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	<title>separación de Iglesia y Estado &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>separación de Iglesia y Estado &#8211; Marcha</title>
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		<title>Aborto y elecciones: la fascinación de incomodar y no retroceder</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Apr 2019 14:34:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[#AbortoLegalYa]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Paula Marangoni]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos populares]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[separación de Iglesia y Estado]]></category>
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					<description><![CDATA[El contexto de la presentación del nuevo Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El 28 de mayo la Campaña presentará nuevamente el proyecto para debatir una ley de aborto, hecho político que adquiere mayor complejidad en año electoral. Para los partidos mayoritarios, una incomodidad ante la reacción conservadora. Para el movimiento, un constante aprendizaje.</em></p>
<p><strong>Por Ana Paula Marangoni | Foto de Ayelen Rodríguez</strong></p>
<p>El año pasado nos brindó la posibilidad histórica de vivenciar un debate que hasta ese momento venía resistiéndose en nuestra sociedad, con todas las marcas del tabú. El proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo fue aceptado para ser debatido en el Congreso por primera vez en nuestro país, luego de seis intentos desoídos.</p>
<p>Que el proyecto entrase al recinto, fue el resultado de más de diez años de visibilización desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en el país, así como de debate y militancia a lo largo de la historia por mujeres e identidades disidentes, desde anarquistas como Virginia Bolten hasta los movimientos feministas de la actualidad, con referentes históricas de esta lucha como Dora Coledesky y Martha Rosenberg.</p>
<p>Esa sucesión de debates vivió su auge en medio de la vitalidad que experimenta el movimiento feminista desde hace unos años, manifestándose en el movimiento y asambleas de Ni una menos, grupas y colectivas feministas con múltiples identidades, y las masivas y emotivas movilizaciones en la calle como el 8M, día internacional de la mujer trabajadora, devenido Paro Internacional de mujeres e identidades disidentes.</p>
<p>Esta conjunción de factores dio al debate una importancia nunca antes vista y llegó a nichos insospechados como programas taquilleros de la pantalla grande. Por primera vez, el aborto se liberó de los velos de lo prohibido y se debatió en cada ámbito de la sociedad, público y privado.</p>
<p>La presencia masiva y desbordante de travestis, trans, lesbianas y mujeres en torno al Congreso en cada fecha de debate marcó un hito en la historia local (y mundial) del feminismo y de la ampliación de derechos. Los rituales, los cantos y los brillos exuberantes de la fiesta verde, sin embargo, no alcanzaron para quebrar la voluntad del recinto de senadores. Pero sí para poner en evidencia la voluntad de muchas y muchos de pensar el aborto sin perder de vista las marcas borradas de un sistema patriarcal en cuanto a decisiones, salud reproductiva, anticoncepción y crianza. Discursos que recaen una y otra vez sobre el cuerpo gestante y que esconden una desigualdad estructural, privilegiando a los varones. Discursos, no solo en los medios, o en la calle, sino también dentro del Congreso, que se permitieron avalar incluso la violación.</p>
<p>Y de esa experiencia desbordante resultó que el dolor de la ley no alcanzada se transformó en aprendizaje. El 28 de mayo de este año, fecha coincidente con el nacimiento de la Campaña, allá por el año 2005, se presentará un nuevo proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), resultado de un debate que tuvo lugar en Córdoba en marzo de este año y que supo nutrirse de un trabajo transversal, federal y colectivo.</p>
<p>En su nueva versión incorpora entre otros aspectos: la mención de mujeres y cuerpos gestantes, explicitando a identidades trans o no binaries; la posibilidad de IVE hasta la semana 14; la incorporación de derechos expresados en la Ley de Educación Sexual Integral y la visibilidad del aborto como un derecho y no como una problemática; el respeto por la decisión de personas con discapacidad o capacidades restringidas, la no penalización de las personas que abortan; y la eliminación deliberada de la figura de “objeción de conciencia”, con cuya excusa se niega un derecho.</p>
<p>La presentación de un proyecto para debatir una ley de aborto adquiere mayor complejidad en un año electoral. Algo que al feminismo no le genera inhibiciones, aunque tampoco ignora. En medio de una incertidumbre inquieta acerca de quiénes serán los candidatos/ as y quién ganará la elección, pareciera que el mismo problema atraviesa a todas las fuerzas. Y es que ninguna puede darle las espaldas al feminismo, que logró transformar el sentido común de lo políticamente correcto. Y a la vez, ningún sector parece querer tomar íntegramente la bandera por la legalización del aborto.</p>
<p>Si la fuerza que lidera Cristina Fernández de Kirchner se disciplina bajo la voz de “celestes y verdes” y vitorean su apoyo desde Ofelia Fernández hasta peronistas católicos que responden a Jorge Bergoglio y líderes evangélicos; no es muy diferente que lo que ocurre en el universo PRO, que también teje sus alianzas con las nuevas iglesias -de matriz ortodoxa y conservadora al punto de superar en creces a los sectores mayoritarios del catolicismo-, tras ostentar en el Congreso uno de los mejores discursos en defensa de la legalización del aborto, el de la diputada Silvia Lospennato.</p>
<p>Yendo hacia las fuerzas de izquierda partidarias, es el caso del FIT acaso una excepción en ese aspecto, ya que expresa explícitamente su posicionamiento por la legalización del aborto. Al margen de que, al interior de la coalición de partidos de izquierda, no todos tienen un recorrido feminista propio, como es el caso de la agrupación feminista Pan y Rosas del PTS, entre otras. Distinto es el caso del PO que, si bien tiene una organización llamada Plenario de Trabajadoras, estas mantienen diferencias respecto del feminismo.</p>
<p>Los movimientos sociales (de izquierda, centro izquierda o de centro) que abiertamente apoyan a una candidata o candidato como alternativa para derrotar al macrismo, se encuentran en la situación de conformar alianzas amplias, con la iglesia como actor indispensable. Así conviven, como en el caso de la ex Patria Grande, referentes reconocidas del feminismo e históricas militantes por la legalización del aborto con el liderazgo mesiánico de Juan Grabois, quien en sus redes sociales solo sigue al Papa.</p>
<p>Pensar hoy en alternativas políticas feministas y anticlericales parece un sueño todavía lejano. El vínculo entre la Iglesia Católica y el Estado es de larga data e incluso parte de la conformación misma de los estados. Pero, salvando esta obviedad, ¿por qué las iglesias tienen hoy un rol protagónico en los armados electorales?</p>
<p>Por un lado, la asunción de Bergoglio como Papa marcó una transformación en los movimientos sociales del país. Es el caso específico de la creación de la Ctep y su marcha bautismal desde San Cayetano a Plaza de Mayo con el eje “tierra, techo y trabajo”, y la imagen de la virgen por delante. El surgimiento de los trabajadores de la economía popular condensa un viejo núcleo de sentido en nuestra historia, donde se amalgaman peronismo tercermundista, la impronta social de la iglesia católica (llamada por la iglesia “vocación por los pobres”) y los sectores populares. La concepción eclesiástica (aunque no sea algo totalmente explícito) de este actor social y la relevancia que mantuvo en los años de gobierno amarillo, permitieron una revitalización de la institución apostólica, que venía padeciendo un enorme desgaste a nivel global. Hacia ambas direcciones, reforzó un vínculo desgastado entre iglesia y feligrés, y recordó la importancia de la fe para los sectores populares, ya que el pan se gana marchando y rezando. La marcha y la procesión se transforman en una sola, reuniendo en la ocupación de las calles de una fuerza social, dos sentidos de larguísima tradición en América Latina.</p>
<p>Por otra parte, las iglesias evangélicas no solo prosperan, sino que se multiplican. Y llegan a cada esquina de una calle de barro y a cada pueblo donde ya no llegaba ni el cura ni el intendente. Con mayor rigor que el de los líderes apostólicos romanos, predican un paraíso palpable a partir de una instantánea transformación. En un mundo neoliberal cruel y carente de respuestas, la vida se reordena fácilmente. Su mundo, extremadamente simple, tiene solo dos lados: el bien y el mal; la salvación y el pecado. Quienes siguen a su pastor, abandonan sus vicios. Dejan cualquier hábito que una lectura literal de la Biblia catalogue como pecado. Pero, sobre todo, dejan enormes cantidades de dinero a quienes las manejan.</p>
<p>Su rápida propagación, implica también el resurgimiento de matrices de pensamiento fuertemente binarias y conservadoras, en las que no tiene lugar la expresión de igualdad de géneros ni la conquista de derechos de minorías. Y que subordina la mujer a su esposo, reduciéndola a los roles de esposa y madre.</p>
<p>Su impronta es, más allá de las diferencias, fuertemente conservadora, patriarcal y homofóbica. Y su influencia en los sectores populares es hoy innegable. La seductora idea de recurrir a estas iglesias para acceder a enorme cantidad de votantes encierra este doble juego de atraer para ganar, pero también de conceder. Además de acceder a financiaciones con mutuos beneficios, de las iglesias para financiar las campañas electorales, y de la fuerza política para favorecerlos en leyes, propiedades, quita de impuestos o incluso subvenciones.</p>
<p>¿Puede una fuerza ser de izquierda y a la vez, tejer alianzas con las instituciones responsables de la más feroz avanzada del pensamiento conservador? ¿Puede ser la reivindicación por el derecho al aborto minimizada a apreciaciones personales? Y por último, ¿se puede hoy ser de izquierda y no luchar por la legalización del aborto?</p>
<p>Parece ser que la reivindicación por el derecho al aborto de mujeres y cuerpos gestantes no encaja e incomoda a todas las fuerzas políticas, especialmente cuando se trata de conquistar votos. Lo que es seguro es que la ola verde, a pesar de su multiplicidad y de sus identidades diversas, coincide con unanimidad en algunas cosas. Una de ellas es que le fascina incomodar; y otra, que no retrocederá en sus reivindicaciones.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/aborto-y-elecciones-la-fascinacion-de-incomodar-y-no-retroceder/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Apostasía colectiva: sacarle poder a la Iglesia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/apostasia-colectiva-sacarle-poder-la-iglesia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Aug 2018 22:32:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derecho a Decidir]]></category>
		<category><![CDATA[#AbortoLegalYa]]></category>
		<category><![CDATA[apostasía colectiva]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[derecho a decidir]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[separación de Iglesia y Estado]]></category>
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					<description><![CDATA[En la jornada en que el Senado vota el proyecto de Ley de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, se realizó una apostasía colectiva.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div dir="auto">
<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/redaccion-marcha/">Redacción Marcha</a></strong></p>
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<p><em>En la jornada en que el Senado vota el proyecto de Ley de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, se realizó una apostasía colectiva. Conversamos con la Coalición que la lleva adelante y con personas que decidieron desafiliarse de la Iglesia católica.</em></p>
<p>La Coalición Argentina por un Estado Laico, una organización de creyentes y no creyentes, promovió una apostasía colectiva. A metros del Congreso, en el marco de una jornada histórica, el hecho fue otro paso en el camino que impulsan por la separación definitiva del Estado y la Iglesia. Conversamos con sus integrantes para conocer su recorrido y los objetivos de esta coalición.</p>
<p><strong>¿Cómo surgió la idea de esta iniciativa?</strong></p>
<p>Somos una organización de creyentes y no creyentes, que trabajamos efectivamente por la separación absoluta de la Iglesia y el Estado. Hace aproximadamente 8 años que estamos en estas actividades, presentando proyectos de ley, trabajando activamente en el área política, haciendo denuncias, presentándonos en la justicia como amicus.</p>
<p>La apostasía en este momento nos parece clave: es una forma de decirle a la Iglesia Católica que cuando habla no habla en nuestro nombre, que no nos representa y que estamos totalmente en desacuerdo con sus políticas, sobre todo en materia de salud sexual y reproductiva.</p>
<p><strong>¿Es cierto que por estar bautizado estas afiliado a la Iglesia?</strong></p>
<p>Claro, la Iglesia funciona como si fuera una institución social, como si fuera un partido político. Es decir, te afilia a partir del bautismo. Ese hecho tiene una dimensión, podríamos decir, religiosa para la Iglesia, pero también te registran en un libro. Al registrarte en ese libro con todos tus datos te cuentan como parte de la institución. De esa manera, legitiman sus privilegios diciendo que la mayoría de la sociedad argentina es católica porque fue bautizada.</p>
<p>Nosotras y nosotros no queremos el bautismo compulsivo y que tengan el registro de las personas como parte de la institución. Queremos que cada quien pueda hacerlo en una edad que ya tenga conciencia y pueda tomar sus propias decisiones. La afiliación compulsiva no debería poder hacerse, es como si un partido político afiliara al niño a temprana edad y después dijera que son la mitad del país. Nuestra idea es justamente esa, de decir que esto tiene que ser por un respeto a la libertad de conciencia de cada uno y cada una.</p>
<p><strong>¿Qué hay de cierto en que la Iglesia recibe un subsidio por cada bautizado, es decir, por cada afiliado? </strong></p>
<p>No, la Iglesia recibe subsidios indistintamente de la cantidad de fieles que tiene. Por eso decimos que es un gesto político-simbólico, pero la forma en que legitima todos esos privilegios que tiene -económicos y simbólicos- es a través de haberse metido en todos los eventos importantes de las personas y transformarlo en un rito. Por lo que vamos es por ese cambio cultural, además del trabajo que hacemos en el ámbito parlamentario y judicial.</p>
<p>La Iglesia recibe más de 20 mil millones de pesos anuales por parte del Estado y miles de propiedades por año. Sólo en educación católica se van 18 mil millones de pesos, sumado a que reciben más de 300 millones de pesos por los capellanes en las fuerzas armadas de seguridad, más de 178 millones en lo que tiene que ver con sueldos de obispos, arzobispos, viáticos, becas a seminaristas, sueldos a curas párrocos de frontera. Es decir, esto es muy amplio. La separación de la Iglesia con el Estado significa mucho: significa la independencia económica de las religiones, y de la religión católica en especial, como así también la pérdida de privilegios de un sector de la sociedad.</p>
<p><strong>Dijiste también que parte de esta coalición la integran creyentes que no sienten que la institución de la Iglesia las y los represente, pero igual creen en Dios y son parte de otros cultos. </strong></p>
<p>Es el caso de Católicas por el Derecho a Decidir, por ejemplo, que es una institución formada por católicas, pero que no obedecen a la jerarquía de la Iglesia católica. Lo que buscamos desde esta coalición es la mayor diversidad. La sociedad debería ver a la diversidad como un valor positivo y no como algo que &#8220;hay que tolerar&#8221;.</p>
<p><strong>¿Por qué decidieron en particular que hoy, en este día, tenían que realizar una apostasía colectiva?</strong></p>
<p>La Iglesia católica viene siendo el principal opositor político de este proyecto, de que las mujeres puedan finalmente decidir sobre sus propios cuerpos, que tengan una autonomía absoluta sobre sí mismas y que no tengan una parte de su cuerpo confiscado por el Estado. Esto es un resabio del pensamiento católico, especialmente de los dos últimos siglos, porque incluso la Iglesia, hasta 1880, no concebía ni siquiera homicidio al aborto. Esto es una cuestión política que tiene que ver con un proyecto de poder que tiene la Iglesia y que no tiene que ver tanto con la cuestión teológica.</p>
<p>Nosotros venimos a contestarle a ese proyecto de poder, a ese proyecto de dominación, a través de este acto que a muchas personas las empodera, porque justamente les permite hacer esa ruptura mental con esta institución opresora.</p>
</div>
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<div dir="auto"><img class="size-medium wp-image-41043 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036862-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036862-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036862-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036862-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036862.jpg 1280w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></div>
<div dir="auto">
<div dir="auto">
<p><strong>Facundo, 22 años</strong></p>
<p>&#8220;Estoy apostatando porque no me siento identificado con la Iglesia católica porque va en contra de mis derechos, porque siempre la Iglesia estuvo en contra de la libertad. Yo, por ejemplo, soy gay y ellos siempre estuvieron en contra, nunca les pareció bien, y por eso decido que no quiero pertenecer a eso.</p>
</div>
<div dir="auto"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-41044 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036864-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036864-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036864-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036864-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036864.jpg 1280w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></div>
<div dir="auto">
<p><strong>Mariele, 32 años</strong></p>
<p>&#8220;Decidí apostatar a pesar de estar muchos años en la Iglesia, y ser catequista y todo, porque me di cuenta de lo que era la institución. Me desencanté de la institución y después terminé cuestionándome hasta la misma religión. Y hoy día no quiero tener nada que ver con la institución Iglesia, por eso estoy haciendo la desvinculación total&#8221;.</p>
</div>
<div dir="auto"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-41045 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141090014275414046-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141090014275414046-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141090014275414046-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141090014275414046-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141090014275414046.jpg 1280w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></div>
<div dir="auto">
<p><strong>Verónica, 48 años</strong></p>
<p>&#8220;La iglesia católica nunca me representó ni desde que nací, ni a largo de toda la historia, sino que avaló los peores crímenes de toda la humanidad. Hace rato que lo quería hacer y nunca surgía la posibilidad. Tengo una prima que vive en Santa Rosa, ella ya lo hizo con una apostasía masiva, y ahora que tuve la posibilidad, lo hice. Hace rato que tenía ganas de apostatar y nunca tenía la posibilidad, me enteré hoy que estaban acá y me vine&#8221;.</p>
</div>
<div dir="auto"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-41046 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036863-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036863-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036863-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036863-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/08/photo5141266700640036863.jpg 1280w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></div>
<div dir="auto"><strong>Sofía, 66 años</strong>&#8220;Hago la apostasía porque creo que la Iglesia tiene que estar separada del Estado y que nos merecemos un Estado laico&#8221;.</p>
<p><strong>Nimi, 70 años</strong></p>
<p>&#8220;Estoy absolutamente a favor del aborto legal, gratuito y por la separación de la Iglesia con el Estado, no puede ser que seamos tan retrógrados y que todavía estemos unidos a la Iglesia. Hay que aprender de los uruguayos&#8221;.</p>
</div>
</div>
</div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/apostasia-colectiva-sacarle-poder-la-iglesia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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