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	<title>pablo iglesias &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Tue, 20 Jul 2021 17:49:38 +0000</lastBuildDate>
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	<title>pablo iglesias &#8211; Marcha</title>
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		<title>Victoria trumpista en Madrid &#8220;adulterando la libertad&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/victoria-trumpista-en-madrid-adulterando-la-libertad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 May 2021 13:49:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Días Ayuso]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[María García Yeregui]]></category>
		<category><![CDATA[pablo iglesias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[El triunfo de Isabel Díaz Ayuso, derecha, en la comunidad de Madrid, es el triunfo de una estrategia que supo instalar la falsa dicotomía entre la libertad y el cuidado en pandemia. Una estrategia despótica y narcisista, que ignora las muertes por el virus. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El triunfo de Isabel Díaz Ayuso, derecha, en la comunidad de Madrid, es el triunfo de una estrategia que supo instalar la falsa dicotomía entre la libertad y el cuidado en pandemia. Una estrategia despótica y narcisista, que ignora las muertes por el virus. </em></p>
<p><strong>Por: María García Yeregui; Foto: Pedripol vía <a href="https://ctxt.es/es/20210401/Firmas/35637/Ayuso-trumpismo-Madrid-elecciones-4M-PP-Vox.htm">Contexto y acción </a></strong></p>
<p>Como Rodríguez Larreta en CABA, Isabel Díaz Ayuso (la derecha españolista mayoritaria del Partido Popular) confrontó, desde el gobierno de Madrid, al Ejecutivo central, redoblando la alteridad en plena segunda ola de la pandemia: “la oposición soy yo, los jueces y el rey”, exclamaba. Judicializó entonces las medidas de contención y con la sentencia a su favor, forzó una intervención del Ejecutivo: aplicar el Estado de Alarma, como paraguas constitucional de restricciones que afectan a derechos fundamentales, para frenar la curva de contagio. Desde ese momento, hace medio año, la estrategia trumpista tuvo una vuelta de tuerca: el victimismo y la profundización del uso adulterado del concepto ‘libertad’.</p>
<p>El resultado de la conjunción de factores sobre dicha estrategia fue claro en la Comunidad de Madrid: Ayuso arrasó, el pasado 4 de mayo, en un adelanto electoral que ha servido, además, para acabar con la división tripartita del bloque de derechas. Un fundamental objetivo táctico que vuelve a posibilitar su acceso a la Moncloa: el Partido Popular, aún más derechizado que de costumbre, en coalición con los neo-franquistas y posfascistas de Vox.</p>
<p>Mientras, “el destape” del Borbón y su impunidad constitucional, la penalización de la libertad de expresión con las leyes antiterroristas vigentes, se conjugan con movimientos conservadores en diferentes esferas. El órgano de gobierno de los jueces, en interinidad desde hace dos años y medio, “secuestrado” por los nombramientos que siguen por la mayoría conservadora que rige, según el resultado mayoritario del Partido Popular en su última victoria electoral nacional de 2016: pese a no tener la legitimidad del actual poder legislativo el órgano judicial sigue reproduciendo hegemonía con nombramientos vitalicios. Por el lado militar, tuvimos el envío de cartas de militares de las tres armas retirados al rey por “el peligro de la unidad de España” y chats que hablan de la necesidad de un golpe de estado genocida. En la calle, se sufrieron los ataques, acusando de “terrorismo de Estado” por los muertos de la primera ola, a sedes de Podemos. Y, por último, en la campaña madrileña se dieron las amenazas de muerte, con balas usadas hasta hace unas décadas por el Ejército, a miembros del gobierno: Iglesias, la presidenta de la Guardia Civil (policía militarizada) y el ministro del Interior.</p>
<p>Concretamente Pablo Iglesias fue amenazado con una carta que contenía cuatro balas. Fue amenazado de muerte junto a su pareja –ministra de Igualdad-, su madre y su padre –cuya condición de encarcelado por el tardofranquismo sirvió para que a mediados del año pasado, la entonces portavoz del PP en el Congreso, la argentina aristócrata Cayetana de Toledo, lo llamara “terrorista”-.</p>
<p>Iglesias dejó la vicepresidencia del gobierno ante el riesgo de la victoria que se ha producido, y la entrada de Vox en el gobierno madrileño, ya no sólo con pactos de apoyo desde fuera como los que ya rigen en Andalucía o Murcia, ya que en España no existe ningún cordón sanitario a la extrema derecha, nunca existió desde la derecha partidaria de la que se escindieron, pero tampoco existe en la prensa, ahora mucho menos que nunca.</p>
<p>La realidad es que el pasado 4 de mayo las derechas sacaron medio millón de votos más que el bloque progresista en la Comunidad de Madrid. Iglesias -salvando la representación de su partido que, antes de su propuesta como candidato, estaba en riesgo- quedó el último en votos entre las fuerzas que sacaron representación, siendo superado por los misóginos negacionistas del género, los xenófobos, supremacistas, racistas -en mitad de una crisis migratoria gravísima en el Mediterráneo, hoy especialmente en las islas Canarias- y neoliberales, nostálgicos del franquismo y del imperio monárquico español de Vox.</p>
<p>Pero el detonante para su salida de la política citando a ‘El Necio’ de Silvio -“no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui”- fueron dichos resultados arrojados a la luz de la alta participación (más del 70%, en un país donde el voto no es obligatorio) frente a su lema de campaña: “que vote la mayoría”. Su figura movilizó a un sector de la izquierda desmovilizada pero también fue un acicate para la movilización de voto hacia la derecha.</p>
<p>El liderazgo de Iglesias hacia el exterior estaba desgastado -a partir de la crisis interna desatada hace dos años-. Sufriendo brutales campañas difamatorias, que no pudo contrarrestar con sus importantes victorias tácticas: el primer gobierno de coalición desde la recuperación de la democracia liberal, el Ingreso Mínimo Vital, las moratorias de pagos de necesidades como el techo –paralización de desahucios- y la energía durante este año de emergencia o el giro de las políticas de gasto público con la crisis pandémica, que ha implicado el mecanismo de protección estatal de los ERTEs para evitar la destrucción masiva de empleos, puesto en marcha por su sustituta en la vicepresidencia tercera, Yolanda Díaz, ministra de trabajo.</p>
<p>Así las cosas, el bloque de la derecha se reorganiza en torno a su referente histriónico: la presidenta de Madrid, Díaz Ayuso, cuyo slogan de adelanto electoral era ‘socialismo –comunismo- o libertad’. Esa ‘reconquista’ –mito histórico españolista y católico- de la derecha postpandémica, comenzaría desde un enclave neurálgico que cuenta con el mayor índice de muertos y reduce ‘la libertad’, frente a la ‘dictadura despótica social-comunista’, a las birras de los bares. Es el canto esperpéntico y grotesco de un nacionalismo reaccionario populista -una suerte de gorilismo castizo con tintes berretas que funciona-.</p>
<p>Hemos visto cómo sus tácticas de derechas incansables operaban para ganar su centralidad, activando los mecanismos de una culpabilización reduccionista que, de nuevo, ocultan, desplazan y niegan las condiciones de funcionamiento estructurales del mundo en el que vivimos. Con los mimbres que tenemos, mirando los porcentajes del bloque de derechas en las últimas elecciones, la preocupación por el país post-pandemia estaba presente desde el principio, in crescendo progresivamente ante la representación mayoritaria sucesiva de los acontecimientos. En la coyuntura de impacto de ‘lo real’ sobre ‘el hombre unidimensional’ (Marcuse), la estrategia de la extrema derecha y ‘la derecha extrema’ recordaron incesantemente, por su táctica sistemática de producción y propagación de bulos “Steve Banon style”, a Trump y Bolsonaro.</p>
<p>A partir de la desescalada estival, se endureció y profundizó, dejando el eje de la ocultación, la mentira y la muerte con un culpable ya señalado, en segundo plano, y anclaron en el centro del discurso una libertad adulterada, concebida como privilegio -de propiedad y consumo-. Un concepto de libertad, ya fagocitado por el individualismo consumista neoliberal, confundiendo privilegios con derechos y patrimonializando, no sólo la idea del país sino la de pueblo, las movilizaciones de esos sectores que reclaman la diferencia privilegiada, han podido conjugar la oposición binaria del imaginario de Guerra Fría, eso sí, caricaturizada. Los estudios que sabíamos que estaba haciendo la extrema derecha de los movimientos de protesta de los ‘indignados’ de hace diez años, la influencia hegemónica norteamericana y la copia de las tácticas de comunicación y movilización de las derechas latinoamericanas frente a los gobiernos progresistas, han eclosionado como ‘el huevo de la serpiente’.</p>
<p>La oposición, aparentemente lunática, de la necropolítica de Ayuso en Madrid –olvidando, pero a la vez marcando, la contradicción entre economía (capitalista) y salud (colectiva)- ha sido y es la punta de lanza para la capitalización del hastío de ‘la normalidad neoliberal’. El de los que han entregado, privatizada, su libertad relativa y consciente de sujeto social para construir una dicotomía de obediencia-libertad, infantil, despótica y narcisista, que ha dejado -hace meses- a los más de 78 mil muertos del país atrás.</p>
<p>Vemos a las fuerzas derechistas de diversas familias repartidas por el globo proclamando una libertad -la suya- mientras reparten cadenas y amordazamientos para esos ‘otros’. La campaña de Vox es clara contra los menas –menores migrantes no acompañados-, pero los cierres barriales de Ayuso en Madrid mientras mantenía la hostelería ‘libre’ antes de la intervención estatal en la segunda ola, conjugada con el discurso de las denominaciones a Sánchez como “dictador” que emplea “el despotismo”, son paradigmáticas. No hay que perder de vista que en los barrios y municipios populares, el PP fue la fuerza más votada pero las tres fuerzas progresistas continuaron ganando en voto como bloque, a las dos derechas.</p>
<p>Las características sistémicas de los sujetos posmodernos, frente al límite de ‘lo real’ en nuestras estructuras sociales, con la pandemia y su traducción experiencial, generan personajes que pueden desarrollar una ceguera indiferente –como mostraron el tipo de celebraciones del fin del estado de alarma el sábado noche-. “Una especie de indiferencia criminal”, largamente entrenada -con un horizonte, como máximo caritativo, respecto a ‘los otros’-. Una ceguera al sufrimiento: tanto al ajeno como al propio -por fuera del victimismo egocéntrico- ya que ‘se es libre per sé, si así se cree’, ‘no hay nada subterráneo en mí, ni mediaciones más allá de mi creencia individual, de mi autopercepción directa, no me constituyo relacionalmente, ‘soy’ esencialistamente, y toda realidad es transparente a mis ojos aislados, reducida a lo posibilitado por y para el consumo’. Los “ojos ciegos bien abiertos” cuando ‘Nike es la cultura’ –como cantara el Indio Solari-. Una ceguera que alimenta recíprocamente neurosis y estatus.</p>
<p>De hecho, como explica Ranciére sobre Trump, el producto de su eje de apelación de voto popular, basado en la consideración de superioridad de unos frente a otros y la preservación de esos supuestos privilegios, es una sociedad que enseña a odiar la igualdad. Mientras, Silvia Federici, refiriéndose al funcionamiento del patriarcado respecto a la reivindicación de la igualdad de oportunidades, nos aclara: “las diferencias no son el problema, el problema es la jerarquía. La jerarquía hace que las diferencias se vuelvan una fuente de discriminación, de devaluación y de subordinación”.</p>
<p>Son, por tanto, esa igualdad y justicia social, base de una liberación de la alienación. La liberación es social y colectiva, como sociales somos y colectiva necesitamos la estructura de cuidados.</p>
<p>Del virus como amenaza, nos libraremos en un tiempo históricamente corto por estos lares europeos –con la política de superioridad made in UE y el negocio criminal farmacéutico tras el hito médico-, los demagogos lo saben, y juegan en España, la última baza de su estrategia ante la ansiedad de la peña, alimentada otra vez por los medios corporativos. Una estrategia que llevan construyendo desde la segunda fase de la crisis del sistema político en base al nacionalismo occidentalista, con una reorganización del bloque derechista en dos partidos que les permita volver a La Moncloa desacomplejados.</p>
<p>Por ello, nos han de tener con toda herramienta disponible en frente, cantando una vez más en nuestra historia a coro “el bien más preciado es la libertad”, porque diga lo que diga el liberalismo en cada momento crítico dejando paso al racismo, al machismo, al clasismo, al fascismo, nosotras exigimos ‘tolerancia cero’ para existir, en un grito a la vida. Porque vivas, libres y desendeudadas nos queremos, como nos enseñan en su resistencia lxs hermanxs colombianxs.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/victoria-trumpista-en-madrid-adulterando-la-libertad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>España: Defender Madrid y seguir con el beso</title>
		<link>https://marcha.org.ar/defender-madrid-y-seguir-con-el-beso/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Apr 2021 14:10:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[María García Yeregui]]></category>
		<category><![CDATA[pablo iglesias]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[La renuncia de Pablo Iglesias a su cargo de vicepresidente del primer gobierno de coalición en España, sacudió la fragilidad del actual escenario político y remonta al país europeo a sus inicios desde la vuelta de la democracia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 14pt;"><i><span style="font-weight: 400;">La renuncia de Pablo Iglesias a su cargo de vicepresidente del primer gobierno de coalición en España, sacudió la fragilidad del actual escenario político y remonta al país europeo a sus inicios desde la vuelta de la democracia.</span></i></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><b style="font-size: 14pt;">Por María </b><span style="font-size: 18.6667px;"><b>García</b></span><b style="font-size: 14pt;"> Yeregui</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Pablo Iglesias dejó la vicepresidencia (segunda) del gobierno de coalición en España. Abandona el Ejecutivo que consiguió acordar con el PSOE en enero de 2020, después de una repetición electoral cuyos resultados frustraron el motivo de su convocatoria: el objetivo de Pedro Sánchez de gobernar en solitario; o, en su defecto, con Ciudadanos: el partido aupado a nivel nacional por las elites para -compitiendo por la derecha liberal- contrarrestar la irrupción de Podemos en 2015. Comenzaba entonces la crisis del bipartidismo, tras años de movilizaciones de los ‘indignados’ contra los ajustes post2008, y tras la primera crisis de imagen de la monarquía, la que se contrarrestó con el recambio hereditario del Borbón. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Terminaba el ‘turnismo’, la alternancia entre socialdemócratas -devenidos en socioliberales (PSOE)- y la derecha españolista católica de conservadores neoliberales (Partido Popular). El dominio cómodo del bipartidismo, vigente durante más de tres décadas, con sus mayorías absolutas -que implementaban la gobernabilidad a rodillo- o sus pactos con los nacionalismos periféricos conservadores de Catalunya y País Vasco, se acababa. Entraba en crisis aquel ‘bipartidismo autonómico’ –dada la organización territorial no centralista del Estado, dividido en comunidades autónomas que cuentan con la mayoría de las competencias- que había caracterizado al sistema parlamentario español surgido de la transición por reforma y regido por la Constitución vigente (1978).</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;"> Poco antes de la pandemia -días después de las elecciones que ganó el Frente de Todos en la Argentina-, en el marco de esa disputa abierta por esa crisis del régimen de partidos dominante a la que nos referimos, Unidas Podemos volvía a perder votos en una convocatoria electoral, pero aguantaba lo suficiente como para formar parte del primer ejecutivo de coalición desde el gobierno del Frente Popular, el último ejecutivo de la II República –hito democrático y popular de la historia de España, este 14 de abril hizo 90 años-. Aquel gobierno histórico del Frente Popular cuyas fuerzas revolucionarias unidas ganaron las terceras elecciones republicanas, fue contra el que los militares y las fuerzas reaccionarias dieron el golpe de Estado de 1936. Un golpe cívico-militar que fracasó parcialmente pese a la fundamental ayuda de la Alemania nazi, no sólo durante toda la guerra junto a los fascistas italianos -recordemos que fue la aviación alemana la que bombardeó Guernica- sino para la propia ejecución del golpe. Fue aquel parcial fracaso golpista el que dio paso a la guerra civil española. La confrontación bélica que, prolongada hasta el 1 de abril de 1939, día de la victoria franquista –llamados entonces, y aún hoy por muchos, ‘bando nacional’-, daba paso al régimen de la autoproclamada ‘nueva España’, fascistoide y nacional-católica. Una dictadura de casi 40 años, perpetrada contra la denominada y demonizada ‘anti-España’.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Pues bien, tras un año de pandemia global, en este país se escucha aquella victoria de fascistas, falangistas, realistas, monárquicos, tradicionalistas, nacional-católicos, grandes propietarios, aristócratas, banqueros, terratenientes, burgueses y militares colonialistas -reaccionarios todos de los años de Entreguerras del viejo continente-, reivindicada hoy, con viejos y nuevos trajes grotescos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Lo hacen junto a lo que quedó de los neonazis de tribu urbana de la Europa de los 90s (skindheads y ultras) y lo que dejó la estela del ‘anticomunismo’. Aquel que concatenó a los paranoicamente repetidos ‘enemigos de Franco en conspiración internacional’ –judíos, masonería y comunismo- con los del liberalismo pro-gringo, adoptado por la Europa occidental post II Guerra Mundial, con los imaginarios del llamado ‘mundo libre’. A lo que tenemos que sumar el neoliberalismo de las últimas décadas de la Guerra Fría, hasta su hegemonía global tras la caída del muro de Berlín. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">¿Quiénes? Comenzó la ultraderecha de Vox: nostálgicos del franquismo y el españolismo imperial, pero bien posmodernos en tácticas, y exacerbados creyentes, tanto católicos –a disgusto con Bergoglio- como neoliberales. Lo  hicieron una vez se independizaron del PP. Después de entrar en la institucionalidad con el pacto de gobierno en el sur del país (Andalucía), aprovecharon la repetición electoral pre-pandemia de Sánchez para seguir con su proyección de crecimiento electoral: pasando de entrar en el hemiciclo de la soberanía popular a convertirse en la tercera fuerza del Parlamento; mientras Ciudadanos, tras no conseguir la hegemonía de la derecha, se desinflaba electoralmente. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">El llamado ‘trifachito’, el bloque de derechas españolistas –movilizadas y exacerbadas frente al conflicto catalán- no podía durar mucho dividido en tres, ya que así sus fuerzas legislativas eran debilitadas en la cámara de diputados como consecuencia de la representatividad de la ley electoral, impidiendo incluso el acceso al gobierno. Por eso, en el último intento del PSOE por apartarse del bloque de la investidura y los presupuestos generales del Estado, proyectando a Ciudadanos como socio sustitutivo, ha precipitado la definitiva descomposición de la tercera fuerza de la derecha. De esta forma, el bloque de las derechas se está reorganizando en torno a su referente histriónico hard-core durante la pandemia: la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que pactando el gobierno de la provincia con Vox si no consigue mayoría absoluta, pretende consolidarse como alternativa y dejarlo para siempre a Ciudadanos. Con su eslogan de adelanto electoral: ‘socialismo o libertad’. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">A esa convocatoria de la derecha para su peligrosa hegemonía postpandémica ha decidido ir Iglesias. Por ser un enclave neurálgico como la capital –feudo caracterizado por el dumping fiscal y la corrupción 2.0 durante más de dos décadas, tras haber llegado al gobierno por trasfuguismo-, en un momento fundamental y con la izquierda desmovilizada. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">La presidenta madrileña y su peligroso esperpento, con costo en vidas a lo largo de la pandemia, lo ha recibido con el mayor índice de muertos y los bares abiertos. Acomodando su grito: ‘comunismo o libertad’. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">El Partido Popular -podrido de corrupción mientras testifican ante el tribunal pesos pesados de los gobiernos de Aznar y Rajoy, ambos incluidos- hiperventiló en el contexto pandémico desde el primer momento, como ha hecho cada vez que ha perdido la Moncloa desde los 90s, con teorías conspirativas incluidas. Nada nuevo bajo el sol. Como decimos siempre de los “señoritos”: muestran cada vez y de continuo la patrimonialización que hacen de la idea, en este caso, de España y, por tanto, la naturalización con la que ejecutan su saqueo material del país. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">A lo largo del año hemos visto cómo sus tácticas de derechas incansables operaban para ganar su centralidad, activando los mecanismos de una culpabilización reduccionista de lo sufrido que, de nuevo, oculta, desplaza y niega tanto las condiciones de funcionamiento estructurales del mundo en el que vivimos, como a esos ‘otros’, que ahora también somos nosotros. Con estos mimbres, mirando los porcentajes de voto a las derechas, por provincias, en aquellas últimas elecciones pre-Covid, la preocupación sobre las consecuencias a medio plazo del mundo post-crisis se acrecentaban desde un principio.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">En esa coyuntura de impacto de ‘lo real’ sobre ‘el hombre unidimensional’ (Marcuse), la estrategia de la extrema derecha y ‘la derecha extrema’ recordó incesantemente, por su táctica sistemática de producción y propagación de bulos “Steve Banon style”, a Trump y Bolsonaro. Comenzó desde el día uno, como ya dijimos, convirtiendo a las movilizaciones del 8M en chivo expiatorio y al gobierno “social-comunista” en culpable ocultador de los muertos, procurando olvidar, gracias a la cegadora y extendida auto-referencialidad que actúa como una suerte de ensimismamiento, la dimensión internacional de una pandemia global. Ridículo pero evidentemente peligroso de cara al auge de la extrema derecha y las derechas extremas a medio plazo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Una vez más, el antiguo ombliguismo provinciano, acomplejado por competitividades añejas, presente en su forma narcisista en capitales y metrópolis, siempre -ahora con sus formas de urbanitas globalfriendly posmodernos-, anduvo obturando la comprensión del afuera, del adentro, de la interrelación entre ambos y del problema en sí, sobre condiciones objetivas y subjetivas bien precarias. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">El egocentrismo, propio de los sujetos en su anclaje a las estructuras de poder -como sabemos por tantos magníficos pensadores, por ejemplo, Bourdeau- es poroso. Está retroalimentado relacionalmente y es transversal en su impacto sobre la construcción del ‘yo’ en distintos sectores de los dominados -según su posición y función reproductora de ese orden social de poder-. Pues bien, ese ego le hace el juego a las reacciones de tipo reaccionario frente al miedo y la frustración. Reacciones dopadas frenéticamente en estos tiempos, entre la liquidez, la raya y la anestesia, mientras el ahogo es material y descarnadamente real. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Como ha pasado en mi querida plurinacional Argentina, a partir de la desescaladas estivales la estrategia derechista se endureció y profundizó. En España dejaron el eje mediático y discursivo de la ocultación, la mentira y la muerte en un segundo plano, y anclaron su centro narrativo en un concepto de libertad adulterada, concebida como privilegio -de propiedad y consumo-. El objetivo era debilitar al gobierno hasta la ruptura de la coalición y convocar elecciones. Sin embargo, una vez aprobados los presupuestos de Estado tras el acuerdo de los fondos europeos, la oposición necropolítica y aparentemente lunática de Isabel Ayuso en la capital, ha sido y es la punta de lanza para la capitalización del hastío de esa gente presa y reproductora de ‘la normalidad neoliberal’. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Es el hastío y frustración de aquellos que han entregado, privatizada, su libertad relativa y consciente de sujeto social, y es el combustible para azuzar a aquellas autopercepciones con aires de superioridad intrínseca: ‘la gente de bien’ y orden, obediente de la ley, ‘buenos ciudadanos’ que, sin embargo, son ‘víctimas’ sometidas a regulaciones restrictivas por parte de un gobierno central, pensado ideológicamente como fallido, y así percibido como el origen exclusivo de su frustración vital.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Han llegado a construir con el impacto de ‘lo real’ –la pandemia- en sus imaginarios una dicotomía de obediencia-libertad, infantil y despótica, que ha dejado desde hace meses a los más de 76 mil muertos de las tres primeras olas del virus atrás, “en una especie de indiferencia criminal”. Los olvidados si en su nombre ‘les aguan la fiesta’; muertos recordados como ‘hundidos’, por los ‘salvados’ (ya nos explicó ese funcionamiento indecente Primo Levi hablando del Holocausto), ‘por algo será’ parece bucear en sus inconscientes de seres superiores; sus muertos desde el nacionalismo, ‘españoles de bien’ si en su nombre pueden alimentar sus intereses, los dirigentes, o sus odios, los votantes, y señalar como ‘asesino’ al gobierno ‘totalitario y bolivariano’ como el culpable, como el origen de todos los males. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">En estos tiempos, hasta la contingencia existencial se cosifica en competencia de unos contra otros, de la mano del narcisismo de los elegidos frente a los hundidos como si no pudieran salir de ese esquema competitivo esencialista. Dichas diferencias se ordenan a través de las jerarquías establecidas por las viejas coordenadas reloaded, las de siempre: raza, género, clase; jugando con las sombras chinescas de las divisiones nacionales, imperiales, militares, religiosas. Una dicotomía de los mejores vs los peores que todo lo inunda. Las perversas dicotomías sobre las que se organiza y explica el mundo, y sus mezquinos mundos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">De esta forma, los ‘monstruos del claroscuro’ (Gramsci) han ido profundizando en su estrategia discursiva. Usando y usurpando incluso significantes de los movimientos emancipadores históricos: el ‘mal gobierno’ ha de ‘obedecer’, exclamaban en manifestaciones. En un intento de apropiarse de las legitimidades construidas por las capas populares en sus caminos emancipatorios contra la tiranía, se atrevieron a apropiarse hasta la base del lema zapatista ‘gobernar obedeciendo’, propio de las juntas del ‘buen gobierno’ en contraposición al ‘mal gobierno’ del Estado mexicano y los países del mundo capitalista. Hasta ese punto están llegando las derechas en su colonización simbólica. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Siempre presente, como eje principal de su discurso, está ese concepto de libertad reducida, excluyente, egoísta. Un concepto de libertad ya fagocitado por el individualismo consumista neoliberal, hegemónico a partir de los 90s. Confundiendo privilegios con derechos y patrimonializando, no sólo la idea de país sino la de pueblo. En España, las movilizaciones de esos sectores privilegiados -junto con clases medias y con punteros ultras en las barriadas- han podido conjugar la oposición binaria del imaginario de Guerra Fría, eso sí, caricaturizada. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">La realidad es que los estudios que sabíamos que estaba llevando a cabo la extrema derecha para entender las dinámicas de los movimientos de protesta del 2011, más la influencia norteamericana y la copia de las tácticas de comunicación y movilización que las derechas latinoamericanas desarrollaron frente a los gobiernos progresistas (con el ecuatoriano Durán Barba al servicio de Macri como ejemplo), han eclosionado este año, en esta coyuntura de pandemia, como ‘el huevo de la serpiente’ (Bergman). </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Veremos si la progresía, junto a Iglesias -en pleno escándalo de la corona y con la ley mordaza vigente, limitando la libertad de expresión-, puede evitar que el PP trumpista de Ayuso junto a Vox gobierne la capital del país a partir del próximo 4 de mayo. Esperemos que el movimiento de Iglesias sirva para que “no pasen” otra vez, más de 8 décadas después.</span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/defender-madrid-y-seguir-con-el-beso/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>PODEMOS: ¿desde los movimientos sociales o desde las instituciones?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Jan 2017 03:03:07 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Íñigo Errejón]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Righetti]]></category>
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					<description><![CDATA[El partido, en una fuerte discusión interna entre sus dos máximos dirigentes, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Marcelo Righetti</strong></p>
<p>El final del 2016 encontró a PODEMOS enfrascado en una fuerte discusión interna que tuvo como referencias principales a sus dos máximos dirigentes políticos, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Si bien las discrepancias entre ambos no son recientes, la próxima realización de su máxima instancia de decisión colectiva, la Asamblea Ciudadana Estatal, conocida popularmente como Vistalegre II –debido a que se realizará en el Palacio de Vistalegre en Madrid-, ha cristalizado en bandos rivales las diferencias de opiniones y visiones sobre el futuro de la organización morada.</p>
<p>Estipulado para realizarse entre el 10 y el 12 de febrero del 2017, Vistalegre II se enfrenta a un escenario sustancialmente diferente de lo que fue la primera Asamblea Ciudadana Estatal (Vistalegre I) realizada en octubre del 2014. En aquellos momentos PODEMOS era una fuerza con apenas unos meses de vida, que había dado el gran batacazo al obtener cinco eurodiputados en las elecciones al parlamento europeo de mayo de ese año y que se enfrentaba a un 2015 con una seguidilla de disputas electorales (municipales, autonómicas y las generales que se realizaron el 20 de diciembre) que marcaban la agenda inmediata de la organización.</p>
<p>Allí se impuso la visión del grupo fundador de PODEMOS (Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero) que planteaba que se estaba viviendo una crisis de régimen y que eso había permitido la apertura de una “ventana de oportunidad histórica”, la cual había que aprovechar de manera eficaz porque no se podía afirmar por cuanto tiempo vaya a estar disponible. Esto requería poner el esfuerzo en la estructuración de una “máquina de guerra electoral” para enfrentar el <em>Blitz, </em> la “guerra relámpago” que implicaba la serie de elecciones en las que debía competir.</p>
<p>Estas consideraciones políticas fueron completadas con un criterio organizativo que centralizaba en un núcleo muy reducido las instancias máximas de decisión, dejando fuera a las minorías que no compartían estas visiones y que habían planteado otras propuestas políticas en Vistalegre I.</p>
<p>La situación actual es bastante diferente. PODEMOS estuvo cerca pero no logró llegar a la presidencia. El PP, con el apoyo del PSOE y Ciudadanos, volvió a formar gobierno, pero el escenario político español quedó sustancialmente trastocado. El bipartidismo clásico y el turnismo parecen heridos de muerte. El conflicto social y de las diferentes “nacionalidades históricas” sigue sin encontrar un horizonte de resolución. PODEMOS ha llegado a las instituciones y ahora tiene que afrontar nuevos retos políticos al tiempo que tiene que definir su estructuración orgánica.</p>
<p>Las diferencias entre Iglesias y Errejón han terminado en la constitución de grupos que rivalizan por imponer sus criterios al interior de la fuerza. Las rispideces entre ambos llevan ya un tiempo, incluso ellos mismos argumentan que siempre han tenido diferencias, pero que ahora resuenan mucho más porque son personajes públicos. Lo cierto es que la tensión no solo se ha manifestado en forma discursiva o de debate de ideas, sino que también han habido varias operaciones internas cruzadas que aumentado el voltaje de la disputa.</p>
<p>Además, desde ambas partes se ha decidido que la discusión sea abierta, pública y a través de todos los medios, lo que implica la participación activa de los grandes aparatos de construcción de sentido de los sectores dominantes españoles, quienes no desaprovechan oportunidad para fomentar la discordia y embarrar el debate. Igualmente, no puede achacarse a los conglomerados de comunicación el tono y el carácter del enfrentamiento, debido a que las partes intervinientes han hecho más que suficiente para acrecentar las desavenencias y hacerlas aparecer irreconciliables, desde las batallas de tweets y hashtags, pasando por las querellas cruzadas en los medios, hasta la confrontación a través de artículos en medios gráficos y digitales.</p>
<p>Las diferencias centrales entre Iglesias y Errejón se basan en los sectores sociales a los que apuntan para la construcción de una nueva mayoría que permita su tan mentado anhelo de cambio. Es un debate estratégico que implica además una disputa sobre la estructuración orgánica de un PODEMOS que comienza a transitar su camino hacia la madurez como instrumento político. Parte de estos desacuerdos vienen de la lectura que han hecho de los resultados de las elecciones generales –sobre todo la del 26 de junio del 2016 y la pérdida de un millón de votos- y de la constitución de la alianza con Izquierda Unida y la conformación de Unidos Podemos.</p>
<p>Ambos acuerdan en la caracterización de que la continuidad de Rajoy al frente del gobierno español es una derrota momentánea para sus aspiraciones pero el costo que han tenido que pagar es romper al PSOE y quebrar la dinámica bipartidista del sistema político que ha dominado desde la aprobación de la Constitución de 1978. Sin embargo, difieren en como continuar.</p>
<p>Pablo Iglesias considera que es posible darle continuidad a los criterios que le dieron nacimiento a PODEMOS: la llamada “hipótesis populista”. Es decir, la construcción del Pueblo como agente histórico, a partir de un discurso dicotomizador  que convoque a nuevos grupos como sujetos del cambio. En palabras de Pablo Iglesias retomando a Ernesto Laclau,</p>
<p>“… el Populismo es lo político que se construye mediante fronteras antagonistas en lo social -lo de cavar trincheras, lo de librar batallas ideológicas-, convocando a nuevos sujetos -que estaban excluidos, que estaban fuera- para el cambio. ¿Cómo se hace? Con significantes vacíos y cadenas de equivalencias de demandas heterogéneas”<a href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a></p>
<p>La centralidad aquí está en la incorporación de sujetos <em>nuevos</em> y en la figura de Pablo Iglesias como significante aglutinador de las “demandas heterogéneas”. Esto último queda bien claro, con el continuo planteamiento de los afines de Iglesias, de que es el Secretario General el único que contiene el gran caudal electoral de PODEMOS y, de hecho, hay unanimidad absoluta entre los podemitas para que Iglesias siga siendo el máximo representante de la formación morada<a href="#_edn2" name="_ednref2">[ii]</a>.</p>
<p>Para Iglesias la prioridad tiene que estar en construir el movimiento popular que encarne el cambio, no a partir del trabajo parlamentario, sino a través de la organización y movilización popular en reclamo de los derechos vulnerados. Aquí está el núcleo de la diferencia con Errejón, ya que el <em>número 2</em> de PODEMOS plantea que la centralidad debe estar en el trabajo desde las instituciones, desde los cargos que han obtenido en la sucesivas luchas electorales, para lograr convencer a los sectores que todavía los ven con desconfianza, que encarnan una propuesta alternativa viable para la construcción de un proyecto patriótico. En palabras de Errejón,</p>
<p>“… a partir de ahora la disputa política se traslada en gran medida al <em>terreno institucional</em> y de creación cultural y social. Pero Podemos no es ni puede ser, como quieren nuestros adversarios, un resultado de la excepción que languidezca cuando pasen los tiempos agitados. (…) No hay hoy, por tanto, proyecto más radical y transformador que construir una mayoría nueva capaz no solo de denunciar el desorden que generan los de arriba sino, fundamentalmente, de encarnar un orden alternativo y de generar confianza”<a href="#_edn3" name="_ednref3">[iii]</a>.</p>
<p>A diferencia de Iglesias que apunta a la incorporación de nuevos sujetos, que simplificando podríamos mencionar que son aquellos que no se sienten interpelados a participar al momento de las elecciones, Errejón apunta a aquellos sectores populares que todavía siguen sosteniendo a los partidos tradicionales y ven con recelo y temor a PODEMOS y los planteos de cambio social que proponen.</p>
<p>Esta discordancia sobre donde tiene que estar la prioridad del trabajo político de la fuerza, tiene claras consecuencias políticas para el futuro, que, aunque a Iglesias no le guste que se “caricaturice el debate” entre los “radicales pablistas” y los “moderados errejonistas”, tenderán, según qué posición se imponga en Vistalegre II, a una construcción política y discursiva, o bien más radicalizada o bien más moderada. Claramente convocar a los excluidos exige una prédica más virulenta contra lo establecido, así como la apelación a los que todavía siguen manteniendo su apoyo a los partidos del régimen mediante el trabajo en las instituciones implica una acomodación a las dinámicas parlamentarias y sus lógicas de funcionamiento, que tienden a reproducir el orden dado.</p>
<p>Por último, está la cuestión de la estructuración orgánica que deriva de estos preceptos políticos. Si la centralidad estará en el trabajo institucional, PODEMOS tenderá a convertirse en una fuerza política donde las figuras que tengan cargos públicos serán las que tengan mayor peso en su interior, replicando de hecho la jerarquía y dinámica institucional. Una situación similar a lo que sucede en los partidos tradicionales, sustentadores y reproductores de la institucionalidad del sistema. En cambio, si la propuesta de Iglesias se impone, las posibilidades del diseño orgánico y de sus prácticas de funcionamiento pueden tomar dos variantes. Por un lado, una democratización aún mayor de la vida interna para contener a los nuevos sujetos convocados; o por el otro lado, una centralización aún mayor en la figura de Pablo Iglesias como líder del espacio que imponga posiciones sobre el conjunto de la fuerza.</p>
<p>PODEMOS está enfrentando los dilemas de la nueva fase política y constituyéndose como una fuerza madura para encarar los desafíos del cambiante mundo que vivimos. En un momento donde las críticas a la globalización en los países centrales están siendo encausadas por fenómenos populistas de derechas (Trump, BREXIT, Le Pen, etc.), PODEMOS es el único fenómeno político que genera expectativas (tras el fracaso de Syriza) desde la vereda de enfrente del fascismo en crecimiento. El tamaño de los retos que deberá afrontar son enormes y Vistalegre II marcará un hito significativo sobre como encarará el futuro y las posibilidades de éxito que tendrá.</p>
<p><em><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> Extraido de la intervención de Pablo Iglesias en la presentación del libro de Jorge Alemán “Horizontes neoliberales de la subjetividad”, 5 de octubre de 2016, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=_gEh9p-C1Ls&amp;t=742s">https://www.youtube.com/watch?v=_gEh9p-C1Ls&amp;t=742s</a></em></p>
<p><em><a href="#_ednref2" name="_edn2">[ii]</a> Los errejonistas proponían un sistema de votación para Vistalegre II en donde la discusión de las ideas fuera separada de la discusión de las personas que ocuparían los cargos de dirección y proponían que Iglesias continuara como Secretario General. Iglesias se oponía a esta situación, planteando que no podía encabezar el partido si sus ideas no eran las que ganaban y proponía que la discusión de ideas y de personas fueran en conjunto arguyendo que las personas que proponían las ideas eran quienes las tenían que llevarlas adelante. Finalmente, mediante una votación de los inscriptos de PODEMOS y por muy poco diferencia se impuso la propuesta de Iglesias.</em></p>
<p><em><a href="#_ednref3" name="_edn3">[iii]</a> Extraida de la nota de opinión escrita por Íñigo Errejón en el portal 20minutos.es, denominada “Podemos Ganar”, 28 de noviembre de 2016,  <a href="http://www.20minutos.es/opiniones/firma-invitada-inigo-errejon-podemos-ganar-2899261/">http://www.20minutos.es/opiniones/firma-invitada-inigo-errejon-podemos-ganar-2899261/</a></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/34185-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Podemos, o la prolijidad y mesura para ganar al electorado español</title>
		<link>https://marcha.org.ar/28780-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Jun 2016 03:03:04 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[26J]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
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					<description><![CDATA[Las estrategias de Podemos de cara a las elecciones del domingo en España]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Leandro Albani* &#8211; @lean_albani<br />
</strong></p>
<p><em>La agrupación española Podemos se encamina a las elecciones del próximo domingo y utiliza diferentes métodos para captar al electorado.</em></p>
<p>Prolijidad, frescura, colores perfectos y combinados; una cocina pulcra, moderna, con tonos suaves; cocinas de seis hornallas, lavavajillas y juegos de ollas impecables; y todo eso con cortinas que hacen juego; o mejor todavía, amplios livings, bibliotecas altas de madera fina, repletas de grandes obras; y si no nos gusta la formalidad, tenemos espacios un poco más desordenados, con posters blanco y negro de Bob Dylan, y sillones que no desentonan con las paredes.</p>
<p>Si usted creía que estas descripciones nos introducirían al vasto mundo de la revistas de decoración, está muy equivocado. Las palabras de bienvenida son para permitirnos ingresar al <a href="http://estaticos.elmundo.es/documentos/2016/06/08/programa_electoral_podemos.pdf.">programa electoral de la organización española Podemos</a>.</p>
<p>Encabezada por Pablo Iglesias, en estos días Podemos se prepara para las elecciones generales de un país en crisis económica permanente y donde su clase política todavía sostiene una capacidad asombrosa para generar desocupados y excluidos.</p>
<p>En este escenario de ajustes y recortes presupuestarios, desde hace algunos años apareció Podemos, una opción que recogía la indignación del Movimiento 15-M, la crítica a la partidocracia, el rechazo a las fórmulas repetidas de la izquierda tradicional y una luz de esperanza para España.</p>
<p>Si en algún momento la agrupación encabezada por Iglesias se proyectó dentro de los parámetros de una “nueva izquierda”, el derrotero de la organización fue virando a posiciones cada vez más tibias, conciliadoras y moderadas, y llegó a puntos cumbres con su respaldo a la oposición venezolana o su coqueteos con la monarquía española.</p>
<p>Por eso, en el programa político de Podemos la “felicidad”, la “belleza” y, como diríamos en Argentina, la “buena onda”, atraviesa sus 99 páginas. Qué importan las propuestas si las imágenes son las que valen. Por eso, la portada muestra un living con toques clásicos, pero al mismo tiempo con juguetes de bebés desparramos por el piso. Y por eso también (y no es para nada menor) la primera persona que aparece en esas páginas es el general retirado y ex jefe del Estado Mayor de la Defensa, Julio Rodríguez. El militar, que supo hacer su carrera en las filas de la OTAN, limpia un plato en su cocina, vestido de entre casa, mostrando un perfil que esboza apenas una sonrisa. Y esa primera imagen no deja dudas: página por página, Podemos muestra a su dirigencia y cómo trabaja por un país mejor desde sus casas, todas muy limpias y meticulosas, porque las muchachas y los muchachos de Podemos son simples y comunes. Pero sobre todas las cosas son blancos y europeos, y profundamente clase media, y formados en universidades y academias, y algunos juegan al ajedrez, y otros riegan las plantas, y todas y todos leen profusamente y muestran sus grandes bibliotecas inmaculadas, y posan… posan mucho para las fotos… Porque hacia ese lugar va Podemos: a la conquista desesperada de la clase media española, sosteniendo el mínimo nivel de colisión con el status quo de la República.</p>
<p>En esas 99 páginas en las cuales Podemos delinea su programa y presenta a su principales integrantes, no hay obreros, ni campesinos y mucho menos inmigrantes. Y hay mucho encierro. Nada de fotos con movilizaciones, nada de imágenes que reproduzcan la represión policial desatada por el Estado español cuando los sindicatos salen a la calle para intentar detener los planes de ajuste. Nada de eso, solamente cocinas coloridas, livings acogedores, balcones con plantas, oficinas platinadas y modernas. Porque hacia eso también va Podemos: mostrar a sus electores que con ellos la realidad será casi perfecta, relajada, un bacanal de placeres intelectuales y sin cimbronazos.</p>
<p>La realidad de Podemos (o al menos la que su programa político regala al lector) no tiene contradicciones ni fisuras. Y cuando a la realidad se le niegan esas características, se la amputa y tergiversa. Y, sobre todo, se niega un axioma que en España continúa inalterable: que la sociedad está conformada por explotadores que someten a la clase trabajadora.</p>
<p><a href="http://estaticos.elmundo.es/documentos/2016/06/08/programa_electoral_podemos.pdf"><strong>-Programa electoral de Podemos</strong></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*Artículo publicado en <a href="http://www.resumenlatinoamericano.org/">Resumen Latinoamericano</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/28780-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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