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	<title>Sebastián De Mitri &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Sebastián De Mitri &#8211; Marcha</title>
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		<title>Las infraestructuras digitales que supimos conseguir (IV)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/las-infraestructuras-digitales-que-supimos-conseguir-iv/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2020 10:00:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo cognitivo]]></category>
		<category><![CDATA[Las infraestructuras digitales que supimos conseguir]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[robotización]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián De Mitri]]></category>
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					<description><![CDATA[Si el insumo central de producción del capitalismo cognitivo lo generan las personas, ¿por qué no decidir sobre los beneficios que genera?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Si el insumo central de producción del capitalismo cognitivo lo generan las personas, ¿por qué no podemos decidir sobre los beneficios que genera? En esta última entrega nos permitimos soñar un mundo donde la robotización de la economía nos permita despertar los lunes con un café y un libro, mientras los algoritmos posibiliten pensar una renta universal para todxs.</em></p>



<p><strong>Texto e imagen por Sebastián De Mitri</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><strong><em>“No más miserables lunes por la mañana”</em></strong><br><strong><em>Mark Fisher</em></strong></p>



<h3><strong>Liberación del tiempo de producción deseante, por medio del ingreso básico universal en el capitalismo cognitivo</strong></h3>



<p>Si el código (ley) es la producción de regulaciones que ordenan el espacio cibernético, tener control sobre el código habilita la posibilidad de modificar no sólo las relaciones que se establecen bajo ese código, sino también su arquitectura misma. Una alteración en el uso del joystick de comando puede socializar algunas cuestiones básicas sobre el funcionamiento del ciberespacio. Al mismo tiempo, si el código es de no-propiedad, o si las propiedades del código son “abiertas” (es decir, si se democratiza el acceso a la transformación de su estructura), pues entonces es posible una instancia donde sea el pueblo quien garantice su propia libertad. Por ejemplo, el copyleft no es un régimen de apertura del código fuente (open source), sino un derecho de propiedad particular, un derecho que instala en el corazón del derecho privado —utilizando las prerrogativas que confiere ese derecho— un elemento crucial del derecho público: la prohibición de privatizar para uso mercantil los productos derivados de un software que se deja copiar libremente. (Boutang, 2004).</p>



<p>Resulta sumamente escandaloso que seamos las personas quienes producimos el insumo central de producción del capitalismo cognitivo pero, al mismo tiempo, no tengamos posibilidades mínimamente de discutir qué se hará con ello. Si la humanidad es propietaria y consecuente sujeto de derecho colectivo de la información, el conocimiento y la cultura, debe inmediatamente comenzar a pensarse los medios técnicos, institucionales y organizativos, a través de los cuales se efectivice y ejercite tal propiedad (Cafassi, 2013).</p>



<h3><strong>Estirar los domingos: un deseo anti-lunes.</strong></h3>



<p>La oposición al capital no significa que uno tenga que mantener una postura anti-tecnología y anti-producción en serie. Esta perspectiva pasa por alto el entusiasmo que Lenin sintió por Taylor, el que Gramsci sintió por Ford, y el empeño tecnológico soviético en el marco de la carrera espacial, entre otros capítulos de la historia. No es novedad que el capitalismo ha tratado siempre de ejercer un derecho natural monopólico sobre el deseo. Pero la aparición de los bienes de consumo electrónicos ha permitido al capital confundir deseo y tecnología al punto tal de que el deseo por un iPhone se vuelve automáticamente idéntico al deseo de capitalismo a secas. (Fisher, 2019). Así comienza “Deseo poscapitalista”, el último capítulo de “Realismo capitalista. ¿No hay alternativa?” (Caja Negra, 2019), libro del británico Mark Fisher. Esta cita pone en evidencia cómo la tecnología (hoy tecnología de la información digital) está intrínsecamente relacionada en la vida cotidiana y el deseo de las personas. Sin embargo, no es cierto que esto pueda traducirse unilateralmente como un deseo capitalista. Podemos desear cierto tipo de conocimiento objetivado en determinados artefactos y desear, al mismo tiempo, que las relaciones de producción capitalistas sean abolidas.</p>



<p>Parece ser que el capitalismo, en su intención por codificarlo y representarlo todo, también intenta apropiarse de las variantes heterogéneas que puede adoptar el deseo humano y homogeneizar su multiplicidad ontológica. Como dijimos antes, el tiempo de producción deseante queda subsumido (bajo la lógica y operación del capital) al tiempo de producción socialmente explotable.</p>



<p>Las tecnologías propias del capitalismo cognitivo quedan (en gran parte) bajo una restricta posesión de la lógica del capital. La robotización y digitalización de la economía que desmaterializa el trabajo transforma al antiguo proletariado en un cognitariado, que pasará a depender de su capacidad para gestionar información y producir servicios culturales (Srnicek, 2018). Gestionar información y producir servicios culturales parece ser lo único que nos queda, pero, ¿no es acaso lo que hoy hacemos?&nbsp; Veinticuatro por siete estamos produciendo datos (información de que algo sucedió) (Srnicek, 2018), y no existe reconocimiento alguno por parte del Estado o el mercado por nuestro trabajo full-time.</p>



<p>La tarea de producir datos consiste en enviar una señal de lo que estamos haciendo al ciberespacio. Es orientar tráfico, rastrear origen y determinar destino de cierta cantidad de “bits” en función de la supervivencia del mercado, básicamente lo que hacemos a cada segundo que atendemos o dejamos de atender las publicidades que se nos presentan en nuestras pantallas, lo que hacemos al abrir y cerrar cierta cantidad de veces determinadas aplicaciones en nuestros smartphones, o al compartir una imagen vía redes sociales, al subir, descargar, compartir y/o reproducir un tema musical tantas veces por día, y miles de etcéteras más. Esa información que brindamos es lisa y llanamente un flujo de ganancias limpio para quienes controlan las plataformas tecnológicas y para algunos sectores usuarios que intermedian en ellas.</p>



<p>Algo característico de la etapa actual del capitalismo es que la escasez del principal insumo productivo, la Información Digital, es puramente artificial. Así, la voluntad de extensión de la propiedad intelectual (las patentes y el copyright) parece representar el intento de subsumir los Bienes Informacionales al concepto de propiedad privada, mediante la limitación de su socialización. (Zukerfled, 2018). No es posible que seamos quienes producen la información digital y que los bienes informacionales terminen en manos de unos pocos, como tampoco es posible que la producción de dicha información digital sea a cambio de más estrés, ansiedad y depresión para el cognitariado.</p>



<p>Es posible que la demanda por la renta / ingreso básico universal sea una manera de superar lo que Ranciere llama la melancolía de izquierda (Rancière, 2010) (la crítica que reproduce que todo tiempo pasado fue mejor, sin propuesta alguna). Algo es seguro: un reclamo de esta envergadura sería introducir una escena de disenso frente al pedido universal por parte de la clase trabajadora desocupada de “más trabajo”. Una escena de disenso en tanto pone en jaque un punto nodal (Laclau, 2006), un discurso hegemónico, un “sentido común básico”, para intentar pasar a una redistribución de las posiciones de igualdad.</p>



<p>Si el capitalismo ocupa sin fisuras el horizonte de lo pensable (Fisher, 2019), entonces es muy difícil poder imaginar un mundo donde el trabajo no sea el ordenador de derechos, relaciones sociales y futuros próximos. Ese es el desafío más interesante que tenemos en esta etapa, poder pensar más allá de los límites imaginarios que ofrece cultural, política, social y económicamente el capitalismo. La gran conquista del salario, que debilitó profundamente el carácter esclavista del trabajo, fue el acceso a la protección social y la extensión de esta protección a la familia de los titulares del empleo en la economía manufacturera. Sólo un nuevo debilitamiento del salario mediante la atribución incondicional de una renta de existencia a todas aquellas personas que, de principio a fin de todo el proceso de la producción material garantizan su beneficio, permitirá: derrotar a la exclusión, desarrollar una presión suficiente sobre el mercado para conducirlo a un régimen no de pleno empleo, sino de otro tipo de empleo, garantizar la renta de los asalariados de la sociedad de la información, procurar a los autores una independencia mucho más fuerte frente a los intermediarios financieros y materiales que administran hoy el sistema inoperante y hemipléjico de los derechos de propiedad. La verdadera respuesta al nuevo movimiento de los cercamientos consiste en operar sobre el salario, el mismo tipo de innovación que la licencia del copyleft ha operado sobre el derecho de autor y sobre el derecho de reproducción del software. Una hermosa tarea para el siglo XXI. (Boutang, 2004).</p>



<p>¿Quién dijo que los robots, por medio de una apertura y/o reestructuración del código imperante del ciberespacio, no pueden funcionar como alternativa de desconexión del capital? Los robots liberan a la mayor parte de la humanidad del trabajo y todos se benefician de las ganancias: no tenemos que trabajar en fábricas o ir a minas o limpiar baños o conducir camiones de larga distancia, pero podemos coreografiar y tejer y cultivar un huerto y contar historias e inventar cosas y comenzar a crear un nuevo universo de deseos. (Lanchester, 2015). Quizá, encontrar otras formas de funcionamiento alternativas a la lógica del capital es alterando las formas de propiedad; para ello es urgente reclamar algo más que trabajo para todxs, quizá esté llegando la hora exigir renta básica universal, códigos abiertos y robots para todxs, una exigencia que reivindique los domingos, y que los lunes madruguen los algoritmos.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large"><p><strong>Lee todas las notas de:</strong></p><p><strong><a rel="noreferrer noopener" href="https://www.marcha.org.ar/tag/las-infraestructuras-digitales-que-supimos-conseguir/" target="_blank"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">“Las infraestructuras digitales que supimos conseguir”</span></a></strong></p></blockquote>



<h4><strong>TEXTOS DE CONSULTA:</strong></h4>



<ul><li>BOUTANG, Y. (2004), “Riqueza, propiedad, libertad y renta en el capitalismo cognitivo”, bibliografía recomendada del material de cátedra.&nbsp;</li><li>CAFASSI, E. (2013) “Cables, fibras, éter y plusvalía. Breves insinuaciones en borrador, sobre la indispensable reinvención comunicacional del espacio público y la resocialización cultural más allá de la física y la propiedad” en <em>Hipertextos: Capitalismo, Técnica y Sociedad en debate. </em>Vol 1, nro 0, pp. 21-52.&nbsp;</li><li>FISHER, M. (2019) “Deseo poscapitalista” en <em>Realismo capitalista ¿No hay alternativa?</em>, Buenos Aires, Caja Negra.&nbsp;</li></ul>



<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; “Es más fácil imaginarse el fin del mundo que el fin del&nbsp;capitalismo” en <em>Realismo capitalista ¿No hay alternativa?</em>, Buenos Aires, Caja Negra.&nbsp;</p>



<ul><li>LACLAU, E. y MOUFFE, C. (2006), “Más allá de la positividad de lo social:&nbsp;antagonismo y hegemonía”, en <em>Hegemonía y estrategia socialista, </em>Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.</li><li>LANCHESTER, J (2015) &#8220;Los robots están llegando&#8221; en <em>London Review of Books</em>, 5 de marzo de 2015.</li><li>RANCIÈRE, J. (2010) <em>El espectador emancipado, </em>Buenos Aires, Manantial.</li><li>SRNICEK, N. (2018) “Capitalismo de plataformas” en <em>Capitalismo de plataformas</em>, Buenos aires, Caja Negra.&nbsp;</li></ul>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-infraestructuras-digitales-que-supimos-conseguir-iv/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las infraestructuras digitales que supimos conseguir (III)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/las-infraestructuras-digitales-que-supimos-conseguir-iii/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 May 2020 10:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo cognitivo]]></category>
		<category><![CDATA[Datos Personales]]></category>
		<category><![CDATA[Las infraestructuras digitales que supimos conseguir]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián De Mitri]]></category>
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					<description><![CDATA[Los límites entre tiempo de ocio y tiempo de trabajo hoy resultan difusos, mientras que la recolección de datos no descansa.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>En la etapa actual del capitalismo, el “bit” se ha transformado en la mercancía más preciada. Para muchas personas, los límites entre tiempo de ocio y tiempo de trabajo hoy resultan difusos, mientras que la producción y recolección de datos no tiene descanso.</em></p>



<p><strong>Texto e imagen por Sebastián De Mitri</strong></p>



<h3><strong>Renta básica universal, códigos abiertos y robots para todxs</strong></h3>



<p>El capitalismo ha cambiado: ¿es esta una enunciación de importancia? Cualquier orden social con pretensión de hegemonía tiene una necesidad intrínseca de transformarse a sí mismo para sobrevivir y, por tanto, dichas transformaciones merecen ser analizadas, estudiadas y comprendidas en sus hipotéticos alcances para poder planificar y elaborar transformaciones y/o superaciones posibles por parte de los agentes que funcionan de soporte de tal orden. No obstante, el mero hecho enunciativo no altera su producción y reproducción, es decir, con decir que el capitalismo ha cambiado no provocamos que sus reglas dejen de operar en la realidad. Necesitamos identificar qué es lo que ha cambiado dentro suyo, es decir, identificar no sólo los movimientos culturales / materiales que se produjeron dentro suyo, sino también los motivos de sus alteraciones tanto como sus nuevos centros de comando para desde allí localizar los nuevos flujos que permiten su continuidad en tanto régimen global que organiza la vida de las personas como los destinos y salud del planeta. Quizá la identificación de estas cuestiones puede ser de gran utilidad para elaborar posibles propuestas de intervención política frente a un escenario que se autoproclama como “única alternativa”.</p>



<h3><strong>Un pequeño paso para el conocimiento, ¿un gran salto al vacío para nuestra dignidad?</strong></h3>



<p>El capitalismo ha atravesado diversas etapas desde su surgimiento a la actualidad. Entre mediados y fines del siglo XX, con el desarrollo de las investigaciones que posibilitaron objetivar conocimiento en artefactos específicos para que pueda surgir algo tal como Internet, el modo de producción actual comenzó a sentir cimbronazos en su organización y funcionamiento interno. Si durante su etapa industrial, las tecnologías centrales dentro del proceso productivo capitalista eran aquellas que generaban, almacenaban y traducían materia y energía, durante la etapa actual, (denominada por varios autores como capitalismo cognitivo) (Boutang, 2004; Rullani, 2004), será la Información Digital quien ocupará el centro dentro de tal proceso.</p>



<p>Las tecnologías de la información digital (informática), adoptan en esta etapa (como cualquier otro medio de producción del sistema capitalista según su momento histórico) determinadas propiedades económicas, jurídicas y sociológicas específicas. Una de las características sociales, históricas y económicas principales de estas tecnologías es que surcan el tiempo de trabajo y de ocio, es decir, aquella división clásica entre tiempo de trabajo y tiempo de ocio existente durante el capitalismo industrial, se torna más porosa: hoy no sabemos muy bien cuándo estamos trabajando y cuándo estamos ejerciendo un uso ocioso de nuestro tiempo, o mejor dicho, es difícil saber si nuestro tiempo de ocio es también tiempo de trabajo que le estamos brindando gratis a alguien. Sin embargo, existe algo que hace a este tipo de tecnología aún más específica, que la diferencia sustancialmente de los tipos de tecnologías anteriores y otorga al mismo tiempo la posibilidad de pensar un cambio de etapa dentro del capitalismo: las tecnologías de la información digital toman al “bit” (unidad mínima de información digital) como su sustancia material.</p>



<p>La naturaleza concreta de la composición del “bit”, introduce por primera vez una ruptura entre el proceso de producción y reproducción. La particularidad decisiva que introduce el “bit” es su posibilidad de exacta clonación, prácticamente sin costos (Cafassi, 1998). Dicho de otra manera, la forma que adopta el conocimiento y a su vez posibilita hablar de capitalismo cognitivo, es la <em>Información Digital</em>, un tipo de conocimiento que presenta la propiedad de que puede reproducirse de manera exacta con costos cercanos a cero. Llamamos a esta característica decisiva replicabilidad de la Información Digital (Zukerfeld, 2010). Eso es sin duda una de las disrupciones que mayor peso adquieren en la actual etapa del capitalismo, ya que la información digital pasará a ser el insumo central de ciertos procesos productivos y, por consiguiente, el resultado de estos procesos será otro: los Bienes Informacionales. Se trata de bienes en cuya producción los costos de las materias y de la energía son despreciables frente a los de los conocimientos involucrados (Zukerfeld, 2010).</p>



<p>Lo que adquiere carácter relevante en esta nueva etapa es el peso cultural de este tipo particular de conocimiento, el peso de la información digital. Por eso también algunos autores denominan a esta etapa del capitalismo como<em> informacional</em>, en el sentido en que todo el proceso productivo pasa a estar organizado en torno al papel central que tiene la información en las relaciones de producción capitalistas. En el nuevo modo de desarrollo informacional, la fuente de la productividad estriba en la tecnología de la generación del conocimiento, el procesamiento de la información y la comunicación de símbolos. Sin duda, el conocimiento y la información son elementos decisivos en todos los modos de desarrollo, ya que el proceso de producción siempre se basa sobre cierto grado de conocimiento y en el procesamiento de la información. Sin embargo, lo que es específico del modo de desarrollo informacional es la acción del conocimiento sobre sí mismo como principal fuente de productividad (Castells, 1997).</p>



<p>Lo que resulta de interés para pensar en el desarrollo de esta nueva etapa son las formas en que se vincula el conocimiento. ¿A dónde va a parar el conocimiento que producimos los agentes sociales inmersos en este modo de desarrollo de las fuerzas productivas?, ¿está siendo el tiempo de producción deseante (Deleuze; Guattari, 1973) subsumido al tiempo socialmente explotable?, ¿el conocimiento está siendo disciplinado para la extracción de plusvalía?, ¿son capaces los Estados modernos del capitalismo cognitivo de elaborar políticas públicas destinadas a retribuirle una renta a la gente que produce conocimiento full-time o estamos condenadxs a trabajar gratis “por el buen destino de la información”? Tal vez, como señala Boutang en “Riqueza, propiedad, libertad y renta en el capitalismo cognitivo”, la transición en el interior del capitalismo (pasaje del capitalismo industrial al capitalismo cognitivo) puede entenderse como una transición que comporta mutaciones tan radicales como las que señalaron el paso del capitalismo mercantil esclavista y absolutista al capitalismo industrial asalariado y «democrático»; una transición que supone probablemente una metamorfosis del régimen salarial. (Boutang, 2004).</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large"><p><strong>Lee todas las notas de:</strong></p><p><strong><a rel="noreferrer noopener" href="https://www.marcha.org.ar/tag/las-infraestructuras-digitales-que-supimos-conseguir/" target="_blank"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">“Las infraestructuras digitales que supimos conseguir”</span></a></strong></p></blockquote>



<h3><strong>¿A quién le toca el joystick uno?</strong></h3>



<p>A mediados de la década del ‘90, emergió en Occidente otra “nueva sociedad” para muchos tan excitante como las nuevas sociedades habían prometido durante la Europa post-comunista. Era el ciberespacio, o espacio cibernético, la sociedad ideal de la doctrina liberal. Las viejas estructuras donde pocos pueden publicar para muchos, fueron suplementadas por un mundo donde todos pueden publicar. (Lessig, 1999). En su texto “El código y otras leyes del ciberespacio” Lawrence Lessig nos invita a reflexionar acerca de cómo opera la noción liberal de libertad en las nuevas plataformas de la información de esta etapa, problematizando las operaciones ideológicas realizadas por los centros de comandos de poder liberales para poder ampliar no sólo el terreno mundial apto para la extracción de plusvalía, sino también el radio de su discurso para transformarse en sentido común.</p>



<p>Las primeras nociones acerca del ciberespacio (en un contexto post-guerra fría, caída de la URSS y proliferación del discurso neoliberal thatcheriano del “no hay alternativa”) relacionaron la “esencia totalmente libre” del mismo con la desaparición del Estado: el ciberespacio sería una sociedad de una variedad muy distinta. Habría definición y dirección, pero sería construida de abajo hacia arriba, y nunca a través de la dirección de un Estado. (Lessig, 1999). Sin embargo, el autor pone de manifiesto que la libertad en el ciberespacio no proviene de la ausencia del Estado, sino de cierto tipo de Estado. Aparece aquí la idea de que la libertad es posible únicamente a partir del control autoconsciente de lxs participantes de cada instancia en cuestión, es decir, a partir de la creación de cierta constitución que selle acuerdos, contratos y consensos entre lxs agentes. Esta constitución es entendida no como un texto legal, sino más bien como una estructura, como cierta arquitectura que permite proteger valores centrales. Esta constitución, esta especie de “ley” del ciberespacio es el código. El código puede ser entendido como los software y hardware que posibilitan la existencia del ciberespacio, como un lenguaje que regula las comunicaciones y acciones en el espacio cibernético y que, no sólo opera restrictivamente, sino que también produce, habilita, establece lo límites de lo posible. Esto evidencia la operación ideológica (en su sentido clásico) que realizó la doctrina liberal al plantear a esta instancia como “naturalmente libre”: la libertad es posible, según esta visión, a partir de la no intervención del Estado; lo que no dice esta corriente de pensamiento, es cuáles serán las condiciones de dicha libertad (siempre hay condiciones, siempre hay código).</p>



<p>El nudo de la cuestión en torno al código es pensar cómo o de qué manera establecemos las condiciones de posibilidad del ciberespacio. Por un lado, ¿cómo lo estructuramos de manera tal para que éste cuente con los anticuerpos necesarios para combatir regulaciones arbitrarias?, ¿cómo garantizamos que la regulación no sea demasiado poderosa? (valores estructurales), por otro, ¿qué valores centrales priorizamos en su funcionamiento interno para garantizar el desarrollo de las acciones de sus usuarixs? (valores sustantivos). Para emprender tal tarea, es necesario una formación profunda que involucre a la ciudadanía en su conjunto desde los niveles iniciales de la educación formal. ¿Estamos siendo invitadxs a discutir los valores que creemos fundamentales para que la ley del ciberespacio proteja el bien común del pueblo y no los privilegios del mercado en la etapa del capitalismo cognitivo? Esto no es menor, es una invitación a pensar y construir las formas de vida que queremos fomentar.</p>



<h4><strong>Textos de referencia</strong></h4>



<p>● BOUTANG, Y. (2004), “Riqueza, propiedad, libertad y renta en el capitalismo cognitivo”, bibliografía recomendada del material de cátedra.&nbsp;</p>



<p>● CASTELLS, M. (1997) “La red y el yo. Prólogo” en <em>La era de la Información &#8211; Vol. I</em>, bibliografía obligatoria del material de cátedra.&nbsp;</p>



<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; (1998) “Bit, moléculas y mercancías”, bibliografía obligatoria del material de cátedra.&nbsp;</p>



<p>● DELEUZE, G. y GUATARRI, F. (1973) <em>Antiedipo, capitalismo y esquizofrenia</em>. (Capítulo I), Barcelona, Barral Editores.&nbsp;</p>



<p>LESSIG, L. (1999) “El Código y otras leyes del ciberespacio”, bibliografía obligatoria del material de cátedra.&nbsp;</p>



<p>RULLANI, E. (2004) “El capitalismo cognitivo, ¿un déjà-vu?”., bibliografía obligatoria del material de cátedra.&nbsp;</p>



<p>ZUKERFELD, M. (2010). “La expansión de la Propiedad Intelectual: una visión de conjunto”., bibliografía obligatoria del material de cátedra.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-infraestructuras-digitales-que-supimos-conseguir-iii/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las infraestructuras digitales que supimos conseguir (II)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/las-infraestructuras-digitales-que-supimos-conseguir-ii/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 May 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo cognitivo]]></category>
		<category><![CDATA[Las infraestructuras digitales que supimos conseguir]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[precarización laboral]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián De Mitri]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=49103</guid>

					<description><![CDATA[La precarización laboral a la orden del día. Un recorrido por algunos conceptos del capitalismo cognitivo y la nueva economía de plataformas. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Alteraciones contemporáneas en la subjetividad de lxs trabajadorxs de plataformas digitales. Un recorrido por algunos conceptos del capitalismo cognitivo y la nueva economía de plataformas. La plataforma digital como el nuevo ordenador social.</em><em></em></p>



<p><strong>Texto e imagen por Sebastián De Mitri</strong></p>



<h3><strong>El viaje al centro de la precarización</strong><strong></strong></h3>



<p>Las plataformas como Rappi, Uber, PedidosYa, DogHero, Airbnb, entre otras que se perciben a sí mismas (como mencionamos anteriormente) como “prestadoras de servicios de informática”, elaboran una relación contractual con lxs trabajadorxs caracterizada por la precarización de sus condiciones de trabajo. En algunos casos exigen inscripción al régimen de monotributo a toda aquella persona que se postule para trabajar en sus plataformas, lo cual habilita a que las empresas se eximan de pagar las cargas sociales tales como jubilación, obra social, cuota sindical, seguro de vida, ART, (entre otros derechos que les corresponden a lxs trabajadorxs), como así también se desentienden de otorgar licencias por enfermedad, aguinaldo y vacaciones pagas. Esto no implica que no ejerzan ningún tipo de control sobre lxs trabajadorxs. Por el contrario, el modelo de gestión de las plataformas digitales de empleo de este tipo de servicios, se caracteriza por altísimos niveles de control sobre el desempeño de sus trabajadorxs, pero lo realiza de forma tan perversa que <strong>descargan sobre lxs usuarixs consumidorxs del servicio la responsabilidad o, mejor dicho, la facultad de control sobre lxs trabajadorxs de plataforma.</strong></p>



<p>Al introducir una modificación en la gestión de la fuerza de trabajo, las plataformas digitales de empleo revelan su carácter ambivalente, ya que <strong>por un lado presentan potencialidades de democratización de acceso al trabajo, pero a la vez ese acceso al trabajo pueden ser bajo condiciones muy precarias. </strong>Es común escuchar en boca de lxs defensorxs acérrimxs de estas plataformas que &#8220;cada trabajador/a puede trabajar cuando lo desee&#8221;, ya que desde su visión de maximización de ganancias, lxs trabajadorxs no interactúan en la plataforma en tanto tales, sino que lo hacen en tanto usuarixs. Al fin y al cabo, parece ser que los modelos de negocios contemporáneos comprendieron siempre a tiempo y de manera muy acertada que las operaciones entre significantes en los infinitos flujos magmáticos del lenguaje no tienen límites y, en tanto tales, habilitan un sinfín de posibilidades que les permite reconvertirse, actualizarse y modular el desarrollo de su juego en el mercado de negocios.</p>



<p>No obstante, ávidos lingüistas u operadores de sentido, los cerebros de estas plataformas no han sido demasiado idóneos para elaborar un nuevo juego en el camino de cómo el dinero llega a sus manos. La comisión, (método de transacción comercial por demás antiguo), es quien sigue rigiendo la estructura de su régimen de ganancias: lxs usuarixs principales se quedan aproximadamente con el 70% de las ganancias mientras que las plataformas obtienen cerca del 30% restante del total. Pero más allá de esta crítica, es necesario considerar de suma importancia los efectos materiales &#8211; concretos que surgen de las operaciones efectuadas en el lenguaje. Es esta una operación ideológica en sentido estricto, la cual hace pasar como interés general un interés particular, convirtiéndose así lentamente en un sentido naturalizado por lxs agentes sociales.</p>



<p>Retomemos lo que nos compete luego de un paréntesis, (a mi entender, necesario). Los sistemas de pagos en estas plataformas digitales de empleo están mediados por las plataformas mismas. Lxs trabajadorxs, en muchos casos, no tocan el dinero de lo que pagan lxs usuarixs consumidorxs ya que estos muchas veces se efectúan por medio de tarjeta de crédito u otras formas. De esta manera, las empresas dueñas de las plataformas acumulan durante un tiempo determinado el dinero entrante, permitiendo que este funcione como colchón de sus negocios para operar financieramente. <strong>Al fin y al cabo, la dependencia jurídica que existe entre la plataforma y lxs usuarixs no se condice con el grado de dependencia técnica y económica que lxs usuarixs tienen para hacer uso de la plataforma y realizar su trabajo.</strong></p>



<p>Resulta evidente que se necesitan con carácter de urgencia políticas para pensar cómo regular este sector del trabajo. Pero para ello, primero es necesario medir, y para medir, primero hay que conceptualizar. No es lo mismo medir la pobreza con determinada conceptualización que con otra, esto puede cambiar drásticamente el índice de pobreza existente en determinado territorio.</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“Una de las cuestiones más importantes es que estos trabajadores están siendo invisibilizados por las estadísticas oficiales. Lo que no permite, por un lado, diseñar políticas específicas que tiendan a proteger y mejorar sus trayectorias laborales, sino que también es imposible identificar cuáles son los impactos de las políticas de alcance global a este segmento de trabajadores en particular.”</em></p><p><strong>Javier Madariaga, Economista CIPPEC,</strong></p><p><strong>Plataformas, Episodio 4:<em> “Las bases del freelanzariado”</em>, 2019, Revista Anfibia</strong></p></blockquote>



<p>Si toda ley constitucional es producto de un debate surgido del seno de determinada sociedad con el objetivo de atender problemáticas que se desarrollan en ese momento histórico y, como dice Srnicek, el nuevo modelo de negocios que emergió de esta etapa capitalista eventualmente es un nuevo y poderoso tipo de compañía, <strong>la plataforma</strong>, es necesario poner en agenda pública la discusión sobre la elaboración de políticas que permitan atender cuáles son las implicancias del surgimiento de este nuevo modelo de negocios, cuáles son los mecanismos más adecuados para lograr una regulación que ampare a lxs trabajadorxs, <strong>cuáles son los límites de acción para impedir su expansión monopólica, qué mecanismos de ganancias adoptarán tales plataformas, cómo se regulará el acceso irrestricto a los <em>datos </em>por parte de las plataformas, entre otras cuestiones de carácter urgente.</strong></p>



<p>Mencionamos la palabra <em>datos</em>, pero no hemos especificado hasta aquí a qué nos referimos con ella. Según Srnicek, a las plataformas no les es necesario construir un mercado desde cero, ya que estas generan una infraestructura general básica para lograr la mediación entre diferentes grupos. Esto es una ventaja en comparación a los viejos modelos de negocios en lo que respecta a los datos ya que una plataforma logra posicionarse a sí misma, por un lado, entre usuarixs, y por otro lado, como el espacio sobre el cual se desarrollarán sus actividades. Esto habilita a las mismas a que puedan acceder de manera privilegiada a los datos que pueden extraerse de las actividades en cuestión, entendiendo a los <strong><em>datos</em></strong> <strong>como la información de que “algo” sucedió, y a las actividades de lxs usuarixs como la fuente natural de aquellos datos, según define Srnicek</strong>.</p>



<p>Existe toda una bibliografía muy extensa abocada al rol central que obtienen los datos en el capitalismo informacional o cognitivo. No será esta la ocasión para retomar tal registro, pero sí es necesario pensar que si los datos son el bien preciado por antonomasia en la era actual, no podemos obviar que la regulación estatal tiene que atender esta cuestión. Otra urgencia es atender y estudiar lo que Srnicek llama “efectos de red”. Esta es otra de las características principales de las plataformas digitales (no sólo de empleo, sino también de redes sociales, etc.). Los efectos de red implican que, mientras más usuarixs utilicen una plataforma, más valor adquiere la misma para el resto de lxs usuarixs, lo cual lleva a una tendencia natural a la monopolización, por eso estas plataformas digitales pueden ser consideradas como <strong>mediadores dominantes</strong><em>. </em>Esto, entre otras cosas, es lo que debe atenderse por medio de regulaciones necesarias para impedir su accionar, no sólo sobre el mercado de bienes y servicios, sino también sobre el mercado laboral, ya que esto último habilita a que establezcan sus propias normas de acción sin importar los reclamos sus trabajadorxs.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large"><p><strong>Lee todas las notas de:<br><a href="https://www.marcha.org.ar/tag/las-infraestructuras-digitales-que-supimos-conseguir/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">&#8220;Las infraestructuras digitales que supimos conseguir&#8221;</span></a></strong></p></blockquote>



<h3><strong>Mi viejo empleo ya no es lo que era</strong></h3>



<p>Estas modificaciones en los modelos de negocios que introdujeron las plataformas, tales como los cambios de gestión sobre la fuerza de trabajo de lxs trabajadorxs y las nuevas formas de control sobre su desempeño laboral, entre otras, trae consigo una modificación profunda en la autopercepción de lxs trabajadorxs en tanto tales, es decir, una modificación en su subjetividad. En palabras de Michel Hardt y Toni Negri, el pasaje desde la dominación de la industria a la de los servicios y la información, es un proceso de posmodernización económica, o mejor aún, de informatización y, en tanto tal, acarrea consigo alteraciones en la subjetividad de lxs sujetxs que conviven dentro de tal orden.</p>



<p>El acento puesto por parte del Estado sobre su función represiva es una de las características principales del modelo neoliberal, modelo que opta por desregular todas las operaciones del mercado para librar sus fuerzas productivas y que estas sigan su “natural desarrollo”. No es casual que durante los cuatro años que gobernó la alianza Cambiemos en nuestro país, (un gobierno de características políticas, económicas, culturales y sociales neoliberales), se hayan abierto las puertas para que la mayoría de las plataformas digitales de empleo ya mencionadas se instalen en la Argentina y encuentren terreno fértil para maximizar ganancias y esquivar tanto regulaciones impositivas como también las que corresponden al campo del derecho laboral.</p>



<p>También es cierto que, aún con sus altos niveles de precarización laboral, una gran cantidad de personas que sufrieron deterioros en sus condiciones económicas o que fueron despedidas de sus puestos laborales, optaron por ofrecer su fuerza de trabajo en las plataformas digitales de empleo. No obstante, esto no ha traído bonanza económica en términos generales a la clase trabajadora en cuestión, mucho menos alivios psíquicos. Son muchos los testimonios de trabajadorxs de estas plataformas que ponen en evidencia las alteraciones que sufren en el orden de su vida cotidiana producto de la precarización laboral a la que los lleva las modalidades de trabajo y contratación de plataformas como Uber, Rappi, PedidosYa, etc.<strong> Los límites del tiempo de trabajo para estxs trabajadorxs se confunde con el tiempo de ocio ya que con sólo abrir una aplicación, el tiempo ocioso puede convertirse fácilmente en tiempo de trabajo. La tan conocida y numerosamente enunciada “auto-explotación” no es más que la modulación que estas plataformas de empleo trazan como camino único para que lxs trabajadorxs accedan a ingresos económicos más elevados. El resultado de esto son jornadas laborales muy extensas, aumento de padecimientos psíquicos y físicos, y un alto nivel de accidentes de trabajo, entre otras consecuencias.</strong></p>



<p>La batalla ganada por parte de las plataformas de empleo, (hasta el momento), trata en haber llevado a lxs trabajadorxs a discutir condiciones de trabajo básicas que, dentro del capitalismo industrial, el modelo del Estado de Bienestar habría saldado en mayor o menor medida. Antes de discutir aumentos salariales, vacaciones, aguinaldo, licencias por enfermedad o por estudio, maternidad y/o paternidad, etc., se obliga a que lxs trabajadorxs peleen por no quedarse sin trabajo por haber entregado un pedido fuera de tiempo o no tomar cierta cantidad de pedidos seguidos. <strong>Esto puede entenderse como el puntapié para una nueva configuración en la subjetividad de lxs trabajadorxs contemporánexs en el capitalismo de plataformas: la pelea por no perder el trabajo resulta, a efectos concretos, más urgente para cualquier trabajador/a de plataformas que la pelea por obtener un recibo de sueldo.</strong></p>



<p>La ideología de estas plataformas (tanto de Rappi, Uber, Glovo, etc.) es la de que “no hayan ganadorxs y perdedorxs”, sino que “todxs se desempeñen en un plano de <strong>igualdad total</strong>&#8220;. Pero eso en la práctica arroja un resultado muy desequilibrado a favor de quienes acumulan ganancias exorbitantes en detrimento de quienes no reciben más que agotamiento. Esto es pensado de manera premeditada por estos modelos de negocios propios del capitalismo cognitivo, informacional o de vigilancia: &#8220;Todo se debe procesar en términos individuales”. Quizá esta sea una de las razones por las que tanto le cuesta al sector trabajador de las plataformas digitales de empleo lograr organizar el descontento para que el trabajo sea concebido, no como lo que antiguamente era, ni como lo que actualmente es, sino como un nuevo paradigma.</p>



<p><strong>TEXTOS DE CONSULTA:&nbsp;</strong></p>



<ul><li>HARDT, M y NEGRI, A. (1999), “Posmodernización o informatización de la producción”, en Imperio.</li><li>MADARIAGA, J., BUENADICHA, C., MOLINA, E., y ERNST, C. (2019), “Economía de plataformas y empleo: ¿cómo es trabajar para una app en Argentina?”,La economía de plataformas y las nuevas modalidades de trabajo en Argentina y el mundo., capítulo 1, CIPPEC-BID &#8211; OIT. Buenos Aires, 2019.</li><li>MADARIAGA, J., CAÑIGUERAL, A., y BAGÓ, C. (2018), Programa de Ciudades de CIPPEC (2018). “Ciudad digital: Claves para entender la Economía Colaborativa y de plataformas en ciudades”, capítulo 1, Buenos Aires: CIPPEC.</li><li>PÉREZ VIZZÓN, T. (2019), “PLATAFORMAS”, serie documental producida por la Universidad de San Martín en colaboración con Revista Anfibia. Link para ver on-line: <a href="http://revistaanfibia.com/cronica/plataformas-una-serie-documental/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">http://revistaanfibia.com/cronica/plataformas-una-serie-documental/</span></strong></a></li><li>SRNICEK, N. (2018), “Capitalismo de plataformas”, capítulo 2, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Caja Negra.</li><li>ZUKERFELD, M. (2010), “La expansión de la Propiedad Intelectual: una visión de conjunto”, bibliografía obligatoria del material de cátedra.</li></ul>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-infraestructuras-digitales-que-supimos-conseguir-ii/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las infraestructuras digitales que supimos conseguir (I)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/las-infraestructuras-digitales-que-supimos-conseguir-i/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Apr 2020 10:00:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo cognitivo]]></category>
		<category><![CDATA[economía de plataformas]]></category>
		<category><![CDATA[Las infraestructuras digitales que supimos conseguir]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián De Mitri]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Futuro del trabajo o el trabajo del futuro? Un recorrido por algunos conceptos del capitalismo cognitivo y la nueva economía de plataformas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Alteraciones contemporáneas en la subjetividad de lxs trabajadorxs de plataformas digitales. Un recorrido por algunos conceptos del capitalismo cognitivo y la nueva economía de plataformas. ¿El trabajo del futuro o el futuro del trabajo?</em></p>



<p><strong>Texto e imágenes por Sebastián De Mitri</strong></p>



<p>Empecemos por los conceptos básicos. Las plataformas son infraestructuras digitales que permiten que dos o más grupos interactúen. Esa es la definición de Nick Srnicek en su libro <em>Capitalismo de plataformas</em>, (Caja Negra, 2018). Dentro de ellas, podemos diferenciar entre las plataformas digitales con o sin fines de lucro, abiertas o cerradas, colaborativas o a demanda, según tipo de servicio y grado de complejidad, entre otras.</p>



<p>En esta entrega, pondremos particular atención sobre el sector trabajador de las plataformas digitales de empleo presentes en Argentina que entran en las categorías de plataformas con fines de lucro, abiertas, de economía bajo demanda y de servicios físicos con un grado de complejidad bajo: tales son los casos de Rappi, Glovo, PedidosYa, Airbnb, DogHero, entre otras.</p>



<p>Resulta de gran importancia poder identificar qué alteraciones se produjeron con la aparición de las plataformas digitales en términos de gestión y control de la fuerza de trabajo tanto para los sectores empresariales, como para lxs trabajadorxs y usuarixs particulare<strong>s.</strong> Esto, a su vez, es central para intentar dar cuenta si se ha configurado o no una nueva subjetividad en la clase trabajadora que ofrece su fuerza de trabajo a las plataformas digitales de empleo durante el desarrollo del capitalismo cognitivo-posfordista.</p>



<h3><strong>Plataformas digitales de empleo en Argentina</strong></h3>



<p>El fenómeno de las plataformas, el cual surge aproximadamente hace diez años a nivel global, es un fenómeno relativamente reciente en Argentina. A principios de 2016, operaban cinco plataformas de capitales nacionales (Mercado Libre, Zolvers, Workana, Iguanafix y Nubelo). Ese año tuvo lugar en el país un cambio de gobierno que, según textos de Madariaga, Buenadicha, Molina y Ernst, modificó la política económica y propició un ambiente más favorable para el ingreso de inversión extranjera directa, particularmente gracias a la flexibilización del sistema de pagos al exterior.</p>



<p>Pero ¿qué son las plataformas? Las plataformas digitales pueden ser consideradas como un nuevo modelo de negocios, un nuevo tipo de compañías que, (tomando la noción de <strong>bienes informacionales</strong> que propone Mariano Zukerfeld en <em>La reciente expansión de la Propiedad Intelectual: una visión de conjunto</em>), se caracterizan por ser poseedoras de bienes obtenidos en procesos cuya función de producción está signada por un importante peso relativo de los gastos (en capital o trabajo) en la generación de o el acceso a la <strong>Información Digital</strong>. Las plataformas están compuestas por <strong>bienes informacionales primarios</strong> dado que se encuentran hechas puramente de <strong>información digital</strong> y, en tanto tales, podemos decir que (salvo algunos casos puntuales) <strong>no producen plusvalía, sino que lo que hacen es apropiarse de una parte de la ganancia de los agentes que producen valor al interactuar en ellas</strong>; toman porciones de plusvalía de estos agentes por medio de publicidades o una porción de la ganancia de otrxs usuarixs, entre otras formas. Una de las características principales de estas plataformas es que se sustentan principalmente en la contratación de trabajo precario de modo tercerizado.</p>



<p>Más allá de algunos recientes intentos en regular el accionar de las plataformas en Argentina, la mayoría de las plataformas no se autoperciben como empleadoras de lxs trabajadorxs que sostienen su funcionamiento; si bien ellas mismas se clasifican como “prestadoras de servicios de informática”, no resulta difícil identificar su inserción en mercados específicos tales como transporte automotor de pasajeros; alojamiento temporal; servicios de mensajería y cadetería; comercio minorista, entre otros.&nbsp;</p>



<p>Lxs autorxs que desarrollaron el encomiable trabajo de investigación en la organización independiente CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) titulado <em>Economía de plataformas y empleo ¿Cómo es trabajar para una app en Argentina?</em>, elaboraron una valiosísima caracterización y distinción de estas plataformas según algunas variables. Entre ellas se encuentran:</p>



<ul><li><strong>Economía colaborativa:</strong> conformada por aquellos modelos de producción, consumo o financiación que se basan en la intermediación entre la oferta y la demanda generada en relaciones entre iguales, o bien de particular a profesional, a través de plataformas digitales que no prestan el servicio subyacente. De esta manera, la economía colaborativa permite utilizar, compartir, intercambiar o invertir recursos o bienes, pudiendo existir o no una contraprestación monetaria entre los usuarios.</li><li><strong>Economía bajo demanda: </strong>entran aquellos modelos de consumo y provisión de servicios que se basan en la intermediación entre la oferta y la demanda generada habitualmente de profesional a consumidor a través de plataformas digitales que no prestan el servicio subyacente. La prestación se origina en base a las necesidades del usuario que demanda y se adapta a sus preferencias. Estos servicios se ofrecen normalmente a cambio de una contraprestación y habitualmente con ánimo de lucro.<strong></strong></li></ul>



<p>La diferencia fundamental de este tipo de modelos es que entre lxs usuarixs existe una relación comercial, es decir, son plataformas en las que tiene lugar la prestación de un servicio ya sea por parte de profesionales o por parte de particulares, dependiendo del modelo, como afirman Madariaga, Cañigueral y Bagó.</p>



<p>Otras variables para identificar la inserción comercial de cada empresa son:</p>



<ul><li><strong>Tipo de servicios: </strong>pueden ser virtuales, físicos y/o de venta.<strong></strong></li><li><strong>Grado de complejidad:</strong> calificación media &#8211; alta; calificación baja.<strong></strong></li><li><strong>Tipo: </strong>freelancer, transporte de pasajerxs, alojamiento, mensajería y cadetería (entre otros) para el caso de plataformas digitales de economía bajo demanda; educación y conocimiento, comercio minorista (entre otros) para el caso de plataformas de economía colaborativa.<strong></strong></li></ul>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large"><p><strong>Lee todas las notas de:</strong></p><p><strong><a rel="noreferrer noopener" href="https://www.marcha.org.ar/tag/las-infraestructuras-digitales-que-supimos-conseguir/" target="_blank"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">“Las infraestructuras digitales que supimos conseguir”</span></a></strong></p></blockquote>



<h3><strong>Una manito para abajo o cero estrellas, ergo, un clic y no trabajás más</strong></h3>



<p>La operacionalización de variables mencionada en el apartado anterior nos resulta de gran ayuda, dado que por medio de ella tenemos la posibilidad de delimitar con precisión el campo de investigación orientado al accionar de las plataformas ya que no todas son iguales. Para identificar si se configuró una nueva subjetividad en lxs trabajadorxs que ofrecen su fuerza de trabajo a plataformas de empleo con fines de lucro tales como Rappi, Glovo, PedidosYa, Airbnb, DogHero, entre otras, estas caracterizaciones y distinciones son de gran utilidad.</p>



<p>Mencionamos en la introducción que las plataformas digitales de empleo son intermediarias entre agentes, entendiendo por agentes a trabajadorxs, usuarixs, proveedorxs y consumidorxs. El hecho de funcionar de manera intermediaria permite a las empresas reducir costos de coordinación y de transacción, achicar las asimetrías de información entre la oferta y la demanda (idea del toyotismo), viabilizar actividades no rentables y, sobre todo, transformar las relaciones laborales tanto en términos contractuales (de contratación de trabajo) como también en términos de control (de gestión del trabajo).</p>



<p>Cada trabajo es calificado y/o puntuado por quienes acceden al servicio prestado en cuestión. Tomemos dos ejemplos: para el caso de los servicios de mensajería y cadetería tales como Glovo, Rappi o PedidosYa, como también en los casos de servicios de transportes de pasajerxs como Uber, son lxs usuarixs consumidorxs quienes en definitiva determinan el rendimiento y la calidad del servicio mediante un sistema de puntuación según los niveles de satisfacción con el servicio prestado. En este punto las plataformas han logrado construir una especie de chivo expiatorio o válvula de escape ante posibles descontentos con su imagen: si un pedido no llega a destino o lo hace pero con demora, o si un auto de Uber tarda más tiempo de lo estipulado en recoger a el/la pasajerx, el peso del descontento por parte del usuarix consumidor adquiere un carácter doble en tanto el/la trabajadorx resulta objeto de castigo tanto por quien utiliza el servicio por demanda, como así también por parte de la empresa. En este sentido, resulta interesante rescatar un testimonio del asesor legal de APP (Asociación de Personal de Plataformas) para ilustrar con mayor claridad experiencias como las de los ejemplos mencionados:</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“Un bloqueo es algo muy simple para el algoritmo: hay una persona sentada frente a una computadora, elige un número de ID (es decir, una persona, un trabajador), hace un clic y esa persona ya no puede trabajar más”.</em></p><p><strong>Juan Manuel Ottaviano, asesor legal de APP,</strong></p><p><strong>Plataformas, Episodio 1: <em>“Un click y no trabajás más”</em>, 2019.</strong></p></blockquote>



<p>Situaciones como estas, (que más que “un click y no trabajás más” podríamos llamar “una manito para abajo o cero estrellas, ergo, un click y no trabajás más”), son posibles de enmarcar dentro de un nuevo tipo de mecanismo de control que despliega el capitalismo de vigilancia, cognitivo o informacional: la vigilancia entre pares. En el capitalismo de vigilancia, el poder depende casi absolutamente del deseo de las personas que soportan su poder. Es muy distinto del capitalismo disciplinario. <strong>Una forma de pensar el control y/o la vigilancia es por medio del “temor al Estado”, que es el gran temor de los liberales, el temor al “Estado Big Brother”. Otra forma posible de pensar al control es el del mercado: “las corporaciones nos vigilan, nos modulan, nos generan deseo”. Sin embargo, lo que nos trae esta modalidad en el capitalismo informacional es una tercera forma de vigilancia, que es la vigilancia entre pares, vigilancia P2P <em>(peer to peer)</em>; un poder no menor pero, sin dudas, mucho menos costoso para el capitalismo. Es el control del “me clavó el visto” en WhatsApp, el del “stalkeo” en las redes sociales y, claramente, el que ejercen lxs usuarixs consumidorxs sobre lxs trabajadorxs de las plataformas digitales de empleo, sea de manera directa o indirecta, consciente o inconscientemente.</strong> En ese sentido, las plataformas no sólo se encargan de hacer interactuar a lxs usuarixs, sino que también son responsables de trazar ciertas modulaciones posibles de impactar en distintos tipos de comportamientos que sean llevados a cabo por sus usuarixs: unx puntúa, da “like” y “stalkea” porque tiene qué puntuar, a qué dar “like” y sobre qué “stalkear”.</p>



<h4><strong>TEXTOS DE CONSULTA:</strong></h4>



<ul><li>HARDT, M y NEGRI, A. (1999), “Posmodernización o informatización de la producción”, en Imperio.</li><li>MADARIAGA, J., BUENADICHA, C., MOLINA, E., y ERNST, C. (2019), “Economía de plataformas y empleo: ¿cómo es trabajar para una app en Argentina?”,La economía de plataformas y las nuevas modalidades de trabajo en Argentina y el mundo., capítulo 1, CIPPEC-BID &#8211; OIT. Buenos Aires, 2019.</li><li>MADARIAGA, J., CAÑIGUERAL, A., y BAGÓ, C. (2018), Programa de Ciudades de CIPPEC (2018). “Ciudad digital: Claves para entender la Economía Colaborativa y de plataformas en ciudades”, capítulo 1, Buenos Aires: CIPPEC.</li><li>PÉREZ VIZZÓN, T. (2019), “PLATAFORMAS”, serie documental producida por la Universidad de San Martín en colaboración con Revista Anfibia. Link para ver on-line: <a href="http://revistaanfibia.com/cronica/plataformas-una-serie-documental/">http://revistaanfibia.com/cronica/plataformas-una-serie-documental/</a></li><li>SRNICEK, N. (2018), “Capitalismo de plataformas”, capítulo 2, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Caja Negra.</li><li>ZUKERFELD, M. (2010), “La expansión de la Propiedad Intelectual: una visión de conjunto”, bibliografía obligatoria del material de cátedra.</li></ul>

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		<item>
		<title>&#8216;Los Brutos&#8217;: Imaginar la ciudad vivible</title>
		<link>https://marcha.org.ar/los-brutos-imaginar-la-ciudad-vivible/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Mar 2020 12:15:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial El Colectivo]]></category>
		<category><![CDATA[Matias Segreti]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián De Mitri]]></category>
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					<description><![CDATA[Una lectura de Los Brutos, el último libro de cuentos de Matías Segreti]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Una lectura de Los Brutos, el último libro de cuentos de Matías Segreti, editado por El Colectivo, 2019.</em></p>
<p><strong>Por Sebastián De Mitri/ Foto Editorial El Colectivo </strong></p>
<p>Calvino pensaba que quizá las &#8220;ciudades invisibles&#8221; podrían funcionar como el reverso de las ciudades invivibles. Con esa simpleza nos dejó, (quizá sin quererlo, quizá intencionadamente), una pregunta que parece fácil de responder, pero no lo es: ¿es toda ciudad una ciudad invivible?</p>
<p>En <em>Los Brutos,</em> las ciudades funcionan como la superficie donde decenas de bandas inconsolables aúllan sus historias, sus padecimientos, sus salvaciones, sus rituales y sus formas de vida.</p>
<p>El libro comienza con fuertes remisiones a las historias que tuvieron lugar en Aunque a nadie ya le importe (El Colectivo, 2018), primera novela del autor. La ciudad y la amistad son vertebradoras tanto en su primer libro como así también en muchos pasajes de Los Brutos. La esquina, el barrio, la ranchada y la amistad aparecen como propuesta política afectiva frente a un orden neoliberal que se alimenta de la desafección solidaria y la colonización de lo sensible.</p>
<blockquote>
<h4>También te puede interesar: <a style="color: #000080;" href="https://www.marcha.org.ar/aunque-a-nadie-ya-le-importe-opera-prima-de-matias-segreti/">Aunque A Nadie Ya Le Importe, ópera prima de Matías Segreti</a></h4>
</blockquote>
<p>Segreti propone una especie de huida de las explicaciones estructurales hacia una microliteratura, una literatura de puntos singulares. Si bien Los Brutos pueden ser entendidos como el reverso de una estructura desigual, fascista y colonial, su existencia evidencia la imposibilidad de esas estructuras de poder por ocupar un todo. Esas huidas, esos brutos, no son más ni menos que esos devenires moleculares que el capitalismo, al mismo tiempo que los produce, no tiene la capacidad para capturarlos y re-codificarlos: juntarse a comer un asado y cortar la calle porque sí, la “gimnasia solidaria” fundante de la ranchada, las vidas y relatos que “renuncian a la razón como método para interpretar el mundo”, son algunas de las imágenes que el autor propone para pensar un lazo social que no transite alrededor del capital, sino alrededor de un “porque sí”, un porque sí burlón y siempre al filo de la extinción planificada.</p>
<p>Los Brutos es una denuncia barroca, en el sentido en que enuncia la existencia de una perla fallada (en falla para una totalidad) que no pretende encajar y cerrar, sino insistir en su existencia, dar cuenta de su enemistad con la totalidad y arrojarse a crear formas de vida no-neoliberales. La casa de César, en Una casa con dos perros (primero relato del libro), el negro Bertone y su obsesión por el azar, Martín y su salto sobre el piano en “la 14” sarmientina, Betty, José y su hermano del barrio sur, entre otros, son lugares y personajes que no encajaron con la lógica productiva que detona cuerpos y psiquis en nuestra historia. ¿Sus costos? la entrega involuntaria de sus vidas ante la negativa de entrar por voluntad propia a donde jamás desearon. En esta línea, tal vez la historia del Negro Bertone en Negro el 22 (tercer cuento), sea ejemplar:</p>
<blockquote><p>“Cuando el negrito todavía era un niño pensaba, o más bien, simpatizaba con la idea de que demostrando el origen de su sangre podía pararse un escalón más arriba de los demás muchachitos”,</p></blockquote>
<p>El Negro sostenía de manera no voluntaria una imagen heredada / impuesta por linaje, la imagen de quien guarda en sus venas un rojo fluido europeo y que automáticamente pasa a ser un &#8220;Gran Otro&#8221;. Sin embargo, sucede en él un sangrado de realidad, una especie de colapso de la distancia entre dos realidades (su sangre europea, por un lado, sus rasgos chaqueños o correntinos por otro) que lo descentra en tanto sujeto y lo pone al mando de sus deseos, al menos por un tiempo: el azar, ahora, ordenará su vida.</p>
<p>La noción de arrojarse al deseo permanece presente en muchos de los cuentos de Los Brutos: si los correctos son aquellos que se ajustan de manera calibrada a la norma, “los brutos” serán quienes no pueden hacer otra cosa más que fugarse y moverse por un deseo, como nadie les enseñó a hacerlo, muchas veces creando formas de vivir no-neoliberales, no-fascistas, muchas otras pidiendo auxilio.</p>
<p>Los cuentos de Los Brutos tratan por la tangente temas tales como el pensamiento colonial, la educación formal tradicional, las ciudades y su urbanización, la ironía, el humor, lo místico, el patriarcado, la marginalidad, entre otros. Si nombramos: “LOS BRUTOS”, sus palabras suenan con la misma fuerza que carga cada uno de sus temas, sus personajes y sus paisajes.</p>
<p>Tanto el registro de lo simbólico como el registro de lo imaginario son rehenes históricos de la lógica del capital y, por tanto, perpetuadores de un único posible lazo social, la propuesta política de amistad y sensibilidad en Los Brutos es un intento por desgarrar su amarre y habilitar la posibilidad de imaginar otros horizontes posibles, otras ciudades vivibles, porque sí.</p>
<p>Escribir, hacer arte, es uno de los lugares donde, tal vez, mejor se encuentre unx para tratar su sensibilidad y hacer con ella historia. Marcar sus ausencias a este libro sería exigirle algo al autor que quizá esté por fuera de sus deseos, de su historia y, en definitiva, me irrita o molesta la insistencia en patrullar el lenguaje y lo sensible. Después de leer <em>Los Brutos,</em> somos un poco más sensibles que antes.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-brutos-imaginar-la-ciudad-vivible/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>&#8220;Un Cóndor teme a los pañuelos&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/un-condor-teme-los-panuelos/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/un-condor-teme-los-panuelos/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 May 2017 04:35:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[De Autor]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Madres de Plaza de Mayo]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián De Mitri]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=35435</guid>

					<description><![CDATA[A las Madres de Plaza de Mayo, a 40 años de su lucha.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div dir="auto"><em><strong>Por Por Sebastián De Mitri</strong></em></div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto"><em>A las Madres de Plaza de Mayo, a 40 años de su lucha. </em></div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">El tejido de Azucena sobre el vuelo de palomas, camuflada ante soldados que se dejan ver por detrás de libres picos y plumas. La supersticiosa letra &#8216;R&#8217; que abre paso a los días jueves como día icono de la memoria para lxs militantes de los derecho humanos, de la vida.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Desesperación, desesperanza; calma y esperanza, las inevitables contradicciones que atan con fuerza día tras día el nudo del pañuelo blanco. Los codos entrelazados y algunos bollos blancos que se pierden entre las manos, manos que supieron alojar menos grietas que las que hoy llevan consigo, pero que cuando se cierran sobre sí mismas, se convierten en puños de todos los tiempos.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">La información se susurra y a los ojos del terror, mejor esquivarlos; por ahora.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">¿Qué se hace, cómo se hace y cuántas veces se hace? Preguntas que no tienen espacio en la memoria ni en el registro histórico de las luchadoras más inclaudicables de nuestro país. La espera de que el abrazo siempre vuelva trasciende las &#8216;cantidades&#8217; de cada acto, de cada intento.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Supieron días en que nadie se acercaba, nadie preguntaba, pero muchxs miraban. ¿Será que cualquier transeúnte no quiere verle la cara al terrorismo de Estado?, ¿o tal vez evitar imaginarse los galpones repletos de pibxs, de militantes?</div>
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<div dir="auto">&#8211;</div>
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<div dir="auto">&#8220;¿Qué se pensaban? ¿Que nos iban a llevar a nuestros hijos y nosotras nos íbamos a quedar de brazos cruzados? Aquellos tienen muy poca inteligencia, deciles. No pensaron qué hacer con nosotras y ahora tienen un problema&#8221;</div>
<div dir="auto">&#8220;Éramos 14, llegamos a 70 (&#8230;), toqué el cielo con las manos&#8221;.</div>
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<div dir="auto">&#8211;</div>
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<div dir="auto">Sobre la marcha fueron naciendo. Sobre la marcha, el grito de lxs compañerxs desaparecidxs nuevamente cobraba voz.</div>
<div dir="auto">Sobre la marcha, la vida.</div>
<div dir="auto">Imposible silenciar la marcha con muerte, y le hablo a la muerte: la muerte no acalla, muerte. La muerte hace gritar más fuerte. Sólo podés desarrollarte como mísero acto cobarde y reflejo del germen de tu miedo; por intentar callarnos: a ellas, a sus hijxs, a nuestrxs compañerxs, a nosotrxs, a nuestra historia, a nuestra marcha.</div>
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<div dir="auto">Aprendimos, muerte, que al igual que los cóndores, ambos temen a los pañuelos.</div>

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