, con chicos. Y mucha gente que viene de afuera, que tenía familia en el barrio y se vinieron. Hay cada vez más población y menos insumos”.</p>
<p><strong>A diferencia de la tuberculosis</strong>, el Chagas o los males del hambre multiplicada, el coronavirus llegó de la mano de las clases sociales más poderosas. Pero son los desarrapados y los olvidados de la tierra los que pagarán las peores consecuencias si el virus se expande. Si traspasa las fronteras de las villas y barriadas populares hará estragos. Esta vez, para defender la vida no habrá que salir a las calles.</p>
<p><strong>Ya llegará ese tiempo nuevamente.</strong></p>
<p>*<em><strong>Publicada originalmente en <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.pelotadetrapo.org.ar/2013-09-05-12-30-19/2020/5381-barrios-populares-el-aislamiento-de-los-fr%C3%A1giles-2.html">Pelota de Trapo</a></span></strong></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/barrios-populares-el-aislamiento-de-los-fragiles/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>En las villas: ¡urbanismo feminista!</title>
		<link>https://marcha.org.ar/en-las-villas-urbanismo-feminista/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/en-las-villas-urbanismo-feminista/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Apr 2017 03:03:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Maria Vasquez Duplat]]></category>
		<category><![CDATA[CABA]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo feminista]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanización]]></category>
		<category><![CDATA[villas]]></category>
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					<description><![CDATA[Hacia la construcción de ciudades igualitarias]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Ana María Vásquez Duplat*</strong></p>
<p><em>En la ciudad de Buenos Aires se adelantan procesos de reurbanización en cuatro barrios: Villa 31, Villa 20, Barrio Rodrigo Bueno y Playón de Chacarita. Una oportunidad para incorporar la perspectiva de género hacia un urbanismo de la igualdad.</em></p>
<p>El movimiento feminista es un crisol de resistencias que, aún con diferencias en su interior, se organiza detrás de una lucha fundamental que es la de la conquista de la igualdad y la libertad. Si tuviésemos que elegir el rasgo que unifica los diferentes feminismos, tal vez sería el que todos ellos intentan derrotar el orden y los sentidos impuestos por la hegemonía. El feminismo, en este sentido, es un universo de ideas contra-hegemónicas. Este carácter, le otorga al movimiento feminista una potencia transformadora única que ha permitido que, hoy por hoy, se convierta en un sujeto político revolucionario internacionalista capaz de penetrar e imprimir sus rasgos específicos en el contexto de otras resistencias, incluidas aquellas donde la disputa por la tierra, el hábitat y la vivienda tienen un lugar central.</p>
<p>Tal como lo plantea el <a href="https://www.diagonalperiodico.net/global/25760-es-posible-ciudad-pensada-para-personas.html">Col·lectiu Punt 6</a>, cooperativa de arquitectas, sociólogas y urbanistas que trabajan el urbanismo con perspectiva de género, “<strong>las ciudades han sido pensadas y construidas siguiendo los patrones y valores imperantes en la sociedad patriarcal y capitalista</strong>. Se han aplicado criterios considerados abstractos, neutrales y normales que, sin embargo, obedecen a experiencias bien concretas: la de una minoría masculina, de mediana edad, heterosexual, con trabajo estable, y con las tareas de la reproducción resueltas de manera invisible”. <a href="#_ftn1" name="_ftnref1"></a><strong>El feminismo tiene, en este marco y en contraposición a este modelo, propuestas concretas para aportar a la construcción de ciudades igualitarias.</strong></p>
<p>En la Ciudad de Buenos Aires, <strong>la reurbanización de villas y asentamientos se concibe como la lucha más histórica e importante en términos de disputa por el territorio, y allí el rol del feminismo también puede –y debe- ser crucial</strong>. En relación a ello hay dos líneas a abordar: la feminización de las luchas y el aporte diferencial de las mujeres en la pelea por el hábitat y la vivienda; y las herramientas para la incorporación de la perspectiva de género en el diseño de los proyectos de reurbanización.</p>
<p>El recorrido por las resistencias barriales no deja lugar a dudas de que las mujeres villeras son protagonistas del sostenimiento de las luchas y la auto-organización colectiva. En el marco del análisis sobre el ecofeminismo, <a href="https://polis.revues.org/7248">Leff</a> se pregunta, ¿hay una afinidad natural de las mujeres con la naturaleza que legitima sus reivindicaciones sociales y las vuelve voceras privilegiadas de los derechos de la naturaleza?<strong><em>,</em></strong><a href="#_ftn2" name="_ftnref2"></a> en este sentido podríamos abrir este mismo interrogante respecto de si existe una afinidad, natural o no, de las mujeres con el hábitat que las lleva a ser portavoces del derecho a la vivienda. Una respuesta anticipada, nos lleva a pensar que los roles de cuidado impuestos a las mujeres, el asimilamiento histórico de lo privado con lo femenino y la tarea de reproducción de la vida familiar establecen especificidades que <strong>atribuyen a las mujeres una relación particular con la vivienda y el barrio</strong>; que si bien no puede ser concebida como natural, si puede privilegiar o fortalecer su participación protagónica en las resistencias por el hábitat y la vivienda digna.</p>
<p>Las mujeres han dejado su huella en el desarrollo de las luchas urbanas por la vivienda y la tierra. El cuerpo de las mujeres (especialmente aquellas en estado de embarazo o con hijos menores) ha tenido un papel protagónico indiscutible, especialmente en las luchas contra los desalojos. Tanto en acciones de resistencia como en procesos de judicialización de los conflictos, son las mujeres las que ponen su cuerpo como instancia de defensa ante el poder policial o judicial del Estado. Se reconoce así una clara relación entre <strong>territorio-tierra y territorio-cuerpo.</strong></p>
<p>Así como las mujeres, reivindicándose feministas o no, son protagonistas de las luchas urbanas. La perspectiva de género también debe serlo. En las últimas décadas las mujeres hemos conquistado, por valentía más que por libertad, la posibilidad de andar por la ciudad. Sin embargo, cada una de nosotras aprende desde temprana edad cual es el tipo de lugar y hora en el que podemos usar y disfrutar plenamente la ciudad. Hasta hace un tiempo, nada remoto, las llamadas “mujeres de la calle” eran aquellas en situación de prostitución o las cuestionadas por su liberación sexual, el resto estaban confinadas al hogar como su espacio “natural”, mientras tanto los varones podían moverse y controlar libres y sin cuestionamiento tanto el espacio público como el privado. <strong>Las ciudades por tanto son una proyección de necesidades, deseos y valores preponderantemente masculinos. </strong></p>
<p>Es por ello que, hasta ahora, las ciudades han estado planificadas bajo la lógica de la producción y el desarrollo económico, y es este paradigma el que un urbanismo con perspectiva de género viene a romper, proponiendo ciudades diseñadas pensando en las personas y por tanto en la reproducción y mejora de las condiciones de vida de todos y todas. <strong>No se trata solamente, entonces, de realizar adecuaciones urbanas para subsanar problemáticas que afectan exclusivamente a mujeres y niñas, sino de integrar la lógica de la reproducción y el cuidado como ejes del diseño urbano para el tránsito hacia ciudades más humanas, mejor vivibles, sin desigualdades de ningún tipo, y lógicamente sin reproducir roles de género socialmente impuestos.</strong> Es allí donde se encuentra la potencialidad y necesidad de incorporar al urbanismo feminista en la planificación de la ciudad en general, y en la de los proyectos de reurbanización de villas y asentamientos, en particular.</p>
<p>Las mujeres quieren una ciudad segura, donde sea fácil la convivencia, igualitaria, en la que los barrios se vayan equilibrando, con dotaciones, equipamiento educativo y de salud y comercios próximos a la vivienda, buen transporte y espacios públicos acondicionados para el encuentro familiar y para ser transitados a cualquier hora de manera segura. Actualmente, <strong>en la Ciudad de Buenos Aires se adelantan procesos de re-urbanización en cuatro barrios (Villa 31, Villa 20, Barrio Rodrigo Bueno y Playón de Chacarita)</strong>, esta debe concebirse como <strong>una oportunidad para empezar a incorporar la perspectiva de género, aportando desde estas experiencias propuestas encaminadas hacia un urbanismo de la igualdad.</strong></p>
<p>Hasta ahora, en el marco de estos procesos, se ha logrado dar un paso importante aunque aún insuficiente para lograr dicho objetivo. <strong>Gracias a la lucha de las vecinas del Playón de Chacarita la violencia de género ha sido incorporada como criterio de prioridad para la adjudicación de vivienda nueva en la ley de re-urbanización del barrio</strong>, sancionada en el mes de marzo de este año. De esta manera se ha sentado un precedente legislativo en materia de urbanización, que permite empezar a dar relevancia a una problemática concreta que afecta de manera particular a las mujeres y niñas de los barrios más pobres de la Ciudad.</p>
<p>Diferentes investigaciones demuestran la relación existente entre la emergencia habitacional y la violencia de género. Especialmente la imposibilidad que tienen las mujeres de salir del círculo de violencia al no contar con la posibilidad socio-económica de abandonar la casa que comparten con la persona que propicia dicha violencia. <strong>Esta incorporación legislativa no solamente genera la obligación al gobierno local de otorgar una vivienda de calidad para atender la problemática, sino que deja abierta una ventana de oportunidad para incorporar la perspectiva de género en el diseño del proyecto de urbanización</strong> respecto tanto de la construcción de la vivienda nueva como de la reurbanización del barrio existente.</p>
<p>El desafío, para las vecinas y vecinos y para las organizaciones sociales y políticas que acompañan el proceso, será lograr incidir con propuestas metodológicas y urbanísticas concretas para un relevamiento integral de la violencia de género y para el diseño de un barrio que respete todas las dimensiones del Derecho a la Ciudad, perspectiva que también fue incluida como principio rector de la ley de reurbanización del Playón de Chacarita. Una buena inclusión del enfoque del urbanismo feminista y del Derecho a la Ciudad implicará un diseño que ponga el eje en las necesidades y deseos de las personas, y esto llevará a la construcción de un barrio verdaderamente igualitario.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*Integrante del Colectivo por la Igualdad y La Ría, corriente crítico feminista.</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/en-las-villas-urbanismo-feminista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>“La vivienda debe ser reconocida como un derecho”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 May 2016 03:01:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[ACIJ]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Schimelman]]></category>
		<category><![CDATA[ciudad de buenos aires]]></category>
		<category><![CDATA[La Revancha]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Vitale]]></category>
		<category><![CDATA[villas]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista a Pablo Vitale de ACIJ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="western" lang="es-AR"><b>Por Ana Schimelman, para La Revancha*</b></p>
<p class="western" lang="es-AR"><i>Entrevista a Pablo Vitale, integrante de ACIJ, sobre el abuso inmobiliario y las dificultades para acceder a la vivienda digna.</i></p>
<p class="western" lang="es-AR">Una orden judicial intenta poner un freno a los abusos que las inmobiliarias ejercen sobre los inquilinos. Pablo Vitale, coordinador del área del derecho a la ciudad de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) analiza la situación de la vivienda en la Ciudad de Buenos Aires, y el porqué del aumento del promedio de inquilinos frente al “boom inmobiliario”.</p>
<p class="western" lang="es-AR"><b>-¿En qué se basaban las inmobiliarias para cobrar más de lo que estipulaba la Ley? ¿Qué hay que hacer en el caso de que persistan en esta idea de cobrar excesivamente?</b></p>
<p class="western" lang="es-AR">-Las inmobiliarias están obligadas por ley a cobrar no más del 4,15% a los casos de alquiler de una vivienda única, restricción legal que nunca respetaron. Este año lo que se intentó es hacer de eso una práctica legalizada, entonces se emitió una resolución que es la que ahora el Juez cautelarmente define dejar de lado, disponiendo que ellos no respetaban la ley porque se amparaban en la reforma del Código Civil que establece que las partes pueden contratar libremente, sin restricciones de monto. Ahora el juicio de fondo continúa, y lo que estamos esperado es que haya una resolución en sintonía con esta medida cautelar.</p>
<p class="western" lang="es-AR"><b>-¿Qué política en torno a los inquilinos ha tenido el PRO y qué resultados tuvo?</b></p>
<p class="western" lang="es-AR">-Una política más bien de abstenerse de tomar definiciones sustantivas. Ha desarrollado solamente medidas como el programa “Alquilar se puede”, que tuvo mucha publicidad mediática pero una repercusión nula respecto a los inquilinos que se incorporaron a través del plan a la modalidad de alquiler.</p>
<p class="western" lang="es-AR"><b>-¿Por qué crees que sigue creciendo el porcentaje de inquilinos, que ya supera el 30% de los habitantes?</b></p>
<p class="western" lang="es-AR">-Por otro tema que es la regulación de los inmuebles para la compra-venta. Nosotros consideramos que a partir de 2003 se dieron dos tendencias paralelas: una es el “boom inmobiliario”, y otra es el crecimiento del déficit habitacional. Esto indica que hay una gran cantidad de inmuebles que se están construyendo y se están comprando y vendiendo que no tienen como objetivo satisfacer una necesidad de vivienda, sino ser un depósito de dinero seguro para quien puede acceder a la compra de estos inmuebles. Mientras tanto, para quien vive de su salario y tiene un ingreso promedio, acceder a la vivienda a través del mercado formal de la compra-venta es prácticamente imposible. Esto hace que crezca el mercado de alquiler, que cada vez se vuelve más difícil para los sectores populares, por un lado por los montos, pero también por las restricciones que imponen las inmobiliarias, lo que implica el crecimiento de las poblaciones en villas. Esto marca otra tendencia bien clara en la Ciudad de Buenos Aires: las poblaciones que crecen son las que se alojan en villas y las que acceden a la vivienda a través del alquiler.</p>
<p class="western" lang="es-AR"><b>-¿Cómo se explica este incremento en la construcción de viviendas a la par del encarecimiento y la mayor dificultad para acceder a ellas?</b></p>
<p class="western" lang="es-AR">-Un poco por lo antes mencionado en relación al motivo de la compra y venta de viviendas, pero también por la expectativa de que fortalecer al mercado de la construcción podría generar un ciclo económico virtuoso. Por lo tanto, se desarrolla una modalidad de construcción donde la regulación es exclusivamente mercantil.</p>
<p class="western" lang="es-AR"><b>-¿Qué medidas se podrían tomar desde el Gobierno para revertir esta situación?</b></p>
<p class="western" lang="es-AR">-Hay desde medidas muy puntuales, como las que se relacionan a este fallo, que tienen que ver con hacer cumplir una ley elemental que restringe la cantidad de dinero que es necesaria para acceder a una vivienda a través del mercado formal. Por otro lado, hay políticas más de fondo que deberían tender a que la vivienda sea reconocida como una necesidad y un derecho al que todos los pobladores deben acceder. Esto implica una serie de políticas de vivienda que no se están desarrollando, que van desde la construcción y promoción de la generación de viviendas y la penalización a quienes tienen esos inmuebles vacíos. En este sentido, un inmueble vacante no es una propiedad individual vacía sin ninguna repercusión, sino que es una posibilidad de acceso a un derecho que puede ser restringida por un particular. Y hasta que no se revierta la consagración de la propiedad privada como única medida, el problema de la vivienda va a seguir de existiendo.</p>
<p class="western" lang="es-AR">*Audio completo: <span style="color: #0000ff;"><u><a href="http://www.larevanchaprograma.com.ar/la-revancha-0905/">http://www.larevanchaprograma.com.ar/la-revancha-0905/</a></u></span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-vivienda-reconocida-derecho/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Frente al narcotráfico, el estigma villero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Jan 2016 03:04:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Bontempo]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Narcotrafico]]></category>
		<category><![CDATA[villas]]></category>
		<category><![CDATA[vivienda digna]]></category>
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					<description><![CDATA[Avatares sobre un estigma sostenido]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="western" lang="es-AR"><b>Por Agustín Bontempo &#8211; @agusbontempo</b></p>
<p class="western" lang="es-AR"><i>El martes se anunció la “Emergencia de Seguridad Pública” que, entre algunas cuestiones, se impulsa para combatir el narcotráfico. Al día siguiente, dos medios masivos informaron sobre las bandas narco en las villas. Analizamos los avatares de un estigma sostenido.</i></p>
<p class="western" lang="es-AR">Bajo la excusa de “peligro colectivo”, el gobierno nacional anunció la “Emergencia de Seguridad Pública” durante un año (con la posibilidad de extenderlo), y permitirá, entre otras cosas, unificar el accionar de las fuerzas de seguridad. Además, la medida se impulsa con el fin de combatir el crimen organizado, el narcotráfico, el delito complejo y la asociación ilícita. Hasta aquí, así como se lee, no suena como una medida tan errada. Pero hay más.</p>
<p class="western" lang="es-AR">En ese marco, incluso, se abrió la posibilidad de derribar aviones, a partir de las Reglas de Protección Aeroespacial dispuestas por el presidente Mauricio Macri, por medio de la intervención de las fuerzas armadas. Frente a esta decisión, varias voces se alzaron en contra ya que denunciaron que se estaría asistiendo a la pena de muerte por decreto, sin siquiera un juzgamiento previo. Entre las voces, se destaca el Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, quien afirmó que “El decreto de emergencia de seguridad anunciado por el Gobierno Nacional es ilegal mientras no se modifiquen las leyes de seguridad interior y defensa en el Congreso Nacional. Si mediante decretos un gobierno habilita ilegalmente la pena de muerte, que los militares pueden involucrarse en asuntos de seguridad interior, nombra jueces en la Corte Suprema, y además se niega a convocar al Congreso, mientras detiene y reprime por motivos políticos, y todo en nombre de la ‘emergencia nacional’, entonces no se está hablando de Democracia, de diálogo, ni de República… es totalitarismo con un proyecto reorganización neoliberal”</p>
<p class="western" lang="es-AR"><b>¿Siempre las y los villeros?</b></p>
<p class="western" lang="es-AR">Mientras la lucha contra el narcotráfico se ponía en los títulos de todos los diarios, algunos medios decidieron, oportunamente, hablar de este flagelo en las villas. Así, el diario La Nación titulo <a href="http://www.lanacion.com.ar/1863585-guerra-narco-en-la-villa-31-hubo-cinco-muertos-durante-un-mes">“Guerra narco en la villa 31: cinco muertos en un mes”</a>. En la misma sintonía, Infobae sentenció: <a href="http://www.infobae.com/2016/01/19/1784107-asesinatos-narco-como-es-el-ranking-la-muerte-las-villas-portenas">“Asesinatos narco: cómo es el ´ranking de la muerte´ de las villas portreñas”</a>.</p>
<p class="western" lang="es-AR">En primer orden es importante no desconocer esta realidad que existe en los barrios más humildes. La presencia por ausencia del Estado es la garantía para que el eslabón más débil del narcotráfico (las bandas que se disputan territorio) pueda desarrollarse y, por supuesto, que las víctimas más certeras (las y los pibes pobres, coartadados de cualquier tipo de futuro y llamados a consumir la basura que deja la basura de calidad) puedan seguir muriendo.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Poco se habla del narcotráfico en Nordelta, en los barrios cerrados, las complicidades de las mismas fuerzas de seguridad que deberían combatirlo, el cuidado cuando no la participación del poder político de la burguesía. Los narcos, siempre, están en las villas.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Menos aún se habla de los consumidores de drogas más sofisticadas, legales o ilegales que, a lo sumo son un exceso y no un drama de la pobreza que, para algunos, es sinónimo de delincuencia. Linchamos a cada joven pobre que roba por necesidad o urgencia, de comida o de drogas, y no a quienes se ponen un guante blanco para asesinar, mediante decisiones políticas o empresariales, a miles de personas en todos lados todo el tiempo.</p>
<p class="western" lang="es-AR">La cuenta, para este cronista, empieza a cerrar. Se declara la emergencia de seguridad pública para combatir al narcotráfico, el mismo que está en las villas, donde ya se pedía DNI por portación de rostro pero que, ahora, se legaliza e institucionaliza. Y esto, por supuesto, avalado por los grandes medios de comunicación, que construyen una cultura y prácticas sociales muy distantes de lo que realmente ocurre en cualquier villa y sus habitantes. Insistimos en que nos son las y los villeros naturalmente integrantes de bandas narcos (recordemos, en el lugar más bajo de estas asociaciones ilícitas que concentra su poder en otros lugares), sino que son las villas lugares altamente confiables para instalarse porque la inacción del Estado, los niveles de vulnerabilidad y las abundantes complicidades policiales y políticas, lo permiten. Y claro, quienes integran estos grupos representan una cantidad insignificante en relación al total de habitantes de cualquier barrio.</p>
<p class="western" lang="es-AR"><b>Sobre villas hablemos de lo que corresponde</b></p>
<p class="western" lang="es-AR">Hace mucho tiempo que venimos dando la batalla mediática contra los estigmas villeros. Tanto desde casos que <a href="http://www.marcha.org.ar/el-mundo-fue-una-porqueria/">involucran muertes</a> por la inacción estatal, revalorizando la <a href="http://www.marcha.org.ar/dia-de-la-memoria-la-dignidad-villera/">cultura villera</a> y su historia de lucha, centrándonos en las <a href="http://www.marcha.org.ar/los-ajustadores-de-siempre-sin-politica-de-vivienda-para-el-pueblo/">crisis habitacionales</a> de estos barrios y llegando a discutir, directamente, frente a las <a href="http://derrocandoaroca.com/2015/12/03/de-ciudad-a-nacion-gestion-pro-sin-viviendas-para-el-pueblo/">mentiras gubernamentales</a>. Y lo seguiremos haciendo.</p>
<p class="western" lang="es-AR">El narcotráfico, entre otros tantos flagelos que sufren las y los villeros, se debe esencialmente a la ilegalidad con la que convive el poder político. Estamos convencidos que los problemas reales de los barrios pasa por otra inseguridad, muy distinta a la que se plantea cuando, por ejemplo, se toman medidas como la aquí analizada. Que una persona no acceda un trabajo digno por su lugar de residencia, forma de vestimenta o estilos de expresión, es humillante. Hace un <a href="http://para-todostodo.blogspot.com.ar/2014/03/linchamientos-marginales.html">largo tiempo</a> escribía las dificultades para una persona “Sin acceso a la salud, a la educación, al trabajo. Marginado, discriminado. A pesar de todo, decide ir a la salida del subte a pedir una moneda. Pero resulta que el %99 de las personas no le dan ni siquiera 10 centavos”. Cabe preguntarnos, con este parámetro, de qué inseguridad hablamos, de qué delincuencia nos preocupamos.</p>
<p class="western" lang="es-AR">La constitución de la Ciudad de Buenos Aires es ejemplar cuando se refiere a la vivienda digna de los sectores más postergados, pero también la Nacional. Leyes que van y vienen, se aprueban pero no se aplican. Y el chivo expiatorio sigue siendo el mismo. Y quienes abrazan las banderas de la justicia, paradójicamente, son los abanderados de las injusticias más certeras contra el pueblo trabajador.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/frente-al-narcotrafico-el-estigma-villero/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Vivienda cotillón: la urbanización PRO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Dec 2015 03:41:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[urbanismo]]></category>
		<category><![CDATA[villas]]></category>
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					<description><![CDATA[La política habitacional PRO, desde la Ciudad hacia el país.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Facundo Di Filippo y Jimena Navatta</strong></p>
<p><em>Ante el nuevo escenario que se abre con el triunfo del PRO-Cambiemos en la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y el Gobierno Nacional, nos preguntamos cómo será la política habitacional a implementar en dichas administraciones. Si tomamos como muestra lo que se hizo en la CABA, el futuro no parece auspicioso.</em></p>
<p>La propuesta del PRO para villas y asentamientos en la ciudad porteña se centró en una política de regularización dominial entregando los lotes en propiedad y a partir de ello centrando la acción en pequeños mejoramientos, tramos de cloacas y pequeñas áreas espacio público –muy mediatizables-, dejando que de la provisión de los servicios se encargue cada nuevo “propietario”, aunque vale aclarar, que los nuevos dueños son muy pocos, ya que hasta en esa política han fracasado.</p>
<p>Por otro lado y para otros sectores, se intentó fortalecer la línea de créditos del Banco Ciudad, con una cartera crediticia combinada con los créditos del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC). Los requisitos, montos y condiciones para poder adquirir estas nuevas viviendas fueron de aplicación casi imposible para los/as ciudadanos/as en la Ciudad de Buenos Aires.</p>
<p>Cabe mencionar que jamás se ha visto en la historia de esta ciudad tamaña intervención del mercado inmobiliario. Han sido los verdaderos planificadores del crecimiento de la misma, de las zonas que se ponderan, de las herramientas implementadas y de la gentrificación latente y creciente.</p>
<p>Hace un mes llegó a nuestras manos el documento titulado “Proyecto de Gobierno. Urbanización de villas y asentamientos” donde se detalla, sin mucho desarrollo y pobre contenido, la propuesta nacional del PRO para dichos territorios. La misma se realizó teniendo en cuenta solo los datos obtenidos de CABA (muy diferentes a los de otras áreas del país), y también con una visión recortada en la cual las villas y asentamientos son, a priori, lugares en donde se afincan extranjeros recién llegados y delincuentes asociados al narcotráfico, fenómeno que en esa combinación solo se da en algunos barrios de las grandes ciudades, pero particularmente en CABA. De esta forma vivir allí es parte de una antiquísima estigmatización, a la cual ahora le agregan la cuestión xenofóbica y la de seguridad, obviando que dentro estos barrios son zonas liberadas por parte del Estado.</p>
<p>De la elaboración de la propuesta participaron; la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU), la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) y otras expresiones de similar tinte corporativo. Uno de los motivos de tal interés radica en que con la regularización dominial estos barrios informales ingresan al mercado formal de tierras y por ende los ubicados en zonas mejor localizadas en cuanto a su accesibilidad pueden ser atractivos para los inversores, mucho más si se acompaña esto de una &#8220;flexibilización&#8221; de las normas de Planeamiento Urbano; pretenden aprobar en estos días una ley que dicte la supremacía del Plan Urbano Ambiental (PUA) sobre el Código de Planeamiento Urbano (CPU), con el objetivo oculto de poder dictar ciertas normas urbanísticas sin pasar por el poder legislativo.</p>
<p>Por otra parte los programas para villas y asentamientos son una buena excusa para buscar financiamiento externo, que ya fue anunciado anticipadamente, y que luego se dirija en su mayor parte a consultoras y constructoras asociadas. La gestión de la ciudad ha abusado en la contratación de consultoras, tercerizando incluso el control de obra, produciendo un ninguneo hacia los recursos humanos estatales.</p>
<p>En cuanto a problemas de competencias de jurisdicción, creemos que ha llegado el momento, sin excusas de ningún tipo, de avanzar en la regularización y posterior urbanización de villas y asentamientos que se encuentran sobre terrenos nacionales. El caso más emblemático, el de la villa 31 y 31 bis, desde al año 2009 espera ver materializado lo que dispone su ley de urbanización, la 3343, que ha quedado presa de peleas y disputas entre el gobierno nacional y el local.</p>
<p>En cuanto a la distribución presupuestaria planteada, no podemos más que observar que lo realizado en la ciudad, no es de lo más prometedor. Teniendo en cuenta además que la participación anual del área de vivienda en relación al presupuesto total de la ciudad en diez años paso de representar el 5.3% al 2.4%. Según tratados internacionales de DDHH, a los cuales la Argentina y la CABA adhirieron, las autoridades nacionales y locales  tienen la obligación de utilizar el máximo de recursos disponibles para garantizar el acceso al derecho a la vivienda, especialmente de las personas más vulnerables. Saquen sus conclusiones.</p>
<p>Todavía no sabemos en qué lugar del organigrama se ubicara la Secretaria de Hábitat, ni donde estarán ubicados los programas de vivienda, ya que el Ministerio de Planificación no formara parte de la estructura del nuevo gobierno. Pero sí sabemos que no hay intención de crear un Ministerio de Vivienda a nivel nacional, ya que al menos no ha sido anunciado como parte de la nueva estructura. En su propuesta, el PRO critica la gran cantidad de programas existentes y define que va a centralizarlo; difícil de creer ya que en la ciudad hicieron lo opuesto, desguazando el Instituto de Vivienda y creando cinco áreas que atienden la problemática del hábitat.</p>
<p>La gestión del presidente electo en la Ciudad de Buenos Aires en materia habitacional ha sido la más regresiva política social implementada por esta administración, a cargo de personas sin experiencia ni vocación en la problemática, para muestra un botón, Roberto Apelbaum, primer presidente del IVC, venía de un cargo ejecutivo en IRSA, ya mayor expresión del extractivismo urbano.</p>
<p>Los mismos que sostienen que han urbanizado los barrios Inta, Piletones y Cildañez, (vale remarcar que lo hecho es entrega de títulos y pequeñas obras de mejoramiento barrial, sin participación vecinal –salvo las cooperativas amigas de la gestión, que sobrefacturan todas las obras- y sin un plan de urbanización serio) en 8 años, ahora pretenden que creamos que van a urbanizar 100 villas al año. Ya lo decía Juan Domingo Perón, del único lugar de donde no se vuelve es del ridículo.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/vivienda-cotillon-la-urbanizacion-pro/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Soldati: pintura por fuera tragedia por dentro</title>
		<link>https://marcha.org.ar/soldati-pintura-por-fuera-tragedia-por-dentro/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Sep 2015 03:00:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[ciudad de buenos aires]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[villas]]></category>
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					<description><![CDATA[La exclusión social y la ausencia de inversiones en infraestructura golpeó nuevamente a los vecinos y vecinas de Soldati. El maquillaje habitacional se cobra más vidas en las villas. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Facundo Di Filippo</strong></em>.</p>
<p><em>La tragedia de la exclusión en la Ciudad de Buenos Aires volvió el viernes pasado a mostrarnos su rostro más cruel: la muerte de nuestros pibes. Cristian perdió la vida y Nihuel y Gastón pelean por la suya. Es necesaria una nueva lente para observar primero la desidia y luego las negligencias que el gobierno de Mauricio Macri aplica a través sus políticas en las villas.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los tres jóvenes, todos menores de 18 años, jugaban cerca de la escalera interna del edificio 8 del Complejo Habitacional de Soldati cuando los sorprendió la tragedia y la muerte. Uno de ellos se tropezó con una baranda suelta del edificio y sus dos amigos intentaron agarrarlo. La solidaridad no alcanzó para evitar el terrible hecho y los tres cayeron al asfalto desde el 6° piso del edificio.</p>
<p>El Complejo de Soldati, construido durante la década de los 70`s, guarda tras sus paredes años de olvido y negligencia que se comprueban en los inocultables problemas de infraestructura que padecen las familias. Bajo la administración del Pro, la única obra de magnitud que se ha realizado es la refacción y pintura de fachadas y por ello desde afuera el Complejo parece renovado. Sin embargo fachadas para adentro la situación es otra: escaleras rotas, ascensores inservibles y gente que vive encarcelada hace años en sus departamentos por la imposibilidad de bajar desde los pisos más altos de los edificios; barandas sueltas, obras de emergencia contra incendios que nunca se completaron, conexiones de gas en mal estado. Estas entre otras son las condiciones que padecen las familias de Soldati. Los amparos judiciales, notas y reclamos de todo tipo que han presentado los vecinos del Complejo para que el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) y la Secretaría de Hábitat e Inclusión –SECHI- den una respuesta estructural a un problema que también lo es, siguen sin respuestas.</p>
<p>La obra en las fachadas requirió una inversión millonaria que tuvo fines netamente electoralistas de cara a la campaña de Horacio Rodríguez Larreta. Esta obra ignominiosa realizada por el IVC es cuestionada por los vecinos porque, conociendo expresamente las necesidades y urgencias del barrio, decidieron inconsultamente empezar pintando fachadas. Respuesta habitual del Pro que, ante situaciones de emergencia habitacional, aparece con maquillaje para hacer “pintoresca” la pobreza.</p>
<p>A lo anterior, es importante añadir que los vecinos del Complejo Habitacional de Soldati han realizado denuncias en diferentes ámbitos respecto de los vínculos del Gerente de Desarrollo Habitacional del IVC, Gustavo Mola, con los grupos que manejan el negocio de la droga al interior del barrio, incluso han manifestado el desvío de recursos del Instituto por concepto de “seguridad” a miembros de dichos grupos. Denuncias que han sido completamente desoídas por los órganos competentes para iniciar la correspondiente investigación.</p>
<p>Un referente barrial denunció que “vinieron a pintar porque faltaban meses para las elecciones, después de que ganaron aquí no volvieron a aparecer. Estas son muertes evitables porque solo con soldar esa baranda se hubiera evitado esta desgracia. Aquí hay muchas cosas que hay que preguntarse por qué pasan&#8221; Y acusó: &#8220;El Gobierno de la Ciudad es el responsable. ¿En dónde están ahora?Porque aquí hoy no han venido a dar la cara”, sentenció.</p>
<p>Tal como expresa este vecino, la muerte de Cristian y el estado crítico en el que se encuentran los otros dos chicos es responsabilidad estricta de un gobierno que habla de la pobreza pero no se involucra en brindar soluciones definitivas y será doblemente victimarios si ante lo sucedido dan la espalda o se atreven a considerar esta tragedia como un accidente.</p>
<p>La muerte de los chicos en los barrios se viene convirtiendo en la única manera en que se hace evidente la emergencia habitacional que persiste en la Ciudad. Hace tan solo unos meses fue Gastón en el Barrio Rodrigo Bueno y hoy es Cristian en el Complejo Soldati. No es tolerable ni una sola muerte más bajo la negligencia del Pro. La Justicia porteña tendrá que señalar penalmente a los culpables.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/soldati-pintura-por-fuera-tragedia-por-dentro/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El mundo fue una porquería</title>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 May 2015 03:01:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Bontempo]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[ciudad de buenos aires]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[Padre Mugica]]></category>
		<category><![CDATA[Villa 31]]></category>
		<category><![CDATA[villas]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Agustín Bontempo El pasado fin de semana un hombre murió luego de recibir un balazo en Villa 31, después de una supuesta riña vecinal. A continuación, dejamos algunas reflexiones sobre una situación cotidiana que cruza todas las problemáticas sociales. Corría el sábado por la mañana, una jornada tranquila como cualquiera. En el barrio Padre [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Agustín Bontempo</strong></em></p>
<p><em>El pasado fin de semana un hombre murió luego de recibir un balazo en Villa 31, después de una supuesta riña vecinal. A continuación, dejamos algunas reflexiones sobre una situación cotidiana que cruza todas las problemáticas sociales.</em></p>
<p>Corría el sábado por la mañana, una jornada tranquila como cualquiera. En el barrio Padre Mugica, popularmente conocido como Villa 31, la feria vecinal se desplegaba bajo el sol, hombres y mujeres hacían sus mandados, trabajaban o simplemente disfrutaban del inicio del fin de semana.</p>
<p>Alrededor de las 10 de la mañana, en el Barrio San Martín en la zona de la 31 Bis, un hombre que no mostraba estar en todos sus cabales, discutía y maltrataba a su mujer en una escena que, lamentablemente, nos acostumbramos a ver en los barrios marginales.</p>
<p>Según los <em>relatos oficiales</em>, a las 10.07 un hombre que se había levantado siete minutos antes, observó, entre dormido, la pelea de la pareja sin ningún tipo de intervención. Cuando el sujeto que estaba peleando con su mujer notó eso, sin mediación, se abalanzó sobre el observador que se metió a su casa, apartó a su familia hacia un costado y sin llegar a decir algo, recibió un balazo que atravesó su cabeza de un extremo al otro.</p>
<p>Mientras el <em>criminal</em> escapaba, el barrio se conmovía. La mujer y algunos amigos cargaron al herido en un auto particular y fueron hacia el hospital Rivadavia, donde recibieron la triste noticia de que el daño era irreversible. Muerte cerebral a la espera de que sus órganos dejaran de funcionar o fueran donados.</p>
<p>Para ese entonces, se supo, el <em>fusilador</em> había salido de prisión quince días antes luego de dos años encarcelado y, aparentemente, golpeaba a su mujer, robaba e incluso vendía droga.</p>
<p><strong>Un análisis no convencional</strong></p>
<p>El hecho es una excusa. No interesan los detalles. Tal vez los protagonistas eran buenos vecinos pasando un mal momento, tal vez eran personas que integraban una cadena mafiosa y se estaban disputando terreno. Incluso podría ser una simple ficción. Lo importante es la reflexión posterior a partir de hechos comunes.</p>
<p>El relato puede sonar angustiante. Vivirlo, mucho más. Pero tratemos de deconstruir discursos vulgares sobre este tipo de hechos, que no forman parte de los grandes noticieros ni siquiera bajo el título de “crímenes pasionales” o “conflicto vecinal”. Con suerte, aparecería en el reallity show llamado “Policías en acción”.</p>
<p>¿Se puede pensar que este tipo de hechos ocurre porque es propio de la (in)cultura de los y las villeras? ¿No será, tal vez, que el contexto en el que se vive tiende a tener actitudes de este tipo? La persona que ejecutó el disparo estuvo más de dos años en prisión. ¿No deberíamos cuestionarnos por qué motivo, al salir, tiene la necesidad de delinquir, violentar a su mujer e incluso asesinar a un vecino? La respuesta “Ese tipo de <em>gente</em> no cambia más” aquí no vale.</p>
<p>Lo concreto es que el sistema penitenciario, que suele estar abarrotado de ladrones de motos y asesinos de a pie, pero que no tiene lugar para ladrones de guante blanco, economistas y genocidas financieros, suele ser un castigo que carga de odio a las personas. Odio contra los demás, las calles, la ciudad y el mundo.</p>
<p>Al salir de prisión, conseguir trabajo es difícil. Si vivís en una villa, conseguir trabajo, también lo es. Si salís de prisión y encima vivís en una villa, conseguir trabajo es imposible.</p>
<p>Además de ser un asesino vecinal y, aparentemente, un ladrón, antes de pegarle un balazo a otro hombre, este sujeto estaba ejerciendo lo que deberíamos catalogar como violencia de género, en todo su esplendor. En la calle, ante todos sus vecinos y vecinas, gritaba, insultaba, sometía y golpeaba a su mujer. Es decir, que a esta persona no sólo hay que juzgarla por intento de homicidio sino también por el hecho que relatamos. </p>
<p>Ahora bien, lejos de justificar a este hombre en este hecho puntual, ¿no deberíamos debatir por qué en los barrios marginales la violencia de género se replica como en ningún otro lado? ¿Por qué motivo el aborto legal se rechaza como norma, pero mientras la clase media y alta pagan por ese derecho, son las jóvenes villeras quienes mueren en la clandestinidad? Podríamos decir que es propio de la cultura villera, donde las casas son patriarcales, con la mujer en la cocina y los hijos y los hombres bebiendo y saliendo, pero ¿es correcto que así sea?  ¿No será, tal vez, que las mujeres son, además, extranjeras, o morochas o simplemente villeras? Tal vez, ¿será que el hombre, frustrado, sostiene su hombría a fuerza de esta violencia de género? Sin dudas, estos temas y esta manera de pensarlos no circula en la agenda de los medios masivos, pero es importante iniciar un debate al respecto.</p>
<p>La sensación de qué la única justicia que debe llegar es para meter presos a los <em>pibes chorros</em>, sin pensar en todas estas causas y mucho menos pedir que la legalidad alcance a los responsables de estas desigualdades, presentan un desafío para el conjunto de la sociedad. Estos interrogantes no tienen una respuesta simple y clara, pero son debates que ante estas situaciones tenemos la responsabilidad de pensar.</p>
<p><strong>Un Estado que brilla por su ausencia</strong></p>
<p>Como ya dijimos, este tipo de hechos se repiten casi a diario. Las desigualdades sociales se ven como en ningún otro lado. A veces uno piensa que sí, que viviendo en esas condiciones, todo lo que circula en la sociedad bajo la cultura capitalista y patriarcal, en una villa se siente y se sufre el doble.</p>
<p>Parece que no es suficiente que la Constitución garantice la vivienda digna. Tampoco que haya leyes de urbanización. Mucho menos, incluso, pensar que simplemente por ser personas, todos y todas debemos gozar de los mismos derechos. El Estado porteño promete urbanizar, pero impone obras de maquillaje. El PRO asegura trabajo, pero se sostiene con la lógica punteril de planes y cooperativas. Mauricio Macri se molesta por la usurpación de terrenos, pero la Policía Metropolitana no recorre los barrios cerrando talleres clandestinos o enfrentando a los <em>narcos</em>.</p>
<p>Nobleza obliga, esta reflexión surgió de una situación en un barrio porteño, pero las condiciones de hacinamiento, las políticas de Estado orientadas a las villas, las dificultades para alcanzar legítimos derechos, se repite en varios puntos del país.</p>
<p>Sumado a esto, el Estado Nacional, que en octubre de 2014 creó la Secretaría de Acceso al Hábitat con el compromiso de urbanizar, en un primer tramo, cien villas, jamás de los jamases se los vio afrontando está problemática.</p>
<p>Un Estado ausente en todo su esplendor. No es que los villeros sean narcos, sucede que los narcos se refugian en las villas, donde gozan de la impunidad y la protección. No es que a los y las villeras les gusta vivir en un constante clima de violencia de género, de desigualdades, de falta de trabajo y vivienda digna, de acceso a la salud; sucede que el Estado no está allí para garantizar esos derechos. Sin embrago, sí podemos hacer referencia a un Estado presente, cuando las mismas fuerzas de seguridad que liberan zonas para enfrentamientos entre bandas, aparecen cuando hay que hostigar y reprimir a la clase trabajadora.</p>
<p>Las ambulancias no entran, la policía libera zonas. Las cloacas no existen o no funcionan, el tendido eléctrico es precario, el gas tampoco llega. Eso sí, tal como manifestó Cristina Fernández de Kirchner cuando se inauguró la Casa de la Cultura en la Villa 21-24 de Barracas en el año 2013, se vive mejor ya que hay Direct TV y todos y todas, seguro, envidiamos eso.</p>
<p>Este tipo de hechos debe ponernos a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos. En las villas, damos fe, se respira la solidaridad como en ningún lado. Se ayuda a construir la vivienda del vecino, se organizan para instalar su propio sistema de cloacas, tendido eléctrico, se consolidan cooperativas de trabajo comprometidas con el barrio e incluso se junta dinero para poder ofrecer un velorio digno a quienes fallecen. La diversidad cultural abre mentes, genera unidad. Las obligaciones son como en cualquier otro lugar. Pero los problemas cotidianos son cada vez más graves.</p>
<p>Cuando pensamos en la reiteración de estos hechos, debemos cuestionarnos si este sistema puede, no incluirnos, sino igualarnos a todos y todas. O será mejor pensar que el mundo, hasta hoy, fue una porquería y que el futuro está en nuestras manos. Vayamos hacia allí a transformarlo.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-mundo-fue-una-porqueria/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Pre candidatos porteños debatieron sobre políticas habitacionales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Apr 2015 03:01:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[ciudad de buenos aires]]></category>
		<category><![CDATA[crisis habitacional]]></category>
		<category><![CDATA[legislatura]]></category>
		<category><![CDATA[otras noticias]]></category>
		<category><![CDATA[PASO]]></category>
		<category><![CDATA[villas]]></category>
		<category><![CDATA[vivienda]]></category>
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					<description><![CDATA[El debate se centro en la crisis habitacional]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Por Sebastian Zubizarreta</em></strong></p>
<p>Bajo el título “Los candidatos debaten políticas habitacionales”, el pasado viernes se llevó a cabo un encuentro en el Salón Dorado de la Legislatura Porteña, convocado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), del cual participaron algunos pre candidatos a legisladores y jefe de gobierno: Sergio Abrevaya (Surgen), Andrés Borthagaray (Eco), Pablo Ferreyra (Alba), Sergio Garcia (MST – Nueva Izquierda), Claudio Lozano (Camino Popular), Maria José Lubertino (FpV), Fernando Sanchez (Eco) y Marcelo Ramal (FIT). Los tres ejes de discusión fueron Urbanización, Alquileres y créditos de vivienda y Planificación urbana y relación con el mercado.</p>
<p><strong>La vivienda es un derecho</strong></p>
<p>En referencia a la urbanización de las villas, la pregunta disparadora estuvo a cargo de Teofilo Tapia, referente histórico y luchador del Barrio Carlos Mugica (Villa 31), quien recordó la existencia de leyes sancionadas que no se están cumpliendo, como la 408, 1770, 403 y 3343, e interpeló a los disertantes sobre qué harán con ellas. El acuerdo de todos fue sobre la ineludible vocación de urbanizar las villas.</p>
<p>Aunque no hubo propuestas específicas sobre cómo llevar adelante dichos procesos, sí hubo aportes sobre cómo iniciar una tarea con ese objetivo y qué implica urbanizar las villas en el mismo lugar donde hoy se encuentran. Sergio Garcia, del MST – Nueva Izquierda, indicó que “Urbanizar implica abrir calles, colocar red de cloacas, sistema eléctrico seguro, centros de salud y educación. Todo para que los chicos y las familias vivan con dignidad”. Además, alertó sobre la especulación que hay en el valor de los terrenos donde se asientan las villas. Por su parte, Marcelo Ramal del FIT, denunció el negocio de los alquileres asociados con las bandas del narcotráfico y la entrega de títulos de propiedad que realiza el Gobierno de la Ciudad en villas como Los Piletones, sin urbanizar efectivamente el lugar.</p>
<p>El rechazo a la entrega de títulos de propiedad, sin proceso de urbanización previo, fue denunciado y rechazado por varios de los presentes. En ese sentido, Fernando Sanchez, resaltó la importancia del consenso generalizado sobre la solución, afirmando que “Hoy estamos todos discutiendo sobre la urbanización de las villas cuando, años atrás, el debate era urbanización versus radicación”.</p>
<p>La situación para quienes alquilan o pretenden hacerlo en el mercado formal de la Ciudad de Buenos Aires se ha vuelto cada vez más compleja. Como consecuencia de la imposibilidad de comprar una vivienda, muchos son empujados cada vez más a optar por un alquiler. Desde el 2001 a la fecha, se han duplicado los alquileres y el porcentaje del sueldo de un trabajador promedio destinado a esto ronda el 40 por ciento, según datos aportados por Pablo Ferreyra de Alba.</p>
<p>Algunas propuestas presentadas por los candidatos giraron en torno a la regulación del mercado inmobiliario y la intervención del Estado en este sentido. Aumentar el impuesto a inmuebles ociosos y viviendas vacías para dirigir ese presupuesto en la construcción de viviendas sociales, controlar la construcción indiscriminada de edificios y la creación de créditos accesibles del Banco Ciudad, entre las principales.</p>
<p>Con una visión más amplia de la problemática, Marcelo Ramal, describió una polarización en el acceso a la vivienda con sectores mayoritarios de trabajadores cuyo sueldo se ha ido devaluando o su condición precaria los imposibilita de acceder a una vivienda digna ante la escasa oferta. En este sentido, alertó que “La relación entre el valor de una propiedad y el salario es la más alta de la historia”. Mientras tanto, los bloques legislativos del Pro y el Kirchnerismo se pusieron de acuerdo para adjudicar grandes negocios a la empresa IRSA, señaló el actual Legislador porteño. En una línea similar, el Diputado Nacional Claudio Lozano, sostuvo que “Macri está comprometido con la lógica del capital inmobiliario y, por lo tanto, con el uso especulativo del suelo urbano”, y propuso recuperar el 5 por ciento del presupuesto total de la Ciudad destinado a Vivienda.</p>
<p><strong>Fuerte rechazo a las políticas de un oficialismo ausente en el debate</strong></p>
<p>Un punto en común que caracterizó a todos los disertantes fue la crítica a la gestión actual del Pro encabezada por el Jefe de Gobierno Mauricio Macri. La valoración hacia tal gestión, en términos generales, es negativa. Esto no responde a opiniones personales o de cada espacio político, sino que fue acompañada por datos concretos de la realidad y que algunos de ellos hemos esbozado aquí.</p>
<p>Las denuncias y reclamos sobre la pasividad de la Comisión de Vivienda de la Legislatura, el vaciamiento del Instituto de la Vivienda, el recorte presupuestario -estipulado en un 2.1 por ciento para este año- y la falta de construcción de viviendas sociales se ha reiterado en las intervenciones. Lamentablemente, el encuentro no contó con ningún representante del oficialismo que pueda responder a pesar de haber sido invitados, aclararon representantes de Acij.</p>
<p>Al finalizar, tomaron la palabra vecinos de las Ciudad, muchos de ellos habitantes de villas que presenciaron el debate y se encargaron de reforzar dichas críticas hacia la gestión Pro. Asimismo, exigieron a los candidatos un compromiso real para enfrentar la problemática habitacional en villas y el resto de la Ciudad.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/pre-candidatos-portenos-debatieron-sobre-politicas-habitacionales/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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