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	<title>Semillas &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Semillas &#8211; Marcha</title>
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		<title>Carlos Vicente, cuidador de semillas, luchador por la soberanía alimentaria</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Mar 2022 13:50:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agroecología]]></category>
		<category><![CDATA[biodiversidad]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Vicente]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Semillas]]></category>
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					<description><![CDATA[Carlos Vicente es semilla que ya ha germinado y echado raíces en todo el planeta.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><span style=" font-size: 14pt;"><em>Militante, investigador popular y referente en el estudio del agro, Carlos Vicente fue un luchador por un mundo mejor. Siempre del lado de los movimientos campesinos, pueblos indígenas y organizaciones socioambientales, fue un constructor de espacios colectivos, activista por la soberanía alimentaria y referente en la defensa de las semillas como un bien común de los pueblos. Un imprescindible.</em><strong></p>
<p>Por Darío Aranda (*) </strong></span></h4>
<p><span style=" font-size: 14pt;">Año 2002. Las palabras &#8220;glifosato&#8221;, &#8220;transgénico&#8221;, &#8220;Monsanto&#8221; eran solo conocidas para sectores del agro y para un círculo pequeño de entendidos en la materia. En la casilla de correos se deja ver un mail de Carlos Vicente. Se presentaba, contaba muy breve de su militancia y compartía un riguroso informe de la organización internacional Grain, donde se aportaba datos del impacto global y negativo del agronegocio. No pedía ser citado periodísticamente, aclaraba que solo quería compartir la investigación y se ponía a disposición para cualquier otra información que necesitara sobre el tema. Es el Carlos Vicente que conocí en estas dos décadas: conocimiento, generosidad, perfil bajo y compromiso a tiempo completo.</span></p>
<h2><span style=" font-size: 14pt;"><strong>Otro modelo agropecuario y semillas para los pueblos</strong></span></h2>
<p><span style=" font-size: 14pt;">Los correos y las llamados se hicieron más frecuentes. La presentación en persona fue en una marcha campesina en la ciudad de Buenos Aires y, luego, lo solía ver en charlas o talleres. En 2008, en el contexto de la Resolución 125, el contacto fue permanente. Había una gran coincidencia: el no estar con &#8220;el campo&#8221; (las entidades patronales) ni con el Gobierno. El fondo era discutir el modelo agropecuario de Argentina.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">Las empresas del agronegocio intentaban (e intentan) imponer una nueva ley de semillas para limitar el uso propio (práctica ancestral de guardar de una cosecha para la próxima siembra). Se trataba de un avance hacia la privatización de las semillas. Carlos Vicente siempre estaba al otro lado del teléfono para explicar, muchas veces con extrema paciencia, de qué trataban los artículos de la posible ley, qué implicaba para campesinos e indígenas y cuestiones muy técnicas como qué era la UPOV o una &#8220;mejora fitogenética&#8221;. Daba vergüenza llamarlo cada año para que vuelva a explicar lo mismo. Pero siempre lo hacía como si fuera la primera vez.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">Siempre presente en los Congresos de Salud Socioambiental de Rosario. Eran dos o tres días de saldar charlas pendientes, debates y pensar estrategias colectivas.</span></p>
<figure class="wp-block-image size-large"><span style=" font-size: 14pt;"><img class="wp-image-14785" src="https://agenciatierraviva.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/Carlos-vicente-1024x683.jpg" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" srcset="https://agenciatierraviva.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/Carlos-vicente-1024x683.jpg 1024w, https://agenciatierraviva.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/Carlos-vicente-980x653.jpg 980w, https://agenciatierraviva.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/Carlos-vicente-480x320.jpg 480w" alt="Homenaje a Carlos Vicente" width="1024" height="683" /></span><figcaption><em><span style=" font-size: 14pt;">Foto: Nicolas di Marco</span></em></figcaption></figure>
<p><span style=" font-size: 14pt;"><strong>De Andrés Carrasco a Cristian Ferreyra</strong></span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">En 2009, ante la denuncia pública del científico Andrés Carrasco sobre la toxicidad del glifosato, Carlos fue de los primeros en ponerse a su disposición y poner el cuerpo (y la voz) ante los ataques que recibía Carrasco, tanto del agronegocio como del sector científico hegemónico. Tejieron una fuerte amistad. Lloró como pocos la partida de Carrasco en 2014, pero transformó la ausencia en creación: fue miembro fundador del la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza (Uccsnal), espacio soñado por el mismo Carrasco.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">En 2012, en un curso sobre extractivismo en San Luis fue invitado a brindar una charla, pero &#8211;con vergüenza&#8211; se le sinceró que no había fondos para viajes. &#8220;Será un gusto participar&#8221;, fue su respuesta tajante. Pagó su pasaje, su hotel y ni siquiera aceptó que se le pague la cena. Para peor, el día de su charla hubo menos asistentes de los pensados, un puñado de personas. No se inmutó. Brindó su taller con la misma pasión y compromiso como si estuviera frente a mil personas. Lo mismo sucedió en Neuquén, invitado por la Cátedra de Soberanía Alimentaria del Comahue. Viajó a Chos Malal (norte neuquino), pagó todo de su bolsillo y no tuvo problemas en compartir habitación con otras cinco personas (mientras otros investigadores piden hoteles caros). Nunca un reclamo, siempre sumar.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">En 2011, luego del asesinato de Cristian Ferreyra (integrante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero -Mocase-VC&#8211;), charlamos mucho sobre el accionar del Movimiento Evita respecto a las organizaciones campesinas y, al mismo tiempo, del acercamiento de organizaciones campesinas al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Veíamos distinto. Él tenía un gran conocimiento por su relacionamiento a nivel internacional de la Vía Campesina y aportó ejemplos en donde la alianza organización-gobiernos podía ser positiva.</span></p>
<h2><span style=" font-size: 14pt;"><strong>En la calle y en la casa</strong></span></h2>
<p><span style=" font-size: 14pt;">Era común verlo en marchas y eventos. En las manifestaciones contra el G20 en Buenos Aires o en el Foro Agrario que reunió a miles de campesinos en 2019. Siempre estaba con una valija o mochila repleta de revistas Biodiversidad para obsequiar.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">Tenía múltiples lugares donde destinada tiempo y militancia, siempre desde lo colectivo: Acción por la Biodiversidad, Alianza Biodiversidad, la Red Nacional de Acción Ecologista (Renace), Uccsnal y Plataforma Socioambiental.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">En 2019 me convocó para realizar colectivamente el Atlas del Agronegocio Transgénico en el Cono Sur, con organizaciones y referentes de Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Coincidíamos en la necesidad de intentar mirar de forma regional, ya no solo encerrados en los límites impuestos de las fronteras nacionales. Fue un año de aprendizaje, debates y charlas de sobremesa en Marcos Paz. Así conocí más de él, de su familia, de su compañera Ingrid Kossmann (siempre con una sonrisa generosa) y de sus hijos Juan, Ailín y Lucía. Le brillaban los ojos al hablar de ellos.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">Se hacía el duro al hablar de su hija Ailín, que se encontraba en un largo viaje por Europa, pero terminaba reconociendo lo mucho que la extrañaba y las ganas de verla sin pantallas mediante. Familiero, explicaba que la pileta en la casa era una gran excusa para los asados de domingo, cuando llegaban sus hijos e hijas, y muchas veces también amigos de ellos. Su otro orgullo, la huerta familiar, que cuidaba a diario, y la variedad de plantas y maíces multicolores de la quinta.</span></p>
<figure class="wp-block-image size-large"><span style=" font-size: 14pt;"><img loading="lazy" class="wp-image-14810" src="https://agenciatierraviva.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/Carlos-Vicente-norita-1024x683.jpg" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" srcset="https://agenciatierraviva.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/Carlos-Vicente-norita-1024x683.jpg 1024w, https://agenciatierraviva.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/Carlos-Vicente-norita-980x653.jpg 980w, https://agenciatierraviva.com.ar/wp-content/uploads/2022/03/Carlos-Vicente-norita-480x320.jpg 480w" alt="" width="1024" height="683" /></span><figcaption><em><span style=" font-size: 14pt;">Foto: Manuel Correa &#8211; Prensa UTT</span></em></figcaption></figure>
<h2><span style=" font-size: 14pt;"><strong>Política, agroecología y egos</strong></span></h2>
<p><span style=" font-size: 14pt;">En las elecciones de 2019 invitó a votar a Alberto Fernández. Siempre con dudas, pero tenía mayor temor a un nuevo gobierno de Macri que a las volteretas del peronismo. Volvimos a charlar, y no estar de acuerdo, sobre el rol de las organizaciones campesinas ante las elecciones y su rol ante los gobiernos. Su primera decepción fue la vuelta atrás con la expropiación de Vicentín. Nueva charla. Quedó pendiente una cerveza o un asado.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">Estaba también preocupado por cómo el sector empresario se intentaba apropiar de la agroecología. En respuesta, comenzó a organizar encuentros y publicaciones para dar respuesta desde las organizaciones del campo. La bandera: la soberanía alimentaria, que incluía, claro, la reforma agraria integral y la agroecología. Por otro lado, le molestaba (aunque solía reírse del tema) el personalismo y el exceso de ego de algunos y algunas referentes de las luchas socioambientales. &#8220;Parece que primero están ellos y luego el territorio y la lucha&#8221;, resumía, mientras giraba la cabeza de un lado a otro, en desaprobación.</span></p>
<h2><span style=" font-size: 14pt;"><strong>Medicamentos, plantas medicinales y periodismo</strong></span></h2>
<p><span style=" font-size: 14pt;">Según su título universitario, era farmacéutico, pero su interés militante no iba por ahí. Al contrario, tenía una mirada contrahegemónica y cuestionadora de la industria de los medicamentos. Además de criticar, impulsó otras miradas: el libro &#8220;Sanarnos con plantas&#8221; (junto con su compañera Ingrid Kossmann) es una prueba de eso.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">Le gustaba el periodismo, aunque le costaba reconocerse &#8220;comunicador&#8221;. Era muy claro al explicar cualquier tema. No por casualidad solían llamarlo de numerosas radios comunitarias. Era común prender FM La Tribu y escucharlo. Como suscriptor de Página12 solía dejar sus comentarios críticos en las notas pro-extractivismo del diario. Le costaba entender la degradación de un medio que supo ser crítico. Por contraposición, fue de los primeros en apoyar (de forma anónima) a Tierra Viva. Cuando le agradecí, la respuesta fue reflejo de su vida: &#8220;Están sembrando. Hay que apoyar las siembras&#8221;. Y quedamos en pensar qué podíamos hacer juntos.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">En diciembre pasado le preguntamos quién podía escribir sobre la Campaña Global de Acción contra UPOV (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, organización que promueve legislaciones a a favor de las multinacionales del agro). &#8220;Si les sirve, yo puedo. ¿Para cuándo la necesitan?&#8221;, respondió de inmediato. Y a los tres días estaba la nota para publicar.</span></p>
<h2><span style=" font-size: 14pt;"><strong>Un mundo mejor</strong></span></h2>
<p><span style=" font-size: 14pt;">Cumplió sus 60 años antes de la pandemia. Lo festejó en su casa de Marcos Paz, rodeado de muchos amigos y amigas. Su hijo Juan le escribió una canción hermosa, que cantaron todos en ronda, entre sonrisas y emociones. Luego llegó el Covid, que lo recluyó en su hogar. Los intercambios se volvieron casi siempre con eje en el virus. Parecía muy temeroso (pero quizá sea una mía percepción equivocada). Incluso avisó cuando tuvo su vacunación completa. Mandó whatsapp con su primera salida, al Mercado Central. Una actividad de la Unión de Trabajadores de la Tierra, que fue el germen para conformar el colectivo Plataforma Socioambiental.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">En una reunión virtual de la Uccsnal, en enero pasado, se mostró fastidiado, quizá por demás, con las discusiones respecto a las vacunas de Covid en niños y sus posibles impactos negativos. No le molestaba discutir el tema, pero entendía que se estaba volviendo un monotema y era preciso retomar la mirada global del extractivismo, las corporaciones y los territorios.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">El 4 de marzo, ante el fallecimiento de Miguel Grinberg, Carlos escribió en su muro de Facebook: &#8220;Partió uno de los grandes maestros de mi vida. Jorge Pistocchi y Miguel Grinberg lograron rescatarme de la oscuridad de la dictadura para conectarme con la vida, el rock y sobre todo la posibilidad de construir un mundo diferente desde una perspectiva holística (&#8230;) El renacer democrático nos permitió sumarnos a la Multiversidad de Buenos Aires para ponerle el cuerpo a los sueños. Y con tropiezos, errores pero sobre todo crecimiento sigo ese camino marcado a fuego por las palabras, la ternura y el amor que compartimos. ¡Sos semilla Miguel! ¡Que ya ha germinado y echado raíces en todo el planeta!&#8221;.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">El 7 de marzo participó del seminario &#8220;Por la tierra&#8221;, impulsado por la organización paraguaya Base-IS y en conmemoración de Tomás Palau, histórico referente, investigador, militantes de la lucha por la tierra en ese país. &#8220;Compartimos con compañeras y compañeros del país y de la región. Conmemoramos a Tomás Palau, recuperando sus aportes para analizar la actualidad y dar un nuevo impulso a las luchas campesinas&#8221;, resumió Carlos.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">El 14 de marzo a la mañana, en el medio de su trabajo cotidiano con llamadas y correos electrónicos, posteó en sus redes sociales una invitación al taller virtual titulado &#8220;Recuperar saberes sobre plantas medicinales&#8221;. Almorzó y luego llegó el rito de la siesta. Fue cuando su corazón dijo basta.</span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;">Cientos de mensajes de toda América Latina, territorio que caminó como pocos, se acumulan en redes sociales. Conocimiento, generosidad y compromiso son, entre otras, sus características militantes. El mundo fue mejor gracias a él. Y, tomando prestada sus palabras, Carlos Vicente es semilla que ya ha germinado y echado raíces en todo el planeta.</span></p>
<hr />
<p><span style="">(*) Publicada originalmente por<a href="https://agenciatierraviva.com.ar/carlos-vicente-cuidador-de-semillas-luchador-por-la-soberania-alimentaria/"> Agencia Tierra Viva</a></span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/carlos-vicente-cuidador-de-semillas-luchador-por-la-soberania-alimentaria/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>MPA Brasil: “La lucha por las semillas, la agroecología y la tierra están entrelazadas”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mpa-brasil-la-lucha-por-las-semillas-la-agroecologia-y-la-tierra-estan-entrelazadas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Jul 2020 11:00:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Agroecología]]></category>
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		<category><![CDATA[Huerquen Comunicación en Colectivo]]></category>
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		<category><![CDATA[Semillas]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista a Gilberto Schneider del Movimiento de Pequeños Agricultores sobre la relación entre el sistema agroalimentario y las semillas. Porque atrás de cada bocado, de lo que sea, hay una semilla. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La pandemia puso en el centro de la preocupación el abastecimiento de alimentos y sus precios. E<em>ntrevista a Gilberto Schneider del Movimiento de Pequeños Agricultores</em> sobre la relación entre el sistema agroalimentario y las semillas. Porque&nbsp;atrás de cada bocado, de lo que sea, hay una semilla. </em></p>



<p><a href="http://huerquen.com.ar/semillas-mpa/">Por Huerquen Comunicación</a> | <strong>Dibujo: Maria Chevalier</strong></p>



<p>Mientras a nivel mundial la población se&nbsp;<strong>urbaniza</strong>&nbsp;cada vez más, el vínculo íntimo que los pueblos tenemos con las semillas se va haciendo cada vez más&nbsp;<strong>difuso</strong>; en esa opacidad aparente operan un puñado de corporaciones trasnacionalizadas para&nbsp;<strong>capturar los sistemas agroalimentarios y particularmente a las semillas</strong>, alambrándolas bajo distintas formas de&nbsp;<strong>derechos de propiedad intelectual</strong>.</p>



<p>En ese sentido desde 2012 en&nbsp;<strong>Argentina</strong>&nbsp;enfrentamos distintos intentos de modificar la&nbsp;<strong>Ley de Semillas</strong>&nbsp;(nro.20.247) por el agronegocio que busca&nbsp;<strong>amputar derechos</strong>&nbsp;de uso propio de las y los productores, y profundizar su control corporativo. Eso les permite mayor poder de decisión sobre qué se produce, cómo, dónde, y quiénes lo hacen; minando la soberanía de los pueblos sobre cada uno de estos aspectos. Es el proceso al que&nbsp;<strong>La Vía Campesina</strong>&nbsp;apuso el paradigma de la&nbsp;<a href="http://huerquen.com.ar/que-es-la-soberania-alimentaria/"><strong>Soberanía Alimentaria</strong></a>&nbsp;y cuya base son las semillas; porque&nbsp;<strong>su libre disponibilidad o no</strong>, condiciona la posibilidad de construir modelos agroalimentarios en función de las necesidades de los pueblos.</p>



<p>Esta ofensiva del capital sobre los derechos de los pueblos es enfrentado en todo el mundo, sobre todo por las&nbsp;<strong>comunidades campesinas y originarias,</strong>&nbsp;<strong>guardianas de las semillas</strong>&nbsp;y protagonistas absolutas de la producción de nuestra comida: hoy proveen más del&nbsp;<strong>60%</strong>&nbsp;del total con apenas el 25% de la tierra.</p>



<p>Una de las experiencias más importantes a nivel mundial de organización popular para la defensa, recuperación y multiplicación de variedades nativas y criollas de semillas, es la del&nbsp;<strong><a href="https://mpabrasil.org.br/">Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA)</a></strong>&nbsp;de Brasil, integrante de&nbsp;<strong>La Vía Campesina</strong>.</p>



<p><strong>Gilberto Schneider</strong>, es agrónomo con formación en agroecología. Nació en el municipio de Dionísio Cerqueira, estado de Santa Catarina, que está pegadito a Bernardo de Irigoyen en la provincia de Misiones. En esa zona limítrofe los idiomas se entremezclan revelando la arbitrariedad de las fronteras físicas cuando los destinos son comunes; por eso pandemia mediante ni el español y ni el portugués fueron obstáculo para conversar sobre este&nbsp;<strong>tema clave para nuestros pueblos</strong>.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img src="http://huerquen.com.ar/wp-content/uploads/2020/07/conmpault-300x200.jpg" alt="" class="wp-image-3855"/></figure></div>



<p><strong>EL MPA y las semillas</strong></p>



<p>“<strong>El MPA surge en 1996</strong>, en un momento de fuerte crisis de la agricultura, donde muchas familias estaban dejando el campo por falta de políticas agrícolas. El movimiento surge para defender la agricultura campesina, de los pequeños agricultores como se llamaba entonces, a través de políticas públicas que mejorasen la vida en el campo. El movimiento tiene más de&nbsp;<strong>20 años de lucha</strong>, y hoy organiza más de&nbsp;<strong>100.000 familias en las 5 regiones del país y en 17 estados</strong>. Yo lo conocí en 1999 y empecé a participar activamente desde el 2002 a nivel del estado y 2003 a nivel nacional”.</p>



<p>Gilberto reconoce que las semillas le vienen de herencia familiar: “mis padres hasta el día de hoy continúan siendo guardianes de semillas de maíz criollo y otras variedades en nuestra tierra, y fue de esa forma que tomé el gusto por trabajar con ellas. A partir de la familia, de la organización del movimiento, y también de la formación en agroecología,&nbsp;<strong>entendí la importancia de las semillas criollas para la alimentación, para nuestra vida y para el futuro</strong>”.</p>



<p>La historia del MPA y las semillas criollas es de larga data. En el año 2000 el MPA hace la primera fiesta estatal de semillas criollas en Santa Catarina, y en 2004 la fiesta nacional; en la última hubo presencia de 19 estados y 21 países.</p>



<p>“Si hoy la tierra es uno de los puntos fundamentales para poder producir, y las semillas vienen inmediatamente después.&nbsp;<strong>Sin semillas no tenemos cómo discutir un nuevo modelo de agricultura</strong>. Ahí los conocimientos técnicos y científicos junto a las prácticas agrícolas campesinas son fundamentales. La defensa de las semillas criollas junto a la lucha contra los transgénicos fueron centrales para el MPA desde el inicio”.</p>



<p>Dentro de la construcción territorial del MPA&nbsp;<strong>hay 3 dimensiones o “ejes” de trabajo con semillas criollas</strong>: el eje<strong>&nbsp;local</strong>, impulsando que cada familia campesina tenga&nbsp;<strong>sus propias semillas</strong>; un eje&nbsp;<strong>comunitario</strong>, que son las&nbsp;<strong>“Casas de Semillas”</strong>; y un eje&nbsp;<strong>territorial</strong>&nbsp;que son las unidades de mejoramiento de semillas, de producción de semillas de forma masiva,&nbsp;<strong>en escala</strong>, incluso para entrar en el plano comercial. A nivel de políticas públicas el MPA realizó un trabajo muy fuerte en los últimos 10 años, y toda esta experiencia le permitió al movimiento hacer intercambios con varios países, como Argentina, Paraguay, Venezuela o Mozambique.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://huerquen.com.ar/wp-content/uploads/2020/07/Sementes-18-300x199.jpg" alt="" class="wp-image-3859"/><figcaption>Las semillas son parte de la mística de los movimientos campesinos – Foto MPA</figcaption></figure>



<p><strong>El Plan Nacional de Semillas</strong></p>



<p>Fue construido por el MPA a partir de instancias de formación del movimiento. La propuesta salió <strong>a partir de las discusiones y síntesis de las escuelas nacionales</strong> de formación técnica, política, ideológica alrededor de las semillas criollas.</p>



<p>Arrancan de la&nbsp;<strong>importancia estratégica de las semillas</strong>, y desarrollan experiencias en distintos lugares a partir de los 3 ejes, acompañadas por toda una serie de recomendaciones técnicas y prácticas; por ejemplo para la construcción de Casas de Semillas u orientaciones sobre el mejoramiento participativo. El nivel de detalle que alcanza sobre la gran cantidad de aspectos involucrados es elocuente de la potencia de la propuesta.</p>



<p>“Yo participé en el proceso de organización de las escuelas y también en los debates durante ellas. En ese tiempo estábamos haciendo una experiencia en Mozambique asique como tenía mucho camino de trabajo práctico, tuve una participación directa en la construcción del Plan. Ayudé a elaborar los 10 puntos de principios y orientaciones para trabajar con semillas criollas, y contribuí en la elaboración de la estrategia en los tres niveles (local, comunitario y territorial). Además de la implementación en el día a día acá en donde vivo, Santa Catarina, acompaño la implementación en los municipios. A nivel nacional me tocó discutir la estrategia del MPA y acompañar el desarrollo del Plan en varios estados con la formación de técnicos y militantes, y hacer planificaciones de trabajo.”</p>



<p>El Plan tuvo un fuerte impulso a partir de convertirse en política pública asociada al&nbsp;<strong>Programa Nacional de Alimentos</strong>&nbsp;para combatir el hambre durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT); pero con el golpe de estado (Temer) y cambio de gobierno (Bolsonaro) ha sido&nbsp;<strong>desfinanciado</strong>.</p>



<p>“<strong>Conseguimos rescatar variedades, multiplicarlas y ponerlas en manos de más personas</strong>. Tenemos una estrategia de que por lo menos 3 familias por territorio, por micro región en cada estado, cuiden la misma variedad para que no corra riesgo de extinción; y el mismo trabajo para la conservación de las variedades con las casa de semillas. Estamos teniendo mayor dificultad con la multiplicación en gran escala porque las políticas públicas que la financiaban comprando las semillas, están paralizadas actualmente. Estamos haciendo un trabajo de hormiga para garantizar la diversidad en la producción y para preservar nuestras semillas de la&nbsp;<strong>contaminación de los trangénicos</strong>”.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img src="http://huerquen.com.ar/wp-content/uploads/2020/07/plan-campesino-MPA-219x300.jpg" alt="" class="wp-image-3857"/></figure></div>



<p>Semillas, agroecología y territorios campesinos</p>



<p>Para Gilberto “cuando se debate sobre semillas criollas, su conservación, multiplicación, selección y mejoramiento participativo, automáticamente entramos a discutir&nbsp;<strong>modelos de agricultura</strong>. Las semillas son uno de los factores que permiten que los y las campesinas elijan un modelo de agricultura.&nbsp;<strong>Es imposible trabajar la agroecología con transgénicos o con semillas híbridas</strong>. Entonces la cuestión de las semillas criollas para la construcción de la agroecología es&nbsp;<strong>esencial</strong>. Solamente con producción de semillas criollas es posible construir la agroecología”.</p>



<p>“Es fundamental la conservación de nuestra&nbsp;<strong>biodiversidad</strong>, rescatar la diversidad de variedades. Las semillas criollas tienen un vínculo profundo con el modelo agrícola y del enfrentamiento con el agronegocio. En ese sentido<strong>&nbsp;son resistencia</strong>. A su vez todo esto está profundamente ligado a cuestión de&nbsp;<strong>la tierra y el territorio</strong>, porque para trabajar con las semillas criollas y hacer agroecología,&nbsp;<strong>necesitamos tener control sobre la tierra</strong>, ser propietarios o poseedores de la tierra; tener un control campesino sobre ese espacio que no sólo es pequeño. Esto nos amplía la perspectiva sobre la cuestión del territorio, porque<strong>&nbsp;la agroecología es posible en un espacio territorial</strong>&nbsp;y para eso necesita enfrentarse con el agronegocio en ese territorio para avanzar. Lo mismo con las semillas, las variedades de polinización abierta necesitan un espacio grande para producirse, sin correr riesgo de contaminación, y eso sólo es posible cuando podemos lograr que esos territorios sean libres de transgénicos. Este es un gran desafío porque&nbsp;<strong>las semillas, la agroecología y la lucha por la tierra están entrelazadas</strong>; necesitamos construir ese&nbsp;<strong>territorio campesino de agroecología con semillas criollas, libre de agroquímicos y de transgénicos</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="http://huerquen.com.ar/wp-content/uploads/2020/07/Quilombolas-Paquet%C3%A1_MPA-300x225.jpeg" alt="" class="wp-image-3858"/><figcaption>Quilombolas en Paquetá – Foto MPA</figcaption></figure>



<p><strong>Desafíos y oportunidades</strong></p>



<p>Durante el parate y aislamiento que plantea la pandemia, muchas familias de las ciudades aprovecharon para empezar pequeñas huertas en casa, en pequeños jardines o en terrazas y balcones, y ahí estuvieron las semillas criollas que llegaron de vecinxs y amigxs. Un pequeño gesto que retoma&nbsp;<strong>ese camino del “mano en mano” que estuvo en los orígenes de la agricultura</strong>&nbsp;y fue la base de la creación de la diversidad de alimentos que llenó la panza de nuestra especie desde hace más de 10.000 años.&nbsp;<strong>Las semillas viajaron con las comunidades y pueblos</strong>, adaptándose a climas y suelos, cambiando con ellos y ellas, en una&nbsp;<strong>crianza mutua</strong>.</p>



<p>“La población de las ciudades también es compañera en la construcción de la agroecología, de la defensa de las semillas criollas y del alimento saludable. Quienes están en los espacios urbanos también pueden producir ahí, la agricultura urbana y periurbana pueden ayudar en la tarea de conservar la biodiversidad y las semillas criollas”.</p>



<p>Mientras las organizaciones campesinas han demostrado su rol esencial garantizando el abastecimiento de alimentos sanos a precios justos, y pelean por políticas públicas para otro modelo agropecuario; las y los consumidores de la ciudad tienen mucho que aportar.</p>



<p>“<strong>Es importante que la población urbana incentive la producción campesina de semillas criollas</strong>, y continuar sosteniendo adquiriendo alimentos que son producidos a partir de estas semillas. Si se consumen estos alimentos estamos sosteniendo y fortaleciendo la biodiversidad de nuestros territorios y regiones. Si el consumo de ese alimento crece con certeza esas variedades se van a mantener porque están cumpliendo su objetivo. Necesitamos&nbsp;<strong>que ninguna variedad se pierda</strong>, para que las futuras generaciones puedan tener una gran diversidad de alimentos para una vida saludable.”</p>



<figure class="wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="&quot;Seamos semillas&quot; - Maria del Movimiento de Pequeños Agricultores de Brasil" width="854" height="480" src="https://www.youtube.com/embed/bAhqbV4N4fU?start=1&#038;feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p><em>Este artículo de publicó en la&nbsp;<a href="http://www.biodiversidadla.org/Agencia-de-Noticias-Biodiversidadla/Colonias-Agricolas-la-UTT-y-la-lucha-por-la-tierra-en-Argentina">Agencia de Noticias Biodiversidadla</a>, y es parte del proyecto «Profundizando debates sobre experiencias agroecológicas para la soberanía alimentaria»&nbsp;realizado con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo.&nbsp;</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mpa-brasil-la-lucha-por-las-semillas-la-agroecologia-y-la-tierra-estan-entrelazadas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Bolivia: Organizaciones sociales se enfrentan a la aprobación del uso de transgénicos</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bolivia-organizaciones-sociales-se-enfrentan-a-la-aprobacion-del-uso-de-transgenicos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 May 2020 12:20:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[#GolpeDeEstadoEnBolivia]]></category>
		<category><![CDATA[agrotóxicos]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Semillas]]></category>
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					<description><![CDATA[El Gobierno golpista de Jeanine Áñez firmó el Decreto Supremo 4232 el pasado 7 de mayo. En él autoriza el uso de semillas transgénicas en Bolivia. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em><strong>El Gobierno golpista de Jeanine Áñez firmó el Decreto Supremo 4232 el pasado 7 de mayo. En él autoriza el uso de semillas transgénicas en Bolivia. </strong></em></p>



<p><strong>Por Colombia Informa</strong></p>



<p>Maíz, trigo, soja, caña de azúcar y algodón serán cultivados modificados genéticamente. El Movimiento Agroecológico Boliviano -MAB-, la Red Eclesial de la Amazonía Boliviana -REPAM- y la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo -CLOC-Vía Campesina- se oponen a esta medida.</p>



<p>El único artículo de la norma sostiene que “de manera excepcional se autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificados en sus diferentes eventos, destinados al abastecimiento del consumo interno y comercialización externa”.</p>



<p>La evaluación de las citadas organizaciones sociales bolivianas es que este decreto podría generar un etnocidio. Ven que todo esto está siendo provocado por intereses económicos empresariales y el abandono que sufren las comunidades más empobrecidas en el país por parte del Estado.</p>



<p><a href="https://www.facebook.com/photo/?fbid=2470340113277381&amp;set=pcb.2470340209944038">El MAB, conformado por 38 instituciones, colectivos y organizaciones de productores publicó un comunicado</a>&nbsp;en el que exige la derogación del decreto.</p>



<p>En él se explica que el Gobierno dictatorial de Áñez viola y transgrede “la Constitución Política del Estado, la Ley 300 de la Madre Tierra, Ley 144 de Revolución Productiva, Ley 071 Derechos de la Madre Tierra, Ley 3525 de Fomento a la Producción Ecológica y el Protocolo de Bioseguridad de Cartagena que Bolivia suscribió el año 2000 y que ratificó mediante Ley Nº 2274 del anterior Gobierno.<a href="http://www.colombiainforma.info/wp-content/uploads/2020/05/Jeanine-%C3%81%C3%B1ez.jpg"></a></p>



<p>Por su parte, la CLOC-Vía Campesina, manifestó que&nbsp;<a href="http://www.cloc-viacampesina.net/noticias/comunicado-rechazamos-la-autorizacion-de-cultivos-transgenicos-en-bolivia">“este decreto pone en riesgo la soberanía alimentaria del pueblo Boliviano y es un atentado en contra de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las y los Campesinos y de otras personas que trabajan en las zonas rurales. De igual forma, atenta contra la salud y la alimentación saludable y pone en riesgo la biodiversidad y el patrimonio genético de este país”.</a></p>



<p>Ambos documentos recogen reclamos nacionales e internacionales. Exigen que “el gobierno central implemente acciones que promuevan una alimentación sana, mediante el fortalecimiento de la agricultura familiar con enfoque agroecológico, para hacer frente a la pandemia”.</p>



<p>Asimismo, invitan a la comunidad internacional a “expresar su repudio ante esta barbarie que pretende el actual gobierno en contra de la agricultura campesina, a las instituciones internacionales para que aceleren las medidas que buscan restablecer la democracia en Bolivia y a todas las organizaciones campesinas y aliadas a defender nuestras semillas nativas y nuestro modelo de Soberanía Alimentaria”.</p>



<p>La REPAM reclamó al Gobierno boliviano que la medida&nbsp;<a href="https://redamazonica.org/2020/05/mensaje-de-la-red-eclesial-de-la-amazonia-boliviana/">“puede traer consecuencias irreversibles, no solo al daño del medio ambiente, o la explotación irracional de la tierra, o las consecuencias en la salud humana; con esta norma se pretende dar apertura a un negocio para la exportación y en beneficio de un sector privilegiado que sistemáticamente seguirá fomentando la deforestación y pérdida del bosque nativo, contaminación del agua y la pérdida de capacidad de producción del suelo”</a>.</p>



<p>Sin embargo, el Ministro de Desarrollo Productivo boliviano, Óscar Ortiz, defendió la norma y dijo que está encaminada a “fomentar mayor productividad para que se pueda fortalecer la seguridad alimentaria boliviana y generar mayores ingresos en las exportaciones”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bolivia-organizaciones-sociales-se-enfrentan-a-la-aprobacion-del-uso-de-transgenicos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Un atlas que muestra la grave concentración de poder de las industrias vinculadas a la alimentación</title>
		<link>https://marcha.org.ar/un-atlas-que-muestra-la-grave-concentracion-de-poder-de-las-industrias-vinculadas-la-alimentacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Nov 2018 17:56:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Agroecología]]></category>
		<category><![CDATA[agronegocio]]></category>
		<category><![CDATA[Atlas del Agronegocio]]></category>
		<category><![CDATA[el país]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación Rosa Luxemburgo]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio Marchini]]></category>
		<category><![CDATA[nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Oscar De La Vega]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Semillas]]></category>
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					<description><![CDATA[El martes 20 de noviembre se presentó en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas el “Atlas del Agronegocio”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="http://www.marcha.org.ar/tag/ignacio-marchini/">Ignacio Marchini</a></span> (<span style="color: #00ccff;"><a class="ProfileHeaderCard-screennameLink u-linkComplex js-nav" style="color: #00ccff;" href="https://twitter.com/profneurus"><span class="username u-dir" dir="ltr">@<b class="u-linkComplex-target">profneurus</b></span> </a></span>) | Fotos de <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="http://www.marcha.org.ar/tag/oscar-de-la-vega/">Oscár De La Vega</a></span></strong></p>
<p><em>El martes 20 de noviembre se presentó en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas el “Atlas del Agronegocio”, una producción conjunta de la Fundación Rosa Luxemburgo, la Fundación Heinrich Böll y el Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente (GEPAMA). Una herramienta de lucha política por parte de la academia para la sociedad civil.</em></p>
<p>“Campos, animales y praderas: las imágenes en los empaques de los alimentos nos hacen pensar en una agricultura campesina, en un oficio tradicional y en una naturaleza intacta. Muchas personas saben que, con frecuencia, estas imágenes no tienen absolutamente nada que ver con la agricultura actual y con la producción industrial de alimentos”. Esas son las primeras líneas del prólogo del <em>Atlas del Agronegocio, </em>un compendio de artículos de investigadores, investigadoras, periodistas y, en definitiva, especialistas del modelo agrícola de todo el mundo que tradujeron miles de horas de trabajo a un lenguaje accesible para el público no especializado.</p>
<p>Esta versión es una traducción al español del Atlas lanzado el año pasado en Alemania por la Fundación Heinrich Böll y Le Monde Diplomatique, que cuenta también con traducciones al inglés y al portugués. La versión para el Cono Sur, lanzada hace una semana, cuenta con artículos específicos para Chile y Argentina y fue coproducido por la Fundación Rosa Luxemburgo y el Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente (GEPAMA).</p>
<p>El Atlas tiene un objetivo muy claro: mostrar la tremenda concentración de poder de las industrias vinculadas a la alimentación a lo largo de toda la cadena de suministros, desde la producción hasta el supermercado, y sus impactos devastadores sobre las poblaciones y los territorios.</p>
<p>Esta concentración tiene una preocupante tendencia en aumento. Sus efectos son múltiples y con un correlato social netamente negativo. La presión por parte de las cadenas de supermercados sobre los precios de los alimentos, que tienden a incrementar la pobreza, las pésimas condiciones laborales en la agroindustria y las graves consecuencias sobre el medioambiente y el clima son sólo algunos de los ejes que se propone iluminar el Atlas.</p>
<p>Para discutir algunos de estos puntos fueron invitados Walter Pengue, Soledad Barruti y Damián Verzeñassi. El panel fue presentado por Patricia Lizarraga, coordinadora de proyectos de la oficina de enlace en Buenos Aires de la Fundación Rosa Luxemburgo e Ingrid Wehr, directora regional del Cono Sur de la Fundación Heinrich Böll, que hicieron unas breves introducciones para dejar luego la coordinación de la mesa a Sergio Elguezabal.</p>
<p>El primero en tomar la palabra fue Walter Pengue, Ingeniero Agrónomo y Magíster en Políticas Ambientales y Territoriales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). “Este Atlas llega en un momento clave. La discusión sobre la agricultura en Argentina es fundamental. Es una agricultura que puede producir bien y mejor tanto para el país como para el exterior, de manera excedentaria tanto por la riqueza de su suelo como por los recursos naturales que tiene”. Es que a diferencia de Europa, por ejemplo, no hay restricciones para la producción agrícola en ningún momento del año.</p>
<p><img loading="lazy" class="wp-image-42531 size-full" src="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-5.jpg" sizes="(max-width: 3536px) 100vw, 3536px" srcset="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-5.jpg 3536w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-5-300x200.jpg 300w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-5-768x512.jpg 768w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-5-1024x682.jpg 1024w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-5-660x440.jpg 660w" alt="EL día 20 de Noviembre, se presento el atlas del agronegocio en el centro cultural ricardo rojas, en buenos aires, argentina.  OScar De la Vega" width="3536" height="2356" /></p>
<p>Esta potencialidad de la agricultura argentina sólo es posible con una diferente inserción en el mercado mundial. En la actualidad (y desde hace mucho tiempo), la región latinoamericana no es más que un reservorio de materia prima para los países más desarrollados, que estarán haciendo presencia en nuestras latitudes esta semana por la cumbre del G-20. Una de las funciones de esta cumbre, justamente, es observar qué tenemos para ofrecer como productores para satisfacer el capitalismo brutal de sus territorios al costo más bajo posible.</p>
<p>En contraposición a este modelo, Pengue propone “la agroecología con agricultores. Cuando nosotros hablamos de agroecología hablamos, primero y principal, de la gente y del entorno. No hay agroecología si no hay un cambio rotundo en la ecología como tal”. Algunas de las discusiones necesarias para este cambio son la inclusión en las decisiones de los pueblos fumigados (algunas de las víctimas más representativas del modelo agroextractivista), la desconcentración de la industria mecánica agrícola y el retorno a los pueblos de la propiedad de las semillas.</p>
<p>En relación a este último punto, Soledad Barruti, periodista especializada en alimentación y autora de los libros “Malcomidos” y “Mala Leche”, analizó el rol de los bancos de semillas y el impacto sobre la biodiversidad que “está en total crisis actualmente. Toda la diversidad de alimentos de la historia de la humanidad está en riesgo porque a medida que no se producen en el territorio o que son sustituidos por productos comerciales dejan de tener su lugar en la tierra”.</p>
<p>Los bancos de semillas surgen como un intento de salvaguardo de la biodiversidad para garantizar la seguridad alimentaria y que ninguna especie de semilla desaparezca en el transcurso del tiempo. El problema es que esos bancos son cámaras frías, que no tienen contacto con la tierra. Para Barruti, “se está cortando esa historia de esa semilla que aprende año a año, en contacto con el territorio. Si las aislás en un laboratorio estás cortando con eso”.</p>
<p>Otro de los problemas claves para la periodista es el avasallamiento de los cuerpos. En el artículo que escribió para el Atlas habla sobre la comunidad boliviana Capirendita, en Villa Montes, limítrofe con Argentina, que tiene cada vez más casos de niños y niñas de 8 años o más con diabetes tipo 2, la cual sólo se adquiere a partir de una mala alimentación y hasta hace algunos años se consideraba una enfermedad exclusiva de adultos. “No entendían lo que pasaba. Lo único que tomaban eran bebidas azucaradas, no tomaban otra cosa. Incluso reemplazando al agua. Son el ejemplo perfecto de los problemas que el agronegocio lleva a la mesa, el último eslabón”. Esta comunidad es sólo una pequeña muestra de las 24 millones de personas con diabetes tipo 2 en América Latina.</p>
<p><img loading="lazy" class="wp-image-42532 size-full" src="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-7.jpg" sizes="(max-width: 5254px) 100vw, 5254px" srcset="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-7.jpg 5254w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-7-300x199.jpg 300w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-7-768x509.jpg 768w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-7-1024x679.jpg 1024w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-7-660x437.jpg 660w" alt="EL día 20 de Noviembre, se presento el atlas del agronegocio en el centro cultural ricardo rojas, en buenos aires, argentina.  OScar De la Vega" width="5254" height="3482" /></p>
<p>Las consecuencias de la mala alimentación y la sustitución de la comida son muy graves para la salud. Los efectos más evidentes son la obesidad y el sobrepeso. Lo grave es en realidad lo que acompaña ese aumento de peso, que son una amplia gama de enfermedades (diabetes, hígado graso, problemas cardiovasculares, entre otras) que afectan a cada vez más niños y adultos. Esto no es una mera pretensión elitista de “comer sano”: los organismos internacionales alertan que esta situación puede directamente quebrar países, ya que atender a todas esas personas colapsaría los sistemas de salud, tanto públicos como privados.</p>
<p>Las consecuencias de suplantar los alimentos sanos también impactan sobre la subjetividad de los y las comensales. Para Barruti, esta batalla con las empresas de alimentos es una disputa cultural. ”La industria se mete en la intimidad de tu casa. Secuestra tu paladar y va performateando tus momentos de desayuno, de almuerzo, de cena. Las personas tienen antojos provocados por las marcas que sólo ellas satisfacen. Eso es gravísimo porque se desmantela cualquier forma de cultura o de identidad que no sea la de la marca alrededor de la comida”.</p>
<p>En la misma línea se expresó el médico paranaense Damián Verzeñassi, otro de los expositores de la presentación. El especialista remarcó el impacto del agronegocio que “nos roba no sólo nuestra identidad genética y cultural, sino que nos roba nuestros gustos, nuestros sabores, nuestros olores y colores y nos roba nuestras vidas”. La afirmación no es una exageración: ser un militante ambiental en América Latina es una de las profesiones más peligrosas, ya que tienen los índices de asesinatos más altos de la región.</p>
<p><img loading="lazy" class="wp-image-42533 size-full" src="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-8.jpg" sizes="(max-width: 5472px) 100vw, 5472px" srcset="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-8.jpg 5472w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-8-300x200.jpg 300w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-8-768x512.jpg 768w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-8-1024x683.jpg 1024w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-8-660x440.jpg 660w" alt="EL día 20 de Noviembre, se presento el atlas del agronegocio en el centro cultural ricardo rojas, en buenos aires, argentina.  OScar De la Vega" width="5472" height="3648" /></p>
<p>Mientras la discusión sobre los derechos humanos por parte de las empresas se limita a cuánto pagan de multa por cometer una “infracción”, el Atlas pone de manifiesto la otra cara, la cual es exigir el derecho y el respeto de la integridad física. En palabras de Verzeñassi, “si no definimos tener veneno en nuestros cuerpos, tener transgénicos en nuestros cuerpos, tener microplásticos en nuestros cuerpos, han violado nuestros cuerpos y eso es una violación a los derechos humanos”.</p>
<p>El vínculo con el territorio se vuelve entonces fundamental para replantear el modelo de producción agrícola actual. El primer paso de las empresas relacionadas a la alimentación fue haber expropiado a sus pobladores de sus territorios y generar el consecuente desarraigo. A partir de ahí cobra sentido el objetivo de la industria alimenticia: ¿para qué necesitan territorio si ella se encarga de proveer todos los alimentos?</p>
<p>Para Verzeñassi, esto constituye una “privación de la soberanía alimentaria”. La posibilidad del sostenimiento a lo largo del tiempo de este modelo ecocida es a partir de esa lógica. La salida de los pueblos de su territorio para trasladarse y ser parias en los cordones de las grandes ciudades, es una de las consecuencias directas de este accionar. “Necesitamos recuperar nuestra relación con los territorios, necesitamos recuperar nuestro entendimiento de los ciclos de la vida y, en esa deconstrucción, tenemos que entender que el alimento es la columna vertebral a partir de la cual podremos salir de este sistema o habremos fracasado”, enfatizó el médico.</p>
<p>Otro aspecto importante de la discusión fue el eje de las nuevas tecnologías. “Las tecnologías nos van a salvar” es una de las falacias que el Atlas trata de desarmar. La velocidad a la que avanzan estas nuevas herramientas de dominación y destrucción de los cuerpos es aún mayor que lo que venía sucediendo con los transgénicos. Para Verzeñassi, “si estamos acá es porque nos vendieron el discurso de que la tecnología nos va a salvar. Porque creímos en la tecnología aceptamos la revolución verde, porque creímos en la tecnología aceptamos todo el avance de la revolución biotecnológica y ahora, no solo no se resolvió el problema del hambre, sino que se profundizó”.</p>
<p>El panorama es ciertamente preocupante. Varios son los y las militantes agroecológicas asesinados, siendo quizás el más conocido el caso de Berta Cáceres en 2016, líder indígena lenca, feminista? y activista del medio ambiente de Honduras. Esta situación la confirman entidades como Amnistía Internacional, que hizo informes sobre cómo fue creciendo la cantidad de activistas ambientales asesinados, sobre todo en América Latina. A pesar de lo preocupante de esta información, Verzeñassi no quiso dejar de resaltar que “eso nos lleva a incrementar nuestros vínculos, nuestras relaciones, nuestros acompañamientos solidarios, para que sepan que no estamos solos. Como dijo Vandana Shiva: “Se ponen contentos cuando nos entierran, pero no se dan cuenta que somos semilla”.</p>
<p><em><strong>Publicada originalmente en <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="https://rosaluxspba.org/es/un-atlas-que-muestra-la-grave-concentracion-de-poder-de-las-industrias-vinculadas-a-la-alimentacion/">Fundación Rosa Luxemburgo</a></span></strong></em></p>
<p><img loading="lazy" class="wp-image-42451 alignright" src="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/tapa-atlas-211x300.png" sizes="(max-width: 161px) 100vw, 161px" srcset="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/tapa-atlas-211x300.png 211w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/tapa-atlas-768x1091.png 768w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/tapa-atlas-721x1024.png 721w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/tapa-atlas-660x937.png 660w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/tapa-atlas.png 1212w" alt="tapa atlas" width="161" height="229" /></p>
<p><span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/11/atlas-agronegocio-final.pdf" data-slimstat="3"><strong>Descarga el Atlas en PDF</strong></a></span></p>
<p><strong>El Altas del Agronegocio. </strong><br />
<strong>Datos sobre la industria agrícola y de alimentos.</strong></p>
<p><strong>Fundación Rosa Luxemburgo, Fundación Heinrich Böll y Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente (GEPAMA).</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/un-atlas-que-muestra-la-grave-concentracion-de-poder-de-las-industrias-vinculadas-la-alimentacion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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