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	<title>Petinari &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Fri, 28 Aug 2015 11:53:26 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Petinari &#8211; Marcha</title>
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		<title>ExPetinari o, mejor, la Cooperativa de trabajo Acoplados del Oeste</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2015 03:05:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
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		<category><![CDATA[fábricas recuperadas]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Trabajadores que resisten, una fábrica que se activa]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Natalia M. Tangona.</strong></p>
<p><em>Un recorrido por la Ex Petinari, en la que los trabajadores resisten para no perder sus fuentes de trabajo. Mientras, este jueves 27 de agosto a partir de las 15 hs convocan a una asamblea abierta en la puerta de la fábrica de Merlo. </em></p>
<p>Sábado 16 de agosto. Se levantan las persianas de los galpones. El polvo acumulado se sacude. El sol radiante ayuda a los trabajadores a despertar la fábrica. Allí están las herramientas, los laburos a medio hacer, los pedidos terminados con el sello Petinari de clientes que no pudieron retirar tanto la mercadería como los camiones, una pizarra con la palabra “quincena” escrita, un aire frío de vacío, de ausencia. A barrer. A limpiar. A encender las máquinas. A volver al puesto.</p>
<p>“Éste es mi sector, el de reparación”, me dice Walter, mientras me lleva a hacer un recorrido por las instalaciones. Es de él, sí. Todo aquí es de todos ellos. Cada metro cuadrado. Cada máquina sobre la cual me explica con minucioso y familiar detalle su funcionamiento. Cada tornillo es de ellos, con total legitimidad.</p>
<p>“Salió un pedido de 2 cajas. Un laburito chico, pero para arrancar nos viene bien. Para que tengamos un ingreso de plata después de tanto tiempo parados”, me cuenta humilde Walter, como si ni él ni los compañeros que van apareciendo de distintos sectores a medida que avanzamos todavía cayeran en el hecho de que están reactivando a la primera fábrica recuperada de la zona. Es que la épica queda a un lado cuando hay tanta necesidad de trabajar. Los tinglados son enormes, larguísimos, se conectan unos con otros y ellos, los muchachos, van saliendo de cualquier rincón como hormigas ansiosas. Llevan, traen, revisan, encienden. Trabajan. Me acuerdo de Luis con los ojos mojados la vez anterior: “Yo no estoy acá por una indemnización.”</p>
<p><strong>–Hay trabajos terminados con la firma Petinari. Ustedes no pueden comercializarlos, ¿verdad?</strong></p>
<p><strong>–</strong>“No, no podemos tocar nada de eso. Si viene un cliente con una orden firmada para retirar la mercadería nosotros la entregamos.”</p>
<p>La seguridad privada contratada por la patronal todavía custodia las instalaciones, su función es vigilar el predio. Pasean cargando itakas entre obreros que en estos 6 meses no han ocasionado ni un daño. No forzaron ni una puerta. No rompieron ni lastimaron. Bien podrían haberse dejado llevar por la rabia luego de años de ser basureados, entregados por su sindicato, marcados e increpados por sus explotadores. Pero se quedaron custodiando la fuente de trabajo. Conformando la Cooperativa Acoplados del Oeste ya con matrícula provincial y a la espera de la nacional, consiguiendo media sanción a la ley de expropiación.</p>
<p>Cada una de esas manos callosas y estropeadas, de esas miradas cansadas y muchas veces tristes, dicen claramente: No me saques mi trabajo. Yo no valgo un número. Quiero trabajar. De acá no me voy. Cosa rara debe ser haber nacido patrón a costas de aquellos a los que ahora tildan de “vagos” y “usurpadores”, y no tener la más mínima noción de algo llamado dignidad.</p>
<p>Walter nos acompaña a mi hija y a mí hasta el portón. Nos despedimos. Mi chiquita, de 6 años, me pregunta: “Mami, ¿siempre podemos venir de nuevo a visitarlos a su fábrica?”</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</p>
<p>18 de agosto. Uno de los guardias privados les avisa a los muchachos que lo despidieron. A su hermano, también de seguridad, lo echaron la semana pasada. Les advierte que puede que vengan a desalojar. Toda la noche es una espera latente. A las 10 de la mañana del 19 llegaron dos fiscales de las UFI n° 5 y n°8 de Morón junto con 50 efectivos de la Infantería y de la Bonaerense. No se opusieron. Salieron pacíficamente como lo habían acordado de antemano, evitando golpizas innecesarias. Adentro quedaron las 2 cajas encargadas y un remolque. Y a la vereda, al refugio del toldo, volvieron los trabajadores.</p>
<p>“¿Por qué fué la policía? ¿Por qué no puede haber un final feliz, mami? ¿Están otra vez en la cabañita de la vereda? ¿Por qué no los dejan trabajar?” Creo que ni siquiera los fiscales sabrían responder a las preguntas de mi hija.</p>
<p>Mientras se efectuaba el desalojo, Luis vió en una estación de servicio cercana a Silvana Petinari arriba de un auto.</p>
<p>Una mañana de patrones, fiscales y policías.</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</p>
<p>“Acá estamos, de nuevo afuera”, me dice Walter seguido del “Hola” y continúa: “Cuando llegué y los vi otra vez en la vereda se me cayó el alma al piso. Ya estábamos laburando y ahora otra vez a la calle. Habían hecho un guiso para almorzar, me preguntaron si quería comer pero les dije que no, se me cerró el estómago.” La olla grande vuelve a calentarse cada vez que llega un compañero.</p>
<p>Hernán me saluda y cuenta: “Sabíamos que esto podía pasar, ya lo habíamos hablado con los compañeros. El desalojo siempre fue una posibilidad. Pero bueno, vamos a volver a entrar. De acá no nos vamos. Estamos esperando que vengan nuestros abogados con novedades, están en los tribunales de Morón ahora. Vamos a esperar un poco pero la decisión es entrar de nuevo.”</p>
<p>Llegan compañeros sumando apoyo, buscando testimonios, sacando fotos. Todos comentan la heroica gesta de Negro, el perro de los obreros en lucha, compañero callejero de la toma, que le mordió la mano a un policía durante el desalojo esta mañana. Conciencia de clase le dicen.</p>
<p>Que la familia acompaña. Que mi señora entiende pero se preocupa. Que la mía no está de acuerdo y me dice que busque otro laburo. Que discutimos. Que la madre de mi mujer tiene cáncer, estamos complicados. Que mis hijos me ayudan para que yo pueda estar acá. Que sufro del corazón y no puedo comprarme las pastillas. Que mi hija tiene diabetes y estamos sin obra social, en el hospital no hay insumos porque Othacehé perdió las PASO. Que estábamos contentos con el laburo que había salido y ahora otra vez&#8230; Las voces se cruzan y a la vez son una sola.</p>
<p>El sol se va apagando, refresca. Se arrima un neumático más a los restos de alambre quemado de las gomas que precedieron a la nueva fogata.</p>
<p>“El fuego es hipnótico”, me dice mi compañero.</p>
<p>El abogado Luis Coronado trae noticias. Actualmente la UFI n°5 de Morón tiene a cargo una denuncia de clientes de la empresa contra Petinari por los vehículos que quedaron adentro de la fábrica para la realización de trabajos. Durante el desalojo retiraron un camión. Por su parte, la UFI n°8 envió a la fiscal Adriana Suarez Corripio con una orden firmada por el juez de garantías de Morón Ricardo Fraga a fines de desalojar a los ocupantes y restituir el predio a la firma Pedro Petinati e Hijos. Maniobra que fácilmente despierta suspicacias teniendo en cuenta que hay una ley de expropiación con media sanción en el Congreso bonaerense. El abogado de los trabajadores está solicitando en la Fiscalía General que se unifiquen todas las denuncias acumuladas en un sólo fiscal.</p>
<p>Según relató Coronado a <strong>MU</strong>, cuando se reunieron en la Fiscalía los funcionarios judiciales se enteraron que los trabajadores no cobran hace meses. Además se garantizaron dos cosas: que los camiones de los clientes están intactos y que los obreros están cuidando su propio trabajo. Y agregó: “(&#8230;) pudimos conseguir un contrato de compra y venta, donde figura que las autoridades de la empresa estaban vendiendo toda la parte inmobiliaria a otra sociedad anónima. Pero la situación parece ficticia: tanto en una u otra la mayoría de los accionistas son los mismos.” Para frenar esto los trabajadores presentaron una medida cautelar y pidieron la quiebra. Los dueños, por su parte, presentaron un concurso preventivo en Capital Federal que no avanzó por improcedente.</p>
<p>Cae la tarde. El fuego prende rápido en los neumáticos, pienso. Se agita, da ganas de tocarlo, no da miedo, es puro color. Alrededor hay tipos cuarentones, toscos, haciéndose chistes, riendo, no pensando ni por un momento en irse. Chisporrotean como el fuego.</p>
<p>“Sí, el fuego es hipnótico”, le respondo a mi compañero.</p>
<p>Y escucho otra vez a Walter que hace un rato me dijo: “No hay nada que sea imposible. Hasta lo que creés más imposible es posible. Hay que tirar para el mismo lado y nunca bajar los brazos.” Y pienso en los fueguitos de Galeano. Y en que el fuego acompaña todas las luchas porque proyecta el interior de los que la llevan a cabo. “Adentro o afuera, de acá no nos vamos”, asevera Hernán.</p>
<p>Se va esta jornada. Se está yendo agosto. Hacia otra toma, hacia una asamblea popular y hacia un festival obrero.</p>
<p>La primera recuperada de Merlo está trayendo nuevos aires a estos pagos del oeste.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/expetinari-o-mejor-la-cooperativa-de-trabajo-acoplados-del-oeste/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>ExPetinari. Crónica de una lucha (Parte II)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/expetinari-cronica-de-una-lucha-parte-ii/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Aug 2015 03:00:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[cooperativas]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[Petinari]]></category>
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					<description><![CDATA[Resistencia, Dignidad y la alegría de una nueva fábrica recuperada]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="western"><i><b>Por Natalia M. Tangona</b></i></p>
<p class="western"><i>Pasaron seis meses. Bondi al laburo. Línea 503 a Merlo, como todos los días. Veo el humo desde lejos y sonrío. Van a entrar. Al fin, luego de seis meses de verla desde afuera, al rayo del sol, debajo de la lluvia, con el invierno bajo cero, con el viento golpeando los huesos cansados y rotos, pero resistiendo. Es 3 de agosto y los trabajadores de la exPetinari, constituidos en una cooperativa, van a tomar la fábrica. Vuelven a cruzar el portón, pero ya no como empleados, ahora el trabajo es de ellos. La dignidad siempre ha sido de ellos.</i></p>
<p class="western">Es el viernes primero de mayo. Van 2 meses y medio. Está nublado, hay mucho viento. Llegan algunos conocidos y el saludo se repite: “Feliz día, muchachos”. Reconforta encontrar en los demás el merecido reconocimiento de la condición de trabajador. Duele padecer la estafa y el descarte de una empresa negrera que siempre contó con la colaboración de la burocracia sindical de SMATA. Una charla querida en el Día del Trabajador. Me cruzo con Jorge y Walter.</p>
<p class="western"><b>¿Hubo algún avance?</b></p>
<p class="western">“<i>No. Primero decían que cerraban la fábrica. Ahora vinieron con la propuesta de abrirla de nuevo y reincorporar a todos, pagándonos una parte de lo que nos deben y la otra parte en dos cuotas. Son unos mentirosos, saben que van a perder la fábrica. Se pensaban que íbamos a estar una, dos semanas, un mes y nos íbamos a cansar. Pero en la audiencia lo planteamos claro: </i><i>&#8216;</i><i>No señor, vinimos a decirle que usted va a perder la fábrica</i><i>&#8216;</i><i>. Porque hoy la idea de la cooperativa está firme</i>”, asegura Jorge.</p>
<p class="western">Por su parte, Walter nos cuenta: “<i>Ellos dicen que nosotros estamos mendigando. No estamos mendigando, estamos apostando y defendiendo el trabajo. Yo hace 11 años que trabajo acá, no </i><i>los puedo tirar a la basura</i><i>. Acá la mayoría tenemos de 35 para arriba, ¿quién te toma a esta edad en otro lado? Ya no servís. Además con la espalda rota, las piernas rotas, las manos rotas de todos los años trabajados, ¿eso no vale nada? Y encima hace años que venimos financiando a la empresa. Ellos no tienen los problemas que tenemos nosotros. Tienen sus country, se van de vacaciones. Nosotros no. Nunca nos hicieron parte de las ganancias de la empresa. O sea, decir: </i><i>&#8216;</i><i>Muchachos, como este mes vendimos 2 millones, vendemos esta batea y se reparten la plata</i><i>&#8216;</i><i>. No, nunca. Pero para las pérdidas, las crisis, ahí sí estábamos. Ellos no ven la mochila que vos </i><i>cargas</i><i> atrás. La familia que mantenés. Que tiene que comer. Que espera que lleves un peso. No les importa. Para ellos vos sos un número nada más.</i>”</p>
<p class="western">Petinari recibía un subsidio del Estado de $1500 por trabajador. Tenía convenios con empresas nacionales y extranjeras para la producción de numerosas unidades. Sin embargo, la patronal argumentaba recurrentes crisis con el acompañamiento casi societario de SMATA que intentaba frenar todo reclamo y no tomó ninguna medida cuando los delegados del sindicato fueron despedidos.</p>
<p class="western">“<i>Esto siempre fue una empresa negrera. Siempre cagando a los trabajadores y también a los clientes y proveedores. Acá el buen laburo lo hacíamos nosotros, el trabajo valía más por nuestra mano de obra, no por ellos“</i>, asevera Daniel, otro de los luchadores.</p>
<p class="western">“<i>Yo veo que en cualquier trabajo la gente cobra aguinaldo y vacaciones, y se van de vacaciones y nosotros no, porque no las cobramos y el aguinaldo te lo pagan en 5 cuotas y cuando lo terminás de cobrar la plata no te alcanza para nada”</i>, dice Walter.</p>
<p class="western">Pega fuerte el viento. Espero que la próxima nos veamos adentro y no en la vereda.</p>
<p class="western">“<i>Ojalá, che</i>.” Al unísono.</p>
<p class="western"><b>Expropiación</b></p>
<p class="western">Un mensaje de esos que esperás que lleguen en cualquier momento: <i>“¿Cómo andan? Nosotros seguimos en la lucha. Ya conformamos la cooperativa. Ahora vamos por la Ley de Expropiación.”</i></p>
<p class="western">Es 4 de agosto. Entraron el día anterior. Se quedaron toda la noche en la fábrica por si venía la policía a desalojarlos. La vereda está vacía. Esta vez hay que cruzar el portón. Se animan a sonreír alrededor del fueguito. Los ojos les pesan, les cansan los últimos seis meses, les duelen, pero el logro es muy grande y se asoma un brillo que antes costaba y hoy es esperanza. Llegan los mates y las voces.</p>
<p class="western">El primero con el que converso es Hernán.</p>
<p class="western"><b>Al fin llegó la decisión de entrar…</b></p>
<p class="western">“<i>Nosotros siempre quisimos hacer las cosas ordenadas para que no vengan a sacarnos a palos y tuviéramos que volver a entrar y nos volvieran a sacar, y así. Por eso aguantamos hasta que la cooperativa y la ley de expropiación estuvieran tramitadas. Para que se entienda por qué nos estamos metiendo y la abogada tenga más herramientas para defendernos. Apenas el diputado Funes nos avisó que había entrado el proyecto de ley, abrimos el portón y entramos. Ahora hay que esperar que se apruebe</i>.”</p>
<p class="western"><b>¿Entonces la cooperativa ya está constituida?</b></p>
<p class="western">“<i>Sí, en una asamblea en el Bauen decidimos el armado de una comisión de diez personas</i>.”</p>
<p class="western">En estos meses de lucha los trabajadores de la exPetinari se han contactado con fábricas recuperadas como la Cooperativa Textil Pigüé, el Hotel Bauen, la Cooperativa 19 de diciembre de José León Suarez y Zanón. El intercambio de experiencias con obreros que vivieron la misma situación fue marcando y clarificando el camino de la autogestión en personas sin actividad militante o sindical previa, impulsados por la necesidad de defender la fuente de trabajo. Si bien han llevado su reclamo a los ministerios de Trabajo, de Industria y de Desarrollo Social, fue en el INAES (Instituto Nacional de Economía Social) dependiente de este último ministerio donde hallaron las herramientas para la conformación de la <b>Cooperativa Acoplados del Oeste</b>.</p>
<p class="western">La noticia de que la fábrica exPetinari ayer fue recuperada corre por todo el oeste y se acercan más compañeros en busca de las voces de los protagonistas. Jorge y Walter se prestan a conversar con todos.</p>
<p class="western"><b>¿Cómo se fue dando la organización entre ustedes en este tiempo?</b></p>
<p class="western">“<i>Al principio costó mucho. Nosotros no tenemos experiencia previa en militancia, nada más Jorge había sido delegado. Nos faltaban herramientas para saber cómo movernos, nos manejábamos con la ayuda de la gente. El comienzo de una organización se dio cuando conocimos a Francisco Martinez, de Pigüé</i>”, nos cuenta Walter.</p>
<p class="western"><b>¿Qué perspectivas tienen? ¿Cómo se ven autogestionándose?</b></p>
<p class="western">“<i>Nosotros sabemos que gestionando bien esto es viable. Si estando en crisis nos pagaban medianamente bien, administrando bien nosotros podemos. Es lo que trato de hacerles entender a los compañeros, que la plata está acá, en los ladrillos, en máquinas, en mantener la fuente de trabajo</i>”, explica Walter.</p>
<p class="western"><b>¿Tienen un proyecto productivo? ¿Recibieron ayuda?</b></p>
<p class="western">“<i>Sí, lo armamos con gente del INAES, nos dieron una mano. Hubo varias personas y organizaciones que se acercaron. Porque la cooperación siempre es bien recibida de donde venga, pero la bandera acá es la recuperación de la fuente de trabajo</i>”, cuenta Jorge.</p>
<p class="western">Y Walter agrega: “<i>En la toma venían clientes a retirar unidades que les quedaron adentro desde hace seis meses, y hablábamos con ellos de la formación de la cooperativa. Nos decían que fuéramos para adelante, que contáramos con ellos cuando estemos produciendo. Hay mucha predisposición de terceros para impulsar esto</i>.”</p>
<p class="western"><b>¿Y a partir de ahora?</b></p>
<p class="western">Según Jorge, “<i>A partir de ahora cada paso que damos es un logro. Entrar es un logro. De ahora en más cada cosa es un paso para el objetivo que tenemos que es la cooperativa</i>.”</p>
<p class="western">Para Walter, “<i>La carga es muy grande. Sabemos que si metemos la pata, atrás tenemos muchas familias. El peso es muy grande. Hay momentos en que sentís que vas a explotar y ahí está el compañero dando una mano para seguir. Yo entré a trabajar acá a los 22 años, fue mi primer trabajo en blanco. Si se da un arreglo podría cobrar bien, pero yo no estoy acá por una indemnización, estoy por el valor que tiene para mí el trabajo. Ayer cuando entramos éramos todos compañeros los que estábamos. Ahora necesitamos la colaboración de la gente en éste que es el momento más duro. Ahora el tema es aguantar adentro. Ahora ya no hay hambre de panzas sino hambre de trabajo.</i>”</p>
<p class="western">Me voy yendo hasta la próxima, pero antes Daniel me dice: “<i>Las dos cosas que más nos jodían ya nos las sacamos de encima: la patronal y el sindicato</i>”. Nos vemos, muchachos.</p>
<p class="western"><i>Más Info: <a href="https://www.facebook.com/profile.php?id=100009485918779&amp;fref=ts">Facebook Obreros en lucha</a>.</i></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/expetinari-cronica-de-una-lucha-parte-ii/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
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		<title>ExPetinari &#8211; Crónica de una lucha (Parte I)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/expetinari-cronica-de-una-lucha-parte-i/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Aug 2015 03:00:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[cooperativas]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Petinari]]></category>
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					<description><![CDATA[ Resistencia, Dignidad y la alegría de una nueva fábrica recuperada.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i><b>Por Natalia M. Tangona</b></i></p>
<p><em>Petinari es una fábrica de producción y reparación de semiremolques, que se encuentra hace varios meses bajo un conflicto laboral que tiene a sus trabajadores en pie de lucha.</em></p>
<p>Es febrero, hace mucho calor, el asfalto quema. Bondi al laburo. Línea 503 a Merlo, como todos los días, y de allí al infinito Sarmiento. Pasamos el KM 34 y ½. Corte de ruta, banderines, pedido de colaboración, gomas quemadas. Petinari otra vez. Sí, otra vez la empresa ha estafado a sus trabajadores. Leo las pintadas en la puerta de la fábrica y las banderas. Esta vez los echaron. No “solamente” los robaron como los han venido robando desde hace años. Están en la calle y ven años de trabajo desde el otro lado del portón cerrado, desde la ruta tapada de humo donde resuenan las monedas venidas desde uno y otro auto que pasa.</p>
<p>Comienza una lucha de varios meses que ha de forjar la organización y la conciencia autogestiva obrera en un rincón del oeste.</p>
<p><b>Acerca de Petinari</b></p>
<p>Petinari e Hijos S.A. es una empresa nacional de producción y reparación de semirremolques y acoplados, ubicada en la calle Ricardo Balbín 2951 (Ruta Provincial 40, ex Ruta 200) en la localidad bonaerense de Merlo y cuenta con un espacio de más de 15 hectáreas y 33 mil metros cuadrados. También tuvo una planta anexa en San Antonio de Padua, la cual fue cerrada y vendida.</p>
<p>Desde hace varios años atraviesa una historia de dudosos manejos administrativos y de inversiones, deudas a la AFIP, incumplimiento del Convenio Colectivo de Trabajo y sueldos, aguinaldos y vacaciones de sus trabajadores reiteradamente. Esto, pese a que la producción no decayó en ningún momento y siempre se contó con unidades para trabajar.</p>
<p>El último conflicto se desató en febrero de este año, cuando después de 20 días de ocupación y paro adentro de la fábrica por recortes en las quincenas del 70%, la empresa despidió a 100 de los 189 trabajadores. El 22 de febrero se instalaron en la puerta de la fábrica con cortes parciales en la ruta y durante 6 meses permanecieron allí resistiendo.</p>
<p>Un sábado soleado de abril conocí a los muchachos, bajo un improvisado techito de lona en la vereda, contra las rejas. Refugio que no falló ni hasta el último día. Hablo con Hernan.</p>
<p><b>¿Petinari presentó quiebra?</b></p>
<p><i>No. Petinari no quiere presentar la quiebra. La idea es vaciar todo e irse, no dejar nada. No tomaban en serio que pudiéramos organizarnos y plantear la formación de la cooperativa. Ahora se ven ante la posibilidad de perder la fábrica y dicen que están esperando un préstamo para volver a la producción y retomar a los trabajadores de nuevo. Pero ya son 4 años de problemas y ya no nos bancamos nada, no les creemos nada. Lo van pateando y cada vez se hace más largo.</i></p>
<p align="left">En 2006, en la planta ubicada en San Antonio de Padua, un obrero murió trabajando cuando una batea de 5 toneladas cayó a causa de que la transportadora no tenía el tornillo correspondiente en el pistillo de seguridad. Aplastó al trabajador contra una viga.</p>
<p><b>¿Y el Ministerio de Trabajo?</b></p>
<p><i>La empresa plantea que el Ministerio de Trabajo no viene acá por nuestro acampe, que si no levantamos todo no van a venir. Pero si nosotros nos vamos van a vaciar la fábrica, se van a llevar todo. La semana que viene hay una audiencia entre nosotros, nuestros abogados y Petinari para ver cómo sigue esto. Pero sabemos que en el transcurso de esta lucha se pueden dar muchas cosas. Si la plata que nos deben aparece la idea de la cooperativa sigue en pie, si volvemos adentro a producir a la primera que ellos se manden la cooperativa sale, y si no pasa nada tomamos la fábrica.</i></p>
<p align="left">En 2009, los trabajadores realizaron un paro por el retraso en el pago de los sueldos y deuda de aguinaldos.</p>
<p><b>¿Qué apoyo han recibido?</b></p>
<p><i>La semana pasada estuvimos en Plaza de Mayo y Hebe de Bonafini nos dio lugar, un compañero habló de toda la situación que venimos viviendo. Hebe es una referente nacional y nosotros necesitábamos de una mano así para se conociera lo que estamos pasando. También hablamos con gente del INAES del Ministerio de Desarrollo Social, nos contaron sobre las cooperativas que desde hace años se fueron creando en la provincia. También con la Cooperativa Textil Pigüé, hablamos con los trabajadores, nos asesoraron sobre de qué se trata formar una cooperativa.</i></p>
<p align="left">En 2012, la fábrica contaba con 325 trabajadores cumpliendo jornadas de 12 horas. En Padua había la mitad de obreros con menor carga horaria y se producía el doble que en la planta de Merlo. “<i>Nos matábamos laburando y ellos decían que la empresa estaba en crisis. Sacábamos 10 bateas por semana, remolques, semirremolques, volquetes. Había muchísima producción, ¿y dónde estaba la plata?</i>”, destaca Hernan.</p>
<p align="left">Sin embargo, el 23 de marzo de ese año, por incumplimiento de los pagos de las quincenas desde febrero y de las vacaciones, los trabajadores tomaron la fábrica, con cortes de ruta incluidos. Permanecían las 24 horas en la planta, haciendo ollas populares y repartiendo folletos en la ruta. La huelga duró 45 días.</p>
<p>A continuación me encuentro con Walter, otro de los tantos trabajadores en lucha.</p>
<p><b>¿Cómo ven entre los compañeros el planteo de la cooperativa?</b></p>
<p><i>En una fábrica así de grande se plantean discusiones entre los compañeros sobre el reparto de la plata, sobre lo que deberíamos ganar. En Pigüé trabajaron cobrando todos lo mismo durante 7 años y después tuvieron que poner jerarquías. Pero el tema acá es laburar o quedarse sin nada. No podemos perder todos los años trabajados.</i></p>
<p align="left">En 2014 Petinari no cumplió con los aumentos paritarios y los aguinaldos se pagaron en 5 cuotas. Mientras tanto desde junio hasta octubre los trabajadores todos los meses firmaban un acuerdo con la empresa -que argumentaba un procedimiento de crisis- a través del cual accedían a la quita del 40% de sus sueldos para financiar a la empresa y a suspensiones los días viernes y sábado sin goce de sueldo. En noviembre, cansados de ser engañados y estafados (SMATA siempre acompañó el impulso de estas medidas fraudulentas) los obreros se rehusaron a firmar un nuevo acuerdo. Así se desató la crisis más pronunciada en febrero de este año</p>
<p><b>¿Cómo se vivía el día a día adentro de la fábrica?</b></p>
<p>“Por cualquier cosa te echaban. Faltabas un día, te echaban. Te enfermabas, te echaban. Te accidentabas en el trabajo, te echaban. A mí, por quejarme, me suspendieron, me cambiaron de sector diez mil veces. Los supervisores te marcaban, eran botones de la empresa”, cuenta Hernán.</p>
<p>De los 325 trabajadores que había en 2012, quedaron 189. El pasado mes de febrero Petinari informó que los sueldos se pagarían en cuotas. Los trabajadores decidieron en asamblea ejercer un “quite de colaboración” por el cual se mantenían en su puesto de trabajo pero sin producir. La empresa liquidó las quincenas con recortes del 70%. La seccional oeste de SMATA pidió levantar la medida, pero el paro siguió. El 5 de febrero fueron desalojados y Petinari envió 100 telegramas de despido basados en el artículo 247 de la Ley de Contrato del Trabajo cuando, en realidad, tenían rechazado el procedimiento de crisis. A la mayoría de los despedidos no les pagaron ni indemnización ni nada. A la primera audiencia con el Ministerio de Trabajo Petinari no asistió. En la segunda audiencia, la patronal desistió del proceso preventivo de crisis y declaró cerrada la fábrica. El 22 de febrero los trabajadores se instalaron en el portón de entrada de la planta. Mientras, los hermanos Petinari vendieron por una suma millonaria el predio de la planta anexa de Padua, que ya había sido cerrada.</p>
<p><b>A mediados de marzo la policía los vino a desalojar, ¿cómo fue ese día?</b></p>
<p><i>El día del desalojo nos sacaron del portón de la fábrica para sacar un camión. Estuvimos hasta las doce de la noche. Esto era un quilombo. Los policías nos ponían la cara y nos provocaban.</i></p>
<p>Fueron desalojados por 60 efectivos de la policía. Pero volvieron. Y ahí se quedaron durante 6 meses, resistiendo. Con su presencia en la ruta, recibiendo la colaboración de los automovilistas, de los vecinos, mostrando sus banderas que explican la estafa sufrida y que también agradecen las monedas de todos los días.</p>
<p><b>¿Cómo se hace para sostener esto?</b></p>
<p>“<i>Esto se mantiene gracias a la ayuda de la gente. Todos los días los compañeros se van a hacer changas que les van saliendo y después vuelven acá a la puerta de la fábrica. Estamos desde las 6 de la mañana hasta las 9 de la noche, nos vamos rotando”</i>, explica Walter.</p>
<p>La suma en dinero que adeuda Petinari asciende a los $60.000 por trabajador. La deuda ética, en la que ningún empresario estafador jamás repara, implica años de explotación desmedida y exposición a condiciones insalubres de trabajo, sin agua potable, baños ni comedor, en contraste con las millonarias ganancias.</p>
<p><b>Los compañeros, ¿se han ido yendo o se ha mantenido la participación?</b></p>
<p>“<i>En todo este tiempo, por suerte, se fueron sumando cada vez más compañeros, cada vez somos más. Algunos que, en un primer momento, no formaban parte se están acercando con el planteo de la cooperativa. Somos cerca de 100. Adentro no había una unión entre compañeros ni una organización, por eso la empresa no esperaba esto, que realmente pudieran perder la fábrica y queramos formar una cooperativa. En comparación a un mes atrás hemos conseguido mucho. Pase lo que pase ya no nos vamos a bancar nada porque estamos todos juntos. Estamos seguros que de esto algo bueno va a salir</i>”, dice Hernán que trabajó allí durante diez años.</p>
<p><b>¿La familia cómo lo lleva?</b></p>
<p>“<i>Y… la familia entiende, aguanta. Pero también se preocupan. A veces son muchas horas, uno ya no tiene horarios como antes. Y siempre está el miedo del desalojo. Justamente el día que hablé en mi casa que los días iban a ser más largos, que nos podían desalojar, esa noche vino la policía y estuvimos hasta las doce de la noche. Me avisaron y cuando llegué esto era un desastre. Mi mujer y mi vieja se asustaron. Pero ya saben, ya les dije, que capaz que un día tomamos la fábrica y no vuelvo.</i>”</p>
<p>Luego de 5 meses, lejos de dispersarse, la resistencia continúa.</p>

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