<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>trigo transgénico &#8211; Marcha</title>
	<atom:link href="https://marcha.org.ar/tag/trigo-transgenico/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Tue, 20 Jul 2021 18:10:47 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-AR</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.13</generator>

<image>
	<url>https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/05/cropped-FAV_ICON-1-32x32.png</url>
	<title>trigo transgénico &#8211; Marcha</title>
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>La aprobación del primer trigo transgénico del mundo es argentina</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-aprobacion-del-primer-trigo-transgenico-del-mundo-es-argentina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 May 2021 14:22:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[biodiversidad]]></category>
		<category><![CDATA[Nicolás Esperante]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[trigo transgénico]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=53031</guid>

					<description><![CDATA[Ya está disponible para su descarga libre el informe de Fernando Frank para Acción por la Biodiversidad “El pan en manos de las corporaciones”. Un análisis del proceso de aprobación y las posibles consecuencias de la siembra comercial de trigo transgénico y el uso masivo de agrotóxicos en la producción de nuestro pan. Repasamos los [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="StoryFull-intro StoryFull-width">
<div class="ezxmltext">
<p class=" text-JUSTIFY"><em>Ya está disponible para su descarga libre el informe de Fernando Frank para Acción por la Biodiversidad “El pan en manos de las corporaciones”. Un análisis del proceso de aprobación y las posibles consecuencias de la siembra comercial de trigo transgénico y el uso masivo de agrotóxicos en la producción de nuestro pan. Repasamos los elementos clave de este documento, imprescindible para comprender qué significa la aprobación y qué consecuencias traerá que el pan (alimento fundamental de nuestros pueblos) sea producido a partir de organismos genéticamente modificados.</em></p>
</div>
</div>
<div class="StoryFull-body">
<div class="ezxmltext">
<p class=" text-JUSTIFY"><b>Por Nicolás Esperante para <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.biodiversidadla.org/Amenazas/TRIGO-TRANSGENICO-HB4-EN-ARGENTINA/La-aprobacion-del-primer-trigo-transgenico-del-mundo-es-argentina">Biodiversidad</a></span></b></p>
<p class=" text-JUSTIFY">En octubre de 2020, los medios confirmaban una noticia que ya se temía desde hacía tiempo: la aprobación del trigo HB4, de la empresa Bioceres. Apenas unos meses después de que el <a href="https://www.tiempoar.com.ar/nota/alberto-fernandez-la-expropiacion-de-vicentin-es-un-paso-hacia-la-soberania-alimentaria" target="_blank" rel="noopener">presidente anunciara</a> que la expropiación de Vicentin (de la que se retractaba días después) era un paso hacia la <i>soberanía alimentaria</i>, <a href="https://viacampesina.org/es/quignifica-soberanalimentaria/" target="_blank" rel="noopener">este término</a> regresaba con fuerza a la agenda pública al conocerse que Argentina sería el primer país del mundo en aprobar un evento transgénico de este cultivo, fundamental para la alimentación de nuestros pueblos.</p>
<p class=" text-JUSTIFY">La aprobación del HB4 sumaría al trigo a los otros tres cultivos transgénicos que ya se producen masivamente en el país: soja, maíz y algodón. La principal diferencia radica en que estos otros cultivos se utilizan para fabricar productos de consumo indirecto: alimento para animales, jarabe de alta fructosa (endulzante presente en la mayoría de los alimentos ultraprocesados), productos textiles sanitarios, etc. Es decir, llegan al consumo humano de forma indirecta. El trigo, en cambio (en tanto base del pan, alimento primordial) sería el primero en producirse para el consumo directo por parte del ser humano. En el caso de la región, esto se agrava por la cantidad de trigo incluida en la dieta de nuestros pueblos. En el informe se indica que “<i><b>el trigo es consumido, en promedio, en cantidades que superan los 85 kg por persona por año</b></i><i>. Este número muestra cómo, por nuestra cultura, historia y economía, nuestra población consume mucho más trigo, en promedio, que casi todas las culturas del mundo</i>”.</p>
<p class=" text-JUSTIFY">El <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.biodiversidadla.org/Amenazas/TRIGO-TRANSGENICO-HB4-EN-ARGENTINA/Informe-1-El-pan-en-manos-de-las-corporaciones" target="_blank" rel="noopener">informe</a></span> destaca también que el HB4 se promociona simplemente como “un nuevo trigo resistente a la sequía”, evitando cualquier referencia a su resistencia a agrotóxicos. En este caso, el cultivo es resistente al herbicida <i>glufosinato de amonio</i>, más nocivo incluso que el conocido glifosato. El <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.biodiversidadla.org/Atlas" target="_blank" rel="noopener">Atlas del agronegocio transgénico en el Cono Sur</a></span> explica que los cultivos transgénicos, insertados en la región en la década de 1990, tienen como principal característica la resistencia a productos químicos fabricados por las mismas empresas que desarrollan las semillas modificadas genéticamente, y que producen efectos nocivos tanto en los propios cultivos como en el medio ambiente: suelos, agua, cultivos aledaños y poblaciones cercanas sufren envenenamiento por pesticidas y herbicidas fabricados por las mismas empresas (y en muchos casos, con los mismos principios activos) que desarrollaron las armas químicas aplicadas en las guerras del siglo XX, como el agente naranja. Los resultados son tan trágicos como elocuentes, y muestran notables aumentos en casos de cáncer, malformaciones, mortalidad infantil, abortos espontáneos y otras graves enfermedades. En este sentido, el informe es claro: “<i><b>La liberación comercial del trigo transgénico traerá graves consecuencias. La masificación del cultivo implicará una mayor exposición a agrotóxicos, principalmente al glufosinato de amonio, que crecerá en presencia en aire, aguas, suelos y alimentos</b></i>”.</p>
<p class=" text-JUSTIFY">La aprobación de este trigo se da también en un marco de irregularidad. La Conabia (Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria), un ente mixto formado tanto por funcionarios públicos como por empresarios, tiene la función de <i>asesorar</i> al Estado en cuestiones de Organismos Genéticamente Modificados (OGM). <b>Hasta 2020, el Estado había aceptado todos los eventos aprobados por Conabia, menos los de trigo. Ese parecía ser el límite. Hasta ahora.</b> Tras años de intenso lobby por parte de empresarios, periodistas e investigadorxs funcionales al agronegocio, el Ministerio de Agricultura aceptó, finalmente, la aprobación del trigo HB4 que la Conabia había sugerido en 2015.</p>
<p class=" text-JUSTIFY">Sin embargo, la aprobación definitiva queda sujeta a un hecho particular: “<i>El día 9 de octubre de 2020 se publica la Resolución 41/2020 de la Secretaría de alimentos, bioeconomía y desarrollo regional (dependiente del Ministerio de Agricultura) en el Boletín Oficial. Lo llamativo fue una característica inédita, insólita e inesperada: la aprobación definitiva quedaba sujeta a la evaluación por parte de Brasil. De esta forma, una tecnología que no había logrado el consenso durante el gobierno neoliberal de Mauricio Macri se aprobaba, con una discusión muy cerrada y sesgada, durante el gobierno de Alberto Fernández. Y en pandemia</i>”. Es decir que <b>la decisión de producir oficialmente el trigo transgénico dependerá del principal comprador de trigo argentino, Brasil; un hecho diametralmente opuesto a representar un avance en dirección a la Soberanía Alimentaria</b>.</p>
<p class=" text-JUSTIFY">Por otra parte, el cultivo del trigo transgénico no solo es rechazado por ser considerado perjudicial para la salud y la biodiversidad: también un importante sector de productores industriales (entre los que se incluyen la Sociedad Rural, la Federación Agraria y Coninagro) rechaza su aprobación. Incluso “<i>la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo) se opone a la aprobación de productos de trigo transgénico, aduciendo que esto encarecerá las importaciones del cereal y tendrá un impacto en los precios en el mercado doméstico”</i>. Ante el argumento empresario que dice que es una tecnología opcional, y no exclusiva ni obligatoria, existen evidencias que demuestran el altísimo riesgo de contaminación genética, tanto por polinización como por la mezcla de granos en centros de acopio e industrias, además de la contaminación de productos químicos rociados por los aviones fumigadores que se da de un campo a otro.</p>
<p class=" text-JUSTIFY">En definitiva, los intereses que mueven la aprobación del trigo transgénico son, indudablemente, económicos, y sus argumentos son fácilmente refutables. La solución a la sequía no es cambiar la composición genética de las semillas, sino -entre otras cuestiones- detener la emisión de gases de efecto invernadero; los mismos que se multiplican con el paquete tecnológico que los transgénicos traen de la mano. Para esto, es esencial garantizar la posibilidad de producir trigo en forma agroecológica, tal como nuestro clima y nuestro suelo nos permiten, donde campesinxs y agricultorxs familiares sean protagonistas de un modelo que respete la salud y la biodiversidad. Un modelo que incluya políticas públicas que garanticen el acceso a la tierra y las semillas en manos campesinas, con circuitos locales de comercialización y vinculación directa del productor con el consumidor, y con la posibilidad de decidir qué alimentos llevamos a nuestra mesa. “<i>Avanzar en esa dirección es el gran desafío. En caso de confirmarse, el cultivo comercial del trigo transgénico será un obstáculo más en el camino hacia la Soberanía Alimentaria y en el cuidado del ambiente</i>”.</p>
</div>
</div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-aprobacion-del-primer-trigo-transgenico-del-mundo-es-argentina/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sin licencia social para la producción de trigo transgénico</title>
		<link>https://marcha.org.ar/sin-licencia-social-para-la-produccion-de-trigo-transgenico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Nov 2020 03:01:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[extractivismo]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Solá]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[trigo transgénico]]></category>
		<category><![CDATA[Vivian Palmbaum]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=52401</guid>

					<description><![CDATA[Argentina se convirtió en el primer país en autorizar la producción de trigo genéticamente modificado. El modelo de desarrollo extractivo amenaza la salud de la población mientras las distintas asambleas resisten. Por Vivian Palmbaum El trigo transgénico, la megaminería y la producción intensiva de cerdos son algunas de las políticas productivas que se impulsan desde [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Argentina se convirtió en el primer país en autorizar la producción de trigo genéticamente modificado. El modelo de desarrollo extractivo amenaza la salud de la población mientras las distintas asambleas resisten. </em></p>
<p><strong>Por Vivian Palmbaum</strong></p>
<p>El trigo transgénico, la megaminería y la producción intensiva de cerdos son algunas de las políticas productivas que se impulsan desde el ejecutivo nacional. Distintas organizaciones del país se oponen con medidas activas y creativas.</p>
<p>Argentina se convirtió en el primer país en autorizar la producción de trigo modificado genéticamente, según la Resolución 41/2020 del 7 de octubre de la Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional del Ministerio de Agricultura. Se trata de la semilla desarrollada por Bioceres que incorpora el gen HB4 resistente a la sequía y asociada al uso de glufosinato de amonio. La resolución está vinculada a ventajas comerciales que devienen de su exportación a Brasil donde aún no está autorizada la producción de esta variedad de trigo.</p>
<p>La Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo) rechazó la posibilidad de la adquisición de estas semillas genéticamente modificadas y recomendó a sus asociados “abstenerse de producir y comercializar las variedades que contengan el evento hasta tanto obtenga la licencia de la República Federativa de Brasil”. En el país carioca el 60% de los panificados que se consumen se elaboran con trigo que viene de Argentina. Una disputa comercial parece entreverse como trasfondo del rechazo.</p>
<p>Entre los fundamentos de la resolución publicada en el Boletín Oficial, la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria, CONABIA, informa la mayor tolerancia a la sequía y al herbicida glufosinato de amonio. También en la resolución se explica que no se encontraron objeciones científicas para su aprobación desde el punto de vista de la aptitud alimentaria humana y animal.</p>
<p>El trigo en la Argentina es una de las principales semillas que se producen de manera intensiva, destinada al consumo interno y a la exportación. El impacto de esta variedad transgénica en la producción de alimentos en nuestro país parece inminente y sus consecuencias, incalculables aún.</p>
<p>Apenas difundida la resolución se alzaron muchas voces que alertan contra la producción de trigo modificado genéticamente. Una de las razones es que está asociada a un poderoso veneno como el glufosinato de amonio, más tóxico inclusive que el glifosato. El uso de semillas transgénicas está relacionado a paquetes tecnológicos que incluyen el uso de venenos que dicen asegurar la producción, pero que lo que si garantizan son enormes ganancias para las corporaciones.</p>
<p>No podemos olvidar que también Argentina fue, en 1996, el primer país en aprobar la producción de soja modificada genéticamente de la mano del entonces Secretario de Agricultura y actual Canciller, Felipe Solá. Las graves consecuencias que produjo sobre todas las formas de vida son evidentes en cada pueblo, cada escuela rural y hasta en las ciudades alejadas donde el glifosato se hace presente por sus derivas. A pesar de los empeños de gobiernos y el lobby para negar lo evidente, en llamar al veneno “producto fitosanitario”, las pruebas concretas en la vida cotidiana ya son indiscutibles. Tanto es así que hasta la OMS debió expedirse sobre la probabilidad de que el glifosato sea contaminante.</p>
<p>En cada territorio las asambleas luchan contra las fumigaciones que depredan la vida y para ponerle un límite al rociado con glifosato a las poblaciones. Una lucha desigual por los intereses que enfrenta. Hace apenas pocos días la presión popular logró ponerle freno al INTA Pergamino, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, que había interpuesto un amparo judicial para quedar exceptuado de respetar los límites para las fumigaciones sobre el casco urbano de la ciudad. En cada región se vienen organizando asambleas de vecinas y vecinos para detener un modelo productivo de muerte. El aumento de casos de cáncer, malformaciones y alergias son la cara más visible del sufrimiento del modelo extractivo.</p>
<p>Distintas organizaciones de Argentina y Brasil han iniciado una campaña llamada <strong><a href="http://accionesbiodiversidad.org/archivos/328?fbclid=IwAR0GHNTSjeLtJd7-7SY_KsZQlTWQPVizYfwgIWtu7nvMYfuVW1dm6Stkndc"><span style="color: #0000ff;">“Con nuestro pan No”</span></a></strong> para concientizar sobre el grave impacto que provocará el uso de trigo transgénico en gran parte de los alimentos que se consumen en nuestro país. Con esta iniciativa han empezado a advertir a las empresas productoras de alimentos que utilizan al trigo como materia prima sobre las implicaciones del uso de trigo genéticamente modificado. “Se trata del avance del agronegocio sobre la alimentación de los pueblos”, expresan desde la campaña.</p>
<p>Casi el 50% de las niñas y niños no tienen garantizado el derecho a la alimentación en un país productor de alimentos y la crisis económica, pandemia de por medio, amenaza con agravar aún más la situación; a eso debemos sumar que el pan nuestro de cada día podría envenenarnos.</p>
<h3><strong>Un chancho para China</strong></h3>
<p>También en línea con las intenciones de impulsar políticas de desarrollo productivo el gobierno argentino firmó un preacuerdo con China para la producción porcina que implica la instalación de megagranjas. Los supercriaderos de producción intensiva de cerdos destinados a China también fueron por parte de un acuerdo elaborado por Felipe Sola, y amenazan con concretarse,  pero la gran presión de la opinión pública  obligó al gobierno a agregar ciertas cláusulas al<strong> </strong>Memorándum de Entendimiento para garantizar el cuidado del ambiente en la producción de<strong> </strong>900 mil toneladas de carne de cerdo. Con una campaña #NoAlAcuerdoConChina, figuras mediáticas dieron visibilidad a la oposición al acuerdo que pone en primer plano un modelo productivo que nos pone en peligro.</p>
<p>El abogado ambientalista Marcos Filardi, <strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=-JvnSxXNtvY&amp;feature=youtu.be&amp;fbclid=IwAR0-gjdyHKhVSNS-QCDQcF8NVGHLS8V1DG3Lr-HxDn3HouFKpBmmbM4M-Hw"><span style="color: #0000ff;">en una charla sobre el lobby de los alimentos</span></a></strong>, puso de relieve que las Constituciones nacional y provinciales garantizan los derechos humanos, entre los que se encuentra el derecho a la alimentación y al ambiente sano. “¿Es el Estado garante de nuestros derechos humanos o es cadena de trasmisión para garantizar los derechos de las transnacionales?”, reflexionó el abogado, además de destacar que “estos acuerdos impuestos sin  nuestro consentimiento cambian los modelos de ser, vivir y morir en los territorios”.</p>
<p>El modelo de producción extractiva solo busca satisfacer la voracidad de las corporaciones que no contemplan más que la máxima tasa de ganancia, en detrimento de la vida en cualquiera de sus formas. La pandemia ha puesto en evidencia un modelo de sobreexplotación de la vida que nos ha llevado una situación de extrema vulnerabilidad cuyas consecuencias padecemos los y las de siempre.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/sin-licencia-social-para-la-produccion-de-trigo-transgenico/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
