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	<title>opinión géneros &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Wed, 22 Apr 2020 00:55:47 +0000</lastBuildDate>
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	<title>opinión géneros &#8211; Marcha</title>
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		<title>Nalu Faria: &#8220;La pandemia desenmascara el predominio de la lógica del mercado&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/nalu-faria-la-pandemia-desenmascara-el-predominio-de-la-logica-del-mercado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Apr 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil de Fato]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
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					<description><![CDATA[Neoliberalismo, pandemia y vidas precarias, reflexiones para los feminismos en palabras de la integrante de la Marcha Mundial de las Mujeres.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Neoliberalismo, pandemia y vidas precarias, reflexiones y desafíos para los feminismos en palabras de la psicóloga brasilera e integrante del Comité Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres.</em></p>



<p><strong>Por Nalu Faria* / Foto: Brasil de fato</strong></p>



<p>Si acompañamos las noticias del mundo u observamos la realidad de las personas a nuestro alrededor, percibimos cómo la precarización del trabajo, la escasez de los bienes naturales, la violencia y la criminalización acompañan, cada vez más, la dureza de lo cotidiano. La pandemia del nuevo virus covid-19 expone, de forma todavía más drástica, el enfrentamiento del capital contra la vida, que viene siendo rifada por el gobierno de Bolsonaro, sin cuidado, sin prevención, sin solidaridad, en nombre del lucro y la producción capitalista.</p>



<p>Este año 2020, como parte de la Marcha Mundial de las Mujeres, organizamos nuestra acción en torno a la consigna ¡Resistimos para vivir, marchamos para transformar! Queremos desmantelar el actual modelo, que es capitalista, patriarcal, racista, LGBT fóbico, colonialista y se organiza en una lógica de acumulación irreconciliable con la sostenibilidad de la vida.</p>



<p>Las dinámicas impuestas por este modelo pasan hoy una crisis aguda, a través de una ofensiva conservadora y neoliberal sobre la vida, los territorios y el trabajo de las mujeres y de la población empobrecida en general. Esa ofensiva precariza la vida, fortalece autoritarismos, banaliza y deteriora democracias. El conservadurismo se presenta estrechamente conectado a proyectos de poder y control de los pueblos y de las mujeres.</p>



<p>El autoritarismo y la violencia de extrema derecha revelan una agenda antifeminista, articulada con el racismo, la xenofobia y demás dinámicas de la dominación y explotación basadas en clase y raza –no sólo en Brasil sino también por ejemplo en Turquía, Filipinas y los Estados Unidos.</p>



<p>La burguesía ha impuesto ataques sistemáticos a la organización de la clase trabajadora, en particular a los sindicatos. Sus luchas continúan marcadas por la resistencia, pero en un cuadro de fragilidad, precarización y fragmentación de la clase trabajadora, resultante de la alteración en las formas de trabajo, más informales, con sobrecarga y énfasis en discursos sobre meritocracia y competencia.</p>



<p>En las Américas, observamos procesos de articulación y alianzas entre las formas tradicionales de organización y nuevas movilizaciones, masivas y amplias, de los pueblos originarios, campesinos, negros y negras, LGBTTQI, de las periferias, jóvenes, mujeres.</p>



<p>Es en esa misma línea que hubo, en los últimos años, un crecimiento expresivo de las movilizaciones de las mujeres y ampliación del feminismo en el mundo entero, una de las principales fuerzas políticas en la actualidad. Esto evidentemente no se da de forma homogénea: tiene diferencias, por ejemplo, entre visiones liberales y anti-sistémicas.</p>



<p>Mirando el conjunto, se ve que la dificultad está en la construcción de procesos organizativos amplios, democráticos y continuados. Son las limitaciones de una dinámica que funcionó mucho por la adhesión puntual a movilizaciones, muchas veces a partir de las acciones de impacto mediático. (Desarrollé más esta idea en el artículo <strong>“Desafíos feministas ante la ofensiva neoliberal”</strong>, que está en el libro de SOF <a href="http://www.sof.org.br/resistir-y-transformar-claves-feministas-para-la-lucha-anticapitalista/">“Resistir y transformar: claves feministas para la lucha anticapitalista”</a>, de 2019).</p>



<p>Es en el campo popular y clasista del movimiento feminista que se coloca con fuerza la defensa de la vida y de otro modelo, que va más allá de la lucha por derechos y por la igualdad con hombres dentro del actual sistema. El ruido generado por las grandes empresas, que usan algunos temas del feminismo (el llamado maquillaje lila) resulta una banalización, una especie de trampa que las feministas necesitan siempre identificar y denunciar.</p>



<p>Por eso, es necesario incorporar al debate global la perspectiva feminista sobre lo que debe ser el desmantelamiento del capitalismo racista y patriarcal. Y, junto a eso, reforzar la construcción permanente, la cohesión, la acción colectiva, la definición democrática de las agendas teniendo las alianzas como principio de lucha.</p>



<p>A partir de las resistencias, resiliencias y propuestas de las mujeres, esa visión de feminismo como parte de un proyecto anti-sistémico concretiza una acción que pone la vida en el centro, a través de la comprensión de nuestra interdependencia como seres humanos y de nuestra dependencia de la naturaleza.</p>



<p>La pandemia que los pueblos de todo el mundo enfrentan hoy es un ejemplo drástico de esas interdependencias y de la urgencia de una nueva organización social. La pandemia desenmascara los males de austeridad, de predominio de la lógica del mercado y de la precarización de la vida, y exige respuestas que son emblemáticas.</p>



<p>La necesidad del aislamiento evidencia que ni todos ni todas tienen ese derecho, que es delimitado por la clase, por la raza y también por el género. Revela con agudeza la postura de las elites de garantizar el lucro y la comodidad en detrimento de la salud de quien trabaja para ellas.</p>



<p>Revela también cuáles trabajos son realmente necesarios para la sustentación de la vida, dentro y fuera de la casa. Expone lagunas, que debemos llenar colectivamente, a través de la urgencia de la solidaridad y de la construcción de acciones comunes, autogestionadas, así como de la protección social, garantía de la salud, saneamiento, abastecimiento. Esa necesidad se coloca, hoy, como una emergencia, sin embargo, es nuestro horizonte, como feministas: una reorganización social profunda, radical, que coloque la vida en primer lugar.</p>



<p><strong>*Publicada originalmente en <a href="https://www.brasildefato.com.br/2020/03/24/neoliberalismo-pandemia-vidas-precarias-desafios-para-o-feminismo" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">Brasil de fato</span></a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/nalu-faria-la-pandemia-desenmascara-el-predominio-de-la-logica-del-mercado/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Silvia Federici: &#8220;Están intentando aislarnos en el nombre de esta epidemia&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/silvia-federici-estan-intentando-aislarnos-en-el-nombre-de-esta-epidemia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Apr 2020 15:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Camila Parodi]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[opinión géneros]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Federici]]></category>
		<category><![CDATA[Tinta Limón]]></category>
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					<description><![CDATA[Capitalismo, reproducción y cuarentena en la mirada de la escritora, docente y militante feminista italo- estadounidense.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Capitalismo, reproducción y cuarentena en la mirada de la escritora, </em>d<em>ocente y militante feminista italo- estadounidense. Desde abajo y de forma comunitaria, cómo empezamos a recuperar el control de nuestras vidas.</em></p>



<p><strong>Por Tinta Limón Ediciones y Traficantes de Sueños / Foto: Camila Parodi</strong></p>



<p>Nosotras como feministas, los movimientos de mujeres en todo el mundo, hace muchísimos años venimos repitiendo que este sistema no garantiza nuestro futuro, no garantiza nuestra vida. Este sistema nos está matando de tantas formas diferentes pero conectadas: nos está matando con la agricultura industrializada, con la comida que nos da diabetes. En el 2019 más de 4 millones de personas murieron de diabetes en el mundo por esta comida fast food tan venenosa. Y también la contaminación de las aguas, los pesticidas. Entonces las mujeres del mundo, campesinas, indígenas, urbanas, son la primera línea en la lucha por una sociedad diferente. Por una reproducción que nos da vida, nos da futuro, que nos nutre, que no nos va a matar.</p>



<p>Es muy importante decir que esta pandemia hace muy visible, muy evidente, lo que pasa cada día con la guerra, con los desahucios, con las deslocalizaciones, las expropiaciones, la gente que es expulsada de su campo, con la contaminación del medio ambiente, la destrucción de la naturaleza. Otro ejemplo es el aumento de la desesperación. Hoy se habla en Estados Unidos de que 20 mil personas murieron por el coronavirus. Es terrible, es terrorífico. Solamente el año pasado 48 mil personas se suicidaron. Se suicidaron porque esta vida siempre es más triste, siempre es más difícil.</p>



<p>Como siempre, las que más sufren son las mujeres. Hoy podemos ver que son la primera línea como trabajadoras de cuidado (enfermeras, cajeras en las tiendas). Y también el incremento de trabajo en la casa, tener a los hijos, no transmitirles miedo, protegerlos de esta amenaza.</p>



<p>Todo esto pone en el centro, hace muy visible, la importancia de la reproducción. Reproducción es una palabra que todavía hace referencia a muchísimas realidades diferentes pero conectadas. Reproducción es el cuidado, las crianzas, cocinar, acompañar a los enfermos. Y también el cuidado de la naturaleza. Es la agricultura sustentable, donde las mujeres son las primeras trabajadoras. Una agricultura que no termina en el lucro, sino en el sustento de su familia. Es así que pueden controlar que lo que entra al cuerpo no te va a matar, te va a nutrir. Esta agricultura industrializada nos ha dado el cáncer, muchísimas enfermedades que son completamente derivadas de un modelo basado en el lucro. No es como la pequeña agricultura, donde la gente trabajaba con una relación muy directa con la naturaleza. Esta globalización, esta división internacional de la producción basada en el lucro no tiene ningún sentido: buscar la manzana que llega de China o de miles de kilómetros.</p>



<p>Entonces podemos ver que la reproducción es el terreno estratégico fundamental para la construcción de un futuro, de una sociedad. Reproducción significa vida, significa futuro. Vivimos en un sistema capitalista que su problema fundamental, lo que lo hace insustentable, es que sistemáticamente se basa sobre la subordinación de la reproducción de la vida. La subordinación de nuestra vida, de nuestro futuro. Se basa en el lucro individual, en el lucro de las grandes compañías y corporaciones. Esto es el capitalismo. Se funda sobre la explotación del trabajo humano y la subordinación de nuestra reproducción. Se puede ver que todas las medidas políticas y económicas que ponen en acción están conformadas por esta finalidad.</p>



<p>Las mujeres ya están dando esta lucha. Los movimientos de mujeres son hoy estratégicamente importantes. Podemos ver que la lucha es para recuperar la medida más básica de nuestra reproducción. Que sea la riqueza social que hemos producido, que sea la tierra, que sea el control sobre el agua, sobre las selvas. Crear una forma de organización. Hay redes de mujeres que ya se están formando para fortalecer los lazos. Fortalecer no solo nuestra capacidad de resistencia al Estado, sino de imponer otro tipo de sociedad. Como se dice en España y en América Latina: una sociedad donde la vida esté en el centro. Y también crear formas de reproducción más solidarias.</p>



<p>Durante muchos años, con compañeras de todo el mundo hablamos de la política de los comunes. Nunca se verificó con tanta claridad este concepto. Pensar colectivamente, no individualmente. Pensar nuestra vida cotidiana, nuestro trabajo, el futuro. Pensarlo colectivamente, no como seres aislados. Ahora están intentando aislarnos en el nombre de esta epidemia. Debemos tener mucho cuidado. El miedo es que usarán la epidemia. El miedo de morir, que es muy fuerte, muy legítimo, lo usarán para continuar aislándonos, desmantelando nuestras protestas.</p>



<p>Es importante que desde abajo empezamos a recuperar el control de nuestra vida y a tomar decisiones colectivas. Esto signfica también que parte de nuestra lucha debe ser la de imponer al Estado como parte de la recuperación de la riqueza social. El Estado debe relocalizar los lugares donde podemos cuidar nuestra salud. Ahora solo podemos estar en la casa o en el hospital. Mucha gente tiene miedo de ir al hospital porque saben que se pueden infectar. El hospital no es solamente un espacio de cuidado de la salud. Es un lugar donde no hay insumos, donde quienes trabajan están en peligro. Entonces: la importancia de relocalizar, de tener estructuras de la comunidad, como alguna vez tuvieron muchísimos países. Antes del neoliberalismo exisitieron pequeñas clínicas, lugares, donde una persona podía ir si tenía problemas, sin necesidad de ir al hospital. En esta estructura se podía ejercitar también un mayor control sobre el tipo de cuidado que nos dan, que necesitamos. Se podría establecer un intercambio entre la gente del barrio, de la comunidad, con quienes trabajan en las instituciones. Necesitamos revitalizar esta estructura.</p>



<p>Hoy no es Estado sí o no. Es claro que tenemos la necesidad de usar estructuras que llegan de las instituciones, porque no tenemos alternativa. Una alternativa es comenzar a reflexionar colectivamente sobre lo que necesitamos, sobre nuestra salud, sobre la comida, sobre el territorio, sobre todas las situaciones que afectan nuestra vida. Mientras tanto, relocalizar la agricultura, la salud. Crear formas de control colectivo, de tomar decisiones de comprender.</p>



<p>Yo creo que es importante reflexionar sobre la realidad cotidiana antes del coronavirus. Y hablo sobre todo de Estados Unidos: en el período 2017-2018 más de 60 personas han muerto por Influenza. Y cerca de medio millón de personas murieron de cáncer. Miles y miles mueren de diabetes. Es una estadística increíble. Volviendo al comienzo: es un sistema que crea una condición de muerte permanente. Y sin hablar de la guerra: por años y años Estados Unidos y la Comunidad Europea en complicidad están creando una situación de guerra permanente que ha destruido Medio Oriente y ahora el norte de África.</p>



<p>Entonces: como mujeres, como feministas, ver que tenemos una mirada particularmente clara de la importancia de la reproducción de la vida. De cuáles son nuestras vulnerabilidades y cuáles son las necesidades que tenemos. Podemos ver que necesitamos una lucha muy amplia. Una lucha que conecta a las mujeres de áreas urbanas con áreas rurales para crear nuevas estructuras, nuevos lazos de solidaridad, nuevas formas de reproducción. Siempre inspiradas por el concepto de que la reproducción de la vida, la finalidad de la sociedad, debe ser el bienestar, el buen vivir y no el lucro privado.</p>



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</div><figcaption>Mirá la entrevista en video: &#8220;Traficantes de Sueños&#8221;</figcaption></figure>



<p></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/silvia-federici-estan-intentando-aislarnos-en-el-nombre-de-esta-epidemia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Bolivia: sobrevivir a la pandemia en dictadura</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bolivia-sobrevivir-la-pandemia-en-dictadura/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Mar 2020 10:05:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[#GolpeDeEstadoEnBolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Andrea Morales]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Jeanine Añez]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[En Bolivia, más del 70% de la población no cuenta con un sueldo fijo. Las mujeres, las que peor la pasan.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En la administración de la autoproclamada, Jeanine Añez, se elige la represión y los &#8220;ciberpatrullajes&#8221; en manos de un ministro machista, antes que la asignación de recursos para la atención de la salud y la subsistencia. En Bolivia, más del 70% de la población no cuenta con un sueldo fijo. Las mujeres, las que peor la pasan.</em></p>
<p><strong>Por Andrea Morales / Foto: Añez y Murillo en la concreción del Golpe de Estado </strong></p>
<p>Es de conocimiento general que el mundo atraviesa la peor crisis sanitaria del siglo XXI, el COVID-19, que presentó los primeros casos positivos en China hace algunos meses se ha propagado rápidamente por todo el mundo, en consecuencia, muchos países se encuentran ahora en medio de una cuarentena absoluta. Está de más decir, que la crisis sanitaria es el inicio de una serie de conflictos sociales y políticos ya que la brecha de desigualdad afecta primero a las y los que menos recursos tienen, las más explotadas y que terminan llevando la peor parte en toda crisis, y que además, son la mayoría.</p>
<p>Ante una crisis sanitaria de tal magnitud lo primero que se piensa es que los gobernantes redistribuirán los recursos en beneficio de quienes viven al día, siendo que en una situación así no tienen para comer, y también en la compra de equipos e insumos médicos que puedan garantizar las condiciones mínimas de bioseguridad para las y los profesionales en salud que en una situación como la que vivimos están en primera fila para enfrentar al virus.</p>
<p>Este escenario tan crítico resulta especialmente doloroso para Bolivia, que desde noviembre de 2019 ha tenido que enfrentar la represión militar y policial al estilo de las dictaduras del siglo pasado; y que ahora, ante la crisis sanitaria destina más recursos a la compra de armas e instrumentos de represión que a la de insumos médicos. Reina la desinformación y, como consecuencia, la gente fácilmente entra en pánico.</p>
<p>Ante la inoperancia de los grandes medios de comunicación y el cierre arbitrario de las radios comunitarias, la gente ha tenido que encontrar maneras seguras de informarse haciendo uso de las redes sociales, aunque el ministro de gobierno de facto ha comenzado una operación de ciberpatrullajes para meter a la cárcel a aquellos que “desinformen”; o mejor dicho, a aquellos que denuncien con pruebas la represión y la inoperancia del régimen que ahora gobierna el país.</p>
<p>Todos los días se filtran videos de declaraciones de la gente más humilde que no tiene que comer, de los productores campesinos que no pueden vender sus productos y ponen en riesgo la soberanía alimentaria en las ciudades, de les profesionales en salud que no reciben respuesta del ministerio de salud ante la solicitud de insumos. Las y los enfermeros y paramédicos son lxs mas expuestxs y también lxs mas discriminadoxs, ya que no destinan fondos a la compra de equipo de protección para ellxs. Ayer fallecieron tres personas a causa del virus y cada día aumentan los casos positivos, aun no existen protocolos y la información disponible es muy poca; en contraste con otros países, que han invertido mucho en la difusión de las medidas que deben tomarse y de los protocolos de reacción ante un posible caso positivo.</p>
<p>A diferencia de la insuficiente gestión del Ministerio de Salud, se le ha dado especial atención al Ministerio de Gobierno, que ha implementado duras formas de represión para aquellos que violen la cuarentena, sin tomar en cuenta que más del 70% de la población boliviana no cuenta con un sueldo fijo y no tiene la capacidad de comprar una gran cantidad de alimentos para poder acatar de forma disciplinada la cuarentena, el gobierno confunde la necesidad con rebeldía y opta por hacer lo único que ha hecho desde que tomó el poder: amenazar, reprimir y castigar.</p>
<p>Mientras tanto, los casos de familias que pasan días enteros sin comer suben todos los días y las cárceles se llenan de infractores a los que el Ministro de Gobierno, Arturo Murillo, ha pedido que se les de entre uno y diez años de cárcel haciendo caso omiso a las advertencias de Michelle Bachellet, alta comisionada de derechos humanos de la ONU, quién expresó su preocupación por el gran foco de infección que resultan las cárceles en un momento como el que atraviesa el planeta. Es el mismo que, consultado por los abortos clandestinos, dijo: &#8220;mátense las mujeres que dicen que quieren hacer lo que les da gana con su cuerpo, háganlo, suicídense&#8221;.</p>
<p>Todos los días las autoridades ejercen abuso de poder contra todo aquel que cuestiona su incapacidad, se filtraron videos en los que el Ministro de Obras Púbicas le gritaba de manera prepotente a comunaries de Laja, un pueblo del departamento de La Paz. El Ministro de Gobierno amenazó además, en una conferencia de prensa, con arrestar a alcaldes, gobernadores y quien pretenda “jugar” con él. La presidenta de facto da mensajes presidenciales, cual presentadora de televisión, pidiendo a la población encomendarse a Dios, orar y ayunar, sin explicar el estado actual del país ni proponer soluciones que respondan a las inquietudes de las y los bolivianos que requieren con urgencia respuestas claras y concretas.</p>
<p>Solo queda esperar tratando de organizarnos entre bolivianos y bolivianas porque de las autoridades no se puede esperar mucho. También los autodenominados “defensores de la democracia”, que hasta noviembre de 2019 estaban en primera fila para pedir cuentas al anterior gobierno “en nombre del pueblo”, ahora brillan por su ausencia, como es el caso de Waldo Albarracín, quién gestionó que grupos paramilitares puedan dormir en instalaciones de la Universidad Mayor de San Andrés, en la que él fuera rector, como un “acto de humanidad” y ahora guarda silencio a pesar de la cantidad de personas en situación de calle que necesita un lugar para poder pasar la cuarentena. O el del alcalde de La Paz, Luis Revilla, quién no dudó en movilizar a funcionaries para que asistan a los bloqueos de octubre, e incluso mandó a llevar piedras en camionetas de la alcaldía a los puntos de bloqueo para incitar enfrentamientos, y ahora está concentrado en hacer campaña política para ganar las diputaciones uninominales con ese cinismo que lo caracteriza en lugar de darle respuestas a la población que lo eligió como alcalde.</p>
<p>A Bolivia le ha tocado vivir la pandemia en dictadura.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bolivia-sobrevivir-la-pandemia-en-dictadura/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>8A: El día después</title>
		<link>https://marcha.org.ar/8a-el-dia-despues/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Aug 2018 11:40:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[#AbortoLegalYa]]></category>
		<category><![CDATA[#seraley]]></category>
		<category><![CDATA[claudia korol]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[opinión géneros]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar, y de las Madres de Plaza de Mayo que nos enseñaron que “la única lucha que se pierde, es la que se abandona”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/claudia-korol/">Claudia Korol</a> / Imagen desde Revista Citrica &#8211; Cobertura Colaborativa #8A</strong></p>
<p><em>Crónicas desde el barro de un día histórico.</em></p>
<p>Pusimos todo en el barro. No sólo nuestros pies chapoteando bajo la lluvia. No sólo nuestros cuerpos apretados unos a otros porque no entrábamos en el centro de la ciudad.</p>
<p>Pusimos nuestra energía, nuestro deseo, nuestras ganas de cambiar la historia. Pusimos nuestra alegría, nuestra rabia, nuestra capacidad de hilar juntas la rebeldía.</p>
<p>¿Fuimos ingenuas creyendo que el Estado nos regalaría una ley que garantizara nuestro derecho a decidir, nuestra capacidad de autonomía?</p>
<p>No. No fuimos ingenuas. Sabíamos –sabemos- que el camino no comienza ni termina en el Congreso, en el poder del Estado, ni en una ley. Sabíamos –sabemos- que la autonomía se ejerce cotidianamente. Pero no creemos en el individualismo liberal que hace de la autonomía el camino de la fragmentación. Creemos en la fuerza de la lucha colectiva y comunitaria.</p>
<p>Ahora, el día después, algunas compañeras que estuvieron muy poco en las calles acompañando la pueblada feminista, sacan la voz con palabras que tenían atragantadas que nos recuerdan la necesidad de prescindir del Estado para hacer nuestros propios caminos de vida y libertad. Las feministas populares respetamos esta opción, pero no fue la que elegimos. Decidimos caminar y saltar y correr junto a las miles y miles que salimos a las calles a gritar ¡qué sea ley!</p>
<p>Porque al tiempo que cultivamos la autonomía individual y de los pequeños grupos y colectivos, queremos asegurar que la revolución sea para todas. Entonces nuestra apelación a la ley no refiere a una confianza en la institucionalidad patriarcal, sino a un modo más que encontramos de ejercicio de la autodefensa feminista. No queremos mujeres presas o muertas por abortar, porque nuestro mensaje feminista y nuestras colectivas no llegaron a tiempo para evitarlo.</p>
<p>Descreemos de la ley patriarcal. Por eso como Feministas del Abya Yala hemos realizado un Juicio a la Justicia Patriarcal y a sus leyes. Pero vamos a luchar para lograr con nuestra movilización, lo máximo que podamos sacarle a las instituciones machistas, burguesas y coloniales, porque así hemos aprendido en el camino de lucha contra la impunidad de los genocidas.</p>
<p>Para que haya más de 200 milicos presos, para recuperar a cada uno de los nietos, tuvimos que exprimir las leyes, retorcerlas, y lograr que la presión popular abriera espacios de Nunca Más.</p>
<p>Pero lo importante, sin embargo, no es cuántas veces más tengamos que salir a las calles. Nuestros cuerpos, aun los que están más cansados, tienen entrenamiento de movilización y ocupación del espacio público. Lo genial de estas jornadas es, precisamente, lo que logramos colectivamente, afinando nuestras energías para crear una fuerza que hace temblar el territorio de los dinosaurios.</p>
<p>Esa marea verde no es un error. Es una de las caras de nuestra revolución feminista. Es lo que hay que cuidar, para ir por más. Y cuando digo, ir por más, no me refiero a tantas nuevas leyes, sino a hacer irreversible este modo de estar antipatriarcal, esta descolonización de saberes y prácticas, esta ruptura del ghetto individualista que se escuda en el “yo te dije que no se puede”.</p>
<p>Las revoluciones que estamos viviendo, sintiendo, que nos transforman en nuestras vidas cotidianas y en nuestras relaciones, tienen la fuerza y la energía, la alegría y la indignación, que nacen del diálogo intergeneracional, de mujeres, lesbianas, travestis, trans, que nos vamos reconociendo cuando andamos de a miles, de a millones.</p>
<p>A los antiderechos les decimos que se cuiden. Que a la clandestinidad no volvemos nunca más, aunque ya sus voceros andan pidiendo nuestras cabezas.</p>
<p>A los compañeros de otras luchas que no pueden disimular la incomodidad que les genera esta ola verde y violeta, entrando con fuerza de tsunami en las casas y en las camas, les decimos que no nos tranquiliza ni nos atemoriza un resultado adverso, sino que nos desafía a hacer más profunda y radical nuestra revolución.</p>
<p>A las compañeras que nos dan consejos sin caminar codo a codo, sin sentir el agotamiento en las voces, en los cuerpos, en las manos, les decimos que así no vale. Las invitamos amorosamente a que respiren un poco del oxígeno que estamos fabricando con nuestros modos de caminar cruzando fronteras, y tal vez después los consejos puedan tener más fuerza, más claridad, y resultarán más audibles.</p>
<p>A las compañeras que anduvieron con el alma en la boca frente a los consulados y embajadas argentinas en todo el mundo, las abrazamos apretaditas a nuestros corazones, y temblamos con ustedes los dolores y esperanzas del andar.</p>
<p>A nosotras, a nosotrxs, que nos venimos abrazando y llorando, pensando siempre qué más hacer para cambiarlo todo, que nos miramos unas a otras como enamoradas y nos decimos gracias, que lloramos y reímos como locas, que nos mojamos y nos enfriamos y nos sentimos arder, no tenemos nada que decirnos. Ya nos estamos encontrando de nuevo en las calles. Y sabemos… porque aprendimos de otras brujas mayores, que “lo imposible sólo tarda un poco más”. Y que lo imposible no es una ley. Que es la trampa en la que el poder queda atrapado, cada vez que cree que nos tienen acorraladas.</p>
<p>Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar, y de las Madres de Plaza de Mayo que nos enseñaron que “la única lucha que se pierde, es la que se abandona”.</p>

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