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	<title>Silvia Federici &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Silvia Federici &#8211; Marcha</title>
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		<title>Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política</title>
		<link>https://marcha.org.ar/rosa-luxemburgo-y-la-reinvencion-de-la-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 May 2020 19:07:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación Rosa Luxemburgo]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Ouviña]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Nueva edición de "Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política. Una lectura desde América Latina", con prólogo de Silvia Federici.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Mañana se presenta la nueva edición de “Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política. Una lectura desde América Latina”, de Hernán Ouviña, con la incorporación del prólogo de la intelectual feminista italiana Silvia Federici.</em></p>



<p><strong>Por </strong><strong>Ignacio Marchini&nbsp;| Foto Julieta Lopresto Palermo</strong><em></em></p>



<p>El año pasado, al cumplirse 100 años del asesinato de Rosa Luxemburgo, la Fundación que lleva su nombre, junto con las editoriales El Colectivo (Argentina) y Quimantú (Chile), presentaron el libro Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política. Una lectura desde América Latina, de Hernán Ouviña. Mañana sale su segunda versión en una presentación online, con la incorporación de las editoriales La Fogata y Bajo Tierra y el agregado imprescindible del prólogo de la intelectual marxista y feminista, Silvia Federici.</p>



<p>“El homenaje de Hernán Ouviña a Rosa Luxemburgo es un ejemplo poderoso de cómo nuestra lectura del pasado se torna viva cuando está motivada por preguntas, luchas y preocupaciones del presente”, destaca al principio del prólogo Federici y remarca fuertemente que “la principal contribución del libro es la atención que Ouviña le otorga a los intereses de Luxemburgo en torno a temas que la ortodoxia marxista ignoró o marginalizó, pero que ahora están a la cabeza del pensamiento y la acción radicales”.</p>



<p>Rosa Luxemburgo es una figura ineludible de las revoluciones de principio del Siglo XX. Una referente izquierdista, que abogaba por el protagonismo popular en las calles, que criticaba sin medias tintas a la vieja guardia social demócrata alemana. “Mocosa, cómo me decís eso, podría ser tu padre o tu abuelo”, le dijeron en más de una discusión con sus colegas, cuando apenas tenía veinti tantos años.</p>



<p>Hoy parece natural, producto del protagonismo cada vez mayor del movimiento de mujeres y disidencias sexuales, pero a finales del siglo XIX, en una Polonia ocupada (de la cual escapa fugándose de la policía zarista), el significado de una mujer judía, polaca y migrante que luchaba contra todas esas opresiones era mayúsculo. Tuvo que casarse con el hijo de una familia amiga para poder obtener la nacionalidad alemana. No para ella, sino para poder militar más tranquila sin ser expulsada.</p>



<p>Algo de la contradicción que representaba el accionar feminista de Rosa y su percepción clasista de la historia, y no desde el lugar de mujer, se deja entrever en las palabras de la filósofa marxista: “Como Ouviña reconoce, es materia de debate si Luxemburgo puede ser considerada una feminista en el sentido contemporáneo del término, ya que ella nunca miró al capitalismo y a la actividad revolucionaria desde una “perspectiva de la mujer”, y siempre priorizó el punto de vista de la clase como perspectiva totalizadora y no afectada por cuestiones de género y raza. Al mismo tiempo, Ouviña muestra que su vida era un feminismo en acción, que rechazaba las formas y las normas de conducta –vigentes también en círculos radicales– que podrían exigirle que, como mujer, guardara su lugar y se inclinara ante sus camaradas varones, una regla que ella permanentemente violaba, en política tanto como en el amor”.</p>



<p>El educador popular y politólogo, Hernán Ouviña, y el ilustrador, Óscar González “Guache”, trabajaron en conjunto con las editoriales y la Fundación Rosa Luxemburgo para darle vida a este libro.</p>



<p>La vigencia del pensamiento luxemburguista es notable. El debate de reforma o revolución sigue siendo actual. No de manera dogmática. Si pensamos en momentos políticos actuales, y comparamos con, por ejemplo, la polémica que ella sostiene con la socialdemocracia alemana, en pleno auge en ese entonces, Rosa advierte que el oportunismo abre camino al fascismo. El oportunismo de la social democracia lleva a un acuerdo con la derecha nacionalista, promotores de la guerra, que abrió el camino al fascismo en Europa. ¿No será posible extrapolar esa conclusión al momento actual latinoamericano?</p>



<h3><strong>“Que florezcan nuevas Rosas es más urgente que nunca”</strong></h3>



<p>Cuando el libro se presentó por primera vez, Ouviña explicó qué lo llevó a encarar esta tarea: “Nos acercamos a Rosa por una sospecha, sobre todo después del 2001. ¿Por qué no hay aún, en la debida medida, pueblos, organizaciones, movimientos que se autoproclamen luxemburguistas? ¿Por qué Rosa no aparece en el crisol de tradiciones? A Rosa hay que traerla al presente desde su integralidad. Muchas veces se la disocia de sus aristas más incomodas. Se habla de cómo amaba a los animales pero se disocia esa perspectiva de la lucha anticapitalista. Hay que pensar desde una categoría que era clave para ella que era la totalidad”.</p>



<p>¿Cómo pensamos desde la totalidad para romper con el androcentrismo, para romper con la lógica del despojo? ¿Cómo pensamos la relación centro-periferia? Rosa trata de desmontar el eurocentrismo. Es una de las primeras que tiene la osadía de criticar al propio Marx y decir “este esquema, inconcluso en&nbsp;<em>El Capital</em>, es un esquema que sólo concibe capitalistas y obreros”. Pero, ¿qué pasa con los pueblos indígenas, con el campesinado, con las economías naturales, con las opresiones específicas de las mujeres y las disidencias sexuales? ¿Qué pasa con el grueso del planeta que está siendo subyugado, no simplemente en la clave de la acumulación originaria, sino a partir de la acumulación por despojo que es un proceso permanente que padecen los pueblos del sur global?</p>



<p>Rosa nos invita a pensar un marxismo distante de todo dogmatismo. Una de las tantas referencias que nos permite entender que sólo se es un buen marxista o una buena marxista si no se es sólo marxista. Si podemos nutrirnos de otras tradiciones, otras cosmovisiones. No es algo residual, es algo que hace pensar la Revolución desde la vida cotidiana, como proponía ella.</p>



<p>Un eje transversal al libro es el del socialismo como alternativa civilizatoria. Una opción que atreviese todo el globo es más urgente que nunca. Hoy que resurgen los nacionalismos, las lógicas xenófobas, la violencia patriarcal. Según Ouviña, “revitalizar a Rosa implica pensarnos desde la plurinacionalidad, algo también olvidado pero que en ella es muy importante. Si queremos pensar en una sociedad pos extractivista, que luche contra el Patriarcado, en contra de la guerra contra las mujeres y los jóvenes, es necesario un socialismo donde quepan muchos socialismos. Un socialismo ecoambiental, un socialismo despatriarcalizado, antiburocrático, libertario. Un socialismo del buen vivir”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/rosa-luxemburgo-y-la-reinvencion-de-la-politica/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Silvia Federici: &#8220;Están intentando aislarnos en el nombre de esta epidemia&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/silvia-federici-estan-intentando-aislarnos-en-el-nombre-de-esta-epidemia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Apr 2020 15:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Camila Parodi]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
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		<category><![CDATA[opinión géneros]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Federici]]></category>
		<category><![CDATA[Tinta Limón]]></category>
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					<description><![CDATA[Capitalismo, reproducción y cuarentena en la mirada de la escritora, docente y militante feminista italo- estadounidense.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Capitalismo, reproducción y cuarentena en la mirada de la escritora, </em>d<em>ocente y militante feminista italo- estadounidense. Desde abajo y de forma comunitaria, cómo empezamos a recuperar el control de nuestras vidas.</em></p>



<p><strong>Por Tinta Limón Ediciones y Traficantes de Sueños / Foto: Camila Parodi</strong></p>



<p>Nosotras como feministas, los movimientos de mujeres en todo el mundo, hace muchísimos años venimos repitiendo que este sistema no garantiza nuestro futuro, no garantiza nuestra vida. Este sistema nos está matando de tantas formas diferentes pero conectadas: nos está matando con la agricultura industrializada, con la comida que nos da diabetes. En el 2019 más de 4 millones de personas murieron de diabetes en el mundo por esta comida fast food tan venenosa. Y también la contaminación de las aguas, los pesticidas. Entonces las mujeres del mundo, campesinas, indígenas, urbanas, son la primera línea en la lucha por una sociedad diferente. Por una reproducción que nos da vida, nos da futuro, que nos nutre, que no nos va a matar.</p>



<p>Es muy importante decir que esta pandemia hace muy visible, muy evidente, lo que pasa cada día con la guerra, con los desahucios, con las deslocalizaciones, las expropiaciones, la gente que es expulsada de su campo, con la contaminación del medio ambiente, la destrucción de la naturaleza. Otro ejemplo es el aumento de la desesperación. Hoy se habla en Estados Unidos de que 20 mil personas murieron por el coronavirus. Es terrible, es terrorífico. Solamente el año pasado 48 mil personas se suicidaron. Se suicidaron porque esta vida siempre es más triste, siempre es más difícil.</p>



<p>Como siempre, las que más sufren son las mujeres. Hoy podemos ver que son la primera línea como trabajadoras de cuidado (enfermeras, cajeras en las tiendas). Y también el incremento de trabajo en la casa, tener a los hijos, no transmitirles miedo, protegerlos de esta amenaza.</p>



<p>Todo esto pone en el centro, hace muy visible, la importancia de la reproducción. Reproducción es una palabra que todavía hace referencia a muchísimas realidades diferentes pero conectadas. Reproducción es el cuidado, las crianzas, cocinar, acompañar a los enfermos. Y también el cuidado de la naturaleza. Es la agricultura sustentable, donde las mujeres son las primeras trabajadoras. Una agricultura que no termina en el lucro, sino en el sustento de su familia. Es así que pueden controlar que lo que entra al cuerpo no te va a matar, te va a nutrir. Esta agricultura industrializada nos ha dado el cáncer, muchísimas enfermedades que son completamente derivadas de un modelo basado en el lucro. No es como la pequeña agricultura, donde la gente trabajaba con una relación muy directa con la naturaleza. Esta globalización, esta división internacional de la producción basada en el lucro no tiene ningún sentido: buscar la manzana que llega de China o de miles de kilómetros.</p>



<p>Entonces podemos ver que la reproducción es el terreno estratégico fundamental para la construcción de un futuro, de una sociedad. Reproducción significa vida, significa futuro. Vivimos en un sistema capitalista que su problema fundamental, lo que lo hace insustentable, es que sistemáticamente se basa sobre la subordinación de la reproducción de la vida. La subordinación de nuestra vida, de nuestro futuro. Se basa en el lucro individual, en el lucro de las grandes compañías y corporaciones. Esto es el capitalismo. Se funda sobre la explotación del trabajo humano y la subordinación de nuestra reproducción. Se puede ver que todas las medidas políticas y económicas que ponen en acción están conformadas por esta finalidad.</p>



<p>Las mujeres ya están dando esta lucha. Los movimientos de mujeres son hoy estratégicamente importantes. Podemos ver que la lucha es para recuperar la medida más básica de nuestra reproducción. Que sea la riqueza social que hemos producido, que sea la tierra, que sea el control sobre el agua, sobre las selvas. Crear una forma de organización. Hay redes de mujeres que ya se están formando para fortalecer los lazos. Fortalecer no solo nuestra capacidad de resistencia al Estado, sino de imponer otro tipo de sociedad. Como se dice en España y en América Latina: una sociedad donde la vida esté en el centro. Y también crear formas de reproducción más solidarias.</p>



<p>Durante muchos años, con compañeras de todo el mundo hablamos de la política de los comunes. Nunca se verificó con tanta claridad este concepto. Pensar colectivamente, no individualmente. Pensar nuestra vida cotidiana, nuestro trabajo, el futuro. Pensarlo colectivamente, no como seres aislados. Ahora están intentando aislarnos en el nombre de esta epidemia. Debemos tener mucho cuidado. El miedo es que usarán la epidemia. El miedo de morir, que es muy fuerte, muy legítimo, lo usarán para continuar aislándonos, desmantelando nuestras protestas.</p>



<p>Es importante que desde abajo empezamos a recuperar el control de nuestra vida y a tomar decisiones colectivas. Esto signfica también que parte de nuestra lucha debe ser la de imponer al Estado como parte de la recuperación de la riqueza social. El Estado debe relocalizar los lugares donde podemos cuidar nuestra salud. Ahora solo podemos estar en la casa o en el hospital. Mucha gente tiene miedo de ir al hospital porque saben que se pueden infectar. El hospital no es solamente un espacio de cuidado de la salud. Es un lugar donde no hay insumos, donde quienes trabajan están en peligro. Entonces: la importancia de relocalizar, de tener estructuras de la comunidad, como alguna vez tuvieron muchísimos países. Antes del neoliberalismo exisitieron pequeñas clínicas, lugares, donde una persona podía ir si tenía problemas, sin necesidad de ir al hospital. En esta estructura se podía ejercitar también un mayor control sobre el tipo de cuidado que nos dan, que necesitamos. Se podría establecer un intercambio entre la gente del barrio, de la comunidad, con quienes trabajan en las instituciones. Necesitamos revitalizar esta estructura.</p>



<p>Hoy no es Estado sí o no. Es claro que tenemos la necesidad de usar estructuras que llegan de las instituciones, porque no tenemos alternativa. Una alternativa es comenzar a reflexionar colectivamente sobre lo que necesitamos, sobre nuestra salud, sobre la comida, sobre el territorio, sobre todas las situaciones que afectan nuestra vida. Mientras tanto, relocalizar la agricultura, la salud. Crear formas de control colectivo, de tomar decisiones de comprender.</p>



<p>Yo creo que es importante reflexionar sobre la realidad cotidiana antes del coronavirus. Y hablo sobre todo de Estados Unidos: en el período 2017-2018 más de 60 personas han muerto por Influenza. Y cerca de medio millón de personas murieron de cáncer. Miles y miles mueren de diabetes. Es una estadística increíble. Volviendo al comienzo: es un sistema que crea una condición de muerte permanente. Y sin hablar de la guerra: por años y años Estados Unidos y la Comunidad Europea en complicidad están creando una situación de guerra permanente que ha destruido Medio Oriente y ahora el norte de África.</p>



<p>Entonces: como mujeres, como feministas, ver que tenemos una mirada particularmente clara de la importancia de la reproducción de la vida. De cuáles son nuestras vulnerabilidades y cuáles son las necesidades que tenemos. Podemos ver que necesitamos una lucha muy amplia. Una lucha que conecta a las mujeres de áreas urbanas con áreas rurales para crear nuevas estructuras, nuevos lazos de solidaridad, nuevas formas de reproducción. Siempre inspiradas por el concepto de que la reproducción de la vida, la finalidad de la sociedad, debe ser el bienestar, el buen vivir y no el lucro privado.</p>



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</div><figcaption>Mirá la entrevista en video: &#8220;Traficantes de Sueños&#8221;</figcaption></figure>



<p></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/silvia-federici-estan-intentando-aislarnos-en-el-nombre-de-esta-epidemia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mujeres, lesbianas, brujas, esclavas: ¡que la historia florezca desde el principio!</title>
		<link>https://marcha.org.ar/que-la-historia-florezca-desde-el-principio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Oct 2018 16:06:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[#33ENM]]></category>
		<category><![CDATA[Farelis Silva]]></category>
		<category><![CDATA[Mariela Velárdez]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Federici]]></category>
		<category><![CDATA[Todas brujas]]></category>
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					<description><![CDATA[Somos la historia viva]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Farelis Silva y Mariela Velárdez / Foto: Florencia Bertolini</b></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Cada Encuentro es diferente. Pero si hay algo que se repite es esta sensación de aire fresco, de libertad que vuelve con una, esta renovación de deseo de cambiarlo todo, de una vez. </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En uno de esos momentos de distensión, cuando el taller ya terminó y las compañeras van llegando con el mate y la feria artesanal/ cultural explota en la plaza, mirábamos unas muñecas extraordinarias: personajes de la historia nuestroamericana hechas muñecas, todas con sus pañuelitos verdes, todas con su historia a cuestas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entre esas muñecas había brujas. Brujas pequeñas, brujitas. Brujas blancas, coloradas y brujas negras. Las quemadas, las odiadas y silenciadas por la historia y la inquisición, renaciendo no solo en los cánticos y en los relatos. Estaban allí, hechas de tela, todas con su llama encendida de vida.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Otro rescate del feminismo, pensamos. Muñecas de nuestra historia verdadera. Muñecas para nuestrxs hijxs, para que la historia florezca desde el principio. Y así, casi sin querer, en ese momento de intercambio, surgió otra verdad. Nosotras no fuimos brujas. A nosotras no nos quemaron en la hoguera. Nosotras éramos explotadas, violadas, comercializadas e incinerados sin ceremonias.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Yo tenía la brujita negra en la mano cuando vi que venía caminando por la plaza mi compañera. Ella es negra. Y ahí, el feminismo que nos atravesó hace años ya, cambiando nuestras vidas para siempre, volvía a romper todo, para iluminar, nuevamente, con su luz. Al volver de Trelew quisimos volcar ese “enunciado” de manera más contundente, buscando la forma de poder compartirlo y aprenderlo, para seguir creciendo. De allí surge este relato, en la búsqueda de seguir encontrándonos.</span></p>
<p><b>Recuperando nuestra historia</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hace años el feminismo viene avanzando, masificándose, posicionando reclamos que reivindican a más de la mitad de habitantes de este mundo&#8230; El feminismo tiene un fervor por extenderse más allá de lo individual y singular, va alimentándose de las experiencias compartidas, muchas mujeres bajo muchas opresiones han ido moviéndose y saltándose las cadenas que nos cauterizan en el lugar del silencio, así abanderamos nuestros reclamos y no nos callamos más. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las lesbianas, fundamentales en este movimiento que dentro de una cultura de sometimiento a ser las mujeres &#8220;de tal&#8221; o de &#8220;tal familia&#8221;, van revelando una confrontación directa con el hito de pertenencia, en primera medida; pero también cuando la visibilización de las </span><i><span style="font-weight: 400;">mujeres</span></i><span style="font-weight: 400;"> nos queda chica, las lesbianas levantaron la voz, expresando otra sexualidad, una pertenencia de sí mismas, que debió ser nombrada. Y a ellas les siguieron ellxs, y elles y cada día vamos (des)aprendiendo más y vislumbrando otras identidades. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero esta &#8220;suerte&#8221; de poder posicionarse para no ser “las de tal hombre o de tal familia”, ha sido una historia compartida y menos socializada con las mujeres esclavizadas bajo el comando colonialista, que desterritorializó a mujeres y comunidades enteras originarias de nuestro Abya Yala, pero además bajo sudor, sangre y brutal castigo, se llevaron consigo otras miles de millones de vidas africanas en el tránsito y en el mismo hecho de comercialización esclavo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Además de los miles y millares de muertes que trajo este doloroso proceso de nuestra historia latinoamericana, existe una memoria corporal en las mujeres originarias y africanas cuyos cuerpos fueron entregados a la esclavitud y a las violaciones sistemáticas. Esa memoria se gestó año tras año, vida tras vida, a pura resistencia, donde apropiarse del cuerpo como territorio ha sido una construcción colectiva, importante y necesaria para lograr compartir una lucha ancestral, incorporando así esta bandera de lucha al feminismo actual. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La esclavitud fue abolida de manera teórica a mediados del siglo XIX, porque la población negra no equiparó sus derechos con los del resto de la población hasta fechas tan recientes como lo son los finales del siglo XX, aunque la racialización del cuerpo negro es aún vigente. Las negras también fueron llamadas “brujas” por practicar religiones que no reivindicaban la divinidad católica. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ahora bien, cuando decimos que &#8220;somos las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar&#8221;, estamos hablando de alrededor de 30.000 mujeres y lesbianas que durante la inquisición de la Iglesia Católica en la Edad Media (siglos del V al XV), fueron perseguidas, torturadas y quemadas en hogueras: un verdadero genocidio. Estos datos fueron aportados por el Vaticano, hace unos cuantos años ya, en el libro “La Inquisición”. En la presentación del mismo advirtieron que los datos no son completos, ya que hay muchas escrituras sobre las cuales aún no se ha tenido acceso.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero estos días vino Silvia Federici, autora de “Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria”, y en su visita a la villa 21, pudimos entrarle a la duda: la invasión a las poblaciones de América -su exterminio-, fue acompañado por otra cacería, el de las chamanas – mujeres sabias, practicantes de la medicina ancestral-. Federici, en su investigación, calcula que fueron quemadas cientos de miles de mujeres acusadas de brujerías en todo el mundo. </span></p>
<p><b>Somos todas</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuando revisamos toda la historia, nuestras historias de opresión, nos genera profunda bronca, dolor, desesperación; sobre todo porque la Iglesia católica sigue teniendo un gran peso político sobre las decisiones de nuestros cuerpos y ha exterminado todo lo que contradiga su lugar de poder.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esa indignación profunda de todas las mujeres del mundo. Reconociendo nuestras múltiples historias de opresión. Las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar en las hogueras, las sobrevivientes de la esclavitud, las chamanas, ahora nos reconocemos brujas, para acuerparnos, todas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Si hay algo que el feminismo nos regala es este repensar constante. Es el poder rescatar las otras partes de la historia y rescatar los genocidios de nuestros otros pueblos, el genocidio de comunidades africanas durante y posteriormente a los miles de procesos de saqueo de nuestros, cuerpos, territorios, tierras, todo: la explotación del continente entero ha sido muy minimizado e invisibilizado, en gran parte de la colonización. Las originarias, las que habitábamos las tierras americanas  hemos sido esclavizadas y violadas por los colonos en el despojamiento de América. También la historia nos quiere silenciar cuando se habla de “descubrimiento”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ahora bien, ¿cómo recordarnos y acuerpamos a esas chamanas americanas que fueron exterminadas por colonos? Cuando decimos somos las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar, estamos con toda franqueza hablando de un hecho histórico, un hecho de mujeres blancas y europeas, que nos conmueve a todas, pero que no reivindica la historia de todas y de esto también se hace la ola: de feminismos presentes de todas las apuestas políticas que se escapan de la hegemonía y el silenciamiento de nuestras historias. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero sí hay tránsitos comunes, el acuerpamiento. Porque en esa indignación profunda de todas las mujeres del mundo, reconociendo nuestras múltiples historias de opresión, las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar en las hogueras, las sobrevivientes de la esclavitud, las chamanas, ahora nos reconocemos brujas, para contar nuestras historias, todas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entonces así, en los momentos cotidianos, como cuando paseamos por la feria del 33° E(P)NM realizado en Trelew, construimos el feminismo sin pensar ni evaluar, nace una nueva mirada, se abre otra puerta, que ya estaba allí. Sembrando, regando. Así estamos las mujeres, las lesbianas, las brujas, las esclavas, todas. Estuvimos allí, estamos aquí hoy: somos la historia viva.</span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/que-la-historia-florezca-desde-el-principio/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Silvia Federici: “No hay una revolución si no es feminista”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/silvia-federici-no-hay-una-revolucion-si-no-es-feminista/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Oct 2018 19:11:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación Rosa Luxemburgo]]></category>
		<category><![CDATA[machismo]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[Muriel Santa Ana]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[revolucion]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Federici]]></category>
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					<description><![CDATA[Charla en la Universidad de La Plata]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Nadia Fink / Foto: AGLP</strong></p>
<p><em>El jueves por la tarde, Silvia Federici se presentó en el Polideportivo de la Universidad Nacional de La Plata en el marco de la cátedra libre Virginia Bolten. Miradas sobre el patriarcado, las violencias machistas y las construcciones que viene haciendo el movimiento feminista.</em></p>
<p>Fue en la serie de eventos que viene realizando en torno de la presentación del libro <em>El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo</em>, editado en la Argentina por Tinta Limón, y en el marco de las varias actividades que vienen sosteniendo en conjunto con la Fundación Rosa Luxemburgo. Las anfitrionas de la Cátedra, a su vez, aportaban un flamante material: el libro <em>Movidas por el deseo (genealogías, recorridos y luchas en torno al 8M</em> de la editorial El Colectivo.</p>
<p>El inicio fue de la mano de la actriz Muriel Santa Ana con lecturas anarquistas para encender a los fueguitos de las miles de personas que colmaron el polideportivo.</p>
<p>Cuando tomó la palabra Federici, luego de la presentación de Juliana por la Bolten, empezó por la pregunta del millón: “¿Cómo vamos a cambiar el mundo?”.  “Yo creo que ya lo estamos cambiando”, respondió en voz alta para dar cuenta de lo que se está generando desde el movimiento feminista desde hace tantos años pero ahora más visible que nunca.</p>
<p>“El movimiento feminista nos ha permitido descubrir los mecanismos de explotación y de división de la sociedad capitalista que son fundamentales en la perpetuación de este sistema. Y creo que el enfoque sobre la reproducción ya ha sido una revolución, porque es a partir de la reproducción cotidiana de generación de la vida que somos capturadas para la máquina de explotación”, desarrolló para dar cuenta de los ejes centrales con los que discute con Marx en su nuevo libro: más que poner el eje en la producción, como lo hiciera el pensador prusiano, Federici lo corre hacia la reproducción y toma como bandera una idea reveladora: “eso que llaman amor es trabajo no pago”. Así, la revolución en las calles, toma fuerza en las camas y en las casas.</p>
<p>Al poner la reproducción en el centro de la lucha social, Federici planteó el reflejo de dos grandes problemas: “Uno, el de cómo recuperar los recursos que han sido expropiados por el Estado y el Capital, cómo reapropiarnos de la riqueza social. Este problema es central porque el principio de cualquier forma de explotación hay despojo y hoy es global con el extractivismo, con la privatización de la tierra, con la destrucción de la naturaleza”. El segundo problema se relaciona con la organización social de la reproducción “que hoy es organizada de una forma que nos separa, nos debilita, nos aísla”. “¿Cómo hacemos para crear formas de reproducción más cooperativas que nos permitan juntar nuestras fuerzas, cómo enfrentarnos a esta violencia que está subiendo en tantas partes del mundo sobre todo contra las mujeres porque hoy son la primera línea en la lucha por el cambio social?, se preguntó”.</p>
<p>El día anterior había recorrido a Villa 21-24, había visto y charlado con compañeras organizadas y había participado de una Asamblea con veinte mujeres. Por eso, la praxis es la que va conformando sus teorías, y así contó sobre algunas de las experiencias que pudo presenciar: “Esto ya se está dando en comunidades donde no hay alternativas, donde la alternativa es aceptar una completa derrota, y se está produciendo una nueva forma de vida. Porque la forma más comunitaria no es redescubrir lo que se hizo en el pasado, sino producir algo nuevo, enfrentando a las nuevas necesidades”. Esa manera de construir más cooperativamente se relaciona, tal como lo muestran a cada paso los movimientos de mujeres, “no solo con bienes materiales, también es una nueva forma de relación, de conciencia y de conocimiento. Debemos desprivatizar no solamente cómo organizamos nuestra vida cotidiana sino también esta forma de conocimiento, porque se debe hacer en la escuela, en la universidad”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-42158 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/10/IMG_20181025_185230784-547x410.jpg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/10/IMG_20181025_185230784-547x410.jpg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/10/IMG_20181025_185230784-1024x768.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/10/IMG_20181025_185230784-640x480.jpg 640w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /></p>
<p><strong>“Hoy hay necesidad de una revolución a partir del presente”</strong></p>
<p>Otro de los puntos de discusión con la mirada marxista, y que se vio reflejado también las preguntas posteriores, es la del abandono de algunos feminismos por la lucha de la reproducción. En ese sentido, la autora detalló: “Creo que hay una visión limitada de qué se habla cuando hablamos de reproducción, porque el ciclo de vida del capitalismo ha paralizado nuestra imaginación, y sobre todo nos ha acostumbrado a un concepto de reproducción limitado y desvalorizado”. Eso es lo que Federici considera que corre el eje de la lucha, “porque abandonando la reproducción prácticamente las mujeres han salido de la casa para trabajar en condición de gran vulnerabilidad. Porque, como sabemos, no se sale completamente; por más que se haga un trabajo extra doméstico, se sigue haciendo el trabajo no pago, ocupándose  de los enfermos, de los niños&#8230;”.</p>
<p>Resaltó, también, la importancia de no separar producción de reproducción, sino que “es parte de una mirada global de cómo vamos a repensar y todavía a reconstruir la vida a partir de hoy. Soy contraria a que el cambio social siempre se proyecte en un futuro que nunca viene. Hoy hay necesidad de una revolución a partir del presente”. En sus recorridas por América Latina de las cosas que más la sorprendieron y gratificaron son los entramados afectivos fuertes que se generan y que “permiten una lucha donde el amor, cariño, la afectividad con otras personas nos dan el coraje de superar el individualismo y de superar el miedo también, porque si algo nos pasara no es el fin de todo porque somos parte de algo más grande que nosotras”. Por eso resaltó el papel de la memoria colectiva “y de reconstruir la historia porque construye un sujeto colectivo, un interés en común. En definitiva, reunir lo que el capitalismo ha separado, que es la condición de otras luchas”.</p>
<p><strong>“Que los hombres dejen de ser obstáculos a nuestra lucha” </strong></p>
<p>Federici concluyó con un “llamamiento a los hombres que están aquí” en momentos donde la pregunta de qué hacer cómo hombre en medio de esta revolución de mujeres aparece cotidianamente. “Primero, que dejen de ser obstáculos a nuestra lucha –dijo, en medio de una ovación–. Nosotras tenemos ya la policía en la casa porque muchos controlan cuando sales cuando entras, te paralizan la vida. Ni hablar de los que te torturan psicológicamente o sexualmente o te matan porque no satisfacés su deseo. Hoy esta violencia está subiendo porque el hombre tenía más poder antes con el salario y hoy que está en crisis el poder económico usa la violencia para asegurarse los mismos servicios y el mismo tipo de poder”.</p>
<p>Por otro lado, invitó a los hombres que apoyan la lucha feminista a “que hagan un trabajo de educación con los otros hombres. Dediquensé a enseñar y a darse cuenta de que si otros hombres nos golpean, nos torturan, nos paralizan, prácticamente van a destructurar la lucha, la posibilidad de un cambio social, van a sabotear cualquier tipo de posibilidad de una lucha fuerte y eficaz”. Para la autora es imposible separar al machismo del capitalismo porque lo consiera, junto con el racismo,  “como una las herramientas de disciplinamiento global que tiene el capitalismo. Entonces, no es solamente un factor cultural, o un problema de algunos hombres perversos, es un fenómeno integral y estructurante de este sistema capitalismo. No hay una revolución si no es feminista y si no es también direccionada a poner fin a cualquier forma de machismo o de violencia masculina”.</p>
<p><strong>“Yo no apoyo la regulación de la prostitución, siempre he luchado por la descriminalización”</strong></p>
<p>Fue el tiempo de las preguntas. La primera se relacionó con trabajo sexual, y estaba direccionada a por qué la autora apoyaba la reglamentación de la prostitución cuando está regulada por el Banco Mundial.</p>
<p>“En primer lugar, yo no apoyo la regulación de la prostitución, yo siempre he luchado por la descriminalización, que es muy diferente”, enfatizó. Y puso el eje sobre la división que genera la temática hacia dentro del movimiento feminista. “Creo que es importante ver que el trabajo sexual es un trabajo que realizan muchísimas mujeres, no solamente las que venden su cuerpo en la prostitución. Porque las mujeres siempre han tenido en esta sociedad capitalista una relación muy débil con el salario con cualquier forma de recurso, siempre han necesitado vender su cuerpo para sustentarte. En segundo lugar cómo las mujeres en las sociedades capitalistas han sido obligadas a servir a los hombres, a vender su sexualidad, muchas en el matrimonio y muchas en las calles. Para muchas mujeres en matrimonio ha sido una solución económica. Entonces pensar que el trabajo sexual es particularmente degradante para la mujer me parece desconocer cuál es la situación de la mujer, cuál ha sido históricamente y cuál sigue siendo, y sobre todo penalizar a las mujeres que tienen menos recursos y que han sido más obligadas a usar su cuerpo”.</p>
<p>Por otro lado, consideró que el movimiento feminista no debería hacer una jerarquía sobre qué forma de explotación aceptaría y cuáles no. En ese sentido, provocó con una pregunta: “¿Es peor vender tu vagina o vender tu cerebro? Si vamos a hacer una jerarquía y vamos a ver cuál es más destructivo para la sociedad, ¿qué es peor? Si tú te vendes, por ejemplo, enseñando ideologías que son sexistas, racistas… entonces sí puedes aceptar una forma de explotación pero no otra. La tarea de un movimiento feminista es construir nuevas posibilidades para todas las mujeres así no debemos vender nada de nuestra vida: ni el cuerpo ni el cerebro”.</p>
<p>Otra de las preguntas se relacionaba con encontrar una explicación sobre que cada vez la opinión pública pusiera (o pudiera poner) en el poder a candidatos nefastos como Trump en Estados Unidos o Bolsonaro  como candidato a las elecciones del 28 de octubre en Brasil.</p>
<p>“No creo en eso de que ‘en América Latina está llegando la derecha’. Yo digo, no: están llegando a la política oficial, porque si no cómo se explica la lucha de las mujeres en todos lados”, respondió Federici. Y relacionó esta arremetida con tres variables: “Una, que la política oficial se mueve en forma siempre más opresiva y represiva porque hoy las luchas son más fuertes. Son una respuesta a que el hecho de que el capitalismo hoy, después de un despojo sistemático de 500 años todavía no es capaz de encontrar el nivel de ganancia que quiere, entonces está intentando imponer formas más fuertes de explotación. Porque si hoy todavía nos dicen que todavía necesitan más austeridad entonces este sistema es incapaz de crear riqueza sino para una minoría”.</p>
<p>En segundo lugar, focalizó en los votos, en el sistema representativo actual: “Es importante leer que han creado mecanismos muy importantes que controlan muy bien los votos y es un sistema completamente distorsionante de la realidad”.</p>
<p>Por último, responsabilizó a los gobiernos llamados “progresistas” de “que muchas veces han abierto la puerta a la derecha. Muchas veces no hay una contraposición completa entre la derecha y los otros, hay grandes continuidades en la responsabilidad de los otros, así que la elección es la de no confiar en las elecciones. La destructuración de la vida cotidiana es parte de todo un progreso para construir formas de autogobierno”.</p>
<p>Para cerrar, y antes que llegara el Colectivo de danzas ILLIA a terminar un verdadero aquelarre de jueves por la noche, reforzó su mirada política: “Como decía antes:, ni dioses, ni patrones ni maridos (y patrones significa Estado)”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/silvia-federici-no-hay-una-revolucion-si-no-es-feminista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Silvia Federici: &#8220;Hay alternativa al capitalismo&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/silvia-federici-hay-alternativa-al-capitalismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Oct 2018 02:40:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Camila Parodi]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
		<category><![CDATA[Marxismo]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Federici]]></category>
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					<description><![CDATA[En el inicio de su gira por Argentina y Chile ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Camila Parodi y Laura Salomé Canteros /</strong></p>
<p><em>Silvia Federici volvió a Buenos Aires tras poco más de tres años. Siempre atenta pero sensible, la autora de &#8220;Calibán y la bruja&#8221;, estuvo dialogando en un encuentro con periodistas feministas y comunicadorxs populares y de esa forma dio inicio a la gira que realizará por Argentina y Chile.</em></p>
<p>Silvia Federici es escritora, docente y militante feminista italiana y llegó a nuestra región para compartir charlas públicas y asambleas, excusa perfecta para presentar otro de sus libros: &#8220;El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo&#8221;. Y también para reflexionar, de forma conjunta y en un cálido ida y vuelta en los territorios donde las mujeres y los feminismos construimos teorías y praxis: nuestras alternativas a la imposición de los poderes, la perpetuación de un heteropatriarcado capitalista que agobia, explota y empobrece.</p>
<p><strong>&#8220;Las mujeres politizamos cada experiencia&#8221;</strong></p>
<p>Tras su llegada a Buenos Aires y, como primer actividad pública, se realizó un conferencia de prensa en la Fundación Rosa Luxemburgo donde, junto a integrantes de la Editorial Tinta Limón le dieron la bienvenida. Ni bien llegó al espacio comenzó a interactuar con las presentes, saludos, sonrisitas y gestos de complicidad fueron los primeros intercambios con ella.</p>
<p>&#8220;Las sociedad capitalista ha hecho una apropiación del trabajo de las mujeres&#8221;, dijo al comenzar sus primeras intervenciones yendo a la raíz de sus reflexiones. Y en ese sentido, no fue alejada su relación con el actual momento de lucha del movimento de mujeres al que se refirió: &#8220;la violencia contra las mujeres se da porque estamos en la primera línea&#8221; y en ese sentido concluyó su idea manifestando &#8220;las mujeres politizamos cada experiencia (&#8230;) juntamos lo que el capitalismo ha dividido&#8221;.</p>
<p>Las preguntas comenzaron a circular y con una linea continuó delimitando sus teorías. En el año 2014, Federici había realizado un primer recorrido por las organizaciones de mujeres en las villas argentinas, por eso, su necesidad de integrar esas experiencias a sus nuevas reflexiones al calor de un libro nuevo. &#8220;En las villas las mujeres con las ollas, la huerta, el teatro y la formación política muestran otra forma de vivir. Rompen los muros entre la casa y las calles&#8221;, afirmó, y a continuación explicó: &#8220;la calle, por ejemplo, es el espacio colectivo donde continuamos con las redes e intercambio de saberes que comenzamos al interior de los hogares&#8221;, y concluyó, &#8220;se trata de un proceso de politización que junta lo que el capitalismo separó&#8221;.</p>
<p>Fue entonces cuando las preguntas sobre feminismos y marximo, que tanto entusiasman, no tardaron en llegar. Y tampoco las respuestas de Federici: &#8220;La inclusión de las mujeres al mercado laboral es una gran mentira, genera confusión. Somos ya incluidas, pero en relación de dependencia y despojo que beneficia a otros, entonces ese es un discurso que se tiene que denunciar&#8221;, es decir &#8220;un feminismo institucional, del Estado, que ha usado una agenda feminista dominada para integrar a las mujeres a la máquina del trabajo de la economía global&#8221; y concluyó &#8220;el capitalismo usó la inclusión para abirir la puerta de los trabajos más baratos&#8221;.</p>
<p>Federici va y viene en los espacios donde las praxis se vuelven teoría, y en lo que respecta a la centralidad del debate sobre las tareas del cuidado expresó: &#8220;la escuela, el cuidado, no es otro mundo que la casa. De a poco comprendieron la complejidad de la actividad de la reproducción que es la más importante que existe en una sociedad&#8221;, y a continuación explicó &#8220;esto se ve en los Estados Unidos, las más endeudadas son las que trabajan fuera de la casa, con dos y tres trabajos. Es más, hay toda una generación de mujeres que trabajan y que no pueden ver en su futuro más que trabajo&#8221;.</p>
<p>La masiva respuesta revolucionaria de los feminismos en las calles en el actual contexto de la región -donde los sistemas de representación fascistas avanzan descontrolados- también tuvo su lugar en las reflexiones de la feminista. &#8220;La violencia contra las mujeres es una forma de sabotear la lucha, en definitiva, de cualquier forma de cambio social&#8221;. Y a continuación el debate sobre la participación de varones en los espacios feministas apareció y junto a Silvia nos preguntamos: &#8220;entonces, ¿qué van a hacer los varones? ¿Se van a sumar, acompañar, o van a querer recuperar su lugar de poder?&#8221;. Y en ese marco manifestó &#8220;los varones tienen que hacer formación política como nosotras hemos hecho. Y en las marchas, donde nosotras decidimos&#8221;.</p>
<p>Ya habían pasado las dos horas propuestas pero las temáticas y discusiones seguían apareciendo en las preguntas y respuestas. Decisión sobre los cuerpos, relaciones sexo afectivas y muchas más sobre feminismos. &#8220;Históricamente fuimos víctimas del amor romántico&#8221;, reconoció con sonrisa cómplice, sin embargo aclaró &#8220;hasta que trabajamos con otras mujeres y descubrimos que ese trabajo colectivo entre nosotras entusiasma más&#8221;.</p>
<p>Para finalizar, mientras reflexionábamos sobre el control de los cuerpos de las mujeres la discusión sobre el poder y la influencia de las iglesias en las políticas públicas tuvo que realizarse: &#8220;La Iglesia no tiene la autoridad moral para decirnos a nosotras cómo nos debemos comportar con nuestros propios cuerpos&#8221;, afirmó Federici quién en ese momento afirmó &#8220;y si quieren citenme&#8221;, y siguío: &#8220;que se ocupen de disciplinar a los curas pedófilos&#8221;.</p>
<p>Para finalizar Federici volvió a recordar la idea que desde el principio venía abordando &#8220;el feminismo ya es un movimiento político. Necesitamos tener un horizonte amplio. Si no es constructivo lo que se hace, no suma. La lucha debe cambiar positivamente tu vida&#8221;. Y será por eso que finalizó: &#8220;Hay alternativa al capitalismo&#8221;.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>::: GIRA :::</strong><br />
<strong>SILVIA FEDERICI EN ARGENTINA Y CHILE</strong></p>
<p><strong>Martes 23 de octubre</strong>, 18 hs. CABA. Evento callejero en Morón y Artigas (Flores)<br />
<strong>Miércoles 24 de octubre</strong>, 15 hs. CABA. Recorrido y asamblea con organizaciones en la Villa 21- 24 Zavaleta. Av. Iriarte y Luna (Barracas)<br />
<strong>Jueves 25 de octubre</strong>, 17.30 hs. La Plata. Charla con la Cátedra Libre Virginia Bolten. Edificio D, Polideportivo Universidad Nacional de La Plata UNLP. Calle 51 entre 124 y 125<br />
<strong>Viernes 26 de octubre</strong>, 18 hs. CABA. Patricipación en Asamblea Ni Una Menos en Ctep, Pedro Echagüe 1265<br />
<strong>Lunes 29 de octubre</strong>, 18 hs. Mendoza. Charla en la Universidad Nacional de Cuyo. Parque General San Martín s/n. Sala roja<br />
<strong>Lunes 5 de noviembre</strong>, 18 hs. Chile. Universidad de Valparaíso. Blanco 951<br />
<strong>Jueves 8 de noviembre</strong>, 17.30 hs. Santiago de Chile. Centro Arte Alameda.  Av. Libertador Bernardo O´ Higgings 139</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/silvia-federici-hay-alternativa-al-capitalismo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Silvia Federici: “Los movimientos sociales latinoamericanos han influenciado mi trabajo, mi pensamiento y mi práctica”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/silvia-federici-los-movimientos-sociales-latinoamericanos-han-influenciado-mi-trabajo-mi-pensamiento-y-mi-practica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Nov 2015 03:03:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Federici]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde San Cristóbal de las Casas, México, entrevista a la activista y pensadora feminista Silvia Federici]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aluminé Cabrera desde San Cristóbal de las Casas / Fotos por Mateo Manfredo</strong></p>
<p><em>La activista y pensadora feminista Silvia Federici estuvo en San Cristóbal de las Casas para dictar un seminario en el Centro de Estudios Superiores de México y Meosamérica (Cesmeca). Allí, y también en diálogo con Marcha, Federici hizo referencias constantes a la importancia de los movimientos sociales en América Latina y, sobre todo, al zapatismo. </em></p>
<p>Trajo consigo su vasta experiencia y su extenso trabajo sobre la importancia del trabajo de reproducción social que las mujeres históricamente llevan a cabo y que el capitalismo ha utilizado como herramienta para su acumulación de riqueza. Sin embargo, a su paso por México, la activista y pensadora feminista Silvia Federici, no dejó de aludir a la influencia que tienen sobre su trabajo los movimientos sociales de América Latina ni a la “gran fuente de enseñanza” que significa el zapatismo.</p>
<p>Cálida, abierta y generosa, a lo largo del diálogo Federici dio cuenta, también, de la impresión positiva que se llevó de Argentina luego de su visita en abril pasado.<strong><br />
</strong></p>
<p><strong>-Considerando que viajas mucho, ¿cómo se modifica tu presentación -si es que lo hace- de acuerdo al territorio en el que te presentas? Por ejemplo, aquí en México. </strong></p>
<p>Cuando yo llego a México o a otro lugar de la América Latina como fueron este año Argentina, Uruguay, me siento en una posición muy peculiar. Desde los años ’90, los movimientos sociales latinoamericanos, a partir del zapatismo, han influenciado mi trabajo, mi pensamiento y mi práctica. Entonces es como regresar a un lugar que para mí es, sobre todo, de aprendizaje. Y lo que más me ha inspirado ha sido la organización de las mujeres, los esfuerzos que ellas han hecho en varios lugares para crear nuevas formas autónomas de reproducción. Esto es un punto central ahora en mi trabajo y mi interés político.</p>
<p><strong>-En este sentido, ¿qué lectura haces del zapatismo y del papel del trabajo de las mujeres allí?</strong></p>
<p>El zapatismo fue desde los años ‘90 una gran fuente de enseñanza para nosotras y lo que yo más he aprendido en los últimos años ha sido el papel que tuvieron las mujeres en dar al zapatismo una dirección política. Antes del levantamiento de 1994, tantas, tantas mujeres, muy jóvenes muchas de ellas, ya se habían juntado y habían ido a la montaña, organizadas. Estas mujeres poco a poco maduraron su proyecto político dentro del zapatismo y es por esto que la Ley Revolucionaria de las Mujeres fue aprobada. Para mí ese fue un gran aprendizaje.</p>
<p>En este viaje tuve la oportunidad de visitar un caracol y hablé mucho con la mujer que me llevó hasta allí, quien conoce bien al movimiento zapatista. Ella me contaba que antes del zapatismo, por ejemplo, en muchas comunidades rurales cuando las mujeres comían no podían mirar a los hombres, debían comer de espaldas a ellos. Una discriminación grave a nivel físico, como si la mujer fuera de otra especie. Ahora muchas de las mujeres son promotoras de salud, de educación. Esa es la verdadera revolución.</p>
<p><strong>-Antes de venir aquí a San Cristóbal estuviste en Puebla, en el Congreso de Comunalidad. ¿Cómo fue la experiencia? </strong></p>
<p>Fue una experiencia muy buena y no solo para mi ya que se trató de un congreso histórico que introdujo un nuevo tipo de discurso político. El concepto de comunalidad, de lo común, articula maneras muy diferentes en varias partes del mundo, une el pasado y el presente, junta varios movimientos, el feminista, el ecológico, los movimientos urbanos y los rurales.</p>
<p>Se empieza a reconocer que sin reconstruir el tejido social, sin las prácticas solidarias, sin la creación de una sociedad fundada sobre la cooperación no se puede salir de la catástrofe que es no solo el neoliberalismo sino el capitalismo. Una catástrofe de hace 500 años que nos sume en la pobreza, las guerras, el empobrecimiento.</p>
<p><strong>-De los lugares de América Latina que has podido visitar, ¿en cuáles podrías decir que has encontrado este tipo de experiencias de lo común que signifiquen un avance contra el modelo capitalista?</strong></p>
<p>Me ha impresionado mucho el encuentro con mujeres de los frentes populares pero también mujeres de las villas de Argentina, sobre todo esta villa que yo visité en Buenos Aires, la Villa 31 bis, en Retiro. Allí me encontré con un grupo de mujeres que me contaron su historia y me mostraron la estructura de reproducción que han creado como los comedores, merenderos, la casa de las mujeres. Son luchadoras que han tenido la capacidad de politizar cada momento de su vida, juntarse, decidir, recrear un mundo de relaciones nuevas y autónomas del Estado.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/11/federici-2.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-20786 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/11/federici-2.jpg" alt="federici 2" width="570" height="335" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/11/federici-2.jpg 570w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/11/federici-2-300x176.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a></p>
<p>En todos estos años han luchado y negociado con el Estado pero para obtener recursos, insumos y materiales para construir sus barrios sin dejar que el Estado organice su vida. Esto es muy, muy importante porque no podemos olvidarnos completamente del Estado ya que él tiene en sus manos gran parte de la riqueza social. Yo admiro mucho a los zapatistas que intentan construir sin ninguna negociación con el Estado, sin embargo para otras tantas personas es extremadamente difícil hacerlo de ese modo.</p>
<p>Sé que estas experiencias del trabajo doméstico colectivo, cooperativo, de los comedores no son nuevas en América Latina, son experiencias que parten ya en los ’70 y que en Argentina fueron muy intensas en 2000, 2001. Como escribieron Verónica Gago y Natalia Quiroga, cuando la economía monetaria fracasó, surgió otra economía, que antes había sido ocultada. Fue la economía de reproducción de las mujeres piqueteras que traían las ollas a los piquetes, eran ellas quienes tenían la capacidad de continuar la reproducción de la vida.</p>
<p>Es claro que estos movimientos son bastante limitados, que están rodeados por las relaciones capitalistas, viven con grandes contradicciones, viven hostigados. Pero tienen esta capacidad de inventar estas nuevas formas, sin depender del Estado, fuera del mercado, fuera del capitalismo. Esto me parece un gran aporte que aunque se pueda perder temporariamente queda como una verdad histórica.</p>
<p><strong>-¿Cómo podría ser un escenario ideal -aunque utópico- donde el trabajo doméstico y de reproducción, que ha sido desvalorizado y a la vez ha sido motor de la acumulación capitalista, pueda tomar otra dimensión en la que sea revalorizado? </strong></p>
<p>Lo que yo vi en la Villa 31 de Argentina me parece lo mas utópico (se ríe) porque por mi experiencia ver tantas mujeres juntas, involucradas, capaces de unir sus vidas, ver barrios donde los niños pertenecen a todos, a todas, donde la calle junta las casas, no las separa, donde estos tejidos han sido construidos poco a poco durante tantos años, ya me parece una verdad muy importante.</p>
<p>Creo que hoy hay varios caminos hacia el proceso de revalorización del trabajo doméstico. En este momento estoy escribiendo un articulo sobre la lucha de las trabajadoras domésticas pagas, que en su gran mayoría son mujeres migrantes que viajan a Europa y Estados Unidos, desplazadas de sus países de origen por las políticas neoliberales. Uno de los temas de mi ensayo es que estas mujeres están revalorizando, revitalizando la cuestión del trabajo doméstico que gran parte de las feministas en los años ‘80 abandonaron, porque toda la organización, los intereses de la política feminista dominante fue el ingreso al trabajo asalariado a los lugares típicamente masculinos.</p>
<p>Estas mujeres son muy fuertes porque, en primer lugar, sobrevivir al proceso de la migración es una experiencia que te da mucha fuerza, y, en segundo lugar, son mujeres conscientes de la importancia de su trabajo, de su contribución a las economías de los países adonde llegan y a la vida de las personas para las cuales trabajan. Ellas dicen, como nosotras lo hacíamos muchos años atrás: “nada se mueve sin nosotras”.</p>
<p>Este me parece un camino, un camino que toma formas monetarias pero que también se contrasta con la visión social dominante de qué es el trabajo domestico. Yo no creo que haya una separación tan fuerte entre las mujeres que hacen hoy un trabajo doméstico pago y las que intentan construir formas de reproducción fuera del Estado. Creo que en ambos casos estamos frente a una lucha que marcha en dirección opuesta al Estado y a la sociedad capitalista.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/silvia-federici-los-movimientos-sociales-latinoamericanos-han-influenciado-mi-trabajo-mi-pensamiento-y-mi-practica/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Desde Chiapas, construir feminismos autónomos y antirracistas</title>
		<link>https://marcha.org.ar/desde-chiapas-construir-feminismos-autonomos-y-antirracistas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Nov 2015 03:03:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Federici]]></category>
		<category><![CDATA[Yuderkys Espinosa]]></category>
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					<description><![CDATA[Las reflexiones y debates alrededor de las exposiciones de las teóricas feministas Yuderkys Espinosa y Silvia Federici ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aluminé Cabrera</strong> <strong>desde San Cristóbal de las Casas</strong></p>
<p><em>Las teóricas feministas Yuderkys Espinosa y Silvia Federici expusieron durante cuatro jornadas en los seminarios organizados por el Centro de Estudios Superiores de México y Mesoamérica (Cesmeca) en San Cristóbal de las Casas y aportaron reflexiones imprescindibles a los debates sobre antirracismo, comunalidad y autonomía. </em></p>
<p>Pensar el feminismo en clave antirracista, decolonial hacia la construcción de espacios autónomos, en un ámbito multicultural que reflexiona en lo cotidiano sobre la autonomía. Reflexionar desde el feminismo sobre los puentes que se tienden -invisibles, imperfectos- entre el análisis académico, el trabajo puertas adentro del claustro y el territorio y las bases populares.</p>
<p>Rememorar desde el feminismo que la acumulación del capital del sistema que impera fue posible, en gran medida, gracias a la labor de reproducción que las mujeres llevamos adelante a lo largo de la historia. Sobre esto -y más- versaron los seminarios feministas que Yuderkys Espinosa y Silvia Federici dictaron entre el 3 y 6 de noviembre pasados en el Centro de Estudios Superiores de México y Mesoamérica (Cesmeca), dependiente de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, en San Cristóbal de las Casas, con entrada gratuita y abierta a todo público.</p>
<p><strong>De feminismos y encuentros en la cátedra &#8220;Mercedes Olivera&#8221;</strong></p>
<p>Seminarios feministas se dictan todo el tiempo y en todas partes del mundo, eso seguro. Sin embargo, las particularidades de este caso anidan en varios aspectos. En primer lugar, la presencia de dos referentes de larga trayectoria en los estudios feministas y que enlazan, sin dudas, dos continentes. Yuderkys Espinosa, dominicana que vivió en otras ciudades de América Latina, una exponente clave al momento de pensar la decolonialidad. Silvia Federici, italiana radicada en Estados Unidos desde los ’60, imprescindible para detenernos sobre la importancia de la comunalidad, de volver a conjugar la tarea de reproducción femenina como una labor compartida y autónoma. “Un afortunado encuentro entre dos feministas que tiene experiencias diferentes, que comparten algunos puntos y, a su vez, se distancian en otros”, reflexiona María Teresa Garzón Martínez, investigadora de Cesmeca y coordinadora de la cátedra “Mercedes Olivera”, responsable de la realización de los seminarios.</p>
<p>La cátedra recibe su nombre por una de las feministas de mayor trayectoria en Chiapas, quien estuvo presente en los seminarios acompañando la palabra de las ponentes, y abarca una maestría y un doctorado en “Estudios e intervención feministas”. Aquí reside otra de las particularidades que destacan la importancia de este espacio: ambos programas, que vieron la luz en agosto de este año, son los primeros en lengua castellana dentro de un ámbito académico, ya que, como destaca Garzón Martínez, “no es lo mismo estudios feministas que estudios de género”. Y agrega: “Ambos planes de estudio tienen una vocación critica pensada desde la intervención para transformar las realidades simbólicas y materiales y desde un posicionamiento como feministas en Latinoamérica. Tratamos de rescatar genealogías latinoamericanas, no solo de militancia, de trabajo y de apuestas feministas sino también de conocimientos, sean académicos o no.”</p>
<p>Inevitable, también, es subrayar la relevancia del lugar en el que las actividades se llevaron a cabo. Chiapas -y San Cristóbal como epicentro ineludible- es un escenario multicultural al estar habitado por comunidades de distintas etnias, muchas de las cuales, a la vez, constituyen las bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), un movimiento presente en todo momento en las enunciaciones dentro de los seminarios. Al mismo tiempo, en la ciudad de San Cristóbal y en el ámbito del Cesmeca, personas de distintos países son parte de la construcción cotidiana de un tejido social que reflexiona sobre el concepto de autonomía -propuesto sobre todo desde el zapatismo-, y el rol y derechos de las mujeres.</p>
<p>“Nosotras nos posicionamos desde Chiapas, pensándolo como una realidad y una apuesta geocultural desde el sur y para el sur. Sabemos que es un lugar con una historia que hay que mantener viva, deconstruir y volver a construir e intentamos aprovechar esta circunstancia tan favorable para entablar, justamente, un diálogo sur-sur”, afirma Garzón Martínez y apuesta: “Estamos en un lugar que ha tenido una historia de pobreza, de marginalidad pero también de creatividad y muchísima resistencia. Nosotras valoramos eso y lo ponemos a jugar”.</p>
<p><strong><span class="_5yl5">Los ejes de disputa en el feminismo de América Latina</span></strong></p>
<p>Durante las cuatro jornadas, el seminario a cargo de Yuderkys Espinosa trazó un camino de búsqueda de una razón feminista que pueda anclarse en América Latina, evocando una genealogía cuyas raíces no pueden escapar de la historia de colonización de nuestro continente. No faltaron ni la reflexión necesaria sobre un feminismo al que lo atraviesa la raza y la clase ni los interrogantes acerca de cómo se construyen las verdades y el conocimiento en el feminismo académico. Por demás interesante fue que se puedan plantear como ejes de disputa en la actualidad del feminismo en Latinoamérica la dicotomía autonomía vs. institucionalidad, el esencialismo del sujeto mujer que toma la academia para su estudio y la contraposición entre racismo y colonialidad, al considerar que tienen fuentes distintas. Y entender, al mismo tiempo, que existe una diferencia entre feminismo latinoamericano, que remite quizás a una unión entre los distintos movimientos del continente, y un feminismo en América Latina, que se despega de ese vínculo y hace una lectura sobre movimientos con diferente trabajo y de distinta procedencia en un mismo territorio.</p>
<p><strong><span class="_5yl5">Una referencia imprescindible al movimiento zapatista</span></strong></p>
<p>Por su parte, Silvia Federici abordó el trabajo que desarrolla hace más de cuatro décadas, partiendo desde el concepto de trabajo reproductivo realizado por la mujer y utilizado por el sistema capitalista como herramienta para la acumulación de riqueza hasta la importancia de la producción de comunes y la construcción de nuevas formas de cooperación en la labor femenina. Sin embargo, importante es subrayar que Federici expuso también las experiencias recogidas en sus visitas recientes a distintos países latinoamericanos -por ejemplo, vivencias e impresiones de su paso por Argentina-, la reivindicación de la autonomía del Estado con la referencia imprescindible al movimiento zapatista y una nueva cacería de brujas, similar a la que describió en su libro “Calibán y la bruja”, que se llevaba a cabo en la Edad Media.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/desde-chiapas-construir-feminismos-autonomos-y-antirracistas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>&#8220;El feminismo ha transformado y ampliado al marxismo&#8221;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Apr 2015 03:03:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Federici]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista a la escritora y activista feminista Silvia Federici]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Camila Parodi / Fotos: Glenda Rojas</strong> </em></p>
<p><em>En su paso por Buenos Aires, entrevista con la escritora y activista marxista feminista Silvia Federici. En esta primera parte habla de sus experiencias políticas, de la organización del trabajo capitalista y la división sexual que éste implica y la importancia del reconocimiento del salario doméstico de las mujeres como herramienta para cambiar las relaciones de poder con los hombres y el capital.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>&#8220;La incompatibilidad de la magia con la disciplina del trabajo capitalista y con la exigencia de control social es una de las razones por las que el estado lanzó una campaña de terror en su contra&#8221;.</strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cálida y atenta, esta italiana autora del célebre libro &#8220;Calibán y la Bruja&#8221; se nos presenta con la tácita potencia dialéctica que se adquiere desde la teoría y la praxis. Nos recibió en el día de su cumpleaños, en su hotel, recién llegada, con ganas de conocer y conocernos ya que sostiene que el feminismo de Argentina es muy activo e importante para quienes teorizan desde afuera.</p>
<p>Federici no da nada por hecho ni dicho. Sus análisis son tan necesarios para los feminismos como para las izquierdas y los movimientos sociales en épocas en que siguen exponiéndose las tensiones y los encuentros en las luchas emancipatorias de las últimas etapas de la historia mundial.</p>
<p>&#8220;Las mujeres han pagado el precio más alto, con sus cuerpos, su trabajo y sus vidas&#8221;, sostiene en la contratapa de su más reconocido libro. Es que, como ella misma dice, en el corazón del capitalismo no sólo encontramos una relación simbiótica entre el trabajo asalariado- contractual y la esclavitud, sino que en tanto sistema económico y social, está necesariamente vinculado con el racismo y el sexismo.</p>
<p>Ya ansiosas y en diálogo exclusivo con <em>Marcha</em>, esto nos dijo:</p>
<p><strong>-Repasando un poco su recorrido, ¿cómo llegó a teorizar desde y para el feminismo?</strong></p>
<p>Mi recorrido sobre todo fue impulsado por las experiencias prácticas con otras mujeres que crecieron en Italia en el período después de la Segunda Guerra Mundial, en una sociedad todavía fascista y muy autoritaria en especial contra las mujeres, por eso soy feminista desde muy chica. Y después mi encuentro con el feminismo fue a fin de los años sesenta en Estados Unidos, donde tuve una beca para completar mi trabajo con un doctorado.</p>
<p>A principio de los setenta empecé a trabajar con grupos feministas, pero verdaderamente mi compromiso con el feminismo se desarrolló en el año ´72 cuando empecé a trabajar con el Colectivo Feminista Internacional, que fue la organización que impulsó la Comité por el Salario Doméstico de New York; esa fue mi experiencia política más importante.</p>
<p>Luego trabajé un tiempo en distintos países de África con mujeres feministas en otra organización que se llamaba Mujeres en Nigeria. Distintos trabajos pero siempre desde una perspectiva, la cual ha ido ampliando en los años.</p>
<p><strong>-En esa misma época se da el apogeo del feminismo radical que entendía al patriarcado como única estructura de opresión contra la cual luchar. En contraposición, otras feministas, incluida usted, plantean una propuesta superadora tanto para la teoría marxista como para la feminista, desde donde se demuestra como ambos sistemas se refuerzan entre sí.</strong></p>
<p>Es por la organización del trabajo capitalista y la división sexual que éste implica. A diferencia de otras feministas que analizaban el patriarcado únicamente desde una perspectiva cultural como bien decías en el caso de las feministas radicales o las liberales que solo analizaban desde el punto de vista de falta de igualdad con los hombres como objetivo principal. En cambio nosotras pusimos el enfoque no en la posición de la mujer sino en la división del trabajo.</p>
<p><strong>-¿Desde una perspectiva marxista?</strong></p>
<p>Si, sin embargo era necesario ir más allá de él. El análisis marxista de la explotación del trabajo fue la base que nos juntó.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/04/federici1.1.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-12130 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/04/federici1.1.jpg" alt="federici1.1" width="570" height="760" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/04/federici1.1.jpg 570w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/04/federici1.1-225x300.jpg 225w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/04/federici1.1-455x607.jpg 455w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a></p>
<p><strong>-Existe una tensión permanente entre la teoría marxista y la feminista, ¿considera que con sus aportes se pudo entender mejor al sistema como uno: de opresión capitalista, patriarcal y colonial?</strong></p>
<p>El feminismo ha transformado y ampliado al marxismo. Porque no solo ha añadido lo que el marxismo no ha dicho, sobre la historia de las mujeres. Sino que ha transformado la concepción marxista sobre la división del trabajo.</p>
<p>Porque nosotras nos dimos cuenta que la visión del capitalismo que Marx y los socialistas nos han dado es un análisis limitado. Porque no es capaz de ver el gran territorio de explotación que es el trabajo doméstico por eso no son capaces de ver tantos problemas.</p>
<p>Por ejemplo, el uso específico que el capitalismo ha hecho de la relación salarial, no expresa el uso que ha hecho de la diferencia que existe entre el asalariado y no asalariado desde donde se construyen jerarquías y divisiones entre el proletariado mismo.</p>
<p>Y desde esta perspectiva, nos hemos vuelto a problematizar qué es el capitalismo, qué es la lucha de clase y quiénes son sus sujetos, qué es el salario; por eso, creo que hemos dado una contribución muy grande a la transformación de estos conceptos tan importantes del marxismo.</p>
<p>De esta forma pudimos dimensionar que justamente el capitalismo debe crear diferencias entre trabajadores asalariados, otros sin derechos, esclavos es decir que siempre crea jerarquías. Es por eso que afirmamos que a partir de la capacidad de jerarquizar y de desvalorizar la reproducción y el trabajo no pagado es verdaderamente la base material de la acumulación capitalista.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/04/federici2.2.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-12129 size-full aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/04/federici2.2.jpg" alt="federici2.2" width="570" height="428" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/04/federici2.2.jpg 570w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/04/federici2.2-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a></p>
<p><strong>-¿Y considera que el reconocimiento del trabajo doméstico como asalariado implicaría un cambio para la emancipación?</strong></p>
<p>Si, por muchas razones. Primero, para nosotras esta reivindicación es una manera de visibilizar la explotación de la mujer. Y no solamente mostrar que somos y fuimos explotadas sino también el hecho que sobre nuestro trabajo se ha acumulado una riqueza inmensa.</p>
<p>Hemos visto que la falta de salario es una manera de naturalizar la explotación. Por eso, exigir para nosotras un salario era tomarlo como herramienta para cambiar las relaciones de poder con los hombres y el capital. Es decir que no representa en sí mismo un fin, representaba un instrumento para cambiar las relaciones asimétricas de poder y lograr mayor autonomía.</p>
<p>Todas las mujeres hacemos o somos determinadas por un trabajo de reproducción, vivimos la consecuencia del destino de tener que trabajar en la casa entonces eso nos significó como un proceso para unificar la lucha.</p>
<p><strong>&#8211; En los próximos días va a estar junto a distintas organizaciones de Buenos Aires, ¿cómo se prepara?</strong></p>
<p>Con mucha esperanza y ganas de compartir y aprender. Porque son desde muchos lugares que venimos mirando de la Argentina como un lugar donde hay un movimiento de lucha muy fuerte.</p>
<p>La experiencia de las Madres de Plaza de Mayo y más adelante la experiencia de los y las piqueteras con el 2001. Todos han sido momentos para nosotras de gran inspiración.</p>
<p>Por eso estoy muy emocionada, esperando aprender mas no solamente compartir mi experiencia.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/12119/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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