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	<title>Riquelme &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Mon, 26 Oct 2020 03:05:46 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Riquelme &#8211; Marcha</title>
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		<title>Ángel Cappa sobre la Selección: “Todo lo que se hace es previsible. A lo sumo, correcto”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Oct 2020 14:27:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
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					<description><![CDATA[En este nuevo ida y vuelta con el ex DT Ángel Cappa, charlamos sobre los alcances de la pandemia, pero sobre todo de fútbol y de la Selección Argentina. La preocupación de Cappa: la formación de jugadores mecanizados en desmedro de la creación. Por Gabriel Casas &#160; Hola, Ángel. ¿Cómo estás, después de tanto tiempo [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En este nuevo ida y vuelta con el ex DT Ángel Cappa, charlamos sobre los alcances de la pandemia, pero sobre todo de fútbol y de la Selección Argentina. La preocupación de Cappa: la formación de jugadores mecanizados en desmedro de la creación.</em></p>
<p><strong>Por Gabriel Casas</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Hola, Ángel.</strong></p>
<p>¿Cómo estás, después de tanto tiempo sin comunicarnos por esta vía?</p>
<p>Esta pandemia nos ha tomado de sorpresa a todas y todos, y uno la va llevando como puede sin arriesgarse, cuidándose y cuidando a los seres queridos. Solo me permito salidas los fines de semana para ir a visitar a mi hija y a mi hijo. Por suerte, sigo dando clases virtuales para Éter de periodismo deportivo y eso hace que pueda estar mejor que una gran mayoría de las personas de nuestra querida Argentina. Con sólo ver las cifras alarmantes de pobreza, indigencia y desocupación, es un dolor mayor y el máximo es el de la cantidad de personas que mueren por el Covid-19 y el dolor inmenso de sus familias, amigos, etc.</p>
<p>Bueno, no me quiero extender con el tema de la pandemia porque en <em>Marcha</em>, otras compañeras y otros compañeros llevan la información al día y en especial haciendo hincapié en los y las más necesitados. Sólo agregar que, como docente, me parece una locura que se insista mucho desde el gobierno de CABA con el regreso de las clases presenciales. Dieron ejemplos de cómo podía ser, algunos insólitos o irrisorios. Sé lo que implica dar clases y la responsabilidad que llevan las mismas. Además, que l@s docentes siguieron dando clases virtuales. Que tuvieron que aprender otras herramientas. Que no entiendan que l@s docentes somos l@s que más queremos volver a las clases presenciales. Pero con una propuesta y protocolo en serio, cuidando a toda la comunidad educativa. Y en especial, a las y los alumnos. No con mensajes para la tribuna, haciendo política con la educación.</p>
<p>Bueno, ya me descargué, y quisiera que cambiemos opiniones sobre lo que más nos apasiona. El fútbol. Y la importancia de que en este tiempo aciago, nos distrae apenas un poco de la realidad diaria.</p>
<p>Al volver las eliminatorias sudamericanas, me surgió inmediatamente analizar algo sobre la Selección Argentina como equipo en esta renovación que ya llegó para quedarse y que ya tiene sobre el lomo una Copa América. Y si bien, ante Ecuador, lo único para rescatar fue el resultado, tengo deseos con esta nueva generación y su ayuda a Messi.</p>
<p>Deseo que la Selección juegue bien al fútbol. Deseo ver que busque los caminos hacia el triunfo por ambición ofensiva, por sociedades entre sus jugadores más talentosos, por presionar para recuperar la pelota (cuando no la tenga, obvio) y que después se la entreguen al pie siempre a un compañero. Deseo que en el mediocampo, además de tocar, en algún momento salga ese pase puñalada que desarme a la defensa rival. Deseo ver a un equipo veloz, pero no apurado. Deseo ver a una defensa que intente salir jugando, pero sin irse al extremo al respecto. Porque eso, le dará chances al rival ante el mínimo error. Deseo que no haya pelotazos sin sentidos. Deseo que los futbolistas sepan jugar con y sin pelota. Sepan leer el juego y los momentos para herir a su oponente.</p>
<p>Deseo que la Argentina siga ganando, pero no de cualquiera manera. La idea y la forma para llegar al triunfo deberían ser innegociables para una camiseta con tanta historia. Hay una identidad futbolística que la tienen en el gen la mayoría de los argentinos. Hay que respetarla y hacer que los rivales de turno también la respeten. Guapo es el que juega, pide siempre la pelota, gambetea, usa el engaño para su habilidad e inventa. No lo es el que pega, grita, se tira al suelo a raspar o se hace el malo. Eso es tribunear.</p>
<p>Y deseo también ver lo más cercano a la mejor versión de Messi. Pero deseo ver a un equipo que juegue sin sentirse dependiente de Messi. Es difícil abstraerse a su imán, pero si sus compañeros entienden que eso es lo mejor para el equipo, el propio Messi estará contento con ellos.</p>
<p>Un equipo, no un solo nombre por más crack que sea. &#8220;Orden para la aventura&#8221;, como decía el Flaco Menotti a sus dirigidos.</p>
<p>El abrazo de siempre,</p>
<p><strong>Gabriel.</strong></p>
<hr />
<p>Me alegro, <strong>Gabriel</strong>, de poder reencontrarnos para dialogar, aunque sea brevemente,  sobre las cuestiones que nos preocupan.</p>
<p>Empiezo por la pandemia. Este virus ha puesto en evidencia algunas cosas importantes para reflexionar. La primera que se me ocurre es el porqué de la aparición de estos virus y pandemias, y según he leído en informes de científicos, médicos y ecologistas, se trata de una consecuencia del capitalismo actual que no repara en destruir la naturaleza y el medio ambiente para seguir acumulando riquezas. Y eso alteró el ritmo propio de la naturaleza, generando traslados y movimientos de animales hacia lugares inapropiados e inhabituales, portadores de virus que transmiten a los humanos. Es decir, no es una fatalidad del destino. Acordate de que George Bush, cuando fue consultado sobre por qué Estados Unidos no había firmado el tratado de Kioto para reducir la emisión de gases contaminantes, dijo que no lo había hecho porque &#8220;no se puede parar la economía&#8221;. O sea, se puede destruir el planeta y causar enfermedades y muertes pero no se puede &#8220;parar la economía&#8221;.</p>
<p>Ese, por otra parte, es el pensamiento motor del liberalismo económico. Según leí y no hay por qué dudar, Macri le dijo a Alberto Fernández que &#8220;se mueran los que tienen que morir&#8221;, pero la economía debe seguir adelante.</p>
<p>Y este es otro tema para recapacitar. Ya lo sabemos, pero ahora es tan evidente que no creo que haya alguien que lo dude: para el capitalismo, es más importante la ganancia que la salud.</p>
<p>A propósito, lo que resulta llamativo por lo insólito es que haya gente que se manifieste contra el uso de barbijos, contra los confinamientos y, en general, contra las únicas medidas posibles para evitar los contagios.</p>
<p>O que haya en Argentina manifestaciones con gente gritando: &#8220;viva la propiedad privada&#8221; en defensa de una empresa tan depredadora y tramposa como Vicentín, que le robó al Estado miles de millones según revelaciones del mismo presidente del Banco de la Nación, Claudio Lozano.</p>
<p>Acá en Madrid ocurre más o menos lo mismo, por lo que puede sospecharse que hay cierta coordinación del neofascismo internacional. El otro día, en una manifestación por la calle Serrano, donde viven los gorilas más refinados y agresivos, hubo gritos como &#8220;Viva Hitler, mueran los demócratas&#8221;. No ya una agresión contra los comunistas o los izquierdistas, como es habitual, sino directamente contra los demócratas.</p>
<p>Esto conduce a una nueva reflexión: ¿Qué pasa con las izquierdas? Pasa que han abandonado, hemos, el trabajo de base. Se han convertido en partidos políticos dedicados exclusivamente al aspecto electoral. Y cuando están en el gobierno, toman medidas destinadas mucho más a no enojar a los dueños del circo que a favorecer a la clase trabajadora. Por lo tanto, contribuyen activamente al abandono de las bases.</p>
<p>Yo creo que no es cuestión de ponerse en el lugar de los opositores a los gobiernos progresistas (aunque sean, como son, tan tibios y leves que no hay por dónde apoyarlos). Me parece que no tenemos otro remedio que apoyar lo menos malo, porque de lo contrario aparecería el neofascismo con toda su furia de clase y sería mucho peor. Pero tampoco se trata de ser incondicional, sino de ser crítico y de exigir que se anime a dar pasos en favor de las clases populares. Se trata de organizar las bases para tomar conciencia colectiva de la situación y luchar por los derechos que quieren arrebatarnos. Llenar las calles exigiendo justicia. Somos muchos más que esas minorías fascistoides que no soportan la democracia y, mucho menos, que el pueblo asuma el protagonismo que le corresponde.</p>
<p>Esto da para mucho más, Gabriel, pero paso al fútbol.</p>
<p>Argentina no jugó bien, pero ganó bien frente a Ecuador. Con un fútbol de poca imaginación y creatividad. Mucha lucha, mucha voluntad, que es importante como complemento, pero lejos de lo que aspiramos de nuestra Selección. Hay atenuantes y muy importantes. No se puede jugar con un solo entrenamiento y pensar en un equipo armónico con un funcionamiento definido.</p>
<p>Y lo que a mí me resulta más preocupante es el nivel de nuestros jugadores. No son malos jugadores, por supuesto, pero si pensamos en algunos de los que integraban la selección en tiempos no muy lejanos, nos damos cuenta de la gran diferencia. Te pregunto qué jugador de los actuales, salvo Messi, por supuesto, jugaría en la Selección del 78, en la del 86, en la del Coco del mundial de Estados Unidos, ¿en el juvenil del 79? Ya sé la respuesta: ninguno.</p>
<p>No quiero faltarle el respeto a los muchachos que juegan actualmente en la Selección. Son buenos jugadores y demuestran un gran compromiso con el equipo. Lo que pretendo decir es que hay un déficit importante en la formación de los jugadores nuestros. Se abandonó la pelota como fundamento de este juego y de la preparación de los futbolistas, para darle lugar al cuidado de los músculos y de la mecanización en desmedro de la capacidad de decisión. Forman jugadores obedientes y tácticos, no los dejan pensar ni jugar. Entonces, poco a poco, han ido desapareciendo jugadores como Barbas, Ardiles, Jota Jota López, Kempes, Alonso, Bochini, Brindisi, Passarella, Burruchaga, el Negro Enrique, Redondo, Batista, Latorre, Olguín, Riquelme, Aimar, el Mago Capria y tantos otros representantes auténticos de nuestra cultura futbolística. Y, a su vez, quedó en el olvido el concepto básico más importante del fútbol (y de cualquier juego): el engaño. Todo o casi todo lo que se hace es previsible. A lo sumo, correcto.</p>
<p>Sin embargo, todavía quedan algunos jugadores de ese estilo. Por ejemplo, Lo Celso, Dybala, Martínez Quartas. A estos sería bueno cuidarlos y que sean el eje de la Selección, como creo que así son considerados. &#8220;No todo está perdido&#8230;&#8221;, como cantaba la Negra Sosa.</p>
<p>Bueno, Gabriel, para ser un reencuentro no estuvo tan mal, ¿no?</p>
<p>Un abrazo, cuidate, porque el capitalismo no lo hace ni lo hará. La seguimos cuando quieras,</p>
<p><strong>Ángel Cappa.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/angel-cappa-sobre-la-seleccion-todo-lo-que-se-hace-es-previsible-a-lo-sumo-correcto/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Especial Fútbol de Primera: recordar a las pibas que fuimos</title>
		<link>https://marcha.org.ar/especial-futbol-de-primera-recordar-a-las-pibas-que-fuimos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jun 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El especial 20 años de Fútbol de Primera, en Netflix, nos agarró en cuarentena. Y&#160; no sabemos si por eso mismo los recuerdos se nos vinieron al cuerpo y a las palabras. Dos adolescentes futboleras esperaban el domingo para ver los goles de su equipo y reviven esos tiempos donde la espera era parte de [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El especial 20 años de </em>Fútbol de Primera<em>, en Netflix, nos agarró en cuarentena. Y&nbsp; no sabemos si por eso mismo los recuerdos se nos vinieron al cuerpo y a las palabras. Dos adolescentes futboleras esperaban el domingo para ver los goles de su equipo y reviven esos tiempos donde la espera era parte de la vida.</em></p>



<p><strong>Por Nadia Fink y Nadia Petrizzo</strong></p>



<p>Hay sensaciones que viven pegadas a los huesos, escondidas, latentes. &nbsp;Un mínimo estímulo las despierta y vuelven. No sé si es que reaparecen o es que nunca dejaron de estar. Eso, te reconocés ahí, como si nunca hubiese pasado el tiempo. Renacen. Salen solas, como esa canción que no escuchabas desde los 12, pero suena y automáticamente la boca descarga cada palabra, la cabeza baila la melodía hasta el final. Sensaciones agazapadas, que estuvieron esperando el momento de salir y &nbsp;gritar desde cada poro. &nbsp;</p>



<p>Así nos sentimos cuando vimos el especial <em>20 años de Fútbol de Primera</em>, en Netflix. Como esos recuerdos escondidos que salen todos juntos. Que se amontonan y que nos llevan a revivir tiempos idos y a mirar con la perspectiva de hoy. Con un par de años de diferencias, las dos volvimos a pasar las emociones por el cuerpo.</p>



<p>La una, hincha de River, dice: finales de los 90. Mirar fútbol, ser mujer, adolescente, vivir a 50 km del club de tus amores, no poder ir a la cancha. Entonces cada domingo la oreja pegada a la radio. En los relatos entraban los ojos, en los silencios el nudo en la panza. La mente dibujaba los pases,&nbsp; la cancha, las jugadas. Y, claro, los goles.&nbsp; Los mil escenarios posibles.&nbsp; Goles que gritaba a la ventana, como si la reja fuese el alambrado, como si el vecino fuese la tribuna contraria.</p>



<p>La otra, hincha de Newell´s, piensa: principios de los 90. Mirar fútbol, ser mujer, adolescente, vivir a 300 km del club de tus amores. Ir a la cancha más de visitante que de local. Y siempre la oreja pegada a la radio. Con partido principal y la cobertura de vestuarios posterior, que hacía que llegara el rumor de cómo había jugado tu equipo.</p>



<p>Eso sí, y en algo coincidimos: los goles sólo se veían los domingos&nbsp; a la noche. Los goles se veían sólo en <em>Fútbol de Primera. </em>No existía la inmediatez de twitter, ni había canales exclusivos de deportes; se usaba esperar para ver. Y esa espera sólo la entendemos quienes tenemos más 30, quienes vivimos cuando no existía internet, en tiempos sin celular. Se esperaba para todo. Esperar por los goles era &nbsp;como la espera de esa canción por la radio, que escuchabas el día entero hasta que sonaba y apretabas&nbsp; play/rec para grabarla en un cassette TDK. Tiempos sin Spotify. Tiempos que parecen prehistóricos.</p>



<p><strong>De televisores chiquitos y camisetas enormes</strong></p>



<p>Entonces, la espera del domingo a la noche era un ritual. Y en eso coincidimos, claro.</p>



<p>La una cuenta que el ritual se le extendía: era la lucha por el único televisor de casa. Sí, un solo televisor y la pelea. Éramos cuatro en la casa, y tres hermanas. Ser la del medio implica que nunca, pero nunca, lleves las de ganar, en nada, es ley por tu posición de origen. Elegir el canal los domingos era una estrategia que contemplaba ceder todo, lo que fuera.</p>



<p>Mirar el especial fue volver a esa adolescente, &nbsp;tener 14 años, estar enfundada en mi primera camiseta original en la que entraban 4 cuerpos míos.&nbsp; Encerrarme en la habitación, sintonizar la radio. Volvieron a caer como fichas las formaciones, como si el partido estuviese por empezar en 5 minutos. &nbsp;Ver en imágenes esas fotos que empapelaban mis carpetas del secundario y las paredes de mi habitación.</p>



<p>Para la otra la imagen es similar: volver a la adolescencia y a esa camiseta regalada que quedaba gigante, claro, en esa época no había “marketing” para mujeres futboleras y las camisetas eran las de la marca original, pensada para jugadores varones. Son los pósters pegados en la pieza con el televisor chiquito y mi viejo mirando juntxs <em>Fútbol de Primera</em> (porque el televisor grande estaba reservado para <em>Ritmo de la noche</em> que, desde mi pieza, despreciábamos).</p>



<p>Y aparecen los recuerdos grabados de cada una; los del club propio, claro. Para la una: El gol de Aimar a Boca de 1999 en el Monumental, festejo que tengo tatuado en&nbsp; el cerebro.&nbsp; El debut del conejito Saviola. Los cuatro fantásticos, el Clausura con las cabezas de colores en Rosario. Reírme con el telebeam, en ese momento tan tecnológico y hoy tan de la era mesozoica.</p>



<p>Para la otra son los campeonatos de los noventa, los años de Bielsa… La espera por el campeonato 1990, el “Newell’s, carajo” de Marcelo en hombros de los hinchas; los penales del 91 en la cancha de Boca y el barro por todos lados; Maradona con nuestra camiseta, la rabona en la cancha de Independiente; el campeonato de 2004, cuando aún existía el programa.</p>



<p>Pero, claro, también nos toca revivir esos recuerdos colectivos: Bilardo y su descarga por brindar en la cancha: “es Gatorade señorita, es Gatorade”; la vuelta de Maradona al fútbol argentino; el Topo Gigio de Riquelme a Macri; Racing campeón después de 35 años, mientras el país estallaba; el gol de Medero arrancando desde mitad de cancha y Araujo que dice: “si lo hace, me voy”, y deja solo a un Macaya siempre tibio. “Lo que viene, lo que viene” antes de cada corte. “Esto no es fubol, esto es fubol de primera”, decía cada jugador a quienes hacían actuar cuando no existían las redes sociales. La apertura de cada programa, donde el fanatismo por la hinchada era casi absurdo (esas hinchadas endiosadas al inicio y quienes eran “los mismos inadaptados de siempre que generan disturbios” unos minutos después).</p>



<p>Notar la transformación de los cuerpos de los jugadores, la llegada del fútbol atlético y de los jugadores modelos, las camisetas y shorts que se mantenían por temporadas. Sentir la transformación de nosotras mismas. Tener todos esos recuerdos en la piel y viajar 20 años atrás para reconocer hoy todas esas diferencias tan visibles. Porque el especial focaliza, como todo <em>Fútbol de Primera</em>, en los equipos denominados “grandes”. Boca o River ocupan casi toda la transmisión y, salvo campeonar, los demás equipos quedan afuera. Así sucedía también en aquellos años: cuarenta minutos al principio y cuarenta al final de River o Boca y los goles de los demás. El riesgo de ir al baño era grande: en esos minutos te perdías los goles de tu equipo para siempre. Pero, mientras recordamos formaciones que creíamos olvidadas, mientras pensamos a cuántos que hoy son técnicos vimos jugar, dejamos ese lugar para que el recuerdo genuino se cuele; ese que nos encontró pibas futboleras esperando el domingo como los tangueros esperaban los ravioles en familia.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/especial-futbol-de-primera-recordar-a-las-pibas-que-fuimos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Riquelme y el tiempo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/riquelme-y-el-tiempo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Nov 2019 12:00:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[Ante la postulación de Riquelme en Boca, unas palabras que nos llevan a revisar al Román jugador y al Román que piensa su próxima jugada.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Después de que Riquelme genera revuelo acá y allá al presentarse en la fórmula de Ameal contra el oficialismo-macrismo en Boca, unas palabras que nos llevan a revisar al Román jugador y al Román que piensa su próxima jugada: el tiempo está, siempre, de su lado.</em></p>
<p><strong>Por Juan Stanisci</strong></p>
<p>Para dar un buen pase es necesario entender dos variables: fuerza y tiempo. La pelota tiene que llegar a una determinada velocidad en el momento exacto para que el compañero tenga ventaja en la jugada, ya sea para continuarla o para terminarla. Fuerza y tiempo. No alcanza solamente con ser hábil con los pies o con ponerla donde uno quiere. Si no se sabe manejar la fuerza y el tiempo, entonces algunos pases saldrán bien, pero no dependerá del jugador.</p>
<p>Riquelme fue uno de los mejores pasadores de la historia del fútbol mundial. 190 asistencias a compañeros a lo largo de su carrera lo demuestran. Eso sin contar todos aquellos pases anónimos que no son contabilizados porque no terminaron en gol, ya sea por impericia del definidor o porque el pase daba curso a la jugada. La fuerza, pero más que nada el tiempo, siempre estuvo de su lado. Él siempre supo que si la pelota la tenía su equipo, entonces era solo cuestión de esperar. Al fútbol se gana con goles; los goles se hacen con la pelota; si la pelota la tengo yo entonces tengo más chances de ganar que el rival. Hace varios meses que Román tiene la pelota.</p>
<p><strong>Así en el fútbol como en la vida</strong></p>
<p>Durante el mediodía del 17 de septiembre explotó un rumor en Twitter: la despedida de Riquelme sería el 12 de diciembre, día del hincha de Boca. Con el correr de los días y a la vista de los acontecimientos, ahora se entiende algo que antes había quedado en el aire: la noticia se había filtrado antes de que Román apareciera en cámaras. Riquelme siempre fue tan hábil con la pelota como con el micrófono. Pero, también, Román siempre supo qué hacer con el tiempo frente y fuera de las cámaras. Cuando se lo veía dentro de un partido, había dos maneras de verlo: por televisión, donde se notaban la precisión de sus pases y los envíos certeros; y en la cancha, donde se lucía sin pelota porque jugaba con ese otro tiempo que no se televisa, el del arrastre de marca, el de organizar compañeros y rivales, el de cranear la jugada próxima en el momento. Esos tiempos también son del diez. Dos meses después se puede ver que la filtración no fue inocente. Horas más tarde Román oficializaba su despedida para cuatro días después de las elecciones en Boca. Quizás las más importantes de las últimas dos décadas.</p>
<p>Cuentan quienes tienen acceso a informaciones incomprobables pero ciertas, que la despedida iba a ser en octubre. Pero en vistas de los resultados de las PASO, gente cercana a Macri –si es que no fue el propio Mauricio– se comunicó con Riquelme para pedirle que el partido fuera en diciembre. Ya era bastante con haber perdido por goleada en la Nación y en la Provincia de Buenos Aires como para sumarle una bombonera repleta de hinchas de Boca que insultaran a Angelici en las semanas previas a la elección definitiva en Nación. Probablemente el todavía oficialismo sobredimensionó los insultos en la cancha, en vez de prestar atención a gritos más importantes como los que reclaman comida o trabajo. Quizás ya empezaban a sentir el olor de la lona y no querían un golpe definitivo, por más de que en la práctica significara poco o nada. Lo cierto es que Román corrió la fecha de su partido, y desde el oficialismo de la Nación y de Boca lo vieron como un guiño.</p>
<p>Luego llegó la eliminación de River. La quinta. El oficialismo en Boca sabía que una derrota más con el eterno rival sería un cross a la mandíbula. No un golpe de knock out, ya que 24 años en el poder hacían que la maquinita eleccionaria estuviera bien aceitada, pero sí era un resultado que complicaba la elección. Y el 22 de octubre Boca quedó afuera con River. Una semana después, desde el diario <em>Olé</em> empezaban a deslizar, primero con suavidad, que Riquelme estaba cerca del oficialismo; es decir, de Gribaudo. Todos los días había una noticia que relataba que Román estaba cada vez más cerca de oficializar su candidatura con Gribaudo.</p>
<p>En aquel momento, deslicé tres posturas: era una operación del macrismo o Román estaba jugando en modo Cristina para despertar a la oposición y terminar uniéndose a ella o, lo que era peor, efectivamente Román estaba cerca del oficialismo y sería uno de los dolores más grandes de mi vida.</p>
<p><strong>Misterio develado (o no tanto)</strong></p>
<p>Las operaciones del diario <em>Olé</em> y compañía se terminaron por un tiempo el 7 de noviembre. Ese mediodía, Riquelme habló desde el patio de su casa –no la Bombonera, sino la casa donde vive– con el Pollo Vignolo. Ahí, con su mejor cara de Riquelme, le dijo al rubio periodista que estaba dispuesto a meterse en la política de Boca, siempre y cuando todos los candidatos se unieran. Ante la incredulidad de Vignolo, Riquelme le explicó que si todos habían sido oficialismo en algún momento, no entendía por qué ahora no podían unirse. Al pobre Pollo, que esperaba una primicia más directa y jugosa, lo agarró desprevenido y entró como caballo al stud. Al igual que todos los periodistas y los dirigentes.</p>
<p>Al día siguiente Angelici, con su mejor cara de Angelici, desfiló por los canales pidiendo unidad a los cuatro vientos. Y organizó una reunión para charlar el tema en cuestión. Pero Ameal y Beraldi no fueron. Entonces, pero esta vez con cara de maestro que marca un errora los alumnos, habló de que estaban dispuestos a unirse, pero que el resto no. Y cuando digo “el resto”, claro está, me refiero a Ameal y Beraldi, ya que un candidato que dice ser oposición no solo en Boca se juntó muy contento olvidándose del espacio que ocupa en la política nacional. De esta manera, el camino parecía fácil: Román pidió unidad; todos nosotros intentamos la unidad; la oposición no quiso = Román tiene que venir con los que buscamos la unidad.</p>
<p>El tiempo pasaba y el cierre de listas se venía encima. “Que va con Ameal”. “Que está cerca de Gribaudo”. Ya lo sabemos: cuando Riquelme no quiere, las palabras no se filtran. Y cuando Riquelme quiere, un miércoles a la mañana se filtra que su partido despedida se suspende. Y que sale a hablar al mediodía. ¿Qué mejor manera de acaparar la atención? Todos y todas queríamos saber qué iba a pasar con ese bendito partido. Los minutos pasaban y los muchachos de <em>90 minutos de fútbol</em> hablaban pavadas y más pavadas; pero de Román, nada. Hasta que pasaditas las dos de la tarde llegó Riquelme. Y sucedió lo que todos ya sabemos y vimos y compartimos por WhatssAp e hicimos memes. Lo único que voy a destacar es que, si no lo hicieron, presten atención al tiempo que se toma para decir: primero que sí va a meterse en política y después con quién.</p>
<p><strong>La venganza es un plato…</strong></p>
<p>Cualquier otro, hubiera mandado a Angelici a la mierda. Después de no querer renovarle el contrato, de decir que con él como presidente Riquelme no volvía más a Boca; después de que Gribaudo se burlara de él por Twitter, lo más lógico, lo que haría cualquiera, sería mandarlos bien a la mierda. “Ahora que se las ven jodidas, vienen a endulzarme la oreja”, diría, además, ofuscado. Pero, claro, si Riquelme los echaba de una, el golpe no habría sido el mismo, porque hubieran tenido más tiempo para sentarse y ver de qué forma seguir. Moviéndose como lo hizo Román, no solamente se fue con Ameal sino que los dejó pedaleando en el aire y sin tiempo de respuesta.</p>
<p>Nada es casualidad. Es la segunda persona en seis meses que, poniéndose como vice, deja fuera de juego al macrismo. Y fueron justamente las dos personas que más debe detestar Mauricio Macri: Cristina y Riquelme. ¿Por qué los detestará Macri? Primero, porque no los pudo comprar nunca. Segundo, por lo que mueven y representan en la gente que lo y la quieren. Tercero, porque sabe que, pese a todas las influencias y dinero que él pueda mover, todavía le pueden ganar.</p>
<p>Riquelme en modo Riquelme. Juntó marcas y descargó para que Ameal quedara solito y solo para definir. Cuando más arriba enumeré mis hipótesis sobre las filtraciones a finales de octubre, hubo una que no tuve en cuenta: la posibilidad de que Román estuviera coqueteando con el macrismo, para el día del cierre de listas dejarlos sin reacción. Como se puede ver, no creo que su decisión haya sido de último momento. Entiendo que con los botines colgados y sin la posibilidad de ponerla bajo la suela, nos recordó que él no jugaba solo con la pelota. Riquelme entiende el tiempo. Y nos lo muestra lo televisen o no.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/riquelme-y-el-tiempo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El Topo Gigio de Riquelme: La historia detrás del gesto</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-topo-gigio-de-riquelme-la-historia-detras-del-gesto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Aug 2019 03:01:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Boca]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2019]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Iván Barrera]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
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					<description><![CDATA[18 años después, el ahora presidente de la nación, realiza el mismo gesto del "Topo Gigio" frente a su público]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i>Abril de 2001. En la décima fecha del torneo se juega una nueva edición del superclásico del fútbol masculino. Minuto 72, luego de un rebote, el 10 le da un pase a la red y, ante una bombonera estallada, encara hacia el palco presidencial y le hace el Topo Gigio al presidente Macri reclamando salarios dignos y que no le corten el futuro a su carrera. 18 años después, el ahora presidente de la nación, realiza el mismo gesto frente a su público. La historia detrás del gesto.</i></p>
<p><strong>Por Iván Barrera</strong></p>
<p>Es 18 de abril de 2001, se juega una nueva edición del superclásico del fútbol masculino argentino. La bombonera es una caldera y el equipo de la rivera, que promedia la época más gloriosa de la institución, responde en ese sentido.El virrey se acomoda en el banco y se deleita de las posibilidades que tiene su club ante su eterno rival. Con “el pato” Abbondanzieri en el arco, “el negro” Ibarra y “el patrón” Bermúdez en la saga, “Chicho” Serna en el medio y “el chelo” Delgado en la delantera se presagia un partidazo</p>
<p>¿Y el 10? El 10 siempre presente. Juan Román Riquelme, de joviales 22 años ya es amo y señor del balón. La bombonera lo aclama, el fútbol argentino se divide entre el miedo y la adulación y desde el exterior se relamen ante tamaño proyecto de jugador. El Barcelona catalán, que supo albergar a Maradona a su misma edad y que tenía en sus infantiles a otro argentino de nombre Lionel, ya negocia con el xeneize para incorporar al crack. Pero la negociación no es sencilla. Desde la comisión directiva solo ponen obstáculos y demoran el sueño del pibe de triunfar en el fútbol europeo.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-44945" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/1-630x320.png" alt="" width="630" height="320" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/1-630x320.png 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/1-1024x521.png 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/1-640x326.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/1.png 1032w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p>El jóven empresario Mauricio Macri lleva las riendas del club. Con mucho éxito en lo futbolístico y muchas polémicas en lo interno, la gestión del club es conocida en el mundo del fútbol por las demoras y lo conflictivos que son los mercados de pases. Entre otros asuntos, Macri es tristemente conocido en el interior del club por crear Boca S.A., un “fondo de inversión” presidido por el mismo presidente, que buscaba invertir en el club comprando los pases de jóvenes promesas, inyectando así dinero al club. Medida que fue detenida por los socios de club. Todo muy legal.</p>
<p>En el mundo Boca ya se conoce el descontento del 10 por la demora en el pase al conjunto catalán y la falta de una oferta salarial que complazca su permanencia en el club y su presente futbolístico. Los hinchas lo saben, el periodismo lo sabe, sus compañeros lo saben, el cuerpo técnico lo sabe, el presidente lo sabe pero de puertas afuera todo parece color de oro.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-44946" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/3-630x183.png" alt="" width="630" height="183" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/3-630x183.png 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/3-1024x297.png 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/3-640x186.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/3.png 1242w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p>Boca domina el partido a pesar del 0 a 0 parcial al concluir el primer tiempo. En el complemento, “el negro” Ibarra captura un rebote, la acomoda y llena el arco de gol haciendo estallar a la bombonera entera. Cinco minutos después, el 10 filtra una pelota al “chelo” Delgado, que es derribado por el arquero millonario. Penal para Boca. La bombonera es una caldera. El 10, amo y señor del balón la acomoda, lanza, ataja Constanzo, rebote, cabeza, gol. Otra vez estalla la bombonera: en la popular los hinchas se trepan al alambrado para ver de cerca al 10, la platea enloquece y en el palco aparece un Macri contento de cerrar un nuevo superclásico.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-44947" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/6-630x351.png" alt="" width="630" height="351" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/6-630x351.png 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/6-640x357.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/6.png 1002w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p>El 10 conserva la calma a pesar de la euforia generalizada, pide a sus compañeros que no lo abracen, que esperen, que algo va a suceder. El 10 trota hacia el lateral de la cancha y de cara al palco presidencial se lleva las palmas detrás de las orejas imitando al mítico Topo Gigio. Macri sonríe nervioso e incómodo, las cámaras lo enfocan, él sonríe y simula no entender, él preferiría estar viendo el partido en un sillón desde su hogar.</p>
<p>“Fue por mi hija, es fanática el Topo Gigio” explica el 10 finalizado el partido, que amaga rivales adentro en la cancha y periodistas afuera. El 10, un tipo que sabe de astucia y al que le sobra audacia. Con la precisión con la que tira un caño de espaldas, da a entender semanas de conflicto con una respuesta infantil y cuasi ridícula.</p>
<p>Agosto de 2019, 18 años después, Macri cierra su campaña buscando su segundo mandato en la presidencia nacional. En el medio de un discurso tan nervioso e incómodo como aquel momento en el palco, imita el gesto que le hizo el último 10 en su cara, en su casa, ante su gente, pero esta vez buscando la aclamación de un público de amigos y amigas. El “presidente futbolero” intenta una vez más mostrar su lado más popular imitando al ídolo que instaló uno de los símbolos de protesta dentro de la cancha más importante dentro del fútbol local. Gesto que también fue apropiado por las jugadoras de la selección femenina ante la falta de respuesta de los dirigentes. El público lo aplaude y le festeja la ocurrencia al grito de “sí se puede”, en un acting ensayado que de audacia y astucia sabe poco.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-44949" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/topo-gigio-2-630x355.jpg" alt="" width="630" height="355" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/topo-gigio-2-630x355.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/topo-gigio-2-640x360.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/topo-gigio-2-704x398.jpg 704w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/topo-gigio-2.jpg 707w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p>El final del cuento es conocido. Boca cerró el superclásico 3 a 0. El 10 finalmente fue transferido al Barcelona en un pase récord. El “patrón” Bermúdez y el “chelo” Delgado dejaron el club con fuertes acusaciones a que el entonces presidente de la institución solicitaba parte de los pases para que se dieran las transferencias. Bianchi también siguió sus pasos. Luego de una conferencia de prensa en la que sorpresivamente irrumpió Macri intentando forzar una respuesta ante la negativa de renovar el contrato, terminó con el Virrey abandonando la conferencia dejándolo solo. Nervioso e incómodo.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-topo-gigio-de-riquelme-la-historia-detras-del-gesto/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Ángel Cappa: &#8220;En el fútbol aprendimos que nadie es más que todos juntos&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/angel-cappa-en-el-futbol-aprendimos-que-nadie-es-mas-que-todos-juntos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Aug 2018 03:05:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel Cappa]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel Casas]]></category>
		<category><![CDATA[Liga Villera de Fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Riquelme]]></category>
		<category><![CDATA[Tévez]]></category>
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					<description><![CDATA[Sobre el proyecto de la Liga Villera de Fútbol]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Gabriel Casas.</p>
<p>Sigue el diálogo entre Buenos Aires y Madrid, entre el periodista y el ex Director Técnico, Ángel Cappa. Los sueños viajan hacia la posible creación de una Liga Villera de Fútbol que andan pergeñando algunas organizaciones sociales y el Profe Signorini. Sobre eso habla Cappa, y nos dice: &#8220;Los que mandan necesitan consumidores sumisos, por eso impusieron que solo vale ganar&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hola Ángel, ¿cómo va todo por Madrid?</p>
<p>Te escribo para contarte que estoy entusiasmado con lo que se está generando con el fútbol en las villas de Capital Federal y el Conurbano de Buenos Aires para tratar de armar una liga que englobe a todos esos barrios y llegar a que la AFA los reconozca como un eslabón más de la cadena. Me imagino que estás al tanto porque tu amigo, el profe Fernando Signorini, es uno de los impulsores del proyecto de crear una Liga Villera.</p>
<p>Uno no puede dejar de pensar en Maradona, Riquelme y Tévez como los exponentes más geniales y mediáticos que salieron de las villas y fueron ídolos en la Argentina y en el mundo. Aunque seríamos también injustos con el Loco Houseman y tantos otros que vienen de cuna villera sin tener tanta repercusión en los últimos tiempos. El fútbol (bah, el deporte en general) debe ser visto como un camino de progreso en estos barrios tan golpeados por la desigualdad social, para que los chicos y chicas tengan un futuro mejor. La educación siempre es la base, obvio, pero el fútbol puede llegar a ser el primer paso para insertarse rápidamente con ganas y cambiarles la dura realidad diaria.</p>
<p>El proyecto es muy ambicioso, pero cuenta con un escollo muy difícil de superar: ¿Cómo se convence a los dirigentes de la AFA de que se reconozca a la Liga Villera como una competencia, o que si promueve a jugadores a clubes de primera, éstos les reconozcan el derecho de formación a los clubes de las villas? Ese es uno de los objetivos de Signorini. Los reclutadores de las instituciones también se enteran de quienes la rompen jugando en las villas y enseguida, como primer paso (imagino que &#8220;seduciendo&#8221; con promesas a sus familias y dándoles un pequeño incentivo económico), lo llevan a un club de los reconocidos entre los amateurs o, incluso, hasta los llevan directo a probarlos en las inferiores de los de Primera. Por dar un ejemplo, entre los más conocidos, podría ser el club Parque (de donde salieron tantos futbolistas para Argentinos Juniors y después lo &#8220;copó&#8221; el Boca de Macri). Esos reclutadores tienen conexión con los representantes o con dirigentes de esos clubes, que ya ven a los pibes como a un negocio.</p>
<p>En mi época estaba el potrero entre las clases bajas y media donde jugábamos al fútbol. No se habían desarrollado, lamentablemente como hay ahora, tantas villas en Buenos Aires y con la densidad de población que las habita. Pero el potrero era un lugar para entretenernos jugando a la pelota y nada más. En las villas, en sus canchitas, sucede lo mismo. Y estaría bueno que, sin perder ese sentido lúdico por el fútbol, los que jueguen en sus clubes y den un salto grande después, la AFA se lo pueda devolver haciendo valer los derechos formativos. Eso mejoraría la situación, no sólo del que llega, sino de los que quedan en el camino y también de los lugares e instalaciones para jugar al fútbol en las villas.</p>
<p>Recuerdo que el año pasado, cuando viniste a Buenos Aires a presentar el libro que hicieron con tu hija María, cuando fuimos al Bajo Flores invitados por los compañeros de La Corriente Villera Independiente fue en uno de los lugares donde más cómodos nos sentimos y donde mejor nos recibieron. Los que menos tienen suelen ser los que más dan. Es hora de que la tortilla se revierta. Y más en estos tiempos tan aciagos, de tremendas desigualdades sociales que están atormentando tanto a las clases más vulnerables de nuestra querida Argentina.</p>
<p>El abrazo de siempre.</p>
<p>Gabriel.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Hola Gabriel.</p>
<p>Como ya sabés, las clases dominantes, amparadas en la crisis que provocó el poder económico, apuraron la transferencia de los bienes comunes a sus patrimonios. Es decir, nos robaron lo que nos pertenece junto con los derechos sociales y laborales, para aumentar obscenamente sus beneficios.</p>
<p>Y, entre otras cosas, también el fútbol corrió esa suerte. Cuando este juego que nos da identidad y nos permite expresarnos con orgullo, con alegría y que contiene muchos de los valores que nos ayudan a vivir con dignidad, nos fue arrebatado por el negocio, se transformó en otro objeto de consumo.</p>
<p>Los que mandan necesitan consumidores sumisos, por eso impusieron que solo vale ganar, ya que dividen el mundo en ganadores y perdedores. Por supuesto los ganadores son ellos, el 1%, y los perdedores todos los demás y particularmente la clase trabajadora.</p>
<p>Si ganar es lo único, según el punto de vista empresarial que predomina, el juego pierde importancia. No interesa. El que gana tiene razón y recibe todos los elogios juegue como juegue.</p>
<p>Pero resulta que nosotros nos identificamos precisamente por el juego. Es el juego, o era, lo que nos da el orgullo y el respeto que difícilmente se consiguen en la calle.</p>
<p>Es el juego que nos permite el placer y nos acerca a la belleza y a ese sentimiento de plenitud que genera.</p>
<p>En otras palabras y sin pretensiones filosóficas, el juego nos permite ser en el sentido más profundo del término.</p>
<p>Sin embargo, este sistema en el que vivimos nos empuja a tener y a competir contra los demás.</p>
<p>En el fútbol, sin embargo, aprendimos que nadie es más que todos juntos.</p>
<p>De modo que con el juego, nos quitan también nuestra manera de ser.</p>
<p>Por eso, amigo Gabriel, este proyecto del que me hablás es alentador. Nos devuelve la esperanza de poder ir recuperando lo que nos pertenece y nos robaron.</p>
<p>Claro que no solo se trata de fútbol, sino de juntarnos para reclamar y exigir los derechos que quedaron por el camino: sanidad, educación, servicios sociales, una vida digna.</p>
<p>Ya que mencionaste nuestra visita al Bajo Flores con la Corriente Villera Independiente, lo tengo como un ejemplo de la lucha inteligente para recuperar todo lo que nos quitaron. Para aspirar a una vida entre iguales, justa y realmente libre y democrática.</p>
<p>No puede haber democracia con tanta desigualdad como la que estamos viviendo.</p>
<p>Como han dicho tantos luchadores sociales y políticos: democracia y capitalismo son incompatibles, como podemos comprobar.</p>
<p>Pronto estaré en Buenos Aires, y espero volver a ver a los compañeros de la Corriente Villera, para saludarlos y agradecerle todo lo que están haciendo junto con la gente de esa villa.</p>
<p>Son esas luchas sociales, que hay muchas en Argentina, ante tanta injusticias que están sufriendo las que alientan la esperanza de un porvenir mejor.</p>
<p>Un abrazo Gabriel. Hasta la próxima.</p>
<p>Ángel Cappa.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/angel-cappa-en-el-futbol-aprendimos-que-nadie-es-mas-que-todos-juntos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Seguir viviendo sin Riquelme</title>
		<link>https://marcha.org.ar/seguir-viviendo-sin-riquelme/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/seguir-viviendo-sin-riquelme/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 May 2017 03:03:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[AFA]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Dolina]]></category>
		<category><![CDATA[doble cinco]]></category>
		<category><![CDATA[enganche]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol argentino]]></category>
		<category><![CDATA[Gonzalo Reartes]]></category>
		<category><![CDATA[Menotti]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[Rimbaud]]></category>
		<category><![CDATA[Riquelme]]></category>
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					<description><![CDATA[El enganche en el fúbol argentino]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Gonzalo Reartes &#8211; @reartes_gonzalo</strong></p>
<p><em>El cronista habla del enganche en el fútbol argentino. Del último enganche, Juan Román Riquelme. Y entre metáforas y comparaciones artísticas, nos habla del fútbol lírico y del fútbol negocio como oposición a lo que algún día fue. No es nostalgia lo que sigue en estas líneas, sí la certeza de no ver la razón de seguir viviendo sin Riquelme.</em></p>
<p>No existe en el fútbol jugada más bella que la de pasarle la suela a la pelota (toda la suela) para soltarla por entre las piernas de un rival, que debe pasar de largo, para volver a buscarla. Es un camino de reencuentro, la más suprema esencia de todo lo que el fútbol debe ser y representar. <em>“El arte no reproduce aquello que es visible sino que hace visible aquello que no siempre lo es</em>”, afirmaba Paul Klee, que parece dar en la tecla al recordarnos que el arte es un ejercicio de introspección, de búsqueda interna y búsqueda, a la vez, del lenguaje para expresar lo que se encuentra. Por supuesto que en el mundo del arte el lenguaje no siempre se reduce a palabras y letras. Todo lo contrario: la mayor parte del tiempo tiene que ver con un lenguaje que no remite a la escritura.</p>
<p>Pues bien, basta con ejercer la memoria para encontrar en diversas jugadas de Juan Román Riquelme el mayor entendimiento de lo que el fútbol tiene que transmitirle al hincha parcial y al espectador neutral. Claro que esa capacidad artística no es aleatoria, ni siquiera, quizás, consciente de sí misma: el poeta es poeta por más que no plasme su sensibilidad, y si no escribe, ya encontrará canal para expresar su arte. Esto es, así como el poeta no puede evitar ser poeta, el enganche no puede evitar su forma de leer el juego y ejecutar jugadas. Quizás hasta a pesar suyo y a riesgo de caer en las lagunas de los genios. En el “aparece y desaparece” o “juega muy bien pero es disperso” o en los murmullos de las plateas locales. En el enganche, el talento es, verdaderamente, su genio amor.</p>
<p><strong>Y si acaso no brillara el sol…</strong></p>
<p>Y es que: si todo fuera arte, ¿qué sería el arte? El enganche no precisa aparecer los noventa minutos. Sobre la necesidad de contrastar el talento y lo aguerrido, podemos volver a Kerouac: <em>“Si todo fuera verde, no existiría el color verde. Del mismo modo, los hombres no pueden saber lo que es estar juntos sin saber por otra parte lo que es estar separados. Si todo fuera amor, ¿cómo podría existir el amor? Por eso nos alejamos unos de otros en momentos de gran felicidad e íntima relación. ¿Cómo vamos a conocer la felicidad y la intimidad si no las contrastamos, como las luces?”.</em> La tarea del enganche es mágica e incisiva, no prolongada. Aparece para meter una asistencia inimaginable, para abrir las piernas y dejar mano a mano a un compañero, para ponerle la suela encima a la bocha y sacar con la cola al rival cuando hay que hacer pasar los minutos.</p>
<p>La posición del enganche está en peligro de extinción, si no es que ya está extinta. Ya no hay Riquelmes, ni Garrafas Sanchéz, Bochinis, Betos Alonsos, Rojitas, o más acá en el tiempo, y salvando las distancias, Pipis Romagnolis, Pochos Insúas, Magos Ramírez. Y los que desarrollaron esa tarea tuvieron que reinventarse para adaptarse a la exigencia de un fútbol que prioriza resultados por sobre el juego, táctica por sobre la estrategia, esfuerzo por sobre el talento. Así vemos cómo uno de los últimos enganches, Andrés D’Alessandro, se tuvo que acomodar como volante por derecha en su (demorado) regreso a River; volante por derecha no tradicional, es decir, no carrilero que hace la banda (ida y vuelta), sino suelto, arrancando de la derecha al centro, con cierta libertad, pero siempre volviendo a esa franja.</p>
<p><strong>Y quedara yo atrapado aquí…</strong></p>
<p>En un fútbol donde la selección nacional juega contra Chile como jugaría Arsenal de Sarandí contra el Real Madrid, nada puede ya sorprendernos. Asistimos a la debacle total del fútbol argentino, una debacle largamente anunciada y que comenzó hace tiempo en sectores administrativos y burócratas. Sin embargo, el juego siempre había intentado mantenerse limpio, algo airoso. Hoy quedan ya pocos potreros, y no hay enganches… El negocio del fútbol se comió al juego del fútbol. No es algo nuevo, es un proceso que se viene dando de un tiempo a esta parte.</p>
<p>Pero escuchar cómo en un equipo en el que juega Messi la mayor ovación es para Mercado, pinta de cuerpo entero el panorama.</p>
<p>A ningún entrenador le interesa el buen trato de la pelota y aquellos que priorizan el salir jugando son tildados de locos, fundamentalistas y hasta casi terroristas del Isis, como Darío Franco, el Tata Martino (en su momento), Jorge Almirón y (también con matices) Marcelo Gallardo. Bielsa y Menotti merecen párrafos y análisis aparte. Hoy seduce al hincha mucho más tener un técnico como Falcioni, que te hace doler los ojos pero de a puntitos y llegando tres veces por partido, saca resultados.</p>
<p><strong>No queda más que viento…</strong></p>
<p>Y en esa debacle, el enganche. El enganche trata a la pelota como el poeta a la pluma, el pintor al pincel o el músico a la guitarra. Román lo sabía: “Siempre espero que la pelota me haga caso. Cuando la tratás bien, hace caso”, decía<em>.</em> Pero de dónde viene el enganche también define sus acciones, porque lo que se aprende en el potrero ya no se puede aprender en la pensión del club.</p>
<p>“Donde yo nací se jugaba por plata. Muchas de las mañas que tenía en Boca las aprendí jugando en Don Torcuato. Los domingos jugaba en el barrio y el miércoles, la Libertadores. Si llegaba el lunes, y tenía un dolor, Bianchi me decía ‘si no jugás el miércoles es culpa tuya’”, contaba Riquelme y nos recordaba de dónde venía.</p>
<p>Pero más allá de algunos casos aislados, hoy es difícil encontrar enganches en el fútbol argentino. Los que podrían ejercer esa posición son puestos a jugar de doble cinco, o “volante mixto” que le llaman. Ya no son los diez que la aguantan de espaldas y hacen lo impensado. Hoy tienen la cancha de frente pero reciben la pelota a 50 metros del arco rival.</p>
<p>Entonces, no pueden hacer mucho más que tocar a los costados, darle buen trato a la pelota pero muy retrasados. Lo hace Gago en Boca, Rojas en River, Nacho Fernández, quizás hoy algo más adelantado, ya no compartiendo el medio atrás con Ponzio. El enganche se transformó en eso, la prioridad no es la creación, sino ayudar a contener al otro cinco, como Aued en Racing u Ortigoza estando al lado de Mercier hace algún tiempo.</p>
<p>Buscando, siguiendo con la poesía, Alejandro Dolina nos da algunas pistas sobre qué es el fútbol en <em>Las Crónicas del Ángel Gris</em>: “<em>En un partido de fútbol caben infinidad de novelescos episodios. Allí reconocemos la fuerza, la velocidad y la destreza del deportista. Pero también el engaño astuto del que amaga una conducta para decidirse por otra. Las sutiles intrigas que preceden al contragolpe. La nobleza y el coraje del que cincha sin renuncios. La lealtad del que socorre a un compañero en dificultades. La traición del que lo abandona. La avaricia de los que no sueltan la pelota. Y en cada jugada, la hidalguía, la soberbia, la inteligencia, la cobardía, la estupidez, la injusticia, la suerte, la burla, la risa o el llanto. Los Hombres Sensibles pensaban que el fútbol era el juego perfecto, y respetaban a los cracks tanto como a los artistas o a los héroes”</em>. De la misma forma podríamos afirmar que el enganche es aquel que se rebela contra la conformidad, la mezquindad de técnicos que priorizan el arco en cero.</p>
<p>“Lo que me pasa es que cuando yo fui futbolista sólo pensaba en el club y en disfrutar de mis hijos y de mis amigos. Ahora, que dejé de ser profesional hace más de un año, me pongo a mirar algunos videos. Estoy muy agradecido a todas esas personas que hacen esos videos tan lindos, con música, con goles, con jugadas. Pero te juro que cuando miro pienso que es otro. No soy yo. Yo no puedo coordinar así, siento que es otra persona. Es un lujo verlo. Y me digo: &#8216;¿Eso me salía?&#8217;”, vuelve a decir Riquelme.</p>
<p>El talento innato surge, se expresa con o sin el consentimiento del sujeto. El artista no es más que un envase, un medio, un canalizador de lo creativo. La magia tiene que salir por algún lado, aunque hay que medir las dosis. Rimbaud lo sabía. Román lo sabe, posee ese saber rimbaudiano, esa mirada que dice “yo sé algo que vos no sabés”. No necesita hablar, no necesita aclarar nada. Tiene razón cuando nos dice: Yo es Otro.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/seguir-viviendo-sin-riquelme/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Esa estrella era mi lujo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Feb 2016 03:00:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[Boca Juniors]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Gonzalo Reartes]]></category>
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		<category><![CDATA[Riquelme]]></category>
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					<description><![CDATA[A un año del retiro de Riquelme]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Gonzalo Reartes</strong></p>
<p><em>Un año sin Román en las canchas. El cronista sufre y cuenta cómo esa ausencia es más presencia que nunca. Ante un Boca desdibujado, un fútbol opaco, una dirigencia cada vez más corrupta, un grito se escucha a lo lejos, que corea un nombre al unísono&#8230;</em></p>
<p>Amado u odiado. Por hinchas propios, por hinchas de clubes ajenos. Postura firme frente a temas picantes. Filosofía futbolística. Forma de entender el juego distinta a miles de técnicos, jugadores, periodistas, opinadores profesionales, gente que comercializa humo. Sin negociar, sin transar, sin claudicar. Diciendo “esta boca es mía” cada vez que manda la ocasión. Memoria a flor de piel. Principios que no están a la venta. Las cosas claras. Blanco y negro. Sal y azúcar. Rechazo o devoción. Antes y después. Se retiró hace un año y ya parece una eternidad.</p>
<p>Ese “Riqueelme, Riqueelme” entonado como un grito de guerra cada vez que Boca perdía o cada vez que la figura de Román era discutida junto a su rol en el vestuario era testimonio vivo de una forma de entender el fútbol. Esa herejía que suponía un Boca sin Riquelme hoy es realidad. Y los ojos de los hinchas xeneizes se retuercen de dolor cuando Carlitos Tevez no está inspirado. Falta ese jugador con la diez en la espalda que pise la bocha, estire el brazo izquierdo (empujando al rival que quiere sacarle la pelota), levante la cabeza y lea todo lo que está pasando a su alrededor aunque supiera qué iba a hacer con la redonda cinco segundos antes de recibirla.</p>
<p>Román fue el mejor. De Boca, de la Argentina. Su genio es sólo comparable a lo que hizo Maradona, aunque nadie nunca va a alcanzar al Diego. Absorbía toda la presión. Pensaba, comía, respiraba y vivía fútbol. Sacando el hecho de que ganó todo lo que jugó con Boca, marcó un antes y un después en la discusión táctica y en lo que hace a la generación de juego. Y justo en un club que nunca se caracterizó por tratar delicadamente a la pelota, sino por tener cincos que se barrieran y se llevaran todo lo que fuese necesario por delante, tobillos y canillas incluidos, levantando ese “Bieeeeeen” tan particular de La Bombonera. Claro, Boca ya no es el Boca de los 80. Ya no hay Blas Giuntas. El fútbol se ha ido reinventando. Los últimos cincos de Boca han sido más distribuidores que peleadores. Gago y Banega son un ejemplo, aunque también, al aparecer la figura del doble cinco, el cinco aguerrido es una mezcla de toques cortos y garra, como Erbes y, hoy, Cubas.</p>
<p><b>Mi único héroe en este lío</b></p>
<p>Pues bien, Riquelme no era cinco. Debutó en 1996 jugando de ocho, pero se notaba que no era un carrilero. No tenía ida y vuelta ni sentía la marca. Se destacaba por hacer jugar a los demás, y en sus primeras épocas arrancaba de la derecha para el medio, tocando, enganchando, tirando paredes y asistencias finas. Pero entonces llegó Bianchi en 1998 y le dio plena confianza para que sea el referente de aquel equipo que ganó todo. El Chicho Serna confesó alguna vez que con Román al lado su tarea era mucho más fácil porque sólo tenía que recuperar la pelota, levantar la cabeza y buscarlo a él, que se encargaba del resto. Es que Riquelme hacía jugar a los demás, frase hecha si las hay, pero tan real como palpable a la vista. ¿Cuántos jugadores se cotizaron gracias a las asistencias riquelmeanas? ¿Cuántos llegaron a jugar en clubes de Europa gracias a él? ¿Cuántos partidos ganados le debe Boca a sus genialidades?</p>
<p>Generar juego, visión de la totalidad. Parecía que jugaba con ojos en la nuca y que veía el partido desde la platea, siempre consciente de cuándo picaba el siete, de cuándo se proyectaba el tres, de cuándo aguantarla, poner la cola y provocar un <em>foul</em>. Viveza de potrero, manejador de hilos y de tiempos. Y, de yapa, mago. Nadie podrá nunca olvidar el caño a Yepes. Por las circunstancias del partido, por tratarse de un clásico, porque era por la Copa, pero, sobre todo, por la belleza de la jugada; esa suela amasando la bocha, con tanta facilidad, y soltándola con una displicencia tremenda, como si su botín tuviera un hilo que lo unía a la pelota. Esa jugada resume una parte de lo que es Román como jugador. Pícaro, talentoso y con códigos: años más tarde diría que “todos hablan del caño a Yepes y me dan el mérito a mí, pero yo creo que el mérito es de Yepes, que no me revoleó por el aire de una patada, porque cualquier otro jugador, jugando un clásico, hay que ver cómo reacciona con esa jugada”.</p>
<p>Y qué decir de lo que hizo en Japón contra el Real Madrid. Del pobre Makelele que todavía está juntando los pedazos de su cintura. De esa asistencia para el segundo gol. De cómo nadie le podía sacar la redonda. Riquelme siempre ha sido de esos jugadores que se agrandan en las bravas, que aparece cuando las papas queman y todos los demás se esconden atrás de los contrarios. Él siempre la pidió, en cualquier cancha, contra cualquier rival, bancando las patadas, los escupitajos en el córner, las provocaciones. Eso es lo que lo hace tan grande. Que no se conformaba. No era el típico enganche talentoso que tiraba un caño y desaparecía todo el partido. Nunca fue un enganche lagunero. Se fastidiaba cuando el equipo no jugaba bien, cuando era superado tácticamente, pero siempre se mostraba y siempre intentaba jugar por abajo.</p>
<p>¿Qué es el fútbol sino eso? El arte de lo inesperado y, también, mantener la esencia del barrio, del potrero. Pedirla siempre, siempre intentar jugar bien, saber cuándo distribuir, cuándo buscar la falta, cuando meter una pelota entre líneas. Román conjugaba todas esas cosas. Hacía cosas que los contrarios jamás sospechaban posibles, como cuando tiró un caño de espaldas y sin tocarla. De espaldas y sin tocarla. Ni Zidane hizo eso. Ni siquiera Ronaldinho en su mejor época de malabarista pudo realizar un lujo semejante. Y para qué hablar de la cantidad de tiros libros y goles olímpicos que hizo. Tomaba la pelota y la besaba, parecía hablarle. Algo hay de poético en esa relación. Román acariciaba la pelota, nunca la maltrataba. Quien escribe esto cree que el genio riquelmeano no ha sido valorado en toda su plenitud, pero espera que el tiempo ponga a Riquelme donde pertenece: en la cima indiscutida del fútbol argentino.</p>
<p><strong>Bajo este pulso…</strong></p>
<p>Hoy, cuando los conventillos en los vestuarios de Boca siguen vigentes, cuando la selección sigue sin poder ganar títulos trascendentes ni encontrar su mejor juego, cuando siguen apareciendo banderas que dicen “Román te extraño”, la ausencia de Riquelme se hace sentir más que nunca. La magia ya no está. Uno ve un partido de Boca (y cualquier partido del fútbol argentino) y sabe que nadie va a frotar la lámpara, que nadie va a intentar hacer algo distinto. Nos tenemos que conformar con muy poco y encima soportar el puterío de periodistas deportivos que no tienen pasatiempo preferido que inventar y especular con despidos e internas. Ya no quedan jugadores como Román, que ganen una Copa Libertadores solos, como él hizo en 2007, que asciendan a un equipo por puro amor, como ocurrió con Argentinos Juniors en 2015, que lleven a un equipito como el Villarreal a las puertas de una final de la Champions League, que se le planten a un presidente amarrete con ambas manos atrás de las orejas para decir “acá estoy, este soy yo, escuchá a quién aplaude la gente, qué nombre corean”.</p>
<p>La figura de Román, el último enganche, el último diez, será un eterno eco que sobrevuele La Bombonera, un grito de guerra que siempre estará en la garganta de esa gente que no se conforma. Esa gente que fue testigo de la magia. Esos que ven en la forma de jugar de Riquelme el último síntoma de rebeldía del fútbol argentino. Ese grito rondará los pasillos, las plateas, los palcos, la popular. Cuando menos se espere, cuando los resultados no acompañen, cuando los dirigentes corruptos se encuentren entre la espada y la pared, cuando las comisiones ya no puedan dibujar números imposibles de explicar, cuando la camada de presidentes macristas no tenga la espalda ancha para hacer y deshacer a <em>piaccere</em> sin consultar al pueblo boquense, esa declaración de guerra volverá a sonar. Allí estará, siempre presto, siempre al pie del cañón… volverá escucharse, una vez más, ese “Riqueeelme, Riqueeelme”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/esa-estrella-era-mi-lujo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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