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	<title>Pablo Nolasco Flores &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Wed, 25 Jun 2025 17:29:47 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Pablo Nolasco Flores &#8211; Marcha</title>
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	<item>
		<title>El dinero no se compra, la riqueza la creamos nosotrxs</title>
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		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Jun 2025 00:48:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[Marxismo]]></category>
		<category><![CDATA[Noli]]></category>
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					<description><![CDATA[En tiempos en que las categorías y las palabras son trivializadas y deshistorizadas, volver a las certezas es importante. No retrocedemos, ni en nuestras conquistas, ni en nuestros lenguajes. La riqueza la generamos nosotrxs ]]></description>
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<p><em>En tiempos en que las categorías y las palabras son trivializadas y deshistorizadas, volver a las certezas es importante. No retrocedemos, ni en nuestras conquistas, ni en nuestros lenguajes. La riqueza la generamos nosotrxs </em></p>



<p><strong>Por Pablo Nolasco Flores/ Foto Ignacio Celis</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><em>¿Cuántas horas van?</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>¿Cuánto trabajás?</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>¿Quién se la llevó?</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>¿Quién se la cobró?</em></p>



<p class="has-text-align-right">Dime, Guillermina (2004)</p>



<p><em>“Se acabó la Teoría de la Explotación”</em> exclamó el presidente Javier Milei. Con una reflexión vulgar y de sentido común se contentó por haber derribado el corazón de la teoría marxista. Acto seguido, explicó su hallazgo y remató:<em> “salvo que sean los trabajadores los que estén explotando a los empresarios, porque los trabajadores le compran dinero a los empleadores a cambio de trabajo.”.&nbsp;</em></p>



<p><em>&nbsp;</em>En una nueva construcción discursiva para atacar las formas de explicar las penurias que viven millones de personas en el capitalismo, Milei creyó haber derribado una teoría que fundamenta científicamente como el capitalismo se sostiene con el trabajo de las personas.&nbsp;&nbsp;</p>



<p><strong>El capitalismo necesita explotar para lograr su supervivencia</strong></p>



<p>&nbsp;La teoría de la explotación de Marx vino a explicar aquello que <em>“no se ve”</em> en la cotidianidad. Una enorme cantidad de personas, día tras día, asisten a sus lugares de trabajo, ya sea formales o informales, estatales o privados, a entregar tiempo de sus vidas a cambio de un salario expresado en dinero para poder satisfacer sus necesidades materiales y espirituales. Son los trabajadores, entregando su tiempo, quienes crean valor. Ponen a funcionar las máquinas, manejan los transportes, atienden los hospitales, enseñan en las escuelas y ponen a funcionar los softwares. Todas estas actividades generan un valor muy superior al que reciben como salario. Es el trabajo excedente o plusvalía. En un sentido estricto, la explotación tiene que ver con una relación social, donde una mayoría crea un enorme cúmulo de riqueza, pero gran parte de ella va a parar a las arcas de las minorías empresariales. Sin esta relación social, el capitalismo no sería posible.&nbsp;</p>



<p><strong>No hay libertad con relaciones sociales de explotación</strong></p>



<p>&nbsp;Ya lo había desarrollado Marx. En el capitalismo la libertad está enajenada. Las personas estamos atadas a lo que podemos ofrecer a cambio de otra cosa que necesitamos para vivir. La mayoría de las personas viven de su fuerza de trabajo. Venden su tiempo a cambio de un salario que les permita consumir las cosas que otros producen. Venden su tiempo por dinero. Entonces, por esencia, el ser humano no es libre. En todo caso, el ejercicio de su libertad va a estar condicionada a lo que puede ofrecer. La libertad nunca puede ser ideal, sino que siempre es material. Si la fuerza de trabajo tiene un bajo precio en el mercado, las posibilidades del ejercicio de la libertad va a estar limitada.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Cuando el capitalismo necesita aumentar sus ganancias precisa que los trabajadores entreguen más tiempo de vida a cambio de un menor salario. Entonces, los márgenes de libertad son cada vez más acotados. No hay tiempo de ocio para el disfrute ni para las pasiones creativas. No se lee, no se pasea, no hay tiempo para el encuentro con las amistades y las familias. Se cambia&nbsp; vida social por tiempo destinado a trabajos mal remunerados.&nbsp;&nbsp;</p>



<h2><strong>La libertad de explotar&nbsp;&nbsp;</strong></h2>



<p>&nbsp;No. Milei no derribo ninguna teoría de la explotación. Por medio de reflexiones y explicaciones sin un sentido y un correlato en la realidad, intenta dar vuelta un argumento para sumar un nuevo fundamento a sus adulaciones hacia los capitalistas explotadores. En otras oportunidades ya había manifestado sus simpatías por ellos. <em>“Son benefactores sociales”, “Son héroes que zafan de las garras del Estado”</em>. Inclusive se animó a decir que las personas tenemos la libertad de optar por morirnos de hambre si no estamos dispuestos a trabajar por un salario.</p>



<p>&nbsp;La explotación goza de buena salud. Los trabajadores que no llegan a fin de mes y combinan diferentes tipos de empleos, lo demuestra. También los argumentos que la explican y la revelan cobran vigencia. Habrá que empezar a retomar esta vieja herramienta explicativa para construir los anhelos y deseos de una vida mejor.</p>



<p><strong>Lucha de clases y politización</strong></p>



<p>&nbsp;Seguramente la mayoría de las personas que día tras día venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario no conozcan a Marx y mucho menos sepan la teoría de la explotación. Sin embargo, padecen en sus cuerpos y sus mentes el multiempleo, la sobrecarga de actividades y los pésimos salarios. Es probable que pocos trabajadores, por no decir ninguno, acuerden con el presidente sobre su idea de que son los trabajadores quienes le compran dinero a los empleadores a cambio de trabajo. Será cuestión entonces de volver a lo clásico: la lucha de clases existe, los trabajadores la están perdiendo y este gobierno representa la arremetida de quienes ganan. Será cuestión de politizar el cansancio mental y físico en un sentido opuesto. Trabajar menos, ganar más y utilizar ese&nbsp; tiempo para el crecimiento espiritual. Esa es la batalla cultural que los trabajadores tenemos que dar</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-dinero-no-se-compra-la-riqueza-la-creamos-nosotrxs/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Una lectura política de la movilización de hinchas del fútbol argentino</title>
		<link>https://marcha.org.ar/una-lectura-politica-de-la-movilizacion-de-hinchas-del-futbol-argentino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Mar 2025 20:57:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Jubilados]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco Flores]]></category>
		<category><![CDATA[Patricia Bullrich]]></category>
		<category><![CDATA[represión]]></category>
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					<description><![CDATA[ A pesar que la precarización y agresión contra las y los jubilados ha sido una marca del ajuste del actual gobierno, la aparición de hinchas de distintos clubes en solidaridad puso de nuevo en agenda el tema. A esta acción, le siguió una cruel represión por parte del gobierno con Patricia Bullrich como cabeza. Una jornada que marca con claridad los dos lados de la mecha. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>A pesar que la precarización y</em> ag<em>resión contra las y los jubilados ha sido una marca del ajuste del actual gobierno, la aparición de hinchas de distintos clubes en solidaridad puso de nuevo en agenda el tema. A esta acción, le siguió una cruel represión por parte del gobierno con Patricia Bullrich como cabeza. Una jornada que marca con claridad los dos lados de la mecha. </em></p>



<p><strong>Por Pablo Flores Fotos Mariano Dalaison @dalaison.foto</strong></p>



<p>Quizás la expresión más elevada de la crueldad del ajuste es la situación que viven los jubilados y jubiladas. Estos son el sector que, a partir de la licuación de sus ingresos, sostienen el superávit fiscal tan celebrado por el gobierno nacional.&nbsp; El sobrante fiscal es “<em>a costa de congelar los ingresos de personas que no tienen muchas alternativas para genera otros nuevos y para quienes el ajuste pasa por sus cuerpos y esperanza de vida”</em>, sobre todo por sus cuerpos a fuerza de garrote y gases como cada miércoles por la tarde cuando se movilizan al Congreso.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Durante varios miércoles vimos por los medios de comunicación y las redes sociales cómo los jubilados son paliados y gaseados por ejercer el derecho a la protesta. Pero cuando hace pocas semanas, se lo vio a Carlos, hincha de Chacarita, con la camiseta de su club siendo golpeado por la policía, creció la bronca en un sector particular: los hinchas del fútbol argentino. Primero se sumaron un grupo de hinchas de Chacarita para defender a los jubilados de la represión. Ver a estos hinchas siendo reprimidos por defender a la población más vulnerable y sobre los cuales cae el ajuste de Milei, generó una respuesta inmediata. Al otro día empezaron a circular flyers de hinchas de otros clubes convocando a la siguiente movilización. Con el paso de los días parecía que se estaba gestando una gran movilización de hinchas del fútbol argentino para cuidar a los jubilados.&nbsp;</p>



<h2>¿Cuánto puede movilizar la camiseta de un equipo de fútbol?</h2>



<p>&nbsp;En nuestro país el fútbol es uno de los espacios más populares. Inclusive puede ser entendido como un termómetro social. En las identidades futboleras quizás aún podemos encontrar emociones y sentimientos contrarios a la crueldad. La naturalización de que caguen a palos a los jubilados se corta desde un ámbito tan complejo como es el fútbol. Sin embargo, lo que en un principio nos llamó la atención encuentra fundamentos en una realidad objetiva. Dentro de la espontaneidad existe algo que se llama organización. Y los clubes son espacios donde la organización popular encuentra sustento: peñas de hinchas, agrupaciones antifascistas, comisiones y departamentos de derechos humanos y colectivos populares que se referencian en los clubes de fútbol, es decir, la dinámica de la vida social de estos, son el soporte previo para este tipo de movilización pueda ser posible. En este proceso también se inscriben los tres espacios que tratan de funcionar como articulación: la coordinadora de hinchas, la del futbol feminista y la de derechos humanos del futbol argentino.&nbsp;</p>



<p> Que un sector de los hinchas de los clubes hayan salido a la calle para defender a los jubilados demuestra que hay un salto cualitativo en el rechazo y la resistencia a las políticas de ajuste de este gobierno. Son pocos los que están embanderados políticamente y sindicalmente. Es un sector de la clase trabajadora que, quizás con poca experiencia, quiere manifestar su descontento. Una respuesta inédita pero esperable para una país que se caracteriza, justamente, por la enorme cantidad de episodios de resistencia que pasaron a la historia y de expresiones organizativas distintivas. Una vez más, la anomalía argentina. </p>



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<h2>&nbsp;Hinchas y no barras</h2>



<p>&nbsp;El principal argumento que utilizaron desde el gobierno y los medios de comunicación cómplices de su política de ajuste y represión, como Clarín y La Nación, para descalificar y desmovilizar, fue la de sostener que detrás de la convocatoria estaban las barras bravas de los clubes de fútbol con sus vinculaciones políticas, municipios y dirigentes del peronismo. La deplorable nota de opinión de Gonzalo Abascal en el diario Clarín es la síntesis periodística de este argumento. Allí, el principal editor del diario, amparado en información falsa, tergiversada y con errores, sostiene que <em>“la movida en redes sociales utiliza la pasión por los clubes para llamar a marchar en el Congreso. La identidad futbolística para esconder la pertenencia política</em>”.&nbsp;</p>



<p>Quien alguna vez haya transitado un estadio de fútbol y una tribuna, conoce cómo se manejan las barras bravas. La mayoría de ellas tiene vínculos con diferentes sectores internos del peronismo. El ojo del hincha puede reconocer cuando las acciones son comandadas por las barras o son expresiones espontáneas de las mayorías de hinchas que no forman parte de esos colectivos.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;El argumento de la utilización de la camiseta para hacer política es un intento en vano de querer quitarle peso a lo sustantivo del hecho: sectores plebeyos, desorganizados y despolitizados se sumaron a una resistencia concreta contra la crueldad del ajuste. En las calles del Congreso se veían rostros de cientos de pibes y pibas, con las camisetas de sus diferentes equipos, mostrando su bronca contra la represión de las fuerzas del Estado al grito de “<em>Hay que ser muy cagón para pegarle a jubilado”</em>.&nbsp;</p>



<h2>Todas las camisetas contra la represión</h2>



<p>Los días previos a la concentración estuvieron cargados de mensajes de la ministra de seguridad, Patricia Bullrich, que hacía imaginar un escenario represivo. Con el intento de evitar algún grado de masividad, estos mensajes generaron el efecto contrario. Desde temprano los hinchas se iban acercando con sus camisetas y banderas para defender a los jubilados.&nbsp; Por la calle Entre Rios, lado sur, estaban cientos de hinchas, todos juntos mezclados con sus colores resistiendo ante el impedimento, por parte de las fuerzas represivas, de ingresar a la plaza del Congreso.&nbsp;</p>



<p> Las calles del Congreso se convirtieron en una tribuna. Y como a veces, los hinchas pueden mostrar su reacción, como cada fin de semana cuando la policía reprime en los estadios, la tribuna de Congreso respondió con resistencia. A las balas de goma y los gases de la policía, los hinchas aguantaron con piedras. Porque toda violencia ejercida desde arriba encuentra su legítimo acto de defensa desde abajo. </p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="682" data-id="57846"  src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.04-1-1024x682.jpeg" alt="" class="wp-image-57846" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.04-1-1024x682.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.04-1-615x410.jpeg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.04-1-150x100.jpeg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.04-1-450x300.jpeg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.04-1-1200x800.jpeg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.04-1-768x512.jpeg 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.04-1.jpeg 1418w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



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<h2>Pequeñas notas del panorama que se abre</h2>



<p>&nbsp;El primer dato distintivo de la jornada fue la brutalidad de las fuerzas represivas del estado que participaron del operativo definido y decidido por Bullrich. La política de orden va a ser compleja de derrotar si las movilizaciones no se dan en forma masiva y organizada.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;La represión a un supuesto enemigo interno es una política de estado y va de la mano de la aplicación de su programa económico que todavía no encuentra rumbo. En este sentido es preciso poner el foco en el momento de debilidad política del gobierno. La reacción a los dichos en Davos que se materializó en la marcha antifascista del 1F, la criptoestafa, el rechazo y repudio en Bahía Blanca en el marco de las inundaciones, y ahora, la represión en Congreso, puede potenciar un aumento del descontento popular.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Es en este marco donde se debe ubicar “la marcha de los hinchas”. Que un sector de los hinchas de los clubes hayan salido a la calle para defender a los jubilados demuestra que hay un salto cualitativo en el rechazo y la resistencia a las políticas de ajuste de este gobierno. Son pocos los que están embanderados políticamente y sindicalmente. Muchos de ellos provienen de los sectores populares. Es muy probable que formen parte de la enorme cantidad de trabajadores precarizados. La movilización de “las personas sueltas” son las acciones a reivindicar. Cuando salen a la calle estos sectores, los gobiernos empiezan a profundizar su pérdida de credibilidad.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;La movilización, la represión, la resistencia y el saldo de heridos y detenidos podría abrir un nuevo panorama. A su vez funcionó como un doble mensaje para la superestructura. Uno es directamente para el gobierno. Se incorporan nuevos sujetos desorganizados con sus prácticas naturales de resistencia. El otro es para las centrales sindicales. Se está haciendo una experiencia contra este gobierno en relación a la crueldad del ajuste y la represión. A medida que este proceso se acelere, las organizaciones que representan a los trabajadores tendrán que motorizar las próximas acciones para ganar masividad.&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/una-lectura-politica-de-la-movilizacion-de-hinchas-del-futbol-argentino/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Y si sale mal? Los límites del consenso del ajuste</title>
		<link>https://marcha.org.ar/y-si-sale-mal-los-limites-del-consenso-del-ajuste/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Dec 2024 13:57:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Ajuste]]></category>
		<category><![CDATA[destacada]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco Flores]]></category>
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					<description><![CDATA[El 2024 cierra y el ajuste fue y sigue siendo una realidad  y un consenso entre distintos sectores.  En un escenario donde se aceptó (o se resignó) el ajuste, ¿cuál son los límites de ese consenso? ¿Cómo construir una alternativa que ponga en cuestionamiento que este es el camino? ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El 2024 cierra</em> y<em> el ajuste fue y sigue siendo una realidad  y un consenso entre distintos sectores.  En un escenario donde se aceptó (o se resignó) el ajuste, ¿cuál son los límites de ese consenso? ¿Cómo construir una alternativa que ponga en cuestionamiento que este es el camino? </em></p>



<p class="has-text-align-right">&#8220;… el pueblo aprendió que estaba solo</p>



<p class="has-text-align-right">y que debía pelear por sì mismo y&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right">que de su propia entraña sacaría los&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right">medios, el silencio, la astucia y la fuerza…&#8221;</p>



<p class="has-text-align-right">Rodolfo Walsh Un oscuro día de justicia (1968)</p>



<p><strong>Por Pablo Nolasco Flores/ Foto Belén Altamirano</strong></p>



<h2>El mandato del ajuste</h2>



<p>&nbsp;El 2024 fue el año en el cual se llegó al consenso en el mandato del ajuste. Se impuso una sensación social sobre la aceptación de corregir aquello que se venía haciendo mal. <em>“Estábamos pagando poco”. “Hay que ajustar para corregir”. “Vamos a sufrir, pero luego estaremos mejor”</em>. Sin embargo, ¿cómo estamos tan seguros de que después estaremos mejor? Aceptar el sufrimiento presente para disfrutar las mieles de algo que vendrá &#8211; no sabemos cómo- suena a aferrarse a una esperanza. Quizás algo voluntarista. O más bien como expresión de deseo.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Lo que parecería que maduró en la sociedad, en la política ya era consenso -sobre todo en las expresiones liberales-. La motosierra pasó y, si bien hubo muestras de resistencia, no alcanzó para frenarla. Quizás si las dirigencias políticas y sindicales opositoras hubieran puesto un poco más de voluntad en ello, la resistencia habría dado otros resultados. Pero justamente, lo que se escondió detrás fue el consenso político para el ajuste.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;El superávit fiscal, la caída del consumo y el desahorro son elementos objetivos que demuestran la eficacia de este consenso. Como en economía política uno más uno es dos, lo que no tiene uno lo tiene el otro. Menos dinero para educación y salud, menos gasto en el consumo popular y el desprendimiento de ahorros &#8211; los dólares debajo del colchón- fueron a parar a otros sectores sociales. Es lo que se denomina transferencias de riquezas de una clase a otra. Todos los ajustes apuntan a eso.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Sin embargo, no sólo los liberales cerraron filas alrededor del consenso del ajuste. El peronismo moderó su discurso, aceptó en gran medida la idea de que había que ajustar e incluso comenzaron a plantear la necesidad de adecuar al peronismo a la nueva lógica capitalista. Muchos periodistas progresistas se sumaron a este consenso con la retórica de que era necesario bajar el déficit fiscal. El problema es que los ajustes los pagan los más débiles: trabajadores, desocupados, estudiantes universitarios y jubilados. A pesar de ello, no plantearon otra alternativa, como la de pensar que el déficit fiscal también se puede bajar aumentando impuestos a los que más tienen.</p>



<p>&nbsp;Un consenso es un acuerdo en una idea. La aceptación de un discurso, de una narrativa. Tiene una fuerte carga subjetiva. Pero todo consenso no se da en el vacío. Tiene que encontrar su materialidad porque puede desvanecerse. Entonces, el límite de un consenso está en los logros materiales de ese discurso. Y hay que decirlo: la sociedad Argentina ya tiene una gran experiencia en la historia reciente con los discursos que no resuelven los problemas materiales. El límite de los narrativos está en el bolsillo.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;¿Cómo llegamos al consenso del ajuste? En primer lugar por una condición objetiva. La sociedad argentina es una sociedad ajustada (Bartolotta, Gago y Sarrais Alier, 2019). Pero además, hay una narrativa construida desde arriba, de los sectores dominantes, que fundamenta y explica porqué era necesario aplicar un ajuste: una economía estancada, con una sociedad cada vez precarizada, con un estado que decía estar presente y no funcionaba y un sector, denominado casta, que era la responsable de tal situación. Cuando Milei se refería a ellos metía a todos en una misma bolsa: la clase política &#8211; sobre todo el ala distribucionista del peronismo-, el Estado, los empleados del estado, los trabajadores sindicalizados, etc. Esto quiere decir que a una realidad objetiva material se le suma una explicación, de sentido común por cierto, pero que logra ser interpretada por un sector mayoritario de la sociedad. Veníamos mal y sabemos por qué. Entonces hay que ajustar.</p>



<p>&nbsp;¿Cuál es el límite del consenso del ajuste? Si el consenso del ajuste se logra por la coincidencia entre realidad material objetiva y discurso narrativo,&nbsp; el mismo puede fisurarse si no hay una transformación. Si no hay salida a esa realidad el discurso cae en un saco roto y la esperanza se convierte en una nueva frustración. Esa salida es la estabilización económica. Vivir sin inflación. Todavía no se puede decir que eso esté ocurriendo. Aún es endeble. Pero además de la estabilización hay que mejorar la vida material. Esto implica volver a consumir. Algo que las clases dominantes le otorgan a las clases dominadas para poder gobernar. Entonces la salida sería estabilización y consumo. Y por ahora eso no se ve. Para eso la economía tiene que crecer. Y de nuevo, por ahora eso tampoco se ve. Ni siquiera está en la imaginación la manera en que ese crecimiento puede darse. Porque en Argentina el mercado interno tiene un rol dinámico para generar ese crecimiento y el consumo y, por ahora, no hay un elemento que pueda explicar la posibilidad real de que se dé ese proceso.&nbsp;</p>



<h2>&nbsp;Una estabilidad inestable</h2>



<p>&nbsp;La manera en que el gobierno de Milei desaceleró la inflación demostró que esta no era producto de la emisión momentánea como algo en sí mismo. Quedó en evidencia que el problema del aumento general de los precios de la economía se basaba en la imposibilidad de aplicar un ajuste en los ingresos de los sectores populares en el marco&nbsp; de un estancamiento económico con escasez de dólares. La inflación estaría siendo “domada” porque el ajuste se está bancando y, además, se produjo un ingreso de dólares de corto plazo producto del blanqueo. El dólar barato en un marco de recesión económica, explica la reducción de la inflación.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;¿Podrá seguir sosteniendo este dólar barato hasta las elecciones legislativas sin sufrir sobresaltos y sin perder divisas? Si llega plata vía endeudamiento quizás pueda seguir sosteniéndolo e inclusive pensar en salir del cepo. El año que viene se cree que la cosecha va a ser una de las mejores de la historia. Pero, ¿a este dólar atrasado van a liquidar igual los productores? Mieli prometió quitar retenciones. Esto implicaría menos ingresos fiscales, entonces, ¿el 2025 será el ajuste del ajuste? Si en el 2024 la estabilidad se basó en el consenso del ajuste. ¿Dónde va a radicar la estabilidad en un año electoral sin mejora material?&nbsp;</p>



<h2>&nbsp;Imaginación política en la inestabilidad</h2>



<p>&nbsp;El capitalismo argentino todavía no encuentra una salida para que funcione tal como así lo desean los dueños de todo. Un país reprimarizado que viva de la renta de la exportación de bienes naturales, donde una gran masa de la población soporte acepte vivir en condiciones de informalidad, con sueldos bajos y sin un marco regulatorio para que los sectores de baja productividad laboral puedan funcionar. Si bien, en los últimos años se ha avanzado en grandes transformaciones regresivas en ese sentido, Argentina todavía conserva ciertos niveles de vida que otros países de latinoamérica no gozan.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Milei termina su año con cierto nivel de sinceramiento y promesas de que algo mejor vendrá. Y cuando los políticos prometen algo y luego no lo cumplen los problemas se pueden acelerar.&nbsp; En una entrevista reciente con el The Wall Street Journal prácticamente sostuvo que para que su programa económico funcione necesita de la ayuda de Trump para un&nbsp; nuevo acuerdo con el FMI. Además, volvió a reforzar la idea de que los salarios se están recuperando y que la pobreza está bajando. Milei necesita mostrarse triunfalista para seguir manteniendo esa esperanza. Festeja cada puntito de la inflación que baja como si fuera el triunfo del programa económico libertario y la instalación de un nuevo modelo de país. Esto puede encontrar su límite. Todas las transferencias de ingreso terminaron en conflicto social tarde o temprano. La sociedad argentina no se banca mucho tiempo sin consumir.&nbsp; Es por ello que el experimento liberatrio puede fracasar. Pero si fracasa, ¿hacia dónde vamos, con quienes y para qué?&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Hace varios meses Mario Santucho hijo viene sosteniendo la idea de que a esta etapa la tenemos que pensar en función de un nuevo horizonte. El descontento y el malestar son sensaciones que todavía siguen presentes y corren el riesgo de profundizar si este gobierno fracasa. Defenderse y proponer dice Santucho. Hay algo de la experiencia reciente peronista que no va más. Entonces,<strong> si uno quiere hoy intervenir en el descontento, no se le puede ofrecer como alternativa lo que estaba antes, porque hay amplio sector social que no quiere volver ahí.&nbsp;</strong></p>



<p>&nbsp;Durante el 2024 nos juntamos, algunos espantados, otros pesimistas, a tratar de encontrar las explicaciones de como una propuesta de gobierno ultraderechista llegó a ocupar el poder en Argentina. Podemos leer esto como una derrota, pero no estamos derrotados. El 2025 se abre con esta estabilidad inestable. Entonces, que la inestabilidad nos encuentre en las luchas. Pero que también nos encuentre en la imaginación política para formarnos y escuchar. Como dice Walsh, “<em>sacar los medios, el silencio, la astucia y la fuerza”</em>. Porque ahí puede radicar nuevos valores, una nueva ética de lo que luego serán nuestros horizontes.<br></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/y-si-sale-mal-los-limites-del-consenso-del-ajuste/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>¿Cuánta pobreza puede aguantar una sociedad ajustada?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/cuanta-pobreza-puede-aguantar-una-sociedad-ajustada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Sep 2024 13:28:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Ajuste]]></category>
		<category><![CDATA[Economía política]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco Flores]]></category>
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					<description><![CDATA[Los datos de pobreza muestran una situación social preocupante y las encuestas ya empiezan a mostrar el fin de la luna de miel. ¿Cuánto puede aguantar la sociedad el brutal ajuste? ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Los datos de pobreza muestran una situación social preocupante y las encuestas ya empiezan a mostrar el fin de la luna de miel. ¿Cuánto puede aguantar la sociedad el brutal ajuste? </em></p>



<p><strong>Por Pablo Nolasco Flores | Foto: Somos Barrios de Pie.</strong></p>



<p class="has-text-align-right">Vamos a celebrar el hambre y no tener a quien oír y nadie a quien amar.<br>Seguir alimentando las maldades. Vamos a aplastar un corazón,<br>vamos a celebrar nuestra bandera. Nuestro pasado de absurdo gloriosos,<br>todo lo gratuito y feo, todo lo que es normal.<br>Vamos a cantar juntos el Himno Nacional, la lágrima verdadera.<br>Vamos a celebrar nuestra nostalgia conmemorando nuestra soledad.<br></p>



<p class="has-text-align-right">Perfección, Attaque 77, año 1998</p>



<p>La pobreza en Argentina alcanza al 52,9% de la población. Cerca de 30 millones de personas<br>viven en esa situación y 5 millones en la indigencia. En lo que va del año el porcentaje de<br>pobres aumentó más de diez puntos porcentuales y el de indigentes, seis. Una catástrofe<br>social en poco tiempo. Los números no hablan por sí solos. Muestran resultados pero no los<br>procesos. De lo que se trata, entonces, es de poder desandar explicaciones que den cuenta del<br>por qué de estas cifras.</p>



<p><br>Si hay pobres es porque hay empobrecedores. Si la pobreza fuera una moneda, de un lado<br>estarían los pobres y del otro lado los empobrecedores. Si cada vez hay más pobres es porque<br>tienen menos recursos para sostener su vida material. A la par, si hay empobrecedores es<br>porque concentran más riqueza. Si no partimos de esta lógica parecería que los pobres crecen<br>de la nada. Pero no, no es así. Hay alguien que se queda con eso que ellos ya no tienen.<br></p>



<h2>Crisis económica y sufrimiento social</h2>



<p><br>En Historia de las crisis argentinas (2020) Antonio Brailovsky escribió que una crisis es una<br>de las peores formas de dolor humano. Cada una de ellas significa la frustración de deseos,<br>esperanzas y la pérdida de potencialidades humanas. La gente se enferma, se muere y los que<br>no, llevan una vida desdichada en la desocupación y la miseria. Además agrega que las<br>propuestas de salidas a las crisis siempre son las mismas: los sectores más postergados tienen<br>que hacer los sacrificios para que el sistema económico vuelva a su equilibrio estable.</p>



<p><br>La especificidad propia de Argentina es que la crisis económica se viene desarrollando hace<br>bastante tiempo. Quizás esos deseos y esperanzas ya están perdidas. Esto puede pensarse así<br>por la tolerancia al ajuste y la paciencia social. ¿Por qué una sociedad que tenía un imaginario<br>social ascendente soporta que casi un 53% de su población viva en condiciones de pobreza?<br></p>



<p>Venimos insistiendo en la complejidad para analizar a la sociedad argentina. Es tan grande el<br>nivel de fragmentación social que podemos ubicar diferentes segmentos según ingresos,<br>vínculos con el mundo laboral, formas de consumo y círculos sociales. Sin embargo hay dos<br>novedades que nos trajo la crisis capitalista argentina en los últimos años: los trabajadores<br>formales pobres y la naturalización de la pobreza estructural de una gran capa de las clases<br>populares. Entonces, no nos sirve de mucho preguntarnos simplemente “¿por qué esto se<br>banca y no explota?” si no complejizamos el análisis.</p>



<p><br>Leandro Barttolotta, Ignacio Gago y Gonzalo Sarrais Alier son tres sociólogos populares que<br>en los últimos años vienen escribiendo sobre los padecimientos de ese sector que vive en la<br>precariedad naturalizada. La sociedad ajustada (2019) e Implosión, apuntes sobre la cuestión<br>social en la precariedad (2023) son dos trabajos donde además de cartografiar, mapear y<br>hacer trabajo de campo proponen nuevas explicaciones para comprender qué pasa por abajo.</p>



<p><br>Las vidas populares que soportan la inflación, los barrios ajustados y estresados, las vidas en<br>el abismo de la precariedad y el terror anímico que esto provoca, el consumo empobrecido, el<br>endeudamiento, la depresión y los cuerpos cansados son conceptos potentes que recorren los<br>análisis de estos autores que no hacen sociología a distancia. ¿A este sector de la sociedad<br>que sufre todos estos padecimiento le vamos a pedir que estalle, que exploten, que salgan?<br>Las crisis económicas, a contramano de lo que sostienen los liberales, no se producen por la<br>distribución de la riqueza, sino por su concentración. Las mismas son aprovechadas para<br>profundizar estos procesos de centralización de recursos por parte de los sectores capitalistas.<br>Por eso hay poca imaginación para las salidas de las crisis y siempre se sale de la misma<br>manera, con ajuste a los más desposeídos.</p>



<h2><br>Los fabricantes de mentiras</h2>



<p><br>Un profesor de Economía Política en su clase a sus estudiantes del profesorado de Historia<br>les dijo:</p>



<ul><li>Yo, de la derecha no espero nada. Con la derecha ni a la esquina. Pero a aquellos que<br>en nombre del pueblo, lo empobrecieron cada vez más, mi total desprecio.</li></ul>



<p>Porque los nuevos trabajadores pobres y esa normalidad precaria se gestó durante los últimos<br>doce años, donde la mayor cantidad de estos gobernó el peronismo. Milei incorporó un<br>discurso de campaña donde decía que venía a resolver esos dramas populares. Apuntó contra<br>la casta. Sin embargo, a casi diez meses de su gestión no sólo la casta sigue viviendo de<br>privilegios sino que tiene a la mitad del país subsumido en la pobreza y casi una quinta parte<br>en la indigencia.<br>El número de pobreza es una conclusión de la estafa electoral del gobierno de Milei: la casta<br>no pagó ningún ajuste -ni tampoco lo va a pagar-. Lo pagaron los mismos que se venían<br>empobreciendo en los últimos años a fuerza de inflación y precarización de la vida.</p>



<h2><br>Disciplina social</h2>



<p><br>Empobrecer, ajustar y precarizar puede terminar disciplinando a las personas. Un sujeto<br>disciplinado no pide derechos, no demanda una vida mejor. El miedo lo paraliza. No lo hace<br>porque su situación material y simbólica le impide imaginar mejores futuros. Porque un<br>sujeto que vive en un círculo de pobreza le impide ver más allá. No le reclama a los estados,<br>ni a los políticos y , mucho menos a los principales responsables del empobrecimiento, los<br>empresarios. Y, justamente, hace muchos años que el capitalismo local necesita que las<br>demandas sociales se mitiguen para poder aplicar las reformas necesarias y relanzar sus<br>inversiones productivas y aumentar sus ganancias.</p>



<p><br>El ex vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Lineras escribió una nota en el portal Jacobin<br>titulada “El monstruo de la inflación”. En ella sostiene que “la inflación abre en la estructura<br>cognitiva de las personas la desesperada búsqueda de nuevos referentes discursivos y<br>propositivos que le ayuden a recuperar la certidumbre sobre el mundo. La elevada inflación<br>es un agente de la incertidumbre estructural que agrede el horizonte predictivo con el que las<br>personas concurren al mundo cada día. De sus entrañas emergen las monstruosidades<br>políticas más desgarradoras. Y dejan una huella en la experiencia subjetiva que tarda al<br>menos una generación en borrarse”. Milei representa esa monstruosidad. Su discurso cruel<br>tiene cabida por la guardia baja que tienen las mayorías populares producto del ajuste<br>permanente. Pero además, no parecería haber espacio para las salidas colectivas. Al contrario,<br>se observa con cada vez más fuerza los discursos basados en las salidas individuales y de<br>competencia.</p>



<h2><br>Lo que aguanta no estalla</h2>



<p><br>En una nota escrita por Pablo Ibañez para el medio Cenital se presentaron testimonios de<br>intendentes peronistas del conurbano donde grafican lo que está sucediendo en los sectores<br>más indigentes de la sociedad. Uno de ellos expresaba que “el Gobierno aumentó mucho la<br>AUH y la Tarjeta Alimentar. Eso ayuda a zafar a los sectores más bajos. El tarifazo no pega,<br>porque en las villas no pagan tarifas. Y el aumento del transporte impacta menos, porque no<br>todos lo usan” y otro agregó que “Milei es, en todo, un Macri mejorado. Subió los planes y,<br>además, los liberó de la contraprestación del plan Potenciar”. El gobierno libertario<br>entiende que tiene que sostener un control de los procesos de marginación social. Es preciso<br>que se conserve un mínimo de prevensión social en el marco de la profundización de la<br>pobreza. ¿Alcanza esto para contener la pobreza?</p>



<p><br>Para el gobierno, es una necesidad que esta fragmentación no estalle. Al menos hasta que<br>lleguen los dólares, se pueda salir del cepo, en el medio ganar las elecciones del año que<br>viene y que la economía comience a crecer. Empresa difícil para una Argentina donde la<br>norma parece ser la inestabilidad. Pero además, como decía una vieja profesora de Política<br>Económica “crecimiento no es desarrollo”. ¿Qué garantiza que ese crecimiento decante en un<br>derrame tal como sostienen los liberales?</p>



<p><br>El capitalismo argentino es el que fabrica pobres e indigentes. Un capitalismo que no puede<br>incorporar a toda esa masa de excluidos ni pagar buenos salarios ni mejorar la distribución<br>del ingreso. Mientras no los incorpora tiene que contenerlos con transferencias del estado<br>pero esto potencia los procesos de fragmentación y una sociedad más rota.<br></p>



<p>¿Cuál es el límite social del ajuste? No lo sabemos. El ajuste va a seguir. Como dice el<br>economista Cristian Caracoche, los procesos de ajuste siempre son inestables hasta que<br>resulten. Eso depende de la tolerancia social. En estos últimos días circularon encuestas<br>donde indican que el nivel de aprobación de la gestión del gobierno comenzó a bajar. No<br>debería ser llamativo de un gobierno que no estaría cumpliendo las expectativas: una<br>inflación que llegó a su piso y no baja, el veto a los jubilados y el posterior asado para la<br>casta, las contradicciones en lo discursivo y lo que efectivamente se hace. ¿Hasta cuándo se<br>tendrá paciencia? ¿Habrá límite al programa libertario? ¿Quienes se le impondrán? Y si hay<br>límite, ¿cómo se traducirá?</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cuanta-pobreza-puede-aguantar-una-sociedad-ajustada/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La crueldad del ajuste: cuando además de pagarlo te pegan</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-crueldad-del-ajuste-cuando-ademas-de-pagarlo-te-pegan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 00:52:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Ajuste]]></category>
		<category><![CDATA[destacada]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Jubiladxs]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco Flores]]></category>
		<category><![CDATA[Susi Maresca]]></category>
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					<description><![CDATA[l ajuste sigue castigando a la clase trabajadora y en especial a lxs jubiladxs que cargan sobre sus hombros el brutal recorte. Las últimas jornadas además fueron de represión frente al veto del aumento de un gobierno que solo ve números donde hay gente. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El ajuste sigue castigando a la clase trabajadora y en especial a lxs jubiladxs que cargan sobre sus hombros el brutal recorte. Las últimas jornadas además fueron de represión frente al veto del aumento de un gobierno que solo ve números donde hay gente. </em></p>



<p><strong>Por Pablo Nolasco</strong>/ <strong>Foto Susi Maresca </strong></p>



<p class="has-text-align-right"><em>Nuestros ancianos resistirán, aunque repriman, resistirán.<br>Y no están solos, aún los guía la hidalguía de Norma Plá,<br>que desde el cielo, muy fuerte grita, si no hay justicia nunca habrá paz.<br>Resistencia Suburbana, Represión brava. Año 2000</em></p>



<p>En una semana vimos como dos veces la policía reprimió a los jubilados. Fuimos muchxs quienes dijimos: “<em>de pegarle a un viejo no se vuelve</em>”. Si viviéramos en una sociedad más humana no habría lugar para aquellos que les pegan a un viejo. Pero no. Estamos transitandotiempos de crueldad que no son nuevos. Esta crueldad fue madurando en estos años de ajuste permanente, fractura social y discursos de odio que se fueron multiplicando.</p>



<p>La crueldad se potencia, atentando contra la vida misma, cuando se cruza con la batalla cultural y la moral. Demián Verduga escribió en Tiempo Argentino que la derecha ganó la batalla moral. La existencia de un amplio sector de la sociedad que se identifica con los valores que quiere imponer, como hacer pasar un ajuste a los jubilados mediante veto y palo, habla de esa ¿nueva ? moralidad. Peor aún si vemos como en la misma semana donde se reprime a trabajadores retirados de la actividad económica, el presidente embellece al evasor impositivo de Marcos Galperin diciéndole benefactor social.</p>



<p>¿De pegarle a un viejo no se vuelve? En una sociedad donde la moral de la crueldad envenena las subjetividades, la funcionaria que hoy le pega a los jubilados es la misma que hace cinco años fue parte de un gobierno que le recortó el 20% del poder de compra y hace veintitrés, siendo ministra de trabajo del gobierno que se fue con más de treinta muertos en diciembre del 2001, recortó vía decreto un 13% de los haberes de los retirados. Patricia Bullrich se llama. Y en ella se personifica la moral de la crueldad imperante.</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="683" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/09/17-4-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-57565" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/09/17-4-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/09/17-4-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/09/17-4-1536x1024.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/09/17-4-2048x1365.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/09/17-4-150x100.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/09/17-4-450x300.jpg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/09/17-4-1200x800.jpg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/09/17-4-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



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<h2>¿Qué es lo grave de pegarle a un jubilado?</h2>



<p>Un jubilado es un trabajador retirado del sistema de producción. Durante el lapso que duró su trayectoria laboral formó parte del proceso productivo, creando mercancías, y generando valor. Es un ex explotado que goza de un ingreso que le permita transitar la última etapa de su vida sin tener que trabajar, es decir, sin tener que crear valor.</p>



<p>En términos de justicia distributiva y de calidad de vida en el marco de las relaciones sociales capitalistas, quisiéramos que estas personas puedan tener un ingreso que les permita tener cierto bienestar una vez retirados del sistema productivo. Pero para el capitalismo argentino siempre, sobre todo con los gobiernos de derecha, los jubilados fueron un problema. Salvo algunas excepciones, pudieron tener una jubilación digna.</p>



<p>El presente no es la excepción. Los jubilados son uno de los eslabones más débiles. Un informe reciente publicado por la ONG HelpAge, indica que el 73% de las personas mayores de 61 años son pobres. Esto se explica porque más de cinco millones de jubilados y pensionados cobran menos de 340 mil pesos, cuando la canasta básica de este sector ronda los 685 mil.</p>



<p>Hace años que los gobiernos intentan modificar los regímenes jubilatorios. La cuenta es simple. Si la esperanza de vida se eleva, entonces que sigan trabajando. La moral anarco capitalista valora lo productivo y eficiente. Lo que no se puede explotar funciona como estorbo. Lo grave de pegarle a un jubilado es que demuestra la faceta más cruel del programa liberal: <em>si no te puedo explotar te pago jubilaciones de hambre y si no las aceptas, te pego.</em></p>



<h2>Los económico, lo social y lo polìtico (otra vez)</h2>



<p>Los jubilados son los principales subsidiarios del ajuste del gobierno de Milei. El celebrado superávit fiscal es explicado, en gran parte, por la licuación de los ingresos de jubilados y pensionados. Por más que Milei intente, mediante piruetas numéricas y manipulación de variables, los jubilados están siendo los sostenedores del ajuste libertario. El Estado destina menos plata en jubilaciones, pensiones y demás coberturas.</p>



<p>Desde que la motosierra del gobierno viene avanzando nos preguntamos sobre la tolerancia social del ajuste. Todos los días pasamos del pesimismo al optimismo de la resistencia. Es tan elevado el nivel de fragmentación social que nos cuesta tener un termómetro que permita tomar la correcta temperatura de la tolerancia al ajuste. El pesimismo prima cuando vemos que las luchas que se dan son pocas y de baja intensidad. Pero de una semana a la otra, estos conflictos pueden despertar lo que adormece y habilitar el lugar al optimismo de la resistencia.</p>



<p>Luego de una semana de una doble represión a los jubilados, la mayoría de las centrales sindicales convocaron a movilizar al Congreso el miércoles 11 de septiembre para presionar y que el poder legislativo derrote al veto de Mieli contra los jubilados. Hace dos semanas no veíamos en el corto plazo alguna convocatoria de este estilo.</p>



<p>En la historia reciente, las jubilaciones han sido un elemento que le dió dinámica a la conflictividad social. En los 90, Norma Plá, la jubilada que se enfrentaba a la policía, politizó a toda una generación que con el tiempo impugnó al modelo de la convertibilidad. En el 2017, “la batalla de Congreso”, que le dió el golpe de gracia al macrismo, se produjo en el marco de la sanción de previsión social.</p>



<p>Se nos complica tomar dimensión social del experimento libertario. Aún no tenemos certezas sobre si el ajuste pasa o se le pone un límite. Sin embargo, no estamos tan seguros de que la moral de la crueldad haya triunfado. En la sociedad del ajuste permanente los tiempos se acortan. Fernando Rosso dice <em>“que el que siembra miseria, muy probablemente cosechará la</em> <em>ira”</em>.  Hace nueve meses que la miseria está siendo regada con ajuste y represión. ¿Será la causa de los jubilados la que despierte la ira social para pasar a un optimismo de la resistencia?</p>



<p></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-crueldad-del-ajuste-cuando-ademas-de-pagarlo-te-pegan/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Pacto de mayo y crisis económica: cuando el poder económico no compra humo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/pacto-de-mayo-y-crisis-economica-cuando-el-poder-economico-no-compra-humo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Jul 2024 16:00:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[dolar]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco Flores]]></category>
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					<description><![CDATA[Pasaron 7 meses del gobierno de Javier Milei: un modelo económico sostenido en el ajuste del pueblo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>A siete meses del inicio del gobierno de Javier Milei, los números muestran superávit fiscal y comercial, pero la realidad es un ajuste severo que golpea a trabajadores/as y jubilados/as. El &#8220;Pacto de mayo&#8221; refuerza intereses empresariales, mientras la escalada del dólar y la desconfianza financiera plantean serias dudas sobre la sostenibilidad de su modelo. En este contexto, ¿Cuánto aguanta un pueblo?</em></p>



<p><strong>Por Pablo Nolasco Flores | Revista Acción</strong></p>



<p>Hemos transitado los primeros siete meses del experimento libertario-liberal de Javier Milei. En este lapso de tiempo el gobierno logró la continuidad de los superávit fiscal y comercial con una baja de la inflación, a pesar de que en el último mes pegó un pequeño salto. Por supuesto que esto se dio en el marco de un ajuste donde las y los trabajadores así como las y los jubilados fueron el principal sostén material de esos números: pérdida del poder adquisitivo producto de la devaluación de diciembre, licuación de gastos, jubilaciones y salarios, descenso del consumo, depresión económica y despidos.<br><br>También, el gobierno se anotó una victoria política con la aprobación de la Ley de Bases. El desenlace del debate y las votaciones demostraron que un amplio sector de la clase política acordaba con una modificación en el régimen de regulación de la acumulación capitalista en Argentina. En criollo, un nuevo marco legal para que los capitalistas encuentren negocios rentables en nuestro país.<br><br>En este panorama, el gobierno convocó a “la casta política” para celebrar el pacto de mayo, el 9 de julio en la vieja Casa de Tucumán, con la idea de refundar el país en base a diez puntos donde priman elementos que apuntan al beneficio de los capitalistas y escasean asuntos que propongan el bienestar social o la mejora de la calidad de vida de las personas .<br><br>Sin embargo, una semana después del trámite, el dólar paralelo comenzó a subir producto de una corrida contra el peso. En estos siete meses, a pesar de que los números parecen cerrar y los acuerdos políticos comenzaron a asomarse, el sector financiero se desprende de los pesos en busca de dólares que escasean ¿Por qué el poder económico todavía no confía en Milei? </p>



<p><strong>Más que un pacto, un panfleto pro burgués</strong><br></p>



<p>El Pacto de mayo fue presentado como un nuevo contrato social que establece diez principios del nuevo orden económico argentino. En términos generales, tales principios van desde la defensa irrestricta de la propiedad privada, el equilibrio fiscal, la reducción del gasto público, reforma tributaria, laboral, previsional, la explotación de los recursos naturales de la provincias y la apertura comercial. El único elemento que se corre de lo estrictamente económico es el vinculado a la educación. “Una educación inicial, primaria y secundaria útil y moderna, con alfabetización plena y sin abandono escolar” sostiene el cuarto punto. Una idea sin sentido, ambigua y basada en el sentido común. </p>



<p>Un pacto es un acuerdo entre partes. El contenido del mismo debería ser elemento de discusiones, debates y acuerdos. Sin embargo, no hay ni pacto ni debate sobre el contenido. No obstante, al hacer un recorrido sobre los puntos, podemos encontrar una defensa a los negocios capitalistas y una apología al ajuste de nuestras vidas. En Argentina si hay algo que está protegida es la propiedad privada. Lo garantiza la constitución. Del mismo modo, tanto el equilibrio fiscal como la reducción del gasto público implicaría menos dinero para educación y salud. En relación a la reforma tributaria, laboral y previsional apunta a que los capitalistas paguen menos impuestos, los trabajadores se empleen en peores condiciones laborales y alarguen su actividad laboral para que el estado pague menos jubilaciones.</p>



<p>Por último, la explotación de los recursos naturales combinada con la apertura comercial profundizará la matriz productiva extractivista de nuestro país, garantizando ganancias extraordinarias para las empresas multinacionales y pobreza con altos niveles de impacto ambiental. En definitiva, más que un pacto, se trata de una serie de principios panfletarios que le soban el lomo a los explotadores. Prendiendo fuego los libros: cuando los héroes pasan a ser desestabilizadores.</p>



<p>En el discurso que Milei dio en el Foro &#8220;Llao Llao&#8221; en el mes de abril reivindicó a los empresarios que fugan dólares para escapar de las garras del Estado. Fiel a su doctrina anarcocapitalista, los calificó como héroes. En otro pasaje de ese mismo discurso, poniéndose el traje de economista, dijo que recomendaba comprar divisas estadounidenses: “Y la verdad es que si lo compran en negro, mejor, porque así no tiene que pagar un montón de impuestos estúpidos que hay, todo para financiar a los que levantan la manito y al que lo hace de <em>queruza, </em>para financiar a esos inútiles” (1).<br><br>Sin embargo, esos héroes comenzaron a ser cuestionados durante estas semanas, justamente, producto de su accionar capitalista que no es otra cosa más que proteger sus ganancias. La escalada del dólar blue se explica por la falta de solidez del programa económico de Milei que genere confianza en el mercado financiero. Los dueños del dinero son quienes deciden si lo ponen o lo sacan del circuito de la economía. Uno de los principales instrumentos que tiene el estado para incorporar capital es mediante la emisión de deuda, ya sea por el Banco Central o por medio del Tesoro. Emitir deuda implica pagar intereses. El Banco Central los paga con emisión monetaria y el Tesoro con superávit fiscal. En el marco del pasaje de deuda del Banco Central al Tesoro, el Banco Macro se desprendió de ella y se dolarizó en el mercado paralelo, llevando el precio del blue hasta 1500 pesos. Milei los acusó de saboteadores. Rothbard se hubiera sentido defraudado.</p>



<p>Es evidente que la sostenibilidad de este gobierno pasa por resolver la crisis económica. Si bien en los discursos, todo el arco de la burguesía, tanto nacional como extranjera, lo apoyan, todavía no ponen la plata, no invierten. La corrida contra el peso es una muestra de desconfianza hacia un gobierno que prometió dolarización y ahora defiende con uña y dientes el cepo que impide a los capitalistas la libertad de acceso a los dólares. Lo que está en juego es una nueva devaluación y la salida del cepo. De esa manera, es muy probable que aparezcan los dólares. Pero eso traería como resultado una nueva escalada inflacionaria que afectaría, una vez más, a quienes vienen sosteniendo el ajuste sobre sus cuerpos.</p>



<p><strong><br>El humor social: ¿hasta cuándo?</strong></p>



<p><br>En una situación como ésta se nos hace cada vez más difícil poder comprender los hechos venideros. Por más que veamos las encuestas, las redes y hasta los centros de consumo, se nos dificulta encontrar las razones por las cuáles la gente puede llegar a tolerar un ajuste permanente. Hay algo que no podemos saber, que no podemos percibir. Sin embargo, cuando hay algo que cuesta comprender, es porque pueden surgir espontaneidades. Una crisis económica no es suficiente para que las sociedades impugnen un gobierno o un régimen.<br><br>Pero, si de algo estamos seguros, es que si un gobierno no le mejora la calidad de vida a las personas y eso se combina con una crisis política, las cosas pueden terminar mal. El principal discurso de campaña de Milei fue frenar la inflación. Y hay que decirlo: lo está cumpliendo. Milei no prometió trabajo, no prometió ni asado ni globos. Milei prometió sacrificios. Entonces el efecto subjetivo es otro. La gente todavía tiene fe y esperanza (2). Viene arrastrando años de experiencias de gobiernos que prometen algo y no solo que no lo cumplieron, sino que hicieron lo contrario. El debate está en el tiempo que ese sector social, que aparentemente es mayoritario, tarda de que su fe y esperanza se vuelva realidad o una nueva frustración.</p>



<p></p>



<p>(1) 1 Javier Milei definió como “héroes” a las personas que fugaron dólares: “Escaparon de las garras del<br>Estado”. Nota del Diario La Nación del sábado 20 de abril del 2024.<br></p>



<p>(2) “Pulso”. Nota de Demian Verduga en el Diario Tiempo Argentino del domingo 20 de julio de 2024.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/pacto-de-mayo-y-crisis-economica-cuando-el-poder-economico-no-compra-humo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Divididos en Argentinos Juniors: una excusa para recordar cuando salieron a bancar al Diego</title>
		<link>https://marcha.org.ar/divididos-en-argentinos-juniors-una-excusa-para-recordar-cuando-salieron-a-bancar-al-diego/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Jun 2024 02:32:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[Divididos]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco Flores]]></category>
		<category><![CDATA[Rock nacional]]></category>
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					<description><![CDATA[ La banda de rock Divididos anunció que tocará en la Paternal, en la cancha de Argentinos Jr. Será una noche emotiva, en donde el Diego, sin duda, estará presente. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>&nbsp;La banda de rock  Divididos anunció que tocará en la Paternal, en la cancha de Argentinos Jr. Será una noche emotiva, en donde el Diego, sin duda, estará presente. </em></p>



<p><em><strong>Por Pablo Nolasco Flores </strong></em>/ <strong>Foto Archivo Divididos &#8211; Nahuel Carriaga</strong></p>



<p>Tan solo era anunciar un nuevo recital en un estadio del fútbol argentino. Pero Divididos decidió crear una manera de comunicarlo construyendo un hilo argumental con una elevada carga emotiva para anunciar que el 26 de octubre van a tocar en el Estadio Diego Armando Maradona de Argentinos Juniors. Fútbol, barrio, patria y rock and roll. La banda que más metáforas futboleras tiene en sus canciones va a tocar en la cancha donde el más humano de todos los dioses fue realmente feliz jugando a la pelota.</p>



<p><strong>No hay filo, fútbol, drogas. No hay sexo y poder</strong></p>



<p>&nbsp;17 de marzo de 1991. No había pasado un año de aquellas lágrimas tras la derrota en la final contra Alemania en el mundial de Italia y el Diego recibía la noticia: doping positivo por consumo de cocaína.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;26 de abril de 1991. Maradona se encuentra en su casa de Caballito. Lo despiertan las cámaras y la policía. Le encuentran merca. Le meten preso y después de pagar una fianza de 20 mil dólares, lo liberan. La revista Gente, la misma que en los 70 le explicaba a las familias como detectar un subversivo y denunciarlo, le dedicó una tapa al caso: La verdad, ¿desde cuando se droga Maradona?&nbsp;</p>



<p>&nbsp;14 de mayo de 1991. En Cemento tocaba Divididos. Mientras sonaban los primeros acordes de Leave me alone (Déjame en paz) de Sumo, un verborrágico Ricardo Mollo se despacha:</p>



<p><em>“Dedicado a la Gente que le hincha las pelotas a la gente grande. O sea, a los que no tienen poder, a los que son de verdad, como por ejemplo el Diego Maradona. Y yo, realmente, lo respeto mucho. Lo hacen mierda en una revista de mierda. Mientras hay otros tipos que siguen cargando el barquito con la bolsita y lo llevan para Europa. Andá a la puta que te parió. Este tema se llama Dejame en paz (Leave me alone).” </em>(Archivo Divididos NC)</p>



<p>El público comenzó a agitar con un “Diego, Diego” para defender al ídolo popular. El rock se sumaba al aguante que se le hacía a Maradona en todas las canchas. En esos días, La doce cantaba:&nbsp;</p>



<p><em>“En la Argentina/hay una banda/hay una banda de vigilantes/que mete preso a Maradona /y Carlos Menem también la toma”&nbsp;</em></p>



<p>&nbsp;Mientras a Maradona lo metían en cana, el poder político y mediático se encontraban metidos en una enorme cantidad de hechos de corrupción. El público rockero y las hinchadas en las tribunas se refugiaban en la defensa del ídolo para cuestionar a un régimen que tardaría diez años en caer, al menos transitoriamente.&nbsp;</p>



<p><strong>Cleptocracia grita el argentino</strong></p>



<p>&nbsp;El plan de convertibilidad había entrado en vigencia. El Poder política y económico había puesto toda su fé para eliminar de cuajo a la inflación. ¿El costo? Privatizaciones, endeudamiento y desocupación.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Mientras tanto, la familia Menem estaba metida en un caso de corrupción por lavado de dinero y narcotráfico. Constancio Vigil, dueño de la Revista Gente, es descubierto por fraude, utilizaba una franquicia de discapacitados para importar autos de lujo sin pagar impuestos.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;En ese marco, la clase política utiliza a Maradona como maniobra de distracción. Fernando Galmarini (hoy cuñado de Sergio Massa), secretario de deportes en esos años cuestionó a Diego:&nbsp;</p>



<p><em>“</em><em>Es una mala imagen para el país, una vergüenza para Argentina, y al gobierno le preocupa su mal ejemplo para los niños argentinos&#8221;</em></p>



<p>&nbsp;Por su parte, Julio Mera Figueroa, ministro del interior se enorgullece de haber metido preso a Maradona, celebrando que en Argentina no hay impunidad. Hasta el mismo presidente Menem se expresó:</p>



<p><em>“</em><em>Es un muchacho enfermo que necesita ayuda&#8221;</em></p>



<p>&nbsp;El Diego se convertía en carne de cañón en los primeros años de un régimen corrupto que montaba sus cimientos para construir el imperio de la pizza y champagne. Cuando la banalidad, la hipocresía y los mercenarios del papel y la tinta se usaban como pantalla para los ladrones de guante blanco, el rock y el fútbol, a partir de Maradona, se convertían en trinchera de resistencia y espacio de impugnación al sistema político.&nbsp;&nbsp;</p>



<p><strong>Noticia muere al otro día, siempre vive la canción</strong></p>



<p>&nbsp;En Fùtbol y patria (2002), Pablo Alabarces explica que Maradona es una suerte de significante vacío disponible para ser llenado según quién. El rock argentino empieza a llenar al significante Maradona. Quizás Divididos pateó la primera pelota en ese Cemento del 91.</p>



<p>&nbsp;Después de 33 años, ya sin el Diego, y a pocos días de su cumpleaños número 64, Divididos anuncia un show en la cancha de Argentinos Juniors. Lo hace construyendo una narrativa popular donde sintetiza a Pappo, Sandro, Maradona y la Paternal.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;En tiempos de individualismo, de pensamiento débil y falta de significados colectivos, Divididos da un nuevo paso con un relato que recoge lo que está sólido y construye una manera de hacer las cosas que perdura, inspira y sensibiliza. En una época de descarte e inmediatez, lo que dura y se extiende en el tiempo es una manera de seguir resistiendo. Como Divididos. Como Diego.&nbsp;&nbsp;</p>



<p></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/divididos-en-argentinos-juniors-una-excusa-para-recordar-cuando-salieron-a-bancar-al-diego/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Eso que explota es el ajuste que no cierra</title>
		<link>https://marcha.org.ar/eso-que-explota-es-el-ajuste-que-no-cierra/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 May 2024 17:37:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Ajuste]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Misiones]]></category>
		<category><![CDATA[Noli]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco Flores]]></category>
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					<description><![CDATA[La explosión en Misiones marca el primer episodio de desborde social frente al ajuste. El &#8220;programa&#8221; de Milei va encontrando de a poco su límite y la calle comienza a dar cuenta. Por Pablo Nolasco Flores // Foto David Fefo El ajuste tuvo su primer sacudón social, explotó la provincia de Misiones. Docentes, médicos estatales, [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La explosión en Misiones marca el primer episodio de desborde social frente al ajuste. El &#8220;programa&#8221; de Milei va encontrando de a poco su límite y la calle comienza a dar cuenta. </em></p>



<p><strong>Por</strong> <strong>Pablo Nolasco Flores</strong> // <strong>Foto David Fefo</strong></p>



<p>El ajuste tuvo su primer sacudón social, explotó la provincia de Misiones. Docentes, médicos estatales, yerbateros y hasta policías se sumaron a las movilizaciones y cortes de ruta porque la plata no alcanza. Lo que se inició como un reclamo sectorial en el marco de un paro por aumentos de salarios, decantó en una radicalización del conflicto que nos recuerda a las enormes puebladas que las provincias del interior han llevado a cabo en la historia de nuestro país.</p>



<p>Las raíces del conflicto hay que buscarlas en el superávit fiscal ficticio celebrado por el gobierno. Si no pagás, te sobra plata. Pero si no pagas, los conflictos también van a sobrar. La obsesión por los números y el ajuste brutal produce explosiones cuando de lo que se trata es sostener la vida material.</p>



<h2><strong>Cuando la crisis es larga los tiempos se acortan</strong></h2>



<p>Hace unas semanas Milei inauguró un busto de Carlos Saúl Menem. Entre lágrimas y anécdotas sobre valoradas, el presidente reivindicó la gestión del riojano calificandolo como el mejor gobierno de la historia. El dogmatismo y fundamentalismo de Milei pasa por alto que el programa económico aplicado en los años noventa en nuestro país explotó socialmente en diciembre del 2001. También pasa por alto el primer acontecimiento social de impugnación a ese programa: en diciembre de 1993 la Provincia de Santiago del Estero se subleva contra la clase política ante la falta de pago de sueldos a empleados públicos, de sanidad, municipales y docentes. Tuvieron que pasar cuatro años para que el ajuste fiscal que se venía desarrollando explotara. Dicha explosión se produjo en una provincia del interior.&nbsp;</p>



<p>En los últimos años, Argentina viene atravesando lo que denominamos como el ajuste permanente o la sociedad ajustada. En ese proceso las personas tienen que aprender a convivir con el ajuste e inventan formas para llegar a fin de mes: posponer pagos, comprar de a poco, financiarizar su vida cotidiana, etc. Sin embargo, el gobierno de Javier Milei, aprovechando esa subjetividad instalada en una sociedad que naturaliza el ajuste, aplicó su programa para disminuir el déficit fiscal: el Estado nacional no iba a transferir dinero a las provincias. En un proceso de alta inflación, al congelar presupuestos o no enviar dinero, los ingresos de las provincias y, sobre todo, los salarios, se licuan. Si antes del shock las personas hacían malabares, con los salarios licuados ni siquiera existe la posibilidad de organizarse. Si no hay plata, hay explosión.</p>



<p>A diferencia del santiagueñazo, la sublevación de Misiones se produce a los seis meses de iniciado el gobierno de Milei. Por si no queda claro, en seis meses le estalló la primera provincia a este programa de ajuste nacional. Para una sociedad que ya se viene aguantando el ajuste en sus vidas cotidianas los tiempos son más cortos. Ante el shock, la respuesta es más rápida.&nbsp;</p>



<h2><strong>Lo económico, lo social y lo político</strong></h2>



<p>Como ya lo venimos sosteniendo,&nbsp; otro de los fundamentalismos de Javier Milei es la teoría económica que sostiene su programa (¿hay programa?) de gobierno. En este sentido, ya nos <a href="https://marcha.org.ar/los-forcejeos-de-la-economia-politica/" data-type="URL" data-id="https://marcha.org.ar/los-forcejeos-de-la-economia-politica/">habíamos preguntado</a> por la línea que separa lo objetivo y lo subjetivo en el marco del ajuste. Es evidente que esa línea es cada vez más fina. Y si lo social le pone un freno a lo económico, lo político podría empezar a resquebrajarse.&nbsp;</p>



<p>La sostenibilidad de un gobierno radica en estos tres pilares. Lo económico implica que los números cierren, es decir, que los precios y las variables de la economía se estabilicen: precios de bienes y servicios, salarios y el dólar, entre otros. Lo social está determinado por la capacidad de aguante o resistencia cuando la estabilización de la economía trae consecuencias en la vida de las personas. Y, finalmente, el elemento político es aquel que intenta arbitrar el equilibrio entre lo económico y lo social.&nbsp;</p>



<p>En un escenario de estallido social producto de la falta de fondos para hacer frente a los pedidos de aumentos de salarios en una provincia del interior la política debería intervenir para encontrar una salida. Si esa salida es la liberación de fondos por parte del Estado nacional para hacer frente a esas demandas, los números del programa de ajuste empezarían a desequilibrarse. Si el Gobierno decide soltar plata a una provincia, ¿cómo van a actuar el resto de las gobernaciones? Pero además, ¿cómo van a actuar el resto de los trabajadores en otras provincias?&nbsp;</p>



<p>Del mismo modo, hay que tener en cuenta que los senadores de la provincia de Misiones son aliados al gobierno nacional en el marco de la discusión por la Ley de Bases. Con una provincia en llamas y ante un gobierno nacional que no da respuestas, ¿los senadores misioneros acompañaran al oficialismo en la votación?&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Si nos guíamos por el dogmatismo del Gobierno nacional, suponemos que no estarían dispuestos a enviar fondos para resolver el problema salarial de la provincia de Misiones. Entonces, si no hay política es probable que la conflictividad social siga en aumento y la delgada línea entre los objetivo y subjetivo se tensen tanto generando nuevos escenarios similares al de Misiones.&nbsp;</p>



<h2><strong>Hacer la experiencia y encontrar los fundamentos de lo que explota</strong></h2>



<p>¿Por qué no explota esto?&nbsp; ¿Hasta cuándo le van a dar tiempo? Estas fueron las primeras preguntas que nos hicimos cuando se comenzó a aplicar el brutal ajuste de Milei. Pasábamos de la bronca al enojo por la falta de reacción de la gente. Además, nos revoleaban por la cabeza con encuestas que sostenían que Milei tenía una imagen positiva a pesar del ajuste. Pero como las dinámicas sociales, la contradicciones y la complejidad de las sensaciones muchas veces no pueden ser medidas y cuantificadas pueden darse casos como el de Misiones. En esa provincia, el gobierno nacional superó el 70% de los votos y hoy es la primera en estallar producto del programa de ajuste de escala nacional.&nbsp;</p>



<p>Sin embargo, la existencia de un conflicto social con esas características, donde se incluyen paros, movilizaciones, cortes de ruta y hasta enfrentamientos con las fuerzas represivas, no puede ser leído automáticamente como un proceso de ruptura de toda una población que apoyó en las últimas elecciones al Gobierno nacional. De hecho, algunos no vinculan el conflicto provincial con el ajuste a nivel nacional. Esta realidad es común en los procesos de lucha. El desafío que se nos presenta es que los sujetos que se incorporan al conflicto puedan hacer la experiencia, porque son ellos quienes le van a dar cuerpo a la resistencia y a la lucha. Pero además, poder reflexionar sobre la situación concreta y material que los impulsa. Ahí está nuestra función política y pedagógica de cargar de sentido al conflicto para que todos podamos entender por qué esto explota.&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/eso-que-explota-es-el-ajuste-que-no-cierra/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La carta a las juntas y la génesis del programa económico del capitalismo argentino</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-carta-a-las-juntas-y-la-genesis-del-programa-economico-del-capitalismo-argentino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Mar 2024 12:28:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura militar]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco Flores]]></category>
		<category><![CDATA[Rodolfo Walsh]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://marcha.org.ar/?p=57184</guid>

					<description><![CDATA[Se cumplieron 47 años del asesinado del periodista Rodolfo Walsh secuestrado y detenido un 25 de marzo de 1977 en plena dictadura militar. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right">“Nunca le van a perdonar a Walsh eso:<br>que ha quedado siempre joven.<br>Se les escapa a los moldes y las escuelas.<br>Supo ver y desnudó a toda la sociedad argentina<br>cu<em>ando dejó de jugar al ajedrez y se asomó<br>a ver qué pasaba”.<br>Osvaldo Bayer, Rodolfo Walsh: tabú y mito</em></p>



<p>Se cumplieron 47 años del asesinado del periodista Rodolfo Walsh secuestrado y detenido un 25 de <em>marzo de 1977 en plena dictadura militar.  El día anterior a su secuestro, Walsh había enviado una Carta Abierta a la Junta Militar a través de diferentes medios de comunicación, allí se denunciaba la censura de prensa y las desapariciones de personas pero también el plan económico. La miseria planificada denunciada por Rodolfo Walsh hoy encuentra sus reminiscencias en la política económica planteada por el gobierno de Javier Milei.</em><br><br><strong>Por Pablo Nolasco Flores</strong></p>



<p>“Así quería empezar este año, escribiendo contra estos hijos de puta”. Con esa frase<br>comenzó en el año 77 Rodolfo Walsh. La puteada iba dirigida a la junta militar que hace nueve<br>meses había asaltado el poder en Argentina. Puteando hace referencia a la escritura de la carta<br>a las juntas. Este era un proyecto que se metió en la cabeza de Rodolfo en un contexto de<br>tristeza por la muerte de su amigo Pago Urondo y Vicky, su hija. Pero también en paralelo a<br>la escritura de un cuento que no llegó a concluir y los famosos papeles, donde le plantea una<br>serie de debates a la conducción de Montoneros. Su idea fija era evitar el aniquilamiento de<br>los militantes.<br><br>Carta abierta de un escritor a la Junta Militar. Ese fue el nombre que eligió ponerle al escrito<br>donde pensaba denunciar el terror de la tortura, la muerte y la desaparición. Pero también<br>para hacer explícito la inauguración de un plan económico que explica el derrotero capitalista<br>argentino y sus futuras consecuencias en los trabajadores.<br><br><strong>Cómo si esas fueran metas deseadas y buscadas</strong><br><br>La carta es un documento que debería ser material obligatorio en cualquier curso de<br>Economía Política o de Historia Económica Argentina porque en ella Walsh plantea lo que va<br>a ser el devenir histórico de la economía de nuestro país: la miseria planificada. Ese devenir<br>se lanzó con la puesta en marcha del programa de shock de Martínez de Hoz que apuntó<br>romper con la etapa de inestabilidad política previa. Algunos autores denominaron a tal<br>situación como la sociedad del empate, ya que ninguna fracción del capital podía imponer su<br>proyecto político, económico y social producto de un enorme obstáculo: el movimiento<br>obrero argentino. Adolfo Gilly (1985) lo denominó la anomalía argentina.</p>



<p>La inestabilidad social y la conflictividad durante la etapa previa al golpe obedece a una<br>realidad material concreta: los trabajadores tenían un alto grado de participación en el<br>producto bruto interno del país. Con algunos altibajos, entre 1946 y 1975, se llevaron no<br>menos del 40% del producto total y en algunos momentos llegaron a un pico histórico del<br>48%. De ahí derivan la inestabilidad y la conflictividad, porque durante ese período la<br>burguesía intentó impulsar programas económicos que implican ajustes, menores salarios y/o<br>aumentos en la productividad. Sin embargo, los trabajadores no estaban dispuestos a tolerar<br>bajas en sus salarios y, los capitalistas, aún no tenían el instrumento para disciplinarlos. Ese<br>instrumento fueron los crímenes cometidos por las FF.AA.</p>



<p><strong>Males que continuaron y se agravaron</strong></p>



<p>La dictadura impuso un nuevo orden económico en 1976 y hasta el día de hoy las estructuras<br>que lo sostienen siguen vigentes. La experiencia de los gobiernos kirchneristas, hasta el 2010<br>o 2011 pueden haber sido considerados como la excepción, por algunos cambios<br>superficiales, pero la estructura productiva que garantiza que el poder de las clases<br>dominantes siga gobernando los destinos del país siguen intactas. De esa estructura es que se<br>derivan los problemas de un capitalismo argentino en constante crisis: endeudamiento<br>externo, inflación, hiperinflación, devaluación, ajuste y desocupación. Porque Argentina no<br>está enferma de inflación, ese es el síntoma, es decir, la expresión de un trauma. Y ese trauma<br>se ubica en una estructura productiva del país, cuyos responsables son la burguesía que<br>persigue los negocios rentables y busca abaratar el precio de la fuerza de trabajo.</p>



<p>Estos males comenzaron a ser una normalidad particular en el caso argentino. Se consolidó<br>la crisis como un proyecto de país, porque la recesión iniciada en marzo del 76 no fue<br>“consecuencia misteriosa de las grandes fuerzas del mercado, sino que ha sido parte de los<br>objetivos de la política económica aplicada”. Con el regreso de la democracia los trabajadores argentinos sufrieron dos hiperinflaciones, altos niveles de desocupación que arrojaron por el piso los salarios, confiscación de ahorros, ya sea por vía de licuación producto de devaluaciones, inflación y ajustes, o por corralitos. Sin embargo, aún se conservan ciertas leyes laborales que les impide a los capitalistas aplicar un programa de gobierno a su gusto con relaciones laborales de principio de siglo XX. Porque para ello se<br>necesita una nueva derrota histórica. La primera fue con la dictadura, a sangre y fuego. La<br>segunda, con el peronismo de Menem, con la desocupación como elemento disciplinador. En<br>el 2024, el experimento de Milei apunta a la tercera.<br><br><strong>Sacrificios que realizar</strong></p>



<p>“En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus<br>crímenes sino su atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria<br>planificada”. Nunca mejor conceptualizado el programa económico que se comienza a<br>aplicar en 1976. La lucidez y originalidad de un escritor como Walsh para retratar el devenir<br>económico del país. Pues como sostuvo Osvaldo Bayer, supo ver y desnudar a toda la<br>sociedad argentina. En esta ocasión a la clase capitalista argentina. El resultado de la miseria<br>planificada fue la pobreza, la ruptura de lazos sociales y la descomposición. Por supuesto que<br>en todo este tiempo no faltaron quienes sostenían que los pobres son pobres porque quieren.<br>Algunos por ignorancia. Pero otros, sabiendo los mecanismos de la expulsión de las mayorías<br>y cómo se produce, lo sostienen como fundamento explicativo de las penurias de millones de<br>pobres. El modelo de las crisis recurrentes y las salidas a estas por medio del consenso del<br>ajuste no es otra cosa más que el acuerdo detrás de un programa económico que intenta<br>avanzar sobre las condiciones de vida de millones para relanzar la rentabilidad empresarial.<br>Son los sacrificios que hoy nos piden.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-carta-a-las-juntas-y-la-genesis-del-programa-economico-del-capitalismo-argentino/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El ajuste y la naturalización de la precariedad de las vidas</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-ajuste-y-la-naturalizacion-de-la-precariedad-de-las-vidas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Mar 2024 15:30:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Ajuste]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco Flores]]></category>
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		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[La precarización de las vidas y el ajuste permanente de la última década funciona como mecanismo subjetivo para aceptar un profundo ajuste.]]></description>
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<p><strong><br>Por Pablo Nolasco Flores</strong></p>



<p>El ajuste económico funciona como un mecanismo necesario en los países capitalistas. En términos generales, <strong>ajustar implica que un sector grande de la población obtenga menos beneficios producto de su trabajo.</strong> Esto se puede dar de muchas maneras: cobrando salarios nominales (lo expresado en pesos) por debajo de la inflación, pero también haciendo que su salario real cada vez valga menos y como resultado, comprar menos cosas. Otra forma es sobrecargándose de trabajos para poder llegar a fin de mes. Esto es entregar mayor horas de vida a cambio de un ingreso. </p>



<p>Como se planteó en una <a href="https://marcha.org.ar/economia-politica-y-la-subjetividad-del-ajuste/">nota anterior</a> lo que pierden unos en forma de ingreso lo ganan otros. Entonces, los ajustes perjudican a las mayorías trabajadoras y benefician a las minorías capitalistas. Porque es falso eso de que cuando hay ajustes perdemos todos y todas.</p>



<p>Generalmente, las y los trabajadores se resisten a los ajustes. O eso deberíamos creer si no  pensamos como clase trabajadora. A lo largo de la historia argentina se dieron enormes muestras de fuerza para resistir a los ajustes de capital. En este sentido, hay algunas ideas que sostienen que cuanto peores son las condiciones de vida de las personas, el escenario se prestaría para resistencias y luchas contra esa situación material. El famoso, &#8220;cuanto peor, mejor&#8221;. </p>



<p>Sin embargo, eso podríamos creer si la clase trabajadora es homogénea y podríamos tener una idea general de cómo piensa y cómo siente ese ajuste en sus vidas cotidianas. <strong>¿Qué sucede cuando la clase que vive del trabajo tiene un alto grado de fragmentación? </strong>Si la clase trabajadora tiene elevados niveles de fragmentación vamos a encontrar a un sector formal con buenos salarios, una capa de profesionales con título universitario que tienen que llenarse de trabajos para obtener un buen salario, otro que posee trabajos formales pero con salarios por debajo de la línea de pobreza y una enorme capa, quizás la mayoría, de trabajadores y trabajadoras informales, sin derechos, que combinan múltiples trabajos con la ayuda estatal. </p>



<p>En esta situación la principal consecuencia es que se nos va a ser difícil comprender cómo se percibe, como siente y cómo piensa cada sector de la clase. Ya que cada uno, según su posición de ingresos tendrá demandas materiales y culturales diferentes. </p>



<p><strong>El ajuste permanente y sus consecuencias en la subjetividad de las personas</strong></p>



<p>Leandro Barttolotta e Ignacio Gago, en un ensayo llamado “Implosión: apuntes sobre la cuestión social de la precariedad”, hacen un análisis muy interesante sobre el padecimiento de la precariedad en los cuerpos de las clases subalternas. Quizás el sector mayoritario de la clase trabajadora y que sufrió con mayor fuerza el ajuste permanente de los últimos doce<br>años.</p>



<p>Lo interesante del libro es como ligan una cuestión material y objetiva basada en el ajuste permanente que viene sufriendo una enorme capa social con el efecto anímico en la subjetividad. Los autores sostienen que los principales efectos son el cansancio, el agotamiento, la frustración y el malestar. Es decir, nos encontramos con millones de personas que sienten esas sensaciones producto de una realidad material concreta: la pobreza. </p>



<p>Pero se escapó la tortuga. Al menos a las dirigencias políticas que dicen representar al pueblo y, también, a los intelectuales que no estuvieron a la altura. Este ajuste permanente provocó la naturalización de la precarización de las vidas. Miles de familias haciendo malabares para poder llegar a fin de mes. La ansiedad producto del aumento de precios permanente. El malestar, la resignación y la angustia son la estructura de sentimientos de quienes padecen el cuerpo el ajuste.</p>



<p>El problema se profundiza cuando los diferentes gobiernos plantean discursivamente que iban a mejorar la calidad de vida de las personas, pero en los hechos, esas vidas empeoraban. La desilusión con estos programas llevan a una derrota, entonces, cuando los discursos reaccionarios aparecen, tienen allanado<br>el camino para los ajustes.</p>



<p>Durante estas semanas, el periodista Fernando Rosso planteó una serie de interrogantes que se vinculan con estas ideas. Si las personas durante todo este tiempo de ajuste permanente eligieron gobiernos que en el discurso decían que no iban a ajustar, pero en los hechos, ajustaban, ¿por qué no probar ahora con un gobierno de ajuste?<br></p>



<p>La naturalización de la precarización, del ajuste permanente y del malestar social puede funcionar como una derrota subjetiva en las mayorías provocando la aceptación de un feroz ajuste como el que estamos viviendo en estos meses. Entonces, cuanto peor, peor. </p>



<p><strong>Ajuste de shock, derrota y refundación capitalista.</strong></p>



<p>Desde que Milei comenzó con el ajuste de shock se dieron muestras de resistencias en diferentes sectores del campo organizado: las movilizaciones de los partidos de izquierda y los movimientos sociales, los paros llamados por diferentes sindicatos, el llamado a saltar los molinetes, los cacerolazos, etc. Son respuestas necesarias para los tiempos presentes. Sin embargo, aún se percibe cierto adormecimiento. Esa sensación de que se le está dando tiempo, a pesar de que el shock se está sintiendo cada vez con más fuerza. Además, cuando parecía que el discurso en contra de la casta comenzaba a tener sus límites, en la apertura de sesiones ordinarias Milei lanzó una batería de medidas contra la casta. </p>



<p>Es muy probable que esa prédica funcione como una especie de refuerzo en la subjetividad de las personas para seguir bancando el ajuste. El ensayista Alejandro Horowicz, en su libro “El Kirchnerismo desarmado” hace un recorrido histórico sobre la historia reciente, el programa económico de ajuste durante estos 40 años de democracia, el fracaso del peronismo y las penurias de las mayorías populares. </p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p>En un pasaje plantea lo siguiente:<br><em>“Si algo caracteriza a los derrotados, es el desprecio de su propia existencia;<br>desprecio que impide que la derrota sea apropiada como una fuente de conocimiento<br>para transformar la realidad. En ese punto estamos”</em></p><cite>Alejandro Horowicz, 2023.</cite></blockquote>



<p><br><strong>Da la sensación de que la precarización de las vidas y el ajuste permanente de la última década funciona como mecanismo subjetivo para aceptar un profundo ajuste. </strong>Ese desprecio de su propia existencia, de la que habla Horowicz, no es más que la descomposición social que habita en nuestro país. El problema es que si el ajuste pasa y se profundiza entraríamos en una gran derrota, como la de la hiperinflación del 89’ y como efecto de esa derrota, el capitalismo argentino podrá estar en mejores condiciones de ser reformado, como en los 90, con las consecuencias que eso traería: abaratamiento de la fuerza de trabajo, superexplotación laboral, profundización de la pobreza y ruptura de los lazos sociales.<br></p>



<p>Las largas crisis que empobrecen cada vez más a las personas sirven para que la gente acepte los ajustes y las salidas reaccionarias. La emergencia y la aceptación en gran parte de la sociedad de los discursos liberales demuestran que hay un espacio en el pensamiento y sentimiento de las personas que lo conocido ya no va más. En este escenario, es necesario derrotar el ajuste de Milei para evitar una mayor destrucción material de las vidas. Si no planteamos una salida estructural, alternativa a este modelo y al que nos trajo este escenario, vamos camino a una catástrofe social porque no hay salidas. La lucha la debemos dar en el plano ideológico/teórico, en el económico y en el político. Lo que no se regenera, degenera.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-ajuste-y-la-naturalizacion-de-la-precariedad-de-las-vidas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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