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	<title>Peronismo &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Mon, 30 Oct 2023 19:15:27 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Peronismo &#8211; Marcha</title>
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		<title>Massa, la maquinaria peronista y una frase futbolera de Napoléon</title>
		<link>https://marcha.org.ar/massa-la-maquinaria-peronista-y-una-frase-futbolera-de-napoleon/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Oct 2023 19:15:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
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		<category><![CDATA[Mauricio Polchi]]></category>
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		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>
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					<description><![CDATA[La confusión y la traición a los votos de la derecha y el fascismo son totales.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Después de los resultados electorales del 22 de octubre la confusión y la traición a los votos de la derecha y el fascismo son totales. Ante eso, una decisión en el oficialismo y la pregunta: ¿se bajará Milei del balotaje?</em></p>



<p><strong>Por Mauricio Polchi | Foto: Bárbara Leiva</strong></p>



<p>&#8220;Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error&#8221;, la frase adjudicada a Napoleón Bonaparte estuvo girando en el universo de Unión por la Patria (UxP) durante toda la jornada del miércoles 24 de octubre. En simultáneo, y por cadena nacional, la alianza de Juntos por el Cambio (JxC) se desintegraba debido a la forzada mudanza de Mauricio Macri y Patricia Bullrich a las filas de La Libertad Avanza de Javier Milei (LLA).</p>



<p>Por si algún peronista no había entendido el enunciado de Napoleón, también circuló su versión futbolera: “Déjalos que se meten los goles solos”. Esa fue la postura adoptada y la orden que bajó el candidato a presidente de UxP, Sergio Massa, apenas se desató el torbellino que arrasó con la coalición de JxC.</p>



<p>El acercamiento de Bullrich con Milei, motorizado por Macri, aceleró la ruptura de la UCR, el PRO y la Coalición Cívica. Entre pases de facturas, traiciones y acusaciones cruzadas, las cúpulas opositoras montaron un espectáculo bochornoso que cautivó la atención televisiva y alarmó a las y los votantes. Con decisiones abruptas y vertiginosas, las conducciones de esos partidos desencadenaron una pelea escandalosa y sacudieron a la derecha de cara al balotaje del 19 de noviembre. Primero se quejaron los radicales y después fue el propio Horacio Rodríguez Larreta, fundador del PRO y ahora exsocio político de Macri.</p>



<p>Todos cuestionaron el daño generado por el expresidente debido a las negociaciones a espaldas que tramó con el libertario. Ese pacto, sellado en la casa de Mauricio Macri y de forma clandestina, reventó la convivencia opositora que ya venía cascoteada por sus coqueteos y guiños hacia el economista liberal después de las PASO de agosto. “Es un riesgo para la Democracia”, cargó Larreta desde la Jefatura de Gobierno porteño. “La Patria está en peligro”, expresaron en el Comité Central de la UCR. “Siempre quiso romper JxC”, expresó el gobernador jujeño Gerardo Morales sobre Macri. “Fundo el mileimacrismo”, lanzó el senador Martín Lousteau. Por esas horas, y ante los ojos de todo el país, los slogans de la motosierra y la dinamita solo servían para destrozar a Juntos por el Cambio.</p>



<p>En otra frecuencia, ajeno y distante, Sergio Massa decidió no interrumpir el inesperado protagonismo mediático de sus adversarios. Incluso, evitó realizar declaraciones a la prensa. Cuando se mostró, lo hizo como la contracara del torbellino desatado por Macri y Milei con el llamado Pacto de Acassuso. Mientras el caos opositor se llevaba la marca, Massa se reunió en la Ciudad de La Plata con el reelegido gobernador Axel Kiciloff y muchos de las y los intendentes bonaerenses que consiguieron los votos necesarios para entrar a la segunda vuelta presidencial y, principalmente, frenar la avanzada de la ultraderecha en un “Nunca Más” de las urnas.</p>



<p><strong>Antes del 19N</strong></p>



<p>Con la fuerza del voto, el último 22 de octubre el conurbano bonaerense construyó el piquete electoral que detuvo la avanzada fascista y además consagró a Axel Kicillof para un nuevo mandato en la provincia. Por el masivo respaldo de esa población de sectores humildes y clases bajas que los grupos conservadores y reaccionarios estigmatizan y menosprecian, el gobernador conquistó el 44% con más de 4 millones de votos.</p>



<p>Con más de 8 puntos de diferencia, en toda la Argentina la participación de las elecciones generales fue mayor a la de las primarias, llegando al 77,6% del electorado. De esta manera, el triunfo de Sergio Massa no sólo se destaca por haber sacado una diferencia de más de 6 puntos con su primer opositor, sino también por su crecimiento de 15 puntos en relación a las PASO en un contexto hostil de especulación y terrorismo económico.</p>



<p>Con la maquinaria peronista en acción, los intendentes tuvieron una actuación fundamental en los territorios. En Ituzaingó y Morón se logró revertir el resultado las PASO, los únicos distritos del conurbano gobernados por UxP donde el oficialismo había perdido. De esta manera, Pablo Descalzo se quedó con el primero y Lucas Ghi con el segundo. En La Matanza, Fernando Espinoza casi llegó al medio millón de votos con el 53%. En Avellaneda, el kirchnerista Jorge Ferraresi superó ampliamente el 50%. En Berazategui, con el histórico Juan José Mussi, cosechó el 55,6%. Su vecina de Quilmes, Mayra Mendoza, primera mujer intendenta y referente de la organización La Cámpora, retuvo el poder con el 50% a base de políticas públicas en las barriadas. Con esa misma fórmula, también ganaron en Suipacha, Quilmes, Azul, Lanús, Mercedes, Hurlingham, Bahía Blanca, Olavarría, Bransen, Colón, Areco y Rosales.</p>



<p>Ya pasados los festejos, y a tono con el mensaje de unidad nacional que promueve Massa, intendentes e intendentas se comprometieron a aceitar los engranajes de la militancia como ocurrió cuando estaba en juego su propia subsistencia. Lo mismo prometieron los 18 gobernadores que se reunieron con la dupla Massa y Kicillof en el Consejo Federal de Inversiones de Capital Federal. La cumbre se utilizó para ordenar la campaña en las diferentes provincias, ganar musculo político y poner en valor la unidad del oficialismo. Esa postal federal choca de frente con el terremoto que sufren el PRO y el radicalismo.</p>



<p>De las tres etapas electorales planteadas por el oficialismo para este 2023, ya pasaron dos y ahora se inicia el tramo final. Por eso, cuando los noticieros reflejaban la crisis macrista, Massa planteó la necesidad de contener el apoyo popular y salir a buscar al nuevo electorado para llegar a la Casa Rosada. Con criterio y cautela, el candidato presidencial remarcó que el balotaje es un partido nuevo y que el triunfo no está asegurado. Obviamente, no se puede cantar victoria ante de tiempo con un escenario económico adverso, un proceso inflacionario en rojo y mucho menos con la peligrosa figura de Mauricio Macri operando para armarle un posible gabinete a Milei o para capitalizar el odio en un futuro tan cercano como impredecible.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/massa-la-maquinaria-peronista-y-una-frase-futbolera-de-napoleon/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Alejandro Horowicz: “La unidad del peronismo se parece peligrosamente a la inmovilidad”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/alejandro-horowicz-la-unidad-del-peronismo-se-parece-peligrosamente-a-la-inmovilidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Sep 2021 14:53:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[#Elecciones2021]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Bontempo]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Horowicz]]></category>
		<category><![CDATA[Antes que se cabe el mundo]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio Marchini]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista con Alejandro Horowicz luego de las PASO y de cara a la crisis política que atraviesa el gobierno.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Después de la contundente derrota del oficialismo el pasado domingo en las PASO, y con la crisis desatada por las múltiples renuncias de ministrxs y funcionarixs, el escenario actual del peronismo se tornó sumamente complejo. Entrevistamos a Alejandro Horowicz, ensayista y autor del clásico Los cuatro peronismos, un libro fundamental de la historia argentina.</em></p>
<p><strong>Por Agustín Bontempo e Ignacio Marchini</strong></p>
<p><strong>Escuchá la entrevista completa:</strong></p>
<p><iframe src="https://archive.org/embed/entrevista-alejandro-horowicz" width="500" height="30" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>Entre acusaciones y operaciones, y con el beneplácito de la oposición que mira cómo se arrancan los ojos entre ellos, el oficialismo expuso públicamente diferencias internas que, hasta ahora, solo eran trascendidos que llegaban a los diarios.</p>
<p>Para analizar la composición actual del peronismo y tratar de entender esta derrota y la crisis que explicitó, hablamos en <em>Antes que se acabe el mundo</em> con Alejandro Horowicz, ensayista, doctor en Ciencias Sociales y autor del libro <em>Los cuatro peronismos</em>, un libro fundamental de la historia argentina.</p>
<p><strong>Parte del peronismo que se ha manifestado en contra de pagar la deuda, si bien después terminó aceptando el pago, quedó muy expuesto con el conflicto que se desarrolló esta semana, a raíz de las presentaciones de renuncia y los pedidos de cambios de gabinete. ¿Qué pensás de esa discusión?</strong></p>
<p>La crisis no es más que una expresión sumamente clara del impacto de una derrota como la que acaba de sufrir el oficialismo. No estamos hablando de un “revés electoral”. En siete de ocho circunscripciones de la provincia de Buenos Aires fue derrotado, y fue derrotado mayoritariamente en todo el país. En ninguna de las grandes ciudades obtuvo algo parecido a una victoria, ni siquiera a un acompañamiento. Es simple el motivo. La sociedad, cuando vota al peronismo, no espera del peronismo este comportamiento. Y cuando tiene este comportamiento, deja de votarlo. No es un misterio muy complejo. Cuando uno hace un diagnóstico de los motivos de la cuestión, es imposible no poner en el centro la política general del gobierno.</p>
<p>Si la ponés en el centro del análisis, estás diciendo que no es simplemente un problema de funcionarios ni de que se trata del efecto general de la pandemia a nivel global, donde los oficialismos son castigados. No hay ninguna duda de que una pandemia se sufre y, por lo tanto, nadie la pasa particularmente bien, eso es cierto. Pero hay una distancia entre pasarla mal mirando mi parque de 1500 metros cuadrados y pasarla mal en una casilla con 16 personas en 40 metros cuadrados. La diferencia no requiere grandes explicaciones sociológicas, simplemente que el que la pasa mal en un terreno, cuando mira al que la pasa mal en otro, no le produce exactamente simpatía.</p>
<p><strong>¿Qué caracterización haces del peronismo que hoy está en el poder?</strong></p>
<p>Hay una suerte de división del trabajo en la cual, en el orden político existente, los que organizan el saqueo no lo pagan y los que lo pagan no lo organizan. Esa división no deja de ser operativa y sumamente clara. Y cuando vos ves las condiciones para pagar el saqueo, aparece en el otro extremo la vieja cuenta ortodoxa tradicional, el equilibrio fiscal. El argumento que el ministro de Economía dio en su momento en el Congreso, de que no se sale de una recesión ajustando, parece ser que solamente quedó para la elaboración conceptual. En la práctica real, él propone salir de la recesión ajustando.</p>
<p><strong>El gobierno públicamente adoptó un discurso de izquierda pero la política económica no fue para nada en ese sentido, ¿estás de acuerdo?</strong></p>
<p>Los números son muy claros y no dejan mucha opción a la interpretación. Si vos mira el salario real del 2019 y el salario real de hoy; miras los niveles de actividad económica del 2019 y miras los niveles de actividad económica de hoy, no hay ninguna clase de discusión. Uno puede explicar por qué una cosa o por qué la otra, pero las explicaciones, para el que tiene que sufrir la situación, no son de mucha ayuda.</p>
<p><strong>¿Esta coalición gobernante tiene similitudes con alguno de los peronismos de los ciclos anteriores en los que ha sido gobierno o estamos viendo algo nuevo?</strong></p>
<p>Conviene ser prudentes y claros. Yo tengo una caracterización clara sobre el peronismo, que son cuatro. Básicamente, cuando me refería al de Cristina y al de Néstor dije en su momento, y sostengo ahora, que tienen la música del tercero y la letra del cuarto, es decir, que no proponen un programa distinto, para la sociedad argentina, al de los programas que estaban en curso. El programa de la sociedad argentina desde 1976 es pagar la deuda externa que se construye sistemáticamente. Pues bien, los que las hacen después no las pagan en el mismo terreno pero logran una asociación política que consiste en pagar la deuda, que nunca nunca se pone en tela de juicio. En todo caso, se discute que no se debe tomar la deuda pero la deuda tomada se paga, y como pagar la deuda en términos fiscales es enormemente simple, son recursos públicos destinados a tal efecto, cuando vos destinas el excedente al pago no lo destinas a otras cuestiones que suponen consumo popular, inversión, etcétera.</p>
<p><figure id="attachment_53486" aria-describedby="caption-attachment-53486" style="width: 552px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-53486 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/09/horowicz1-552x410.jpg" alt="" width="552" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/09/horowicz1-552x410.jpg 552w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/09/horowicz1.jpg 567w" sizes="(max-width: 552px) 100vw, 552px" /><figcaption id="caption-attachment-53486" class="wp-caption-text">Alejandro Horowicz, ensayista y autor de Los cuatro peronismos</figcaption></figure></p>
<p><strong>En las elecciones de 2019, algo que se terminó cristalizando y siendo central en el armado de las listas fue la unidad del peronismo. El Frente de Todos, entre el kirchnerismo, el massismo, el albertismo y sectores de los movimientos sociales, se presentó unido a las elecciones. Ahora parece ser insuficiente. ¿Qué opciones le queda a este frente, de cara a las elecciones ejecutivas del 2023 y las generales de noviembre?</strong></p>
<p>Vamos por partes, como diría nuestro viejo amigo Jack El Destripador. Conviene entender que la unidad de esas fracciones se parece peligrosamente a la inmovilidad. Esas fracciones pueden coincidir todas en un acto electoral, en los comicios, pueden armar una lista común pero la política común que pueden elaborar se parece peligrosamente a la que elaboraron. Y la respuesta de la sociedad a la política que elaboraron, está a la vista. El planteo es enormemente sencillo. Para ajustar no lo van a votar a Alberto Fernández, para ajustar existe Macri. Para ajustar existen las respuestas ortodoxas tradicionales de las que se espera exactamente eso. Si no se acompaña eso cuando se espera, no se va a acompañar aquello que no es lo esperado.</p>
<p>El problema no es simplemente la unidad, sino la unidad para qué, la unidad en derredor de qué programa. Y el secreto de esta unidad es que es la unidad para el pago del desaguisado anterior. Esa unidad se rompe en varios pedazos rápidamente porque la sociedad se ocupa de que eso quede claro. No se puede sostener un acuerdo político simplemente porque las direcciones políticas lo acuerdan. Las bases sociales de ese acuerdo huyen rápidamente porque no comparten esa decisión y no la eligieron.</p>
<p><strong>¿Considerás que por fuera del oficialismo hay un escenario de radicalización de las opciones políticas? Porque también se mencionó mucho de que crecieron los extremos, por derecha y por izquierda.</strong></p>
<p>De ninguna manera. Lo que creo es que hay un fenómeno de descomposición de las opciones políticas. Milei es, simplemente, el que carajeó a la casta política. Y expresa horizontalmente, cuando la carajea, al conjunto mayoritario de la sociedad que ve en esta casa un comportamiento diferencial clarísimo. Alberto Fernández logra, en un momento, haciendo una política de Estado frente a la pandemia, un apoyo altamente significativo. Sostener esto, para cada uno de los que lo sostuvo, fue un esfuerzo enormemente grande, desgastante y doloroso. Cuando yo veo la foto de Alberto Fernández haciendo aquello que nos dijo clara y explícitamente que no hiciéramos, siento que está rompiendo el pacto que constituyó con la sociedad que lo respaldó. Es decir, está devaluando la palabra pública y haciendo que su credibilidad no exista. Desde el momento en que la credibilidad del Presidente es puesta en duda, la palabra pública deja de ser el elemento común, y lo que el Presidente diga de acá en adelante no va a ser tan sencillo de aceptar. Entre otras cosas, porque lo más obvio de todo, quedarte en tu casa y no festejar con otros, no pudo cumplirse.</p>
<p><strong>¿Pudiste leer la carta de Cristina Fernández?</strong></p>
<p>Punteé los elementos claves y la primera cosa que dice la Vicepresidenta es sobre el problema de la política fiscal. Porque el equilibrio fiscal es la clave de la ortodoxia. Y cuando vos lo haces, en medio de una recesión y una pandemia, los más débiles son los que más pagan. Eso está clarísimo y se ve en el resultado electoral.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/alejandro-horowicz-la-unidad-del-peronismo-se-parece-peligrosamente-a-la-inmovilidad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Peronismo, chori y un santo negro. Cuando Muhammad Alí cruzó el Puente Alsina</title>
		<link>https://marcha.org.ar/peronismo-chori-y-un-santo-negro-cuando-muhammad-ali-cruzo-el-puente-alsina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Jun 2020 11:00:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
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		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
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		<category><![CDATA[UOM]]></category>
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					<description><![CDATA[A cuatro años de la partida de Muhammad Alí recordamos la noche en la que comió un asado en Lanús. A mediados de noviembre de 1971, el boxeador había llegado al país para una exhibición, contratado por la Unión Obrera Metalúrgica y Canal 9. Los anfitriones de esa noche fueron con José Ignacio Rucci y Lorenzo Miguel.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>A cuatro años de la partida de Muhammad Alí recordamos la noche en la que comió un asado en Lanús. A mediados de noviembre de 1971, el boxeador había llegado al país para una exhibición, contratado por la Unión Obrera Metalúrgica y Canal 9. Los anfitriones de esa noche fueron con José Ignacio Rucci y Lorenzo Miguel.</em></p>



<p><em><strong>Por Juan Stanisci</strong></em></p>



<p>La multitud se tira encima del ex campeón mundial como una bandada de palomas sobre un pedazo de pan. Los tipos de seguridad arman un dique humano para subirlo al auto. El estadio de Atlanta ruge como el Madison Square Garden para acercarse al Hombre. Como si quisieran devorarlo. Guardarlo para siempre.</p>



<p>Argentina en 1971 es una soga apunto de cortarse, para formar dos nuevas sogas que quedarán colgando: una a la izquierda y la otra a la derecha. Esa tensión parece descargarse sobre Muhammad Alí mientras intentan sacarlo de la cancha donde acaba de ganarle a Miguel Ángel Páez. La organización vence a la locura del público sediento de un pedazo de Alí y logran meterlo en el vehículo.</p>



<p>En el auto que acaba de salir de la cancha van: un chofer, el ex campeón del mundo, un traductor y un delegado de la Unión Obrera Metalúrgica, elegido a dedo por Lorenzo Miguel y aprobado por José Ignacio Rucci y Lorenzo Spadone. El auto encara para el sudeste, no para el Alvear Palace donde se hospeda Alí. El boxeador está a punto de entrar a la Argentina. La de verdad.</p>



<p>El silencio se rompe por el sonido de un encendedor al que le dan mecha. <em>Alí mira para el lugar de donde viene el sonido.&nbsp;</em><em>“Excuse me, Do you</em><em> have a cigarette?”</em>,pregunta el ex campeón mundial. El Hombre de la UOM mira al intérprete. “Si le das un cigarrillo” traduce. Vuelve a sacar el paquete de la campera, lo golpea contra la palma izquierda de su mano y le alcanza el atado con un pucho que asoma hasta la altura del filtro. Alí lo agarra. El Hombre de la UOM retira el paquete para ofrecerle fuego.</p>



<p>El paisaje cambia sutilmente. De la Avenida Corrientes al cinco mil a Medrano no hay mucha diferencia. Edificios, árboles y muchos autos. Las calles se van pelando de vehículos a medida que avanzan directo al riachuelo por la avenida que ya no es Medrano sino Castro Barro. Sigue siendo clase media. La ventana atrae a Muhammad Alí cuando ya están cruzando Pompeya. El chófer habla con el hombre de la UOM. Alí presiente que están hablando de él. “Grandote el grone”, suelta el chofer. “¿Cómo grone pedazo de animal? Decí que no te entiende, sino seguro que te baja todos los dientes”, advierte el sindicalista. El boxeador mira por la ventanilla la noche de Pompeya,&nbsp;<em>“looks like home”</em>, dice. Como si alguien fuera a entenderlo.</p>



<p>Cruzan el Puente Alsina. “Bienvenido a la Argentina, papito” le avisa el chofer. Alí sale del paisaje y se tira para adelante en el asiento: “<em>What did you say</em>?” pregunta clavando la vista en el espejo retrovisor. Todos callan. El silencio sería total de no ser por la respiración de Alí. El sindicalista rompe la ausencia de sonido: “dale pelotudo, traducí”. El intérprete parece salir del grogi y traduce para el boxeador. Alí se sonroja. No esperaba una bienvenida. Está acostumbrado a que los hombres blancos se burlen de él, sin importar quién sea.</p>



<p>“<em>This really looks like home</em>”, repite el peso pesado. El sindicalista vuelve a mirar al intérprete: “¿Qué dice, che? Dale traducilo así charlamos un rato”. El intérprete mira a Alí, esperando un gesto, no sabe si la frase fue un pensamiento en voz alta o algo para sacar tema. Muhammad asiente. O al menos eso parece. “Dice que parece su casa” explica. “Qué bueno que se sienta en casa, che. Decile que se llama Valentín Alsina”. El intérprete traduce. “Es un barrio obrero. Todo lo que vamos a atravesar a partir de ahora son barrios llenos de fábricas y gente trabajadora.” Alí escucha, después asiente y sonríe. “Y todos te conocen acá.” Cuando escucha la frase pasada al inglés, el boxeador levanta la cabeza. Mira al intérprete y luego al sindicalista. “<em>Really?</em>”. El sindicalista no espera la traducción: “Sí, de la pelea con Ringo. Aunque muchos ya te conocían de antes. Nos gusta mucho el boxeo.” Alí no necesita traducción. Ringo. El intérprete cuenta que uno de los motivos por los que Alí quería venir a la Argentina era por las cosas que se enteró después de la pelea con Bonavena. “Está contento de estar en un lugar donde no hay discriminación ni problemas raciales”. “Quédese tranquilo, Muhammad, acá somos todos compañeros”. El auto frena. Llegaron.</p>



<p>El lugar es una fábrica de virulanas en Lanús, propiedad del empresario peronista Lorenzo Spadone. En ella hay aproximadamente cien tipos que esperan la llegada del gran boxeador musulmán. Todos ligados en mayor o menor medida al sindicalismo. Hay dos que sobresalen: José Ignacio Rucci, Secretario General de la CGT, uno de los nexos de Perón en el país; el otro es Lorenzo Miguel, Secretario General de la UOM.</p>



<p>Los cuatro tipos bajan del auto. El sindicalista los guía. Entran a la fábrica. Normalmente a esa hora están trabajando, pero esa noche es especial y los empleados tuvieron franco. Si estuviera a oscuras, la sensación no sería la misma. Alí mira el tamaño del galpón y se lo imagina lleno de gente que corea su nombre. Negros musulmanes gritando por sus derechos. Casi choca contra una máquina. El sindicalista le dice que tenga cuidado, no vaya a ser cosa que se lesione justo ahí. El intérprete traduce. Todos ríen.</p>



<p>Llegan al quincho ubicado al fondo de la fábrica. El olor a carne asada los recibe como un abrazo. Cuando Alí cruza la puerta se le viene encima un aplauso cerrado. Son varios minutos así. Sonríe y agradece. No imaginaba que en un país perdido lo pudieran respetar tanto. Terminan los aplausos y empiezan a cantar una canción. Primero una mesa. Después otra. Al llegar al estribillo, todo el quincho canta como si el mundo dependiera de eso. Alí los relaciona con sus compañeros, por la forma de cantar casi desesperada pero alegre. “Es la marcha peronista”, le susurra en inglés el intérprete.</p>



<p>Lo llevan a la mesa que está en el medio. A medida que avanza lo palmean, le dan la mano, le sonríen; alguno lo abraza. Un tipo de bigote se pone de pie y le da la mano, es Rucci. Lorenzo Miguel hace lo mismo. Les sacan una foto. Alí sonríe. Su dentadura parece la de un actor de Hollywood, no la de un boxeador. Le hacen seña para que se siente. El intérprete tiene un lugar privilegiado. Es, sin duda, el hombre más envidiado del quincho.</p>



<p><em>“How do you call this?”</em>, pregunta Alí como un niño ante una comida nueva. “Chorizo”, contesta el intérprete.&nbsp;<em>“Is it made out of pork?”</em>. El intérprete tiene el lugar privilegiado, pero a la vez el más peligroso: la velada depende de sus respuestas. “Discúlpeme, José, pero Alí pregunta si el chori tiene chancho”. Rucci interrumpe su charla con Lorenzo Miguel y Carlos Spadone. Lo mira como si le hubiera hablado un perro. “Me parece que su religión no le permite comer cerdo”, intercede Spadone. “Decile que está hecho con lo que él quiera”. El intérprete se vuelve hacia Alí para decirle que coma tranquilo, que tuvieron en cuenta su religión para armar la cena. Alí sonríe y le entra al chori. Lo miran comer, vuelve a parecer un niño, pero ahora hambriento. El intérprete traduce, dice que las peleas lo dejan con mucha hambre, que lo disculpen si come medio a lo bruto. “Decile que no pasa nada, que coma tranquilo, que hay comida para un batallón”. Al intérprete no le parece la mejor metáfora para decirle a un tipo que casi va preso por negarse a ir a la guerra.</p>



<p>Alí se suelta a medida que los cortes de carne pasan. El intérprete también. Sabe qué traducir y a quién, sin necesidad de que Alí le indique. Se acerca Carlos Spadone con una estampita en la mano. La apoya al lado del plato. El boxeador deja los cubiertos, bebe un sorbo de vino y la agarra. Pasan varios segundos sin que deje de observarla. El intérprete espera que el empresario sepa lo que hace, sino el que la va a pasar mal es él. Muhammad Alí sé para de golpe y tira la silla. En el quincho se hace un silencio parecido al del auto. Si bien todos lo respetan, tienen temor a hacer algo que no le guste. Es como acariciar un tigre. Alí abraza a Spadone.&nbsp;<em>“I didn’t know you’ve got black saints”.</em>&nbsp;Dice que no sabía que tenemos santos negros. “Decile que es San Benito de Palermo.” Alí se emociona. Vuelve a abrazar y a agradecer. Dice que va a buscar sobre su vida, traduce el intérprete, que aunque sea musulmán lo va a llevar siempre con él.</p>



<p>“Spadone me lo vas a hacer llorar. Dale che, que acá estamos para celebrar. Cuchame una cosa, decile que le juego una pulseada.” El intérprete mira a Rucci, no sabe si esta borracho o si es boludo. Alí acepta. Corren los platos para hacer lugar. Se acerca el fotógrafo para tomar la instantánea que nunca en su vida pensó que iba a sacar: Muhammad Alí y José Ignacio Rucci jugando una pulseada. Se toman las manos. Alí pone cara de estar haciendo mucha fuerza, Rucci sonríe. El fotógrafo dispara. “Dale, che”, grita alguien desde una mesa. Alí deja que Rucci tome la iniciativa. El hombre fuerte de la CGT transpira para torcerle la mano al ex campeón del mundo. Logra inclinar la negra muñeca de Alí. Muhammad sonríe. Respira hondo. La mano de Rucci toca la madera. El quincho se une en un aplauso cerrado.</p>



<p>“Estamos armando un sindicato de boxeadores”, le cuenta Rucci a Alí. El intérprete traduce. Alí se emociona&nbsp;<em>“that doesn’t exist in any part of the world”.&nbsp;</em>Dice que eso no existe en ningún lugar del mundo. “Como el peronismo”, remata Rucci sonriendo.</p>



<p>Le cuentan sobre el posible retorno de Perón. Sobre los fusilamientos de José León Suárez y la proscripción. Alí escucha concentrado sobre la resistencia peronista. Sonríe cuando le cuentan que una de las formas de llamar a los peronistas es “cabecitas negras”.&nbsp;<em>“I’m a black head”</em>, dice y muestra los dientes blancos. Todos celebran la ocurrencia y vuelven a cantar la marcha. Lorenzo Miguel le explica que ahora están en dictadura. El intérprete traduce que en su país nadie habla de eso, pero que en cambio cuentan que Perón era un dictador. “Yanquis hijos de puta”, se le escapa a Spadone.&nbsp;<em>“What did he say?”</em>, pregunta Alí. Que los blancos estadounidenses oprimen a los negros y latinoamericanos por igual, le responde el intérprete ya canchero en su función.</p>



<p>Los pocos privilegiados que quedan se llevan servilletas con la firma de Alí. El boxeador dice emocionado que espera volver pronto y poder conocer a ese tal Perón. “Él espera lo mismo”, contesta Rucci.</p>



<p>Rucci, Lorenzo Miguel, Carlos y Lorenzo Spadone acompañan hasta la puerta al boxeador, el intérprete, el sindicalista y el chofer. Se despiden como grandes amigos. Cuando el auto arranca, Rucci aplasta aplasta una colilla y dice: “piola el negrito, ojalá nos haga buena prensa”.</p>



<p>El auto atraviesa la Avenida Pavón con la misma libertad que Alí baila sobre el ring. Alí fuma y mira por la ventana. “Preguntale cómo la pasó” dice el sindicalista, otra vez sentado en el asiento de adelante. Dice que está muy agradecido, que no esperaba tanto afecto. “Así somos los argentinos, gente buena con los que son buenos que nosotros” responde el sindicalista.&nbsp;<em>“I hope i can come back soon and stay longer”.</em>&nbsp;“Dice que espera volver pronto y quedarse más tiempo”. “Contale que la próxima lo llevamos a Mar del Plata”.</p>



<p>Cruzan el puente Pueyrredón. La avenida 9 de Julio está desierta. El intérprete le cuenta a Muhammad Alí que en ese edificio que aparece en el medio de la avenida, Evita dio un discurso histórico. Rodean el Obelisco. Alí ya no mira por la ventana.&nbsp;<em>“It doesn’t feel like home anymore. It looks like any other big city in América”</em>&nbsp;dice el boxeador. “Dice que ya no se siente en casa, que parece cualquier ciudad grande yanqui”, traduce el intérprete, aunque ya nadie responde.</p>



<p>El auto frena en la entrada del Alvear Palace. “Ta luego, papito”, dice el chofer cuando baja Alí. El boxeador da la vuelta al auto. Le golpea la ventanilla. El chofer la baja y se dan la mano. Alí saluda al intérprete y le agradece. Se acerca al sindicalista y le estruja la mano. El sindicalista se sorprende ante lo insignificante de su mano cuando aprieta la del otro. Alí se aleja rumbo a la puerta, pero antes de entrar, frena.&nbsp;<em>“How is that thing that you say about Perón?”,</em>&nbsp;pregunta. El intérprete traduce sin entender. Mira al sindicalista esperando respuesta. El hombre piensa. “Ah, ya sé, ¡Viva Perón!”. El boxeador sonríe.&nbsp;<em>“¡Viva Perón!”,</em>&nbsp;grita en un pésimo castellano Muhammad Alí, ante el espanto de una pareja que entraba al hotel de la mano.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/peronismo-chori-y-un-santo-negro-cuando-muhammad-ali-cruzo-el-puente-alsina/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Fernández-Fernández: perder para ganar, o viceversa</title>
		<link>https://marcha.org.ar/fernandez-fernandez-perder-para-ganar-o-viceversa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 May 2019 03:30:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Paula Marangoni]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2019]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[El anuncio de la fórmula Fernández-Fernández tiene un sabor agridulce. La coyuntura permite comprender muchas referencias sobre el Gral. Perón en la presentación de su libro Sinceramente, en la Feria del Libro de este año.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El anuncio de la fórmula Fernández-Fernández tiene un sabor agridulce. La coyuntura permite comprender muchas referencias sobre el Gral. Perón en la presentación de su libro Sinceramente, en la Feria del Libro de este año.</em></p>
<p><strong>Por Ana Paula Marangoni</strong></p>
<p>La decisión de CFK de oficializar su candidatura en el lugar de vice presidenta, y con Alberto Fernández encabezando la fórmula, fue tan sorpresiva que incluso muchos afirmaron que fue una definición ideada la semana pasada.</p>
<p>Sin embargo, en la presentación del libro Sinceramente del 9 de mayo de este año, la ex mandataria ya estaba dando las claves de la que sería la decisión más importante en este año electoral, al menos hasta la fecha.</p>
<p>Las menciones a los diversos contextos de crisis no fueron mera introducción oratoria, sino que, de algún modo, se estaba haciendo referencia a las dificultades que se presentan en estas circunstancias. En esta línea, la referencia directa al Pacto social de Perón en el ´73 y luego, de uno de sus discursos del 12 de junio del ´74, aludieron no solo a una crisis social sino también política.</p>
<p>No hay una sola alusión histórica de las mencionadas que pueda remitir a un momento épico o festivo. El Perón del regreso, luego del exilio, es el más encriptado, oscuro y plagado de fracasos.</p>
<p>Su pacto social de 1973, poco menos de un año después era un fracaso evidente. Y en su discurso del 12 de junio de 1974, absolutamente consciente de las limitaciones en las que se encontraba, afirmó: &#8220;cuando acepté gobernar, lo hice pensando en que podría ser útil al país, aunque ello me implicaba un gran sacrificio personal. Pero si llego a percibir el menor indicio que haga inútil ese sacrificio, no titubearé un instante en dejar este lugar a quienes lo puedan llenar con mejores probabilidades&#8221;.</p>
<p>Cristina dejó en estas referencias el resultado de reflexiones que fueron mucho más allá de lo esperado por su militancia y su entorno. De algún modo “lee” que su retorno, aunque gran parte del arco opositor se lo pida, no alcanza para lograr la gobernabilidad, en un contexto de crisis que no se puede minimizar. Dicho con sus palabras: “es imposible resolver bien, si no se entiende ni comprende la magnitud, la densidad y la profundidad de los problemas”.</p>
<p>CFK deja estas referencias e incluso pronuncia una vez la palabra renunciamiento. Reflota el discurso de Perón que fue opacado por el de la Plaza, cuando se despide de su pueblo poco tiempo antes de morir. Y a la vez da un discurso que no se pudo comprender en su momento, cegados por la idea de que no había nada más evidente que su candidatura.</p>
<p>La decisión de Cristina no solo transformó el panorama electoral, sino que en un solo movimiento puso a un costado sus prerrogativas con el fin de aspirar no solo a ganar las elecciones, sino también a tener una alternativa de gobernabilidad. Tanto su presidencia como una renuncia completa hubieran permitido la persistencia de grietas y rupturas al interior del peronismo. Con su lugar en la fórmula, se asegura “ofrecer” al movimiento peronista su caudal de votos, dando lugar a que otros actores intervengan, ya sin ofuscarse por su centralidad. Cristina restauró, en una sola jugada, al peronismo (necesario por entero -o casi- para pensar en un mínimo esquema de acuerdo en ambas cámaras y con el apoyo suficiente de gobernadores) y diezmó la principal estrategia discursiva de campaña de la derecha, que se concentró demasiado en su figura y tal vez ya no tenga tiempo para construir otra estrategia de ataque mediático con la misma solidez.</p>
<p>La estrategia es brillante por donde se la mire. Pero sería de una ingenuidad asombrosa teñir de épica una estrategia de derrota (insinuada por CFK en las referencias mencionadas y luego remarcada en la caracterización del presente) y no ver que la jugada magistral es un retorno a los viejos y más tradicionales esquemas del peronismo. Si bien el kirchnerismo siempre fue una expresión peronista, supo deslumbrar con medidas osadas que permitieron una revitalización en su seno, y lograron esa extraña mixtura entre peronismo y progresismo. La nueva fórmula parece dejar poco espacio para la innovación y renueva la expresión “conservadora” en su sentido más literal. Conservar el empleo, al país, recuperar algo de lo perdido. Pero, sobre todo, no irnos (más) a pique.</p>
<p>La salida moderada no deja del todo satisfecho a nadie, y sin embargo hay en ella un baño de realismo casi imposible de contradecir. Prácticamente, no hay demasiadas argumentaciones en contra ni desde la derecha, del peronismo de centro, los convencidos kirchneristas o las izquierdas. Sí hay un desagrado que muchos tratan de ocultar, y una desorientación que se reparte silenciosamente entre filas propias y ajenas.</p>
<p>En sintonía con las fechas patrias, pero también con el final de la serie Game Of Thrones, la fórmula expresa a la perfección una sensación agridulce y contradictoria. La fórmula gana. Y con ella, por lo que se gana, mucho también se pierde.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/fernandez-fernandez-perder-para-ganar-o-viceversa/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Unidad para el 2019</title>
		<link>https://marcha.org.ar/llego-el-2019-y-tiene-que-ser-en-unidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Mar 2019 03:30:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Bontempo]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[FIT]]></category>
		<category><![CDATA[izquierda]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Zamora]]></category>
		<category><![CDATA[María del Carmen Verdú]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[PTS]]></category>
		<category><![CDATA[unidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Avanza la unidad de la izquierda de cara a las elecciones.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="western"><strong>Por <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="http://www.marcha.org.ar/tag/agustin-bontempo/">Agustín Bontempo</a> </span>(<span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="https://twitter.com/agusbontempo">@agusbontempo</a></span>)</strong></p>
<p><em>En los últimos días, diferentes fuerzas de izquierda vienen haciendo un llamado a la unidad de cara a las próximas elecciones. Aquí, un aporte para allanar el debate.</em></p>
<p>La unidad de la izquierda es mucho más que un concepto. Es una realización política que varios sectores de la población, así como organizaciones sociales y políticas, vienen exigiendo e intentando construir. Los impulsa la necesidad de crear una herramienta transversal e inclaudicable para el bien común del conjunto de las personas.</p>
<p>Este año electoral presenta un escenario de lo más desfavorable para la clase trabajadora desde la vuelta a la democracia. Es por eso que diferentes organizaciones y partidos políticos abrieron el necesario debate para lograr la unidad.</p>
<p><strong>El rearmado progresista y peronista</strong></p>
<p>A pocos meses de las elecciones generales, que en el caso de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires serán simultáneas con las nacionales, el macrismo cuenta con un <strong><span style="color: #00ccff;"><u><a style="color: #00ccff;" href="https://www.iprofesional.com/politica/287215-voto-cristina-kirchner-provincia-de-buenos-aires-otros-Segun-la-ultima-encuesta-a-Cristina-todavia-no-le-alcanza-para-ganar">a</a><a style="color: #00ccff;" href="https://www.iprofesional.com/politica/287215-voto-cristina-kirchner-provincia-de-buenos-aires-otros-Segun-la-ultima-encuesta-a-Cristina-todavia-no-le-alcanza-para-ganar">parente núcleo duro</a></u></span></strong> de electores y electoras nada despreciable, poniendo al peronismo (su principal competidor en las urnas) en el complejo lugar de rearmarse.</p>
<p>Aunque la historia del peronismo en general, y del Partido Justicialista (PJ) en particular, conoce de manera acabada el rejunte electoral, el profundo distanciamiento que muestran los sectores encabezados por el senador rionegrino Miguel Ángel Pichetto o el gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey, de su otrora líder Cristina Fernández de Kirchner, indica que la mentada unidad del peronismo está distante. Esta situación coloca al PJ en un incómodo lugar de marginalidad (nuevamente).</p>
<p>CFK viene trabajando a diestra y siniestra incluso contra su personalismo, mostrando claros acercamientos a los sectores de la burocracia de la CTA y la CGT (con la cual terminó su mandato muy distanciada) y con algunos sectores del peronismo duro como Felipe Solá, ex funcionario del kirchnerismo y gobernador de la provincia de Buenos Aires en el año 2002. Solá es uno de los máximos responsables políticos de la Masacre de Avellaneda donde asesinaron a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.</p>
<p>En este contexto, donde abundan los sapos y las traiciones pero se hace necesaria la unidad para derrotar a Macri, se inserta un nuevo actor que es el progresismo, que llega a sumarse a esta variante electoral luego de claudicar en su antiguo horizonte de construir una sociedad sin explotadores ni explotados. Juan Grabois es su referente más mediático, aunque la construcción cuenta con el conjunto del Frente Patria Grande, con sus dos facciones referenciadas en Itaí Hagman (Capital Federal) y Martín Ogando (Nacional).</p>
<p>Todo este armado nace bajo la tutela del establishment, con el Papa Jorge Bergoglio, <strong><span style="color: #00ccff;"><u><a style="color: #00ccff;" href="https://www.laizquierdadiario.com/Quien-es-Francisco-La-complicidad-de-Bergoglio-con-la-dictadura">cómplice</a></u></span></strong> durante la última dictadura cívica, militar y clerical en Argentina, y que hoy brinda su apoyo a cambio de la contención de los pañuelos celestes y su corriente anti-derechos. A él se suman el Fondo Monetario Internacional, que se aseguró que esta variante al macrismo no ponga en riesgos sus negocios; la burocracia sindical, que en más de tres años de Cambiemos brillo por su quietismo y acuerdos paritarios a la baja así como la no defensa de los miles de puestos de trabajo en todos los sectores; y, por supuesto, el empresariado nacional e internacional que, incluso durante la <strong><span style="color: #00ccff;"><u><a style="color: #00ccff;" href="https://www.cronista.com/economiapolitica/Cristina-Los-empresarios-han-ganado-como-nunca-lo-hicieron-en-otras-epocas-20150709-0096.html">década ganada</a></u></span></strong>, fueron los grandes victoriosos.</p>
<p><strong>Un llamado urgente</strong></p>
<p>La situación adversa a la que está siendo sometida la clase trabajadora durante la gestión que encabeza Mauricio Macri, sumado a que la alternativa electoral más firme parece ser un rearmado que nace sin un horizonte esperanzador, pone de manifiesto, como nunca antes desde el año 2001, que se requiere de una propuesta política realmente emancipadora.</p>
<p>En ese contexto, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), una de las fuerzas políticas que integra el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), hizo un llamamiento a la unidad con una convocatoria específica a Luis Zamora, de Autodeterminación y Libertad (AyL), y a “otras fuerzas” en general. El llamado fue bien recibido por Zamora, un referente histórico de la Ciudad pero que ha mostrado muchos límites para esta discusión. Adelantó que analizarían la propuesta que, según dijo, requiere de unidad en todos los frentes y no sólo el electoral.</p>
<p>Dos de los interpelados fueron el Nuevo Mas y el Movimiento Socialista de Trabajadores (MST), quienes en el 2017 se presentaron en paralelo al FIT con el armado electoral Izquierda Al Frente. En el primer caso, respondieron que están a disposición de establecer acuerdos, aunque habrá que esperar la predisposición de ambos lados donde se deberá mostrar la mayor generosidad posible. Algo más complejo es la situación del MST, quien según el FIT deberá revisar sus planteos políticos que han incluido alianzas más cercanas al progresismo y el peronismo.</p>
<p>Finalmente, en este mismo sitio <strong><span style="color: #00ccff;"><u><a style="color: #00ccff;" href="http://www.marcha.org.ar/el-escenario-politico-exige-una-lista-unitaria-de-toda-la-izquierda/">se expresó</a></u></span></strong> María del Carmen Verdú, referente de Poder Popular, promoviendo la necesaria y posible unidad desde su espacio político que ya en 2017 había integrado las listas del FIT en C.A.B.A., provincia de Buenos Aires y algunos municipios.</p>
<p>Aún están pendientes los posicionamientos de algunos espacios, tradicionalmente vinculados a este sector, como el Movimiento de los Pueblos que ha mostrado algunos gestos o Pueblo en Marcha que, si bien en 2017 conformó un frente con Proyecto Sur de Pino Solanas, en 2015 había integrado las listas del FIT.</p>
<p><strong>Hacia la unidad real</strong></p>
<p>La unión de los partidos políticos, organizaciones sociales y todos los sectores que persiguen una salida definitiva al Capitalismo es una necesidad histórica. ¿Por qué la unidad de la izquierda es más urgente que nunca?</p>
<p>La arena electoral nunca ha sido (o no debiera ser) la instancia de participación estratégica de todos aquellos espacios que se proponen terminar con este sistema voraz. Sin embargo, las elecciones suelen ser el común denominador de la participación en democracia y, aunque es territorio ajeno, no pueden omitirse.</p>
<p>El hecho de que las organizaciones revolucionarias decidan participar de esta contienda no puede hacerse si no es en la mayor unidad posible y con un programa que realmente se plantee transformar todo. La pobreza crece al igual que la indigencia como resultado del desempleo y la precarización laboral. Falta la comida y sobran las penurias, en un sistema que niega educación y salud pública de calidad.</p>
<p>El gobierno de Mauricio Macri vino a profundizar este rasgo empobrecedor inherente al Capitalismo. Sin embargo, ninguna alternativa tibia o conciliadora puede dar respuestas concretas a estas demandas.</p>
<p>Por esta razón, es fundamental que en las elecciones de este año, de una vez y para siempre, se presente una lista unitaria de la izquierda que levante todos los reclamos de las y los trabajadores, que sea realmente feminista y socialista.</p>
<p>El rasgo que no se debe obviar es la necesidad de que ese programa emancipador sea transversal. La contienda electoral no es la verdadera arena de lucha contra los verdugos del pueblo. Por este motivo, cada vez se hace más necesaria la unidad en los sindicatos, en los puestos de trabajo, en las universidades y en todos los lugares donde haya una demanda del pueblo trabajador.</p>
<p>Es saludable la iniciativa y predisposición de varios espacios de izquierda que se proponen poner en pie una alternativa al gobierno del ajuste y la represión de Cambiemos y a la variante progreperonista que adelanta no meterse con los poderes establecidos, responsables y cómplices de la profunda desigualdad que hay en el país.</p>
<p>La unidad es necesaria y es posible.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/llego-el-2019-y-tiene-que-ser-en-unidad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>John William Cooke: pensamiento nacional y pensamiento emancipador (Parte 1)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/john-william-cooke-pensamiento-nacional-y-pensamiento-emancipador-parte-1/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Sep 2018 03:50:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[historia argentina]]></category>
		<category><![CDATA[John William Cooke]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Mazzeo]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=41485</guid>

					<description><![CDATA[A 50 años de la muerte de John William Cooke]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/miguel-mazzeo/">Miguel Mazzeo</a> &#8211; <a href="https://twitter.com/mazzeo_miguel">@mazzeo_miguel </a></strong></p>
<p><em>El autor del libro </em>“El Hereje, Apuntes sobre John William Cooke”<em> nos invita a reflexionar a partir de los ejes más importantes del pensamiento político de John William Cooke, a 50 años de la muerte; porque “Cooke es la expresión de una dignidad revolucionaria siempre dispuesta a rearticularse con lo que bulle desde abajo”.</em></p>
<p>La figura de John William Cooke es revulsiva para algunas configuraciones de la tradición nacional-popular, concretamente para la expresión que constituye prácticamente su versión hegemónica: poli-clasista, neo-desarrollista, semi-corporativa, pseudo-modernizadora y filo-burguesa. Esta configuración, apelando a legitimidades fundadas en supuestas esencias históricas, tiende a atribuirse a sí misma la práctica nacional y el discurso nacional. Se los reserva íntegramente para sí misma. Toda acción y narrativa nacional desplegada por fuera de sus dominios aparece condenada a habitar las regiones del olvido o, directamente, es ubicada en la zona reservada para la extranjería, el cipayismo y… ¡la “sinarquía”! (o para los y las “idiotas útiles de siempre” que, supuestamente, “le hacen el juego”). La capacidad de producir y administrar la discursividad sobre lo nacional que posee esta configuración proviene de su influencia en los imaginarios de organizaciones políticas, sindicatos, universidades, editoriales, algunos medios de comunicación, etc. Desde luego, existen configuraciones no hegemónicas (y hasta contra-hegemónicas) de dicha tradición.</p>
<p>Cabe señalar que el campo nacional-popular, un espacio dinámico de disputa de sentidos y proyectos, ha sido y es objeto de constantes reconfiguraciones. Si bien presenta momentos de fijación en su transcurrir histórico, no debería considerarse como un espacio fijo. Las tendencias a eternizar (y reificar) lo que fue un momento de fijación y aferrarse a él, sin dar cuenta de la variabilidad contextual, sólo puede tener sentidos conservadores. Ocurre a menudo que lo que puede desempeñarse como matriz cultural resistente en un determinado tiempo, no necesariamente replica esas funciones en otro. Podemos considerar, a modo de ejemplo, la poesía gauchesca o ciertas versiones de la historiografía revisionista.</p>
<p>Por lo general, la configuración hegemónica de la tradición nacional-popular idealiza un momento de fijación relacionado con circunstancias históricas donde fue posible la solidaridad relativa entre las clases y grupos sociales con intereses históricos antagónicos. Es decir, esta configuración opta por erigirse sobre una solidaridad interclasista relativa, sobre la coincidencia del interés permanente de algunas fracciones de la burguesía argentina y el interés temporal y circunstancial (ni general, ni permanente) de las clases subalternas y oprimidas. Esas circunstancias históricas, además, funcionan como su horizonte. El anhelo de reeditarlas constituye la matriz de su proyecto.</p>
<p>La nación es un “objeto” inacabado, es una praxis, se está constituyendo (y se está historizando) todo el tiempo; desde abajo, como ámbito de fraternidad y como horizonte plebeyo que intenta deslastrarse de las incrustaciones coloniales e imperialistas, como diversidad subalterna; pero también desde arriba (principalmente desde el Estado), como espacio de dominación, de separación, enajenación, control y de fortalecimiento de esas incrustaciones, como diversidad entre clases y sectores sociales antagónicos.</p>
<p>Cooke parece ser incompatible con los imaginarios sostenidos por esta versión convencional y fosilizada de tradición nacional-popular. Principalmente porque Cooke muestra los límites y las contradicciones de quienes se consideraban (y se consideran) administradores exclusivos del énfasis en la singularidad de la realidad nacional y lo utilizan para justificar la participación subordinada de las clases subalternas u oprimidas en bloques de poder dirigidos por algunas fracciones de las clases dominantes. Por eso Cooke no puede funcionar como “significante comodín”. Se trata de una figura cuyos sentidos más profundos no se pueden desplazar fácilmente. Por su contenido y por su significación ideológica y pragmática, es una figura difícil de traficar. Su pensamiento carga demasiadas propuestas para el presente y el futuro, propuestas para construir alternativas de poder auténticas de y para los trabajadores y las trabajadoras. Cooke pesa como pasado por el futuro que proyectó y sigue proyectando. Es pasado inconveniente. Su letra no es inofensiva y todavía quema. Cooke es un escándalo teórico e histórico. Se resiste a la condición de “clásico”, persiste moderno. Cooke es la expresión de una dignidad revolucionaria siempre dispuesta a rearticularse con lo que bulle desde abajo.</p>
<p>De este modo, las puertas para ingresar al panteón de los “pensadores nacionales” no siempre (en realidad casi nunca) han estado abiertas de par en par para Cooke, básicamente porque impugnó el modelo del “acuerdo nacional” y supo ir más allá del horizonte de la revolución burguesa radical, sustrayéndose a la ilusión de la incesante perfectibilidad de la sociedad burguesa. No centró su propuesta en la eliminación de los “abusos” de la sociedad capitalista sino en la transformación de las relaciones de producción y propiedad.</p>
<p>No recurrió al adjetivo “nacional” y no invocó peculiaridades insoslayables a modo de conjuro contra la lucha de clases. No antepuso lo nacional a lo clasista, los reconoció como planos inseparables. Entonces, no cayó en el antiimperialismo retórico y acotado a las regiones secundarias. Supo detectar al Imperio operando en las estructuras de poder interiores: económicas, sindicales, políticas, culturales. Captó tempranamente un conjunto de circuitos e interdependencias, por eso asumió el socialismo como el único camino posible para resolver la “crisis argentina”. Aportó una mirada estratégica, desde el peronismo, sí, pero también alternativa al peronismo.</p>
<p>Entonces, como Cooke cuestionó la predisposición a separar lo nacional de la lucha de clases, se negó con énfasis a considerar al imperialismo y al colonialismo (internos o externos) como hechos desvinculados del capitalismo que los reforzaba. “El bebe” no estaba de acuerdo con la composición del sujeto popular como un sujeto no clasista y repudió la maniobra que subsumía al sujeto popular en un espacio que expresaba la trascendencia de la particularidad burguesa. En su idea del “frente nacional” el componente plebeyo era determinante. Y si bien este frente podía (y debía) integrar a otros sectores sociales, la conducción estaba reservada para los y las de abajo.</p>
<p>Como la mayoría de las formulaciones del pensamiento nacional, Cooke partía de considerar a la contradicción imperialismo-nación como la principal. Ahora bien, a partir de determinado momento de su itinerario, asumió que el capitalismo periférico difícilmente podía escindirse del imperialismo. En esa encrucijada marcó la diferencia con las versiones del pensamiento nacional que apostaban a la nacionalización del capitalismo, que concebían la contradicción entre imperialismo y nación como una contradicción entre un capitalismo puro y extranjerizante y un capitalismo impuro y nacional. Cooke prefirió la impureza inherente al proceso de construcción del socialismo en Argentina y en Nuestra América. En esa impureza, precisamente, reconoció un signo de la raigambre y la radicalidad del socialismo.</p>
<p>Cooke supo diferenciar y extraer de las invocaciones a la “posición nacional” el componente de manipulación de una identidad cultural plebeya por parte de aquellas facciones de las clases dominantes y del Estado que aspiraban a ampliar su base hegemónica. Luego, expuso ese componente. Lo puso en evidencia. Mostró el grado de abstracción de ese tipo de nacionalismo (y este tipo de antiliberalismo), los modos verticales de la solidaridad inter-clase que promovía, su condición de instrumento de justificación del <em>statu quo</em>. Denunció el destino opresor de una narrativa que no estaba a la altura de la realidad. Solía decir que un movimiento podía ser poli-clasista pero jamás una ideología.</p>
<p>Para Cooke, la articulación de las coordenadas nación/clase era la base del conocimiento de la totalidad y del auto-conocimiento de la clase trabajadora. El punto de partida para desarrollar una estrategia de poder autónoma, alejada del horizonte del “buen capitalismo”, el “culturalismo telúrico” y otras identidades conformistas y arrinconadas. Vale traer a colación a Rene Zavaleta Mercado que decía que “el nacionalismo sin el concepto de lucha de clases no sería sino otra forma de alienación”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>; y también a Eric Hobsbawm, que sostenía que “la adquisición de conciencia nacional no puede separarse de la adquisición de otras formas de conciencia social y política”.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></p>
<p>Asimismo, Cooke reclamó ese énfasis en los hechos concretos para el marxismo que, de este modo, se desprendía de su universalismo abstracto, de todos sus formalismos –que los tenía, al igual que la configuración hegemónica de la tradición nacional-popular– y encontraba su sentido más recóndito en la historia de las clases subalternas y oprimidas, en sus experiencias, en sus luchas, en sus resistencias contra la opresión y la explotación, en sus rebeldías. Por lo tanto el marxismo de Cooke se diferenciaba del marxismo dogmático y se relacionaba directamente con la insubordinación del mundo periférico.</p>
<p>Cooke, como la izquierda revolucionaria (peronista o no) que emergió después de su muerte, llevaron hasta sus últimas consecuencias las implicancias prácticas de las trilogías: pan, patria y poder para el pueblo, o independencia económica, soberanía política y justicia social. No la leyeron en clave occidental y antimarxista. Quisieron transformar la rebeldía innata de los trabajadores y las trabajadoras de Argentina en autoconciencia histórica. No se identificaron con los lugares comunes del peronismo (por ejemplo: “las veinte verdades del peronismo”), sino con sus contenidos socializantes, con sus núcleos semánticos más disruptivos, con su léxico clasista espontáneo, con sus costados malditos; supieron leerlos como emergentes de la lucha de clases y los convirtieron en punto de partida para una transformación radical, desde abajo.</p>
<p>Hace algún tiempo el periodista Tomas Eloy Martínez hacía referencia a un duelo simbólico entre Jorge Luís Borges y Juan Domingo Perón. En este duelo veía una síntesis que consideraba representativa de medio siglo de historia argentina. Cooke y las manifestaciones más auténticas del peronismo revolucionario relativizaron ese duelo simbólico porque instalaron un antagonismo mucho más profundo. Tan pero tan profundo que los motivos del duelo entre Borges-Perón no pueden dejar de verse como meros formalismos estéticos. Borges y Perón compartían abstracciones demasiado importantes, podría decirse que en el fondo creían en los mismos espejismos. ¿En qué duelos simbólicos podemos entreverar a Cooke?</p>
<p><em> </em></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Zavaleta Mercado, Rene, <em>La autodeterminación de las masas</em>, Buenos Aires, CLACSO-Siglo del Hombre Editores, 2009, p. 47.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Hobsbawm, Eric, <em>Naciones y nacionalismo desde 1780</em>, Barcelona, Crítica, 2000, p. 139</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/john-william-cooke-pensamiento-nacional-y-pensamiento-emancipador-parte-1/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>¿Cuánto importa el PJ?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Jun 2017 13:30:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Paula Marangoni]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
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					<description><![CDATA[El armado peronista]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="western" lang="es-AR"><b>Por Ana Paula Marangoni</b></p>
<p class="western" lang="es-AR"><i>La disputa entre Cristina Kirchner y Florencio Randazzo por la realización (o ausencia) de las PASO, ha venido captando la atención de quienes gustan del fútbol político. Casi como un déjà vu, la disputa permitió rememorar la herida de muerte que sufrió el otrora Ministro de Transporte, al ser inhabilitado para competir por la presidencia frente al poco carismático Daniel Scioli.</i></p>
<p class="western" lang="es-AR">La decisión inesperada de Cristina de abrir un frente por fuera del PJ, regalando el sello a Randazzo, fue sin duda una movida audaz. Y habilita todo tipo de lecturas.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Puntos de comparación y de dónde tirar de la soga, abundan. Especulaciones sobre qué va a pasar en este Octubre, todavía más. La pregunta de fondo que no debería perderse de foco (valiéndonos de la metáfora futbolera una vez más), no es quien gana el partido, sino quién se lleva la copa. Y si las decisiones favorecen al macrismo, justo en un momento en que el descontento social crece, quienes se pretenden adversarios estarían distrayéndose con juegos muy por debajo de la responsabilidad del momento.</p>
<p class="western" lang="es-AR"><b>Pasos en falso o decisiones equivocadas</b></p>
<p class="western" lang="es-AR">Respecto de la disputa por las PASO, lo acontecido en 2015 nos recuerda una decisión de Cristina que parecía difícil de comprender, y que terminó dejándole a Macri la presidencia en bandeja. Para muchos, la decisión fue una torpeza política. En aquel momento, Randazzo significaba otra cosa: era un hombre confiable del gobierno que supo hacerse cargo de la gestión de los trenes luego de años de corrupción y desidia por parte de Jaime y Schiavi, y que culminaron con la tragedia de Once. Pero principalmente, era una opción preferible ante Daniel Scioli, quien provenía de una gestión desastrosa en la Provincia de Buenos Aires, con una retórica al menos inquietante (por no decir irritante) y de quien lo mejor que se podía decir era que con Macri todo sería peor. La decisión de Cristina puede ser tildada de una de las peores en la historia.</p>
<p class="western" lang="es-AR">El fin del tercer gobierno de los Kirchner, de la mano del ascenso del PRO, marcó un profundo cambio de etapa. La derrota del FPV-PJ pudo dejar entrever los errores hacia adentro y hacia afuera. Entre ellos, la inexorable tendencia de Cristina Kirchner de fragmentar cada vez que encontraba resistencias a su autoridad. Lo hizo con la CGT, con la CTA, con movimientos sociales. Este modo de acumulación que resultó muy efectivo durante un buen tiempo, terminó siendo en 2015 parte del causal de derrota. Sus seguidores podían ser solo fanáticos incapaces de cuestionar su autoridad hiper verticalizada. Para los sindicatos y movimientos sociales, el advenimiento del partido amarillo los encontró con pocas herramientas de resistencia para frenar medidas de ajuste, despidos y recortes presupuestarios, en constante detrimento de los que menos tienen. Sindicatos y partidos, fragmentados y burocratizados. Algunos movimientos sociales que ganaron crecimiento y acumulación durante el kirchnerismo prefirieron negociar a enfrentar a un gobierno al que no le tiembla el pulso para transferir el costo a los sectores más vulnerados, mientras la ganancias extraordinarias son para los más acaudalados.</p>
<p class="western" lang="es-AR"><b>El PJ en la arena política</b></p>
<p class="western" lang="es-AR">Pero en medio esta fragmentación serial, si había un órgano que había sido intocable, fue el Partido Justicialista. Durante los dos mandatos de CFK, la espalda inamovible siempre fue el legendario partido, en cuyo interior había siempre reticencias con las vertientes llamadas kirchneristas duras, pero que se mantenían unificadas bajo su liderazgo.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Es verdad que en 2005, bajo el mandato de Néstor, Cristina compitió por fuera del sello PJ para ir contra Chiche Duhalde. Pero las circunstancias eran otras y muy diferentes. El gobierno de Néstor, aún frágil y bajo la bota de poder de Duhalde, necesitaba hacer una demostración. Además, Cristina aún no había inventado las PASO.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Las elecciones legislativas de hoy tienen otra impronta, dado que se trata de oponer resistencia de algún tipo al gobierno de Cambiemos. Luego de la derrota electoral de 2015 tanto el PJ como el FPV han sufrido reacomodamientos y cambios de bando. Algunos que se habían considerado del núcleo duro K, se pasaron con facilidad al massismo o aprovecharon la circunstancia para despegarse de la figura de Cristina. Otros que siempre habían sido mal vistos durante los gobiernos de CFK, como Espinosa o el mismo Scioli, ahora pasaron a ser acérrimos cristinistas. Cuesta encontrar razones para distinguirlos. Y el único criterio asequible parece ser la estrategia adoptada para continuar en el poder: un juego de apuestas. ¿Qué caballo ganará la carrera? No hay programa ni trayectoria que pueda dividir aguas.</p>
<p class="western" lang="es-AR">En medio de este cruce y de una crisis del peronismo de la que parece no poder salir, nuevamente Cristina emerge para dividir las aguas. Podemos preguntarnos qué pretende cada uno de los candidatos. Por un lado, Cristina, resuelve la disputa por el liderazgo del PJ, a su usanza: lo deja, y se lleva de allí lo que le sirve para su propia acumulación. A su vez, se actualiza como figura, mantiene vivo su lugar como garante de derechos en un podio conocido por ella hasta el hartazgo, la cámara del Senado, pero con el plus de investidura por haber sido presidenta dos veces. Por otra parte, Florencio. ¿Qué significa Randazzo despojado de la posibilidad de una interna con Cristina? Si en 2015 era una opción potable a Scioli, ¿qué es hoy? Mientras que competir en un PJ sin la intervención con Cristina le daba una chance de posicionarse en vistas del 2019, la interna en soledad lo deja en una marginalidad difícil de revertir.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Sin elevar lamentos por la crisis del PJ, cuyo alcance o valor de realidad podrá medirse solo con el paso del tiempo, cabe preguntarse una vez más si las decisiones que convienen a CFK benefician también al resto de los ciudadanos, que debemos enfrentar las medidas macristas nada más que con la economía de bolsillo y con la fuerza de la movilización.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Si pulverizar a Randazzo tiene el costo de beneficiar al PRO, solo podremos saberlo en Octubre.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Mientras tanto, las bancas peronistas, divididas al igual en el massismo, el PJ y el FPV, vienen siendo por igual una caja de sorpresas, un mix de votos para el PRO o en su contra sin otro criterio que el de negociaciones desconocidas para el resto.</p>
<p class="western" lang="es-AR">El ajuste sigue, y la organización más allá del juego partidario sigue siendo el imperativo del momento.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cuanto-importa-el-pj/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Pacheco, un revolver peronista y salvaje</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Oct 2016 03:03:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Esteban Rodríguez Alzueta]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Reseña de Cabecita negra.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por</strong> <b>Esteban Rodríguez Alzueta</b></p>
<p><em>La semana pasada se presentó en Buenos Aires Cabecita negra, última publicación del escritor Mariano Pacheco, quien presenta una serie de ensayos sobre literatura y peronismo.</em></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El peronismo es una tarea pendiente, un rompecabezas que no encaja, por eso todo el tiempo lo estamos intentando otra vez. Una re-escritura interminable. Siempre le están faltando o sobrando piezas. Alguna vez dije que el peronismo era como el tren fantasma, que llevaba a la mujer maravilla pero también a Drácula, el hombre lobo, al cuco. Una anomalía, nos recuerda Mariano Pacheco, es decir, un cuerpo hecho con restos de otros cuerpos. El peronismo es un movimiento, y como todos los movimientos, suele ser muy generoso. Todos tienen el derecho a llamarse peronistas, a pasar por el peronismo, aunque sólo sea en algún momento de su vida; todos tienen el derecho a </span><i><span style="font-weight: 400;">saber</span></i><span style="font-weight: 400;"> en carne propia qué es aquello tan íntimo e indescifrable que llamamos “peronismo”; o mejor dicho, todos tenemos el derecho de </span><i><span style="font-weight: 400;">estar</span></i><span style="font-weight: 400;"> para saber qué se </span><i><span style="font-weight: 400;">siente</span></i><span style="font-weight: 400;"> ser peronista. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El peronismo es un </span><i><span style="font-weight: 400;">punto de vista afectivo</span></i><span style="font-weight: 400;"> de la Argentina, una manera de </span><i><span style="font-weight: 400;">sentir al otro</span></i><span style="font-weight: 400;">, de ponerse en el lugar del otro, de </span><i><span style="font-weight: 400;">dejarse afectar</span></i><span style="font-weight: 400;"> por los otros y, por añadidura, de pensarlos también. Se sabe, en el peronismo, el viejo axioma cartesiano se reescribe de la siguiente manera: </span><i><span style="font-weight: 400;">siento luego existo</span></i><span style="font-weight: 400;">. Si no lo siento no lo puedo pensar. Para pensar hay que sentir. Por eso se sigue cantando que el peronismo es un sentimiento. Ya lo dijo Evita, en una frase que constituye uno de los grandes chistes que supo enfurecer a la gorilada: La razón de mi vida es el sentimiento que el pueblo tiene por Perón.   </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Perón llamaba a todo esto “la comunidad organizada”, pero en realidad se trataba de un quilombo mayúsculo que no siempre se podía cerrar con una decisión oportuna. </span><i><span style="font-weight: 400;">Quilombo!, </span></i><span style="font-weight: 400;">otra palabra que formaba parte del vocabulario diario de Perón. Un quilombo con la capacidad de </span><i><span style="font-weight: 400;">quilombificar</span></i><span style="font-weight: 400;"> al país. Los que han leído su correspondencia con Cooke saben de lo que estoy hablando y los que no lo hicieron todavía los invitamos con Pacheco a que lo hagan. Por eso el </span><i><span style="font-weight: 400;">bricollage</span></i><span style="font-weight: 400;"> es un método para pensar ese </span><i><span style="font-weight: 400;">pastiche</span></i><span style="font-weight: 400;"> que llamamos “peronismo”. El peronismo es una gran collage. Por eso me gusta la tapa del libro de Pacheco: un revoltijo, un </span><i><span style="font-weight: 400;">revolver</span></i><span style="font-weight: 400;"> peronista y salvaje. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El peronismo no es un hecho literario, pero no hay duda que </span><i><span style="font-weight: 400;">movió</span></i><span style="font-weight: 400;"> las aguas en el campo de la cultura. No voy a decir que fue un parteaguas, pero las </span><i><span style="font-weight: 400;">revolvió</span></i><span style="font-weight: 400;">. El peronismo es el </span><i><span style="font-weight: 400;">revulsivo</span></i><span style="font-weight: 400;"> del mundo académico. A primera vista se lo presenta como su contrario. Sucede que el antiperonismo confunde la química peronista con el anti-intelectualismo. El peronismo es una forma de </span><i><span style="font-weight: 400;">pensamiento salvaje</span></i><span style="font-weight: 400;">. Ya lo dijo el viejo Levi-Strauss: “lo propio del pensamiento mítico es expresarse con ayuda de un repertorio cuya composición es heteróclita y que, aunque amplio, no obstante es limitado.” “Todos esos objetos heteróclitos que constituyen su tesoro, son interrogados por él para comprender lo que cada uno de ellos podría significar…” En ese sentido, Pacheco se presenta como un </span><i><span style="font-weight: 400;">bricolluer</span></i><span style="font-weight: 400;">, “capaz de ejecutar un gran número de tareas diversificadas” con los elementos residuales preconstreñidos que colecciona y utiliza a </span><i><span style="font-weight: 400;">piacere</span></i><span style="font-weight: 400;">. Sigo citando a Levi-Strauss porque me parece que lo que hace Pacheco con el acervo peronista-antiperonista es lo que hacen los </span><i><span style="font-weight: 400;">bricoleurs</span></i><span style="font-weight: 400;">: Lo propio del pensamiento salvaje, dice, “consiste en elaborar conjuntos estructurados, no directamente con otros conjuntos estructurados, sino utilizando residuos y restos de acontecimientos, (…) sobras y trozos, testimonios fósiles de la historia de un individuo o de una sociedad.” Porque el peronismo, como los universos mitológicos, escribía también Franz Boas, “están destinados a ser desmantelados apenas formados, para que nuevos universos nazcan de sus fragmentos.”</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">León Rozitchner dijo que “de alguna u otra manera, todos somos peronistas”. Incluso Pacheco, que ahora dice ser un leninista deleziano. Porque a diferencia del leninismo, en el peronismo se puede leer a Lenin y a Deleuze sin tener que rendir cuentas a nadie. Mientras que en el leninismo no hay lugar para la disidencia, cualquiera que se corra de la línea correcta será considerado un sectario y expulsado o deberá fundar su propio grupo de estudio. Mientras que en el peronismo cada cual puede formar su propia agrupación en torno a una de las verdades peronistas o una interpretación de una de esas verdades. Porque en el peronismo nadie está en la verdad, siempre estamos en el error, es decir, las verdades son siempre a medias. Esta tampoco es una idea mía, se la escuche una vez a Horacio González cuando reclamaba una lectura piadosa de su sinuosa trayectoria peronista frente a nosotros, cuando éramos sus ayudantes, que no parábamos de formular preguntas teñidas de reproche. Una idea que la volví a leer en “Las transformaciones del justicialismo”, un libro del historiador Steven Levitsky, que me recomendó Jerónimo Pinedo. Levitsky señala que el movimiento peronista se caracteriza por su bajo nivel de rutinización formal, que flexibiliza las estructuras garantizando la autonomía de los distintos subgrupos para operar al margen de las burocracias eventuales. Por eso se podía seguir siendo peronista con Blanco o con Rucci, o a pesar de Lorenzo Miguel, o peor aún, con Isabelita, López Rega y el mismísimo Perón, con Luder o Saadi, con Menem, con Duhalde o Soria, con Scioli, De la Sota o Massa. Dice Levitsky: “Esta disociación entre la conducción y las organizaciones de base brinda al PJ una importante ventaja en la competencia electoral, ya que permite a la conducción perseguir estrategias electorales orientadas al exterior, dirigidas a los votantes independientes, mientras las organizaciones de base siguen trabajando hacia el interior y apuntan a captar los votos peronistas tradicionales. En otras palabras: mientras las organizaciones de base prestan atención al ámbito de identificación, los dirigentes del PJ poseen relativa libertad para salir en busca de votos en el ámbito de competencia”.   </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sabemos de memoria que el peronismo es el lugar de la lealtad, pero sabemos también que es el lugar de la traición. No hay nada más peronista que la traición, y también la adulación de los obsecuentes. Porque en el peronismo se confunde la obediencia debida con la lealtad. Una lealtad que tiene la duración del mandato exitoso, porque como me dijo alguna vez Gonzalo Chaves: “en el peronismo, el que pierde, es un traidor”. Los traidores son los peronistas que no saben perder, que no quieren esperar. La lealtad está hecha de tiempo, necesita tiempo. Mientras que la política real está hecha de urgencia. La lealtad consiste en saber esperar, es decir, aprender a no desesperarse. La historia no empieza ni termina con uno. Pero las aspiraciones personales, que en el peronismo se confunde con la vocación de poder, necesitan de las continuas confabulaciones internas que serán –si lo sabremos!- más encarnizadas que las otras.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El peronismo sigue siendo el hecho maldito del país clasemediero que contribuyó a realizar con su prepotencia de trabajo. Porque…, ¿qué es la clase media sino otro de los inventos peronistas? La clase media es la expresión de la movilidad social, es decir, del salario mínimo vital y móvil, del consumo para todos. Un hijo descarriado que tarde o temprano renegará de su origen y estará dispuesto a practicar el parricidio. Porque ya sabemos que el consumismo no genera conciencia social sino más ganas de consumir. Del consumismo nunca se sale por izquierda. El consumismo de la clase media empuja el país a la derecha, y también al peronismo. He aquí uno de las contradicciones peronistas irresolubles, según parece: una serpiente que se muerde la cola. Por eso me gusta la corrección que hizo Martín Rodríguez a la frase de Cooke que cita Pacheco en varias oportunidades: la clase media es el hecho maldito del país peronista. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pacheco escribe rápido y lee más rápido todavía. Piensa en voz alta. Luego busca otra caja de resonancia para convidar lo que escribe y lee. Pero también lo que conversa. Y luego sale a militar lo que publicó. A veces buscando aliados, otras veces ladrando solo. Porque Pacheco es un gran conversador también. Aprendió del peronismo: solo se puede hacer política con la comunidad de amigos. Encuentra en la amistad un punto de apoyo para pensar en voz alta. Hay una gimnasia en Pacheco que aprendió en su militancia previa. Pero aquello que lee y escribe, y luego milita y discute, está sobredeterminado por su </span><span style="font-weight: 400;">peronismo intempestivo</span><span style="font-weight: 400;">. Porque lo que Pacheco nos está diciendo es que el peronismo es mucho más grande que la masa del pueblo que lo integra y por supuesto, que los dirigentes que quieren representarlo. Está hecho también con novelas, cuentos y poesías; con programas de radios, películas y sketch de televisión. No todas fueron piezas celebratorias. Están las que se encargan de denigrarlo, denunciarlo, llevarlo hasta los estrados judiciales, expulsarlo o proscribirlo. Estos relatos son igualmente importantes, porque siguen siendo el insumo secreto del peronismo. Mientras siga habiendo antiperonismo hay peronismo para rato. El gorilismo de la derecha, pero también de la izquierda, no es su impugnación, sino la oportunidad para multiplicarlo. Me sucede muy a menudo, y a Pacheco también: Frente al gorilismo propalado por los medios empresariales o unos cuantos referentes militantes de izquierda (que tienen la virtud no declarada de coincidir con la derecha), nos sorprendemos defendiendo al peronismo otra vez, no nos queda otra que seguir siendo peronistas. Y que conste que no hablo de “peronismo coyuntural”, como dice mi amigo Daniel Badenes, sino de </span><i><span style="font-weight: 400;">peronismo estructural</span></i><span style="font-weight: 400;">. El peronismo coyuntural es una discusión que tendrá lugar en cada coyuntura electoral, mientras que el peronismo estructural o mágico, es un peronismo salvaje o silvestre, como le gusta decir a Pacheco, un peronismo que, como los yuyos, sigue creciendo desde abajo, en tierra árida, desconectado de los figurones eventuales.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero de la misma manera que el gorilismo es necesario para el peronismo, su fetichismo, la repetición vacía y calcada, es una de sus peores versiones para proyectarse. El tradicionalismo le alcanza para que nadie saque los pies del plato, pero a veces ni eso. Por eso Pacheco aconseja con Passolini: “no hay que abandonar la tradición a los tradicionalistas”, es decir, hay que defender al peronismo de los peronistas.   </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero quiero volver sobre una frase que subraye recién: “peronismo intempestivo”. Porque el peronismo estructural que practica Pacheco es una invariante histórica. El peronismo es el significante flotante de la política Argentina, la argamasa de la hechura argentina. El peronismo tiene la capacidad de juntar aquello que está disperso. No lo hace por su vocación pragmática sino porque habla el lenguaje de los afectos primordiales. Es amor y odio, pero también es piadoso y a veces demasiado piadoso. El peronismo irrumpe en la escena contemporánea y pone las cosas patas para arriba para volverlas a poner patas para abajo y a veces, para sentar en la mesa a su peor enemigo. El peronismo es el desquicio de la historia Argentina. Suele sacarnos de la historia para volver a ingresar a ella con otro ímpetu. Y cuando lo hace será una gran aspiradora con la capacidad de devorarse todo aquello que, por sí mismo, no tiene capacidad de articulación alguna. Porque eso es el peronismo, una manera de articular lo que no se sabe, no se quiere o no se puede articular. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Termino: el peronismo puede ponerse de moda pero nunca se dejará atrapar o estabilizar del todo. Al menos mientras siga habiendo antiperonismo. Ni siquiera los tradicionalistas han podido fijarlo de una vez y para siempre. Parafraseando a Cortázar diremos que el peronismo son otros 62 modelos para armar. Y Pacheco, en “Cabecita negra”, recordando su origen plebeyo, arma su propio rompe-cabezas. </span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/pacheco-un-revolver-peronista-y-salvaje/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Economía, elecciones y peronismo: el cocktail de 2017</title>
		<link>https://marcha.org.ar/economia-elecciones-y-peronismo-el-cocktail-de-2017/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Sep 2016 03:10:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Longa]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[pro]]></category>
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					<description><![CDATA[Algunas figuras de Cambiemos siguen gozando de imagen positiva y pueden imponerse en 2017; ¿quiénes pueden impedirlo?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Francisco Longa</strong></p>
<p><em>El escenario económico adverso no se descomprime, aunque deja de tener el impacto de la novedad, y pasa a ser costumbre. Aun así, algunas figuras de Cambiemos siguen gozando de imagen positiva y hasta pueden imponerse en 2017. En este panorama, ¿quiénes pueden impedirlo?</em></p>
<p>Días atrás el presidente Mauricio Macri se dirigió a cerca de 2000 empresarios de casi 70 países, en lo que se llamó el mini Davos de Buenos Aires. Utilizó metáforas románticas, juró que ‘la corrupción ya no está más’ y dijo que ‘ordenaron la economía’. El principal objetivo de semejante acto de seducción era lograr que llegara de una vez por todas la tan ansiada (y anunciada) lluvia de inversiones.</p>
<p>Para el gobierno de Cambiemos, la cuestión de las inversiones en la economía resulta central, toda vez que han confesado sus principales referentes que su proyecto económico y social se apuntala principalmente desde reforzar la oferta. En la rueda virtuosa de la economía que imagina el gobierno, el punto central es el ímpetu del sector privado por generar puestos de trabajo de calidad, que echen a andar una espiral de consumo y crecimiento. A pesar de que esta receta ya se mostró fallida en décadas pasadas, en los ocho meses de gobierno de Cambiemos aún no hemos tenido siquiera la posibilidad de demostrar su fracaso. En efecto, las inversiones no llegan.</p>
<p>Esto se debe a un elemento que vienen marcando algunos analistas: el tendal de excluidos y empobrecidos que está dejando la política del gobierno forma parte de una amenaza latente en cuanto al clima de agitación social, que desmotiva a cualquier empresario capitalista con miras de largo plazo. Por otra parte, quién les asegura a los grandes inversores que en apenas diez meses el gobierno no recibirá un duro golpe en las urnas, lo cual dificultaría mucho más su capacidad de gestión. O peor aún, ¿cómo elegir depositar cuantiosas sumas de dinero en un país que muestra un retorno populista poco probable, pero posible, en tan solo tres años?</p>
<p>Precisamente en función de estas variables, el periodista de <em>Página/12</em>, Luis Bruschtein, sostuvo días atrás que la unidad del peronismo en contra de Mauricio Macri es la variable clave que los grandes inversores están evaluando, en función de depositar o no sus esperanzas en la Argentina de Cambiemos.</p>
<p>Como sea que fuere, es evidente que la lluvia de inversiones aún no llega, que el blanqueo de capitales no recaudó lo esperado, y que la fuga hacia el dólar al menos iguala la performance que el pequeño ahorrista se dio durante 2015, tal como surge de los datos brindados por el anexo estadístico del propio Banco Central.</p>
<p><strong>Al mal tiempo, buena imagen</strong></p>
<p>A pesar de este innegable escenario, nada indica que el electorado asigne de manera directa y lineal el deterioro de la economía exclusivamente a Mauricio Macri o a Cambiemos en su conjunto. Es evidente que la gran narrativa construida entorno a la ‘herencia recibida’ del kirchnerismo va en el sentido de intentar demostrar que las actuales penurias económicas forman parte de una cuenta corriente abierta por el gobierno anterior.</p>
<p>Pero aun en aquellos y aquellas que no asignan todos los pesares a la política de CFK, tampoco aparece tan claro que el macrismo sea un todo homogéneo responsables de los actuales pesares. Eso se desprende de las encuestas que indican que una de las figuras políticas con mejor imagen continúa siendo María Eugenia Vidal, gobernadora por Cambiemos de la provincia de Buenos Aires.</p>
<p>Claro que 2015 fue el año en que las encuestadoras mostraron su peor rostro, y que es probable que no gocen de la credibilidad de antaño; no obstante, sean ficticias o verídicas, la difusión de las encuestas de opinión siguen conservando una capacidad importante de marcar agenda y de construir sentido común. No podemos saber si realmente Vidal lidera semejante podio, pero sí es posible augurar que, en la medida que se difundan esas encuestas, algunos grados de profecía autocumplida pueden generar.</p>
<p>Es posible no obstante que al lector o lectora no le resulte sorprendente esta performance de Vidal ante la opinión pública. Una hipótesis de análisis político que se propone en este artículo es que ante la mala gestión económica, una de las estrategias tanto de Cambiemos, como de los grandes monopolios mediáticos oficialistas, es la de mostrar dos grupos al interior del gobierno. Esto no quiere decir que no puedan existir en la realidad tensiones entre Struzenegger y Prat Gay. Lo que quiere sugerir es que, de existir, la reproducción y difusión de dichas internas, o la constitución de grupos de técnicos vs. políticos dentro de Cambiemos, viene a funcionar como posible fusible ante la profundización del escenario político negativo.</p>
<p>Así, en el peor de los escenarios económicos de acá a 2017, algunas figuras como Vidal o la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, podrían salir incólumes, lo que le garantiza a Cambiemos recambio y proyección a futuro.</p>
<p><strong>¿Adversarios o ‘fuego amigo’?</strong></p>
<p>Pueda resultar más o menos simpático, pueda implicar mayor o menor continuidad respecto de las políticas actuales de Mauricio Macri, la única fuerza política con capacidad electoral para derrotar al gobierno nacional en 2017 es aquel ‘peronismo infinito’ del que habló Maristella Svampa.</p>
<p>Es cierto que en virtud de impedir que la alternancia devenga nuevamente en ‘populismo’ se están realizando ingentes esfuerzos por consagrar a Margarita Stolbizer como una nueva esperanza blanca ante un posible fracaso de Macri. Pero aunque las usinas mediáticas la celebren como máxima figura de la transparencia y la honestidad, va a resultar difícil transformar su casi inexistencia electoral del año pasado, en un caudal de votos que le permita codearse entre los y las de arriba.</p>
<p>Fuera de ello, sea con un perfil más conservador al estilo del Frente Ronovador, o con un perfil más socialdemócrata de raigambre kirchnerista, la confluencia de los intendentes/as, gobernadores/as y legisladores/as de extracción peronista, parece ser la única capaz de asestar un golpe en el inmediato plazo que marca 2017, a las aspiraciones hegemónicas de Cambiemos.</p>
<p>Aunque es válido pensar que, dependiendo de qué configuración finalmente tome esta amalgama peronista, se podría tratar de un golpe significativo (con densidad progresista), o de ‘fuego amigo’.</p>
<p>En definitiva, ¿es tan sencillo admitir que mayor presencia legislativa del Frente Renovador implique un freno a la avanzada conservadora de las leyes que pretende impulsar Cambiemos? Los casos de la ley de pago a los fondos buitres, y otros tristemente célebres ocurridos durante este año, no permiten afirmarlo con simpleza. Inclusive más aún, el rol jugado por legisladores peronistas como Diego Bossio o Miguel Ángel Pichetto en el parlamento, casi parecería mimetizarse con las aspiraciones que Cambiemos tuvo en estos meses.</p>
<p><strong>Las agendas por venir</strong></p>
<p>La política en la Argentina ya demostró en varias ocasiones que las especulaciones electorales pueden torcerse producto de los estallidos sociales y de las innovaciones políticas inesperadas. Aun así, si el gobierno lograra contener las expectativas económicas –sobretodo pasando diciembre-, el resto de la carrera electoral podría desarrollarse sin sobresaltos; las afiebradas reuniones de todos los sectores políticos que se están realizando en estos meses parecen anticiparse a ello.</p>
<p>En ese plano, la única sombra realmente existente en el cielo electoral de Cambiemos parece ser esta hipotética confluencia peronista de la que hablamos. Lo que no resulta tan sencillo de dilucidar, es en qué medida, más allá del evidente golpe simbólico que esto significaría, cuánto de un hipotético triunfo de esa entente opositora se traducirá en un verdadero cambio de la agenda política.</p>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/economia-elecciones-y-peronismo-el-cocktail-de-2017/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Bogotazo, peronismo… y en eso llegó Fidel</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Apr 2016 03:03:36 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Bogotazo]]></category>
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					<description><![CDATA[América Latina y sus rebeliones. De Gaitán a Perón, la injerencia de EEUU y el triunfo de la revolución cubana]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Pablo Solana*</strong></p>
<p><em>América Latina, sus movimientos populares, sus rebeliones. De Jorge Eliécer Gaitán a Juan Domingo Perón, la injerencia norteamericana y el triunfo de la Revolución Cubana.</em></p>
<p>9 de abril de 1948, inicio del Bogotazo. Jorge Eliécer Gatián, abogado, líder popular de origen liberal y de encendida prédica antioligárquica, seguro ganador de las próximas elecciones presidenciales, es asesinado en las calles bogotanas y se desata una rebelión social violenta que se extiende como reguero de pólvora por el país y parte al medio el siglo XX para todo lo que vaya a suceder en Colombia desde entonces. Unos pocos años antes en Argentina, en 1945, el coronel nacionalista Juan Domingo Perón, de gran ascendencia sobre la creciente clase trabajadora, es encarcelado y se desata una rebelión popular el 17 de octubre, que también parte en dos el siglo XX para el país del sur. Ambos hechos -uno presenciado, el otro seguido con interés por un joven dirigente estudiantil cubano, de barba aún rala- se enmarcan en un contexto histórico propicio para el surgimiento de movimientos populares como resultado del proceso de sustitución de importaciones tras la crisis internacional de 1930 y los modelos de Estado benefactor; esos movimientos adquieren un carácter antiimperialista en la medida en que Estados Unidos pretende extender sus tentáculos en el continente tras la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>Por aquellos años, Lázaro Cárdenas expropia compañías petroleras extranjeras en México; Getulio Vargas impulsa la industrialización y con ello la sindicalización de los trabajadores en Brasil; y Paz Estensoro habilita el ingreso de nuevos sectores populares a la política en Bolivia con su nacionalismo revolucionario. Colombia, con el asesinato de Gaitán, perdió la posibilidad de experimentar su propio “nacionalismo popular” desde el Estado y, en cambio, se sumergió en “La Violencia” que aún signa la vida política del país.</p>
<p>Sin embargo, al igual que sucedió con aquellos movimientos populares, el gaitanismo sí se convirtió en parte constitutiva de la identidad política del pueblo colombiano, aún con toda su dramática complejidad: asumido por sectores de la izquierda (críticamente según quién) y también reivindicado por sectores paramilitares de ultraderecha, como las aún vigentes Autodefensas Gaitanistas. Lo mismo sucedió con otros movimientos populares del siglo XX, por caso el peronismo, que supo albergar a sus “formaciones especiales” que lucharon armas en mano por el socialismo al mismo tiempo que parió a la siniestra Alianza Anticomunista Argentina, organización paraestatal encargada de aniquilar al ala izquierda del mismo movimiento peronista. Pero la comparación se agota y la apreciación histórica se vuelve mucho más benévola con la figura de Gaitán y mucho más compleja con la figura de Perón. Porque el asesinato de uno detonó la rebelión como último acto vital, sin poder ver concretado su acceso al gobierno y con ello el sometimiento al juicio de la historia a partir ya no de sus propuestas, sino de la capacidad -o no- de concretarlas. Mientras que Perón fue liberado fruto de la movilización popular y debió afrontar el desafío de llevar a la práctica su proyecto, incluso se sometió a una nueva experiencia de gobierno en los años 70, en un mundo muy otro del que mostró incapacidad de comprender.</p>
<p><strong>Y en eso llegó Fidel</strong></p>
<p>Quien sí comprendió perfectamente su momento histórico fue el joven estudiante Fidel Castro, de visita en Colombia aquel 9 de abril cuando todo estalló. “Yo era una mezcla de individuo quijotesco, romántico, soñador”, contó años después quien se convertiría en líder de la Revolución Cubana y una de las figuras mundiales más trascendentes del siglo XX. “Había en mí algunas mezclas de sueños martianos, bolivarianos, y de socialista utópico. Por aquella época me resultaba muy difícil explicarme por qué la América que habían concebido sus grandes y extraordinarios emancipadores se apartaba tanto de la penosa realidad que presentaban casi una veintena de repúblicas divididas, débiles y empobrecidas”, relató.</p>
<p>Diez años después, el Movimiento 26 de Julio fundado por Fidel ya se encontraría en plena acción revolucionaria en su país, aprestando las ofensivas finales para hacerse con el poder. Pero en 1948 aún le faltaría al joven Castro vivenciar el decurso de los gobiernos populares, crecientemente hostigados por Estados Unidos, como el de Jacobo Arbenz en Guatemala -cuyo derrocamiento encontró al Che en sus tierras, sacando conclusiones en el mismo sentido-, y del peronismo, al cual Fidel por aquellos años también prestaba atención. “La hostilidad que Estados Unidos manifestaba hacia el movimiento peronista hacía instintivamente mirar con cierta simpatía a Perón, a su movimiento. Por aquellos días circularon entre los estudiantes numerosos folletos con discursos de Perón dirigidos a los trabajadores, sus alegatos nacionalistas, sus apelaciones a las masas, su lucha contra los oligarcas”, recordó el líder de la Revolución Cubana.</p>
<p>El derrocamiento del gobierno popular de Guatemala en 1954 y del peronismo en 1955, nutrieron la convicción revolucionaria de Fidel y de aquella generación de jóvenes barbudos. Conocían y estudiaban la historia de su país para transformarla, pero además, la de toda América Latina, convencidos de la máxima bolivariana “Nuestra patria es América”.</p>
<p>El Bogotazo, al igual que los gobiernos nacionales, populares y antiimperialistas de mediados de siglo pasado, alimentaron el nuevo ciclo de luchas revolucionarias del que la Revolución Cubana fue la más alta expresión. Fidel y los suyos, aprendiendo de la historia, asumieron el desafío de dar un paso más allá en las luchas emancipadoras de nuestro continente: cuando tuvieron la oportunidad de conducir los destinos de su pueblo a través del control del Estado no se quedaron a mitad de camino e intentaron cambiar la historia de raíz, apostando por el socialismo.</p>
<p><em>* Artículo publicado en <a href="http://www.colombiainforma.info/cultura/recordando/3214-opinion-bogotazo-peronismo-y-en-eso-llego-fidel" target="_blank">Colombia Informa</a>. Pablo Solana es coresponsal de Resumen Latinoamericano en Colombia</em>.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bogotazo-peronismo-llego-fidel/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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