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	<title>Operacion Masacre &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Operacion Masacre &#8211; Marcha</title>
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		<title>Hay un escritor que vive</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Apr 2017 03:46:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Cezary Novek]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
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		<category><![CDATA[Rodolfo Walsh]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Cezary Novek Una lectura sobre El negro corazón del crimen, la novela de Marcelo Figueras que narra el proceso de escritura de Operación Masacre.  El hombre –que en la novela es identificado como Erre– es un periodista freelance que colabora con diferentes medios de escasa tirada. Ha ganado un premio municipal por un volumen [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><i>Por Cezary Novek</i></strong></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Una lectura sobre El negro corazón del crimen, la novela de Marcelo Figueras que narra el proceso de escritura de Operación Masacre. </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El hombre –que en la novela es identificado como Erre– es un periodista freelance que colabora con diferentes medios de escasa tirada. Ha ganado un premio municipal por un volumen de cuentos y se espera de él que escriba una novela. Mientras tanto, realiza traducciones y juega al ajedrez en bares. Tiene esposa y dos hijas pequeñas. Un día escucha una frase que le cambiará la vida: </span><i><span style="font-weight: 400;">“Hay un fusilado que vive”</span></i><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Aunque se considere a Truman Capote el creador del género New Journalism o Non fiction, cabe mencionar que Rodolfo Walsh se adelantó en casi una década. </span><i><span style="font-weight: 400;">A sangre fría</span></i><span style="font-weight: 400;"> –que reconstruye el minuto a minuto de una masacre en una localidad rural de EEUU– fue publicada en enero de 1966. </span><i><span style="font-weight: 400;">Operación masacre</span></i><span style="font-weight: 400;"> –que investiga los fusilamientos de militantes peronistas llevados a cabo por La Libertadora en los basurales de José León Suárez el 9 de junio de 1956– salió en 1957 y fue completándose en sucesivas ediciones. El libro utiliza una gran variedad de recursos narrativos y periodísticos que convierten al conjunto no en un informe sino en una especie de novela anfibia, a mitad de camino entre el periodismo y la literatura. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En su novela </span><i><span style="font-weight: 400;">El negro corazón del crimen</span></i><span style="font-weight: 400;"> (Alfaguara, 2017), Marcelo Figueras narra el proceso de transformación de Rodolfo Walsh, que empieza siendo un intelectual amante del policial inglés para terminar convertido en un hombre de acción que desde la clandestinidad –el revolver sobre el escritorio, junto a la máquina de escribir– denuncia lo que los grandes medios omiten: los abusos de poder, la corrupción, los asesinatos, la injusticia. Durante la investigación, tiene un romance con la periodista Enriqueta Muñiz (1934-2013), personaje de la vida real que en el libro tiene el rol de testigo privilegiado de esa metamorfosis. Ella lo juzga como un hombre a medio fraguar, y lo acompaña en ese viaje iniciático del que volverá convertido en el hombre que hizo historia. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Apoyada en una rigurosa investigación de los hechos reales, el libro de Figueras se puede leer como una novela policial pero también como un texto que indaga en las problemáticas del oficio, en el cómo escribir. Este es uno de los aspectos más ricos de la historia: cómo el autor imagina a Walsh corrigiendo, reescribiendo, buscando un título durante días, discutiendo con su compañera y con el editor cómo seguir. La historia de los fusilamientos, por otro lado, es vuelta a contar como subtrama, lo que convierte al libro en una suerte de reescritura/homenaje de </span><i><span style="font-weight: 400;">Operación Masacre</span></i><span style="font-weight: 400;">, pero sin intenciones de convertirse en cover. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El epílogo ya es conocido. Veinte años después, Walsh se oculta bajo la identidad de un profesor jubilado mientras escribe la célebre </span><i><span style="font-weight: 400;">Carta abierta de un escritor a la Junta Militar</span></i><span style="font-weight: 400;"> un balance del primer año del gobierno de facto (</span><i><span style="font-weight: 400;">“donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”</span></i><span style="font-weight: 400;">), un documento lúcido y certero, que analizaba datos que sólo serían de público conocimiento muchos años más tarde; un texto que trascendió la coyuntura histórica del momento para convertirse en clásico vivo y en un modelo de periodismo de denuncia. Su hija mayor acaba de quitarse la vida durante un asedio de las fuerzas armadas. La cúpula de la organización de la cual forma parte lo ha dejado solo, en parte por no aceptar sus críticas a la conducción, en parte porque el grueso de la militancia ya ha sido diezmada por los militares y sólo quedan dos opciones: el exilio o la muerte. A diferencia de sus superiores, Walsh decide quedarse y hacer lo único que lo hacía sentirse vivo: denunciar, luchar, escribir </span><i><span style="font-weight: 400;">“sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”. </span></i><span style="font-weight: 400;"> Las últimas horas de Rodolfo Walsh son uno de los momentos más atrapantes y logrados del libro, con un pulso y una adrenalina que no dan respiro. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuarenta años después de su muerte, Walsh es un autor ineludible, con una producción textual viva, palpitante. </span><i><span style="font-weight: 400;">El negro corazón del crimen</span></i><span style="font-weight: 400;">, por su parte, cumple la triple función de ser un valioso complemento, una excelente novela-homenaje y una atractiva introducción a la obra de uno de los periodistas y escritores argentinos más importantes del siglo XX.</span></p>
<p><b>Sobre el autor</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962). Escribió las novelas </span><i><span style="font-weight: 400;">El muchacho peronista</span></i><span style="font-weight: 400;"> (1992; Alfaguara, 2016), </span><i><span style="font-weight: 400;">El espía del tiempo</span></i><span style="font-weight: 400;"> (Alfaguara, 2002), </span><i><span style="font-weight: 400;">Kamchatka</span></i><span style="font-weight: 400;"> (Alfaguara, 2003), </span><i><span style="font-weight: 400;">La batalla del calentamiento</span></i><span style="font-weight: 400;"> (Alfaguara, 2007), </span><i><span style="font-weight: 400;">Aquarium</span></i><span style="font-weight: 400;"> (2009) </span><b>y </b><b><i>El rey de los espino</i></b><b>s</b><span style="font-weight: 400;"> *(Suma de Letras, 2014). Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán, italiano, holandés, polaco, hebreo, ruso y otros. Como periodista, entrevistó a Woody Allen, Paul McCartney, Arthur Miller, Madonna, Mick Jagger, Martin Scorsese y otras personalidades, además de cubrir la segunda intifada entre Israel y Palestina para la revista española </span><i><span style="font-weight: 400;">Planeta Humano</span></i><span style="font-weight: 400;">. Escribió junto a Marcelo Piñeyro los guiones de </span><i><span style="font-weight: 400;">Plata quemada</span></i><span style="font-weight: 400;"> (Premio Goya a la mejor película de habla hispana, elegida por L. A. Times como uno de los diez mejores filmes del año) y </span><i><span style="font-weight: 400;">La viuda de los jueves</span></i><span style="font-weight: 400;">. También es autor de los guiones de </span><i><span style="font-weight: 400;">Kamchatka</span></i><span style="font-weight: 400;"> (mejor guión del Festival de La Habana y película seleccionada para representar a la Argentina en los Oscar) y </span><i><span style="font-weight: 400;">Rosario Tijeras</span></i><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/figueras-la-gran-maquina-de-engendrar-historias/"><span style="font-weight: 400;">http://www.marcha.org.ar/figueras-la-gran-maquina-de-engendrar-historias/</span></a></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/hay-un-escritor-que-vive/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Hacia la última casa de Walsh en San Vicente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Mar 2017 03:00:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Carta a la Junta Militar]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Ese hombre]]></category>
		<category><![CDATA[Lilia Ferreyra]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Hessel]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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		<category><![CDATA[Patricia Walsh]]></category>
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		<category><![CDATA[San Vicente]]></category>
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					<description><![CDATA[A 40 años de su secuestro y desaparición]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Luis Hessel</p>
<p><em>A 40 años del secuestro del autor de Operación Masacre, la agrupación H.I.J.O.S. acompañó a la familia Walsh a la ciudad de San Vicente, al que fuese el último lugar en el mundo que Rodolfo eligió para enfrentar a la Dictadura. </em></p>
<p>“No bajen. Las cosas están mal”, fue todo lo que Lilia Ferreyra (última compañera de Rodolfo) dijo antes de emprender la fuga. Patricia, hija del escritor, recordó que “ese día era sábado, hacía mucho calor y yo me desperté muy temprano, a las 5 o 6 de la mañana. Vivía en un barrio de monoblocks en San Isidro, casi sobre la Panamericana, en un pequeño departamento de 2 ambientes, segundo piso por escalera. Nos costaba sobrevivir, en dictadura no era sencillo. Pero habíamos decidido, con mi compañero y con mi madre, que nos quedábamos en el país, que no nos íbamos, que no marchábamos al exilio con todo respeto por todos esos compañeros y compañeras que fueron al exilio. Pero nosotros sentimos que era nuestra obligación quedarnos y resistir aquella dictadura cívico militar”.</p>
<p>La jornada, convocada por H.I.J.O.S. Provincia de Buenos Aires, contó con un breve acto de apertura a cargo del periodista y abogado Pablo Llonto, que describió como hoy en día la Carta a la Junta Militar forma parte de las pruebas de las querellas en los juicios de lesa humanidad por la claridad y exactitud en la denuncia.  Patricia Walsh, acompañada por delegaciones de H.I.J.O.S. de San Vicente, Matanza, Escobar, Campana, Zarate y organizaciones locales, partió encabezando la columna que movilizó hasta la última casa de su padre, donde se realizó un recordatorio, para volver hasta la vieja estación de trenes desde donde partió Rodolfo a su última cita, y donde se inauguró un mural en homenaje al autor de <em>¿Quién mato a Rosendo?</em></p>
<p><img class="size-full wp-image-34885 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/03/macha.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>“Estoy de regreso en San Vicente, porque por supuesto no es la primera vez que vengo. La historia de las veces que vine es con capítulos dolorosos como nos ocurre a las hijas, a los hijos, de víctimas de la última dictadura cívico militar, también a los nietos y a las nietas, y a mi hija menor nieta de Rodolfo que está aquí.</p>
<p>Este aniversario es importante porque son 40 años, y esta vez la historia puede ser mejor conocida. Es una historia que me pone a mí en un encuentro que teníamos programado con mi padre para el día 26 de marzo de 1977.</p>
<p>Y entonces con toda la dificultad que teníamos de toda índole, con respecto a nuestra seguridad, a nuestra supervivencia, de cómo sosteníamos nuestra militancia, cómo hacíamos para parar la olla, vivir, seguir trabajando.</p>
<p>Yo tenía a mi bebé, Mariano, que había nacido 16 días antes, o sea era un recién nacido y la razón por la cual yo venía a San Vicente junto además con mi hijita mayor, María Eva. Yo venía a ver a mi padre, a traerle a su nuevo nieto porque no lo conocía y a comer con él un asado y con Lilia, quien fuera su última compañera y como era todo tan costoso nosotros vinimos en auto, un (Citroen) AMI 8 de color verde a quedarnos el fin de semana. No sé cómo íbamos a dormir acá pero eso lo íbamos a resolver después.</p>
<p>Cuando finalmente llegamos, después de pasar por Buenos Aires a buscar a Lilia que se había quedado esa noche a dormir en la barrio de Palermo, en un pequeño departamento, y llegamos pasado el mediodía y eso nos salvó la vida.</p>
<p>Nos salvó la vida porque llegamos tarde, nos salvó la vida que media hora antes se iba el grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Las personas que habían dejado en el lugar, porque tal vez ellos se fueron un poco más temprano, les avisarían si llegaba alguien a la casa. Y llegamos nosotros a la casa: la primera que bajó del auto fue Lilia e inmediatamente nos dijo ‘no bajen, las cosas están mal’, la casa que queda en la calle Rodolfo Walsh al 900, la casa a la cual vamos a ir en pocos minutos más con la marcha, la calle se llamaba Triunvirato, la referencia era Triunvirato e Ituzaingo. Entró y regresó en pocos segundos desesperada. Se subió al auto y dijo: ‘Escapemos, nos matan’.</p>
<p>Y entonces quien era mi compañero al volante del auto empezó a tratar de escapar. No teníamos salida, porque además no conocíamos San Vicente, así que él se mandó para adelante con el auto y nos dimos cuenta de que la calle se terminaba. Dio una vuelta y logramos meternos en un campo y  logramos llegar a una avenida, y la verdad que sentimos que nos salvamos de milagro.</p>
<p>Pensamos que nos iban a impactar las balas, recuerdo que yo puse a mi bebé en el piso del auto y a mi hijita que no quería agacharse y bueno un poco que la obligaba poniéndome yo arriba de ella, de estar en esa situación de peligro que estábamos corriendo”.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34886 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/03/mural.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p><strong>Ese hombre</strong></p>
<p>Walsh adoptó una identidad falsa para instalarse en San Vicente. Ahora era Norberto Freyre, un profesor de inglés jubilado que había llegado en diciembre de 1976 a ese barrio tan lejos de la Capital, para habitar una casa de piso de ladrillo y sin luz eléctrica. La casa todavía, como muchas en el barrio, conservan las palmeras que caracterizó a San Vicente. “Son de la época de Perón”, comenta mientras marchamos una docente del SUTEBA que luego con su mano derecha  reconstruye el camino que Rodolfo hacía para llegar a la estación de trenes “cortando campo, porque acá era todo campo, no había nada”. De hecho, aún hoy no hay asfalto en las calles del barrio El Fortín.</p>
<p>¿Qué pasó en esa casa?</p>
<p>“Tratamos de empezar a entender qué había pasado. Volvimos con mi compañero poco tiempo después y lo declaré en el segundo juicio ESMA y también soy querellante del tercer juicio ESMA, allí está mi testimonio de hace ya unos cuantos años diciendo con mayor exactitud cuántos días tardamos en volver.</p>
<p>La casa estaba destruida, casi no tenía techo, se habían llevado prácticamente todo, hasta las canillas de la cocina. Al inodoro lo habían arrancado y lo habían tirado en el jardín.</p>
<p>Cuando yo volví simulamos que éramos una pareja que venía a comprar la casa y entonces la recorrimos con mucho miedo, y el terreno que la rodea. A los 10 minutos se asomó la vecina Yoly (Yolanda Mastruzzo), nos preguntó qué hacíamos, le dijimos que veníamos a ver la casa, que la verdad estaba un poco estropeada&#8230; Y Yoly nos contó lo que había pasado.</p>
<p>Y después lo repitió como testigo en el juicio ESMA, y Yoly no es la única vecina que habló, fueron muchos los testigos, por lo menos muchos cuando hablamos de terrorismo de Estado, de crímenes de lesa humanidad, de causas judiciales que siguen hasta hoy 40 años después. Entonces la valentía o el miedo que tuvieron los testigos, el coraje que sacaron necesario para ir a declarar es algo que San Vicente les reconoció en su momento y les tiene que reconocer ahora y por siempre.</p>
<p>Y también reconocer lo que ha sido cambiarle el nombre a la calle, ponerle Rodolfo Walsh, que se declare patrimonio histórico, arquitectónico, cultural, la casa y el terreno que la rodea es importante.</p>
<p>Hay cosas que Rodolfo Walsh nos reclama. Nos reclama por ejemplo decir que estamos a 4 años que se inicie el tercer juicio ESMA. Es demasiado, es construcción de impunidad biológica, los genocidas se mueren sin la condena. Cuando tenemos condena la condena no queda firme, tenemos que ir a la suprema corte, la suprema corte se toma su tiempo y mientras estas cosas ocurren tenemos una enorme cantidad de genocidas que se les concede la prisión domiciliaria.</p>
<p>¿Hay algo más agraviante para las hijas, hijos de desaparecidos, de los asesinados, de los presos, de los exiliados, de las víctimas de la última dictadura militar que genocidas con prisión domiciliaria? En cualquier momento vienen al barrio donde vivimos nosotros y nosotras, en cualquier momento uno se los cruza en el almacén porque a pesar de que no pueden salir de su casa salen y van a hacer las compras y la verdad que duele decirlo pero esto sería tal vez lo que mi padre estaría hoy denunciando.</p>
<p>La familia del ex subcomisario de la Policía de Buenos Aires, hoy retirado, Rubén Oscar Sala, que también vive en San Vicente hoy, pudo ocupar la casa, seguramente con ayuda porque si no es difícil pensar que se pueda intentar algo así.</p>
<p>El policía Sala era suboficial ayudante de la comisaría 2° de Almirante Brown. Todo esto que digo forma parte del juicio ESMA que condenó a los genocidas y esa sentencia está firme.</p>
<p>Primero fue a vivir allí la mamá del policía Sala, que ya falleció. Y luego siguió viviendo allí la hermana del policía Sala con una familia numerosa, con hijos, nietos, bebés. Es necesario entonces pensar, ¿cómo puede ser que la casa, sitio histórico, donde se escribiera la Carta Abierta a la Junta Militar que Gabriel García Márquez consideró la obra maestra del periodismo universal, esté ocupada?</p>
<p>Si no pensamos en estas preguntas, no tenemos memoria y no tenemos historia. Y no tenemos posibilidad de hacer con los lugares que se merecen otro destino relacionado con conocer nuestra historia, los sitios de memoria, poder contar allí lo que sucedió. Esta es la respuesta que todavía nos debemos”.</p>
<p>A solo 5 meses de la emboscada en la esquina de las avenidas San Juan y  Entre Ríos, García Márquez denunciaba en la revista <em>Alternativa</em> de Bogotá: “Rodolfo Walsh, escritor y periodista argentino, fue secuestrado en su casa de Buenos Aires el pasado 25 de marzo por un comando represivo de la dictadura militar, y nadie duda de que esté muerto”. Y así lo estaba. Martin Gras, sobreviviente de la ESMA, encontró en su cautiverio parte del archivo robado en San Vicente compuesto por carpetas con recortes policiales, notas escritas a mano, dos informes dirigidos a la conducción de Montoneros donde criticaba su política y su último cuento: “Juan se iba por el río”.</p>
<p>“Juan Antonio lo llamó su madre. Duda era su apellido. Su mejor amigo, Ansina, y su mujer, Teresa”.</p>
<p>Rodolfo Walsh tenía 50 años y dirigía la Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA). Su último acto de rebeldía frente a los poderosos fue la Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar donde dejó testimonio de su obra “sin la esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/hacia-la-ultima-casa-de-walsh-en-san-vicente/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Ricardo Piglia o el camino hacia una nueva literatura que se reinventa a sí misma</title>
		<link>https://marcha.org.ar/ricardo-piglia-o-el-camino-hacia-una-nueva-literatura-que-se-reinventa-si-misma/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Jan 2017 22:10:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Emilio Salinas]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Operacion Masacre]]></category>
		<category><![CDATA[Respiración artificial]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Piglia]]></category>
		<category><![CDATA[Rodolfo Walsh]]></category>
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					<description><![CDATA[Murió el 6 de enero]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por  Emilio Salinas</strong></p>
<p><em>Escritor lúcido, fragmentario, jugador y ensayístico, Ricardo Piglia murió ayer a los 75  años. Unas palabras para despedir a quien dijo una vez: “Estoy rodeado de conversos que cambian de idea cada temporada para adaptarse al sentido común general”</em></p>
<p>&#8220;La ilusión es una forma perfecta. No es un error, no se la debe confundir con una equivocación involuntaria. Se trata de una construcción deliberada, que está pensada para engañar al mismo que la construye. Es una forma pura, quizá la más pura de las formas que existen. La ilusión como novela privada, como autobiografía futura&#8221; (de <em>Los diarios de Emilio Renzi</em>)</p>
<p>A la reciente partida de John Berger se le suma ahora la de Ricardo Piglia (75 años), afectado por una Esclerosis Lateral Múltiple que fue mal tratada debido al negocio de la salud. Dos referentes de la literatura de izquierda difíciles de olvidar.</p>
<p>Piglia fue, en la década del 70, quizás uno de los más insistidores en pensar la ficción como una metáfora de la política, y en ese sentido, cómo logran los intelectuales salir de la retaguardia para participar en la lucha del pueblo. Esta discusión la dejó plasmada en la entrevista que le hizo a Rodolfo Walsh, en marzo de 1970, que fue después la introducción al cuento &#8220;Un oscuro día de justicia&#8221;, de Walsh. La época exigía respuestas en ese sentido, y su preocupación lo llevó a un diálogo militante.</p>
<p>En esa entrevista, el escritor de <em>Operación Masacre</em> le da las palabras que Piglia busca: &#8220;Yo hoy pienso que no sólo es posible un arte que esté relacionado directamente con la política, sino que no concibo hoy el arte si no está relacionado directamente con la política, con la situación del momento en que se vive en un país dado, si no está eso, para mí le falta algo para poder ser arte&#8221;.</p>
<p>Para Piglia, &#8220;<em>Operación Masacre</em> es una respuesta al viejo debate sobre el compromiso del escritor y la eficacia de la literatura. Frente a la buena conciencia progresista de las novelas &#8216;sociales&#8217; que reflejan la realidad y ficcionalizan las efemérides políticas, Walsh levanta la verdad cruda de los hechos, la denuncia directa, el relato documental. Un uso político de la literatura debe prescindir de la ficción. Esa es la gran enseñanza de Walsh&#8221;.</p>
<p>Pero Piglia crece en este vínculo entre política y literatura, y le da vueltas alrededor del texto: &#8220;Imagino la política como uno de los contextos posibles de la trama, implícita en ella como en la vida; cuando es muy explícita hay problemas, como cuando los personajes se definen más para el lector que para sí mismos&#8221;, dice en una entrevista. En este camino, se convierte en un escritor que sabe combinar la alta literatura con los géneros populares y masivos. Así también se mete en la historieta, el cine y la televisión.</p>
<p>Escritor lúcido, fragmentario, jugador y ensayístico, que acaba de reinventar el género autobiográfico, que introduce su alter ego como personaje (&#8220;Emilio Renzi&#8221;) y ya lo ha hecho con sus referentes literarios: a Kafka en su gran obra, &#8220;Respiración artificial&#8221;, y a Macedonio Fernández en &#8220;La ciudad ausente&#8221;, cruzando constantemente autor y personaje, como una manera de desdibujar la ficción y la vida interior de los hombres y las mujeres. Es tal vez su manera de indicarnos el camino hacia una nueva literatura, sin límites, llena de vida, que se repiensa a sí misma, inserta en lo más profundo de lo cotidiano y lo trascendente.</p>
<p>Pero también fue un hombre despojado, sin ataduras materiales, según su propia definición. Y al final de su vida pudo dejar plasmados sus fragmentos de diario, con el fin de demostrarse a sí mismo, en nombre de su personaje, el poder de las ideas: &#8220;Por eso yo estoy transcribiendo mis diarios, porque quiero que sepan que hoy, a los setenta y tres años, sigo pensando lo mismo, criticando las mismas cosas que criticaba cuando tenía veinte años. Ahora estoy rodeado de conversos que cambian de idea cada temporada para adaptarse al sentido común general&#8221;.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/ricardo-piglia-o-el-camino-hacia-una-nueva-literatura-que-se-reinventa-si-misma/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>60 años de los fusilamientos de José León Suarez, la palabra de Walsh y la actualidad</title>
		<link>https://marcha.org.ar/60-anos-de-los-fusilamientos-de-jose-leon-suarez-la-palabra-de-walsh-y-la-actualidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Jun 2016 05:00:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[antirrepresivo]]></category>
		<category><![CDATA[José León Suárez]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Operacion Masacre]]></category>
		<category><![CDATA[Rodolfo Walsh]]></category>
		<category><![CDATA[Vivian Palmbaum]]></category>
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					<description><![CDATA[Una historia de violencia y asesinatos, que avanza sobre quienes podían representar a los sectores populares y que aún hoy mantiene actualidad]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/vivian-palmbaum/">Vivian Palmbaum</a> &#8211; <a href="https://twitter.com/vivi_pal">@vivi_pal</a></strong></p>
<p><em>El 9 de junio se cumplieron 60 años de los fusilamientos clandestinos de José León Suárez. Estos hechos revelados en la investigación de Rodolfo Walsh –que luego llevará el nombre de “Operación Masacre”, y que le valió ser considerado el hito fundacional del género de no ficción– contienen una historia de violencia y asesinatos, que avanza sobre quienes podían representar a los sectores populares y que aún hoy mantiene actualidad.</em></p>
<p>“La primera noticia sobre los fusilamientos clandestinos de junio de 1956 me llegó en forma casual, a fines de ese año, en un café de La Plata donde se jugaba al ajedrez. Una noche asfixiante de verano, frente a un vaso de cerveza, un hombre me dice: –Hay un fusilado que vive. No sé qué es lo que consigue atraerme en esa historia difusa, lejana, erizada de improbabilidades. No sé por qué pido hablar con ese hombre, por qué estoy hablando con Juan Carlos Livraga” relata Walsh en el prólogo de su libro.</p>
<p>Marcelo Massarino <a href="http://www.marcha.org.ar/central-ballester-en-su-camiseta-los-fusilados-de-ayer-y-hoy/">escribía para <em>Marcha</em></a> hace pocos meses: “`Hay un fusilado que vive´” es la frase que retumba en la memoria colectiva de un pueblo que, casi sesenta años después, no olvida ni perdona los fusilamientos en los basurales de José León Suárez, cuando doce civiles corrían en la oscuridad iluminada por los faros de los móviles y los disparos de los máusers de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Cinco murieron y siete sobrevivieron a las descargas”. El hecho es una de las marcas de la violencia política de la segunda mitad del siglo XX, en Argentina, en una sucesión de 50 años con poca alternancia democrática, marcada por continuos golpes antidemocráticos emanados desde la fuerza de los cuarteles, cuyas ideas se originaban en el poder oligárquico que no estaba dispuesto a perder sus privilegios.</p>
<p>Recordamos que en septiembre de 1955 un golpe militar destituyó al presidente Perón mientras se instaura un feroz autoritarismo que persiguió y proscribió de la vida pública cualquier expresión ligada al peronismo con la amenaza de cárcel y muerte.</p>
<p><strong>Antecedentes en palabras de Walsh</strong></p>
<p>En junio de 1956, el peronismo derrocado nueve meses antes realizó su primera tentativa seria de retomar el poder mediante un estallido de base militar con algún apoyo civil activo. La proclama firmada por los generales Valle y Tanco fundaba el alzamiento en una descripción exacta del estado de cosas. El país, afirmaba, “vive una cruda y despiadada tiranía”; se persigue, se encarcela, se confina; se excluye de la vida cívica “a la fuerza mayoritaria”; se incurre en “la monstruosidad totalitaria” del decreto 4161 (que prohibía siquiera mencionar a Perón); se ha abolido la Constitución para liquidar el artículo 40 que impedía “la entrega al capitalismo internacional de los servicios públicos y las riquezas 34 naturales”; se pretende someter por hambre a los obreros a la “voluntad del capitalismo” y “retrotraer el país al más crudo coloniaje, mediante la entrega al capitalismo internacional de los resortes fundamentales de su economía”.</p>
<p>Continúa Walsh: La historia del levantamiento es corta. Entre el comienzo de las operaciones y la reducción del último foco revolucionario transcurren menos de doce horas. La represión es fulminante. Dieciocho civiles y dos militares son sometidos a juicio sumario en la Unidad Regional de Lanús. Seis de ellos serán fusilados: Irigoyen, el capitán Costales, Dante Lugo, Osvaldo Albedro y los hermanos Clemente y Norberto Ros. Dirige este procedimiento el subjefe de Policía de la provincia, capitán de corbeta aviador naval Salvador Ambroggio.</p>
<p><strong>La Masacre (y su vigencia) </strong></p>
<p>En la noche del 9 de junio de 1956 doce personas se habían reunido para ver una pelea de boxeo, en el barrio de Florida, cercano al ramal del ferrocarril Belgrano. Sospechados de estar vinculados al intento de sublevación contra el gobierno militar, fueron detenidos en un operativo policial, y conducidos en medio de la noche al basural de José León Suarez para luego ser fusilados, por las fuerzas que representaban al estado.</p>
<p>Hombres indefensos, sin acusación, sin juicio y sin condena, fueron fusilados en los basurales de León Suárez en forma clandestina. Un general de la Nación y otros altos jefes militares fueron también fusilados en la cárcel de Las Heras. Nunca nadie se había atrevido a tanto.</p>
<p>La historia no solo recuerda este episodio de violencia política como un intento de dominar al pueblo, sino que la metodología –con algunas variantes– se prolongó en el tiempo. En pocos días se conmemora un nuevo aniversario del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán a manos de las fuerzas represivas del estado, sin que sus responsables políticos hayan sido juzgados. Hoy el poder del estado está en manos de un gobierno que promete reprimir cualquier intento de protesta desde el minuto cero de su gestión, mientras hace un <a href="http://www.marcha.org.ar/guinos-gestos-del-decreto-presidencial-autogobierno-las-fuerzas-armadas/">guiño a las fuerzas de seguridad porque favorece su autogobierno</a> (fuerzas armadas y policiales).</p>
<p>Un régimen que amenaza cualquier intento de disidencia con decretos y vetos, al mismo tiempo que aplica un feroz ajuste que empobrece a los sectores populares. A pesar de ello la fuerza del pueblo organizado muestra su resistencia frente a cada intento de atropello de sus derechos. Esta vez el ejercicio de un gobierno que ha llegado por la fuerza de los votos encarna oscuros intereses que otrora embestían contra los sectores populares, lo que parece mostrar la debilidad de un sistema democrático que casi seguro nos obligará a repensarlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Nota relacionada: </strong></p>
<p><strong><a href="http://www.marcha.org.ar/central-ballester-en-su-camiseta-los-fusilados-de-ayer-y-hoy/">Central Ballester: en su camiseta, los fusilados de ayer y hoy</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/60-anos-de-los-fusilamientos-de-jose-leon-suarez-la-palabra-de-walsh-y-la-actualidad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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