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	<title>URSS &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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		<title>¿El fantasma del comunismo recorre la Argentina?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 May 2020 12:55:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Bontempo]]></category>
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					<description><![CDATA[En las últimas horas se desarrolló en las redes un fuego cruzado entre diferentes personas del espectáculo y la política entorno a la supuesta práctica comunista del gobierno actual. En las próximas líneas abordamos cuál es el asidero real de estas acusaciones. ¿El gobierno es comunista? ¿Se está desarrollando una nueva avanzada anticomunista en nuestro país?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>En las últimas horas se desarrolló en las redes un fuego cruzado entre diferentes personas del espectáculo y la política entorno a la supuesta práctica comunista del gobierno actual. En las próximas líneas abordamos cuál es el asidero real de estas acusaciones. ¿El gobierno es comunista? ¿Se está desarrollando una nueva avanzada anticomunista en nuestro país?</em></p>



<p><strong>Por <a href="https://twitter.com/agusbontempo">Agustín Bontempo</a></strong></p>



<p>“Si esto no es comunismo, ¿qué es?”, lanzó Maximilano Guerra desde sus redes sociales hace tan solo unos días. Desde varias semanas, ya se podía leer a usuarios y usarías de twitter jactarse de un análisis pormenorizado para concluir que el gobierno de Alberto Fernández es comunista aunque con una particularidad: esa característica lo hacía un mal gobierno, en contra de los intereses de los sectores populares.</p>



<p>Sin embargo aquí nos hacemos algunas preguntas: ¿hay una campaña anticomunista en la Argentina? ¿Es el comunismo un mal sistema político? ¿Es el gobierno que encabeza Alberto Fernández de orientación comunista?</p>



<p>Empecemos.</p>



<p><strong>1-La larga marcha anticomunista</strong></p>



<p>Si las y los comunistas han lanzado desde siempre sus cuestionamientos al régimen de explotación capitalista, podíamos esperar que ocurra lo mismo a la inversa.</p>



<p>Lo primero que vamos a refutar desde estas líneas es que se esté llevando adelante una campaña anticomunista. Para ser preciso, no hay ninguna campaña que no sea la continuidad de los incontables intentos de dar por tierra con el comunismo.</p>



<p>Karl Marx y Friedrich Engels avizoraron en las primeras páginas del Manifiesto Comunista que “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases”, aportando de esta manera una frase tan clara como irrefutable, al menos al hablar de la historia de las sociedades que conocemos. Esto lo podemos comprobar con una simple mirada sobre los regímenes de explotación que precedieron a las democracias y la conformación de los Estados-Naciones y que por supuesto continúa en nuestros días en cada rincón de la tierra.</p>



<p>Pensemos en algunos hitos. En la Comuna de Paris que se extendió durante 60 días en 1871, se avanzó como nunca antes en la historia en derechos para las y los trabajadores, con reformas que ampliaban derechos, promovían la autogestión de las fábricas, solo por mencionar algunos casos. El ejemplo de la Comuna era perfecto para los sectores populares pero un peligro para el gobierno central, quien luego de enfrentamientos y una represión feroz, dejó trunco aquel proceso. En aquel momento, el anticomunismo se expresaba de esa manera.</p>



<p>En nuestro siglo, tenemos muchos casos pero nos detendremos en algunos de los más emblemáticos. El primero de ellos la Revolución Rusa de 1917, tal vez la más grande de todos los tiempos. En la República de los Soviets que dirigía Lenin y Trotsky, se puso en pie el proyecto más osado de nuestro tiempo. El proceso revolucionario es sumamente apasionante para estudiarlo, sin embargo solo pensemos en las campañas a nivel mundial en contra de este faro, que se daba en una región poco esperada pero que iluminaba las luchas obreras en todo el mundo. Los medios de comunicación ya tenían formatos extendidos y, en general y como ahora, estaban mayoritariamente bajo el control de sectores acomodados (aunque en una escala mucho menor que la actual).</p>



<p>Las razones para que el capital tiemble eran evidentes. No solo era el primer gobierno obrero del mundo, que había derrocado a los zares, que ponía las fábricas y la producción en manos de sus trabajadores y trabajadoras, avanzaba en derechos esenciales como el aborto legal (hecho aun vacante en nuestro país 100 años después). El problema era mayor: ponía de manifiesto que sí era posible una sociedad sin explotadores ni explotados.</p>



<p>De aquel proceso se desprende un período que tiene una mirada en dos sentidos y es el ascenso de Stalin tras la muerte de Lenin y la persecución y proscripción de Trotsky y sus seguidores. El stalinismo es un modelo que abandonó rápidamente el proyecto de la Revolución y sin embargo se constituyó como el polo de oposición al capitalismo en todos los sentidos. El régimen stalinista fue tan brutal que sentó las bases para construir críticas a diestra y siniestra sobre los fracasos del comunismo y su supuesta característica totalitaria. Esa acusación al sistema es falsa pero sin duda dio en la tecla para profundizar las campañas anticomunistas que se expandirían por el mundo capitalista.</p>



<p>Durante los años de la Guerra Fría es donde más se verificaría esta cuestión, que por supuesto fue transversal. La Revolución Cubana que terminaba con la dictadura de Batista y cambiaba todo lo que debía ser cambiado, pero que desde su inicio fue azotada por intentos de invasión militar, bloqueos económicos y por supuesto una extendida campaña de injurias contra el proceso revolucionario. Cada levantamiento en Nuestra América corrió la misma suerte: los sandinistas en Nicaragua, el Frente Martí de Liberación Nacional en El Salvador, el PRT-ERP en Argentina, solo por mencionar algunos casos.</p>



<p>Hacemos referencia a las campañas que se han montado en contra de estos procesos, independientemente de los avatares políticos de cada coyuntura.</p>



<p><strong>¿Y más acá en el tiempo?</strong></p>



<p>Luego de la caída del Muro de Berlin y la disolución de la Unión Soviética, el <em>Fin de la historia</em> de Francis Fukuyama sería el nuevo concepto para propagar las campañas anticomunistas. Basada en una supuesta derrota del comunismo a manos del capitalismo luego de la Guerra Fría, esta idea trataba de dejar en el olvido las grandes victorias del pueblo organizado como en Cuba, pero también las luchas que se sucedieron en adelante, como si los movimientos sociales no tendrían proyectos políticos ahincados en un mundo sin desigualdades, o que las organizaciones revolucionarias hubiesen abandonado sus planes cuando en realidad seguían construyendo organización, e incluso los aspiraciones ancladas en el Socialismo del Siglo XXI, que más allá de sus propias contradicciones, aun hoy siguen construyendo un horizonte que nos permita pensar en el bienestar para todo el mundo.</p>



<p>Cada período histórico pudo combinar las herramientas a su alcance según el desarrollo específico. Así como hace 150 años era casi exclusivamente con represión, el impulso de las industrias culturales trajo algunas novedades.</p>



<p>Uno pensaría que en Argentina ha sido Miguel Angel Pichetto quien supo instalar, desde una mirada fascista, varias ideas entorno al comunismo al mismo tiempo que aseguraba que se trataban de conceptos obsoletos para luego ser vitoreado por los grandes medios de comunicación con citas, notas y hasta artículos de opinión. Hoy esto es retomado por la escuela de Milei o Espert al hablar de tiempos anacrónicos, pero también están los temerosos de un futuro magro en manos del comunismo, como Guerra pero también Sebrelli e incluso Patricia Bullrich.</p>



<p>¿Pero que hay en todo esto? Más de un lector o lectora podrá hacer memoria y darle una vuelta a algunas de las producciones que se han visto en estos años. No es solamente Hollywood y la obligación de colgar una bandera norteamericana en cada film y producir superhéroes irreales que salvan al mundo. También es <em>Chernobyl</em>, de Craig Mazin, que tras intentar mostrar los límites de la burocracia soviética de los últimos años, no escatimó en mostrar a Lenin cada vez que pudo, trazando un hilo conductor claro: esto pudo pasar con el Comunismo en ese momento, pero estos son los hijos de Lenin.</p>



<p>Las industrias culturales no se han guardado nada. La última temporada de la exitosa serie Stranger Things, también construye una idea del Comunismo anclada en unos espías burócratas, desalmados y, por supuesto, principales responsables del mal que azota la pequeña localidad de Hawkins en la década de los 80.</p>



<p>Estos son algunos ejemplos pero basta con ver los documentales en Netflix sobre Trostky o Cuba, las miniseries sobre hechos políticos contemporáneos y cada pequeña distorsión que aparece en todas las plataformas existentes.</p>



<p>En síntesis. La hipótesis de estas líneas es que no existe algo tal como una campaña anticomunista en la actualidad porque en realidad aquí y en todo el mundo, siempre la hubo más allá de formatos y resultados. Al final del artículo, veremos si la confirmamos o no.</p>



<p><strong>2-¿Es el comunismo un mal sistema político?</strong></p>



<p>No. Si hay sectores que construyen esta idea, otros tenemos la obligación de negarlo y construir al menos una aproximación para justificar la posición.</p>



<p>Así como el capitalismo es un sistema basado en la competencia individual que, por consiguiente, genera desigualdades y explotación, el comunismo se define como un sistema basado en la igualdad de las personas y que en oposición a la competencia y a la explotación, propone la solidaridad y el fin de las injusticias (o como lo llaman desde la otra vereda: los resultados lógicos de la organización social).</p>



<p>El problema principal del capitalismo no es que simplemente algunos tienen más y otros menos, sino que esto ocurre de una manera tan grosera que muy pocos tienen mucho y las grandes mayorías no tienen nada. Por ejemplo, en Argentina Paolo Rocca, dueño de Techint, posee una de las fortunas más grandes del mundo valuada en 8 mil millones de dólares, mientras solo en la ciudad de Buenos Aires más de 300 mil personas viven en villas o asentamientos y alrededor de 10 mil personas son indigentes. Es sabido que no todo el mundo tiene las mismas posibilidades pero incluso si de eso se tratara, sería bastante llamativo creer que Rocca trabajó lo suficiente como para tener esas riquezas mientras estas miles de personas se dedicaron simplemente a holgazanear. Esta contradicción deja al descubierto la falacia meritocratica del capitalismo y, por el contrario, pone de manifiesto la necesidad de un sistema que garantice el bienestar de todos sus ciudadanos y ciudadanas.</p>



<p>En esta disputa el capitalismo siempre fue desleal. No suele decirnos en la cara sus verdaderas intenciones sino que las deposita en lugares externos, espacialmente en sus propios enemigos.</p>



<p>Habitualmente nos dicen que “el comunismo fracasó”, en referencia al fin de la URSS. Bueno, Los Simpsons lo explicaron bien: Lenin está listo para salir de su morada y patear varios traseros, especialmente a quienes hablaron del comunismo en su nombre para construir cualquier otra cosa.</p>



<p>Hablar de comunismo no es lo que con tanto esfuerzo nos hicieron creer. No es hambre ni miseria. No son dictadores señalando desde sus sillones a quién perseguir y a quien no (acusación extraña siendo el capitalismo quien nos ha dado a los más brutales dictadores en todo el mundo). Tampoco es un sistema que redondea para abajo. Partiendo de la base de no proponer la competencia entre personas, la aspiración es a un sistema que, como decía Rosa Luxemburgo, “seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.</p>



<p><strong>3-¿El gobierno argentino es comunista?</strong></p>



<p>No. Ni lo quiere ser y está en su derecho. Hace pocas horas lo confirmó Alberto Fernandez: “Un sistema más justo no es perseguir a nadie, ni esas ideas locas de que queremos quedarnos con las empresas y castigar a los ricos. No, queremos un país más justo”. Bueno, lo afirmó cayendo en la misma tergiversación que denunciábamos en las líneas anteriores, pero se distanció.</p>



<p>Ahora bien, vamos a confirmar nuestra hipótesis: no existe una campaña anticomunista y esto es porque quienes propagan esa posición, en realidad están montando una campaña contra el gobierno.</p>



<p>En lo que se refiere a la lucha política en los marcos de la democracia, se suelen usar diferentes estrategias retóricas. Con aciertos y errores, así se va trazando el terreno político. El problema entonces no es que el gobierno sea comunista (¡bueno sería!), sino que el comunismo en el plano discursivo ha sido desacreditado históricamente y en nuestro país ha calado muy profundo. Son las y los comunistas quienes defienden sistemas de hambre y persecución, también son quienes defienden delincuentes porque son unos garantistas que no quieren que existan cárceles. Son los comunistas quienes le quieren sacar las empresas a esas personas que las construyeron a pulmón, como Rocca o&nbsp; Magnetto, por supuesto que para mantener vagos. Han sido los comunistas quienes cortaron las calles, quemaron iglesias y lastimaron a la policía simplemente porque no trabajan y quieren joder a la gente. Y en estos tiempos de COVID19, sobre todo, son quienes quieren destruir la economía a cualquier costo para poder instaurar un régimen de terror. Pues bien, si todo eso son los comunistas, que mejor que aquellos sectores que perdieron las riendas del Estado por su propia incapacidad (o capacidad de destruirlo todo), recurran a la lógica de “Gobierno comunista” si es todo lo malo que se ha construido.</p>



<p>Es por esta razón que consideramos que la oposición vinculada a la derecha, al neoliberalismo o a los sectores conservadores, no están en esta oportunidad atacando directamente al comunismo (aunque también por la tangente porque, sin duda, son sus peores enemigos), sino que recurren a esta estrategia como una más en la lucha por el poder político, que, evidentemente suelen difundirse gracias a repeticiones seriales de personas públicas y de a pie, quien sabe sustentado en qué. </p>



<p>Está claro que la recurrencia a estas estrategias están ancladas con un sesgo ideológico determinado y que, por supuesto, hay sectores que con mucha convicción propagan odio anticomunista, pero creemos que hay otro objetivo encubierto que, de tener éxito, <em>mataría dos pájaros de un tiro</em>.</p>



<p>Se sabe que cuando no hay nada de que valerse o estar orgullosos y a falta de propuestas, desacreditar y más en base a falacias, siempre es una buena opción.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-fantasma-del-comunismo-recorre-la-argentina/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>América Latina: entre la crisis y la vacancia política</title>
		<link>https://marcha.org.ar/america-latina-entre-la-crisis-y-la-vacancia-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Oct 2019 03:40:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La crisis mundial refleja sus fisuras en la inestabilidad de los procesos en América Latina. Aportes desde una mirada disruptiva]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Asistimos a una profundización de la crisis capitalista mundial. Latinoamercia, histórico laboratorio de recetas liberales pero también punta de lanza en la lucha de clases, no es la excepción. Es Perú y Ecuador, pero también Puerto Rico, Haití, Brasil y cada lugar donde el pueblo pone en jaque los procesos políticos en curso.</em></p>
<p><strong>Por <a href="https://twitter.com/agusbontempo">Agustín Bontempo</a> | Foto: Carlos García</strong></p>
<p>Encendemos la televisión y vemos que en Ecuador el pueblo está en plena movilización denunciando el ajuste del gobierno. Sintonizamos la radio y nos cuentan que en Perú se suceden los presidentes y que el Congreso puede dejar de funcionar. Abrimos un portal de noticias y la ONU está interviniendo Haití. Está claro, hay elevados niveles de inestabilidad política en nuestro continente.</p>
<p>Habitualmente nos ocupamos de cómo la crisis económica y social desarrollada por el gobierno de Macri en Argentina, profundizó el ajuste y la precarización en la vida de las y los argentinos, ordenada bajo los lineamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Nos resulta relativamente claro entender el proceso fascista que se desarrolla en Brasil bajo la presidencia de Bolsonaro, donde se avanza con reformas laborales y previsionales altamente nocivas para la población, mientras al mismo tiempo la imagen del gobierno cae, salen a la luz las maniobras de la burocracia judicial y el gobierno empieza a vacilar en su lugar de poder.</p>
<p>Todos estos escenarios (entre muchos más que podríamos abordar) tienen una particularidad y es que sus respectivas crisis no visualizan contextos de solución.</p>
<p><strong>Recorrido crítico</strong></p>
<p>Lenín Moreno, presidente de Ecuador, se sube al podio del cinismo político. Electo presidente en 2017 como sucesor de Rafael Correa, asumía como una continuidad del proceso progresista iniciado en 2007. El tándem que va desde la ruptura con los lineamientos del chavismo venezolano hasta la apertura a las recetas del FMI sintetiza la “traición política” con el sector al que decía representar.</p>
<p>A principios de este mes, Moreno anunció una serie de medidas para poder cumplir con las premisas del organismo financiero, lo que popularmente se conoció como “Paquetazo”. Algunos días después y ante la creciente movilización, declaró el Estado de excepción que, por ejemplo, prohíbe la congregación de personas, la libre circulación por la vía pública, la disposición de las fuerzas militares para intervenir, entre otros puntos.</p>
<p>El escenario es de una rebelión popular a gran escala: sucesión de huelgas generales de sectores obreros, organizaciones indígenas tomando un rol sumamente activo (es importante destacar que es un país de fuerte tradición de pueblos originarios), confrontación con las fuerzas represivas. Es decir, las y los ecuatorianos muestran con ejemplar valentía como jaquear a un gobierno servicial de los intereses del establishment.</p>
<p>La pregunta es: ¿qué salida hay a la crisis? ¿Qué ocurre si Moreno da marcha atrás con el paquetazo? ¿Si renuncia?</p>
<p>Por su parte, Perú vive una crisis de representatividad importante. Martín Vizcarra asumió el año pasado luego de que el ex presidente Pedro Kuczynski haya renunciado por estar vinculado a la corrupción de Odebrecht (sí, la misma que salpica a funcionarios argentinos). Su popularidad creció producto de “avanzar” contra la corrupción (frase celebre en nuestro país).</p>
<p>Hace algunos días, todos y todas asistíamos a la noticia de que el Congreso peruano había suspendido a Vizcarra y en su lugar asumía Mercedes Aráoz, vicepresidenta hasta entonces. Sin embargo, Aráoz no solamente renunció al cargo de dudosa legalidad como presidenta interina, sino que tampoco mantuvo la vicepresidencia. Por su parte, Vizcarra decidió disolver el Congreso a partir de un fuerte apoyo popular para este fin. Sí, buena parte de la clase trabajadora lo acompañó. Vale decir que el Congreso está dirigido por el fujimorismo (aún persiste y con peso en Perú) siendo una de las principales explicaciones del rechazo popular a este poder, mientras que Vizcarra tiene respaldo de demócratas de la calaña de Vargas Llosa.</p>
<p>Perú es un país que está sumergido en elevados niveles de pobreza sin una clara salida de esta crítica situación. Con varios meses para gobernar por decreto, el presidente debe tomar los desafíos reales que preocupan y afectan a la población.</p>
<p>El último ejemplo que nos interesa abordar es Haití, el país con mayores niveles de pobreza del continente. Decir que las y los haitianos se encuentran atravesando una crisis es prácticamente una redundancia. Sin embargo, a partir de crecientes denuncias contra el presidente Jovenel Moïse, miles de personas se lanzaron a las calles pidiendo su renuncia en un país signado históricamente por la injerencia de Estados Unidos o, como en la actualidad, <em>misiones</em> de la ONU. Los servicios de salud y educación se encuentran limitados, las y los niños no pueden asistir a la escuela y un sinfín más de problemas son el paisaje haitiano.</p>
<p>Como ha pasado en otros momentos en el país caribeño, no se visualiza una salida a la crisis. El poco desarrollo industrial, poca diversidad en su producción agrónoma, signados por los mandatos del FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tiene como consecuencia niveles elevados de pobreza y desempleo y sus correspondientes padecimientos.</p>
<p><strong>¿Se acuerdan de Puerto Rico?</strong></p>
<p>Hace algunos meses Ricky Martin y René Perez parecían ser los protagonistas del ascenso de la lucha de clases en una de las colonias de Estados Unidos. Intensos días de rebelión popular ponían en jaque el gobierno encabezado por Ricardo Rosselló y el mundo se conmovía por la complejidad que presentaba el proceso. Que el pueblo trabajador confronte con el gobierno es, en Puerto Rico, prácticamente enfrentarse con los Estados Unidos.</p>
<p>El ascenso de la lucha en las calles fue poniendo cada vez más contra las cuerdas a Rosselló. Cuando la caída del gobernador era inminente, se abría la discusión: ¿cuál es la salida?</p>
<p>Efectivamente no es lo mismo la capitulación de un presidente que este caso. La movilización popular no sería suficiente para dar un paso más y conseguir la independencia del país. Sin embargo, el problema es mucho más grave. Hoy Puerto Rico ya no es noticia porque ante la dimisión de Rosselló, fue Wanda Vázquez Garced (hasta entonces Secretaria de Justicia), quien asumió la gobernación. Más allá de moderar algunas iniciativas políticas, el régimen puertoriqueño bajo la supervisión del imperialismo norteamericano, no se movió un centímetro.</p>
<p><strong>Vacancia política y desafío emancipador</strong></p>
<p>Dos conclusiones se desprenden de este análisis: por un lado, los procesos políticos abiertos en América Latina sufren elevados niveles de inestabilidad. Hablamos de algunos casos particulares, donde las expresiones políticas son claramente vinculadas a la derecha neoliberal con ciertos tintes conservadores, pero no se limita solo a estos países. La Honduras post Zelaya, la compleja y contradictoria Nicaragua de Ortega y, con sus particularidades, cada país del continente pueden sumarse a la lista. La segunda conclusión es que la salida a estos procesos de crisis no está clara pero, entendemos en estas líneas, no se ve ninguna canalización rupturista de peso con el sistema de hambre y explotación que hegemoniza.</p>
<p>Con diferentes niveles de beligerancia, las diversas luchas populares cuestionan el accionar de sus gobiernos y en muchas oportunidades proponen salidas de fondo con medidas que, en términos programáticos, exceden los límites de la institucionalidad burguesa. El problema político es que ante la vacancia de fuerzas que puedan canalizar este descontento por una vía disruptiva y emancipatoria, conduce inexorablemente a la relegitimación de la gobernabilidad de los partidos patronales. En ese sentido, Puerto Rico es el mejor ejemplo. La lucha del pueblo puertoriqueño fue catalizadora de la crisis histórica de aquél país, pero solo bastó con la renuncia del principal apuntado para restablecer ciertos niveles de paz social.</p>
<p>Perú, Haití y especialmente Ecuador que tiene, tal vez, los mayores niveles de radicalización de la lucha, no presentan grandes expresiones de una izquierda que pueda dirigir los procesos. En este último caso asciende la figura de Rafael Correa que más allá de algunos antecedentes que lo ponen lejos del lugar que ocupa Moreno, en realidad representa al progresismo. No cabe duda, la heroica lucha de las y los ecuatorianos puede triunfar y el conjunto del continente debe apoyar este camino, pero se hace necesario el ascenso de una salida definitiva.</p>
<p>La crisis capitalista mundial muestra sus fisuras. Se visualiza en la guerra comercial entre China y Estados Unidos, en la creciente intervención política y militar de Rusia, en la inestabilidad de la Unión Europea, en la pobreza extrema de África, en las guerras de medio oriente y así muchos casos más. A excepción de algunas situaciones como la constancia del pueblo venezolano que sigue enfrentando los conflictos internos y la injerencia extranjera en pos de sostener y profundizar el proceso, el complejo escenario colombiano encuadrado en las negociaciones de los tratados de paz, la participación política legal de las FARC e incluso el núcleo que llamó al rearmado de las fuerzas revolucionarias armadas o como en su momento supo hacer Cuba para transformar la sociedad de raíz, lo que en general no aparece es una propuesta política que se proponga transformar el sistema de fondo y tenga la influencia suficiente para mostrarse como alternativa.</p>
<p>A partir de la derrota de los procesos revolucionarios en América Latina y el freno que implicaron las dictaduras que nacieron al calor del Plan Cóndor y la intervención del Departamento de Estado de Estados Unidos, sumado a la caída de la URSS, el derrotero de la izquierda en tanto estrategia de poder no se ha detenido. Con capacidad de organización reivindicativa, no ha logrado ser la herramienta que exprese organización para que la crisis abierta no cierre, nuevamente, sobre las espaldas de las y los trabajadores.</p>
<p>La inestabilidad que representa esta crisis es también la oportunidad para que se construyan (o se constituyan) estos espacios que se propongan gobernar con el protagonismo de las y los trabajadores. Su falta de audacia política, su ausencia en la dirección de estas luchas es, también, la victoria de los verdugos de siempre.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/america-latina-entre-la-crisis-y-la-vacancia-politica/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Tergiversa y reinarás: el cinismo de La Nación</title>
		<link>https://marcha.org.ar/tergiversa-y-reinaras-el-cinismo-de-la-nacion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Aug 2017 03:04:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Respuesta a la editorial del tradicional Diario]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Agustín Bontempo / @agusbontempo</b></p>
<p><i>Ayer el Diario La Nación editorializó sobre la supuesta claudicación de las luchas obreras, para mostrar así al capitalismo como única opción viable: una forma integral de subsistencia. Desmenuzamos la malicia de un artículo estrictamente patronal.</i></p>
<p>No es ningún misterio que el diario La Nación, uno de los más tradicionales del país, fue desde sus orígenes la plataforma en la cual la oligarquía y la burguesía nacional han podido promover sus ideas con buenos niveles de transparencia. Un diario que siempre ha estado al servicio del encubrimiento de la explotación de los ricos por sobre los pobres, de la justificación del ajuste y la represión a lo largo de su historia.</p>
<p>Sin ahondar en detalles políticos y partidarios, ya que no es la intención del presente artículo, podemos suponer que las elecciones de medio término del próximo domingo se dan en un contexto de ciertos niveles de debilidad y descreimiento de los partidos tradicionales por parte de la población. No es menor que el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical (los más antiguos) vayan dejando cada vez más sus títulos en función de un lavado de la política de corrupción, vaciamiento e incoherencia que los caracteriza cada vez más. Es allí donde las organizaciones sociales y políticas y los partidos de izquierda vienen ganando terreno por su honestidad y acompañamiento en las luchas del pueblo trabajador.</p>
<p>Justo en ese lugar se inserta el <span style="color: #000080;"><span lang="zxx"><u><a href="http://www.lanacion.com.ar/2050452-anticapitalismo-hipocrita">editorial</a></u></span></span> del domingo pasado del diario mencionado. En esas líneas, con una marcada tendencia anti obrera y plena justificación del estado actual de las cosas<span style="font-size: xx-small;"><!-- Cuàl? Despidos, desocupación, inflación, tarifazos… algo de eso? --></span>, no se sonroja al afirmar que frente a un cierre de fábrica con la consecuente pérdida de empleo y la posterior lucha de las y los trabajadores junto con los sectores de izquierda, son “las victorias de los violentos, forzando a empresas con piquetes, piedras y capuchas, son derrotas para la sociedad en su conjunto. Sus éxitos contra el capital son triunfos contra la inversión y el empleo.”</p>
<p>No se queda allí. A sabiendas de un gobierno, sí, aunque de un sistema en general que pone al Estado con plena aplicación de su capacidad de represión, afirma que es “la izquierda cerril, experta en destruir lo construido e incapaz de engendrar prosperidad sin odios”. No es la precarización, no es la destrucción de miles de vidas que se quedan sin fuente de trabajo, tampoco es la represión. Según el editorial, el odio lo engendran quienes anhelan el plato de comida para su familia.</p>
<p>Finalmente, la nota fulmina: “Aunque sigan humeando las probetas, no se ha inventado ningún sistema mejor para el progreso material que el capitalismo.”</p>
<p><b>Tergiversación de primer orden</b></p>
<p>En líneas generales, la complicidad con el hambre y la pobreza que tiene la editorial de La Nación se sustenta en dos ejes de manipulación de información. Uno de ellos es la aparente claudicación de procesos socialistas y comunistas que han dejado sin amparo a la clase trabajadora. Repasemos un poco.</p>
<p>Según el diario, hubo países que han fallado porque “desde tiempo inmemorial, los distintos socialismos han intentado fórmulas de organización productiva horizontales e igualitarias, eliminando la figura del empresario y su ganancia”. Según dicen, un ejemplo es la Comuna de París de 1871. En aquel entonces, el derrumbe del imperio de Napoleón III abría un espacio proclive para superar las conquistas de la burguesía durante décadas, que les sirvió para su instalación en el poder consolidando la explotación de las y los trabajadores, con consecuencias inimaginablemente desoladoras desde la mirada actual. En ese marco, triunfa el proceso revolucionario de la Comuna, que transfirió el poder a la clase obrera, alcanzó la laicidad del Estado, la autogestión y el control impositivo para finalizar con la pobreza, entre otras virtudes.</p>
<p>La nota también cuestiona a los soviets de la Revolución Rusa. Parece olvidar que la gloriosa Revolución de Octubre de 1917 terminó con el zarismo, puso fin a la participación en la Primera Guerra Mundial e inició un proceso de crecimiento y conquistas obreras en un país feudal en pleno siglo XX.</p>
<p>Más acá en el mapa, cuestiona los cordones industriales del Chile de Salvador Allende. Pero no tuvo presente la recuperación del cobre por parte del Estado, la reforma agraria en favor del campesinado, el protagonismo de las y los trabajadores en las decisiones del país, la superación objetiva de la pobreza y el desempleo, la solidaridad con las revoluciones latinoamericanas.</p>
<p>Cerca en el tiempo, confronta el “crecimiento fenomenal de la República Popular China y la miseria de su contracara, la República de Cuba”. Parece no saber las condiciones de pobreza (que alcanza a casi 100 millones de chinos y chinas según cifras oficiales) y explotación del gigante asiático, la existencia del trabajo infantil que se multiplica por millones, la feroz contaminación ambiental, la injerencia económica en decenas de naciones del mundo que gracias a la precarización salarial en su territorio, permite competir con las industrias nacionales de todo el mundo, generando un daño indirecto en las economías regionales. La supuesta contracara miserable, cuenta con el glorioso título de ser la única nación de América sin desnutrición infantil según UNICEF, la inexistencia de personas en condiciones de indigencia o sin vivienda, libre de analfabetismo, entre otras conquistas para los sectores populares.</p>
<p>También contrapone la prosperidad de Colombia frente a la República Bolivariana de Venezuela. Omite hablar del narcoestado represivo que encabeza Juan Manuel Santos, que ha llevado al país una pobreza que oscila entre el 30 y el 40 por ciento, según las fuentes que se consultan. También omite las misiones venezolanas que han llegado a los rincones de todo el país, el protagonismo de los sectores populares, la nacionalización de los servicios, la diversificación de sus procesos productivos, el analfabetismo cero, entre otros.</p>
<p>No queremos pecar de ingenuos en esta nota. Sabemos que tanto Cuba como Venezuela, hoy atraviesan procesos plagados de contradicciones y dificultades, pero no hay que olvidar la injerencia del imperialismo de Estados Unidos en estos territorios, así como también el protagonismo del pueblo para superar los momentos difíciles. Todo esto, sin embargo, no invalida conquistas que son un hecho y no tienen vuelta atrás.</p>
<p><b>Tergiversación de segundo orden</b></p>
<p>Está claro que no pretendemos desarrollar en profundidad los procesos que menciona La Nación, pero es importante detallar algunos aspectos para notar la marcada tendencia que trata de imponer.</p>
<p>Lo que más nos interesa dejar en claro es la centralidad de la nota y su tendencia generalista. Al estilo de Francis Fukuyama y su fin de la historia, la editorial intenta justificar que el capitalismo es la única vía posible en el mundo.</p>
<p>El capitalismo es un sistema diabólico que se sustenta en la explotación del hombre por el hombre, donde unos pocos que poseen los medios de producción se imponen y dominan a la inmensa mayoría que es arrojada al mundo laboral como si fueran una mercancía que forma parte de una larga cadena de materia prima para el desarrollo de un producto. Estas relaciones de fuerzas han generado a lo largo de la historia pobreza, hambre, destrucción.<span style="font-size: xx-small;"><!-- Capaz lo pondría más al nivel de la nación, discutiendo más hacia afuera y no entre nosotros. Lo de abajo me parece que esta re claro --></span> Ya sea por el trabajo, por las guerras, por el mercado, es la clase de los patrones y empresarios que también detenta funciones de gobierno, la que vive a costa del sufrimiento de miles de millones de personas en el mundo. Es difícil creer en la viabilidad de un sistema que pone a las 100 personas más ricas del planeta con el control de la misma riqueza acumulada que las 3.500 millones de personas más pobres. La desigualdad es obscena.</p>
<p>Según reza la nota: “Es hipócrita alinearse con los demoledores del empleo por mero oportunismo, agravando la falta de seguridad jurídica en la Argentina. Es dañino jugar con fuego, quemar el colchón y terminar incendiando el hogar donde viven nuestros hijos y nacerán nuestros nietos”. Sin embargo: ¿Qué rol cumple el empresariado que cierra sus fábricas dejando a miles en la calle? ¿Cómo se justifica la política de Estado que ha hecho que en el primer trimestre de este año, hayan cerrado 1.800 pymes, al ritmo de 20 por día? ¿Cómo se justifica que en junio de 2017 hayamos alcanzado la triste cifra de 13 millones de pobres en nuestro país y de 2 millones de indigentes? Entre enero de 2016 y abril de 2017, hubo 250 mil despidos en la Argentina, ¿de qué oportunismo habla La Nación?</p>
<p>Vivimos en un planeta globalizado y certeramente capitalista hace más de 200 años, en un desarrollo que se fue dando varios siglos antes, y en 2017 casi la mitad de la población mundial es pobre, con valores escandalosos como en Asia oriental, donde esta cifra alcanza al 80% de las personas. Hoy en el mundo mueren 6 millones de niños y niñas todos los años antes de cumplir cinco años de edad por desnutrición, mientras solo la Argentina tiene capacidad de producción para alimentar a 600 millones de personas. La pregunta es, ¿quiénes toman las decisiones fundamentales, bajo qué condiciones y en nombre de qué sistema para que la disparidad sea así?</p>
<p>Es hipócrita la editorial de La Nación. Es cínico el diario y su histórica posición. Es lamentable que con estas cifras sobre la mesa, que de cara a las miles de personas que todos los días vemos dormir en la calle, se hable de la viabilidad de un sistema.</p>
<p>A pesar del hambre y la muerte como única garantía posible hoy, según el antiguo diario, el comunismo <span style="font-size: xx-small;"><!-- Capaz hablaría de otro sistema por lo mismo que pensaba antes de discutir hacia afuera- --></span>es destructivo mientras el capitalismo es la única opción viable.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/tergiversa-y-reinaras-el-cinismo-de-la-nacion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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