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	<title>River &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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		<title>Especial Fútbol de Primera: recordar a las pibas que fuimos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jun 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El especial 20 años de Fútbol de Primera, en Netflix, nos agarró en cuarentena. Y&#160; no sabemos si por eso mismo los recuerdos se nos vinieron al cuerpo y a las palabras. Dos adolescentes futboleras esperaban el domingo para ver los goles de su equipo y reviven esos tiempos donde la espera era parte de [...]]]></description>
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<p><em>El especial 20 años de </em>Fútbol de Primera<em>, en Netflix, nos agarró en cuarentena. Y&nbsp; no sabemos si por eso mismo los recuerdos se nos vinieron al cuerpo y a las palabras. Dos adolescentes futboleras esperaban el domingo para ver los goles de su equipo y reviven esos tiempos donde la espera era parte de la vida.</em></p>



<p><strong>Por Nadia Fink y Nadia Petrizzo</strong></p>



<p>Hay sensaciones que viven pegadas a los huesos, escondidas, latentes. &nbsp;Un mínimo estímulo las despierta y vuelven. No sé si es que reaparecen o es que nunca dejaron de estar. Eso, te reconocés ahí, como si nunca hubiese pasado el tiempo. Renacen. Salen solas, como esa canción que no escuchabas desde los 12, pero suena y automáticamente la boca descarga cada palabra, la cabeza baila la melodía hasta el final. Sensaciones agazapadas, que estuvieron esperando el momento de salir y &nbsp;gritar desde cada poro. &nbsp;</p>



<p>Así nos sentimos cuando vimos el especial <em>20 años de Fútbol de Primera</em>, en Netflix. Como esos recuerdos escondidos que salen todos juntos. Que se amontonan y que nos llevan a revivir tiempos idos y a mirar con la perspectiva de hoy. Con un par de años de diferencias, las dos volvimos a pasar las emociones por el cuerpo.</p>



<p>La una, hincha de River, dice: finales de los 90. Mirar fútbol, ser mujer, adolescente, vivir a 50 km del club de tus amores, no poder ir a la cancha. Entonces cada domingo la oreja pegada a la radio. En los relatos entraban los ojos, en los silencios el nudo en la panza. La mente dibujaba los pases,&nbsp; la cancha, las jugadas. Y, claro, los goles.&nbsp; Los mil escenarios posibles.&nbsp; Goles que gritaba a la ventana, como si la reja fuese el alambrado, como si el vecino fuese la tribuna contraria.</p>



<p>La otra, hincha de Newell´s, piensa: principios de los 90. Mirar fútbol, ser mujer, adolescente, vivir a 300 km del club de tus amores. Ir a la cancha más de visitante que de local. Y siempre la oreja pegada a la radio. Con partido principal y la cobertura de vestuarios posterior, que hacía que llegara el rumor de cómo había jugado tu equipo.</p>



<p>Eso sí, y en algo coincidimos: los goles sólo se veían los domingos&nbsp; a la noche. Los goles se veían sólo en <em>Fútbol de Primera. </em>No existía la inmediatez de twitter, ni había canales exclusivos de deportes; se usaba esperar para ver. Y esa espera sólo la entendemos quienes tenemos más 30, quienes vivimos cuando no existía internet, en tiempos sin celular. Se esperaba para todo. Esperar por los goles era &nbsp;como la espera de esa canción por la radio, que escuchabas el día entero hasta que sonaba y apretabas&nbsp; play/rec para grabarla en un cassette TDK. Tiempos sin Spotify. Tiempos que parecen prehistóricos.</p>



<p><strong>De televisores chiquitos y camisetas enormes</strong></p>



<p>Entonces, la espera del domingo a la noche era un ritual. Y en eso coincidimos, claro.</p>



<p>La una cuenta que el ritual se le extendía: era la lucha por el único televisor de casa. Sí, un solo televisor y la pelea. Éramos cuatro en la casa, y tres hermanas. Ser la del medio implica que nunca, pero nunca, lleves las de ganar, en nada, es ley por tu posición de origen. Elegir el canal los domingos era una estrategia que contemplaba ceder todo, lo que fuera.</p>



<p>Mirar el especial fue volver a esa adolescente, &nbsp;tener 14 años, estar enfundada en mi primera camiseta original en la que entraban 4 cuerpos míos.&nbsp; Encerrarme en la habitación, sintonizar la radio. Volvieron a caer como fichas las formaciones, como si el partido estuviese por empezar en 5 minutos. &nbsp;Ver en imágenes esas fotos que empapelaban mis carpetas del secundario y las paredes de mi habitación.</p>



<p>Para la otra la imagen es similar: volver a la adolescencia y a esa camiseta regalada que quedaba gigante, claro, en esa época no había “marketing” para mujeres futboleras y las camisetas eran las de la marca original, pensada para jugadores varones. Son los pósters pegados en la pieza con el televisor chiquito y mi viejo mirando juntxs <em>Fútbol de Primera</em> (porque el televisor grande estaba reservado para <em>Ritmo de la noche</em> que, desde mi pieza, despreciábamos).</p>



<p>Y aparecen los recuerdos grabados de cada una; los del club propio, claro. Para la una: El gol de Aimar a Boca de 1999 en el Monumental, festejo que tengo tatuado en&nbsp; el cerebro.&nbsp; El debut del conejito Saviola. Los cuatro fantásticos, el Clausura con las cabezas de colores en Rosario. Reírme con el telebeam, en ese momento tan tecnológico y hoy tan de la era mesozoica.</p>



<p>Para la otra son los campeonatos de los noventa, los años de Bielsa… La espera por el campeonato 1990, el “Newell’s, carajo” de Marcelo en hombros de los hinchas; los penales del 91 en la cancha de Boca y el barro por todos lados; Maradona con nuestra camiseta, la rabona en la cancha de Independiente; el campeonato de 2004, cuando aún existía el programa.</p>



<p>Pero, claro, también nos toca revivir esos recuerdos colectivos: Bilardo y su descarga por brindar en la cancha: “es Gatorade señorita, es Gatorade”; la vuelta de Maradona al fútbol argentino; el Topo Gigio de Riquelme a Macri; Racing campeón después de 35 años, mientras el país estallaba; el gol de Medero arrancando desde mitad de cancha y Araujo que dice: “si lo hace, me voy”, y deja solo a un Macaya siempre tibio. “Lo que viene, lo que viene” antes de cada corte. “Esto no es fubol, esto es fubol de primera”, decía cada jugador a quienes hacían actuar cuando no existían las redes sociales. La apertura de cada programa, donde el fanatismo por la hinchada era casi absurdo (esas hinchadas endiosadas al inicio y quienes eran “los mismos inadaptados de siempre que generan disturbios” unos minutos después).</p>



<p>Notar la transformación de los cuerpos de los jugadores, la llegada del fútbol atlético y de los jugadores modelos, las camisetas y shorts que se mantenían por temporadas. Sentir la transformación de nosotras mismas. Tener todos esos recuerdos en la piel y viajar 20 años atrás para reconocer hoy todas esas diferencias tan visibles. Porque el especial focaliza, como todo <em>Fútbol de Primera</em>, en los equipos denominados “grandes”. Boca o River ocupan casi toda la transmisión y, salvo campeonar, los demás equipos quedan afuera. Así sucedía también en aquellos años: cuarenta minutos al principio y cuarenta al final de River o Boca y los goles de los demás. El riesgo de ir al baño era grande: en esos minutos te perdías los goles de tu equipo para siempre. Pero, mientras recordamos formaciones que creíamos olvidadas, mientras pensamos a cuántos que hoy son técnicos vimos jugar, dejamos ese lugar para que el recuerdo genuino se cuele; ese que nos encontró pibas futboleras esperando el domingo como los tangueros esperaban los ravioles en familia.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/especial-futbol-de-primera-recordar-a-las-pibas-que-fuimos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El último recital de Los Piojos: sos enganche, ya no hay goleador</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-ultimo-recital-de-los-piojos-sos-enganche-ya-no-hay-goleador/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jun 2020 10:00:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[#SomosMultitud]]></category>
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					<description><![CDATA[Multitudes en cuarentena. Un 30 de mayo, hace 11 años, fue el último recital de Los Piojos. Un fulbito sin final. Los jugadores con los que pegaron onda a lo largo de su carrera y una crónica familiar. Envido y truco del tiempo para los amigos, hermanos del alma, compañeros de emoción. Por Lucas Jiménez* [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Multitudes en cuarentena. Un 30 de mayo, hace 11 años, fue el último recital de Los Piojos. Un fulbito sin final. Los jugadores con los que pegaron onda a lo largo de su carrera y una crónica familiar. Envido y truco del tiempo para los amigos, hermanos del alma, compañeros de emoción.</em></p>



<p><strong>Por Lucas Jiménez</strong>*</p>



<p><em>“Y la champaña que descorchan hoy, guarden los corchos para un bote hacer que viene el río del hambre y la sed, y ya no hay goles que den de morfar”- Los Piojos-Maradó</em></p>



<p>“Media caña en el colchón, pata dura y corazón”. Así amanecí un 30 de mayo de 2009. Me levanté como un día más de ritual, había visto muchos en distintas ciudades. Todavía no lograba entender ese aroma a despedida. La música es el enganche del fútbol. Las melodías pueden sonar en tu cabeza sin necesidad de imágenes. Así los sonidos y las letras trascienden la vida de sus autores. Lo mismo pasa con los números 10. Siguen jugando en la imaginación de la gente; es como si nunca se retiraran. Lo opuesto pasa con los goleadores. Necesitan del vivo y de la imagen para confirmar su vigencia. Los recitales en vivo son un goleador. Su esencia es difícil de explicar sin mostrar cómo eran, y así y todo a veces ni alcanza. El goleador es el brazo ejecutor de la imaginación del 10, así como el recital en vivo es la extensión del sonido grabado.</p>



<p>Ese 30 de mayo de 2009, era el partido despedida de Los Piojos como banda goleadora de estadios. Debe ser la banda argentina que tocó en más canchas de fútbol. Acá va la lista: General Paz Juniors, Ferro, Atlanta, Andes Talleres, All Boys, Vélez, River, Boca, Huracán y el Único de La Plata. También podemos sumar los microestadios de clubes: Argentino de Quilmes, Racing, Newell´s y Gimnasia de La Plata.</p>



<p>Cuando se cumplieron 6 años de ese final de mayo frío y cruel, escribí una publicación de Facebook donde contaba que mi primer recital de Los Piojos y el último fueron en el mismo lugar: la cancha de River (2003 y 2009). El querido Fede Coguzza me firmó que mi inicio fue su despedida. “Yo los vi por primera vez en Obras, apenas salido Tercer Arco. Y el último que vi fue un River feo&#8230; creo que el de <em>Máquina de Sangre,</em> del que hablás. Me quedo con los Obras que pude ver y sobre todo con la presentación de <em>Azul</em> en All Boys&#8230; impresionante”, fueron sus palabras.</p>



<p>Eso me hizo entender, en plan periodístico de categorizar al público de Los Piojos, que ese 2003-2009 engloba una etapa. Que ese River fue un click. La etapa anterior a la mía, la que disfrutó Coguzza, es la que va del 96, que empezó con la presentación en Obras de <em>Tercer Arco</em>, al 2002, que a su vez es precedida por la inicial del 88 al 95, marcada por los shows en el Teatro Arpegios. Esto a grandes rasgos entre el público piojoso, hay gente que cruzó las tres o 2 etapas y otra no entrará en ninguna categoría.</p>



<p><strong>Vals inicial</strong></p>



<p>Empecé a escuchar la banda en 1999. Tenía 11 años. Los sábados a la mañana mi mamá limpiaba la casa y la música iba subiendo a medida que avanzaba su disco de cabecera: <em>Ay Ay Ay</em>. Con “Arco, despacio tiro” empezaba la barrida. Ya para la parte de encerar íbamos por “Fumigator” y se olvidaba que yo dormía. Su mente se iba a otro lado y ponía el volumen al taco.</p>



<p>“Muy Despacito” era mi tema de inicio del día. Con las cucarachas bailando abría los ojos y me terminaba de levantar de la cama con los “jardines de calma feroz”. En 8° grado una profesora del secundario pidió que llevemos la letra de una canción para analizar y llevé esa. Cuando me compré una armónica para intentar aprender a tocar fue la primera que probé sacar.</p>



<p>Además de ese disco de Los Piojos, en casa estaba <em>Tercer Arco</em>, <em>Azul</em> y <em>Ritual</em> (todos originales). En mayo de 2001 me gasté mis ahorros y le regalé a mi mamá para su cumpleaños <em>Verde Paisaje del Infierno</em>. “Tomá Ma, el que te faltaba”. Por aquellos años previos a internet, desconocía la existencia de <em>Chac Tu Chac</em>. De hecho, me gustaba “Cruel”, que escuchaba en <em>Ritual</em> porque pensaba que era un tema inédito. Toda la ternura y agradecimiento a mi madre por inculcarme el gusto por Los Piojos se desvaneció en el momento en que me fui de casa para convivir y me llevé casi todos los discos originales de la banda, incluido el que le había regalado para su cumpleaños. Digo casi porque le dejé <em>Ay Ay Ay</em>. Imagino que en la República de Laprida y Boquerón en Lomas de Zamora sigue sonando a toda mostaza los sábados a la mañana.</p>



<p>Con mi vieja y con mi prima fui a ver a Los Piojos una vez nada más: Vélez 2004. El recital del martes 25 mayo que iba a ser el domingo 23 pero se suspendió por una “pesada lluvia de invierno”. Recuerdo que apenas entré al campo y vi las tribunas con mucha gente lo primero que pensé fue: “qué presión deben sentir los futbolistas”. Al otro día fui al colegio y le conté eso a mis compañeros acompañado de un “no me gustaría ser Jonás Gutiérrez”, jugador de Vélez de esos años.</p>



<p>Ese recital conocí “Los Mocosos”. Me acuerdo de que le dije: “Ma, este tema no lo tenemos en casa”. Ya sin un peso para comprar discos originales, un compañero de laburo de ella nos grabó <em>Chac Tu Chac</em>, <em>Huracanes en Luna Plateada</em>, <em>Máquina de sangre</em>, y recitales en Obras y Arpegios. De Vélez tengo la imagen de la retirada por pensar que el show había terminado. Estar cruzando el puente para salir del estadio, que arranque “Vete bobo, vete bobo” y las “miles de almas en un ritual sin calma” nos metan de nuevo adentro. Cuando hoy en día mi vieja mi dice que le tiene pánico a las multitudes, lo primero que pienso es en ese momento.</p>



<p><strong>Tercer arco</strong></p>



<p>Los Piojos no solo fueron música y recitales para mí. No solo fueron enganche y goleador en mi vida. También me acercaron al periodismo y me enseñaron la figura de Maradona. &nbsp;Por ejemplo, escuché primero la voz de Diego regándole a Ciro los últimos botines que usó como futbolista antes de Maradó en <em>Ritual</em>, antes de haber visto el gol a los ingleses. Por esa canción pregunté por el Diez y me grabaron en VHS la película <em>Héroes</em> sobre el Mundial 86. En aquel Vélez de 2004 esperaba que se desplegara una bandera grande de &#8220;Fiorito&#8221; con la cara de Diego y el logo de Los Piojos, era la única manera de poder llegar adelante por mi altura y contextura.</p>



<p>Lo del periodismo viene por el lado de que en septiembre de 2000 mi vieja compró la <em>Rolling Stone</em> porque la nota de tapa eran Los Piojos. Ahí leí una crónica fabulosa titulada “El planeta de Los Piojos” que jugaba con frases de El Eternauta. Entonces me topé con el texto escrito contando historias. Yo ya era un apasionado del fútbol y resultaba ser que descubría que la única banda que escuchaba a mis 12 años también.</p>



<p>El bajista Micky Rodríguez había jugado en Ferro y Chacarita y hablaba del sueño cumplido de conocer a Diego Armando Maradona. “Cuando lo abracé se me vino la imagen de mi viejo y no lo podía soltar&#8230; Se me caían las lágrimas. Fue una de las cosas más grosas que me pasaron en la vida, conocer a ese tipo”. Casi 10 años después Micky compartiría cancha con Diego en un partido a beneficio de la Fundación PUPI en cancha de Boca. De hecho, el músico entró por Messi en lo que era la única vez que había jugado en la Bombonera hasta el partido con Perú en 2017 por las Eliminatorias.</p>



<p>En la entrevista de la <em>Rolling Stone</em>, Tavo cuenta que fue al Mundial 98 a ver los partidos de Argentina y que se coló en la final Francia-Brasil. “Chamuyé a un negro que estaba en la puerta y, después de casi dos horas de dar vueltas y esperar, me dejó pasar. Fue increíble. Cuando terminó el partido, salí de la cancha corriendo y desde un teléfono público llamé a mi casa para contarlo. Nadie me quería creer”.</p>



<p>Después de esa nota fui a leer los libritos de los CD que tenía en casa. Ahí entendí todo. La descripción de <em>Tercer Arco</em> hace referencia a que encontraron en la música una pasión paralela a su locura por el fútbol. “Un día llovió y la cancha se tapó y volvimos a los instrumentos y dijimos: ‘esto suena’, así que nos agrandamos, concentramos y pusimos en cada tema todo lo que teníamos para dar: Sangre, sudor lágrimas y rocanrol. Fue así como descubrimos que existía un 3er Arco”, reza el texto acompañado al costado por una foto de Micky pateando una pelota.</p>



<p>Seguí investigando los discos y vi que en los agradecimientos de <em>Azul</em> aparecía el Rifle Pandolfi por haber hecho los coros en “El rey del blues”. Pero la relación entre Los Piojos y Vélez arrancó por otro futbolista: Marcelo Gómez. “El manager Pocho Rocca era hincha de Vélez y un día saliendo de un partido, el Negro Gómez lo vio con una remera de Los Piojos y empezaron a hablar. La onda se dio rápido. Vinieron a vernos jugar y nosotros fuimos a la sala de ensayo”, contó el Lobo Cordone en <em>Mavirock</em>.</p>



<p>El rubio delantero solía festejar sus goles mostrando remeras de bandas, ritual que arrancó con una de Los Piojos después de un gol a River en Liniers. En el programa “Tocala” de TyC Sports contó el trasfondo de ese festejo. “Justo los habíamos invitado a los chicos de Los Piojos y tres son de River (Tavo, Micky y Piti). Le habíamos dado platea. Les había dicho que les iba a hacer un gol y se los iba a gritar para ellos.” (<a href="https://www.youtube.com/watch?v=_Yv375g7WW4">https://www.youtube.com/watch?v=_Yv375g7WW4</a>).</p>



<p>El Negro Gómez en <em>Somos Vélez</em> blanqueó una canción de la banda que nació por él. “En <em>El Gráfico</em> hicieron una serie de notas entre futbolistas y músicos y la que me hicieron a mí fue con Los Piojos. Durante la nota empezaron a zapar un ritmo, una melodía y Andrés cantaba de fondo: Go Negro Go, con el tiempo esa melodía se transformó en la canción que salió en el disco <em>Azul</em>”, recordó el ex volante central.</p>



<p>Por su parte, el Rifle no solo iba a los ensayos a boludear sino que Tavo lo llamaba para que fuera a guiarlos con las voces cuando no podía ir Ciro. En 2002, cansado del ambiente del fútbol, dio una nota al diario <em>Olé</em> donde anunciaba su retiro. Al otro día se subió al escenario del Luna Park invitado por Los Piojos para tocar la guitarra en el clásico de Chuck Berry, “Around &amp; Around”.</p>



<p>Pero no sería el único futbolista en grabar con la banda de El Palomar porque en agosto de 2003, tras ganar la Copa Libertadores con Boca, Nicolás Burdisso hizo los coros en “No pares” del disco <em>Máquina de Sangre</em>. Un reciente campeón entonaba: “Los que ganan te la cuentan como la única verdad pero vos nunca te olvides que hay otra campana atrás. Una campana más rica y que tiene otro color”.</p>



<p>Burdisso y Ciro también coincidirían en el mundial Alemania 2006. El defensor llevó la guitarra a la concentración argentina para hacer sonar temas de Los Piojos y el cantante fue como comentarista de partidos para la Rock and Pop. De esa experiencia surgió la canción “Unbekannt”, desconocido en alemán, por sus caminatas por las calles sin que lo reconozcan (“heavy faso en Sankt Pauli”). En un Luna Park los pibes de Lugano Piojoso le regalaron una remera de Alemania con la 87 y el Unbekannt atrás.</p>



<p>En una entrevista a un medio de Misiones, en 2009, Tavo Kupinski (quien falleció en 2011) habló de fútbol. Contó que era muy fanático y socio de River pero que la actualidad lo encontraba siendo más hincha del Inter por su amistad con el Pupi Zanetti. Le pidieron que armara su selección y formó una defensa con todos futbolistas piojosos: Zanetti, Burdisso, Demichelis y Placente. Demichelis, en 2014, le regaló entradas a Ciro para que fuera con Los Persas y el resto del staff a ver la final del mundo con Brasil. El puente conector de Placente con la banda es Pablito Aimar, que solía ir a los ensayos antes de irse a jugar al Valencia.</p>



<p>Todos los futbolistas nombrados y algunos más, como Hernán Crespo, el Turu Flores o el Gallego Méndez, son los que les entregaron las camisetas del fútbol europeo a los músicos de la banda que exhibieron en distintos recitales. Remeras del Newcastle, Chelsea, Bayern Munich, La Coruña, Valencia, Inter, Celta de Vigo y varias de la selección con la 8 de Zanetti.</p>



<p>Hoy parecen normales ciertos signos patrióticos como la camiseta de la selección o el himno. Pero no era tan así cuando Ciro lo empezó a hacer. En una nota en la <em>Rolling Stone</em>, en 2007, le preguntaron sobre los signos a los que apelaron que antes estaban pegados a los militares. Su pensamiento era “¿por qué tiene que pertenecer esto a los militares, si el país es nuestro? No es de los militares genocidas, esto es de la gente”. El tarareo del himno, que es un hit argentino en los mundiales, nació primero en los recitales de Los Piojos con el himno tocado en armónica por Andrés Ciro Martínez.</p>



<p><strong>Una noche cruel</strong></p>



<p>Hace 11 años me juntaba en Constitución con mis amigos, alguna que otra puteada con el público de La Renga que se tomaba el tren a La Plata, en el recital que Chizzo agigantó la grieta que tanto hizo por achicar en aquel show en Atlanta 98. Hace 11 años llovía y hacía mucho frío. Tengo el recuerdo de un fernet tirado en el ingreso al subte por pedido de un policía y una previa larga en Libertador.</p>



<p>Aproveché para recordar mi anécdota futbolera de cabecera en recitales. En la previa de un Quilmes Rock que cerraban Los Piojos, me encontré con el por entonces arquero de Arsenal Cristian Campestrini. Bajo los efectos del Vin-Up le pegué un abrazo y le dije: “te sigo desde Almirante, sos un arquerazo, te tengo en el Gran Dt, cambien a los defensores porque me sumas siempre negativo”. A eso le siguieron risas, apretón de vamos y un “vamos Los Piojos” de su lado.</p>



<p>Del recital rescato unas palabras de mi compañera de facultad, Micaela Giacona: “El frío, las pies mojados, la confusión”. Ya estaba todo muy podrido en la banda, venían de un parate hacía muy poquito. La salida de Piti Fernández había sido un golpe demoledor. En una entrevista a <em>Soy</em> meses después del show contó que lo llamaron para que fuera a tocar a las 7 de la tarde del mismo sábado. Lo tomó como una falta de respeto y se quedó en su casa de Caseros viendo Lanús-San Lorenzo.</p>



<p>Más allá del clima y de la emotividad, esa noche en River hubo dos bandas en una, ni se miraban entre ellos. Un amigo que estuvo adelante me dijo que Ciro se quebró en “Pacífico”. Un piojoso leyó una emocionante carta y tituló en tono ricotero “las despedidas son esos dolores dulces”. El recital fue muy largo. La banda estaba cerrando en la Gira <em>Civilización</em> con “Buenos Días Palomar” en vez de “Finale”. El 30 de mayo de 2009 tocaron ambas, leyeron las banderas y después tocaron cuatro temas más. El último fue “Muévelo”.</p>



<p>Salí del estadio y solo recuerdo los largos silencios que marcaron la vuelta. Fuimos hasta Ciudad Universitaria a tomar el 160. Cuando ya estaba arriba del bondi, me acordé de que mi vieja y mi prima habían ido por su cuenta. Hoy, que hace más de 2 meses que no las veo, me doy cuenta de que encontrar a alguien entre 70 mil personas es casi como una cuarentena de distancia. Pero ese día las vi. Yo ya estaba arriba del bondi y ellas recién llegaban para armar una nueva fila porque el mío estaba arrancando ultra lleno.</p>



<p>Quizás la confusión de la que habla Micaela me impidió bajar. Me hubiera gustado compartir el silencio con ellas. Quizás romper el hielo bardeando las vueltas que da el 160. Un bondi que es como un wing gambeteador que nunca termina de tirar el centro. Cruzar Pompeya. “Mirar el paisaje y seguir”. Igual qué fácil que es volver de Núñez a Lomas de Zamora con este bondi. Ahora “¿alguna de las 2 se acuerda cómo hicimos para volver de la cancha de Vélez un miércoles a la 1 de la madrugada?”.</p>



<p><em>“Salimos por fin del estadio. Casi todos, quien más, quien menos, miramos hacia atrás. Hacia las altas tribunas. Durante horas interminables aquellas moles de cemento nos habían protegido del ataque de los lanzarrayos: abandonarlas producía en todos una curiosa sensación de desnudez”</em></p>



<p><em>El Eternauta- Héctor G. Oesterheld y Francis Solano López</em></p>



<ul><li>Nota publicada en <a href="https://lastimaanadiemaestro.wordpress.com/">Lástima a nadie, maestro </a></li></ul>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-ultimo-recital-de-los-piojos-sos-enganche-ya-no-hay-goleador/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Superclásico: lo contrario a “vivir por el fútbol”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/superclasico-lo-contrario-a-vivir-por-el-futbol-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 May 2020 10:24:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace unos días se cumplieron cinco años del Superclásico recordado como &#8220;del gas pimienta&#8221;. Ese mismo día murió Emanuel Ortega, el jugador de San Martín de Burzaco que había chocado contra un muro de la cancha once días atrás. En #Somos Multitud traemos la nota que publicamos aquella noche. Por Nadia Fink Que este partido [...]]]></description>
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<p><em>Hace unos días se cumplieron cinco años del Superclásico recordado como &#8220;del gas pimienta&#8221;. Ese mismo día murió Emanuel Ortega, el jugador de San Martín de Burzaco que había chocado contra un muro de la cancha once días atrás. En #Somos Multitud traemos la nota que publicamos aquella noche.</em></p>



<p><strong>Por Nadia Fink</strong></p>



<p>Que este partido internacional se jugara en ese contexto, el día del jugador de fútbol, era ya una incomodidad difícil. Estaba el deseo imposible de que surgiera la mirada atinada, el freno que supiera a justicia, al “sentido común” tan mentado por estos días.</p>



<p>Pero no llegó. Y el partido se jugó igual. El tercero de unos superclásicos horribles, trabados, con mucha pierna fuerte y mucha actuación. La última: la amarilla que se ligó Gago por pasarle de largo a un “volador”.</p>



<p>La crónica del partido de hoy hubiera sido un gol de último momento, un partido mediocre, jugadores abocados a la falta fácil y a la caída más fácil aún; en el marco de un pibe que se moría en la cama de un hospital, que había escrito en su muro “vivir por el fútbol” y que sufrió un empujón a destiempo, en una cancha corta, con muros demasiados cercanos al campo de juego. Una cancha de ascenso, pero también una cancha como la de Argentinos Juniors –donde los jugadores deben hacer los laterales en puntas de pie para no pisar la línea–.</p>



<p><strong>El show debe continuar</strong></p>



<p>Pero el show debe continuar y, suspensión de próxima fecha del campeonato argentino mediante, el partido de vuelta por la Copa Libertadores entre Boca y River se jugó igual.</p>



<p>El inicio fue a todas luces, con un sinfín de bengalas desde adentro del estadio. Naturalizado a esta altura de los partidos que las bengalas sean parte del espectáculo deportivo, olvidados los 194 pibes muertos en Cromañón. En la previa, el secretario de Seguridad (y precandidato a gobernador de Buenos Aires), Sergio Berni, daba muestras de una política errante y negadora ante el crecimiento de los barrabravas: esperaba (deseaba, verbos asociados a lo pasivo, al “no se puede hacer nada”) que los reconocidos barras de la 12, Rafa Di Zeo y Mauro Martín, no asistieran al partido. Además, elogió las virtudes del despliegue de su operativo policial: desde la cantidad (1200 policías), y el secuestro previo de bengalas y trapos…</p>



<p>Después de un primer tiempo previsible, un entretiempo que mostró un dron con una tela que simulaba al fantasma de la B volando entre público local (todos socios, recordemos, sin visitantes para prevenir la violencia), los jugadores de River caminaban por el túnel para llegar al campo de juego y, según pudieron tomar las cámaras desde varios ángulos, desde la tribuna de Boca, abrían la manga para tirarles, supuestamente, gas pimienta a los del equipo contrario.</p>



<p>El desconcierto de los jugadores visitantes, el ardor en el cuerpo, en los ojos (ese mismo sentido por tantas y tantos militantes en marchas o en desalojos, ante represiones policiales, y corridas en las mismas tribunas cuando las fuerzas de seguridad acosan y hay un brazo amigo que alcanza una remera mojada para cubrirse la nariz, los ojos; pero esos no se ven, no se filman, no indignan a nadie), y un partido demorado. El agua cortada en los vestuarios, para no dar ventajas deportivas (como en las bailantas en las que el agua del baño sólo era caliente para alentar el consumo de bebida en las barras), los jugadores sacándose camisetas manchadas de naranja (la policía secuestrándolas como pruebas para investigación, como corresponde) tirándose agua en botellas traídas al trote por médico y cuerpo técnico riverplatense… y los jugadores y cuerpo técnico de Boca en la cancha, los primeros moviéndose para no enfriar los músculos, los segundos esperando que la pelota rodara otra vez.</p>



<p><strong>El gas en el ojo ajeno</strong></p>



<p>En el medio, ni un solo gesto (ni uno solo) de solidaridad entre jugadores. Entre el ajetreo y los susurros con mano en la boca (no vaya a ser que una cámara tomara esas palabras dichas pero que no tienen que saberse) de árbitros, jugadores, dirigentes de uno y otro equipo y las autoridades de la Conmebol, los más afectados en River: Kranevitter, Ponzio, Vangioni y Funes Mori penaban en el banco de suplentes sin que alguien se preocupara por una mínima atención. El único que se acercó fue Daniel Osvaldo, que intentó, aunque sea, charlar con Ponzio. “Andá a la puta que te parió”, le dijo Arruabarrena a Gallardo cuando el partido se suspendía y el técnico de Boca sabía que lo perjudicaba, que River llevaba la ventaja de un partido ganado y el empate los dejaba en mejor posición.</p>



<p>A las 23.16 anunciaron la suspensión desde la voz del estadio. Pasada la medianoche, los jugadores de River seguían en el campo de juego. Desde la platea llovían botellas, y la manga desplegada les quedaba lejos. ¿Qué pasaría si los jugadores de Boca fueran un poco solidarios y acompañaran a los otros, sus pares, hacia el vestuario o, al menos, hacia la manga?</p>



<p>Los intereses se cruzan: que la hinchada tomaría represalias contra ellos por ser solidarios con su eterno rival, que todo parece discutirse, pensarse. Nadie quiso hacerse cargo de suspender el partido. Como en otros encuentros en los que jugadores o árbitros eran agredidos antes del inicio de un partido (y el árbitro consultaba si empezar o no según la decisión personal del que había recibido el botellazo/cascotazo u “objeto contundente” a mano), la decisión quedaba a la vera del agredido. Desde la TV Pública se escucha aún: “Un partido suspendido por unos poquitos que arruinan el espectáculo”… y siguen siendo esos “poquitos” el chivo expiatorio de una estructura (el fútbol, las dirigencias, las barrabravas, el poder, el narcotráfico, la policía cómplice, el juego sucio) que no se siente amenazada porque el poder y la impunidad siguen estando de su lado. Un estadio que recibió bengalas, drones y gas pimienta. Una dirigencia que no supo poner paños fríos. Unos jugadores que no quisieron&nbsp;solidarizarse. Autoridades y árbitros que no se animaron a tomar decisiones a tiempo. Y en el medio de todo eso, el pibe Emanuel Ortega dejó escrito en su muro: “A diferencia de los profesionales cuando se me rompen los botines no los cambio, paso noches arreglándolo, pegándolo para poder seguir jugando, porque es lo que amo”. Lástima que nadie le haya hecho honor, hoy en su día, el día del futbolista.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/superclasico-lo-contrario-a-vivir-por-el-futbol-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Ángel Cappa: “Los empresarios aprovechan el coronavirus para profundizar la reforma laboral”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/angel-cappa-los-empresarios-aprovechan-el-coronavirus/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Mar 2020 14:06:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel Cappa]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel Casas]]></category>
		<category><![CDATA[podemos]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[reforma laboral]]></category>
		<category><![CDATA[River]]></category>
		<category><![CDATA[Superliga]]></category>
		<category><![CDATA[Unidos Podemos]]></category>
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					<description><![CDATA[Ángel Cappa, desde España, da cuenta de lo que sucede a partir de la pandemia de Coronavirus y las repercusiones en el fútbol pero, sobre todo, en la situación de las trabajadoras y los trabajadores.

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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Vuelven los intercambios con el periodista y ex DT, Ángel Cappa. Desde España, da cuenta de lo que sucede a partir de la pandemia de Corona virus y las repercusiones en el fútbol pero, sobre todo, en la economía cotidiana y en la situación de las trabajadoras y los trabajadores.</em></p>
<p><strong>Por Gabriel Casas</strong></p>
<p>Hola, Ángel. ¿Cómo estás, después de tanto tiempo?</p>
<p>Imagino que la pandemia del coronavirus está pegando aún más España que acá en la Argentina. De mi parte, y con familia, nos informamos sobre el protocolo oficial que dio a conocer el Ministerio de Salud del gobierno y seguirlo a rajatabla. Creemos que entrar en la paranoia, a la que suelen inducirte ciertos medios de prensa que desinforman en lugar de informar con personas experimentadas en el tema, no sirve, ni ayuda. Sé que es un asunto muy fuerte y hay que darle la importancia que se merece. Eso sí, sin entrar en pánico, ni en la paranoia. Eso no suma y en cambio, resta.</p>
<p>Respecto al mismo tema, hay algo que me resultó muy curioso (y hasta contradictorio) con el fútbol en Sudamérica. Como sabrás, acá la primera fecha del fútbol argentino de la Copa de la Superliga se jugarán todos los partidos a puertas cerradas. Algo que me parece apropiado por la situación. Sin embargo, este jueves por la Copa Libertadores de América hubo dos partidos en el mismo horario: Racing-Alianza Lima y Gremio-Internacional. En Avellaneda se jugó a puertas cerradas. En Porto Alegre, el estadio estaba lleno a full por tratarse de un clásico.</p>
<p>Lo que me resulta contradictorio es que en Brasil hay ya confirmados 79 casos de coronavirus y en la Argentina unos 35 más o menos. Sé que cada país utiliza su propio protocolo, pero me resultó chocante la situación, más haciendo zapping entre ambos partidos.</p>
<p>Quizás en Porto Alegre no haya ningún caso de coronavirus o con personas con los síntomas de dicha enfermad. Sin embargo, creo que en Brasil hay una población de 150 millones de personas y hasta Bolsonaro y un ministro de su gabinete es probable que lo hayan contraído. De hecho, no sé si viste que Bolsonaro dio una conferencia televisiva con un barbijo. En Argentina, tenemos 45 millones de habitantes, un tercio menos de los que hay en Brasil. O sea, que la posibilidad de contagio debería ser menor en cantidad a la que pueda haber en nuestro país limítrofe.</p>
<p>Incluso River se negó a jugar el viernes  contra Atlético Tucumán por el riesgo de Corona virus. Yo estoy de acuerdo con esa medida adoptada por River. Es como una señal de alerta de que el fútbol se debería parar como en otros países. De que también se deben cuidar a los protagonistas (futbolistas, entrenadores y las personas que tienen que trabajar en el estadio aunque sea a puertas cerradas). Sin embargo, la Superliga quiere descontarle seis puntos, como si vivieran en otro planeta.</p>
<p>Bueno, espero ansioso tu respuesta y tu opinión al respecto.</p>
<p>Hacele llegar mis saludos a tu hermosa familia.</p>
<p>El abrazo de siempre.</p>
<p>Gabriel</p>
<p>PD: Parece que si no empezamos a sumar muchos puntos, mi San Lorenzo y tu Huracán vamos a estar complicados con el tema del descenso a partir del próximo semestre.</p>
<p>&#8212;&#8211;</p>
<p>Hola Gabriel. Me alegro de reencontrarte y seguir conversando.</p>
<p>Ahora es inevitable el tema del coronavirus. Yo creo que, por un lado, algunos medios han generado una alarma exagerada pero es cierto que el asunto es serio. Acá en España y en Europa en general se ha declarado el estado de alarma. Todo está cerrado, bares, restaurantes, gimnasios, teatros, cines, etc. No hay colegios ni universidades. O sea, ninguna actividad, salvo la venta de alimentos, las farmacias y las estaciones de servicio.</p>
<p>El contagio es rapidísimo y los infectados se multiplican por horas. Los hospitales no dan a basto (también por la falta de personal y de elementos, ya que la sanidad fue privatizada en gran medida) y ahora se autoriza utilizar los privados en caso de necesidad. Tampoco hay, como sabrás, actividad deportiva alguna. De ninguna naturaleza. Las calles están desiertas. Y dicen las autoridades sanitarias que como muy pronto esto permanecerá 2 meses y puede que dure hasta 5 meses el contagio, para después empezar a remitir.</p>
<p>El mayor porcentaje de muertes está en la gente entre 70 y 80 años en adelante con patologías previas. Pero también es posible que muera, y de hecho es así, gente joven con ciertas predisposiciones. Los chicos, niños pequeños, tienen síntomas muy leves pero también son portadores y contagian a los mayores.</p>
<p>En fin, como verás estoy leyendo y escuchando todo lo que puedo para tratar de informarme. Y te digo que abundan en los medios televisivos y radiales sobre todo, tertulianos capaces de decir la barbaridad más grande con toda soltura.</p>
<p>Esto, como es lógico, va a producir (y ya está produciendo) una crisis económica de grandes proporciones. Las empresas sin actividad tendrán grandes pérdidas, aunque, como sabés, las grandes empresas son las que aumentaron su riqueza en la crisis que empezó en 2008 y fueron los trabajadores y las clases populares quienes la pagaron con el incremento de su pobreza.</p>
<p>Siguiendo a Naomí Klein y mirando un poco las situaciones recientes similares, ya supondrás quienes serán los más perjudicados económicamente en esta nueva crisis. Con leer <em>La doctrina del shock,</em> ya tenemos una certeza. No hace falta ser un gran analítico político para saber que otra vez serán los trabajadores quienes paguen esta crisis económica producto del coronavirus. Acá en España, ya en los inicios de la crisis, el presidente de los empresarios españoles declaró que no hay que tocar la reforma laboral vigente. Es que en el acuerdo entre el PSOE y Unidos Podemos, se menciona la necesidad de anular algunos artículos de esa reforma que decretó el PP (antes ya había una reforma laboral del PSOE, también). Bien, los empresarios aprovechando la circunstancia, ya hablan de profundizar esa reforma que ha sido y sigue siendo altamente perjudicial para los trabajadores.</p>
<p>Bueno, Gabriel, espero que la próxima charla sea un poco más alegre y podamos hablar también de lo que más nos gusta, que es el fútbol.</p>
<p>Un gran abrazo.</p>
<p>Ángel.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/angel-cappa-los-empresarios-aprovechan-el-coronavirus/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Ángela Lerena y el Superclásico femenino: “Éramos conscientes de que estábamos haciendo historia”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/angela-lerena-y-el-superclasico-femenino-eramos-conscientes-de-que-estabamos-haciendo-historia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Sep 2019 13:07:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Yerbas]]></category>
		<category><![CDATA[Ángela Lerena]]></category>
		<category><![CDATA[Boca]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Maradona]]></category>
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		<category><![CDATA[No todo pasa]]></category>
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		<category><![CDATA[Superclásico femenino]]></category>
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					<description><![CDATA[La periodista deportiva repasó una jornada histórica y aprovechamos su mirada para dar cuenta del tratamiento de los medios al primer superclásico del fútbol femenino profesional. Por Nadia Fink e Iván Barrera Ángela lleva 24 años de periodismo deportivo. Muchos, la mayoría, de abrirse camino en una profesión históricamente masculinizada, donde el rol femenino se [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>La periodista deportiva repasó una jornada histórica y aprovechamos su mirada para dar cuenta del tratamiento de los medios al primer superclásico del fútbol femenino profesional.</em></p>
<p><strong>Por Nadia Fink e Iván Barrera</strong></p>
<p>Ángela lleva 24 años de periodismo deportivo. Muchos, la mayoría, de abrirse camino en una profesión históricamente masculinizada, donde el rol femenino se redujo por décadas a la mera estética. Desde 1995 recorre los pasillos de las señales deportivas más grandes del continente, cubriendo fútbol de primera, de ascenso, copas y hasta la final de un mundial.</p>
<p>Desde la desvalorización de la palabra por ser mujer en un deporte masculino, a ser criticada por trabajar embarazada, Lerena ha sabido poner el cuerpo y dar batalla frente a cuánta agresión le pusieron delante. Hoy le toca vivir una de las semanas más especiales de su carrera: el debut del fútbol femenino profesional y una entrevista a Diego Armando Maradona.</p>
<p>“El Superclásico de las mujeres fue especial porque éramos conscientes de que estábamos haciendo historia: ellas jugando su primer superclásico profesional y, de alguna manera, la transmisión estaba acompañando ese paso tan importante en la historia del fútbol femenino”, le dijo a <em>Marcha</em> unas horas después de que terminara el encuentro en la Bombonera y antes de salir en vivo en el programa “Primera tapa”, que conduce todos los días por TNTSports.</p>
<p>Ángela fue una protagonista más en este arranque del fútbol femenino. Con una palabra sumamente autorizada, llevó adelante una transmisión donde los detalles futbolísticos de lo que sucedía en el campo de juego se cruzaban con las historias deportivas recientes de las jugadoras. “Lo disfrutamos mucho, le pusimos mucha garra, mucho corazón. Y nos alegramos muchísimo cuando nos enteramos que al mismo tiempo, Maca Sánchez estaba haciendo dos goles para San Lorenzo. Eso completó nuestra alegría, porque es una luchadora por el fútbol femenino, por los derechos de las mujeres en el mundo del fútbol y todo lo que le pase bueno es absolutamente merecida y lo celebramos como una victoria propia. Fue un día de mucha emoción, con sensaciones que no son habituales para una periodista deportiva y terminó los dos días muy contenta y muy cansada”, detalló Lerena.</p>
<p>Sin embargo, la semana de Ángela tuvo aún más mojones en la (su) historia y comenzó un día antes, en la cobertura del último partido de la fecha del fútbol masculino donde Talleres de Córdoba recibió al Gimnasia de la Plata del Diego. “Ayer tuve que entrevistar a Maradona, esto fue totalmente distinto porque era un contexto de celebración en Córdoba, le hicieron una muy linda bienvenida y él está muy contento de estar en el fútbol argentino, la alegría que le trae el haber vuelto a su país. Más allá de lo deportivo, fue una entrevista distinta porque tuvo mucho de emoción, él estaba emocionado y yo también me emocioné, un poco me contagié de toda la sensación que había allí en Córdoba”, relató sobre ese momento.</p>
<p><strong>Coberturas mediáticas: estar a la altura de las circunstancias</strong></p>
<p>Ángela lleva veinticuatro años llevando una voz femenina, apasionada por el fútbol, feminista y militante. Sin embargo, el prime time futbolero se queda muy atrás frente a los pasos que da el fútbol femenino. En la cobertura mediática tradicional, el fútbol deja de ser un juego y pasa a ser un deporte de hombres practicado por mujeres.</p>
<p>Fanny Rodríguez tuvo su debut soñado con la azul y oro: en el primer clásico profesional de la historia le metió tres goles a su eterno rival. La goleadora de 35 años, con un gran recorrido en el fútbol femenino local, llevó su balón al estudio de TyC Sports  al programa <em>No Todo Pasa, </em>conducido por el inefable Diego Díaz y donde pasa de todo menos periodismo. “¿Y tu esposo de qué equipo es? ¡Debe estar contento! ¿Ustedes también se putean dentro de la cancha como los hombres? ¿La noche anterior le decís: ‘mi amor no te me acerques que mañana tengo que jugar?’”, fueron las preguntas y los comentarios que Rodríguez recibió después de haber jugado el partido de sus sueños.</p>
<p>La entrevista siguió con comentarios que dejaron muy claro que ningún panelista había visto siquiera un resumen del partido. Las preguntas se refirieron siempre a la vida privada de la futbolista, a su relación con su marido, a si tenía ídolos masculinos en el deporte. El cierre fue una machiruleada en su máxima expresión: “¿Qué te gustaría ser cuando te retires?, ¿entrenadora o te gustaría ir al <em>Bailando</em>…, o ser como Sol Pérez?”.</p>
<p>Los medios gráficos también hicieron agua frente a tamaño suceso. Después de un año donde los Superclásicos masculinos mostraron de todo menos fútbol, donde lo que pasa afuera de la cancha da más que hablar que lo que pasa adentro, donde una fina debió jugarse en Europa, imaginemos por un momento cómo titularían los diarios una victoria tan contundente como un 5 a 0. ¿Se imaginaron? Volvamos a la realidad. “El superclásico de las chicas”, tituló <em>Clarín, </em>para dar cuenta de tamaña goleada y fiesta futbolística. Y acá llegamos a un tema central: la infantilización del fútbol femenino, reduciendo a deportistas a simplemente “chicas”, se reproduce en cada nota. <em>La Nación</em> se suma con un “las chicas del fútbol, ya vestidas de profesionales” y <em>Olé</em> no se quiere quedar atrás y aporta “las chicas estuvieron a la altura de las circunstancias”.</p>
<p>Es cierto que las jugadoras se dicen “chicas” entre ellas, pero la mención hacia afuera las coloca en un lugar de niñas jugando un juego de niñas. Tan simple como eso. Cuando los medios hablan de “chicos” en el fútbol masculino, se refieren en su mayoría a los juveniles (recordemos la era de “los chicos de Pekermann”, por caso): son esos pibes que vienen pidiendo pista pero a quienes todavía les falta. Las “chicas”, en este caso, llevan en muchos años de recorrido futbolístico y tienen hasta 39 años de edad. Celebramos el espacio que está teniendo el fútbol femenino en los medios hegemónicos, pero de verdad hay que estar a la altura de las circunstancias: no es tiempo de seguir refugiándose en lugares cómodos, frases hechas y pensamientos vetustos; si las mujeres copan la cancha, paran la pelota, distribuyen el juego, salen jugando, ganan y golean, los pseudo periodistas (con “o”) tienen que dejar de correr de atrás y cortar el juego. Y si no, nada de “siga, siga”; roja directa y a llorar al vestuario.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/angela-lerena-y-el-superclasico-femenino-eramos-conscientes-de-que-estabamos-haciendo-historia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Superclásico femenino: la historia escrita a puro fútbol</title>
		<link>https://marcha.org.ar/superclasico-femenino-la-historia-escrita-puro-futbol/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Sep 2019 12:00:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Boca]]></category>
		<category><![CDATA[Fanny Rodríguez]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol Femenino]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[profesional]]></category>
		<category><![CDATA[River]]></category>
		<category><![CDATA[superclásico]]></category>
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					<description><![CDATA[El primer superclásico femenino en la era profesional terminó con una goleada histórica de Boca Juniors. La figura, Fanny Rodríguez, con reciente pasado riverplatense. Una tarde donde ganaron la pelota, el fútbol y las pibas. Por Iván Barrera, Nadia Fink y Juan Stanisci / Foto por Charo Larisgoitia “Ahora que estamos juntas”. “Ahora que sí [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i><span style="font-weight: 400;">El primer superclásico femenino en la era profesional terminó con una goleada histórica de Boca Juniors. La figura, Fanny Rodríguez, con reciente pasado riverplatense. Una tarde donde ganaron la pelota, el fútbol y las pibas.</span></i></p>
<p><strong>Por Iván Barrera, Nadia Fink y Juan Stanisci / Foto por Charo Larisgoitia</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Ahora que estamos juntas”. “Ahora que sí nos ven”. Mientras las jugadoras de Boca salían del túnel, los carteles decían lo que se pensaba en las canchas y detrás de las pantallas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El primer Superclásico de la era del fútbol profesional femenino estaba por iniciarse. Y, además, en la primera fecha. Recordemos, se trata de más de 180 jugadoras contrato, que perciben un salario y gozan de todos los derechos que cualquier trabajo formal conlleva. Ese primer contrato profesional fue una lucha de años, conseguida colectivamente, pero que tuvo un punto alto cuando Macarena Sánchez denunció a la AFA y fue amenazada de muerte. Ayer, también, Maca volvió al gol dos veces con su nuevo equipo, San Lorenzo de Almagro.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A pesar de que la idea original era que los partidos fueran en la previa de los de la Superliga del fútbol masculino (al modo de la Reserva en tiempos pasados, para darle más impulso y visibilidad), una vez más cambiaron las reglas del juego. En un horario incómodo para cualquier persona laburante, a las 15 horas del martes, se jugó el primer mentado Boca-River en La Bombonera. Originalmente el partido se iba a disputar en el predio Pedro Pompilio, pero debido a la alta demanda de entradas la dirigencia decidió mudarlo al Alberto J. Armando.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El público es variado pero las pibas ganan en las tribunas. “Y dale y dale y dale, Boca, dale”, el tradicional canto que baja de las bandejas de la Bombonera cada vez que Boca hace un gol, ahora es dirigido también por muchas manos, y una buena cantidad de ellas tienen pañuelos verdes atadas a las muñecas. También hay socios, banderas que dicen “Jugador Nº 12” y que hacen pensar cuánto viene a discutirle a las tribunas este fútbol jugado por mujeres, por jugadoras.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El partido se presentaba como una gran incógnita. El último campeonato de la era amateur brindó una victoria por lado, pero lo que pasó en el medio fue mucho para tan poco tiempo: entre el Mundial, los Panamericanos y la pretemporada, 22 jugadoras firmaron su contrato con la institución xeneize, 18 lo hicieron para el club de Nuñez, algunas jugadoras volvieron a vestir los colores que las vieron brillar, otras firmaron para el rival y otras migraron al fútbol europeo.</span></p>
<p><b>El viento que todo empuja</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero las dudas se terminan cuando la pelota se hace andar “sobre el verde césped de su única verdad”, al decir de Panzeri, y los primeros minutos devolvieron a las tribunas y a la tele lo que cualquier amante del fútbol quiere ver: dos equipos que no pierden tiempo en medirse y pisan reiteradas veces el área rival. Sin embargo, Las Gladiadoras no tardaron en adueñarse del balón y pronto ya empezó a palpitarse la tarde xeneize. La posesión de la pelota y el pase abierto rendían sus frutos. Lentamente, la arquera riverplatense, Florencia Chiribelo, comenzó a hacerse figura, volando de palo a palo ante cada remate de media distancia. Pero a los 41 se quebró el partido. Luego de una jugada preparada, Florencia Quiñones conectó un cabezazo formidable para romper el cero. Las y los 4000 hinchas estallaron en un solo grito, dejaron atrás los nervios y se animaban a ilusionarse. Por fin se destrababa un cero que, a esa altura, parecía injusto.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuatro minutos después, el partido daría otro vuelco: Yamila Rodriguez, delantera que sabe representar la celeste y blanca y llenar los arcos con la azul y oro, salió de la cancha en camilla. En su lugar, entró Fanny Rodriguez, jugadora que hasta la temporada pasada había vestido la camiseta del eterno rival. Y ese ingreso sería un estigma. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El segundo tiempo empieza su curso.“Lazatti, Rattín, Roma, Randazzo, Peucelle, Mouzo”. Dos señores en la platea charlan sobre viejas glorias del club de la Ribera. De tanto en tanto, se calientan con los “ole” que bajan de la tribuna cuando las pibas tocan y tocan entre las defensoras y la arquera. No lo disfrutan, le piden al equipo que vaya para adelante, que haga otro gol.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Unos pasos más atrás también se escucha: “Mirá, mamá, están jugando las pibas”. Una niña le muestra el partido por videollamada a la madre. No tiene más de siete años. Baila cuando las canciones mueven a la gente. Sufre con alguno de los ataques de River. Seguramente, ya estará pensando en el día en que pueda debutar en la Bombonera o en seguir al equipo a todos lados, porque se siente parte.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En el campo de juego, mientras, hubo un equipo protagónico. Lejos de salir a especular, Boca buscó definir el partido desde el minuto cero. Y llegó pronto: a los 12 minutos, Quiñones volvió a conectar de cabeza, pero esta vez para servirle el gol a Fanny, que solo tuvo que darle un pase a la red. La tribuna estalló otra vez, los señores dejaron de protestar y la niña gritó y saltó y agitó el teléfono mientras su madre perdía la imagen. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A partir de ese momento, Boca se dedicó a controlar la pelota y a hacer lo que mejor sabe: jugar al fútbol, en un equipo que se muestra sólido y con grandes chances de seguir creciendo a medida que el campeonato avance. La defensa mantuvo la posesión del balón en su campo, con paciencia y sin inmutarse por la exigencia de la platea porque vayan para adelante. Subir en bloque parece ser la clave y en dos pases la pelota llegó a los pies de Fanny Rodríguez, que enganchó y cayó en el área. El reloj marca 24 minutos cuando la histórica Fabiana Vallejos mete el 3 a 0 desde los doce pasos. El resto, fue un carnaval xeneize:  a los 36 y a los 44, Fanny aumentó el marcador y convirtió su primer hattrick con la azul y oro, tal como lo había advertido en la previa.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El partido terminó y la tribuna era pura fiesta. Fiesta de las buenas. Las  jugadoras celebran la victoria con mayor diferencia del Superclásico femenino. Fanny recibe la distinción a la mejor jugadora, sonríe y abre los brazos. La alegría es toda local, pero aún queda mucho. Y entonces, borrón y cuenta nueva para el de Núñez que todavía tiene todo un campeonato por delante. Un Superclásico jugado en la Argentina con mucho de fútbol y nada de ruidos externos y violencias. La pelota ganó, las pibas también.</span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/superclasico-femenino-la-historia-escrita-puro-futbol/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Violencia es mentir: de barrabravas e hinchas comunes</title>
		<link>https://marcha.org.ar/violencia-es-mentir-de-barrabravas-e-hinchas-comunes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Sep 2019 03:00:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Godoy Cruz]]></category>
		<category><![CDATA[Lanús]]></category>
		<category><![CDATA[los borrachos del tablón]]></category>
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					<description><![CDATA[Barrabravas y su connivencia con dirigencia y policía. Una líneas para que la hipocresía no gane las canchas ni las letras.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El apresamiento de barras de River junto a la detención de hinchas comunes y el allanamiento de ayer ponen sobre la mesa el tema que nunca se termina: los barrabravas y su connivencia con dirigencia y policía. Una líneas para que la hipocresía no gane las canchas ni las letras.</em></p>
<p><strong>Por Gabriel Casas / Foto por Gustavo Garello</strong></p>
<p>“Esto es herencia, herencia y herencia. Por más que me saquen a mí de la tribuna, otro va a ocupar mi lugar. Así no van a solucionar la violencia en el fútbol”, decía hace años el sociólogo barrabravista Rafael Di Zeo, jefe de La Doce de Boca. Y hay que darle la razón a alguien que conoce bien de adentro el entramado del armado de las barras bravas que ahora tienen en vilo al gobierno de la provincia de Buenos Aires y al de CABA con la interna feroz y salvaje en la vereda de enfrente: la de River.</p>
<p>Es que las barras nunca se fueron. Siempre estuvieron adentro de la cancha o desde afuera manejando su negocio por sus jefes. El gobierno de María Eugenia Vidal pone en su publicidad de la campaña electoral la lucha contra los barrabravas como uno de sus logros de gestión. Eso de la aplicación del derecho de admisión para dejar afuera de los estadios a los integrantes más conspicuos. Son los que tienen causas judiciales. Una engaña pichanga. Esconder la basura debajo de la alfombra.</p>
<p>Por más que los jefes no puedan ingresar, siguen manejando todo desde afuera. Recaudan con los puestos de comida en los alrededores (algunos directamente son suyos o reciben el canon que les “corresponde”), los estacionamientos de los autos en las calles linderas, la reventa de entradas que le bajan desde el propio club e incluso sus incursiones en el narcotráfico. Todo en connivencia con la policía de cada jurisdicción.</p>
<p>Pero ahora que están asustados por la repercusión (en la previa de dos River-Boca por la Copa Libertadores que conmocionan no solamente al ambiente futbolero) salen a cazar barras y también aplican la represión policial en el ingreso o el egreso de los estadios. Cualquiera que vaya a un estadio en la provincia de Buenos Aires sabe del trato inhumano a los hinchas “comunes”. Siempre salen a la luz en videos que registran los propios simpatizantes. En especial en la zona sur. Entonces, como un involucrado es el primo del ex futbolista millonario Jonathan Maidana, al que lamentablemente le destrozaron la pierna de un disparo, los medios se hacen eco de la brutalidad policíaca.</p>
<p>Y, por otro lado, están los relatos: tomamos con normalidad que se hable con tanta liviandad de “barra oficial” o de “barra disidente” en todos los medios hegemónicos.  Si hay una barra “oficial” es porque los dirigentes de ese club (por medio de un allegado para tal cuestión) deciden a dedo a quién darle el dinero y las entradas para la reventa. Y la “disidente” es la que quedó afuera del negocio y lo quiere recuperar. ¿Y cómo se dirime entre ellos? En emboscadas y a los tiros con un arsenal a disposición.</p>
<p><strong>Los borrachos del tablón y la jarra rota</strong></p>
<p>Después de que cayó en desgracia Caverna Godoy, en la previa a la final del superclásico que nunca se jugó en el Monumental (por eso mismo), hubo una especie de vacío de referencia en la barra de River. La fracción de “Los del Oeste” y que nuclea también a bravos de otros lugares, que fueron los que manejaron la barra en los noventa, ingresaron dos horas antes a la popular del estadio de Lanús con su cotillón y pusieron la bandera que dice: “Nosotros somos la historia”. Sus rivales de la oficial (de la localidad de Budge) sabían de la movida –lo sabemos, entre ellos todo se sabe– y fueron armados hasta los dientes para impedirlo. Ahí los detuvo la policía y salió la noticia que repercutió en todos los medios periodísticos. Después, sobre la hora del inicio del partido (recordemos que fue un miércoles, día laborable) se desató la agresión descontrolada con los hinchas “comunes” que querían ingresar,  que las fuerzas de seguridad (como siempre) no supieron cómo manejar y lo hicieron (como siempre) cumpliendo órdenes de violencia y cometiendo excesos. Por cierto, el partido se jugó igual. Porque, ante todo, &#8220;el show debe continuar&#8221;. Y después, el titular del Aprevide, Juan Manuel Lugones (designado por Vidal y el ministro de seguridad Cristian Ritondo), tiene la máscara o el tupé de salir a declarar que el operativo de seguridad fue “exitoso”. Diez hinchas “normales”, con sus entradas, todavía están detenidos hasta el martes, muchos de ellos, incomunicados, lo que es totalmente ilegal.  Los acusan de resistencia a la autoridad. Mientras que 49 de los 51 barrabravas apresados de la fracción de Budge salieron en libertad el día siguiente.</p>
<p>En otro rapto de “lucidez”, Lugones declaró que el operativo había sido “exitoso” y que “se evitó una tragedia mayor”. Respecto del accionar policial y los heridos graves el funcionario optó por pensar en policías “desmadrados”, tal como se acostumbra en las represiones y prometió: “La auditoría de asuntos internos está trabajando y no quedará impune si algún policía manchó el uniforme. El policía que manche el uniforme queda afuera”. No sabemos aún qué será manchar el uniforme en una fuerza de seguridad que nos tiene acostumbrados al gatillo fácil y a la represión.</p>
<p>Pero eso no es todo, con amenazas de “concretar lo que no habían podido” en la Copa Argentina, la idea de un enfrentamiento en el Monumental estaba latente. De eso se agarró el fiscal Jorge Griego para realizar 28 allanamientos el domingo por la mañana en la previa del partido contra Vélez. El resultado: detenidos (los mismos liberados el jueves anterior), armas, drogas y trapos por doquier.</p>
<p>¿Dónde se ubican las y los hinchas en esta situación? ¿Las y los hinchas de verdad, es decir, la mayoría? Ayer, por temor a un posible enfrentamiento de barras, el Monumental no lució ni de cerca la cantidad de público que puede convocar para un partido tan atractivo como lo era River-Vélez. Ellas y ellos son quienes tienen que compartir tribuna y desde hace muchos años la cancha de River es un lugar hostil para muchas y muchos hinchas, incluso cuando la cancha propia era lugar seguro para locales.</p>
<p>Es cierto que, también, para algunos hinchas (en su mayoría, varones) hay cierta fascinación por los capos bravos. Se sacan fotos con ellos (como si fueran futbolistas o entrenadores) y las suben a sus redes sociales. Cuando van de visitante (en especial al exterior del país), esos hinchas se sienten más protegidos cuando ven a su lado a los bravos. Porque, también es cierto, saben que ellos son los primeros que van a responder ante presuntas agresiones de hinchas rivales o de la policía de otros países.</p>
<p>Esto es un problema sin solución sin una verdadera voluntad política desde el poder para terminarlo. No le conviene a nadie. No lo hizo el kirchnerismo tampoco. Es más, avaló la organización de Hinchadas Unidas Argentinas (HUA) y los jefes de varias barras fueron premiados con el viaje al Mundial de Sudáfrica 2010. Y hasta Cristina trató de “buenos muchachos” a los que se subían a los paravalanchas.</p>
<p>“El poder es tener los teléfonos del poder”, filosofaba también Di Zeo por aquel tiempo en el que estuvo preso o prófugo. No le atendían en su momento los teléfonos, pero recuperó la conexión con Daniel Angelici y Mauricio Macri. Como también en su momento lo usaría Caverna Godoy con Rodolfo D’Onofrio o sus allegados. Ellos se aprovechan de la hipocresía de los dirigentes de los clubes (también a algunos los tienen como rehenes porque amenazan a sus familias) y de los partidos políticos. Y después surge la indignación cuando queda todo expuesto en los medios. Y también usan la hipocresía la gran mayoría de las y los periodistas deportivos porque los conocen a todos y nunca hicieron nada para denunciarlos. Ya que también “violencia es mentir”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/violencia-es-mentir-de-barrabravas-e-hinchas-comunes/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>La trilogía del Superclásico: de arreglos, llantos y ¡fútbol!</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-trilogia-del-superclasico-de-arreglos-llantos-y-futbol/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Aug 2019 20:41:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[Boca]]></category>
		<category><![CDATA[Copa Libertadores]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel Casas]]></category>
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					<description><![CDATA[En dos meses, se vienen tres partidos entre Boca y River: mañana por la Superliga y en octubre, por la Copa Libertadores. Mucho se juega en estos Superclásicos: la violencia repetida, las decisiones siempre a destiempo de la Conmebol, la disputa entre directivos mafiosos. Pero algo hay cierto, todo puede pasar cuando la pelota rueda [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En dos meses, se vienen tres partidos entre Boca y River: mañana por la Superliga y en octubre, por la Copa Libertadores. Mucho se juega en estos Superclásicos: la violencia repetida, las decisiones siempre a destiempo de la Conmebol, la disputa entre directivos mafiosos. Pero algo hay cierto, todo puede pasar cuando la pelota rueda &#8220;sobre el verde césped de su única verdad&#8221;.</em></p>
<p><strong> Por Gabriel Casas</strong></p>
<p>Se vienen tres capítulos apasionantes en ambos sentidos (en el bueno y en el malo) de River-Boca o Boca-River, para no herir susceptibilidades. La trilogía no tiene nada que envidiarle a <em>Star Wars</em> o a cualquier película de Marvel, para las y los milennials, y de la zaga de <em>El Padrino</em>, para quienes andamos peinando canas.  Es que Daniel Angelici y Rodolfo D’Onofrio vienen luchando una “guerra fría” desde hace mínimo cinco años. Y cuando creemos que cualquier papelón mundial es insuperable, en la semifinal de la Copa Libertadores van a tener chances de revalidar laureles.</p>
<p>Además, los cruces de la Libertadores llegan en octubre (que no será Oktubre), el mes de la elección grande en la Argentina. Si faltaba algo para el cóctel explosivo, listo, bum. La vuelta será en La Bombonera en la semana previa al domingo electoral. Como si este gobierno nefasto no tuviera problemas ahora, y lo peor, que nos genera tantos a una mayoría de la sociedad, tendrá que lidiar con la seguridad (no podrá hacerse el sota como la última vez en el Monumental) para un evento de estas características y evitar otro papelón futbolero que recorra el planeta redondo.</p>
<p>Vamos al peor escenario, para los y las neutrales, ¿se imaginan a River clasificando a la final de otra Copa en la mismísima Bombonera? ¿Cómo hará la policía federal y gendarmería para no repetir, ni liberar zona, afuera del estadio ahora en el barrio de La Boca? ¿Cómo harán Horacio Larreta y Patricia Bullrich para coordinar eso cuando están en otro “juego” más importante para cada quién? Uno por evitar una segunda vuelta cada vez más probable con Matías Lammens y otra, que si bien sabe que su cabeza nunca rueda (no como la de otras personas que sufren sus órdenes y su doctrina Chocobar), que empieza a ver por dónde va a escapar esta vez para seguir burlando a la justicia en el futuro por sus acciones.</p>
<p>Pero si Angelici es Macri, D’Onofrio es Gerardo Wherthein (presidente del Comité Olímpico Argentino y miembro del Comité Olímpico Internacional y ex accionista mayoritario de Telecom). Esto es, nada menos, que un duelo de pesos pesados. En el ambiente futbolero ronda el rumor de que en las decisiones extra futbolísticas (y futbolísticas también, VAR mediante) en la Copa Libertadores manda D’Onofrio por su amistad con Alejandro Domínguez Wilson-Simith, el paraguayo presidente de la Conmebol. A quien le atribuyen también “simpatía” futbolística por la banda roja. Y que a Angelici le queda la Superliga, hasta que deje de “rosquear” con Daniel “Chiqui” Tapia, otro con corazón xeneize ya reconocido.</p>
<p>Entonces, “El Tano” Angelici se hace una visita por Paraguay por motivos laborales, y habría aprovechado para mover sus fichas judiciales (esa que hace años maneja a su antojo en la Argentina), y el mismo día de la revancha de River ante Cerro Porteño, le salta un problema judicial antiguo al uruguayo Nicolás De la Cruz. Y D’Onofrio sugiere que hay una mano negra detrás de eso.  Y el presidente de River se ofende como si usara guantes blancos. Basta con recordar la primera Libertadores ganada bajo su gestión y en dónde hubo dos casos de doping positivo (Mayada y Martínez Quartas), pero siempre se habló de que eran varios más. Y enseguida, vendieron a Driussi al exterior. Hay que ver cuál fue la mano que meció la cuna. Al otro año, le cobraron “el vuelto” en la semifinal de vuelta ante Lanús, en el polémico debut del VAR en Sudamérica.</p>
<p>En el medio de todo esto, va a haber tres partidos de fútbol y multitudes pendientes de los resultados acá y en el resto del mundo según los colores que le apasionen. En la era donde el folklore futbolero pasó a ser meme. Ojalá los futbolistas y los entrenadores se abstraigan del contexto y jueguen al fútbol y lo dirijan sin caer en las chicanas. Ojalá la prensa se ponga también a la altura, por más que se sabe lo que puede vender en las empresas periodísticas. Ya no estará el Panadero Adrián Napolitano y su gas pimienta. Ya no estará Héctor “Caverna” Godoy, capo de la barra brava de River, y todo su arsenal para hacer negocios en connivencia con el club y la policía. Sí estarán, manteniendo su negocio, pero sin poder ingresar al estadio, Rafael Di Zeo y Mauro Martín, los jefes de “La Doce”. Ojalá que Angelici y D’Onofrio me tapen la boca y eviten que mis dedos tengan que volver a este teclado.  Porque si eso pasa, el daño al fútbol argentino y a los hinchas de todos los clubes, por efecto colateral, será nuevamente grave. Y todavía no pasó un año de la última vez.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-trilogia-del-superclasico-de-arreglos-llantos-y-futbol/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Mi hijo bostero se hizo de River</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mi-hijo-bostero-se-hizo-de-river/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Aug 2019 03:05:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Boca]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Mariana Fernández Camacho]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[relatos feministas]]></category>
		<category><![CDATA[River]]></category>
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					<description><![CDATA[Relatos feministas urgentes. Y la modestia, andá a buscarla al ángulo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Hoy, en relatos feministas urgentes, la crónica de un “borocotazo” anunciado.</em></p>
<p><strong>Por Mariana Fernández Camacho</strong></p>
<p>Mi hijo bostero se hizo de River. Y el tema se cerraría ahí, sin hacer espamento… si viviéramos en otro país, bajo otros códigos culturales, si el fútbol no le diera letra a muchas de las nefastas reglas de la masculinidad.</p>
<p>Para Martín fue una decisión más, de varias que va tomando a medida que crece: prefiere el jogging al jean, espaguetis con salsa rosa en vez de mostacholes, el rap al rock, la play a la tablet, la imprenta a la cursiva, y las vacaciones en el mar antes que el río.</p>
<p>Decenas de argumentos explican esta particular elección: un progenitor de Boca que da muestras de vida una vez al mes y por transferencia bancaria; poco y nada interés por la pelota; familiares maternos y amigos gallinas empecinados en recuperar al “perdido” cual estrategas de GOT; incipiente rebeldía pre-teen en puerta; y ganas de subirse al exitismo del Muñeco para alardear en el cole, entre otros. Así las cosas, que Martín decidiera hacerse de River fue casi la crónica de un “borocotazo” anunciado. Algo que terminó de decantar, y se consagró con una foto vestido de pies a cabeza de rojo y blanco.</p>
<p>Lo que no llegué a imaginar fueron las consecuencias de este salto en la paleta de colores. El magma de significaciones sociales que se pone en jaque cuando alguien decide no hacerse cargo de la (real) pesada herencia: padre-hijo/apellido camiseta.</p>
<p>Queridísimos compañeros de trabajo con caras preocupadas porque “con eso no se jode, negra” y dicen entender si el no-papá me manda a matar (como si yo fuera la responsable de cuidar su linaje futbolero). Un abuelo que imagina (y creo que justifica también) una próxima merma de la cuota alimentaria. Un ex novio que recibe orgulloso el volantazo del nene como el mayor logro de nuestro antiguo vínculo. Y hasta amistades que lo toman como la señal esperada de nuevos aires nac&amp;pop a partir de diciembre.</p>
<p>En el fondo la anécdota podría resultar graciosa, si no fuera porque la única verdad es la realidad. Y la realidad es que en la era de los feminismos y la deconstrucción del macho, el fútbol en Argentina sigue delimitando la subjetividad masculina y la vida cotidiana de los varones. Una carga tediosa para aquellos pibes a los que no les mueve la brújula correr detrás de la redonda o que no se sienten interpelados por los cánones sagrados: “se nace y se muere con la misma camiseta”, “podés cambiar de novia o de país, pero nunca de equipo de fútbol”.</p>
<p>La pasión por el fútbol no es innata y el amor por los colores no se hereda. Se heredan las orejas grandes, los ojos verdes, la anemia del Mediterráneo y la tendencia a desarrollar hemorroides. Pero el amor por los colores no es una unidad del cromosoma, hay que militarlo… ejerciendo la paternidad por ejemplo. Sino, a llorar a la Iglesia.</p>
<p>La remanida deconstrucción, además, debería “ir por todo”. No pueden existir temas sobre los que sí deconstruirse y otros con los que mejor no meterse. La cofradía masculina esquizofrénica que juzga con vehemencia al par que se borró de la crianza pero se solidariza con el mismo ausente cuando “le cambian” el cuadro ya recontra fue, muchachos.</p>
<p>Mi hijo bostero se hizo de River y yo, su mamá luchona, entiendo y abrazo esa decisión.</p>
<p>Machirulos del fútbol, los espero. Vengan de a uno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h3>Leé los otros Relatos Feministas Urgentes en:</h3>
<h3><a href="https://www.marcha.org.ar/tag/relatos-feministas/">https://www.marcha.org.ar/tag/relatos-feministas/</a></h3>
</blockquote>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mi-hijo-bostero-se-hizo-de-river/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Apuntes sobre la fugacidad y el descenso</title>
		<link>https://marcha.org.ar/apuntes-sobre-la-fugacidad-y-el-descenso/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 May 2019 12:36:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Lastima a nadie]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[River]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago Nuñez]]></category>
		<category><![CDATA[Tigre]]></category>
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					<description><![CDATA[Un hincha de River reflexiona sobre el descenso cuando ve el fracaso en rodeo ajeno. ¿Se puede volver a vivir después de descender?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Un hincha de River reflexiona sobre el descenso cuando ve el fracaso en rodeo ajeno. ¿Se puede volver a vivir después de descender?</em></p>
<p><strong>Por </strong><strong><a href="http://www.marcha.org.ar/tag/Santiago-Nuñez">Santiago Núñez</a> para <a href="https://lastimaanadiemaestro.wordpress.com/2019/05/20/apuntes-sobre-la-fugacidad-y-el-descenso/">Lástima a Nadie, Maestro</a></strong></p>
<p>“La satisfacción de ganar son momentos pequeños y fugaces”. La frase podría sonar en tinte filosófico, pero la dice un entrenador de futbol. Marcelo Gallardo describiendo la victoria es como si Alfred Hitchcock hablara sobre el suspenso cinematográfico o como si Jorge Luis Borges diera una charla sobre Literatura.</p>
<p>Pero la idea no termina allí, quizás porque en realidad no termina nunca. “El mejor antídoto para la victoria es la derrota”. Casi con fascinación sobre los desafíos, Gallardo define lo imposible: Ganar es lindo pero a la vez efímero porque uno siempre puede perder. Implícitamente, el mejor técnico de la Historia de River describía su carta mágica, la razón por la cual un ganador es un ganador: no tenerle miedo a perder.</p>
<p>Pero aquella visión del mundo no es sencilla. Siempre pensé que Gallardo no solamente es un ser superlativo del paladar y el elenco millonario, sino que, además, es producto de un hecho histórico, o, mejor dicho, de un proceso.</p>
<p>La relación victoria/derrota se tergiversó hace un par de años en River y, por inercia, para mí. Más precisamente, eso ocurrió a las 16: 21 del 26 de junio del 2011. Desde ese instante y hasta este momento y en algún punto para siempre, formamos parte de ese espectro amplio de aquellos que se fueron “a la Be”. La vida, desde ese momento, se ve distinta.</p>
<p>Sin que suena a un consuelo ridículo, la derrota se vive con un nivel menor de potencial escándalo y la victoria, eso que en algún momento apareció tan lejano, aparece no solamente como el dulce sabor de lo ganado sino como el contraste histórico de aquel fracaso rutilante: la final de la Copa Libertadores ganada por River contra Boca es más histórica de lo que habría sido si no hubiesen pasado solamente 6 años y medio después de haber jugado en la B Nacional. Gallardo es ladero de la victoria que es producto del fracaso.</p>
<p>Pero por más que a esta altura no parezca, esta nota no se trata ni de Gallardo ni de River (o quizás sí, pero sin haberme dado cuenta). La derrota, en tanto tal, tiene la diferencia de que, en algún punto dura para siempre. Pero eso no quiere decir que sea malo. Quizás simplemente es un cambio en la manera en la que uno puede ver la vida. Ni nada más ni nada menos que eso. A veces me pregunto, entonces, si en realidad el descenso no fue nada más que eso: una nueva forma de ver el fútbol y la vida.</p>
<p>Hace unas semanas vi descender un equipo: Tigre. Las imágenes sobrevolaban mi mente y, estoy seguro, no estaba solo. Ver a Cachete Morales jugar con la categoría de un crack a ritmo de grande y observar la mezcla exacta entre el temor a “jugar en la B” y el orgullo eterno de poder evitarlo y que eso se grite como una Copa Libertadores me hizo recordar esa magia maligna, aquella que nos ata a una pasión inexplicable.</p>
<p>Al mismo tiempo, Sebastián Bértoli salvaba (literalmente al mismo tiempo porque se jugaba en los mismos minutos y también literalmente “salvaba” porque un potencial gol condenaba al equipo entrerriano a una final para no descender) una vez más a su Patronato querido. A mano cambiada un centro desde el costado. “Como aquella vez”, pensé, porque el fin de semana estaba lleno de recuerdos imborrables que quizás hubiesen merecido ser borrados. Y la referencia era a aquel penal en el que el Chori Domínguez pateó alto y fuerte al medio y que Bértoli despejó para dejar a River en serias posibilidades de no volver a primera, para encima después mirar llorando a una cámara y decir que es hincha de River de toda la vida. El arquero se retiró salvando al equipo del cual fue y será siempre profeta del descenso.</p>
<p>Ver a Belgrano descender y a Quilmes y a Olimpo jugar para no irse a la tercera categoría ya fue demasiado. Como si la B se reencarnara en una memoria infalible, o como si lo imposible de olvidar estuviese, siempre, a la vuelta de la esquina.</p>
<p>¿Qué es el descenso? Nunca pude responder al interrogante. Fracaso, tristeza, derrumbe, tragedia, catástrofe son solo palabras que alguna vez me aproximaron a un concepto difícil de definir y de digerir. Pero todas ellas se encuentran del lado negativo del asunto. ¿Es solamente eso?</p>
<p>Quizás, para responder, conviene cambiar la pregunta. ¿Si pudieras cambiarlo, hubieses preferido no irte al descenso? Sin miedo pero con muchas chances de ser repudiado, la respuesta es no. Es cierto que quizás es más sencillo luego de dos Copas Libertadores (una de ellas con final con Boca incluida), una Copa Sudamericana y dos Recopas, pero no todo pasa por ganar o perder.</p>
<p>El descenso no es el fracaso de nada. Al menos para mí, fue la forma de afrontar mejor los problemas de la vida deportiva. De terminar de entender que siempre hay que aplaudir, de saber que el futbol está muy lejos de ser solamente un resultado. Saber y comprender que se puede perder es fundamental. Ganar es efímero. Perder es fugaz. Todo se mueve y lo único que queda es una pasión eterna. Ojalá los hinchas de Tigre, Belgrano y Olimpo puedan tomar ese camino.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/apuntes-sobre-la-fugacidad-y-el-descenso/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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