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	<title>Repo Bandini &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Repo Bandini &#8211; Marcha</title>
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		<title>Porque el que murió peleando vive en cada compañero y en cada compañera</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Dec 2016 10:42:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Archivo Fotográfico]]></category>
		<category><![CDATA[darío y maxi]]></category>
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					<description><![CDATA[Movilización por juicio a responsables políticos del asesinato de Kosteki y Santillán]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><strong>Redacción Marcha / Fotos por Repo Bandini</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>&#8220;Mi tumba no anden buscando</em><br />
<em>porque no la encontrarán</em><br />
<em>mis manos son las que van </em><br />
<em>en otras manos tirando</em><br />
<em>mi voz la que va gritando</em><br />
<em>mi sueño el que sigue entero</em><br />
<em>y sepan que sólo muero</em><br />
<em>si ustedes van aflojando</em><br />
<em>porque el que murió peleando</em><br />
<em>vive en cada compañero&#8221;.</em></p>
<p>A más de 14 años de aquel 26 de junio de 2002 donde Darío Santillán y Maximiliano Kosteki fueron asesinados durante una multitudinaria y masiva movilización al Puente Pueyrredón, familiares, compañerxs y organizaciones sociales y de DDHH exigieron sobre el mismo escenario al Juez Ariel Lijo, titular del Juzgado Federal Nº 4 de los Tribunales de Comodoro Py, que lleve adelante los pasos necesarios para que la investigación sobre las responsabilidades intelectuales y políticas de la Masacre de Avellaneda avance.<br />
Desde <em>Marcha</em> elegimos guardar los planos generales y concentrarnos en retratar, a través de algunas pocas miradas, el anhelo de justicia de miles de compañeras y compañeros que mantienen viva una lucha que es de todas y todos los que somos capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia, cometida en cualquier parte del mundo.</p>
<p>Galería completa acá: <a href="http://www.marcha.org.ar/gallery/porque-el-que-murio-peleando-vive-en-cada-companero/">http://www.marcha.org.ar/gallery/porque-el-que-murio-peleando-vive-en-cada-companero/</a></p>
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<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/porque-el-que-murio-peleando-vive-en-cada-companero-y-en-cada-companera/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Darío y Maxi se multiplicaron: arte, fuego y alegría</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Jun 2016 03:03:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[darío y maxi]]></category>
		<category><![CDATA[jornada cultural]]></category>
		<category><![CDATA[junioarderojo]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[masacre de avellaneda]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[Repo Bandini]]></category>
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					<description><![CDATA[A 14 años de sus asesinatos, Darío y Maxi estuvieron más presentes que nunca en la juventud y la niñez. El 25 y el 26 de junio fueron días para recordarlos de varias maneras: desde el arte hasta el acto de homenaje, desde la escultura a la marcha de antorchas]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Nadia Fink y Repo Bandini  / Fotos Lara Fleites Fink, Anita Pouchard Serra y Repo Bandini<br />
</strong></p>
<p><em>A 14 años de la Masacre de Avellaneda, Darío y Maxi estuvieron más presentes que nunca en la juventud y la niñez. El 25 y el 26 de junio fueron días para recordarlos de varias maneras: desde el arte hasta el acto de homenaje, desde la escultura a la marcha de antorchas</em></p>
<p>Como cada 26 de junio, luego de desandar el camino que hicieron Darío Santillán y Maximiliano Kostecki huyendo de las balas policiales hace 14 años atrás, se realizó el acto a las puertas de la ex estación Avellaneda. Allí donde las balas los alcanzaron y la masacre se concretó.</p>
<p>Por eso este acto tuvo la fuerza de seguir pidiendo justicia completa por ellos, para que no sólo estén en la cárcel los responsables materiales, quienes dispararon esa tarde de 2002, sino también para que los responsables políticos, quienes dieron la orden de reprimir, también estén tras las rejas.</p>
<p>Pero durante el 25, y antes de la vigilia que se lleva a cabo en la base del puente cada año, hubo una Jornada Cultural. Es el día en el que se celebra la vida, en el que se debate, se juega, se interviene, se baila, se ilumina; se ponen bien arriba los valores que supieron hacer de Darío y Maxi militantes y personas que perduran en la memoria de tantas y de tantos hoy.</p>
<p>Y este año, además, el denominado “Día de la juventud militante” (porque nos recuerda eso que decíamos antes, y que en los noventa, las y los jóvenes ya peleaban por construir un futuro y una vida digna para muchos y muchas más) se llenó de niñas y de niños que se apropiaron el espacio, realizaron  actividades, pintaron sus vivencias y sentires, y la juventud dijo presente desde una intervención diferente.</p>
<p><strong>“La idea fue reflejar que Maxi y Darío están presentes”</strong></p>
<p>Las imágenes en fotografías y en vídeos siguen recorriendo el mundo. Darío socorriendo a Maxi en el hall de la ex estación Avellaneda (que hoy lleva los nombres de ambos), su mano que intenta parar las balas y el odio, su corrida cuando no había forma de parar la cacería; y Darío, herido, en el patio de la estación. Es allí mismo donde un grupo de jóvenes decidió erigir esculturas de tamaño real de los dos.</p>
<p>“La idea fue reflejar esto de que Darío y Maxi están presentes”. Quien lo cuenta es Rodrigo Gutiérrez, parte de <a href="http://www.marcha.org.ar/herreria-sin-patron/">Herrería sin Patrón</a>, desde donde surgió la idea, junto con la agrupación juvenil Agite Rebelión (del Frente Popular Darío Santillán), de realizar este “simple homenaje”</p>
<p>La particularidad de las obras de estos jóvenes herreros es que no reflejan el episodio de la muerte, sino que son ellos con lo que los identificaba antes: “por eso Maxi está sentado, dibujando en un cuaderno, con su arte; y Darío está en la bloquera, trabajando y militando”, explica Mauro Núñez.</p>
<p>El 25 a la noche, y previo a subida al Puente Pueyrredón, con antorchas, ambas esculturas no se veían. Estaba tapadas con diarios del 27 de junio de 2002, aquellos titulares que mentían: “La crisis causó dos nuevas muertes”; “Se mataron entre ellos”; “Enfrentamiento entre piqueteros”. Agite Rebelión llevó adelante una obra de teatro, allí adelante, donde la sátira y el humor reflejaban a las empresas cómplices de la pobreza de aquellos años, una caricatura del actual presidente reflejaba el poder al servicio de los Estados Unidos y sus políticas represivas y los perros (esos que cantan Los Redondos emulando a la policía), entrenados para cumplir las órdenes de funcionarios, acechaban a la multitud. En ese contexto, la esperanza se reflejó en el fuego: el que sube en las antorchas del puente y el que quemó esos titulares de diarios para que surgieran las figuras de Darío y Maxi, como eran antes de que los perros cayeran sobre ellos. Mientras, la voz de Vicente Zito Lema decía, en un poema, “¿O es que acaso nos van a regalar la llave del mundo que queremos construir?”.</p>
<p>Mauro y Rodrigo detallan más sobre el proyecto, que les llevó 25 jornadas de trabajo colectivo: “En un principio no sabíamos en qué lugar las pondríamos. En un principio pensamos en sus barrios, y después dejamos que lo definieran sus familiares… Y decidieron que fuera acá, en la estación, los dos juntos, porque en los barrios estarían separados”.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/06/HESINPAT_Repo.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-29016" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/06/HESINPAT_Repo-617x410.jpg" alt="HESINPAT_Repo" width="617" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/06/HESINPAT_Repo-617x410.jpg 617w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/06/HESINPAT_Repo-1024x681.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/06/HESINPAT_Repo-810x538.jpg 810w" sizes="(max-width: 617px) 100vw, 617px" /></a></p>
<p><strong>Darío y Maxi nos siguen convocando</strong></p>
<p>Pero un rato antes de que quedaran al descubierto las esculturas, cerca de las 21, y con una explicación previa sobre el escenario, el artista plástico Daniel Malnati presentó un mural animado sobre la escultura en hierro que delinea los rostros de Darío y de Maxi, ubicada en la fachada del Polo Textil, en el anfiteatro de la estación.</p>
<p>La puesta en escena del artista logró hacer recitar el poema “Convocatoria” de Eduardo <em>Carlón </em>Pereyra Rossi a las figuras de Darío y Maxi, a través de la técnica del “video mapping” que consiste en  <a href="https://www.youtube.com/watch?v=O78IcPlos7o&amp;feature=youtu.be">“proyectar una animación sobre un edificio o una superficie  simulando algún tipo de movimiento”</a>. En este caso, las bocas, antes inertes, cobraron vida llamando la atención de las y los presentes.  Mientras tanto, se podía escuchar a todo volumen: <a href="http://profanaspalabras.blogspot.com.ar/2016/01/convocatoria-por-eduardo-carlon-pereyra.html">“Los convoco a abrazarse en las plazas del país, a escribir los muros, y a fusilar a los fusiladores”.</a></p>
<p><em>Carlón</em> Pereyra Rossi  fue un militante Montonero de la zona Sur de Buenos Aires. Murió enfrentando a la última dictadura. Junto a Osvaldo <em>El Viejo</em> Cambiasso, fue secuestrado en Rosario. Los hallaron asesinados en mayo de 1983, en Lima, partido de Zárate, provincia de Buenos Aires. Luis Patti siempre fue señalado como el responsable.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/06/anitapouchardserra_01.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-29017" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/06/anitapouchardserra_01-615x410.jpg" alt="anitapouchardserra_01" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/06/anitapouchardserra_01-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/06/anitapouchardserra_01-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/06/anitapouchardserra_01-810x540.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/06/anitapouchardserra_01.jpg 1200w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></a></p>
<p><strong>Cuando las paredes siguen gritando</strong></p>
<p>“Las paredes son la imprenta de los pueblos” dijo alguna vez Rodolfo Walsh, y esas palabras hoy se hacen carne y hueso gracias a las nuevas camadas de artistas populares.</p>
<p>En ese mismo sentido, desde el colectivo Muralismo Nómade en Resistencia afirman: “A 14 años de la Masacre del Puente Pueyrredón, las jornadas del 25 y 26 han sido días para militar culturalmente la memoria y la cultura popular”.  Es por ello que decidieron, junto a otras y otros artistas, armar dos jornadas diferentes, con la misma idea que pregonan. En una, convocaron al Encuentro de Muralismo Junio arde Rojo, que tuvo lugar semanas atrás sobre la calle Mariano Ferreyra , y la otra el  mismo día 25 sobre el túnel  principal de la estación donde desembocan los diferentes accesos a los andenes, y que consistió en “restaurar, limpiar y embellecer el espacio de tránsito cotidiano”, según contaron.</p>
<p>En cuanto al contenido de su obra explicaron: “Construimos una frase que representa en lo que se convirtió la estación: un museo a cielo abierto de la cultura popular y el arte militante para todas y todos”.</p>
<p>Así, en los paneles que se restauraron se lee la frase: “Bienvenidos a la estación del arte, la memoria y la cultura popular”,  acompañada por 27 rostros que representan a quienes se interpela, a las y los que transitan la estación, la lucha y el arte. Maestras, obreros, estudiantes, niños y niñas, aquellos y aquellas que son día a día invitados a empaparse de nuestra historia de lucha y resistencia. Donde, claro, Darío y Maxi viven y se multiplican.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/dario-maxi-se-multiplicaron-arte-fuego-alegria/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Herrería sin patrón: un monumento al brazo libertario</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Feb 2016 03:02:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[autogestión]]></category>
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					<description><![CDATA[Este 5 de marzo, los trabajadores de Herrería Sin Patrón homenajearán a Severino Di Giovanni en la Plaza San Martín, de la localidad bonaerense de Burzaco.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Repo Bandini</b></p>
<p><em>Al cumplirse 85 años del fusilamiento de Severino Di Giovanni conversamos con los integrantes de la Herrería Sin Patrón, proyecto productivo de la localidad de Burzaco que presentará el próximo sábado el primer monumento dedicado al famoso anarquista.</em></p>
<p>En diálogo con<em> Marcha</em>, Mauro, Rodrigo y Alejandro explican que la Herrería Sin Patrón (HESINPAT) es un emprendimiento autogestivo que funciona de manera ininterrumpida hace un año. El proyecto, que rescata las ideas libertarias del apoyo mutuo y la horizontalidad en la toma de decisiones, busca “saldar la necesidad laboral que teníamos los tres, pero también generar un ambiente distinto de laburo donde las ganancias son equitativas, las tareas se realizan en conjunto y todos decidimos sobre el futuro del taller”, afirman.</p>
<p>Por la tarde, una amoladora insiste en convertir chatarra en algo útil y de a poco el taller se llena de rejas, maceteros y esculturas. “Una de las mayores ventajas del trabajo autogestivo es la posibilidad de sentirse en un ambiente igualitario, donde uno no le debe nada a nadie y lo que hace depende exclusivamente de la propia voluntad y el compromiso con el proyecto y con los compañeros que están en la misma -cuenta Rodrigo-. Esta herrería se sustenta con los trabajos que conseguimos a base de recomendaciones o del boca en boca de amigos y la venta de esculturas hechas con materiales que encontramos en la calle”.</p>
<p>Sobre la vigencia de propuestas de trabajo contemporáneas, que adhieran de igual forma a la abolición del labor jerarquizado y siempre subordinado a la palabra imperativa del patrón, no dudan en referirse al abanico de experiencias que se desarrollaron luego del estallido social del Argentinazo. “Creemos que el 2001 fue un despertar de la clase obrera –explican-, y que la situación de desempleo, inflación, hambre, desnutrición, muerte infantil y el saqueo del Estado en el área de salud y educación, nos encontró a todos los trabajadores desesperados, viendo que la única salida era juntarnos y cortar rutas, hacer asambleas, tomar fábricas y caminar la organización tal cual supo hacer nuestro pueblo desde principios del siglo pasado. Muchas de esas experiencias y métodos son lo que hoy tomamos como ejemplo”.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-23799 size-large" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/02/Hesinpat002-1024x768.jpg" alt="Hesinpat002" width="680" height="510" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/02/Hesinpat002.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/02/Hesinpat002-300x225.jpg 300w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/02/Hesinpat002-810x607.jpg 810w" sizes="(max-width: 680px) 100vw, 680px" /></p>
<p><strong>En los años treinta&#8230; sobre aquel amanecer</strong></p>
<p>¿Cuáles son las razones para rendirle homenaje a una figura que no cesó de causar polémica entre propios y ajenos aún después de muerto? Alejandro lo sintetiza así: “Queremos homenajear con una escultura a Severino Di Giovani y no a otro, porque mas allá de cualquier contradicción lo vemos como alguien imprescindible en nuestra historia por ser un gran luchador por la libertad y contra el fascismo”.</p>
<p>“A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita del brazo y de la mente”, escribía Di Giovani en su periódico Culmine, el cual redactaba, diseñaba, imprimía y distribuía de manera autogestiva y en completa soledad durante la segunda mitad de la década de 1920. La frase describe a la perfección una de las motivaciones fundamentales de su apasionada militancia y, si bien es cierto que mucho se dijo ya sobre sus métodos, su caliginosa relación con el anarcosindicalismo de la región, su amor prohibido con América Scarfó o su prematuro y trágico final en manos de la dictadura de Uriburu como consecuencia de su accionar, muy poco se profundizó sobre su calidad como hombre de ideas, como estudioso autodidacta, como escritor y periodista excepcional, compañero solidario, defensor acérrimo del amor libre, e inagotable luchador contra el fascismo. Valores e ideas que Di Giovanni promovió con la misma convicción y tenacidad con la que arrojaba cualquiera de sus bombas.</p>
<p>El próximo 5 de marzo, al cumplirse el primer año de “arduo trabajo colectivo”,desde la Herrería Sin Patrón invitan a una jornada cultural que tendrá lugar a partir de las 14 horas en<span class="_fbReactionComponent__eventDetailsContent fsl"> Presidente Perón 302, en la localidad bonaerense de </span>Burzaco, y que contará con la presencia de Osvaldo Bayer y del grupo muralista “Contramuros”. Durante el día se confeccionará un mural colectivo y se presentará el monumento al brazo libertario de Severino.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe loading="lazy" title="1 año de Herrería Sin Patrón,  homenaje a Severino Di Giovanni y Amarica Scarfo" width="854" height="480" src="https://www.youtube.com/embed/IH_MrvXOQxM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nota relacionada: <a href="http://www.marcha.org.ar/severino-di-giovanni-rebelion/">Severino Di Giovanni, rebelión del brazo y de la mente</a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/herreria-sin-patron/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Campo Tongui: habitar la resistencia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/campo-tongui-habitar-la-resistencia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Nov 2015 03:00:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Campo Tongui]]></category>
		<category><![CDATA[el país]]></category>
		<category><![CDATA[Lomas de Zamora]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Norberto Benitez]]></category>
		<category><![CDATA[Repo Bandini]]></category>
		<category><![CDATA[toma de tierras]]></category>
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					<description><![CDATA[Un recorrido por el barrio 17 de Noviembre]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Norberto Benítez y Repo Bandini</strong></p>
<p><em>A siete años de que iniciara la gran toma donde fue construido por vecinos y vecinas el barrio 17 de Noviembre, en los márgenes de Lomas de Zamora, realizamos un recorrido por el lugar con sus protagonistas y analizamos cómo y por qué suceden las ocupaciones de terrenos ociosos en el Conurbano Bonaerense.</em></p>
<p><strong>Barrio 17 de Noviembre, alias “Tongui”</strong></p>
<p>Caía la madrugada del 17 de noviembre de 2008 mientras cientos de familias se alistaban para realizar la toma del terreno baldío al que semanas más tarde bautizarían igual que aquel memorable día. Hoy, luego de siete años, el imaginario popular lo conoce simplemente como “el Campo Tongui”. Se trata de 116 hectáreas de campo ubicadas en el sur de la Provincia de Buenos Aires, a pocas cuadras del Puente La Noria, corazón de Lomas de Zamora.</p>
<p>Lejos de los relatos que intentan imponer los medios hegemónicos donde no escasean las bandas mafiosas y los punteros con pistola a la cintura sacados de alguna ficción de Pol-Ka, la ocupación en el Campo Tongui fue organizada por familias provenientes de barrios aledaños y se planteó desde el principio en espacios designados en parcelas o lotes. Allí, vecinos y vecinas abordaron inmediatamente la construcción con lo que tenían a mano, y montaron primero carpas, a las que reemplazaron luego por casillas de madera y chapa hasta alcanzar algunas edificaciones de ladrillos tiempo más tarde.</p>
<p>En diálogo con este portal, Roxana y Tito, dos vecinos que estuvieron en aquel inicio de la toma, cuentan que “ese día llovía. Vinimos con los chicos y empezamos a clavar palos en el barro y a unir los hilos que marcaban el lote. Fue complicado: había que estar, pasar frío, aguantar el calor, los mosquitos, la lluvia”. Roxana hace una pausa y sonríe&#8230; como si entre aquellos recuerdos hubiera encontrado el momento exacto en el cual empezó, para ella y su familia, una nueva etapa. “Primero teníamos una carpita donde dormíamos cuatro. No entraba nada. Después fuimos levantando una casa de chapa, y de apoco pudimos hacerla de material”, agrega Tito.</p>
<p>“Al principio se organizó todo con delegados por manzana, que medían los terrenos que se iban repartiendo por familias en reuniones y asambleas –rememora Roxana–. A los pocos días hubo un intento de desalojo, vinieron con todo. Tiraron lo poco que teníamos armado, desparramaron el fuego que teníamos para cocinar. Una vez que se fue la gendarmería, volvimos a nuestro lugar. De ahí en más resistimos y luchamos todos los días. Por el agua, por la luz, por mejorar la casa, la calle, la cuadra”, cuentan también.</p>
<p>La construcción del barrio 17 de Noviembre forma parte de una extensa lista de experiencias similares en espacios antes ociosos que, debido a la especulación, el negocio y las ganancias de funcionarios y empresarios del sector inmobiliario –quienes siempre ponderan sus intereses por sobre los derechos más elementales del pueblo trabajador– quedan sistemáticamente ignoradas por las leyes que son reducidas a letras muertas, siendo la movilización popular lo único capaz de revivirlas y accionarlas a favor de las y los más necesitados.</p>
<p><strong>Barro, tal vez</strong></p>
<p>En nuestros días, gran parte del territorio urbano difiere de manera significativa de aquella ilusión del pasado que presagiaba las ciudades del futuro como centros de confort y bienestar sobre la base de tecnología de punta y materiales sofisticados. Las ciudades de nuestro presente son construidas, en los mejores casos, con materiales que contienen agentes cancerígenos como el as­besto, cuando no es con madera, chapas, plásticos y otros materiales “reciclados”. La ciudad de la miseria no es más que la otra cara de la miseria de la ciudad como proyecto de control y organización de la sociedad.</p>
<p>La crisis habitacional mundial, que pocos se animan a llamar direc­tamente &#8220;capitalismo&#8221;, envía a una parte cada vez mayor de la población no sólo hacia soluciones extremas, sino tam­bién a acciones que se sitúan siempre lejos de toda legalidad; hecho que rápidamente es reprimido por todos los Estados en nombre de la paz social. Y es que la propiedad, de la mano del nefasto negocio inmobiliario, continúa existiendo a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea, precisamente, privada de toda propiedad.</p>
<p>Se vuelve necesario entender entonces que la existencia de miles de familias sin un techo propio bajo el cual vivir, así como la de las y los desempleados, o la pobreza económica en general no son errores del capitalismo, sino que estos factores son propiedades elementales de su funcionamiento: lo que explica la infinidad de propiedades y terrenos ociosos por un lado, al mismo tiempo que se les niega la vivienda a quienes no pueden pagarla, por el otro.</p>
<p>En definitiva, independientemente de dimes y diretes en torno a los manejos punteriles que producen y reproducen los medios para señalar y estigmatizar a las clases populares, la toma como la del Campo Tongui o como la reciente en Merlo Gómez emergen como respuesta directa a la negación del derecho social a una vivienda digna. A la urgencia de un espacio para habitar y llenar, ya no de simples cosas o de cuerpos cansados de entregar plusvalor, sino de gestos colectivos, recorridos, fuerzas y sentidos que logren no sólo satisfacer una necesidad básica, sino también resistir al avance del urbanismo, entendido como aquel vasto territorio que ha subsumido el Capital.</p>
<p><strong>Organizar el barrio para la vida digna</strong></p>
<p>Los asentamientos como el Tongui –una vez avanzados los cimientos que reducen la posibilidad del desalojo– se convierten rápidamente en refugio para las personas que arriban de los países del cono sur ante su dificultad para acceder a territorios regularizados. Así, guardan en su composición social la expresión de un puñado de vecinos y vecinas que cargan con el desarraigo y la migración, pero que también traen consigo un interesante cúmulo de experiencias organizativas y de resistencia que se vuelven imprescindibles a la hora de forjar y nutrir las relaciones sociales que se van entretejiendo en el barrio donde las familias comienzan a proyectar sus vidas.</p>
<p>En esta línea, Marcelino, vecino proveniente de Perú, que por las mañanas trabaja en la construcción y por las tardes atiende el almacén familiar, comenta que “muchos de los problemas que hay en barrios como este, en las tomas, como dicen, son problemas morales o psicológicos porque la gente llega desesperada, con necesidades, con hambre, sin trabajo. Tenemos que ayudarnos a superar eso para vivir bien”. Marcelino pide un momento y atiende la cola de vecinos que se va formando frente a la ventana del almacén. Cuando termina, explica: “Otro problema es que no hay predisposición de las autoridades para regular la situación. Nosotros queremos que las cosas se regularicen, queremos pagar el gas, la luz, todos los servicios&#8230; si no, ¿a quién le reclamás cuando se corta? Todo lo tenemos que resolver nosotros, si no terminamos pagando a alguien de afuera por la desesperación”.</p>
<p>Cuando se les consulta a los vecinos y vecinas del Campo Tongui cuáles creen que son las obras que más necesita el barrio, ninguno cae en la contradicción habitual entre deseo y necesidad. Saben que lo urgente son las obras hídricas y de infraestructura, pero también creen fundamental para el desarrollo de la vida digna construir allí espacios comunitarios y de encuentro entre hombres, mujeres, jóvenes, niñas, niños y ancianos; espacios que den respuesta mediante la acción directa al derecho negado a la cultura, a la educación y a la salud. Desde el primer día, fueron sintiendo que estas conquistas sólo se tornan posibles mediante la organización, la solidaridad y la perseverancia de la comunidad.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/campo-tongui-habitar-la-resistencia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>A 28 años de la Masacre de Budge: lo que sabemos y lo que no</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 May 2015 03:00:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
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		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Masacre de Budge]]></category>
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		<category><![CDATA[policía bonaerense]]></category>
		<category><![CDATA[Repo Bandini]]></category>
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					<description><![CDATA[Tres jóvenes asesinados por la policía bonaerense y una crónica para sostener la memoria.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Repo Bandini<br />
</strong></p>
<p><em>El 8 de mayo de 1987, Willy, el Negro y Oscar fueron asesinados a manos de la policía bonaerense en la localidad de Ingeniero Budge. Cuando se cumplen 28 años, lo que debemos saber para seguir conservando encendida la memoria.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo que sabemos es que eran ya casi las siete de la tarde de un viernes; el viernes 8 de mayo de 1987 para ser precisos. Lo que no sabemos es si ese día el sol se había hecho notar, inesperado quizás para esos días en los que el otoño suele estar entretenido con el caer continuo de las hojas secas que el viento empuja y acumula en los zanjones de la calle. Lo que intuimos es que sí, que el sol pegaba inusualmente, sobre todo porque en una de las tantas esquinas que configuran Ingeniero Budge, Willy y el Negro habían empezado a tomar cerveza desde temprano. Lo que no sabemos es cuántas o si estaban lo suficientemente frías, si las destapaban con el encendedor o contra alguna irregularidad en el revoque de aquella ochava con rejita de herrería, en la esquina de Figueredo y Guaminí.</p>
<p>Sabemos que se cruzaron con el Dani Mortés, que estaba por irse a laburar y caminaron por la calle Mosotti hasta el bar La Angiulina, en Mosotti y Campoamor. No sabemos por qué, pero hubo una discusión, y la dueña finalmente no los atendió. Uno de los tres pateó la puerta del negocio, no sabemos quién. Se rompió un vidrio que, no cuesta suponer, cayó al suelo hecho pedazos.</p>
<p>No pasó mucho tiempo hasta que llegara el hijo de la dueña, quien después de escuchar el relato de su madre fue hasta la Comisaría 10°, ubicada al lado del Puente La Noria. Lo que nunca sabremos es qué favores les debía la policía. Lo que sí sabemos es que tanto el suboficial mayor Juan Ramón Balmaceda como los cabos primero Isidro Romero y Jorge Miño de la Policía Bonaerense no escatimaron atención y que, por las descripciones del denunciante, no tardaron en saber quiénes eran los revoltosos. Se dividieron entre un Fiat 125 color amarillo y a una Ford F100 y encararon para el bar. Sabemos que era casi un deporte para ellos acosar y molestar a los pibes de la zona a diario. Hubieran roto un vidrio o no.</p>
<p>En el camino levantaron a Mortés, que para ese entonces ya había vuelto a su trabajo, en un antiguo depósito ubicado en la rivera del Riachuelo. Llegaron todos juntos a La Angiulina: los policías, el hijo de la dueña y Daniel Mortés, detenido. Pero no estaban conformes. Faltaban más.</p>
<p>Desde el bar salieron a buscar a los demás. Sabemos que la F100 clavó los frenos en Figueredo y Guaminí,  y que allí estaban el Negro, Willy y Oscar tomando una cerveza. Balmaceda bajó al grito de: “¡Al suelo, señores!”. Pero casi en el instante en que esas palabras terminaban de esbozarse, el policía se tropezó y gatilló su arma reglamentaria. Detrás de ese primer disparo, que nunca sabremos si fue realmente producto de un accidente, llegó la masacre. Sabemos que Isidro Romero descargó una ametralladora y que Miño lo asistió con su 9 mm.</p>
<p>Cuando la lluvia de balas les cayó encima, el Negro Olivera y Willy Argañaraz estaban recostados contra la pared. No llegaron ni a moverse. Oscar intentó gritar algo. No sabemos qué quiso decir porque le pegaron un culatazo y le dispararon cuando ya estaba en el suelo. Varios testigos aseguraron haber visto a dos de los policías que lo levantaron y lo tiraron malherido adentro de la camioneta. Sabemos bien que no lo mataron sino hasta horas más tarde. Sabemos, porque nos consta, que tenía 18 balazos.</p>
<p><strong>Un fuego que no paró de crecer</strong></p>
<p>No estuvimos y, entonces, no sabemos de primera mano cuál era el ánimo de los vecinos del barrio por aquellos días. Aun así, tomando como precedente el nacimiento de la asamblea vecinal de la calle Baradero dos años antes del hecho, por el reclamo de desagües pluviales, agua potable y mejoras en la calle. Y, mejor aún, porque sabemos que un día antes, el 7 de mayo, esos vecinos y vecinas junto con docentes, padres, madres y estudiantes de la escuela 82 habían hecho una sentada en Camino Negro y Baradero para manifestar su indignación ante las inundaciones constantes y la falta de obras que sufría el establecimiento educativo. No es difícil intuir que, en ese contexto, Willy, el Negro y Oscar, se convirtieran, pocas horas después, en emblema de lucha y resistencia para los vecinos y vecinas de Budge.</p>
<p>Sabemos que corrió, rápidamente y de mano en mano, un petitorio que reclamaba juicio y castigo a los culpables y con él, de boca en boca, la hora y el lugar de la primer reunión de lo que más tarde sería la Comisión de Amigos y Vecinos. Hoy ya no conocemos  los nombres de todos los que estuvieron presentes, tampoco sabemos quiénes fueron los primeros que opinaron, las que más putearon o quienes prefirieron guardar silencio ante la huella inamovible de la muerte pobre. Pero sí que fueron, en principio, unas 150 personas que decidieron acompañar el cortejo fúnebre, hacer bajar a la gente en Puente la Noria y rodear la Comisaría para que los asesinos dieran la cara. Sabemos del temor a las represalias, pero más sabemos sobre el coraje y la rabia, sobre el amor a la vida.</p>
<p>La primera reunión de la CAV, en la esquina de la masacre, convocó a dos mil personas. Un vecino prestó un camión y  después de la asamblea se movilizaron nuevamente a la Comisaria, muchos con la intención de quemarla. Lo que no sabremos nunca es si aquel fuego, de materializarse, hubiera logrado dejar alguna lección. Sabemos, sin embargo y con total seguridad, que los otros fuegos, los que abrazaron la rabia, los que fueron alumbrando la lucha de los que siempre ponen los muertos, ayudaron a gestar y parir la organización entre hombres y mujeres, jóvenes y adultos, familiares y vecinos que se prometieron ya nunca más olvidar ni perdonar a los responsables de la brutal masacre.</p>
<p><strong>28 años después, 28 años todavía </strong></p>
<p>Desde un comienzo la policía intentó hacer pasar el caso como un enfrentamiento con supuestos delincuentes llegando incluso a plantar armas alrededor de los cuerpos. Sabemos que fue la presión de los familiares en la calle y de los abogados León Zimerman y Ciro Anicciarico en los juzgados, lo que hizo posible dos juicios orales. El primero se concretó en mayo de 1990. En esa ocasión, Balmaceda y Miño fueron condenados a cinco años de prisión y Romero, a doce años. En los dos primeros casos se impuso la figura de “homicidio en riña”, más benigna que la de homicidio simple. El primer juicio fue anulado por la Corte Suprema y el segundo fallo, que figura en las actas del 24 de junio de 1994, terminó con penas de 11 años de prisión para los tres policías de la Bonaerense, que permanecieron prófugos por largo tiempo antes de que se pudiera hacer efectiva su condena. Sabemos que hoy Balmaceda goza de prisión domiciliaria. Por desgracia, aún no sabemos dónde vive.</p>
<p>Mientras, sabemos que hoy se cumplen 28 años de aquella tarde funesta que marcó para siempre la memoria colectiva de una población hasta entonces acallada y adormecida. Población que supo despertar y hacerle frente a las peores adversidades, claro. Pero sabemos también lo difícil que es mantener de pie y atenta esa memoria a la que a menudo, víctima de todo aquello de lo que poco o nada sabemos, el tiempo le juega malas pasadas.</p>
<p>Lo que sabemos, entonces y por fin, no es otra cosa más que aquello que esos padres, esas madres, maestros, maestras, amigos, amigas y vecinos de Ingeniero Budge pueden recordar para nosotros.</p>
<p>Incluido el fuego.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/a-28-anos-de-la-masacre-de-budge-lo-que-sabemos-y-lo-que-no/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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