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	<title>tsipras &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Fri, 25 Sep 2015 03:21:51 +0000</lastBuildDate>
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	<title>tsipras &#8211; Marcha</title>
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		<title>Syriza, victoria y después</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Sep 2015 03:03:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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		<category><![CDATA[union europea]]></category>
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					<description><![CDATA[Análisis sobre el triunfo de Tsipras, la alta abstención y la Grecia que se viene]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Marcelo Righetti</strong></p>
<p><em>Alexis Tsipras fue ratificado en las urnas pero el futuro de Grecia es una incógnita. La alta abstención parece un mensaje claro para Syriza que, aunque logra revalidarse en el gobierno, perdió mucho de su fuerza renovadora que había generado ilusión a los pueblos de Europa.</em></p>
<p>Las elecciones del domingo pasado en Grecia volvieron a darle la victoria a Syriza y en especial a Alexis Tsipras, quien el mismo lunes juró como primer ministro por segunda vez en ocho meses, y un mes después de haber renunciado.</p>
<p>El sistema parlamentario que organiza la vida política griega exige la constitución de una mayoría de 151 escaños en el Congreso para armar gobierno. La victoria de Syriza en enero de este año le había otorgado 149 diputados y, para alcanzar el poder, realizó una alianza con una fuerza nacionalista de derecha, ANEL. Luego de la aceptación por parte de Tsipras del “plan de salvataje” que impuso la Unión Europea (UE), Syriza sufrió un cimbronazo y una parte de su bancada decidió quitarle el apoyo, generando la imposibilidad de formar gobierno. Bajo estas circunstancias, Tsipras decidió presentar su renuncia, obligando al llamado a elecciones para conformar un nuevo Parlamento.</p>
<p>Los resultados del escrutinio de este domingo son muy parecidos a los de enero, aunque sus significantes son algo distintos. Lo primero que salta a la vista es que una porción mayoritaria del electorado -el 35%- decidió refrendar su apoyo a la actuación política de Tsipras durante el medio año en que fue primer ministro. Aun cuando por estas tierras muchos consideran que el líder de Syriza traicionó a su pueblo al aceptar las políticas de la UE, buena parte de las y los griegos parece no compartir esa mirada.</p>
<p>Es lógico pensar que entonces lo que sucedió es que hubo un giro pero no fue de 180º sino más bien de 90º, ya que el discurso de la anti-austeridad con el cual <a href="http://www.marcha.org.ar/grecia-en-su-laberinto/" target="_blank">llegó al poder a principio de año nunca fue contrario a mantenerse dentro de la UE y del sistema del Eur</a>o. Tsipras logró comprender el sentimiento de un sector importante de la población y su recorrido político resulta validado con estas elecciones.</p>
<p>Mientras tanto, Unidad Popular, el desprendimiento de Syriza que se opuso a la aceptación del plan de la Troika (Banco Central Europeo, FMI y Comisión Europea) no pudo siquiera superar el piso del 3% para tener representación parlamentaria, sufriendo una grave derrota. Es muy probable que el margen para el accionar político, que ya es escaso para el propio Syriza, sea casi inexistente para la propuesta que reivindica este espacio, que incluso recibió el apoyo del mismísimo Yanis Varoufakis, el ministro de Economía de Tsipras durante el primer período de su gobierno.</p>
<p>El resto de las fuerzas políticas obtuvo resultados similares a los comicios de enero. Nueva Democracia (centro derecha, neoliberal) quedó segundo entre las preferencias con un 28%, mientras que tercero se ubicaron los neonazis de Amanecer Dorado con casi el 7%, el cuarto lugar correspondió a los socialdemócratas del PASOK con el 6%, quintos quedaron los comunistas del KKE con poco más del 5%, el sexto puesto fue para To Potami (socioliberales) con el 4%, ANEL se colocó séptimo con algo más del 3% -y volverá a formar alianza con Syriza- y la última fuerza que alcanzó representación parlamentaria fue la Unión de Centristas, con poco más del 3%, logrando escaños por primera vez en sus 20 años de historia.</p>
<p>Esta cierta continuidad que se puede observar se acentúa en uno de los principales datos que emanan de esta elección y que se convierte en el principal indicador de que la victoria de Tsipras no es tan poderosa como aparece en primera instancia. Tan solo el 56,5% de los electores ha concurrido a las urnas este domingo, siendo el voto obligatorio. El descenso en la participación electoral es una constante que se registra desde 2007 y que en esta elección tuvo un retroceso notorio –casi un 10% menos– en relación a las realizadas en enero (63,8% de participación) y al referéndum de julio (62,5%).</p>
<p>Sin dudas, esta tendencia es una muestra clara del descreimiento cada vez mayor de la población griega ante las alternativas de gobierno, al tiempo que muestra la incapacidad de construcción política de fuerzas que buscan desarrollar un camino distinto al que se ha venido desarrollando en los últimos años y que ha generado esta apatía electoral.</p>
<p>El brusco retroceso es también un mensaje claro para Syriza, que aun cuando haya ganado, ha perdido mucho de su fuerza renovadora y de su ímpetu de cambio que habían vuelto a generar alguna ilusión al pueblo heleno y a los pueblos de Europa. Así como la victoria es un hecho potente, la desilusión también lo es.</p>
<p>El futuro gobierno de Tsipras tendrá que desarrollarse bajo estos condicionantes. Muchas incógnitas están por resolverse. ¿Cómo será la relación con la UE? ¿De qué manera llevará adelante las medidas que le exige el “plan de rescate” que él firmó? ¿Será capaz de ampliar el margen de maniobra?</p>
<p>Syriza llegó al poder como la encarnación de un proceso de cambio radical. El desarrollo de los acontecimientos lo ha puesto en duda. ¿Es posible pensar una experiencia de cambio político (con ciertas características radicales) si no se asume una postura audaz? ¿La construcción de mayorías sin transformar el sentido existente es concordante con la posibilidad de impulsar un proceso de cambio? ¿Está dentro del horizonte político de Syriza (y de Podemos) construir un sentido que ponga en cuestión el fetichismo del Euro y por ende de la integración neoliberal que impone la UE?</p>
<p>Si siete meses era muy poco tiempo para poder verificar esto (aun cuando se haya aprobado el “chantaje” de la UE), con la victoria de este domingo tendrá la legitimidad para encarar un gobierno por un tiempo más largo y donde se podrá dilucidar si Syriza se convierte en un típico ejemplo de transformismo y pasa a ser el PASOK pero con nuevas ropas, o si el proyecto de cambio que dicen encarnar comienza a transformar a Europa.</p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/syriza-victoria-y-despues/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Grecia: Unidad Popular y la lucha por el “alma de Syriza”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2015 03:08:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
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					<description><![CDATA[La aparición de una nueva formación política, Unidad Popular. El ala izquierda de Syriza]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Por Martin Mosquera</em></strong></p>
<p><em>Tras su dimisión, Tsipras busca refundar su gobierno sobre una base completamente promemorandum. La izquierda radical griega, congregada en Unidad Popular, debe ganarse la representación política del NO en el referéndum.</em></p>
<p>La dimisión de Tsipras y la convocatoria a nuevas elecciones abre una nueva situación política en Grecia. Está decisión del ahora ex Primer Ministro está lejos de deberse a un derrumbe de su imagen y liderazgo político, producto de un impopular acuerdo con el Eurogrupo, como se interpretó apresuradamente a la distancia. Si bien la mayoría de la población se opone al nuevo acuerdo, el pueblo griego ve en Tsipras a alguien que intentó plantar oposición al Eurogrupo y defender los intereses nacionales, dentro de las reducidas posibilidades que dejaba la Troika. Consciente de que todavía mantiene altos niveles de aprobación social, con la convocatoria a elecciones Tsipras busca refundar su gobierno sobre una base completamente promemorandum, evitando darle tiempo para organizarse a la oposición interna en Syriza y antes de que los costos sociales del nuevo acuerdo comiencen a corroer su liderazgo. La decisión, entonces, apunta a sacarse de encima la resistencia que le impone su propio partido y, principalmente, la Plataforma de Izquierda de Syriza, sobre la cual gravita actualmente la oposición al nuevo memorándum.</p>
<p>A diferencia de otras experiencias de cooptación política de formaciones de izquierda, que accedían al gobierno luego de un largo y profundo proceso de burocratización e integración a las redes institucionales y económicas de las clases dominantes (como fue el caso del PT brasilero, por ejemplo), es difícil que Syriza se vuelva, súbitamente, un partido promemorandum. Sus vasos comunicantes con los movimientos sociales y las clases populares son fuertes, así como es significativo el peso de los sectores radicales y anticapitalistas. Esto suscitó, desde incluso antes del acceso al gobierno, un proceso de autonomización del “entorno presidencial” respecto a los órganos y la disciplina partidaria. Todo lo cual estalló ante el test decisivo que constituyó la firma del nuevo memorándum: el acuerdo encontró oposición en el mismo gabinete, entre más de un tercio de los diputados y en la mayoría del Comité Central. Entre las regionales y la militancia de a pie de Syriza, la oposición al nuevo memorándum es casi unánime. Esto abre la puerta a una lucha política decisiva en torno al “alma de Syriza”, de sus estructuras reales, de sus cuadros  y militantes. Se explica así que Tsipras convoque a elecciones esperando refundar su Gobierno, y a la misma Syriza, antes que enfrentar un congreso partidario que hubiese planteado una oposición a su giro proausteridad.</p>
<p><strong>Unidad Popular, el ala izquierda de Syriza</strong></p>
<p>En este contexto hay que situar la aparición de una nueva formación política, Unidad Popular, convocada por la Plataforma de Izquierda. Pese a que la capitulación de Tsipras constituye una derrota de largo alcance para las clases populares europeas, la posibilidad de que emerja una fuerza política con peso de masas, que sea heredera de la experiencia organizativa de Syriza y de las lecciones de la experiencia gubernamental de Tsipras (principalmente respecto a la necesidad de estar dispuesto a una ruptura con el Euro), constituye un paso adelante de alcance estratégico. Esta recomposición política acompaña una evolución de la conciencia popular que hay que seguir atentamente: si bien el peso del cansancio y el desánimo es fuerte, por la desmoralización social que suele ser concomitante a la cooptación de líderes populares, también es significativo el aprendizaje de masas en torno a la “jaula de hierro” neoliberal que constituyen la Unión Europea y el Euro. Este proceso social, expresado paradigmáticamente en el 61% del NO en el referéndum, es la tendencia de fondo que permite la constitución de una formación política sobre bases programáticas y estratégicas superiores a las ambigüedades de Syriza. Esta última se mantuvo siempre apegada a la ilusión del “europeísmo de izquierda”, es decir, la pretensión de aplicar un programa anti-austeridad en el marco de la UE y sin romper con el Euro, en base a un compromiso con las autoridades europeas.</p>
<p>El proceso de conformación de Unidad Popular abre la posibilidad para la emergencia de un partido anticapitalista de masas, un instrumento político actualmente inexistente en Europa. Syriza nunca llegó a tal punto: se trató de un partido de “lucha de clases”, conectado con los movimientos sociales, pero con un programa “anti-neoliberal”, hegemonizado por  una dirección reformista de izquierda, proveniente del eurocomunismo. La intervención en el enorme proceso popular encabezado por Syriza permite hoy a la Plataforma de Izquierda convertirse en el pivote de un posible partido de masas, reagrupando no solo al grueso de la militancia real de su partido, sino también a sectores en ruptura con el sectarismo del KKE  (partido comunista, de tradición estalinista, del tipo “tercer periodo”), de Antarsya (un frente anticapitalista que ha mantenido una política marcadamente sectaria y abstencionista) e incluso sectores provenientes del PASOK.</p>
<p>Tenemos delante apenas unas semanas “calientes”, donde se dirime buena parte de la suerte del próximo periodo político, no solo en Grecia, sino a escala europea. La victoria de Tsipras parece asegurada. Para la izquierda radical griega, que permanece fiel a lucha anti-austeridad, se trata de establecer, en tiempo record, un instrumento político que sea la representación política del NO en el referéndum. Una herramienta organizativa que sea heredera de la experiencia de lucha de Syriza, a la vez que su superación en el terreno programático y estratégico.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/unidad-popular-y-la-lucha-por-el-alma-de-syriza/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Grecia en su laberinto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jul 2015 03:00:46 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Análisis sobre el paso en falso de Tsipras, la comparación con Argentina y el futuro de Europa]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Marcelo Righetti</strong></em></p>
<p>La decisión del primer ministro griego, Alexis Tsipras, de firmar el plan de rescate que la Unión Europea le impusiera al país heleno, ha generado una gran perplejidad entre quienes apoyaban al gobierno de Syriza frente a las presiones de la troika (FMI, Unión Europea y Banco Central Europeo). Quienes unos días antes saludaban alborozados el llamado al referéndum para definir si se aceptaban las condiciones de lo que el propio Tsipras llamó “chantaje” de las instituciones europeas y el FMI, remarcando el coraje que mostraba el joven líder griego, han quedado con la boca abierta, sin comprender cabalmente lo que sucedió. Rápidamente comenzaron a aparecer expresiones como capitulación, defección o traición, algunas de las cuales pueden contener ciertos visos de explicación pero que en general tienden a generar una imagen caricaturizada que distorsiona las complejidades del proceso todavía en curso.</p>
<p>Para quienes desde esta parte del mundo observamos los sucesos griegos, la comparación con momentos recientes de nuestra historia resulta una tentación difícil de evadir. La aplicación en Argentina y en la región de medidas distintas a las políticas de austeridad como forma de salida de la crisis del propio proyecto neoliberal, nos colocan en un lugar en el que nos resulta palpable la posibilidad de alternativas, aun incluso dentro de los límites del mundo y el ideario capitalista.</p>
<p>Esta situación agudiza aún más la incomprensión por la aceptación de este brutal plan de ajuste.</p>
<p>Sin embargo, la situación estructural del país conocido como la cuna de Occidente y las condiciones políticas en las que debe actuar Syriza son bastante diferentes a las que, por ejemplo, vivió nuestro país a inicios del milenio.</p>
<p><b>Grecia no es Argentina</b></p>
<p>Hagamos una breve comparación. El estancamiento económico en la Argentina de finales de la década del ´90, convertido en recesión desde 1997/1998, implicó la aplicación de medidas de ajuste para hacer frente al problema de la deuda que había crecido abrumadoramente para mantener la convertibilidad. El ascenso de la conflictividad social por parte de los excluidos de los beneficios de este modelo, la tensión al interior del bloque del poder económico dominante entre “dolarizadores” y “devaluacionistas” y la incapacidad de generar gobernabilidad por parte del sistema político y sus partidos, fueron el marco para el estallido popular de diciembre de 2001.</p>
<p>La épica construida por el kirchnerismo coloca las políticas para la reconstrucción económica del país y la salida de la crisis a partir del 25 de mayo de 2003. Sin embargo, las dos principales medidas sobre las que se basó el posterior despegue fueron asumidas en el olvidado 2002. Tanto el default como la devaluación fueron medidas de altísimo costo político y que horadaron la capacidad de mantenerse en el poder de los dos presidentes que las tomaron, Adolfo Rodriguez Saá y Eduardo Duhalde, respectivamente.</p>
<p>La cesación de pagos de la deuda permitió quitar del cuello la soga que asfixiaba a la economía nacional, mientras que el fin de la convertibilidad favoreció el aumento de los niveles de competividad de algunos sectores que encabezaron el proceso de reactivación. Las medidas tomadas por los gobiernos kirchneristas posteriores partieron de estos pilares y consolidaron un rumbo económico general distinto al de los ´90, pero sólo posible después del default y la devaluación.</p>
<p>En este sentido, el escenario político en el que asume el poder Syriza resulta sustancialmente diferente al que había en la Argentina en mayo de 2003. Le correspondería a Tsipras asumir medidas como el impago de la deuda y la salida del euro, con el enorme costo desestabilizador para su reciente gobierno.</p>
<p>Marcamos esto porque, a pesar de que su horizonte político-ideológico y las políticas que considera necesarias para salir de la crisis no se diferencian sustancialmente de las sostenidas por el ideario kirchnerista, el margen de maniobra que posee para llevar adelante esta estrategia es absolutamente más acotado. La constricción que le impone una estructura supranacional como la Unión Europea, con la pérdida de soberanía que implica, sumado a la dirección con mano de acero de Alemania y sus prácticas abiertamente imperialistas, generan un estrechamiento del marco de actuación política que termina de volverse inexistente ante el todavía masivo apoyo del pueblo griego a ser parte de “Europa” y su fetichismo por el euro.</p>
<p><b>La encrucijada de Syriza</b></p>
<p>La estrategia política de Syriza de luchar contra los planes de austeridad que impulsa la troika pero manteniéndose dentro de los marcos de la Unión Europea y la zona euro, le permitió alcanzar la presidencia pero se ha mostrado imposible de aplicar, por lo menos para ser encarada desde la pequeñísima Grecia que apenas mueve el amperímetro de poder en el Viejo Continente.</p>
<p>Sin embargo, el escaso margen que poseía Tsipras para negociar fue anulado por la propia definición política que se impuso desde un principio: mantenerse casi a cualquier precio dentro de la zona euro. Esta línea, además de continuar alimentando la ilusión de que la Unión Europea es la portadora del progreso en el continente, tampoco fue seguida de una táctica que sacara provecho de uno de los principales factores de poder de Grecia que es su fundamental papel geopolítico y geoestratégico.</p>
<p>Tsipras nunca se mostró dispuesto a sacar rédito de este elemento y de la tensión que se abriría entre los intereses de Estados Unidos, quienes no soportarían de ningún modo que Grecia se retire de la OTAN o establezca una alianza estratégica con Rusia, y los intereses alemanes de aplicar el escarmiento sobre una experiencia que osaba cuestionarlos. Así fue que su estrategia de negociación pecó de ingenua, esperando que exista una buena voluntad de personas que nunca han mostrado esa actitud cuando de imponer sus condiciones se trata.</p>
<p>Entonces, cuando el ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, les dijo “o firmas el acuerdo o se van del euro”, Tsipras prefirió a “Europa” antes que la antiausteridad, y “Europa” para Grecia, como para toda la periferia y los sectores vulnerables europeos, se traduce en planes neoliberales de ajuste.</p>
<p><b>¿Otra Europa es posible?</b></p>
<p>La joven formación política española Podemos posee una mirada de accionar político general muy similar a la de Tsipras, en el sentido de la construcción de “otra Europa” pero dentro de los estrictos marcos de la Unión Europea. Luego de la aprobación de los planes de ajuste por parte del primer ministro griego, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, señaló: &#8220;Si se articula una suerte de nuevos gobiernos en Europa con políticas keynesianas, si conseguimos doblar el brazo a los socialdemócratas y que cambien de bando, habrá una posibilidad. Y si no, vendrá Marine Le Pen y dirá &#8216;hemos ganado las elecciones en Francia, tenemos armas nucleares y nuestro principal aliado es Rusia. Ni Unión Europea ni OTAN´”.</p>
<p>Difícil parece que la socialdemocracia europea vire hacia posiciones progresistas después de que ha venido deslizándose por un enjabonado tobogán neoliberal desde la década del ´80. Por otra parte, al señalar que la alternativa a ir por fuera de Europa es el fascismo de Le Pen en Francia o de Amanecer Dorado en Grecia, acota el margen de acción de los sectores populares con horizontes de mayor justicia social a una pequeñísima ventana, más pequeña que el ojo de una aguja.</p>
<p>La construcción de “otra Europa” o de una “Europa de los pueblos” dentro del corset alemán de la Unión Europea parece resultar quimérica. Y aunque nadie niega que las fuerzas de la reacción se encuentran muy preparadas para la acumulación de un posible desastre de la integración europea, continuar legitimando este proyecto neoliberal de unificación continental termina alimentando el caldo de cultivo de los nacionalismos fascistas, que podrán aparecer como los únicos portadores de la lucha por la soberanía.</p>
<p>Las fuerzas del cambio no pueden entregar estas banderas ni dejar que se le escurran de las manos por apostar a la transformación progresista de actores ya asumidos como neoliberales, ni azuzar el miedo de que la alternativa a la Unión Europea es el fascismo. La constitución de una “Europa de los pueblos” exige una unidad continental que respete la soberanía popular y que tenga en el horizonte cercano establecer una nueva institucionalidad. Caso contrario, se encontrará en un callejón sin salida que convertirá el temor al ascenso del fascismo en una profecía autocumplida.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/grecia-en-su-laberinto/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Grecia: las tres batallas contrahegemónicas que ha perdido Syriza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2015 03:02:18 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Análisis sobre el paso en falso del gobierno griego y su repercusión en Europa]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Anibal Garzón Baeza</strong></em></p>
<p>La aprobación final por parte del gobierno griego liderado por Alexis Tsipras del Tercer Plan de Rescate de la Troika, a pesar del rechazo de la sociedad helena con el 61,31% de votantes en la consulta popular y de 64 parlamentarios del total de 300 (32 de los 149 que domina Syriza, entre ellos el exministro de finanzas Yanis Varoufakis), ha puesto en choque dos asuntos internos: la falta de unidad en el gobierno griego contra la austeridad y el crecimiento de la brecha entre la participación (pueblo) y representación (gobierno). Además, más allá de estas contradicciones, otro punto de ebullición que ha resurgido durante estas semanas ha sido el debate entre soberanía y dependencia en referencia a las posibilidades de Grecia en las negociaciones con el Eurogrupo. Qué posibilidad de decisión autónoma disponía el pueblo que ha sido etiquetado como creador de la democracia occidental.</p>
<p>El no querer ceder nada el Eurogrupo sobre la deuda de Grecia y el error de la aceptación claudicante de Tsipras han reconstruido el imaginario social de resignación sobre que en Europa no puede existir nada contrario a lo hegemónico, el neoliberalismo y las reglas de su modelo financiero. Este simplismo casi teológico y reduccionista ha ocultado las tres herramientas estratégicas (económica, geoestratégica y político-social) que ha tenido Grecia en sus manos para poder construir una contrahegemonía al neoliberalismo y que finalmente las dejó a medio camino teniendo grandes consecuencias con eco internacional.</p>
<p><strong>La primera batalla: la reestructuración de la deuda</strong></p>
<p>En primer lugar es lo referente a lo económico, la Auditoria de la Deuda. El mismo gobierno constituyó en marzo la Comisión Internacional de expertos para auditar la deuda griega, una comisión liderada por Eric Toussaint. Después de tres meses de trabajo, y en el mismo momento que se debatía con el Eurogrupo el Plan de Rescate, los 15 expertos de la Comisión Internacional presentaron un informe de 50 páginas aduciendo que los préstamos del FMI y del BCE son ilegales y que han derivado en una deuda odiosa que viola los derechos humanos. El informe detalla cómo aumentó la deuda pública de 113% del PIB en 2009 a 185% del PIB en 2014, y no por gasto público sino por pago de deuda, pasando la deuda privada a pública por rescate de acreedores. Un pez que se muerde la cola, deuda para pagar más deuda de unos pocos reduciendo la calidad de vida de la mayoría de la población nacional. A pesar de realizarse el informe, como diagnóstico y recomendaciones para ejecutar, Toussaint volvió a insistir en la posibilidad de un Plan B como alternativa a III Plan de Rescate. Un plan al que Tsipras hizo omisión. Sería por lo tanto quimérico decir que Grecia no disponía de un plan alternativo.</p>
<p>El hecho de que Grecia finalmente se posicionara en no pagar la llamada Deuda Ilegítima hubiera posiblemente tenido un efecto de expansión en muchos países de la Unión Europea ya que justamente ha resurgido el debate de la imposibilidad de pagar muchos Estados europeos la deuda contraída. Más allá de si un gobierno es progresista o conservador, los primeros movimientos de Grecia sobre la crítica a la deuda han potenciado inquietudes en la agenda política del Norte sobre un tema que hasta el momento parecía que sólo era una realidad vigente en países del Sur, como así se etiquetó la reestructuración de la deuda que se hizo en Ecuador a finales del 2008. Pero hoy personalidades como el Ministro de Economía de Irlanda, Michael Noonan, se ha posicionado a favor de convocar una conferencia en la UE para reestructurar la deuda pública de su país, siendo actualmente del 175% del PIB.</p>
<p>En definitiva Grecia abrió en la agenda europea el debate sobre la reestructuración de la deuda, pero al igual que lo inició y podía potenciarlo en las agendas regionales con el fin de deslegitimar la globalización financiera neoliberal, finalmente lo cerró con su posición de renuncia a lo contrahegmónico aprobando el III Rescate. Un cierre que llegó incluso a cambiar la posición de nuevas formaciones de izquierdas en Europea, como Podemos en el Estado Español que en octubre de 2014 presentaba en su fundacional Asamblea Ciudadana como una de las directrices más apoyada por los militantes la restructuración de la deuda pero tras el desvío de Syriza el mismo secretario de economía de Podemos, Nacho Álvarez, anunció que España no necesita reestructuración de la deuda. La hegemonía de la deuda ganó en Grecia y se fortaleció en Europa.</p>
<p><strong>La segunda batalla: pluralidad de relaciones internacionales, BRICS</strong></p>
<p>El segundo punto es sobre la geoestrategia internacional. No es consentido, en un mundo globalizado y cada vez más multilateral, obviar las relaciones internacionales y el regionalismo de un país para poder construir alternativas propias. Más allá de la hegemonía occidental tras el Fin de la Guerra Fría, eje euro-estadounidense, durante lo que llevamos de siglo XXI se han desarrollado grandes potencias emergentes, y no sólo en lo económico sino también en lo político, como China, Rusia, India o Brasil. Las relaciones internacionales son como las inversiones económicas y productivas, si decantas tus relaciones en pocos actores es posible generar una dependencia clara y a veces incluso subyugada.</p>
<p>Actualmente Grecia en el comercio exterior tiene cierta dependencia de la UE. En lo referente a las exportaciones, el principal mercado de Grecia es Turquía con 12,2%, seguido de Italia con 9,9%, Alemania con 6,6%, Bulgaria 5% y Chipre 4,6%, como los cinco principales destinos. Siendo así a excepción de Turquía los países de la Unión Europea los principales destinos. Mientras que las importaciones provienen de Rusia el 10,3% del total, Alemania 9,9%, Italia 7,5% y seguidamente China 5,3% y Kazajstán con 5,2%, teniendo los países asiáticos y Rusia su importancia. Y sobre las inversiones extranjeras en el país, según la OCDE, en 2012 más del 90% son de países de la Unión Europea. Por lo tanto a excepción de las importaciones orientales, y el caso singular de Turquia, país fronterizo, Grecia depende en gran medida de la Unión Europea en sus relaciones internacionales comerciales.</p>
<p>El bando de choque actual a la dominación global euro-estadounidense son las potencias emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), quienes actualmente están creando diferentes estructuras propias como el Banco de Desarrollo para evitar el yugo de las instituciones financieras occidentales como el Banco Mundial (BM) o FMI. A pesar de no ser Grecia un país emergente, ni potencia regional en su zona continental como los son los 5 países BRICS, Rusia invitó a Grecia a ser parte de BRICS. Si esta operación se hubiera ejecutado sería un golpe duro en las relaciones internacionales hegemónicas que un país de la Unión Europea se uniera al regionalismo contrahegemónico de los países emergentes. Esta operación ofertada por el Presidente ruso, Vladimir Putin, daría mayor legitimidad a Rusia en el campo internacional en un momento de choque con la Unión Europea por el conflicto de Ucrania, pero a la vez generaría un escape a Grecia para poder reestructurar y diversificar su comercio internacional y transitar hacia nuevos mercados que le ayudarían a superar posibles bloqueos económicos y comerciales de la Unión Europea. Incluso, posiblemente el establecer relaciones Grecia con países como Rusia podría facilitar elevar el discurso contra la OTAN, recordando que actualmente Grecia ha tenido un gasto público en la esfera militar de manera desorbitada siendo la cuarta parte de toda su deuda pública.</p>
<p>Vistos posibles impactos de Grecia de manera positiva en su pugna contra la dependencia comercial y política de la Unión Europea y la Troika gracias a una mayor pluralidad de sus relaciones internacionales al acercarse a BRICS y a su Banco del Desarrollo como válvula de escape podría generar ciertas simpatías en otros países de la periferia europea como Portugal, España, Italia, los llamados PIGS (cerdos en inglés). Grecia finalmente al aceptar el III Plan de Rescate y rechazar su entrada en BRICS no sólo ha dejado el tablero internacional tal y como lo inició, sino que ha generado una visión pesimista sobre que todo estado europeo tiene como única posibilidad seguir dentro de la Unión Europea como marco de sus relaciones exteriores.</p>
<p><strong>La tercera batalla: la izquierda ideológica contra la Europa del Euro</strong></p>
<p>El tercer y último punto es sobre la pugna ideológica en Europa. Más allá del ala dominante del neoliberalismo con su apertura comercial librecambista, un pacto hegemónico entre la histórica socialdemocracia y los sectores conservadores europeos que incluso trabajan conjuntamente el macro tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos (TTIP), en Europa han crecido reticencias en diferentes estados.</p>
<p>En referencia a la Europa del Norte y Central el crecimiento de la extrema derecha y el eurocepticismo ha sido evidente. En países como Dinamarca, Suecia, Reino Unido, Holanda, Austria, Suiza, Francia, de tradición demócrata liberal, la derecha de tendencia fascista y proteccionista contra el “libre” mercado defendiendo su chovinismo nacional ha creado el discurso de salirse de la Unión Europea. Un discurso acompañado de su toque xenófobo y racista contra las políticas europeas de no hacer frente al auge migratorio del continente africano un fenómeno etiquetado como principal amenazada nacional y que ha calado en sectores populares. El euroescepticismo incluso ha ganado espacios en Estados como Gran Bretaña donde el reelegido Presidente conservador David Cameron prometió para el 2017 un referéndum sobre la continuidad británica en la Unión Europea.</p>
<p>A diferencia de la realidad del centro y norte de Europa en los países del sur como Portugal, Grecia o España, con historias fascistas recientes y la derecha tradicional con espacios de poder con su modernización y adaptación a Europa (el caso del Partido Popular en España), el auge de la izquierda moderna no se ha caracterizado por la supresión del proyecto de la Unión Europea como el ala fascista sino por construir Otra Europa. Es la apuesta del Grupo Confederal de la izquierda Unitaria Europea donde son presentes fuerzas como Podemos, Syriza, o el Partido Comunista Portugués, entre otras.</p>
<p>Si Syriza hubiera finalmente sido expulsada de la zona euro de la Unión Europea al cumplir la decisión de su pueblo de no aceptar una vez más las constricciones del neoliberalismo pujante y la dominación financiera apoyada por el liderazgo del eje franco-alemán, posiblemente en la izquierda europea hubiera sido creciente un discurso contra el euro y el Tratado de Maastricht al conformarse cada ves más la desigualdad entre países centrales y periféricos. Un discurso poco apoyado en la izquierda institucional con excepciones como el Partido Comunista Griego (KKE), pero entrando poco a poco en reconocidos actores de la izquierda como el histórico político español Julia Anguita[12] o el joven intelectual británico Owen Jones. La salida del euro por parte de Grecia posiblemente habría ampliado esa demanda política en muchos sectores de la izquierda europea y no solo en teóricos y activistas reconocidos, que a veces son muy respetados pero sus discursos no cuajan en una mayoría social contaminada de indecisión.</p>
<p>Con la aprobación del III pacto de Ajuste Estructural y su claudicación con los poderes fácticos europeos, Syriza no sólo ha dejado huérfano al pueblo heleno sino también desorientada a la izquierda europea al no empezar a cimentar una contrahegemonía estratégica tanto en lo económico, geopolítico, como ideológico. Syriza dio un paso adelante pero dos paso hacia atrás.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/grecia-las-tres-batallas-contrahegemonicas-que-ha-perdido-syriza/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Grecia enfrenta nuevo momento decisivo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Jul 2015 03:04:35 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El parlamento griego votará el duro paquete de ajuste reclamado por la Troika y concedido por Tsipras]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Francisco J. Cantamutto</em></strong></p>
<p><em>Hoy miércoles el parlamento griego votará el duro paquete de ajuste reclamado por la Troika y concedido por Tsipras. Se abre una nueva etapa de la crisis política.</em></p>
<p>Grecia no deja de sorprendernos. A 10 días del <a href="http://www.marcha.org.ar/un-gran-no-al-ajuste-un-inmenso-si-al-pueblo-griego/">histórico <em>No al ajuste</em></a> aprobado por más del 61% del pueblo griego en referéndum, el escenario podría terminar en un artero Sí. Tras haber conseguido un respaldo muy superior a su propio caudal de votos, Syriza contaba con la fuerza necesaria para negociar más duro con la Troika. Sin embargo, la propuesta que el gobierno giró a la Troika a fines de la semana pasada hacía mayores concesiones que las previas: se aceptaban aumentos de impuestos (incluyendo aumento del IVA y privatización del puerto de Salónica), aunque se dilataba el ajuste del gasto.</p>
<p>Esta sorpresiva propuesta salió con aval del Parlamento, aunque mostró el primer quiebre de la coalición Syriza. 17 de sus 149 diputados votaron en contra, se abstuvieron o ausentario (incluyendo al influyente ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, al ministro de Reconstrucción productiva y líder de la Plataforma de Izquierda Panayotis Lafazanis, y la presidenta del Parlamento Zoí Konstandopulu), mientras que otros 15 dieron su respaldo pero comunicaron más tarde que no apoyarían ninguna medida de austeridad.</p>
<p>La oferta griega no fue bien recibida por el Eurogrupo. Esto no debe sorprender, toda vez que Syriza propuso concesiones después de haber obtenido semejante aval popular: era una declaración abierta de debilidad. Por esto fue que la Troika fue por más, inflexible, inapelable. El día lunes, por tweeter, nos enteramos que se había logrado un acuerdo preliminar, pero éste requería del aval del Parlamento griego, y no sólo del primer ministro Tsipras. La Troika necesita asegurarse que el acuerdo se convertirá en una política de Estado, no sujeto a los vaivenes de “mayorías circunstanciales” (como gustan por estas pampas llamar al gobierno que no les agrada).</p>
<p>Grecia ya entró en default (aunque aún no declarado) con el FMI por 1.500 millones de euros. El país negociaba el tercer canje de deuda con la Troika desde 2010, canjes que han sido casi íntegramente destinados al rescate de los bancos, <a href="http://cadtm.org/Grecia-Una-larga-lista-de">bajo operaciones ilegítimas e ilegales</a>. La semana pasada perdió 7.2000 millones del rescate previo por llamar al referéndum, y por ello debió implementar un impopular corralito financiero que limita los retiros a 60 euros diarios. Los bancos han fugado los fondos obtenidos, y hace dos semanas que cierran sus puertas. Esto acrecienta el malestar griego, y el ministro de Economía Stathakis prevé que los controles estén en vigor al menos dos meses más.</p>
<p><strong> </strong><strong>¿Cuál es la propuesta?</strong></p>
<p>El nuevo acuerdo es una versión extralimitada de las anteriores exigencias, las mismas que han hundido a Grecia más y más en la crisis. El propio diario alemán Die Spiegel lo ha calificado de un “catálogo de crueldades”. Algunos de los puntos más problemáticos son:</p>
<ol>
<li>Aumento del IVA al 23%, sostenimiento de impuesto a las pequeñas propiedades y eliminación de los regímenes especiales (que afecta a las islas en particular);</li>
<li>Reforma jubilatoria, aumentando la edad y elevando las contribuciones personales</li>
<li>Privatizaciones, en particular del suministro de electricidad, puertos y aeropuertos. Se requiere asegurar la independencia del ente privatizador TAIPED, de modo que lo recaudado no lo maneje el gobierno: iría la mitad para pago de deuda y la otra para un fondo de inversiones. Los 50.000 millones de euros que se espera obtener de esta forma funcionarían de respaldo para nuevos créditos;</li>
<li>Sostener el rescate financiero, fondeando a los bancos, habilitándolos a ejecutar inmediatamente desahucios</li>
<li>Ley de déficit cero, que consiste en realizar pagos fiscales hasta donde alcanzan los ingresos, cortando todo gasto ulterior;</li>
<li>Reforma laboral, restringiendo la negociación colectiva y conteniendo el salario mínimo;</li>
<li>Despolitizar la administración, mediante un retiro gradual de las fuerzas más progresistas de Syriza (o su completo desplazamiento) y garantías a la presencia de la Troika en el seguimiento de los acuerdos.</li>
<li>Garantizar la independencia del ELSTAT (la oficina de estadística griega), y reforma del Código Civil.</li>
</ol>
<p>Es decir, el paquete neoliberal en pleno. A cambio, Grecia obtendría entre 82.000 y 86.000 millones de euros. El ministro de Finanzas finlandés, Alexander Stubb, señaló que no hay que descartar una salida temporal del euro acompañada de ayuda humanitaria al desarrollo (los préstamos que se realizan a los países más pobres).</p>
<p>Se trata de la imposición de la línea dura del Eurogrupo, comandada por Alemania, y respaldada por Austria, Holanda, Finlandia, Eslovaquia, Eslovenia y los países bálticos (que no reciben tanta ayuda como Grecia). Según declaró recientemente el ex ministro de Finanzas Varoufakis, esta línea fue la que se impuso desde el inicio, con la sola divergencia –jamás oposición– de Francia. Según relató el negociador griego, “La cumbre no tuvo nada que ver con economía”, cada vez que Syriza llevaba una respuesta a las demandas de la Troika, el tema cambiaba sin ningún motivo. “Hubiera sido lo mismo si cantábamos el himno sueco, hubiéramos tenido la misma respuesta”.</p>
<p>“Es simple y llanamente una manifestación de la política de humillación en acción”, “la culminación de un golpe de Estado”, reemplazando los tanques extranjeros por bancos. Varufakis señaló que las condiciones impuestas a Grecia son una suerte de “tratado de Versalles”, refiriendo a las sanciones impuestas a Alemania después de la Primera Guerra Mundial y que impulsaron el nazismo. La dureza de la sanción no sería solo ejemplificadora sobre países deudores, sino incluso una disputa de poder entre potencias europeas, tratando de subordinar a Francia.</p>
<p><strong>¿Qué sigue?</strong></p>
<p>El ministro de Trabajo griego, Panos Skourletis, declaró que el acuerdo era “inviable”, y que sería necesario un nuevo gobierno de unidad nacional para llevarlo adelante. Las fuerzas conservadoras ya expresaron su beneplácito. La Plataforma de Izquierda de Syriza ya declaró su oposición desde el propio Parlamente, al igual que los partidos Partido Comunista, Amanecer Dorado y Griegos Independientes (ANEL, socio de Syriza en el gobierno). Desde el gobierno se sugirió la dimisión de los díscolos, pero estas fracciones tienen mucho peso dentro del propio partido y en el parlamento, y están motorizando un rechazo extra-institucional.</p>
<p>De hecho, la confederación de sindicatos del sector público de Grecia (ADEDY) ya llamó a protestas públicas para mañana. <a href="https://www.diagonalperiodico.net/panorama/27337-syriza-se-ha-rendido-es-momento-reforzar-resistencias-populares.html">Theodoros Karyotis</a>, activista griego, señaló elocuentemente que “No puede haber <em>austeridad con rostro humano</em>”, y es esperable una reacción popular a este intento de desmovilización.</p>
<p>Si el parlamento acepta el trato, probable que la protesta social vuelva a ganar las calles y que Syriza deba adelantar elecciones antes de fin de año, convocando a gobernar junto a las fuerzas políticas que llevaron a Grecia a esta bancarrota. Esto sería sin dudas una derrota popular. Si se lo rechaza, el Eurogrupo ha sido claro: se terminarían los rescates y se apresuraría la salida del euro. Que seguiría de allí todavía es un misterio por resolverse. Pero quedaría clara la dignidad expresada en el No del referéndum.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/grecia-enfrenta-nuevo-momento-decisivo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Grecia: crónica del triunfo de la dignidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jul 2015 03:03:23 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Del recuerdo de la "cuna de la polis" al histórico NO a la troika del domingo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i><b>Por Gabriela Munin</b></i></p>
<p>A más de dos mil años de historia, bajo los cimientos de la antigua Grecia donde se construyó la historia política de la civilización occidental, se ensaya la encrucijada más atroz en la que un país moderno occidental pueda encontrarse. Presionado por la troika (el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea -CE-), Grecia se debate entre rendirse a las exigencias de tirar todo por la borda o salir de la UE y desatar su economía del euro con implicancias inciertas para la CE.</p>
<p>Por estos días, Grecia se encuentra frente a la tensión política y económica más importante del continente europeo. El fin de semana anterior, el primer ministro Alexis Tsipras y su gabinete económico decidieron cerrar los bancos ante la negativa del FMI de aceptar un acuerdo más favorable a Grecia. El Estado griego llevó una propuesta que no fue aceptada por la troika, y la misma trato de imponerle los viejos y conocidos planes de achicamiento, reducción del gasto, aumento en la edad jubilatoria, pago de la deuda con el PBI comprometido en un 160%, etc.</p>
<p>La respuesta de la directora general del FMI, Christine Lagarde, fue rechazar este acuerdo y alertar que &#8220;a partir del 30 de junio, si Grecia no paga entrará en default&#8221;. Otra de las muchas razones del cierre de los bancos fue evitar la sangría de fuga de depósitos que estaba sucediendo previamente, al modo previo al corralito argentino.</p>
<p>En esas condiciones, el primer ministro se retiró de las negociaciones con la CE y decidió llamar a referéndum la decisión de ceder a las presiones de la troika. Este domingo, a pesar de los dichos en los medios por parte de diversas figuras políticas, finalmente ganó el OXI (no) con un 61%. Cabe aclarar que en el cierre de la campaña, Tsipras alentando el OXI se comprometió con su pueblo a acatar la decisión de la consulta, y que en caso de ganar el NAI (si) renunciaría a su cargo.</p>
<p>No obstante, a menos de un día de la consulta, se conoció la renuncia del ministro de Finanzas YanisVarutakis. Los líderes europeos de Alemania, Angela Merkel, de Francia, Françoise Hollande, y de España, Mariano Rajoi, se sentarán en las próximas horas nuevamente con el gobierno griego, aún sin saber qué resultará de la decisión negativa del pueblo griego.</p>
<p>La dignidad ha ganado contundentemente y vencido a las políticas neoliberales que impone la troika. Se verá en qué medida el gobierno griego resistirá con el poder otorgado por el ágora, una crisis que se pensó en principio como una crisis económica y que ha tenido la mejor respuesta la política.</p>
<p>Por estas horas, se supo que el hasta ayer viceministro de Asuntos Exteriores y Coordinador de Negocios Euclidis Tsakalotos asumió la cartera de Finanzas. Otras de las novedades de la hora reside en la reunión mantenida entre Tsipras con los líderes de los partidos políticos griegos, con excepción de los neonazis de Amanecer Dorado, y en medio de la misma la comunicación telefónica mantenida con Angela Merkel en la que se supo acordaron reunirse para debatir una nueva propuesta.</p>
<p>Además, trascendió que el presidente del Banco Central Europeo, Martín Shultz, reiteró la necesidad de un programa humanitario para Grecia, debido a la difícil situación por la que atraviesa. Lo difícil de creer es que las ayudas humanitarias se depositen realmente en los ciudadanos griegos, aunque no debemos subestimar la nueva posición lograda por parte del gobierno dado que ahora sus cartas se juegan con la legitimación y potencia del voto popular, que le dará mejores posibilidades para sentarse a negociar. Igualmente, aún no se sabe si los bancos reabrirán este jueves.</p>
<p><b>Crónica de la deuda</b></p>
<p>El primer paquete de ayuda financiera a Grecia fue aprobado por la Unión Europea y el FMI en mayo de 2010, año en el que se pusieron a disposición del gobierno griego 110.000 millones de euros para que honrara sus compromisos con sus acreedores, en su mayoría en ese momento bancos privados de la región.</p>
<p>En palabras de los premios nobeles Paul Krugman y Joseph Stiglitz, &#8220;esto sólo ha beneficiado a los bancos privados, y poco han hecho por sacar de la crisis al pueblo griego”. De hecho, se estima que la economía griega se ha reducido en un 25% desde el inicio de los programas de austeridad, lo que ha acentuado su dependencia en créditos externos.</p>
<p>El impacto de las medidas sobre el pueblo griego ha sido brutal: su tasa de desempleo llega al 26%, siendo la más alta de toda la Unión Europea, y entre los jóvenes ya supera el 60%. Ya son millones los ciudadanos que están viviendo bajo la línea de la pobreza. Así, Grecia es el primer país en entrar en mora con el FMI, aunque aún no ha sido declarado técnicamente en default.</p>
<p><b>La cuna de la polis</b></p>
<p>El surgimiento de la polis nació a partir de una estructura de ciudades estado que se había completado ya hacia la segunda mitad del siglo VII A.C. La polis fue el marco esencial donde se desarrolló y expandió la cuna del occidentalismo; en ellas se estructuraron las cuatro formas políticas tradicionales, la Monarquía (gobierno legítimo de un solo hombre, el rey); la Oligarquía (gobierno ejercido por unos pocos aristócratas que manejaban los asuntos de la ciudad); la Tiranía (gobierno de un solo hombre que toma el poder de forma violenta); y la Democracia (gobierno en manos de la mayoría de los ciudadanos, el demos que podía decidir sobre todos los asuntos importantes de la polis).</p>
<p>Socialmente, había tres grupos diferenciados: los ciudadanos, que debían ser atenienses polites, los únicos con plenos derechos; los metecos metóikos, sin derechos pero libres; y los esclavos doûlos, que estaban privados de libertad y sin ningún derecho.</p>
<p>Aristóteles destaca el carácter político de la polis como un conjunto de ciudadanos libres ejerciendo en común sus libertades públicas en un espacio común, el ágora, situado dentro de un recinto circular donde los elementos defensivos definen la separación entre la vida de la polis y el exterior.</p>
<p>Allí, en la antigüedad, tuvieron la experiencia de todas las formas políticas conocidas por el mundo occidental hasta nuestros tiempos, como decía Aristóteles en su obra Politeia, Atenas es la semilla que contiene toda la potencia del árbol.</p>
<p>Muchos de los que hemos estudiado algo sobre antigua Grecia, de alguna manera envidiamos la capacidad que tuvo ese antiguo pueblo para generar la más vasta cultura, la invención de la filosofía como forma de logos y ethos en las decisiones de la cosa pública. Ojala los dioses estén, otra vez, del lado del pueblo griego.</p>
<p><em><strong>Nota relacionada: </strong></em><span style="color: #333333; font-family: 'Georgia',serif;"><a href="http://www.marcha.org.ar/un-gran-no-al-ajuste-un-inmenso-si-al-pueblo-griego/">Un gran No al ajuste, un inmenso Sí al pueblo griego</a></span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/grecia-cronica-del-triunfo-de-la-dignidad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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