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	<title>rajoy &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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		<title>España: perspectivas políticas tras la imposición de la restauración</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Nov 2016 03:03:40 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[España]]></category>
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					<description><![CDATA[El escenario político que se abre en España luego de que Rajoy mantuviera la presidencia]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Marcelo Righetti</strong></p>
<p><em>Con la abstención del PSOE, finalmente Rajoy mantuvo la presidencia. Sin embargo, queda latente la crisis existencial del bipartidismo. Un pantallazo sobre el panorama político que se abre en España.</em></p>
<p>Finalmente, la etapa de crisis del sistema político español abierta hace casi un año con las elecciones generales del 20 de diciembre, que generó la situación de bloqueo que impedía la formación de gobierno, terminó siendo resuelta en los términos que los representantes de los poderes fácticos habían planteado apenas se conocieron los resultados electorales en la previa de la navidad de 2015: el PSOE se abstuvo y facilitó así un gobierno del Partido Popular (PP), que mantiene en la presidencia del país a Mariano Rajoy.</p>
<p>En enero de 2016, cuando se comenzaban a realizar las negociaciones para intentar conformar gobierno, el expresidente Felipe González -referencia ineludible dentro del PSOE y la figura más importante de la política española desde la muerte de Franco junto al otrora rey Juan Carlos de Borbón-, señalo sin tapujos que el PSOE no debía impedir que el PP se mantuviera en la presidencia. Las editoriales del diario El País recorrían continuamente el mismo camino.</p>
<p>Así como en Alemania, donde la Democracia Cristiana (CDU) de Angela Merkel gobierna en acuerdo con el histórico Partido Social Demócrata (SPD), la “derecha” debía acordar con la “izquierda” para resolver la crisis del sistema bipartidista. Los estrechos lazos entre el SPD y Felipe González son bien conocidos. El férreo control alemán sobre la periferia europea también. Que la situación se resolviera así era bastante esperable. Sin embargo, han tenido que sufrir un año de crisis y los costos han sido notorios. Sin dudas, la realidad política española se modificó de manera sustancial.</p>
<p><strong>Se impuso la restauración, pero ¿es una victoria definitiva?</strong></p>
<p>Finalmente, casi sin hacer nada, sólo manteniéndose firme en su lugar, esperando que los grupos de poder fácticos hicieran lo suyo y apelando a una fuerte tradición conservadora todavía reinante en España, Mariano Rajoy logró nuevamente ser investido como presidente. Los enormes escándalos de corrupción que involucran a todos los altos dirigentes del PP, incluido el mismo; la impopular gestión neoliberal de la crisis económica que recorta sin piedad y entrega soberanía frente a la Unión Europea de Merkel y los poderes financieros; y el inmovilismo absoluto de su españolismo rancio y franquista que niega la condición de naciones a Euskadi, Catalunya, etc., no han podido con Rajoy. “Resistir es triunfar” pareció ser su lema.</p>
<p>Los desafíos que se le avecinan le exigirán tomar decisiones que, si pretende tener un éxito duradero, le implicarán dejar el quietismo, aunque esto no signifique cambiar demasiado. Uno de los primeros dilemas a los que se enfrenta será intentar reflotar el bipartidismo o polarizar con Unidos Podemos. Algunos analistas plantean que la apuesta de las elites dominantes es reconstruir el sistema de partidos del “turnismo” entre el PP y el PSOE, buscando aplastar cualquier alternativa discordante con las lógicas y dinámicas políticas que se impusieron desde la Transición.</p>
<p>Hasta ahora, el PP no se preocupó demasiado por el descalabro del PSOE como para pensar que ahora dedicará esfuerzos en su reconstrucción. Sin embargo, los poderes que definen pero nadie elige pueden condicionar a que Rajoy cambie de parecer.</p>
<p>La polarización con Unidos Podemos, en un esquema de “gobierno responsable” vs “populismo”, sin duda, sirve mejor a los intereses de la fuerza que lidera Pablo Iglesias, al colocarla como la única expresión de oposición a un gobierno que, a pesar haberse impuesto nuevamente, cosecha muchos descontentos. En los hechos, esta definición implicaría la aceptación del fin del bipartidismo que tanto declama la formación morada.</p>
<p>A dos desafíos más tendrá que hacer frente Rajoy. Por un lado, la situación catalana que amenaza con agravarse, ante la cual no parece que vaya a modificar demasiado su posición de no hacer nada más que apelar a que el tiempo le dé la razón. Por el otro, el enorme descrédito y descontento que manifiesta gran parte de la población española contra su persona, su partido y sus políticas. No hay que olvidar de que es un gobierno que cuenta con el apoyo de los sectores dominantes pero que aun siendo quien más votos obtuvo es un gobierno de minoría en términos de apoyos sociales en el conjunto de la población. Su desafío será entonces volver a construir legitimidad social.</p>
<p><strong>¿La “pasokización” del PSOE?</strong></p>
<p>La restauración se erigió victoriosa, pero al costo de hacer estallar al partido ordenador del sistema político español nacido de la Transición, el que más tiempo gobernó desde la muerte de Franco, el que fue capaz de contener y canalizar las demandas sociales en términos de justicia social, Estado de Bienestar, progreso y modernización y el que tuvo la capacidad de articular territorialmente las distintas nacionalidades que conviven en España.</p>
<p>No es la primera vez que la UE busca resolver crisis de este tipo en países del sur europeo con la fórmula de la “Gran Coalición” entre las fuerzas conservadoras-liberales y los partidos socialdemócratas (quizás más justo sería llamarlos social liberales). En Grecia lo hicieron y parecieron no escarmentar, aunque el pueblo griego finalmente sí. Se impuso un acuerdo entre el socialdemócrata PASOK y el derechista Nueva Democracia, lo que llevó al descalabro total del PASOK hasta llegar a la intrascendencia política y a la emergencia de Syriza ocupando el lugar que anteriormente ocupaba simbólicamente la socialdemocracia. Vista esta experiencia, no resulta descabellado entonces que el PSOE pueda sufrir un proceso de “pasokización”.</p>
<p>El golpe de Estado que sufrió Pedro Sánchez, a manos de los representantes de las clases dominantes en su partido (Felipe González, José Luis Cebrián y su diario El País, Susana Díaz, etc.) cuando se negó a que el bloque socialista se abstuviera y facilitara el gobierno al PP, hizo evidente la terrible crisis que desgarra al PSOE.</p>
<p>Pedro Sánchez se resiste y planea dar batalla en el próximo Congreso partidario, buscando apoyarse en las bases que rechazan entregarle el gobierno a Rajoy. Decidió renunciar como diputado para no tener que abstenerse y romper la disciplina del voto que impusieron los órganos directivos que lo obligaron a renunciar como secretario general. Se muestra contrario a quienes hoy por hoy dirigen el PSOE, pero no se plantea la posibilidad de romper la orgánica. La crisis se mantiene, pero la posibilidad de ruptura todavía no está madura ni en perspectiva.</p>
<p><strong>UNIDOS PODEMOS ante la nueva etapa política</strong></p>
<p>El balance que debe hacer la fuerza política que lidera Pablo Iglesias desde su nacimiento en enero de 2014 hasta este nuevo gobierno de Rajoy, es positivo. Si bien su discurso altisonante de buscar “tomar el cielo por asalto” queriendo ser primera fuerza y armar gobierno, quedó por debajo de las expectativas, en poco más de dos años y medio, han constituido la mayor bancada de diputados por fuera del PP y el PSOE en la historia de la España democrática, han obtenido representación en todas los parlamentos autonómicos, convirtiéndose en primera fuerza electoral en Catalunya y Euskadi en las últimas elecciones generales y gobiernan, en el marco de plataformas ciudadanas, en las principales ciudades (Madrid y Barcelona).</p>
<p>El objetivo estratégico no se alcanzó, pero se mostró a la altura de las batallas electorales que tuvo que enfrentar y al continuo juego de presiones y contradicciones que impone la dinámica de disputa de las instituciones. Ahora le toca asumir una nueva etapa política y  se han hecho visibles las tensiones sobre la definición que deberá asumir en el futuro.</p>
<p>El eje central del debate que atraviesa a Podemos y a Unidos Podemos es la dialéctica instituciones/movimientos sociales. Por un lado, quienes pretende apoyarse más en la pata institucional. Por el otro, quienes apuestan a regenerar y reforzar los movimientos sociales poniendo su lugar en las instituciones para alcanzar este fin. Por un lado, quienes buscan ampliar la base social apelando a los socialistas descontentos. Por otro, quienes pretenden continuar con la hipótesis populista y buscar el crecimiento con los sectores que no se sienten representados por las opciones políticas existentes. Por un lado, quienes buscan articular un partido en donde los que tienen cargos institucionales ejerzan la dirección. Por otro, quienes pretenden que Unidos Podemos se constituya como un instrumento de los movimientos sociales.</p>
<p>La síntesis que se construya de esta contradicción determinará el rol de oposición que asuma Podemos y la capacidad de establecerse como alternativa de gobierno en una España que sufre una continua pérdida de soberanía popular, en donde la crisis de la socialdemocracia europea encuentra el capítulo más rutilante de este momento y donde las consecuencias de las políticas neoliberales empobrecen, expulsan y oprimen a grandes porciones de la población.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/32676-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Elecciones en Galicia y en el País Vasco: nuevo capítulo en el “empate catastrófico”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Sep 2016 03:03:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El impacto que tendrán los comicios del domingo en un Estado español que vive una gran crisis política]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Marcelo Righetti</strong></p>
<p><em>La jornada de elecciones locales del próximo domingo en Galicia y en el País Vasco y el impacto que tendrán en un Estado español que vive una de sus más agudas crisis políticas.</em></p>
<p>El próximo domingo se realizarán elecciones de autoridades en las comunidades autonómicas de Galicia y el País Vasco. Estas se desarrollarán en medio del proceso para la formación de gobierno en el Estado español, el cual se encuentra en un impasse luego del fracaso en el intento de investidura por parte de Mariano Rajoy, líder del Partido Popular, y todavía presidente en funciones. Sin dudas, la complejísima situación política tendrá una influencia muy importante en estos comicios aunque también es importante comprender que los resultados no pueden ser leídos únicamente desde esta perspectiva, porque intervienen otro tipo de factores que responden a esas realidades autonómicas y de una manera residual a la situación en el conjunto del Estado.</p>
<p>La crisis orgánica que vive España tiene como uno de los factores centrales la dificultad en la articulación territorial de las distintas naciones que componen el Estado. La conflictiva situación catalana, en donde el gobierno de la Generalitat se encuentra encaminado en el Procès en busca de la independencia, es el hecho más notorio y crítico en que se observa esta situación.</p>
<p>Pero no es el único enclave en donde demandas soberanistas e independentistas han ido creciendo al punto de convertirse en uno de los principales reclamos de esas sociedades. La historia de estos reclamos en el País Vasco es bastante conocida, por lo menos más que la de los nacionalistas gallegos, sin embargo el aumento de las tensiones en el Estado español también ha hecho crecer a estos sectores dentro de Galicia. Más allá de esto, ambas comunidades tiene realidades distintas.</p>
<p><strong>País Vasco: ¿el PNV podrá formar gobierno?</strong></p>
<p>En el País Vasco, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) es hegemónico y ha sido primera fuerza electoral desde el fin de la dictadura franquista. Sólo en una oportunidad no pudo conformar gobierno, luego de las elecciones de 2009 donde un acuerdo entre el Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE) y el PP puso como lehendakari al socialista Patxi López.</p>
<p>Las encuestas, en tela de juicio luego de los últimos errores, colocan al PNV en claro primer lugar con amplia ventaja sobre EH Bildu, la fuerza de la izquierda abertzale, y sobre Elkarrekin Podemos, denominación vasca de la fuerza liderada por Pablo Iglesias. Más atrás aparecen PSE-PSOE y el Partido Popular.</p>
<p>En las últimas elecciones generales para el Parlamento español del 26 de junio, Podemos dio el batacazo colocándose como la fuerza más votada por encima del PNV. Este resultado busca ser repetido por la formación morada, aunque todo parece indicar que será muy difícil debido a que las características de ambas elecciones son distintas. Esto no quita que igualmente se ubique por encima del PSOE y el PP, las otras dos fuerzas de ámbito estatal, lo cual puede ser claramente convertido en una victoria en el marco de la crisis para formar gobierno.</p>
<p>La victoria del PNV casi nadie la pone en duda, sin embargo no le alcanzaría la mayoría suficiente para gobernar solo, ante lo cual se abren las especulaciones respecto de con que fuerzas pactará en su intento de continuar dirigiendo los designios de Euskadi. Las posibles alianzas que se establezcan estarán profundamente imbricadas con los acuerdos a nivel estatal, aun cuando las dinámicas sean distintas.</p>
<p><strong>El escenario gallego</strong></p>
<p>La situación en Galicia es diferente. Allí gobierna el PP de la mano de Alberto Núñez Feijoo y ha sido un bastión de la derecha española, quien ha gobernado desde el establecimiento del estatuto autonómico a excepción del período de 2005-2009, cuando un acuerdo entre el Partido Socialista de Galicia (PSdeG-PSOE) y el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) permitió hacerse con el control de la Junta de Galicia.</p>
<p>La victoria de Núñez Feijoo parece ser un mero trámite, a pesar de que ha sufrido un cimbronazo importante en 2013, cuando se dieron a conocer unas fotos de 1995 en donde se lo podía observar compartiendo un ameno momento en un yate en Andorra con Marcial Dorado, reconocido narcotraficante gallego, quien actualmente se encuentra cumpliendo condena. La historia del contrabando en Galicia es muy larga y en las últimas décadas el crecimiento del narcotráfico ha sido enorme al convertirse en puerta de entrada de la cocaína colombiana a la UE. Sin dudas, la complicidad de las autoridades políticas y particularmente de dirigentes del PP ha sido muy importante para este desarrollo.</p>
<p>A pesar de este golpe, el líder del PP gallego continúa en funciones y al parecer sin grandes consecuencias, una ya común capacidad de varios dirigentes del PP que no reciben castigo por sus cuantiosos hechos de corrupción.</p>
<p>Por otro lado, el PSdeG-PSOE busca no ser superado por En Marea, el acuerdo de fuerzas gallegas que son parte del espacio de Unidos Podemos a nivel estatal. En las elecciones generales del 20 de diciembre del 2015, En Marea superó por cuatro puntos a los socialistas, pero en las del 26 de junio sufrió un retroceso y quedó apenas unas décimas por debajo. Aquí estará una de las cuestiones claves que se decidirán este domingo. Asimismo, la posibilidad de que el PP no llegue a la mayoría absoluta abre la oportunidad de que se intente un acuerdo de gobierno a tres bandas con En Marea, PSdeG y BNG, el cual para algunos serviría como ejemplo para intentar un pacto entre PSOE y Unidos Podemos en el Estado español.</p>
<p><strong>Empate catastrófico y la posibilidad de terceras elecciones</strong></p>
<p>La situación política española se encuentra bajo una tremenda tensión. Los poderes fácticos presionan continuadamente para que haya un acuerdo que permita alcanzar un gobierno afín a sus intereses. Se repiten y magnifican las voces para alcanzar un acuerdo PP-PSOE que permita armar gobierno y cerrar la posibilidad de terceras elecciones. La actitud de Ciudadanos acordando a principios de año con el PSOE y ahora apoyando al PP es la más clara muestra de esto.</p>
<p>Mientras tanto, Pedro Sánchez se resiste a la posibilidad de investir a Mariano Rajoy, a pesar de todas las presiones incluso de importantes dirigentes de su partido, entre ellos el mismísimo Felipe González, porque eso lo llevaría a la muerte política. Pero tampoco tiene la voluntad, ni es capaz de apostar por la conformación de un acuerdo con Unidos Podemos y las fuerzas nacionalistas catalanas y vascas, para construir un gobierno alternativo. Su único camino es continuar tensando la cuerda e intentando construir un escenario que debilite a la fuerza que lidera Pablo Iglesias. Su opción es querer mostrar que el PSOE es el único que puede vencer a Podemos y volver a poner en orden el régimen de partidos nacido de la Constitución de 1978.</p>
<p>Sin embargo, la crisis orgánica que vive España es en parte la crisis del PSOE y a partir de la cual la irrupción de Podemos es explicable. El PSOE fue el partido que logro generar la articulación territorial de España luego del franquismo, a partir de su acuerdo con fuerzas representantes de las distintas nacionalidades históricas, sobre todo catalanas y vascas. Asimismo, fue la fuerza capaz de contener el desborde social al convertirse en la expresión política de los logros del Estado de Bienestar y la conquista de derechos sociales y sindicales. Pero ahora, ha dejado de cumplir esas dos funciones, primero debido al advenimiento de la Tercera Vía en la socialdemocracia y después debido a la ruptura de acuerdos con las fuerzas nacionalistas. Hemos visto que hace poco fue gobierno en Galicia y el País Vasco y ahora pugna por no ser relegado al tercer y cuarto puesto, respectivamente.</p>
<p><strong>¿Y Podemos?</strong></p>
<p>Ese espacio es el que ha ocupado Podemos, constituyéndose como el representante de la lucha contra los ajustes y los planes de austeridad que pauperizan a amplios sectores sociales y proponiendo una mirada nueva sobre la constitución de España como una estado plurinacional.</p>
<p>De esta manera, ha logrado convertirse en la fuerza con mayor apoyo en los sectores jóvenes de la sociedad, que es donde más se siente las consecuencias de la crisis socioeconómica y en las últimas elecciones generales ha sido primera fuerza en Cataluña y el País Vasco.</p>
<p>El empate de fuerza está establecido, la forma en que se resuelva está por verse. Lo único cierto es que el tiempo suele estar a favor de los poderosos, sobre todo porque amplios sectores sociales comienzan a ser ganados por el escepticismo y el cinismo. Esta es una de las razones de la evidente tensión en la dirigencia de Podemos entre Pablo Iglesias y su número 2, Íñigo Errejón.</p>
<p>Mientras el primero, considera que las instituciones le han sentando mal a Podemos y plantea una vuelta a un discurso más radicalizado como el de los inicios, en busca de recuperar los votos perdidos entre las dos elecciones generales; Errejón, propone una moderación para intentar “seducir a la parte de nuestro pueblo que sufre pero aún no confía en nosotros”, proponiendo apuntar a los sectores que todavía se mantienen firme en su apoyo al PSOE y que ven en Podemos algo muy disruptivo.</p>
<p>El PP a pesar de los continuos casos de corrupción que lo salpican, continua firme y fortaleciéndose. El PSOE lleno de tensiones internas no puede avanzar sin perder enormes terrenos y en su obstinada posición patea la pelota para adelante y profundiza la crisis. Podemos, comienza una nueva etapa cargada de profundas discusiones que determinarán las características que tendrá en el futuro y su propia vida política. En medio de todo esto lxs gallegxs y vascxs irán a las urnas para elegir sus representantes autonómicos y sumar nuevos ingredientes a la extraordinaria situación española.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/31588-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>España: el fin del bipartidismo y el año sin gobierno</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Sep 2016 03:04:16 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Rajoy volvió a fracasar en su intento por formar gobierno. Un análisis a fondo sobre el inédito escenario español]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aníbal Garzón desde España</strong></p>
<p><em>El presidente Mariano Rajoy volvió a fracasar en su intento por formar gobierno en el Congreso y se abre el camino a las terceras elecciones en un año. Un análisis a fondo sobre el inédito escenario político en el Estado español.</em></p>
<p>En un futuro no muy lejano, en las clases de Historia de los colegios españoles se dará un temario posiblemente titulado: &#8220;2016, el año sin gobierno&#8221;. Un programa educativo que subrayará la anécdota novedosa de dos políticos, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, que &#8220;salieron derrotados en sus investiduras&#8221;. Seguramente dejará al alumnado con incertidumbre, no sólo por no dimitir los dos líderes tras sus investiduras fallidas sino por los intereses ocultos que existieron. Intentaremos hacer de docente.</p>
<p>Desde las primeras elecciones españolas consideradas como el Fin de la Transición Política tras casi 40 años de dictadura franquista, elecciones celebradas en 1982, el bipartidismo hegemónico del PSOE (etiquetado como izquierda) y el Partido/Alianza Popular (etiquetado como derecha) nunca bajó de la suma de 280 diputados del total de 350. Nunca menos del 80% de los escaños. Hasta que las elecciones de diciembre de 2015 rompieron con esta estadística.</p>
<p>El bipartidismo con los años fue haciendo más borrosas las diferencias entre el PSOE y el PP al cumplir los dos partidos con las mismas políticas económicas elaboradas en entes superiores como la Unión Europea. Un bipartidismo que recordaba las falsas diferencias entre conservadores, liderados por Canovas del Castillo, y los liberales de Mateo Sagasta, a finales del siglo XIX. La política de privatizaciones, de flexibilidad laboral imponiéndose a demandas sindicales, de recortes en políticas públicas, de Si a la OTAN, o de aceptar la Constitución Europea y el modelo del Euro sin ningún mínimo debate.</p>
<p>La cada vez más inexistente brecha diferencial y un bipartidismo convertido en una imagen de la misma clase política provocó el nacimiento de las movilizaciones del 15M en 2011 contra esta élite burocrática; &#8220;No nos representan&#8221;. Movilizaciones que fueron prealimentadas por la Crisis Económica de 2008 que tanto afectó y sigue afectando a la población española. La crisis económica de 2008, y la crisis política de 2011, abrían un nuevo escenario. Fenómeno al que no atendió ningún actor del bipartidismo, sino justo lo contrario, siguieron apostando por sus pactos conjuntos. Uno de estos pactos más llamativos fue modificar el artículo 135 de la Constitución Española en septiembre de 2011 para llevar a cabo unas reformas de ajuste fiscal neoliberal sin, además, consultar a la población mediante un referéndum. Los parlamentarios del PP y PSOE decidieron conjuntamente y unilateralmente esta nueva política estructural.</p>
<p>2012, 2013, y 2014, fueron años de enfrentamiento social en España entre gran parte de la ciudadanía y el bipartidismo convertido en el unipartidismo; Asambleas del 15M, movilizaciones de Indignados, asambleas barriales, luchas locales, manifestaciones sindicales como mineros, e incluso reivindicaciones nacionalistas catalanas. Este punto temporal de indignación provocó lo que antes parecía imposible, un gran rasguño en la hegemonía bipartidista. El nacimiento de Podemos a inicios de 2014 y su buen resultado de 5 escaños en las elecciones europeas en mayo del mismo año (no sólo por el contexto social sino también por su buena estrategia comunicativa), puso en alerta al bipartidismo hegemónico PP y PSOE. La alerta se hizo más evidente con los buenos resultados de Podemos y las confluencias &#8220;Municipios del Cambio&#8221; en las elecciones locales de mayo de 2015. Victorias en las dos ciudades más pobladas, Barcelona y Madrid, entre otras. Muchos de los indignados contra la clase política veían esto como la alternativa electoral para cambiar la política económica.</p>
<p>Ahora bien, el bipartidismo del Régimen del 78 con más de 30 años de historia y arropado por instituciones poderosas como medios de comunicación (Grupo PRISA) y el poder económico (IBEX 35), además de asesorías de mentes académicas, iba a hacer todo lo posible para que el rasguño no se ampliará. Uno de los efectos, sin olvidar riesgos, podría ser la entrada en el juego institucional de nuevos partidos que &#8220;renovarían&#8221; el sistema político español y dejaría de ser visto como un bipartidismo cada vez más difuso en la opinión pública. Si entraba un partido que parecía representar el 15M, los de Abajo, como Podemos también daba lugar a poder insertarse un partido que representaba dialécticamente a los de Arriba, Ciudadanos. Así, a pesar de intentar en un inicio Podemos no etiquetarse de izquierda, sino de sentido común y mayorías contra el neoliberalismo del bipartidismo los últimos años para obtener así el mayor número de votos desencantados (incluso del PP, que muchos de sus votos eran de clase trabajadora afectados ahora por la crisis), la entrada de Ciudadanos como nueva derecha le sitúo finalmente a Podemos como nueva izquierda. Efecto que reprodujo el mismo partido de Pablo Iglesias al pactar finalmente con la izquierda histórica, Izquierda Unida. Y en segundo lugar, el asalto institucional de una fuerza que parecía representar a los indignados del 15M podría provocar un coste elevado electoral al bipartidismo pero a la vez una victoria en apaciguar los nacientes e impactantes movimientos sociales. Movimientos que tanto inquietaban a una parte del poder y por eso el PP aprobó leyes antidemocráticas como La Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza, para ampliar legalmente la represión contra las protestas.</p>
<p>Las elecciones Generales de Diciembre de 2015 serían las primeras elecciones que pondrían en el punto de mira al bipartidismo PP y PSOE. Y así fue, pero no hubo disparo. El bipartidismo tuvo su peor resultado de la historia con la suma de 213 diputados (123 PP y 90 PSOE), es decir, 50,72% de los votos y 59,1% del total de diputados, pero Podemos no consiguió romper con el orden establecido y aleatorio entre PP y PSOE como las dos primeras fuerzas. Aún así, Podemos hizo historia y consiguió 69 diputados, más de 5 millones de votos. Podemos a pesar de los ataques mediáticos contra sus líderes, desde si tenían financiación de la República islámica de Irán o de la República Bolivariana de Venezuela, o que Monedero y Errejón cometieron negligencias administrativas,&#8230; consiguió situarse como la tercera fuerza en tan poco tiempo y con números que nunca antes ninguna fuerza política había conseguido.</p>
<p>Podemos al igual que fue el partido que más creció, también estaba expuesto a la amenaza de ser la organización electoral que más podría decrecer los siguientes meses. Era un Partido joven, con pocos recursos, con gente muy formada pero con muchos agujeros en organización, y con problemas internos muy considerados como sus contradicciones programáticas por la complejidad del Estado Español. Y el bipartidismo lo sabía. El nuevo Partido de Podemos que fue el instrumento que agrietó el Régimen bipartidista (PP y PSOE) en lo electoral podría, contradictoriamente, hacer renacer este mismo Régimen del 78 si finalmente era debilitado. Y así fue, Podemos tuvo mucha fuerza en las primeras elecciones, pero le faltó también mucho oxígeno en las segundas.</p>
<p>Tras los resultados de las elecciones de diciembre de 2015 la estrategia a nuevas elecciones era más que evidente. Algo nuevo sucedió en la política española. Rajoy siendo el más votado le dijo al monarca Felipe VI que no tenía los apoyos suficientes para ser investido y no se presentaba. Lanzó su piedra y la recogió el otro histórico del bipartidismo, el PSOE. Sánchez se presentó a la investidura como el segundo más votado pero sabiendo que su fracaso era más que esperado al pactar sólo con Ciudadanos, la nueva fuerza de derechas que su nacionalismo español y su neoliberalismo salvaje ponía barreras a que Podemos o las fuerzas nacionalistas vascas y catalanas dieran el apoyo al PSOE. Sánchez fracasó pero el bipartidismo conseguía mantenerse.</p>
<p>Las históricas segundas elecciones generales en junio de 2016  buscaban la finalidad de cansar políticamente a la población civil española que despertó contra el bipartidismo. Una población que salía a las calles con el 15M a protestar pero su atención a la telenovela institucional le dejó cada vez más paralizada. Pese a seguir creciendo la pobreza, desahucios, o desigualdad,&#8230; la falta de movilización social podía aumentar la abstención y perjudicar al voto que en las elecciones de Diciembre no se inclinó por el bipartidismo PP o PSOE. Y así fue. La participación electoral bajó el 3,2% y los dos partidos más perjudicados fueron Unidos Podemos (que presentó candidatura conjunta con Izquierda Unida) y Ciudadanos, es decir,  la etiquetada &#8220;nueva política&#8221;. El bipartidismo renacía, golpeado, pero renacía, siendo el gran triunfador el PP al pasar de 123 a 137 diputados. Y el PSOE aún perdiendo 5 escaños no era desbancado de la segunda posición frente a Podemos, el llamado &#8220;sorpasso&#8221;, como muchas encuestas electorales dijeron días antes. Esta vez si que se animó Rajoy a presentarse a la investidura. Al igual que Pedro Sánchez pactó sólo con la nueva derecha del Régimen, Ciudadanos, y la diputada dócil de Coalición Canaria. Rajoy tenía la misma jugada que Sánchez y la historia se repitió. La investidura fracasó por 170 contra 180 votos. No fracasó porque el PSOE tenga como enemigo al PP, con quien había pactado muchas políticas económicas, sino porque si el PSOE le daba la investidura al PP podría ser perjudicado al darle el rol de oposición a Podemos. Dando, por lo tanto, mayor poder institucional del deseado al partido de Pablo Iglesias.</p>
<p>Aún así, finalmente la historia actual sigue haciendo Historia en España. 9 meses ya sin gobierno electo. ¿Qué sucederá ahora? ¿Qué más contaremos en los nuevos libros de Historia Contemporánea? ¿Terceras Elecciones?</p>
<p>Existen varias jugadas por parte del bipartidismo (PP/PSOE) para renacer la legitimidad del Régimen del 78.</p>
<p>1) <strong>La estrategia de evitar terceras elecciones</strong>, más por la fama internacional de una España bloqueada, podría justificarse con un nuevo rostro de líder del PP remplazando al derrotado Rajoy. Podría ser una mujer, la primera Presidenta española, y así generar la imagen de Regeneración que es el discurso utilizado por su socio, Ciudadanos. El PSOE, que ya han sonado voces históricas de su Partido reclamando dejar al PP gobernar como dijeron los expresidentes Felipe González y más indirectamente Zapatero, podría finalmente abstenerse justificándolo como fin del bloqueo para una sociedad cada vez más cansada e intentando, por lo tanto, estratégicamente la manera de evitar que Podemos obtenga el papel de oposición. Además el PSOE podría usar el discurso de la amenaza, nunca con hechos, para vestirse todavía más de &#8220;oposición&#8221; con la idea de disponer de la llave de la Moción de Censura. Serían 4 años más para intentar reactivar el bipartidismo con el uso constante de discursos demagógicos que calen en la opinión pública. Esta jugada de no terceras elecciones podría tener mayor aceptación según lo que suceda en las comicios gallegos y vascos el próximo 25 de septiembre.</p>
<p>2) <strong>La estrategia de celebrar terceras elecciones.</strong> Se celebrarían en diciembre, de momento con un preacuerdo informal de ser el 18 de diciembre y no el Día de Navidad. Estas elecciones podrían provocar el dato histórico de máxima abstención en unas Elecciones Generales por el cansancio social con la política electoral. 3 Elecciones Generales en 1 año. Posiblemente una baja participación del 60%. Y siguiendo la regla de las segundas elecciones, al salir más perjudicados por la abstención la &#8220;nueva&#8221; política, la reducción de apoyo electoral a Podemos y Ciudadanos podría reactivar más el bipartidismo. De esta manera, Podemos, la mayor fuerza institucional estatal crítica con el status quo actual, saldría muy tocada. Tanto a nivel institucional, por pérdida de votos y diputados, como a nivel organizativo por pérdida de motivación y confianza en algunos de sus líderes. El debate interno en Podemos podría ser más que productivo infructuoso, siempre atacado por medios de comunicación para tener efecto en la opinión pública. Y por otro lado, el aumento de abstención podría dar finalmente la mayoría absoluta al PP, pactando con Ciudadanos, es decir, los 176 escaños. Esto haría que el PSOE siga estando en su cómoda oposición para no tener que descifrar debates internos sobre posibles pactos que le podrían perjudicar internamente por su ambigüedad; desde el conflicto nacionalista con Catalunya hasta aceptar los recortes neoliberales de la Unión Europea llamándose partido socialdemócrata.</p>
<p>3) Y finalmente, una de las estrategias alternativas o mejor dicho imposibles es lo que algunos intelectuales y artistas españoles han presentado en un Manifiesto demandando un pacto entre Podemos, PSOE y Ciudadanos. Un pacto que cavaría la tumba de Podemos al ser totalmente opuesto a Ciudadanos, el mismo Partido que Podemos ha criticado duramente de ser un producto del IBEX-35 y de buscar realimentar el Régimen del 78. Ya fue imposible en la investidura de Sánchez. Y otro escenario, que se podría etiquetar como la única ruptura de la Regeneración, es un pacto entre todas las fuerzas políticas que dijeron No a Rajoy en su investidura, los 180 diputados.  Aún así, es contradictorio que un partido miembro del histórico bipartidismo como el PSOE quiera llevar a cabo una ruptura con el Régimen del 78, y más si entrarían a debate las demandas soberanistas de Catalunya y seguidas de Euskadi. Partido que no quiere ni debatir sobre construir un Estado Plurinacional, una propuesta de Podemos.</p>
<p>Como se podría decir en el libro de Historia, el bipartidismo histórico español (PP-PSOE) ha sabido utilizar el &#8220;año sin gobierno&#8221; para intentar evitar su derrumbe total como está sucediendo en algunos países europeos. Año sin gobierno que ha buscado producir cansancio político en la ciudadanía que hace poco gritaba en las calles. Posiblemente algunos líderes de Unidos Podemos, la principal alternativa institucional española al Régimen del 78, tengan que repensar que aquello que les dio oportunidad para nacer, la movilización social en la calles por el 15M, se deba reactualizar sino quieren desgastarse al centrarse principalmente en el voto y los mecanismos institucionales. La calle y las instituciones van de la mano. La protesta y la construcción política. Toca repensar, toca reactuar, toca hacer Historia.<strong> </strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/31205-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>España en su laberinto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 May 2016 03:03:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En un hecho inédito, se tendrán que repetir las elecciones por no haberse logrado conformar un gobierno de consenso]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Marcelo Righetti</strong></p>
<p><em>A partir del desacuerdo entre los partidos políticos para alcanzar un Gobierno de consenso, ya es un hecho la repetición de las elecciones en España, una situación inédita en la historia del país. El escenario que se abre y las negociaciones entre Podemos e Izquierda Unida.</em></p>
<p>El 20 de diciembre pasado se realizaron en España las elecciones para designar un nuevo presidente. Los resultados trajeron varias novedades al convulso escenario político español, siendo la principal la imposibilidad de los dos partidos principales, el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOL), de poder armar gobierno por sí solos o con simples alianzas con partidos menores. Además, la irrupción de formaciones nuevas (Podemos y Ciudadanos) complejizó aún más el tablero, generando un entramado de aspiraciones e intereses muy difícil de resolver.</p>
<p>El PP fue el que más escaños obtuvo, sin embargo, debido al aislamiento en el que se encuentra principalmente por el cúmulo de casos de corrupción que involucran a casi todos sus ´lideres principales -incluido el propio presidente Mariano Rajoy-, no logró formar gobierno. Entonces, el candidato del PSOE, Pedro Sánchez, tuvo su oportunidad para construir los acuerdos necesarios para alcanzar un nuevo gobierno. Claro que su tarea no era sencilla, ya que debía conciliar intereses fuertemente contrapuestos, incluso hacia el interior de su partido.</p>
<p>Las aspiraciones a conformar un acuerdo con Podemos, la tercera fuerza, y otras fuerzas de la izquierda, se notó muy difícil desde un principio. En el debate público, la principal diferencia se dio en torno a la cuestión de Catalunya y la forma de abordar la problemática independentista. Mientras Podemos sostiene la necesidad de realizar un referéndum en el que se consulte a los catalanes, el PSOE, y el conjunto de las fuerzas del régimen, rechazan de pleno esta posibilidad, aunque no proponen ninguna medida para resolver esa crítica situación.</p>
<p>Vista la imposibilidad de alcanzar acuerdos hacia la izquierda, Sánchez decidió reorientar su marco de alianzas y apuntó hacia Ciudadanos. La fuerza liderada por Albert Rivera tuvo una elección ciertamente decepcionante teniendo en cuenta las expectativas existentes, aunque se instaló como cuarta fuerza nacional en un muy breve período. El acuerdo entre PSOE y C´s resultó mucho más sencillo, a pesar de la beligerancia discursiva que enfrentó a estos dos partidos durante la campaña electoral, marcando la perspectiva compartida sobre la forma de abordar la crisis española con un horizonte de estabilidad y recomposición del régimen.</p>
<p>La apuesta de Sánchez buscó presionar a Podemos y colocarlos en una disyuntiva: abstenerse en la votación del gobierno PSOE-C´s (única opción para que este acuerdo tenga éxito) o votar en contra, junto con el PP, y mostrarlos como los responsables de que Rajoy siguiera gobernando. La joven formación liderada por Pablo Iglesias resistió el embate y logró que todas las confluencias regionales que apoyaban su candidatura (En Comú de Catalunya, En Marea de Galicia y Compromís de la Comunidad Valenciana) e Izquierda Unida, se mantuvieran a su lado en el proceso de negociación.</p>
<p>Los caminos quedaron clausurados y las elecciones se deberán reeditar, hecho absolutamente inédito en la historia de la España posterior a la muerte del dictador Francisco Franco. Ante estas circunstancias, se reabre el debate electoral y si bien en una primera instancia pareciera que no habrá grandes cambios en los nombres y en las listas, todavía quedan unos días en los que muchas cosas pueden pasar.</p>
<p>Rajoy todavía mantiene el control en el PP, a pesar de la seguidilla de casos de corrupción que rodean a las altas cúpulas del partido y a que su gestión presidencial no ha logrado resolver casi ninguna de las aristas de la crisis que vive el Estado español, incluso en algunos casos ha agravado el nivel de las problemáticas.</p>
<p>El joven partido de la centro-derecha, Ciudadanos, busca generar grietas al interior del PP, ya no sólo aspirando a su electorado sino tentando a los cuadros intermedios para que den el salto a las filas de Albert Rivera, bajo el apelativo de la regeneración y la renovación, aunque con planes de gobierno bastante similares. Por razones como estas es que desde Podemos se califica a C´s como la “muleta del régimen”.</p>
<p>Por su parte, Pedro Sánchez debe manejar la profunda interna que vive el PSOE, con varios “barones” que ya están presionando para la incorporación de algunos nombres en las nuevas listas, mientras esperan que un mal resultado el 26 de junio le cueste la cabeza a Sánchez y se apoderen del partido. Sin dudas, la figura más representativa de este grupo es Susana Díaz, actual presidenta de la Junta de Andalucía, principal bastión del PSOE en todo el territorio español. El camino de Sánchez continuara siendo tan complicado como ha sido hasta ahora.</p>
<p><strong>¿Y a la izquierda qué?</strong></p>
<p>La única variante significativa que puede llegar a suceder en las nuevas elecciones, en relación a lo que pasó a fines del año pasado, es que Podemos e Izquierda Unida lleguen a un acuerdo para presentarse de manera conjunta. La injusta proporción entre votos y cantidad de escaños que genera la legislación electoral castiga a los partidos más pequeños, quienes para conseguir cada diputado electo necesitan más votos en comparación con las fuerzas más votadas. Así, IU fue la cuarta fuerza más votada en todo el país pero sólo obtuvo dos escaños.</p>
<p>Esta situación presiona a la unidad de estos sectores, sin embargo, las diferencias en la forma de encarar el proceso electoral continúan latentes y todavía parece difícil llegar a un acuerdo. Los puntos en debate tienen que ver con la denominación del espacio (Podemos siempre se opuso a lo que llamaron la “sopa de siglas”), si los acuerdos serán a nivel nacional o a escala regional (como sucedió en Catalunya) y los nombres y lugares de las listas.</p>
<p>Esta mayor predisposición por parte de Podemos a un acuerdo con IU parece tener que ver con el cimbronazo interno que tuvieron durante el período de discusión para la conformación de gobierno, cuando se vieron algunas diferencias entre Pablo Iglesias y su número 2, Íñigo Errejon. El proceso de negociación está abierto y tienen tiempo hasta el 13 de mayo, fecha tope para la presentación de las alianzas electorales.</p>
<p>Cada una de las fuerzas ha buscado mostrar al otro como responsable de que no se forme gobierno, de manera que se lo castigue en las elecciones de junio. Todavía está por verse cuánto cambiará el voto de las y los españoles después de esta fallida legislatura y si alguno de los partidos podrá sacar rédito de estos acontecimientos. Por ahora, la situación de empate de fuerzas en las que nadie por si sólo puede imponer la dinámica de la disputa política ha dominado. Si el escenario electoral se repite, la disyuntiva estará entre la ampliación de este abismo catastrófico o la moderación de las autodenominadas “fuerzas del cambio”. A partir del 26 de junio comenzará a develarse esta historia.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/espana-en-su-laberinto/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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