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	<title>Selección peruana &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Selección peruana &#8211; Marcha</title>
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		<title>Las protestas en Perú y los futbolistas como actores sociales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Oscar De la Vega]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Nov 2020 14:45:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[deportes]]></category>
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					<description><![CDATA[En medio de un levantamiento popular, Argentina juega contra Perú en Lima, el principal foco de las protestas. Los clubes, los futbolistas y hasta la propia federación apoyaron las manifestaciones y denunciaron la violencia policial. Con Francisco Sagasti como nuevo presidente, el partido de hoy puede generar visibilidad a los reclamos del pueblo peruano. Por Juan [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En medio de un levantamiento popular, Argentina juega contra Perú en Lima, el principal foco de las protestas. Los clubes, los futbolistas y hasta la propia federación apoyaron las manifestaciones y denunciaron la violencia policial.</em> <em>Con Francisco Sagasti como nuevo presidente, el partido de hoy puede generar visibilidad a los reclamos del pueblo peruano.</em></p>
<p><strong>Por Juan Stanisci * <a href="https://lastimaanadiemaestro.com">https://lastimaanadiemaestro.com</a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Miles de voces peruanas se unen en el mismo canto. “Sí se pudo”, cantan y celebran. Los gritos no tienen que ver con el partido que Perú jugará contra la selección Argentina el próximo martes en el Estadio Nacional de Lima. Tampoco con el clásico del Pácifico contra Chile, jugado dos días antes. Acaba de renunciar Manuel Merino, el presidente “usurpador” como lo señalaban en las calles, con un mensaje de cinco minutos y sin hacer referencia a los muertos, heridos y desaparecidos durante la represión policial en las protestas. Como la tormenta de Santa Rosa de Lima que hace siglos rechazó una invasión extranjera, el pueblo peruano explotó en contra de la corrupción política.</p>
<p>El lunes de la semana pasada, mientras los jugadores de la selección Peruana iban llegando a la concentración para preparar la tercera y cuarta fecha de eliminatorias, el Congreso destituía a Martín Vizcarra por “incapacidad moral”, con 105 votos a favor, 19 en contra y 4 abstenciones. Vizcarra es el segundo presidente destituido en el mismo mandato.</p>
<p><img class="aligncenter" src="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/11/whatsapp-image-2020-11-16-at-14.51.37.jpeg?w=512" /></p>
<p>En 2018 el presidente electo Pedro Kuczynski renunció antes de ser removido del cargo, también por “incapacidad moral”, debido a investigaciones que lo ligaban a sobornos de la constructora Odebretch. El cargo presidencial lo asumió Vizcarra, ahora destituido por el mismo motivo. El mismo día de la remoción, fue electo por el parlamento Manuel Merino. Tercer presidente en cuatro años. En las últimas tres décadas, siete presidentes peruanos renunciaron, fueron destituidos o terminaron encarcelados por casos de corrupción. Quizás el más emblemático sea Alan García quien se suicidó cuando la policía ingresaba a su domicilio para detenerlo.</p>
<p>El tiempo dirá que sucede con el nuevo presidente, Francisco Sagasti. Las protestas continúan, ya que los manifestantes ahora buscan la renuncia de los congresistas que llevaron a Perú a esta crisis. Por otro lado, todavía existe una chance de que Vizcarra vuelva a la presidencia a terminar el mandato.</p>
<p>La elección del Congreso el lunes 9 de noviembre fue bien recibida por la población peruana. Desde el martes las protestas se sucedieron frente al congreso, en distintos barrios de Lima y otras ciudades. Las manifestaciones no cesaron en toda la semana. Fueron creciendo en número de asistentes. Varias encuestas marcaban que 9 de cada 10 peruanos hubieran preferido que Vizcarra continúe en el cargo hasta las elecciones en abril. El martes y el miércoles la represión fue en aumento. Con un ojo en el clásico del Pacífico contra Chile y otro en el palacio Miraflores, la selección peruana se preparaba para la tercera fecha de las eliminatorias para Qatar 2022.</p>
<p><img src="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/11/peru-jugadores-abrazados.jpg?w=1024" /></p>
<p>La FIFA prohíbe cualquier tipo de manifestación política por parte de las selecciones nacionales. El Estadio Nacional de Chile tenía la calma y el silencio que se vive en todas las canchas vacías por la pandemia del Covid-19. Conscientes de que cualquier exposición podía generar una sanción del máximo órgano del fútbol mundial, los futbolistas peruanos ingresaron al estadio. Al momento de cantar el himno, se tomaron de los brazos simbolizando la unión con su pueblo.</p>
<p>Parecen tiempos de cambio en el deporte de alto rendimiento. Posicionarse políticamente ya no está mal visto. Los y las deportistas adquieren un rol cada vez más importante a la hora visibilizar los reclamos de sus pueblos. LeBron James y Megan Rapinoe fueron banderas en contra de Trump en Estados Unidos. Gran parte del seleccionado chileno tomó partido por las protestas sociales, en contra de la represión de los carabineros y a favor del cambio constitucional. Ahora Paolo Guerrero, Renato Tapia, Pedro Gallese, Jeferson Farfán, Miguel Trauco, Christofer González, Edinson Flores, el ex futbolista Claudio Pizarro y hasta la propia Federación Peruana de Fútbol mostraron su apoyo a las protestas populares.</p>
<p>“Hemos decidido suspender algunas acciones de difusión por parte de nuestra Selección Mayor, por lo que no se realizarán conferencias ni entrevistas individuales. Hacemos un llamado a la unidad de todos los peruanos”, comunicó la FPF.</p>
<p>El sábado por la noche las protestas alcanzaron su punto más alto. Así también la represión policial. “Mamá, salí a defender la Patria, si no regreso me fui con ella”, se podía leer en un cartel entre la nube de gases lacrimógenos. A pocos metros, Inti Sotelo, de 24 años y Jack Pintado, de 22, fueron asesinados. Sotelo recibió un balazo en el pecho. Pintado murió después de recibir múltiples impactos de perdigones en la cara, el tórax y el cuello. Además un centenar personas resultaron heridas. Al momento de terminar esta nota cuarenta y cuatro manifestantes se encontraban desaparecidos y desaparecidas. La Coordinación Nacional de Derechos Humanos de Perú reclama el acceso a los cuarteles policiales.</p>
<p><img src="https://lastimaanadiemaestro.files.wordpress.com/2020/11/peru_political_crisis_120019366.jpg?w=1024" /></p>
<p>“Lo logramos. Se dan cuenta lo que somos capaces de hacer? ahora, se viene lo más complicado, asumir el cargo alguien con los huevos suficientes para que esto cambie. Vamos Perú”, twiteó Renato Tapia el domingo por la tarde desde la concentración.</p>
<p>“Hoy sentimos todo este desorden político y lamentamos la pérdida de vidas humanas, personas desaparecidas y muchas personas heridas. ¿Quién es el responsable de esto? ¿Ahora quien pondrá la cara y decir que todo va estar bien? ¿Quién les va devolver la vida a estos valientes jóvenes? Todo lo que estos políticos han causado”, fueron algunas de las palabras de Paolo Guerrero, el histórico delantero hoy lesionado. “Merino no es mi presidente, este congreso no me representa”, se podía leer en el mismo posteo en su página de Instagram. La consigna es la misma que podía verse en las calles peruanas. Las manifestaciones no eran en defensa de Vizcarra sino de la democracia peruana y en contra de la corrupción. Los manifestantes sostienen que los casos de corrupción no solo están vinculados a ex presidentes, sino también a gran parte del Congreso.</p>
<p>Pedro Gallese arquero de la selección se pronunció en la misma dirección. “Lamento profundamente que jóvenes que solo querían una mejor patria hayan perdido la vida. Que todo esto no sea en vano y nos haga unirnos, levantarnos y sacar adelante a nuestro querido Perú. El cambio lo podemos generar todos desde donde estemos.”</p>
<p>“Basta de maltrato”, pidió Edinson Flores. “¡Basta de violencia”, fue el mensaje del lateral Luis Advíncula. “¡Basta de violencia! ¡Fuera los corruptos!”, reclamó el ex delantero Claudio Pizarro.</p>
<p>Los clubes peruanos y los futbolistas locales tampoco quedaron ajenos a las manifestaciones o la represión. Reimondo Manco de Club Atlético Grau dedicó su gol a “los dos guerreros que perdieron la vida por defender nuestros derechos.” Los futbolistas de los clubes Carlos Manucci y Sporting Cristal posaron la foto de los reporteros en forma de protesta. Los propios jugadores de Sporting Cristal enviaron una camiseta firmada a la familia de Inti Sotelo para que acompañe al féretro. “Por un corazón guerrero”, decía una de las firmas.</p>
<p>Hasta la renuncia de Merino el domingo por la tarde, el partido entre Perú y Argentina estaba en peligro. No estaban dadas las condiciones de seguridad debido a las protestas sociales. Las y los hinchas no querían la suspensión. No por las ganas de ver jugar a su selección sino por la posibilidad de exponer ante el mundo el maltrato y la represión que está sufriendo el pueblo. “No nos distraigamos por el fútbol, utilicemos el fútbol para hacer nuestra protesta aun más grande”, pide un video que se viralizó durante el fin de semana. “Como Gareca pensá. El martes somos locales contra Argentina en el Estadio Nacional de Lima. Nuestra queja tiene que llegar ahí”, el fútbol y el deporte en general, empiezan a ser vistos no como distracción sino como vehículo para amplificar protestas sociales.</p>
<p>Es la segunda vez en un año que la Confederación Sudamericana de Fútbol debe replantearse la sede de un partido importante. En octubre del año pasado la final de la Copa Libertadores de América tuvo que cambiar de ciudad, también por protestas sociales y manifestaciones. El partido debía jugarse en Santiago de Chile. Luego de varias idas y vueltas, de afirmaciones como “el partido no se mueve” o “está todo dado para que la sede se mantenga”, la CONMEBOL mudó la final. Justamente a Lima.</p>
<p>El Congreso designó como nuevo presidente previsional a Francisco Sagasti. Todavía se desconoce si cumplirá sus funciones hasta abril o si Martín Vizcarra volverá a la presidencia hasta las próximas elecciones. También está por verse la reacción de las y los manifestantes. De eso depende en gran parte el partido de mañana entre Perú y Argentina. Se sabe que la CONMEBOL suele sostener partidos hasta las últimas consecuencias. Veremos que sucede esta vez.</p>
<p><em>“Ah si en mi país no hubiera tanta polítca / ah si en mi país no hubiera gente paleolítica / ah si en mi país no hubiese militarismo / ni oligarquía / ni chauvinismo / ni burocracia / ni hipocresía / ni clerecía / ni antropofagia / ah si en mi país”,</em> recitaba el poeta peruano Nicómedes Santa Cruz y sus versos son tan actuales como las muertes por represión. Asesinatos que duelen en toda América, pero que quizás algún día hayan servido para un futuro más justo. Y que como escribía el también poeta y peruano César Vallejo, <em>“Entonces, todos los hombres de la tierra / le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; / incorporóse, lentamente / abrazó al primer hombre; echóse a andar.”</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-protestas-en-peru-y-los-futbolistas-como-actores-sociales/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La dupla Guerrero-Farfán: los goles no se hacen en soledad</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-dupla-guerrero-farfan-los-goles-no-se-hacen-en-soledad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Jul 2018 10:54:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[#Mundial2018]]></category>
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		<category><![CDATA[últimas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[#MundialRusia2018]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Juan Stanisci</strong></p>
<p><em>Se acerca la final  de #Rusia2018, y las historias siguen quedando. En esta ocasión, el cronista nos trae una de barrio y amistad en el tiempo: la dupla delantera de Perú, Paolo Guerrero y Jefferson Farfán según pasan los años y los goles.</em></p>
<p>Es una imagen típica en una cancha de fútbol. Un jugador que lleva de la mano a un nene durante la entrada del equipo a la cancha. El arquero, un morocho de pelo afro, con camiseta naranja bien ochentosa, se agacha para alcanzar su mano estirada. Al pibito la pelota le llega a las rodillas. Mira para todos lados. Probablemente embobado con la hinchada local. El tipo es Caico González Ganoza: arquero del Alianza Lima; también de la selección peruana en las décadas de 1970 y 1980. Las únicas camisetas que vistió. Llegó a ser considerado el mejor arquero peruano de su época. Murió junto con todos sus compañeros, cuando el avión que los transportaba cayó en el Océano Pacífico en 1987. El pibito es su sobrino: un tal Paolo Guerrero.</p>
<p>Arrancó a los siete años en las inferiores del Alianza Lima. Así como su tío evitaba los goles, desde el principio Paolo los hacía. Siempre de delantero. Siempre de nueve. Goleador. Si el equipo ganaba y el no hacía goles, se iba llorando. Así se ganó los retos de sus técnicos varias veces, aprendiendo que se puede ser un enfermo del gol, pero el equipo siempre está más arriba. Y nadie se puede ir triste si el equipo gana. Ni siquiera siendo Paolo Guerrero. O “El Chupadedos”, como le decían por esos años.</p>
<p>Pero un Guerrero solo no puede ir muy lejos. En 1998 llegó a las inferiores de Alianza Lima un morochito de dentadura generosa y gambeta veloz: Jefferson, “La Foquita”, Farfán. Juntos, La Foquita y el entonces Chupadedos Guerrero, formarían una tremenda delantera. Y de las inferiores de Alianza irían a parar, sin escalas, a la selección sub-17 de Perú.</p>
<p>Dirigidos por Cesar Chalaca González, ex compañero del Caico González Ganoza, ganaron los Juegos Bolivarianos (una suerte de juegos Olímpicos disputado por los países liberados por Bolívar). En la final, Farfán hizo el gol que coronó campeón a Perú. Todos festejan. Guerrero llora. De tristeza. Guerrero le dice a Chalaca que él tenía que hacer el gol del campeonato, no Farfán. Chalaca le explica entre puteadas que nada está por encima del Perú, que se deje de joder y que fuera a festejar con sus amigos. El goleador siempre fue Paolo. Pero los goles clave para Perú estarían en el botín de Farfán.</p>
<p>…</p>
<p>La dictadura instaurada en 1968 por Velázquez Alvarado en Perú no tuvo nada que ver con el resto de los gobiernos militares en América Latina. Un gobierno militar, es cierto, pero de centro izquierda que promovió: la enseñanza del Quechua como segunda lengua, la expropiación de los yacimientos petrolíferos de los capitales privados para devolverlos al pueblo, reformas agrarias, incremento de derechos laborales y poder económico real para los trabajadores y las trabajadoras. En este marco y a tono con el resto del continente, la intervención de la oligarquía y los Estados Unidos no se hizo esperar. En 1975 una ola de saqueos, producto de un paro policial, generó el golpe a manos de Francisco Morales Bermúdez. Bermúdez sometió al pueblo peruano a las reformas del FMI, aumentando el desempleo e incrementando la inflación para destrozar los salarios obreros: la receta que ya más o menos conocemos del neoliberalismo. A contramano de las políticas oficiales, apareció un filósofo que fundó un colegio: Los Reyes Rojos. Constantino Carvallo Rey fue uno de los más revolucionarios pedagogos de la historia peruana. Creía en el pensamiento crítico y en fomentar el desarrollo individual de los alumnos y las alumnas, que asistían sin uniforme a clases y se empapaban tanto de matemáticas como de pintura, cine y literatura. ¿Qué tiene que ver el bueno de Constantino en todo esto? Fácil: era hincha de Alianza Lima. Y más adelante, dirigente.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-40815 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/07/Guerrero-Farfan.jpg" alt="" width="296" height="170" /></p>
<p>Es común que los colegios con ideas progresistas estén dirigidos a las clases medias altas. Los Reyes Rojos no fue la excepción. La diferencia está en que Constantino otorgaba becas a todos los jugadores de las inferiores de Alianza Lima que provinieran de clases sociales bajas. Así que Jefferson y Paolo también fueron al colegio juntos. Sin uniforme, sin notas, aprendiendo más sobre arte que sobre biología. Algo les quedó: el arte lo metieron todo en el pasto. Paolo y Jefferson se cansaron de hacer goles en las inferiores de Alianza. Goles y magia de parte de dos cracks son un arma de doble filo para cualquier club tercermundista.</p>
<p>…</p>
<p>La grabación es vieja. Está pixelada y el sonido ambiente no permite escuchar bien. Un grupo de jugadores con la camiseta de Alianza Lima hace una ronda. Uno lleva la posta. Juntos rezan. El líder es Paolo Guerrero. El equipo está en Alemania para jugar algunos amistosos. Emisarios del Bayern Munich observan el partido. El nueve les llama la atención.</p>
<p>…</p>
<p>Paolo no llegó a debutar con la camiseta azul y blanca del Alianza Lima. El club de su mamá Doña Peta, de su tío El Caico, de su medio hermano El Coyote. El banco de suplentes fue lo más cerca que estuvo de calzarse la camiseta del club. A mediados de 2002, luego de varias pruebas de resistencia, técnica y disciplina, el Bayern se convenció del potencial de Guerrero. Y a tierras Alemanas se llevó los goles. Allá lo esperaban Claudio Pizarro, figura del fútbol peruano por aquel entonces. Y Gerd Muller, histórico goleador Alemán, como técnico de inferiores. Pizarro lo acompañó como un hermano mayor. Muller le enseñó cómo tiene que jugar un nueve. Y le regaló un chocolate por cada gol.</p>
<p>El que sí debutó en Alianza Lima fue Farfán. El técnico era Jaime Duarte, otro excompañero del Caico González Ganoza. Alcanzó a jugar varios partidos con su tío Roberto “La Foca” Farfán. Fue indiscutido y fundamental como titular del club limeño. Hasta que llegó el PSV Eindhoven y la potencia de La Foquita se fue para Holanda. Ahí Farfán la rompió. Que lo quería el Chelsea. Que lo quería el Porstmouth. El destino de Jefferson parecía estar en las Islas Británicas. Pero no. No iban a estar separados tanto tiempo. A Farfán le tiró su amigo, y se fue a jugar a Alemania. Sí, a esas mismas tierras donde la habían roto años atrás, de pibitos. No les duró mucho la separación a los hermanos Foquita y Depredador, apodo que le pusieron en Alemania a Guerrero.</p>
<p>Durante los cuatro años que compartieron en Alemania se cruzaron cuatro veces: ganó uno cada uno y empataron dos. Dos goles para cada uno. Cuatro a favor y cuatro en contra para los clubes. No vaya a ser cosa que los muchachos se pelearan por unos alemanes…</p>
<p>…</p>
<p>Un tercer puesto en la copa América 2011. Mismo lugar en la de 2014. Guerrero goleador y mejor jugador peruano. Farfán más preocupado por salir de joda que por jugar. Para ese entonces, Guerrero había traído sus goles para Sudamérica, al Sao Paulo. El Corinthians lo compró con un solo objetivo. O mejor dicho, Guerrero fue al Corinthians con un solo objetivo. Ser campeón del mundo. Y así fue: en diciembre de 2012, con un gol suyo, O Timao le ganó al Chelsea la final del Mundial de Clubes. Mientras, Farfán la rompía en el Schalke.</p>
<p>Con la llegada del Tigre Gareca a la selección peruana, algo cambió. Mucho piberío: Trauco, Yotún, Cueva, Flores, Gallese. Una idea de juego clara. Pelota al piso, toque y gambeta. Bien a la ríoplatense. Acá a Farfán se le complicó. Se habían terminado los tiempos de las figuras para darle paso al equipo. Y Guerrero era el emblema. Arrancaron a los tumbos las eliminatorias, pero de a poco se acomodaron. Cuando faltaban pocos partidos, Perú tenía claras chances de clasificar a un Mundial por primera vez en 36 años. Ese de España que había jugado el tío Caico había sido el último. Entonces Paolo hizo un pedido: “Farfán debe estar convocado. Con seguridad vuelve”. Y Gareca le hizo caso.</p>
<p>Argentina. La Boca. 5 de octubre de 2017. Perú está en zona de clasificación directa al Mundial de Rusia 2018. Se enfrenta a la Selección Argentina de Messi. Esa noche en La Bombonera puede ser recordada como la batalla entre Otamendi y Guerrero. Codazos, patadas y empujones como en el barrio. En el último minuto, Paolo casi la clavó en un ángulo pero Romero la mandó al corner. Quedaba la última fecha contra Colombia en Lima. Y quedaba Paolo. Un tiro libre suyo, con error del arquero colombiano, metió a Perú al repechaje. Los últimos minutos fueron un toqueteo intrascendente entre los defensores peruanos sabiendo que con el empate, Colombia clasificaba y Perú quedaba en repechaje contra Nueva Zelanda. Los dos equipos terminaron festejando como si fuera un campeonato. Para sumarle leña al fuego, Perú dejó afuera de todo a Chile, su clásico.</p>
<p>La cuestión parecía fácil. Nueva Zelanda. Un equipo conocido por sus seleccionados de Rugby pero bastante mediocre en el fútbol, no era un rival al que tenerle miedo. Pero, siempre hay un pero. Y el pero lo puso la FIFA. Días antes del repechaje apareció la noticia. Guerrero había dado doping positivo después del partido contra Argentina. Al parecer, la droga era cocaína. Paolo recibió una sanción provisoria de un mes. Perú tenía que viajar a Oceanía sin su figura. Su emblema. Su bandera. Su Guerrero.</p>
<p>El primer partido del repechaje no fue cosa fácil para Jefferson. Solo, sin su referencia, su faro, su hermano. A Farfán no le hace falta levantar la cabeza. Sabe dónde y cómo va a estar Guerrero. A dónde y cuándo tirarla para que el nueve la aguante, e ir a buscar la devolución. En Nueva Zelanda le toco a él, justo a él, hacer de Paolo. Y no fue fácil. Le faltaba alguien. El arquero de Nueva Zelanda fue figura. Perú se volvió con un cero a cero que tenía gusto a poco; había que definir en Lima.</p>
<p>Gareca entendió que Farfán no podía ser el último jugador. Que necesitaba alguien más de antes del arco. Necesitaba a Guerrero. Aunque sea una imitación, no importaba. Alguien tenía que hacer de Guerrero para que Farfán se pudiera poner al hombro la clasificación. Aunque, como en toda la eliminatoria, había un equipo detrás. Trauco y Advíncula dejaron fosas en los laterales de tanto pasar. Yotún distribuyó como patrón bueno. Flores y Cueva encararon y volvieron locos a todos los defensores neozelandeses. Y Ruidíaz se disfrazó de Paolo. Sólo faltaba la potencia de Farfán. Iban veintiséis del primer tiempo. Trauco despeja y se la pone en el pecho a Cueva. El número dos de Nueva Zelanda le lleva como una cabeza. Cueva la mata y la domina mientras encara. El central trastabilla pero se le pone de frente. Cueva espera. Mira. Le pasa un pie por encima a la pelota quebrado la cintura. Está esperando. El defensor cree que lo tiene dominado. Cueva pone un pase con la cara externa del pie al punto penal. El que entra es Farfán. Solo. Domina levantando la pelota y sin dejarla caer, le rompe arco al arquero imbatible.</p>
<p>El gol siempre lo hace uno. Pero se grita de a dos, de a cientos, de a miles, de a millones. Un país entero puede gritar un gol. En un estadio y en una plaza. Explotar en un grito de libertad que significa más que gol. Cuarenta mil gargantas desgarrándose al mismo tiempo. Y una camiseta que vuela en el medio de la corrida de Farfán. Es la 9. Farfán quería mostrarla. Decir: “acá estás hermano”, “otra vez hice el gol que era tuyo, pero acá estás”. Pero no la muestra. La pone contra el piso y se arrodilla ante ella. Como rezando. Pero llora. La baña en lágrimas. Los goles no siempre los hace uno solo. Los goles nunca se gritan solos. Se vienen todos los fantasmas. Todos los recuerdos. Y se grita con ellos. Aunque el grito sea ahogado. Ahogado en lágrimas. En una camiseta que tiene el número 9.</p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-dupla-guerrero-farfan-los-goles-no-se-hacen-en-soledad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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