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	<title>triple crimen &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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		<title>Santa Fe: entre la violencia uniformada y las construcciones en los territorios</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Sep 2020 10:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
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					<description><![CDATA[El narcotráfico y la connivencia policial generan homicidios y violencia en los barrios, donde sin embargo siguen las defensas solidarias.]]></description>
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<p><em>En el especial de violencia institucional, esta vez hacemos foco en la provincia de Santa Fe. Nos abocamos a su capital y a la ciudad de Rosario para pensar cómo, en los últimos años, el narcotráfico y la connivencia policial generan homicidios y violencia en los barrios populares. Sin embargo, en los territorios siguen las construcciones y las defensas solidarias.</em></p>



<p><strong>Por Redacción Marcha | </strong></p>



<p>A días de cumplirse dos meses del asesinato del pastor y ex-concejal Eduardo Trasante, padre de Jere –víctima del triple crimen– y reconocido activista por la búsqueda de justicia, es, al menos llamativo la poca visibilización que tuvo su homicidio a manos de dos sicarios el pasado martes 14 de julio. Más allá de la causa y las responsabilidades individuales del crimen, este hecho, y sobre todo el silencio que lo acompañó, es un triste retrato de la realidad rosarina de los últimos años.</p>



<p>Naturalizar la violencia en las barriadas no se vincula de la misma manera para quienes viven allí respecto de la responsabilidad del Estado. Para quienes habitan los territorios, naturalizarla es, en parte, una herramienta para no vivir atemorizadas y atemorizados; pero por parte de los poderes de turno no es más que una posibilidad de desligarse de la responsabilidad de los altos índices de violencia que atraviesan la ciudad y la provincia. Por eso hoy, es difícil separar a Santa Fe de estos indicadores, del avance del narcotráfico y la estructura política, judicial y policial que lo ampara.</p>



<p>Para hacerse una idea de la situación que atraviesa la provincia litoraleña, basta tener en consideración como en 9 de los últimos 13 años ostenta el triste récord de ser la provincia con mayor tasa de homicidios, que llegaron en 2014 a un pico histórico de 13,2 asesinatos cada 100.000 habitantes. A pesar de que ese índice ha disminuido en los últimos años, la cantidad de vidas arrebatadas por homicidios sigue siendo enorme. Solo durante 2019, esta tasa duplicó la media nacional que se encontraba en 5,0.</p>



<p>Aún más alarmantes son estos números cuando hablamos de las dos principales ciudades de la provincia: su capital, y la ciudad de Rosario. En ambas ciudades se concentran el 80 por ciento de estos homicidios, donde son víctimas, en su gran mayoría, pibes jóvenes de los barrios populares. Quizás una de las historias que más sacudió el tablero de la agenda política y mediática sobre esta problemática fue el Triple Crimen de Villa Moreno, donde fueron asesinados los militantes populares Jere, Mono y Patón.</p>



<h2>Triple Crimen: un punto de inflexión</h2>



<p>Para profundizar sobre la implicancia que tuvo este suceso en la realidad santafesina <em>Marcha</em> dialogó con Jéssica Venturi, integrante de Territorios Saludables, abogada querellante de la causa por el Triple Crimen y compañera de los jóvenes asesinados. Para contextualizar, nos relató que “cuando mataron a nuestros compañeros, las cifras de asesinatos crecía en Rosario, la violencia de las bandas –ligada a la venta de drogas– ganaba las calles de las barriadas, siempre con participación o complicidad policial, y la circulación ilegal de armas de fuego también alarmaba”. Y recordó cómo las instituciones amparaban ese accionar: “La justicia no investigaba, las causas se archivaban bajo el rótulo ‘ajustes de cuentas’, por falta de pruebas, etc. En los medios masivos de comunicación solo aparecían estos hechos en la sección de policiales y casi siempre el relato se construía en base a la versión policial”.</p>



<p>“Tras ocho años del inicio de aquella lucha por justicia, podemos decir que logramos visibilizar la situación que se vivía en los barrios y poner esta problemática en la agenda política y mediática”, detalló Venturi sobre las conquistas que consiguieron durante ese camino recorrido. En esa misma línea, remarca como parte de estos logros “que los trabajadores y trabajadoras de prensa desnaturalizaran esa dinámica o lógica de trabajo y empezaran a escuchar a las familias, a las organizaciones sociales”. Finalmente, respecto de los autores del triple crimen, explicó que lograron “individualizar a los responsables de los asesinatos de nuestros compañeros, y pudimos llevarlos a juicio, donde fueron condenados”.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img width="512" height="341" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/unnamed-2.jpg" alt="" class="wp-image-51487"/></figure></div>



<p>Más allá de las victorias que implicaron la lucha por justicia de los familiares, la violencia e impunidad con que se manejan estas bandas sigue presente en las barriadas populares de Rosario y en la ciudad de Santa Fe. Así lo describe Venturi: “Si analizamos la realidad de los últimos años en los barrios rosarinos, debemos señalar que notamos un mayor desarrollo de las estructuras delictivas, con dinámicas distintas a las de 2012 y nuevos actores que van apareciendo”. Y, en ese mismo sentido, concluyó: “Si bien logramos muchas cosas con la lucha por justicia, el fondo no cambió; en términos generales la realidad de la pibada en los barrios rosarinos sigue siendo la misma”.</p>



<h2>Respuestas comunitarias a una crueldad cotidiana</h2>



<p>Comprender los entramados institucionales que amparan este accionar es necesario hoy como reflexión para poder pensar la posible salida a esta problemática, que ha sido desconocida gobierno tras gobierno y continúa quedando al margen de la agenda pública. Desde la última dictadura al presente, la respuesta frente a la llamada “inseguridad” ha sido siempre la misma: punitivismo y mano dura, una respuesta que, precisamente, ha profundizado el problema.</p>



<p>Es que dotar a las fuerzas de seguridad de más equipamiento, más integrantes y más tecnologías, no cambia el trasfondo ya que las raíces y estructuras que la sostienen están prácticamente corrompidas. En consecuencia, cuando el Estado no da respuestas el único camino posible recae en las acciones solidarias de las mismas comunidades y de las organizaciones en los territorios. Y es desde ahí qué surge la pregunta de cómo defender a quienes defienden los derechos, sobre todo en los territorios donde se sucede la mayor tasa de homicidios.</p>



<p>Para comprender mejor cómo responde la comunidad frente a estos atropellos entrevistamos a Claudia “la Negra” Albornoz, de La Poderosa, quien es parte de la organización en el barrio Chalet de la ciudad de Santa Fe, ubicado en la zona oeste de la ciudad, y uno de los más empobrecidos de la capital. Allí, como en la mayoría de las barriadas populares, resulta cotidiano tanto el accionar de las bandas criminales, como complicidad policial que las apaña. Sobre esto, Claudia explicó: “Vemos cómo se llevan a los pibitos como soldaditos, y la policía ahí mira para otro lado. Nosotros podemos llegar a tener sospechas de que hay una connivencia, no la podemos probar, pero vemos cómo esa policía no actúa en lugares en donde sabemos que hay kioscos”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="576" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/r_15ca1b813e383bd43e5e11220a05c140-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-51488" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/r_15ca1b813e383bd43e5e11220a05c140-1024x576.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/r_15ca1b813e383bd43e5e11220a05c140-630x355.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/r_15ca1b813e383bd43e5e11220a05c140-640x360.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/r_15ca1b813e383bd43e5e11220a05c140.jpg 1430w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Si nos detenemos a analizar un momento las estadísticas que publica el Ministerio Público de Acusación de la provincia de Santa Fe, se ve con claridad que las principales víctimas de la crueldad son los pibes y pibas menores de 30 años de las barriadas más empobrecidas, que abarcan aproximadamente el 50 por ciento de los homicidios en el último tiempo. Y un dato que no pasa inadvertido es que cerca del 90 por ciento de las víctimas son varones, como lo es en un porcentaje similar el correspondiente a los responsables de dichos crímenes.</p>



<p>Sobre este último aspecto señalar que sería ingenuo pensar que las únicas víctimas de esta problemática sean varones, la cuestión es cómo la violencia cotidiana atraviesa a unos y a otras de diferente manera. Si bien los conflictos no son ajenos al género y se encuentran atravesados por relaciones de poder patriarcal, existen distintas maneras de exponerse a los mismos.</p>



<p>Frente a esta lógica criminal que sostiene el Estado en complicidad con las bandas narcotraficantes, surge una iniciativa que la Poderosa multiplicó en diferentes barrios del país donde construye comunidad: el Control Popular de las Fuerzas de Seguridad. Albornoz nos cuenta sobre los inicios de ese sistema: “Nace en función de que esas fuerzas de seguridad, que muchas veces liberan zonas donde el narcotráfico termina matando, sean controladas”. En la misma línea nos explicó que el primer dispositivo surgió en Zavaleta, el barrio de la Ciudad de Buenos Aires en el que en un enfrentamiento de bandas narco asesinaron a Kevin, de sólo 8 años, adentro de su propia casa: “Lo que hicieron los “vecinos sin gorra”, tiene que ver con esto, en que si las fuerzas de seguridad nos obligan a identificarnos, ellos también tienen que identificarse, que el uso de la fuerza de ninguna manera está contemplado”.</p>



<p>La referente de La Poderosa siguió detallando el funcionamiento de estos dispositivos de control: “Lo que hacemos primero es tener una base de datos en donde podamos decir cuántos pibes son detenidos sin ningún tipo de garantías, saber a dónde tenemos que llamar”. A partir de esa lista, “hay diferentes familias que se van organizando, diferentes grupos de vecinas y vecinos que nos organizamos en función de hacer funcionar ese control popular, para que las fuerzas de seguridad no funcionen en nuestras barriadas como una cosa sin freno, sin mirada”, contó La Negra. </p>



<p>Por otro lado, <strong>en 2017, en la ciudad de Rosario, surgió la Multisectorial Contra la Violencia Institucional </strong>como una plataforma que se propuso unificar los diferentes reclamos que existían en torno a esta situación. Julieta Riquelme es hermana de Jonathan Herrera, víctima de gatillo fácil el 4 de enero de 2015 en manos del comando radioeléctrico y la policía de acción táctica. Como parte de la organización, nos contó que la Multisectorial “se propone no solamente denunciar un caso específico, si no denunciar toda la problemática en cualquier contexto y en cualquier lugar donde esté conectada la policía directamente”. Al respecto, profundizó: “Acompañamos a les familiares de víctimas en el proceso de búsqueda de justicia, y esos trabajos tenían que ver con distintas actividades que van desde festivales, murales, hacer pintadas por les pibes hasta comunicar a la gente cómo se estaban llevando adelante esos procesos”.</p>



<h2>El coronavirus no es lo único que viene con curva ascendente</h2>



<p>La pandemia, sin dudas, atacó gravemente a la economía del país, y los planes del gobierno de Santa Fe y la Nación. En ese sentido, la cuarentena vino a poner en evidencia ciertas cuestiones que en otro contexto quizás hubiera sido mucho más sencillo ocultar. Así como el Estado dio cuenta de los más de ocho millones de trabajadores/as informales que tiene el país, también han aflorado los actos de racismo, femicidios y abuso institucional.&nbsp;</p>



<p>“<strong>La violencia institucional de los últimos meses es innegable</strong>, y debe analizarse también en contexto. Hablamos de una policía que desde hace años viene participando, y siendo un común denominador en distintas estructuras delictivas; una policía estructuralmente violenta y corrupta, que siempre está atenta a aprovechar las coyunturas que las habilitan a desplegar todo ese poder a su manera”, explicó sobre el tema Jessica Venturi.&nbsp;</p>



<p>En un contexto actual atravesado por reclamos salariales, y hasta acuartelamientos, de diferentes fuerzas provinciales incluidas las santafesinas, no deben pasar inadvertidos estos relatos que nos hablan de una institución transversalmente corrupta, que aprovecha los escenarios de vulnerabilidad para avanzar en el fortalecimiento de su estructura de poder y control. Es importante también señalar que un sueldo de treinta o cuarenta mil pesos no es suficiente para nadie en este contexto, pero el debate sobre las fuerzas de seguridad debe necesariamente girar en torno a su funcionamiento y formación, y no exclusivamente sobre sus condiciones laborales. Hablemos de <strong>sueldos dignos para trabajos dignos.&nbsp;</strong></p>



<p>Un dato de color que nos parece interesante apuntar en este escenario de acuartelamientos fue lo sucedido en Rosario durante los similares episodios ocurridos en 2013. Es que durante los tres días que duró ese reclamo, y con una ciudad desprovista de cuerpo policial, no sucedió ningún homicidio. Obviamente no es posible hablar hoy de desintegrar a las policías, pero sí urge –aún más bajo la virulencia de las manifestaciones de estos días– dar un profundo debate sobre el rol de las fuerzas, su formación, y entonces sí, de sus condiciones laborales.&nbsp;</p>



<p>Sin embargo, es necesario pensar en este entramado de violencias prestándole especial atención al rol de los medios hegemónicos de comunicación y un <strong>discurso que apunta a la criminalización de la pobreza</strong>. Claudia Albornoz reflexionó sobre el mensaje que transmiten los grandes medios: “Cuentan, en definitiva, la noticia que vende, la noticia que se metió como agenda pública en los grandes medios amarillistas, que venden miedo, desconfianza; por eso a veces cuando queremos salir de nuestros barrios la gente nos discrimina”.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img loading="lazy" width="540" height="360" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/img_9856-560x373-1.jpg" alt="" class="wp-image-51489"/></figure></div>



<p>Frente a esta construcción mediática que las y los margina, surgió la revista <em>La Garganta Poderosa </em>como una respuesta de las villas para batallar ese sentido común amparado por los grandes medios. “Fue un gran aprendizaje tener nuestro medio de comunicación, y a través de nuestro medio poder gritar lo que nos pasaba, y lo que tiene que ver con la injusticia social, con la desigualdad, y con este <strong>estigma que se pone sobre la pobreza que muchas veces no desarma sus causas, sino que ataca sus consecuencias”, </strong>cerró Albornoz.</p>



<h2>Santa Fe: semillero de resistencias</h2>



<p>A pesar de que los números alarman, y que la violencia se ha impregnado en muchos aspectos en el cotidiano de las barriadas santafesinas, nos parece fundamental centrar la atención en quienes día a día defienden los derechos a una vida digna, hacen frente a los habituales atropellos del aparato policial, sostienen las ollas populares y fortalecen las comunidades: los defensores y las defensoras comunitarias.&nbsp;</p>



<p>Son, precisamente, activistas que el Estado se esfuerza por invisibilizar, pero que en un contexto de pandemia resultaron cruciales para sostener las situaciones de injusticia que desbordaron en los barrios populares. Sobre esto, apuntó Venturi: <strong>“Lo que salva es la comunidad”, </strong>aunque, al mismo tiempo, nos alertaba del peligro de “caer en romantizar las tareas. Es urgente que estos trabajos de la economía popular sean reconocidos, retribuidos y deben fortalecerse con nuevas políticas públicas; deben incorporarse a la agenda política”.&nbsp;</p>



<p>Podemos decir entonces que frente a las instituciones que amparan y sostienen esta crueldad, nacen también los defensores y defensoras que acompañan y sostienen a las familias de víctimas de violencia narco y policial, empoderan a nuestros pibes y nuestras pibas, hacen del derecho a decidir una realidad, protegen nuestros territorios y fortalecen las economías populares. <strong>Defensores y defensoras de la vida digna y del sueño de un mundo más justo, y mucho menos cruel. </strong></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img loading="lazy" width="720" height="470" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-10-at-20.41.44.jpeg" alt="" class="wp-image-51490" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-10-at-20.41.44.jpeg 720w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-10-at-20.41.44-628x410.jpeg 628w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-10-at-20.41.44-640x418.jpeg 640w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure></div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/santa-fe-entre-la-violencia-uniformada-y-las-construcciones-en-los-territorios/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Triple Crimen: una película y la sonrisa de los pibes siempre presente</title>
		<link>https://marcha.org.ar/triple-crimen-una-pelicula-y-la-sonrisa-de-los-pibes-siempre-presente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Aug 2020 09:56:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine, TV y Streaming]]></category>
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					<description><![CDATA[La película documental Triple Crimen puede verse online hasta el domingo. El film revive el recorrido que hicieron familiares y compañeras y compañeros desde el 1 de enero de 2012, cuando fueron asesinados los jóvenes militantes Jere, Mono y Patóm, en Villa Moreno de Rosario, hasta el juicio que llevó a la banda narco a las cárceles.]]></description>
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<p><em>La película documental Triple Crimen puede verse online hasta el domingo. El film revive el recorrido que hicieron familiares y compañeras y compañeros desde el 1 de enero de 2012, cuando fueron asesinados los jóvenes militantes Jere, Mono y Patóm, en Villa Moreno de Rosario, hasta el juicio que llevó a la banda narco a las cárceles.</em></p>



<p><strong>Por Nadia Fink</strong></p>



<p>El Mono y Jere se ríen a carcajadas. Corte. Jere va entrando a la canchita mientras relata. Cierra mirando a la cámara, con la sonrisa imborrable que aparece siempre en los relatos de quienes lo conocieron. Corte.</p>



<p>Ese comienzo estremece. Impacta verlos vivos, filmándose entre ellos para las redes sociales, en pleno disfrute y compartiendo entre amigos, en la canchita que tiene el ingreso de Villa Moreno, zona sur de Rosario, su lugar de encuentro y donde fueron asesinados aquella noche del 1 de enero de 2012 en la que el barrio cambió para siempre.</p>



<p>La siguiente escena toma la inspección ocular realizada antes del juicio a los asesinos, que tuvo lugar en noviembre y diciembre de 2014, por abogadas y abogados de la querella y la defensa, jueces, fiscales, etc., en esa misma canchita. Las dos caras de un mismo lugar.</p>



<p>A un mes del asesinato de Eduardo Trasante, padre de Jere, comprometido en la lucha por justicia y ex Concejal de la ciudad de Rosario, por lo que es imprescindible repasar esta historia. La película puede verse hasta el domingo en la plataforma de <a href="https://www.colectivodecineastas.com/triple-crimen">Colectivo de Cineastas</a>. Cuando se estrenó en cines, entrevistamos a Rubén Plataneo, su director.</p>



<p><strong>Ciudad de pobres corazones</strong></p>



<p>Rubén Plataneo, oriundo de Rosario, es el director de la película <em>Triple Crimen</em>, que tuvo su estreno en el BAFICI y que se proyectó en Rosario durante diciembre de 2018. Cuando desde <em>Marcha</em> le consultamos qué lo había motivado a rodar este film, nos respondió: “Hace varios años que es conocida, a nivel nacional e internacional, la situación en Rosario sobre la instalación y extensión de bandas de narcotraficantes y también que hay un sistema de complicidad institucional, paraestatal, con participación de distintos estamentos de la policía, de la justicia, del gobierno, que sostienen de distinta manera en su rol y sus instituciones el funcionamiento del narcotráfico. Eso ha significado en los últimos años el índice de asesinatos más alto de la Argentina en toda su historia, que llegó a 360 por año, la mayoría de las víctimas jóvenes menores de 30 años. Eso me fue impresionando fuertemente. Y mientras investigaba toda esta trama complejísima y violentísima del narcotráfico y las muertes, en su mayoría de jóvenes de barrios pobres de Rosario, me encontré con que había un grupo de familiares de víctimas, en este caso de los tres chicos que habían sido asesinado en la villa Moreno, que todos los meses salían a reclamar, hacer marchas, desde su barrio hasta Tribunales, exigiendo justicia para los asesinos de sus hijos”.</p>



<p>Y es acá donde vuelve a aparecer la canchita como escenario: ese entramado de narcotráfico que incluye connivencias policiales, estatales y judiciales es el que llevó a que Claudio “Mono” Suárez, Jeremías “Jere” Trasante y Adrián “Patóm” Rodríguez fueran asesinados en el lugar donde celebraban el año nuevo con amigos. Las balas llegaron de parte de una banda narco liderada por Sergio “El Quemado” Rodríguez y compuesta por Brian Sprío, Manuel Delgado y Mauricio Palavecino. Buscaban a quien había baleado al “Quemadito” Rodríguez, hijo del mandamás de la banda, esa misma noche, y que se encontraba internado fuera de peligro. Hacia Villa Moreno fueron, en su Kangoo verde, con armas de alto calibre. Sin mediar preguntas, dispararon contra los tres y contra Moki, único sobreviviente. “No eran soldaditos de nadie”, se esforzaba por explicar Lita, mamá de Mono, cuando al otro día, sin haber enterrado aún a un hijo que se murió en los brazos, la prensa oficial hablaba de “ajuste de cuentas” y de que los pibes “tenían antecedentes”. Allí, en esos banquitos que ya no están, al costado de esos árboles donde Keko, hermano de Mono, señala los agujeros de bala que quedaron como testigos silenciosos, familiares de cada uno de los chicos reconstruye esa nota y revive la sorpresa y el espanto que tiñó el barrio.</p>



<p>El boom inmobiliario en la ciudad de la provincia que tiene el 80% de la producción de la soja del país (donde la construcción ha sido banco fiel de los excedentes del negocio), el crecimiento de las propiedades de lujo en una ciudad con serios problemas habitacionales y un 50% de la población con problemas de vivienda, el puerto como lugar de ingreso para experimentos de narcotráfico, los búnker que se propagaron como los ladrillos para los sojeros, la plata contante y sonante generada por las drogas y la trata son el marco en el que se dio el Triple Crimen. Y por eso Plataneo elije contar esas aristas de Rosario a partir del relato de periodistas como Carlos del Frade y José Maggi que relatan estos puntos de contacto, pero también describen la necesaria connivencia policial para que el narcotráfico siga avanzando.</p>



<p>Pero también el relato cuenta con los testimonios de Carlos Varela, abogado defensor del Quemado Rodríguez –y reconocido defensor de narcos en la Ciudad–, y el ex ministro de seguridad de la provincia de Santa Fe, Raúl Lamberto, quien asumió en junio de 2012, luego de que Leandro Corti debiera renunciar tras los numerosos asesinatos y de las denuncias de complicidad de las fuerzas de seguridad con los narcotraficantes y barrabravas. Y es allí donde el ojo toma partido, donde la mirada del director retoma lo que relataba al principio y elije cómo contar. Estos testimonios, a diferencia de los de los familiares de las víctimas que cuentan desde el barrio y la calle, se realizan en despachos y edificios de categoría. Lugares que, por cierto, habitan a diario funcionarios y abogados. Los planos enfocan manos nerviosas, cuerpos en tensión, palabras que son un relato. Hay algo de actuación, de puesta en escena que atraviesa estas escenas, al igual que las tomadas durante el juicio, donde fue único equipo audiovisual que lo registró.</p>



<p>Así cuenta Plataneo sobre esa etapa, que ocupa un tercio del film: “Lo filmamos de un modo bastante particular: están en juego los personajes, sus rostros, hay un paisaje interior que tienen una tonalidad totalmente diferente al resto. Los personajes están actuando un rol en esa puesta en escena que descubrimos ahí, que además nos permitió conocer mucho más física y directamente, mirándonos frente a frente, la intimidad de la banda narco, y la relación con los abogados, con la policía, con los jueces, con los fiscales. Con los familiares de los asesinos y las víctimas juntos, en la misma sala”. Esos personajes de los que habla Plataneo parecen ser “los otros”. Pero en este caso, “el otro” no es quien suelen tomar los poderes y los medios de comunicación hegemónico. El otro es aquel que fue a invadir el barrio, el que se sienta en el banquillo de los acusados y no habla y mira con superioridad, o quien defiende a bandas narcos y le pide al único sobreviviente de la tragedia que tome el arma con el que asesinaron a sus amigos con la misma naturalidad con la que declara la inocencia de los asesinos en serie.</p>



<p><strong>Ciudad de locos corazones&nbsp;</strong></p>



<p>Pero en el inicio hay una historia: la lucha que nació el día que asesinaron a los pibes y que Movimiento 26 de Junio, donde militaban Jere, Mono y Patóm, se puso al hombro junto con algunos familiares.</p>



<p>Y así como el relato de las familias va trazando el rompecabezas (que, por cierto, también es el film) para reconstruir el asesinato, las vidas y algunas anécdotas de los pibes (que tenían apenas entre 17 y 21 años), la lucha que iniciaron y que terminó en un juicio histórico; también está el otro relato que fue pura acción: las numerosas marchas y festivales, la vigilia previa al juicio y la instalación de una carpa en las puertas de los Tribunales para recordale a la justicia de adentro que afuera había muchas personas organizadas velando por la memoria de los pibes.</p>



<p>En el medio, ese rompecabezas que va armando Plataneo es una pregunta en voz alta (con su voz en off), es la reflexión sobre la ciudad y sobre la pibada como sector más vulnerable a la desidia estatal, es un ir haciendo que se comparte con el público. “Para los familiares, fundamentalmente para los padres, los amigos, compañeros, toda esta pelea de tres años y el juicio, significó una etapa que cambió sus vidas para siempre: debieron salir de su cotidianeidad y salir a la calle, a organizar movilizaciones, a encarar a los medios, que es una tarea dificilísima, a defender el buen nombre de sus hijos y reclamar justicia. Incluso, tuvieron que vincularse con otros familiares de víctimas similares… Yo fui percibiendo esa transformación que los padres estaban viviendo concretamente durante todo ese tiempo: por eso me decidí inmediatamente a filmar, en la canchita pero también en la cotidianeidad del barrio”, nos cuenta el director.</p>



<p>El juicio, que finalizó el 5 de diciembre de 2014, condenó a los cuatro imputados: Sergio Rodríguez, 32 años de prisión por considerarlo coautor penalmente responsable de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y participación de un menor; Brian Sprío, 33 años de prisión, por considerarlo coautor y que concurre a su vez con tenencia de estupefacientes con fines de comercialización; Daniel Delgado, 30 años, como coautor y Mauricio Palavecino, 24 años de prisión por considerarlo partícipe necesario del delito de homicidio. Adentro y afuera, hubo un desahogo sin fin. Sin embargo, la Cámara de Apelaciones en lo penal bajó algunas penas el 5 de septiembre de 2015 y absolvió a Brian Sprío. Adentro y afuera la bronca estuvo presente.</p>



<p>Los pasillos, el barrio, las casas que habitaron Jere, Mono y Patóm, los perros que rondan Moreno, la canchita (que luego de todas esa larga lucha hoy fue restaurada y que volvió a ser lugar de encuentro permanente donde se disputan torneos de fútbol infantil, funciona una colonia de vacaciones, etc.), los sonidos: la música que sale de las casas, los saludos con vecinas y vecinos, los ladridos, las motos, los gritos de las pibas y pibes que juegan… El film retrata los destellos de una cotidianeidad interrumpida. Pero también los caminos recorridos para conseguir justicia. Es una película en la que los buenos triunfan aunque el sabor es amargo porque los pibes no vuelven.</p>



<p>Jere camina por la calle del costado de la canchita, la misma en la que estaba su casa. Corte. Doblan y por Pte. Quintana está llegando Patóm en moto. Primer plano de Patóm. La música apaga las voces. El plano se funde y la sonrisa que les ocupa toda la cara nos queda en la retina como un recuerdo imborrable.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/triple-crimen-una-pelicula-y-la-sonrisa-de-los-pibes-siempre-presente/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Triple Crimen de Rosario: un aniversario, una película y la sonrisa de los pibes siempre presente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jan 2018 23:53:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[1 de enero]]></category>
		<category><![CDATA[Jere Mono y Patom]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
		<category><![CDATA[Rosario]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Nadia Fink. A seis años del asesinato de los jóvenes militantes Jere, Mono y Patóm, en Villa Moreno de Rosario, la película documental Triple Crimen revive el recorrido que hicieron familiares y compañeras y compañeros desde el 1 de enero de 2012 hasta el juicio que llevó a la banda narco a las cárceles. [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="t pg-1m0 pg-1x1 pg-1h2 pg-1y1 pg-1ff1 pg-1fs0 pg-1fc0 pg-1sc0 pg-1ls0 pg-1ws0">
<p><strong>Por Nadia Fink.</strong></p>
<p><em>A seis años del asesinato de los jóvenes militantes Jere, Mono y Patóm, en Villa Moreno de Rosario, la película documental Triple Crimen revive el recorrido que hicieron familiares y compañeras y compañeros desde el 1 de enero de 2012 hasta el juicio que llevó a la banda narco a las cárceles.</em></p>
<p>El Mono y Jere se ríen a carcajadas. Corte. Jere va entrando a la canchita mientras relata. Cierra mirando a la cámara, con la sonrisa imborrable que aparece siempre en los relatos de quienes lo conocieron. Corte.</p>
<p>Ese comienzo estremece. Impacta verlos vivos, filmándose entre ellos para las redes sociales, en pleno disfrute y compartiendo entre amigos, en la canchita que tiene el ingreso de Villa Moreno, zona sur de Rosario, su lugar de encuentro y donde fueron asesinados aquella noche del 1 de enero de 2012 en la que el barrio cambió para siempre.</p>
<p>La siguiente escena toma la inspección ocular realizada antes del juicio a los asesinos, que tuvo lugar en noviembre y diciembre de 2014, por abogadas y abogados de la querella y la defensa, jueces, fiscales, etc., en esa misma canchita. Las dos caras de un mismo lugar.</p>
<p><strong>Ciudad de pobres corazones</strong></p>
<p>Rubén Plataneo, oriundo de Rosario, es el director de la película Triple Crimen, que tuvo su estreno en el BAFICI y que se proyectó en Rosario durante diciembre pasado. Cuando desde Marcha le consultamos qué lo había motivado a rodar este film, nos respondió: “Hace varios años que es conocida, a nivel nacional e internacional, la situación en Rosario sobre la instalación y extensión de bandas de narcotraficantes y también que hay un sistema de complicidad institucional, paraestatal, con participación de distintos estamentos de la policía, de la justicia, del gobierno, que sostienen de distinta manera en su rol y sus instituciones el funcionamiento del narcotráfico. Eso ha significado en los últimos años el índice de asesinatos más alto de la Argentina en toda su historia, que llegó a 360 por año, la mayoría de las víctimas jóvenes menores de 30 años. Eso me fue impresionando fuertemente. Y mientras investigaba toda esta trama complejísima y violentísima del narcotráfico y las muertes, en su mayoría de jóvenes de barrios pobres de Rosario, me encontré con que había un grupo de familiares de víctimas, en este caso de los tres chicos que habían sido asesinado en la villa Moreno, que todos los meses salían a reclamar, hacer marchas, desde su barrio hasta Tribunales, exigiendo justicia para los asesinos de sus hijos”.</p>
<p>Y es acá donde vuelve a aparecer la canchita como escenario: ese entramado de narcotráfico que incluye connivencias policiales, estatales y judiciales es el que llevó a que Claudio “Mono” Suárez, Jeremías “Jere Trasante” y Adrián “Patóm” Rodríguez fueran asesinados en el lugar donde celebraban el año nuevo con amigos. Las balas llegaron de parte de una banda narco liderada por Sergio “El Quemado” Rodríguez y compuesta por Brian Sprío, Manuel Delgado y Mauricio Palavecino. Buscaban a quien había baleado al “Quemadito” Rodríguez, hijo del mandamás de la banda, esa misma noche, y que se encontraba internado fuera de peligro. Hacia Villa Moreno fueron, en su Kangoo verde, con armas de alto calibre. Sin mediar preguntas, dispararon contra los tres y contra Moki, único sobreviviente. “No eran soldaditos de nadie”, se esforzaba por explicar Lita, mamá de Mono, cuando al otro día, sin haber enterrado aún a un hijo que se murió en los brazos, la prensa oficial hablaba de “ajuste de cuentas” y de que los pibes “tenían antecedentes”. Allí, en esos banquitos que ya no están, al costado de esos árboles donde Keko, hermano de Mono, señala los agujeros de bala que quedaron como testigos silenciosos, familiares de cada uno de los chicos reconstruye esa nota y revive la sorpresa y el espanto que tiñó el barrio.</p>
<p>El boom inmobiliario en la ciudad de la provincia que tiene el 80% de la producción de la soja del país (donde la construcción ha sido banco fiel de los excedentes del negocio), el crecimiento de las propiedades de lujo en una ciudad con serios problemas habitacionales y un 50% de la población con problemas de vivienda, el puerto como lugar de ingreso para experimentos de narcotráfico, los búnker que se propagaron como los ladrillos para los sojeros, la plata contante y sonante generada por las drogas y la trata son el marco en el que se dio el Triple Crimen. Y por eso Plataneo elije contar esas aristas de Rosario a partir del relato de periodistas como Carlos del Frade y José Maggi que relatan estos puntos de contacto, pero también describen la necesaria connivencia policial para que el narcotráfico siga avanzando.</p>
<p>Pero también el relato cuenta con los testimonios de Carlos Varela, abogado defensor del Quemado Rodríguez –y reconocido defensor de narcos en la Ciudad–, y el ex ministro de seguridad de la provincia de Santa Fe, Raúl Lamberto, quien asumió en junio de 2012, luego de que Leandro Corti debiera renunciar tras los numerosos asesinatos y de las denuncias de complicidad de las fuerzas de seguridad con los narcotraficantes y barrabravas. Y es allí donde el ojo toma partido, donde la mirada del director retoma lo que relataba al principio y elije cómo contar. Estos testimonios, a diferencia de los de los familiares de las víctimas que cuentan desde el barrio y la calle, se realizan en despachos y edificios de categoría. Lugares que, por cierto, habitan a diario funcionarios y abogados. Los planos enfocan manos nerviosas, cuerpos en tensión, palabras que son un relato. Hay algo de actuación, de puesta en escena que atraviesa estas escenas, al igual que las tomadas durante el juicio, donde fue único equipo audiovisual que lo registró.</p>
<p>Así cuenta Plataneo sobre esa etapa, que ocupa un tercio del film: “Lo filmamos de un modo bastante particular: están en juego los personajes, sus rostros, hay un paisaje interior que tienen una tonalidad totalmente diferente al resto. Los personajes están actuando un rol en esa puesta en escena que descubrimos ahí, que además nos permitió conocer mucho más física y directamente, mirándonos frente a frente, la intimidad de la banda narco, y la relación con los abogados, con la policía, con los jueces, con los fiscales. Con los familiares de los asesinos y las víctimas juntos, en la misma sala”. Esos personajes de los que habla Plataneo parecen ser “los otros”. Pero en este caso, “el otro” no es quien suelen tomar los poderes y los medios de comunicación hegemónico. El otro es aquel que fue a invadir el barrio, el que se sienta en el banquillo de los acusados y no habla y mira con superioridad, o quien defiende a bandas narcos y le pide al único sobreviviente de la tragedia que tome el arma con el que asesinaron a sus amigos con la misma naturalidad con la que declara la inocencia de los asesinos en serie.</p>
<p><strong>Ciudad de locos corazones </strong></p>
<p>Pero en el inicio hay una historia: la lucha que nació el día que asesinaron a los pibes y que Movimiento 26 de Junio, donde militaban Jere, Mono y Patóm, se puso al hombro junto con algunos familiares.</p>
<p>Y así como el relato de las familias va trazando el rompecabezas (que, por cierto, también es el film) para reconstruir el asesinato, las vidas y algunas anécdotas de los pibes (que tenían apenas entre 17 y 21 años), la lucha que iniciaron y que terminó en un juicio histórico; también está el otro relato que fue pura acción: las numerosas marchas y festivales, la vigilia previa al juicio y la instalación de una carpa en las puertas de los Tribunales para recordale a la justicia de adentro que afuera había muchas personas organizadas velando por la memoria de los pibes.</p>
<p>En el medio, ese rompecabezas que va armando Plataneo es una pregunta en voz alta (con su voz en off), es la reflexión sobre la ciudad y sobre la pibada como sector más vulnerable a la desidia estatal, es un ir haciendo que se comparte con el público. “Para los familiares, fundamentalmente para los padres, los amigos, compañeros, toda esta pelea de tres años y el juicio, significó una etapa que cambió sus vidas para siempre: debieron salir de su cotidianeidad y salir a la calle, a organizar movilizaciones, a encarar a los medios, que es una tarea dificilísima, a defender el buen nombre de sus hijos y reclamar justicia. Incluso, tuvieron que vincularse con otros familiares de víctimas similares… Yo fui percibiendo esa transformación que los padres estaban viviendo concretamente durante todo ese tiempo: por eso me decidí inmediatamente a filmar, en la canchita pero también en la cotidianeidad del barrio”, nos cuenta el director.</p>
<p>El juicio, que finalizó el 5 de diciembre de 2014, condenó a los cuatro imputados: Sergio Rodríguez, 32 años de prisión por considerarlo coautor penalmente responsable de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y participación de un menor; Brian Sprío, 33 años de prisión, por considerarlo coautor y que concurre a su vez con tenencia de estupefacientes con fines de comercialización; Daniel Delgado, 30 años, como coautor y Mauricio Palavecino, 24 años de prisión por considerarlo partícipe necesario del delito de homicidio. Adentro y afuera, hubo un desahogo sin fin. Sin embargo, la Cámara de Apelaciones en lo penal bajó algunas penas el 5 de septiembre de 2015 y absolvió a Brian Sprío. Adentro y afuera la bronca estuvo presente.</p>
<p>Los pasillos, el barrio, las casas que habitaron Jere, Mono y Patóm, los perros que rondan Moreno, la canchita (que luego de todas esa larga lucha hoy fue restaurada y que volvió a ser lugar de encuentro permanente donde se disputan torneos de fútbol infantil, funciona una colonia de vacaciones, etc.), los sonidos: la música que sale de las casas, los saludos con vecinas y vecinos, los ladridos, las motos, los gritos de las pibas y pibes que juegan… El film retrata los destellos de una cotidianeidad interrumpida. Pero también los caminos recorridos para conseguir justicia. Es una película en la que los buenos triunfan aunque el sabor es amargo porque los pibes no vuelven.</p>
<p>Jere camina por la calle del costado de la canchita, la misma en la que estaba su casa. Corte. Doblan y por Pte. Quintana está llegando Patóm en moto. Primer plano de Patóm. La música apaga las voces. El plano se funde y la sonrisa que les ocupa toda la cara nos queda en la retina como un recuerdo imborrable.</p>
</div>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/triple-crimen-de-rosario-un-aniversario-una-pelicula-y-la-sonrisa-de-los-pibes-siempre-presente/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Se estrena la película documental sobre el Triple Crimen de Rosario</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Apr 2017 04:50:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine, TV y Streaming]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
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					<description><![CDATA[Será en el marco del BAFICI, festival internacional de cine. Conversamos con su realizador, Rubén Plataneo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Nadia Fink</strong></p>
<p><em>Será en el marco del BAFICI, festival internacional de cine. Conversamos con su realizador, Rubén Plataneo, sobre el reflejo de los asesinatos de tres jóvenes en la ciudad de Santa Fe y la lucha que llevó a una banda narco a un juicio histórico.</em></p>
<p>La cámara sigue el cartel que se erige en la canchita de la Agrupación Infantil Oroño, ingresa a un pasillo tras los pasos de un familiar y camina por la calle acompañando la charla de otros, en Villa Moreno. También es testigo, esa misma cámara, de un juicio que sentó en el banquillo de los acusados a una banda narco, y de las antorchas, y de los pedidos de justicia.</p>
<p>Todo eso se refleja en los avances de la película documental <em>Triple Crimen, </em>que da cuenta de los asesinatos de Jere, Mono y Patom (Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez), del Movimiento 26 de Junio, el 1 de enero de 2012, y del camino recorrido hasta el juicio de diciembre de 2015. Antes de su estreno internacional en el próximo festival BAFICI, en Buenos Aires, en la categoría Derechos Humanos, conversamos con el realizador rosarino Rubén Plataneo.</p>
<p><strong>-¿Por qué decidieron afrontar el proyecto de <em>Triple Crimen</em>?</strong></p>
<p>-Hace varios años que es conocida, a nivel nacional e internacional, la situación en Rosario sobre la instalación y extensión de bandas de narcotraficantes y también que hay un sistema de complicidad institucional, paraestatal, con participación de distintos estamentos de la policía, de la justicia, del gobierno, que sostienen de distinta manera en su rol y sus instituciones el funcionamiento del narcotráfico. Eso ha significado en los últimos años el índice de asesinatos más alto de la Argentina en toda su historia, que llevó a 360 asesinatos por año, la mayoría de las víctimas jóvenes menores de 30 años. Eso me fue impresionando fuertemente. Y mientras investigaba toda esta trama complejísima y violentísima del narcotráfico y las muertes, en su mayoría de jóvenes de barrios pobres de Rosario, me encontré con que había un grupo de familiares de víctimas, en este caso de los tres chicos que habían sido asesinado en la villa Moreno, que todos los meses salían a reclamar, hacer marchas, desde su barrio hasta Tribunales, exigiendo justicia para los asesinos de sus hijos.</p>
<p><strong>-¿Qué creés que significó para Rosario el asesinato de Jere, Mono y Patom?</strong></p>
<p>-Este fue un proceso que duró poco más de tres años, hasta que se llegó al juicio. Pero en ese tránsito se logró la modificación del sistema legal de la provincia: a partir del triple crimen hay juicio oral y público para muchas causas, y este fue el primero en la historia de la justicia de Santa Fe.</p>
<p>De ahí el significado que tuvo el juicio y la lucha previa e los familiares y compañeros para exigir justicia, que se transformó en el caso emblemático en la ciudad de Rosario, luego de tantos años de matanzas constantes en las calles.</p>
<p>A partir de ahí la gran cantidad de la población pudo darse cuenta de que era falasa la información constante que desde los estados oficiales, sea Policía, justicia, gobierno o prensa, se decía respecto de la gran cantidad de muertes por “ajuste de cuentas entre bandas”</p>
<p>&#8211;<strong>Estando tan cerca en todas las instancias, ¿qué cambios y situaciones fuiste percibiendo en familiares, compañeras y compañeros desde el 1 de enero de 2012?</strong></p>
<p>-Para los familiares, fundamentalmente para los padres, los amigos, compañeros, toda esta pelea de tres años y el juicio, significó una etapa que cambió sus vidas para siempre: debieron salir de su cotidianeidad y salir a la calle, a organizar movilizaciones, a encarar a los medios, que es una tarea dificilísima, a defender el buen nombre de sus hijos y reclamar justicia. Incluso, tuvieron que vincularse con otros familiares de víctimas similares… Yo fui percibiendo esa transformación que los padres estaban viviendo concretamente durante todo ese tiempo: por eso me decidí inmediatamente a filmar, en la canchita pero también en la cotidianeidad del barrio.</p>
<p>Hoy el Club Infantil Deportivo Oroño es un lugar con muchísima vida, que fue atropellado por la policía y las bandas narcos durante varios años y que ahora la población del lugar lo ha ido recuperando.</p>
<p><strong>-¿Cómo fue la filmación de la instancia del juicio, teniendo en cuenta que fue el primero en el que había una banda narco sentada en el banquillo de los acusados?</strong></p>
<p>Al juicio en sí, que ocupa un tercio de la película, fuimos el único equipo audiovisual que lo registró. Fueron meses de filmación y de profundizar en todos los aspectos de la situación que había atravesado el juicio: conocimiento de expedientes, personajes.</p>
<p>Lo filmamos además de un modo bastante particular: están en juego los personajes, sus rostros, hay un paisaje interior que tienen una tonalidad totalmente diferente al resto. Los personajes están actuando un rol en esa puesta en escena que descubrimos ahí, que además nos permitió conocer mucho más física y directamente, mirándonos frente a frente, la intimidad de la banda narco, y la relación con los abogados, con la policía, con los jueces, con los fiscales. Con los familiares de los asesinos y las víctimas juntos, en la misma sala. Y además, con una carpa montada afuera por los familiares, compañeras y compañeros, que hacían una vigilia durante todo ese tiempo; y que realizaron marchas periódicas. Ese caso emblemático fue una explosión social que derivó en un acto de justicia legal.</p>
<p>No sólo se modificaron estructuras, sino que se cambió muchísimo la vida de los personajes que retratamos en la película: los familiares, los abogados, los periodistas, los Ministros, que incluso ya no están.</p>
<p>Las proyecciones de Triple Crimen serán este el viernes 21 de abril a las 20.30 en la sala 5 del Village Recoleta, el sábado 22 a las 15 horas en el mismo lugar, y el martes 25 de abril a las 15.40 en el Village Caballito.</p>
<p><strong>Adelanto de la película: <a href="https://vimeo.com/210539040">https://vimeo.com/210539040</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/35320-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La justicia interpelada: vigilia y presentación a la Corte por Triple Crimen</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-justicia-interpelada-vigilia-y-presentacion-a-la-corte-por-triple-crimen/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Sep 2015 03:05:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[el país]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Rosario]]></category>
		<category><![CDATA[triple crimen]]></category>
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					<description><![CDATA[En Rosario, luego de la absolución de uno de los asesinos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Fernando Sierra y Nadia Fink / Foto: Marita Maritas</strong></p>
<p><em>A las 10 de la mañana, y luego de una noche de vigilia en las puertas de los Tribunales rosarinos, familiares, compañeros y amigos de Jere, Mono y Patóm presentan un recurso de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Santa Fe.</em></p>
<p>“Creo que esta ira y esta bronca nos volvió a encender la mecha y vamos a tener que seguir luchando”. Son palabras de Lita Gómez, madre de Claudio “Mono” Suárez, una de las víctimas del Triple Crimen de Villa Moreno, ocurrido el 1 de enero de 2012. La ira y la bronca llegaron de la mano de la reducción de penas a dos de los acusados y la <a href="http://www.marcha.org.ar/la-justicia-lejos-del-pueblo-rebaja-de-penas-y-absolucion-por-el-triple-crimen-en-rosario/">sorpresiva absolución de Brian “Pescadito” Sprío</a>, condenado a 28 años de cárcel. La decisión de la Cámara de Apelaciones, compuesta por Geordina Depetris, Daniel Acosta y Adolfo Prunotto Laborde, del pasado 31 de agosto es lo que se pretende revertir con este recurso.</p>
<p>Respecto de la absolución de Sprío, sostiene Lita: “Más que nada me dio bronca el argumento, porque dicen, más que nada, que es muy joven… ¿y los chicos qué? Jere tenía 16 años… el Mono y el Patón, 20; ellos tampoco tenían derecho a morir tan jóvenes. La lucha que se viene es por la justicia que queremos…”. Cuenta esto en el transcurso de la vigilia que, una vez más, realizan frente a las puertas de Tribunales. Desde las 19 de ayer hubo un acto, música en vivo y el acercamiento de otros familiares de víctimas de la ciudad de Rosario y alrededores.</p>
<p>Es que la lucha por “los pibes”, como llaman cariñosamente a sus chicos, trascendió a sus familias, sus amigos, e incluso a sus compañeros de militancia del Movimiento 26 de Junio-FPDS y Giros, que hoy confluyen en el Frente Ciudad Futura. Eduardo Trasante es el padre de Jeremías, y de Jairo, quien también fue asesinado en febrero de 2014, y habla de la trascendencia de este caso para la provincia: “A veces viajan kilómetros familias que no son las nuestras, que no son nuestras víctimas, pero tenemos que abrazarnos para alcanzar resultados que fallen a favor de cada causa, pero que impacten también para la posteridad. Yo camino por eso en Rosario: camino por justicia para Jere, Mono y Patóm, y para mi hijo Jairo, pero también pensando en un montón de otra gente que está detrás de mí, y que tal vez no tenga la posibilidad que nosotros tenemos, que somos escuchados, que nos prestan atención, que hacemos ruido”.</p>
<p>Algo de eso se trata lo de “justicia interpelada”, como decidieron titular a la jornada de ayer, y explican en el comunicado: “‘La justicia interpelada’ es mucho más que un slogan, una consigna. Es la expresión más fiel de nuestra voluntad política, que hasta acá se ha mostrado inconmovible, y que así permanecerá hasta lograr algo tan simple como esquivo por estos suelos: ¡Justicia!”.</p>
<p><strong>“Que las cosas que pasan adentro de los tribunales podamos sacarlas a la calle”</strong></p>
<p>Pedro “Pitu” Salinas era compañero de los pibes y es hoy Concejal electo de la ciudad. Respecto de la presentación del recurso de inconstitucionalidad, cuenta cómo se llegó a esa instancia: “La presentación ante la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe se da porque ya no hay más instancias de apelación, entonces lo que queda es recurrir. Lo que tenemos que demostrar ahí es que este espacio de segunda instancia violenta derechos constitucionales adquiridos por parte de las víctimas en este caso. En ese sentido, lo que entendemos, a partir de la lectura del fallo de segunda instancia, es que incurre en arbitrariedades fácticas al momento de no valorar mucho del caudal probatorio que se ha presentado en la instancia de la audiencia oral”. Lo que en diciembre de 2014 había sido un fallo histórico para la castigada ciudad de Rosario, se oscureció con la resolución en segunda instancia. Ese es otro de los factores que destaca Salinas: “Como planteo de fondo, seguimos diciendo que el fallo conlleva una gravedad institucional, dado que el caso despertó un seguimiento de amplios sectores de la ciudadanía porque auspició como develamiento de causas estructurales de la crisis de violencia y de seguridad pública que hoy azota a la ciudad de Rosario. Entonces, en ese sentido, también consideramos que es un argumento para que se dictamine la admisibilidad de este recurso”.</p>
<p>En ese sentido, interpelar a la justicia se trata de sacarla de los cómodos sillones y los oscuros pasillos para ponerla a consideración de la ciudadanía. “Hoy lo que intentamos hacer es insistir una vez más en este modo peculiar que encontramos de construir la justicia, que tiene que ver precisamente con interpelarla, con que cada una de las actuaciones en cada uno de los procesos pueda ser objeto de reproche público o no. Que las cosas que pasan adentro de los tribunales, que por lo general quedan subsumidas en los pasillos sombríos, podamos sacarlas a la calle, podamos darlas a conocer al conjunto de la ciudadanía para que eso merezca un reproche o no”, afirma el Concejal de Frente Ciudad Futura.</p>
<p>Las expectativas, como la fuerza para seguir luchando, siguen intactas en ellas y ellos. “Creo que algo extraordinario tiene que ocurrir… así como lo vimos el año pasado en <a href="http://www.marcha.org.ar/fue-justicia-todos-condenados/">un dictamen que fue histórico para la provincia</a>, creo que también puede haber un caso de revés histórico en esto. Hay mucho trabajo por hacer, hay que meterle muchas ganas, siempre digo que mucha fe… pero no sólo en cuanto a lo que Dios puede hacer, sino también en cuanto a todo lo que se viene haciendo desde nosotros”, afirma el Pastor Trasante.</p>
<p>Si hay algo que siempre hicieron en este camino es reforzar la idea de búsqueda de justicia y no de venganza, como aquellas balas de una venganza equivocada que alcanzaron a sus pibes. “Un fuerte revés para esta larga lucha por justicia que en todo momento apostó a recorrer los caminos institucionales, que jamás, ni por un segundo, deliberó la venganza”, explican desde el comunicado cuando hablan del vergonzoso fallo de la Cámara de apelaciones. Una nueva presentación en tribunales, una lucha que sigue y una expectativa que se renueva. O, en las sinceras palabras de Lita: “Como no somos agresivos, vamos a luchar con amor otra vez, por la justicia, por nuestros pibes, por todos”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-justicia-interpelada-vigilia-y-presentacion-a-la-corte-por-triple-crimen/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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