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	<title>superclásico &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Wed, 03 Jun 2020 02:12:50 +0000</lastBuildDate>
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	<title>superclásico &#8211; Marcha</title>
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		<title>Superclásico: lo contrario a “vivir por el fútbol”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/superclasico-lo-contrario-a-vivir-por-el-futbol-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 May 2020 10:24:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Boca Juniors]]></category>
		<category><![CDATA[Conmebol]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace unos días se cumplieron cinco años del Superclásico recordado como &#8220;del gas pimienta&#8221;. Ese mismo día murió Emanuel Ortega, el jugador de San Martín de Burzaco que había chocado contra un muro de la cancha once días atrás. En #Somos Multitud traemos la nota que publicamos aquella noche. Por Nadia Fink Que este partido [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Hace unos días se cumplieron cinco años del Superclásico recordado como &#8220;del gas pimienta&#8221;. Ese mismo día murió Emanuel Ortega, el jugador de San Martín de Burzaco que había chocado contra un muro de la cancha once días atrás. En #Somos Multitud traemos la nota que publicamos aquella noche.</em></p>



<p><strong>Por Nadia Fink</strong></p>



<p>Que este partido internacional se jugara en ese contexto, el día del jugador de fútbol, era ya una incomodidad difícil. Estaba el deseo imposible de que surgiera la mirada atinada, el freno que supiera a justicia, al “sentido común” tan mentado por estos días.</p>



<p>Pero no llegó. Y el partido se jugó igual. El tercero de unos superclásicos horribles, trabados, con mucha pierna fuerte y mucha actuación. La última: la amarilla que se ligó Gago por pasarle de largo a un “volador”.</p>



<p>La crónica del partido de hoy hubiera sido un gol de último momento, un partido mediocre, jugadores abocados a la falta fácil y a la caída más fácil aún; en el marco de un pibe que se moría en la cama de un hospital, que había escrito en su muro “vivir por el fútbol” y que sufrió un empujón a destiempo, en una cancha corta, con muros demasiados cercanos al campo de juego. Una cancha de ascenso, pero también una cancha como la de Argentinos Juniors –donde los jugadores deben hacer los laterales en puntas de pie para no pisar la línea–.</p>



<p><strong>El show debe continuar</strong></p>



<p>Pero el show debe continuar y, suspensión de próxima fecha del campeonato argentino mediante, el partido de vuelta por la Copa Libertadores entre Boca y River se jugó igual.</p>



<p>El inicio fue a todas luces, con un sinfín de bengalas desde adentro del estadio. Naturalizado a esta altura de los partidos que las bengalas sean parte del espectáculo deportivo, olvidados los 194 pibes muertos en Cromañón. En la previa, el secretario de Seguridad (y precandidato a gobernador de Buenos Aires), Sergio Berni, daba muestras de una política errante y negadora ante el crecimiento de los barrabravas: esperaba (deseaba, verbos asociados a lo pasivo, al “no se puede hacer nada”) que los reconocidos barras de la 12, Rafa Di Zeo y Mauro Martín, no asistieran al partido. Además, elogió las virtudes del despliegue de su operativo policial: desde la cantidad (1200 policías), y el secuestro previo de bengalas y trapos…</p>



<p>Después de un primer tiempo previsible, un entretiempo que mostró un dron con una tela que simulaba al fantasma de la B volando entre público local (todos socios, recordemos, sin visitantes para prevenir la violencia), los jugadores de River caminaban por el túnel para llegar al campo de juego y, según pudieron tomar las cámaras desde varios ángulos, desde la tribuna de Boca, abrían la manga para tirarles, supuestamente, gas pimienta a los del equipo contrario.</p>



<p>El desconcierto de los jugadores visitantes, el ardor en el cuerpo, en los ojos (ese mismo sentido por tantas y tantos militantes en marchas o en desalojos, ante represiones policiales, y corridas en las mismas tribunas cuando las fuerzas de seguridad acosan y hay un brazo amigo que alcanza una remera mojada para cubrirse la nariz, los ojos; pero esos no se ven, no se filman, no indignan a nadie), y un partido demorado. El agua cortada en los vestuarios, para no dar ventajas deportivas (como en las bailantas en las que el agua del baño sólo era caliente para alentar el consumo de bebida en las barras), los jugadores sacándose camisetas manchadas de naranja (la policía secuestrándolas como pruebas para investigación, como corresponde) tirándose agua en botellas traídas al trote por médico y cuerpo técnico riverplatense… y los jugadores y cuerpo técnico de Boca en la cancha, los primeros moviéndose para no enfriar los músculos, los segundos esperando que la pelota rodara otra vez.</p>



<p><strong>El gas en el ojo ajeno</strong></p>



<p>En el medio, ni un solo gesto (ni uno solo) de solidaridad entre jugadores. Entre el ajetreo y los susurros con mano en la boca (no vaya a ser que una cámara tomara esas palabras dichas pero que no tienen que saberse) de árbitros, jugadores, dirigentes de uno y otro equipo y las autoridades de la Conmebol, los más afectados en River: Kranevitter, Ponzio, Vangioni y Funes Mori penaban en el banco de suplentes sin que alguien se preocupara por una mínima atención. El único que se acercó fue Daniel Osvaldo, que intentó, aunque sea, charlar con Ponzio. “Andá a la puta que te parió”, le dijo Arruabarrena a Gallardo cuando el partido se suspendía y el técnico de Boca sabía que lo perjudicaba, que River llevaba la ventaja de un partido ganado y el empate los dejaba en mejor posición.</p>



<p>A las 23.16 anunciaron la suspensión desde la voz del estadio. Pasada la medianoche, los jugadores de River seguían en el campo de juego. Desde la platea llovían botellas, y la manga desplegada les quedaba lejos. ¿Qué pasaría si los jugadores de Boca fueran un poco solidarios y acompañaran a los otros, sus pares, hacia el vestuario o, al menos, hacia la manga?</p>



<p>Los intereses se cruzan: que la hinchada tomaría represalias contra ellos por ser solidarios con su eterno rival, que todo parece discutirse, pensarse. Nadie quiso hacerse cargo de suspender el partido. Como en otros encuentros en los que jugadores o árbitros eran agredidos antes del inicio de un partido (y el árbitro consultaba si empezar o no según la decisión personal del que había recibido el botellazo/cascotazo u “objeto contundente” a mano), la decisión quedaba a la vera del agredido. Desde la TV Pública se escucha aún: “Un partido suspendido por unos poquitos que arruinan el espectáculo”… y siguen siendo esos “poquitos” el chivo expiatorio de una estructura (el fútbol, las dirigencias, las barrabravas, el poder, el narcotráfico, la policía cómplice, el juego sucio) que no se siente amenazada porque el poder y la impunidad siguen estando de su lado. Un estadio que recibió bengalas, drones y gas pimienta. Una dirigencia que no supo poner paños fríos. Unos jugadores que no quisieron&nbsp;solidarizarse. Autoridades y árbitros que no se animaron a tomar decisiones a tiempo. Y en el medio de todo eso, el pibe Emanuel Ortega dejó escrito en su muro: “A diferencia de los profesionales cuando se me rompen los botines no los cambio, paso noches arreglándolo, pegándolo para poder seguir jugando, porque es lo que amo”. Lástima que nadie le haya hecho honor, hoy en su día, el día del futbolista.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/superclasico-lo-contrario-a-vivir-por-el-futbol-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Superclásico femenino: la historia escrita a puro fútbol</title>
		<link>https://marcha.org.ar/superclasico-femenino-la-historia-escrita-puro-futbol/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Sep 2019 12:00:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Boca]]></category>
		<category><![CDATA[Fanny Rodríguez]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol Femenino]]></category>
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					<description><![CDATA[El primer superclásico femenino en la era profesional terminó con una goleada histórica de Boca Juniors. La figura, Fanny Rodríguez, con reciente pasado riverplatense. Una tarde donde ganaron la pelota, el fútbol y las pibas. Por Iván Barrera, Nadia Fink y Juan Stanisci / Foto por Charo Larisgoitia “Ahora que estamos juntas”. “Ahora que sí [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i><span style="font-weight: 400;">El primer superclásico femenino en la era profesional terminó con una goleada histórica de Boca Juniors. La figura, Fanny Rodríguez, con reciente pasado riverplatense. Una tarde donde ganaron la pelota, el fútbol y las pibas.</span></i></p>
<p><strong>Por Iván Barrera, Nadia Fink y Juan Stanisci / Foto por Charo Larisgoitia</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Ahora que estamos juntas”. “Ahora que sí nos ven”. Mientras las jugadoras de Boca salían del túnel, los carteles decían lo que se pensaba en las canchas y detrás de las pantallas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El primer Superclásico de la era del fútbol profesional femenino estaba por iniciarse. Y, además, en la primera fecha. Recordemos, se trata de más de 180 jugadoras contrato, que perciben un salario y gozan de todos los derechos que cualquier trabajo formal conlleva. Ese primer contrato profesional fue una lucha de años, conseguida colectivamente, pero que tuvo un punto alto cuando Macarena Sánchez denunció a la AFA y fue amenazada de muerte. Ayer, también, Maca volvió al gol dos veces con su nuevo equipo, San Lorenzo de Almagro.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A pesar de que la idea original era que los partidos fueran en la previa de los de la Superliga del fútbol masculino (al modo de la Reserva en tiempos pasados, para darle más impulso y visibilidad), una vez más cambiaron las reglas del juego. En un horario incómodo para cualquier persona laburante, a las 15 horas del martes, se jugó el primer mentado Boca-River en La Bombonera. Originalmente el partido se iba a disputar en el predio Pedro Pompilio, pero debido a la alta demanda de entradas la dirigencia decidió mudarlo al Alberto J. Armando.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El público es variado pero las pibas ganan en las tribunas. “Y dale y dale y dale, Boca, dale”, el tradicional canto que baja de las bandejas de la Bombonera cada vez que Boca hace un gol, ahora es dirigido también por muchas manos, y una buena cantidad de ellas tienen pañuelos verdes atadas a las muñecas. También hay socios, banderas que dicen “Jugador Nº 12” y que hacen pensar cuánto viene a discutirle a las tribunas este fútbol jugado por mujeres, por jugadoras.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El partido se presentaba como una gran incógnita. El último campeonato de la era amateur brindó una victoria por lado, pero lo que pasó en el medio fue mucho para tan poco tiempo: entre el Mundial, los Panamericanos y la pretemporada, 22 jugadoras firmaron su contrato con la institución xeneize, 18 lo hicieron para el club de Nuñez, algunas jugadoras volvieron a vestir los colores que las vieron brillar, otras firmaron para el rival y otras migraron al fútbol europeo.</span></p>
<p><b>El viento que todo empuja</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero las dudas se terminan cuando la pelota se hace andar “sobre el verde césped de su única verdad”, al decir de Panzeri, y los primeros minutos devolvieron a las tribunas y a la tele lo que cualquier amante del fútbol quiere ver: dos equipos que no pierden tiempo en medirse y pisan reiteradas veces el área rival. Sin embargo, Las Gladiadoras no tardaron en adueñarse del balón y pronto ya empezó a palpitarse la tarde xeneize. La posesión de la pelota y el pase abierto rendían sus frutos. Lentamente, la arquera riverplatense, Florencia Chiribelo, comenzó a hacerse figura, volando de palo a palo ante cada remate de media distancia. Pero a los 41 se quebró el partido. Luego de una jugada preparada, Florencia Quiñones conectó un cabezazo formidable para romper el cero. Las y los 4000 hinchas estallaron en un solo grito, dejaron atrás los nervios y se animaban a ilusionarse. Por fin se destrababa un cero que, a esa altura, parecía injusto.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuatro minutos después, el partido daría otro vuelco: Yamila Rodriguez, delantera que sabe representar la celeste y blanca y llenar los arcos con la azul y oro, salió de la cancha en camilla. En su lugar, entró Fanny Rodriguez, jugadora que hasta la temporada pasada había vestido la camiseta del eterno rival. Y ese ingreso sería un estigma. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El segundo tiempo empieza su curso.“Lazatti, Rattín, Roma, Randazzo, Peucelle, Mouzo”. Dos señores en la platea charlan sobre viejas glorias del club de la Ribera. De tanto en tanto, se calientan con los “ole” que bajan de la tribuna cuando las pibas tocan y tocan entre las defensoras y la arquera. No lo disfrutan, le piden al equipo que vaya para adelante, que haga otro gol.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Unos pasos más atrás también se escucha: “Mirá, mamá, están jugando las pibas”. Una niña le muestra el partido por videollamada a la madre. No tiene más de siete años. Baila cuando las canciones mueven a la gente. Sufre con alguno de los ataques de River. Seguramente, ya estará pensando en el día en que pueda debutar en la Bombonera o en seguir al equipo a todos lados, porque se siente parte.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En el campo de juego, mientras, hubo un equipo protagónico. Lejos de salir a especular, Boca buscó definir el partido desde el minuto cero. Y llegó pronto: a los 12 minutos, Quiñones volvió a conectar de cabeza, pero esta vez para servirle el gol a Fanny, que solo tuvo que darle un pase a la red. La tribuna estalló otra vez, los señores dejaron de protestar y la niña gritó y saltó y agitó el teléfono mientras su madre perdía la imagen. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A partir de ese momento, Boca se dedicó a controlar la pelota y a hacer lo que mejor sabe: jugar al fútbol, en un equipo que se muestra sólido y con grandes chances de seguir creciendo a medida que el campeonato avance. La defensa mantuvo la posesión del balón en su campo, con paciencia y sin inmutarse por la exigencia de la platea porque vayan para adelante. Subir en bloque parece ser la clave y en dos pases la pelota llegó a los pies de Fanny Rodríguez, que enganchó y cayó en el área. El reloj marca 24 minutos cuando la histórica Fabiana Vallejos mete el 3 a 0 desde los doce pasos. El resto, fue un carnaval xeneize:  a los 36 y a los 44, Fanny aumentó el marcador y convirtió su primer hattrick con la azul y oro, tal como lo había advertido en la previa.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El partido terminó y la tribuna era pura fiesta. Fiesta de las buenas. Las  jugadoras celebran la victoria con mayor diferencia del Superclásico femenino. Fanny recibe la distinción a la mejor jugadora, sonríe y abre los brazos. La alegría es toda local, pero aún queda mucho. Y entonces, borrón y cuenta nueva para el de Núñez que todavía tiene todo un campeonato por delante. Un Superclásico jugado en la Argentina con mucho de fútbol y nada de ruidos externos y violencias. La pelota ganó, las pibas también.</span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/superclasico-femenino-la-historia-escrita-puro-futbol/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>La trilogía del Superclásico: de arreglos, llantos y ¡fútbol!</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-trilogia-del-superclasico-de-arreglos-llantos-y-futbol/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Aug 2019 20:41:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
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					<description><![CDATA[En dos meses, se vienen tres partidos entre Boca y River: mañana por la Superliga y en octubre, por la Copa Libertadores. Mucho se juega en estos Superclásicos: la violencia repetida, las decisiones siempre a destiempo de la Conmebol, la disputa entre directivos mafiosos. Pero algo hay cierto, todo puede pasar cuando la pelota rueda [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En dos meses, se vienen tres partidos entre Boca y River: mañana por la Superliga y en octubre, por la Copa Libertadores. Mucho se juega en estos Superclásicos: la violencia repetida, las decisiones siempre a destiempo de la Conmebol, la disputa entre directivos mafiosos. Pero algo hay cierto, todo puede pasar cuando la pelota rueda &#8220;sobre el verde césped de su única verdad&#8221;.</em></p>
<p><strong> Por Gabriel Casas</strong></p>
<p>Se vienen tres capítulos apasionantes en ambos sentidos (en el bueno y en el malo) de River-Boca o Boca-River, para no herir susceptibilidades. La trilogía no tiene nada que envidiarle a <em>Star Wars</em> o a cualquier película de Marvel, para las y los milennials, y de la zaga de <em>El Padrino</em>, para quienes andamos peinando canas.  Es que Daniel Angelici y Rodolfo D’Onofrio vienen luchando una “guerra fría” desde hace mínimo cinco años. Y cuando creemos que cualquier papelón mundial es insuperable, en la semifinal de la Copa Libertadores van a tener chances de revalidar laureles.</p>
<p>Además, los cruces de la Libertadores llegan en octubre (que no será Oktubre), el mes de la elección grande en la Argentina. Si faltaba algo para el cóctel explosivo, listo, bum. La vuelta será en La Bombonera en la semana previa al domingo electoral. Como si este gobierno nefasto no tuviera problemas ahora, y lo peor, que nos genera tantos a una mayoría de la sociedad, tendrá que lidiar con la seguridad (no podrá hacerse el sota como la última vez en el Monumental) para un evento de estas características y evitar otro papelón futbolero que recorra el planeta redondo.</p>
<p>Vamos al peor escenario, para los y las neutrales, ¿se imaginan a River clasificando a la final de otra Copa en la mismísima Bombonera? ¿Cómo hará la policía federal y gendarmería para no repetir, ni liberar zona, afuera del estadio ahora en el barrio de La Boca? ¿Cómo harán Horacio Larreta y Patricia Bullrich para coordinar eso cuando están en otro “juego” más importante para cada quién? Uno por evitar una segunda vuelta cada vez más probable con Matías Lammens y otra, que si bien sabe que su cabeza nunca rueda (no como la de otras personas que sufren sus órdenes y su doctrina Chocobar), que empieza a ver por dónde va a escapar esta vez para seguir burlando a la justicia en el futuro por sus acciones.</p>
<p>Pero si Angelici es Macri, D’Onofrio es Gerardo Wherthein (presidente del Comité Olímpico Argentino y miembro del Comité Olímpico Internacional y ex accionista mayoritario de Telecom). Esto es, nada menos, que un duelo de pesos pesados. En el ambiente futbolero ronda el rumor de que en las decisiones extra futbolísticas (y futbolísticas también, VAR mediante) en la Copa Libertadores manda D’Onofrio por su amistad con Alejandro Domínguez Wilson-Simith, el paraguayo presidente de la Conmebol. A quien le atribuyen también “simpatía” futbolística por la banda roja. Y que a Angelici le queda la Superliga, hasta que deje de “rosquear” con Daniel “Chiqui” Tapia, otro con corazón xeneize ya reconocido.</p>
<p>Entonces, “El Tano” Angelici se hace una visita por Paraguay por motivos laborales, y habría aprovechado para mover sus fichas judiciales (esa que hace años maneja a su antojo en la Argentina), y el mismo día de la revancha de River ante Cerro Porteño, le salta un problema judicial antiguo al uruguayo Nicolás De la Cruz. Y D’Onofrio sugiere que hay una mano negra detrás de eso.  Y el presidente de River se ofende como si usara guantes blancos. Basta con recordar la primera Libertadores ganada bajo su gestión y en dónde hubo dos casos de doping positivo (Mayada y Martínez Quartas), pero siempre se habló de que eran varios más. Y enseguida, vendieron a Driussi al exterior. Hay que ver cuál fue la mano que meció la cuna. Al otro año, le cobraron “el vuelto” en la semifinal de vuelta ante Lanús, en el polémico debut del VAR en Sudamérica.</p>
<p>En el medio de todo esto, va a haber tres partidos de fútbol y multitudes pendientes de los resultados acá y en el resto del mundo según los colores que le apasionen. En la era donde el folklore futbolero pasó a ser meme. Ojalá los futbolistas y los entrenadores se abstraigan del contexto y jueguen al fútbol y lo dirijan sin caer en las chicanas. Ojalá la prensa se ponga también a la altura, por más que se sabe lo que puede vender en las empresas periodísticas. Ya no estará el Panadero Adrián Napolitano y su gas pimienta. Ya no estará Héctor “Caverna” Godoy, capo de la barra brava de River, y todo su arsenal para hacer negocios en connivencia con el club y la policía. Sí estarán, manteniendo su negocio, pero sin poder ingresar al estadio, Rafael Di Zeo y Mauro Martín, los jefes de “La Doce”. Ojalá que Angelici y D’Onofrio me tapen la boca y eviten que mis dedos tengan que volver a este teclado.  Porque si eso pasa, el daño al fútbol argentino y a los hinchas de todos los clubes, por efecto colateral, será nuevamente grave. Y todavía no pasó un año de la última vez.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-trilogia-del-superclasico-de-arreglos-llantos-y-futbol/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Fútbol masculino: Pasen y vean que no todo es Superclásico</title>
		<link>https://marcha.org.ar/futbol-masculino-pasen-y-vean-que-no-todo-es-superclasico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Sep 2018 13:24:53 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Resumen sexta fecha de la Superliga]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Juan Stanisci*</strong></p>
<p><em>Pasó la sexta fecha del querido y nunca bien ponderado torneo local. Y con ella, el único superclásico del campeonato. Nos negamos a subirnos a esa ola berreta que pronostica Boca-River hasta en la Champions y les pedimos a los señores periodistas que dejen de sacarle la magia al fútbol. Pero además del clásico más grande de la Ciudad de Buenos Aires, hubo otros partidos.</em></p>
<p>La cosa arrancó el viernes en el Nuevo Gasómetro, donde ganó San Lorenzo pero perdimos todas y todos. Perdimos porque las autoridades de esto que han bautizado Superliga les negaron a los jugadores de San Lorenzo la autorización para salir a la cancha con una bandera que decía: “Verdad y Justicia por Santiago Maldonado”. Ante la negativa, la Subcomisión de Derechos Humanos del club decidió colgarla en la tribuna visitante. ¿Qué pasó? La policía les obligó a sacarla. Otro atropello de las fuerzas de seguridad de Bullrich. En la cancha San Lorenzo arrancó ganando con gol del pibe Glaich, pero antes de los quince Patronato lo había dado vuelta con goles de Ledesma y Carabajal. Cuando faltaban quince para el final, Gonzalo Rodríguez lo empató y a dos de los noventa Franco Mussis clavó un zurdazo tremendo de afuera del área para el triunfo del ciclón. Era la vuelta de Mussis después de un año afuera por lesión. Hermosa montaña rusa, con el Pampa Biaggio incluido, en el festejo del tercero.</p>
<p>En Santa Fe apareció el pibe Heredia, que hasta el viernes a la tarde no tenía goles en primera. No hizo uno ni dos, fue <em>hat trick</em>, como les gusta decir a los cipayos. ¿Se habrá llevado la pelota? No sabemos. Lo cierto es que de la mano de Heredia y Bruno “Yisus” Zucculini, Colón hizo un gran partido y se llevó puesto al equipo del año. Godoy Cruz descontó con un gol en contra de Olivera.</p>
<p>Tempranito el sábado y con casi cuarenta grados de térmica, Newell’s le ganó a Lanús. El grana arrancó mejor pero Alan Aguerre sacó todo lo que iba al arco. Sobre el final del primer tiempo, El Negro Figueroa puso el uno a cero de penal. Lanús siguió yendo y yendo, pero no concretó. El que sí la metió fue Fértoli para el dos a cero. Flojo partido de la lepra que se llevó tres puntos clave. Lanús, con técnico nuevo, sigue sin ganar en el torneo.</p>
<p>Al ratito nomás, pero con el mismo calor de locos, empataron Talleres y Vélez. ¿Sabrán los señores de la Superliga que en la cancha no hay aire acondicionado? Partido a tono con la temperatura: espeso y pesado. Ganaba la T con gol de Nahuel Bustos. Guido Herrera hizo justicia atajándole al Monito Vargas un penal que no había existido. En el segundo tiempo, Cufré puso el empate. Lo que vino después fue un partido sin mediocampo, con mucho ida y vuelta. La figura ya la conocemos: El Cholo Guiñazú. ¿Alguna vez se cansaran los periodistas de hacerle comentarios con dudosa gracia sobre su edad?</p>
<p>Donde sí hubo suspensión fue en Varela. Una lluvia de relámpagos obligó a parar la pelota. Pero con veinticinco minutos alcanzó para que haya goles entre Estudiantes y Defensa y Justicia: el paraguayo Rojas marcó el primero con un lindo chanfle de afuera del área; Noguera empató por el segundo palo ante la siesta de los defensores del Halcón. Todavía no se sabe cuándo se sigue.</p>
<p>A pesar de que hay pocos kilómetros entre Varela y Banfield, el clima no dijo lo mismo. Ni una gota en el Florencio Sola. Parece que San Pedro es hincha del Halcón y quiso que descansen mientras que el Taladro jugó, todo esto pensando en la Sudamericana. Volviendo al duelo entre Banfield e Independiente, a los diez ya había un expulsado: Pablo Hernández dejó con diez al rojo por doble amarilla. De la mano de Cechini y Cvitanich Banfield se puso en ventaja, pero en el segundo tiempo le costó aguantar los embates de Independiente que llegó al empate por medio de Gigliotti.</p>
<p>El domingo a la mañana volvió a ser protagonista el calor. En Tucumán fue insufrible la temperatura y el fútbol. Poco y nada entre San Martín y Argentinos. Un cero a cero que deja mejor parado al bicho. En los de La Paternal debutó Carboni, mientras el ciruja espera (parece) por Coyette.</p>
<p>En el otro partido que fue vendido a China, una de las sensaciones del torneo bancó la parada. El Globo, de la mano de Juan Fernando Garro y un cen-tra-zo del Dani Alves argentino (Scaloni o quien venga, Chimino es argentino) se puso uno a cero arriba. Cuando los minutos se agotaban y Damonte le gritaba “¡Tenela!”, Mendoza sacó un zapatazo infernal para clavarla por encima del pobre Batalla. Dos a cero en Victoria y Tigre se quedó sin DT. Desde acá bancamos al Lobo Ledesma que, a pesar de ser un equipo bipolar, mostró ratos de gran fútbol aunque esté muy jodido con el descenso.</p>
<p>Nos vamos a San Juan. Atlético de Tucumán, flamante escolta de Racing, ganó y se acomodó después de perder con Gremio de local. Gran partido del decano, aunque hubo que esperar al segundo tiempo para que la pelota toque la red. Guillermo Acosta (uno de los mejores volantes del torneo), el inagotable Pulga Rodríguez y Mauro Matos le dieron el triunfo. Sobre el final descontó Palacios Alvarenga para San Martín.</p>
<p>En La Plata Pedrito Troglio se fue dándole piñas al pobre Lobo que hace de manga. Parece que algún plateista le recordó a Codesal. En la cancha hubo más patadas que juego. El Central del Patón parece estar tomándose un respiro. Golazo del Colo Gil, ex Estudiantes, de tiro libre para el uno a cero. Empató el Loco Silva, ex Newell’s con un penal fantasma.</p>
<p>El superclásico estuvo más anunciado que las inversiones. TNT y Fox lo publicitaron como si el fútbol se fuera a terminar al día siguiente. Boca agradece todavía la lesión del Pity, que había arrancado enchufadísimo. Tremendo partido del Pibe Palacios, Maidana y Pinola. Boca volvió a quedar expuesto perdiendo todas las pelotas divididas. Zárate se la agarró con Cardona como si fuera un rival y lo tuvieron que calmar Pinola y Vigliano ante la sorpresa de Ponzio. Dos golazos: una volea infernal del Pity Martínez y un bombazo de Nacho Scocco, que siempre que entra moja. Para el recuerdo la tapada del final de Armani.  Gran triunfo de River en la Bombonera.</p>
<p>En La Feliz jugaron Aldosivi y Belgrano. Se prestaron la pelota y el dominio todo el partido. Buenos chispazos de Matías Suárez y Brunetta. Pero el as de espadas lo tuvo el Tiburón en Chaves. Dos goles para que Aldosivi se suba al podio.</p>
<p>Cerraron la fecha Racing y Unión en el Cilindro. El puntero hizo un primer tiempo calculador y lo ganó en el segundo tras un error en la salida de Damián Martínez, centro de Mena y cabezazo de Solari. Un Racing mucho más batallador y menos vertical se mantiene invicto arriba de todo.</p>
<p>El torneo recién arranca, pero Racing se va cortando de a poco, a dos lo sigue Atlético de Tucumán y a cuatro Aldosivi. No hay que dormirse que el campeonato no es tan largo. Nos sumamos a San Lorenzo y decimos: VERDAD Y JUSTICIA POR SANTIAGO MALDONADO.</p>
<p>*Redactor del blog <em><a href="https://lastimaanadiemaestro.wordpress.com/">Lástima a nadie, maestro</a>.</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/futbol-masculino-pasen-y-vean-que-no-todo-es-superclasico/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Crónica de un Superclásico escuchado por radio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Nov 2017 05:06:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Boca]]></category>
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		<category><![CDATA[Víctor Hugo Morales]]></category>
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					<description><![CDATA[Boca-River sin tener "Pack Fútbol"]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Nadia Fink</strong></p>
<p><em>Como en el túnel del tiempo, las pantallas de los televisores volvieron a enfocar tribunas colmadas, los goles no pudieron transmitirse hasta el final del partido y el Boca-River se vivió por radio, en bares o en pantallas gigantes en un puñado de lugares. Cuando la imaginación vence al lucro.</em></p>
<p>Mi viejo calentó la pava. Reflotó la radiecita a pilas. No llevé las facturas porque llegué sobre la hora. Entonces el sacó algunas galletitas del tarro. Igual, no teníamos hambre. Mi viejo es hincha de Boca. Yo no, pero desde que soy chiquita veo fútbol con él. Bueno, a veces vemos y a veces escuchamos, según lo que hagan con el fútbol.</p>
<p>El agua estuvo lista y el mate amargo empezó. Sintonizamos a Víctor Hugo, nuestro relator de todos los tiempos. Y el clásico entre Boca y River, por la Superliga, empezó a las 18 horas del domingo 5 de noviembre.</p>
<p>Este relato podría ser un relato costumbrista, un tango, un cuento de Fontanarrosa.  Pero no lo es. Esa nostalgia que se revive al escuchar un partido por la radio no tiene épica posible; tiene un motivo: nos decidimos a no contratar el Pack Fútbol. Tampoco hay épica en nuestra elección. Suponemos que el Che no nos hubiera felicitado, y que a Juana Azurduy poco le importaría. Sin embargo, nosotros dos, entre mate y mate y comentario y relato, nos sentíamos un poco rebeldes.</p>
<p><strong>Pasión gratis, goles pagos</strong></p>
<p>Cuando la gratuidad del fútbol (esos derechos adquiridos que consideramos irreversibles) llegó a su fin, a fines de octubre pasado, y las multinacionales Fox y Turner dieron rienda suelta a su acuerdo con el Gobierno de Cambiemos, sólo 650 mil de un total de 8 millones de abonadas y abonados al cable solicitaron el Pack Fútbol. Es decir, el 8,12 por ciento contrató el “Fútbol Pago”. En un país futbolero como el nuestro, llama la atención la cifra.</p>
<p>El primer denominado “Superclásico” podía contratarse por 120 pesos (alternativas comerciales a la falta de clientes; “estrategia de márketing” que le dicen…), pero alguna opciones empezaron a surgir.</p>
<p>Ya desde el fin de semana pasado, la cuenta de Twiter de “Un metro adelantado” mostraba con humor dibujos básico en los que explicaba los goles (que no podían verse) cual pizarrón de vestuario (o cual cuaderno de primaria).</p>
<p><img class="size-medium wp-image-37500 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/11/Pack-futbol-611x410.jpg" alt="" width="611" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/11/Pack-futbol-611x410.jpg 611w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/11/Pack-futbol.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/11/Pack-futbol-810x543.jpg 810w" sizes="(max-width: 611px) 100vw, 611px" /></p>
<p>Pero de cara al Boca-River (en el que las entradas se agotaron rapidísimo), el Club Independiente de Hurlingham (que tiene 90 años) emitió el partido de manera gratuita para quien quisiera acercarse. En Parque Chas, en la plaza “Éxodo Jujeño”, el partido se proyectó en pantalla gigante, gestionado por las y los vecinos y “Deportes Patria”. Allí, como en los bares donde se congregaron multitudes, hinchas de River y Boca convivieron con la armonía que lleva el optar por compartir un evento colectivamente a falta de billete para el codificado o a sobra de principios por la negativa de que nos roben las dignidades. Como en todo partido donde se comparte con rivales, priman los códigos: los goles se gritan, no valen gastadas.</p>
<p>Por su parte, la agrupación Boca es Pueblo, emitió el partido por pantalla gigante en las puertas de su local en Irala y Lamadrid, barrio de La Boca. Allí la invitación, claro está, era para las y los hinchas del Club. Una multitud pobló las calles y celebró el triunfo xeneize.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-37501 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/11/Clásico-2-619x410.jpg" alt="" width="619" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/11/Clásico-2-619x410.jpg 619w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/11/Clásico-2-810x537.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/11/Clásico-2.jpg 960w" sizes="(max-width: 619px) 100vw, 619px" /></p>
<p><strong>Una voz que llega desde la radio </strong></p>
<p>Pero mi viejo y yo lo escuchamos por radio. Con menos silencios que en épocas pasadas porque antes la escucha era sagrada y ahora la tecnología nos invadió a los dos. Para no faltar a la verdad, habrá que decir que fue el superclásico más vibrante de los últimos años. No tanto por lo que fue como por lo que es en un relato radial: todas son situaciones de gol, siempre se va cerca del palo, cada <em>foul </em>lleva implícita la posibilidad de un penal.</p>
<p>Así escuchamos el primer gol, después de la expulsión de Nacho Fernández por planchazo a Cardona. Fue tiro libre del golpeado y la metáfora de Víctor Hugo: “La pelota como un pájaro suicida que va a chocar contra la red”. “Cardona, con su nombre de pueblo”, remató mientras mi viejo gritaba el gol y yo ponía la segunda pava.</p>
<p>Llegó el entretiempo y, como no había repeticiones ni “los mejores momentos del primer tiempo”, charlamos del partido, de que seguro Boca jugaría de contrataque, de que a River no le quedaba otra que salir a buscarlo después de la eliminación de la Copa Libertafores que le había propiciado Lanús con cuatro goles.</p>
<p>El segundo tiempo parecía ser de River, así lo decía Víctor Hugo y lo afirmaba Apo en sus comentarios. Cardona fue héroe y mártir a recibir una injusta tarjeta roja (de esas que no son tan juzgables contra los árbitros como sorprendentes por las actuaciones de jugadores que exageran caídas, se retuercen de dolor y sanan milagrosamente cuando logran ver al contrario en desgracia) y Ponzio (“el hombre que más se merecía este gol”, nos decía el relator eufórico) coronó un empate transitorio con un golazo desde afuera del área. La alegría duró poco para los millonarios porque Nández ponía el 2-1 definitivo.</p>
<p>Pitazo final de Pitana y la radiecito se apagaba hasta el próximo partido. Buscamos en la tele y encontramos que ya se podían ver los goles, una vez terminado el partido. Recordamos las veces que debíamos esperar a que fueran las 22 horas del domingo y Fútbol de Primera mostrara el resumen de los partidos de la jornada (con prevalencia de los denominados “grandes”, por supuesto); recordamos los partidos en radio escuchados uno en cada punta de la casa cuando nuestros equipos se enfrentaban; también me acordé en el relato memorable del gol de Medero, que como defensor arrancó desde su área, eludió a todos los rivales e hizo uno de los mejores goles de todos los tiempos.</p>
<p>Me encantaron los mates con mi viejo, el relato de Víctor Hugo y los comentarios de Apo. Sería, otra vez, un cuento de Fontanarrosa si no fuera porque se trata, simplemente, de otro derecho que le arrebataron al pueblo para que se enriquezcan un puñado de multinacionales. “Exclusividad” es una palabra que jode cuando se piensa en construcciones colectivas. “Pack” para hablar de fútbol (cuando ya nos metieron “Superliga” como palabrita clave) suena a negocios entre pocos y falencias para muchos/as.</p>
<p>Mientras tanto, nuestras pequeñas resistencias son las transmisiones gratuitas para muchas almas juntas, y los partidos en la radio, con el mate, y con el querido viejo al lado.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cronica-de-un-superclasico-escuchado-por-radio/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Memorias cercanas de gas pimienta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 May 2017 12:38:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[Boca]]></category>
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					<description><![CDATA[El Superclásico "picante", dos años después.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Gabriel Casas</strong></p>
<p><em>Ayer hubo un partido, que River ganó por 3 a 1 en la cancha de Boca. Hay un campeonato que queda expectante y que suma suspenso hasta el final. Pero también, hay un aniversario: se cumplieron dos años de aquel superclásico &#8220;picante&#8221;, donde hubo gas pimienta y acusaciones cruzadas de abandono. En estas líneas, un periodista y vecino habla de la &#8220;nueva vida&#8221; del Panadero.</em></p>
<p>Este domingo Boca y River jugaron en La Bombonera, pero ustedes, lectoras y lectores, de lo que menos van a leer en este artículo es de el fútbol que sucedió adentro de la cancha. Para eso, tiene todos los medios a su alcance, e imagino también que habrá visto el partido. La casualidad dio que justo en la misma fecha de este nuevo Superclásico, se cumplieran dos años de aquel inconcluso y tristemente famoso partido por la Copa Libertadores, cuando un hincha llamado Adrián Napolitano arrojó en el entretiempo, desde la tribuna baja,  gas pimienta en la manga de protección de la salida de los vestuarios para amedrentar a los jugadores millonarios. Y se suspendió el partido. Y se habla de “abandono” desde ambas veredas.</p>
<p>El Panadero es vecino mío en Valentín Alsina. Vivo allí desde hace 12 años. Cuando sucedió el hecho, no tenía ni idea de quién se trataba. Ese día, que las cámaras lo habían identificado la noche anterior, me fui a la mañana a dar clases en Eter y cuando pasé por la panadería -propiedad de la familia- estaban todos los móviles y cámaras de televisión. Pensé que se trataba de un robo u otro caso de inseguridad.</p>
<p>Mi esposa me escribió por wassap: “El panadero es vecino nuestro”. Claro, como el carnicero, el almacenero, el verdulero y el kiosquero, pensé por obviedad ante la sorpresa de ese texto.  Cuando le pregunté de qué se trataba ese mensaje, me dijo con ironía: “Pero, ¿vos no sos periodista deportivo? El Panadero es el que tiró el gas pimienta en La Bombonera”.  Ahí me cayó la ficha.</p>
<p>¿Vieron que cuando pasa algo inesperado con un vecino enseguida es la comidilla del chusmerío del barrio? Bueno, ahí me enteré de quién era. Y que su familia, y él mismo, eran muy respetados en Alsina. Familia trabajadora, que progresó poniendo el lomo todos los días de su vida.  Sabían que él era fanático de Boca, pero no que era un fundamentalista.  Es muy loco y muy común desconocer que a un par de cuadras o en la casa de al lado podés tener al Doctor Jekill saludándote y en otro ambiente, la misma persona es Mister Hyde. ¿Cuántas veces vimos en la televisión a gente hablando de lo “es un vecino normal, muy amable”, del que era noticia por algo de cierta gravedad?</p>
<p>Cuando sucedió eso, el club lo expulsó como socio. La barra brava, obvio, se lo quería comer crudo porque si Boca daba vuelta la tortilla en esos 45 minutos que restaban, la facturación para lo que siguiera de la Libertadores (viajes, entradas, negocios paralelos en cada partido) era un manjar para caníbales. El Panadero tenía el apoyo del dirigente político y xeneize, Roberto Digón. Eso lo salvó de la vendetta mafiosa que suelen usar los barrabravas en estos casos. No era un barrabrava, pero tampoco un perejil de tribuna. Se lo vio, en su momento, hablando con orgullo, sobre lo enfermo que “es de Boca” (desde Japón para nuestra tevé) o hay fotos suyas en canchas del continente americano en el mismo campo de juego. Lugares no reservados, ni accesibles para cualquiera.</p>
<p>Mientras tanto, en esos días de furia mediática, desapareció del barrio y nadie sabía adónde estaba. Se tejían rumores de que estaba en tal u otro lado. Cambió su aspecto. Se cortó el pelo largo que le llegaba hasta los hombros.  Incluso a un familiar que comparte su apellido, alguna vez le preguntaron en un negocio de electrodomésticos, cuando leyeron “Napolitano” en la tarjeta de crédito, “si era familiar del Panadero”. Lo negó. Como Judas a Cristo.</p>
<p>Yo creo, que más allá de su error o su locura momentánea, el Panadero hoy sufre su peor condena. No poder ir a la cancha nunca más a ver a disfrutar de su enfermedad y peor todavía, cuando se juega un Boca-River. Quizás vaya igual con otro carnet o con entradas de protocolo, porque en el fútbol argentino puede pasar cualquier cosa con los que protagonizaron hechos de violencia. Sin embargo, para el Panadero no es lo mismo. No puede ser él. Y en los hinchas caracterizados, como también en los jefes de las barras, sólo se sienten protagonistas del espectáculo  deportivo desde su lugar de importancia.</p>
<p>El viernes pasado fui al lavadero a buscar ropa. Queda justo al lado de una de las panaderías de la familia de Napolitano.  Y lo vi salir y subirse a su auto estacionado en el garaje del local. No me animé a hablarle, ni a decirle nada. Le tuve que preguntar a la chica del lavadero si se trataba de él. Me lo confirmó y, de paso, me contó “la anécdota” del día en que los medios les coparon la manzana.  El Panadero parece otra persona. Es otra persona.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/memorias-cercanas-de-gas-pimienta/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Si este es el fútbol, ¿el fútbol donde está?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Mar 2016 03:00:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[campeonato primera división]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol argentino]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel Casas]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[superclásico]]></category>
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					<description><![CDATA[De superclásicos mal jugados y otras yerbas...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Gabriel Casas</strong></p>
<p><em>El cronista esperó algunas fechas para tirar sentencias. Esperó a mirar un superclásico que ya no nos tiene en ascuas, por lo mediocre de su juego y resultados. Y llegó a una conclusión: de fútbol, mejor ni hablemos&#8230;</em></p>
<p>En la década del ochenta y en los noventa,  se había puesto de moda una canción entre las hinchadas argentinas. Decía: “Olelé, olalá, si este no es el fútbol, ¿el fútbol dónde está? “ Sucedía cuando su equipo brindaba un espectáculo de toques, paredes y lujos,  con goleada incluída al rival de turno.  Lamentablemente, esta canción hace rato que desapareció de nuestras canchas.</p>
<p>Y claro, si vemos la mediocridad general y la falta de ambición, en especial en los equipos grandes, ¿cómo podemos pretender escuchar esa dulce melodía los fines de semana? Que eran el orgullo para los que lo disfrutaban como hinchas, pero también un placer para los que lo veían por televisión sin identificarse con esos colores.</p>
<p>Nobleza obliga, Rosario Central, Lanús y dicen que también Defensa y Justicia (equipo al que no vi todavía en este torneo) proponen un fútbol ofensivo y que alcanza muchas veces lo lírico. No hacen nada del otro mundo respecto de los equipos de los ochenta donde la mayoría tenían un diez y una segunda guitarra que jugaban muy bien. Dos talentosos. La modernidad y la aparición del doble cinco y los volantes por afuera de ida y vuelta (odio la palabra carrileros), se comieron al conductor, enganche, enlace, o como quieren llamarlo. Pero no conformes con eso, también borraron a esa “segunda guitarra”.</p>
<p>Es como si en los setenta se hubiera querido destrozar a Los Beatles y se cargaran primero a John Lennon y después a Paul McCartney. Quedan los George Harrison, entonces. También talentosos, pero no tanto como para liderar la banda. En Lanús es el caso de Román Martínez, que le hace honor a su nombre de pila, por el Román más extrañado desde que se retiró. En Rosario Central,  Lo Celso y Cervi podrían ser Lennon y McCartney por sus talentos, pero las estrellas del equipo son Marco Ruben y Larrondo, los que depositan el juego que le generan los otros en la red.</p>
<p>En San Lorenzo, Guede amagó más de lo que concretó con eso de subirse a la ola de técnicos súper ofensivos (en los ochenta, lo eran todos, hasta lo de los equipos chicos).  Si bien mantiene ese espíritu de ir a atacar con varios hombres y de que su equipo sea protagonista en el dominio del balón y de que sus laterales suban siempre, pareciera que Guede se enamoró más del mote que la prensa le endilgó (eso de “súper ofensivo”) y mete mano en el equipo partido a partido.</p>
<p>Entonces, es común que haya  cinco cambios de un partido a otro en su San Lorenzo. Nadie siente que la titularidad está asegurada. No se pueden conocer los nuevos y los viejos para armar sociedades futboleras, porque los va cambiando tanto. Y a veces, como ante Gimnasia, cae en el doble cinco con Mercier y Kalinski, que son ideales para correr, marcar y meter, pero a la hora de crear algo con la pelota, se les nubla el panorama.  Así, San Lorenzo está enredado en la mitad de camino entre la idea y la realidad. Quizás haya que darle un poco más de tiempo porque vienen de ser dirigidos por Bauza, un amante del pragmatismo en el bloque defensivo, ya desde el mediocampo hacia atrás, y cuando se podía, se atacaba.</p>
<p>El resto de los grandes  son un canto al amaterrismo desde sus entrenadores. Gallardo,  el Mellizo Guillermo (en estas dos fechas archivó los tres delanteros que ponía en Lanús), Sava y Pellegrino, no se la juegan nunca. Por sus planteles, podrían poner en la cancha equipos ultra ofensivos con un enganche y tres puntas. ¿No?  Veamos: D’Alessandro; Viudez, Alario y Mora en River. Lodeiro; Palacios, Tévez y Chávez, en Boca. Romero; Roger Martínez, Bou y Licha López en Racing; Cebolla Rodríguez;  Martín Benítez, Denis y Vera en Independiente. Si no lo hacen, pero siempre le dan lugar al doble cinco y a los volantes externos, es otro cantar.</p>
<p>Ahora, después no vengan con la excusa de que el fútbol argentino es muy difícil porque todos los equipos tienen una intensidad, una concentración y un apego a la marca notoria. Si eso sucede, es porque los entrenadores lo proponen y los jugadores lo aceptan mansitos. Si Coudet, Almirón (aunque su equipo juegue sin un diez) y Holan están consiguiendo resultados en base a su audacia y al riesgo que asumen sus dirigidos, ¿se imaginan lo que sería el campeonato si los técnicos de los clubes grandes, con un menú mucho más apetitoso en variantes, también se animaran? Aunque difícil que el chancho chifle.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/si-este-es-el-futbol-el-futbol-donde-esta/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Boca encontró su redención</title>
		<link>https://marcha.org.ar/boca-encontro-su-redencion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Sep 2015 03:03:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[Boca]]></category>
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		<category><![CDATA[torneo argentino]]></category>
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					<description><![CDATA[Ganó el Superclásico en la fecha de clásicos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Juan Manuel De Stéfano.</strong></p>
<p><em>Un día Boca –y Arruabarrena– aprendieron la lección y pudieron ganar un encuentro clave. En el momento justo sacaron a relucir lo que se les pedía hace tiempo: ganar un clásico, el Clásico.</em></p>
<p>Cuenta la leyenda que en la charla técnica Arruabarrena se juntó con sus jugadores y, diccionario en mano, se adentró en la lectura de una palabra que le llamó la atención. “Redención: Liberación de una obligación, una situación desfavorable o un dolor. Acción o resultado de librar a alguien de una condena, culpa o situación desgraciada. Remedio, recurso. Esto es lo que buscamos nosotros, lo que debemos encontrar, lo que nos merecemos como grupo”.</p>
<p>Dicen que sus jugadores salieron cual leones heridos a comerse crudo a su rival de toda la vida. Otros indican que les pasó videos de los encuentros anteriores con acciones de juego fuerte de Ponzio y sus amigos para hacerlos reaccionar. Habría que ver qué fue exactamente, si una palabra, una frase, o una mirada pero el entrenador, que vacilaba en casi todos los partidos importantes, entregó su mejor versión. Y, por supuesto, los jugadores (lo más importante de este juego, junto con el balón) brindaron lo que se debe en estos menesteres: una actitud acorde a un encuentro de esta envergadura.</p>
<p>Hay varios nombres que se destacaron y que buscaban una revancha; ya sea por los partidos perdidos en las copas, por actuaciones poco convincentes en los clásicos o por errores puntuales. Lo cierto es que Boca se acordó de cómo se juegan esta clase de encuentros. Fue un justo ganador de principio a fin. El entrenador plantó el equipo que debía (lo de Lodeiro por Gago fue un guiño del destino) y entre los principales aciertos se destaca el de darle la titularidad nuevamente a un pibe de 17 años con un futuro enorme. En la prestancia de Betancurt para jugar el encuentro se resumen todas las virtudes de Boca: personalidad, fiereza para disputar cada pelota, tranquilidad, concentración e inteligencia para manejar los tiempos. El de Orión es otro nombre para destacar. Las pocas veces que le tocó actuar y entrar en acción respondió como se espera en un arquero de equipo grande. Seguro en los centros, firme en las salidas, contagió templanza a sus compañeros. La salida de Gago por lesión al minuto de juego le dio espacio a Lodeiro, y el uruguayo volvió a demostrar que debe ser titular. Jugó a espaldas de los 5 de River y se tiró a los costados para ayudar al mediocampo, se convirtió en la rueda de auxilio de todos. Palacios quedó bien de punta y Tévez casi como un segundo enganche, juntándose con el autor del gol para desarmar el mediocampo de River.</p>
<p>Ponzio debió haber sido expulsado y por eso lo sacó Gallardo a los 35 minutos del primer tiempo para darle lugar a Lucho González para intentar no quedarse con uno menos. Pero todo siguió igual; Boca manejó el partido e impuso condiciones todo el tiempo. Importante Erbes, firmes en la marca los laterales y el Cata Díaz; Tobio mostró algunas dudas pero intentó no complicarse y terminó redondeando un buen partido. El segundo tiempo mostró la impotencia de un River que nunca pudo encontrar la llave para penetrar una defensa inexpugnable. Sólo Sánchez intentó desequilibrar con su dinámica y rebeldía, pero pocas veces pudo.</p>
<p>A Gallardo le tocó perder una entre tanto triunfo y acierto. La apuesta por Milton Casco, que jugó a pesar de los pocos entrenamientos con sus compañeros, le salió mal. Nunca hizo pie y sufrió la velocidad de Palacios y todo el que pasara por allí. Sólo Barovero y Alario –y el citado Sánchez– estuvieron a la altura de sus antecedentes inmediatos.</p>
<p>Como en todo el campeonato, en Boca fue importante Tévez. Por ascendencia, juego y presencia. Aguantó todo lo que le tiraron, fue muy criterioso a la hora de jugar y demostró que es clave para Boca y lo que vendrá. A la hora de las declaraciones, y luego de soportar tantas frustraciones, también se encargó de sacar pecho y marcar territorio: “Volvió todo a la normalidad. Ganamos a lo Boca. Estos chicos se lo merecen, habían hecho un gran partido ante San Lorenzo (Carlitos no jugó por estar afectado a la selección) pero hoy la metimos”.</p>
<p>Por su parte, Orión se encargó de recalcar que “a River le ganamos los dos partidos del torneo”. Ya se verá, en un futuro cercano, si el equipo del Vasco sigue en este nivel o si vuelve a desbarrancar. Lo que demostraron en el Clásico es que aprendieron de sus errores, sus falencias, sus debilidades, y las superaron. Y eso no es poco, puede ser el comienzo de una historia que merezca ser contada. Por lo pronto, varios tuvieron su momento de gloria, o mejor dicho, su merecida redención.</p>

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		<title>Pan y circo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 May 2015 03:00:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Boca]]></category>
		<category><![CDATA[cronica]]></category>
		<category><![CDATA[deportes]]></category>
		<category><![CDATA[el panadero]]></category>
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					<description><![CDATA[Ser vecino de "El Panadero", el que arrojó gas pimienta en el último superclásico]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="section-content">
<div class="section-inner layoutSingleColumn">
<p><em><strong>Por Gabriel Casas </strong></em></p>
<p><em>El cronista descubrió que &#8220;El Panadero&#8221;, trístemente célebre por haber arrojado el gas pimienta a los jugadores de River en el último superclásico, es su vecino. Y a pesar de que no quería escribir sobre el tema, los dedos tecleaban solos para contarnos la cotidianeidad de un tipo que decide lastimar a otros.</em></p>
<p id="d7ea" class="graf--p">Resulta que Adrián &#8220;El Panadero&#8221; Napolitano vive en mi barrio. Esta mañana, cuando iba en el colectivo rumbo a trabajar, vi las cámaras de televisión enfrente de una panadería. Y pensé que quizás se trataba de un robo y de los medios que lo foguean. Al rato, ya en clase, recibí un mensaje de mi mujer que me decía: &#8220;el panadero es vecino nuestro&#8221;. Me extrañó el mensaje,  y pensé. &#8220;Claro que es vecino, como el verdulero, el carnicero o el almacenero&#8221;.</p>
<p id="12ac" class="graf--p">Pero no. Y es que todo sobre el último Boca-River lo tenía negado. Me dio tanta tristeza y bronca que no quise escribir nada. Aquellos que me suelen leer, sabrán que no hice ni una mención. La tristeza era un acompañante a la resignación ante la remanida violencia. La bronca por la falta de solidaridad de los protagonistas. Porque yo no me la creo, eh. Así como fue deplorable la actitud de los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes de Boca, pienso que si hubiera sido al revés, los de River habrían hecho el mismo despropósito.</p>
<p id="c6e3" class="graf--p">Bueno, pero sobre eso ya habrán leído todas las historias posibles. El asunto es que cuando le dije a mi esposa que no había entendido su mensaje, me contestó: &#8220;¿Pero vos no sos periodista deportivo?, el panadero es el hincha que hizo el lío en Boca&#8221;. Y ahí recién me cayó la ficha. El barrio estaba convulsionado por el poder mediático de la noticia. Cuando fui a comprar cigarrillos, el kiosquero me lo confirmó y me sugirió: &#8220;Hay que cuidarse de los vecinos&#8221;.</p>
<p id="3514" class="graf--p">Me imaginé a las señoras bien cuchicheando y diciendo que era seguro que en algo raro andaba. A los amigos defendiéndolo y a otros condenándolo. Yo no lo conocía, pero mi mujer dice que le parecía amable, que la saludaba cuando estaba con su hija, y me contó, entre otras cosas, que el tipo iba siempre con su abuelo a cierto bar.</p>
<p id="2277" class="graf--p">A la noche, mi hija mayor Zoe me relataba, alterada: &#8220;Pasamos por la casa del hombre que tiró el gas pimienta&#8221;. El menor, Bruno, ingenuo, le reclamaba a la madre por qué no lo había denunciado a la policía. Esa misma que tiene sus patrulleros en la puerta de la morada del Panadero haciendo su actuación para las cámaras. Claro, porque si está prófugo seguro que ahí lo van a encontrar, ¿no?</p>
<p id="1cae" class="graf--p graf--last">Y esto me confirma que ciertos hinchas violentos -ya que El Panadero parece no dar el identikit del capo barrabrava- son en la semana tipos comunes a los que te cruzás en tu rutina diaria. Son invisibles hasta que algo nos los presenta. Una especie urbana de Doctor Jekyll y Mister Hyde.</p>
</div>
</div>

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		<title>Las enseñanzas de Juan Pimienta</title>
		<link>https://marcha.org.ar/las-ensenanzas-de-juan-pimienta/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 May 2015 03:02:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[Boca]]></category>
		<category><![CDATA[deportes]]></category>
		<category><![CDATA[gas pimienta]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[River]]></category>
		<category><![CDATA[superclásico]]></category>
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					<description><![CDATA[Los coletazos del bochornoso superclásico]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Por Simón Klemperer</em></strong></p>
<p><em>La noche del jueves 14 de mayo se jugaba en la Bombonera el tercero de una serie de tres clásicos. Las cosas no sucedieron como se esperaba y la noche del mamarracho quedará para la historia. A continuación algunas impresiones.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La tríada de infierno</strong></p>
<p>El fútbol tocó esa noche fatídica del 14 de mayo hasta la última cuerda del ser argentino contemporáneo. Tocó hasta la última cuerda de un arpa que se venía tocando hace ya mucho tiempo. El arpa de la muerte del fútbol. El fútbol había dejado de existir ya hace varios lustros y desde hace un par de semanas, con el comienzo de la triada de clásicos, habíamos comenzado a vivir la más irritante pantomima de un juego que alguna vez fue. Nadie escapa a esta farsa sin igual, salvo, quizás, aquellos que no sabían que el partido se jugaba y vivían sus vidas sin superclásico. Boca y River son y serán sinónimo del más fino entrelazamiento entre el espectáculo televisivo, el negocio, la política y el fútbol mal jugado. Sobre todo del fútbol mal jugado. Exponentes fanfarrones del peor fútbol de todos: el fútbol tonto. Los llamados superclásicos son y serán paradigma del fútbol convertido en frenético histerismo de machos deseosos de explotar. Machos infelices ansiosos de descargar su insatisfacción. Hombres desesperados que corren sin parar e hinchas que alientan para que sus muchachos corran más. Un público similar al de, digamos, las peleas de gallos.</p>
<p>Los llamados superclásicos se viven actualmente desde el más exacto código político de un tiempo mal vivido: el código de la exaltación. El código político de este tiempo, supuestamente progresista, nos robó la pausa de pensar antes de hablar. Nos robó la calma de crear, de improvisar, y nos volvió a todos reaccionarios, con la respuesta prefabricada a flor de piel. Respuesta reactivas inmediatas para cada situación. Esa pausa le fue sustraída también al fútbol, y los supuestos superclásicos son el mejor ejemplo de esa exasperación y esa aceleración. En otras palabras, estamos todos del marote. Eso sí, muy emocionados.</p>
<p>Son clásicos desesperados donde todos corren y nadie piensa. Ni este Boca ni este River son malos equipos, pero la situación los supera a ellos como equipos y nos supera nosotros como hinchas. Surge entonces un tontismo inigualable, un boludismo atroz.</p>
<p>El día en que se dieron esa serie de resultados en la Copa Libertadores que provocaron que se jugaran tres clásicos seguidos se había firmado la condena del mes más tonto del siglo argentino. Tres clásicos atrofiarían y agigantarían cada átomo del fanatismo tonto y cada segundo de periodismo bobo. Desde ese momento estaba terminantemente prohibido prender la tele para cualquier persona que quisiera mantener a salvo su salud mental. Pero claro, es imposible ser ermitaño en pleno Buenos Aires y el periodismo bobo se nos cuela por los poros. Y claro, todos locos.</p>
<p>Se nos venían tres semanas de fanatismo constante, de discusiones incoherentes, de polémicas absurdas, de notas vacías, de tinta al dope, de expectativas falsas, de asados con amigos, y claro, todo esto acompañado de una carencia total de juego. Aquí ya no se juega. Los clásicos no son juegos, son batallitas. Y nos internamos de lleno en ese tan hermoso y extendido pensamiento argentino cada vez más arraigado que dice, orgulloso de su oficio, que los clásicos y los mundiales no se juegan, se ganan. El epitome del triunfalismo y epitote de la mediocridad. A falta de fútbol, mucho huevo, y como los argentinos somos bien machazos, pues eso, lo dicho. A correr nomás que se acaba el mundo.</p>
<p><strong>Juan Pimienta</strong></p>
<p>El problema, entonces, en cuanto al fútbol, es que el fútbol ya no existe, y en cuanto a lo social, es que nuestras neuronas están en peligro de extinción. Después, lo de aquella noche escandalosa es solo un hecho más de violencia, un hecho lógico dentro de las reglas de una sociedad violenta. El personaje ese que metió un gas medio pimientoso, medio sulfuroso, en la manga del River, y a quien a partir de ahora identificaremos, solo a fines analíticos, como Juan Pimienta, no es más que un tonto más dentro del engranaje de una sociedad que genera violencia día a día, una violencia sostenida, controlada y alimentada por los dirigentes y los políticos que abogan por la paz. Por lo tanto, lo del otro día no fue un exabrupto sino una consecuencia lógica de un sistema.</p>
<p>Lo escandaloso de esa noche no fue, entonces, la estupidez sideral de Juanito Pimienta, ni siquiera la posibilidad de que haya sido un plan de la policía y que Juanito sea un cana. Lo escandaloso fue que nadie tuviera la autoridad de suspender el partido de inmediato cuando cuatro jugadores tenían quemaduras de primer grado, que se veían desde el último escalón de la popular. No había en esa cancha un solo sujeto responsable. No había ni autoridad, ni sentido común, ni seguridad, ni solidaridad. No había nada. Nada de nada. La vida nos regaló esa noche y por el mismo precio dos horas de nosotros mismos. Una muestra gratis del sistema en que vivimos. Dos horas donde se ventilaron todas las falencias de este sistema capitalista. El capitalismo ordenado se fue a la mierda y todos hicieron las cosas tan mal como, lógicamente, tendrían que haberlas hecho. Tanto el Ministerio de Seguridad, la policía, la Conmebol, los árbitros, los dirigentes, los jugadores, los hinchas, la televisión y los periodistas. Todos y cada uno de ellos hicieron su labor todo lo mal que la podían hacer.</p>
<p>Vi los tres partidos y nunca logré decidir quién quería que perdiera. Era todo tan patético que no quería que ganara nadie pero, extrañamente, tampoco sabía que sufrimiento prefería, si el bostero o el gallina. Mis sentimientos fluctuaban por minuto y ya a los 10 minutos del segundo partido sabía que quería que perdieran los dos, pero también creía que eso era imposible, porque claro, no contaba con la astucia de Juanito Pimienta, que apareció muy oportuno y me hizo el favor, quemó a unos cuantos jugadores y se acabó lo que se daba.</p>
<p>Juan Pimienta fue esclarecedor. Esta patética pantomima del fútbol no merecía terminar bien. Merecía terminar así. Así de mal. Nos merecíamos este mamarracho por alentar tan horrible espectáculo y colaborar con el pisoteo de lo que alguna vez fuera un juego. Igual, el lunes haremos borrón y cuenta nueva y seguiremos tal hemos llegado hasta acá.</p>
<p><strong>La cátedra</strong></p>
<p>En principio, y solo en principio, Juanito demostró que cada una de las medidas oficiales contra la violencia son medidas destinadas únicamente a perpetuarla. Prohibición de público visitante y sistemas de vigilancia en las canchas. Sistemas con maquinitas carisimas, con lector de iris y detector de malvados, una más moderna que la otra y que no sirven para nada, no solo porque los malvados entran igual, sino porque, entre otras cosas, no existen. La AFA Plus vendría a ser así como las estaciones del subte B, que se inauguran cinco años antes de que existan. Y todo para qué, para que parezca. Simplemente para que parezca que se hacen cosas. Para la galera. Medidas para la popular. Algo tiene que cambiar para que todo siga igual. Para mantener el monopolio del poder y de la violencia, primero hay que demostrar que se está en contra de ella. Sin la asignatura del Cinismo Ilustrado aprobada, no se puede ejercer. Y para graficar todo esto, para poner negro sobre blanco, tuvo que llegar Juanito y regalarnos esas dos horas tan esclarecedoras.</p>
<p>Juanito nos mostró también que la autoridad dice estar pero no está. Que las instituciones parecen funcionar pero no funcionan, y nos mostró, durante esas dos horas eternas, en las que no se iba nadie de la cancha y donde nadie apagaba la tele, esas dos horas en las que estábamos todos ahí, incrédulos, irritados, quemados, esperando esa llamada misteriosa, proveniente de algún comisario deportivo perteneciente a algún organismo extraterrenal, que decretara el final del partido. Pero no. Esa llamada no podía llegar porque esa autoridad, que debía ser el árbitro, no existía. Y el sentido común se hizo añicos, y fue pisoteado en vivo y en directo ante nuestros incrédulos ojos, durante dos horas seguidas.</p>
<p>Y si la autoridad no existe, o sí existe pero había aprovechado el entretiempo para ir al biorsi y se perdió en el camino, entonces podrían haber sido los jugadores los que, en un acto de mínima solidaridad, decidieran retirarse. Pero este fútbol actual no genera futbolistas solidarios, ni pensantes, sino jóvenes ambiciosos, vanidosos y competitivos, con festejos ridículos, peinados feos y unas enormes ganas de irse a Europa. Y entonces, mientras la autoridad trataba de volver del baño pero se extraviaba, una y otra vez, en los pasillos interiores del estadio, cuatro jugadores de River padecían quemaduras y nadie los llevaba al hospital, y todos, pero todos, se hacían los boludos. Lo que es claro es que nadie tuvo la integridad y el orgullo de irse de la cancha. Los de River no se iban porque querían los puntos y era arriesgado irse sin autorización, y los de Boca porque querían seguir jugando, aunque River jugara con equipo de papi fútbol.</p>
<p>Y aquí sí que se pone graciosa la cosa y hay que reír para no llorar, porque Juanito Pimienta nos hizo dar cuenta de la clase de jugadores que este sistema cría. Cosecharás lo que siembras. Y de yapa nos demostró que Orión es, sin lugar a dudas, la peor persona del mundo, y que debería ser penalizado de por vida por mal tipo. Y Juanito, el grande de Juanito, le hizo al Vasco pisar el palito y así, Arruabarrena, que parecía un tipo sensato, mostró el plumero, y ante todo el país hizo todos los intentos de reanudar el partido mientras sus colegas se echaban agua para calmar el ardor. Yo a Juanito Pimienta le aplaudo por todo esto. Le aplaudo por tantas enseñanzas. Esas dos horas fueron un doctorado en sociología, un master acelerado en sentido común. Juanito es un master total. De cualquier manera no creo que la autoridad haya ido al baño, más bien creo que la autoridad existe para asegurar la existencia del delito y que estaba saltando en el tablón, disimulado entre la multitud.</p>
<p>Juanito y su cátedra gratarola nos mostró también que los jugadores de Boca no tienen un código partido al medio, y que un jugador del equipo contrario puede estar incendiándose que ellos no le van a tirar ni una botellita de agua. Ni un escupitajo siquiera. Salvo Osvaldo, que será muy cheronca pero fue el único que se acercó a solidarizar con los quemados. Osvaldo fue el único que hizo algo bien esa noche. Es cierto que no son los jugadores los que tienen que dar el ejemplo a la sociedad, como nos quieren hacer creer los medios y las buenas costumbres. Es verdad que el ejemplo debería venir de arriba y no de abajo. Que debería venir de alguien a quien la vida le haya dado la posibilidad de dar ejemplo, y no de un pibe de veinte años que nunca salió de su barrio y que estaba en el potrero mientras los viejos trabajaban o se peleaban en la casa. Sin embargo, el ejemplo brilla por su ausencia y gente como Niembro debería estar presa por incitar a que el partido se jugara, porque, según le llegaba por mensajito de texto, esas quemaduras no eran para tanto. Sin embargo, si el ejemplo no lo tienen que dar los jugadores, al menos sí podrían dignarse a ser buenas personas. Pero no. El sistema de competencia que le da vida a estos clásicos exasperados, llenos de acelerada testosterona triunfalista, no permiten jóvenes críticos y solidarios. El sistema nos convierte en esa clase de personas.</p>
<p>Y ahí estaban, unos quemados y los otros calentando. ¿Será que calentaban tanto para quemarse? ¿Habrá sido ese un gesto solidario? Y entonces Orión, el tipo más malo del mundo, ¿habrá sido irónico cuando antes de irse de la cancha, se despidió de su hinchada con aplausos? Lo que hay que ver. Qué hemos hecho para merecer esto.</p>
<p>Y claro, ahora cada argentino se inventa su conspiración. Cada uno agarra lápiz y papel y lo explica todo. Y los afines a la corporación oficial, con su mundo blanco y negro y su década ganada, culparán a Angelici y Macri de todo, y los de la corporación opositora, con su mundo blanco y negro y su década perdida, culparán a Berni. Y Juanito, que es un simple hincha violento, parte o no de un plan, nos confirmará que, lamentablemente, todas esas teorías son ciertas, y que cada una de esas conspiranciositas caseras, sumadas, darán como resultado este desastre total. TN y 678, unidos, jamás serán vencidos.</p>
<p>Menos mal que esa noche todo terminó mal, porque si terminaba bien habríamos sido, una vez más, carne de la hipocresía cotidiana. Gracias Juanito, gracias por esta inolvidable cátedra.</p>
<p>&nbsp;</p>

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