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	<title>PP &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>PP &#8211; Marcha</title>
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		<title>España: perspectivas políticas tras la imposición de la restauración</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Nov 2016 03:03:40 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Righetti]]></category>
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					<description><![CDATA[El escenario político que se abre en España luego de que Rajoy mantuviera la presidencia]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Marcelo Righetti</strong></p>
<p><em>Con la abstención del PSOE, finalmente Rajoy mantuvo la presidencia. Sin embargo, queda latente la crisis existencial del bipartidismo. Un pantallazo sobre el panorama político que se abre en España.</em></p>
<p>Finalmente, la etapa de crisis del sistema político español abierta hace casi un año con las elecciones generales del 20 de diciembre, que generó la situación de bloqueo que impedía la formación de gobierno, terminó siendo resuelta en los términos que los representantes de los poderes fácticos habían planteado apenas se conocieron los resultados electorales en la previa de la navidad de 2015: el PSOE se abstuvo y facilitó así un gobierno del Partido Popular (PP), que mantiene en la presidencia del país a Mariano Rajoy.</p>
<p>En enero de 2016, cuando se comenzaban a realizar las negociaciones para intentar conformar gobierno, el expresidente Felipe González -referencia ineludible dentro del PSOE y la figura más importante de la política española desde la muerte de Franco junto al otrora rey Juan Carlos de Borbón-, señalo sin tapujos que el PSOE no debía impedir que el PP se mantuviera en la presidencia. Las editoriales del diario El País recorrían continuamente el mismo camino.</p>
<p>Así como en Alemania, donde la Democracia Cristiana (CDU) de Angela Merkel gobierna en acuerdo con el histórico Partido Social Demócrata (SPD), la “derecha” debía acordar con la “izquierda” para resolver la crisis del sistema bipartidista. Los estrechos lazos entre el SPD y Felipe González son bien conocidos. El férreo control alemán sobre la periferia europea también. Que la situación se resolviera así era bastante esperable. Sin embargo, han tenido que sufrir un año de crisis y los costos han sido notorios. Sin dudas, la realidad política española se modificó de manera sustancial.</p>
<p><strong>Se impuso la restauración, pero ¿es una victoria definitiva?</strong></p>
<p>Finalmente, casi sin hacer nada, sólo manteniéndose firme en su lugar, esperando que los grupos de poder fácticos hicieran lo suyo y apelando a una fuerte tradición conservadora todavía reinante en España, Mariano Rajoy logró nuevamente ser investido como presidente. Los enormes escándalos de corrupción que involucran a todos los altos dirigentes del PP, incluido el mismo; la impopular gestión neoliberal de la crisis económica que recorta sin piedad y entrega soberanía frente a la Unión Europea de Merkel y los poderes financieros; y el inmovilismo absoluto de su españolismo rancio y franquista que niega la condición de naciones a Euskadi, Catalunya, etc., no han podido con Rajoy. “Resistir es triunfar” pareció ser su lema.</p>
<p>Los desafíos que se le avecinan le exigirán tomar decisiones que, si pretende tener un éxito duradero, le implicarán dejar el quietismo, aunque esto no signifique cambiar demasiado. Uno de los primeros dilemas a los que se enfrenta será intentar reflotar el bipartidismo o polarizar con Unidos Podemos. Algunos analistas plantean que la apuesta de las elites dominantes es reconstruir el sistema de partidos del “turnismo” entre el PP y el PSOE, buscando aplastar cualquier alternativa discordante con las lógicas y dinámicas políticas que se impusieron desde la Transición.</p>
<p>Hasta ahora, el PP no se preocupó demasiado por el descalabro del PSOE como para pensar que ahora dedicará esfuerzos en su reconstrucción. Sin embargo, los poderes que definen pero nadie elige pueden condicionar a que Rajoy cambie de parecer.</p>
<p>La polarización con Unidos Podemos, en un esquema de “gobierno responsable” vs “populismo”, sin duda, sirve mejor a los intereses de la fuerza que lidera Pablo Iglesias, al colocarla como la única expresión de oposición a un gobierno que, a pesar haberse impuesto nuevamente, cosecha muchos descontentos. En los hechos, esta definición implicaría la aceptación del fin del bipartidismo que tanto declama la formación morada.</p>
<p>A dos desafíos más tendrá que hacer frente Rajoy. Por un lado, la situación catalana que amenaza con agravarse, ante la cual no parece que vaya a modificar demasiado su posición de no hacer nada más que apelar a que el tiempo le dé la razón. Por el otro, el enorme descrédito y descontento que manifiesta gran parte de la población española contra su persona, su partido y sus políticas. No hay que olvidar de que es un gobierno que cuenta con el apoyo de los sectores dominantes pero que aun siendo quien más votos obtuvo es un gobierno de minoría en términos de apoyos sociales en el conjunto de la población. Su desafío será entonces volver a construir legitimidad social.</p>
<p><strong>¿La “pasokización” del PSOE?</strong></p>
<p>La restauración se erigió victoriosa, pero al costo de hacer estallar al partido ordenador del sistema político español nacido de la Transición, el que más tiempo gobernó desde la muerte de Franco, el que fue capaz de contener y canalizar las demandas sociales en términos de justicia social, Estado de Bienestar, progreso y modernización y el que tuvo la capacidad de articular territorialmente las distintas nacionalidades que conviven en España.</p>
<p>No es la primera vez que la UE busca resolver crisis de este tipo en países del sur europeo con la fórmula de la “Gran Coalición” entre las fuerzas conservadoras-liberales y los partidos socialdemócratas (quizás más justo sería llamarlos social liberales). En Grecia lo hicieron y parecieron no escarmentar, aunque el pueblo griego finalmente sí. Se impuso un acuerdo entre el socialdemócrata PASOK y el derechista Nueva Democracia, lo que llevó al descalabro total del PASOK hasta llegar a la intrascendencia política y a la emergencia de Syriza ocupando el lugar que anteriormente ocupaba simbólicamente la socialdemocracia. Vista esta experiencia, no resulta descabellado entonces que el PSOE pueda sufrir un proceso de “pasokización”.</p>
<p>El golpe de Estado que sufrió Pedro Sánchez, a manos de los representantes de las clases dominantes en su partido (Felipe González, José Luis Cebrián y su diario El País, Susana Díaz, etc.) cuando se negó a que el bloque socialista se abstuviera y facilitara el gobierno al PP, hizo evidente la terrible crisis que desgarra al PSOE.</p>
<p>Pedro Sánchez se resiste y planea dar batalla en el próximo Congreso partidario, buscando apoyarse en las bases que rechazan entregarle el gobierno a Rajoy. Decidió renunciar como diputado para no tener que abstenerse y romper la disciplina del voto que impusieron los órganos directivos que lo obligaron a renunciar como secretario general. Se muestra contrario a quienes hoy por hoy dirigen el PSOE, pero no se plantea la posibilidad de romper la orgánica. La crisis se mantiene, pero la posibilidad de ruptura todavía no está madura ni en perspectiva.</p>
<p><strong>UNIDOS PODEMOS ante la nueva etapa política</strong></p>
<p>El balance que debe hacer la fuerza política que lidera Pablo Iglesias desde su nacimiento en enero de 2014 hasta este nuevo gobierno de Rajoy, es positivo. Si bien su discurso altisonante de buscar “tomar el cielo por asalto” queriendo ser primera fuerza y armar gobierno, quedó por debajo de las expectativas, en poco más de dos años y medio, han constituido la mayor bancada de diputados por fuera del PP y el PSOE en la historia de la España democrática, han obtenido representación en todas los parlamentos autonómicos, convirtiéndose en primera fuerza electoral en Catalunya y Euskadi en las últimas elecciones generales y gobiernan, en el marco de plataformas ciudadanas, en las principales ciudades (Madrid y Barcelona).</p>
<p>El objetivo estratégico no se alcanzó, pero se mostró a la altura de las batallas electorales que tuvo que enfrentar y al continuo juego de presiones y contradicciones que impone la dinámica de disputa de las instituciones. Ahora le toca asumir una nueva etapa política y  se han hecho visibles las tensiones sobre la definición que deberá asumir en el futuro.</p>
<p>El eje central del debate que atraviesa a Podemos y a Unidos Podemos es la dialéctica instituciones/movimientos sociales. Por un lado, quienes pretende apoyarse más en la pata institucional. Por el otro, quienes apuestan a regenerar y reforzar los movimientos sociales poniendo su lugar en las instituciones para alcanzar este fin. Por un lado, quienes buscan ampliar la base social apelando a los socialistas descontentos. Por otro, quienes pretenden continuar con la hipótesis populista y buscar el crecimiento con los sectores que no se sienten representados por las opciones políticas existentes. Por un lado, quienes buscan articular un partido en donde los que tienen cargos institucionales ejerzan la dirección. Por otro, quienes pretenden que Unidos Podemos se constituya como un instrumento de los movimientos sociales.</p>
<p>La síntesis que se construya de esta contradicción determinará el rol de oposición que asuma Podemos y la capacidad de establecerse como alternativa de gobierno en una España que sufre una continua pérdida de soberanía popular, en donde la crisis de la socialdemocracia europea encuentra el capítulo más rutilante de este momento y donde las consecuencias de las políticas neoliberales empobrecen, expulsan y oprimen a grandes porciones de la población.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/32676-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>España: el fin del bipartidismo y el año sin gobierno</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Sep 2016 03:04:16 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Rajoy volvió a fracasar en su intento por formar gobierno. Un análisis a fondo sobre el inédito escenario español]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aníbal Garzón desde España</strong></p>
<p><em>El presidente Mariano Rajoy volvió a fracasar en su intento por formar gobierno en el Congreso y se abre el camino a las terceras elecciones en un año. Un análisis a fondo sobre el inédito escenario político en el Estado español.</em></p>
<p>En un futuro no muy lejano, en las clases de Historia de los colegios españoles se dará un temario posiblemente titulado: &#8220;2016, el año sin gobierno&#8221;. Un programa educativo que subrayará la anécdota novedosa de dos políticos, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, que &#8220;salieron derrotados en sus investiduras&#8221;. Seguramente dejará al alumnado con incertidumbre, no sólo por no dimitir los dos líderes tras sus investiduras fallidas sino por los intereses ocultos que existieron. Intentaremos hacer de docente.</p>
<p>Desde las primeras elecciones españolas consideradas como el Fin de la Transición Política tras casi 40 años de dictadura franquista, elecciones celebradas en 1982, el bipartidismo hegemónico del PSOE (etiquetado como izquierda) y el Partido/Alianza Popular (etiquetado como derecha) nunca bajó de la suma de 280 diputados del total de 350. Nunca menos del 80% de los escaños. Hasta que las elecciones de diciembre de 2015 rompieron con esta estadística.</p>
<p>El bipartidismo con los años fue haciendo más borrosas las diferencias entre el PSOE y el PP al cumplir los dos partidos con las mismas políticas económicas elaboradas en entes superiores como la Unión Europea. Un bipartidismo que recordaba las falsas diferencias entre conservadores, liderados por Canovas del Castillo, y los liberales de Mateo Sagasta, a finales del siglo XIX. La política de privatizaciones, de flexibilidad laboral imponiéndose a demandas sindicales, de recortes en políticas públicas, de Si a la OTAN, o de aceptar la Constitución Europea y el modelo del Euro sin ningún mínimo debate.</p>
<p>La cada vez más inexistente brecha diferencial y un bipartidismo convertido en una imagen de la misma clase política provocó el nacimiento de las movilizaciones del 15M en 2011 contra esta élite burocrática; &#8220;No nos representan&#8221;. Movilizaciones que fueron prealimentadas por la Crisis Económica de 2008 que tanto afectó y sigue afectando a la población española. La crisis económica de 2008, y la crisis política de 2011, abrían un nuevo escenario. Fenómeno al que no atendió ningún actor del bipartidismo, sino justo lo contrario, siguieron apostando por sus pactos conjuntos. Uno de estos pactos más llamativos fue modificar el artículo 135 de la Constitución Española en septiembre de 2011 para llevar a cabo unas reformas de ajuste fiscal neoliberal sin, además, consultar a la población mediante un referéndum. Los parlamentarios del PP y PSOE decidieron conjuntamente y unilateralmente esta nueva política estructural.</p>
<p>2012, 2013, y 2014, fueron años de enfrentamiento social en España entre gran parte de la ciudadanía y el bipartidismo convertido en el unipartidismo; Asambleas del 15M, movilizaciones de Indignados, asambleas barriales, luchas locales, manifestaciones sindicales como mineros, e incluso reivindicaciones nacionalistas catalanas. Este punto temporal de indignación provocó lo que antes parecía imposible, un gran rasguño en la hegemonía bipartidista. El nacimiento de Podemos a inicios de 2014 y su buen resultado de 5 escaños en las elecciones europeas en mayo del mismo año (no sólo por el contexto social sino también por su buena estrategia comunicativa), puso en alerta al bipartidismo hegemónico PP y PSOE. La alerta se hizo más evidente con los buenos resultados de Podemos y las confluencias &#8220;Municipios del Cambio&#8221; en las elecciones locales de mayo de 2015. Victorias en las dos ciudades más pobladas, Barcelona y Madrid, entre otras. Muchos de los indignados contra la clase política veían esto como la alternativa electoral para cambiar la política económica.</p>
<p>Ahora bien, el bipartidismo del Régimen del 78 con más de 30 años de historia y arropado por instituciones poderosas como medios de comunicación (Grupo PRISA) y el poder económico (IBEX 35), además de asesorías de mentes académicas, iba a hacer todo lo posible para que el rasguño no se ampliará. Uno de los efectos, sin olvidar riesgos, podría ser la entrada en el juego institucional de nuevos partidos que &#8220;renovarían&#8221; el sistema político español y dejaría de ser visto como un bipartidismo cada vez más difuso en la opinión pública. Si entraba un partido que parecía representar el 15M, los de Abajo, como Podemos también daba lugar a poder insertarse un partido que representaba dialécticamente a los de Arriba, Ciudadanos. Así, a pesar de intentar en un inicio Podemos no etiquetarse de izquierda, sino de sentido común y mayorías contra el neoliberalismo del bipartidismo los últimos años para obtener así el mayor número de votos desencantados (incluso del PP, que muchos de sus votos eran de clase trabajadora afectados ahora por la crisis), la entrada de Ciudadanos como nueva derecha le sitúo finalmente a Podemos como nueva izquierda. Efecto que reprodujo el mismo partido de Pablo Iglesias al pactar finalmente con la izquierda histórica, Izquierda Unida. Y en segundo lugar, el asalto institucional de una fuerza que parecía representar a los indignados del 15M podría provocar un coste elevado electoral al bipartidismo pero a la vez una victoria en apaciguar los nacientes e impactantes movimientos sociales. Movimientos que tanto inquietaban a una parte del poder y por eso el PP aprobó leyes antidemocráticas como La Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza, para ampliar legalmente la represión contra las protestas.</p>
<p>Las elecciones Generales de Diciembre de 2015 serían las primeras elecciones que pondrían en el punto de mira al bipartidismo PP y PSOE. Y así fue, pero no hubo disparo. El bipartidismo tuvo su peor resultado de la historia con la suma de 213 diputados (123 PP y 90 PSOE), es decir, 50,72% de los votos y 59,1% del total de diputados, pero Podemos no consiguió romper con el orden establecido y aleatorio entre PP y PSOE como las dos primeras fuerzas. Aún así, Podemos hizo historia y consiguió 69 diputados, más de 5 millones de votos. Podemos a pesar de los ataques mediáticos contra sus líderes, desde si tenían financiación de la República islámica de Irán o de la República Bolivariana de Venezuela, o que Monedero y Errejón cometieron negligencias administrativas,&#8230; consiguió situarse como la tercera fuerza en tan poco tiempo y con números que nunca antes ninguna fuerza política había conseguido.</p>
<p>Podemos al igual que fue el partido que más creció, también estaba expuesto a la amenaza de ser la organización electoral que más podría decrecer los siguientes meses. Era un Partido joven, con pocos recursos, con gente muy formada pero con muchos agujeros en organización, y con problemas internos muy considerados como sus contradicciones programáticas por la complejidad del Estado Español. Y el bipartidismo lo sabía. El nuevo Partido de Podemos que fue el instrumento que agrietó el Régimen bipartidista (PP y PSOE) en lo electoral podría, contradictoriamente, hacer renacer este mismo Régimen del 78 si finalmente era debilitado. Y así fue, Podemos tuvo mucha fuerza en las primeras elecciones, pero le faltó también mucho oxígeno en las segundas.</p>
<p>Tras los resultados de las elecciones de diciembre de 2015 la estrategia a nuevas elecciones era más que evidente. Algo nuevo sucedió en la política española. Rajoy siendo el más votado le dijo al monarca Felipe VI que no tenía los apoyos suficientes para ser investido y no se presentaba. Lanzó su piedra y la recogió el otro histórico del bipartidismo, el PSOE. Sánchez se presentó a la investidura como el segundo más votado pero sabiendo que su fracaso era más que esperado al pactar sólo con Ciudadanos, la nueva fuerza de derechas que su nacionalismo español y su neoliberalismo salvaje ponía barreras a que Podemos o las fuerzas nacionalistas vascas y catalanas dieran el apoyo al PSOE. Sánchez fracasó pero el bipartidismo conseguía mantenerse.</p>
<p>Las históricas segundas elecciones generales en junio de 2016  buscaban la finalidad de cansar políticamente a la población civil española que despertó contra el bipartidismo. Una población que salía a las calles con el 15M a protestar pero su atención a la telenovela institucional le dejó cada vez más paralizada. Pese a seguir creciendo la pobreza, desahucios, o desigualdad,&#8230; la falta de movilización social podía aumentar la abstención y perjudicar al voto que en las elecciones de Diciembre no se inclinó por el bipartidismo PP o PSOE. Y así fue. La participación electoral bajó el 3,2% y los dos partidos más perjudicados fueron Unidos Podemos (que presentó candidatura conjunta con Izquierda Unida) y Ciudadanos, es decir,  la etiquetada &#8220;nueva política&#8221;. El bipartidismo renacía, golpeado, pero renacía, siendo el gran triunfador el PP al pasar de 123 a 137 diputados. Y el PSOE aún perdiendo 5 escaños no era desbancado de la segunda posición frente a Podemos, el llamado &#8220;sorpasso&#8221;, como muchas encuestas electorales dijeron días antes. Esta vez si que se animó Rajoy a presentarse a la investidura. Al igual que Pedro Sánchez pactó sólo con la nueva derecha del Régimen, Ciudadanos, y la diputada dócil de Coalición Canaria. Rajoy tenía la misma jugada que Sánchez y la historia se repitió. La investidura fracasó por 170 contra 180 votos. No fracasó porque el PSOE tenga como enemigo al PP, con quien había pactado muchas políticas económicas, sino porque si el PSOE le daba la investidura al PP podría ser perjudicado al darle el rol de oposición a Podemos. Dando, por lo tanto, mayor poder institucional del deseado al partido de Pablo Iglesias.</p>
<p>Aún así, finalmente la historia actual sigue haciendo Historia en España. 9 meses ya sin gobierno electo. ¿Qué sucederá ahora? ¿Qué más contaremos en los nuevos libros de Historia Contemporánea? ¿Terceras Elecciones?</p>
<p>Existen varias jugadas por parte del bipartidismo (PP/PSOE) para renacer la legitimidad del Régimen del 78.</p>
<p>1) <strong>La estrategia de evitar terceras elecciones</strong>, más por la fama internacional de una España bloqueada, podría justificarse con un nuevo rostro de líder del PP remplazando al derrotado Rajoy. Podría ser una mujer, la primera Presidenta española, y así generar la imagen de Regeneración que es el discurso utilizado por su socio, Ciudadanos. El PSOE, que ya han sonado voces históricas de su Partido reclamando dejar al PP gobernar como dijeron los expresidentes Felipe González y más indirectamente Zapatero, podría finalmente abstenerse justificándolo como fin del bloqueo para una sociedad cada vez más cansada e intentando, por lo tanto, estratégicamente la manera de evitar que Podemos obtenga el papel de oposición. Además el PSOE podría usar el discurso de la amenaza, nunca con hechos, para vestirse todavía más de &#8220;oposición&#8221; con la idea de disponer de la llave de la Moción de Censura. Serían 4 años más para intentar reactivar el bipartidismo con el uso constante de discursos demagógicos que calen en la opinión pública. Esta jugada de no terceras elecciones podría tener mayor aceptación según lo que suceda en las comicios gallegos y vascos el próximo 25 de septiembre.</p>
<p>2) <strong>La estrategia de celebrar terceras elecciones.</strong> Se celebrarían en diciembre, de momento con un preacuerdo informal de ser el 18 de diciembre y no el Día de Navidad. Estas elecciones podrían provocar el dato histórico de máxima abstención en unas Elecciones Generales por el cansancio social con la política electoral. 3 Elecciones Generales en 1 año. Posiblemente una baja participación del 60%. Y siguiendo la regla de las segundas elecciones, al salir más perjudicados por la abstención la &#8220;nueva&#8221; política, la reducción de apoyo electoral a Podemos y Ciudadanos podría reactivar más el bipartidismo. De esta manera, Podemos, la mayor fuerza institucional estatal crítica con el status quo actual, saldría muy tocada. Tanto a nivel institucional, por pérdida de votos y diputados, como a nivel organizativo por pérdida de motivación y confianza en algunos de sus líderes. El debate interno en Podemos podría ser más que productivo infructuoso, siempre atacado por medios de comunicación para tener efecto en la opinión pública. Y por otro lado, el aumento de abstención podría dar finalmente la mayoría absoluta al PP, pactando con Ciudadanos, es decir, los 176 escaños. Esto haría que el PSOE siga estando en su cómoda oposición para no tener que descifrar debates internos sobre posibles pactos que le podrían perjudicar internamente por su ambigüedad; desde el conflicto nacionalista con Catalunya hasta aceptar los recortes neoliberales de la Unión Europea llamándose partido socialdemócrata.</p>
<p>3) Y finalmente, una de las estrategias alternativas o mejor dicho imposibles es lo que algunos intelectuales y artistas españoles han presentado en un Manifiesto demandando un pacto entre Podemos, PSOE y Ciudadanos. Un pacto que cavaría la tumba de Podemos al ser totalmente opuesto a Ciudadanos, el mismo Partido que Podemos ha criticado duramente de ser un producto del IBEX-35 y de buscar realimentar el Régimen del 78. Ya fue imposible en la investidura de Sánchez. Y otro escenario, que se podría etiquetar como la única ruptura de la Regeneración, es un pacto entre todas las fuerzas políticas que dijeron No a Rajoy en su investidura, los 180 diputados.  Aún así, es contradictorio que un partido miembro del histórico bipartidismo como el PSOE quiera llevar a cabo una ruptura con el Régimen del 78, y más si entrarían a debate las demandas soberanistas de Catalunya y seguidas de Euskadi. Partido que no quiere ni debatir sobre construir un Estado Plurinacional, una propuesta de Podemos.</p>
<p>Como se podría decir en el libro de Historia, el bipartidismo histórico español (PP-PSOE) ha sabido utilizar el &#8220;año sin gobierno&#8221; para intentar evitar su derrumbe total como está sucediendo en algunos países europeos. Año sin gobierno que ha buscado producir cansancio político en la ciudadanía que hace poco gritaba en las calles. Posiblemente algunos líderes de Unidos Podemos, la principal alternativa institucional española al Régimen del 78, tengan que repensar que aquello que les dio oportunidad para nacer, la movilización social en la calles por el 15M, se deba reactualizar sino quieren desgastarse al centrarse principalmente en el voto y los mecanismos institucionales. La calle y las instituciones van de la mano. La protesta y la construcción política. Toca repensar, toca reactuar, toca hacer Historia.<strong> </strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/31205-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Elecciones en España: triunfo de la resistencia al Cambio</title>
		<link>https://marcha.org.ar/elecciones-espana-triunfo-la-resistencia-al-cambio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jun 2016 03:03:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[Análisis de los resultados de la jornada del 26J.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="RIGHT"><strong>Por Nacho Saffarano</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="RIGHT"><em>El resultado de los comicios españoles dejó un amargo sabor para las fuerzas del cambio. El triunfo del PP como primera mayoría y la pérdida de más de un millón de votos por parte de Unidos Podemos confirma que la vieja política aún no termina de morir, y que la nueva no termina de nacer. </em></p>
<p>A groso modo, las elecciones del 26 de junio en el Estado Español, reafirmaron el poder que continúa ostentando el Partido Popular (PP), la resquebrajada vigencia del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la confirmación del fin del bipartidismo, que comenzó a materializarse en 2014 con la emergencia de Podemos.</p>
<p><b>Lo viejo que no termina de morir</b></p>
<p>Con un total de 137 escaños, el conservador Partido Popular se ubica cómodamente en el primer lugar de estos comicios. Aumentó en 14 la cantidad de escaños, en comparación con la elección que se celebró en diciembre de 2015. La primer explicación (y posiblemente la más certera) se manifiesta con la caída en votos de Ciudadanos, que disminuyó su actuación en cerca de 400.000 sufragios. Sin dudas que ha sido eficaz la campaña del PP, que apeló de manera incansable al “voto útil” en favor de ellos, para evitar la llegada al gobierno de los “extremistas” de Unidos Podemos, la alianza electoral conformada por Podemos, Izquierda Unida y otros grupos menores.</p>
<p>Otra de las razones que pueden explicar el aumento de votos del PP, es el inminente triunfo del “Brexit” en el Reino Unido. Si bien todavía es un panorama poco claro que es lo que va a suceder con la Unión Europea, quedan pocas dudas de que los sectores más conservadores de la sociedad han visto con buenos ojos los resultados electorales en tierras sajonas, y que el PP ha sabido recoger sus demandas.</p>
<p>El PSOE, a pesar de haber disminuido también la cantidad de votos en relación al 2015, conservó el segundo lugar, y evitó que Unidos Podemos logre el “sorpasso”. Este resultado, le da más aire a estos heterodoxos “socialistas”, grandes responsables de la crisis actual que están sufriendo las clases populares españolas. Si Unidos Podemos lograba posicionarse en el segundo lugar, el PSOE debería haber dirimido entre darle apoyo a la fuerza izquierdista o al Partido Popular. Como un sector mayoritario, pretendía aliarse con el PP, no era descabellado pensar en algún tipo de fractura interna del Partido. Sin embargo, nada asegura que eso no pase en los próximos días: el PSOE deberá decidir si permite gobernar al PP. Desde el poder financiero, los sectores más conservadores del Partido y los grandes medios de comunicación ya comenzaron a ejercer una gran presión para que esto suceda. El diario “El País”, en su editorial del lunes 27, alentaron a que el PSOE “permita con su abstención que gobierne aquel que tenga los votos necesarios para hacerlo”.</p>
<p>Que España tenga un nuevo gobierno (o mejor dicho, que se asegure la continuidad del actual), depende de la capacidad del Partido Popular para conseguir los escaños restantes, para obtener la mayoría en el Parlamento. Para eso deberá negociar con cargos y chequeras en las oficinas de Ciudadados y otros partidos derechistas menores; pero también con el PSOE. Lo certero hasta el momento, es que no se avecinan vientos favorables para los de abajo; para los miles que perdieron su fuente de trabajo en los últimos años; para todas las familias que han perdido sus hogares, víctimas de una voraz política inmobiliaria.</p>
<p><b>Lo nuevo que no termina de nacer</b></p>
<p>Hay dos buenas noticias que dejó la jornada electoral. En primer lugar, no existe más el bipartidismo en España. Ya no se puede hablar de un fenómeno esporádico, de un boom producto de las redes sociales, y tantas otras cuestiones con las que se ha intentado deslegitimar a Podemos. La nueva realidad española, nos confirma una situación saludable para cualquier democracia, que es la existencia de partidos que representen a sectores de la sociedad que no se veían identificados, con las formaciones tradicionales. Con menor o mayor intensidad, hay un sector afianzado de la sociedad, que apuesta a un “cambio” real.</p>
<p>La otra noticia saludable, son los triunfos de Unidos Podemos en Catalunya y en la Comunidad Autónoma Vasca. Se reafirma la potencialidad de ésta alianza, en dos de las regiones con mayor tradición de lucha para obtener la independencia del Estado Español.</p>
<p>Sin embargo, en términos generales, el sabor que deja las elecciones es amargo, ni siquiera agridulce. Todas las encuestas se han equivocado en la afirmación de que Unidos Podemos, estaba en claras condiciones de arrebatarle el segundo lugar al PSOE. Si bien mantuvo la misma cantidad de escaños que había obtenido en las anteriores elecciones, la alianza ad-hoc que se hizo para estos sufragios perdió un poco más de un millón de votos, en comparación con diciembre del 2015. Todavía es temprano para sacar conclusiones de hacia dónde fueron esos votos disipados. Una incipiente razón, se puede encontrar en la baja del número de electores que concurrieron a las urnas, ya que un 4% menos del padrón participó en estos comicios, respecto a las elecciones del 2015.</p>
<p>Habrá que preguntarse, también, que tan efectivo fue el hecho de tener una campaña basada en una propuesta socialdemócrata; en vez de apuntar a radicalizar todos los núcleos de buen sentido, con los que Podemos salió a las canchas en las elecciones de mayo del 2014. Recuperar las nociones de democracia real; la subordinación de las riquezas nacionales al interés general; posturas claramente a favor de la independencia de Catalunya y el País Vasco; la lucha por salud y educación pública, gratuita y de calidad, entre varias otras cuestiones.</p>
<p>A pesar de todo, nadie puede hablar de fracaso. Tener 71 diputados no es cosa menor, y son grandes los desafíos que se les presentan a los legisladores de Unidos Podemos, para oponer una resistencia anti-neoliberal desde el Parlamento. También tiene un rol clave, la construcción del día a día del “municipalismo del cambio”, a partir de todas las alcaldías ganadas en el 2015.</p>
<p><b>Los desafíos que vienen</b></p>
<p>Una de las principales tareas que tiene Unidos Podemos, es seguir siendo Unidos Podemos. Esto significa ahondar en una construcción desde las bases de las organizaciones, para conformar una herramienta política unitaria que pueda dar respuestas de frente, a la embestida que está preparando el Partido Popular. Es importante evitar desvaríos sectarios y oportunistas, y apostar a que confluyan en ésta organización, agrupaciones, movimientos sociales, sindicales que aún no forman parte del reagrupamiento.</p>
<p>Ya no alcanza con formar una “maquinaria de guerra electoral”, como gustan de decir varios de los ideólogos podemistas. Tampoco alcanza con un líder carismático para la televisión, como Pablo Iglesias. De lo que verdaderamente se trata, es de confluir con todos los sectores que saldrán a la calle a luchar contra las medidas regresivas del PP, de fomentar la organización autónoma de los movimientos sociales, de construir un Programa que sea sensible a las demandas de las clases populares. Son muchas las tareas y grandes los desafíos; es momento de salir a las calles, organizarse y resistir contra quienes buscan generar mejores condiciones para que España y Europa, sólo sea para algunos pocos.</p>

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		<title>España en su laberinto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 May 2016 03:03:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En un hecho inédito, se tendrán que repetir las elecciones por no haberse logrado conformar un gobierno de consenso]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Marcelo Righetti</strong></p>
<p><em>A partir del desacuerdo entre los partidos políticos para alcanzar un Gobierno de consenso, ya es un hecho la repetición de las elecciones en España, una situación inédita en la historia del país. El escenario que se abre y las negociaciones entre Podemos e Izquierda Unida.</em></p>
<p>El 20 de diciembre pasado se realizaron en España las elecciones para designar un nuevo presidente. Los resultados trajeron varias novedades al convulso escenario político español, siendo la principal la imposibilidad de los dos partidos principales, el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOL), de poder armar gobierno por sí solos o con simples alianzas con partidos menores. Además, la irrupción de formaciones nuevas (Podemos y Ciudadanos) complejizó aún más el tablero, generando un entramado de aspiraciones e intereses muy difícil de resolver.</p>
<p>El PP fue el que más escaños obtuvo, sin embargo, debido al aislamiento en el que se encuentra principalmente por el cúmulo de casos de corrupción que involucran a casi todos sus ´lideres principales -incluido el propio presidente Mariano Rajoy-, no logró formar gobierno. Entonces, el candidato del PSOE, Pedro Sánchez, tuvo su oportunidad para construir los acuerdos necesarios para alcanzar un nuevo gobierno. Claro que su tarea no era sencilla, ya que debía conciliar intereses fuertemente contrapuestos, incluso hacia el interior de su partido.</p>
<p>Las aspiraciones a conformar un acuerdo con Podemos, la tercera fuerza, y otras fuerzas de la izquierda, se notó muy difícil desde un principio. En el debate público, la principal diferencia se dio en torno a la cuestión de Catalunya y la forma de abordar la problemática independentista. Mientras Podemos sostiene la necesidad de realizar un referéndum en el que se consulte a los catalanes, el PSOE, y el conjunto de las fuerzas del régimen, rechazan de pleno esta posibilidad, aunque no proponen ninguna medida para resolver esa crítica situación.</p>
<p>Vista la imposibilidad de alcanzar acuerdos hacia la izquierda, Sánchez decidió reorientar su marco de alianzas y apuntó hacia Ciudadanos. La fuerza liderada por Albert Rivera tuvo una elección ciertamente decepcionante teniendo en cuenta las expectativas existentes, aunque se instaló como cuarta fuerza nacional en un muy breve período. El acuerdo entre PSOE y C´s resultó mucho más sencillo, a pesar de la beligerancia discursiva que enfrentó a estos dos partidos durante la campaña electoral, marcando la perspectiva compartida sobre la forma de abordar la crisis española con un horizonte de estabilidad y recomposición del régimen.</p>
<p>La apuesta de Sánchez buscó presionar a Podemos y colocarlos en una disyuntiva: abstenerse en la votación del gobierno PSOE-C´s (única opción para que este acuerdo tenga éxito) o votar en contra, junto con el PP, y mostrarlos como los responsables de que Rajoy siguiera gobernando. La joven formación liderada por Pablo Iglesias resistió el embate y logró que todas las confluencias regionales que apoyaban su candidatura (En Comú de Catalunya, En Marea de Galicia y Compromís de la Comunidad Valenciana) e Izquierda Unida, se mantuvieran a su lado en el proceso de negociación.</p>
<p>Los caminos quedaron clausurados y las elecciones se deberán reeditar, hecho absolutamente inédito en la historia de la España posterior a la muerte del dictador Francisco Franco. Ante estas circunstancias, se reabre el debate electoral y si bien en una primera instancia pareciera que no habrá grandes cambios en los nombres y en las listas, todavía quedan unos días en los que muchas cosas pueden pasar.</p>
<p>Rajoy todavía mantiene el control en el PP, a pesar de la seguidilla de casos de corrupción que rodean a las altas cúpulas del partido y a que su gestión presidencial no ha logrado resolver casi ninguna de las aristas de la crisis que vive el Estado español, incluso en algunos casos ha agravado el nivel de las problemáticas.</p>
<p>El joven partido de la centro-derecha, Ciudadanos, busca generar grietas al interior del PP, ya no sólo aspirando a su electorado sino tentando a los cuadros intermedios para que den el salto a las filas de Albert Rivera, bajo el apelativo de la regeneración y la renovación, aunque con planes de gobierno bastante similares. Por razones como estas es que desde Podemos se califica a C´s como la “muleta del régimen”.</p>
<p>Por su parte, Pedro Sánchez debe manejar la profunda interna que vive el PSOE, con varios “barones” que ya están presionando para la incorporación de algunos nombres en las nuevas listas, mientras esperan que un mal resultado el 26 de junio le cueste la cabeza a Sánchez y se apoderen del partido. Sin dudas, la figura más representativa de este grupo es Susana Díaz, actual presidenta de la Junta de Andalucía, principal bastión del PSOE en todo el territorio español. El camino de Sánchez continuara siendo tan complicado como ha sido hasta ahora.</p>
<p><strong>¿Y a la izquierda qué?</strong></p>
<p>La única variante significativa que puede llegar a suceder en las nuevas elecciones, en relación a lo que pasó a fines del año pasado, es que Podemos e Izquierda Unida lleguen a un acuerdo para presentarse de manera conjunta. La injusta proporción entre votos y cantidad de escaños que genera la legislación electoral castiga a los partidos más pequeños, quienes para conseguir cada diputado electo necesitan más votos en comparación con las fuerzas más votadas. Así, IU fue la cuarta fuerza más votada en todo el país pero sólo obtuvo dos escaños.</p>
<p>Esta situación presiona a la unidad de estos sectores, sin embargo, las diferencias en la forma de encarar el proceso electoral continúan latentes y todavía parece difícil llegar a un acuerdo. Los puntos en debate tienen que ver con la denominación del espacio (Podemos siempre se opuso a lo que llamaron la “sopa de siglas”), si los acuerdos serán a nivel nacional o a escala regional (como sucedió en Catalunya) y los nombres y lugares de las listas.</p>
<p>Esta mayor predisposición por parte de Podemos a un acuerdo con IU parece tener que ver con el cimbronazo interno que tuvieron durante el período de discusión para la conformación de gobierno, cuando se vieron algunas diferencias entre Pablo Iglesias y su número 2, Íñigo Errejon. El proceso de negociación está abierto y tienen tiempo hasta el 13 de mayo, fecha tope para la presentación de las alianzas electorales.</p>
<p>Cada una de las fuerzas ha buscado mostrar al otro como responsable de que no se forme gobierno, de manera que se lo castigue en las elecciones de junio. Todavía está por verse cuánto cambiará el voto de las y los españoles después de esta fallida legislatura y si alguno de los partidos podrá sacar rédito de estos acontecimientos. Por ahora, la situación de empate de fuerzas en las que nadie por si sólo puede imponer la dinámica de la disputa política ha dominado. Si el escenario electoral se repite, la disyuntiva estará entre la ampliación de este abismo catastrófico o la moderación de las autodenominadas “fuerzas del cambio”. A partir del 26 de junio comenzará a develarse esta historia.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/espana-en-su-laberinto/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>España: el principio del fin de la hegemonía neoliberal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 May 2015 03:03:09 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Análisis de las elecciones municipales y para algunos parlamentos regionales en España ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Manuel García</strong></em></p>
<p><em>El pasado domingo se celebraron elecciones municipales y a algunos parlamentos regionales en España. A diferencia de otras ocasiones, estos comicios suscitaron interés internacional ya que se consideran el preludio de las elecciones generales que tendrán lugar en noviembre.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo que más expectativa despertaba era cuál iba a ser el nivel de desgaste de los dos partidos tradicionales, PP y PSOE, que desde hace más de 30 años se han turnado en el gobierno y captado a nivel estatal en torno al 80% del voto. En los últimos años han sufrido un desgaste muy fuerte porque han sido quienes han administrado la crisis económica, pretendiendo superarla a costa del sacrificio de las clases populares y la facilidad para los inversores (privatización de servicios públicos, reducción del gasto social, &#8220;flexibilización&#8221; laboral, eliminación de derechos sociales, aumento de la deuda&#8230;).</p>
<p>Como alternativa a ellos surgió el año pasado una nueva formación política, Podemos, que viene a secundar a la veterana Izquierda Unida en su afán de superar el neoliberalismo, pero incorporando una estrategia comunicacional muy potente y trazando su estrategia con un ojo en los procesos nacional-populares que se han dado en los últimos 15 años en algunos países latinoamericanos, haciendo bandera de la soberanía e identificando como sus enemigos a los políticos serviles al neoliberalismo y al capital financiero. Para contrapesar el crecimiento de este proyecto, desde los monopolios de la comunicación se impulsó a la formación política &#8220;Ciudadanos&#8221;, un &#8220;Podemos neoliberal&#8221;, que con un discurso de regeneración y combate a la corrupción sostiene un programa regresivo.</p>
<p>De modo que, sin contar con las organizaciones locales o regionales (regionalistas o nacionalistas), 5 fuerzas se disputaban el tablero. Dos, PP y PSOE, representando la vieja política neoliberal; otra (Ciudadanos) funcionando como &#8220;marca blanca&#8221; de las anteriores y otras dos, Podemos e Izquierda Unida, partidarias de la defensa y ampliación de los derechos sociales y de la soberanía.</p>
<p>Sabiendo que a nivel local las situaciones son muy variopintas, y temiendo que en muchas localidades pudieran querer usar su nombre tránsfugas y personajes dudosos si ninguna identificación con los planteamientos de Podemos, esta formación decidió no concurrir con su nombre a las elecciones municipales, y orientó a su militancia a promover candidaturas de &#8220;unidad popular&#8221;, tratando de agrupar, allá donde fuera posible y se considerara pertinente, a independientes, Izquierda Unida y otros partidos progresistas o de izquierda.</p>
<p>No en todos lados se pudo conseguir esta convergencia amplia, dándose el caso extremo de que en algunas ciudades importantes, como Sevilla, se presentaron hasta 4 candidaturas progresistas o de izquierda (sin contar las testimoniales), redundando en desmoralización del activo político y desorientación del electorado, lo cual se reflejó en los resultados.</p>
<p>Esa situación, afortunadamente, contrasta con la de las principales capitales, Madrid y Barcelona, donde se pudieron fraguar alianzas más inclusivas, encabezadas por figuras de consenso y alta valoración ciudadana, que permiten a las fuerzas antineoliberales ser un factor importante para su gobernabilidad y posicionarse como alternativa de cara a las elecciones de noviembre.</p>
<p>No lo tendrán fácil, ya que la descomposición del viejo sistema de partidos, su hegemonía cultural y sus redes clientelares, como era de esperar, no ha sido aún la suficiente como para permitir una ruptura democrática y la apertura de un proceso constituyente.</p>
<p>Las candidaturas de unidad popular, tras las elecciones, tienen ante sí un desafío que han de ser capaces de leer no sólo en clave local, sino pensando en la batalla de noviembre: ser capaces de compaginar dos necesidades que, dada la correlación de fuerzas actual, es imposible conseguir al mismo tiempo y hay que saber equilibrar.</p>
<p>Por un lado, desalojar de las instituciones al enemigo principal, el Partido Popular, y acceder a ellas para desarrollar políticas públicas y abrirle espacios de desarrollo al movimiento popular. Lo cual implicaría, allá donde fuera posible llegar a la alcaldía con sus votos, subordinar al Partido Socialista sin concesiones programáticas ni convertirse en tabla de salvación de un partido cuyo destino debe ser el mismo que el del PASOK en Grecia.</p>
<p>Por el otro, subsistir ante los ojos del electorado más despolitizado como una alternativa fresca a la &#8220;vieja política&#8221; y evitar alianzas cortoplacistas o mal fraguadas que hipotequen el capital político conseguido.</p>
<p>También es importante, en un Estado plurinacional como el español, entender bien esa característica y ser capaces de leer adecuadamente los resultados en las ciudades y pueblos gallegos, vascos y catalanes, donde el voto por las convergencias impulsadas por Podemos (incluso en Barcelona donde ERC y CUP, dos listas soberanistas de izquierda, consiguieron también muy buenos resultados) proviene en buena parte de electorado con conciencia nacional y existen otras fuerzas políticas de izquierda que los representan.</p>
<p>Hasta noviembre quedan cinco meses de intensa confrontación de proyectos, en los que activar la calle y ganar la &#8220;batalla de las ideas&#8221; en todos los espacios será clave para desequilibrar la balanza a favor de la soberanía y la dignidad que representa el bloque popular frente a la dependencia y la sumisión del continuismo neoliberal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li><strong><em>Nota relacionada:</em></strong><br />
<a href="http://www.marcha.org.ar/?p=13603">España: Victorias y derrotas, pero no olvidemos la baja participación</a></li>
</ul>

<p><a href="https://marcha.org.ar/espana-el-principio-del-fin-de-la-hegemonia-neoliberal/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>España: victorias y derrotas pero no olvidemos la baja participación</title>
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		<pubDate>Tue, 26 May 2015 03:00:14 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Análisis de la jornada electoral y una mirada sobre el abstencionismo. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Por </em><span class="gI"><em>Aníbal Garzón</em></span></strong></p>
<p><em>Terminada la jornada electoral en los 8122 municipios del Estado Español y en 13 comunidades autónomas en la que más de 35 millones de españoles estaban llamados a las urnas empiezan los análisis post-electoral de los resultados obtenidos.</em></p>
<p>Diferentes periodistas, sociólogos, politólogos, líderes de partidos, e incluso los llamados opinólogos o sabios modernos que creen poder opinar de todo con fundamento, empiezan a interpretar los resultados que ha obtenido cada partido político. La poca falta de ciencia en la política hace que cada análisis, e interpretación de datos, sea visto de manera diferente si no es algo extremo. Algunos dicen o escriben que el PP es el principal ganador a ser la fuerza más votada a nivel nacional en las elecciones municipales con el 27,03% del total y tener la mayoría absoluta en 2768 municipios. Otros que el PSOE puede ser un gran beneficiado al tener la llave de decidir el posible pacto con líder de la candidatura Ahora Madrid, Manuel Carmena, donde han dado apoyo Podemos y un sector de Izquierda Unida. Otros que PP y PSOE han perdido 13 puntos y 3,3 millones de votos en las elecciones municipales. Otros que Podemos no ha ganado ninguna comunidad autónoma. Y otros, entre decenas interpretaciones, que la derecha catalana de CiU se desmorona con la victoria en Barcelona de la activista Ada Colau liderando la confluencia ciudadana de Barcelona en Comú donde también participa Podemos.</p>
<p>La historia de los análisis y debates post-electorales siempre sigue su dinámica de multinterpretaciones, según la ideología de cada ponente, pero la mayoría de veces estos debates siguen un padrón en el modelo electoral español; &#8220;el de olvidarse de la población que no votó&#8221;.</p>
<p>Las preguntas que deberían ser muchas veces el guión central de cierto debate son ¿por qué en las elecciones municipales de 2015 se abstuvo el 35,06% de los votantes, más de 12 millones de ciudadanos y ciudadanas? ¿Y por qué la abstención actual superó el 33,84%, algo más de 11,7 millones de votantes, de las elecciones de 2011? Es decir, paradójicamente ha crecido la abstención en un momento de aceleración de la pobreza en España. ¿Por qué? Ya que no hablan los tertulianos intentaremos descifrarlo.</p>
<p>La primera tesis de este dato es que durante estos últimos 4 años ha crecido la emigración de españoles por falta de trabajo. Actualmente, según el censo oficial, hay 1,8 millones de españoles que tienen derecho a votar y residen en el extranjero. La Marea Granate denuncia las trabas burocráticas por el llamado &#8220;rogar el voto&#8221; que ha impedido este derecho a muchos españoles que residen en el extranjero. Muchos de estos exiliados económicos, que se han tenido que ir durante los últimos años a causa de la crisis y las medidas de austeridad protagonizadas por el PP y PSOE, podrían ejercer un voto de castigo contra estas dos fuerzas políticas, y por ello no les interesa al bipartidismo facilitar en las embajadas este derecho ciudadano. En 2008 votaron el 31,7% de los expatriados españoles y en 2011 solo el 4,95%.</p>
<p>La segunda tesis es como el bipartidismo del régimen del 78 ha consolidado un cierto voto bastante fiable y rutinario y el hecho de despertar interés político y participativo de esos votantes que no suelen emitir su voto, 1/3 parte de la población, puede girarse contra ellos. A pesar de la crisis actual el PP perdió solamente algo más de dos millones de votos, pasando de 8,4 millones a 6, y el PSOE 700.000, de 6,2 millones a 5,5 millones de votantes, siendo superior a la suma de los dos partidos los 12 millones de personas que no han participado. Comparando la pérdida de votos con la situación de emergencia social y económica, además de los casos de corrupción que han cometido los dos partidos, no es una reducción destacable. Por lo tanto, puede ser de gran importancia para el bipartidismo que ese 1/3 de la población no participe para que no genere una resta al impacto y la representación que obtiene con sus votantes de confianza, así que es mejor para el poder ignorar ese dato y excluirlo.</p>
<p>Si queremos transformar la llamada democracia representativa en una cada ve más amplia democracia participativa, donde la mayor parte de la población se interese y actúe en la política, es más que necesario insertar en cada debate post-electoral el por qué de la ausencia electoral de un gran número de ciudadanos. Un debate que evitaría ocultar una realidad evidente de la que saca beneficio el poder del Régimen del 78.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li><strong><em>Nota relacionada:</em></strong><br />
<a href="http://www.marcha.org.ar/?p=13653">España: el principio del fin de la hegemonía neoliberal</a></li>
</ul>

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