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	<title>Niñeces mapuches &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Tue, 28 Feb 2023 14:11:27 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Niñeces mapuches &#8211; Marcha</title>
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		<title>Infancias descartables: Cómo aparecen las muertes violentas de lxs pibxs</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Jan 2023 13:49:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos]]></category>
		<category><![CDATA[Niñez]]></category>
		<category><![CDATA[Antropologia visual]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
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		<category><![CDATA[niñez plural]]></category>
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					<description><![CDATA[A partir de la investigación de iconografías infantiles, sobre todo de niñeces de sectores populares en entornos urbanos, a lo largo del tiempo. La antropóloga y educadora popular, Greta Winckler, reflexiona sobre cómo las fórmulas visuales moldearon afectos, sentires, políticas, gestos, modos de mirar a los niños y niñas de las barriadas populares. Desde los [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>A partir de la investigación de iconografías infantiles, sobre todo de niñeces de sectores populares en entornos urbanos, a lo largo del tiempo. La antropóloga y educadora popular, Greta Winckler</em>,<em> reflexiona sobre cómo las fórmulas visuales moldearon afectos, sentires, políticas, gestos, modos de mirar a los niños y niñas de las barriadas populares. Desde los campos de concentración en Auschwitz hasta el asesinato de Fernando Baez Sosa en Villa Gessel, las imagenes trazan y refuerzan las violencias que existen sobre la pibada pobre.  Una propuesta para transformar o contrarrestar imágenes enemigas, elaborarlas, subvertirlas, rebelarse contra ellas.<strong> </strong>Para que pasen a formar parte del bien común, para que las infancias dejen de ser descartables</em>.</p>



<p><strong>Greta Winckler&nbsp;(*)</strong></p>



<p><em>Lxs chicxs que aparecen en estas imágenes y en estas palabras comparten modos de vida con aquéllxs con lxs que hace tanto tiempo comparto mis sábados en un merendero del sur del conurbano bonaerense. Desde esa posición -entre la ciencia y la militancia- se escriben estas líneas.</em></p>



<p>Hoy pensé todo el día en la idea de “infancias descartables”</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://lh5.googleusercontent.com/ADcTYHZr5zbwYyb3tyF31owY6zoTlUS6abEljaXa86b1nlVYdCbD3OUHxJFyk5Dob1e1VAIjKXMmcNQ6go2caahy5uhzxw_tSQMct0RhIOqw31-oXaq3qxux9bfEYOmq6kDN0Njl121R7pzoL3AdaBsODdXyFJpYzncsszS9hbYC__nMA0YIs7BbgBtlbA" alt=""/></figure>



<p><em>Los olvidados, </em>Luis Buñuel, México, 1950.</p>



<p>El tema del verano &#8211; escucho en la radio- es el juicio por el brutal asesinato de Fernando Baez Sosa, el pibe de 18 años al que mató un grupo de jóvenes -de casi la misma edad- a la salida de un boliche en Villa Gesell, en enero de 2020.</p>



<p>Pienso en las <strong>brutales muertes </strong>de lxs pibxs pobres, y en este caso en particular, de los varones pobres.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://lh6.googleusercontent.com/isfBvSTLgsNx3acx5Yy8DNXPX5IA7kDKrN0oGG6RBz8_qcq62SXaYDe2qhpo7QdvDky-MS5zb4sEC_Zjl-SHUZ_3EpbsbeeaihcWWjR9RuJFXHRE_V0_2EgZ0alAaNAfAaR1leAj2rIC74jr6dC8D7TivCpE0JC2vZiPhO6hnNpfhZwouHXRqtbGchg5ZQ" alt=""/></figure>



<p><em>Montaje. Fernando, vivo / del otro lado, una fórmula visual de larga data -la muerte de los pibes de sectores populares. Pero no son sólo los pibes. Esa misma muerte y su representación la encarnan otros sujetos entendidos como subalternos. La foto de Julius Popper y la muerte de un miembro de la comunidad selk’nam hacia 1880 responde a esa fórmula de cacería y trofeo.&nbsp;</em></p>



<p><strong>Cómo mueren los pibes de las clases populares</strong></p>



<p><strong>Cómo se muestran esas muertes</strong></p>



<p><strong>Y cómo se muestran en general sus vidas</strong></p>



<p>Qué implica que existan <strong>infancias</strong> <strong>descartables</strong> (o juventudes, incluso).</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://lh6.googleusercontent.com/MN4RDnufu4pTkwF3QNpdv_nuN-rhmluSWMxIFhzPahQ_RzIYT9LmdDTbabxlvqJSIvYU30Jheg4699JtgilaGQyALczyiAeu-VhZLO3osB_ci1iEQt_2URtij86eUY6YYSd44EOj-r3F7VLgvEu9PdqxzNeKPEp-hx5zbohCH146HcexwdmQq7sXrtGijw" alt=""/></figure>



<p><em>Facundo Ferreira, luego de ser asesinado por la policía en Tucumán, 2018 / Facundo y una selfie en la cocina de su casa</em>.</p>



<p>De una ponencia salió un <strong>escrito</strong> -fue el único que escribí en mi vida que me hizo llorar<strong>-.</strong> Terminaba con una <strong>foto de Facundo Ferreira</strong>, el pibe de 12 años que la policía tucumana mató por la espalda en 2018. Era una selfie que él se había sacado en la cocina de su casa.</p>



<p><strong>La foto es hermosa. </strong>Pero <strong>Facundo ya no estaba.</strong></p>



<p><strong>Ahora viendo el rostro de Fernando, vuelvo a esos otros chicos. </strong>Algunos con nombre y apellido.&nbsp;</p>



<p>Otros como <strong>fórmulas que tenemos grabadas en las retinas: </strong>tirados en el asfalto, o en el agua.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://lh4.googleusercontent.com/-DT8pRilvkc9SRJp1gCu0y1Utii-DrwmhlQwdW5Mr4oTW9ZBCWHGEDcKSSkxhxe7DA6U61Nz_tnCVfCQHNBxOEhclsh4jdLKXR5snnYSQYDh4NdBcn5qKyerKegVVD1XGLwL4gR8g2yWdoem0vmkI8g80OGVmuTVFFwiRg4EZ5rqS5TqlPTJ6bhq0rYuNA" alt=""/></figure>



<p><em>Fotograma de informe televisivo (TN) sobre el asesinato de Facundo / ilustración de Antonelle Rizzo que utilizó la Agencia de Noticias Paco Urondo / fotografía de Aylan Kurdi, niño kurdo, que circuló a partir de lo ocurrido en 2015 /&nbsp; Julius Popper, expedición de cacería de la comunidad Selk’nam en Tierra del Fuego, a fines de la década de 1880, Argentina / fotografía de la caída de Araya (Chile) recuperada de la Revista Sudestada</em></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://lh6.googleusercontent.com/VNzzS42ScHCoVABJsEA62IC01CvI5bchOGQyERT4EpnDt0fUuH-VCQjysZ7of0ZCp1RDUIZr9GGrSYylTm75m_rTCJjUXUtq0TysVFka3GDGkNTSQj-5-X6SJueuy84nfJIzdaxy80hQx1TQ6FwT7_tRBs_KuTsqjKVrfoTbJpmT4MYHNYP_v5JGWVLeeQ" alt=""/></figure>



<p><em>Montaje para pensar cómo aparecen ante nosotrxs las muertes violentas de lxs pibxs, de lxs pobres, de todo sujeto subalterno.&nbsp;</em></p>



<p>Como Antony Araya, empujado por los <strong>carabineros</strong> en <strong>Chile</strong> en 2020 y caído al río.</p>



<p>Como el niño kurdo de 3 años, Aylan Kurdi, ahogado en las orillas de <strong>Turquía</strong> en 2015, <strong>huyendo</strong> de Siria</p>



<p>Como ese panfleto del<strong> Rosariazo argentino</strong> en 1969, que muestra a los estudiantes muertos por la <strong>brutal represión </strong>en los afiches de los artistas Juan Pablo Renzi y Carlos Saldi.&nbsp;</p>



<p>Como <strong>Fernando</strong>, molido a palos en la puerta de un boliche por otro grupo de jóvenes de otra clase social, de otro color de piel.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://lh3.googleusercontent.com/ly1EB64qRuvaTyaL1wuuIx1zIEet-byfZrYBWq1I332s88G7O1TGe2IuIsDRREIPw1JLGQmUgx6TztcW1E1f6uCfbyRc6XUuIlpPXPdRNZez23EudnrZ-azLG89KCxwYpBkV0CeKCwFAxqashprPY_zcGR0Ink20Sc5br8kvMalAYccyrdPD2_wGfu1dcQ" alt=""/></figure>



<p><em>Panfleto N°2,de los artistas Juan Pablo Renzi y&nbsp; Carlos Saldi, 1971 / dibujo de Juan Pablo Renzi, s/t, ca. 1972-73 / Dibujo del artista mexicano Alejandro Montoya, titulado Cadáver, sección gavetas (SEMEFO), ciudad de México, 1985 / ilustración del asesinato de Facundo de la cuenta @chapaypintura de Instagram&nbsp;</em></p>



<p><strong>Los pueblos están expuestos</strong>, dice el filósofo Georges Didi-Huberman, jugando con esa palabra.</p>



<p><strong>Visualmente</strong> -sub o sobre expuestos- pero también en su diario vivir. <strong>Expuestos al peligro.</strong></p>



<p>Así pasó con estos pibes, que podrían ser los pibes con los que trabajo hace 14 años en un merendero del sur del conurbano bonaerense.&nbsp;</p>



<p>Me obligo a ver estas fotos horribles y violentas que se nos incrustan en los ojos y nos llegan a todo el cuerpo.<strong> Imágenes injustas. Y aún así no cesan de aparecer.</strong></p>



<p><strong>Es una tarea infinita pero necesaria, pienso.</strong></p>



<p>Como cuando aparecieron las imágenes sobre los campos de concentración, en ese momento, in-creíbles. <strong>Se necesitó mucho tiempo y una epistemología de la imagen para poder aprehenderlas y que se volvieran un instrumento de justicia.</strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://lh3.googleusercontent.com/jtFqlGQV-JyA5qZi9oeSyXvOnDZfGrmc444YTLfSspXD5qGdZPF2huohMWzveTKrt-ndRKgYDFXnaOR45uV7Jics_QzyxW7thQUAmrElr6M44sxQP2MvIr4GZjyXZnpRQyhiDqGPHSC-0HLY4QrpEO-se2UbhPI725zf8nou09FlJRCOzY1VMLwOIo2JSA" alt=""/></figure>



<p><em>Anónimo (miembro del Sonderkommando de Auschwitz). Incineración de los cuerpos gaseados en fosas al aire libre, agosto de 1944. “Las posibilidades de evasión de Auschwitz eran tan escasas que la simple emisión de una imagen o de una información -un plano, unas cifras, unos nombres-se convertía en la urgencia misma, uno de entre los últimos gestos de humanidad.” Didi-Huberman, </em>Imágenes pese a todo.&nbsp;</p>



<p>Por qué arrancarle una imagen a ese infierno, pregunta Didi-Huberman cuando mira las fotos tomadas a hurtadillas en Auschwitz.</p>



<p><strong>Mirar es difícil</strong></p>



<p><strong>Pero las imágenes son vehículos culturales, de sentires, afectos, dinámicas</strong>, por las que <strong>nuestros gestos más elementales toman forma.</strong></p>



<p><strong>Volver a mirarlas es necesario para contra-poner imágenes críticas. para dar-a-ver </strong>-ese es mi trabajo como antropóloga y mi militancia, después de todo.</p>



<p>Porque mirar, efectivamente, es difícil.</p>



<p><strong>Y me parece que urge, porque seguimos asistiendo al espectáculo horroroso de ver a los pibes de sectores populares morir siempre igual.</strong></p>



<p><em>&#8220;Las imágenes, no importa cuán terrible sea la violencia que las instrumentalice, no están totalmente del lado del enemigo&#8221; </em>(Didi-Huberman).</p>



<p>Transformar o contrarrestar imágenes enemigas, elaborarlas, subvertirlas, rebelarse contra ellas.<strong> Para que pasen a formar parte del bien común.</strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://lh4.googleusercontent.com/gvveQAUgViU-QjOisFqLAo_I51De5SsbZiZCunvlKmfMY9qrLuPBnwfqodXgzoDmHbt7DQjnaO2RwHf5_8En978fgEIGcm-jPJ9nhHPpsnlJVkPp08bFSkQC0wyxFlTNW5zUWQRp8zBwFgUILYxHlfrB750SYapIAO2IlTaLWQsibpE-iOd3rDVlLMeU3A" alt=""/></figure>



<p>Fotograma de la película <em>Crónica de un niño solo</em>, de Leonardo Favio, Argentina, 1965.</p>



<p>Hoy volví a la idea de infancias descartables.</p>



<p><strong>Porque los pibes no son descartables.&nbsp;</strong></p>



<p>Pero aún hay que repetirlo.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://lh6.googleusercontent.com/-yDJUrhRd6Bj25yEMLSUnkpjaI2QilMAZSG4hFEsUOwonGpA301jdgEjL-fJcFOHAZEVI41EbZj9EvRNxGLNbJYUnBydBfRdXgAiCJM7GQn_OVgksWzgMpBNcgqJk17lcSxAOTDfDfXq1-0L47YI6RZUN7azfKR7cFe-bMFY9iAH0InqaEXZUotbV6dJUw" alt=""/></figure>



<p><em>Imágenes del Merendero y Centro Cultural Les Pibes del Ombú, Provincia de Buenos Aires, donde soy educadora popular. Trinchera de ternura, justicia y cariño.&nbsp;</em></p>



<p><em>Epílogo: imágenes justas.</em><img loading="lazy" src="https://lh3.googleusercontent.com/rT_Jm_npsnpPjNCSYVQ_F8VkIapI8X77zp1DfG0Owpm3a0BnjLweXFIKx1DeJezipFgtGjDp_LwtO29FmrChHZKjX4Sw-nGnKa-UHglU4s9vzEvhAa597hNxBRZjwyVVBNRI1UPtbbq8163o1eCrZYhJTeI7Db9sxdvsD5-wm-zrX2UkXQS-sf9Px00AkA" width="160" height="348.8178913738019"></p>



<p>Terminamos de filmar una presentación con dos niños de 5 y 7 años en el Merendero. Quieren ver cómo salió. Uno se aproxima primero a la cámara y le dice al otro, entusiasmado, “¡Vení! ¡Vení que acá estamos nosotros!”</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><em>(*) Antropóloga y educadora popular. Todo al mismo tiempo. En ambos campos, las niñeces están en el centro de mi pensamiento.&nbsp;</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/infancias-descartables-como-aparecen-las-muertes-violentas-de-lxs-pibxs/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las niñeces mapuche en peligro</title>
		<link>https://marcha.org.ar/las-nineces-mapuche-en-peligro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Nov 2022 13:27:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos]]></category>
		<category><![CDATA[Niñez]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Estefania Santoro]]></category>
		<category><![CDATA[infancias indigenas]]></category>
		<category><![CDATA[mapuche]]></category>
		<category><![CDATA[Niñeces mapuches]]></category>
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					<description><![CDATA[A un mes del desalojo en Lof Lafken Winkul Mapu, la vulneración de derechos de las infancias indígenas es un emergente del racismo del Estado argentino.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Les niñes mapuches privades de la libertad vieron la violencia contra sus madres detenidas, la desidia judicial para brindar atención médica y un nacimiento en cautiverio. A un mes del desalojo en Lof Lafken Winkul Mapu, la vulneración de derechos de las infancias indígenas es un emergente del racismo del Estado argentino.</em></p>



<p><strong><a href="https://revistacitrica.com/autor-fanu-santoro-">Por Estefanía Santoro</a> | Fotos: Euge Neme</strong></p>



<p>En la política argentina no existe grieta alguna cuando se trata de violentar los derechos de las comunidades indígenas, incluso si se trata de niñeces. Desalojos, represión, vidas vulneradas y necesidades básicas insatisfechas es la forma que adoptó el genocidio indígena en el siglo XXI.&nbsp;<strong>Hay nueve niñes, en un rango que va de una recién nacida a una criatura de nueve años, en absoluto estado de abandono.&nbsp;</strong>Hace un mes, cuando se produzco el<strong>&nbsp;operativo represivo en Lof Lafken Winkul Mapu, en la zona de Villa Mascardi,&nbsp;</strong>que comenzó el&nbsp;<strong>calvario: allí fueron detenidas siete mujeres, sus madres.&nbsp;</strong></p>



<p>Un audio que circula por WhatsApp alerta sobre la violación de los derechos más elementales de estas niñeces mapuche. No reciben contención estatal ni atención médica después de un violento desalojo de sus hogares y de su territorio por un Comando Unificado de fuerzas represivas. Escucharon cómo esos hombres armados como para la guerra les gritaban a sus madres, las obligaban a tirarse al piso y las trataban como a peligrosas delincuentes.</p>



<p><strong>“En el momento del desalojo, las niñas y los niños fueron separados de sus madres, los llevaron a la Secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia de la provincia de Río Negro y luego de mucha presión política, del pueblo y de organizaciones logramos que devuelvan los pichikeches a su abuela”, explica Soraya Maicoño</strong>, integrante del Lof en Resistencia de Cushamen (Chubut), donde se produjo en agosto de 2017 el operativo represivo que derivó en la desaparición forzada y posterior muerte de Santiago Maldonado.</p>



<p>Soraya aporta contexto político: “Si hay algo que une a todos los gobiernos es el odio racial, en ese punto coinciden evidentemente todos y esto lo decimos no porque sea una teoría, sino que lo estamos experimentando”. Para ella, ese germen de racismo “alimenta los discursos fascistas como los que hay en Bariloche, que existen desde hace muchos años” y ahora se han colado incluso en la agenda del Gobierno nacional.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://revistacitrica.com/datos/fotos/2022/11/04/3998-10/imagen_10071.jpg" alt=""/></figure>



<h5><strong>Niñeces con libertad restringida</strong></h5>



<p>En un mes pasó de todo.&nbsp;<strong>Tres de las detenidas fueron sobreseídas (Andrea Despó Cañuqueo, Débora Vera y Florencia Melo)</strong>, aunque en el medio hubo un traslado a la Unidad Penitenciaria de Ezeiza y hasta fines de octubre seguía vigente el secreto de sumario (nadie sabía de qué las acusaban) en la causa llevada adelante por la jueza federal Silvina Domínguez.</p>



<p><strong>Cuatro de ellas siguen con prisión preventiva</strong>&nbsp;por la acusación penal de “usurpación por despojo” en el territorio militarizado desde comienzos del mes pasado:&nbsp;<strong>la machi (autoridad espiritual) Betiana Colhuan, Martha Jaramillo, Romina Rosas (quien parió en cautiverio a su hija) y Celeste Ardaiz Guenumil</strong>.</p>



<p><strong>Las personas que pudieron visitar a las mujeres mapuche todavía detenidas aseguran que algunes de les niñes enfermaron y necesitan urgente atención médica.</strong>&nbsp;A través de sus abogades solicitaron en reiteradas oportunidades la presencia de personal médico que se acerque al lugar para darles atención. Ni la jueza ni la Fiscalía a cargo responden, mientras la salud de les niñes se agrava.&nbsp;</p>



<h3><em><strong>“En el momento del desalojo, las niñas y los niños fueron separados de sus madres, los llevaron a la Secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia de la provincia de Río Negro y luego de mucha presión política logramos que los devuelvan a su abuela.”</strong></em></h3>



<p>La primera en ser liberada fue Andrea Despó Cañuqueo, amelcafe (actriz) mapuche, docente e integrante de Cátedra Abierta de Pueblos Originarios de Trelew. Hoy continúa exigiendo la libertad de sus lamien (hermanas) y denuncia el abandono de les niñes que se encuentran con libertad restringida. “Muchas personas creen que están en sus casas cumpliendo prisión domiciliaria, pero ellas no pueden hacer eso porque su domicilio era la comunidad de donde fueron desalojadas”.&nbsp;</p>



<p>Explica que las familias tenían sus rucas (casas) en la Lof Lafken Winkul Mapu y actualmente están en una ruca mapuche de Bariloche, “que es un espacio que se utiliza para recibir gente que está de paso y necesita alojarse por algún motivo y donde también se hacen actividades culturales o charlas”. Sobre el lugar de detención elegido: “Es un lugar comunitario de contención que tienen las organizaciones mapuche en Bariloche. Se dio ese espacio para la prisión domiciliaria porque no tenían adónde ir y para que al menos puedan estar juntas con sus pichikeche. Pasaron de estar en un territorio al aire libre a un lugar cerrado donde se sienten observados, porque en la misma cuadra está la Escuela de Policía”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://revistacitrica.com/datos/fotos/2022/11/04/3998-10/imagen_10072.jpg" alt=""/></figure>



<p><strong>Durante la represión del cuatro de noviembre lxs niñxs de mayor edad corrieron por el monte asustades. Integrantes de la comunidad alertaron a la Justicia que faltaban y que estaban escondides.</strong>&nbsp;También le hicieron un pedido a la jueza Domínguez para que alguien pueda buscarles, ya que la Lof era inaccesible a raíz de la ruta cortada y militarizada.</p>



<p>La jueza denegó la autorización. Recién a las siete de la tarde (el operativo fue antes del mediodía) lograron obtener el permiso y a las diez de la noche bajaron les niñes que habían permanecido todo el día sin abrigo ni alimentos.&nbsp;</p>



<p>Andrea refuerza: “<strong>Hoy están sin asistencia ni contención, el Estado no les está brindando ningún tipo de atención por el momento traumático que vivieron. De repente fueron desalojados con sus madres, les sacaron todas sus pertenencias.</strong>&nbsp;A veces hablan de los ladridos de los perros y los disparos, eso los asustó mucho, son situaciones muy violentas y traumáticas las que vivieron”.</p>



<h3><em><strong>Las personas que pudieron visitar a las mujeres mapuche todavía detenidas aseguran que algunxs de lxs niñxs enfermaron y necesitan urgente atención médica.</strong></em></h3>



<h5>Un nacimiento en cautiverio en la Argentina del siglo XXI</h5>



<p><strong>Romina Rosas llevaba un embarazo de 40 semanas cuando la detuvieron. Sus derechos y los de su hija nacida en cautiverio también fueron vulnerados.</strong>&nbsp;Andrea: “Fue muy duro, tuvimos que luchar para que la partera, que nosotros le decimos puñechefe, pueda asistir a la lamien. Ella ya había asistido a otras dos bebés que nacieron en la comunidad de forma ancestral”. Aclara que un nacimiento en la comunidad es un momento de gran importancia al que le sigue una ceremonia, que en este caso no pudieron realizar todavía.</p>



<p>Andrea explica: “<strong>En la comunidad están las placentas de los bebés, eso para nosotros tiene un valor muy grande. La bebé que nació en cautiverio está esperando enterrar su placenta en la comunidad</strong>, es una ceremonia muy importante para la persona que nace, como ponerle el nombre. La bebé necesita volver al territorio para enterrar su placenta, por eso y por un montón de otros motivos queremos volver a la comunidad, porque es un derecho vivir en nuestro territorio ancestral y porque también ahí está el rewe (altar ritual) de la machi, que es un lugar del Puelmapu, de nuestra espiritualidad”.&nbsp;</p>



<p><strong>Hay un enojo compartido entre las detenidas, ya que nadie de la escuela a la que concurren sus hijxs se acercó a brindarles ayuda o acompañamiento. Sospechan de la complicidad entre las autoridades educativas y las fuerzas militares que realizaron el violento desalojo aquel cuatro de octubre.</strong>&nbsp;Se trata de una escuela rural al que asisten desde hace varios años y donde se logró llevar adelante un trabajo intercultural muy valioso. Por ejemplo, en junio pasado se presentó la bandera mapuche-tehuelche en esa institución educativa, algo que sucede en pocos espacios.&nbsp;</p>



<p>Soraya dice: “Queremos denunciar que en la escuela de Villa Mascardi donde asisten los niños y niñas hoy detenidos sabían lo que iba a suceder. Prestaron su espacio para que funcione una base de operaciones del Comando Unificado y el día del desalojo anunciaron que se suspendían las clases. Sabían lo que le iba a pasar a esos niños y a esa comunidad. Nadie veló por las infancias y ni siquiera nos atrevemos a decir que sea el Estado el que debe ocuparse, porque es el propio Estado el que generó esta situación”.&nbsp;</p>



<p>¿Y esas niñeces cómo viven el presente? “Tienen mucho miedo y eso se ve cada vez que llega algún tipo de citación o de reunión con abogados. Tienen temor de que vuelvan a separarlos de sus madres, no pueden ir a la escuela, no tienen su ropa, sus zapatos, su mochilas y sus juguetes”.</p>



<h3><em><strong>&#8220;Hoy están sin asistencia ni contención, el Estado no les está brindando ningún tipo de atención por el momento traumático que vivieron. De repente fueron desalojados con sus madres, les sacaron todas sus pertenencias.&#8221;</strong></em></h3>



<h5>La avanzada fascista y la criminalización mapuche</h5>



<p><strong>En Río Negro la militarización y la persecución hacia las comunidades mapuche crece y está alcanzando niveles de violencia muy elevados. En las últimas semanas, en Bariloche, se realizaron una serie de allanamientos en diferentes viviendas en simultáneo.</strong>&nbsp;“Con quienes más se enseñaron fue con los niños y las niñas”, asegura Soraya. Ejemplifica: “Llegaron a interrogar a un niño de cinco años, lo apuntaron a los ojos con una pistola que tiene un láser que le marcaba los ojos y el niño se quejaba a los gritos porque le dolía”.&nbsp;</p>



<p>Cuenta que también entraron en la casa de la mamá de la machi Betiana y allí “rompieron todos los cuadernos y juguetes”. ¿Cómo se explica esa actuación policial? “Hay un ensañamiento y una violencia explícita, y lo mismo me puede pasar a mí en cualquier momento. Están vulnerando todas las infancias mapuche, no solamente y particularmente la de estos nueve niños y niñas detenidos”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://revistacitrica.com/datos/fotos/2022/11/04/3998-10/imagen_10073.jpg" alt=""/></figure>



<p>Una situación de similares características está sucediendo en Neuquén, según las palabras de Soraya: “En Villa La Angostura desalojaron a una comunidad que estaba en un litigio con Parques Nacionales. La Justicia aún no se había expedido sobre el tema, sin embargo, fueron desalojados. La situación es gravísima porque estamos viendo que están haciendo todo sin tener en cuenta ningún derecho constitucional que reconoce la preexistencia de los pueblos originarios, se están vulnerando los derechos de las mujeres y los derechos de las infancias”.</p>



<p><strong>Desde las comunidades mapuche organizadas llaman al acompañamiento de la sociedad entera para cuidar a las infancias indígenas que se encuentran en prisión domiciliaria junto a sus madres:</strong>&nbsp;“Invitamos a todo aquel que pueda acercarse a estar con los niños, sean artistas, docentes o personas que realicen actividades con las infancias”, dice Andrea. Menciona que “hay horarios de visita donde se pueden realizar algunas actividades para que los pichikeche se sientan un poco más contenidos y queridos”.&nbsp;</p>



<h3><em><strong>Hay un enojo compartido entre las detenidas, ya que nadie de la escuela a la que concurren sus hijs se acercó a brindarles ayuda o acompañamiento.</strong></em></h3>



<p>“Es una situación muy dura lea que están atravesando las madres, hay un montón de cuestiones burocráticas y de incertidumbre para ellas que no saben cómo se van a resolver”, dice la docente. El pedido a “todas las personas que trabajan con las infancias” es que “se solidaricen y puedan brindar un poco de alegría y juegos a estos pichikeche”.&nbsp;</p>



<p>Lo que expresa el caso de la Lof Lafken Winkul Mapu: “<strong>Las infancias mapuches están descuidadas y sus derechos están siendo vulnerados totalmente.</strong> Llamamos también a la movilización de la gente mapuche y no mapuche que cree que otra sociedad es posible y que se sensibiliza con esta situación de violencia y de despojo que están realizando con nuestro pueblo”.</p>



<ul><li>Publicada originalmente en Revista Cítrica</li></ul>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-nineces-mapuche-en-peligro/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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