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	<title>Rosa Luxemburgo &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Fri, 05 Mar 2021 13:43:31 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Rosa Luxemburgo &#8211; Marcha</title>
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	<item>
		<title>Rosa Luxemburgo: 150 años de revoluciones</title>
		<link>https://marcha.org.ar/rosa-luxemburgo-150-anos-de-revoluciones/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Mar 2021 03:02:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agenda Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[claudia korol]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación Rosa Luxemburgo]]></category>
		<category><![CDATA[Gerhard Dilger]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Redacción Marcha]]></category>
		<category><![CDATA[Rosa Luxemburgo]]></category>
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					<description><![CDATA[En homenaje del 150 aniversario del nacimiento de la pensadora marxista Rosa Luxemburgo, la oficina en Buenos Aires de la Fundación que lleva su nombre realizará una serie de actividades]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 14pt;"><i><span style="font-weight: 400;">En homenaje del 150 aniversario del nacimiento de la pensadora marxista Rosa Luxemburgo, la oficina en Buenos Aires de la Fundación que lleva su nombre realizará una serie de actividades, el día sábado 6 de marzo en el Museo Sívori.</span></i></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><b>Por Redacción Marcha | Fotos Fundación Rosa Luxemburgo Cono Sur</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">La figura de Rosa Luxemburgo es ineludible para comprender las revoluciones del siglo XXI. Se trata de una teórica marxista que no sólo tuvo la capacidad de reflexionar sobre los posibles proyectos emancipadores para su pueblo sino que fue también una artesana de la vida cotidiana, allí donde las contradicciones están a de piel. Pensaba revoluciones desde el presente pisado e hilvanaba su rigurosidad teórica &#8211; metodológica con la rebeldía de cambiarlo todo en cada una de sus reflexiones. Rosa abogaba por el protagonismo popular en las calles y criticaba, sin medias tintas, a la vieja guardia socialdemócrata alemana, como seguramente hoy lo haría frente a aquellas dirigencias que se sostienen en sus privilegios. </span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">Posiblemente en la actualidad esta actitud agitadora no llame tanto la atención, producto del protagonismo cada vez mayor del movimiento de mujeres y disidencias sexuales, sin embargo al situar a Rosa en los comienzos del siglo XX, en una Polonia ocupada (de la cual escapa fugándose de la policía zarista), el significado de una mujer judía, polaca y migrante que luchaba contra todas esas opresiones era mayúsculo. Rosa nos invita a </span><span style="color: #0000ff;"><strong><a style="color: #0000ff;" href="https://www.marcha.org.ar/lo-que-nos-acerco-rosa-fue-una-sospecha/">pensar un marxismo distante de todo dogmatismo</a></strong></span><span style="font-weight: 400;"><span style="color: #0000ff;"><strong>.</strong></span> Una de las tantas referencias que nos permite entender que sólo se es un buen marxista o una buena marxista si no se es sólo marxista.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">Hoy se cumplen 150 años de su nacimiento. Es por eso que la oficina Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo con sede en Buenos Aires está preparando </span><a href="https://www.facebook.com/events/1039206086590635"><span style="font-weight: 400;"><strong><span style="color: #0000ff;">una serie de actividades</span></strong></span></a><span style="font-weight: 400;"> para conmemorar el natalicio de una de las figuras más importantes del marxismo de principios del siglo XX.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">Mañana, sábado 6 de marzo, en el jardín del Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori (en el marco del Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires) se estará presentando desde las 18 horas </span><span style="color: #0000ff;"><strong><a style="color: #0000ff;" href="https://l.facebook.com/l.php?u=https%3A%2F%2Fwww.buenosaires.gob.ar%2Ffiba%2Flas-revoluciones-de-rosa-150-anos-del-nacimiento-de-rosa-luxemburgo%3Ffbclid%3DIwAR0qMd1uADEJ0VQPgxYkKHnLMl8Kl9rLrjz9lTY7jxePUkcnJeluuDUTGVg&amp;h=AT2ju7bXw0WmdWOvuDspu26bXh3jfhRrpv1WGYxcXyy8kpMtQskUUnxsNxIuCoHYvGDD6MB7r7jnUTMxz7AQ_JeNnJ7hT7Tmy_ndvZbwAnP8B0V-qEerbZp0X08-2Qs238h6&amp;__tn__=q&amp;c[0]=AT1t7TG2DPKgkHMJy4Fgw2wD1WeJaTk8JuwxCsHLjlOggwFie0c6rcA3Hj275FtRNB50sEpb_bAe5Hbq1wrisO_ceOo8UYiSMvLI5F2_q7vhUWgZxPdiJFYvsn3-u8CzaNRJxw0-JYK47tqZaZmbnUdd">&#8220;Las revoluciones de Rosa&#8221;</a></strong></span><span style="font-weight: 400;"><span style="color: #0000ff;"><strong>,</strong></span> una lectura compartida de algunas de sus cartas a sus amigas y a sus amores, recientemente traducidas y editadas. La selección de textos, el guión y su lectura estarán a cargo de Liliana Daunes, Mar Korol, Lisa Buhl, Sofía Ruiz y Claudia Korol, en diálogo con la fuerza y presencia del rap y el hip hop, de Karen Pastrana &amp; SuperPoderosas Crew, junto con DJ Bar Mamafrik. La producción estará a cargo de la Fundación y la acompañan las editoriales Banda Propia (Chile), Rara Avis (Argentina) y América Libre.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">La educadora feminista y popular, Claudia Korol, </span><strong><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.marcha.org.ar/las-revoluciones-de-rosa/">quien mucho ha escrito sobre Rosa</a></span></strong><span style="font-weight: 400;"><strong><span style="color: #0000ff;">,</span></strong> explicó a </span><i><span style="font-weight: 400;">Marcha</span></i><span style="font-weight: 400;"> que “en vísperas del 8 de marzo, cuando los feminismos salimos a las calles para reafirmar que lo personal es político y que nuestro horizonte está teñido de revoluciones, de las realizadas y de las que vendrán, encontrarnos con Rosa, con sus perspectiva antidogmática, con su amor a la libertad, con su convicción de que el socialismo es la única alternativa ante la barbarie capitalista, con sus luchas antipatriarcales en la vida cotidiana y en las organizaciones partidarias de las que participó, con su experiencia anticolonial, antimperialista, es reafirmar que a 150 años de su nacimiento, Rosa se multiplica y su mensaje se vuelve más cercano, para las mujeres, y para los pueblos que no aceptan la domesticación del poder”.</span></span></p>
<p><iframe title="rosa luxemburgo" width="854" height="480" src="https://www.youtube.com/embed/uoAb8rLd0ks?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">Por su parte, el Director de la Oficina Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo, Gerhard Dilger, le contó a </span><i><span style="font-weight: 400;">Marcha</span></i><span style="font-weight: 400;"> sobre el resto de actividades previstas y la importancia de Rosa en nuestro continente. “Esta semana arrancamos con el Año Rosa para celebrar el nacimiento y la vida de Rosa, porque ella sigue muy viva en los movimientos sociales de América Latina, te diría más que en cualquier otra parte del mundo. Va a haber un show de rap, una lectura compartida de sus cartas de amor y de amistad en la piel y voz de Claudia Korol, Liliana Daunes, Mar Korol, Lisa Buhl y Sofía Ruiz. Son cartas que muestran a Rosa desde un lado muy humano, exhibiendo toda su inteligencia, su humor, su sensibilidad con la naturaleza y su desprecio por el feminismo burgués. Son un vistazo a su modo de pensar”.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">Además, a las 20.30 horas está la presentación de </span><strong><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.buenosaires.gob.ar/fiba/rosaluxemburgoconstelacionsur?fbclid=IwAR3KX8jPFMEoLsnYDBx8kvBv5yOc6Te6daoFeISQ4qpDBhIUD2D_CooMEPQ"><i>Rosa Luxemburgo. Constelación Sur</i>, un work in progress dirigido por Alejandra Arístegui</a></span></strong><span style="font-weight: 400;"><strong><span style="color: #0000ff;">.</span></strong> “Ella ya hace 11 años que tuvo su primera pieza unipersonal sobre Rosa que tuvo mucho éxito. La nueva obra, que escribió durante el aislamiento del año pasado, muestra una Rosa más completa. Quiere mostrar ese lado de referenta social pero también su faceta más sensible y humanitaria”, explicó Dilger.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">Para quienes no puedan concurrir el sábado pero quieran saber más de la apasionante figura de Rosa Luxemburgo, en el Teatro Calibán arrancó esta semana </span><a href="https://rosalux-ba.org/2021/03/01/rosalux150-vuelve-la-conducta-de-los-pajaros-de-muleiro-y-briski/"><span style="font-weight: 400;">l<span style="color: #0000ff;"><strong>a tercera temporada de la obra </strong></span></span><span style="color: #0000ff;"><strong><i>La conducta de los pájaros</i></strong></span></a><span style="font-weight: 400;">, de Vicente Muleiro y Norma Briski, dirigida por este último. “Es un diálogo apasionante entre Rosa Luxemburgo y Manuel Ugarte, un socialista anticolonial y antiimperialista que viajó por toda América para conocer a los pueblos originarios. Incluso fue el embajador de Perón en México en 1955. Tanto Rosa como Manuel estuvieron en los congresos internacionales de sociales de 1904, en Ámsterdam, y en 1907 en Stuttgart, Alemania. En este último se tomó la famosa foto de Rosa hablando, ladeada por los cuadros de Marx y Lassalle”, contó el director de la Fundación.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">“La obra es lo más original que haya visto en mi vida sobre Rosa. Las actuaciones son maravillosas (el elenco está compuesto por Juan Washington Felice Astorga, Guillermo Bechthold, Federico Rodriguez Moreno y Eliana Wassermann), quienes no la hayan visto no se la pueden perder”, puntualizó. Se pueden reservar a partir del 12 de marzo a través del </span><a href="https://teatrocaliban.blogspot.com/"><span style="font-weight: 400;"><span style="color: #0000ff;"><strong>Teatro Calibán</strong></span></span></a><span style="font-weight: 400;">.</span></span></p>
<hr />
<p><span style="font-size: 14pt;"><b>Reservá tus entradas en la web del GCBA</b></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><b><i>Las revoluciones de Rosa</i></b></span></p>
<ul>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-size: 14pt;"><b>Fecha:</b><span style="font-weight: 400;"> Sábado 06/03 18 hs</span></span></li>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-size: 14pt;"><b>Duración:</b><span style="font-weight: 400;"> 90&#8242;</span></span></li>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-size: 14pt;"><b>Lugar:</b><span style="font-weight: 400;"> Museo Sívori</span></span></li>
</ul>
<p><strong><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.buenosaires.gob.ar/fiba/las-revoluciones-de-rosa-150-anos-del-nacimiento-de-rosa-luxemburgo?fbclid=IwAR0qMd1uADEJ0VQPgxYkKHnLMl8Kl9rLrjz9lTY7jxePUkcnJeluuDUTGVg">https://www.buenosaires.gob.ar/fiba/las-revoluciones-de-rosa-150-anos-del-nacimiento-de-rosa-luxemburgo?fbclid=IwAR0qMd1uADEJ0VQPgxYkKHnLMl8Kl9rLrjz9lTY7jxePUkcnJeluuDUTGVg</a></span></strong></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><b><i>Rosa Luxemburgo. Constelación Sur</i></b></span></p>
<ul>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><span style="font-size: 14pt;"><b>Fecha:</b><span style="font-weight: 400;"> Sábado 06/03 20.30 hs</span></span></li>
<li style="font-weight: 400;" aria-level="1"><b style="font-size: 14pt;">Duración:</b><span style="font-weight: 400;"> 30&#8242;</span></li>
<li><span style="font-size: 14pt;"><b>Lugar:</b><span style="font-weight: 400;"> Museo Sívori</span></span></li>
</ul>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">https://www.buenosaires.gob.ar/fiba/rosaluxemburgoconstelacionsur?fbclid=IwAR3KX8jPFMEoLsnYDBx8kvBv5yOc6Te6daoFeISQ4qpDBhIUD2D_CooMEPQ</span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/rosa-luxemburgo-150-anos-de-revoluciones/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política</title>
		<link>https://marcha.org.ar/rosa-luxemburgo-y-la-reinvencion-de-la-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 May 2020 19:07:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación Rosa Luxemburgo]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Ouviña]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Rosa Luxemburgo]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Federici]]></category>
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					<description><![CDATA[Nueva edición de "Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política. Una lectura desde América Latina", con prólogo de Silvia Federici.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Mañana se presenta la nueva edición de “Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política. Una lectura desde América Latina”, de Hernán Ouviña, con la incorporación del prólogo de la intelectual feminista italiana Silvia Federici.</em></p>



<p><strong>Por </strong><strong>Ignacio Marchini&nbsp;| Foto Julieta Lopresto Palermo</strong><em></em></p>



<p>El año pasado, al cumplirse 100 años del asesinato de Rosa Luxemburgo, la Fundación que lleva su nombre, junto con las editoriales El Colectivo (Argentina) y Quimantú (Chile), presentaron el libro Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política. Una lectura desde América Latina, de Hernán Ouviña. Mañana sale su segunda versión en una presentación online, con la incorporación de las editoriales La Fogata y Bajo Tierra y el agregado imprescindible del prólogo de la intelectual marxista y feminista, Silvia Federici.</p>



<p>“El homenaje de Hernán Ouviña a Rosa Luxemburgo es un ejemplo poderoso de cómo nuestra lectura del pasado se torna viva cuando está motivada por preguntas, luchas y preocupaciones del presente”, destaca al principio del prólogo Federici y remarca fuertemente que “la principal contribución del libro es la atención que Ouviña le otorga a los intereses de Luxemburgo en torno a temas que la ortodoxia marxista ignoró o marginalizó, pero que ahora están a la cabeza del pensamiento y la acción radicales”.</p>



<p>Rosa Luxemburgo es una figura ineludible de las revoluciones de principio del Siglo XX. Una referente izquierdista, que abogaba por el protagonismo popular en las calles, que criticaba sin medias tintas a la vieja guardia social demócrata alemana. “Mocosa, cómo me decís eso, podría ser tu padre o tu abuelo”, le dijeron en más de una discusión con sus colegas, cuando apenas tenía veinti tantos años.</p>



<p>Hoy parece natural, producto del protagonismo cada vez mayor del movimiento de mujeres y disidencias sexuales, pero a finales del siglo XIX, en una Polonia ocupada (de la cual escapa fugándose de la policía zarista), el significado de una mujer judía, polaca y migrante que luchaba contra todas esas opresiones era mayúsculo. Tuvo que casarse con el hijo de una familia amiga para poder obtener la nacionalidad alemana. No para ella, sino para poder militar más tranquila sin ser expulsada.</p>



<p>Algo de la contradicción que representaba el accionar feminista de Rosa y su percepción clasista de la historia, y no desde el lugar de mujer, se deja entrever en las palabras de la filósofa marxista: “Como Ouviña reconoce, es materia de debate si Luxemburgo puede ser considerada una feminista en el sentido contemporáneo del término, ya que ella nunca miró al capitalismo y a la actividad revolucionaria desde una “perspectiva de la mujer”, y siempre priorizó el punto de vista de la clase como perspectiva totalizadora y no afectada por cuestiones de género y raza. Al mismo tiempo, Ouviña muestra que su vida era un feminismo en acción, que rechazaba las formas y las normas de conducta –vigentes también en círculos radicales– que podrían exigirle que, como mujer, guardara su lugar y se inclinara ante sus camaradas varones, una regla que ella permanentemente violaba, en política tanto como en el amor”.</p>



<p>El educador popular y politólogo, Hernán Ouviña, y el ilustrador, Óscar González “Guache”, trabajaron en conjunto con las editoriales y la Fundación Rosa Luxemburgo para darle vida a este libro.</p>



<p>La vigencia del pensamiento luxemburguista es notable. El debate de reforma o revolución sigue siendo actual. No de manera dogmática. Si pensamos en momentos políticos actuales, y comparamos con, por ejemplo, la polémica que ella sostiene con la socialdemocracia alemana, en pleno auge en ese entonces, Rosa advierte que el oportunismo abre camino al fascismo. El oportunismo de la social democracia lleva a un acuerdo con la derecha nacionalista, promotores de la guerra, que abrió el camino al fascismo en Europa. ¿No será posible extrapolar esa conclusión al momento actual latinoamericano?</p>



<h3><strong>“Que florezcan nuevas Rosas es más urgente que nunca”</strong></h3>



<p>Cuando el libro se presentó por primera vez, Ouviña explicó qué lo llevó a encarar esta tarea: “Nos acercamos a Rosa por una sospecha, sobre todo después del 2001. ¿Por qué no hay aún, en la debida medida, pueblos, organizaciones, movimientos que se autoproclamen luxemburguistas? ¿Por qué Rosa no aparece en el crisol de tradiciones? A Rosa hay que traerla al presente desde su integralidad. Muchas veces se la disocia de sus aristas más incomodas. Se habla de cómo amaba a los animales pero se disocia esa perspectiva de la lucha anticapitalista. Hay que pensar desde una categoría que era clave para ella que era la totalidad”.</p>



<p>¿Cómo pensamos desde la totalidad para romper con el androcentrismo, para romper con la lógica del despojo? ¿Cómo pensamos la relación centro-periferia? Rosa trata de desmontar el eurocentrismo. Es una de las primeras que tiene la osadía de criticar al propio Marx y decir “este esquema, inconcluso en&nbsp;<em>El Capital</em>, es un esquema que sólo concibe capitalistas y obreros”. Pero, ¿qué pasa con los pueblos indígenas, con el campesinado, con las economías naturales, con las opresiones específicas de las mujeres y las disidencias sexuales? ¿Qué pasa con el grueso del planeta que está siendo subyugado, no simplemente en la clave de la acumulación originaria, sino a partir de la acumulación por despojo que es un proceso permanente que padecen los pueblos del sur global?</p>



<p>Rosa nos invita a pensar un marxismo distante de todo dogmatismo. Una de las tantas referencias que nos permite entender que sólo se es un buen marxista o una buena marxista si no se es sólo marxista. Si podemos nutrirnos de otras tradiciones, otras cosmovisiones. No es algo residual, es algo que hace pensar la Revolución desde la vida cotidiana, como proponía ella.</p>



<p>Un eje transversal al libro es el del socialismo como alternativa civilizatoria. Una opción que atreviese todo el globo es más urgente que nunca. Hoy que resurgen los nacionalismos, las lógicas xenófobas, la violencia patriarcal. Según Ouviña, “revitalizar a Rosa implica pensarnos desde la plurinacionalidad, algo también olvidado pero que en ella es muy importante. Si queremos pensar en una sociedad pos extractivista, que luche contra el Patriarcado, en contra de la guerra contra las mujeres y los jóvenes, es necesario un socialismo donde quepan muchos socialismos. Un socialismo ecoambiental, un socialismo despatriarcalizado, antiburocrático, libertario. Un socialismo del buen vivir”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/rosa-luxemburgo-y-la-reinvencion-de-la-politica/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>A propósito de Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política</title>
		<link>https://marcha.org.ar/proposito-de-rosa-luxemburgo-y-la-reinvencion-de-la-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Mar 2019 14:58:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial El Colectivo]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial Quimantú]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación Rosa Luxemburgo]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Ouviña]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Mazzeo]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Rosa Luxemburgo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=43671</guid>

					<description><![CDATA[Una reseña de Miguel Mazzeo del libro "Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política. Una lectura desde América Latina", de Hernán Ouviña. Editado por Quimantú, de Chile, y Editorial El Colectivo, de Argentina, con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>A comienzos del año 2019, al tiempo que se cumplían 100 años del asesinato (femicidio) de Rosa Luxemburgo, las editoriales <span style="color: #00ccff;"><strong><a style="color: #00ccff;" href="https://www.facebook.com/editorialquimantu/?eid=ARBsEN-ZUUgr94RLtLis6OFg6k1WGT-VvKU5DwLFI6AJF_tVRp0hKANL4bZt0ZafhEagt6sQLxI3SXsC">Quimantú</a></strong></span> de Chile y <span style="color: #00ccff;"><strong><a style="color: #00ccff;" href="https://www.facebook.com/EditorialElColectivo/?eid=ARBzkPWpzz1pbcZ-7X-klpcuXo3YDckLX_cvRXP99Ps7853tpm9y_n3JT-Bssz6H2VhMujSHt8lkZE_S">Editorial El Colectivo</a></strong></span> de Argentina, con el apoyo de la <span style="color: #000000;">Fundación Rosa Luxemburgo &#8211; Oficina Buenos Aires</span>, lanzaban el libro Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política. Una lectura desde América Latina, de <span style="color: #00ccff;"><strong><a style="color: #00ccff;" href="https://www.facebook.com/profile.php?id=100007563079157&amp;eid=ARDFzOPOBXJnVc7c8QAWbEBE3G1rCLrtoQqaDDU_nJw3JXIqrhWFOcN1KD4957D5Xx_gvjhsMAsy5p8B">Hernán Ouviña</a></strong></span>.</em></p>
<p><strong><span class="_4yxo _4yxp">Por</span> <span style="color: #00ccff;"><span class="_4yxo _4yxp" style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="http://www.marcha.org.ar/tag/miguel-mazzeo/">Miguel Mazzeo</a> <span style="color: #000000;">para</span> <a style="color: #00ccff;" href="https://www.facebook.com/EditorialElColectivo/?eid=ARBqiTRLiC7e4Uwuwas406lu2T-xB-0qrKvnHvBuUJ521EUfZ04qa5BMDkVQFIZS2lJXT_EptnDCCTpS">Editorial El Colectivo</a> <span style="color: #000000;">| Foto de Antonella Alvarez</span></span></span></strong></p>
<p>Desatado de los convencionalismos de las ciencias sociales y de los dogmatismos y/o las vulgarizaciones de algunas organizaciones de izquierda, Hernán nos propone una clave de lectura original de la vida/obra de esta revolucionaria singular. Una clave que persigue la adecuación de esa vida/obra a nuestro tiempo y a nuestra condición. Una prolongación situada de Rosa. Un redescubrimiento de Rosa. Una reconstrucción que logra su objetivo: la revitalización de Rosa. Todo esto con un plus: el libro es, en buena medida, el resultado de una experiencia de reflexión colectiva.</p>
<p>El proceso de la escritura está conectado con el asunto del libro. Lo mismo se puede decir de su particular formato, nacido del diálogo, pero además con la evidente vocación de producir nuevos diálogos. Por eso resulta inmejorable el recurso a los recuadros intercalados en el texto principal, que incluyen pasajes de la obra de Rosa y de autores y autoras como György Lukács, Lelio Basso o Clara Zetkin; junto a notas breves del autor que brindan información básica sobre personajes y circunstancias vinculadas al trayecto vital de Rosa. El libro suma las ilustraciones del artista visual colombiano <span style="color: #00ccff;"><strong><a style="color: #00ccff;" href="https://www.facebook.com/guachestreetart?eid=ARC_zHcn33_wLhjSWDgOlBN2bAbaA5ybT8blKOEmVteb8wngC1QVDQGbtAHCwBVRdbws5Fju_WPyNOYl">Oscar González</a></strong></span> (Guache), una mixtura de muralismo, graffiti y otras técnicas. La escritura militante de Hernán no es precisamente un rito de silencio y soledad.</p>
<p>Hernán compone una formidable “introducción a Rosa Luxemburgo”. En primer lugar porque la repiensa desde realidades que, más allá de sus particularidades, están reciamente entrelazadas por líneas de resistencia y lucha contra el colonialismo, el imperialismo, el capitalismo y el patriarcado. En este libro Rosa emerge repentinamente en cualquier barrio periférico de la Argentina, aparece en medio de las comunidades indígenas campesinas del sur de México, con los y las sin tierra y los y las sin techo del Brasil, con los comuneros y las comuneras de Venezuela, con las mujeres de todo el mundo, etc. La Rosa de Hernán acompaña a los pueblos y a los colectivos que luchan y que resisten la explotación, la discriminación, la dominación, el saqueo de los bienes comunes y la acumulación por despojo. Ella está junto a los movimientos sociales y a las organizaciones populares que apuestan por el autogobierno, la autogestión y la acción directa. Y se la ve a gusto en esos entornos. Luego, la lectura de este libro genera un interés inmediato en la lectura o la relectura de los textos de Rosa. Finalmente, porque su condición de pedagogo popular, le permite a Hernán producir una narración que, además de profunda, facilita el primer acceso a la vida/obra de Rosa o, en todo caso, ordena su relectura y le propone nuevas coordenadas. Nuevas y políticamente significativas.</p>
<p>El ejercicio crítico-militante de Hernán resalta la actualidad de Rosa de cara al desarrollo de una teoría crítica para el siglo XXI y en función de una estrategia política emancipatoria. Esta vigencia de Rosa se pone de manifiesto en múltiples planos, entre otros:</p>
<ul>
<li>En la predisposición antidogmática de Rosa, que le permitió enriquecer al marxismo desde la elaboración teórica, desde la estrategia política (aunque esto último todavía no sea suficientemente reconocido) y, también, desde su propia praxis como militante revolucionaria. En todos los órdenes, Rosa enriqueció al marxismo desde la perspectiva de la lucha de clases y de las clases en lucha. Al leer este libro nos queda la sensación de que, tal vez, el “luxemburguismo” esté cifrado en la centralidad analítica, ética y política de la categoría “lucha de clases”.</li>
<li>En su marxismo deslastrado de la carga euro-céntrica, iluminista, positivista, economicista, racista y sexista. En el marco de la tradición marxista, Rosa se destaca como una crítica temprana de la idea de progreso. Hernán no deja de subrayarlo: antes que en las leyes de la Historia, el marxismo de Rosa prefirió afincarse en la praxis y en la historicidad.</li>
<li>En su visión totalizadora que le aporta al marxismo la profundización de sus perspectivas globales originales, dando cuenta del peso del mundo periférico en el proceso de acumulación del capital. Sus contribuciones a la teoría del imperialismo ayudan a comprender el vínculo orgánico entre el colonialismo, el imperialismo, el capitalismo y el patriarcado. A los fundamentos teóricos y empíricos Rosa le añade una extrema sensibilidad. Hernán no pasa por alto esta calidad, por el contrario, se detiene especialmente en ella. Porque Rosa reconoce a los espacios del no-ser como la contra-cara del ser del capital. No es casual que Rosa recurra al ejemplo de las mujeres del desierto africano o al de las indígenas sudamericanas, y no es casual que Hernán repare en ello. Porque además Rosa reconoce la dignidad ontológica y la potencialidad de estos espacios del no-ser como soportes de políticas emancipatorias. En esta línea, Hernán presenta a Rosa como precursora del ecologismo socialista y de la cuestión ambiental en el marxismo; apela a un conjunto de argumentos sólidos que incluyen una serie de posicionamientos de Rosa, tanto teóricos como prácticos, abiertamente críticos del productivismo y del antropocentrismo. Nosotros no podemos dejar de pensar en el vínculo con Franz Fanon.</li>
<li>En sus críticas al revisionismo reformista y a la idea de un capitalismo humanizado y gradualmente reformado como garante de un transito sosegado al socialismo. Rosa refuta con fundamentos sólidos (ni economicistas, ni idealistas, ni voluntaristas) a quienes se oponían a las soluciones revolucionarias porque temían “pisar el césped” o porque creían que el socialismo caería como una fruta madura y que, por lo tanto, había que sentarse a esperarlo cómodamente, apoltronados en el Parlamento, en un sindicato o en alguna institución integrada al sistema.</li>
<li>En sus críticas a algunos aspectos de la “teoría de la praxis” de V.I Lenin, al ultra-centralismo, al dirigismo y a toda forma de organización revolucionaria mecánica tendiente a favorecer la sustitución de las masas y no su protagonismo directo y consciente, y en sus cuestionamientos al partido que pretende fundar su accionar en las verdades prefabricadas. De algún modo Rosa también anticipó las críticas a lo que coagularía años después de su muerte en la fórmula del “marxismo-leninismo”. No por adherir fervorosamente a la Revolución Rusa dejó de retomar algunos tópicos de aquellas críticas a la hora de analizarla y trazar sus posibles perspectivas. Rosa pensó la emancipación en términos de auto-emancipación y rechazó la idea de la neutralidad (el carácter puramente instrumental) de los modelos organizacionales, las tecnologías y el Estado.</li>
<li>En sus principales sugerencias estratégicas, verbigracia la que impulsa la articulación de: reforma y revolución, los procesos y los saltos, lo inmediato y el objetivo final, la inmanencia y la trascendencia, todo en el marco condicionante del antagonismo anticapitalista y en pos del horizonte de los objetivos finales. Rosa convocó a dejar de pensar la acción revolucionaria con los criterios del siglo XIX, sean los jacobinos y blanquistas, sean los más apacibles de la “Belle époque”. El supuesto “espontaneísmo” de Rosa, no es otra cosa que una defensa de las iniciativas autónomas de las masas, jamás una postura negadora de la importancia de la organización. Hernán destaca la dimensión pedagógica de las sugerencias estratégicas de Rosa. En este, como en otros aspectos, Rosa asume otra de las consecuencias del punto de vista de la totalidad que le permite detectar la dialéctica entre acción y estructura, entre sujeto y estructura, entre movimiento e institución. Por lo tanto reconoce el peso de la experiencia de lucha colectiva en el proceso de formación de la conciencia y de autoaprendizaje de las masas (una idea que, años más tarde, será muy influyente en Edward P. Thompson), pero también las intervenciones de las organizaciones políticas destinadas a favorecer los comportamientos clasistas de las clases subalternas.</li>
<li>En sus cuestionamientos a la burocracia sindical y política, con sus lógicas de aparato y sus tendencias a la integración, la colaboración de clases y su corolario: la obediencia y la pasividad de las masas.</li>
<li>En su opción por la democracia socialista, radical, masiva, de base, comunitaria, con desarrollo de formatos consejistas y otras instancias prefigurativas. Una posición ajena a cualquier filtración liberal.</li>
<li>En su concepción del socialismo como consecuencia de la experiencia colectiva y de actos creativos, como sistema imposible de deducir de las leyes del capitalismo o de las experiencias modelizadas, jamás como el fruto de una serie de decretos de un “gobierno revolucionario”. En fin, como se puede deducir de la lectura de este libro, Rosa mostraba una inusual predisposición al escándalo teórico de las revoluciones reales.</li>
<li>En su internacionalismo puesto de manifiesto en innumerables situaciones, especialmente ante la guerra interimperialista (Primera Guerra Mundial). Un internacionalismo consecuente como pocos y que le valió el odio de los sectores chauvinistas (incluso de algunos que se decían socialistas), varios arrestos y largas temporadas en la cárcel. El internacionalismo de Rosa, que no pecó de abstracto y que supo dar cuenta de las particularidades, no puede escindirse de la centralidad que ella le asignada a la lucha de clases. Hernán no soslaya el tema de la cuestión nacional en Rosa. Con rigurosidad y precisión la presenta como la “cuestión (pluri)nacional”; y rastrea en sus posiciones los antecedentes de la idea del Estado plurinacional.</li>
<li>En su feminismo que, por cierto, fue más ejercido que teorizado, aunque no por eso menos fue menos esclarecedor y orientador. Rosa luchó toda su vida contra el patriarcado, contra la misoginia de la burguesía, especialmente con la que reproducía el movimiento obrero y la izquierda de su tiempo. En varias circunstancias de su vida, por el hecho de ser mujer, fue descalificada por machos obtusos que no reparaban en las verdades que sustentaba. Además, Rosa dispuso de su ser con absoluta libertad. Fue una mujer independiente, apasionada, ingeniosa, irónica, de una “inmensa cultura” y una “fecunda vida interior” según el retrato de su amiga Clara Zetkin que Hernán rescata. Rosa repudió a los mentores. Rosa fue auténtica en todos los órdenes y luchó contra los estereotipos en todos los órdenes. Hasta su mismo cuerpo era una oposición al modelo femenino dominante. En estos aspectos, junto a Clara Zetkin y Alexandra Kollantai constituyeron un trío excepcional y fundacional del feminismo socialista y popular. Las tres, como bien nos recuerda Hernán, identificaron el carácter co-constitutivo del capitalismo y el patriarcado. Nuevamente, el punto de vista de la totalidad le permite a Rosa detectar otro vínculo orgánico.</li>
</ul>
<p>Sin dudas Rosa es una de las figuras más importantes del marxismo después del propio Marx. Algo que se puede percibir en la calidad de sus aportes, tanto en sus desarrollos y lecturas críticas de Marx, como en sus polémicas con August Bebel, Karl Kautsky o Eduardo Bernstein, o con V.I Lenin o León Trotsky. La posición de Rosa en el instante de la crítica o de la polémica no varía: siempre es revolucionaria y nunca se aparta del eje anticapitalista y radicalmente democrático y de la centralidad de la lucha de clases. Como teórica marxista se la puede parangonar a Antonio Gramsci. Rosa, además, fue un cuadro político revolucionario<strong><span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="https://www.facebook.com/EditorialElColectivo/#_ftn1">[1]</a></span></strong>excepcional, de la talla de Lenin, Trostky y el Che; en términos gramscianos, fue una intelectual orgánica completa: investigadora, educadora, organizadora de la hegemonía.</p>
<p>Hernán Ouviña transparenta los costados traducibles de Rosa a nuestras realidades subalternas y periféricas. Y sugiere pasos concretos para esa traducción que, de seguro, será una obra colectiva. De este modo nos ofrece una Rosa que es insumo indispensable para pensar la transición al socialismo y que convoca a la tarea de elaborar, con todes, entre todes, un programa económico, social, político, cultural y amoroso.</p>
<p><em>Lanús Oeste, 20 de marzo de 2019. </em></p>
<p><strong><span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="https://www.facebook.com/EditorialElColectivo/#_ftnref1">[1]</a></span></strong> No se nos ocurre como feminizar la expresión sin estropear el lenguaje.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/proposito-de-rosa-luxemburgo-y-la-reinvencion-de-la-politica/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Rosa Luxemburgo: ¡fui, soy y seré!</title>
		<link>https://marcha.org.ar/rosa-luxemburgo-fui-soy-y-sere/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Feb 2019 03:00:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[claudia korol]]></category>
		<category><![CDATA[CONICET]]></category>
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		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
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		<category><![CDATA[Rosa Luxemburgo]]></category>
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					<description><![CDATA[Taller propiciado por la Fundación Rosa Luxemburgo. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="http://www.marcha.org.ar/tag/ignacio-marchini/">Ignacio Marchini</a></span> | Fotos de <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="http://www.marcha.org.ar/tag/laura-salome-canteros/">Laura Salomé Canteros</a></span> *<br />
</strong></p>
<p><em>Se lanzó el primero de los talleres sobre la emblemática figura de Rosa Luxemburgo, una de las marxistas revolucionarias más importantes del Siglo XX </em><em>a</em><em> 100 años de su asesinato, propiciado por la Fundación Rosa Luxemburgo. La vigencia de su pensamiento, su compromiso férreo a la causa revolucionaria y la agudeza de su análisis se vuelven imprescindibles en tiempos de oscurantismo neoliberal en América Latina y el mundo.</em></p>
<p>El primero de los talleres se desarrolló en la sede que la Fundación Rosa Luxemburgo tiene en la Ciudad de Buenos Aires. La apertura estuvo a cargo de Elis Soldatelli, quien comentó que éste forma parte de una serie de talleres que la Fundación tiene planificado brindar en otras provincias de la Argentina y en los países vecinos de Chile y Uruguay. También recordó la presentación realizada una semana antes del libro <em>Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política. Una lectura desde América Latina </em>-escrito por Hernán Ouviña, uno de los expositores del taller-, producto de un trabajo conjunto de la Fundación, la editorial argentina El Colectivo y la editorial chilena Quimantú.</p>
<p><strong>Su forma de ver el mundo</strong></p>
<p>“Rosa Luxemburgo vivió un tiempo de guerras y revoluciones. Quizás las dos perspectivas que marcaron su forma de ver el mundo”, introdujo la periodista feminista y educadora popular Claudia Korol, quien junto a Hernán Ouviña, educador popular y politólogo, y Verónica Gago, investigadora del CONICET, estuvieron al frente del taller “Rosa en los debates socialistas y feministas”, el primero de varios encuentros que buscan recuperar y revalorizar su pensamiento, en vista a los desafíos actuales que plantea la avanzada conservadora en América Latina.</p>
<p>Para comprender su línea política, vale la pena recorrer algunos de los hitos de la vida de quien terminaría siendo una figura clave del marxismo alemán. Rosa Luxemburgo nació en Zamość, en la Polonia ocupada por el Imperio Ruso, el 5 de marzo de 1871, a días de la Comuna de París, ese breve experimento socialista. Un dato que siempre le llamó particularmente la atención a Claudia Korol, ya que “un día antes de ser asesinada, ella vuelve a pensar en la Comuna de París. Hay algo que siempre la llevó a reflexionar sobre las revoluciones y sobre la derrota”.</p>
<p>En ese texto Rosa reflexiona principalmente sobre la derrota de la Revolución Alemana, pero se refiere al movimiento insurreccional parisino: “¿Cómo no pensar aquí en la borrachera de victoria de la jauría que impuso el orden en París, en la bacanal de la burguesía sobre los cadáveres de los luchadores de la Comuna?”. Completamente actual, si pensamos en las ofensivas del fascismo de estos días: cobardes en la derrota, valientes en la violencia contra sus pueblos.</p>
<p>La actitud frente a la derrota es clave en el pensamiento de Rosa. Apenas vencidos, reflexiona sobre las causas que frustraron el proyecto revolucionario. ¿Un error de la dirigencia? ¿Mal timing político? Un ejercicio difícil para las izquierdas: poder leer y asumir la derrota, no para buscar las culpas, sino para reformular las estrategias y las tácticas y revivir la llama del impulso revolucionario.</p>
<p><strong>Una mujer que tomaba partido</strong></p>
<p>Rosa vivió y participó de procesos históricos de enorme relevancia política: la Primera Guerra Mundial, las dos Revoluciones Rusas (1905 y 1917), la Revolución Alemana. Una vivencia que lejos estuvo de lo testimonial, sino que participó activamente de todos esos procesos. Una “mujer de partidos” como definió Korol, lejos de esa idea de “teórica del espontaneísmo” que se le suele adjudicar, generalmente con connotaciones despectivas. Participó de la Social Democracia del Reino de Polonia y Lituania, del Partido Obrero Social Demócrata Ruso dirigido por Lenin, del Partido Social Demócrata Alemán, de la Liga Espartaquista y fundó el Partido Comunista Alemán con sus compañeros y compañeras de siempre.</p>
<p>Nació y creció en la Polonia ocupada por Rusia. No le dejaban hablar su idioma natal, a lo que ella se negaba. Ejercía su rebeldía a temprana edad desde su lenguaje, desde su identidad. Algo que viven cotidianamente los pueblos originarios de nuestro continente. No sólo fue perseguida por el zarismo por su nacionalidad, sino que como judía, mujer, incluso coja, las múltiples opresiones del Capitalismo brutal atravesaron todas sus vivencias. Conoció los pogromos en la cuadra misma donde vivía en Varsovia, las persecuciones a judíos y polacos. Haber experimentado en carne propia la xenofobia y la misoginia forma parte indisoluble de su postura contestataria contra las violencias del fascismo.</p>
<p>Para Claudia Korol, es clave también reflexionar sobre la organización de las mujeres al interior del partido. Hay un debate sobre si Rosa era feminista o no. ¿Por qué no había un espacio diferenciado de mujeres dentro del partido? “Rosa desconfiaba de sus compañeros del Partido Alemán. Temía que buscaran ponerla en un lugarcito del cual no pudiera salir. Pero, al mismo tiempo, colaboró siempre con Clara Zetkin en todas las actividades que ella le propuso en relación a la organización de las mujeres. En sus cartas se puede ver que son una pareja política, una lucha conjunta sobre las reivindicaciones de las mujeres”, ejemplificó la periodista. Algo que evidencia esta diferencia de la visión de las mujeres es su oposición férrea a la guerra y al creciente militarismo, a diferencia de los compañeros varones de la social democracia alemana.</p>
<p>Otro de los expositores fue Hernán Ouviña, politólogo y docente de la UBA, y autor del libro sobre Rosa Luxemburgo, quien dijo: “Me alegro de que podamos juntarnos a rememorar no su asesinato, sino la vida de Rosa, con la convicción de que estos espacios son fundamentales”.</p>
<p>El eje de la exposición de Ouviña estuvo centrado en desmontar los lugares comunes sobre la trayectoria política de Rosa. “Todavía se sigue diciendo que Rosa era espontaneísta, en clave de que no creía en ningún tipo de organización. Como ya dijo Claudia, nada más lejos de eso. Más que mujer de partido, era una mujer que tomaba partido. La dinámica pluriorganizativa no era incompatible para Rosa. Se podía militar en un sindicato y en un espacio de mujeres. Se podía abogar por el internacionalismo y a la vez generar un reagrupamiento desde abajo a partir de los consejos de obreros y los soviets en Rusia. No creía en formatos unívocos, sino que la propia experiencia gestaba las formas de organización”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-43397" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/02/La-Rosa-2-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/02/La-Rosa-2-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/02/La-Rosa-2.jpg 640w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p>El luxemburguismo sigue siendo en varios espacios un epíteto peyorativo: anti organizativo, centrado únicamente en los y las obreras. Poco acorde al planteo de Rosa. Ella se abocaba a encontrar las dinámicas posibles que articulen el espontaneísmo de las masas y la gestación de espacios organizativos, ni sectarios ni pragmáticos. “La cuestión organizativa es clave en el pensamiento de Rosa. Retomar los formatos de organización alemana durante la revolución no como fracasos, sino como modelos derrotados o eclipsados”, puntualizó el politólogo.</p>
<p>La propuesta del formato organizativo de Rosa fue alternativo al formato marxista-leninista, esquematizado claramente en <em>¿Qué hacer?</em>, uno de los tratados políticos más importantes de Lenin. La revolucionaria polaca, incomodando a las izquierdas, propuso salidas alternativas a la forma de articular los partidos, en escritos como <em>Problemas organizativos de la socialdemocracia rusa</em>. “Ese texto es clave para pensar lo que pasa en América Latina. Primero porque plantea que la organización no es anterior a las luchas populares, sino que es producto genuino de ellas”, desarrolló Ouviña.</p>
<p>El esquema organizativo de Rosa tiene varias aristas. Para empezar, pensarla como un proceso y no como algo esquemático  y rígido. Debe ser cambiante y en permanente movimiento, en intrínseca relación con la coyuntura y la correlación de fuerzas. Cada realidad específica genera formas específicas de organización. Otro punto importante es que el protagonismo es popular y el partido debe ser democrático y participativo. No debe ser el comité central quien elabora la estrategia y manda a ejecutar a las bases. “Prefiero equivocarme con las masas y con su espontaneidad que acertar con el comité central más infalible”, recordó el docente de la UBA como una frase ejemplificadora del pensamiento de Rosa.</p>
<p>La repartición de tareas y roles es otro aspecto importante de su esquema. “¿En qué medida replicamos la división del trabajo capitalista en nuestras organizaciones?”, trajo a colación Ouviña, una vieja pregunta de la teórica marxista. “Es la diferencia central entre concepción y ejecución, un formato clásico de la fábrica burguesa. Muchas veces hemos replicado ese formato en organizaciones de izquierda. Es una polémica fraterna, sí, pero ardua, que mantiene con Lenin y con la socialdemocracia alemana, donde el nivel de burocratización era mayúsculo”, desarrolló el intelectual.</p>
<p><strong>La revolución en el horizonte</strong></p>
<p>El cierre de la parte expositiva del taller estuvo a cargo de Verónica Gago, investigadora feminista del CONICET. Para ella, hay tres ejes del método de Rosa que es necesario resaltar: “En primer lugar, relacionado a su forma de exposición, es la educación popular sumada a la agitación. Es una perspectiva que es a la vez analítica e insubordinada. El segundo punto es su análisis internacionalista de todos los fenómenos mundiales. Pensando en el movimiento feminista moderno, este es un aspecto clave. ¿Qué quiere decir un feminismo internacionalista hoy en día? Por último, algo que ya rescataron Claudia y Hernán, es el papel de la autorreflexión sobre errores y derrotas. Una dinámica que tensa entre la praxis y los hallazgos teóricos”.</p>
<p>“Cada huelga contiene un pensamiento político”, fue la frase talismán de Rosa que sirvió como disparador para la investigadora para pensar la función de la huelga, tanto a nivel del movimiento obrero en general como de los feminismos en particular. “Ella diciendo eso explica que a cada quien en su época le toca desplegar el pensamiento político que tiene una huelga. Esto la aleja de un tecnicismo y a la vez denuncia el materialismo policial de los sindicatos, los encargados de decir quien tiene la prerrogativa de convocarla”. La huelga se vuelve así ni automática ni fija, sino a ser reinventada en cada momento histórico.</p>
<p>La huelga es un proceso político, no un acontecimiento de un día, un impasse para negociar las condiciones de retorno a la dinámica laboral. “La huelga siempre es un cuerpo vivo” decía Rosa, no una ecuación matemática. Son múltiples los factores a detectar y cómo se entrelazan: económicos, políticos, materiales, incluso psíquicos. Para Gago, “es necesario pensarla hoy en día en clave feminista. ¿Qué significa para nosotras parar en nuestros espacios laborales? No es lo mismo si trabajás <em>freelance</em>, si sos ama de casa, si estás desocupada. No es un mero tecnicismo”.</p>
<p>La crítica a la guerra fue central en la vida política de Rosa. Pensándolo en relación a los movimientos sociales y la guerra contra las mujeres y los cuerpos feminizados, la investigadora se planteó: “¿En relación a qué tipo de insubordinación y autonomía de esos cuerpos-territorios se plantea la ofensiva de la guerra? Eso nos permite poner otra lógica histórica a por qué la guerra se hace presente en ciertos momentos de la ofensiva del Capitalismo”.</p>
<p>Eso lleva a pensar la dimensión del Imperialismo, en vínculo con la guerra y, teniendo en cuenta el libro de Rosa <em>La acumulación del Capital</em>, cómo se territorializa la teoría del valor. “Ella explica que el Capital tiene que correr constantemente los límites y las fronteras, valorizando nuevos espacios de colonialización”, desarrolló Gago. “No puede haber teoría del valor en abstracto: qué cuerpos, qué recursos, qué territorios son necesarios para que el Capital efectivamente pueda desplazar los límites de la globalización”, puntualizó.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-43398" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/02/La-Rosa-3-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/02/La-Rosa-3-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/02/La-Rosa-3.jpg 640w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p>Lo último que destacó la investigadora feminista fue la “realpolitik revolucionaria”. Dos términos que suelen aparecer disociados: la lectura de lo posible, la agudeza para moverse en la coyuntura, para el pragmatismo, separado de la filosofía política. Rosa los aúna. “Ella en un momento pasa de su célebre frase ‘Reforma o Revolución’ a ‘Reforma y Revolución’”, explicó Gago. Así lo formula en 1903, en el 20 aniversario de la muerte de Marx: “sólo después de Marx, y por él, hay una política socialista de los trabajadores que al mismo tiempo, y en el pleno sentido de las palabras, es realpolitik revolucionaria”.</p>
<p>La última hora del taller estuvo destinada al trabajo en grupos, donde se debatieron algunas de las ideas que surgieron de las exposiciones. ¿Cómo se construye un feminismo marxista y clasista? ¿Cómo pensar la derrota, aún mientras se experimenta, para reformular las prácticas y no volverlo un regodeo auto inculpatorio? Los y las participantes también reflexionaron sobre la autocrítica de las izquierdas, la multiplicidad de formas organizativas y la transformación en los barrios populares.</p>
<p>Quizás lo más relevante, en el contexto actual de retroceso y derrota política de los gobiernos populares, es preguntarse, como decía Gago, qué significa que la determinación de la situación de crisis depende de prácticas concretas. ¿Cómo pensar la Revolución no como objetivo final, allá a lo lejos, sino como un esquema operativo, el aquí y ahora, teniendo siempre presente el horizonte de la Revolución?</p>
<p><strong>* Nota publicada originalmente en <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="https://rosaluxspba.org/es/rosa-luxemburgo-fui-soy-y-sere/">Fundación Rosa Luxemburgo.</a></span></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/rosa-luxemburgo-fui-soy-y-sere/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>“Lo que nos acercó a Rosa fue una sospecha”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/lo-que-nos-acerco-rosa-fue-una-sospecha/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Jan 2019 12:43:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[Presentación de libro sobre Rosa Luxemburgo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="http://www.marcha.org.ar/tag/ignacio-marchini/">Ignacio Marchini</a></span> | Fotos: Julieta Lopresto Palermo</strong></p>
<p><em>A 100 años del asesinato de Rosa Luxemburgo, la Fundación Rosa Luxemburgo, junto con las editoriales El Colectivo (Argentina) y Quimantú (Chile), presentaron el libro “Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política. Una lectura desde América Latina”. El autor Hernán Ouviña, politólogo y docente de la UBA, y Claudia Korol, periodista y educadora popular, estuvieron presentes para hablar sobre el libro y rememorar a una de las más importantes revolucionarias marxistas del siglo XX.</em></p>
<p>Rosa Luxemburgo es una figura ineludible de las revoluciones de principio del Siglo XX. Una referente izquierdista, que abogaba por el protagonismo popular en las calles, que criticaba sin medias tintas a la vieja guardia social demócrata alemana. “Mocosa, cómo me decís eso, podría ser tu padre o tu abuelo”, le dijeron más de una discusión con sus colegas, cuando apenas tenía veinti tantos años.</p>
<p>Hoy parece natural, producto del protagonismo cada vez mayor del movimiento de mujeres y disidencias sexuales, pero a finales del siglo XIX, en una Polonia ocupada (de la cual escapa fugándose de la policía zarista), el significado de una mujer judía, polaca y migrante que luchaba contra todas esas opresiones era mayúsculo. Tuvo que casarse con el hijo de una familia amiga para poder obtener la nacionalidad alemana. No para ella, sino para poder militar más tranquila sin ser expulsada.</p>
<p>Es por eso que a 100 años del femicidio de Rosa Luxemburgo (que hoy es posible caracterizar así debido al ensañamiento brutal y la misoginia con que fue asesinada por esos soldados de ultraderecha), las editoriales El Colectivo y Quimantú trabajaron con el educador popular y politólogo Hernán Ouviña y el ilustrador Óscar González “Guache” para darle vida a este libro. Además, la Fundación Rosa Luxemburgo decidió apoyar la publicación para &#8220;recuperar su pensamiento y su acción&#8221;. O como dijo Elisangela Soldatelli, directora de la oficina en Buenos Aires, en la apertura de la actividad, &#8220;nos valemos de su confianza en la construcción de una opción socialista que no abandone el internacionalismo&#8221;, con el objetivo de &#8220;ampliar el conocimiento sobre Rosa Luxemburgo en el Cono Sur para fortalecer espacios de formación y reflexión&#8221;.</p>
<p>En esta búsqueda de apropiación colectiva de la figura y los saberes de Rosa, las voces de intercambio iban y volvían en Comuna Cero, el espacio donde se realizó la presentación del libro. Para Blanca Fernández, integrante de la editorial El Colectivo, el motivo que los y las llevo a editarlo fueque “el pensamiento político y praxis militante de esta luchadora social no han sido suficientemente difundidos, no sólo en espacios académicos y políticos, sino incluso dentro de la militancia social. Forma parte del proyecto que asumimos como editorial la publicación de materiales de divulgación que se atrevan a abordar debates profundos que atraviesan nuestras izquierdas”.</p>
<p>Otra de las allí presentes para reivindicar la figura de Rosa fue Claudia Korol, educadora popular del colectivo Pañuelos en Rebeldía y periodista. Para Korol, la obra de Rosa no pierde vigencia y, en esta época de franco retroceso en materia de derechos y de avance del neoliberalismo en toda la región, es necesario “recuperarla, conocerla, discutirla, pensarla críticamente como lo hace Hernán. Desde este tiempo, este continente, desde nuestras luchas y desafíos”.</p>
<p>La vigencia del pensamiento luxemburguista es notable. El debate de reforma o revolución sigue siendo actual. No de manera dogmática. Para la educadora “tiene que ser a la luz de las revoluciones que hemos conocido y ver qué funcionó y qué no, con todo lo duro que eso puede ser. Viendo hoy en día la crisis de tantos proyectos, como lo que pasa en Nicaragua, nos habla en términos de derrota del proyecto revolucionario. Esa idea que hemos amado de la revolución sandinista se ha quedado en el camino”. Si pensamos en momentos políticos actuales, en la polémica que ella sostiene con la socialdemocracia alemana, en pleno auge en ese entonces, Rosa advierte que el oportunismo abre camino al fascismo. El oportunismo de la social democracia lleva a un acuerdo con la derecha nacionalista, promotores de la guerra, que abrió el camino al fascismo en Europa. ¿No será posible extrapolar esa conclusión al momento actual latinoamericano?</p>
<p>En relación al libro, para la periodista “es muy importante la lectura que hace Hernán de Rosa desde tres miradas, más allá de la mirada anticapitalista y marxista: la mirada desde los pueblos colonizados, esa Rosa polaca que tenía que hablar en la lengua que le imponía el Imperio Ruso y no en su lengua natal; la mirada anti patriarcal y el vínculo que tuvo con sus compañeras Clara Zetkin, Alexandra Kollontai, ese grupo de mujeres referentas que organizaron al grupo de mujeres socialistas e internacionalistas contra la guerra, mientras los hombres votaban los presupuestos de guerra en el Congreso; y una tercera mirada que es su amor a la naturaleza. Ella tenía un vínculo con las plantas, los pájaros, que era muy profundo, como se ve en muchas de sus cartas. Tres miradas que cuando son radicales cuestionan profundamente el conjunto de opresiones del Capitalismo”.</p>
<p>&#8220;Apostamos a que esta publicación nos inspire a profundizar los debates en espacios de promoción de justicia social y de reivindicación de derechos, así como a superar los procesos de criminalización y de exclusión de las y los explotados&#8221;, agregó Soldatelli. Es que el pensamiento crítico es el que contribuye a reflexionar y gestar estrategias frente al fortalecimiento de los fundamentalismos políticos y religiosos que están promoviendo acciones para restringir el ejercicio de derechos conquistados en países de América Latina en los últimos años desde los movimientos populares.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-43120 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/01/DSC_2228-2-618x410.jpg" alt="" width="618" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/01/DSC_2228-2-618x410.jpg 618w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/01/DSC_2228-2-1024x680.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/01/DSC_2228-2-640x425.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/01/DSC_2228-2.jpg 1476w" sizes="(max-width: 618px) 100vw, 618px" /></p>
<p><strong>&#8220;Que florezcan nuevas Rosas es más urgente que nunca&#8221;</strong></p>
<p>El cierre del panel estuvo a cargo del propio autor Hernán Ouviña, politólogo, educador popular y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Su primera intervención tuvo que ver con los motivos que lo llevaron a aceptar el desafío de escribir un libro sobre una figura tan emblemática. “Nos acercamos a Rosa por una sospecha, sobre todo después del 2001. ¿Por qué no hay aún, en la debida medida, pueblos, organizaciones, movimientos que se autoproclamen luxemburguistas? ¿Por qué Rosa no aparece en el crisol de tradiciones?”.</p>
<p>Si pensamos en tres grandes ciclos de lucha revolucionaria, en Latinoamérica pero también en Europa, el primero de ellos la tiene a la propia Rosa como protagonista de la Revolución Alemana que, para el autor, “no fracasó, sino que fue cruentamente derrotada porque era un proceso infinitamente más complejo lograrla en esa Alemania donde la clase trabajadora estaba mucho más integrada al Estado”. Por eso ella apelaba a la espontaneidad, para romper con el quietismo y la lógica burocrática de la socialdemocracia alemana y de los propios sindicatos.</p>
<p>El segundo ciclo, clave particularmente en nuestro continente, es la Revolución global de 1968. Es ese contexto que habilita una recuperación crítica de la propia Rosa. Hay infinidad de intelectuales, movimientos y organizaciones que a partir de los años 60 y 70, e incluso los 80, revitalizan la obra de Rosa. En el caso argentino, es a partir de 1969 que se empieza a difundir, a traducir, a publicar, infinidad de textos de Rosa y no es casual. Así lo explicó Ouviña: “hay un hito que es el Cordobazo. Una rebelión espontánea en la clave luxemburguista que implica una huelga política de masas en contra de un régimen profundamente autoritario que desconcierta hasta a los más experimentados dirigentes políticos y sindicales. La productividad de Rosa en ese contexto es mayúscula para discutir con las viejas burocracias sindicales de aquel entonces”. Si pensamos en el resto de Latinoamérica, están los casos de la rebelión popular juvenil en México y un personaje como José Revueltas que piensa el espartaquismo como estrategia política o Mario Pedrosa en Brasil.</p>
<p>En relación el tercer ciclo, el autor puntualizó que “muchos y muchas de las que estamos acá somos parte de ese tercer ciclo que revitaliza a Rosa. El ciclo de resistencias contra el neoliberalismo pero también contra el Patriarcado, el colonialismo y el Capitalismo que se inicia en los años 90, también con una rebelión espontánea en clave luxemburguista como es el Caracazo en 1989. Pero también las tomas de tierras del Movimiento Sin Tierra en Brasil (MST), los zapatistas en México, los pueblos indígenas en la región andina. Y por supuesto, diciembre de 2001 en Argentina”.</p>
<p>A Rosa hay que traerla al presente desde esa integralidad. Muchas veces se la disocia de sus aristas más incomodas. Se habla de cómo amaba a los animales pero se disocia esa perspectiva de la lucha anticapitalista. Hay que pensar desde una categoría que era clave para ella que era la totalidad. ¿Cómo pensamos desde la totalidad para romper con el androcentrismo, para romper con la lógica del despojo? ¿Cómo pensamos la relación centro-periferia? Rosa trata de desmontar el eurocentrismo. Es una de las primeras que tiene la osadía de criticar al propio Marx y decir “este esquema, inconcluso en <em>El Capital</em>, es un esquema que sólo concibe capitalistas y obreros”. Pero, ¿qué pasa con los pueblos indígenas, con el campesinado, con las economías naturales? ¿Qué pasa con el grueso del planeta que está siendo subyugado, no simplemente en la clave de la acumulación originaria, sino a partir de la acumulación por despojo que es un proceso permanente que padecen los pueblos del sur global?</p>
<p>Rosa nos invita a pensar un marxismo distante de todo dogmatismo. Una de las tantas referencias que nos permite entender que sólo se es un buen marxista o una buena marxista si no se es sólo marxista. Si podemos nutrirnos de otras tradiciones, otras cosmovisiones. No es algo residual, es algo que hace pensar la Revolución desde la vida cotidiana, como proponía ella.</p>
<p>Un eje transversal al libro es el del socialismo como alternativa civilizatoria. Una opción que atreviese todo el globo es más urgente que nunca. Hoy que resurgen los nacionalismos, las lógicas xenófobas, la violencia patriarcal. Según Ouviña, “revitalizar a Rosa implica pensarnos desde la plurinacionalidad, algo también olvidado pero que en ella es muy importante. Si queremos pensar en una sociedad pos extractivista, que luche contra el Patriarcado, en contra de la guerra contra las mujeres y los jóvenes, es necesario un socialismo donde quepan muchos socialismos. Un socialismo ecoambiental, un socialismo despatriarcalizado, antiburocrático, libertario. Un socialismo del buen vivir”.</p>
<p>En una de sus cartas a una de sus compañeras y amigas, ella plantea el problema de la muerte que para ella se avecinaba. El autor retomó algunas de esas líneas para concluir su exposición: “En esa carta le dice a Matilde, &#8216;en mi tumba, como en mi vida, no habrá nunca frases rimbombantes. Sobre mi lápida, habrá solamente dos sílabas: zvi, zvi. Este es el canto del herrerillo que yo sé imitar con tanta perfección que logro que acudan inmediatamente. En ese zvi, zvi se oye, desde hace unos días, un pequeño trino, una minúscula voz de pecho. ¿Saben lo que eso significa? Es la primera manifestación de la primavera. A pesar de la nieve, de las heladas y la soledad, los herrerillos y yo creemos en la próxima primavera&#8217;. Quizás tarde un poco más pero la primavera y la apuesta por esa necesidad de que florezcan nuevas Rosas es más urgente que nunca”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/lo-que-nos-acerco-rosa-fue-una-sospecha/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Las revoluciones de Rosa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jan 2018 14:42:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[claudia korol]]></category>
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		<category><![CDATA[Revolución Rusa]]></category>
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					<description><![CDATA[Un asesinato, un aniversario, una revolución]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="_2cuy _3dgx _2vxa"></div>
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<p><strong> Por Claudia Korol</strong></p>
<p><em>Un 15 de enero pero de 1919, Rosa Luxemburgo fue asesinada. El recuerdo y el presente a través de unas palabras: &#8220;Mujeres apasionadas, rebeldes frente a la sociedad en la que vivieron y forjaron sus luchas, pero también frente a los mandatos de sus partidos e incluso de sus compañeros revolucionarios&#8221;.</em></p>
<p><em>“La revolución es magnífica. ¡Todo lo demás es un disparate!”. 1905</em></p>
<p>Escribo estas notas cuando se está cumpliendo un siglo de la Revolución Rusa, una obra colectiva conmovedora, desbordante e impetuosa, que marcó el siglo 20, tanto por la vitalidad de su realización -que confirmó a los ojos de los pueblos que es posible salirse del desorden mundial capitalista y crear una nueva manera de organizar las relaciones sociales, políticas, económicas, culturales, en una perspectiva socialista-, como por su degradación y derrumbe -que nos enseñó que las obras humanas no siguen un curso progresivo, determinado objetiva e inequívocamente por leyes invisibles, y que si la marea humana y las organizaciones revolucionarias que la impulsan se detienen o extravían el camino, podemos sufrir gigantescas derrotas-.</p>
<p>Escribo estas notas pensando especialmente en las mujeres revolucionarias silenciadas, invisibilizadas, negadas, combatidas, o reconocidas -desconocidas- en la segunda línea de la historia. Mujeres que entregaron todo su aliento, su alma, su cuerpo, su vida, para empujar a las variadas revoluciones anticapitalistas, anticoloniales, antipatriarcales sucedidas desde entonces, con el objetivo de que las mismas llegaran más allá de los límites de un pensamiento positivista, determinista, mecánico, dogmático, cosificador de las relaciones sociales e interpersonales, y más allá de los límites políticos, burocráticos, de las sociedades basadas en el control y el mando. Mujeres apasionadas, rebeldes frente a la sociedad en la que vivieron y forjaron sus luchas, pero también frente a los mandatos de sus partidos e incluso de sus compañeros revolucionarios.</p>
<p>Pensar en esas mujeres –Clara Zetkin, Alexandra Kollontai, Rosa Luxemburgo, entre otras compañeras que abrieron caminos para todas en los comienzos del siglo 20-, nos exige conocer críticamente sus aportes a la difusión de las ideas sobre la necesidad de la “revolución”, en un mundo donde lo que se imponía era el disparate inhumano del fascismo, sus contribuciones a los debates sobre el “socialismo” como propuesta civilizatoria y humanista ante el crecimiento de la crueldad y la barbarie capitalista (“socialismo o barbarie” proclamó Rosa), su teoría y práctica del internacionalismo, en un tiempo en que se expandía un nacionalismo estrecho, guerrerista y racista, su activismo en la defensa de la paz ante la guerra imperialista, cuando muchas de las organizaciones que se decían socialistas claudicaron y terminaron avalando las políticas de guerra.</p>
<p>A partir de este diálogo con nuestras ancestras, podemos sentir la íntima relación de las mujeres socialistas, de las feministas, de las protagonistas de las revoluciones del siglo XX y el siglo XXI, con la vida misma. No estamos hablando de un “determinismo biológico”, sino de una experiencia profunda, en la que la participación de las mujeres en la política está marcado no por cálculos de costo-beneficio tan propios de la política de mercado, ni por el deseo de una “carrera política” que compita con otras “profesiones liberales” posibles, sino del impulso de proyectar el ejercicio de creación de la vida, más allá de la biografía personal.</p>
<p>Conocer cada una de sus vidas, y las relaciones amorosas entre ellas, es comprender que adelantaron con su ejemplo el pensamiento feminista de que “lo personal es político”, rompiendo los modelos establecidos y esperados de comportamiento, los mandatos culturales y políticos de ese tiempo. En esa perspectiva, nos acercamos a la experiencia de Rosa Luxemburgo, no como mujer al margen de la historia, sino como parte de un cuerpo colectivo enamorado y revolucionario en el que ese conjunto de mujeres talló su experiencia.<br />
“O vamos hacia el socialismo, o regresamos a la barbarie”. 1916</p>
<p>Rosa fue una mujer valiente, libertaria, firme, tierna, que entregó su vida a luchar por la revolución, con alegría, entusiasmo, con deseo de cambiar al mundo. No “dio su vida” en el momento en el que enfrentó con entereza el crimen con el que la socialdemocracia quiso acallarla. La dio cada día desde el momento en que se comprometió con la lucha revolucionaria, en la Polonia en la que nació, el 5 de marzo de 1871, el mismo año en el que se levantaba la<br />
Comuna de París.</p>
<p>Rosa fue protagonista de varias revoluciones, Nos referimos no sólo a las que contabiliza la historia: las dos revoluciones rusas (1905 y 1917), y la revolución alemana (1918-1919), sino también a sus revoluciones personales, y a las revoluciones del pensamiento que promovió como mujer práctica y teórica a la vez. Rosa desafió al dogmatismo, defendiendo al marxismo de esa amenaza de sedación de las pasiones y de la acción revolucionaria. Rosa desafió al machismo dentro de los muchos partidos en los que intervino de manera destacada (Proletariat, en Polonia, el Partido Socialista Polaco –PSP-, la Social-Democracia del Reino de Polonia –SDKP- rebautizado después como Social-Democracia del Reino de Polonia y Lituania –SDKPiL-, el Partido Social Demócrata de Alemania –SPD-, el Grupo Espartaco, el Partido Comunista Alemán –PCA-, y en su interacción con el Partido Bolchevique (POSDR) de Lenin, y la Internacional Comunista. Nacida en Zamosc, Polonia, Rosa trascendió su lugar de origen en su experiencia revolucionaria, migrante, moviéndose con la brújula dirigida siempre hacia los lugares donde veía germinar brotes de revoluciones, haciendo del internacionalismo una raíz y la única frontera. Como mujer judía que vivió desde pequeña los progroms y el racismo, se emparentó con la denuncia de todos los modos de opresión y de violencia, sin hacer sin embargo de la identidad un cerco para sus modos de pensar el mundo y de sentirse en él.<br />
Rosa Luxemburgo estudió economía en la Universidad de Zurich, por ser la única que en ese tiempo permitía el estudio a las mujeres, aunque prefería estudiar botánica y construyó de manera autodidacta un herbario donde daba cuenta de su observación y encuentro en la naturaleza. Rosa hizo aportes a la teoría económica marxista, en sus estudios sobre la acumulación del capital, e hizo aportes insuficientemente estudiados a la pedagogía revolucionaria, en sus clases en la escuela de formación del PSD.</p>
<p>Rosa entregaba generosamente su tiempo a la revolución, aunque disfrutaba de cada minuto “ganado” para dialogar con los pájaros, para pintar en un campo, para soñar con un hijo –negado por su compañero Leo Jogiches con el argumento de la entrega completa a la revolución-, para vivir varios amores, para cultivar intensas amistades. Rosa, que vivió con ímpetu el amor hacia Jogiches, no aceptó sin embargo el chantaje emocional con el que pretendió subordinarla a sus criterios e intereses, y se atrevió a enamorarse una y otra vez, rompiendo las convenciones sobre “la familia” presentes en las direcciones partidarias, osando inclusive amar a Kostia Zetkin, el hijo de su amiga Clara, 23 años más joven que ella. Un escándalo para un socialismo conservador, en el que la familia era un factor de disciplinamiento altamente patriarcal. Rosa Luxemburgo, la mujer de las muchas revoluciones, revolucionó a las organizaciones que creaba y a las que llegaba, alborotando su propia vida y la de quienes la rodeaban, sin renunciar al deseo ni a la felicidad.</p>
<p>José Carlos Mariátegui, marxista originario de Nuestra América, que desde su experiencia del Perú indoamericano tenía conciencia del lugar del mito y de las pasiones en la creación revolucionaria de los pueblos, escribió en clave de despedida a Rosa, frente a los muchos ataques que recibía por su irreverencia antidogmática: “¿Y en Rosa Luxemburgo acaso no se unimisman a toda hora la combatiente y la artista? ¿Quién entre los profesores de Henry De Man admira, vive con más plenitud e intensidad de idea y creación? Vendrá un tiempo en que, a despecho de los engreídos catedráticos que acaparan hoy la representación oficial de la cultura, la asombrosa mujer que escribió desde la prisión esas maravillosas cartas a Luisa Kautsky, despertará la misma devoción y encontrará el mismo reconocimiento que una Teresa de Avila. Espíritu más filosófico y moderno que toda la caterva pedante que la ignora –activo y contemplativo al mismo tiempo- puso en el poema trágico de su existencia el heroísmo, la belleza, la agonía y el gozo, que no enseña ninguna escuela de la sabiduría”.</p>
<p>Con esa Rosa dialogamos, un siglo después de que la socialdemocracia alemana diera la orden de asesinarla, como anuncio de los “tiempos oscuros” que seguirían, marcados por el ascenso del fascismo.<br />
“Libertad solamente para los partidarios del gobierno, solamente para los miembros de un partido –por más numerosos que sean, no es libertad. Libertad es siempre libertad de quien piensa de modo diferente”.<br />
¿Por que sentimos necesario recordar a Rosa Luxemburgo, después de tantas muertes, después de tantos cuerpos arrojados a los ríos y a los canales, después de tantas desapariciones que nos hicieron y nos hacen, en la búsqueda por desaparecer nuestros sueños y nuestras luchas?</p>
<p>¿Por qué es necesario pensar a Rosa, con un siglo y un océano de distancia entre sus revoluciones y las nuestras? ¿Cómo hacer de su memoria no un ritual, no una efemérides, no un gesto testimonial, sino un grito desgarrador, movilizante, que nos haga temblar de rabia y de deseo de continuar esa lucha, aprendiendo de las duras lecciones que vamos recibiendo? Un aspecto transgresor de su pensamiento, es que Rosa no hizo de las contradicciones políticas juegos de palabras dicotómicas, que disociaran las posibilidades de la lucha socialista. Frente a los debates sobre reforma o revolución, ella afirmó: reformas y revolución. Frente a los debates sobre lucha parlamentaria o lucha insurreccional, ella afirmó: lucha parlamentaria y lucha insurreccional. En los debates sobre la organización política: partido de cuadros y de masas. Al mismo tiempo supo que en esas tensiones habría que jugar el partido fundamental en un lugar preciso: el de la revolución socialista. Nunca pensó que el juego fuera sencillo ni que la victoria fuera inmediata. Sabía que derrotas y victorias son parte de nuestro andar. Jugando en el terreno propicio de las revoluciones, no temió la polémica -por más reconocidos que fueran sus interlocutores-. Defender la revolución no es adular a sus profetas y líderes, sino dialogar con ellos/as, pensar los límites, afirmar sus aciertos, y atreverse a explorar otras posibilidades, si se siente que la lucha revolucionaria va quedando atrapada en una encerrona política o ideológica.</p>
<p>Por estas y varias razones más, entre las que no es menor su audacia para pensar críticamente las amenazas que la Revolución Rusa llevaba en sus propias lógicas fundacionales, socialistas y feministas tenemos en Rosa a una compañera que aún camina entre nosotras. Cojea al caminar desde sus cinco años, pero no se le nota el dolor cuando nos incita a superar los obstáculos y a desafiar los tiempos oscuros, a no conformarnos con las palabras de orden.<br />
En el escrito que hizo un día antes de ser asesinada, respirando la derrota brutal de la revolución espartaquista decía: “¡El orden reina en Varsovia!”, “¡El orden reina en París!”, “¡El orden reina en Berlín!”, esto es lo que proclaman los guardianes del “orden” cada medio siglo de un centro a otro de la lucha histórico-mundial. Y esos eufóricos “vencedores” no se percatan de que un “orden” que periódicamente ha de ser mantenido con esas carnicerías sangrientas marcha ineluctablemente hacia su fin”. Los mandamases del orden odiaban la figura pequeñita de Rosa Luxemburgo. Temían a su palabra y a su acción, a su energía y a su coraje. Por eso tenían que completar el orden de Berlín, con su asesinato y el de su compañero, Karl Liebnecht. Los continuadores del esclavo Espartaco, seguían rebelándose abiertamente contra la esclavitud. Y el ejemplo era y sigue siendo peligroso. Decía en el mismo escrito: “En Alemania hemos tenido, a lo largo de cuatro decenios, sonoras “victorias” parlamentarias, íbamos precisamente de victoria en victoria. Y el resultado de todo ello fue, cuando llegó el día de la gran prueba histórica, cuando llegó el 4 de agosto de 1914, una aniquiladora derrota política y moral, un naufragio inaudito, una bancarrota sin precedentes. Las revoluciones, por el contrario, no nos han aportado hasta ahora sino graves derrotas, pero esas derrotas inevitables han ido acumulando una tras otra la necesaria garantía de que alcanzaremos la victoria final en el futuro. ¡Pero con una condición! Es necesario indagar en qué condiciones se han producido en cada caso las derrotas. La derrota, ¿ha sobrevenido porque la energía combativa de las masas se ha estrellado contra las barreras de unas condiciones históricas inmaduras o se ha debido a la tibieza, a la indecisión, a la debilidad interna que ha acabado paralizando la acción revolucionaria?”</p>
<p>Indagar las condiciones de la derrota, los errores de la acción revolucionaria, eso coloca a Rosa un paso adelante…. frente a quienes temen a la crítica y a la autocrítica como al juicio final. Pero es la condición, decía, para que puedan haber futuras victorias, mirar críticamente a la realidad y a nuestras acciones como parte de la misma.</p>
<p>Vuelvo al texto de Rosa: “¿Qué podemos decir de la derrota sufrida en esta llamada Semana de Espartaco? ¿Ha sido una derrota causada por el ímpetu de la energía revolucionaria chocando contra la inmadurez de la situación o se ha debido a las debilidades e indecisiones de nuestra acción? ¡Las dos cosas a la vez! El carácter doble de esta crisis, la contradicción entre la intervención ofensiva, llena de fuerza, decidida, de las masas berlinesas y la indecisión, las vacilaciones, la timidez de la dirección ha sido uno de los datos peculiares del más reciente episodio. La dirección ha fracasado. Pero la dirección puede y debe ser creada de nuevo por las masas y a partir de las masas. Las masas son lo decisivo, ellas son la roca sobre la que se basa la victoria final de la revolución. Las masas han estado a la altura, ellas han hecho de esta “derrota” una pieza más de esa serie de derrotas históricas que constituyen el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y por eso, del tronco de esta “derrota” florecerá la victoria futura”.</p>
<p>Imagino a Rosa abriendo el corazón para escribir estas palabras que la cuestionaban en primer lugar. “La dirección ha fracasado”. Después de todas las prisiones, después de sentir su cuerpo entumecido en los calabozos en los que pasó una gran parte de su vida. Después del dolor que le provocó la claudicación de la dirección de su partido votando en el parlamento los créditos de guerra. Después de sumarse a la revolución y de ser derrotada en ella. Después de rechazar la propuesta de sus compañeros de irse de Berlin, para cuidar su vida, Rosa miraba la derrota y escribía febrilmente sus primeras conclusiones. Pasaba de la pedagogía a la política y de la política a la pedagogía, como quien danza en todos los escenarios.</p>
<p>Sus últimas palabras, antes de ser asesinada fueron éstas, con las que terminó el escrito. “¡El orden reina en Berlín!” ¡esbirros estúpidos! Vuestro orden está edificado sobre arena. La revolución, mañana ya “se elevará de nuevo con estruendo hacia lo alto” y proclamará, para terror vuestro, entre sonido de trompetas: ¡Fui, soy y seré!”.<br />
Pienso que Rosa fue, es y será, mientras haya mujeres que hagamos de nuestras vidas un camino para que transiten los sueños de los pueblos, mientras haya mujeres que sigamos soñando y cambiando nuestras relaciones personales, y desafiemos las relaciones sociales de producción y reproducción de la vida, junto a los compañeros, que sepan serlo a la par, ni adelante ni atrás, caminando juntos.</p>
<p>Rosa es y será, y seremos con ella, finalmente, si logramos ante la adversidad, mantener la alegría, el buen humor, el encanto por la vida.</p>
<p>Siento que Rosa se burla con ternura de nuestros propios modos de celebrarla, cuando caemos en homenajes solemnes. A su compañera y amiga Mathilde, Rosa escribió desde la cárcel de Wronke: “Oh, Mathilde, ¿cuándo estaré de nuevo en Sudende contigo y Mimí (su gata), leyendo Goethe para las dos? Pero hoy quiero recitar de corazón un poema que me vino a la cabeza esta noche, sabrá Dios por qué. Es un poema de Conrad Ferdinan Meyer, el querido suizo (&#8230;) “estoy arrepentido, lo confieso compungido, de no haber sido tres veces más audaz”. Esta conclusión tú vas a ponerla en mi sepulcro&#8230; ¿Lo tomaste en serio Mathilde? ¡Qué! Tienes que reír de eso. En mi tumba, como en mi vida, no habrá frases grandilocuentes. Sobre la piedra de mi tumba deben aparecer apenas dos sílabas: zvi, zvi. Es el canto de los (pájaros) carboneros. Yo lo imito tan bien, que ellos vienen corriendo”.</p>
<p>El orden reina en Argentina, Rosa. Así dicen los escribas del poder mundial. Pero aquí estamos. Las mujeres. Los pueblos. Las revoluciones pendientes.</p>
<p>Fuimos, somos, y seremos. Desde nuestros cuerpos agredidos y desaparecidos, regresamos a todos los juegos de la vida y de la libertad.</p>
</div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-revoluciones-de-rosa/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Rosa Luxemburgo: de la educación popular a la (auto)formación de las masas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2017 03:03:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Berlín]]></category>
		<category><![CDATA[educación popular]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Ouviña]]></category>
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		<category><![CDATA[Rosa Luxemburgo]]></category>
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					<description><![CDATA[En otro aniversario de su muerte]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Hernán Ouvina</strong></p>
<p><em>En un nuevo aniversario de su muerte, ocurrida el 15 de enero de 1919, aprovechamos la efeméride para traer al presente a Rosa Luxemburgo, la marxista, educadora popular, política y militante. Una revolucionaria que nos sigue enseñando.</em></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Rosa Luxemburgo (1871-1919) fue una de las marxistas que, en tanto educadora popular, más esfuerzos destinó en favor de los procesos formativos como algo prioritario para la militancia. Paradójica y erróneamente, se la sigue caricaturizando como una “espontaneísta” que denostaba la teoría y la necesidad de la organización política, algo alejado por completo de su concepción revolucionaria. Desde sus primeros pasos como activista clandestina en su Polonia natal, hasta su destacado papel en el seno de la izquierda alemana y europea, siempre abogó por construir y dotar de centralidad a los espacios orgánicos y a los momentos del autoaprendizaje de las masas.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: left;" align="center"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">De hecho, al poco tiempo de sumarse a militar en Alemania es invitada a incorporarse en la escuela de formación del Partido Socialdemócrata por su experiencia en ese plano. Salvo en los diferentes interregnos que estuvo encarcelada, Rosa dedicó buena parte de su militancia diaria a esta tarea, a razón de cuatro veces por semana, desde 1907 hasta 1914 (momento en el que, como consecuencia de su agitación contra la guerra, sufrirá sucesivos y prolongados períodos de encierro en la cárcel). En los talleres y cursos que coordinaba por aquellos años, no permitía que se tomasen notas en el momento, ya que consideraba que era mejor que quienes asistían pudiesen seguir, sin interrupción y con la mayor atención posible, la dinámica de intercambio y exposición que orientaba a cada encuentro. <i>“Uno no quiere simplemente repetir”</i>, convertirse <i>“en un fonógrafo”</i>, sino <i>“recoger material fresco para cada nuevo curso, ampliar, cambiar, mejorar”</i>, que se fomente la discusión y <i>“un tratamiento profundo de la materia mediante preguntas y conversación”</i>, confesará en una de sus cartas.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Una parte sustancial de estas clases, en cuyos borradores Rosa trabajó para su publicación incluso durante los años que estuvo en la cárcel, fue editada póstumamente bajo el título de <i>Introducción a la economía política</i>, y vale la pena leer estos manuscritos porque no solamente desmitifica en ellos al pensamiento de los <i>“sabios burgueses”</i>, sino debido a que aborda de manera detallada -y hasta reivindica- las formas comunitarias de vida social existentes en la periferia del mundo capitalista, entre ellas las de los pueblos indígenas que aún perduran hoy en día en Nuestra América. Podemos imaginarnos lo que implicó que una mujer, polaca y judía ingrese como “profesora” en ese espacio construido y habitado casi de manera exclusiva por hombres, que además de subestimar la capacidad intelectual y política de las mujeres, en no pocas ocasiones reproducían los peores prejuicios antisemitas.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Hoy sabemos que la batalla de Rosa fue en varios frentes: contra el capitalismo como sistema de dominación múltiple, que además de intensificar la explotación de la clase trabajadora, exacerbaba el militarismo bélico y desplazaba su crisis hacia los países coloniales y la periferia global a través de la acumulación por despojo, pero también contra lo que Raya Dunayevskaya llamó “chauvinismo masculino”, que imbuía al propio partido en el que ella militaba, incluyendo a sus principales referentes teóricos y políticos, Karl Kautsky y August Bebel. Algunos de sus textos más disruptivos son producto de las querellas libradas contra las tendencias burocráticas al interior de la organización, que subestimaban de manera simétrica la capacidad de lucha y autoconsciencia de las clases populares. Uno de sus primeros escritos <i>¿Reforma o revolución?,</i> constituye una brillante respuesta a las hipótesis reformistas de Eduard Bernstein, donde además explicita la centralidad del estudio y la discusión teórica: <i>“no se puede arrojar contra los obreros insulto más grosero ni calumnia más indigna </i>-dirá-<i> que la frase ‘las polémicas teóricas son sólo para académicos’”</i>. Es que para ella, como afirmará en una de sus cartas, <i>“el socialismo no es precisamente, un problema de cuchillo y tenedor, sino un movimiento de cultura, una grande y poderosa concepción del mundo”</i>, por lo que la disputa intelectual y la formación política tenían una relevancia ineludible.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Pero esto no significaba desmerecer las acciones militantes en la calle, sino por el contrario concebirlas, también, como profundamente formativas, en un ida y vuelta con la reflexión crítica. <i>Huelga de masas, partidos y sindicatos</i>, otro de sus libros más sugerentes, es un claro ejemplo de su concepción dialéctica de la realidad y del autoaprendizaje en torno a ella. A partir de la reconstrucción y análisis del proceso revolucionario vivido en Rusia en 1905, demuestra cómo la supuesta “espontaneidad” de las masas populares en las calles y barricadas de ese “bárbaro” país oriental, tenía mucho para enseñarle a la cómoda dirigencia socialdemócrata de Alemania e incluso al conjunto de Europa, respecto de cuál era el horizonte de lucha al que apuntar: <i>“un año de revolución ha dado al proletariado ruso esa ‘educación’ que treinta años de luchas parlamentarias y sindicales no pueden dar artificialmente al proletariado alemán”</i>, sentenciará en sus páginas más ardientes. Tal enfado generó este opúsculo escrito por Rosa, que la dirección de los adormecidos sindicatos alemanes decidirá destruir e incendiar la edición que esperaba ser difundida por esas tierras. Este texto en particular brinda una enseñanza vital en términos formativos, debido a que postula que la experiencia práctica, <i>el aprender haciendo</i>, resulta fundamental en el proceso autoeducativo de las masas en su caminar revolucionario.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">En el contexto del desencadenamiento de la primera guerra mundial, Rosa utilizará su pluma -bajo seudónimos varios- como arma de combate y polémica contra las fuerzas nacionalistas que instaban al intervencionismo militar alemán en el conflicto bélico y advertirá sobre una disyuntiva civilizatoria que pasará a la historia como consigna de las causas populares a nivel mundial: <i>“¡Socialismo o barbarie!”</i>. Pero también tendrá oportunidad de realizar una lectura crítica de los primeros momentos del proceso revolucionario vivido en la Rusia soviética de 1917. Escrito entre rejas, el manuscrito <i>Crítica de la Revolución Rusa</i> resulta un texto clave no solamente para todo proyecto de formación política en cuanto a su método de análisis y autocrítica fraterna desde el marxismo, sino porque en él se explicita la centralidad que este tipo de propuestas adquiere en la transición al socialismo, e incluso antes de él.<i> “El dominio de clase burgués </i>-dirá Rosa sin medias tintas- <i>no tenía necesidad de una instrucción y de una educación política de las masas populares, por lo menos más allá de ciertos límites muy estrechos. Para la dictadura proletaria, en cambio, ambas cosas constituyen el elemento vital, el aire, sin el cual no podría subsistir”</i>. En efecto, la nueva sociedad implica la participación activa y consciente del pueblo, razón por la cual <i>“la práctica socialista exige una completa transformación espiritual en las masas degradadas por siglo de dominación burguesa”.</i> De acuerdo a la militante espartaquista, <i>“la escuela misma de la vida pública, de la más ilimitada y amplia democracia, de la opinión pública”</i>, es lo que iba a permitir el avance hacia un socialismo no burocratizado ni autoritario. Por ello concluirá afirmando que <i>“la democracia socialista no comienza solamente en la tierra prometida”</i>, sino que debe prefigurarse en el presente, ensayarse como proyecto formativo de autogobierno cotidiano.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph; tab-stops: 198.0pt;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Incluso en los momentos más duros y adversos, Rosa no temió ejercitar de manera fraterna y honesta la autocrítica, en aras de evitar un desencuentro cada vez mayor entre libertad e igualdad, algo que vislumbraba como peligro en la Rusia soviética: <i>“La libertad sólo para los que apoyan al gobierno, sólo para los miembros de un partido (por numeroso que este sea) no es libertad en absoluto. La libertad es siempre libertad para el que piensa de manera diferente”</i>, se atrevió a advertirles de manera premonitoria a los camaradas bolcheviques en uno de los párrafos finales de su manuscrito, donde a la vez denuncia la falta de canales de participación real de las masas y la ausencia de debate público en torno a los principales problemas que aquejaban al proceso revolucionario. Sin embargo, sus propios compañeros espartaquistas la regañaron y le sugirieron no difundir el escrito producido por ella en la cárcel, por miedo a que le hiciera “el juego a la derecha”.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">A contrapelo, para Rosa el análisis autocrítico y (en caso de ser necesaria) la rectificación, constituían un ejercicio teórico-político ineludible, ya que según su convicción, flaco favor se le hace a los proyectos emancipatorios si la militancia se convierte en mera aplaudidora de sus virtudes y, <i>“haciendo de la necesidad virtud”</i>, omite sus contradicciones, ambigüedades, errores y flaquezas por temor a ser excomulgada o considerada “traidora”. Hay que asumirlo de una vez por todas: ausencia de reflexión crítica, estancamiento y dogmatización van de la mano, y de acuerdo a Rosa nos sumergen en un círculo vicioso del que es cada vez más difícil salir.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Por ello, además del ejercicio de la autocrítica como una responsabilidad ética de todo/a militante, para ella resultaba imperioso romper con dos flagelos que, de una u otra manera, tienden a permear a buena parte de las organizaciones de izquierda: <i>“recaer en la secta o precipitarse en el movimiento reformista burgués”</i>. Para superar ambos vicios que rascan donde ni pica, se requiere según Rosa establecer un nexo dialéctico entre, por un lado, las múltiples luchas cotidianas que despliegan las clases populares y, por el otro, el objetivo final de trastocamiento integral del capitalismo como sistema, de manera tal que cada una de esas resistencias, potenciadas entre sí, devengan mecanismos de ruptura y focos de contrapoder, que aporten al fortalecimiento de una visión estratégica global y reimpulsen, al mismo tiempo, aquellas exigencias y demandas parciales desde una perspectiva de largo aliento.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Esta es, en última instancia, la verdadera diferencia sustancial entre una perspectiva socialista y una de tipo reformista: mientras que la primera considera siempre las reivindicaciones inmediatas y las conquistas parciales en relación con el proceso histórico contemplado en toda su complejidad y apostando al fortalecimiento de un poder popular y de clase antagónico, en la segunda se evidencia la ausencia total de referencia al conjunto de las relaciones que constituyen a la sociedad capitalista como sistema de dominación múltiple, lo que lleva a desgastarse en la rutina de la pequeña lucha cotidiana por reformas que -al no estar conectadas con el objetivo final de ruptura y superación revolucionaria del orden burgués- terminan perpetuando la subordinación de las clases populares.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">En plena ebullición obrera en las calles de Berlín, y pocas horas antes de ser asesinada junto a Karl <span style="color: black;">Liebknecht el 15 de enero de 1919, Rosa no dudó en redoblar su confianza en la capacidad autoemancipatoria de las masas, exclamando: <i>“El liderazgo ha fallado. Incluso así, el liderazgo puede y debe ser regenerado desde las masas. Las masas son el elemento decisivo, ellas son el pilar sobre el que se construirá la victoria final de la revolución. Las masas estuvieron a la altura; ellas han convertido esta derrota en una de las derrotas históricas que serán el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y esto es por lo que la victoria futura surgirá de esta derrota”</i>. A la vuelta de la historia, y en un nuevo aniversario de su desaparición física, su herencia se mantiene más viva que nunca en la infinidad de proyectos e iniciativas que germinan, desde abajo y a la izquierda, en diversas latitudes del mundo, con la plena certeza de que muchas derrotas renacerán -más temprano que tarde- como luminosas victorias. Porque las revoluciones venideras serán la conquista del pan, pero también el florecimiento de las Rosas.</span></span></p>

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		<title>&#8220;Los desafíos de las organizaciones populares y la izquierda en América Latina&#8221;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 May 2016 03:25:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Farina]]></category>
		<category><![CDATA[Frente Popular Dario Santillan]]></category>
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					<description><![CDATA[El panel se realizó, en el Hotel Bauen y contó con la presencia de distintas organizaciones del continente]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Francisco Farina &#8211; @panchofarina / Fotos por Oscar Alerta<br />
</strong></p>
<p><em>El viernes por la tarde se realizó, en el Hotel Bauen y con la presencia de distintas organizaciones del continente, el panel “Ante la ofensiva conservadora, los desafíos de las organizaciones populares y la izquierda en América Latina”.</em></p>
<p>El Hotel Bauen, recuperado y gestionado por sus trabajadores y trabajadoras, fue el escenario para la discusión sobre los desafíos que afrontan las organizaciones populares en un contexto de avance de las derechas en la región. Desde la convocatoria se expresaba la necesidad de la reflexión “con el objetivo de generar una salida a esta crisis en un contexto donde la ofensiva del capital busca no sólo precarizar el trabajo sino cada uno de los ámbitos de nuestra vida, agudizando la desigualdad en nuestros territorios”.</p>
<p>El panel latinoamericano organizado por el Frente Popular Darío Santillán y la Fundación Rosa Luxemburgo contó con la participación de distintos movimientos populares del continente: Movimento dos Trabalhadores Sem-Teto (MTST) de Brasil, el Congreso de los Pueblos de Colombia, el Movimiento de Pobladores Ukamau de Chile, el Movimiento de Pobladores de Venezuela.</p>
<p><strong>La hora del Imperio</strong></p>
<p>En primer lugar, en representación del Movimiento de Pobladores, realizó su intervención Rigel Sergent de Venezuela y expresó algunos aspectos del momento político en su país, pero también de la relación del movimiento social y el gobierno. “Actualmente nos encontramos en uno de los peores escenarios políticos donde el imperialismo ha dicho que es el momento”, explicó y agregó que “venimos sufriendo un reflujo en los últimos años, principalmente respecto a la vieja política y la relación con el viejo estado.</p>
<p>Son diversas las pujas que afronta la Revolución Bolivariana: “Existen dos chavismos actualmente en nuestro país, un chavismo institucional -la clásica burocracia- pero también existe el chavismo de base que son los millones de compatriotas, de hombres y mujeres que se encuentran en lucha y en la construcción real del poder popular”, expresó Sergent. Y especificó que “esa es la pugna que se está dando ahora en Venezuela y que realmente va a definir el rumbo que va a tomar el proceso revolucionario”.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/05/MG_1864.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-27895" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/05/MG_1864-615x410.jpg" alt="_MG_1864" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/05/MG_1864-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/05/MG_1864-810x540.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/05/MG_1864.jpg 1000w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></a></p>
<p><strong>Construir y reinventarse</strong></p>
<p>Luego, Lisbeth Montaña del Congreso de los Pueblos de Colombia aportó un análisis de la situación en el continente y los proyectos que se encuentran en disputa: “Nos enfrentamos a tres proyectos en crisis, el proyecto neoliberal, el proyecto desarrollista y el proyecto del ALBA que no ha podido concretarse en términos alternativos al capitalismo”. “No podemos seguir haciendo los diagnósticos porque hoy la urgencia es proponer un modelo clave para la salida a la arremetida del capital”, sentenció.</p>
<p>Frente a los desafíos que se plantean los movimientos populares, Montaña explicó la necesidad de “superar el desequilibrio entre las izquierdas y las derechas en relación con el conocimiento estratégico del mundo, donde lleva una gran ventaja la derecha. Las izquierdas tenemos el reto de construir conocimiento más allá de las facciones, de reinventarse y ser convocante para enfrentar a la nueva derecha, es un imperativo disputar el sentido común” y agregó que “el reto es construir democracias participativas, directas, anticapitalistas y antipatriarcales”.</p>
<p><strong>&#8220;El PT no cumplió&#8221;<br />
</strong></p>
<p>Rudrigo Silva es miembro del Movimento dos Trabalhadores Sem-Teto (MTST) de Brasil y centró su intervención, realizada en portugués “para ampliar nuestra gramática y conseguir implementar un proyecto latinoamericano”, en las respuestas que acontecen en su país en relación al golpe. “Tenemos hoy un gobierno en el país que no es reconocido por grandes sectores de la sociedad (&#8230;) pero es importante entender que el proceso no comenzó en el 2016, viene siendo construido en varios años”, explicó y agregó que “es necesario remitirse a 15 años atrás” y que además “Brasil representó, en la década del 60 y 70, el principal laboratorio del neoliberalismo”.</p>
<p>Silva rastreó algunas respuestas para la situación que atraviesa Brasil actualmente y el rol del Partido de los Trabajadores: “No creemos que el PT sea el principal responsable de este proceso porque eso le restaría crédito a la derecha, pero su adopción de una política de consenso entre las clases, en una coalición,  terminó en el proceso que presenciamos hoy”, explicó. Además hizo un balance de la gestión de gobierno: “El PT asumió el poder con la promesa de reformas urbanas, reforma agraria, democratización de medios, reforma tributaria, que no cumplió; y de una manera u otra eso lo hace responsable por la coyuntura que tenemos hoy”.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/05/MG_1863.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-27896" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/05/MG_1863-615x410.jpg" alt="_MG_1863" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/05/MG_1863-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/05/MG_1863-810x540.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/05/MG_1863.jpg 1000w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></a></p>
<p><strong>&#8220;Tener el gobierno no es tener el Estado&#8221;</strong></p>
<p>Aland Castro del Movimiento de Pobladores Ukamau de Chile comenzó su exposición centrándose en la institucionalidad y la relación con el movimiento popular. “La lucha de clases es un proceso que no se detiene y que dentro de ella el Estado es un campo en disputa; y quien lo controle es quien va a imponer las condiciones políticas y económicas; si el pueblo no controla el Estado, otros lo controlan”, explicó Castro y agregó: “Dramáticamente aprendimos que tener el gobierno no es tener el Estado, tener el gobierno no implica tener el poder; tener el gobierno implica tener una mejor posición para llevar adelante ciertos proyectos”</p>
<p>El representante del Ukamau incursionó sobre las experiencias y proyecciones de la izquierda en los gobiernos: “La tarea de los pueblos cuando controlamos el gobierno es disputar todos los ámbitos de la vida a los poderosos”, y sostuvo que “no podemos limitar nuestra concepción a la concepción de la democracia liberal que tienen los patrones, porque cuando son las izquierdas quienes controlan el gobierno y llevan adelante reformas que cuestionan el modelo de acumulación, ellos están dispuestos a hacer cualquier cosa y traspasan la democracia y las instituciones que defienden”. “Ahí es donde nosotros vemos una contradicción y una debilidad de las izquierdas: cuando nos hacemos del gobierno tenemos un respeto inmaculado por las instituciones”, sentenció Castro.</p>
<p><strong>Del piquete al proyecto continental</strong></p>
<p>Para cerrar el panel y en representación del Frente Popular Darío Santillán, Francisco Longa expresó dos ideas a partir del rol de los movimientos sociales y organizaciones populares en la región en las ultimas décadas: “estas organizaciones cumplieron un rol de trinchera, de resguardo frente a las ofensivas restauradoras” y además “tienen y han tenido un rol de vanguardia política, no en el sentido iluminista, sino de poder plantear algunas líneas estratégicas de avance para esos procesos populares”.</p>
<p>En relación a los desafíos de los movimientos populares, Longa desarrollo tres puntos: “nuestra perspectiva no apunta a volver a ninguna ‘edad de oro’ del capitalismo”; “los movimientos populares tenemos un rol estratégico en la construcción del proyecto socialista” y por último “creemos que contamos con un acumulado político continental para nada despreciable, y debemos construir, necesariamente, en perspectiva continental si queremos avanzar en nuestra lucha contra el capital”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-desafios-las-organizaciones-populares-la-izquierda-america-latina/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Zibechi: “Ahora la agenda vuelve a estar en la calle y en los sectores populares”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Dec 2015 03:04:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[América Latína]]></category>
		<category><![CDATA[fin de ciclo]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Farina]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
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		<category><![CDATA[Raúl Zibechi]]></category>
		<category><![CDATA[Rosa Luxemburgo]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[Fin de ciclo y panorama latinoamericano]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Francisco Farina</strong></p>
<p><em>En el marco del seminario “Derechos Humanos, ayer y hoy</em><em>” que organizó la Fundación Rosa Luxemburgo en Buenos Aires, </em>Marcha<em> conversó con el investigador uruguayo Raúz Zibechi sobre el futuro político de la Argentina y América Latina.</em></p>
<p>Por la inauguración de su oficina en Buenos Aires, la Fundación Rosa Luxemburgo organizó el pasado 1 y 2 de diciembre en el hotel Castelar el seminario &#8220;Derechos Humanos, ayer y hoy”. Uno de los invitados fue Raúz Zibechi, investigador y periodista uruguayo, quien ha seguido de cerca los distintos procesos políticos de los movimientos sociales de la región.</p>
<p><strong>&#8211; Venimos de una elección presidencial que se definió a favor de Mauricio Macri, de un perfil ideológico de derecha neoliberal. ¿Cómo pensás que se vienen estos años para la Argentina?</strong></p>
<p>Va a haber continuidades y cambios. En el escenario internacional, Macri va a implicar un alineamiento con Estados Unidos, con la Alianza del Pacífico, contra el Mercosur y contra la integración regional, va a abrirse a los tratados de libre comercio que firma Estados Unidos con países del Pacífico. En el escenario nacional tengo la impresión de que va a ser más cauto. Va a mantener las políticas sociales, va a intentar no repetir el escenario menemista, de descargar la represión y la crisis sobre los sectores populares. Pero no sé si tendrá margen para eso. Y creo que no será más cauto porque le guste ser más cauto, sino porque la sociedad que recibe hoy Macri es una sociedad organizada, que vivió un ciclo de luchas piqueteras del 97 al 2002, porque vivieron años en que parte importante de la sociedad estaba organizada y no van a permitir un retroceso así no más. No se puede extrapolar la ideología de Macri a lo que va a hacer. En el escenario internacional está claro, pero en el nacional va a tener que contar con otros actores. Y ya lo mostró en la campaña, va a hacer guiños permanentes hacia el peronismo, quizás algunos pactos. No tengo dudas de que puede pactar con el PJ y con el kirchnerismo. Y aunque va a descargar crisis y represión sobre los sectores populares, creo que lo va a hacer por etapas, más que directamente.</p>
<p><strong>&#8211; Mencionabas la resistencia que puede encontrar el gobierno, por el proceso de organización popular que arranca con las luchas piqueteras y que de alguna forma tiene correlato en los últimos años. Pero en ese sentido, ¿cómo podemos entender y explicar la victoria de Macri?</strong></p>
<p>Hay que tener en cuenta que una parte importante de la sociedad argentina, un 30% aproximadamente, es de derecha, es conservadora y es macrista. Y otra parte está muy desencantada con los gobiernos kirchneristas. En los sectores populares hubo un voto muy dividido, en algunas villas ha triunfado Macri. Y yo creo que eso se debe a lo que no hizo y lo que hizo mal el kirchnerismo. Una política que si uno va a lo micro de todos los días en un barrio, reproduce aspectos nefastos de la cultura puntera. Creo que no se le puede echar la culpa de que ganó Macri solamente a la derecha, a los medios, al imperialismo, sino que también hay algo que el kirchnerismo hizo mal.</p>
<p><strong>&#8211; ¿Cuál creés que es el desafío que tiene el campo popular en el país en esta nueva etapa?</strong></p>
<p>Un desafío es recuperar la capacidad de organización y luchas autónomas, para empoderar de nuevo a una camada de gestores que inevitablemente le van a dar la espalda al campo popular. Un aprendizaje de esta etapa es que se ha abandonado la calle, se ha abandonado la plaza, entonces en la nueva etapa no vale solo decir &#8220;vamos a pelear&#8221;. Es vamos a pelear, pero además vamos a sacar cuentas de lo que no se hizo, lo que se hizo mal o lo que se hizo en contra del campo popular.</p>
<p><strong>&#8211; En el escenario latinoamericano, ¿cómo creés que pueden afectar las elecciones en la Argentina a nivel geopolítico? ¿Dará paso a nuevos gobiernos de derecha?</strong></p>
<p>Yo creo que ya gobierna la derecha en países donde ha gobernado la izquierda. Brasil, por ejemplo. El gobierno de Dilma es de derecha, más allá de que sea el PT el que está en el gobierno. El de Tabaré Vásquez es mucho más de derecha que el que había con Mujica. Creo que el péndulo de la historia en este momento se está moviendo hacia la derecha. Correa no se presenta, muy probablemente en Venezuela gane la oposición. Lo que pienso es que el ciclo progresista se ha terminado y entramos en un ciclo distinto. Estos son los coletazos de la crisis del 2008 y de la nueva actitud de Estados Unidos en el mundo, mucho más beligerante, a caballo de las políticas más conservadoras de los gobiernos latinoamericanos. Hay una nueva agenda en la que la integración regional ya fue. Aquel impulso que vimos del Unasur y las dificultades con se frena, al igual que el Mercosur y el Alba. Estamos en ese otro período en el que geopolíticamente la disputa principal en América Latina va a ser chinos y yanquis. Ya está siendo y se va a profundizar. Y los chinos trabajan con gobiernos conservadores, progresistas, lo que sea, ya lo están haciendo en Perú, Colombia, etc. En esa disputa, en este momento el péndulo favorece a Estados Unidos.</p>
<p><strong>&#8211; En este giro conservador, ¿considerás  que los movimientos sociales pueden encontrar alguna fisura donde puedan empoderarse o buscar construir alternativas?</strong></p>
<p>Si miramos porqué fueron posibles los gobiernos progresistas, fueron progresistas porque hubo un período de levantamientos y de luchas populares muy fuertes. El Caracazo del 89 abre el período, en el que también está el 19 y 20 del sector piquetero, el ciclo boliviano y un montón de levantamientos y caídas de presidentes. Ahora me parece que vuelve a estar la agenda en la calle y en los sectores populares. No creo que se vaya a repetir lo mismo ni que la lucha popular a futuro sea para empoderar a los mismos gobiernos que ahora salen. Va a ser otro período y otros actores. En primer lugar porque hay una nueva generación de movimientos que se vienen juntando, en Brasil después de 2013 es muy claro. En segundo lugar, porque el progresismo que pierde los gobiernos -y en Brasil también es claro- se va a dividir. Una parte de ese progresismo va a negociar con las nuevas derechas y se va incrustar y seguir en sus cargos, en sus blackberrys, como me gusta decir con un poco de ironía. Y creo que un sector del campo popular reconfigurará nuevas formas de lucha, nuevas formas de hacer, de salir. Ahí está la posibilidad, 10-15 años para adelante, no va a ser pasado mañana, de que se reconstruya un escenario de ofensiva de los sectores populares. Hoy es de defensiva, de cooptación, esperemos que sea de resistencia en el futuro y de ofensiva más adelante. ¿Cómo va a ser eso? No lo puedo saber, yo puedo decir lo que me gustaría. Lo que me gustaría es no que no repitamos la historia de los 90, en los que la gente luchó, puso la sangre, puso los muertos y otros se subieron encima. Ese es un tema de debate futuro y la Fundación puede jugar un papel interesante en apoyar las reflexiones, que nos digan qué hicimos bien, qué hicimos mal y cómo segur adelante en el nuevo escenario, para evitar que nos pase lo mismo.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/zibechi-ahora-la-agenda-vuelve-a-estar-en-la-calle-y-en-los-sectores-populares/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>“Los derechos humanos se respetan o no se respetan, no hay matices”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Dec 2015 03:02:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
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					<description><![CDATA[Vanesa Orieta y Alicia Muñoz Toledo (Chile)]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Leandro Albani / Foto por <b>Danilo Galgano</b><br />
</strong></p>
<p><em>Desde el territorio surgen voces de resistencias y de dificultad de acceso a la justicia. Luchas en Chile o en la Argentina hablan de pibes violentados o de mujeres campesinas rociadas con agrotóxicos. La mirada de dos mujeres de Nuestra América.</em></p>
<p>El panel “Pasados presentes. Las dificultades de impartir justicia” dio cuenta de la la reconfiguración de las nociones de justicia en la región, pensó un marco de diálogos posibles desde las resistencias y habló sobre las dificultades de acceder a la justicia.</p>
<p>Allí participaron Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, y Alicia Muñoz Toledo<strong>,</strong> dirigente de  la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (AMUNARI) de Chile. En el marco del seminario “Derechos Humanos, ayer y hoy” que realizó la Fundación Rosa Luexemburgo, coordinó la charla Florencia Puente, quien además de pertenecer a la Fundación es politóloga e investigadora en temas de derecho indígena y resistencias territoriales al extractivismo.</p>
<p><strong>“La policía controla los grandes delitos, pero la culpa es de los pibes”</strong></p>
<p>La conmoción generada por las palabras de Vanesa Orieta mantuvieron en vilo al auditorio donde se desarrolló el seminario “Derechos Humanos, ayer y hoy”. Porque la historia relatada por Orieta, hermana del joven Luciano Arruga, desaparecido por la policía bonaerense, no es un punto perdido en la actualidad de la Argentina, sino que, como bien lo dejó en claro durante su intervención, es parte de una política de reprimir y castigar a las clases más humildes del país.</p>
<p>Al comenzar su intervención, Orieta recordó que hace pocos días atrás se presentó un nuevo informe de CORREPI, en el cual se confirma que desde la vuelta de la democracia en el país en 1983 ya se contabilizan más de 5000 casos de gatillo fácil y más de 200 desapariciones forzadas de personas.</p>
<p>Tanto con el caso de Luciano, como con otros que se conocen en todo el territorio nacional, se confirma que las víctimas son de “zonas más vulnerables”, en las cuales sus familiares carecen de “herramientas para iniciar el camino de la justicia y la verdad”, afirmó Orieta. Por esta razón, según la hermana de Arruga, hay que “animarse a hablar” y denunciar “las mafias de las fuerzas de seguridad, que no dudan en callarnos con vidas humanas o detenciones arbitrarias”.</p>
<p>Orieta fue clara en expresar que los sectores pobres son castigados y enviados a cárceles, en las cuales “se violan todos los derechos humanos”. “Los pobres –sentenció Orieta– somos un número más de personas que se mueren”.</p>
<p>Si bien los crímenes de la dictadura militar argentina se están juzgando, Orieta alertó que no se debe pensar que los derechos humanos “son algo del pasado” y que se cree en la población “una memoria estática”, porque en la actualidad las fuerzas de seguridad continúan cometiendo delitos y son responsables de asesinatos y desapariciones de personas.</p>
<p>La hermana de Arruga también advirtió que los medios de comunicación tienen responsabilidad por estigmatizar a los pobladores más pobres, calificando a los barrios como “zonas peligrosas” y difundiendo que muchos jóvenes son delincuentes por “portación de cara”.</p>
<p>La agresión física, la discriminación verbal, las amenazas y las violaciones más básicas de los derechos ciudadanos son, para Orieta, el modus operandi de la policía en la Argentina. A esto hay que sumar la complicidad judicial, que se hace realidad cuando los familiares de las víctimas acuden a los tribunales o fiscalías a realizar denuncias y se les niega la posibilidad.</p>
<p>Por todo esto, resaltó “la importancia de salir a las calles, visibilizar esta situación y rechazar el discurso de los medios” que estigmatizan a los pibes jóvenes. “La policía controla los grandes delitos, pero la culpa es de los pibes”, sintetizó Orieta.</p>
<p>Para finalizar, la hermana de Arruga dejó flotando en el aire una frase concreta y que no se cansa de repetir: “Los derechos humanos se respetan o no se respetan, no hay término medio o matices. Por eso la democracia tiene que tener una fuerte participación del pueblo para que esos derechos se cumplan”.</p>
<p><strong>“Hoy con esta guerra química nos matan solapadamente”</strong></p>
<p>Luego fue el turno de Alicia Muñoz Toledo, de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI), quien antes de abordar el tema del derecho al aborto terapéutico negado en Chile, contextualizó la situación de las mujeres campesinas: “Con el comienzo de la agricultura moderna lo que más nos importa resaltar es la llegada de los agrotóxicos, que son veneno, que son para matar: nos hacen trabajar con la muerte diariamente”. Alicia comenzó a trabajar a los 17 años en recolección, por lo que conoce el trabajo y los sacrificios de cerca. Vivió también todo el cambio en las formas de trabajar la agricultura, y por eso explicó que “cuando empezó el tema de la agricultura moderna, de la industrialización en el campo, trajo consigo la pérdida de la biodiversidad, de las técnicas ancestrales y el reemplazo de la mano de obra por máquinas y la pérdida de la tierra; pero, por sobre todo, llegaron los paquetes tecnológicos con plaguicidas”.</p>
<p>Por eso el sol que quema durante horas, sumado a que luego de las extensas jornadas de trabajo las campesinas deben esperar que los campos se rocíen con agrotóxicos para regresar, recién, aún mojadas veneno a sus casas, representa un exterminio silencioso. “Hoy con esta guerra química nos matan solapadamente, no con armas como en la dictadura. Y nos dañan el sistema inmunológico y el reproductivo”. De allí la importancia del aborto terapéutico, que estaba contemplado por ley y que en 1989 derogó la dictadura de Pinochet. La nueva legislación advierte que “no podrá ejecutarse ninguna acción cuyo fin sea provocar un aborto”.</p>
<p>El pedido es que se restablezca un derecho que ya estaba establecido en la Constitución. Esta lucha que se viene dando desde esos sectores cuenta hoy con una propuesta del actual gobierno, que abarca “abortos en caso de peligro por la vida de la madre, inviabilidad del feto de sobrevivir y embarazos por violación. Y por otro lado el movimiento de mujeres chileno, plantean la despenalizacion del aborto en todas sus vertientes: libre, seguro y gratuito”. Por la parte de ANAMURI, exigen que se tome como un tema de salud pública, así como otras enfermedades derivadas del envenenamiento por agrotóxicos para las trabajadoras campesinas y, sobre todo, recolectoras. Estas son “mujeres que ganan salarios infrahumanos y recogen toda la fruta que hoy llega a los mercados internacionales”. La situación de rocío con agrotóxicos conlleva los efectos nocivos de mareos, malestares: “Las mujeres están pariendo hijos con malformaciones congénitas, son envenenadas, caen enfermas de golpe”, aclaró Alicia.</p>
<p>Además, Muñoz Toledo explicó lo difícil que es lograr instalar esta temática: “Si bien las mujeres  estamos discutiendo desde el feminismo campesino y popular, tenemos que ver cómo tomamos estos temas, cómo nos discriminan y nos violentan”, pero también resaltó que “en nuestros últimos congresos de la Coordinación Latinoamericana de Organizaciones Campesinas (CLOC), hablamos de cómo conseguir un aborto terapéutico”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-derechos-humanos-se-respetan-o-no-se-respetan-no-hay-maticez/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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