<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Tarcus &#8211; Marcha</title>
	<atom:link href="https://marcha.org.ar/tag/tarcus/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Wed, 25 Apr 2018 02:01:37 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-AR</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.13</generator>

<image>
	<url>https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/05/cropped-FAV_ICON-1-32x32.png</url>
	<title>Tarcus &#8211; Marcha</title>
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Un fantasma recorre el Teatro Nacional Cervantes</title>
		<link>https://marcha.org.ar/un-fantasma-recorre-el-teatro-nacional-cervantes/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/un-fantasma-recorre-el-teatro-nacional-cervantes/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Apr 2018 03:00:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Cervantes]]></category>
		<category><![CDATA[Emilio de Ípola]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Farina]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación Rosa Luxemburgo]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Fernández Cordero]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[Marx Nace]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[Tarcus]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=39397</guid>

					<description><![CDATA[Crónica del del panel "Diálogos marxianos: Marx en Argentina" ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<header class="entry-header">
<h1 class="entry-title"></h1>
</header>
<div class="entry-content">
<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/francisco-farina/">Francisco Farina</a> &#8211; <a href="https://twitter.com/panchofarina" target="_blank" rel="nofollow noopener noreferrer">@panchofarina </a>/ Foto: Goethe-Institut Buenos Aires</strong></p>
<p><em>El sábado 7 de abril se realizó en el Teatro Nacional Cervantes el evento “Marx nace“. Crónica del del panel &#8220;Diálogos marxianos: Marx en Argentina&#8221; donde expusieron Emilio de Ípola, Laura Fernández Cordero y Horacio Tarcus.</em></p>
<p>No habían abierto las puertas del Cervantes y una extensa fila aguardaba para participar de algunas de las presentaciones, actividades y propuestas que se desarrollaron durante todo el sábado en el evento <em>“</em>Marx Nace<em>“</em>. Finalmente, más de 5 mil personas transitaron durante toda la jornada en el Teatro Nacional. Sorprendió la heterogeneidad política y diversidad etaria del público, reflejo de la heterogeneidad y diversidad en la construcción de las propuestas.</p>
<p><iframe id="_ytid_65614" class="__youtube_prefs__" title="YouTube player" src="https://www.youtube.com/embed/aqlIlA1Z5-g?enablejsapi=1&amp;autoplay=0&amp;cc_load_policy=0&amp;iv_load_policy=1&amp;loop=0&amp;modestbranding=0&amp;rel=1&amp;showinfo=1&amp;fs=1&amp;theme=dark&amp;color=red&amp;autohide=2&amp;controls=2&amp;playsinline=0&amp;" width="665" height="374" allowfullscreen="allowfullscreen" data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll="" data-mce-fragment="1"></iframe>En los días previos, el evento no pasó desapercibido y generó una serie de críticas (de derecha a izquierda) y artículos (de <em>Infobae</em> a <em>Izquierda Diario</em>, pasando por <a href="https://www.pagina12.com.ar/104917-cronicas-marxianas" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Página 12</em></a>) que fueron desde <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2018/04/04/insolito-el-gobierno-abre-la-temporada-del-cervantes-con-un-homenaje-a-karl-marx/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">la desilusión</a> por usar un Teatro Nacional para homenajear a Marx, por la simplificación de identificar el signo de la gestión gobernante con la de los participantes, o arrogarse el famoso marxiometro y decir que <a href="https://www.laizquierdadiario.com/Marx-nace-un-homenaje-al-que-Marx-no-estaria-invitado" target="_blank" rel="noopener noreferrer">“Marx no hubiera sido invitado”</a>. El panel, además de explayarse sobre la recepción de Marx en Argentina, atendió y se posicionó en este debate.</p>
<p><strong>Marx en Argentina</strong></p>
<p>Gerhard Dilger, director de la oficina regional Brasil-Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo, estuvo a cargo de la coordinación de las dos horas de charla y debate entre los expositores y los asistentes; y eligió una provocadora cita (la primera mención sobre Marx en Argentina) para darle pie a <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/tarcus/">Tarcus</a> en su intervención: “Karl Marx, que gobierna tres millones de obreros, es un verdadero y completo Lúcifer”.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-40504 size-full" src="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n.jpg" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" srcset="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n.jpg 960w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n-300x200.jpg 300w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n-768x512.jpg 768w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n-660x440.jpg 660w" alt="30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n" width="960" height="640" /></p>
<p><strong>“Marx todavía desata pasiones, no es un autor muerto”</strong></p>
<p>El director del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDInCI) comenzó por saludar la iniciativa y celebró que un teatro nacional realice actividades de estas características. Referido a la recepción argentina de Marx explicó que “sería difícil encontrar autores, filósofos, sociólogos, historiadores -marxistas, anti-marxista inclusive, o no marxistas- que no hayan tenido, a lo largo del siglo XX y fines de siglo XIX, un diálogo productivo con Marx”, “la sociología naciente, la sociología de 1890 y 1900 dialogaba con Marx”, aseguró. Entre los más importantes grupos que recepcionaron la obra de Marx en el país enumeró a los “socialistas exiliados de la comuna de París, luego los emigrados alemanes de las leyes represivas de Bismarck y, finalmente, la primera generación de socialistas nativos: Juan B. Justo, Enrique Dickmann y Alfredo Palacio”.</p>
<p>Esta recepción excedió lo estrictamente académico e intelectual y “no solamente el marxismo sino la teoría de Marx interpeló a los artistas plásticos, sobre todo a nuestros artistas de vanguardia”. Minuciosamente, Tarcus recorrió todos los ámbitos, disciplinas y sus referentes que se vincularon con la obra de Marx en el país, desde el psicoanálisis al cristianismo; resumió que “justamente, la dificultad de sintetizarlos habla de una presencia continua, una presencia activa, presencia productiva”.</p>
<p>“Marx todavía desata pasiones, no es un autor muerto, no es el autor que estaba subido a las estatuas en el mundo del comunismo que se derrumbó en 1989, hoy sigue siendo un autor vivo, un autor leído y discutido”, aseguró y lo graficó a partir de la aparición de nuevas biografías. El historiador se cuestionó por esta “voluntad de repensar a Marx” y explicó que “cada ciclo histórico necesita traducir a su presente los momentos o el pensamiento del pasado, es necesario tender nuevos puentes, reescribir necesariamente la historia y el Marx que se escribió en el siglo XIX es un Marx distinto al que se está escribiendo hoy; y esta escritura es una escritura abierta, una escritura viva, y una escritura más laica”.</p>
<p>Pensando “qué Marx interesa”, Tarcus explicó la relación que se extiende con el marxismo en un momento de “explosión de una nueva crisis capitalista, la emergencia de nuevas formas de lucha han generado un nuevo pensamiento crítico donde el marxismo no tiene la hegemonía que tuvo en las décadas de 1950, 60 y 70; pero a donde hay un diálogo con Marx y un diálogo con ciertos marxismos”.</p>
<p>Respecto a las críticas realizadas, ironizó sobre la interpretación de <em>Infobae</em> referida a lo “insólito” del evento en un Teatro Nacional y demostró el “marxismo implícito” en esa “crítica por derecha”; caracterizó la <a href="https://www.pagina12.com.ar/105559-marx-en-el-neoliberalismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer">nota en <em>Página 12</em></a> como “una perspectiva populista” y negó la obsecuencia de las intervenciones en la jornada. Referido a la crítica sobre la “ausencia del Marx de partido” aseguró que “Marx no fue un hombre de partido, sino que se sumó a un partido existente, hizo una reformulación programática extraordinaria de ese partido, la Liga de los Comunistas” y que luego apostó a clausurar; señaló “esa autonomía extraordinaria que a Marx y Engels le permitió desarrollar su teoría, a veces en diálogo y a veces en tensión con los grupos existentes en la época”.</p>
<p><strong>“Tomaron de las barbas a Marx”</strong></p>
<p>Laura Fernández Cordero, coordinadora del Programa de memorias políticas feministas y sexo-genéricas, en el CeDInCI fue interpelada desde la pregunta de ¿cómo lo leyeron las mujeres en las décadas de 1930 y 1940 a Marx en Argentina? Su intervención circuló sobre la crítica a la posible especificidad de las femeninas en temas específicamente femeninos, denunció que lectoras de Marx “reconocidas no son muchas en nuestro país, como no son tantas las intelectuales célebres, ni las que llegan a los panteones de las izquierdas”. “En ese sentido queda mucho por hacer en cuanto a reconstrucciones biográficas y revoluciones de cánones”, sentenció.</p>
<p>Explicó, críticamente, que “en general somos mujeres específicas, en mesas específicas, hablando de cosas que parecen muy específicas”. “Suena a cupo temático”, sintetizó y en estas lecturas aparecen muchos modelos de Marx en relación con las mujeres, ya sea en su vida personal o sus estudios referidos a la mujer. Frente a la sentencia de “Marx fue ciego al género”, Fernández Cordero criticó esa interpretación del género como algo “disponible, a la vista, como una simple mesa, decir eso, es lo menos marxista del mundo”, “cuando Marx vio una mesa fue y escribió esas páginas maravillosas del fetichismo de la mercancía”, agregó.</p>
<p>Retomando la pregunta inicial, referida a la lectura de Marx en Argentina por las mujeres en las décadas de 1930 y 1940, respondió que “supieron dar esa batalla con múltiples actividades y organizaciones que atravesaron estas décadas”. “Hubo mujeres que vieron lo que Marx hace, lo vieron ver la mesa y por eso en distintos contextos históricos pero con mayor fuerza en los años 70, tomaron de las barbas a Marx y entonces sí -a la par de otros feminismos no marxistas-, tradujeron la dominación patriarcal en teoría, en conceptos, revoluciones personales y prácticas políticas” e incitó a realizar nuevas jornadas con este horizonte.</p>
<p>Fernández Cordero, de una alocución distendida y poética, cerró su intervención con la siguiente reflexión sobre el momento actual, “una vez más el panorama mundial y un contexto local de recrudecimiento de las políticas neoliberales, con su estela de envilecimiento de la política, pobreza y represión, clama por nuevas lecturas de Marx. Hay que medir los riesgos: puede resultar un Marx de góndola, expuesto como una opción ideológica más, en ese caso volvamos a su gesto adusto, no está hecho para la revolución de la alegría, no era un conciliador ni un tipo amable, no estaba contento. Las feministas que leemos a Marx, tampoco”.</p>
<p>Emilio de Ípola fue convocado a responder sobre qué lecturas de Marx se hicieron en el ámbito intelectual universitario de los años 1960 en Argentina, pero también en otros lugares. El profesor emérito de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires eligió utilizar su “propia experiencia, de su experiencia de vida, para desarrollar su tema”. Aseguró que “en los medios intelectuales y universitarios de izquierda, y políticos también, de aquellos años había por un lado una corriente de gran simpatía hacia la obra de Marx y a su vez un conocimiento acotado y selectivo de su obra en esos años” y se consideraban “fieles seguidores del Marx filósofo, el Marx de los <em>Manuscritos filosóficos de 1844</em>, también el de la<em> Ideología Alemana</em>, el Marx humanista”, resumió. A su vez, realizó un repaso de esta tradición, relacionada a las obras de juventud de Marx, en Europa. Y distinguió esta corriente con la del Partido Comunista Argentino “que descreía del Marx humanista”.</p>
<p>En su relato sobrevoló el debate entre Sartre y Levi-Strauss, para llegar al abordaje y descubrimiento, a mediados de 1963, del filósofo francés Louis Althusser, en la revista del Partido Comunista francés. Y explicó que este recorrido implicó un cambio “del compromiso sartreano, al análisis científico de las coyunturas de la historia nacionales e internacionales, y luego a la ciencia aplicada a la práctica política”. Resaltó que uno de los muertitos de Althusser es el acercamiento a la obra de <em>El Capital</em>, que su generación comenzó a profundizar sobre el fin de la década del 60.</p>
<p><strong>“Nuestro mayo fue el mayo del 69”</strong></p>
<p>Luego fue consultado por el convulsionado 1968, frente a lo cual expresó que en Argentina “fue en el 69, en parte a partir del Cordobazo. El 68 si se recepcionó, se recibió y llamó la atención, pero fue un poco más tarde y en función de acontecimientos de movilización que contribuyó a terminar con el régimen de Onganía”. De ese momento rescató la experiencia de distintos intelectuales y del proyecto de la <em>Revista Pasado y Presente</em>. Por su parte, Tarcus aportó que hacia los 70 se conformó una nueva izquierda intelectual (y política) a partir de una renovación y de “nuevas formas de leer el marxismo”. Esto se gesta por la confluencia de una juventud que se encuentra con una clase obrera radicalizada, aunque resaltó que fue “un encuentro breve”, y agregó que “la recepción del mayo francés está mediada por nuestras tradiciones, por el peronismo, por el comunismo”.</p>
<p>Para Fernández Cordero, esos años fueron de “un desencuentro productivo entre muchas mujeres y la izquierda”, “muchas mujeres que cuentan en sus biografías `viajamos y encontramos el feminismo´, muchas mujeres que ya no encontraban espacio en los partidos de izquierda hacen ese camino, que ya venía siendo pero encontraba un conjunto de teorías, muchas mujeres tradujeron muchísimo, entonces me parece que es un momento particularmente rico para el desencuentro entre las mujeres y la izquierda y para el crecimiento del feminismo marxista y no marxista”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-40526" src="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/fenix.jpg" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" srcset="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/fenix.jpg 960w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/fenix-300x200.jpg 300w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/fenix-768x512.jpg 768w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/fenix-660x440.jpg 660w" alt="fenix" width="960" height="640" /></p>
<p><strong>“Tendríamos que hacer más días como estos”</strong></p>
<p>El momento de preguntas del público permitió la posibilidad de retomar una respuesta colectiva para las críticas y repercusiones previas. Tarcus reivindicó la posibilidad de utilizar un Teatro Nacional, en una gestión neoliberal, y valoró que se “pueda responder libremente y que todos hayamos discutidos con libertad”. Fernández Cordero coincidió con la postura de “habitar los espacios que haya” y explicó “a mí nadie me dijo que debía decir” y provocativamente aprovechó el espacio para reclamar “que se apruebe la despenalización y legalización del aborto” que atrajo el aplauso más largo del panel.</p>
<div class="row">
<div class="col-xs-12">
<p>También aprovechó el espacio <a href="https://www.pagina12.com.ar/106421-mirada-integral-fuera-de-todo-ismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Carla Imbrogno</a>, una de las <a href="https://www.infobae.com/opinion/2018/04/07/marx-en-escena/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">curadoras</a>, para aclarar que el evento responde a una convocatoria pública del Teatro y fundamentó que eligieron la “figura de Marx porque no es tan conocido como podría dar a pensar su fama”. Gerhard Dilger resaltó que “este espacio es un espacio público, no un espacio del gobierno y hay que aprovechar estos espacios maravillosos para dar debates plurales, de izquierda. Se ha demostrado durante todo el día que ha habido debates y libertad”. “El día muestra que tendríamos que hacer más días como estos en el Teatro Nacional Cervantes”, concluyó.</p>
</div>
</div>
<p>Publicado originalmente en <a href="https://rosaluxspba.org/es/un-fantasma-recorre-el-teatro-nacional-cervantes/">rosaluxspba.org</a></p>
</div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/un-fantasma-recorre-el-teatro-nacional-cervantes/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/un-fantasma-recorre-el-teatro-nacional-cervantes/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Bayer: “Hay un aumento en la indiferencia entre las razas, las masas y las clases”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bayer-hay-un-aumento-en-la-indiferencia-entre-las-razas-las-masas-y-las-clases/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/bayer-hay-un-aumento-en-la-indiferencia-entre-las-razas-las-masas-y-las-clases/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Dec 2015 03:43:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Bayer]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Farina]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
		<category><![CDATA[Rosa Luxemburgo]]></category>
		<category><![CDATA[Tarcus]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=21358</guid>

					<description><![CDATA[Diálogos con Osvaldo Bayer y Horacio Tarcus]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Francisco Farina y Nadia Fink / Fotos Verena Glass FRL<br />
</strong></p>
<p><em>En el marco de la inauguración de la oficina de Buenos Aires de la Fundación Rosa Luxemburgo, se realizó el seminario “Derechos Humanos, ayer y hoy”. Marcha cubrió la jornada y dialogó con Osvaldo Bayer y Horacio Tarcus sobre la coyuntura y el devenir de las izquierdas.</em></p>
<p>La Fundación Rosa Luxemburgo, en el marco de la inauguración oficial de su oficina en Buenos Aires, organizó el seminario “Derechos Humanos, ayer y hoy. Memoria &#8211; complicidades &#8211; disputas territoriales” los días 1 y 2 de diciembre en el hotel Castelar. Durante los próximos días, <em>Marcha</em> estará compartiendo la cobertura de las dos jornadas y entrevistas a las personalidades, militantes e intelectuales de América Latina y Alemania que se convocaron al debate.</p>
<p>Gerhard Dilger, Director de la oficina regional Brasil y Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo, dio las palabras de bienvenida al seminario. Frente al eje de los Derechos Humanos y en relación a la coyuntura nacional expresó que &#8220;es un poco irónico que la asunción del nuevo Presidente se dé el día de los Derechos Humanos&#8221;, a sabiendas del perfil ideológico de Mauricio Macri. &#8220;Estamos para fomentar debates de la izquierda, tan fragmentada como en nuestro propio país&#8221; explicó respecto de las tareas de la Fundación y la apertura de esta nueva oficina. Por último, se dirigió a las organizaciones y movimientos populares que se encontraban presentes: &#8220;Estamos aquí para aportar y aprender de ustedes en pie de igualdad, siguiendo las líneas del socialismo libertario de nuestra patrona Rosa Luxemburgo&#8221;.</p>
<p>El primer panel de la jornada, “Memoria y derechos humanos. Reflexiones de ida y vuelta entre América Latina y Alemania”, contó con la presencia de Osvaldo Bayer. Al mítico historiador, escritor y periodista ácrata, se sumó Rainer Huhle, especialista en Derechos Humanos y memoria histórica, directivo del Centro de Derechos Humanos de Núremberg y miembro del Comité contra las desapariciones forzadas de la ONU. Previo a la exposición, se les dio lugar a Relmu Ñamku y otros integrantes de la comunidad mapuche Wincul Newen para realizar un reconocimiento a Bayer por su participación y militancia activa en la visibilización de las reivindicaciones de los pueblos originarios.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/12/Bayer-Relmu.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-21372 size-large" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/12/Bayer-Relmu-1024x683.jpg" alt="Bayer Relmu" width="680" height="454" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/12/Bayer-Relmu-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/12/Bayer-Relmu-300x200.jpg 300w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/12/Bayer-Relmu-810x540.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/12/Bayer-Relmu.jpg 1200w" sizes="(max-width: 680px) 100vw, 680px" /></a></p>
<p>Bayer centró su exposición en los años de opresión y de dictaduras que atravesó el país. “Voy a hacer un resumen de la crueldad argentina, que es terrible”, anunció. Desde Rivadavia hasta la última dictadura militar, enumeró las atrocidades que vivieron las y los de abajo. También homenajeó a Rosa Luxemburgo a través de un relato dedicado a otra Rosa, una hija de una compañera detenida-desaparecida.</p>
<p>Por su parte, Rainer Huhle, desarrolló una ponencia sobre “los procesos de Núremberg, 70 años después” y explicó que “el juicio fue parte de una reconversión o ‘reeducación’ de la sociedad alemana”. Acompañado de proyecciones fotográficas, retrató los diferentes momentos del juzgamiento y las repercusiones en la sociedad. “Me importa preservar la memoria de la memoria”, explicó y “no enfriarla en una foto puntual de un momento, sino en cómo se hizo un evolución de esa memoria”.</p>
<p>Al finalizar el panel, <em>Marcha</em> dialogó con Osvaldo Bayer. Consultado por su parecer frente al nuevo gobierno, el historiador explicó que “al futuro del país lo veo como una marcha hacia al conservadurismo: hay un aumento en la indiferencia entre las razas, entre las masas, entre las clases, pero creo que dentro de cuatro años la gente se va a dar cuenta de que el país no avanzó: que avanzaron solamente los ricos, las grandes corporaciones. Así que va a ser un periodo de prueba para el conservadurismo, que va a fracasar. El país no va ya para ese proyecto, y volveremos realmente a la búsqueda de una salida, que nunca la encontramos”. También opinó sobre las tareas de las organizaciones y partidos de izquierda: “Lo racional es que las izquierdas se unan y busquen un solo programa de pocos puntos pero para cumplirlo y que lo hagan: hasta ahora no lo han hecho nunca”.</p>
<p>El segundo taller de la jornada estuvo bajo la coordinación de la historiadora Vera Carnovale y contó con las exposiciones del director del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en la Argentina (CEDINCI), Horacio Tarcus y el historiador Werner Pade.</p>
<p>En primer lugar, Werner Pade se explayó en la relación entre la última dictadura argentina y la República Democrática Alemana. El historiador explicó que “no existía una política latinoamericana de la RDA”, pero de todas formas “Galtieri recibió deseos para el desarrollo exitoso de las relaciones bilaterales por parte de los alemanes orientales”.</p>
<p>Horacio Tarcus describió las divergentes posturas de las izquierdas frente al golpe militar de marzo de 1976 y la naturaleza de la dictadura que se impuso; profundizó en las dificultades teóricas y políticas con las que se enfrentó la izquierda para descifrar el golpe que se avecinaba, así como también la naturaleza de su proyecto político-económico. Además de repasar las especificidades de la última dictadura cívico-militar, Tarcus planteó el interrogante de por qué las organizaciones de izquierda no tuvieron un papel relevante en las luchas de Derechos Humanos.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/12/Tarcus.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-21371 size-large" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/12/Tarcus-1024x683.jpg" alt="Tarcus" width="680" height="454" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/12/Tarcus-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/12/Tarcus-300x200.jpg 300w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/12/Tarcus-810x540.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/12/Tarcus.jpg 1200w" sizes="(max-width: 680px) 100vw, 680px" /></a></p>
<p><em>Marcha </em>pudo dialogar con Tarcus sobre los desafíos del futuro cercano para la sociedad y, particularmente,  las organizaciones de izquierda. “Estamos ante una experiencia inédita: por primera vez un partido constituido por dirigentes de las clases dominantes argentinas llega al gobierno no a través de un golpe militar, sino a través de elecciones”. Agregó que “los riesgos son muy grandes pero al mismo tiempo toda novedad y todo escenario es una invitación a la reflexión crítica”.</p>
<p>Especialista en la historia de las izquierdas en el país, opinó que “las caracterizaciones que está haciendo la izquierda todavía son muy tradicionales, son muy incipientes; me parece que hay mucho por aprender y mucho por entender; por supuesto que también mucho por defender, porque ante este escenario existe el riesgo de la pérdida de derechos que costó mucho esfuerzo y mucha sangre conquistar”.</p>
<p>Frente a los desafíos que se avecinan comentó: “Soy optimista respecto a que quizá un nuevo escenario político implique un barajar y dar de nuevo también en el campo de las izquierdas y apuesto por la emergencia de un pensamiento crítico que exceda las disputas actuales entre los diversos grupos de izquierda que se plantee procesos de unidad, de discusión franca, sin exclusiones recíprocas, sin sectarismos recíprocos; esto suena como una utopía pero algunos pasos se han dado y se vienen dando en este sentido. Y si la derecha, centro derecha, el radicalismo se pudo unir… ¿cómo no se van a poder unir las izquierdas?, cuyos programas y cuyos valores –que justamente tienen que ver con la igualdad y la libertad– son tan claros y están estampados hace tanto tiempo. No digo que esto vaya a suceder; es un deseo, es una apuesta”.</p>
<p>Consultado por las tareas de las organizaciones populares, expresó que “una buena caracterización de la naturaleza específica de este gobierno nuevo va a ayudar muchísimo. Creo que hace falta llamar a mesas de debates colectivas, poner acciones en común, pero también discusiones en común, para caracterizar esta nueva etapa que se abre en la Argentina, y que quizá se esté abriendo en América Latina… ¿Estamos ante un agotamiento de los gobiernos nacional-populares? ¿Hay un crecimiento de una centroderecha que se tiene que correr al centro y apelar a ciertas formas y valores del populismo para llegar al gobierno? Me parece que estas son algunas preguntas en este contexto de crisis y composición del capitalismo a nivel global que la izquierda va a tener que encarar en los próximos meses y los próximos años”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bayer-hay-un-aumento-en-la-indiferencia-entre-las-razas-las-masas-y-las-clases/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/bayer-hay-un-aumento-en-la-indiferencia-entre-las-razas-las-masas-y-las-clases/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Tarcus: “El FIT se convirtió sin quererlo en un polo de agregación de las izquierdas”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/tarcus-el-fit-se-convirtio-sin-quererlo-en-un-polo-de-agregacion-de-las-izquierdas/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/tarcus-el-fit-se-convirtio-sin-quererlo-en-un-polo-de-agregacion-de-las-izquierdas/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 May 2015 03:00:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Intelectuales]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Tarcus]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=12864</guid>

					<description><![CDATA[Ciclo de entrevistas a intelectuales argentinos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Florencia Puente y Facundo Martín / Foto: Pablo Carrera Oser</strong></p>
<p><em>Segunda y última parte de nuestra entrevista exclusiva con Horacio Tarcus, uno de los intelectuales indispensables para abordar la realidad desde una mirada universal, a la vez que profundamente latinoamericana.</em></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>En esta segunda y última entrega de nuestro extenso diálogo con el intelectual argentino Horacio Tarcus, el fundandor del CEDINCI centra su mirada en la actualidad de la izquierda argentina y en el proceso electoral en curso.</p>
<p><strong>-Respecto de la apertura del FIT, ¿qué tipo de relación pueden tener los movimientos sociales con la izquierda tradicional? ¿Cuál es tu valoración de la izquierda tradicional en este contexto de reactivación, con otro posicionamiento en el escenario político nacional?</strong></p>
<p>-Soy muy crítico de las microestructuras de poder y disciplinamiento de la izquierda tradicional. Esto no es un juicio de valor sobre sus miembros, gente valiosa, que dedica su vida a la militancia. Es una visión crítica sobre las formas de subjetividad (de sujeción, diría) que producen estas microestructuras, como el aislamiento respecto de lo social, la división del trabajo jerarquizante (la dirección piensa y el militante activa), el dogmatismo teórico, el catastrofismo en los análisis, el exitismo en sus balances… Son estructuras endógamas, que cocinan todo dentro de su microclima, que piensan la política en relación de exterioridad con lo social.</p>
<p>En los términos de su imaginario, sólo crecerán masivamente con la Revolución proletaria; entre tanto crecerán molecularmente, individualmente, captando cuadros del movimiento social (llámese sindicato, centro de estudiantes, piquete o asamblea barrial). Son estructuras pequeñas, muy sólidas (que tienden a su autoreproducción) y al mismo tiempo muy frágiles (cualquier disidencia deriva en fractura).</p>
<p>El FIT encierra una gran paradoja: nacido de un acuerdo de última hora entre el PO y PTS (de otro modo no superaban las PASO), se convirtió sin quererlo en un polo de agregación de las izquierdas. La coyuntura de <em>impasse</em> del kirchnerismo, heredado por candidatos de centroderecha, y de fragmentación del centroizquierda, le proporcionó una ayuda inesperada. La situación es interesante: esa izquierda radical sabe que no posee un voto cautivo, y tiene por primera vez la posibilidad de hacerse oir más allá de la pequeña orga, de llegar a ese votante eventual para ganarlo a su causa; tiene una voz no sólo en el periódico partidario o la asamblea estudiantil, sino en la gran prensa, los medios, el parlamento incluso. Una izquierda que hasta ayer sólo levantaba programas maximalistas con vistas a la revolución social, se encuentra de pronto pensando en tiempos de relativa estabilidad sobre políticas de salud, políticas educativas, urbanismo, seguridad&#8230; Ya tienen diputados, y después de las elecciones de julio y octubre podrían conquistar algunos más.</p>
<p>La gran pregunta es, entonces, si se limitarán a una mera adaptación propagandística a esta audiencia mayor, si se acotarán a la actividad parlamentaria como mera denuncia y propaganda partidaria, o si esta exigencia de producir discurso para amplias mayorías y sus prácticas parlamentarias tendrán efectos sobre estas férreas estructuras. Si estas experiencias empujasen a la izquierda radical a comprometerse en transformaciones reales en un municipio, una provincia, el parlamento, es posible que se produzca un cuestionamiento, al menos un cortocircuito en su modo de pensar la política en el que todo quedaba suspendido hasta el día de la revolución.</p>
<p>En otras palabras: el discurso del fin del capitalismo es para pequeñas minorías. Si la izquierda quiere salir de su pequeño gueto tiene que ir más allá del discurso denuncialista: debe acompañar la experiencia de los trabajadores y las grandes masas que alimentan expectativas de mejoras dentro del capitalismo. Si no las acompañan, ceden como hasta hoy el lugar a los partidos reformistas.</p>
<p>Ahora bien: acompañar estas luchas no es necesariamente reformismo. Reformismo es creer que aún las reformas más radicales pueden conquistarse en el marco del capitalismo. Y catastrofismo es, a la inversa, creer que el capitalismo es un sistema estructuralmente incapaz de garantizar democracia, salud, educación, vivienda… El sistema no va otorgar nada de esto por concesión graciosa, desde luego, pero son conquistas que, hasta cierto punto, pueden arrancarse al capitalismo, y que puede concederlas sin desmoronarse. Yo creo que las experiencias latinoamericanas de los últimos 15 años muestran que son posibles aún dentro del capitalismo conquistas importantes para los trabajadores y los sectores populares. Conquistas impensables para la izquierda radical apenas unos años antes: Guillermo Lora, por ejemplo, hablaba de la “inviabilidad de la democracia en Bolivia” en el marco del capitalismo, imposibilidad que la experiencia del MAS vino a desmentir.</p>
<p>El capitalismo se ha revelado mucho más flexible de lo que creyeron Marx, Lenin, Trotsky o Rosa Luxemburg: es un sistema con siglos de historia, sujeto a crisis periódicas pero también capaz de alimentarse de ellas. La experiencia de los socialismos reales mostró, por la negativa, que el mercado es una institución secular, que llevamos internalizada, que funciona con eficacia y que no puede abolirse por decreto el día después de la revolución. Entonces, es necesario preparar, en el seno mismo del capitalismo, experiencias que lo excedan, como espacios y experiencias de decisión colectiva a expensas de los automatismos del mercado. Para la izquierda leninista, esto es reformismo o utopismo. Creo que hay que dejar en suspenso esos motes, y acompañar, articular todas las experiencias que quieran explorar los límites del capitalismo. La revolución no es un hecho puntual, es un proceso de ruptura estructural, y también de transformación subjetiva. No habrá necesidad de revolución sin deseo de revolución. Un deseo que tiene que exceder a un centenar o a un millar de militantes profesionales, que no se puede imponer sobre quienes no lo tienen.</p>
<p>Respecto de la apertura del FIT a los movimientos sociales, soy algo escéptico, pero es posible que la experiencia de la que vengo hablando propicie transformaciones o grietas dentro del esquema de la izquierda radical. También la militancia compartida puede ayudar al diálogo. En principio, son formas muy distintas. Las organizaciones de tradición leninista piensan la política en relación de exterioridad con lo social. En cambio, experiencias como las del FPDS no sólo se diferencian por sus formas de militancia más horizontales, asamblearias y reticulares, sino que se constituyen como formas de organización social atravesadas por lo político pero ajenas a la política.</p>
<p>Esquematizando, podríamos decir que ellos quieren que la política capture lo social (basta recordar la experiencia de las organizaciones trotskistas en las asambleas barriales de los años 2002 y 2003); los otros, que lo político ponga en tensión la política, el orden. Ellos quieren construir poder desde la política, ellos poder popular desde lo social. Es posible que, en el contexto de una experiencia compartida, muchos de ustedes se asombren de la eficacia de las organizaciones leninistas, pero también muchos leninistas podrán descubrir formas más horizontales, menos burocráticas, más libertarias, de militancia.</p>
<p>Mi apuesta es por la nueva izquierda pero creo que el diálogo y los intentos de acción conjunta son positivos, pues la vieja izquierda no desaparecerá de improviso. Probablemente muchas de las pequeñas organizaciones o sus militantes se recompondrán y formarán parte de algún nuevo espacio, si logramos generarlo. No creo que haya que imitar modelos, pero hoy tenemos a la vista en los países más castigados de Europa que un frente de izquierda es una opción de poder viable (Grecia), o que una nueva izquierda es posible (Podemos, en España).</p>
<p>&#8211;<strong>¿Por qué crees que la “nueva izquierda” no pudo generar aquí ese tipo de opciones?</strong></p>
<p><strong>&#8211;</strong>Creo que el sistema político en general y el peronismo en particular han mostrado una capacidad de recomposición inesperada en plena crisis de 2001 o 2002. Ahora sabemos que esas grietas no quedan abiertas mucho tiempo, pero el movimiento social entonces no lo sabía. En su apuesta porque la crisis permaneciera abierta, los espacios de autonomía fueron sobrepasados por la enorme voracidad política del peronismo (el kirchnerismo en este caso). La nueva izquierda tiene además retos muy grandes. Por un lado, está el peso de la vieja izquierda. El comunismo ha desaparecido, pero el trotskismo sigue activo en una enorme cantidad de grupos y grupúsculos, y en buena medida obtura el espacio. Por otro, y más importante, está el peronismo con su enorme capacidad de adaptación a las más diversas circunstancias, afirmándose por izquierda o por derecha. Es más difícil la construcción para la izquierda argentina que para la chilena o la uruguaya, teniendo enfrente a un movimiento como el peronista que en sus momentos progresistas demuestra una gran capacidad de cooptación de lo social (Perón 1945-52, Cámpora-Perón 1973, Kirchner 2003-08), y en sus momentos regresivos revela su capacidad de control y represión (Perón 1952-55, Perón-Isabel 1974-76, Menem 1989-99).</p>
<p>&#8211;<strong>En relación con eso, ¿qué límites o potencialidades le ves a la idea de construcción de poder popular?</strong></p>
<p>-Lo que habitualmente se denomina poder popular es una forma de construcción hegemónica que tiene a lo social como escenario privilegiado; pero solo se termina de constituir en la medida en que se mide con el poder del Estado, y para eso es necesario que entre en la arena política. Esto significa intervenir también en el juego electoral, sin agotarse en él. Implica una intervención de lo político que se muestre capaz de poner la política en cuestión.</p>
<p>&#8211;<strong>¿Entonces, hasta que el poder popular no se expresa en una disputa de poder institucional, se trata de simple antagonismo?</strong></p>
<p>-Efectivamente, y un antagonismo que, como muestra la experiencia zapatista, si no encuentra las vías para retroalimentarse, también se puede debilitar. El otro riesgo es la cooptación: si estas formas de poder social no encuentran a tiempo su propia forma política, es posible que sean cooptadas por movimientos políticos tradicionales, o emergentes. Les propongo un ejemplo histórico. El sindicalismo revolucionario, que se confunde con anarcosindicalismo, fue una tradición muy interesante que movilizó millones de trabajadores en todo el mundo. Fue muy importante en Argentina en la primera mitad del siglo XX. Postulaba al sindicato como una forma que no sólo protegía al trabajador del capital y el Estado, sino también como el espacio sobre la cual se organizaría la sociedad futura. Era contrario a la acción parlamentaria y consideraba que la política dividía a los trabajadores.</p>
<p>Diversos historiadores mostraron que el sindicalismo fue la base de sustentación del peronismo emergente. Perón apareció ante los sindicalistas como un hombre providencial, exterior a la política, que les ofrecía una alianza entre corporaciones (Ejército y sindicatos) donde cada asociación, sin mediación de la política, tendría su lugar establecido y reconocido en el Estado. Fue una forma de insertar a los sindicatos en una política que aparecía como no política, en sintonía con el discurso del sindicalismo. Ya conocemos el final de la historia: la liquidación del Partido Laborista después de las elecciones de febrero de 1946 que le dieron el triunfo a Perón, y una alianza entre peronismo y clase obrera que ya dura, no sin tironeos, 70 años.</p>
<p>En fin, quiero decir que el momento de la hegemonía política es irrenunciable. No desconozco que la construcción política implica otro riesgo: quedar atrapado en el juego de la política, que el nuevo partido se asimile a la lógica de la eficacia y a los tiempos de la política existente, que vaya renunciando insensiblemente a su vocación disruptiva, a su voluntad de anticipación utópica. Ahí está justamente el dilema de construir algo nuevo. Pero creo que vale la pena intentarlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Nota Relacionada:</strong></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/horacio-tarcus-en-la-obra-de-marx-sigue-habiendo-una-promesa-de-emancipacion/" target="_blank">Horacio Tarcus: &#8220;En la obra de Marx sigue habiendo una promesa de emancipación&#8221;</a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/tarcus-el-fit-se-convirtio-sin-quererlo-en-un-polo-de-agregacion-de-las-izquierdas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/tarcus-el-fit-se-convirtio-sin-quererlo-en-un-polo-de-agregacion-de-las-izquierdas/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Horacio Tarcus: “En la obra de Marx sigue habiendo una promesa de emancipación”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/horacio-tarcus-en-la-obra-de-marx-sigue-habiendo-una-promesa-de-emancipacion/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/horacio-tarcus-en-la-obra-de-marx-sigue-habiendo-una-promesa-de-emancipacion/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2015 03:03:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Intelectuales]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[Tarcus]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=12775</guid>

					<description><![CDATA[Ciclo de entrevistas a intelectuales argentinos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Florencia Puente y Facundo Martín / Foto: Pablo Carrera Oser</strong></p>
<p><em>Primera parte de una larga entrevista con uno de los intelectuales indispensables para abordar la realidad desde una mirada universal, a la vez que profundamente latinoamericana.</em></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Detrás de este hombre de aspecto serio se encuentra una persona con grandes artes para la conversación. Entrar en esta charla con él, es adentrarse en un ida y vuelta en el que su larga trayectoria (doctor en Historia, profesor de la UBA, investigador del Conicet, fundador y director del CEDINCI) se mezcla con ejemplos didácticos e ideas claras. En esta primera entrega, una mirada sobre el regreso de Marx a las huestes teóricas pero también la influencia de su relectura en la actualidad de los movimientos sociales de nuestro país, América Latina y, por qué no, el resto del mundo.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>-¿Por qué creés que asistimos hoy –y en qué medida–, a una vuelta de Marx, o de reactualización del lenguaje marxista?</strong></p>
<p>-Siempre creí en esa vuelta o, mejor dicho, siempre aposté por esa vuelta. En la Argentina, la figura de la “crisis del marxismo” se instaló fuertemente en la década del ochenta, en el contexto de la transición democrática y coincidiendo con el retorno de los exiliados. Las figuras mayores del marxismo argentino de los años 70 nos propusieron a su vuelta paradigmas superadores, de modo que los más jóvenes, los que teníamos una expectativa de <em>aggiornamiento</em>, de actualización de aquel marxismo, nos desencontramos con la vieja generación. Ciertamente, había vertientes agotadas del marxismo, como el leninismo, el maoísmo, el guevarismo, las versiones más anquilosadas del trotskismo, pero también había signos de renovación (pienso en Perry Anderson y el marxismo británico, Toni Negri, John Holloway, Löwy, Bensaïd, Bolívar Echeverría y todo el equipo latinoamericano de <em>Cuadernos Políticos</em>…). Pero a partir de 1989 vino a sumarse el derrumbe de los socialismos reales, y parecía que la del marxismo era una situación sin retorno. Un derrumbe –para decirlo en términos de Gramsci– no solamente intelectual, sino también moral.</p>
<p>Pero el derrumbe del comunismo no comprometía por igual a todas las tradiciones marxistas. Creo que con los años ciertos marxismos lograron pasar el filtro de la crisis,  reposicionarse y revalorizarse. Los marxismos más activos en 1960 y 1970, como el maoísmo, y también los anclados en la tradición leninista, son los que más fuertemente sintieron el impacto de la crisis. Creo que va a pasar mucho tiempo hasta que Lenin vuelva a ser leído, a pesar del esfuerzo de Zizek y cierto forzamiento de Toni Negri por recuperarlo dentro de un pensamiento más autonomista (su libro sobre el Poder constituyente es bien interesante, pero su defensa del leninismo y su crítica de Rosa Luxemburg y de Trotsky son totalmente incongruentes con su núcleo teórico más profundo). La teoría leninista de la vanguardia, del partido, de la revolución, de los intelectuales, en suma: el modo como Lenin piensa la política, es lo más fuertemente cuestionado por la crisis de los últimos 25 años.</p>
<p>Pero hay tradiciones del marxismo que, a contrapelo de esto, no solamente han sobrevivido sino que han encontrado desarrollos, como la frankfurtiana, con el redescubrimiento de Benjamin, con la relectura de la obra de Adorno (Holloway y Jameson, por ejemplo, son, cada uno a su modo, lectores intensos de Adorno). Althusser y su escuela, tan leídos en los 70, han desaparecido, pero la obra de un Rancière o de un Balibar ha explorado nuevos desarrollos. El marxismo anglosajón produjo en estos últimos treinta años obras notables: pienso en Anderson, en Blackburn, en Wallerstein, en Gerald Cohen, en Jameson… André Gorz, precursor del ecosocialismo, pensó hasta sus últimos días con una gran lucidez y dejó un legado extraordinario. La izquierda italiana se derrumbó, es cierto, pero queda la obra de Gramsci, que se sigue editando, leyendo, interpretando en todo el mundo. Pienso en Manuel Sacristán, Fernández Buey, Juan Ramón Capella y Toni Domenech, en toda una línea del marxismo español que en medio de la “crisis del marxismo” se propuso poner en diálogo a Marx, Gramsci, Rosa Luxemburgo con un socialismo actualizado, en sintonía con  el movimiento ecologista, con el movimiento de mujeres y con los movimientos sociales en general.</p>
<p>El trotskismo merecería una consideración aparte, porque si bien ciertos trotskismos más leninistas han quedado muy atrapados en la crisis del marxismo de los años setenta y  ochenta, hay distintas vías de salida de ese trotskismo más dogmático. Pienso en el esfuerzo de Mandel por sacar al trotskismo de cierto anquilosamiento en los análisis económicos, en los desarrollos de figuras como Daniel Bensaïd  Michael Löwy o Enzo Traverso.</p>
<p>Además, sostengo que hay una vuelta a Marx, a la lectura directa de Marx. Nunca como hoy se han ofrecido en el mercado de libros tantas ediciones del <em>Manifiesto comunista</em>. Desde que estalló la crisis capitalista de 2008, varias editoriales compiten con traducciones diversas de <em>El Capital</em>. Es evidente que el éxito de la obra de Piketty se debe en gran medida a su título, que parece decirnos que va actualizar la obra de Marx: <em>El Capital del siglo XXI</em>. Se podrá aducir que las obras de Marx se editan y circulan porque ya se decantan como clásicos del pensamiento, como pueden serlo <em>La República</em> o <em>El Príncipe</em>. Posiblemente. Pero más allá de esto, si se lo lee fuera del canon economicista y determinista, la de Marx sigue siendo hoy una lectura atrayente, inteligente, explosiva, provocativa, que nos sigue hablando de nuestro presente. En muchos aspectos ya no podemos pensar como él, pero tampoco podríamos pensar nuestro presente sin Marx.</p>
<p>&#8211;<strong>Y en el ámbito político, ¿qué síntoma expresa esta vuelta de Marx?</strong></p>
<p>-Estas lecturas ingresaron antes en la izquierda independiente que en los partidos de izquierda. Sus vehículos iniciales fueron las revistas (y de esto podríamos hablar horas, porque desde siempre edité revistas comprometidas con esta renovación: <em>Praxis</em>, <em>El Cielo por Asalto</em>, <em>El Rodaballo</em>…), y sobre todo a partir de la primera década del siglo nutrieron las nuevas formas de militancia. Las viejas culturas políticas (comunista, trotskista o maoísta) funcionan como resistencias dogmáticas a estas nuevas herramientas conceptuales.</p>
<p>Los partidos de la izquierda tradicional no participan de una búsqueda teórica. Ya tienen un “marxismo” en uso y entienden que no necesitan más. Son conservadores: desconfían de toda renovación teórica, rápidamente tachada de revisionista. El marxismo es una articulación entre un método, una perspectiva para leer la realidad y una promesa de emancipación humana. Las versiones más simplificadoras reducen la dimensión analítico-crítica y enfatizan la dimensión de la promesa. Las visiones teoricistas dicen: “La promesa es la dimensión utópica de Marx, pero lo importante es que nos permite pensar”. El gran desafío es volver a articular estas dos dimensiones. Es casi una utopía: imaginar una organización no anquilosada en su doctrina, abierta a la renovación teórica, a repensar incluso sus propios fundamentos.</p>
<p>La tradición leninista no es útil para pensar este tipo de renovaciones. Creo que va a pasar mucho tiempo hasta que se vuelva a decantar una lectura del leninismo. Es posible que después del momento autonomista y movimientista, la izquierda independiente que se vuelca a la acción política más tradicional experimente una necesidad, una demanda de organización, de partido, de vanguardia. Aquí la lectura de Lenin es inevitable, sin el momento leninista la teoría del partido revolucionario de vanguardia es incomprensible. Pero una cosa es Lenin y otra el leninismo, una cosa es un revolucionario respondiendo a situaciones concretas en Rusia en 1898 o en 1903, y otra una codificación y modelización construida años después. Quiero decir: hay que considerar que lo que se universalizó como “leninismo” a partir de la Tercera Internacional es una proyección de un tipo de organización pensada en una situación de clandestinidad en un país en el que los revolucionarios no tenían que luchar contra un Estado capitalista y con una sociedad civil moderna. Estaban frente a un Estado absolutista, con una sociedad civil apenas desarrollada. Desde esa perspectiva histórica, uno puede entender por qué Lenin pensó el partido de esa manera tan centralista, tan jerárquica, tan jacobina: era una situación de clandestinidad. ¿Por qué teorizó la exterioridad del partido de vanguardia respecto de la clase obrera? Porque efectivamente se encontró con un pequeños núcleos de vanguardia provenientes de la pequeñoburguesía ilustrada, externos a la clase obrera rusa.</p>
<p>Ahora bien, esa teorización está acotada a una experiencia concreta, datada entre 1898 y 1904. En el contexto de la revolución rusa de 1905, ya Lenin plantea algo bien distinto. Ahora bien, es una locura convertir el partido leninista de 1903 en el modelo del partido revolucionario para cualquier momento y para cualquier lugar. Aunque se inscribieran bajo el rótulo de “la teoría leninista del partido”, las experiencias políticas más exitosas del siglo XX —el PC chino de 1949, o el PC italiano de la posguerra, etc, etc.— no tenían nada que ver con ella. En realidad, operaban con otros modelos, a pesar de que apelaran a la teoría leninista de la construcción del partido.</p>
<p>La propuesta de Lenin es ultra vanguardista: hay una teoría científica que precede al movimiento obrero, que le es incluso exterior; una ciencia que una vanguardia de burgueses o pequeñoburgueses ya conoce. Esa vanguardia construye el partido sobre la base de un programa científico y penetra, desde afuera, en el movimiento social. Lo digo así y parece una caricatura, pero Lenin es muy tajante en cómo plantea esta teoría de la exterioridad de la conciencia obrera. La teoría leninista no puede responder a la objeción de que el sujeto revolucionario que ella misma designa, el proletariado, es un sujeto sin conciencia, es un proletariado sin cabeza (como decía José Revueltas). Su conciencia la trae desde afuera la pequeñoburguesía organizada en partido de vanguardia.</p>
<p>Para la sensibilidad posmoderna contemporánea, este ultravanguardismo es inconcebible. Pero también lo es para el pensamiento de izquierda del último medio siglo, y mucho más para el pensamiento político nacido con los nuevos movimientos sociales. Sin embargo, a pesar de todo, seguimos hablando de leninismo&#8230; Es que esta teoría expresa una voluntad de construcción, de organización, de intervención, de análisis y de agitación que es extraordinaria: es una teoría ultra voluntarista de la política. Pero uno de sus problemas es que esta acción tan intensa está animada por una certeza absoluta, “científica”, en la teoría y los análisis previos. En verdad, funcionan con una fe, por momentos casi ciega. El partido leninista deviene una maquinaria incontrolable: cuando Lenin quiere cambiar la estrategia, en abril de 1917, todo el partido se le pone en contra. Es en Trotsky, un extrapartidario detestado por los bolcheviques, en quien encuentra un aliado. Cuando Lenin quiere torcer nuevamente el rumbo en 1920, ya el partido no le responde. Quedó su Testamento como un documento extraordinario de esa impotencia, del tipo que había creado una máquina extraordinaria que lo pasaba a él mismo por encima. No sólo la burguesía, también el proletariado podía semejarse al mago incapaz de controlar los efectos de sus propios conjuros.</p>
<p>El principal problema es su instrumentalidad. El razonamiento de Lenin es de una extraordinaria eficacia para pensar la política; él dice: que si queremos destruir efectivamente un Estado centralizado, jerarquizado, efectivo y eficiente, tenemos que generar un Partido con esas mismas cualidades. Un partido que sea una suerte de Estado Mayor Revolucionario, un contra-Estado igualmente jerarquizado, centralizado, ejecutivo. Tiene que ser una máquina de destrucción tan eficiente como lo es el Estado. El problema es que la organización no es una cuestión técnica, ni neutra. Es una cuestión política. O como diríamos hoy, compromete nuestra subjetividad, es una construcción subjetiva, de determinadas subjetividades políticas. Esta estructura centralizada y jerárquica produce un tipo de subjetividad que va a contrapelo de la orientación revolucionaria. Toda estructura, cuanto más jerarquizada y más centralizada y burocratizada, más opaca se vuelve a su propia construcción, su propio manejo, su propia ideología.</p>
<p>El partido leninista fue una herramienta indispensable para la toma del poder en Octubre de 1917. Ciertamente. Pero también fue una maquinaria que se volvió cada vez más opaca y opresiva, que escapó al control del propio Lenin y de la vieja dirigencia bolchevique. Aquello que decía Marx de que el Estado aprisiona como una boa a la sociedad civil y le tapa todos los poros, esa imagen parasitaria del Estado, de algún modo es como operó el Partido-estado sobre el movimiento de los soviets, incluso en los primeros años de la Revolución. Después de la represión de Kronstadt, los soviets ya no existen, no funcionan, sólo queda el nombre de “Estado soviético”, pero es el Partido-Estado el que domina. Justamente, es el riesgo sobre el que Rosa Luxemburgo les advirtió a los bolcheviques con total lucidez, poco antes de ser asesinada.</p>
<p>&#8211;<strong>¿Creés que existe el marxismo latinoamericano o que simplemente hay una corriente en América Latina de pensamiento marxista? </strong></p>
<p>-Como marxista, como alguien que piensa en términos de movimientos globales, de ideologías universales, uno tiende a descreer de que existan cosas tales como una filosofía latinoamericana o argentina, así como una sociología uruguaya, o una ciencia política brasileña, salvo como etiquetas descriptivas. Ahora, ¿qué es lo que definiría un marxismo latinoamericano distinto de un marxismo en América Latina? Creo que la operación que hace José Aricó de relectura de Mariátegui y el propio Marx en relación con América Latina instituye una tradición, en la que él mismo se inscribe. ¿Qué sería un marxismo latinoamericano? Un marxismo que logra deconstruir el europeísta y poner a América Latina como la anomalía de lo que el marxismo eurocentrista no podía pensar. Mariátegui, erróneamente considerado “indigenista”, hace esta operación con fuentes europeas, como Georges Sorel. A pesar de que la visión de Sorel es necesariamente eurocentrista, el <em>sorelismo</em> de Mariátegui le sirve para salir del canon marxista evolucionista de la Segunda internacional y de la Tercera internacional y le permite pensar el Perú, y de algún modo América Latina en su especificidad, en su propia temporalidad, con sus sujetos, su historia, sus tradiciones, no tan fácilmente asimilables al canon del marxismo europeo. Pero la “realidad peruana” para Codovilla, arquetipo del marxismo comunista ortodoxo, era motivo de risa.</p>
<p>Silvio Frondizi, el primero en hablar de “nueva izquierda” en la Argentina, y quizás en América Latina, también habla siempre de la “realidad argentina”, y no tenía ni un ápice de nacionalista. Tampoco Mariátegui es nacionalista, desde luego. La idea es que hay una especificidad, una densidad en las historias nacionales, que necesita ser repuesta y estudiada en su especificidad. No se trata de una realidad incomprensible, que no pueda ser aprehendida desde categorías de pensamiento, universales: se trata de que el marxismo fue construido inicialmente en Europa a partir de determinadas experiencias nacionales. Para la dogmática, el marxismo es una teoría acabada que debe ser aplicada correctamente en cada rincón del globo; para la visión crítica, el marxismo es un paradigma teórico siempre abierto y en construcción, atento a las “anomalías”, a los acontecimientos que lo desafían y lo obligan a constantes reformulaciones. Mariátegui o Aricó no sólo pensaron América Latina gracias al marxismo, sino que reformularon el marxismo mismo desde América Latina.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/horacio-tarcus-en-la-obra-de-marx-sigue-habiendo-una-promesa-de-emancipacion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/horacio-tarcus-en-la-obra-de-marx-sigue-habiendo-una-promesa-de-emancipacion/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
