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	<title>psiquiatría &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>psiquiatría &#8211; Marcha</title>
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		<title>Se fue Alfredo Moffatt el reparador de vidas rotas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Jul 2023 13:21:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
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					<description><![CDATA[A los 89 años de edad falleció el psicólogo social Alfredo Moffatt,  pionero de la desmanicomialización.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>A los 89 años de edad falleció el psicólogo social Alfredo Moffatt, figura central de la lucha contra la brutalidad institucional y pionero de la desmanicomialización, sus ideas, al igual que sus experiencias alternativas en salud mental son motivo de estudio en toda Latinoamérica y países de Europa. El Santo Patrono de locos, linyeras, villeros y pibes de la calle.</em></p>



<p><strong>Por Luis Hessel *</strong></p>



<p>Alfredo Moffatt nació el 12 de enero de 1934 en el Hospital Rivadavia de Buenos Aires, la misma ciudad de la que se despidió este 2 de julio de 2023. Solía decir que se especializó en pobres y locos, y como de un tiempo a esta parte la Argentina enloqueció y se empobreció en proporciones abismales, se jactaba de tener un oficio muy solicitado, aunque muchas veces muy mal remunerado.</p>



<p>Recuerdo que cada vez que yo llegaba a su casa lo saludaba con un efusivo ¡Doctor Moffatt!, exagerando un marcado acento neoyorquino al que respondía al instante como quien se alista a su puesto de combate. Porque así lo saludan las enfermeras cada mañana que ingresaba al Maimonides Hospital of Brooklyn, donde trabajó en un programa de psiquiatría comunitaria orientado a la externación de pacientes a partir del modelo que Maxwell Jones implementó en un pequeño hospital rural de Escocia y que se conoció como Comunidad Terapéutica.</p>



<p>A su regreso al país en 1971, volvió a la Escuela de Psicología Social de su mentor, el doctor Enrique Pichón Rivière que lo había adoptado como un “hijo putativo” y a quien cuido hasta el mismo día de su muerte. Durante los 10 años que trabajó junto al célebre psicoanalista comenzó a construir los cimientos de su propio modelo de la psicología social, a la cual denominó Terapia de Crisis.<a href="https://contrahegemoniaweb.com.ar/2021/12/12/alfredo-grande-la-profecia-de-que-se-vayan-todos-fracaso/"><strong>Te puede interesar:&nbsp;</strong>&nbsp;&nbsp;Alfredo Grande: La profecía de “que se vayan todos” fracasó</a></p>



<p>En la despedida que familiares, amigos y alumnos realizamos en el Salón Cortázar de la Biblioteca Nacional, la psicóloga Alicia Stolkiner recordó con sus palabras la intervención en el&nbsp;<em>V° Congreso de Psiquiatría</em>&nbsp;organizado por la combativa Federación Argentina de Psiquiatras (FAP) en 1972 celebrado en el local del sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, frente a un auditorio hegemonizado por la narrativa freudo-marxista de esos años, resaltó la necesidad de crear una Psiquiatría Nacional, que se ponga los guantes de combate frente al dominio de la oligarquía, el imperialismo yanky y la colonización intelectual a la que nos someten desde los centros de estudios del primer mundo. Posiciones que luego presento por escrito en la Revista “Hoy de Servicio Social” y desarrollo ampliamente en su libro más conocido “Psicoterapia del Oprimido. Ideología y técnica de la psiquiatría popular” (1974).</p>



<p>A lo largo de su extensa carrera recorrió la Argentina y trabajó en Brasil dónde su obra alcanzó un importante reconocimiento y contribuyó a la lucha del movimiento por la reforma psiquiátrica que en el año 2001 logró la sanción de la ley 10216 e inspiró transformaciones en la región, como la ley Nacional de Salud Mental Argentina. A fines de 2021, en una de sus últimas apariciones públicas asistió al “V Encuentro Federal de Derechos Humamos”, en el ex centro de torturas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) donde fue distinguido por su trayectoria en el campo de la Salud Mental y los Derechos Humanos. Ocasión en la que se conmemoró y se reconocieron los aportes de experiencias como la “Peña Carlos Gardel” (1971-74) pionera en un nuevo tipo de abordaje que articuló la Comunidad Terapéutica con los grupos, las cooperativas de trabajo, el teatro popular, la universidad obrera, el baile y el método “para tratar psicóticos” del Choripidol, que no era otra cosa que el choripan mariposa criollo. Continuada por “El Bancadero” (1982), una mutual de asistencia psicológica en una casona reciclada que asistió a más de 3.500 personas para re elaborar el terror psicológico impuesto durante la dictadura cívico-militar y la crisis del proyecto de vida generada por el desencanto y la decepción del nuevo sistema democrático.<a href="https://contrahegemoniaweb.com.ar/2022/12/13/presentamos-libro-de-conversaciones-entre-gregorio-baremblitt-y-alfredo-grande/"><strong>Te puede interesar:&nbsp;</strong>&nbsp;&nbsp;Presentamos libro de conversaciones entre Gregorio Baremblitt y Alfredo Grande</a></p>



<p>Con el proyecto de la “Cooperanza” (1983) volvió al Hospital Borda tras su exilio latinoamericano, donde renovó la propuesta de la Peña e incentivó a la creación de otras propuestas como “Radio La Colifata” (1991), y frente al colapso neoliberal llevó el modelo de “Las Oyitas” (2001) a las villas miseria de La Matanza. Coordinó grupos de asistencia a sobrevivientes y familiares de la tragedia de Cromañon (2004), así como también se recordó sus primeros pasos en la experiencia de comunidad terapéutica realizada en el Hospital José Estévez (1968) de Lomas de Zamora, bajo la dirección de Wilbur Ricardo Grimson, ahí creo el “Club la Esperanza” donde las internas contaron con un espacio destinado al festejo popular, el baile y el canto, el teatro y un emprendimiento de pastelería como dispositivos de resocialización.</p>



<p>Aún no sabemos el tiempo que será necesario que pase, para que nuevas generaciones (y otras no tantas) descubran la dimensión de su figura y de su obra, que en muchos aspectos igualó y hasta superó a la del propio Pichón Rivière. Su comprensión de los seres humanos, lo comunitario, la salud y la realidad social, lo ubicarán junto a otros grandes pensadores de la historia de los pueblos del tercer mundo, como Paulo Freire, Rodolfo Kusch, Ignacio Martín-Baró, Frantz Fanon y Enrique Dussel.</p>



<p>Y ahora me pregunto qué pasara cuando empecemos a quedarnos solos y nos inunde el frío de los poemas de Juan Gelman y que solo Buenos Aires sabe tener. Mientras escribo estas líneas escucho a Johnny Cash cantando “En lo que me convertí / Mi más dulce amigo / Todos se van / al final”.<a href="https://contrahegemoniaweb.com.ar/2020/09/01/franco-basaglia-una-praxis-liberadora/"><strong>Te puede interesar:&nbsp;</strong>&nbsp;&nbsp;Franco Basaglia, una praxis liberadora</a></p>



<p>¿Y nosotros? ¿Ahora que ya no estás?</p>



<p>¿Y Villa Palito? ¿Y los locos?</p>



<p>¿Kafka, Evita y Perón?</p>



<p>Rodrigo, un querido anarko-punk de Laferrere que lo cuidó hasta las últimas horas, me contó que Alfredo ya se había despedido de todos y de todas. “Muchachos, yo ya viví”, dice que fueron tus palabras, sabias, profundas, porque vos ya hace rato venías ensayando, esto de jugar a la muerte, que de tan humano es el juego, que hasta le perdemos el miedo y me recordé esas frases que decían que mientras más grande es mi proyecto, más grande es mi esperanza y esa es la mejor forma de recibir a la muerte. Ahora ella, de seguro, estará tentada, riéndose de este mundo junto a vos.</p>



<p>Gracias maestro por habernos cambiado la vida.</p>



<p>Para Malena Moffatt, los locos y toda la comunidad moffatteana de nuestramérica.</p>



<p>Foto: Biblioteca Nacional<br><br><strong>*Publicada originalmente en <a href="https://contrahegemoniaweb.com.ar/2023/07/04/se-fue-alfredo-moffatt-el-reparador-de-vidas-rotas/?fbclid=IwAR2kqeP-86-viGziin6941q4htXbGDJ4RdMLdLUIHfVAacKseF7iynMAT04">Contrahegemonia</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/se-fue-alfredo-moffatt-el-reparador-de-vidas-rotas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Tabula Rasa: la historia del electroshock (II)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/tabula-rasa-la-historia-del-electroshock-ii/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Apr 2018 03:00:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Darío Cavacini]]></category>
		<category><![CDATA[desmanicomialización]]></category>
		<category><![CDATA[Electroshock]]></category>
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					<description><![CDATA[El antecedente de la picana eléctrica]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Darío Cavacini</strong></p>
<p><em>Durante este mes se cumple el aniversario del nacimiento de la terapia terapia electroconsulviva, popularmente conocida como “electroshock”. Aprovechamos la efeméride para referirnos a esta terapia invasiva y con una larga historia de daños irreversibles en las y los pacientes y para pensar en la necesidad de que la psiquiatría deje de ser represiva para ser más humana. En esta segunda parte, una experiencia argentina.</em></p>
<p><strong>El efecto psiquiátrico</strong><a href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a></p>
<p>Hasta la vuelta de la democracia en la Argentina, la TEC seguía siendo usada masivamente y sin los recaudos necesarios que ayudaran a amortiguar los efectos no deseados. En un informe realizado por Gustavo Gualtieri se relata el uso que se le daba al electroshock en la Colonia Psiquiátrica de Oliveros, en la provincia de Santa Fe.<a href="#_edn2" name="_ednref2">[ii]</a></p>
<p>Según consta en los registros diarios de las guardias, entre fines de los años sesenta y principios de los ochenta se habían realizado, sólo en esa colonia, más de 7500 sesiones de electroshock, de las cuales 5000 habían sido aplicadas en forma directa; es decir, sin anestesia previa. Es válido insistir en que, desde principios de 1960, la psiquiatría estableció el procedimiento adecuado para su uso con el fin de disminuir el sufrimiento en los pacientes. Las sesiones realizadas en forma directa estarían encuadradas como mala praxis, debido a la alta concurrencia de lesiones graves que provocan.</p>
<p>En los registros también figura que muchas de estas sesiones se realizaban por motivos insólitos como <em>indicación S.O.S</em>. <em>y electroshock al ingreso</em> (como bienvenida al manicomio). También constan denuncias de fugas de pacientes que padecieron intensas sesiones de TEC durante los días subsiguientes a su reingreso.</p>
<p>Algunas personas fueron sometidas al uso del electroshock debido al cuadro de excitación que presentaban, porque estaban <em>muy alteradas,</em> según palabras de los propios psiquiatras. Lo que nunca se tuvo en cuenta es que ese estado era la manifestación del sufrimiento existencial provocado por el encierro y el maltrato del que son víctimas muchos pacientes durante su estadía en el manicomio.</p>
<p>Otra de las aberrantes maneras en las que se la utilizaba era por sorpresa, técnica llamada <em>electroshock en pelo</em>. Se aplicaban por detrás y de forma repentina los electrodos en las sienes, sin preparación ni aviso previo, mientras el paciente estuviera sentado o de pie. De esta forma, quedaba en un estado de profunda confusión y abulia, con una alta probabilidad de sufrir daños en huesos y músculos, paros cardíacos e incluso la muerte.</p>
<p>Ninguna terapéutica regía en estos casos, sino que la idea que sostenía su aplicación era la de un castigo por realizar alguna conducta considerada inadecuada por alterar el orden manicomial. Mediante este tipo de técnicas se buscaba disciplinar a los pacientes durante el período de internación, equiparándose de esta manera a los antiguos tratamientos perpetrados sobre <em>enfermos mentales</em> como la silla rotatoria, los baños de agua helada y las camas de fuerza.</p>
<p>En el informe también se detalla que, durante los años 1976 y 1977 (primeros tiempos de la dictadura cívico-militar-eclesiástica en nuestro país), las sesiones de electroshock aplicado de manera directa fueron mucho más frecuentes que en los años anteriores. También produjeron mayor sufrimiento y se incrementó el número de fallecidos por esta causa.</p>
<p>Tres pacientes de la mencionada colonia murieron a causa de convulsiones subintrantes o colapso cardiovascular el mismo día en que recibieron electroshock y una mujer falleció por un cuadro de abdomen agudo 48 horas después de haber sufrido la aplicación de electroshock directo <em>por excitación.</em></p>
<p>Además, entre 1976 y 1981 aparecieron al menos 12 cadáveres de pacientes que flotaban en el río en las inmediaciones de la colonia, sin que sus autoridades pudieran explicar realmente las causas de tales hechos. En el informe se deja entrever que algunos de estos fallecimientos habrían sido a causa de la implementación de la TEC como castigo por realizar <em>conductas inadecuadas.</em></p>
<p>En diálogo con Gualtieri, una paciente relató su experiencia con la TEC durante aquellos años:<em> “Me hicieron electroshock unos meses después de nacer los chicos. Con el primero, eran siete golpes fuertes con las cosas esas acá (hace un gesto llevando las manos con los puños cerrados a las sienes), con el segundo me internaron cuando él tenía seis meses, fueron más o menos cinco (repite el mismo gesto), con el tercero fueron más cortos y suaves, pero eso sí, dos veces por día durante una semana. Me puse a llorar y le pedí a la doctora que no me lo hicieran más. Ella dijo que juraba que no me iban a hacer más electroshock y que ya mismo lo anotaba en la carpeta (…). Los electroshocks eran para fortalecerme, no sé, pero parece que no tuve suerte, eran otras épocas, eran unos asesinos esos”.</em></p>
<p>La aplicación de la TEC en muchos pacientes de Oliveros fue un espejo del uso que se le dio a esta técnica durante el Nazismo con los propios soldados que caían presos de colapsos nerviosos por cuestionar los crímenes cometidos y al que le dio en nuestro país la dictadura cívico-militar-eclesiástica a la picana eléctrica: se buscaba quebrantar a una persona, hacer desaparecer su subjetividad para volverla dócil y funcional a los fines de quienes detentaban el poder en ese momento.</p>
<p>Vale la pena reiterar que, dentro del manicomio, el poder está encarnado en la figura del psiquiatra quien, como resultado de su supuesto saber médico sobre la <em>enfermedad mental,</em> es el responsable del destino de las personas allí internadas, teniendo en sus manos la arbitraria selección de las técnicas aplicadas, sin tener en cuenta el daño subjetivo que provocan en quienes las padecen.</p>
<p>El electroshock usado como castigo y sin las precauciones necesarias para no incrementar el sufrimiento, que ya de por sí sienten muchos pacientes por el sólo hecho de estar internados, genera daños no objetivables que raramente son tenidos en cuenta por quienes lo aplican, dificultando aún más el proceso de recuperación de quien acude a un hospital psiquiátrico con la esperanza de una mejoría.</p>
<p>Las condiciones de vida dentro de los manicomios, como micromundo que reproduce el escenario social <em>del afuera</em>, en muchas ocasiones, se ven intensamente recrudecidas en periodos dictatoriales, donde ciertas técnicas creadas por la disciplina psiquiátrica se utilizan como instrumentos represivos con el fin de borrar subjetividades, disponiendo de los cuerpos de los pacientes como objetos sobre los cuales es permitido realizar todo tipo de prácticas.</p>
<p>El encuentro con el horror de Gualtieri al recorrer esos libros de las guardias de Oliveros nos muestra que lo esencial sigue siendo conservar a cualquier precio el orden manicomial, aun a costas de la destrucción del paciente, sin miramientos.</p>
<p><strong>Víctimas de la peligrosidad científica</strong></p>
<p>A pesar que todavía el mecanismo de acción del electroshock, por el cual mejorarían los síntomas de un paciente, resulta desconocido, la TEC es una <em>herramienta terapéutica</em> con vigencia en nuestro país. También sigue siendo utilizada en Inglaterra, Estados Unidos y Japón, entre otros. Se estima que un millón de personas son sometidas a este tratamiento cada año.</p>
<p>Se aplica sobre personas que presentan furor maniaco, melancolía aguda (con ideas delirantes de suicidio), catatonía o delirio agudo. Se utilizan como máximo diez sesiones, día por medio, luego de las cuales hay un periodo de descanso de seis meses para que el paciente se recomponga. En teoría, sólo debería implementarse en aquellos casos donde se han probado todos los recursos terapéuticos disponibles y no han tenido el efecto deseado.  Sin embargo, a lo largo de su historia, el uso dado a la TEC se asemejó mucho más a una sesión de tortura que a un tratamiento médico. La intensificación de su uso sin anestesia en la colonia Oliveros durante los años dictatoriales es un fiel reflejo de aquello.</p>
<p>Enrique Pichon Riviere (considerado como uno de los precursores de la Psicología Social en la Argentina) fue un fuerte defensor de la eficacia del electroshock como tratamiento para determinados casos graves; no obstante lo cual afirmaba que su uso como castigo era una práctica tan descarnada y desesperante como habitual dentro de la disciplina psiquiátrica.<a href="#_edn3" name="_ednref3">[iii]</a></p>
<p>Aunque la maquinaria implementada ha sido <em>aggiornada</em> en nuestros días con el objetivo de disminuir el padecimiento que provocaba en sus inicios, sigue siendo utilizado como <em>sanción</em> <strong>contra</strong> las y los pacientes y no como tratamiento <strong>en pos</strong> de ellas y ellos.</p>
<p>Los escasos y cuestionables beneficios registrados en aquellos sobre los cuales se ha aplicado la TEC (por ejemplo, la remisión parcial de algunos síntomas que presentaban previamente a las sesiones) sólo han durado unas pocas semanas o meses, pero las consecuencias de ser sometidos a un trato tan cruel e inhumano perduran durante toda su vida.</p>
<p>Ningún tratamiento médico con diferencias tan amplias entre los costos y los beneficios ha sido validado y sostenido durante tanto tiempo a lo largo de la historia. Algunos psiquiatras sostienen que el electroshock ha perdurado a través de los años por el simple hecho de que ya estaba instalado como un tratamiento eficaz dentro del mundo médico-psiquiátrico (aunque esa eficacia nunca se haya comprobado fehacientemente).</p>
<p>Es necesario cuestionarnos porqué una técnica creada, supuestamente, en pos de las y los pacientes ha sido utilizada para castigar aquellas conductas consideradas por la psiquiatría como manifestaciones sintomáticas de la <em>enfermedad</em>, con el fin de impedir la alteración del orden manicomial, anulando de esta manera la posibilidad de darle un sentido singular a éstas.</p>
<p>Si toda conducta humana posee un sentido propio para quien la realiza más allá de lo observable, como un texto a descifrar o interpretar teniendo en cuenta todas las particularidades de la vida de esa persona, ¿por qué entonces han de ser suprimidos muchos de los comportamientos que realiza un paciente? ¿Qué idea guía aquellas modalidades de intervención represiva?</p>
<p>Uno de los principios sobre los cuales se funda la psiquiatría es el de considerar que las personas internadas (o plausibles de internación) representan un peligro inminente tanto para sí mismas como para el resto de la población. Por este motivo deben ser apartadas con el fin de poner a la sociedad al resguardo del riesgo que supone lo <em>impredecible</em> de sus comportamientos.</p>
<p>Una vez internadas, esta idea sigue siendo utilizada para mantener el orden dentro del manicomio. La disciplina psiquiátrica se ha servido de este supuesto para justificar una serie de medidas represivas llevadas a cabo contra las y los pacientes para evitar la posible concreción de esa amenaza. Este prejuicio también ha ayudado a crear, en gran parte, el imaginario social que se tiene respecto de las personas internadas asociado al miedo y a la violencia que se utiliza para justificar la marginación de aquellas personas que padecen este tipo de problemáticas.</p>
<p>Podemos aventurarnos a pensar que esta rotulación ha influido fuertemente para que técnicas como el electroshock se hayan sostenido en el tiempo, justificadas muchas veces como una de las maneras más eficaces para controlar lo incontrolable, en nombre del bien común y amparados por la ciencia.</p>
<p>Este peligro que se supone intrínseco a la mayoría de los pacientes es sostenido por las modalidades de intervención de la psiquiatría desde sus orígenes. De esta forma, la exclusión de la sociedad, su encierro en un manicomio y los castigos aplicados, quedan justificados.</p>
<p>Mientras sigamos centrándonos en esos parámetros, muchos de los comportamientos de las personas internadas serán considerados como un peligro inminente y, por lo tanto, deberán ser reprimidos para evitar que esa amenaza se transforme en realidad. Sólo modificando ese estigma es que podremos empezar a vislumbrar algún cambio significativo que lleve a iniciar un proceso de recuperación basado en otros parámetros que no sean los de esta supuesta e inminente peligrosidad. Para ello es necesario, en principio, que la psiquiatría deje de ser represiva para transformarse en humana.</p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> El efecto psiquiátrico es la manera en que el poeta Jacobo Fijman llamaba a los experimentos realizados por psiquiatras sobre los pacientes, entre ellos el electroshock.</p>
<p><a href="#_ednref2" name="_edn2">[ii]</a> Gustavo Gualtieri, <em>Memoria y Verdad: Del Horror a una clínica posible en la Colonia Psiquiátrica de Oliveros, </em>III Jornadas Nacionales Espacio Memoria e Identidad<em>, </em>Rosario (Sta. Fe), 2004.</p>
<p><a href="#_ednref3" name="_edn3">[iii]</a> Vicente Zito Lema<em>, Conversaciones con Enrique Pichon Riviere sobre el arte y la  locura,</em> Cinco, Buenos Aires, 1976, pág.120.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/tabula-rasa-la-historia-del-electroshock-ii/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Tabula Rasa: la historia del electroshock (I)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/tabula-rasa-la-historia-del-electroshock/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Apr 2018 03:50:01 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Rastros del antecedente de la picana eléctrica]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Darío Cavacini</strong></p>
<p><em>Durante este mes se cumple el aniversario del nacimiento de la terapia electroconsulviva (TEC), popularmente conocida como “electroshock”. Aprovechamos la efemérides para referirnos a esta terapia invasiva y con una larga historia de daños irreversibles en las y los pacientes y para pensar en la necesidad de que la psiquiatría deje de ser represiva para ser más humana. En esta primera parte, su creación y los efectos adversos.</em></p>
<p>Las décadas de 1940 y 1950 son recordadas dentro del mundo médico psiquiátrico como épocas de grandes avances y desarrollos, entre los que se destacan la creación del manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM), el surgimiento de la psicofarmacología y la masificación  de una serie de <em>tratamientos </em>para curar “enfermedades mentales” tales como la leucotomía, el coma insulínico y la terapia electroconsulviva (TEC), popularmente conocida como electroshock.</p>
<p>Este último “logro” fue uno de los más mentados y rápidamente difundidos en occidente como una novedosa manera de expulsar los dolores psíquicos a través de la corriente eléctrica. Cien años después del nacimiento de la psiquiatría y del manicomio (como lugar específicamente médico, propicio para la “cura”) se producía otro intento por “humanizar” la vida de las personas internadas.</p>
<p>El iluminado, esta vez, fue el neurólogo italiano Ugo Cerletti, quien luego de observar en un matadero cómo lo cerdos se tranquilizaban al recibir una descarga eléctrica antes de ser faenados, diseñó y probó en un paciente humano la nueva técnica. Era abril de 1938 y en colaboración con su colega Lucio Bini, experimentaron por primera vez la TEC en una persona diagnosticada con esquizofrenia, que presentaba delirios, alucinaciones y confusión. Su idea era que a través de su uso se podrían “<em>limpiar las mentes de los pacientes enfermos para que vuelvan a empezar de cero, imprimiéndoles una nueva personalidad”. </em></p>
<p>De esta forma relataba el propio Cerletti la experiencia<em>: “Fui al matadero (&#8230;). Colocaban en las sienes de los cerdos unas grandes pinzas metálicas que estaban conectadas a la corriente eléctrica (125 voltios) (&#8230;). Los cerdos quedaban inconscientes, agarrotados, y unos segundos más tarde se agitaban como consecuencia de las convulsiones, como sucedía con los perros que utilizábamos en nuestros experimentos (&#8230;). Sentí que podíamos aventurarnos a probarlo en personas.<br />
Tan pronto como se introducía la corriente, el paciente reaccionaba con una sacudida, y los músculos de su cuerpo se agarrotaban; después quedaba tendido en la cama sin perder la conciencia (&#8230;). Se propuso que deberíamos dejar al paciente descansar durante un cierto tiempo y repetir el experimento al día siguiente. De repente, el paciente, que evidentemente había seguido</em><em> nuestra conversación, dijo claramente y con solemnidad, sin las incoherencias que decía habitualmente: ‘¡Otra vez no! ¡Es mortal!’”.<a href="#_edn1" name="_ednref1"><strong>[i]</strong></a></em></p>
<p>Pronto se creó un mercado que apoyó la causa: numerosas investigaciones que daban cuenta de los beneficios de esta técnica eran realizadas por las propias empresas fabricantes de la maquinaria implementada en las sesiones. Los resultados obtenidos en estas <em>investigaciones científicas</em> obviaban la mayoría de los efectos adversos causados y se centraban sólo en las supuestas mejorías observadas.</p>
<p><strong>Cómo anular la humanidad </strong></p>
<p>Es necesario repasar algunos de estos efectos no deseados de la TEC para intentar comprender el alcance de los daños provocados en quienes han sido víctimas de su implementación:</p>
<p>Durante los primeros años, el electroshock fue utilizado <em>en seco</em>, sin anestesiar previamente a los pacientes, lo cual provocaba quebraduras en la columna vertebral y la mandíbula principalmente, y daños en los músculos a causa de la tensión que generaba la corriente eléctrica. Fue recién a partir de la década de 1960 cuando se comenzó a implementar barbitúricos anestésicos con el objetivo de disminuir el sufrimiento  que causaba.</p>
<p>En algunos casos se registraron daños cerebrales irreversibles como hemorragias, necrosis, amnesias y disfunciones cognitivas severas. Walter Freeman, el médico que introdujo la TEC en Estados Unidos, argumentaba que cuanto más grande era el daño producido, mayores serían las probabilidades de que remitan los síntomas. Según su idea, un paciente podía pensar con mayor claridad y de manera más constructiva con una parte operativa de su cerebro más pequeña.</p>
<p>Uno de los usos principales de la TEC era tratar personas con depresiones graves sobre las cuales se habían implementado previamente otros tratamientos, pero no habían tenido el resultado deseado. Sin embargo, la tasa de recaídas en las depresiones, durante los primeros 6 meses de aplicado el electroshock, promediaba el 90 por ciento.</p>
<p>Otro efecto contradictorio de esta técnica era que luego de su aplicación en personas con riesgo de suicidio, muchas de ellas, aturdidas por los recuerdos de la corriente eléctrica recorriendo su cuerpo, se quitaron la vida. El suicidio del escritor estadounidense Ernest Hemingway, luego de meses de sesiones electroconvulsivas, es un claro ejemplo de aquello.</p>
<p>Como nunca se pudo comprobar la relación directa entre este tipo de hechos y la TEC, las muertes no fueron tenidas en cuenta como consecuencias de esta técnica, sino solamente como manifestaciones del estado en que se encontraban aquellas personas y que no pudo ser revertido, ni siquiera con la aplicación de este <em>método milagroso.</em></p>
<p>Con profunda ironía, el poeta Jacobo Fijman ilustraba la ineficacia de la TEC: “<em>Los médicos me aplicaron el electroshock. Seguramente veían en mí un mal que pretendieron expulsar con la electricidad. Y ciertamente parece que me hizo bien. Hace años que no me resfrío”.</em><a href="#_edn2" name="_ednref2"><em><strong>[ii]</strong></em></a></p>
<p>A pesar de los efectos colaterales causados, esta pseudoterapia fue rápidamente difundida por el mundo occidental como la solución a los problemas sin resolver que durante décadas les habían quitado el sueño a psiquiatras, neurólogos y psicólogos.</p>
<p>Teniendo en cuenta los enormes riesgos que conlleva su implementación, la discutible eficacia terapéutica demostrada, sumados al abuso, la humillación y el menosprecio que produce, cabe cuestionarse por qué el electroshock fue una práctica con un arraigo tan fuerte dentro de la disciplina psiquiátrica, y por qué, todavía hoy, sigue siendo validado como método para tratar <em>enfermedades mentales</em>.</p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a>John Read, Loren Mosher, Richard Bentall. <em>Modelos de locura</em>, Herder, Barcelona, 2006.</p>
<p><a href="#_ednref2" name="_edn2">[ii]</a> Jacobo Fijman, <em>Obras completas,</em> Del Dock, Bs. As., 2005, pág. 20.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/tabula-rasa-la-historia-del-electroshock/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Chamanismo y enfermedad mental: cuando la sanación se encuentra en la comunidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Mar 2018 11:52:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[chamanismo]]></category>
		<category><![CDATA[Darío Cavacini]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad mental]]></category>
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		<category><![CDATA[pueblos originarios]]></category>
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					<description><![CDATA[Una mirada opuesta a la de la medicina hegemónica actual]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Darío Cavacini</strong></p>
<p><em>En algunas tribus, las enfermedades mentales son tomadas como un tema que implica a la comunidad toda. Quien las padece es quien se transformará en una curandera o un curandero. Una perspectiva que viene de lejos y que contrasta con los tratamientos del modelo médico hegemónico de la actualidad.</em></p>
<p>Entre los Dagara y otras tribus de Burkina Faso, cuando alguien sufre un problema, se le atribuye a que algo en el tejido social no está funcionando bien y esa persona es simplemente el portavoz que lo pone de manifiesto. Nadie dice “tengo un problema” como una cuestión individual desligada del contexto en el que se encuentra. Si alguien enferma, la enfermedad y su curación se hallan también en las raíces de la propia comunidad.</p>
<p>Según esta tradición ancestral, cuando algún integrante tiene una dificultad que no sabe cómo solucionar es porque le falta la distancia necesaria para comprender su origen y encontrar una respuesta sin necesidad de pelearse con esa situación que lo aqueja. Es ahí donde entra el concepto de comunidad para su develación y posterior resolución.</p>
<p>Como refiere Sonbofu Somé<strong>,</strong> una de las chamanes más reconocida de los Dagara: “Para resolver una crisis, es preferible abrazarla, entonces ya no es un enemigo al que se deba vencer. Solo cuando no te asusta empiezas a encontrar la manera de estar con ella. Es importante abrazar el dolor que conlleva la crisis para comprender qué es lo que molesta tanto a esa persona, familia o comunidad”.</p>
<p>Ante esa situación, las preguntas que suelen hacerse, lejos de culpabilizar a la persona como un hecho individual o sin resolución, se relacionan con intentar encontrar su significado y el mensaje que se oculta detrás de esa problemática.</p>
<p>Esta cosmovisión se extiende a diferentes situaciones más o menos cotidianas, como por ejemplo lo que en occidente conocemos como síntomas de una <em>enfermedad mental</em>. Desde este punto de vista, esas manifestaciones (como escuchar voces o tener visiones) señalan un llamamiento espiritual que da como resultado el surgimiento de un nuevo curandero.</p>
<p>Así, lo que en Occidente decodificamos como<em> enfermedad mental, </em>para los Dagara son emergencias espirituales que ayudan al curandero a surgir y descifrar la información que tiene para esa comunidad en particular. La persona ha sido elegida a través de esas experiencias como un medio para trasmitir un mensaje trascendental que necesita ser comunicado desde otro mundo.</p>
<p>La comunidad, a través de rituales dirigidos por chamanes, va <em>a reconciliar esas energías provenientes de ambos mundos</em>, el espiritual con el que se fusiona y quien lo vivencia. Esa persona puede entonces servir como un puente que provee a los vivos la información y la curación que necesitan. Así la crisis genera un curandero o curandera.</p>
<p>Dentro de esta cultura, el uso de la práctica chamánica es imprescindible ante estas situaciones. Se la requiere primero para separar la energía de esa persona de las extrañas energías ajenas con el objetivo de limpiar y despejar su aura (ritual conocido como &#8220;barrido&#8221;). Al limpiar su campo energético, la persona ya no recoge una avalancha de información desconocida, abrumante y, por lo tanto, ya no tiene una razón para sentirse perturbada. Recién luego de esa ceremonia es que se puede ayudarla a alinearse con la energía del ser espiritual que está tratando de expresarse a través de ella.</p>
<p>En ese sentido, Sonbofu Somé agrega: “El ritual nos conecta con el espíritu y también con el gran misterio, con todo aquello que no sabemos. Lo que hace el ritual es movilizar la capacidad para abrirte a lo que va a suceder. Así te lleva a entregarte, a que permitas que ocurra algo sin interferir en el proceso. Se trata de rendirse y reconocer que tú no tienes el poder de controlar lo que está sucediendo en ese instante”.</p>
<p>El bloqueo de esa información, expresada en crisis existenciales, es lo que crea problemas y genera el pánico que habitualmente se observa en quienes las vivencian. La energía del sanador es de alto voltaje, por eso cuando está bloqueada consume a la persona y se trasforma en una experiencia aterradora.  El enfoque chamánico de los Dagara se basa en adaptar las energías para que no haya tal obstrucción y así la persona puede llegar a ser el sanador que está destinado a ser y descifrar el mensaje que trae consigo para trasmitirlo a la comunidad.</p>
<p><strong>Un Chamán en Estados Unidos</strong></p>
<p>Malidoma Patrice Somé fue arrancado de los Dagara a manos de su padre cuando tenía tan solo cuatro años y llevado a un internado Jesuita donde recibió  educación occidental con el fin de crear otro sacerdote negro. Pero no fue lo único que recibió en ese lugar, también fue víctima de abusos físicos y emocionales a diario por lo que a los 20 años decidió escaparse y regresar a su lugar de nacimiento en Burkina Faso.</p>
<p>Sin embargo, la vuelta tampoco le sería demasiado fácil, ya que su larga ausencia generó que los ancianos de la tribu dudaran de su adoctrinamiento cristiano por lo que fue sujeto de una serie de rituales de iniciación que lo devolverían a su cultura. Uno de ellos pretendía reunir a su espíritu ancestral con su cuerpo y su destino.</p>
<p>De ahí nacería su nuevo nombre, Malidoma, que en la creencia Dagara significa “amigo del enemigo/extraño”. A partir de esa experiencia entendió que su destino era promover el entendimiento entre las culturas occidentales y africanas. Por ello, decidió viajar a los Estados Unidos para completar sus estudios de medicina y llevar adelante los designios de su destino.</p>
<p>En aquel viaje, Somé se encontró con una realidad que lo movilizaría de tal manera que lo haría sentir que por fin había encontrado el sentido material de aquello que había sido signado en los rituales chamánicos cuando regresó a Burkina Faso.</p>
<p>En una visita a un hospital psiquiátrico de la ciudad Denver, en Estados Unidos, se toparía con la manera en que son tratados las y los <em>enfermos mentales</em> en occidente. Lo que más le impactó fue el énfasis puesto en la vertiente patológica de los mismos fenómenos que él había visto en su propia cultura. El uso excesivo de psicofármacos y los abusos físicos y psíquicos de los que eran víctimas aquellas personas fueron un shock que lo reconectarían con su propia misión.</p>
<p>Según sus propias palabras<em>: </em>“Cuando este tipo de energías emergen en la psique occidental, el individuo en cuestión no está equipado para integrarlas o incluso reconocer qué está pasando y el resultado es aterrador.  Sin el contexto y la ayuda pertinentes para lidiar con la apertura hacia otro nivel de la realidad, a efectos prácticos, esa persona está loca. Las elevadas dosis de antipsicóticos agravan el problema e impiden la integración que podría llevar al desarrollo y el crecimiento del alma del individuo que ha recibido estas energías”.</p>
<p>Aquella experiencia fue tan conmovedora que decidió llevar a Burkina Faso a Alex, un joven inglés de 18 años que había sufrido un <em>brote psicótico</em> cuando tenía tan solo 14 años. En ese momento, Alex padecía alucinaciones, depresión y había tenido numerosos intentos de suicidio, por lo que era medicado fuertemente, y quedaba preso de un estado de profunda abulia que no le permitía prácticamente hablar ni expresarse.</p>
<p>Alex fue aceptado por los Dagara, quienes realizaron diferentes rituales diseñados específicamente para ese propósito (los rituales cambian de acuerdo a la persona o el grupo involucrado). En su caso, tenía que ver con ayudarlo a descubrir el origen de aquellos fenómenos y aceptar la llamada que estaba recibiendo desde otro mundo para cooperar con ellos en la tarea de sanación a la que estaba predestinado.</p>
<p>Alex regresó a los Estados Unidos después de cuatro años y comenzó a compartir los mensajes que el espíritu tenía para este mundo. Somé lo describe: “Alex estaba tratando de alcanzar algo, fue una llamada de emergencia. Su trabajo y su propósito era ser un sanador. Él dijo que nadie estaba prestando atención a eso”.</p>
<p>Lo último que supo Somé de Alex fue que había ingresado a la universidad de Oxford para completar sus estudios de posgrado en psicología clínica. Luego de aquellos años junto a los Dagara logró entender el significado de tales manifestaciones y convivir con ello de forma armoniosa y consiente sin sentir el pánico que le generaba anteriormente.</p>
<p><strong>Encausar: máquina versus naturaleza</strong></p>
<p>Según la ancestral concepción de los Dagara, aquellos fenómenos tienen relación con una energía muy potente que ha quedado trabada en la persona lo que lleva a un padecimiento extremo. El trabajo ante esas situaciones, es retroceder el tiempo para descubrir el origen y significado a toda esa información proveniente de otro mundo. En la mayoría de los casos, ese espíritu está conectado con la naturaleza, sobre todo con las montañas y los ríos.</p>
<p>En el caso de la energía proveniente de las montañas (como fue con Alex) es un espíritu que camina al lado de la persona, creando una distorsión de espacio-tiempo que afecta a quien queda atrapado en ella. Lo que se requiere ahí es la alineación entre las energías de la persona y el espíritu.</p>
<p>Somé cree que el padecimiento intenso que se da en occidente está relacionado con que la organización social se centra en la energía de la máquina, en lugar de hacer eje en aquella proveniente de la naturaleza, lo que da como resultado una desconexión y ruptura con el pasado.</p>
<p>El espíritu ancestral viene de visita porque ve en la persona una llamada a algo grande, a algo que le dará sentido a esa vida<em>.</em> Esa llamada trasciende al materialismo y se mueve en una dimensión cósmica difícil de comprender para nuestras ideas occidentalizadas.</p>
<p>El enfoque dado por los Dagara a los fenómenos que conocemos característicos de la <em>enfermedad mental</em> da la posibilidad de ampliar nuestras miradas y no verlos sólo como manifestaciones patológicas a eliminar mediante psicofármacos y el uso de la fuerza. Esta cosmovisión permite comprender lo que le está pasando a la persona desde otro punto de vista, lo cual genera mayores oportunidades de deconstrucción y autoconocimiento.</p>
<p>El etnocentrismo retrógrado del modelo médico hegemónico imperante pretende suprimir estas vivencias sin preocuparse ni por el sentido singular que pueden llegar a tener, ni por la historia que las precede. El respeto por la pluralidad de creencias es una de las piedras angulares sobre las cuales deben refundarse los sistemas de salud mental en occidente, teniendo en cuenta que cada persona es única, individual e irrepetible y, por lo tanto, su manera de decodificar el mundo también será única, individual, irrepetible y no menos valiosa.</p>

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