<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>UOM &#8211; Marcha</title>
	<atom:link href="https://marcha.org.ar/tag/uom/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Thu, 04 Jun 2020 01:27:06 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-AR</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.13</generator>

<image>
	<url>https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/05/cropped-FAV_ICON-1-32x32.png</url>
	<title>UOM &#8211; Marcha</title>
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Peronismo, chori y un santo negro. Cuando Muhammad Alí cruzó el Puente Alsina</title>
		<link>https://marcha.org.ar/peronismo-chori-y-un-santo-negro-cuando-muhammad-ali-cruzo-el-puente-alsina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Jun 2020 11:00:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[CGT]]></category>
		<category><![CDATA[José Ignacio Rucci]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Stanisci]]></category>
		<category><![CDATA[Lanús]]></category>
		<category><![CDATA[Lorenzo Miguel]]></category>
		<category><![CDATA[Lorenzo Spadone]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Muhammad Alí]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[UOM]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=49687</guid>

					<description><![CDATA[A cuatro años de la partida de Muhammad Alí recordamos la noche en la que comió un asado en Lanús. A mediados de noviembre de 1971, el boxeador había llegado al país para una exhibición, contratado por la Unión Obrera Metalúrgica y Canal 9. Los anfitriones de esa noche fueron con José Ignacio Rucci y Lorenzo Miguel.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>A cuatro años de la partida de Muhammad Alí recordamos la noche en la que comió un asado en Lanús. A mediados de noviembre de 1971, el boxeador había llegado al país para una exhibición, contratado por la Unión Obrera Metalúrgica y Canal 9. Los anfitriones de esa noche fueron con José Ignacio Rucci y Lorenzo Miguel.</em></p>



<p><em><strong>Por Juan Stanisci</strong></em></p>



<p>La multitud se tira encima del ex campeón mundial como una bandada de palomas sobre un pedazo de pan. Los tipos de seguridad arman un dique humano para subirlo al auto. El estadio de Atlanta ruge como el Madison Square Garden para acercarse al Hombre. Como si quisieran devorarlo. Guardarlo para siempre.</p>



<p>Argentina en 1971 es una soga apunto de cortarse, para formar dos nuevas sogas que quedarán colgando: una a la izquierda y la otra a la derecha. Esa tensión parece descargarse sobre Muhammad Alí mientras intentan sacarlo de la cancha donde acaba de ganarle a Miguel Ángel Páez. La organización vence a la locura del público sediento de un pedazo de Alí y logran meterlo en el vehículo.</p>



<p>En el auto que acaba de salir de la cancha van: un chofer, el ex campeón del mundo, un traductor y un delegado de la Unión Obrera Metalúrgica, elegido a dedo por Lorenzo Miguel y aprobado por José Ignacio Rucci y Lorenzo Spadone. El auto encara para el sudeste, no para el Alvear Palace donde se hospeda Alí. El boxeador está a punto de entrar a la Argentina. La de verdad.</p>



<p>El silencio se rompe por el sonido de un encendedor al que le dan mecha. <em>Alí mira para el lugar de donde viene el sonido.&nbsp;</em><em>“Excuse me, Do you</em><em> have a cigarette?”</em>,pregunta el ex campeón mundial. El Hombre de la UOM mira al intérprete. “Si le das un cigarrillo” traduce. Vuelve a sacar el paquete de la campera, lo golpea contra la palma izquierda de su mano y le alcanza el atado con un pucho que asoma hasta la altura del filtro. Alí lo agarra. El Hombre de la UOM retira el paquete para ofrecerle fuego.</p>



<p>El paisaje cambia sutilmente. De la Avenida Corrientes al cinco mil a Medrano no hay mucha diferencia. Edificios, árboles y muchos autos. Las calles se van pelando de vehículos a medida que avanzan directo al riachuelo por la avenida que ya no es Medrano sino Castro Barro. Sigue siendo clase media. La ventana atrae a Muhammad Alí cuando ya están cruzando Pompeya. El chófer habla con el hombre de la UOM. Alí presiente que están hablando de él. “Grandote el grone”, suelta el chofer. “¿Cómo grone pedazo de animal? Decí que no te entiende, sino seguro que te baja todos los dientes”, advierte el sindicalista. El boxeador mira por la ventanilla la noche de Pompeya,&nbsp;<em>“looks like home”</em>, dice. Como si alguien fuera a entenderlo.</p>



<p>Cruzan el Puente Alsina. “Bienvenido a la Argentina, papito” le avisa el chofer. Alí sale del paisaje y se tira para adelante en el asiento: “<em>What did you say</em>?” pregunta clavando la vista en el espejo retrovisor. Todos callan. El silencio sería total de no ser por la respiración de Alí. El sindicalista rompe la ausencia de sonido: “dale pelotudo, traducí”. El intérprete parece salir del grogi y traduce para el boxeador. Alí se sonroja. No esperaba una bienvenida. Está acostumbrado a que los hombres blancos se burlen de él, sin importar quién sea.</p>



<p>“<em>This really looks like home</em>”, repite el peso pesado. El sindicalista vuelve a mirar al intérprete: “¿Qué dice, che? Dale traducilo así charlamos un rato”. El intérprete mira a Alí, esperando un gesto, no sabe si la frase fue un pensamiento en voz alta o algo para sacar tema. Muhammad asiente. O al menos eso parece. “Dice que parece su casa” explica. “Qué bueno que se sienta en casa, che. Decile que se llama Valentín Alsina”. El intérprete traduce. “Es un barrio obrero. Todo lo que vamos a atravesar a partir de ahora son barrios llenos de fábricas y gente trabajadora.” Alí escucha, después asiente y sonríe. “Y todos te conocen acá.” Cuando escucha la frase pasada al inglés, el boxeador levanta la cabeza. Mira al intérprete y luego al sindicalista. “<em>Really?</em>”. El sindicalista no espera la traducción: “Sí, de la pelea con Ringo. Aunque muchos ya te conocían de antes. Nos gusta mucho el boxeo.” Alí no necesita traducción. Ringo. El intérprete cuenta que uno de los motivos por los que Alí quería venir a la Argentina era por las cosas que se enteró después de la pelea con Bonavena. “Está contento de estar en un lugar donde no hay discriminación ni problemas raciales”. “Quédese tranquilo, Muhammad, acá somos todos compañeros”. El auto frena. Llegaron.</p>



<p>El lugar es una fábrica de virulanas en Lanús, propiedad del empresario peronista Lorenzo Spadone. En ella hay aproximadamente cien tipos que esperan la llegada del gran boxeador musulmán. Todos ligados en mayor o menor medida al sindicalismo. Hay dos que sobresalen: José Ignacio Rucci, Secretario General de la CGT, uno de los nexos de Perón en el país; el otro es Lorenzo Miguel, Secretario General de la UOM.</p>



<p>Los cuatro tipos bajan del auto. El sindicalista los guía. Entran a la fábrica. Normalmente a esa hora están trabajando, pero esa noche es especial y los empleados tuvieron franco. Si estuviera a oscuras, la sensación no sería la misma. Alí mira el tamaño del galpón y se lo imagina lleno de gente que corea su nombre. Negros musulmanes gritando por sus derechos. Casi choca contra una máquina. El sindicalista le dice que tenga cuidado, no vaya a ser cosa que se lesione justo ahí. El intérprete traduce. Todos ríen.</p>



<p>Llegan al quincho ubicado al fondo de la fábrica. El olor a carne asada los recibe como un abrazo. Cuando Alí cruza la puerta se le viene encima un aplauso cerrado. Son varios minutos así. Sonríe y agradece. No imaginaba que en un país perdido lo pudieran respetar tanto. Terminan los aplausos y empiezan a cantar una canción. Primero una mesa. Después otra. Al llegar al estribillo, todo el quincho canta como si el mundo dependiera de eso. Alí los relaciona con sus compañeros, por la forma de cantar casi desesperada pero alegre. “Es la marcha peronista”, le susurra en inglés el intérprete.</p>



<p>Lo llevan a la mesa que está en el medio. A medida que avanza lo palmean, le dan la mano, le sonríen; alguno lo abraza. Un tipo de bigote se pone de pie y le da la mano, es Rucci. Lorenzo Miguel hace lo mismo. Les sacan una foto. Alí sonríe. Su dentadura parece la de un actor de Hollywood, no la de un boxeador. Le hacen seña para que se siente. El intérprete tiene un lugar privilegiado. Es, sin duda, el hombre más envidiado del quincho.</p>



<p><em>“How do you call this?”</em>, pregunta Alí como un niño ante una comida nueva. “Chorizo”, contesta el intérprete.&nbsp;<em>“Is it made out of pork?”</em>. El intérprete tiene el lugar privilegiado, pero a la vez el más peligroso: la velada depende de sus respuestas. “Discúlpeme, José, pero Alí pregunta si el chori tiene chancho”. Rucci interrumpe su charla con Lorenzo Miguel y Carlos Spadone. Lo mira como si le hubiera hablado un perro. “Me parece que su religión no le permite comer cerdo”, intercede Spadone. “Decile que está hecho con lo que él quiera”. El intérprete se vuelve hacia Alí para decirle que coma tranquilo, que tuvieron en cuenta su religión para armar la cena. Alí sonríe y le entra al chori. Lo miran comer, vuelve a parecer un niño, pero ahora hambriento. El intérprete traduce, dice que las peleas lo dejan con mucha hambre, que lo disculpen si come medio a lo bruto. “Decile que no pasa nada, que coma tranquilo, que hay comida para un batallón”. Al intérprete no le parece la mejor metáfora para decirle a un tipo que casi va preso por negarse a ir a la guerra.</p>



<p>Alí se suelta a medida que los cortes de carne pasan. El intérprete también. Sabe qué traducir y a quién, sin necesidad de que Alí le indique. Se acerca Carlos Spadone con una estampita en la mano. La apoya al lado del plato. El boxeador deja los cubiertos, bebe un sorbo de vino y la agarra. Pasan varios segundos sin que deje de observarla. El intérprete espera que el empresario sepa lo que hace, sino el que la va a pasar mal es él. Muhammad Alí sé para de golpe y tira la silla. En el quincho se hace un silencio parecido al del auto. Si bien todos lo respetan, tienen temor a hacer algo que no le guste. Es como acariciar un tigre. Alí abraza a Spadone.&nbsp;<em>“I didn’t know you’ve got black saints”.</em>&nbsp;Dice que no sabía que tenemos santos negros. “Decile que es San Benito de Palermo.” Alí se emociona. Vuelve a abrazar y a agradecer. Dice que va a buscar sobre su vida, traduce el intérprete, que aunque sea musulmán lo va a llevar siempre con él.</p>



<p>“Spadone me lo vas a hacer llorar. Dale che, que acá estamos para celebrar. Cuchame una cosa, decile que le juego una pulseada.” El intérprete mira a Rucci, no sabe si esta borracho o si es boludo. Alí acepta. Corren los platos para hacer lugar. Se acerca el fotógrafo para tomar la instantánea que nunca en su vida pensó que iba a sacar: Muhammad Alí y José Ignacio Rucci jugando una pulseada. Se toman las manos. Alí pone cara de estar haciendo mucha fuerza, Rucci sonríe. El fotógrafo dispara. “Dale, che”, grita alguien desde una mesa. Alí deja que Rucci tome la iniciativa. El hombre fuerte de la CGT transpira para torcerle la mano al ex campeón del mundo. Logra inclinar la negra muñeca de Alí. Muhammad sonríe. Respira hondo. La mano de Rucci toca la madera. El quincho se une en un aplauso cerrado.</p>



<p>“Estamos armando un sindicato de boxeadores”, le cuenta Rucci a Alí. El intérprete traduce. Alí se emociona&nbsp;<em>“that doesn’t exist in any part of the world”.&nbsp;</em>Dice que eso no existe en ningún lugar del mundo. “Como el peronismo”, remata Rucci sonriendo.</p>



<p>Le cuentan sobre el posible retorno de Perón. Sobre los fusilamientos de José León Suárez y la proscripción. Alí escucha concentrado sobre la resistencia peronista. Sonríe cuando le cuentan que una de las formas de llamar a los peronistas es “cabecitas negras”.&nbsp;<em>“I’m a black head”</em>, dice y muestra los dientes blancos. Todos celebran la ocurrencia y vuelven a cantar la marcha. Lorenzo Miguel le explica que ahora están en dictadura. El intérprete traduce que en su país nadie habla de eso, pero que en cambio cuentan que Perón era un dictador. “Yanquis hijos de puta”, se le escapa a Spadone.&nbsp;<em>“What did he say?”</em>, pregunta Alí. Que los blancos estadounidenses oprimen a los negros y latinoamericanos por igual, le responde el intérprete ya canchero en su función.</p>



<p>Los pocos privilegiados que quedan se llevan servilletas con la firma de Alí. El boxeador dice emocionado que espera volver pronto y poder conocer a ese tal Perón. “Él espera lo mismo”, contesta Rucci.</p>



<p>Rucci, Lorenzo Miguel, Carlos y Lorenzo Spadone acompañan hasta la puerta al boxeador, el intérprete, el sindicalista y el chofer. Se despiden como grandes amigos. Cuando el auto arranca, Rucci aplasta aplasta una colilla y dice: “piola el negrito, ojalá nos haga buena prensa”.</p>



<p>El auto atraviesa la Avenida Pavón con la misma libertad que Alí baila sobre el ring. Alí fuma y mira por la ventana. “Preguntale cómo la pasó” dice el sindicalista, otra vez sentado en el asiento de adelante. Dice que está muy agradecido, que no esperaba tanto afecto. “Así somos los argentinos, gente buena con los que son buenos que nosotros” responde el sindicalista.&nbsp;<em>“I hope i can come back soon and stay longer”.</em>&nbsp;“Dice que espera volver pronto y quedarse más tiempo”. “Contale que la próxima lo llevamos a Mar del Plata”.</p>



<p>Cruzan el puente Pueyrredón. La avenida 9 de Julio está desierta. El intérprete le cuenta a Muhammad Alí que en ese edificio que aparece en el medio de la avenida, Evita dio un discurso histórico. Rodean el Obelisco. Alí ya no mira por la ventana.&nbsp;<em>“It doesn’t feel like home anymore. It looks like any other big city in América”</em>&nbsp;dice el boxeador. “Dice que ya no se siente en casa, que parece cualquier ciudad grande yanqui”, traduce el intérprete, aunque ya nadie responde.</p>



<p>El auto frena en la entrada del Alvear Palace. “Ta luego, papito”, dice el chofer cuando baja Alí. El boxeador da la vuelta al auto. Le golpea la ventanilla. El chofer la baja y se dan la mano. Alí saluda al intérprete y le agradece. Se acerca al sindicalista y le estruja la mano. El sindicalista se sorprende ante lo insignificante de su mano cuando aprieta la del otro. Alí se aleja rumbo a la puerta, pero antes de entrar, frena.&nbsp;<em>“How is that thing that you say about Perón?”,</em>&nbsp;pregunta. El intérprete traduce sin entender. Mira al sindicalista esperando respuesta. El hombre piensa. “Ah, ya sé, ¡Viva Perón!”. El boxeador sonríe.&nbsp;<em>“¡Viva Perón!”,</em>&nbsp;grita en un pésimo castellano Muhammad Alí, ante el espanto de una pareja que entraba al hotel de la mano.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/peronismo-chori-y-un-santo-negro-cuando-muhammad-ali-cruzo-el-puente-alsina/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Pacto burócrata y patronal: el ajuste de las automotrices</title>
		<link>https://marcha.org.ar/pacto-burocrata-y-patronal-el-ajuste-de-las-automotrices/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jul 2019 03:00:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[ADEFA]]></category>
		<category><![CDATA[Cristiano Ratazzi]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Hernandez]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Pignanelli]]></category>
		<category><![CDATA[SMATA]]></category>
		<category><![CDATA[UOM]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=44613</guid>

					<description><![CDATA[La crisis económica afecta cada vez más a las y los trabajadores de la industria automotriz.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>La crisis económica afecta cada vez más a las y los trabajadores de la industria automotriz. Variables de un modelo agotado.</em></p>
<p><strong>Por Mario Hernandez</strong></p>
<p>IVECO formalizó la decisión de «reconvertir» su planta cordobesa. A partir de noviembre pasará a ensamblar cabinas producidas en Brasil.</p>
<p>Actualmente todo se producía en Córdoba, pero<strong> </strong>la empresa decidió cambiar esto para unos diez modelos de cabinas de camiones -Trakker, Tector 170, 240, 260, Hi Road 360, 440, 480 y 560, Cursor 9 y Cursor 13- que ahora se fabricarían directamente en Brasil y solo se ensamblarían en Córdoba.</p>
<p>Leonardo Almada, secretario de Prensa de SMATA Córdoba, advirtió que el anunció se traducirá en “dejar de trabajar en la parte de chapa, de pintura, de almacenes. Es mucho, es la mitad del camión<strong>”</strong>.</p>
<p>En este contexto, desde el gremio de mecánicos presentaron una nota al gobernador Juan Schiaretti y al ministro de Trabajo y Producción, Dante Sica, pidiendo que intercedan para encontrar una solución. “Hay un plan que se firmó en el SMATA para cuidar el trabajo, donde se disminuyen horas, se generan suspensiones, y siempre terminan pagando los compañeros, mientras las empresas en vez de generar más trabajo o que no sea grave el impacto, cada vez es peor”, lamentó Almada.</p>
<p>El 1º de junio se cumplió el aniversario número 74 del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA). Su conducción -liderada por Ricardo Pignanelli- lo “festejó” con nuevas suspensiones en las automotrices a pedido de las patronales. Ante al escenario de freno productivo que atraviesa el sector al calor de la recesión nacional, ya empezó a mostrar algunos hechos que destacan de qué lado está el sindicato. Veamos:</p>
<p>El mismo día del paro general del 29 de mayo, la empresa Renault de Córdoba firmó con el SMATA la suspensión de 1.500 trabajadores, reducción de la jornada laboral y baja de salario al 70%. También, con el visto bueno del SMATA, la multinacional norteamericana Ford suspendió durante el mes de mayo a 500 trabajadores y trabajadoras en su planta de Pacheco (Buenos Aires), con posibilidad de que se extiendan durante todo el 2019. En la planta de Peugeot ubicada en Tres de Febrero, que está enrolada en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) liderada por Antonio Caló, suspendieron a 2.000 trabajadores y trabajadoras, de los cuales la mitad son contratados.</p>
<p>El sector automotriz es uno de los más afectados en el marco de la recesión nacional y el<strong> <a href="http://www.laizquierdadiario.com/En-picada-el-Indec-confirmo-una-nueva-caida-industrial-del-8-8-en-abril">desplome de la industria</a></strong>. Según datos oficiales que midieron en mayo la utilización de la capacidad instalada fue de apenas del 37%. Según los datos Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) la producción de automóviles en el mes de mayo se ubicó 16.555 unidades por debajo de lo alcanzado en igual mes de 2018, esto implica una caída interanual de 35,3%.</p>
<p>Sin embargo, las patronales de las automotrices multinacionales y autopartistas que hace años mantienen ganancias millonarias, utilizan el contexto recesivo a su favor para avanzar sobre las condiciones laborales de las y los trabajadores. Con la complicidad del SMATA, intentan trasladar el costo de la crisis sobre los trabajadores y trabajadoras que se expresa en rebajas salariales del 30 y 40%, según el acuerdo con cada automotriz; más de 11.000 suspensiones, retiros voluntarios y 3.500 despidos en las terminales y 1.500 en las concesionarias según datos del sindicato.</p>
<p>No obstante, Metalpar, que pertenece a una sociedad integrada por la chilena Metalúrgica Paredes y la brasileña Marcopolo, cerró sus puertas en marzo generando 600 despidos directos en la planta de Loma Hermosa y poniendo en riesgo cerca de 1.000 puestos laborales de proveedoras y autopartistas satélites. Al mismo tiempo, sembró preocupación sobre las y los trabajadores de la firma Metalsur, que el mismo grupo regentea en la ciudad de Villa Gobernador Gálvez.</p>
<p>A principios de año hubieron 700 suspensiones en Honda, 1.500 en Renault, otras 2.000 en Peugeot y 2.000 en Fiat. Al respecto<strong>,</strong> Cristiano Ratazzi, el CEO de Fiat, afirmó: “Tuvimos que suspender 2.000 trabajadores. Son cosas que pasan”, y precisó que por un acuerdo con el gremio de mecánicos los operarios suspendidos “siguen cobrando el 75% del sueldo”. Para el empresario “No es tan grave” que hayan tenido que parar la planta: “Siempre hemos tenido que suspender trabajadores y luego tomarlos. Nos interesa Brasil, no Argentina”.</p>
<p>Con la industria paralizada, Ratazzi hizo una lectura más que positiva de la gestión Cambiemos: “El análisis de la gestión de Mauricio Macri es mejor que en los últimos 70 años”, dijo.</p>
<p>Por último destacó que “se va camino al superávit fiscal que es algo extraordinario”.</p>
<p>General Motors viene con suspensiones rotativas de 1.500 trabajadores y trabajadoras desde septiembre de 2018. Este año suspendió su planta rosarina desde el 15 de junio al 15 de julio, afectando a más de 2.500 personas. De manera directa serán casi 1.500 que cobrarán por ese lapso de tiempo un pago del 70% de sus ingresos de bolsillo. Y habrá otros 1.000 afectados en forma indirecta por las empresas proveedoras.</p>
<p>En junio volvieron las suspensiones en Ford y Peugeot, y Volkswagen solo trabaja 4 días de la semana. También la japonesa Toyota paralizó durante 4 horas la producción todos los días lunes de mayo y junio, estimándose que la reducción de la fabricación de la Hilux sería de un 5%. Las autoridades de la empresa informaron que “Los trabajadores van a cobrar el 100% de su sueldo y nadie será suspendido” y que para no generar exceso en la producción los obreros deberán realizar capacitaciones.</p>
<p>En abril Toyota suspendió a sus operarios el 1, el 18 y el 28, en la planta de Zárate, en la provincia de Buenos Aires, que tiene más de 5.000 empleados agremiados al sindicato. La empresa ya le había comunicado al personal que mes a mes irá viendo las necesidades de parar la producción de acuerdo al ritmo de las ventas y había cortado la actividad de los sábados, día que los empleados aprovechaban para hacer horas extra y la firma para abultar la cantidad de unidades fabricadas. Además, anunciaron sus planes de frenar la producción una semana completa en julio.</p>
<p>Este efecto se traslada a las autopartistas, por ejemplo, en Lequipe Monteur (conjunto de paneles) e Irauto (techos), que emplean en su mayoría a mujeres, las suspensiones superan a 200 trabajadoras y más de 50 despidos.</p>
<p><strong>Caída sin freno</strong></p>
<p>Jorge Cadús escribió en “Complejo automotriz: Caída sin freno” lo siguiente: “Dos años después del lanzamiento del Plan Un Millón de Vehículos, las políticas públicas implementadas por Mauricio Macri desataron una situación de crisis estructural en el complejo automotriz que terminaron boicoteando ese programa: plantas que producen al 15% de su capacidad instalada, cierre de empresas emblemáticas, suspensiones, retiros voluntarios y despidos, caída sostenida en la producción, derrumbe de las exportaciones e invasión de autos importados. Muy lejos de las promesas del 0KM, la situación pone al descubierto uno de los costados más oscuros de la destrucción del trabajo en tiempos de la Alianza Cambiemos”.</p>
<p>El 15 de marzo del 2017, el presidente Mauricio Macri presentó el plan “Un millón de vehículos”, que planteaba la interacción del Gobierno Nacional, las provincias de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe y los sectores empresariales y sindicales para llegar a esa cifra de producción en el año 2023.</p>
<p>“Hoy es un día muy especial e histórico para la industria”, enfatizó entonces Macri, remarcando que el plan “gira sobre dos ejes fundamentales que son producir un millón de automóviles y cuidar a la familia de trabajadores de esta industria” (sic).</p>
<p>Aquel acuerdo fijaba como primer objetivo incrementar la producción hasta llegar a 750.000 vehículos en 2019; para luego dar otro salto y alcanzar el millón de unidades en 2023. En forma simultánea, se suponía aumentar la integración de autopartes producidas localmente; y diversificar los mercados de exportación con la idea de vender por lo menos un 35% de la producción a destinos extra Mercosur.</p>
<p>Dos años después, la situación del complejo automotriz aparece como el costado más oscuro de la destrucción del trabajo en los tiempos de la Alianza Cambiemos: plantas que producen al 15% de su capacidad instalada cuando no deben bajar las persianas, suspensiones, retiros voluntarios y despidos, caída sostenida en la cantidad de unidades producidas, derrumbe de las exportaciones, y una inédita invasión de autos importados”.</p>
<p>El estudio “El complejo automotriz en los 3 años de gestión de Cambiemos. Cada vez mas lejos del millón”, producido por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), señala que la producción de vehículos cayó 16,5% entre 2015 y 2018, cuando se pasó de fabricar 543.467 unidades a 466.649 unidades. En forma paralela, devela que “se comprueba un fuerte y constante reemplazo de producción local por importada”: en 2018 se vendieron 46,8% autos nacionales menos que en 2015. Es decir que el resultado de los tres años de gestión macrista expone la apertura comercial. Así, “al cabo de tres años de la gestión de Cambiemos, se da un proceso de crecimiento de la participación de los vehículos importados en las ventas de las terminales a los concesionarios, pasando del 52,7% en 2015 al 71% en el año 2018, mostrando una dinámica que pareciera estructural en esos niveles”, concluye el trabajo del CEPA.</p>
<p><strong>Bajo amenaza de despidos se impone la reforma laboral de hecho </strong></p>
<p>En Córdoba directivos de Renault y representantes del SMATA firmaron un acuerdo con el objetivo de “proteger la fuente laboral y minimizar las pérdidas económicas” por el que la empresa se compromete a no despedir y las y los trabajadores aceptan bajar sus salarios.</p>
<p>El acuerdo contempla una reducción de la jornada laboral y de sus sueldos, que quedarán al 70% del nivel actual. El convenio se hizo ante el Ministerio de Trabajo provincial y el texto regirá hasta el 31 de marzo de 2020. Prevé una reducción de la jornada a seis horas y dos turnos de trabajo para los operarios comprendidos en el Convenio colectivo de trabajo 15/89 «E».</p>
<p>El primer turno es de 6 a 12 y el otro, de 12 a 18 horas. Por el tiempo de reducción de jornada diaria, la terminal pagará el 70% del salario neto. El convenio prevé, además, suspensiones temporales (se mantendrá el pago del 70% del sueldo neto) de las actividades productivas en la planta de vehículos particulares y pickups, la posibilidad de que el personal adelante vacaciones y la prórroga de 480 contratos a plazo fijo.</p>
<p>La terminal asume el compromiso de mantener los 1.500 puestos de trabajo vigentes, “no produciendo despidos por razones económicas o falta de trabajo”.</p>
<p>Mientras, la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Córdoba busca un acuerdo similar con la UOM, pero el gremio se resiste a esa propuesta. <strong>“</strong><strong>Ante la sugerencia de algunos sectores de la industria metalúrgica de querer que la UOM firme el mismo convenio que firmó SMATA con Renault, nosotros nos vamos a resistir y no vamos a flexibilizar para nada nuestro convenio</strong><strong>”</strong>, afirmó el secretario General de la Unión Obrera Metalúrgica Córdoba, Rubén Urbano.</p>
<p>En Toyota, cuya planta está ubicada en la localidad bonaerense de Zárate, la receta fue similar. L<strong>os lunes continuarán trabajando medio turno por la mañana,</strong> sin producir pero con la gente adentro para evitar conflictos. <strong>Además hubo suspensiones el 21 de junio y del 29 de Julio al 2 de agosto inclusive.</strong></p>
<p>La otra decisión trascendente en la terminal japonesa es que se pactó que los contratados, aproximadamente el 34% del total del personal operativo, permanecerá en esa condición hasta 5 años para no aumentar los costos empresariales. Hoy ese período suele rondar entre los 18 meses y los 2 años.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/pacto-burocrata-y-patronal-el-ajuste-de-las-automotrices/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Trabajadores metalúrgicos buscan organizaciones más democráticas</title>
		<link>https://marcha.org.ar/trabajadores-siderurgicos-buscan-organizaciones-mas-democraticas/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/trabajadores-siderurgicos-buscan-organizaciones-mas-democraticas/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Jun 2016 03:20:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Acindar]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos González]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Techint]]></category>
		<category><![CDATA[trabajadores metalúrgicos]]></category>
		<category><![CDATA[UOM]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=28667</guid>

					<description><![CDATA[Un detalle de los motivos del plan de lucha]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Carlos González</strong>*</p>
<p><em>Frente al ajuste sobre las y los trabajadores que profundizó el gobierno de Macri, el panorama del sector metalúrgico luego de las paritarias insuficientes que cerró la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).</em></p>
<p>Es sabido a eta altura, que la devaluación, los tarifazos y la suba de precios internos provocados en estos seis mees del gobierno de Cambiemos acentúan la incidencia de la pobreza y el hambre. En tanto, la pérdida salarial provoca una caída en el consumo popular (4,8% en el primer trimestre) y en la producción de bienes de consumo masivo.</p>
<p>En este marco la UOM, como la mayoría de los sindicatos, cerró paritarias a la baja. El sector metalúrgico cerró su acuerdo el 10 de mayo, en un 33% (en tres cómodas cuotas), y que se hará efectivo plenamente recién en marzo de 2017. Así, este acuerdo queda lejos de la inflación interanual que de mayo a mayo supera el 40%.</p>
<p><strong>Rama 21 </strong></p>
<p>Este acuerdo fue homologado por el Ministerio de Trabajo de la Nación el 17 de mayo, menos la denominada Rama 21 “Siderurgia” (Acindar, Siderca y Siderar), agrupadas en la CAA (Cámara Argentina del Acero). Por esta negativa, los trabajadores siderúrgicos tienen congelados sus salarios desde julio de 2015.</p>
<p>Esta estrategia empresarial de los grandes grupos económicos (hecho que la UOM viene cediendo hace años) termina dividiendo en la negociación salarial a los trabajadores metalúrgicos. El conflicto que obligó a la UOM a iniciar un plan de lucha se relaciona con que, pasados dos meses, los grandes grupos se niegan a reconocer el aumento salarial en los básicos de convenio y luego trasladar los mismos porcentajes al salario conformado, lo que venía ocurriendo desde que se reabrió la paritaria en 2004. Así, este acuerdo se trasladaba a las diferentes Plantas para la discusión, dado que en general las voces son diferentes. Demás está decir que sin negociación del conformado, hay un impacto negativo en los salarios de los trabajadores.</p>
<p><strong>Lágrimas de cocodrilo</strong></p>
<p>En este contexto, los grandes grupos que componen la CAA argumentan la situación de baja producción, crisis, apertura de importaciones, etc., y señalan que Siderca opera en alrededor de un 30% de su capacidad y afronta 2.300 suspensiones rotativas hasta el año venidero; mientras que Acindar lo hace al 50% de su capacidad, con suspensiones rotativas hasta marzo de 2017. En tanto que Siderar ronda alrededor del 80-85% de su capacidad.</p>
<p>El sector siderúrgico está controlado por dos grandes corporaciones Acindar: por el grupo Arcelor Mittal (principal productor de acero del mundo) y el grupo Techint (Tenaris y Ternium) principal Holding industrial del país. El grupo Techint se orientó a través de TenarisSiderca como proveedor de materiales de infraestructura para la industria petrolera (fundamentalmente tubos sin costura), y desarrolló una fuerte estrategia de inserción internacional que hoy, efectivamente, redujo la producción producto de la caída del precio del barril del petróleo. Por otro lado, TerniumSiderar se especializó en la fabricación de laminados en frío y caliente. También en productos de alto valor agregado como aceros recubiertos, galvanizados, pintados y estañados. En tanto, Acindar se orientó a la producción de materiales para la construcción y para el sector agropecuario.</p>
<p>Pero en este desarrollo lo que ocultan es que en los últimos años vienen presentando tasas de ganancia extraordinarias, muy superiores a otras acerías en el mundo. Durante este último período, la productividad sectorial creció alrededor de un 20 por ciento de la mano de una intensificación y precarización del uso del trabajo (reducción de personal, tercerización de distintas áreas de producción y servicios, etc.).</p>
<p>Techint es claramente quien marca el paso. Este grupo, que siempre dependió del Estado, que se expandió fuertemente con la privatización de Somisa (fábrica que prácticamente regalaron), que se endeudó durante la dictadura y fue una de las más favorecidas cuando los militares –con Cavallo en el Banco Central– estatizaron la deuda de las grandes empresas, desaparecía delegados y trabajadores luchadores; en la década de 1980 se benefició con la “promoción industrial” y recibió distintos tipos de prebendas; y hasta con el gobierno de Kirchner fue el grupo que más aprovechó los proyectos de inversión que estaban destinados, supuestamente, para las pequeñas industria (en sólo dos proyectos recibió 137 millones a bajo interés para invertir). De esta forma, se fue transformando en una multinacional con fuertes inversiones en todo el mundo.</p>
<p>Pero este avance del monopolio tiene otra cara: la precarización laboral. En Somisa eran necesarias 12 horas hombres para producir una tonelada de acero líquido, y hoy lo realizan con solo 3 horas hombres. Pero, además, antes esas horas hombres eran de personal de planta permanente con todos los beneficios, hoy en las siete plantas de Ternium Siderar trabajan 10.000 trabajadores de los cuales 5.000 son de planta permanente con todos los beneficios y mejores salarios, y la otra mitad son tercerizados, divididos en más de 20 empresas, con salarios que promedian la mitad de un efectivo, en peores condiciones de seguridad e higiene (de los últimos 10 accidentes fatales, el 80% eran tercerizados), etc.</p>
<p><strong>Sindicatos y negocios</strong></p>
<p>La vieja dirigencia de la UOM cedió, desde hace tiempo, a los planteos de los grandes grupos siderúrgicos. Un ejemplo es que aceptó la negociación por Rama como un primer paso de un nuevo convenio colectivo del sector, que es un viejo anhelo de las patronales.</p>
<p>Hace años que los dirigentes están más preocupados por los negocios que por las condiciones de trabajo y el salario de las bases metalúrgicas; o por los fondos de las obras sociales y –como se los viene investigando desde la justicia– el reparto de los fondos del seguro de sepelio. Esos mismos dirigentes son los que en la última paritaria acordaron un monto para “capacitación” de $ 532 por cada trabajador, esté o no afiliado al sindicato. De esto se deduce que sus desvelos pasan por otro lado, en todas las seccionales del conficto: Campana, La Plata, Quilmes, Morón, La Matanza, San Nicolás y Villa Constitución. Esta situación alcanza también a los nuevos referentes del gremio, como el caso de Abel Furlán de la seccional Campana, que en lugar de reclamar por los despidos y suspensiones de efectivos y tercerizados, se ocupó de defender la entrada de acero desde China.</p>
<p><strong>Plan de Lucha</strong></p>
<p>Ante la presencia de dirigentes más preocupados por sus negocios que por la situación de los trabajadores, y la negativa patronal, se dio comienzo a un plan de lucha. Comenzó con una movilización de delegados e instalación de una carpa frente al edificio de Techint en Retiro los pasados 15 y 16 de unio; y continúa esta semana, con bloqueos en la puerta de Siderar, Siderca y Acindar y un paro de 24 horas y movilización al edificio Catalinas en Retiro el martes de la próxima semana.</p>
<p>Queda claro que no quieren el protagonismo a las bases. Pero el cerco que los dirigentes quieren imponer, se empieza a romper: se realizan asambleas y los trabajadores exigen tomar medidas más contundentes. Así se impulsan acciones más democráticas y organizadas por los propios trabajadores, involucrados en el desarrollo de la lucha y del trabajo cotidiano.</p>
<p>*Obrero metalúrgico</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/trabajadores-siderurgicos-buscan-organizaciones-mas-democraticas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/trabajadores-siderurgicos-buscan-organizaciones-mas-democraticas/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
