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	<title>Rescate &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Rescate &#8211; Marcha</title>
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		<title>Los gatos de Amparo Dávila. Semblanza biográfica</title>
		<link>https://marcha.org.ar/los-gatos-de-amparo-davila-semblanza-biografica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Oct 2020 03:03:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Amparo Dávila]]></category>
		<category><![CDATA[escritoras mexicanas]]></category>
		<category><![CDATA[Mariana Brito Olvera]]></category>
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					<description><![CDATA[Un recorrido por la vida de la escritora mexicana Amparo Dávila, su obra, sus fotografías con los gatos, y su relación epistolar con Juli Cortázar.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Un recorrido por la vida de la escritora mexicana Amparo Dávila, su obra, sus fotografías con los gatos, y su relación epistolar con Julio Cortázar.</em></p>
<p><strong>Por Mariana Brito Olvera</strong> *</p>
<p>Mirando fotografías de Amparo Dávila, me parece curioso que, para ser una autora que vivió tanto (durante la mayor parte del siglo XX y hasta el 2020), no haya un mayor número de imágenes de ella. Pongo su nombre en el buscador y me encuentro una y otra vez con las mismas fotografías. Unas cuatro o cinco son las más representativas y entre éstas lo más llamativo es que suele aparecer con sus gatos. Sus gatos solían tener nombres egipcios o nombres de ríos: Nilo, Danubio, Tigris. En las fotos, generalmente se deja ver con un siamés, pero también hay alguna otra donde aparece con uno de pelaje negro. Es como si su imagen se completara con la presencia de los felinos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class=" wp-image-51910 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-1-547x410.jpg" alt="" width="497" height="372" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-1-547x410.jpg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-1-640x480.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-1.jpg 800w" sizes="(max-width: 497px) 100vw, 497px" /></p>
<p>Dicen que en sus ratos de escritura también estaba rodeada de ellos. Fue de ahí de donde surgió la anécdota que sugería con humor que eran los gatos quienes escribían sus libros, anécdota que ella misma cuenta en una entrevista:</p>
<blockquote><p>El gato es un animal fascinante. Fíjese usted que Juan José Arreola, que fuimos muy amigos, coincidimos en varios edificios de departamentos, yo vivía en el de abajo y ellos en el de arriba, o al contrario, entonces nos veíamos todos los días, o a veces todo el día. Llegaba y estaba yo escribiendo, y un gato ahí, siempre, y Arreola decía: ‘No, Amparo no escribe, son los gatos los que escriben los cuentos’.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p></blockquote>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
<p><img loading="lazy" class="wp-image-51911 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-2-279x410.jpg" alt="" width="181" height="266" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-2-279x410.jpg 279w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-2-640x942.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-2.jpg 696w" sizes="(max-width: 181px) 100vw, 181px" /></p>
<p>Amparo Dávila nace en Pinos, Zacatecas, el 21 de febrero de 1928. Una parte de su infancia transcurre en aquel pueblito, que la autora recuerda como un lugar lleno de leyendas. En otra entrevista, con una voz entre espectral e infantil, cuenta que en los pueblos cercanos no había cementerios, “entonces iban a Pinos a enterrar a sus muertos. Los llevaban a veces sobre una carreta, otras veces sobre el lomo de una mula, porque no había ni para carreta. Entonces era un continuo desfile, que pasaba la muerte en diaria caravana”.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[2]</a> Esta relación de la autora con la muerte, que se establece desde su infancia de una forma natural, se hará presente como tema en gran parte de su obra narrativa, junto con el misterio, la locura y el terror.</p>
<p>A los siete años se muda a San Luis Potosí, una provincia aledaña a Zacatecas, para estudiar la primaria, la secundaria y la preparatoria. Es en San Luis Potosí donde realiza sus primeras publicaciones dentro del ámbito de la poesía. En un lapso de cuatro años se publican <em>Salmos bajo la luna</em> (1950)<em>, Perfil de soledades </em>(1954) y <em>Meditaciones a la orilla del sueño</em> (1954). Después de estos tres poemarios, la autora no publica más poesía hasta 2011, cuando sale a la luz su <em>Poesía reunida</em>, que incluye el volumen inédito <em>El cuerpo y la noche</em>. No obstante, en varias entrevistas dijo nunca haber dejado de escribir este género literario.</p>
<p>Sus publicaciones como cuentista coinciden con su cambio de residencia. En 1954, a los 26 años, se instala en la Ciudad de México con el propósito de dedicarse de lleno a la literatura. De 1956 a 1958 trabaja como secretaria de uno de los grandes intelectuales mexicanos del siglo XX, Alfonso Reyes, y en 1959 sale bajo el sello del Fondo de Cultura Económica su primer libro de cuentos, <em>Tiempo destrozado</em>, que recibió buenas críticas e incluso llegó a manos de escritores como Julio Cortázar. Así lo recuerda la autora en la entrevista recientemente citada:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;">Emma Susana Speratti Piñero, que había sido amiga de Julio de muchos años,</p>
<p style="text-align: center;">ella le mandó <em>Tiempo destrozado</em>, lo cual me molestó mucho, porque me pareció</p>
<p style="text-align: center;">que era indebido mandarle, a un hombre ya tan famoso como Julio, el libro de</p>
<p style="text-align: center;">una principiante. Y cuál no sería mi sorpresa al enterarme que él escribió al</p>
<p style="text-align: center;">            Fondo de Cultura Económica. Entonces me hablaron de ahí, que tenía una</p>
<p style="text-align: center;">            carta, que fuera por ella, y era la primera carta de Julio Cortázar.</p>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-51912 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-3-328x410.jpg" alt="" width="328" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-3-328x410.jpg 328w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-3-819x1024.jpg 819w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-3-640x800.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-3.jpg 1182w" sizes="(max-width: 328px) 100vw, 328px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después de esta primera carta se establece entre ellxs una comunicación epistolar. La relación es la de un escritor ya con una cierta trayectoria con la de una escritora, catorce años más joven, abriéndose paso en las letras mexicanas. Desde el primer libro de cuentos que le fue enviado, Cortázar fue un lector atento y crítico, como debe serlo todo buen lector: remarca y elogia sin problema alguno lo que encuentra como aciertos y también advierte aspectos débiles de la narrativa de algunos cuentos, sin que ello implique el demérito de los logros de la obra de Dávila.</p>
<p>En 1961 se publica el segundo libro de cuentos de Amparo Dávila, <em>Música concreta</em>, el cual incluye un cuento titulado “El entierro”, dedicado al escritor argentino. El texto fue enviado a Cortázar, quien, como siempre, lee atentamente, elogia y critica: es así como se construyen los grandes diálogos literarios. Años después se encontrarían en Europa, en un viaje que realiza Amparo Dávila a aquel continente. Además de la literatura, ambxs eran amantes de los gatos.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-51914 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-4-328x410.jpg" alt="" width="328" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-4-328x410.jpg 328w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-4-819x1024.jpg 819w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-4-1229x1536.jpg 1229w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-4-640x800.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/Amparo-4.jpg 1280w" sizes="(max-width: 328px) 100vw, 328px" /></p>
<p>Sus otros dos libros de cuentos fueron <em>Árboles petrificados</em> (1977) y <em>Con los ojos abiertos</em> (2008). Amparo Dávila, además, formó parte del Centro Mexicano de Escritores y en 1977 ganó el premio Xavier Villaurrutia, uno de los premios literarios más importantes, por <em>Árboles petrificados</em>. Asimismo, en 2015 obtuvo la medalla Bellas Artes.</p>
<p>La obra de Amparo Dávila, al menos en lo que respecta a la narrativa, tuvo una buena acogida dentro del ámbito literario mexicano, lo cual cabe destacar dada la época y la condición de mujer de la autora, pues la posibilidad de publicar —y de hacerlo en editoriales del talle del FCE— no resultaba tan sencillo para las escritoras del momento. Si bien en ese aspecto la obra de Dávila no tuvo mayores obstáculos, ella misma cuenta cómo en un principio su padre la disuadió para que abandonara el camino de la escritura:</p>
<blockquote><p>Don Gabriel [Méndez Plancarte] me abrió mucho el camino, las puertas, también Agustín Yáñez. Por eso le digo que nunca sentí, hacia mí, que por ser mujer se me rechazara o se me obstaculizara. En ese terreno he sido muy afortunada, porque yo sé de otras personas, en esos mismos años, que sí tenían problemas. Tal vez porque nunca intenté tener un trabajo, un puesto público, a lo mejor por eso no fui obstaculizada. Pero en mi casa sí, porque yo quería seguir estudiando, y, en esos años, la mujer no tenía la oportunidad ni para estudiar, ni era alentada para que estudiara. Mi primer libro de cuentos, <em>Tiempo destrozado</em>, se lo dedico a mi padre, porque cuando le dije que me venía a México para buscar por mí misma el camino hacia las letras, no me apoyó. [&#8230;] Me dijo: ‘Eso es una insensatez, para escribir se necesita talento’. […] ‘Bueno, yo voy a probar mi suerte y ya veremos qué es lo que hago’. Él estuvo muy en desacuerdo, muy desconfiado, haciéndome sentir que iba a fracasar rotundamente, sin darme ningún apoyo, nada, nada. Entonces, cuando el FCE me publica el primer libro, <em>Tiempo destrozado</em>, en 1959, se lo dedico: ‘A mi padre’.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[3]</a></p></blockquote>
<p>A Dávila se le ha llegado a dar el mote de “reina del cuento fantástico”, lo cual da cuenta de la maestría de la autora en este género, pero mucha de su obra linda también con lo siniestro o con el terror. Por esa razón, Juan Manuel Berdeja ha preferido hablar de los “enigmas irresueltos” en los cuentos de Amparo Dávila, para así evitar reducir el conjunto de su narrativa a la categoría de lo fantástico.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[4]</a></p>
<p>Asimismo, la autora zacatecana abordó en sus cuentos temáticas como las relaciones de pareja (generalmente con finales infelices), el adulterio, las relaciones con los hijos, la maternidad o el aborto; temáticas que podrían haberse sometido a duras críticas dentro de la sociedad tradicional mexicana, pero que, como destaca Alejandra Amatto, “para Amparo Dávila los géneros vinculados a las literaturas no realistas le permitieron hablar de cosas que las mujeres, en la década del sesenta y el setenta, no podían hablar si se basaban desde una perspectiva realista”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[5]</a>.</p>
<p>Sus personajes, en gran parte mujeres, se mueven usualmente en espacios domésticos. Es en ese ámbito, donde suelen suceder las cosas rutinarias, habituales, normales, donde precisamente  los personajes se ven obligados a salir de su conducta habitual.  En “La señorita Julia”, por ejemplo, la protagonista, una mujer soltera de mediana edad, oficinista, a punto de casarse, un día, sin razón aparente, comienza a escuchar ruidos en su casa, ruidos que alteran su vida mesurada y equilibrada, así como sus relaciones personales; en “El huésped” vemos la alteración de la vida de una mujer a partir de la llegada de un forastero, con rasgos entre humanos y animalescos, que invade los espacios en los que ella, sus hijos y la trabajadora doméstica, se mueven (“Nunca olvidaré el día en que vino a vivir con nosotros. Mi marido lo trajo al regreso de un viaje”, recuerda la narradora); y en “Alta cocina” un personaje evoca los gritos de unos seres que en su infancia y juventud eran cocinados, sin nunca enterarnos en realidad de qué o quiénes eran, únicamente queda la imagen de aquellos gritos que se pegaban a la piel “como si fueran ventosas”.  Además de estos elementos que dislocan la vida “normal” de los personajes, otro aspecto fundamental en la narrativa de Dávila es aquello que se alude pero no se nombra de manera explícita: hay un gris que rodea las acciones que se narran, en esa zona gris ocurre el misterio, la incógnita, la pérdida de la cordura.</p>
<p>A pesar de lo oscuro de su escritura, Amparo Dávila tenía un gran sentido del humor. En una ocasión, en una charla en la Escuela Mexicana de Escritores, alguien le preguntó si alguna vez se le había aparecido alguno de sus personajes, a lo que ella respondió “No, pues si no son fantasmas”.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[6]</a> Una respuesta jocosa que levanta sonrisas pero que a la vez permite vislumbrar la conciencia autoral que siempre tuvo, lo que hace que un personaje <em>sea</em> un personaje y no otra cosa, por más que ella misma reconociera que creía en los fantasmas.</p>
<p>Amparo Dávila fue una escritora longeva. Vivió 92 años. Falleció el 18 de abril de este año. Nos dejó cuatro libros de cuentos, así como un legado poético que recientemente comienza a estudiarse. Hay una fotografía con la que me gustaría cerrar este texto. En la misma charla antes mencionada, Amparo Dávila, ya de unos ochenta y cuatro años, sostiene una fotografía suya de cuando era joven, una de esas fotos donde sale de negro con uno de los siameses. Sus cejas amplias, sus ojos grandes de mirada fija y penetrante se encuentran con los ojos de la octogenaria, uniendo ambas miradas en un solo presente.</p>
<p>*</p>
<p>Mariana Brito Olvera (Ciudad de México). Escritora. Licenciada en Letras Hispánicas por la UNAM. Coordina un taller anual sobre escritoras mexicanas, con un encuentro por mes, a través de <a href="https://lalibre.com.ar/2020/02/07/ciclo-de-lectura-escritoras-mexicanas/">La Libre virtual </a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Entrevista con Patricia Rosas Lopátegui, “Amparo Dávila: Maestra del cuento (O un boleto a sus mundos memorables)”, en <em>Casa del Tiempo</em>, México, UAM, 2009. Disponible en: <a href="http://www.uam.mx/difusion/casadeltiempo/14_15_iv_dic_ene_2009/casa_del_tiempo_eIV_num14_15_67_70.pdf">http://www.uam.mx/difusion/casadeltiempo/14_15_iv_dic_ene_2009/casa_del_tiempo_eIV_num14_15_67_70.pdf</a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[2]</a> Disponible en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=zj3c6lBISrw">https://www.youtube.com/watch?v=zj3c6lBISrw</a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[3]</a> Entrevista con Patricia Rosas Lopátegui, “Amparo Dávila: Maestra del cuento (O un boleto a sus mundos memorables)”, en <em>Casa del Tiempo</em>, México, UAM, 2009. Disponible en: <a href="http://www.uam.mx/difusion/casadeltiempo/14_15_iv_dic_ene_2009/casa_del_tiempo_eIV_num14_15_67_70.pdf">http://www.uam.mx/difusion/casadeltiempo/14_15_iv_dic_ene_2009/casa_del_tiempo_eIV_num14_15_67_70.pdf</a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[4]</a> “Cafeína para el lunes. Literatura y diálogo. Episodio 1: Amparo Dávila”, podcast literario del Colegio de San Luis, México, 2020. Disponible en: <a href="https://www.mixcloud.com/CafeinaParaLunes/episodio-1-amparo-davila/?fbclid=IwAR07vQRtzb0geHSvDryFKCAOXViRNEgncXO6UJxlTnERlPoa-jLaaMjWIB8">https://www.mixcloud.com/CafeinaParaLunes/episodio-1-amparo-davila/?fbclid=IwAR07vQRtzb0geHSvDryFKCAOXViRNEgncXO6UJxlTnERlPoa-jLaaMjWIB8</a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[5</a> “Cafeína para el lunes. Literatura y diálogo. Episodio 1: Amparo Dávila”, podcast literario del Colegio de San Luis, México, 2020. Disponible en: <a href="https://www.mixcloud.com/CafeinaParaLunes/episodio-1-amparo-davila/?fbclid=IwAR07vQRtzb0geHSvDryFKCAOXViRNEgncXO6UJxlTnERlPoa-jLaaMjWIB8">https://www.mixcloud.com/CafeinaParaLunes/episodio-1-amparo-davila/?fbclid=IwAR07vQRtzb0geHSvDryFKCAOXViRNEgncXO6UJxlTnERlPoa-jLaaMjWIB8</a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[6]</a> Fernando Fernández, “Amparo Dávila en la EME”. Disponible en <a href="http://oralapluma.blogspot.com/2012/04/amparo-davila-en-la-eme.html">http://oralapluma.blogspot.com/2012/04/amparo-davila-en-la-eme.html</a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-gatos-de-amparo-davila-semblanza-biografica/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Para Alberto Vanasco, la eternidad</title>
		<link>https://marcha.org.ar/para-alberto-vanasco-la-eternidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Apr 2020 13:50:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Vanasco]]></category>
		<category><![CDATA[Carla Lorenzo]]></category>
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		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
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					<description><![CDATA[#Rescate es buscar en los cajones escondidos de la historia de la literatura. Es disputarsela al tiempo y al mercado. En el Día Internacional del Libro, traemos a Alberto Vanasco, y viajamos a una Buenos Aires muchas veces desconocida.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>#Rescate es buscar en los cajones escondidos de la historia de la literatura. Es disputarsela al tiempo y al mercado. En el Día Internacional del Libro, traemos a Alberto Vanasco, y viajamos a una Buenos Aires muchas veces desconocida.</em> </p>



<p><strong>Texto y foto Carla Lorenzo </strong></p>



<p>Existe una Buenos Aires que busca recordar y dar vida a escritores, escritoras y poetas que forman parte y están muy presentes en la memoria colectiva de la ciudad.&nbsp; Son quienes nombran calles, concursos de literatura, cátedras de universidades. Son sus palabras las que generan la mayoría de los talleres de lectura/literatura.</p>



<p>Conocer a Alberto Vanasco fue conocer una generación que habitó esta misma Buenos Aires, pero, tanto el cómo sus amigos, hoy forman parte de un mundo de escritorxs casi desconocido por la mayoría de lectores. Tener a Vanasco en las manos es dar paso a un mundo con situaciones y personajes que se corresponde a una época del mundo, es conocer como&nbsp; la vanguardia porteña contestaba y se movía a esa década.</p>



<p>Alberto Vanasco transitó los años cincuenta acompañado por&nbsp; de Noé Jitrick, Edgard Bayley, Mario Trejo, Paco Urondo. Leyendo el prólogo de la tercera edición de <em>“Sin embargo Juan vivía”</em>, Noé Jitrick dice:</p>



<p>“Vanasco rompe un esquema dentro del grupo activo, amplía el campo, demuestra que se puede tratar de ser vanguardista y renovador fuera de la poesía, como si se hubiera adelantado en este aspecto también, al desarrollo que veinte años después habrá alcanzado la narrativa, y hubiera tenido presente la asfixia que toca a la poesía y la reduce, cada vez más, a círculos íntimos, aunque su calidad sea muy grande”.</p>



<p>Son estas las palabras, entre varias más, las que me hacen pensar que es el trabajo de Alberto Vanasco al que hay que ubicar, como el de tantos otros y otras escritoras poco conocides, a la altura de Borges, Cortázar o Silvina Ocampo. Es Vanasco el que entre sus libros retrató a Buenos Aires con un humor, él se preocupó por desarrollar una prosa distinta, diferente, usando el lenguaje, jugando con los tiempos verbales. Organizando diferentes formas de organizar el texto, por ejemplo <em>“Para ellos la eternidad”</em> es una novela escrita en prosa y en verso.</p>



<p>En el Día Internacional del Libro recomendamos dos libros de Alberto Vanasco. Dos títulos rescatados y publicados por dos editoriales pequeñas que se la juegan y que aportan al armado de nuestra historia. Los libros son <em>“Los muchos que no viven”</em> editorial Mil Botellas año 2011 y <em>“Sin embargo Juan vivía”</em> Grupo editorial Sur año 2015.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="576" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/1-1-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-48899" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/1-1-1024x576.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/1-1-630x354.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/1-1-1536x864.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/1-1-640x360.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/1-1.jpg 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><em>“Los muchos que no viven”</em>, es una novela donde nos cuenta la vida en Buenos Aires en los años cincuenta. Sus protagonistas son viejos/jóvenes que trabajaban por arreglar la situación del país, un país huérfano, un lugar que está repleto de luchas y frustraciones cotidianas. Es de verdad una gran novela que al releerla, no se distancia mucho de la Argentina actual.</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><strong>“Hubiera querido ser cada uno de ellos sucesivamente para aliviarlos, para evitarles en algo ese despilfarro cuantioso del tiempo y de las fuerzas preciosas que se queman en el aire, en los viajes y las esperas innecesarias, en las posturas increíbles e inaguantables, en el esfuerzo sobrehumano para ganar en diez días lo que se consume en uno…”</strong></p></blockquote>



<p><em>“Sin embargo Juan vivía” </em>&nbsp;cada vez que hablo con mis amigues lectores caemos siempre en las mismas apreciaciones, ya estamos cansados de leer historias de borrachos, de gente que viaja, de gente cansada del “sistema”. La respuesta a todo esto, para mí es esta novela. Un policial escrito en tercera persona donde el escritor y el narrador son una sola persona y los personajes son pequeños accesorios, porque la magia de esta novela está en la forma en que está escrita. Es un ejercicio fantástico comenzar a leer una novela en donde en primer párrafo te cuenta toda la trama.</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><strong>“Haré esto. Haré eso. Lo haré. Listo. Lo dejaré pasar. No. Está bien. Diré eso. Seguiré hasta allí. Llegaré hasta casa, descansaré. No iré en ese viaje. Pasarán los días. Llegaré lejos. Viviré días tranquilos. Largos días, llenos de sol. Seré fuerte. Doblaré la esquina. Será él: fue. Seguiré de largo; se parará. Tendré cuidado. No. Iré por otra calle. Llevaré el saco en la mano, lo doblaré. Me quedaré. Si me fuera todo seguiría igual. Lo sabré todo, lo averiguaré. Otro paso. Y otro. Daré dos pasos más. Llegaré a ese árbol. Ahora a ese otro. Ya falta poco. Pasará este día. Pasarán todos. Sacaré un cigarrillo. Un fósforo. Encenderé. Dejaré de fumar. Apenas tenga el primer síntoma dejaré de fumar. Será fácil: habré llegado y me sentiré tranquilo. No más tabaco. Me sentiré sano, me moveré con agilidad. Comeré poco, no seguiré engordando. Trabajaré. Juntaremos dinero. Perderé mi vida. Viajar. ¿A dónde? ¿Con quién? ¿Si me casara? Tendré hijos. Cuidaré de ellos. De mis deudas. Hasta morir. Conoceré otros puertos. África. India. Los grandes puertos del pacífico. ¿Descansaré algún día en las cubiertas de los transatlánticos enormes? Quemado por el sol. Tirado en las playas inmensas. ¿Doblaré en la esquina? ¿Seguiré de largo? Descansaré aquí; tomaré algo fresco. Cerveza. La tomaré lentamente. Tengo que decidirme. Cerraré los ojos. Tendré obra. Me lanzaré de cabeza. Hacer un libro donde esté todo, todo eso. Haré ejercicios; no más pastas. Pagaré. Voy a pagar. Mozo. Llamaré a Brune. Le diré que no. Tendré una sola vida. La viviré de una sola manera. No será posible. Dentro de tres minutos llegaré. Daré los pasos necesarios. Llegaré. Iré al baño. Me bañaré. Descansaré. Pensaré. Tengo que mirar bien, tendré que tener cuidado. No es cosa de equivocarse. Muy bien. Así se hace. Una sola vez: nada más. Entraré. Sólo una vez. Lo pensaré.”</strong></p></blockquote>



<p>Creo que no existe cosa más fascinante para nosotres lectores que seguir descubriendo, no solo autores, si no formas nuevas de trabajar el lenguaje.</p>



<p>Siempre que rescatemos escritorxs vamos a estar felices, que hoy hablemos de Vanasco es algo para celebrar.</p>



<p>SALUD!</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/para-alberto-vanasco-la-eternidad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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