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	<title>pandemia &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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		<title>La organización es esencial: enfrentar la pandemia desde la primera línea</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Oct 2020 03:10:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El advenimiento del COVID19 vino a profundizar una crisis sistémica y estructural en nuestro país que, si bien está afectando profundamente a buena parte de la población, también puso en evidencia que la organización es lo realmente esencial.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El advenimiento del COVID19 vino a profundizar una crisis sistémica y estructural en nuestro país que, si bien está afectando profundamente a buena parte de la población, también puso en evidencia que la organización es lo realmente esencial.</em></p>
<p><strong>Por</strong> <a href="https://twitter.com/agusbontempo"><strong>Agustín Bontempo / </strong></a><strong>Foto por Germán Romeo Pena</strong></p>
<p>La situación en la Argentina previo a la llegada de la pandemia es, en términos sociales y económicos, de una escala similar a los efectos del virus. Cada persona que habita estas tierras tuvo que torearse con las políticas destructivas del gobierno de Mauricio Macri. Millones de empleos que se perdieron, miles de PyMES que cerraron sus puertas, escalada inflacionaria constante (en 2019, cerró con el 53,8%, siendo la más alta desde 1991) y su consecuente pérdida de poder adquisitivo de las y los trabajadores que, cada vez más, vieron cómo sus salarios caían derrotados mes a mes sin siquiera poder cubrir sus necesidades básicas.</p>
<p>Cambiemos, la coalición que gobernó los cuatro años precedentes a la pandemia, intentó generar una transformación estructural en nuestro país que iba de lo económico, político y social hasta lo cultural. El discurso de la meritocracia como único camino de desarrollo, era el estandarte para poder avanzar en reformas como la previsional y la laboral, enfrentadas en las calles por levantamientos populares en cada rincón del país, con alternancia de resultados. Sin embargo, la perseverante debilidad política de un gobierno que fracasó en cada intento de imponer su modelo, iba acumulando derrotas tras derrotas que llevaban al país hacia un abismo inexorable. Y esa caída se inició a finales de 2017, poco después de una victoria electoral importante pero con un envalentonamiento en las urnas que no pudo traducirse en el resto de los escenarios.</p>
<p>Las recordadas jornadas del 18 y 19 de diciembre de aquel año que se vivieron como una pueblada que ponía un freno al ajuste macrista, coincidieron con el agotamiento de un modelo económico liberal que ponía de rodillas al país, nuevamente, frente al Fondo Monetario Internacional (FMI). La historia que siguió es bien conocida. Endeudamiento a 100 años, rifando el futuro de varias generaciones y el retorno obsceno de una bicicleta financiera que fugó de nuestro país casi 90 mil millones de dólares. Este monto sería que suficiente para paliar los efectos de la crisis actual, al mismo tiempo de ir resolviendo cuestiones estructurales ,como las que aquí más nos interesa: la vivienda, la educación y la salud.</p>
<p><span style="font-size: 18pt;"><strong>La herencia eterna</strong></span></p>
<p>Los años pasan y hay cada vez más gente sin techo y casas sin gente. En innumerables oportunidades hemos hablado del creciente negocio inmobiliario, sustentado en un fuerte mercado de especulación, al mismo tiempo que las personas se agolpan en las villas o en las calles de a miles y millones.</p>
<p>Según el <a href="https://www.argentina.gob.ar/desarrollosocial/renabap/mapa">Registro Nacional de Barrios Populares </a>(RENABAP), en 2018, Argentina ya acumulaba 4288 barrios populares o asentamientos. En la actualidad, esa cifra ya asciende a 4416, es decir, casi 200 villas y asentamientos más en el país en apenas 2 años.</p>
<p>Hablar de condiciones de hábitat no debe ser una tarea sencilla. Hablamos de millones de personas que viven hacinadas, en espacios reducidos y sin servicios básicos como agua potable, gas natural o servicio eléctrico.</p>
<p>En particular, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuenta con 38 villas o asentamientos, según la Dirección General de Estadísticas y Censos de la ciudad. Allí viven más de 300 mil personas, según datos del IVC, CELS y ACIJ, así como también más de 7000 personas están en situación de calle. Hablamos de familias enteras, niños y niñas, adultos mayores, que transitan su vida entre el barro, con un Estado que garantiza su presencia por la ausencia misma.</p>
<p>Sin embargo, la obscenidad de la desigualdad se traduce en que: mientras vemos el escenario en la ciudad más rica del país, allí mismo alrededor de 140 mil viviendas se encuentran vacías. Estas podrían albergar al menos a 560 mil personas, es decir, a toda la población que vive en villas, asentamientos, en la calle y aún queda resto.</p>
<p>La Provincia de Buenos Aires, foco de la crisis habitacional recrudecida durante esta pandemia, no se queda atrás. De acuerdo al Registro Público Provincial de Villas y Asentamientos Precarios, en 2018 a lo largo de todo el territorio provincial había 1584 villas o asentamientos. De ese total, 981 se encontraban en el primer y segundo cordón del conurbano bonaerense, con alrededor de 350 mil familias viviendo en estos barrios, es decir, casi 1.500.000 personas. Una catástrofe. Solo imaginemos lo que puede implicar hacer cuarentena para estos millones de habitantes, que su día a día es de precariedad habitacional, con empleos irregulares o directamente desempleados.</p>
<p>En materia de educación, la pandemia permitió destacar tanto el rol de las instituciones educativas como el carácter esencial de las telecomunicaciones, el acceso a dispositivos tecnológicos y conexión a internet.</p>
<p>La gestión macrista no hizo más que profundizar la precariedad del sistema. Desde las viandas escolares de miseria en CABA hasta el desguace en infraestructura en Provincia de Buenos Aires con, por ejemplo, la explosión en una escuela de Moreno que se cobró la vida de Sandra Calamano y Rubén Rodruíguez, pasando por la implementación de la UNICABA, las paritarias de miseria, la persecución constante.</p>
<p>Sobre ese terreno, el gobierno que encabeza Alberto Fernández tomó algunas medidas para poder sobrellevar la cuarentena: licencias para las y los trabajadores que tengan hijes menores y que sus instituciones educativas estén cerradas, la promoción de planes y estrategias para seguir el ritmo pedagógico desde los hogares (con una repercusión invaluable en el trabajo docente), el acompañamiento con el IFE para las millones de familias de bajos recursos (recordemos que, según el INDEC, la pobreza en Argentina asciende al 40,9% llegando a ser en los menores de 14 más del 52%), entre otras.</p>
<p>En este escenario, una medida trascendental que tomó el gobierno fue la sanción del <a href="https://www.marcha.org.ar/argentina-digital-hacia-un-acceso-universal-a-la-tecnologia/">Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) N° 690/20</a> que declaró como servicios públicos a la telefonía móvil, internet y televisión paga. En sí mismo, este DNUadquiere suma importancia en un país donde la baja regulación hace que los servicios tengan valores de lujo con prestaciones sumamente precarias. Son herramientas importantes tanto para que las y los adultos lleven adelante tareas remotas, como para que les niñes puedan seguir su proceso pedagógico.</p>
<p>Para dimensionar este panorama, es importante resaltar los datos: de acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, en el último trimestre de 2019, casi el 40% de los hogares en el país no tenían acceso a computadoras y un 17% no tenía acceso a internet (incluyendo el acceso móvil). De acuerdo con el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), para el segundo trimestre de 2020 la cifra de hogares sin acceso a internet de ningún tipo ascendió al 36%, es decir, se duplicó en 6 meses. La situación económica es una de las grandes razones y por eso el DNU 690/20 que, entre otras cosas, prohibió los aumentos de tarifa y promovió la suspensión de cortes, es central.</p>
<p>Finalmente, la salud. Con la llegada de la pandemia a la Argentina se puso de relevancia el rol del conjunto de las y los trabajadores de salud en cualquiera de sus roles. Los aplausos invadieron las calles y la sociedad se animaba a reconocer que ante cada reclamo del sector por mejor infraestructura, condiciones de trabajo y salarios, requerían del apoyo de toda la sociedad.</p>
<p>El sistema de salud pública se encontró con el COVID19 con un escenario adverso. El gobierno saliente había degradado el Ministerio en una Secretaría en el lapso 2015-2019; el presupuesto se subejecutó en un 22%, según los informes del Ministerio de Hacienda. Sin embargo, no todo estaba perdido. En consonancia con los lineamientos generales del macrismo, la industria farmacológica en nuestro país tuvo un crecimiento en sus arcas económicas de casi el 12% -industria que, por supuesto, también es una de las grandes ganadoras en la pandemia-.  Un buen ejemplo de esto es que, en 2018, mientras se profundizó la crisis que afectaba a los sectores populares, Alberto Roemmers (dueño del laboratorio homónimo), tuvo ganancias por más de mil millones de pesos gracias al guiño gubernamental que le permitió aumentar sus productos en un 87%, más del doble que la inflación.</p>
<p>Todas estas situaciones suelen verse agravadas para las y los migrantes, que no solamente deben lidiar con la estigmatización de algunos sectores de la sociedad, sino que muchas veces las mismas instituciones vulneran sus derechos. Un ejemplo claro de esto es la lucha, ya de largo aliento, frente al DNU N° 70/17 firmado por Macri y que se mantiene vigente, precarizando la situación de las y los migrantes (por supuesto que no de cualquier nacionalidad), habilitando la posibilidad de expulsiones arbitrarias de nuestros país.</p>
<p>Como se puede observar, el panorama a lo largo y ancho del territorio es adverso. Las condiciones estructurales nos invitan a preocuparnos por los efectos de la pandemia. Sin embargo, allí donde el Estado no llega y los sectores privados intentan descargar sus crisis, aparecen las y los defensorxs, las organizaciones que se plantan en la primera línea y luchan día a día, codo a codo, por un mundo más justo. Hacia estas experiencias nos dirigimos.</p>
<p><span style="font-size: 18pt;"><strong>La vivienda es un derecho</strong></span></p>
<p>Cuando se decretó la cuarentena en todo el territorio nacional, y gracias a un nivel de acatamiento elevado, el aislamiento en los hogares daba sus resultados, manteniendo niveles de contagios y muertes sumamente bajos mientras en otros lugares del mundo la situación se agravaba.</p>
<p>Sin embargo, con el paso del tiempo, se ponía en escena una realidad que no aparecía en los medios: la situación en los barrios populares. Aquellos lugares donde quedarse en casa no era opción, ya sea por las condiciones de hacinamiento, la inexistencia de un techo, la necesidad de salir a buscar el plato de comida. En aquella oportunidad, pudimos retratar <a href="https://www.marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-soltar-la-voz-propia-en-cada-barrio/">la pandemia desde el pie</a>, esas vivencias y batallas en los barrios, donde el COVID empezaba a diseminarse, elevando las tasas de contagios y llevándose la vida de decenas de villeros y villeras, luchadoras y luchadores como Ramona Medina o Agustín Navarro, referentes de la lucha por igualdad y vivienda digna en Villa 31. Pero pasaba también en la 1-11-14 de Bajo Flores, con reacciones ineficaces del gobierno porteño, siempre tan ajeno a las necesidades de los sectores populares.</p>
<p>La situación escaló a un pico insólito cuando se conoció lo acontecido en Villa Azul, un barrio del conurbano bonaerense, dependiente de Avellaneda y Quilmes. Según datos del Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires  (2018), en el barrio vivían 3128 personas en 837 casas (un promedio de casi cuatro personas por hogar) y se estima que, para este año, la población es de casi el doble. A finales de mayo, el COVID se hizo presente, llegando a infectar a casi 350 personas en un lugar donde, como se advierte, las condiciones no eran las mejores para hacer una cuarentena estricta y saludable.</p>
<p>En aquella oportunidad, el gobierno provincial, de la mano de Sergio Berni, dispuso un cierre absoluto del barrio por dos semanas, medida sanitaria discutible en términos de efectividad pero que contrastaba con, por ejemplo, los brotes que se veían en los barrios adinerados de la Capital Federal e incluso de la misma provincia.</p>
<p>Villa Azul fue la antesala del conflicto que hoy está en todos los medios: la toma de Guernica. Allí se sintetiza el verdadero efecto de una crisis que golpea a los sectores más vulnerables.</p>
<p>Yamila Rodriguez, integrante de la Coordinación de Delegados y Delegadas de Guernica, nos dijo que “La situación en la que nos encontrábamos en su mayoría es que éramos trabajadores que a partir de la pandemia y la crisis económica agravada por esta pandemia, nos quedamos sin trabajo, ya que éramos trabajadores precarizados y alquilábamos. Muchos quedaron en situación de calle. En ese momento, la urgencia conllevó esta situación”. Son alrededor de 2500 familias, casi 10 mil personas luchando por vivienda digna.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-52050" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/FB-de-difusion-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/FB-de-difusion-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/FB-de-difusion-640x426.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/FB-de-difusion.jpg 800w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p>La empatía debería convocar a toda la población. No es una situación entre quienes pagan impuestos frente a quienes no. Hablamos de personas en situación de suma vulnerabilidad que nos enseñan la necesidad de organizarse para ir a la conquista de derechos. “La verdad es que se formó un poco a los topetazos, más teniendo en cuenta de que esto no fue planificado, nos conocimos todos y todas ahí en el predio y bueno fuimos formando un poco lo que es el cuerpo de delegados y delegadas. Cada manzana tiene sus delegados, cada barrio tiene su delegado general, que somos cuatro. Tienen ahí asamblea feminista, coordinación de salud y de niñez también, entre otras cosas”.</p>
<p>A la lucha de las y los vecinos, se suma la solidaridad de quienes día a día batallan por un mundo más justo. Yamila nos cuenta que “Ahí  ingresan las organizaciones (sociales y políticas) en su rol en este momento que es de acompañamiento y de brindarnos un apoyo real del cual carecemos por parte del Estado, más teniendo en cuenta que son quienes nos acompañan y están con los abogados. Estamos haciendo una coordinación conjunta, en toda reunión con las organizaciones estamos presentes los delegados y delegadas generales y quien quiera participar de forma más activa”.</p>
<p>La toma en Guernica lleva más de 70 días. En ese tiempo, hubo prórrogas judiciales ante la posibilidad de desalojo. El gobierno de Axel Kicillof presentó un plan de vivienda que apuntaría al abordaje estructural del déficit habitacional en la provincia, aunque en lo concreto, Yamila asegura que “Desde el día cero lo único que proponen es el desalojo. Hace unos 20 días hizo una intervención formal el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de provincia, quienes proponen un desalojo pacífico. Yo la verdad que, a mi criterio, no tengo memoria de ver jamás un desalojo pacífico. No hay propuestas reales y concretas que impliquen de que si nos retiramos de ahí, de forma pacífica, vamos a tener una respuesta inmediata, nos van a poner en una base de datos que supone vamos a tener en algún momento una solución”.</p>
<figure id="attachment_52055" aria-describedby="caption-attachment-52055" style="width: 630px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-52055" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Reinaldo-Ortega-630x386.jpg" alt="" width="630" height="386" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Reinaldo-Ortega-630x386.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Reinaldo-Ortega-640x392.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Reinaldo-Ortega.jpg 800w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /><figcaption id="caption-attachment-52055" class="wp-caption-text">Foto por Reinaldo Ortega.</figcaption></figure>
<p>Las y los delegados, las y los vecinos organizados, sí tienen una alternativa, una solución definitiva. “La verdad que la única solución que encontramos nosotros es tierra por tierra ya que si prima la propiedad, la falsa propiedad privada, porque la verdad que sí ellos como Estado no hacen respetar la ley y únicamente judicializan y criminalizan al pobre, a quién no tiene la posibilidad, el gobierno popular del que tanto hablan es bastante falso”, afirmó Yamila, y luego cerró: “Hay leyes que amparan este tipo de soluciones que es una ley de expropiación, con negocios inmobiliarios del 10%, la compra de algunos de los predios el cual llevaría a poder solucionar la totalidad de la situación de las familias en el predio. Acá estamos en un complejo de situaciones problemáticas bastante extenso, pero acá estamos peleando por la tierra y es lo que no se nos está solucionando”.</p>
<p><span style="font-size: 18pt;"><strong>Educar para transformar</strong></span></p>
<p>Hay dos noticias que recorren los medios masivos de comunicación en relación a la educación. Uno de ellos, es la presión en varios puntos del país por un retorno paulatino a las aulas, como si la comunidad científica no hubiese dado ejemplos de sobras sobre la fácil propagación del virus mediante las y los niños, y más en esta coyuntura de máximo nivel de contagio diseminado en todo el país. La situación laboral de las y los adultos y el apuro empresarial por “abrir”, juegan un rol clave.</p>
<p>La segunda, más específica, tiene que ver con los 7 mil niños y niñas que en CABA se quedaron sin la posibilidad de continuar sus procesos pedagógicos por la falta de acceso a internet y/o soportes tecnológicos. Según un informe de la Universidad Popular del Movimiento Barrios de Pie – SOMOS-, en barrios populares, 82.5% de niñes no tienen acceso a internet y el 70% no cuenta con PC.  Si cruzamos este dato con las 300 mil personas que viven en estos barrios, cuesta entender quiénes son y de donde provienen las y los 7 mil niños, niñas y jóvenes. La primera reacción es que posiblemente sean muchos más.</p>
<p>El gobierno porteño rechazó la ayuda del gobierno nacional para acceder a dispositivos y conectividad, proponiendo solamente que mientras que los sectores de mayores recursos puedan continuar sus procesos pedagógicos desde la seguridad de sus hogares, los sectores empobrecidos debían ir a exponerse. Sin embargo, cuál es la cantidad real de personas en esta situación, sigue siendo un interrogante.</p>
<p>Paula Shabel, integrante de Aula Vereda, una organización que tiene un proyecto pedagógico con niños y niñas, nos dice que “Nosotres trabajamos con pibis en distintos barrios de la Ciudad y el Gran Buenos Aires y todes elles tienen sus derechos vulnerados desde que nacieron, todos los derechos. Pero me gustaría hablar especialmente de uno, que es la tierra, la vivienda. O porque viven en la villa, o porque viven en casas tomadas o porque viven en barrios periféricos cerca de ríos y aires contaminados, lo que le falta a les pibes es un espacio digno donde vivir”. Además, afirma que “A veces parece que los derechos de les pibis tiene que ver con estar en la escuela y el juego y la familia y claro que es todo eso, ahora vamos a hablar, pero la vida de cada pibi con el que laburamos está conectada a las variables macroeconómicas más globales, esas que se escriben difícil y siempre parece que están en otro lugar, pero no, están acá, encarnando esos cuerpos que viven la cotidianeidad de una pobreza estructural mientras las coyunturas pasan”.</p>
<figure id="attachment_52051" aria-describedby="caption-attachment-52051" style="width: 308px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-52051" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Aula-Vereda-4-308x410.jpeg" alt="" width="308" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Aula-Vereda-4-308x410.jpeg 308w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Aula-Vereda-4-768x1024.jpeg 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Aula-Vereda-4-640x853.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Aula-Vereda-4.jpeg 960w" sizes="(max-width: 308px) 100vw, 308px" /><figcaption id="caption-attachment-52051" class="wp-caption-text">Foto por Aula Vereda.</figcaption></figure>
<p>La suspensión de las clases y la interrupción de continuar procesos pedagógicos tienen diversos problemas. “Ese espacio otro, diferente al de la lógica familiar, un lugar donde ver a otres y escuchar otras opiniones para después hacer la propia. Siempre decimos que cada vez que entra un docente al aula le está mostrando a les pibis todo un mundo nuevo, una forma posible de ser adulte y de relacionarse con otres y con el conocimiento. Todo eso no está, y les pibis están completamente subsumides a las dinámicas del hogar que son siempre adultas”.</p>
<p>Sin embargo, la adversidad cuenta con una respuesta organizada que trasciende las fronteras de la educación. “Lo primero que salió fue la urgencia por cubrir las necesidades alimentarias. Nosotres nunca habíamos dado comida, a lo sumo una merienda, pero no teníamos comedor, nuestro proyecto iba por otro lado. Pero de repente era tan importante. Siempre pensé que así se debía sentir un poco el 2001, ¿no? La gente se estaba muriendo de hambre, chau, no hay análisis posible sobre eso, hay que resolverlo. Entonces armamos una campaña gigante de donaciones y desde el propio partido (Comunista) se distribuyeron algunas partidas, entonces nos empezó a entrar algo a AulaVereda y con eso articulamos con productores directos de acá y de allá, con la UTEP, la CTEP, la CTA y la UTT, siempre buscando los precios más baratos y las logísticas más razonables para llevar bolsones a las familias con las que trabajamos. Repartimos más de 200 por semana solo en capital”.</p>
<p>Además de garantizar el plato de comida y en el medio de tanta vorágine, Paula cuenta que “Entonces reinventamos todo, como siempre el campo popular sudaca tan creativo, tan capaz de todo con tan poco. Y nos empezamos a encargar del colegio. Por un lado a hacer tarea con les pibis, ayudarles en lo que no entendían, hacemos videollamada con cada une por materia o como haga falta […]. Algunes ni sabían dónde buscar las tareas, nunca habían enviado un mail en su vida y las familias son analfabetas, todo el sistema estaba hecho para que abandonen a los 3 días”.</p>
<p>Como advertíamos algunas líneas atrás, un porcentaje enorme de niños y niñas no tenían acceso a equipos y computadores, base sustancial para continuar sus procesos en esta coyuntura. “Hicimos otra campaña de donaciones enorme, de celus y tablets. Las recibíamos y las chequeaba un compañero que es programador, para entregar todo en las mejores condiciones”, cuenta Paula.</p>
<figure id="attachment_52056" aria-describedby="caption-attachment-52056" style="width: 547px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-52056" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Aula-Vereda-2-547x410.jpeg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Aula-Vereda-2-547x410.jpeg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Aula-Vereda-2-1024x768.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Aula-Vereda-2-640x480.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Aula-Vereda-2.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /><figcaption id="caption-attachment-52056" class="wp-caption-text">Foto por Aula Vereda.</figcaption></figure>
<p>Las y los defensores de la educación nos hablan de sus compromisos integrales, que van desde las niñeces hasta la idea de poder transformarlo todo. “También empezó a funcionar un espacio de asamblea de niñas, que es un intercambio epistolar con las adolescentes, donde vamos laburando diferentes temas, ahora estamos preparando algo para lo que sería el encuentro plurinacional. Ahí salieron varias cuestiones de maltrato y abuso que seguimos acompañando. Lo importante siempre es acercarnos a las casas y verles la cara a les pibis, no perder eso, siempre saber cómo están elles, cómo están atravesando esos momentos, cuáles son sus miedos y sus deseos en medio de esta vorágine”.</p>
<p><span style="font-size: 18pt;"><strong>Promover la salud organizada</strong></span></p>
<p>Si bien el inicio de la pandemia y las medidas preventivas como la cuarentena permitieron dotar al sistema público de salud de varios recursos necesarios, la situación es cada vez más compleja. No solamente porque los recursos se van agotando, las camas de terapia intensiva se van llenando, sino porque las y los trabajadores del sistema sanitario colapsan ante tanta demanda y tan poco descanso, porque el sector privado de salud no juega roles destacados en apoyo a la comunidad. Y como ya hemos dicho, la pandemia golpea fuerte en los barrios.</p>
<p>En este marco, hablamos con Tamara Killsen, del equipo de Promotorxs de Salud del Frente Popular Darío Santillán de Lanus, quien nos dijo que “Además de la dificultad económica truncada por los despidos, por el no poder salir a changuear y no poder salir con el carro a juntar cartones, plásticos, botellas, cobre, para venderlo y hacer un mango, se juntaron otra situación que también fueron dificultando el poder quedarse en casa como una posibilidad ante los contagios. ¿En qué condiciones de salubridad e higiene me quedo en casa cuando tal vez comparto el espacio con otras familias, casas donde hay 4 familias conviviendo y comparten espacios en común, como el baño y la cocina”.</p>
<p>Por este motivo, entre tantos otros, Tamara comentó que “La propuesta de generar un grupo de promotoras y promotores de salud surge en este contexto pandémico -aunque era una idea que ya veníamos teniendo hace un tiempo-, cuando nos vemos en la necesidad de que exista un grupo que se encargue de hacer seguimiento de nuestros compañeros y compañeras que se fueron contagiando a medida que fueron pasando los meses y fuimos tomando tareas tanto de promoción de la salud como de prevención del contagio. Nos pareció una necesidad poder generar un grupo que a partir de esta situación se conforme para poder seguir en el futuro trabajando la salud de manera comunitaria, pensando una salud para los vecinos, las vecinas y les vecines del barrio, para las niñeces, para abordar situaciones de violencia patriarcal también”.</p>
<p>Tamara cuenta que en los barrios populares del distrito, la situación se fue agravando. “La situación epidemiológica en el distrito fue variando desde el comienzo de la pandemia hasta ahora, como en todos. Lo que nosotras y nosotras estuvimos notando fue un aumento de la cantidad de los contagios. Desde un comienzo que eran 1, 3, 10 por día hasta llegar a 200 contagios por día”. Sin embargo, allí también la organización se pone en primera línea: “Esta situación particular que nos trajo la pandemia y el aislamiento social preventivo y obligatorio, el equipo de salud que fuimos conformando empezó a realizar un intento de monitoreo de la situación de los contagios, tanto en el distrito para tener un panorama como en los barrios en donde tenemos construcciones. Con nuestros compañeros, compañeras y sus familias generamos una línea de teléfono para difundir y que les compas que tuviesen dudas, que tuviesen síntomas, que tuviesen la sospecha de ser un contacto estrecho, pudiesen saciar sus dudas. Reducimos los grupos de trabajo de todos los comedores a lo esencial para qué se sostengan, grupos que rotaran cada 15 días para que si algune llegara estar contagiade se podía aislar a todo el grupo sin que eso significará cerrar el comedor”.</p>
<p>Tamara cuenta que esta tarea gigante se da en un escenario adverso, donde a la pandemia se le suman diversas problemáticas. “Actualmente no hemos recibido respuestas ante la situación que estamos atravesando de crisis extrema de gobierno local ni del gobierno provincial. No solamente en relación al abastecimiento de los comedores, de las copas de leche, de los merenderos, del abastecimiento de los productos de higiene necesarios para seguir sosteniendo la tarea cotidiana en nuestros espacios de alimentar a más de 2000 personas del distrito, sino también desde otras áreas que entendemos han sido afectadas o llevadas a su extrema vulnerabilidad, situaciones de violencia patriarcal, situaciones de salud que no tienen que ver con la pandemia, sino con otras situaciones que atraviesan la vida de los vecinos y las vecinas, la situación de las niñeces, que se ven en este contexto desterrados y desterradas de la posibilidad de seguir sus procesos educativos”.</p>
<figure id="attachment_52052" aria-describedby="caption-attachment-52052" style="width: 615px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-52052" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Barrio-Semillita-Chingolo-De-Laa-Candela-Quema-dentro-de-Desborde-Cultura-Piquetera-615x410.jpeg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Barrio-Semillita-Chingolo-De-Laa-Candela-Quema-dentro-de-Desborde-Cultura-Piquetera-615x410.jpeg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Barrio-Semillita-Chingolo-De-Laa-Candela-Quema-dentro-de-Desborde-Cultura-Piquetera-1024x683.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Barrio-Semillita-Chingolo-De-Laa-Candela-Quema-dentro-de-Desborde-Cultura-Piquetera-640x427.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Barrio-Semillita-Chingolo-De-Laa-Candela-Quema-dentro-de-Desborde-Cultura-Piquetera.jpeg 1080w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /><figcaption id="caption-attachment-52052" class="wp-caption-text">Foto por Candela Quema dentro de Desborde Cultura Piquetera. Barrio Semillita -Chingolo.</figcaption></figure>
<p>Pero como adelantamos, allí donde existe una necesidad, también está la organización para dar respuesta. “Estamos pudiendo proyectar y articular acciones de salud comunitaria donde la salud pueda llegar a todos y todas les habitantes de los barrios populares también, lo cual a veces se hace difícil en un sistema de salud hegemónico y expulsivo. Donde tal vez hay salitas o espacio de salud cerca de donde una vive, pero se ven vaciadas, se ven con pocos recursos, con pocos profesionales que son mal pagos, que no tienen sus derechos garantizados. Entonces son un conjunto de situaciones que hacen que el servicio de salud público que se ofrece no pueda abarcar las necesidades del territorio, que sea expulsivo, que no contenga. Y pensamos y queremos proyectar acciones en conjunto con trabajadores y trabajadoras de la salud dispuestos a abrirse a la comunidad y las promotoras de salud que estamos encontrándonos, agrupándonos,  formándonos para que todo el mundo pueda tener acceso a una salud digna e integral”.</p>
<p><span style="font-size: 18pt;"><strong>Migrar es un derecho</strong></span></p>
<p>Las y los defensores trascienden fronteras virtuales y allí nos encontramos con la tarea del Bloque de Trabajadorxs Migrantes (BTM). Como advertíamos, la situación de la comunidad migrante en nuestro país, que ya era compleja, se vio afectada por el macrismo ante la modificación de la Ley de Migraciones vigente.</p>
<p>Al inicio de la pandemia, la situación empeoró. Mariana Brito Olvera, referente del BTM nos cuenta que “En lo que respecta a la comunidad migrante un tema de mucha gravedad es el desempleo. Según relevó la Agenda Migrante 2020, quien realizó una encuesta a distintas personas migrantes, alrededor del 60% de las personas migrantes se quedaron sin ningún tipo de ingreso a partir del inicio de la pandemia. Con el paso de los meses ha sido una situación realmente grave”.  A esto se suma que “si bien el gobierno extendió el Ingreso Familiar de Emergencia para aquellas personas que se quedaron sin sus ingresos por causa de esta coyuntura, mucha de la comunidad migrante no pudo acceder a ese apoyo porque por las mismas restricciones que se ponían para poder acceder al IFE como que se pudiera comprobar 2 años de residencia regular en el país”.</p>
<p>Sin embargo el BTM pudo organizar respuestas y así surgió La Tiendita Migrante Japoo Door Warr, “que es una frase en Wolof, una lengua que se habla en Senegal y esta frase significa ´Agarrarnos para trabajar´. Este proyecto es colectivo y autogestivo, impulsado por compañeras y compañeros estudiantes de los cursos de español para migrantes del BTM. Es una manera de responder colectivamente a esta situación debido a que, como ya mencioné antes, las y los compañeros de Senegal se dedican principalmente a la venta ambulante y en todos estos meses no han podido recibir ningún ingreso. Así que Japoo Door Warr, La Tiendita Migrante fue una respuesta colectiva ante esta situación”.</p>
<p>La experiencia de La Tiendita Migrante dio lugar a otras experiencias. Mariana cuenta que “Eso ha dado pie a que se piense el surgimiento de otros proyectos de ese estilo, como de organizaciones de las comunidades que se autogestionan como por ejemplo el llamado emporio migrante, qué es otra iniciativa donde las y los compañeros de Senegal venden comida”.</p>
<p>Otra de las respuestas organizadas del BTM fue en el ámbito de la educación, donde la enseñanza y aprendizaje del idioma español se volvió una herramienta clave. “Desde el Bloque de Trabajadores y Trabajadoras Migrantes, desde agosto de 2018 veníamos llevando a cabo los cursos de español para migrantes los días martes y jueves en el Ex Centro clandestino de detención y tortura Automotores Orletti. Ese proceso se vio interrumpido este año a partir de la cuarentena, así que ante esta situación surge un nuevo proyecto que son los videos de enseñanza del español, que se llama Damay Jaangë Español, que sería algo así como “Aprendiendo español” y justamente está pensado como un curso a distancia para a hablantes de Wolof que quieren aprender español”.</p>
<figure id="attachment_52053" aria-describedby="caption-attachment-52053" style="width: 614px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-52053" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Adrian-Cobos-1-614x410.jpeg" alt="" width="614" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Adrian-Cobos-1-614x410.jpeg 614w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Adrian-Cobos-1-1024x684.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Adrian-Cobos-1-640x428.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Adrian-Cobos-1.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 614px) 100vw, 614px" /><figcaption id="caption-attachment-52053" class="wp-caption-text">Foto por Adrián Cobos, antes del inicio de la pandemia.</figcaption></figure>
<p>La situación de las y los migrantes es compleja y estos niveles de organizaciones son, sin duda, una respuesta. La necesidad de que se derogue el DNU N° 70/17 es clave y se suma a la demanda de regularización de todas las personas migrantes. Con la confianza en la lucha organizada, Mariana afirma que “Con el BTM y la Campaña Migrar no es Delito, formamos parte de la agenda 2020 qué es un espacio de diálogo con el gobierno y lo que esperamos es que en este espacio se puede avanzar con políticas públicas para las y los migrantes”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/lo-esencial-es-organizacion-la-pandemia-desde-la-primera-linea/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mujeres y cuidados: que lo esencial no sea invisible</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mujeres-y-cuidados-que-lo-esencial-no-sea-invisible/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2020 03:02:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[¿Quién defiende a lxs defensorxs?]]></category>
		<category><![CDATA[#Covid-19]]></category>
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					<description><![CDATA[Sumamos voces y reflexiones para que lo esencial sea cada vez más visible: ¿quién cuida a las cuidadoras?.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Nos adentramos en el mundo del trabajo de los cuidados y de la economía doméstica. Un trabajo en general no remunerado, que cobró una importancia relevante para sostener hogares y comunidades en el contexto de la pandemia. Sumamos voces y reflexiones para que lo esencial sea cada vez más visible: ¿Quién cuida a las cuidadoras?</em></p>
<p><strong>Por Camila Parodi | Foto: Mauricio Centurión</strong></p>
<p>Hagamos un ejercicio. Estamos en la Argentina, más precisamente mirando desde Buenos Aires, donde existe la mayor concentración poblacional. En el mundo hay una pandemia que no se puede ignorar. Se cierran las instituciones y disminuyen los salarios de casi toda la población. Sí, este ejemplo no tiene nada de ficción. Ahora pensá que, en ese contexto, necesariamente habrá personas que asumirán la responsabilidad de construir e inventar las múltiples respuestas sociales y económicas. Eso implica garantizar la alimentación básica, los recursos, la situación habitacional, el cuidado de las y los más peques y de las personas mas ancianas, su salud y educación; como así también mantener una actitud de esperanza frente a este contexto desolador y desmoralizante. Ese es el escenario. Entonces, ¿estás pensando en cuerpos feminizados que llevan adelante todas esas tareas? Sí, no decimos ninguna novedad: <b>son las mujeres nuestro personaje principal.</b></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51889" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113314-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113314-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113314-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113314.jpg 960w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p>Ahora bien, si la representación es tan fácil de hacer y comprender, <b>¿por qué será que las tareas comunitarias, de cuidado y de acompañamiento son tan imprescindibles como invisibilizadas?</b> En esta segunda entrega del <a href="https://www.marcha.org.ar/especial-quien-defiende-a-lxs-defensorxs/"><b>Especial ¿Quién defiende a lxs Defensorxs? </b></a>nos preguntamos por quienes sostienen la comunidad en el contexto de la pandemia por COVID 19. Entonces, más allá de que existen muchos trabajos esenciales que posibilitan la continuidad de cierta estructura política y económica, las tareas cotidianas de cuidados son las que permiten la verdadera supervivencia. Esto no es nada nuevo, hace parte de una certeza histórica e irrefutable que los feminismos ponen siempre en la discusión: <b>el trabajo “reproductivo”, cotidiano, no remunerado, que se relaciona con las tareas de cuidados y el mantenimiento de la vida de los pueblos es la base constitutiva del modo de producción que estructura a la sociedad</b>. Por mucho tiempo, los feminismos señalaron su preocupación por la invisibilización y falta de reconocimiento de dichas tareas. Hoy, la crisis global no sólo las pone en evidencia nuevamente, sino que también nos permite desarrollar una posibilidad estratégica e histórica que ya conocíamos: nosotras movemos el mundo.</p>
<p>A esta hora, exactamente, hay una mujer cuidando. Mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries que no sólo sostienen las tareas de cuidados, entendidas únicamente como parte de la reproducción del sistema, sino que también construyen y proponen nuevos modos de alterar el orden vigente. A esta hora, y en cualquier momento, hay ollas populares, roperitos comunitarios, comedores, colectivos de acompañamientos contra violencias, tomas de tierras, cooperativas de trabajo, mingas que se proponen contener y acompañar a su comunidad,   y que además muestran nuevas formas de relacionarse y organizarse. Como en la crisis de finales de los noventa en la Argentina, otra vez, miles se encuentran en espacios fuertemente feminizados para sobrellevar la desolación en comunidad. Pero ahora es distinto. Contamos con una historia reciente de visibilización feminista y quienes asumen las tareas de cuidado lo saben. Son las que construyen en nuestros barrios, territorios y comunidades quienes defienden nuestra vida digna y, también, nuestras semillas para nuevas revoluciones y mundos.</p>
<h2><b>Eso que llaman amor&#8230;</b></h2>
<p>Pero estas líneas no se tratan solamente de una propuesta de sensibilización sobre los mandatos que se esconden en las tareas de cuidados. Ciertamente, aquellas tareas y trabajos no remunerados y llamados “de reproducción” también se reflejan en los números. <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/los_cuidados_-_un_sector_economico_estrategico_0.pdf">En el informe realizado por la Dirección de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía </a>se comunicó que el Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado representa un 15,9% del PIB. A su vez, se explicó que se trata del sector de mayor aporte en toda la economía, y detrás están la industria (13,2%) y el comercio (13%). En la publicación realizada el 1 de septiembre de este año, tras haber pasado más de 6 meses del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) por COVID 19, se explica que “en total, se calcula que se trata de un aporte de $ 4.001.047 millones de pesos, valor que resulta de monetizar la gran cantidad de tareas domésticas que se realizan en todos los hogares, todos los días. Por caso, para tener dimensión de los que esto significa, Industria aporta $3.324.163 millones al PBI, y Comercio, $3.267.584 millones”. Finalmente, el estudio concluye que el 75,7% de las tareas son realizadas por mujeres que dedican<b> “diariamente 96 millones de horas de trabajo no remuneradas a las tareas del hogar y los cuidados”.</b></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51877" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316-547x410.jpg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316-547x410.jpg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316-1024x768.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316-640x480.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316.jpg 1200w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /></p>
<p style="text-align: right;"><em><span style="font-size: 8pt;">Mural de Ailen Possamay</span></em></p>
<p>En lo que respecta particularmente a los meses de ASPO por COVID 19, el informe da cuenta de una estadística impactante aunque para nada reveladora: “mientras muchos sectores productivos presentaron caídas en su nivel de actividad, el trabajo de cuidados, por el contrario, aumentó su nivel al 21,8% del PIB y muestra un aumento de 5,9 puntos porcentuales con respecto a la medición sin pandemia”. Tal como lo afirma el informe realizado por la Dirección de Economía, Igualdad y Género, en medio de la crisis global, los trabajos y tareas de cuidados sostienen no sólo el funcionamiento de la vida a nivel local, sino también de la economía nacional.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51878" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/cuidados-630x385.png" alt="" width="630" height="385" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/cuidados-630x385.png 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/cuidados-640x391.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/cuidados.png 920w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p>Si bien las tareas de cuidados implican una cantidad importante de horas para su desarrollo y hacen parte de un trabajo esencial, tanto en el marco de la pandemia como lo han sido previamente, desde la Secretaría de Economía, Igualdad y Género explican que este tipo de labor “sigue quedando al margen del debate económico. Estas tareas no son reconocidas como productivas y no integran los modelos de análisis, ni aparece identificado su aporte a la economía”. Del mismo modo, la subestimación e invisibilización del valor que tienen las tareas de cuidados no remuneradas consignan aquellos trabajos remunerados que se caracterizan por el servicio de cuidar: maestras, enfermeras, trabajadoras domésticas, educadoras populares, cooperativistas, cocineras, entre otras, hacen parte del grupo social más desfavorecido en el salario. Y esto, claro está,  no es ninguna coincidencia.</p>
<p>Sobre esta situación hablamos con Macarena Romero, integrante de la organización de Derechos Humanos de Migrantes y Refugiadas de la Argentina (AMUMRA), desde donde acompañan la integración social y económica, tanto de las mujeres migrantes y refugiadas como de sus familias. Respecto de la situación de las mujeres trabajadoras en el marco de la pandemia, sostiene Macarena: <b>“Somos nosotras las que con nuestros cuerpos y con nuestro trabajo estamos sosteniendo toda la estructura del cuidado”</b>. Desde una perspectiva de Derechos Humanos, Género e interculturalidad, AMUMRA asegura que las violencias y desigualdades se acentúan de manera interseccional, es decir, que no es lo mismo ser mujer y migrante que no serlo. Sobre todo en un contexto de crisis. “Lo que observamos nosotras, particularmente en el caso de las mujeres migrantes que son trabajadoras de casa particular, es que muchas de ellas no están registradas y trabajan de manera informal. Todo eso lo que hace es profundizar las vulnerabilidades previas que ya existían, las cuales siempre estuvieron expuestas por su condición de mujeres, por su condición de migrantes, por su condición de racializadas y de empobrecidas también a partir del trayecto migratorio”, explica Romero.</p>
<p>Según Macarena, en el marco de la pandemia, la situación derivó primero en  un importante número de despidos masivos y suspensiones de salarios, dada la informalidad de sus contrataciones. En ese sentido, asegura que “un gran porcentaje de las mujeres migrantes que se desempeñan con trabajos de casa particular son jefas de hogar, con lo cual muchas de ellas se vieron en la necesidad de continuar sus tareas poniendo en riesgo la propia salud, la de su familia y exponiéndose también a riesgos legales que podrían impactar en su estatus migratorio”. Por otro lado, aquellos subsidios estatales que se propusieron como “ayudas económicas” frente a la crisis, como lo es el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), profundizaron las vulnerabilidades existentes por la imposibilidad de que “las compañeras migrantes pudieran acceder al IFE teniendo en cuenta que se solicitaban dos años de residencia permanente en Argentina para poder acceder a este ingreso y esto dejó afuera un gran porcentaje de compañeras”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51879" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315-630x325.jpg" alt="" width="630" height="325" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315-630x325.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315-1024x528.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315-640x330.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315.jpg 1280w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p><a href="https://ecofeminita.github.io/EcoFemiData/informe_servicio_domestico/trim_2020_01/informe.nb.html">Según el informe realizado por Natsumi Shokida del equipo de dato de <b>EcoFeminita</b> </a>sobre las Trabajadoras del Servicio Doméstico en la Argentina, se puede ver la magnitud que tiene dicha ocupación en nuestro país, así como la fuerte feminización y su estrecho vínculo con la división sexual del trabajo que lo caracterizan. Lo mismo sucede con “el acceso a derechos y bajos ingresos que perciben a cambio de su trabajo”. Desde Economía Femini(s)ta, explican que “en las grandes ciudades del país, pueden contarse casi 900 mil personas que componen al sector. A su vez, la tasa de feminidad del sector es del 98,5%. Es decir que casi en su totalidad se trata de trabajadoras mujeres”. Las trabajadoras que realizan tareas domésticas y de cuidado en hogares particulares, según el informe realizado por Natsumi Shokida, representan un 16,4% dentro del total de ocupadas mujeres. Es decir que “cada 6 ocupadas en Argentina trabaja en este sector de la economía. Al mismo tiempo, estas trabajadoras representan un 21,6% dentro del total de ocupadas-asalariadas. O sea, que <b>dentro de las mujeres que trabajan en relación de dependencia, alrededor de 1 de cada 5 tiene como ocupación principal el trabajo en hogares particulares</b>”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51880" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico-615x410.png" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico-615x410.png 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico-1024x683.png 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico-640x427.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico.png 1291w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: 8pt;">Shokida, Natsumi S. (05/03/2020) Las trabajadoras de servicio doméstico en Argentina. 1er trimestre de 2020. Economía Femini(s)ta</span></em></p>
<p>Llevando este mismo análisis a la práctica cotidiano, desde AMUMRA se proponen distintas estrategias colectivas para sobrellevar la situación. Así lo explican: “Desde el inicio de la pandemia tuvimos que hacer el gran esfuerzo de adaptar nuestro trabajo, que siempre es de carácter territorial, al ámbito de la virtualidad y en esa línea organizamos espacios de Zoom donde asesoramos tanto en trámites de regularización documentaria como legalmente a  las trabajadoras de casa particular, y también brindamos asesoría en la gestión para la solicitud del IFE”.  Sostiene Macarena Romero que si bien desde la sociedad civil se encuentran haciendo un enorme esfuerzo para acompañar y para asesorar a sus compañeras en este contexto, “es desde la política pública donde podemos generar un cambio para realmente en comenzar a pensar los cuidados como estratégicos y como un recurso central en nuestras sociedad”.  Desde la experiencia de AMUMRA se puede ver que “las compañeras que se dedican a las tareas de cuidado y que gestionan hogares que no son los suyos mientras están solas, hoy están sorteando con mucha dificultad los meses sin salario. Y nos presentan, en este tiempo de mundo cerrado, que lo que queda del otro lado del muro no es igual para todes, y mucho menos para ellas”.</p>
<p>Si bien el diagnóstico realizado por AMUMRA ante el actual contexto de las trabajadoras de casas particulares es desalentador, también nos muestran que desde el colectivo se pueden construir alternativas. Entre ellas, recientemente crearon la feria migrante virtual 2020, sobre la cual explica Macarena: “Es un espacio donde hay más de 60 emprendimientos de mujeres y diversidades migrantes y refugiadas, hay productos y también servicios ofrecidos en una plataforma virtual”, y a la cual se puede acceder simplemente haciendo<a href="https://amumra.org.ar/tienda/"> <b>click acá.</b></a></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51881" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-630x242.png" alt="" width="630" height="242" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-630x242.png 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-1024x393.png 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-1536x590.png 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-640x246.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA.png 1825w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<h2><b>Quedate en comunidad</b></h2>
<p>Durante los primeros meses del ASPO por COVID 19 la consigna “Quedate en tu casa” fue utilizada como estrategia de comunicación tanto por el gobierno de Alberto Fernández como desde los mismos medios de comunicación y distintas redes sociales. Si bien las intenciones de la consigna no pueden cuestionarse, ya que se proponía evitar la mayor circulación del virus en la sociedad como medida de cuidado, en los barrios más poblados de las ciudades del país, que no casualmente son los más empobrecidos, la consigna se modificó en un “Quedate en tu barrio”. Y sí, cuando el hacinamiento y la falta de servicios básicos son un cotidiano, no existe posibilidad de quedarse en la casa. Sobre esta problemática estaremos trabajando en una de las próximas notas del especial. Pero volvamos a lo nuestro, en este caso, la comunidad es lo esencial y, como vimos,<b> al frente de la comunidad y los cuidados están las mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries de cada barriada popular.</b></p>
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<p>Desde esta perspectiva, un colectivo de organizaciones de la ciudad de Buenos Aires realizó la campaña “Somos Esenciales”, y dialogamos con algunas de sus integrantes. A través de esta propuesta, Eva Socompi de la Asamblea Lucha y Libertad en la FOB nos cuenta: “El nombre de Somos Esenciales lo pensamos porque nuestra tarea hoy es imprescindible para aquellas familias que no la están pasando bien con la pandemia y no tienen con qué comprar sus alimentos”. “<b>Nosotras somos mujeres esenciales en estos tiempos tan difíciles </b>-explica su compañera, Berta Flores Chambi-. Nosotras salimos a luchar a las calles, pero salimos con nuestras ollas porque hemos visto la necesidad de cada compañera, porque cada mujer en su hogar es el sostén. Qué mejor que nosotras que vemos lo que falta en nuestros hogares, y en estos tiempos tan difíciles por todo ello hemos decidido hacer las ollas populares en las calles”.</p>
<p>Por otra parte, María Benítez, de la Asamblea de Mujeres del MTD Lucha y libertad, cuenta que “la situación en los barrios es muy compleja. <b>Desde los barrios denunciamos que nos han abandonado; no tenemos agua, comida, luz, no hay recolección de la basura, nos quedamos sin trabajo y no tenemos acceso a la salud”</b>. Por eso reafirma: “Somos esenciales porque somos las que estamos garantizando la olla popular en los comedores y organizaciones de los barrios donde comen miles de personas que dependen de eso para sobrevivir”. Por su parte, Eusebia Mamani, integrante de la Gráfica La Voz de la Mujer y de la Asamblea de Mujeres del MTD lucha y libertad, encuentra un espacio de comunidad y organización, y los transmite: “Aprovechamos esta instancia para hablar con todas nuestras compañeras, que somos migrantes, y salen muchas cosas: tenemos asambleas y ollas, nos gusta ver a la gente que viene a nuestra organización a cocinar y quizás son de otros lugares y hay compañeras que son de Paraguay, Perú, Argentina&#8230; ¡De todos lugares! Y nos ponemos a intercambiar. Charlamos, hacemos reuniones, nos gusta ese lugar estando preocupados por la gente y acompañándonos entre nosotras como compañeras de la organización. Esa es nuestra alegría más hermosa”.</p>
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<p><b>Respecto del conurbano bonaerense, la situación no difiere de la relatada anteriormente, tanto por sus dimensiones como por su historia. Incluso, muchas veces se encuentra más desfavorecida.</b> En ese marco, Moreno es uno de los municipios más empobrecidos que hoy, en plena pandemia, se sostiene por la solidaridad de la comunidad. Por eso hablamos con dos referentas territoriales, defensoras de los derechos de sus barrios.</p>
<p>Carina Leguizamón, de la Casa Joven Diana Sacayán y la Red de Mujeres de Moreno integrada por desocupadas y sobrevivientes de violencias machistas e institucional, nos habla desde el Barrio Las Casitas de Casasco. Allí trabajan con una perspectiva feminista, de clase, antiyuta y anticarcelaria, realizan merenderos y ollas populares comunitarias sin ayuda del Estado municipal. “Todo es a pulmón y perfil bajo por decisión de las compañeras -comenta Carina-. No queremos levantar banderas detrás de las barbaries que comete el Estado con nuestres vecines”. Sobre el actual contexto, sostiene que es “gracias al acompañamiento entre vecinas por el que sobrellevamos está situación tan penosa. <b>Como comunidad nos reinventamos</b> con ferias virtuales, comprándonos entre nosotres, desde elaboraciones como indumentarias, armamos redes, grupos de WhatsApp, bingos virtuales solidarios, y entre tantas otras cosas”. “Nuestra lectura es muy simple y breve -relata Carina-, somos muy pocas las que tenemos conciencia de clase y solidaridad con el pueblo oprimido. Vimos muchos manoseos, pero nos tenemos, seguimos de pie y existimos porque resistimos”. En esa línea, sostiene que la situación es grave: “No tenemos acceso a la salud, que es lo primordial en estos tiempos de pandemia, no tenemos acceso a ningún derecho en un contexto de permanente criminalización de nuestra juventud y ni hablar lo que es la falta de acceso a la justicia. Abunda mucho el ninguneo, la subestimación hacia las referentes territoriales cuando acompañamos a alguna víctima. Tampoco hay acceso a la salud mental para contener a compas que salen de situaciones de violencia extrema junto a sus niñeces. <b>El hambre y desocupación, el hacinamiento en el que viven hoy millones de familias, la falta de acceso a la vivienda, el techo es primordial para poder cumplir la cuarentena</b>”. “Hoy -refuerza Carina, de la Casa Diana Sacayán- hay miles de familias conviviendo con este dolor y el Estado siempre ausente”.</p>
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<p>Lali Alderete es referenta de Mujeres al Pie del Cañón y nos habla desde su barrio. Para Lali, “la situación del barrio es compleja, ya que si bien es un barrio obrero, la mayoría trabajaba de manera informal, y la actual pandemia nos llevó a pensar soluciones colectivas”. En el barrio El Cañón también se creó una olla popular como forma de contención entre vecinas, y así lo explica Lali: “Si ‘quedate en casa’ iba a ser que no salgan, no iban a tener ningún tipo de ingresos para alimentos básicos. Por eso a las dos semanas de que se dictó el primer aislamiento ya nos organizamos con algunas compañeras del barrio. Empezamos a realizar una olla con ayuda del aporte del sindicato de docentes de la Universidad de Luján, que nos dieron unos manguitos para que arranquemos. También sumamos alimentos secos que vienen de parte de Desarrollo Social, ganados a través de las luchas en las calles del Movimiento Piquetero 29 de Mayo, y nos organizamos para contar con una cuenta bancaria en donde mucha militancia compañera ayuda con lo que puede y resuelve el tema de los frescos que serían la carne y las verduras”.</p>
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<p>Para Lali, el acompañamiento entre vecinas es también lo que posibilita sobrellevar la situación. Y cuenta que si bien “esta vez se ven varones también en la fila, no como antes en tiempos del 2001, donde sólo las mujeres salían porque los varones estaban deprimidos. Pero la reacción es distinta, las mujeres se ponen a hablar y generan vínculos. Vemos que no pasa lo mismo con los varones que no dialogan y están con una sensación de derrota, desánimo, vienen rotos, con poca esperanza”. Por eso, relata la referenta: “Seguimos pensando que son las mujeres en las que lamentablemente recaen los cuidados, vemos mujeres con los teléfonos explotados de tareas para sus hijos e hijas. <b>Nosotras nos paramos con nuestra perspectiva feminista frente a una situación de clase. No sólo estamos pensando estrategias para toda la sociedad porque sabemos que cuando vuelva ‘la normalidad’ va a haber un quiebre tremendo de la economía</b>”. Y sobre eso, también, construyen alternativas: “Estamos pensando distintas cooperativas autónomas para que se pueda activar la economía de las compañeras, pero también de algunos vecinos. Tenemos pensado armar una cooperativa con toallitas reciclables para las propias vecinas y también para vender posteriormente. También pensamos en alguna cooperativa textil, una de albañilería y otra de comida. Toda esta situación de pandemia hace que el ‘tiempo muerto’ te habilita la posibilidad de pensar un montón de cosas en colectivo ya que antes nos pasábamos muchas horas fuera de la casas y ahora podemos pensar más estrategias porque es en la práctica donde se desarrollan nuestras teorías y proyectos”, explica Lali.</p>
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<p>Po su parte, desde el conurbano sur, más precisamente desde Lomas de Zamora, María Hornos y Verónica Toloza de la organización Chicos del Sur, que trabaja con primera infancia, ubicada en Villa Centenario, relatan: “Nosotras somos educadoras, enseñamos a compartir, a hacer las tareas todos juntos, poniendo la mesa y lavar los platos. Tenemos organizados seis grupos, divididos por edades. Hacemos distintas actividades como panadería, lectura, apoyo escolar. Cada vez que tenemos una marcha, trabajamos todos juntos con la producción de carteles, banderas y pancartas”. En lo que respecta al actual momento de pandemia en el barrio, sostienen que la situación “<b>es complicada, porque muchas familias se quedaron sin trabajo. Porque no se puede abrir los colegios ni los comedores, y no tienen ni un plato de comida</b>, no pueden sostener a los chicos adentro y están todo el tiempo afuera y sin barbijo”. Por eso sostienen la importancia de los acompañamientos entre vecinos y vecinas: “Desde los primeros días se veían vecinos acompañando y haciendo la olla para quienes más lo necesitaban. Algunas ollas en este contexto no se pudieron sostener más y otras se convirtieron en esfuerzos que aún se mantienen. Nosotras venimos haciendo una olla los fines de semana, somos un grupo que ponemos un poco entre cada una junto a otros vecinos que colaboran y así seguimos haciendo la olla. A su vez, desde chicos del sur repartimos la mercadería a todos los chicos y chicas que asistían al comedor”.</p>
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<h2><b>Las tareas de cuidado: la estrategia feminista </b></h2>
<p>A modo de conclusión, invitamos a la investigadora feminista, Verónica Gago, que hace mucho tiempo destina sus estudios a la temática en clave feminista. Para Verónica, “las tareas de cuidado durante la pandemia se han mostrado estratégicas. Han asumido una centralidad. Son totalmente imprescindibles, porque están en la primera línea frente a la urgencia de la crisis y desmienten de manera práctica todas esas atribuciones de que las tareas de cuidado son poco relevantes, desvalorizadas en términos políticos y son una actividad menor o de poca importancia”. En este sentido, sostiene Gago que, si bien, “los feminismos vienen hace décadas discutiendo y empujando sobre todo en términos de luchas concretas, esta esfera de la reproducción social, es decir, <b>la capacidad de sostener y reproducir de manera cotidiana la vida personal y colectiva a través de distintas generaciones, se ha evidenciado en su carácter productivo, e insisto, estratégico</b>”. Entonces, frente a la crisis “esto que viene siendo un debate y un conjunto de prácticas de larga data se han evidenciado de manera masiva como un aspecto fundamental de nuestras sociedades históricamente despreciado y utilizado como forma de dominio sobre mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries. Pero también migrantes y, en este sentido, lo que la pandemia ha mostrado es justamente lo importante de los feminismos para nombrar, visibilizar, dar cuenta de todas estas tareas con un lenguaje propio y con una genealogía de luchas políticas muy importantes”, reflexiona Gago.</p>
<p>Ante el actual contexto de enorme visibilización de las tareas de cuidados, la investigadora feminista propone dos puntos claves que nos sirven como disparadores para propuestas superadoras y reflexiones futuras:</p>
<p><b>1)</b> Pensar la feminización de las tareas de cuidado en el marco de lo que significan frente a la privatización de servicios públicos, como sucede en la mayoría de nuestros países, donde los servicios de atención a la salud, vivienda, educación han sido desfinanciados, privatizados e incluso vaciados. Esta privatización de servicios públicos se traduce en una mayor exigencia de trabajo reproductivo por parte de las mujeres en particular. Entonces, ahí hay una relación problemática completamente profundizada: <b>a menos servicio público, más trabajo reproductivo gratuito o mal pago de mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries.</b> Pero, sobre todo, también implica una mayor explotación y uso del tiempo para estas tareas y, en general, de manera gratuita.</p>
<p><b>2) </b>Los mandatos de géneros: este punto también se venía discutiendo de manera muy fuerte por parte de los feminismos a través de los paros, movilizaciones, asambleas feministas. Históricamente son también asociados a las tareas de cuidado, es decir, representan fórmulas que obligan a ciertos cuerpos a asumir tareas de manera gratuita o baratas y precarias. Esas asignaciones históricas están vinculadas a que sean en general las mujeres las que cuidan, y que eso debe hacerse en un marco familiarista, heteropatriarcal y, por lo tanto, la tarea de cuidado y de reproducción queda confinada en general a los espacios del hogar o a los espacios entendidos como privados, y supone todo este armazón familiar y heterosexual. Esto se venía discutiendo de manera radical y es uno de los puntos claves de la crisis:<b> cómo no se naturaliza que sean ciertos cuerpos los que cuidan, cómo no se pone a estas tareas tan estratégicas de nuevo asociadas a mandatos de género, incluso cuando se está discutiendo el reconocimiento salarial y en términos de derechos de estas tareas es fundamental desacoplarlas de los mandatos de géneros que llevan implícitos.</b></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51888" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318-529x410.jpg" alt="" width="529" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318-529x410.jpg 529w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318-1024x794.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318-640x496.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318.jpg 1080w" sizes="(max-width: 529px) 100vw, 529px" /></p>
<p style="text-align: right;"><em><span style="font-size: 8pt;">Mural de Ailen Possamay</span></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mujeres-y-cuidados-que-lo-esencial-no-sea-invisible/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Tensiones políticas y expectativas económicas desde el poder</title>
		<link>https://marcha.org.ar/tensiones-politicas-y-expectativas-economicas-desde-el-poder/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Sep 2020 04:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[deuda odiosa]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
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		<category><![CDATA[Julio Gambina]]></category>
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					<description><![CDATA[El motín policial emergente en una coyuntura política de tensión, entre la pandemia y las renegociaciones de la deuda externa ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El &#8220;motin&#8221; policial como emergente en una coyuntura política de tensión, en medio de la pandemia y las renegociaciones de la deuda externa. Análisis. </em></p>



<p><strong>Por Julio Cesar Gambina</strong>* <strong>Foto:  Zona Norte Diario</strong></p>



<p>Muchas son las tensiones políticas que se procesan en estas horas. El momento más ríspido lo constituyó el “motín” policial de la bonaerense, una fuerza de seguridad con 90.000 efectivos. Con sus armas y móviles, incluido helicóptero, presionaron en varias locaciones, de forma preocupadamente en la vivienda del gobernador y en la residencia presidencial. Esto motivó especulaciones golpistas, aun cuando el móvil apuntaba a la mejora salarial y esencialmente a la impunidad policial, en el mismo momento que se investigan responsabilidades policiales en el asesinato de Facundo Astudillo Castro, entre muchos otros casos de similar tenor.</p>



<p>El motín generó especulaciones diversas y se zanjó, transitoriamente, con asignaciones presupuestarias resueltas por decreto, revirtiendo otro decreto, de similar factura realizado por el Gobierno Macri. En aquella ocasión, se favoreció al gobierno porteño y ahora a la provincia bonaerense, y por eso surgen interrogantes diversos. ¿Es un debate en torno a la coparticipación? Puede entenderse de ese modo, pero es más complejo. ¿Es favoritismo desde el gobierno nacional a una provincia gobernada por el mismo frente en el orden nacional y en contra de la oposición gobernando la ciudad capital de la Argentina? Es un argumento simplista también.</p>



<p>Se trata de un tema de enorme complejidad, que no se resolvió con la asignación de nuevos recursos derivados desde un distrito a otro, más allá de cualquiera de las razones que se argumenten de un lado y del otro. Se trata de tensiones políticas en una Argentina con crisis política evidente, con una polarización calificada de grieta. Una polaridad sostenida por la novedad política emergente en el siglo XXI, el kirchnerismo y el macrismo, expresiones renovadas de viejas antinomias políticas en el país. Si durante décadas, más allá de las dictaduras, la confrontación fue entre peronismo y radicalismo, el presente muestra la fractura de ambas expresiones y la conformación de nuevas alianzas con liderazgo de Cristina Fernández en un caso y Mauricio Macri en otro.</p>



<p>Las tensiones se concentraron en la protesta policial, pero se manifiesta en todos los temas que se colocan en discusión y afecta las correlaciones de fuerzas en la sociedad, caso de la “reforma judicial”, disminuida en sus alcances por el oficialismo y agigantada por la oposición sistémica; pero también acontece la polémica en torno al gravamen sobre las grandes fortunas. Más grave aún, la discusión se manifiesta en la emergencia sanitaria y económica derivada de la pandemia, con imposibilidad de acuerdo estratégico de las dos principales fuerzas políticas, en momentos en que ascienden peligrosamente los contagios y muertes en el país, especialmente en momentos de incertidumbre global sobre el tema. Una incerteza que incluye imprevisibilidad en el futuro económico.</p>



<p>Es muy posible que el problema sanitario se extienda durante el 2021, o buena parte del mismo. Además, ¿será esta la última pandemia?, ante una situación de descontrol en el modelo productivo mundial, con afectación de la naturaleza y la vida social en su conjunto. Es un interrogante de difícil respuesta.</p>



<p><strong>Supuestos 2021</strong></p>



<p>Por eso, suena hasta ilusoria la pretensión del ministro de Economía que pretende “tranquilizar” la economía con supuestos ilusorios, creo, que serán incluidos en el proyecto de Presupuesto 2021.</p>



<p>El horizonte imaginado es la merma del gasto público incrementado en 2020 por la pandemia, como si fuera sencillo, en las condiciones económicas globales y locales, eliminar gasto social como el Ingreso Familiar de Emergencia, IFE, incluso los ATP para compensar salarios de empresas con problemas para atender la nómina, entre otras muchas asignaciones presupuestarias para atender a la emergencia.</p>



<p>La incertidumbre de la economía mundial es relevante y, además, agudizada con incertezas derivadas de la elección estadounidense en noviembre próximo. A punto de terminar su gestión, Donald Trump impuso por primera vez un presidente estadounidense a la cabeza del Banco Interamericano de Desarrollo, el BID. El personaje al frente del BID expresa a la ultra derecha de EEUU, con una orientación claramente opuesta a la lógica socio política desplegada en la región en los primeros años del Siglo XXI.</p>



<p>Se trata de un militante enfático contra el proyecto cubano, venezolano, o cualquier intento de autonomía e independencia de la región latinoamericana y caribeña respecto de la política exterior de EEUU. Además, Argentina sostuvo candidato alternativo hasta último momento y fue clave para operar una elevada abstención en la votación.</p>



<p>A no dudar que eso constituye una tensión con el gobierno de Trump, más aún si este ratifica un segundo mandato. El tema no es menor, ya que EEUU es clave a la hora de la negociación en curso de la Argentina con el FMI. EEUU definió el impagable y odioso crédito a Macri en 2018 y ahora el gobierno de Alberto Fernández busca renegociar el acuerdo para liberar pagos durante el mandato que finaliza en diciembre del 2023.</p>



<p>El presupuesto económico financiero del 2021 está atravesado por esa negociación con el FMI, para terminare de definir el alcance de los compromisos financieros del Estado. La política es integral y se juega fronteras adentro y en el exterior. ¿Cuántos recursos se generarán para activar la economía y resolver empleos e ingresos populares que contengan el des-conformismo social ante la situación económica actual?</p>



<p>Sorprende aún que la caída de ingresos de la mayoría de la sociedad de más bajos ingresos, la consecuente suba de la pobreza y la indigencia no genere una explosión social. Los conflictos y movilizaciones existen, pero todavía contenidos ante la situación de la emergencia sanitaria y la extensión de una política compensatoria que puede terminarse en los supuestos presupuestarios.</p>



<p><strong>Debates estratégicos</strong></p>



<p>Las tensiones pueden superar la lógica de confrontación hegemónica de la política actual, solo si la demanda social se orienta en una perspectiva que ponga en discusión la lógica que preside la organización económica en la Argentina, y que se presenta claramente en el debate sobre la imposición a las grandes fortunas y en la toma de tierras. En ambos casos se afecta la sacrosanta “propiedad privada”, con resguardo constitucional desde el origen de la Nación Argentina.</p>



<p>El tema es que esa propiedad privada, altamente concentrada, es la razón de la fuerte desigualdad acumulada por siglos y exacerbada en tiempos de reestructuración reaccionaria desde 1975/6, cuestionada discursivamente, pero nunca enfrentada claramente. Una muestra está en el tratamiento del endeudamiento en todo el ciclo político desde 1983, con renegociaciones sucesivas que consolidan la subordinación local al orden del poder económico mundial del capitalismo.</p>



<p>Hace falta ir a fondo en el debate sobre los recursos que administra el Estado, especialmente su destino, pero también de dónde provienen. En ese marco hay que discutir la coparticipación impositiva. Primero hay que definir los problemas a resolver, caso de la pobreza, por ejemplo. Recién, luego de ello se podrán asignar escasos recursos existentes a otros fines, incluso, cuanto se dispone para coparticipar con los distritos provinciales.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Está claro que es una cuestión política que trasciende la coyuntura y se proyecta como un debate estratégico sobre el presente y el futuro, en rigor, no solo válido para el país, sino para la región y el mundo.</p>



<p><strong>*Publicado originalmente en juliogambina.blogspot.com</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/tensiones-politicas-y-expectativas-economicas-desde-el-poder/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>El deporte profesional norteamericano: entre la pandemia, el negocio y la cultura política</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-deporte-profesional-norteamericano-entre-la-pandemia-el-negocio-y-la-cultura-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Sep 2020 10:09:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[Entre las protestas por el racismo que no cesa y las elecciones de noviembre próximo, el deporte es eco del tiempo y la cultura política que lo rodea]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El COVID-19 cambió el panorama de los deportes profesionales en todo el mundo. En la nota que sigue, un abordaje desde Estados Unidos y Canadá, donde la pandemia fue llevadade maneras diferentes. Entre las protestas y reclamos por el racismo que no cesa y las elecciones de noviembre próximo, el deporte es eco del tiempo y la cultura política que lo rodea.</em></p>



<p><strong>Por David M. K. Sheinin* y César R. Torres**</strong></p>



<p>En marzo de 2020, cuando la pandemia de COVID-19 interrumpió repentinamente las temporadas de dos de las grandes ligas deportivas profesionales norteamericanas (la National Basketball Association [NBA] y la National Hockey League [NHL]), ambas empezaron a planificar su reactivación. Sus dirigentes urdían escenarios posibles mientras que los pronósticos epidemiológicos, políticos y económicos cambiaban diariamente. Por el contrario, los directivos de la Major League Baseball (MLB) y de la National Football League (NFL) no sintieron la urgencia de la NHL o de la NBA, ya que afortunadamente, desde su punto de vista, esos deportes estaban fuera de temporada.</p>



<p>A fines de julio, la MLB comenzó una temporada más corta que la habitual de solo sesenta partidos por equipo. En agosto, la NBA y la NHL lanzaron una liguilla modificada para finalizar la temporada interrumpida en marzo, y la NFL abrió sus campos de entrenamiento para la temporada que empieza en septiembre. Mientras que cada liga deportiva anunció precauciones para evitar la transmisión del virus, sus planes de reactivación y sus resultados han sido disímiles. La NBA y la NHL han registrado muy pocos casos de COVID-19 entre sus cientos de jugadores, entrenadores, árbitros y demás personal. Por otro lado, la MLB y la NFL no han sido tan exitosas. Cada día hay nuevos contagios y casos de comportamientos peligrosos e irresponsables de parte de los jugadores.</p>



<p>La consecuencia ha sido partidos cancelados en la MLB, jugadores que han decidido no jugar este año para no arriesgar su salud y mucha incertidumbre. A primera vista, la diferencia entre éxito y fracaso en el control del virus radica en la estrategia de la NHL y de la NBA de aislar a todos los equipos y sus séquitos (sin familiares) en una burbuja, sin contacto con el exterior y la ausencia de esa estrategia en la MLB y la NFL. Sin embargo, las estrategias de las ligas deportivas y sus repercusiones reflejan políticas nacionales, culturas organizativas y acercamientos al negocio del deporte con notables diferencias, anteriores a la aparición del COVID-19. Representan también resultados, hasta cierto punto, previsibles. Todo esto es particularmente relevante en un año electoral clave en Estados Unidos.</p>



<p><strong>La urgencia del negocio</strong></p>



<p>Desde hace cuatro décadas, el negocio de las ligas deportivas en Estados Unidos y en Canadá ha excedido la venta de entradas. Las ganancias provienen de la venta de mercadería, el patrocinio de empresas, la venta de derechos televisivos y, en la última década, las apuestas en línea. Este tipo de apuestas ha sido especialmente importante para la MLB y la NFL. En los mercados pequeños como Cincinnati o Baltimore, donde los equipos triunfan poco, empresas como DraftKings y FanDuel cambiaron el negocio del deporte profesional. Antes de su llegada, los partidos de los equipos de mercados pequeños contaban con una audiencia reducida, tanto en línea como en televisión. Pero con la legalización de las apuestas en línea en Estados Unidos, miles de personas empezaron a mirar los partidos, no por su calidad, sino por su interés monetario en el resultado. Una década atrás habría sido impensable un lazo entre las ligas deportivas y las empresas de apuestas. Sin embargo, en la actualidad, DraftKings es socio oficial de las cuatro grandes ligas deportivas, con su logo ubicado en las plataformas digitales de cada una de ellas.</p>



<p>A pesar de los lamentos mediáticos por los cambios en la cultura deportiva bajo la pandemia, con estadios sin público (o con público de cartón), esa ausencia de espectadores/as en vivo representa cifras relativamente menores para las empresas multimillonarias dueñas de los equipos. En 2020, la demanda ha sido volver a jugar lo antes posible –con el público afuera del estadio, aislado en sus casas, mirando los partidos por televisión y, en miles de casos, apostando en línea–.</p>



<p><strong>Canadá vs. Estados Unidos</strong></p>



<p>En julio, la ciudad de Toronto y la provincia de Ontario aprobaron el pedido del único equipo canadiense de la MLB, los Toronto Blue Jays, para jugar sus partidos de local en Toronto. Pero a último momento, el gobierno canadiense anuló esa determinación. La MLB había decidido no restringir el movimiento de los equipos. El problema era que Canadá no permitiría que los equipos cruzaran la frontera cuando en ese país se había aplanado la curva de la pandemia en junio y en Estados Unidos el virus continuaba avanzando rápidamente. Así, los Blue Jays tuvieron que utilizar un estadio inferior en Búfalo para sus partidos de local.</p>



<p>La decisión canadiense subrayó las diferencias en la manera en que los dos países enfrentaron la pandemia desde marzo. En Estados Unidos, el gobierno nacional no tomó una posición de liderazgo durante la crisis. No solamente desoyó los consejos de sus expertos en salud pública, sino que el presidente Donald Trump desarmó, amenazó y marginó a las entidades científicas gubernamentales. Mientras tanto, en Canadá, el gobierno nacional coordinó una respuesta centralizada, confió en la comunidad científica y dejó de lado sus diferencias políticas con los gobiernos provinciales y municipales para adoptar una estrategia común y coordinada en contra del COVID-19.</p>



<p>En marzo, con la excepción del tráfico comercial, Canadá cerró su frontera con Estados Unidos. El exilio de los Blue Jays representa la posición de las mayorías canadienses: la frontera debe permanecer cerrada y el funcionamiento de la MLB es riesgoso –un rasgo generalizado en Estados Unidos, apoyado (o tolerado) por su gobierno nacional–.</p>



<p><strong>Deporte y cultura política</strong></p>



<p>La NFL y la MLB son ligas deportivas que dependen mucho más que la NHL y la NBA de la cultura política encarnada por Trump, especialmente en lo referente a la cuestión racial, que cada vez define más las crecientes diferencias entre el Partido Demócrata y el Partido Republicano. Hay cada vez menos jugadores blancos en ambas ligas, con un incremento notable en los últimos veinte años de jugadores latinos en la MLB y negros en la NFL. De todos modos, en un país en que el porcentaje de personas blancas sigue disminuyendo, el público de la MLB y de la NFL, tanto en los estadios como en la televisión, es cada vez menor, pero, a su vez, cada vez más blanco y más viejo. Hace poco, los Atlanta Braves abandonaron su estadio en el centro de la ciudad, poniendo en peligro docenas de negocios pequeños que dependían de la actividad comercial a su alrededor. Se trasladaron a un estadio nuevo afuera de la ciudad. En la segregación racial que sigue definiendo a muchas ciudades estadounidenses, el cambio marcó el abandono de un lugar poblado por personas negras hacia una zona percibida como más “tranquila” por el público blanco que asiste a los partidos. El béisbol como negocio que confirma la segregación racial se nota en muchas ciudades. En Detroit, los estadios de fútbol y de béisbol quedan a pocos metros de una carretera que le permite a un público casi completamente blanco llegar de municipios suburbanos en auto, estacionar en playas de estacionamiento vigiladas al lado de los estadios, mirar el partido y volver a los suburbios sin entrar a la ciudad “peligrosa” y con una población mayoritariamente negra.</p>



<p>En 2016, Colin Kaepernick, el mariscal de campo de San Francisco, se arrodilló durante el himno nacional antes de los partidos, en protesta por la brutalidad policial en contra de la comunidad negra. Los dirigentes de la NFL, estupefactos, no sabían qué hacer. Trump los criticó por su indecisión, así como por no haber castigado a Kaepernick y su supuesta falta de respeto hacia la bandera y el himno nacional. Como en el caso de la MLB, el fútbol terminó cediendo a las demandas de un público cada vez más blanco y más viejo, un grupo demográfico del cual Trump depende electoralmente: la liga y los equipos conspiraron para negarle a Kaepernick un contrato y, desde aquella temporada, no volvió a jugar.</p>



<p>La decisión de la MLB y de la NFL de no embarcarse en un modelo de aislamiento en burbujas para organizar sus temporadas termina manifestando la cultura política de su público, que tiende a apoyar a Trump. Ese apoyo incluye vacilaciones sobre el peligro del COVID-19, resentimiento racial hacia las personas negras y latinas en las ciudades que supuestamente son fuentes del virus y la idea de que la reactivación de la economía local y nacional está frenada por los controles “innecesarios” (distanciamiento físico, máscaras, cuarentenas y negocios cerrados) impuestos por los gobiernos locales y nacionales.</p>



<p>Esa política se nota también en las temporadas de fútbol universitario, otro negocio multimillonario, y sus dos ligas más importantes. La Big 10 incluye universidades públicas en estados del medio oeste del país (Illinois, Indiana Míchigan y Wisconsin, entre otros) que, por lo general, han logrado controlar la pandemia con una política de distanciamiento físico, máscaras, cuarentenas y negocios cerrados. La Big 10 canceló su temporada 2020. La Southeastern Conference (SEC) incluye universidades públicas en estados (Alabama, Florida, Luisiana y Texas, entre otros) que no han logrado controlar la pandemia y en los que se resiste el uso de máscaras, muchos negocios permanecen abiertos y prevalece una sospecha generalizada hacia las autoridades de salud pública. La SEC aún sigue con la idea de organizar la temporada 2020.</p>



<p><strong>El efecto David Stern</strong></p>



<p>¿Por qué la NBA y la NHL optaron por el modelo de la burbuja? Aunque basado en Nueva York, la NHL cuenta con capitales y fuertes influencias culturales canadienses. La mitad de los jugadores, así como siete de los treinta y un equipos de la liga, son canadienses. Asimismo, Canadá cuenta con un público numeroso, leal y fervoroso. Por otro parte, la política canadiense frente a la pandemia (incluyendo sus éxitos) también influyó la decisión temprana de la NHL de basar sus dos burbujas en las ciudades de Toronto y Edmonton.</p>



<p>Pero hay un factor todavía más importante. Ni las políticas ni los negocios de las dos ligas deportivas han sido ligadas al Partido Republicano en Estados Unidos, lo que abrió la posibilidad de una estrategia antivirus libre de la visión de Trump. En parte eso representa el legado de David Stern, el exdirigente de la NBA que hizo crecer el negocio de su liga a nivel nacional e internacional de 1990 a 2014, mientras que la MLB y la NFL estaban en declive. Su postura del deporte tomaba en cuenta –y fomentaba– los cambios culturales en Estados Unidos y el hecho de que el público del básquetbol es cada vez más diverso, con amplia representación de la comunidad negra. Los dirigentes actuales de la NBA (Adam Silver) y de la NHL (Gary Bettman) empezaron sus carreras bajo el liderazgo de Stern en la NBA y se formaron con su modelo de gestión –más distante de las influencias de uno u otro partido político y más ágil para adaptarse al cambiante escenario cultural, político, social y económico–.</p>



<p>Como en el caso de la NFL, hay una historia importante de discriminación racial en la NBA. Pero a diferencia de la indecisión de la NFL frente a las protestas de Kaepernick y de su reacción conspirativa, en 2015 cuando el dueño de Los Angeles Clippers, Donald Sterling, hizo una declaración racista, Silver lo expulsó de la liga y Sterling tuvo que vender sus acciones en el equipo. Como discípulos de Stern, Silver y Bettman entienden cómo enfrentarse a las cambiantes circunstancias mejor que los dirigentes y los dueños de los equipos de béisbol y de fútbol. Así, cuando llegó la pandemia, a diferencia de la MLB y de la NFL, y con más libertad de acción, sopesaron sus alternativas y eligieron la opción más segura y más rentable.</p>



<p><strong>Una burbuja comprometida</strong></p>



<p>Desarrollar su actividad en una burbuja no implica alejarse de la realidad política y social. Al reanudarse la temporada, y a raíz del asesinato del ciudadano negro George Floyd a manos de la policía a fines de mayo, muchos de los jugadores de la NBA decidieron sustituir su apellido en las camisetas por mensajes que remiten a la lucha contra el racismo y la brutalidad policial entre otras causas políticas y sociales. Los jugadores, muchos de los cuales tiene una larga historia de activismo político y social, contaron con la anuencia de la NBA. A fines de agosto, Jacob Blake, otro ciudadano negro, fue baleado por la policía. Indignados por el episodio, los jugadores boicotearon varios partidos, interrumpiendo la temporada. Su asombrosa protesta se propagó rápidamente a otros deportes, incluyendo la NHL, la MLB y la NFL. A los pocos días, la NBA decidió junto a aquellos y a los dueños de los equipos reanudar la temporada, comprometiéndose a una serie de medidas “para abordar una amplia gama de temas, incluido el aumento del acceso al voto, la promoción del compromiso cívico y la defensa de la reforma policial y de la justicia penal”. Silver declaró que apoya el “compromiso [de los jugadores] de arrojar luz sobre temas importantes de justicia social” y agregó que “si bien no camino en los mismos zapatos que los hombres y mujeres negros, puedo ver el trauma y el miedo que causa la violencia racial y cómo continúa el doloroso legado de desigualdad racial que persiste en nuestro país”. Mientras tanto, Trump, enfadado por el activismo de los jugadores y el apoyo de la NBA, manifestó que la asociación dirigida por Silver “se convirtió en una organización política” y que no piensa que “eso sea algo bueno para el deporte o el país”. LeBron James, estrella de la NBA e impulsor de las protestas, declaró: “Estamos hartos. Exigimos un cambio”. Queda por verse si el cambio que prevalecerá, no solo en el deporte, sino en las esferas cultural, político, social y económica más amplias, es el impulsado por los jugadores y la dirigencia de la NBA o el que promueve Trump. Las elecciones de noviembre indicarán, en parte, el rumbo del cambio.</p>



<p><em><strong>* </strong>Doctor en historia. Docente en la Universidad de Trent.</em></p>



<p><em><strong>**</strong> Doctor en filosofía e historia del deporte. Docente en la Universidad del Estado de Nueva York (Brockport).</em></p>

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		<title>La pandemia en Alto Valle: la situación sanitaria de la ciudad de Centenario</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-pandemia-en-alto-valle-la-situacion-de-la-ciudad-de-centenario/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Aug 2020 09:10:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Alto Valle]]></category>
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		<category><![CDATA[Diego Sepúlveda]]></category>
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					<description><![CDATA[Una entrevista con Diego Sepúlveda, trabajador de la salud de la ciudad de Centenario, provincia de Neuquén. En las líneas que siguen, la pandemia en los hospitales, la organización de trabajadoras y trabajadores de la salud y la desigualdad que se profundiza.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Una entrevista con Diego Sepúlveda, trabajador de la salud de la ciudad de Centenario, provincia de Neuquén. E<em>n las líneas que siguen</em>, la pandemia en los hospitales, la organización de trabajadoras y trabajadores de la salud y la desigualdad que se profundiza.</em></p>



<p><strong>Por Mauricio Vidal (desde Neuquén)</strong></p>



<p>Diego Sepúlveda es Trabajador Social. Uno de las y los cinco integrantes del equipo de Servicio Social del Hospital “Dr. Natalio Burd” de la Ciudad de Centenario. Afiliado a ATE, &nbsp;actualmente forma parte del cuerpo de Delegadxs de ATE en el hospital. La elección de su representación se dio en el contexto de la pandemia junto a ocho compañeras y compañeros. En esta entrevista, hablamos de la situación sanitaria de la ciudad de Centenario, la organización que llevaron adelante las y los trabajadores de la salud y las desigualdades que se manifiestan más profundamente desde la llegada del Covid-19</p>



<p><strong><em>-¿Cómo fue la evolución de la pandemia covid-19 en la provincia de Neuquén, y cómo se manifiesta en la ciudad de Centenario?</em></strong></p>



<p>-La evolución se puede contar a partir del dato frío de la curva de contagios y la contención que se hizo al principio de la pandemia, pero esta información, si bien es importante, considero que no refleja la realidad social más compleja que están viviendo quienes estaban en el mercado de trabajo informal o con situación de desempleo. Del mismo modo que no refleja el abandono en el sistema público de salud en lo que a recurso humano e infraestructura se refiere.</p>



<p>No es novedad afirmar que con la pandemia se profundizó la crisis social preexistente. Puso de manifiesto que un amplio sector de la población está inserta en el mercado de trabajo informal y que, a partir del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, dejó de percibir sus ingresos económico de subsistencia, lo cual implicó un aumento considerable en las demandas de asistencia directa de usuarias y usuarios de los servicios de asistencia del Estado. Del mismo modo, que la situación de encierro ha generado condiciones más adversas aún para mujeres y niñxs que padecen situaciones de violencias, y este aspecto en particular no ha sido tomado en cuenta por los gobiernos municipal y provincial.</p>



<p>Centenario tiene la característica de ser una ciudad con crecimiento demográfico acelerado, lo cual en gran parte se debe su ubicación en la “Ruta del Petróleo”. En el Censo de 2010 se estableció que es la segunda ciudad más grande la provincia y toda la previsión de este crecimiento demográfico nunca se tradujo en políticas públicas de planificación urbana. Una manifestación concreta de eso es la proliferación de los asentamientos urbanos ante la falta de políticas que garanticen el acceso a la tierra y vivienda. Esto lo destaco porque es donde sale a la luz que gran parte de la población de Centenario no posee los servicios básicos y, mucho menos, viviendas en condiciones de habitabilidad que permitan cumplir con pautas básicas de cuidado frente a la pandemia.</p>



<p>En esta ciudad de por sí el invierno es duro, pero con la pandemia esto se ha complejizado aún más. La política de asistencia del Estado provincial y local dista mucho de ser una política integral que pretenda resolver las situaciones de emergencia, ya que posee la característica de ser altamente burocrática e insuficiente en la resolución de la situación social que atraviesan las personas que poseen sus derechos vulnerados.</p>



<p>A todo ello se le suma el deterioro y vaciamiento de la salud pública, el faltante de recurso humano en la gran mayoría de los servicios, por lo cual no se cuenta con el plantel óptimo y esto, frente a la pandemia, se expresa aún más porque muchas compañeras y compañeros no están acudiendo a trabajar por estar dentro de la población de riesgo.</p>



<p>La tercerización de los servicios de maestranza, cocina y camilleros es sumamente preocupante, dado que son servicios prestados por empresas privadas que en la gran mayoría de los casos ofrecen contrataciones precarias y flexibles.</p>



<p><strong><em>-En ese sentido, ¿cuáles son las estrategias que han utilizado los gobiernos provincial y municipal para gestionar la pandemia?</em></strong></p>



<p>-En términos generales se podría decir que la estrategia de la provincia ha pasado por el endeudamiento de la provincia, lo cual fue avalado por la ley de emergencia sanitaria (n° 3230) y el exhaustivo control de la circulación de personas que, en muchos casos, redundó en violencia policial, algunas de las cuales han tomado estado público o fueron denunciadas en las redes sociales.</p>



<p>Respecto al mega endeudamiento, claramente no se reflejó en mejoras para el sistema de salud y menos aún en el sector de la población que con la pandemia padece aún más las desigualdades estructurales de esta sociedad.</p>



<p>Desde el discurso oficial, también se viene apelando a la estrategia de culpabilizar e individualizar la responsabilidad de los contagios en las trabajadoras y los trabajadores, para ocultar las precarias condiciones en las que se trabaja, desde antes de la pandemia, pero que ahora eso constituye un riesgo en cuanto a exposición a los contagios. Lo mismo ocurre en relación a los Elementos de Protección Personal (EPP): al inicio de la pandemia se envió a varios hospitales de la provincia “tapabocas” caseros, lo cual fue rechazado, pero aún hoy podemos ver a gente que está trabajando con esos tapabocas. Desde distintos lugares de trabajo se están solicitando medidas que resguarden al personal de salud, pero eso no está siendo escuchado por las autoridades del ministerio de salud, ni de las direcciones de los hospitales.</p>



<p><strong><em>-Como parte del plantel de trabajadorxs de la salud pública que está enfrentando la crisis sanitaria, ¿qué transformaciones de índole familiar, laboral y social se produjeron? ¿Cuál es la situación actual y que procesos de organización entre trabajadorxs se están dando?</em></strong></p>



<p>-Las transformaciones de índole familiar son en términos generales y, por lo que compartimos a diario con lxs compañerxs en las asambleas, las mismas para la mayoría. Principalmente, está presente el miedo de contagiar a alguien de nuestra familia, sobre todo para quienes conviven con personas incluidas dentro de la población de riesgo. Para quienes tenemos niñxs en edad escolar, resulta difícil la reorganización constante para garantizar el cuidado.</p>



<p>En términos laborales, pesan los cambios por el cierre de los dispositivos de intervención grupal, el tener que acudir a otras formas de intervención como las llamadas telefónicas, videollamadas, entre otras.</p>



<p>Este conjunto de cosas viene acumulando mucho desgaste en lxs trabajdorxs de salud, el cual no está siendo tenido en cuenta a la hora de pensar en protección y cuidado. Venimos manifestando que en el tratamiento de la pandemia hay una mirada médica hegemónica que no contempla el nivel de desgaste y agotamiento que atraviesa todo el personal de salud; entonces pareciera ser que si están todos los EPP, no deberíamos contagiarnos y si lo hacemos es nuestra responsabilidad.</p>



<p>Desde el inicio de la pandemia, en el hospital ha quedado en claro la ausencia de una coordinación concreta. En las dos primeras semanas, por órdenes de la dirección del hospital, se hizo reducción de la atención, lo cual implicó que cada servicio se organizara para garantizar la prestación de los servicios y con ello también se evitaba el hacinamiento de trabajadores y trabajadoras. Luego de esto, de un modo incomprensible e infundado, se obligó a la totalidad a volver a trabajar a las jornadas laborales habituales (8 horas diarias), sin considerar la falta de espacios físicos en las oficinas. En simultáneo, se desafectó a la jefa de enfermería por avalar la reducción de la jornada laboral a 30 horas, lo cual estaba fundado en el resguardo de la salud integral de lxs trabajadorxs, en la disminución en tiempo de exposición y también en el cuidado de la salud mental de quienes están en la primera línea.</p>



<p>Esto derivó en un proceso de organización y se empezó a convocar asambleas semanales, donde se fueron definiendo las acciones por desarrollar. Con el recurso de la asamblea se fueron eligiendo delegadxs ATE en distintos servicios, lo cual fortaleció la organización.</p>



<p><strong><em>-¿En esas asambleas, cuáles salieron como sus demandas y reivindicaciones más urgentes?</em></strong></p>



<p>-Dentro de las demandas urgentes estamos pidiendo el cumplimiento total de nuestros derechos laborales establecidos en el Convenio Colectivo de Trabajo; la reducción de la jornada laboral de todos los servicios a 30 horas semanales; los EPP en calidad y cantidad para todo el personal de salud; el pago de incremento salarial por el IPC pactado en el mes de febrero y el pago del aguinaldo completo.</p>



<p><strong><em>¿Y cómo responde está respondiendo la comunidad al reclamo están realizando?</em></strong></p>



<p>-La comunidad de Centenario es usuaria del hospital y conoce mejor que nadie el deterioro que está atravesando la salud pública. También conoce toda la lucha realizada por la reapertura del servicio de pediatría, entre otras, y por ello es solidaria y manifiesta acuerdo y apoyo con los reclamos que se vienen realizando.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-pandemia-en-alto-valle-la-situacion-de-la-ciudad-de-centenario/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Continuidad pedagógica en el Nivel Inicial o de cómo tejer vínculo con niñes pequeñes a la distancia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/continuidad-pedagogica-en-el-nivel-inicial-o-de-como-tejer-vinculo-con-nines-pequenes-a-la-distancia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jul 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[#NiñezSinFronteras]]></category>
		<category><![CDATA[continuidad pedagógica]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[escuela pública]]></category>
		<category><![CDATA[infancias libres]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[nivel inicial]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Si bien hoy no estamos de cuerpo presente en las salas, aportes para pensar nuestro rol en el contexto de aislamiento entre lxs más peques.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Si bien hoy no estamos de cuerpo presente en las salas, la tarea docente continúa y frente a este nuevo contexto nos encontramos reinventando las maneras de tejer vínculo y de ofrecer encuentro.&nbsp;&nbsp;Por eso unos aportes para pensar nuestro rol en el contexto de aislamiento y distancia entre lxs más peques.</em></p>



<p><strong>Por Elia González, Renata Crespo, Candela García Sciaroni y Martina Senes*.</strong> / <strong>Foto: Lucia Prieto</strong></p>



<p>Con menos de quince días de clases con les niñes, se interrumpieron los encuentros en las salas, los abrazos al llegar, los desayunos y meriendas compartidas, los momentos de patio o arenero, las canciones… Les proponemos un recorrido por distintas experiencias de continuidad pedagógica en el Nivel Inicial y sus implicancias para el trabajo docente.</p>



<p>Con menos de quince días de clases con les niñes, se interrumpieron los encuentros en las salas, los abrazos al llegar, los desayunos y meriendas compartidas, los momentos de patio o arenero, las canciones… Les proponemos un recorrido por distintas experiencias de continuidad pedagógica en el Nivel Inicial y sus implicancias para el trabajo docente.</p>



<p>Terminando la primera quincena del mes de Marzo, se decretó en la Argentina el aislamiento social obligatorio debido a la pandemia causada por el virus COVID19 que puso al mundo en emergencia sanitaria. Esta medida incluyó de igual manera a todos los niveles educativos, y al mismo tiempo que decretó que no habría clases presenciales propuso la continuidad pedagógica. A partir de esto se abrieron distintos interrogantes, por un lado un abanico de debates al respecto de qué es y qué significa la continuidad pedagógica, cómo se reconfigura el rol docente en modalidad virtual y  sobre todo qué implica para la  especificidad del Nivel Inicial.</p>



<p>Esta suspensión del cotidiano, propuso un gran paréntesis en el primer período del año del nivel inicial, también llamado “período de inicio” otrora período de adaptación (siendo este movimiento desde la adaptación de algunes al inicio para todes ejemplo del inagotable ejercicio de reflexión y modificación de las prácticas de la Escuela Infantil). Recibir con calidez y respeto atendiendo a las necesidades familiares e institucionales es el objetivo prioritario. Es en este momento en el que comenzamos a conocernos: les niñes entre sí, nosotras con cada une en particular, con el grupo en general y, a su vez, con cada una de las familias. </p>



<p>El primer encuentro en la sala, o mejor dicho, los primeros encuentros, son fundamentales en nuestra tarea ya que tienen como principal objetivo comenzar a tejer estos vínculos. A través del juego, vamos entendiendo y conociendo, maestras y niñes, quiénes son las personas con las que vamos a compartir en nuestro cotidiano, cómo son, qué cosas les gustan y cuáles no, sus nombres, sus alegrías, sus temores. Y también -y muy fundamentalmente- comenzamos a construir un tímido <em>nosotres</em>, que con el correr de las semanas crece y nos lleva a elegir un nombre para la sala/grupo y cuál es el mejor lugar para colgar las carteleras donde ubicaremos los dibujos, y los juegos y cuentos que vamos a repetir más de una docena de veces.</p>



<p>Por lo general, pasada la niñez las personas olvidan el gusto por repetir y les extraña mucho cuando une niñe pide ver una misma película muchas tardes de su recién estrenada vida. En el Jardín valoramos esta acción de repetir las veces que haga falta todo aquello que disfrutamos, nos genera curiosidad o se nos presenta como un desafío, ya que de este modo empezamos a urdir la trama donde hacer crecer el tejido de palabras, historias, fantasías, conocimientos y sentimientos desde la cual nos relacionaremos con el entorno. Sin esta trama, el mundo se convertiría en un lugar mucho más complejo de habitar, mucho más si tenemos en cuenta de que por fuera de la Escuela Infantil y sus propuestas no hay muchos otros lugares que consideren a les niñes al momento de diseñar su arquitectura, mobiliario, posibilidades de acción y de producción de subjetividades, que no sean adultocéntricas o que no tiendan a la concepción de niñe-consumidor.</p>



<h4><strong>Tejiendo la urdimbre</strong></h4>



<p>Esta manera tan nueva de socializar y compartir que iniciamos hace menos de dos meses, es un constante descubrir y construir, entendiendo y atendiendo a la importancia y la urgencia de conservar el espacio que ofrece el Jardín. En este sentido, resulta interesante regar este hacer con sendos signos de interrogación: ¿continuidad pedagógica o continuidad vincular? ¿Son distintas una cosa de la otra en el Nivel Inicial? ¿Puede haber, en la escuela infantil, enseñanza sin previa construcción de vínculo? ¿Qué tipo de encuentro ofrecemos cuando está mediado por la virtualidad (en el mejor de los casos), y cómo se configura el encuentro cuando no hay señal, no hay datos, no hay para comer?</p>



<p>Con estas preguntas rondando en la mente y en el cuerpo, es que vamos construyendo  propuestas desde las escuelas. En algunas de ellas, de gestión privada, la comunicación fluye vía e-mail con las familias y vía Skype, Zoom -o alguna plataforma parecida- desde la cual es posible verse y escucharse. Tan acostumbrades al cara a cara y cuerpo a cuerpo, que al principio fue <em>rara</em> la idea de conectar virtualmente con les niñes. Pero pronto fueron apareciendo las manifestaciones de aquello: familias que  cuentan “el antes y el después” de la videollamada en el ánimo de les niñes; el fluir de lo que entre elles cuentan y de lo que se cuentan entre sí a partir de la propuesta de la maestra; el disfraz o juguete que traen para la ocasión, evidenciando la espera de aquel momento.</p>



<p>En estos pequeños grupos la propuesta es en definitiva encontrarnos, escucharnos, vernos las caras. Compartir un rato del cotidiano entre docentes, familias y niñes. Vemos como interesante que esta modalidad ofrece la posibilidad de la toma de la palabrapor parte de cada niñe, la oportunidad de decir, contar, preguntar. Aparece fuertemente cómo el juego y el vínculo -como pareja de contenidos- abraza e invita a cada une a ser parte de ese momento compartido. Podemos ver cómo les niñes a través de las canciones y propuestas se entusiasman cuando les nombramos y les ofrecemos algo para que “agarren” o más bien simulen agarrar (“como sí”) de las pantallas o nos ofrezcan, por ejemplo, comida hecha de masa para un títere, una cara graciosa para reirnos, nos muestran algún juguete de su casa, tocan un instrumento musical junto a nosotras mientras cantamos entre todes. Y en estos espacios también aparecen los miedos, los juegos a que alguien se enferma de coronavirus, la pregunta por los barbijos… también las angustias por la prolongación de la virtualidad y la falta de contacto.</p>



<p>En otros jardines, aquellos que se encuentran en zonas históricamente vulneradas en sus derechos, la cosa es bien distinta. Los encuentros más certeros se dan por teléfono y también con aquel miembro de la familia que se acerca a la Escuela Infantil Pública a buscar el bolsón de alimentos. Ésta es también una oportunidad para enviarle a les niñes una propuesta que les conecte con su maestra y su jardín, cuando en el celular no hay datos para descargar un audio, una imagen, entrar al mail o al padlet donde cada maestra sube las propuestas.  En una sala de cinco años de un Jardín del borde de la CABA, la entrega en mano de cartas con estampillas y la invitación a hacer el sobre y las  propias estampillas para responder la carta a su “Seño”, es una iniciativa que además de conectar con la novedad de recibir por vez primera una, invita a construir un ida y vuelta que es también el origen de muchas otras acciones: dibujar, preguntarse respecto de cómo se comunicaba la gente antes, descubrir que el sobre recibido es igual al ícono de SMS que aparece en la pantalla del celular y escribir, como puedan, lo que quieren contarle a su maestra. Sin conectividad no es sinónimo de desconexión y el intercambio epistolar aparece aquí como una propuesta democratizadora en una ciudad marcada profundamente por la desigualdad y la nula voluntad política de la gestión de Horacio Rodriguez Larreta por hacer algo al respecto. </p>



<p>También encontramos espacios educativos donde la red se va tejiendo de una manera súper artesanal. Escuelas que son gestiones asociadas de entidades privadas y públicas que no reciben el bolsón de alimentos pero alojan a infancias en situación de vulnerabilidad social.  En este caso las estrategias se tejen al interior de cada equipo docente y redes barriales asociadas. La directora de una de estos espacios articula con las cooperadoras de otras escuelas públicas de la zona y recolecta en su auto donaciones de la comunidad, “bolsones sobrantes que no han sido entregados”, ropa de abrigo, libros, espirales, productos de limpieza, etc. Un grupo de familias y docentes auxilia en esta tarea y cada 15 días: 60 familias de esa institución (población actual y egresada) retiran su mercaderia gracias a la red.  Porque cuando el estado está ausente, la salida es colectiva. Esos sábados de encuentro con barbijos y ojos achinados de alegría, maestres y familias comparten ese tiempo de intercambio amoroso. Algunes llevan también sus juguetes y los intercambian con otra familia. Una vez que el juguete llega a otra casa está cargado de historia, de afecto y de comunidad. Así se va tejiendo la ternura y la posibilidad igualar algunas oportunidades. Esta red de encuentros, también ha sido nicho de nuevas experiencias colectivas al interior de cada grupo de familias, niñes y maestra que conforman cada “sala”. En una de las salas, una vez atendida la demanda urgente de garantizar el alimento para todes, comenzaron a circular recetas de tortas que preparaba la abuela o que vivían desde hace mucho en cada familia. La idea de sistematizar la información y armar un recetario colectivo llegó al poco tiempo. Resolver la urgencia en conjunto es el inicio de una serie de iniciativas y propuestas que también permite concentrarse en lo importante: estar cerca y acompañarnos en este contexto de aislamiento obligatorio. </p>



<p>Sacar conclusiones definitivas es algo que en estos días de emergencia sanitaria hemos aprendido a evitar. Pero sí podemos dar cuenta de lo que vamos viendo con el correr de los días y es que los encuentros virtuales, las propuestas enviadas en sobres, los juguetes intercambiados, se vislumbra que lo que seguimos ofreciendo es el espacio para construir vínculo, entendiéndolo desde una mirada pedagógica. Como dice María Emilia López: el vínculo desde la ternura y la ternura como portadora de aquellas atribuciones de las funciones maternante y paternante, como la acción de contener, envolver, organizar, procesar los sentimientos indiscriminados que a veces agobian a los bebés [y a los niños pequeños]. La ternura como sostén para atravesar ese espacio de tiempo y de historia en que el niño inaugura su condición humana. El vínculo como trama en el que se sostiene la posibilidad de construir su subjetividad.” En definitiva, la ternura como envoltura que anida las individualidades de cada une y<strong> </strong>que nombra y da lugar a cada subjetividad. </p>



<p>Muchas veces llega a un grupo de whatsapp de la sala una foto de un niño vestido de guardapolvo y mochila o un video de una niña que juega a que es una compañera particular mientras sus muñecos sentados en ronda son aquelles que no están en su casa y ella extraña. A veces una mamá, una mascota o una hermanita bebé es un padre, madre o abuela y así, jugando, se abraza algo del mundo conocido. El recuerdo llena de sentido tanta virtualidad cuando un niño de la sala, varado con su familia en Perú por el cierre de fronteras, mira las noches despejadas y se acuerda de “La luna está tapada” que cantaba el año pasado en la escuela. </p>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter columns-1 is-cropped"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><img loading="lazy" width="1024" height="682" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/17212035_1271190029612797_8436923158425314288_o-1-1024x682.jpg" alt="" data-id="50290" data-full-url="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/17212035_1271190029612797_8436923158425314288_o-1.jpg" data-link="https://www.marcha.org.ar/?attachment_id=50290" class="wp-image-50290" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/17212035_1271190029612797_8436923158425314288_o-1-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/17212035_1271190029612797_8436923158425314288_o-1-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/17212035_1271190029612797_8436923158425314288_o-1-1536x1024.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/17212035_1271190029612797_8436923158425314288_o-1-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/17212035_1271190029612797_8436923158425314288_o-1.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="blocks-gallery-item__caption">Foto Colectivo Manifiesto</figcaption></figure></li></ul></figure>



<h4><strong>Seguimos educando</strong></h4>



<p>Realmente entendemos que esta tarea va de la mano con la ternura y el vínculo desde la ternura, donde en cada intervención intentamos brindar a les niñes escucha, contención, acompañamiento a pesar de las distancias inevitables.</p>



<p>Lo hasta aquí recorrido da cuenta, también, de la concepción de infancias desde la cual nos posicionamos y trabajamos. En esta virtualidad <strong>s</strong>eguimos trabajando en pos de niñeces autónomas, participativas, creadoras. Y a pesar de no tener el espacio/tiempo de la sala para construir en clave de autonomía, vemos en estas propuestas que el foco sigue estando ahí: que puedan contarnos con sus palabras o sus expresiones sus emociones, sus creaciones, sus sentires, y a partir de ahí seguir pensando propuestas que les interpelen desde sus deseos, intereses, miedos, sensaciones… en el intento de aportar herramientas que les permitan expresar, qué sienten, qué piensan, qué inquietudes les genera todo esto que está pasando y todo lo que trae aparejada esta pandemia (angustias familiares, falta de trabajo, aislamiento, distancia de personas queridas, entre otras).</p>



<p>Vamos arribando de a poco a algunas orillas que presentan posibles respuestas pero que, más que nada, multiplican las preguntas que se suman a las que nos trajeron hasta aquí.  La única certeza es que la escuela, a través de sus equipos docentes y de conducción, está tejiendo redes entre las personas, ofrece un espacio de encuentro común y propone alternativas y soluciones a problemas concretos. La escuela continúa garantizando derechos. Las escuelas no son reemplazables. Les docentes, tampoco.</p>



<p><strong>* Maestras del Nivel Inicial en distintas escuelas de CABA</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/continuidad-pedagogica-en-el-nivel-inicial-o-de-como-tejer-vinculo-con-nines-pequenes-a-la-distancia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La pandemia en los barrios populares: la falsa dicotomía entre economía y salud</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-pandemia-en-los-barrios-populares-la-falsa-dicotomia-entre-economia-y-salud/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2020 10:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestramerica]]></category>
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					<description><![CDATA[Iniciamos el especial “Niñez sin fronteras” con una nota que da cuenta de la situación en los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Iniciamos el especial “Niñez sin fronteras” con una nota que da cuenta de la situación en los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires. En esta nota colectiva, pensamos los derechos, las posibilidades y las desigualdades que se profundizan a partir de la pandemia y el aislamiento social obligatorio.</em></p>



<p><strong>Por el Colectivo de Educadorxs de AulaVereda<a href="#_ftn1">*</a></strong> / <strong>Foto: Juan Pablo Barrientos</strong></p>



<p>Desde que la pandemia del covid-19 arribó a nuestro país y se decretó el aislamiento social obligatorio para todo el territorio nacional, diversos sectores del campo popular venimos advirtiendo sobre la necesidad de evitar el ingreso del virus en los barrios populares, villas y diversas formas de vivienda precaria. Intuíamos que su multiplicación e impacto serían mucho mayores allí donde las injusticias y las desigualdades son moneda corriente. Con el correr de los días, empezó a ser cada vez más evidente que esto no era una prioridad para muches, y el ingreso del SARS Cov2 en los barrios populares se convirtió en una realidad. La toma de medidas específicas para frenar esta avanzada es hoy nula y, por tanto, no podemos esperar más que una catástrofe sanitaria que se llevará cientos de vidas.</p>



<p>Tomando el caso de la Villa 31, donde aproximadamente viven alrededor de 45 mil personas, se estima que hoy en día hay más de 1.100 casos confirmados positivos de Covid, con una tasa de duplicación que ronda en los cuatro días, o sea que un 2% de la población de la villa se encuentra contagiada (lo que equivaldría a unas 900 mil personas si hacemos el paralelo a nivel nacional). La tasa de duplicación nos permite estimar que si todo sigue igual, en una semana, nada más, tendríamos allí alrededor de cuatro mil casos.</p>



<p>Sin duda, entonces, la situación de la 31 y de otros barrios populares debería estar bastante arriba en la lista de prioridades del Gobierno de la Ciudad, así como también del Estado Nacional. La ya conocida y renombrada dicotomía entre salud y economía en estos barrios resulta falsa desde sus propias premisas, porque no hay margen para elegir entre una y otra. Ninguna se les presenta como un horizonte de lo posible, producto de las décadas de ausencia del Estado y de la negación sistemática de los reclamos de les vecines. Mientras que ya por estos días en los programas del prime time televisivo comienza a exigirse la apertura de la cuarentena utilizando las necesidades de les trabajadores como excusa, queremos traer la atención sobre estos barrios, y elaborar una pequeña reflexión respecto de lo que allí está sucediendo para no caer en visiones simplistas o soluciones mágicas de un conflicto que tiene una larga historia.</p>



<p><strong>Problemas antes de la pandemia</strong></p>



<p>En la villa 31, el problema del agua, que gracias al grito de Ramona cobró visibilidad, viene desde hace años por la desidia y el abandono del Gobierno de la Ciudad. Es su responsabilidad que los distintos puntos del barrio tengan acceso al agua potable de las redes de AYSA garantizando una conexión de calidad, y no las conexiones precarias que existen hoy, que a cada rato deber ser emparchadas. La superposición de actores institucionales genera inconvenientes a la hora de realizar reclamos y exigir el cumplimiento de los derechos esenciales, a lo que se suma el histórico tira y afloje que existe históricamente entre Ciudad y Nación respecto de este territorio.</p>



<p>A esta altura no quedan dudas de que si estos problemas existen en el barrio Padre Mugica y en otros barrios popular de la CABA, la responsabilidad es de la gestión del PRO, partido que gobierna desde hace 15 años la Ciudad. La falta de respuesta frente a las múltiples movilizaciones que año a año se vienen sucediendo frente a la Legislatura porteña (donde Cambiemos tiene, actualmente, mayoría automática) da muestra de que la actual gestión está más preocupada por hacer negocios inmobiliarios con las villas del norte de la ciudad (31 y 31bis, Rodrigo Bueno y Fraga) que por resolver los conflictos en los barrios populares del sur. Esto tiene consecuencias gravísimas para miles de familias no solo frente a esta nueva pandemia, sino frente a tantas otras enfermedades que afectan a les más pobres como el dengue, el sarampión y la desnutrición, que son moneda corriente.</p>



<p>El derecho a la salud es sólo uno de los tantos que cotidianamente la población ve vulnerados. La falta de planificación, la inexistencia de un proyecto integral de urbanización que tome en cuenta sus perspectivas y la disputa entre los diversos actores que gestionan, controlan y regulan estos procesos hacen a un problema estructural que requiere voluntad política y años de inversión para que las y los habitantes de estas zonas logren tener una vivienda digna y segura.</p>



<p>Desde sus inicios, el hacinamiento es unos de los principales problemas de las familias que residen en las villas. En una sola vivienda conviven varios hogares, donde la cantidad de metros cuadrados por persona es menos de lo recomendado y el baño es compartido por un batallón. La dificultad de circulación es otro gran problema ya conocido por muches: los estrechos pasillos impiden el acceso de ambulancias e incluso autos particulares, a lo que se suman las calles de tierra que se embarran con la lluvia, y dificultan el paso.</p>



<p>Por ello, el problema del acceso al agua fue la punta del iceberg para que quienes nos gobiernan pusieran el foco en las problemáticas de las y los habitantes. La denuncia de Ramona puso en cuestión esta realidad, que repercute en las posibilidades de cumplir el aislamiento. Para conseguir un poco de agua, las familias debían salir de sus casas e ir a un punto más o menos cercano, más o menos concurrido y más o menos higiénico donde conseguían uno o dos baldes para el día. Esto dificultaba prácticas esenciales de prevensión del SARS Cov2, como lavar las verduras e higienizarse las manos.</p>



<p><strong>Cuando el trabajo no te encuentra en casa</strong></p>



<p>Muchas de las personas que residen en las villas continúan asistiendo a sus trabajos porque no cuentan con un empleo en blanco que les permita quedarse en su casa mientras perciben su salario, haciendo home office, para lo que además es necesario disponer de una computadora propia y accesibilidad a Internet. Generar ingresos cuando se trabaja por día o a destajo empuja a que las opciones se encuentren entre quedarse en su casa y no percibir ingresos, o salir a buscarlos y exponerse al contagio. Muches de les vecines trabajan dentro de los mismos barrios, lo que implica una circulación diaria por sus calles. El no contar con un salario mensualizado les imposibilita realizar las compras semanales como se recomienda, teniendo que salir cotidianamente a comprar el alimento. Esto sumado a la falta de bancarización tanto propia como de los negocios de cercanía que se torna otro impedimento más para evitar salir de sus hogares. Así, una vez que comenzó a haber contagios de covid-19 dentro de los barrios, la exposición al virus fue recurrente.</p>



<p>La falta de bancarización también impacta negativamente en quienes cobran la IFE, ya que muchas familias que deben acceder al cobro por cajero automático han tenido diversos inconvenientes para quienes no cuentan con un correo electrónico propio o un número de celular a su nombre. Para ellxs la única opción es cobrar a través del Correo Argentino, lo que significa hacer horas de cola para poder tener el dinero en sus manos. La IFE otorga unos pocos $10.000 que resultan insuficientes para saldar la falta de trabajo de los miembros del hogar, si se toma en cuenta que sólo se puede cobrar uno por familia. Por otro lado, podríamos hacer una pequeña reflexión acerca de cómo el Estado Nacional se encontró con dimensiones impensadas de la informalidad, probablemente acrecentadas durante los últimos cuatro años de macrismo. Y si bien la política se va transformando en función de llegar a estos sectores, lo cierto es que a dos meses de iniciada la cuarentena hay muchas personas que no han podido cobrar aún este Ingreso ni ninguna otra ayuda.</p>



<p>Mención aparte merece la situación de les niñes en cuarentena: hace casi dos meses que muches no tienen contacto con sus escuelas porque carecen de conectividad o han cambiado el número de teléfono que la institución tenía de contacto y ya nadie pudo comunicarse. La continuidad pedagógica es imposible para muches niñes que viven en casas en donde hay un solo dispositivo, que debe ser compartido entre todos sus habitantes. El reparto de comida en las escuelas es otro problema más que se les suma a las familias: deben hacer cuadras de cola para recibir un bolsón para dos semanas pero que es insuficiente, si es que no les llega solamente el refrigerio con dos leches y galletitas por algún supuesto error administrativo. Como dato de color podemos contar que en el bolsón a veces incluyen una cajita de flan instantáneo para el que se necesita utilizar un litro de leche del que las familias no disponen, lo que da cuenta de la falta de conocimiento sobre la situación que están viviendo miles de personas.</p>



<p>La pandemia y el aislamiento social son potenciadores de las necesidades básicas insatisfechas que existen desde mucho antes que este virus se esparza por el mundo, y que probablemente se prolonguen mucho más una vez finalizada la cuarentena. Lo que logra la excepcionalidad de las circunstancias actuales es poner de manifiesto aquellas desigualdades históricas que existen en CABA (y en el resto del país), y visibilizan múltiples derechos vulnerados que generan que esta crisis sanitaria no impacte a todes por igual. Muy lejos de esto, corremos el riesgo de que esta pandemia termine afectando, como ya sucede en otros países del mundo como Estados Unidos y Brasil, únicamente a los sectores populares, mientras el resto de la sociedad mira hacia otro lado.</p>



<p>A pesar de que ya es un dato irrefutable el hecho de que en los barrios populares de la Ciudad es donde hay mayor multiplicación del virus, aún no existe un protocolo sanitario para cuidar a las personas que se contagian de covid-19 ni a quienes estuvieron en contacto con ellas. Hasta hoy, si un miembro de la familia presenta síntomas y da positivo, al resto se les aísla en el hogar pero no se les testea. Luego de la denuncia de Ramona, el GCBA anunció con bombos y platillos la desinfección de las calles de las villas con lavandina, como si eso pudiera frenar la circulación, o fuera un cambio significativo frente a la falta de elementos de higiene básica en los hogares. Cumplir el aislamiento social, preventivo y obligatorio se torna cuesta arriba cuando salir a trabajar, buscar un plato de comida o asistencia médica por fuera del hogar es imperante. El Estado sigue siendo el gran ausente, y esta responsabilidad recae sobre las organizaciones sociales y barriales que a través de donaciones logramos acercar aquello que el gobierno les niega.</p>



<p><strong>Las organizaciones y las necesidades que vemos desde el barrio</strong></p>



<p>Somos, entonces, las organizaciones sociales las que estamos día a día trabajando en los barrios para acompañar en estos contextos. Sin embargo, sin una ayuda del Estado las limitaciones frente a la situación crítica son cada vez mayores. Los comedores, que antes de la pandemia recibían comida, no vieron un aumento en la cantidad de alimento, y aquellos que no recibían nada siguen teniendo que gestionar con sus propios recursos el plato de comida para les vecines. Además, el GBCA no provee elementos básicos de higiene y seguridad (como barbijos, guantes, alcohol en gel) a quienes están trabajando en los barrios, propiciando así más contagios aún.</p>



<p>Dada la tasa de multiplicación y la inacción del GBCA, no se espera más que un estallido en las villas porteñas que será casi imposible de contener. Aún hoy, sin haber entrado en el famoso pico de contagios, las salas de los hospitales empiezan a estar atestadas, y no podemos esperar un mejor panorama si no empieza a haber una transformación radical del plan de acción en los barrios populares. Resulta, entonces, necesario que se tomen medidas que contemplen las realidades territoriales de los sectores populares. En la villa 31, desde las organizaciones se viene exigiendo que se pongan a disposición los múltiples hoteles que hay en la zona para aislar a las personas que estuvieron en contacto con quienes están contagiades, o en caso de que tengan que aislarse en sus casa, que desde el GCBA se garanticen los alimentos y elementos necesarios para que no tengan que salir de sus casas. Esto no solo no está sucediendo, sino que ni siquiera se les hace un seguimiento a los contactos estrechos sobre los síntomas que van teniendo.</p>



<p>En materia educativa, se exige que el gobierno garantice el acceso a las TICs de les niñes para que puedan continuar con sus tareas y en contacto con sus maestres y profesores, algo que está implementándose incipientemente y sin certitud de que alcance a todes les niñes. También se exige que se implemente la tarjeta alimentaria para todes les niñes de escuelas públicas para que puedan mantener la alimentación diaria sin que sea necesario movilizarse de su casa.</p>



<p>En suma, la exigencia es por un Estado que trabaje para les más necesitades, de manera articulada con las organizaciones sociales y barriales, con las familias y vecines de los barrios para evitar no sólo que la pandemia se lleve miles de vidas, sino también que el aislamiento no profundice los niveles de empobrecimiento. La gestión de la ciudad tiene que dejar de ser un negocio para los contratistas y comenzar a ser pensada para todes sus ciudadanes según sus necesidades.</p>



<p><strong>Y después del coronavirus</strong><strong>, ¿qué?</strong></p>



<p>La cuarentena es al día de hoy la única medida para luchar contra la pandemia. La eficiencia es indiscutida a nivel nacional e internacional por los principales exponentes en materia de salud y epidemiología.</p>



<p>No negamos que sostenerla es la manera de evitar que se profundicen los contagios y muertes. Pero queremos poner en cuestión la dicotomía entre salud y economía, que viene sobrevolando los debates de la sociedad desde el inicio de la cuarentena. Desde el gobierno nacional se afirma que es falsa pensándola, a nuestro entender, en una dimensión nacional y estatal: un Estado no puede elegir su economía por sobre la salud de su población, porque eventualmente ella se enfermaría de a cientos de miles, desplomando la economía en el corto plazo (como está sucediendo, de hecho, en países que tomaron otros rumbos).</p>



<p>Pero dicha dicotomía tampoco existe para estas familias de los barrios, porque tener que elegir entre salir para comer y no salir para no contagiarse es un escenario imposible. Sin un plato sobre la mesa no se tiene salud, y sin un trabajo digno tampoco. Lejos de ignorar, de negar o moralizar estas realidades, el Estado debería contemplarlas para construir políticas con anclaje territorial real que acompañen estas situaciones. Es urgente para que el virus no siga propagándose en estos barrios, donde tiene mayor circulación y donde la población está más vulnerada. Basta con escuchar lo que las organizaciones sociales que trabajan en los barrios tienen para decir y proponer.</p>



<p>No es cierto que esta pandemia nos iguala, como se escuchaba allá por el inicio de esta crisis. No es verdad que tenemos las mismas posibilidades frente al virus. Porque en una sociedad profundamente desigual, las injusticias no se suspenden ni siquiera en una crisis mundial. Al contrario, se profundizan aún más, y cuando termine este caos, cuando se invente finalmente una vacuna, aunque la comunidad internacional decida patentarla libremente y que toda la población acceda a ella, la desigualdad social seguirá profundizándose.</p>



<p>La urbanización real y participativa de los barrios populares de la Ciudad es una necesidad imperante y urgente que ya no puede esperar. La falta de cloacas, de agua y electricidad es un incumplimiento estatal con el derecho al hábitat y a la salud. Esta es una crisis mundial, pero no queremos que cuando termine y podamos observar sus efectos, nos demos cuenta de que nuevamente quienes más afectades se vieron fueron los sectores populares, racializados y oprimidos. Urge que las medidas se tomen ahora, no esperar a datos sobre cómo afecta la pandemia y la cuarentena a las familias, tenemos los ejemplos de otros países, tenemos el conocimiento científico acumulado en materia sanitaria y epidemiológica, hace falta que el Estado se haga cargo.</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><a href="#_ftnref1">*</a> AulaVereda es una organización que trabaja con niñxs desde la educación popular en CABA, PBA, Mendoza y Entre Ríos. En CABA trabaja en Almagro, Boedo y la Villa 31.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-pandemia-en-los-barrios-populares-la-falsa-dicotomia-entre-economia-y-salud/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Ángel Cappa: “Con la pandemia, la realidad del capitalismo se nos muestra sin edulcorantes”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/angel-cappa-con-la-pandemia-la-realidad-del-capitalismo-se-nos-muestra-sin-edulcorantes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jun 2020 10:01:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
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					<description><![CDATA[Retomamos el ida y vuelta con el DT Ángel Cappa. Hoy charlamos sobre la pandemia, la arremetida de la derecha y la vuelta del fútbol.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Retomamos el ida y vuelta con el DT y periodista Ángel Cappa. En esta oportunidad, charlamos sobre la pandemia y la arremetida de la derecha; el regreso del fútbol a través de la Bundesliga y los esfuerzos porque el show continúe. Crítica a los cinco cambios y a un fútbol lejos de su público.</em></p>



<p><strong>Por Gabriel Casas</strong></p>



<p><em>Hola, Ángel.</em></p>



<p>¿Cómo estás, después de tanto tiempo? Espero que, pese a la cuarentena, vos y tu familia la estén llevando de la mejor manera que puedan en Madrid. Por mi parte, acá en Baires (la ciudad de la furia, como le decía Gustavo Cerati) la llevo bastante bien. Tengo permiso para ir a visitar a mi padre de 91 años, con alzhéimer, y también a mis hijxs lo fines de semana. Son las únicas salidas que me permito, así la mente deje de maquinarse con el encierro, porque creo que la salud mental es muy importante en esta época nefasta.</p>



<p>Evitar la saturación de información de los noticieros y de los programas que militan la anti cuarenta, claramente a favor y a pedido (porque son lamebotas de las empresas periodísticas).</p>



<p>Bueno, pero pese a este prólogo, mi intención es que charlemos sobre fútbol, que es mucho más grato, aunque ahora bordee la ridiculez. Con eso me refiero al reinicio de la Bundesliga. La verdad es que no quise ver ningún partido (aunque me gustan como juegan el Bayern Munich, el Borussia Dortmund y el Leizpig,) y sólo vi compactos por YouTube. Me da mucha pena.</p>



<p>El fútbol sin hinchas no es emocionante, en mi opinión, por más que resulte un partidazo. Ya escuchar los gritos de los jugadores me da cierta urticaria. Los festejos en los goles, sin poder abrazarse entre compañeros, es casi una escena grotesca de la mejor comedia de teatro. Digo eso porque no deja de ser un gol, y más si es un golazo. Por eso lo de la buena comedia. Y otra cosa que me dio mucha lástima es ver las figuras de cartones reemplazando a los hinchas. Eso sí ya me resulta demasiado burdo.</p>



<p>Se comenta por acá que la española sería la segunda liga en volver al ruedo con la pelota. No sé si será cierto. Imagino a Messi festejando un gol suyo, agradeciendo la asistencia señalando a ese compañero como lo hace siempre. No sé cómo harán sus compañeros para contenerse de abrazarlo en la corrida detrás de él. Les pondrán un chip a los futbolistas para impedir el abrazo y la felicitación en el momento del gol. Y lo más ridículo, más allá de los test que les harán permanentemente a los jugadores, el fútbol es un deporte de contacto en situ. O sea, demos un ejemplo que ojalá no se dé. Si Lewandoswki es asintomático y en su casa o en su rutina diaria lo invade el virus, ¿no es un peligro? Y menciono al polaco por ser una de las estrellas de la Bundesliga, no por nada en especial.</p>



<p>Bueno, espero tu opinión y visión al respecto, que siempre será más interesante que la mía.</p>



<p>El abrazo de siempre,</p>



<p>Gabriel</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><em>Hola, Gabriel.</em></p>



<p>Siempre es un placer reanudar nuestras conversaciones que, generalmente, son de fútbol, pero hay casos como este, de la pandemia, que nos obliga a hablar también de la situación que estamos viviendo.</p>



<p>Lo que advierto tanto en España como en Argentina es una ofensiva de la derecha contra algunas de las medidas que los gobiernos de ambos países toman, ya sea para protegernos del virus como de las consecuencias económicas de la crisis. Digamos que son medidas progresistas que de ninguna manera cuestionan el capitalismo que genera muchos de los padecimientos de las clases populares y que esta pandemia ha puesto en evidencia.</p>



<p>Sin embargo, la embestida de la derecha no repara en esos detalles y procura aprovechar la circunstancia para tratar de derrumbar a los gobiernos o, en todo caso, dejarlos maltrechos. Con un solo ejemplo que te dé sobre España te podrás hacer una idea general. El gobierno aprobó una asignación de 400 y pico de euros mensuales (no llega a 500) para las personas de menos recursos o ninguno, ya que mucha gente quedó sin trabajo. Bueno, la derecha española, con la marquesa Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta Ramos (pavada de apellidos) encabezando la agresiva campaña de acoso y derribo, calificó a esa medida de &#8220;bolivariana&#8221; ya que, dice, genera dependencia y por lo tanto adhesiones al PSOE-UNIDAS PODEMOS.</p>



<p>El capitalismo en Argentina y España, y también en casi todo el mundo, utilizó la crisis económica de 2008 (que generaron las grandes empresas financieras y los bancos más poderosos) para arrebatar los derechos sociales y laborales de la mayoría de la población, y así asegurar los beneficios de la clase dominante y aumentarlos. La doctrina del shock, que tan bien demostró Naomi Klein. En gran medida privatizó la sanidad pública y la educación, además de otros servicios sociales, por lo que, ante la avalancha de contagiados por el Covid-19, los hospitales se vieron desbordados por la falta de camas y elementos sanitarios. Inclusive, la enfermedad contagió a muchísimos sanitarios desprovistos de los recursos más elementales, en un país y otro.</p>



<p>Como no hay vacuna todavía ni remedios probados (algunos ensayos con nuevos medicamentos han dado buenos resultados en Cuba, pero por supuesto esta noticia es cuidadosamente ocultada por los medios de mayor difusión), la única defensa es el confinamiento. También los test masivos que no se han hecho ni en Argentina ni en España por falta de los materiales necesarios.</p>



<p>Presionados por los empresarios que, como es su costumbre, no reparan en otra cosa que no sea el beneficio económico, los políticos de la derecha cavernícola española (la neofascista Vox, la ultraderecha del PP y la más disimulada de Ciudadanos) arremeten con todo invocando la libertad individual para hacer lo que a cada uno le plazca: salir, juntarse, ir a los bares y cafeterías o a las tiendas. En una palabra, hacer la vida normal sin tener en cuenta la pandemia. Algo demencial como se puede comprobar en Estados Unidos y Brasil, por ejemplo.</p>



<p>Me entero de que en Argentina ocurre algo similar y algunos intelectuales (con perdón), artistas y personajes de distintas actividades han publicado una solicitada con argumentos tan desubicados, absurdos y hasta infantiles, que sería más apropiado atribuírselos a mentes muy débiles e inmaduras. Ocurre que el odio de clase, a veces, resulta tan atropellado y turbulento que ciega al más pintado.</p>



<p>Es dentro de esa lógica empresarial donde lo único que importa es la plata, que el fútbol internacional se apresura a reanudar los campeonatos sin tener todavía la aprobación de los científicos y los médicos. Entonces juegan y jugarán sin público para evitar contagios. Yo pregunto: ¿los jugadores, los entrenadores, utileros, masajistas, médicos, personal de mantenimiento de los estadios, choferes de los ómnibus que llevan a los planteles, etc., no se contagian?</p>



<p>Y como no entrenaron colectiva ni futbolísticamente en muchos casos, aprobaron los 5 cambios por equipo. O sea que se jugará, en los segundos tiempos, otro partido dentro del partido. Una barbaridad. Algo que desvirtúa lo que es y significa el fútbol. Ya lo sabemos: no les importa nada. Solo vale la plata (que se traduce en muchos casos en que solo vale ganar, ¿no?).</p>



<p>Son los tiempos que vivimos, indudablemente.</p>



<p>La única verdad es la realidad, dijo Perón parafraseando al Aristóteles y a Kant. Algunos militantes a la izquierda del peronismo, le agregaban a aquella frase &#8220;&#8230;realidad que hay que modificar&#8221;. Y hoy tiene más vigencia que nunca. La realidad del capitalismo se nos muestra sin edulcorantes. Es la oportunidad de tratar de cambiarla para hacer una sociedad más justa y democrática.</p>



<p>Un abrazo, Gabriel.</p>



<p>Ángel.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/angel-cappa-con-la-pandemia-la-realidad-del-capitalismo-se-nos-muestra-sin-edulcorantes/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Las poderosas Ramonas</title>
		<link>https://marcha.org.ar/las-poderosas-ramonas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 May 2020 10:52:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[claudia korol]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[La Poderosa]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Ramona]]></category>
		<category><![CDATA[Villa 31]]></category>
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					<description><![CDATA[Ramona Medina murió luego de ser diagnosticada de COVID-19. Ramona habló pero fue asesinada por el silencio de los de arriba. Su ejemplo nos invita de entrega a la organización popular será un fuego donde se multiplicará. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>A Ramona la mató la negligencia y el silencio de los de arriba. Su voz habló y gritó fuerte como ella sabía gritar. Su ejemplo de entrega a la organización popular será un fuego que se multiplicará. </em></p>



<p><strong>Por Claudia Korol</strong> / <strong>Foto La Garganta Poderosa</strong></p>



<p>Poderosa era Ramona. Sosteniendo al mundo que la rodeaba, la comunidad construida a fuerza de energía solidaria. Rebelde, comprometida, luchadora conciente era Ramona, porque hay que tener mucha pero mucha conciencia para organizar cada día la olla, el comedor, la exigencia de agua, de luz, la organización del barrio por cada demanda. Ramona tenía una conciencia encarnada, no proclamada. Una conciencia nacida de la necesidad, y también de la necedad de no aceptar el orden social como una fatalidad. Una conciencia de mujer, que piensa con y desde el sentir, el creer, el reflexionar de las, les, y los de abajo, para cambiar la realidad y terminar con las opresiones. Una compañera del feminismo villero, para la que decir y hacer tiene la misma densidad.</p>



<p>Poderosa era Ramona. Una laburante de jornada completa, de sol a sol, de lluvia a lluvia. Criando a sus hijas y a todos los pibes y pibas del barrio. Abrazando a sus hermanas, las mujeres y disidencias que llegaban a la Casa Poderosa para buscar apoyo, y en ella, y en otras compañeras, lo encontraban.</p>



<p>Poderosa era Ramona. Parándose con el cansancio del mundo a conseguir el alimento, para que no falte, para que se multiplique no por designio divino, sino por la magia de las brujas que desde tiempos ancestrales saben acrecentar y repartir con generosidad los peces y los panes.</p>



<p>Ramona tenía en su cuerpo la memoria incendiada de un barrio que tuvo Mugicas, que tiene mujeres, travas, trans, migrantes bolivianas, peruanas, paraguayas, que jamás se rindieron ante las políticas de despojo y mal trato. Que pararon a las topadoras en la dictadura. Que organizaron la resistencia al hambre y a la desidia criminal del estado en todos los gobiernos. Con esas voces y ejemplos en su memoria, Ramona denunció cuando el COVID llegaba al barrio, sin agua y sin luz, sin alimentos fundamentales, sin elementos de limpieza. Al comienzo mismo de la cuarentena La Garganta Poderosa distribuyó su voz y su alerta.</p>



<p>Ramona no fue escuchada por el gobierno porteño ni por el gobierno nacional. No fue cuidada. No fue acompañada. Nadie del arriba respondió. Ramona fue asesinada. </p>



<p>La compañera sabía lo que sucedía, y dolorosamente su familia ahora llora su ausencia, como cada familia en estos territorios lloran las ausencias de las guerreras que nos arrebataron.</p>



<p>Ramona incendia la conciencia colectiva, con el fuego de todas las compañeras, ese hilo rebelde del movimiento villero que volvieron a levantar las mujeres que cocinan en las ollas populares, y abrazan a las que sufren la violencia patriarcal, racista, xenofóbica, colonial, capitalista.</p>



<p>Ramona tiene en su nombre el brillo de la Ramona zapatista que dinamitó el silencio de las mujeres chiapanecas, llevando su voz hasta el centro del México feminicida y brutal.</p>



<p>Ramona nos conmueve por el ejemplo que supo darnos de una vida entregada cotidianamente a la organización popular. Una vida Poderosa, como la de las Joanas, las Jesis, las Danis, las Claudias, las Vickis, que hoy la gritan en cada uno de sus rincones de resistencia.</p>



<p>A Ramona y a todas las celebramos, y con ellas nos comprometemos a no olvidar el crimen, a hacer justicia, pero sobre todo, a multiplicar el ejemplo. Ramona está en nosotras compañeras, hermanas, hasta la sobrevivencia cada día, hasta la victoria en la que las Ramonas todas serán visibles y audibles, hasta la rebeldía feminista siempre.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-poderosas-ramonas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La UTT y los verdurazos: el campo solidario que alimenta</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-utt-y-los-verdurazos-el-campo-solidario-que-alimenta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2020 15:37:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agroecología]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[La Garganta Poderosa]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Polchi]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Ramona]]></category>
		<category><![CDATA[Rosalía Pellegrini]]></category>
		<category><![CDATA[UTT]]></category>
		<category><![CDATA[Verdurazo]]></category>
		<category><![CDATA[Villa 31]]></category>
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					<description><![CDATA[Mientras el Gobierno de la Ciudad y el sector del campo más oligarca da la espalda a las barriadas populares y al hambre que genera la pandemia, desde la Unión de Trabajadoras y Trabajadores de  la  Tierra (UTT) siguen construyendo solidaridad y alimento agroecológico. Un recorrido de sus últimas acciones. Por Mauricio Polchi El conductor [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Mientras el Gobierno de la Ciudad y el sector del campo más oligarca da la espalda a las barriadas populares y al hambre que genera la pandemia, desde la Unión de Trabajadoras y Trabajadores de  la  Tierra (UTT) siguen construyendo solidaridad y alimento agroecológico. Un recorrido de sus últimas acciones</em>.</p>



<p><strong>Por Mauricio Polchi</strong></p>



<p>El conductor tuvo que maniobrar varias veces para encausar el camión y entrar a la Villa 31. Como la calle es angosta, y las casas están al filo del cordón, resulta complicado pasar por ahí. Cuando logró avanzar unos metros, apareció otro problema. El tendido eléctrico, tan saturado como peligroso, estaba muy bajo. Pero las mujeres del barrio levantaron los cables con los palos de escoba que tenían a mano y el camión pudo continuar su camino. Cuando ellas tiraban para arriba, él pasaba por abajo. Así hasta llegar al corazón del barrio donde la gente esperaba por los bolsones de verduras. Con tapabocas, barbijos, distanciamiento social, organización y mucha voluntad, en pocos minutos bajaron toda la mercadería.</p>



<p>“No solo traemos nuestras verduras sino que también intentamos visibilizar lo que está pasando en el barrio. Acá la situación es alarmante, a la pandemia de coronavirus y la epidemia del dengue, se suma la falta de agua potable”, adviertió Rosalía Pellegrini, referente feminista de la Unión de Trabajadorxs de la Tierra. “Somos productores y productoras de alimentos que tenemos la posibilidad de tener algo para poner en la olla y por eso trajimos las verduras que donaron los&nbsp; compañeros y las compañeras de Berazategui, La Plata y Florencio Varela”, agregó, mientras descargaba los cajones con lechuga, acelga, radicheta, tomates y kale. En un par de horas, en el popular asentamiento de Retiro y en articulación con el colectivo de La Garganta Poderosa, dejaron unos 20 mil kilos. “La salida es colectiva”, fue la consigna de la UTT para esa jornada.</p>



<p>Eso ocurrió el jueves 7 de mayo. Ese mismo día, el gobierno porteño informó que el total de casos positivos por Coronavirus en los barrios vulnerables de la Ciudad de Buenos Aires llegaban a 365. Más de la mitad eran de La 31. Un par de días después, ya serían 851 los contagios. Y entonces las muertes por coronavirus se empezaron a multiplicar en la Villa 31 de Retiro. Al fallecimiento de Ramona Medina, vocera de la Garganta Poderosa quien alertó de varias maneras la situación compleja en la que vivían, se le sumó el de Víctor Giracoy, coordinador del comedor &#8220;Estrella de Belén&#8221; e histórico referente social de la comunidad.</p>



<p><strong>La salida es colectiva</strong></p>



<p>Desafiando las prohibiciones pero sin romper el protocolo sanitario, el recorrido colaborativo de la UTT había comenzado unos días antes cuando visitaron la revista solidaria <em>Hecho en Bs. As.</em>, la olla Dorrego en la Fundación Mercedes Sosa, el Hotel Savalia y los comedores Número 1, Lourdes y Capullitos de La Boca, entre otros sitios. Frente a la falta de respuesta estatal, ellos y ellas garantizan la provisión de alimentos sanos para los sectores más golpeados de la Argentina. La organización nuclea a 16 mil familias con presencia en varias provincias. Producen alimentos agroecológicos, defienden la soberanía de las semillas y proponen acciones directas, como los feriazos o verdurazos. En este contexto, a la pandemia del hambre la enfrentan con lazos solidarios que se replican en distintos territorios.</p>



<p>“2 provincias. 12 localidades. Más de 1.000 familias beneficiadas de cordillera y meseta”, dice el comunicado difundido el 10 de mayo. “Mientras esperamos respuesta de la clase política de Río Negro y Chubut, las y los trabajadores de la tierra ponemos a disposición del pueblo más de 30.000 kilos de alimentos sanos, cooperativos y a precios populares. Estamos distribuyendo en Epuyén, Maitén, Cushamen, Gualjaina, Esquel, Gobernador Costa, Cholila, Lago Puelo, El Bolsón y Rio Colorado”, agrega el texto, que lleva el título: “El campo que alimenta”.</p>



<p>“Nosotrxs proponemos otro modelo agroalimentario, que va en contra de la producción basada en el agronegocio. Sabemos que estos modelos implicaron grandes ganancias para las multinacionales y graves consecuencias para la gente y sus ecosistemas”, reflexiona la Secretaria de Género del movimiento.</p>



<p>El jueves 14 de mayo, el mismo camión que había estado en la Villa 31, ahora aparecía en Plaza Constitución, a metros de la estación ferroviaria del tren Roca. Ahí se repartieron 6 mil kilos, con todos los recaudos y cuidados pertinentes. Los comedores se anotaron previamente en un listado y pasaron a retirar los cajones, como medida para evitar las aglomeraciones y amontonamientos.</p>



<p>“Desde el sindicato Sipreba llevamos adelante, con las compañeras y los compañeros de Télam, una movida solidaria para devolver el apoyo que recibimos por parte de la compañeras del Comedor Sin Fronteras, en el barrio San Blas de la Villa 21-24, y ya llevamos frazadas, alimentos y ahora sumamos el aporte de la UTT”, contó Jerónimo Rojas, delegado del Sindicato de Prensa de Buenos Aires. “Nosotres venimos para sostener las ollas populares en las barriadas y costear la situación crítica, sin romantizar el asistencialismo, y como mujeres y disidencias venimos acá para poner el cuerpo”, agregó Soledad del Frente Salvador Herrera de la CTA Autónoma Capital.</p>



<p>Previo a la crisis sanitaria, la última manifestación fuerte de la Unión de Trabajadorxs de la Tierra había sido el ya lejano 10 de marzo. En esa oportunidad ofrecieron todo tipo de verduras como forma de rechazo del lock out patronal que impulsaban las patronales agrarias y en respaldo a las medidas redistributivas del gobierno central.. Roxana Marca, llegada desde Florencio Varela, dijo: “Es algo insólito que se quejen de una retención con el país como está”. Por esos días, se discutía la decisión del presidente Alberto Fernández de aumentar las retenciones a las ventas al exterior de soja y sus derivados. El sector de la Mesa de Enlace lanzó una protesta de 96 horas, a través un cese de comercialización de granos.</p>



<p>Sin embargo, la UTT tenía el rumbo claro y hoy lo ratifica en las acciones cotidianas. Como explicó Zulma Molloja, otra referente campesina de la UTT, en aquella oportunidad y aplica para hoy, en medio de la pandemia y la desidia en la que el Gobierno de la Ciudad está dejando a las barriadas populares: “Este es el campo que no para. Estamos en contra de lo que hacen los grandes terratenientes, de los que más tienen y que no quieren aportar lo que deben cuando el país se está muriendo de hambre”. Este es el campo que no&nbsp; para, agregamos, y el que alimenta al pueblo del que se siente parte.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-utt-y-los-verdurazos-el-campo-solidario-que-alimenta/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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