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	<title>Nadia Fink &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Tue, 03 Jun 2025 16:07:22 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Nadia Fink &#8211; Marcha</title>
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	<item>
		<title>Siempre guardavidas: Lo viejo funciona, Juárez</title>
		<link>https://marcha.org.ar/siempre-guardavidas-lo-viejo-funciona-juarez/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Jun 2025 16:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[jesica farias]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Mercurio]]></category>
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					<description><![CDATA[Siempre guardavidas, la nueva obra del actor y titiritero Sergio Mercurio aborda el vínculo de dos viejos amigos y la urgencia de sostener la memoria y los recuerdos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em><strong>Siempre guardavidas</strong>, la nueva obra del actor y titiritero Sergio Mercurio aborda el vínculo de dos viejos amigos y la urgencia de sostener la memoria y los recuerdos.</em></p>



<p><em>Por Jésica Farias y Nadia Fink/ Fotos, prensa de la obra </em></p>



<p><em>Siempre guardavidas </em>es una obra de teatro que te abraza, que trae otra mirada sobre las vejeces en tiempos de jubilaciones magras, gases y palazos; y también sobre las masculinidades: los protagonistas son Juanito, un guardavidas retirado que tiene alzhéimer, y su amigo Juárez. Se conocieron en el mar y ahora, muuuchas décadas después, intentan que la enfermedad no se coma los recuerdos, así como las olas a la playa.</p>



<p>Sergio Mercurio es el famoso “Titiritero de Banfield”, que partió del conurbano bonaerense, con sus grandes personajes de espuma, y se fue a recorrer el mundo. Allí fue cambiando su técnica, sumando aprendizajes y ganando premios, para volver con su arte renovado al Chacarerean teatro, en la ciudad de Buenos Aires.</p>



<p>Y en esta obra, lo desplega: actúa en escena, como Juárez, y maneja a Juanito, ese títere de goma espuma de tamaño real, que no difiere en nada a su amigo. La potencia de su voz, la precisión de sus movimientos, los gestos de viejo cansado a veces, de pícaro otras, hacen de Juanito un personaje querible y perdurable.</p>



<p>Dos tipos grandes, con las voces ásperas y los cuerpos cansados, pero en movimiento, comparten historias y cuidados. Y eso sorprende: ¿cuántas veces aparecen dos viejos acompañándose con ternura en escena? Con cariño, vuelven a andar por esos caminos que los llevaron hasta donde se encuentran hoy, al ritmo del 2&#215;4. De ahí surge la pregunta, tan simple como profunda: ¿Qué harías cuando el amigo de toda tu vida comienza a perder la memoria?</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempreguardavidas-15-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-57903" width="381" height="571" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempreguardavidas-15-683x1024.jpg 683w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempreguardavidas-15-273x410.jpg 273w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempreguardavidas-15-1024x1536.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempreguardavidas-15-1365x2048.jpg 1365w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempreguardavidas-15-150x225.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempreguardavidas-15-450x675.jpg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempreguardavidas-15-1200x1800.jpg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempreguardavidas-15-768x1152.jpg 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempreguardavidas-15-scaled.jpg 1707w" sizes="(max-width: 381px) 100vw, 381px" /></figure></div>



<p>Haciendo despliegue de las múltiples facetas, el también cineasta (no olvidemos su documental sobre Garrafa Sánchez, “El Garrafa, una película de fulbo”) se da el gusto de llevar a escena una técnica en vivo: la de dibujar con yerba en una mesa con la imagen proyectada, como si la arena y el mate, la pava y el agua salada fueran amuletos para preservar un pasado que se desdibuja. ¿Sólo para los viejos de esta historia o el temor va más allá y pide resistencia al olvido de nuestra propia historia?</p>



<p>Como en su anterior obra, <em>Viejos</em>, Mercurio recurre a esa etapa de la vida para hablar de lo cercano y lo unicersal. Consultado en una entrevista, el actor contó: “Mi infancia estuvo muy marcada por la presencia de gente vieja. Siempre me siento muy cómodo dialogando con gente mayor. Cuando estoy con ellos creo estar con alguien extraordinario”.</p>



<p>Y para hacer común lo extraordinario, en escena también acompañan Laura Pagés y Amanda Mercurio, mientras que Violeta Mercurio se ocupa de la luz y del sonido.</p>



<p>Una obra para reencontrarse con nuestros viejos queridos. Una bocanada de aire salado y fresco que nos sacude los pelos y los ojos fijos en las pantallas para acercarnos a las palabras dichas entre un mate y una conversación amiga.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempre-guardavidas-14-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-57904" width="653" height="435" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempre-guardavidas-14-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempre-guardavidas-14-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempre-guardavidas-14-1536x1024.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempre-guardavidas-14-2048x1365.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempre-guardavidas-14-150x100.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempre-guardavidas-14-450x300.jpg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempre-guardavidas-14-1200x800.jpg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/06/siempre-guardavidas-14-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 653px) 100vw, 653px" /></figure></div>



<p>La obra puede verse en el Chacarerean teatro, Nicaragua 5565, los martes 3 y 10 de junio.</p>



<p></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/siempre-guardavidas-lo-viejo-funciona-juarez/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>#NiñecesLibres: ¿A qué imagen suelen apelar las construcciones culturales?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/nineceslibres-a-que-imagen-suelen-apelar-las-construcciones-culturales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Dec 2020 03:22:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos]]></category>
		<category><![CDATA[Niñez]]></category>
		<category><![CDATA[#niñeceslibres]]></category>
		<category><![CDATA[aula vereda]]></category>
		<category><![CDATA[Chirimbote]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[infancias libres]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
		<category><![CDATA[niñez]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Qué se les ofrece a les niñes para escuchar, ver, leer y jugar? ¿Qué quieren transmitir quienes hoy están creando contenidos para las infancias, desde dónde lo hacen y en quiénes piensan cuando construyen sus propuestas?  ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr"><em><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-size: 14pt;">La cultura también es cosa de chiques, pero </span><span style="font-size: 18.6667px;">¿Qué</span><span style="font-size: 14pt;"> se les ofrece a les niñes para escuchar, ver, leer y jugar? </span><span style="font-size: 18.6667px;">¿Qué</span><span style="font-size: 14pt;"> quieren transmitir quienes hoy están creando contenidos para las infancias, desde dónde lo hacen y en </span><span style="font-size: 18.6667px;">quiénes</span><span style="font-size: 14pt;"> piensan cuando construyen sus propuestas?  </span></span></em></p>
<p dir="ltr"><strong><span style="font-size: 14pt;">Por Aula Vereda, Trilce Radio y Niñez Plural</span></strong></p>
<p dir="ltr"><span style="font-size: 14pt;">Mariana Baggio y Nadia Fink nos invitan a plantarnos ante el bombardeo incesante de estímulos que ofrece hoy la cultura, entre la mercancía, las tecnologías y la inmediatez del placer y nos alientan a ver caminos alternativos que estas mismas habilitan para el disfrute de propuestas artísticas que nos lleven a mundos fantásticos y también más justos. </span></p>
<p dir="ltr"><span style="font-size: 14pt;">¿Cómo caracterizan el campo cultural para las infancias? ¿A qué imagen de la niñez suele apelar este campo? Hoy conviven muchos campos culturales en las infancias: por un lado el “mainstream” o aquellos muñecos, películas, músicas que se ponen de moda y “se necesita para ser feliz”, una clara apuesta al consumismo que reduce la libertad de elegir. Este universo es desigual ya que sólo apela a clase media y a una mirada hegemónica de la niñez, siempre blanca, heterosexual, con estereotipos físicos y de roles que encontramos cuando, por ejemplo, paseamos por los pasillos de las jugueterías.  Pero no perdamos las esperanza: también podemos encontrar otro mundo artístico posible que apela a la imaginación a la capacidad creativa, abriendo puertas y dando opciones de vuelo que nos hacen más libres. </span></p>
<p dir="ltr"><span style="font-size: 14pt;">¿A qué destinataries les hablan, cómo resuelven la tensión entre lo  que quieren producir y las exigencias del mercado?. Nadia nos cuenta que por ejemplo, desde la cooperativa de Chirimbote se propone recuperar a los héroes y heroínas latinoamericanas de nuestra historia, siempre con perspectiva de género y de clase. Mariana también nos canta la posta: les adultes tenemos la obligación de ser respetuosos con esos muñecos, inclusive si son el hombre araña, ya que estos son queridos por les niñes y en ellos proyectan su mundo interior. </span></p>
<p dir="ltr"><span style="font-size: 14pt;">Por último, nos preguntamos: ¿Cuál es el lugar de la infancia en sus trabajos y cómo podríamos esperar una participación más protagónica de les niñes en la cultura? Ambas se corren de la visión adultocéntrica y nos convocan a mas protagonismo a la niñez en general, y la cultura lo debe. Lo primero es acercarse desde todos los lugares, compartir con elles y abrir caminos por fuera de la lógica del mercado. Distribuir la cultura de forma igualitaria y accesible a todes les niñes, pensar juegos para todes, incentivar y buscar vías de difusión independientes a las hermosas producciones que les niñes hacen a través de las nuevas herramientas. </span></p>
<p dir="ltr"><span style="font-size: 14pt;">Después de todo, se trata de crear mundos fantásticos a través de los cuentos, la música, el juego y la imaginación&#8230;</span></p>
<div class="adL"><a href="https://open.spotify.com/episode/3N2dCpKdXaw4DJhUY491BW">https://open.spotify.com/episode/3N2dCpKdXaw4DJhUY491BW</a></div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/nineceslibres-a-que-imagen-suelen-apelar-las-construcciones-culturales/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mamá desobediente: &#8220;el problema no es la maternidad; es el capitalismo y patriarcado, estúpido&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mama-desobediente-el-problema-no-es-la-maternidad-es-el-capitalismo-y-patriarcado-estupido/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Oct 2020 03:01:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Esther Vivas]]></category>
		<category><![CDATA[Mamá Desobediente]]></category>
		<category><![CDATA[maternidad libre]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevistamos a Esther Vivas, la autora del libro “Mamá desobediente”, recién editado por Godot, para profundizar sobre la escritura honesta y profunda que pone a la maternidad en clave autónoma y emancipadora. Por Nadia Fink Mamá desobediente. Una mirada feminista a la maternidad nos invita a desarmar todos los mandatos que el patriarcado armó en [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Entrevistamos a Esther Vivas, la autora del libro “Mamá desobediente”, recién editado por Godot, para profundizar sobre la escritura honesta y profunda que pone a la maternidad en clave autónoma y emancipadora. </em></p>
<p><strong>Por Nadia Fink</strong></p>
<p><em>Mamá desobediente. Una mirada feminista a la maternidad</em> nos invita a desarmar todos los mandatos que el patriarcado armó en torno a todo lo que implica ser madre. Desde la proyección y el deseo de tener un hije, el parto respetado hasta la lactancia soberana y el poder decidir cómo criarles. Todo esto, pasado por el tamiz de una perspectiva feminista y de clase, que revisa lo que la sociedad reclama y le quita a las maternidades en mujeres y cuerpos gestantes devenidas “superwoman” para cumplir con todos los requisitos que desea el sistema.</p>
<p>Esther Vivas, su autora, es periodista y socióloga y desde su propia experiencia comenzó a trazar puentes con las vivencias de otras mujeres de Europa.  Si bien las muchas experiencias y datos con los que cuenta el focalizan sobre todo en Cataluña, España, donde reside Vivas, fue muy bien recibido en Chile y varios países de América Latina. ¿El motivo? <em>“Es que la lógica patriarcal y capitalista que incide en la experiencia materna se da, en buena medida, a nivel global. Y de aquí que muchos de los elementos que planteo en el libro, a pesar de la diferencia de contexto de mi experiencia con la de otras mujeres en América Latina, coincide en muchos aspectos porque la maternidad está supeditada al silencio, a la invisibilidad, al menosprecio, fruto de un sistema patriarcal y capitalista, que invisibiliza y no da valor al trabajo de cuidados”</em>, nos cuenta Esther, y son esos aspectos los que hacen de este un libro posible de leer en casi cualquier parte del mundo.</p>
<p>Por otro lado, partir de su propia experiencia materna la ha llevado a pensar de lo particular a lo general en cuanto al silenciamiento que existe sobre esa vivencia: “me ha permitido descubrir la maternidad en clave política y entender que la maternidad viene muy determinada por el contexto social-económico en el cual nos encontramos, que es hostil a la experiencia materna, a un parto respetado, a la lactancia, a la crianza, a la infancia. Y de aquí es que yo creo que es tan importante que desde el feminismo tengamos un relato propio sobre la maternidad”.</p>
<h4><strong>Desobedecer mandatos y estereotipos</strong></h4>
<p>Desde el nombre mismo, la autora invita a romper con lo establecido. Pero no sólo con lo que el patriarcado y el capitalismo imponen respecto del “deber ser” en la maternidad, sino que también demanda a sectores más afines que deberían tomar la maternidad en clave colectiva y emancipadora. En ese sentido, propone a ciertos a algunos feminismos que se deje tomar a la maternidad y a la crianza como una fuente de opresión. Lo mismo sucede con la izquierda, a quien dice en el libro: <em>“En la medida en que la izquierda no es capaz de reivindicar la maternidad y la crianza en clave emancipadora, igualitaria y feminista, nos deja, en cuanto a madres, huérfanas políticamente, al cederle todo terreno a la derecha o al adaptarse a un feminismo liberal”</em>. Pero, mejor, que lo cuente ella.</p>
<h4>&#8211;<strong><em>Contanos sobre el título del libro, “Mamá desobediente&#8221;, que plantea una postura política desde el nombre ya.</em></strong></h4>
<p>-Creo que es importante plantear una maternidad que desobedezca al ideal establecido. A ese ideal de madre perfecta, de madre ángel del hogar, de madre sacrificada, que es básicamente un ideal de maternidad útil al sistema patriarcal, que quiere a la maternidad y a la crianza encerradas en casa, en lo privado y a cargo en exclusivo de las mujeres. Pero también es importante desobedecer a ese ideal de <em>superwoman</em>, de madre que llega a todo, que siempre está disponible para el mercado del trabajo y con un cuerpo perfecto. Estos ideales de maternidad generan un malestar muy importante en las madres, nos hacen sentir mala madre, mala profesional, generan sentimientos de culpa y, por lo tanto, creo que es fundamental plantear esta desobediencia, esta rebelión, no sólo a un mandato de maternidad que asocia mujer a madre, sino también a ese ideal de madre perfecta que, básicamente, es un ideal de maternidad tóxico y generador de culpa y de malestar.</p>
<h4>&#8211;<strong><em>Es interesante cómo, a lo largo del libro, tus cuestiones personales respecto de la maternidad van llevando a la profundización general. ¿Por qué decidiste hacer este camino y qué te impulsó a recorrerlo?</em></strong></h4>
<p>-En el libro en cierto modo planteo respuestas a preguntas que yo me había formulado a lo largo de mi embarazo y en los primeros años de crianza. De hecho, el libro lo escribí durante los primeros tres años de mi criatura. Y fue fruto de una cierta indignación, del hecho de tomar consciencia, una vez que quedé embarazada, de un tema que es tan central para la vida de muchas mujeres. Es un tema tan invisibilizado no sólo por la sociedad, sino por el conjunto de movimientos sociales que aspiran a cambiar esta sociedad. Y en particular, cómo de invisible -y en cierto modo tabú- es el tema de la maternidad en el seno de los feminismos.</p>
<h4>&#8211;<strong><em>Uno de los planteos generales es señalar cómo el feminismo sigue sin hacer foco en las cuestiones de maternidad y crianza. &#8220;El patriarcado ha secuestrado la maternidad&#8221;, es una de tus frases. Desde tu punto de vista, ¿cuáles creés que son los factores que influyen en que eso siga sucediendo?</em></strong></h4>
<p>-Creo que hoy la maternidad es un campo en disputa con el patriarcado. El patriarcado ha secuestrado la maternidad, las posiciones conservadoras se han apropiado de la maternidad. Cuando lo que reivindican es una maternidad patriarcal, reaccionaria, que no me representa. Creo que es fundamental que desde el feminismo tengamos un relato sobre la maternidad, un relato en clave emancipadora, en clave de derechos, derecho a decidir sobre mi cuerpo, derecho al aborto, derecho sobre mi embarazo, sobre mi parto, sobre mi lactancia. Y si el feminismo no reivindica la maternidad en esta clave emancipadora, yo me pregunto, ¿quién lo va a hacer? Por lo tanto yo creo que el feminismo tiene una deuda con todas esas mujeres que son madres y que es importante que el feminismo tenga un relato propio sobre la maternidad, que vaya más allá de mirarla con prejuicio, identificando maternidad solo con maternidad patriarcal. La maternidad es otra cosa. La maternidad, cuando es una experiencia libremente elegida, es una experiencia mayoritariamente satisfactoria para muchas mujeres. Y es una experiencia a la que es muy importante darle el valor que le ha sido negado y la visibilidad que merece. A la vez que es fundamental señalar que la maternidad es una cuestión política, colectiva, y que es una responsabilidad de mujeres, de hombres y de la sociedad en general.</p>
<h4>&#8211;<strong><em>En este libro la perspectiva de clase atraviesa todos los relatos, me gustaría que amplíes, desde esa perspectiva, la idea de que las maternidades deberían ser &#8220;re socializadas&#8221;.</em></strong></h4>
<p>-Sí, la maternidad no solo viene atravesada por una cuestión de desigualdades de género, a partir de la cual la maternidad es invisible, nos es valorada, porque es una práctica y un trabajo que históricamente ha adquirido la mujer. Pero la maternidad viene atravesada también por desigualdades de clase y de raza. La maternidad viene muy determinada por el contexto económico y social en que nos encontramos. No somos las madres que queremos, somos las madres que podemos ser en las circunstancias en las cuales nos encontramos.</p>
<p>Las mujeres de clase social baja, con pocos recursos económicos, tienen muchas más dificultades para vivir esta maternidad, para tener un parto respetado, para tener una lactancia materna satisfactoria, porque las licencias de maternidad también son muy escasas. Y lo mismo sucede con una mujer racializada, una mujer indígena, una mujer migrante; tiene menos derechos garantizados en relación a la maternidad. Por eso es muy importante entender la maternidad en clave de derechos  y que esta sea una experiencia que podamos vivir libre de violencia. Que sea una experiencia que podamos vivir de forma satisfactoria. Toda mujer, al margen de nuestra clase social.</p>
<h4>&#8211;<strong><em> ¿Cómo te transformó la maternidad a vos y cómo este libro, a partir de todo lo recopilado?</em></strong></h4>
<p>-Por otro lado, cuando hablo de soberanía, lo que reivindico es esa capacidad de las mujeres de poder decidir sobre nuestro cuerpo. Tan importante es reivindicar el derecho al aborto como reivindicar el derecho a poderme quedar embarazada cuando quiero, como quiero, y reivindicar el derecho a un parto respetado y a una lactancia materna satisfactoria.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-52269 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/photo4963292034806950026-268x410.jpg" alt="" width="268" height="410" /></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mama-desobediente-el-problema-no-es-la-maternidad-es-el-capitalismo-y-patriarcado-estupido/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Entrevista con Bruno Stagnaro a 20 años de Okupas: “La serie es un viaje hacia al afecto, independientemente de toda la oscuridad que rodea ese viaje”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/entrevista-con-bruno-stagnaro-a-20-anos-de-okupas-la-serie-es-un-viaje-hacia-al-afecto-independientemente-de-toda-la-oscuridad-que-rodea-ese-viaje/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Oct 2020 03:01:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[20 años]]></category>
		<category><![CDATA[Bruno Stagnaro]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio Marchini]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
		<category><![CDATA[Okupas]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Se cumplen 20 años del estreno de Okupas, una serie de culto que sigue atravesando generaciones. Dialogamos con su hacedor y director, Bruno Stagnaro, sobre la serie donde la amistad y la solidaridad prevalecen por sobre la violencia. Por Nadia Fink e Ignacio Marchini En el año 2000, cuatro pibes perdidos en medio de una [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Se cumplen 20 años del estreno de Okupas, una serie de culto que sigue atravesando generaciones. Dialogamos con su hacedor y director, Bruno Stagnaro, sobre la serie donde la amistad y la solidaridad prevalecen por sobre la violencia.</em></p>
<p><strong>Por Nadia Fink e Ignacio Marchini</strong></p>
<p>En el año 2000, cuatro pibes perdidos en medio de una ciudad quebrada económica y socialmente por la crisis se encuentran. Ricardo, el pibe de clase media que necesita salir del letargo existencial que lo acompaña hace años; el Pollo, su viejo compañero de banco de la primaria que salió a la calle a curtirse a fuerza de un padre ausente y una madre adicta a las pastillas; Walter, un anarcorollinga de Burzaco que pasea perros para juntar unos mangos para la birra; y el Chiqui, un grandote bonachón que está más allá de los problemas terrenales de la sociedad de consumo.</p>
<p>El lento ascenso hacia la amistad y la ternura se verá plagado de peligros y desencuentros, sobre todo cuando el protagonista, Ricardo, conozca a su acérrimo y mítico rival: el Negro Pablo, “el más poronga en ese conventillo de mierda”. Esta es la premisa con la que fue Bruno Stagnaro, el director y creador de <em>Okupas</em>¸ cuando la productora de Marcello Tinelli, Ideas del Sur, le pidió una “ficción experimental” que siga la línea sucia y urbana de su otro gran éxito de unos años antes, <em>Pizza, birra, faso</em>. Mientras las y los fans cruzan los dedos para que se concrete el viejo anhelo de poder verla en buena resolución y con la banda sonora original (hay conversaciones avanzadas con Netflix), <em>Marcha</em> dialogó con la cabeza central de esta mitológica serie que hoy cumple 20 años de su primera emisión en la pantalla chica de Canal 7.</p>
<h3><strong>“Me gusta pensar que la vigencia de Okupas tiene que ver con esta historia de amistad, que es atemporal”</strong></h3>
<p><strong>&#8211;<em>Okupas debe ser como tu “Jijiji”, debés estar podrido de que te pregunten sobre eso…</em></strong></p>
<p>-No, para nada. De hecho, es bastante curioso porque me di cuenta de que en estos 20 años no hablé tanto. Para los 15 años hubo cierta movida, y ahora para los 20, sí, hay de nuevo interés. Pero me gusta porque siento que de alguna manera sigue vigente. Igual, me genera sentimientos encontrados porque hay que ver por qué sigue vigente. A mí me gusta pensar que tiene que ver con esta historia de amistad que es atemporal, pero también es cierto que a nivel social tiene una actualidad que es más complicada. Tiene otras implicancias.</p>
<p><strong>&#8211;<em>Un pibe de 21 años nos dijo que era fan de Okupas, lo cual nos llamó la atención porque es muy joven. Y lo que a él le sorprendía era que esa forma de vestirse y de hablar de esos pibes, que eran muy marginales en ese momento, hoy está de moda.</em></strong></p>
<p>-Sí, y eso no sé si me gusta tanto, en un punto. Porque de alguna manera siento que Dante (Mastropierro, actor que interpretaba al Negro Pablo) instaló y popularizó ese tipo de lenguaje que podríamos llamar “tumbero”, que para nosotros en ese momento era toda una novedad. De hecho, mientras estábamos filmando, él tiraba frases que sacaba de la galera y nosotros decíamos “¿qué carajo quiere decir eso que dijiste?”. Mismo nos enteramos de ciertas inflexiones y léxicos y hoy, 20 años después, está recontra instalado y normalizado. No sé si me parece tan divertido. Obviamente que el lenguaje va a donde tiene que ir y uno no puede evitarlo, pero me parece que se fue transformando en una especie de marca o impostación que está bueno pero sin que eso vaya en detrimento de explorar la riqueza del lenguaje, sin quedar en casilleros tan acotados. Siento que hay un regodeo en ese tipo de lenguaje que limita más que expandir.</p>
<p><strong><em>-Dijiste que te gustaría que la serie se recuerde por el relato de amistad, que es central en la historia, pero que también te parece que sigue vigente porque mostraba un sujeto social que hoy en día vuelve a estar en escena, en una nueva crisis social y económica similar o incluso peor que la del 2001-2002.</em></strong></p>
<p>-Sí, totalmente, lo veo exactamente así. De hecho, te diría que incluso un poco peor. Justo ayer estaba pensando que la crisis del 2000, si bien era tremenda, siento que como sociedad había algo más inocente. Ahora siento que a la crisis se le suma una carga de odio y conflictividad que no creo que sea específicamente de nuestra sociedad, sino que es algo que está sucediendo a escala global. Me resulta complejo entender cómo esa combinación de factores va a resultar. Me preocupa bastante. Pero sí, eso es probablemente lo que más me duele porque cuando hicimos <em>Okupas</em>, en ese momento tan particular en el que ya se vislumbraba toda la ruptura que vino después, en los años siguientes uno tenía la sensación de que, de alguna manera avanzábamos en una dirección, independientemente de cuál pudiera ser esa y estos últimos años siento que fue un claro retroceso a esa misma atmósfera, esa misma dinámica. Ni que hablar con el tema ahora de la cuarentena. Independientemente de cómo se extremó con la cuarentena, siento que se volvió a ese punto de partida de un modo medio circular.</p>
<p><strong>&#8211;<em>También </em>Okupas <em>abordaba el problema del acceso a la vivienda y ahora estamos en una situación bastante similar con las tomas de tierras, en Guernica, por ejemplo. En ese momento, ¿era un tema que quisiste plantear o estabas más enfocado en la comunidad que se armaba entre esos cuatro pibes?</em></strong></p>
<p>-No, la verdad que no era un factor que me interesara particularmente ni que fuera un disparador. Recuerdo que el término “okupa” venía de España y recuerdo algo de una situación en Rosario con unos galpones. Pero lo que me interesaba mostrar era la perspectiva de este tipo de clase media que ponen al cuidado de un inmueble para evitar que sea tomado por gente más marginal y que él mismo se termina convirtiendo en esa “amenaza” tan temida. Me interesaba ese plano más individual.</p>
<p><strong>&#8211;<em>Vos no elegís al pibe marginal como protagonista, sino al pibe de clase media que se lumpeniza. ¿Te pareció una manera de meterte en ese universo sin ser paternalista o no caer en estereotipos?</em></strong></p>
<p>En realidad, yo venía de hacer <em>Pizza, birra, faso</em> y estaba en una exploración de esa atmosfera marginal, pero desde el punto de vista de cuatro pibes que ya estaban inmersos en eso. Entonces, <em>Okupas </em>me parecía que era una manera de seguir explorando esa sensación de lanzarse a la calle y tratar de ir al encuentro de una identidad muy callejera pero adoptando un punto de vista que era más cercano a mi perspectiva, la de un tipo de clase media que inicia como un descenso hacia esa atmósfera y no que ya esté dada.</p>
<p><figure id="attachment_52119" aria-describedby="caption-attachment-52119" style="width: 540px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-52119 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/PizzaBirraFaso-540x410.jpg" alt="" width="540" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/PizzaBirraFaso-540x410.jpg 540w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/PizzaBirraFaso-1024x778.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/PizzaBirraFaso-640x486.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/PizzaBirraFaso.jpg 1316w" sizes="(max-width: 540px) 100vw, 540px" /><figcaption id="caption-attachment-52119" class="wp-caption-text"><strong>La película <em>Pizza, birra, faso</em>, estrenada dos años antes, fue precursora de varios de los temas profundizados luego en <em>Okupas</em></strong></figcaption></figure></p>
<h3><strong>“El punto de partida de los personajes es muy arquetípico”</strong></h3>
<p><strong>&#8211;<em>En relación con los personajes, los cuatro protagonistas tienen perfiles y roles muy marcados y fluyen con mucha naturalidad dentro de la serie. ¿Te basaste en alguien para cada uno o cómo los fuiste armando?</em></strong></p>
<p>-Solo con dos personajes tenía en la cabeza a la persona que quería que los interpretara antes de empezar a escribirlos. Uno era Franco Tirri, que hizo del Chiqui, a quien conocía de antes porque era amigo de mi hermano y venía mucho a mi casa. Siempre me llamó mucho la atención esta dualidad de ser un tipo muy grandote, pero con una paz muy particular. Siento que eso, si bien no fue deliberado, me influyó bastante a la hora de pensar en él. Él además tenía como esta cosa de filósofo, de desprendido de lo material y siempre me pareció un pibe muy misterioso en ese sentido. Y el otro que tenía en la cabeza era Rodrigo (De la Serna) porque lo había visto en <em>Naranja y media </em>y había algo en él que me llamaba mucho la atención, una potencia y una potencialidad que se recortaba en él claramente y me interesaba. Cuando empecé a escribir <em>Okupas </em>lo tenía a él en la cabeza. Los demás fueron apareciendo.</p>
<p>Es cierto que, de alguna manera, el punto de partida de los personajes es muy arquetípico. Cada uno tiene un rol muy específico respecto del conjunto. Tal vez no había mucha originalidad en eso: Ricardo (Rodrigo De la Serna) es como el joven neófito que se lanza a la aventura; el Pollo (Diego Alonso) es como su mago guardián que va a darle ciertas herramientas y lo va a proteger; Walter (Ariel Staltari) es más como un bufón y el Chiqui (Franco Tirri) es como un santo que está más allá de los conflictos terrenales. Tenés al Negro Pablo que es el antagonista y tenés a Miguel (Jorge Sesán) que sería como el reverso del Pollo; un tipo que está curtido pero hacia la oscuridad, no como el Pollo que se curtió y trata de ir hacia la luz. Lo que quiero decir es que había una cuestión muy clásica en la construcción de los roles y creo que le fue dando encanto cuando eso se empezó a disimular debajo de pátinas como muy cotidianas y muy de la calle. Todo eso quedó sepultado debajo de formas de hablar y de vínculos muy reconocibles, de una identidad muy marcada nuestra, pero que en el fondo responden a engranajes te diría, casi, del drama griego.</p>
<p><strong>&#8211;<em>Respecto de los personajes femeninos, Clara (Ana Celentano) y Sofía (Rosina Soto) son las que ponen orden en Okupas e incluso en la escena del Docke, donde lo intentan violar a Ricardo, todo se vuelve caos cuando se va la vieja que servía cerveza, que también ponía el límite.</em></strong></p>
<p>-No se sabe cuál es el orden de factores: si se vuelve caos porque se va o se va porque sabía que venía el caos (ríe).</p>
<p><strong>&#8211;<em>Pero hay algo de eso de las mujeres en la serie, que ponen orden, que aportan lo terrenal, ¿lo pensaste así? Y por otro lado, con el paso de los años y el crecimiento del movimiento feminista, ¿hay algo que a vos te haga pensar que hoy la serie tendría otros personajes o volverías a hacer la historia de esos cuatro amigos de esa manera? </em></strong></p>
<p>-Sí, yo siento que posiblemente en eso haya algo que quizás atrase un poco, que haya envejecido y, al mismo tiempo, que es una falencia que yo arrastrase ya desde <em>Pizza…</em> porque en la película el rol de Sandra (Pamela Jordán), de alguna manera, es el mismo. Es la figura adulta que trata de poner un poco de orden. Lo cual me resulta un poco paradójico porque, en definitiva, en mi vida hubo mujeres que fueron muy importantes y con quienes me vincule más del lado afectivo y no tanto del lado del orden racional o algo por el estilo. Pero, bueno, es una característica. Por un lado siento que atrasa un poco, que tal vez sea lo que haya envejecido peor de la serie, y al mismo tiempo siento que forma un poco parte de la identidad: es una historia masculina.</p>
<p>Y creo que eso se nota en las influencias que tuvo <em>Okupas</em>. Si yo me pongo a pensar las influencias de la serie son todas historias masculinas. Desde <em>Los inútiles </em>de Fellini a <em>American Graffiti </em>a <em>Cuenta conmigo, </em>son historias de tipos. Y si voy más atrás y pienso en las influencias literarias que mucho tiempo después fui dándome cuenta de que tenían que ver con el universo de Dostoievski, con el universo de Sallinger, Bukowski un poco. Dostoievski probablemente sea lo que más haya impregnado porque pienso en <em>Crimen y castigo</em> y las mujeres siempre tienen como un rol medio ordenador en el relato y la exploración del personaje masculino pone a las mujeres como un ideal o como una figura ordenadora. Ahora que lo mencionás, pienso en la vieja de <em>Crimen y castigo</em> que tiene algo que medio que deriva en la vieja de la escena del Docke…</p>
<p><strong>&#8211;<em>En relación con el camino del héroe, el que sufre la transformación más marcada es Ricardo, porque los demás personajes ya están cómodos en sus perfiles, pero él, con ese vacío que siente, necesita la transformación pero termina para la mierda…</em></strong></p>
<p>-Es que, desde la perspectiva del viaje del héroe, asume los riesgos de que la cosa termine para mal. Igual yo siento que, de alguna manera, los cuatro se transforman. Bueno, de hecho Chiqui sufre una transformación te diría…vital. Pero siento que en todos hay una transformación que pasa por el descubrimiento del afecto y de la sensación de pertenencia a un lugar que al comienzo no tenían tan claro. De hecho, pensando en Walter y Chiqui, ellos arrancan con mucho conflicto y al final es Walter el que se queda llorando en la tumba del Chiqui. Hay como un viaje hacia al afecto, independientemente de toda la oscuridad que rodea ese viaje.</p>
<p><strong>&#8211;<em>¿Y por qué decidiste matar al Chiqui?</em></strong></p>
<p>-No podría darte una respuesta racional. Es como que a medida que uno va escribiendo, de alguna manera uno también es un espectador de lo que sucede. Sí te puedo decir que, de alguna manera, la muerte de Chiqui estuvo signada desde hace mucho tiempo antes de que lleguemos a ese capítulo y fue algo que paradójicamente vino al rescate de la escritura porque nos fue ayudando a estructurar el recorrido hasta ese momento. Son esas cosas que no sabría muy bien cómo explicarlas pero vino muy de la mano con el momento en que, ya con el proceso de producción iniciado y con hasta el capítulo 3 o 4 escrito, teníamos que encontrar la locación donde iba a ser la casona. Y Claudio Sambi, el jefe de producción que ya tenía el otro gran mérito de haberme presentado a Dante, me dice que ya teníamos el exterior de la casa pero que estaba medio complicado encontrar el interior y me propone ir a filmar a una casona que quedaba en San Fernando. A mí me parecía una locura porque era la loma del orto e ir todos los días hasta allá para hacer el interior me parecía un delirio.</p>
<p><figure id="attachment_52121" aria-describedby="caption-attachment-52121" style="width: 308px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-52121 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/IMG_20201013_185517240-308x410.jpg" alt="" width="308" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/IMG_20201013_185517240-308x410.jpg 308w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/IMG_20201013_185517240-768x1024.jpg 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/IMG_20201013_185517240-1152x1536.jpg 1152w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/IMG_20201013_185517240-1536x2048.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/IMG_20201013_185517240-640x853.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/IMG_20201013_185517240-scaled.jpg 1920w" sizes="(max-width: 308px) 100vw, 308px" /><figcaption id="caption-attachment-52121" class="wp-caption-text"><strong>Así se ve hoy en día la fachada del &#8220;antiguo caserón del orto&#8221;. Foto: Ignacio Marchini</strong></figcaption></figure></p>
<p>Cuando entro y veo ese vitraux, inmediatamente se me configuró al mismo tiempo: “balazo al vitraux y muerte de Chiqui”. Porque el vitraux pedía que alguien le dé un balazo y la razón para dárselo tenía que ser contundente y dolorosa. Todo quedó anudado en ese momento. A partir de ese momento, lo terminé de ubicar el personaje, incluso vivo todavía. Cada vez que lo veía sabía que estaba viendo un tipo que iba a ser sacrificado por el relato y eso lo ponía en un plano distinto de los demás, que estaban en un plano más mundano.</p>
<h3><strong>“En el universo audiovisual, notaba que se negaba la geografía urbana real de la ciudad”</strong></h3>
<p><strong>&#8211;<em>En la serie hay diálogos que dan la sensación de ser improvisados o tomas de cámara que parecen casi documentales, como el viaje en tren a Quilmes o la manifestación de jubilados que atraviesa Ricardo en una escena, ¿cómo fue ese trabajo?</em></strong></p>
<p>-Fue un poco de todo. Yo siento que los disparadores fueron dos. Primero, esta cuestión de la espacialidad. En el universo audiovisual, y particularmente la televisión, yo notaba que se negaba la realidad, la geografía urbana real de la ciudad y siempre me llamaba la atención. Justamente, es una dimensión más del relato que, por ejemplo en las pelis yanquis, está súper explotado y muchas veces la ciudad es un personaje más. En las series de acá, y en las películas, yo observaba una intención de invisibilizar eso y tratar de mostrar un “no lugar”, como si fuera un limbo que podría ser cualquier lado. Eso fue un factor muy importante. Ya estaba bastante presente en <em>Pizza… </em>pero siento que lo extremé más en <em>Okupas</em>, en el sentido de anclar mucho más la historia en una geografía que existía independientemente del relato. Me gustaba la idea de que los espacios vos los respires y lo sientas y puedas decir “yo conozco ese lugar”. A mí me sucedió de muy pendejo con <em>El Eternauta</em>. Creo que me marcó mucho. Esta convivencia de los tipos yendo por la cancha de River o por Libertador o las Barrancas de Belgrano, donde yo vivía a 6 cuadras. Yo iba a jugar ajedrez al ombú que está al lado del lugar donde se encuentran por primera vez con el <em>Mano</em>. Eso quedó muy impregnado en mí.</p>
<p>Y la decisión fue anclarla en esta zona de Congreso porque era una zona que yo transitaba muchísimo en esos años, que conocía, y que tenía esta particularidad de que era una dualidad muy marcada entre la atmosfera de día y la de noche. Convivían dos mundos muy disímiles. Por un lado, tenías el mundo laboral y medio ricachón del día y, al mismo tiempo, lo que irrumpía una vez que se iban los oficinistas que era como el lumpenaje, y esas mismas calles se transformaban en tierra de nadie. Ese contraste siempre me pareció muy rico como punto de partida.</p>
<p>Lo otro tenía que ver con la cuestión de la oralidad, otra cosa que ya habíamos explorado bastante en <em>Pizza…,</em> pero yo siento que en <em>Okupas</em> definitivamente avanzamos mucho más, gracias a varios factores. El hecho de haber encontrado a Dante (Mastropierro) fue determinante en ese sentido. El tipo le aportaba verdad a una forma de hablar que para nosotros estaba totalmente fuera de nuestro registro y nuestras posibilidades. Y más allá de Dante, creo que también cada uno de los pibes desde su lugar le aportó frescura. Lo paradójico es que no es que sucedía espontáneamente, sino que desde nuestro lado estaba dentro de una intención, de ir al encuentro de eso, y que sucedía dentro de una estructura narrativa que más o menos lo iba conteniendo. No es que los actores iban improvisando sobre la marcha y la cosa se iba acomodando, sino que había una convivencia en los dos planos que resultó en que se potencien.</p>
<p><figure id="attachment_52122" aria-describedby="caption-attachment-52122" style="width: 259px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-52122" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/negro-pablohqdefault.jpg" alt="" width="259" height="263" /><figcaption id="caption-attachment-52122" class="wp-caption-text"><strong>El temible Negro Pablo, un extraordinario antagonista que marcó un antes y un después en el léxico televisivo</strong></figcaption></figure></p>
<p><strong>&#8211;<em>En la serie mostrás dos caras posibles de la marginalidad: la solidaria y la violenta. Nos parece que no buscabas ni espectacularizar la violencia ni romantizar la pobreza. ¿Cómo hiciste para evitar eso?</em></strong></p>
<p>-Eso fue bastante deliberado porque me parecía un riesgo las dos cosas. Tanto la visión paternalista hacia la pobreza como vanagloriar el lumpenaje o la marginalidad en sí misma. Básicamente, intentamos ceñirnos al plano humano y seguir a los personajes y tratar de ser honestos respecto de sus claroscuros. De hecho, en algún momento leí algo que planteaba que era una visión como medio porteño centralista porque ubicaba al “mal” en el Docke y la ciudad ubicando al “nido del mal” en la periferia, y la verdad que me pareció una boludez porque nos tomamos el laburo de poner, por ejemplo, al personaje del fletero como para dejar claro que la maldad y la bondad están en todos lados por igual: en el Docke, en Palermo. Tiene que ver con la condición humana y no con el espacio físico donde están las personas. Uno puede encontrar eso en todos lados.</p>
<p>Además, en el plano personal me pasaba algo muy querible con el puente Avellaneda, que es un puente que yo quiero mucho porque forma parte de un paisaje muy querido de mi niñez. Cuando era pibe, mi nona vivía en un edificio que está justo en frente del puente y para mí, ir a lo de mi nona y escuchar la campana que indicaba que iban a levantar el puente -porque los remolcadores entraban al puerto sobre el Riachuelo- era una fiesta, era como Netflix. Lo veías levantarse y era increíble.</p>
<p>Si bien yo termino llegando al Docke por otro lado, el hecho de transitar ese puente me parecía que estaba bueno desde varios puntos de vista. Primero, desde el plano personal, y después, porque tenía que ver con el personaje de Ricardo y esta cuestión iniciática y lo que ganaba y perdía atravesando ese puente. Él lo atraviesa en momentos fundamentales de la historia que son cuando comete el error de, por culpa, ir a buscar al Pollo al Docke; cuando comete el peor error de después ir a cagar a trompadas al Negro Pablo y lo deja atado en ese lugar. Ahí es cuando la historia termina de quebrarse, cuando el Negro se libera. Ahí, justamente, hay algo que se rompe para siempre.</p>
<p><strong><em>-Y cuando cruza de vuelta para ir a matarlo, es todavía un mayor momento de quiebre para Ricardo…</em></strong></p>
<p>-Totalmente, me había olvidado. Sí, igual yo creo que ya estaba quebrado antes. Se termina de cristalizar algo que él venía arrastrando… Esa escena está todo oscuro, se escucha todo sonido ambiente. No sé qué mierda era, como unos respiradores metálicos y ruido de hierros.</p>
<p><figure id="attachment_52123" aria-describedby="caption-attachment-52123" style="width: 547px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-52123 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Conjunto_Nicolas_Avellaneda_desde_Peaje_Dock_Sud-547x410.jpg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Conjunto_Nicolas_Avellaneda_desde_Peaje_Dock_Sud-547x410.jpg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Conjunto_Nicolas_Avellaneda_desde_Peaje_Dock_Sud-1024x768.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Conjunto_Nicolas_Avellaneda_desde_Peaje_Dock_Sud-1536x1152.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Conjunto_Nicolas_Avellaneda_desde_Peaje_Dock_Sud-640x480.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Conjunto_Nicolas_Avellaneda_desde_Peaje_Dock_Sud.jpg 2048w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /><figcaption id="caption-attachment-52123" class="wp-caption-text"><strong>Las torres del Docke, lugar clave y peligroso en la trama de la serie</strong></figcaption></figure></p>
<h3><strong>“Okupas forma parte de mi identidad”</strong></h3>
<p><strong><em>-¿Cómo fue la relación del equipo de trabajo?</em></strong></p>
<p>-Se generó una dinámica de mucho compañerismo y mucha mística grupal que para mí fue absolutamente fundamental y que Ideas del Sur, en ese sentido, tuvo la astucia de no interferir. Eso fue muy atinado porque permitió que le diéramos una impronta semi-amateur te diría. Si bien ya éramos profesionales, al mismo tiempo estábamos muy embebidos de la cosa de “grupo de amigos” haciendo algo que tenían muchas ganas de hacer.</p>
<p><strong>&#8211;<em>Eran un grupo de amigos contando una historia de un grupo de amigos…</em></strong></p>
<p>Claro, totalmente. Básicamente era eso. La verdad que después, no sabría decirte exactamente cuándo, hubo un momento en que nos dimos cuenta de que como equipo estábamos muy contentos. Es lo mejor que te puede pasar. Supongo que tenía que ver también con la edad que teníamos y que éramos muy pibes pero todo el mundo de las horas extra y el cansancio, que era real y muy importante, pasó a segundo plano porque era algo que queríamos hacer. Y no solamente los cabezas del grupo, que eran los chicos que había llevado de <em>Pizza…</em> y mis amigos, sino que eso se trasladó al resto del equipo. Todo el mundo tenía muchas ganas de aceptar el reto de llegar en tiempo y forma a que todos los capítulos terminen, lo cual era muy difícil. Porque el rango que teníamos era muy jodido y fue cada vez más difícil hasta el extremo del capítulo final, que nos llevó 25 horas seguidas de filmación y realmente llegamos cagando, al punto tal de que editamos los primeros dos bloques, lo mandamos a Canal 7, empezaron a pasarlo, terminamos de editar los bloque 3 y 4 y en la publicidad, entre el bloque 1 y 2, llegamos con el beta para pasarlo. Obviamente lo recibieron a las puteadas, el chabón lo chequeó fast forward y salió. Se llegó de esa manera porque de entrada estuvo planteado así.</p>
<p><figure id="attachment_52124" aria-describedby="caption-attachment-52124" style="width: 630px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-52124 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Bruno-Stagnaro-16x9-1-630x355.jpg" alt="" width="630" height="355" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Bruno-Stagnaro-16x9-1-630x355.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Bruno-Stagnaro-16x9-1-640x360.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/10/Bruno-Stagnaro-16x9-1.jpg 716w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /><figcaption id="caption-attachment-52124" class="wp-caption-text"><strong>Bruno Stagnaro, director y creador de <em>Okupas</em></strong></figcaption></figure></p>
<p><strong>&#8211;<em>¿Alguna sensación a 20 años de Okupas?</em></strong></p>
<p>-Yo siento que lo que quiero decir se nota. Es algo a lo que le guardo enorme afecto y que para mí sigue muy vigente, sobretodo en el plano emocional, por todo lo que significó. Aun sabiendo el desgaste que me generó, que no me fue gratuito porque después estuve mucho tiempo sintiendo físicamente mal por el grado de agotamiento al cual llegamos pero, independientemente de eso, es el recuerdo de algo muy muy querido de tu juventud al que siempre volvés porque casi que te diría que forma parte de tu identidad. Siento que lo quiero así, de esa manera. Y no solamente por el resultado, sino también por todo lo que significó en el plano emocional hacerlo, con toda la gente involucrada. Siento que de alguna manera son esas cosas que te marcan, ese lugar común de que pueden pasar mil años pero sin embargo hay un lugar en el que vos te sentís conectado con esa persona porque viviste algo único. Con <em>Okupas</em> realmente lo siento así. Hay algo íntimo y sagrado.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/entrevista-con-bruno-stagnaro-a-20-anos-de-okupas-la-serie-es-un-viaje-hacia-al-afecto-independientemente-de-toda-la-oscuridad-que-rodea-ese-viaje/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Triple Crimen: una película y la sonrisa de los pibes siempre presente</title>
		<link>https://marcha.org.ar/triple-crimen-una-pelicula-y-la-sonrisa-de-los-pibes-siempre-presente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Aug 2020 09:56:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine, TV y Streaming]]></category>
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					<description><![CDATA[La película documental Triple Crimen puede verse online hasta el domingo. El film revive el recorrido que hicieron familiares y compañeras y compañeros desde el 1 de enero de 2012, cuando fueron asesinados los jóvenes militantes Jere, Mono y Patóm, en Villa Moreno de Rosario, hasta el juicio que llevó a la banda narco a las cárceles.]]></description>
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<p><em>La película documental Triple Crimen puede verse online hasta el domingo. El film revive el recorrido que hicieron familiares y compañeras y compañeros desde el 1 de enero de 2012, cuando fueron asesinados los jóvenes militantes Jere, Mono y Patóm, en Villa Moreno de Rosario, hasta el juicio que llevó a la banda narco a las cárceles.</em></p>



<p><strong>Por Nadia Fink</strong></p>



<p>El Mono y Jere se ríen a carcajadas. Corte. Jere va entrando a la canchita mientras relata. Cierra mirando a la cámara, con la sonrisa imborrable que aparece siempre en los relatos de quienes lo conocieron. Corte.</p>



<p>Ese comienzo estremece. Impacta verlos vivos, filmándose entre ellos para las redes sociales, en pleno disfrute y compartiendo entre amigos, en la canchita que tiene el ingreso de Villa Moreno, zona sur de Rosario, su lugar de encuentro y donde fueron asesinados aquella noche del 1 de enero de 2012 en la que el barrio cambió para siempre.</p>



<p>La siguiente escena toma la inspección ocular realizada antes del juicio a los asesinos, que tuvo lugar en noviembre y diciembre de 2014, por abogadas y abogados de la querella y la defensa, jueces, fiscales, etc., en esa misma canchita. Las dos caras de un mismo lugar.</p>



<p>A un mes del asesinato de Eduardo Trasante, padre de Jere, comprometido en la lucha por justicia y ex Concejal de la ciudad de Rosario, por lo que es imprescindible repasar esta historia. La película puede verse hasta el domingo en la plataforma de <a href="https://www.colectivodecineastas.com/triple-crimen">Colectivo de Cineastas</a>. Cuando se estrenó en cines, entrevistamos a Rubén Plataneo, su director.</p>



<p><strong>Ciudad de pobres corazones</strong></p>



<p>Rubén Plataneo, oriundo de Rosario, es el director de la película <em>Triple Crimen</em>, que tuvo su estreno en el BAFICI y que se proyectó en Rosario durante diciembre de 2018. Cuando desde <em>Marcha</em> le consultamos qué lo había motivado a rodar este film, nos respondió: “Hace varios años que es conocida, a nivel nacional e internacional, la situación en Rosario sobre la instalación y extensión de bandas de narcotraficantes y también que hay un sistema de complicidad institucional, paraestatal, con participación de distintos estamentos de la policía, de la justicia, del gobierno, que sostienen de distinta manera en su rol y sus instituciones el funcionamiento del narcotráfico. Eso ha significado en los últimos años el índice de asesinatos más alto de la Argentina en toda su historia, que llegó a 360 por año, la mayoría de las víctimas jóvenes menores de 30 años. Eso me fue impresionando fuertemente. Y mientras investigaba toda esta trama complejísima y violentísima del narcotráfico y las muertes, en su mayoría de jóvenes de barrios pobres de Rosario, me encontré con que había un grupo de familiares de víctimas, en este caso de los tres chicos que habían sido asesinado en la villa Moreno, que todos los meses salían a reclamar, hacer marchas, desde su barrio hasta Tribunales, exigiendo justicia para los asesinos de sus hijos”.</p>



<p>Y es acá donde vuelve a aparecer la canchita como escenario: ese entramado de narcotráfico que incluye connivencias policiales, estatales y judiciales es el que llevó a que Claudio “Mono” Suárez, Jeremías “Jere” Trasante y Adrián “Patóm” Rodríguez fueran asesinados en el lugar donde celebraban el año nuevo con amigos. Las balas llegaron de parte de una banda narco liderada por Sergio “El Quemado” Rodríguez y compuesta por Brian Sprío, Manuel Delgado y Mauricio Palavecino. Buscaban a quien había baleado al “Quemadito” Rodríguez, hijo del mandamás de la banda, esa misma noche, y que se encontraba internado fuera de peligro. Hacia Villa Moreno fueron, en su Kangoo verde, con armas de alto calibre. Sin mediar preguntas, dispararon contra los tres y contra Moki, único sobreviviente. “No eran soldaditos de nadie”, se esforzaba por explicar Lita, mamá de Mono, cuando al otro día, sin haber enterrado aún a un hijo que se murió en los brazos, la prensa oficial hablaba de “ajuste de cuentas” y de que los pibes “tenían antecedentes”. Allí, en esos banquitos que ya no están, al costado de esos árboles donde Keko, hermano de Mono, señala los agujeros de bala que quedaron como testigos silenciosos, familiares de cada uno de los chicos reconstruye esa nota y revive la sorpresa y el espanto que tiñó el barrio.</p>



<p>El boom inmobiliario en la ciudad de la provincia que tiene el 80% de la producción de la soja del país (donde la construcción ha sido banco fiel de los excedentes del negocio), el crecimiento de las propiedades de lujo en una ciudad con serios problemas habitacionales y un 50% de la población con problemas de vivienda, el puerto como lugar de ingreso para experimentos de narcotráfico, los búnker que se propagaron como los ladrillos para los sojeros, la plata contante y sonante generada por las drogas y la trata son el marco en el que se dio el Triple Crimen. Y por eso Plataneo elije contar esas aristas de Rosario a partir del relato de periodistas como Carlos del Frade y José Maggi que relatan estos puntos de contacto, pero también describen la necesaria connivencia policial para que el narcotráfico siga avanzando.</p>



<p>Pero también el relato cuenta con los testimonios de Carlos Varela, abogado defensor del Quemado Rodríguez –y reconocido defensor de narcos en la Ciudad–, y el ex ministro de seguridad de la provincia de Santa Fe, Raúl Lamberto, quien asumió en junio de 2012, luego de que Leandro Corti debiera renunciar tras los numerosos asesinatos y de las denuncias de complicidad de las fuerzas de seguridad con los narcotraficantes y barrabravas. Y es allí donde el ojo toma partido, donde la mirada del director retoma lo que relataba al principio y elije cómo contar. Estos testimonios, a diferencia de los de los familiares de las víctimas que cuentan desde el barrio y la calle, se realizan en despachos y edificios de categoría. Lugares que, por cierto, habitan a diario funcionarios y abogados. Los planos enfocan manos nerviosas, cuerpos en tensión, palabras que son un relato. Hay algo de actuación, de puesta en escena que atraviesa estas escenas, al igual que las tomadas durante el juicio, donde fue único equipo audiovisual que lo registró.</p>



<p>Así cuenta Plataneo sobre esa etapa, que ocupa un tercio del film: “Lo filmamos de un modo bastante particular: están en juego los personajes, sus rostros, hay un paisaje interior que tienen una tonalidad totalmente diferente al resto. Los personajes están actuando un rol en esa puesta en escena que descubrimos ahí, que además nos permitió conocer mucho más física y directamente, mirándonos frente a frente, la intimidad de la banda narco, y la relación con los abogados, con la policía, con los jueces, con los fiscales. Con los familiares de los asesinos y las víctimas juntos, en la misma sala”. Esos personajes de los que habla Plataneo parecen ser “los otros”. Pero en este caso, “el otro” no es quien suelen tomar los poderes y los medios de comunicación hegemónico. El otro es aquel que fue a invadir el barrio, el que se sienta en el banquillo de los acusados y no habla y mira con superioridad, o quien defiende a bandas narcos y le pide al único sobreviviente de la tragedia que tome el arma con el que asesinaron a sus amigos con la misma naturalidad con la que declara la inocencia de los asesinos en serie.</p>



<p><strong>Ciudad de locos corazones&nbsp;</strong></p>



<p>Pero en el inicio hay una historia: la lucha que nació el día que asesinaron a los pibes y que Movimiento 26 de Junio, donde militaban Jere, Mono y Patóm, se puso al hombro junto con algunos familiares.</p>



<p>Y así como el relato de las familias va trazando el rompecabezas (que, por cierto, también es el film) para reconstruir el asesinato, las vidas y algunas anécdotas de los pibes (que tenían apenas entre 17 y 21 años), la lucha que iniciaron y que terminó en un juicio histórico; también está el otro relato que fue pura acción: las numerosas marchas y festivales, la vigilia previa al juicio y la instalación de una carpa en las puertas de los Tribunales para recordale a la justicia de adentro que afuera había muchas personas organizadas velando por la memoria de los pibes.</p>



<p>En el medio, ese rompecabezas que va armando Plataneo es una pregunta en voz alta (con su voz en off), es la reflexión sobre la ciudad y sobre la pibada como sector más vulnerable a la desidia estatal, es un ir haciendo que se comparte con el público. “Para los familiares, fundamentalmente para los padres, los amigos, compañeros, toda esta pelea de tres años y el juicio, significó una etapa que cambió sus vidas para siempre: debieron salir de su cotidianeidad y salir a la calle, a organizar movilizaciones, a encarar a los medios, que es una tarea dificilísima, a defender el buen nombre de sus hijos y reclamar justicia. Incluso, tuvieron que vincularse con otros familiares de víctimas similares… Yo fui percibiendo esa transformación que los padres estaban viviendo concretamente durante todo ese tiempo: por eso me decidí inmediatamente a filmar, en la canchita pero también en la cotidianeidad del barrio”, nos cuenta el director.</p>



<p>El juicio, que finalizó el 5 de diciembre de 2014, condenó a los cuatro imputados: Sergio Rodríguez, 32 años de prisión por considerarlo coautor penalmente responsable de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y participación de un menor; Brian Sprío, 33 años de prisión, por considerarlo coautor y que concurre a su vez con tenencia de estupefacientes con fines de comercialización; Daniel Delgado, 30 años, como coautor y Mauricio Palavecino, 24 años de prisión por considerarlo partícipe necesario del delito de homicidio. Adentro y afuera, hubo un desahogo sin fin. Sin embargo, la Cámara de Apelaciones en lo penal bajó algunas penas el 5 de septiembre de 2015 y absolvió a Brian Sprío. Adentro y afuera la bronca estuvo presente.</p>



<p>Los pasillos, el barrio, las casas que habitaron Jere, Mono y Patóm, los perros que rondan Moreno, la canchita (que luego de todas esa larga lucha hoy fue restaurada y que volvió a ser lugar de encuentro permanente donde se disputan torneos de fútbol infantil, funciona una colonia de vacaciones, etc.), los sonidos: la música que sale de las casas, los saludos con vecinas y vecinos, los ladridos, las motos, los gritos de las pibas y pibes que juegan… El film retrata los destellos de una cotidianeidad interrumpida. Pero también los caminos recorridos para conseguir justicia. Es una película en la que los buenos triunfan aunque el sabor es amargo porque los pibes no vuelven.</p>



<p>Jere camina por la calle del costado de la canchita, la misma en la que estaba su casa. Corte. Doblan y por Pte. Quintana está llegando Patóm en moto. Primer plano de Patóm. La música apaga las voces. El plano se funde y la sonrisa que les ocupa toda la cara nos queda en la retina como un recuerdo imborrable.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/triple-crimen-una-pelicula-y-la-sonrisa-de-los-pibes-siempre-presente/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Por Lucía Pérez, seguir hasta sentir justicia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/por-lucia-perez-seguir-hasta-sentir-justicia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Aug 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
		<category><![CDATA[Lucía Pérez]]></category>
		<category><![CDATA[machismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mar del Plata]]></category>
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		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
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		<category><![CDATA[Reforma Judicial]]></category>
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					<description><![CDATA[Casación Penal anuló el fallo que absolvió a los acusados del femicidio de Lucía Pérez. Se realizará nuevo juicio.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La Sala IV de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires anuló el fallo que absolvió en 2018 a los tres imputados por el femicidio de Lucía Pérez y ordenó realizar un nuevo juicio, con perspectiva de género. El análisis de la abogada de la familia y una periodista especializada quienes destacan la resolución que llega tras años de lucha en las calles. </em></p>



<p><strong>Por Nadia Fink y Laura Salomé Canteros | Foto: Carla Hayet &#8211; Octubre 2016</strong></p>



<p>Hace tiempo que los feminismos incidimos de hecho en una reforma judicial, una que lleve perspectiva de género y Derechos Humanos al momento de investigar, acusar y sentenciar a quienes perpetúan el sistema de crueldad, violencias y desigualdad patriarcal que es ya inadmisible.</p>



<p>Ayer, producto de la lucha de años en todo el país y a través del texto de una sentencia esperanzadora, la Sala IV de la Cámara de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires, anuló el fallo del Tribunal Oral 1 de Mar del Plata, que en 2018 había absuelto por unanimidad a los tres imputados por los delitos de abuso sexual y femicidio de Lucía Pérez; condenando a sólo dos de ellos por delitos vinculados a tenencia y tráfico de estupefacientes. A la vez, la Sala IV ordenó que se realice un nuevo juicio y &#8220;con la premura que el caso amerita&#8221;.</p>



<p>La sala hizo, de esta manera, lugar al pedido de los querellantes y la fiscalía para anular lo resuelto y para volver a realizar un juicio, con perspectiva de género, contra los imputados: Matías Gabriel Farías, Juan Pablo Offidani y Alejandro Alberto Maciel, de haber cometido el femicidio de Lucía Pérez, quien el 8 de octubre de 2016 fue abandonada en el hospital de Playa Serena.</p>



<p>El texto de la sentencia se refiere al sesgo de género para juzgar el femicidio de Lucpia, y afirma que &#8220;se construyó un estereotipo de mujer-adolescente, cuyas experiencias previas, sus características y la forma en que ella se comunicaba con el entorno, todo ello le impuso la carga de tener que dar muestras inequívocas de resistencia a un ataque, y ante su ausencia se concluyó que la voluntad de la joven no se encontraba viciada&#8221;. Se afirma además que &#8220;el razonamiento llevado a cabo por los magistrados no resulta admisible&#8221; y advierten que &#8220;la persistencia de estos prejuicios en el sistema de administración de justicia penal afecta al derecho de la mujer a un juicio justo y evita la plena aplicación del principio de igualdad entre mujeres y hombres, en tanto impone obstáculos que los hombres no enfrentan&#8221;.</p>



<h2>&#8220;Los tres varones vuelven a estar imputados&#8221;</h2>



<p>&#8220;La sentencia que quedó anulada se dividía en tres hechos y esto es lo que abordó Casación&#8221;. Así lo explicó Verónica Heredia, una de las abogadas de la familia Pérez en diálogo con Marcha, &#8220;el primero, la venta de estupefacientes de parte de Farías y Offidani, por lo que fueron condenados a 8 años; esto Casación lo deja igual&#8221;. Y avanzó, &#8220;y el segundo hecho, el que según los jueces, Lucía se había muerto voluntariamente, reflexión por la que quedaron absueltos Farías y Offidani; esto es lo que revoca este fallo de Casación para volver a hacer un juicio con perspectiva de género&#8221;.</p>



<p>Por último, explicó Heredia, &#8220;los jueces además determinaron que Maciel, imputado por encubrimento, también debe volver a juicio&#8221;. Y sintetizó, &#8220;en resumen, los tres varones vuelven a estar imputador por drogar, violentar sexualmente y asesinar a Lucía Pérez&#8221;.</p>



<p>Para Sol Rodríguez Garnica, periodista especializada en judiciales, la Sala IV de Casación bonaerense, &#8220;dictó un fallo acorde a la época en la que vivimos&#8221;, ya que &#8220;fue una irresponsabilidad del sistema judicial, por un lado, la mala investigación; y por el otro, la nula perspectiva de género que habían tenidos los magistrados durante el juicio, quienes se basaron en cómo era Lucía, su núcleo familiar, amigos y vida íntima; y eso queda evidenciado en este fallo de Casación que dice que los jueces no pueden juzgar más a la víctima que a los acusados y que no pueden basarse en prejuicios de género y estereotipos de comportamientos sexuales; porque quedó demostrado un androcentrismo del derecho. Descartaron el abuso sexual porque era una chica con una personalidad fuerte, con carácter determinado y por ende no vulnerable&#8221;.</p>



<p>Para Rodríguez Garnica, &#8220;es muy importante que sea así de claro este fallo, porque hay muchos jueces que siguen fallando bajo parámetros de prejuicios, sin tener en cuenta la violencia ejercida contra las mujeres que es el símbolo mas brutal de la desigualdad por cuestiones de género&#8221; y porque &#8220;un mal funcionamiento del sistema de justicia es una forma de violencia institucional y tmb lo es si no tiene una adecuada atención, la víctima que recurre a ese sistema de justicia&#8221;.</p>



<h2>Por Lucía, juramos justicia</h2>



<p>El&nbsp;19 de octubre de 2016 hicimos el Primer Paro de mujeres, lesbianas, travestis y trans. Volvíamos del Encuentro en Rosario y habíamos recibido la noticia del femicidio de Lucía Pérez, de 16 años, en Mar del Plata. La rabia nos unió y nos organizó por ella y a través de ella.</p>



<p>El tratamiento de su historia fue cruel y la señalaba a ella en sus conductas y formas de vida. Aún recordamos como llovía el día del paro, porque fuimos miles gritándole al poder machista, el judicial, el institucional, junto a familias y niñes que llenaban las calles para pedir justicia por Lucía. Por Lucía paramos el mundo. Porque además de salir a las calles, empezamos a hacer saber que no seguiríamos activas en ese sistema.</p>



<p>En diciembre de 2018 recibimos otra noticia atroz, los femicidas habían sido absueltos por falta de mérito y condenados sólo por tenencia y distribución de estupefacientes. Esta vez había sol, pero lloramos como nunca en las calles y en cada lado que habitamos. Porque la Ley Micaela asomaba y el poder judicial miraba de reojo la perspectiva de género necesaria para llevar adelante un fallo justo que sentara precedentes.</p>



<p>Otra vez poníamos cuerpo, carteles, gritas y cantos, para mostrar juntas lo que los jueces querían ocultar. Y lo haremos hasta sentir justicia.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/por-lucia-perez-seguir-hasta-sentir-justicia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Bielsa, así en el fútbol como en la vida: estamos locas, y somos un montón</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bielsa-asi-en-el-futbol-como-en-la-vida-estamos-locas-y-somos-un-monton/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Jul 2020 15:02:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
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					<description><![CDATA[El ascenso del Leeds a la Premier League nos lleva a un repaso de la ideología bielsista. Porque hoy es triunfo, pero no siempre lo es. Sumamos las voces de Mónica Santino, Ayelén Pujol y Miguela La Cruz a esta locura colectiva. Por Nadia Fink y Lisbeth Montaña El viernes pasado, el Leeds United logró [...]]]></description>
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<p><em>El ascenso del Leeds a la Premier League nos lleva a un repaso de la ideología bielsista. Porque hoy es triunfo, pero no siempre lo es. Sumamos las voces de Mónica Santino, Ayelén Pujol y Miguela La Cruz a esta locura colectiva.</em></p>



<p><strong>Por Nadia Fink y Lisbeth Montaña</strong></p>



<p>El viernes pasado, el Leeds United logró el ascenso a la Premier League después de 16 años. La ciudad celebra y ama a quien logró posicionarse como uno de los pocos Directores Técnicos que tiene fans propios, el rosarino Marcelo Bielsa.</p>



<p>Vayamos a los números: el Leeds tuvo nuevo récord de 87 puntos en su campaña. Si se suman las dos temporadas, el equipo estuvo apenas tres veces afuera de las tres primeras ubicaciones. Fue líder en 35 fechas, segundo en otras 35 y tercero en 17. Sin embargo, más allá de los números, Bielsa genera pasiones y rechazos; en idéntica proporción al lugar de poder que ocupa quien habla de él.</p>



<p>Haber recorrido las campañas de sus equipos, escuchar cada conferencia de prensa para saber qué tenía para decir, tomar sus frases y replicarlas en situaciones cotidianas, estar seguras de que el fracaso es otra cosa y que los resultados llegan “con la nobleza de los recursos utilizados”; es a lo que nos estuvimos dedicando desde hace años. Y somos un montón.</p>



<p><strong>“El bielsismo es una corriente ideológica-político-futbolera contracultural”</strong></p>



<p>Al momento de hablar de Bielsa, las voces coinciden: no se trata sólo de una manera de ver el fútbol, sino la vida. Y hacia allá vamos en cada uno de los recorridos, recuerdos y actualidades.</p>



<p>Ayelén Pujol es periodista deportiva. Marca su fanatismo por Bielsa desde la adolescencia: “Coleccionaba todos los recortes de diarios que salían de él. De hecho, una vez le mandé una carta escrita de puño y letra cuando asumió en la Selección, donde, incluso, le discutía algunos pensamientos teóricos”.</p>



<p>Lo siente como alguien “raro” en el mundillo deportivo, pero también en lo cotidiano de las sociedades actuales: “Él tiene una forma de ver el fútbol que, para mí, habla también de una forma de mirar el mundo, la sociedad, y la forma en la que vivimos. Propone valores que, en general, no son los que triunfan”. Pero la clave está en que, muchas veces, llega al triunfo y deja una escuela inolvidable para quienes supieron compartir tiempo con él. “En general, pareciera que el sistema nos dice que con esos valores no ganás, que para ganar hay que hacer trampa, hay que pensar en el resultado, hay que pasar al otro por arriba”. Por eso, afirma Pujol: “Me parece, incluso, una corriente ideológica-político-futbolera contracultural, completamente contracultural”.</p>



<p>Mónica Santino es ex jugadora de fútbol y actual directora técnica. Su génesis bielsista empieza en 1998, cuando llegó a dirigir a Vélez, equipo del que ella es hincha: “Vélez venía de una estructura muy Bianchi, luego con Piazza, y con una manera y un elenco estable de jugadores muy formateados a lo Bianchi. Entonces, la llegada de Bielsa al principio fue muy resistida, pero ese Vélez ganó el campeonato y jugaba muy bien al fútbol. Y también empecé a escucharlo porque decía cosas muy interesantes. Y en el tiempo me fue enamorando, creo que no sólo por la manera de jugar de sus equipos, sino por todo lo que representa y por cómo se para”.</p>



<p>Que Mónica utilice el término “como se para” no es azaroso. En el equipo “La Nuestra”, que ella dirige en la Villa 31, tienen un lema: “me paro en la cancha como en la vida”, y rastrea lo que significa un partido y las repercusiones de plantarse en lo cotidiano de otras manera, a partir de trasladar ciertas características del juego: levantar la cabeza, jugar colectivamente, distribuir la pelota, asistir a una compañera, construir jugadas de a muchas para llegar al gol y, por supuesto, lo lúdico siempre.</p>



<p>Por eso siente que el “Loco” es un fiel reflejo de esa frase: “Me llena de orgullo que levante las banderas del fútbol que levanta, pero por sobre todas las cosas las banderas de la vida. Y lo que significa el fútbol como herramienta transformadora y entender un juego que tiene que ver con la vida misma”.</p>



<p>Miguela La Cruz es periodista deportiva. Y santafecina. Cuando se refiere a Bielsa no deja de sorprenderse de que sea un DT, y tenga fans propios: “eso es una locura en el mundo en que acostumbramos amar jugadores; el tipo es DT y somos sus fans. Y nos levantamos para verlo, no importa la hora en la que juegue”.</p>



<p>Claro que coincide en esto de que el bielsismo es una forma de mirar la vida y de llevarlo a la acción. Y que resulta una rareza, aun más, en el mundillo deportivo actual: “es una bocanada de aire en un mundo del fútbol donde es todo mercado marketing, estrellas, colores, luces, campeonatos y victorias. Y él atenta contra todos esos valores hegemónicos que son horribles, que solamente destruyen y que hacen que el fútbol sea una cuestión de dinero y poder y de millonarios corriendo atrás de una pelota. Bielsa hace que todo eso parezca ridículo”.</p>



<p>Y cierra con una idea contundente: “Para mí Bielsa es una manera de reconciliarme con el mundo del deporte”.</p>



<p><strong>El camino ascendente</strong></p>



<p>Cuando &nbsp;el Leeds estaba a punto de lograr el ascenso en la temporada 2018-2019, cuando ya había pasado el famoso empate que Bielsa pidió a sus jugadores porque el gol que le habían cobrado no era lícito, cuando ya había sido acusado por espiar entrenamientos de equipos rivales (una obsesión que le queda desde siempre, aunque antes fuera ver horas y horas de partidos de rivales próximos en VHS), esbozamos unas líneas de una nota que nunca publicamos. Vaya a saber si que no se consiguiera el ascenso o las derrotas consecutivas de los últimos partidos no nos amainaron el ánimo a nosotras. Tal vez caímos en el dilema éxito-fracaso. Tal vez no queríamos enfrentarnos al: “habla muy lindo pero no logró los resultados”. Por eso este ascenso nos da la posibilidad de hablar y de pensar como lo hicimos siempre respecto de Bielsa, pero con el resultado a la vista, también permite que nos escuchen. Que para quienes van por el mundo haciendo cuentas, sea momento de cerrar la boca un ratito.</p>



<p>En ese entonces, hacíamos el recorrido corto de su llegada al Leeds, proveniente de Francia. Y es una historia que vale la pena traer, porque también lo pinta de cuerpo entero. No había sido fácil el arribo al fútbol inglés, al que llegó después de haber pasado cuatro temporadas en el fútbol francés, tres de ellas con el Olympique de Marsella, equipo donde despertó amores infinitos por parte de la hinchada y en donde también marcó una impronta importante&nbsp; al convertirse en uno de los técnicos más ganadores, además de imprimirle su estilo de ir al frente, salir jugando y de potenciar el mayor esfuerzo físico de los jugadores en cada partido.</p>



<p>Luego pasó al Lille en la&nbsp; temporada 2017, equipo donde generó una revolución futbolística en términos de relevos generacionales y donde obtuvo grandes resultado al principio de su era. Pero no todo es fútbol y recibió una terrible noticia: Luis María Bonini se estaba muriendo. Se trataba de su cómplice y compañero de batallas en Newell&#8217;s, Vélez, el Atlas, el América de México, la selección Argentina, la selección de Chile y en el Athletic de Bilbao. Bielsa decidió viajar a Chile para despedirse de su gran amigo, sin embargo los directivos del club no le dieron permiso. Por supuesto, desobedeció, y así sentenció su despido del club francés.</p>



<p>Así, llegó la posibilidad de poder dirigir en el fútbol inglés: recibió ofertas del Everton, del Chelsea&nbsp; y también de la selección mexicana. Ninguna de ellas lo convenció, porque no le garantizaban que su proyecto futbolístico pudiera implementarse; es decir, poder tomar el manejo total del equipo y su cantera para transformar las divisiones menores, juveniles, y así conformar un proyecto futbolístico que le permita tener el mejor equipo titular a futuro.</p>



<p>El único equipo que ofreció darle esas garantías fue uno de la segunda división inglesa de larga tradición, el Leeds United Association Football Club, un equipo en el que había salido campeón el gran Eric Cantona en la temporada 1991-1992 y donde se formaron futbolistas de la talla del defensor Rio Ferdinand y el delantero irlandés Robbie Keane .</p>



<p>Ya lo sabemos, la última vez que el Leeds había estado en la Premier fue hace 16 años atrás, luego descendió a la tercera división, y llegó su debacle económica donde por poco desaparece como club.&nbsp;</p>



<p>A ese equipo llegó Bielsa. En los primeros partidos de prueba se encontró con un equipo físicamente quedado, sin muchas fuerzas para asumir el reto de los 42 partidos, con un estadio vacío y una hinchada enojada con el equipo.</p>



<p>Por estos días, los hinchas de la ciudad nombraron una calle con el nombre de Marcelo Bielsa, hicieron monumentos improvisados y gritan: “Vamos, Leeds, carajo” en un español atravesado que emula aquella frase de Bielsa cuando salió campeón por primera vez con Newell’s en 1990.</p>



<p>“Acepten la injusticia que todo se equilibra al final”, le dijo a sus dirigidos en el Olympique de Marsella, pero vale para hoy. Paciencia y trabajo constante parecen ser la clave si lo dejan hacer con tiempo y respetan sus ideas. Pero esta nota no pretende ser, a todas luces, una mirada exitista y porque no queremos faltar a la premisa Bielsista, cerramos recordándoles, recordándonos, una de las frases más contundentes del DT: “Como primera medida yo creo que éxito y felicidad no funcionan como sinónimos. Hay gente exitosa que no es feliz y hay gente feliz que no necesita del éxito. Y la obligación que tiene todo ser humano es rentabilizar sus opciones para ser feliz. Entonces nosotros deberíamos aclararle a la mayoría que el éxito es una excepción, no es un continuo. Los seres humanos de vez en cuando triunfan, pero habitualmente se desarrollan, combaten, se esfuerzan&#8230; y ganan de vez en cuando, muy de vez en cuando”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bielsa-asi-en-el-futbol-como-en-la-vida-estamos-locas-y-somos-un-monton/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Especial Fútbol de Primera: recordar a las pibas que fuimos</title>
		<link>https://marcha.org.ar/especial-futbol-de-primera-recordar-a-las-pibas-que-fuimos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jun 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El especial 20 años de Fútbol de Primera, en Netflix, nos agarró en cuarentena. Y&#160; no sabemos si por eso mismo los recuerdos se nos vinieron al cuerpo y a las palabras. Dos adolescentes futboleras esperaban el domingo para ver los goles de su equipo y reviven esos tiempos donde la espera era parte de [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El especial 20 años de </em>Fútbol de Primera<em>, en Netflix, nos agarró en cuarentena. Y&nbsp; no sabemos si por eso mismo los recuerdos se nos vinieron al cuerpo y a las palabras. Dos adolescentes futboleras esperaban el domingo para ver los goles de su equipo y reviven esos tiempos donde la espera era parte de la vida.</em></p>



<p><strong>Por Nadia Fink y Nadia Petrizzo</strong></p>



<p>Hay sensaciones que viven pegadas a los huesos, escondidas, latentes. &nbsp;Un mínimo estímulo las despierta y vuelven. No sé si es que reaparecen o es que nunca dejaron de estar. Eso, te reconocés ahí, como si nunca hubiese pasado el tiempo. Renacen. Salen solas, como esa canción que no escuchabas desde los 12, pero suena y automáticamente la boca descarga cada palabra, la cabeza baila la melodía hasta el final. Sensaciones agazapadas, que estuvieron esperando el momento de salir y &nbsp;gritar desde cada poro. &nbsp;</p>



<p>Así nos sentimos cuando vimos el especial <em>20 años de Fútbol de Primera</em>, en Netflix. Como esos recuerdos escondidos que salen todos juntos. Que se amontonan y que nos llevan a revivir tiempos idos y a mirar con la perspectiva de hoy. Con un par de años de diferencias, las dos volvimos a pasar las emociones por el cuerpo.</p>



<p>La una, hincha de River, dice: finales de los 90. Mirar fútbol, ser mujer, adolescente, vivir a 50 km del club de tus amores, no poder ir a la cancha. Entonces cada domingo la oreja pegada a la radio. En los relatos entraban los ojos, en los silencios el nudo en la panza. La mente dibujaba los pases,&nbsp; la cancha, las jugadas. Y, claro, los goles.&nbsp; Los mil escenarios posibles.&nbsp; Goles que gritaba a la ventana, como si la reja fuese el alambrado, como si el vecino fuese la tribuna contraria.</p>



<p>La otra, hincha de Newell´s, piensa: principios de los 90. Mirar fútbol, ser mujer, adolescente, vivir a 300 km del club de tus amores. Ir a la cancha más de visitante que de local. Y siempre la oreja pegada a la radio. Con partido principal y la cobertura de vestuarios posterior, que hacía que llegara el rumor de cómo había jugado tu equipo.</p>



<p>Eso sí, y en algo coincidimos: los goles sólo se veían los domingos&nbsp; a la noche. Los goles se veían sólo en <em>Fútbol de Primera. </em>No existía la inmediatez de twitter, ni había canales exclusivos de deportes; se usaba esperar para ver. Y esa espera sólo la entendemos quienes tenemos más 30, quienes vivimos cuando no existía internet, en tiempos sin celular. Se esperaba para todo. Esperar por los goles era &nbsp;como la espera de esa canción por la radio, que escuchabas el día entero hasta que sonaba y apretabas&nbsp; play/rec para grabarla en un cassette TDK. Tiempos sin Spotify. Tiempos que parecen prehistóricos.</p>



<p><strong>De televisores chiquitos y camisetas enormes</strong></p>



<p>Entonces, la espera del domingo a la noche era un ritual. Y en eso coincidimos, claro.</p>



<p>La una cuenta que el ritual se le extendía: era la lucha por el único televisor de casa. Sí, un solo televisor y la pelea. Éramos cuatro en la casa, y tres hermanas. Ser la del medio implica que nunca, pero nunca, lleves las de ganar, en nada, es ley por tu posición de origen. Elegir el canal los domingos era una estrategia que contemplaba ceder todo, lo que fuera.</p>



<p>Mirar el especial fue volver a esa adolescente, &nbsp;tener 14 años, estar enfundada en mi primera camiseta original en la que entraban 4 cuerpos míos.&nbsp; Encerrarme en la habitación, sintonizar la radio. Volvieron a caer como fichas las formaciones, como si el partido estuviese por empezar en 5 minutos. &nbsp;Ver en imágenes esas fotos que empapelaban mis carpetas del secundario y las paredes de mi habitación.</p>



<p>Para la otra la imagen es similar: volver a la adolescencia y a esa camiseta regalada que quedaba gigante, claro, en esa época no había “marketing” para mujeres futboleras y las camisetas eran las de la marca original, pensada para jugadores varones. Son los pósters pegados en la pieza con el televisor chiquito y mi viejo mirando juntxs <em>Fútbol de Primera</em> (porque el televisor grande estaba reservado para <em>Ritmo de la noche</em> que, desde mi pieza, despreciábamos).</p>



<p>Y aparecen los recuerdos grabados de cada una; los del club propio, claro. Para la una: El gol de Aimar a Boca de 1999 en el Monumental, festejo que tengo tatuado en&nbsp; el cerebro.&nbsp; El debut del conejito Saviola. Los cuatro fantásticos, el Clausura con las cabezas de colores en Rosario. Reírme con el telebeam, en ese momento tan tecnológico y hoy tan de la era mesozoica.</p>



<p>Para la otra son los campeonatos de los noventa, los años de Bielsa… La espera por el campeonato 1990, el “Newell’s, carajo” de Marcelo en hombros de los hinchas; los penales del 91 en la cancha de Boca y el barro por todos lados; Maradona con nuestra camiseta, la rabona en la cancha de Independiente; el campeonato de 2004, cuando aún existía el programa.</p>



<p>Pero, claro, también nos toca revivir esos recuerdos colectivos: Bilardo y su descarga por brindar en la cancha: “es Gatorade señorita, es Gatorade”; la vuelta de Maradona al fútbol argentino; el Topo Gigio de Riquelme a Macri; Racing campeón después de 35 años, mientras el país estallaba; el gol de Medero arrancando desde mitad de cancha y Araujo que dice: “si lo hace, me voy”, y deja solo a un Macaya siempre tibio. “Lo que viene, lo que viene” antes de cada corte. “Esto no es fubol, esto es fubol de primera”, decía cada jugador a quienes hacían actuar cuando no existían las redes sociales. La apertura de cada programa, donde el fanatismo por la hinchada era casi absurdo (esas hinchadas endiosadas al inicio y quienes eran “los mismos inadaptados de siempre que generan disturbios” unos minutos después).</p>



<p>Notar la transformación de los cuerpos de los jugadores, la llegada del fútbol atlético y de los jugadores modelos, las camisetas y shorts que se mantenían por temporadas. Sentir la transformación de nosotras mismas. Tener todos esos recuerdos en la piel y viajar 20 años atrás para reconocer hoy todas esas diferencias tan visibles. Porque el especial focaliza, como todo <em>Fútbol de Primera</em>, en los equipos denominados “grandes”. Boca o River ocupan casi toda la transmisión y, salvo campeonar, los demás equipos quedan afuera. Así sucedía también en aquellos años: cuarenta minutos al principio y cuarenta al final de River o Boca y los goles de los demás. El riesgo de ir al baño era grande: en esos minutos te perdías los goles de tu equipo para siempre. Pero, mientras recordamos formaciones que creíamos olvidadas, mientras pensamos a cuántos que hoy son técnicos vimos jugar, dejamos ese lugar para que el recuerdo genuino se cuele; ese que nos encontró pibas futboleras esperando el domingo como los tangueros esperaban los ravioles en familia.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/especial-futbol-de-primera-recordar-a-las-pibas-que-fuimos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Avellaneda: Maradona, Darío y Maxi, y el primer campeonato de mi hija</title>
		<link>https://marcha.org.ar/avellaneda-maradona-dario-y-maxi-y-el-primer-campeonato-de-mi-hija/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Apr 2020 03:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[26 de Junio]]></category>
		<category><![CDATA[Aníbal Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Avellaneda]]></category>
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		<category><![CDATA[Recordar la multitud en tiempos de aislamiento]]></category>
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					<description><![CDATA[Una crónica de los recorridos por Avellaneda. Estación, cancha de Independiente y recuerdos que aparecen en medio de la cuarentena. Y como siempre, la excusa del fútbol para hablar de los temas importantes de la vida. Por Nadia Fink  1993. El 10 de octubre de 1993 tomé por primera vez el Roca para ir hasta [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong><em>Una crónica de los recorridos por Avellaneda. Estación, cancha de Independiente y recuerdos que aparecen en medio de la cuarentena. Y como siempre, la excusa del fútbol para hablar de los temas importantes de la vida.</em></strong></p>



<p><strong>Por Nadia Fink</strong> </p>



<p><strong>1993.</strong> El 10 de octubre de 1993 tomé por primera vez el Roca para ir hasta Avellaneda. Tenía 16 años y la ilusión de ver el debut oficial de Diego Armando Maradona con la camiseta de Newell’s. El Diego volvía al fútbol argentino después de casi 9 años y con el repechaje para el Mundial 1994 por delante. Era la quinta fecha del Apertura 1993 y una tarde de sol que prometía. En ese entonces contaba con una sola camiseta, que me habían regalado mi vieja y mi viejo cuando cumplí los 15. Eran caras y no era tan común vestirse así para andar por la calle. Y estaban los cuidados: ostentar camiseta de cuadro ajeno era una “provocación”. Así que me calcé la camiseta (la que nos dio tantas alegrías con el Loco Bielsa como DT) y una remera negra arriba, y me fui.</p>



<p>La estación era aún “Avellaneda” y las cuadras que la separaban de la cancha eran varias. Todavía había una amistad que parecía inquebrantable con las y los hinchas de Independiente, así que todo parecía ser una fiesta. El partido fue malísimo para la lepra, perdimos 3 a 1 y entendimos que el Diablo, como tantos años después, era especialista en intentar aguarnos la fiesta. Pero no nos importó. Ya en la tribuna, con amigos rosarinos, cantamos hasta quedarnos sin voz. Sentíamos que Dios jugaba para nuestro equipo y entonamos mil veces una canción que no volvimos a cantar con el paso del tiempo: “Yo te daré, te daré, niña hermosa, te daré una cosa, una cosa que empieza con ‘D’, Diegó” (así, con acento en la “o”).</p>



<p>El partido tuvo a Independiente dominando desde el arranque. Y no cambió nada durante todo el encuentro. La Lepra venía de una pretemporada floja y de un inicio de campeonato poco prometedor. Lo sabemos, Dios no hace milagros colectivos. Y así fue. Pero no nos importó. Cantamos todo el partido y vimos algunos destellos maradonianos, como cuando eludió a Cagna y a Rotchen para asistir a Morales Santos en el único gol leproso a los 37 minutos del segundo tiempo. Y la foto indeleble: una rabona en el área, que no fue gol porque el arquero Islas mandó la pelota al córner. Esos son los recuerdos de aquella tarde. Y las lágrimas. Y nuestra felicidad.</p>



<p>A la vuelta sumé un par de nuevos amigos que se volvían a Capital, y una cerveza con un mendocino que insistió en que prolongáramos alegría y festejos.</p>



<p><strong>2004. </strong>Era 12 de diciembre. Lara había cumplido diez años cuatro días antes y nos subíamos al tren para ir a la (todavía) estación Avellaneda. No era la primera vez que Lara iba a la cancha, pero sí podía verlo campeón al equipo del que era desde el nacimiento. El apertura 2004 podía ser de Newell´s.</p>



<p>Era difícil conseguir entradas y se preveía una caravana increíble de hinchas desde Rosario. Un amigo de allá traía las entradas. Nadie tenía teléfono móvil (al menos, ningunx de nosotrxs), así que ya no recuerdo cómo pudimos encontrarnos con tres directivas que habíamos coordinado unos días antes por teléfono fijo y el mar de gente que eran las inmediaciones del estadio. Pero eso fue un rato después.</p>



<p><strong>2002. </strong>El 26 de junio de 2002 atravesó la realidad como un rayo. O al menos la de las personas que sufríamos las injusticias, militáramos o no. Darío Santillán y Maximiliano Kosteki eran fusilados por policías en la estación Avellaneda y, a pesar de que intentaron mostrarlo como un “se mataron entre ellos” (según las palabras de Aníbal Fernández, entonces secretario de la presidencia), las fotos de Pepe Mateos o el Ruso Sergio Kowalewski contaron la verdad. También generaron un sacudón a los medios hegemónicos, que intentaron ocultar los hechos y soslayar las responsabilidades de los entonces Presidente y Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde y Felipe Solá. Darío y Maxi fueron muertos de todas y de todos. Esos pibes nos marcaron. Porque se coordinó una cacería con fuerzas de seguridad nacional y provincial, porque se atacó directamente a gente que reclamaba comida y vivir con dignidad (eran apenas unos meses después de diciembre de 2001, y los sectores más postergados la estaban pasando fiero), porque se atacó a los jóvenes, blanco fácil, blanco buscado, de oficiales y gendarmes, y porque se fusiló por la espalda a quien se agachó para asistir a un compañero. Nos quisieron, también, matar los sueños de un mundo mejor y más solidario.</p>



<p>La memoria insiste y esa estación hoy se llama “Darío y Maxi”, y los autores materiales están presos. Y volvimos a esa estación cada 26 de junio a recordarlos vivos y a pedir, todavía, que se juzgue a los autores intelectuales, a los políticos que dieron la orden de disparar.  Pero eso fue un poco después, porque aún se llamaba estación “Avellaneda”.</p>



<p><strong>Otra vez 2004. </strong>Le pregunté a Lara sobre los recuerdos que le quedaron de ese día. “Tengo algunos”, me cuenta. “En principio, que sólo iba a ver a Newell’s campeón, pero me tocó unas cuadras reponerme de la sensación y de lo que me contaste en la estación Avellaneda”. Ese día mi hija salió campeona, pero, también, conoció la injusticia con su mirada más fuerte. Había pintadas, flores, intervenciones, placas con los nombres de los pibes en los lugares en los que habían sido asesinados. Y charlamos sobre eso. Tal vez era la primera vez que oía sobre asesinatos por fuera de una peli, o al menos que estuviera tan a la vista el abuso por parte de las fuerzas policiales. A ella también la atravesó esa historia, y los nombres y las vidas de Darío y Maxi. También volvió tantas veces conmigo o con otra gente, y también viajó a otros lados donde la injusticia se hacía bala contra los más pibes, los más pobres.</p>



<p>“Me acuerdo de que era la primera vez que veía tanta gente con la camiseta de Newell´s. Miles de personas en las calles, cantando. Lo recuerdo como un mar de gente y que entramos por una especie de túnel”. Ese mar de gente eran 40.000 hinchas que no paraban de moverse. Elegimos el codo de la tribuna, donde se veía medio chanfleado pero había menos amontonamiento y se podía estar bien.</p>



<p>No parecía haber tribuna local porque todo era una marea rojinegra por donde se mirara. Una vez más, el rojo casi nos amarga la fiesta; en cierta medida, otro full del infierno. Un Newell’s con jugadores como Justo Villar, Fernando Belluschi, Guillermo Marino, “El Burrito” Ortega y un Nacho Sccoco que venía pidiendo pista no pudo dar vuelta el resultado.  Pero a pesar de la derrota por dos a cero había que esperar el final del partido que jugaba Vélez.</p>



<p>“¿Puede ser que recuerdo a un viejo con una radiecita atrás nuestra? Tengo la imagen de que todas y todos decían ‘shhhh’ porque él nos avisaba cómo iba Vélez”. Así era. Vélez Sarsfield estaba  segundo a tres puntos, jugaba contra Arsenal y la derrota propia nos dejaba en manos de resultados ajenos. Nuestra tristeza o nuestra felicidad dependían de esa radiecito, de que esas dos pilas chiquitas fueran medio nuevas, de que el “vejo” (que no lo debe haber sido tanto, pero eran ojos de niña de 10 años) escuchara bien para así poder avisarnos enseguida. Se nos jugaba el festejo o la derrota en esos segundos.</p>



<p>“¡Terminó! ¡Empató Vélez!”, gritó “el viejo” con todos sus pulmones y las lágrimas salieron solas. Las lágrimas, los gritos, nuestro abrazo. Abrazadas, y sin importar lo que pasaba en la cancha ya, lloramos y nos reímos. Todavía hoy nos dura ese abrazo, el del primer campeonato de ella. (Cuando escuchamos esa canción que dice “Soy leproso de pendejo… lo que me enseñó mi viejo…”, nos preguntamos cuándo cantaremos canciones donde estas historias tengan lugar).</p>



<p>La mayoría de los ecos de Avellaneda resuenan en nuestras vidas hasta hoy. Mi hija sigue pensando que Diego es el mejor jugador del mundo aunque no lo haya visto jugar; Darío y Maxi siguen siendo esos pibes a los que vamos a homenajear cada junio, con antorchas, con música y con el abrazo a la familia. A la cancha vamos, claro, ahora a Rosario porque Lara me invitó a sumarme a esas combis que son fraternidad, alegría y cantos. Campeonato también festejamos algunos años después, cuando ella era más grande y ya pudimos tomar una cerveza para prolongar, esta vez madre e hija, alegría y festejos.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/avellaneda-maradona-dario-y-maxi-y-el-primer-campeonato-de-mi-hija/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>&#8220;La memoria es una especie en vías de extinción&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-memoria-es-una-especie-en-vias-de-extincion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2020 21:49:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Galeano]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura Latinoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Primera parte de la entrevista realizada a Eduardo Galeano en noviembre de 2012, en Montevideo. Se trata una de las últimas largas entrevistas que dio antes de su fallecimiento, el 13 de abril de 2015, hace cinco años atrás. Por Nadia Fink / Fotos de Mariana Berger Para conversar con Eduardo Galeano hay que encontrarse [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Primera parte de la entrevista realizada a Eduardo Galeano en noviembre de 2012, en Montevideo. Se trata una de las últimas largas entrevistas que dio antes de su fallecimiento, el 13 de abril de 2015, hace cinco años atrás.</em></p>



<p><em><strong>P</strong></em><strong><em>or</em> <em>Nadia Fink / Fotos de Mariana Berger</em></strong></p>



<p>Para conversar con Eduardo Galeano hay que encontrarse en el Café Brasilero, en la ciudad vieja de Montevideo. Y ese lugar no es una elección casual. Para este escritor que no vive en el pasado pero sí que añora la época de los cafés &#8220;donde había tiempo para perder el tiempo&#8221;, ese es el sitio elegido en el cual dejarse llevar durante horas en una charla distendida.</p>



<p>La excusa de esta nueva entrevista, realizada a fines de noviembre de 2012, es conversar sobre su último libro, <em>Los hijos de los días</em>; un mosaico de la Historia con mayúsculas, en el que, a modo de calendario, cada día cuenta una historia, con las palabras mínimas a las que ya nos tiene acostumbrados Galeano desde hace años. Fechas inoxidables, personajes que perduran -de los buenos y de los malos-, episodios que cambiaron el mundo para siempre, injusticias de todos los colores, batallas perdidas, pequeños triunfos, grandes esperanzas; todo va y viene en la línea del tiempo y reconstruye lo que somos y lo que hicieron de nosotros.</p>



<p>Por eso Eduardo llega con una ejemplar del libro debajo del brazo, para regalarnos, al mejor estilo de los cuentacuentos, algunos escritos que relaciona con los temas que van surgiendo a lo largo de la charla.</p>



<p>Pero también hay un tiempo de mirar hacia atrás, de recordar a esos amigos que ya no están, los proyectos que forjaron la juventud del periodista de entonces; hablar del presente en Uruguay y tomarse un rato para analizar lo que sucede con el pueblo de Palestina; y mirar hacia adelante: a los chicos, esos pequeños portadores de verdades y libertades que después nos cercenan los adultos, a la maquinización que avanza y nos pone en la mira de los objetos que creamos para que nos faciliten la existencia, a esas palabras que le siguen brotando mientras escribe y tacha y simplifica y limpia.</p>



<p><strong><em>-¿De dónde proviene esa idea de que somos hijos de los días?</em></strong></p>



<p>-De una frase que escuché en una comunidad maya hace muchos años: &#8220;Nosotros somos hijos de los días&#8221;, que me impresionó muchísimo porque es la única cultura de las américas en la que el tiempo funda el espacio. Me quedó zumbando en la cabeza durante años. Si es así esa idea, entonces cada día debe tener alguna historia que contar. Estamos hechos de átomos pero también de historias. Este libro son 366 historias. Después Albert Einstein le dio categoría científica a esto del tiempo, pero era maya sin saberlo&#8230; me encantó la idea del tiempo generando y generándonos a nosotros, los humanitos, y a su vez nosotros con historias para contar.</p>



<p><strong><em>-Y en este libro volviste a los dibujos&#8230;</em></strong></p>



<p>-Sí. En realidad son collages, son pegotes. Yo no soy un artista: agarro tijeras, engrudo, revistas, diarios y almanaques. Son miniaturas sin ningún valor artístico pero que a mí me entretienen. Y además vendría a ser un contrapunto de los textos: cuando yo era chico me encantaba leer los libros ilustrados, con figuritas. Cuando venían sin figuritas era espantoso. Entonces hago así los libros, como a mí me gustaban de chico.</p>



<p>Algo similar me pasa con la fotografía, que me encanta, pero yo soy un pésimo fotógrafo. Tampoco hay que confundir el violín con la música&#8230; es un instrumento. Yo soy muy amigo del brasileño Sebastião Salgado y si ves las camaritas con las que él trabaja, pensás: &#8220;esto no da ni para un cumpleaños infantil&#8221;, y sin embargo hace unas fotografías increíbles. Salgado era economista y nunca se le había ocurrido estudiar fotografía ni nada, y le prestaron una cámara y fotografió el desierto de Salhen. Y a partir de ahí se convirtió en quien es ahora. Hace diez años que está con una nueva investigación: cómo empezó el mundo, y tiene un trabajo excelente: registra sólo las escenas de amor, desde los distintos puntos de vista, incluso con animales, en todas partes del mundo.</p>



<p><strong><em>-Por la brevedad de los textos y la cantidad de personajes presentados, tus libros vendrían a funcionar como disparadores, para que los lectores sigan profundizando por su cuenta&#8230;</em></strong></p>



<p>-Esa es la idea, la de escribir de tal manera que lo que uno escribe se multiplique dentro de quien lo recibe con sus palabras y sus silencios; que sea un vaivén creativo, no un acto de consumo. Que se genere un diálogo de verdad.</p>



<p>Por ejemplo, en este libro vuelvo a traer a Simón Rodríguez. Un oculto de la historia; ahora se va a editar un libro en Uruguay sobre él y creo que hice mucho para que se visibilice. Con estos grandes personajes uno descubre no sólo las estatuas que sobran sino, sobre todo, las que faltan.</p>



<p>Una de las cosas que más me interesan es cómo Simón Rodríguez planteó el uso de las manos: la enseñanza manual mezclada con la intelectual estaba prohibida por la tradición colonial. En el siglo XVII, un rey Borbón decide en España que el hecho de usar las manos en el trabajo no te degrada, es decir que no se pierde el título de hidalguía ni el derecho a ser llamado &#8220;don&#8221; por usar las manos. Pero antes era denigrante. Hay decretos anteriores a ese que hablan claramente de los oficios viles; eran todos los que usaban las manos: carpintería, albañilería, trabajo de la tierra, alfarería, que eran los que pagaban impuestos; en cambio, los curas holgazanes y los milicos no pagaban.</p>



<p>Y don Simón pregonaba que fueran juntos: estaba en contra de esa división del trabajo, que en definitiva es una división de clase: él desafiaba la estructura de clase establecida, que provenía de la colonia, que generó una sociedad de zánganos, donde el que valía era el que vivía sin hacer nada&#8230; y eso después se transmitió en los tangos. Todavía pesa mucho el desprecio por el trabajo manual y la relación a veces absurda con lo que se llama trabajo intelectual, que habría que ver hasta dónde se puede separar uno del otro. El hecho es que esas eran máscaras que enmascaraban -y todavía lo hacen- una estructura de clases muy injusta que expulsa a la mayoría de la población, y también el racismo, porque los oscuritos eran los que trabajaban con las manos, en cambio los blanquitos eran superiores que los miraban trabajar: eran doctores. Y contra eso se levanta don Simón.</p>



<p><strong><em>-Las mujeres adquieren un protagonismo notorio en este nuevo libro&#8230;</em></strong></p>



<p>-Porque voy escribiendo a medida que voy descubriendo mujeres que valen la pena: no por el hecho de ser mujeres, sino por ser personas que hicieron o dijeron cosas que vale la pena recordar o restablecer.</p>



<p><strong><em>-En ese ir y venir en el tiempo y el espacio, ¿tu libro podría leerse como una suerte de </em>Rayuela<em> de la Historia?</em></strong></p>



<p>-Me gusta andar saltando, yo sé que es irreverente… y a Julio [por Cortázar] le hubiera encantado, porque además él era un raro caso en la literatura. Porque los escritores, en el zoológico humano, estamos todos en la jaula de los raros, terribles, insoportables. Y es raro encontrar a un escritor que se alegre de la alegría de otro. Cuando te pregunta un colega “cómo andás”, hay que decirle “más o menos” porque si le decís “me va bárbaro” vos ves que va cambiando el color, se pone verde… llamá a la emergencia móvil urgente porque se te muere del disgusto espantoso que le diste. Una patada al hígado. Entonces la excepción de Julio es sobresaliente.</p>



<p>Aparte, su obra enorme nunca recibió ningún premio. Ahora es muy común, todos los días llueven premios. Además los escritores se premian entre sí, y entre sí se elogian. Y Julio no recibió nunca ni siquiera un humilde premio de un club de barrio e hizo una gran obra. Pero además era un hombre generoso, y te preguntaba: “¿Qué estás haciendo? ¿en qué andás?”. “Ando en mis cositas… nada”. “Contame”, decía. Y se entusiasmaba: “Qué buena idea, ¿y tenés algo para hablar de eso?”. Y te decía “Seguí, está bárbaro”. Compartía la alegría creadora de otros, lo que es insólito porque esa alegría creadora pone en peligro tu monopolio de la verdad y de la belleza.</p>



<p>Mario Benedetti también era así. Es un oficio muy egoísta, donde el éxito del otro es un fracaso propio, como en el fútbol… lo que le gusta al hincha de River no es que gane River, sino que pierda Boca.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="683" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG_7602-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-48594" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG_7602-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG_7602-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG_7602-1536x1024.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG_7602-2048x1365.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG_7602-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong><em>-¿Y a qué otro amigo extrañás?</em></strong></p>



<p>-A Fontanarrosa. Era muy amigo. Tengo un dibujo, hecho por él, colgado en la pared. Está dibujado en la parte de atrás de un cartel de una propaganda de una ferretería de Rosario porque no tenía plata para comprar cartulina.</p>



<p>Hicimos una experiencia lindísima pero, lamentablemente, al poco tiempo falleció. Los dos sentados en un teatro grande de Rosario. Lleno de gente. Una tarima con una mesa y dos sillas. Nosotros ahí sentados hacíamos un diálogo sin guión, que saliera lo que saliera. La idea era que yo leyera unos cuentitos cortitos, no más de cinco o seis, para romper el hielo, y a partir de ahí él empezaba a hablar. Yo lo miraba y él tenía que hablar.</p>



<p>Dijo: “Yo, Eduardo, te admiro muchísimo”. Hizo una larga pausa y remató: “Leés sin lentes”. Y a partir de ahí ya estaba asegurado.</p>



<p>Era muy gracioso, le salía muy naturalmente. Rescato mucho el gesto de Crist de ocupar el lugar de él dibujando a su manera. Para que él siguiera vivo. Me pareció muy lindo.</p>



<p>Me recuerda al caso de Pancho Villa, que no se llamaba así, pero cuando mataron a su mejor amigo se puso ese nombre para mantenerlo vivo.</p>



<p><strong><u>Los tiempos idos</u></strong></p>



<p>Siempre a cita es en el Café Brasilero. Un periodista alemán está sentado en una mesa cercana. Una parejita que lleva la camiseta del Pincha está unas mesas más allá. No están ahí de casualidad. Saben que si quieren cruzarse con Galeano la posibilidad más grande se encuentra en ese lugar.</p>



<p>Da curiosidad preguntarle por qué siempre ahí. Y entonces toma el libro y lee el primero de los relatos de la tarde:</p>



<p>Agosto, 30. “Día de los desaparecidos”</p>



<p><em>Desaparecidos: los muertos sin tumba, las tumbas sin nombre.</em></p>



<p><em>Y también:</em></p>



<p><em>los bosques nativos,</em></p>



<p><em>las estrellas en la noche de las ciudades,</em></p>



<p><em>el aroma de las flores,</em></p>



<p><em>el sabor de las frutas,</em></p>



<p><em>las cartas escritas a mano,</em></p>



<p><em>los viejos cafés donde había tiempo para perder el tiempo,</em></p>



<p><em>el fútbol de la calle,</em></p>



<p><em>el derecho a caminar,</em></p>



<p><em>el derecho a respirar,</em></p>



<p><em>los empleos seguros,</em></p>



<p><em>las jubilaciones seguras,</em></p>



<p><em>las casas sin rejas,</em></p>



<p><em>las puertas sin cerradura,</em></p>



<p><em>el sentido comunitario</em></p>



<p><em>y el sentido común.</em></p>



<p>-Elijo este bar porque me gusta. Lo siento mío, me da refugio. Es el más antiguo, de 1877, y a mí me gustan las cosas viejas. Debe ser que tengo ahí mi costado reaccionario, porque me gusta volver al pasado y disfrutarlo. Y entonces los bares ultramodernos me parecen muy frígidos, no me hacen sentirme acompañado. Y en este sí lo siento, es un lugar de encuentro.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/IMG_7685-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-48592" width="438" height="613"/></figure>



<p>Este bar estaba lleno de cuadros, pero se perdieron muchos en una de las tres veces en que este café fue asesinado. Fue desvalijado en tiempos de la dictadura en una operación fraudulenta de los milicos. Aparecieron dos camiones a la noche y lo vaciaron completamente. Se llevaron hasta el suelo.</p>



<p>Pero es el que queda… porque Montevideo era la capital de los cafés. No tuve educación formal: seis años de escuela y medio de secundario y nada más. Cuando vuelvo a un café como este hay algo de eso, de gratitud… Me formé escuchando porque me colaba donde hubiera gente discutiendo. Escuchaba a los grandes narradores orales que me formaron y que no sé quiénes eran, pero que me contaban historias de tal manera que lo que narraban volvía a ocurrir cuando era contado. Y lo que había sido, gracias a la magia de las palabras, resucitaba. Y en aquella época había también mesas de exiliados españoles, que habían venido acá vencidos. También eso me formó a mí, porque era gente de mucha dignidad, y se peleaban, discutían, parecía que la guerra españolaba continuaba, y después de noche cantaban abrazados en las vinerías que había en aquella época. Me enseñaron a escuchar.</p>



<p>Y se decía “parar” en esa época. Preguntaban tu nombre y en qué café parabas. Era un rasgo de identidad. Y yo paro en este café desde siempre.</p>



<p><strong><em>-¿El tiempo de los cafés era el mismo en el que eras director del diario </em>Época<em>?</em></strong></p>



<p>-Sí. Esa fue mi experiencia editorial juvenil, donde nadie cobraba. Todos teníamos otros trabajos. Y yo era el director. Y cuando terminábamos, a las dos de la mañana, corríamos los escritorios y nos cagábamos a patadas jugando al fútbol. Y nos íbamos al amanecer a la rambla, que quedaba a dos cuadras. Y no dormíamos nunca. A veces teníamos la dicha profunda de que el gobierno nos clausurara y nos venía bien porque no teníamos plata ni para comprar el papel. Lo sosteníamos con la venta y unos pocos avisos y con el aporte de mucha gente solidaria.</p>



<p>Ahí hacía el horóscopo con la diabólica intención de empujar al pecado, a la perdición: “Anímese”, “basta de dudas”. Compensaba lo duro de los editoriales en los que tenía que leer sobre economía, política internacional… tenía un equipo muy bueno que me ayudaba, pero el problema era que en la redacción a veces éramos quinientos y otras, cinco. A veces ni sabíamos que hacer, porque había tanta gente dispuesta a trabajar y siete u ocho máquinas de escribir nada más. Al principio recopilábamos las noticias con ayuda de las agencias, después nos fueron sacando los teletipos porque no pagábamos, y entonces ya después nos asomábamos a la calle a ver qué pasaba. Y eso mezclado con las discusiones infinitas de la izquierda, porque era el órgano de la izquierda independiente. Los comunistas tenían su diario, que se llamaba <em>El Popular</em> y era muy aburrido. Teníamos la redacción partida a la mitad, ellos de un lado y nosotros del otro. Y por un agujerito que habían cortado en el cartón, miraban cómo jugábamos al fútbol y nos reventábamos entre nosotros y, claro, éramos el colmo de la depravación para esos viejos balandranes, solemnes, que repetían consignas espantosas del Comité Central. Era una época muy especial, con una explosión juvenil que nos hizo capaces de lindas locuras. Yo, como Comandante del Ejército ese, el mando supremo, tenía que dar cuenta ante las asambleas de accionistas. Eran asambleas infinitas y siempre con el mismo tema de discusión: “Hasta cuándo seguirán desperdiciándose páginas de fútbol cuando esos espacios pertenecen a la clase obrera”. No lo aceptaban porque eran puritanos. Y sin sentido del humor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>A veces el problema de la izquierda hasta hoy es que terminás mirándote al espejo, termina siendo un eco masturbatorio digno de aplausos; pero hacer el amor es mejor porque se conoce gente.</p>



<p><strong><u>Los pensamientos de hoy</u></strong></p>



<p>En su incansable ajetreo, hace un tiempo estuvo en México. Además de recibir el premio “Amalia Solórzano”, clausuró el congreso del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) con el tema del trabajo (de la pérdida de derechos en el trabajo) como eje central. Y nos cuenta su experiencia en tierra mexicana:</p>



<p>“Fui por varios motivos: por un lado me dieron el premio ‘Amalia’, que era la mujer de Lázaro Cárdenas y la madre de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Fue una mujer muy valiosa, lo que ahora se llamaría ‘feminista’, muy preocupada por la dignidad de otras mujeres. Pero además, una gran militante, que ayudó muchísimo a la consolidación de los sindicatos independientes y fue la que formó toda una estructura de apoyo para los exiliados de la república española, que venían con un brazo atrás y otro adelante. El hijo creó el premio en nombre de la madre. Entonces valió la pena”.</p>



<p><strong><em>-En el cierre del congreso de CLACSO dijiste que “los derechos de los trabajadores son un tema para arqueólogos”.</em></strong></p>



<p>-Es que ahora el trabajo vale menos que la basura. Nunca hubo tanto desprecio por el trabajo. Es un tema que me duele, me angustia, y armé la charla hilvanando textos anteriores. La pérdida de derechos, que antes parecían sagrados, intocables y ahora como es larga la cola de gente que quiere trabajo al precio que sea, entonces hay un sistema que está arrojando a la basura dos siglos de conquistas laborales. Están los sindicatos corruptos, en varios países hay una democracia muy enquistada en el poder sindical; pero esa no es toda la verdad, hay muchos que expresan la voluntad de los excluidos, esa masa inmensa de millones de trabajadores condenados a vender sus brazos a cambio de nada. Creo que lo que mejor expresa esa relación entre el trabajo y los excluidos es una historia que incluí en El libro de los abrazos, que se llama “El origen del mundo”.</p>



<p>[Galeano no tiene el libro encima pero nos cuenta, como de memoria]:</p>



<p><em>Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz y la espada reinaban sobre las ruinas de la República.</em></p>



<p><em>Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel, buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.</em></p>



<p><em>Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó.</em></p>



<p><em>Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio.</em></p>



<p><em>Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.</em></p>



<p><em>-Pero papá &#8211; le dijo Josep, llorando -. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?</em></p>



<p><em>Y el obrero, cabizbajo, casi en secreto, dijo:</em></p>



<p><em>-Tonto.</em></p>



<p><em>Dijo:</em></p>



<p><em>-Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.</em></p>



<p><strong><em>-¿Esa idea de cerrar un congreso tan importante con tus relatos es una forma de acercarte a la gente, fuera de pretensiones intelectuales de complicar el lenguaje?</em></strong></p>



<p>-Así como Simón tenía la obsesión de no separar el trabajo intelectual del trabajo manual, yo tengo algunas parecidas, y hago todo lo posible por evitar ese divorcio de la reflexión intelectual separada del cuerpo. Esta separación del alma y el cuerpo y del sexo y la cabeza, todo lo que te separan a través de una educación fracturadora de la condición humana. La esencial unidad de nuestra diversidad integrada en una unidad de contradicciones que es tan linda y tan dinámica y tan hermosa de vivirla, pero negada por una educación que te encuadró y te dijo “esto es esto, y vos usás tal cosa y no tal otra”. El daño que me hizo a mí mi educación católica, separando el alma del cuerpo… Yo fui amaestrado para creer que son la bella y la bestia, y que el cuerpo es una fuente de pecado, no de placer. Me costó mucho superar esto, vivir con alegría que el cuerpo es una fiesta.</p>



<p>Sin embargo, no me propongo que la palabra llegue tan simple. Si dijera: “voy a hablar un lenguaje sencillo para que todos me entiendan”, eso sería una cosa un poco inauténtica, no verdadera. Como algo impuesto desde arriba porque me conviene, y eso no es legítimo. Simplemente, el placer de comunicarme con los demás hizo que con el paso de los años fuera puliendo un lenguaje que va y viene, que viaja, de uno al otro, de otro a uno, que va y vuelve, y vuelve multiplicado. Yo aprendí a hablar y a escribir, escuchando. Me enseñaron que se puede resucitar lo que parece muerto, y es necesario usar una cierta magia del lenguaje porque esa magia no se genera en la complicación gratuita sino que, por el contrario, persigue lo que podríamos llamar la desnudez de la belleza. La belleza desnuda, desvestir el lenguaje, tirar a la mierda todo el ropaje que te impide ver esos cuerpos bellos y luminosos que tenemos, y que albergan tanta maravilla escondida por culpa de los prejuicios. Esa diferenciación del cuerpo y el alma cuando la verdad de la vida está en la “corpalma”, en la integración, no en la desintegración.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-memoria-es-una-especie-en-vias-de-extincion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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