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	<title>Maximiliano Kosteki &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Maximiliano Kosteki &#8211; Marcha</title>
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		<title>22 años sin Darío y Maxi: &#8220;Si bien el enemigo es grande, tenemos que multiplicar la esperanza para seguir luchando&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/22-anos-sin-dario-y-maxi-si-bien-el-enemigo-es-grande-tenemos-que-multiplicar-la-esperanza-para-seguir-luchando/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Jun 2024 20:29:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Arde Rojo]]></category>
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					<description><![CDATA[Ayer fue una nueva jornada cultural en la estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, que lleva el nombre de los militantes sociales asesinados el 26 de junio de 2002 por la represión estatal.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Ayer fue una nueva jornada cultural en la estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, que lleva el nombre de los militantes sociales asesinados el 26 de junio de 2002 por la represión estatal. Esta vez sin la marcha de antorchas sobre el Puente Pueyrredón y sin el acampe que acompañaba la vigilia. La decisión de familiares, compañeras y compañeros fue la de resguardar a las personas y evitar cualquier posible represión o ensañamiento de las fuerzas de seguridad.</em></p>



<p><strong>Por Redacción Marcha | Foto: Nadia Sur</strong></p>



<p>Pero a pesar del frío que llegó de golpe, fueron miles quienes caminaron por la calle Yrigoyen para comprar productos autogestivos, llevarse grabados o incluso comerse un plato suculento de la olla popular que organizaron.</p>



<p>Adentro, la estación era tránsito constante: hay quienes asistían a uno de los paneles, quienes bailaban o cantaban, quienes dejaban su mensaje en la instalación de pañuelos en homenaje a Norita o ayudar con murales o vitraux que se renuevan cada año.</p>



<p><strong>Similitudes entre ayer y hoy</strong></p>



<p>Cuando llegó la hora de la palabra de los familiares, después de que La Ferni y Duratierra hubieran llenado de trinos y música el aire, no se olvidaron de la represión en el medio de la aprobación en el Senado de la Ley de Bases, el pasado 12 de junio. Y es que, a veces, parece que el tiempo se detuviera y los gobiernos repitieran las mismas fórmulas contra el pueblo. Y tazaron algunas similitudes que nos detuvimos a analizar.</p>



<p>En principio porque, como aquel 26 de junio, se trata de un plan del gobierno (en 2002 fue de los gobiernos nacional y provincial) para enviar una señal “ejemplificadora” en medio de una situación de conflictividad social, que responda a la demanda del poder político y económico de castigar la acción directa que cortaba calles y rutas ayer o que protesta contra una ley nefasta hoy.</p>



<p>Por otro lado, por primera vez el 26 de junio, actuaron en conjunto las tres fuerzas federales: Gendarmería, Prefectura y la Policía Federal (además de la policía bonaerense) con la excusa de que cortar el Puente Pueyrredón era tomado como “una acción bélica”. El 12 de junio pasado se repitió esa acción conjunta: estuvieron Gendarmería, Prefectura Naval y Policía Federal.</p>



<p>En aquel momento el discurso oficial, de la mano de Aníbal Fernández, secretario de la presidencia, fue que en la asamblea previa al corte “habían hablado de lucha armada”… ¿Cuál fue el justificativo para la represión el 12 de junio pasado? Acusar de sedición y terrorismo a quienes fueron a manifestarse. El fiscal Carlos Stornelli les imputó 15 delitos, entre ellos contra el orden constitucional. Como broche, amenazó con aplicar un agravante previsto en delitos que buscan &#8220;atemorizar a la población&#8221;, es decir, terrorismo. Y en lugar de mencionar 33 &#8220;personas detenidas&#8221; habló de &#8220;33 piqueteros&#8221;. Al parecer, no hay nada original cuando el ajuste y el hambre se ponen del lado de quienes más sufren.</p>



<p><strong>“Jamás nos van a arrancar la alegría de la lucha”</strong></p>



<p>Paula Alvarado Mamani es la abogada de la causa que se lleva adelante para que se juzgue a los responsables políticos que dieron la orden de matar y hace un tiempo sumó la defensa de Mara Kosteki. Desde el escenario, contó: “Estamos distanciados de la justicia que enseñan en la facultad de derecho: una justicia clasista, colonial. Desde 2014 estamos dando una pelea: ese año fue el desarchivo de la causa y a partir de ese momento hubo trabas por parte de la fiscal, por parte del juzgado y sin embargo la querella sigue presentando testimoniales, pruebas y tratando de llevar adelante lo que todos sabemos en la sociedad que fue una planificación de los gobiernos de turno y que hasta el día de la fecha no hemos tenido una justicia completa”.</p>



<p>Luego fue el turno de que subieran Leo y Alberto Santillán, hermano y padre de Darío, rodeados de compañeras y compañeros.</p>



<p>Leo recordó que todavía hay cinco detenidas y detenidos desde el 12 de junio y que hay que seguir reclamando. &#8220;Si bien el enemigo es grande, tenemos que multiplicar la esperanza para seguir luchando&#8221;, afirmó. Y siguió con la idea de que &#8220;sin amor, sin alegría, no podemos salir a pelear. Por eso tenemos amor, pero también tenemos bronca. Vamos por la unidad verdadera para voltear a este gobierno&#8221;.</p>



<p>Fue el turno de Alberto, que recordó que, más allá de la fecha puntual, cada día familiares y compañeros tienen un objetivo claro: &#8220;Vamos a insistir en los tribunales, hasta conseguir justicia verdadera por Darío y por Maxi. Cuando la fiscal Paola Ochoa mira para otro lado, ahí estamos los familiares para indicarles por dónde seguir&#8221;.</p>



<p>Y si bien son 22 años sin Darío, Alberto abrió su corazón y nos dijo: “Se lo extraña. Te dicen que el tiempo ayuda, pero es mentira que el tiempo cura todo&#8221;. Emocionado, retomó: &#8220;Nos van a arrancar muchas cosas pero jamás la alegría de la lucha”.</p>



<p>&#8220;Estoy orgulloso de ser el papá de Darío. Él decía que en su sangre corría la sangre de lxs 30 mil, afirmó, mientras Norita sobrevolaba en los recuerdos y el corazón de todas y todos: &#8220;Ella sería la primera en estar exigiendo la libertad para lxs cinco compañerxs que siguen presos&#8221;.</p>



<p>Antes de que la Delio Valdez cierre la noche bajo una lluvia que permitió que tocaran dos canciones, pero quisieron esta presentes, Leo invitó a arrimarse a la olla: “Hicimos una olla popular porque es lo que hacía Darío. Y esto no es de ahora, estamos hace más de 20 años en los barrios bancando las diferentes crisis que venimos sufriendo y porque lejos de lo que dice este gobierno, que nos acusa de que andamos robando la comida, nosotros todo lo contrario: hemos estado cuando el pueblo lo ha necesitado durante la pandemia, con la olla. Así que quien se quiera acercar, bienvenido sea”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/22-anos-sin-dario-y-maxi-si-bien-el-enemigo-es-grande-tenemos-que-multiplicar-la-esperanza-para-seguir-luchando/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El fervor de una lucha justa: a 18 años de la Masacre de Avellaneda</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-fervor-de-una-lucha-justa-a-18-anos-de-la-masacre-de-avellaneda/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jun 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[26 de Junio]]></category>
		<category><![CDATA[Darío Santillán]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[masacre de avellaneda]]></category>
		<category><![CDATA[Maximiliano Kosteki]]></category>
		<category><![CDATA[Orlando Agüero]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Puente]]></category>
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					<description><![CDATA[A 18 años del 26 de junio de 2002, una crónica en primera persona de la histórica Masacre de Avellaneda donde muerieron Darío y Maxi.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Hoy se cumplen 18 años de aquel 26 de junio del 2002. Las historias de los y las de abajo resuenan con la fuerza de la pluma y de la espada. Una crónica en primera persona de la histórica Masacre de Avellaneda.</em></p>



<p><strong>Por Orlando Agüero* | Fotos de Carla Hayet</strong></p>



<p>Estoy seguro que existen miles de historias de aquella jornada. Tantas como les miles de compas movilizades ese día. Es que el sentimiento de esa ocasión estuvo compuesto por valores esenciales. Esos valores hoy se vuelven a poner en juego.</p>



<p>El invierno de ese año era más frío que nunca. La debacle del sistema político, económico e institucional de la época impactaba en nuestros termómetros. La temperatura exterior hacía descender el mercurio; sin embargo, los fuegos del 19 y 20 de diciembre reciente y el plan de lucha piquetero, que se sostenía desde principios de ese año, hacían crecer las llamas del espíritu popular.</p>



<p>En el armado de la columna de la Verón sobre la avenida Pavón, frente a la estación de trenes de Avellaneda, el Movimiento de Trabajadores Desocupados de Quilmes, donde yo militaba, le correspondió la retaguardia. Sin embargo, cuando arrancó la marcha hacia el Puente Pueyrredón varios compañeros y compañeras fuimos al trote hacia adelante. Íbamos en busca de la cabecera, donde sabíamos que podía comenzar la represión policial. Esta idea estaba absolutamente fundada: durante toda la semana previa nos habían inundado de amenazas. El gobierno nacional de Eduardo Duhalde buscaba frenar a como dé lugar la conflictividad social creciente. &nbsp;</p>



<p>La cuestión es que no logramos llegar hasta la primera línea, donde ya había compañeres de todos nuestros movimientos.</p>



<p>Apenas llegamos a la parte de abajo del Puente, a unos treinta metros de nuestra primera línea de autodefensa, se comenzaron a escuchar disparos. El color predominante del día era el gris. A esto había que sumarle una abrumadora tensión en el ambiente y los aromas propios de los instantes previos a una represión. Compañeros y compañeras corriendo en dirección a la estación de trenes, algunes tropezando, el olor a pólvora, nubes blancas de gas que entorpecían la vista y la respiración y gritos de toda clase configuraron el escenario inmediatamente posterior al comienzo de la represión.</p>



<p>Al disolverse un poco las nubes de gas lacrimógeno de alrededor mío, pude ver al compañero José.&nbsp; Estaba aguantando lo más adelante que podía el avance del operativo represivo. Levantaba unas baldosas sueltas para poder defenderse de la brutalidad de la que se había apoderado toda la base del Puente Pueyrredón.</p>



<p>Defenderse de la bestialidad, el exceso y la represión policial se había hecho carne en gran parte del pueblo. Eran tiempos en que la violencia popular había alcanzado el status de aceptable en la sociedad. Es que era tan grave la situación de la inmensa mayoría de la población que el uso de la violencia como instrumento de defensa en manos del pueblo se había legitimado. Veníamos del 19 y 20 de diciembre del 2001, donde la rebelión de millones desobedeció el Estado de Sitio y expulsó al gobierno neoliberal de De la Rúa y Cavallo.</p>



<p>Me acerqué a José para decirle que nos apuremos hacia la estación. A nuestro lado, la compañerada se jugaba, en ese instante, la partida de su vida.</p>



<p>Así fue que mientras nos dispusimos a correr hacia la estación mientras éramos testigos de cómo caían algunes compas. Entre las detonaciones, ya sobre Pavón, pude observar a los canas de la bonaerense que avanzaban hacia nosotrxs. Desde el Puente Pueyrredón Viejo avanzaban efectivos de Prefectura Nacional. En la confusión generada por semejante cuadro traumático, lo perdí de vista a José. Quedé observando, durante un microsegundo, cómo se formaron sobre la avenida Pavón estas dos fuerzas de seguridad. La mano que va a Capital, la Policía Bonaerense. La que va hacia provincia, Prefectura. Inmediatamente me di media vuelta y volví a correr. Varixs cumpas avisaban que no vayamos a la estación. Entonces continué por Pavón, en dirección a Gerli.</p>



<p>Es increíble como algunas cosas quedan en el recuerdo con una presencia propia. El resonar de los balazos trazando el aire era algo que nunca había experimentado. Sobre todo porque eran muy cerca de uno, a la altura de los oídos. Entre la desesperación, también se sentía ese fervor de haber tomado la decisión correcta: no atenerse al mandato de quienes se estaban llenando los bolsillos a costa de la inédita pobreza del pueblo.&nbsp; Por eso, a pesar de la represión que estábamos sufriendo, el espíritu estaba bien alto. Con miedo, con nerviosismo, pero convencides de que estábamos librando una lucha justa, legítima y trascendente.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large"><p><strong>Lee también:<br><a href="https://www.marcha.org.ar/mi-primer-26-de-junio-la-estacion-dario-y-maxi-hecha-una-fiesta-popular/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><span style="color:#0693e3" class="tadv-color">Mi primer 26 de junio: La Estación “Darío y Maxi” hecha una fiesta popular</span></a></strong></p></blockquote>



<p>En eso, lo volví a ver a José. Estaba semi-recostado en el angosto boulevard que dividía las dos manos de la avenida Pavón. Me acerqué y me dice que estaba herido en el pie. Se quitó las zapatillas y tenía, literalmente, un agujero en la zona que se ubica entre el tendón de Aquiles y el tobillo, de lado a lado. Lo ayudé a incorporarse como pudimos y a las apuradas. Se acercaban los canas. Doblamos en una calle hacia el sector de los Siete Puentes. Ahí nos cruzó una periodista, Laura Vales. Estaba trabajando para difundir lo que estaba sucediendo ese día en Avellaneda. Subimos, porque este puente cruza por encima de las vías del ferrocarril. En esa zona estaba la Gendarmería.</p>



<p>Apurados, divisamos una ambulancia. Urgente la paramos, y casi a los golpes sobre el vehículo, le pido que nos lleve, porque estaba con una persona herida de bala de plomo. El chofer nos responde que estaba ocupada la ambulancia con un paciente. Sin embargo, mientras corriendo se acercaban los gendarmes, se abre la ventanilla de la parte de atrás de la ambulancia y el paciente mismo dice: &#8220;¡Si, que suban, suban!&#8221;. No lo dudamos ni un segundo. Nos llevaron hasta el Hospital Fiorito. El compañero José quedó inmediatamente en la guardia internado. El hospital era un caos. Ahí, por teléfono, le avisé a su compañera, la “Rusa” Laura Leonardi. Hoy José sigue siendo un excelente compañero, luchador de las causas populares y un gran chef.</p>



<p>Muchos de esos represores continúan libres, así como quienes dieron las órdenes desde el poder político.</p>



<p>Pero nunca podrán callar al pueblo: ni con leyes, ni con mordazas, ni con balas.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img width="1024" height="768" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/06/150626_DyM13años_CHayetDSCN3358-1-1024x768.png" alt="" class="wp-image-49984" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/06/150626_DyM13años_CHayetDSCN3358-1-1024x768.png 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/06/150626_DyM13años_CHayetDSCN3358-1-547x410.png 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/06/150626_DyM13años_CHayetDSCN3358-1-640x480.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/06/150626_DyM13años_CHayetDSCN3358-1.png 1152w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>



<h3 class="has-text-align-center"><strong>¡Darío Santillán y Maximiliano Kosteki Presentes!</strong></h3>



<p><em>*Militante del Frente Popular Darío Santillán y de la Comisión independiente Justicia por Darío y Maxi</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-fervor-de-una-lucha-justa-a-18-anos-de-la-masacre-de-avellaneda/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mi primer 26 de junio: La Estación “Darío y Maxi” hecha una fiesta popular</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mi-primer-26-de-junio-la-estacion-dario-y-maxi-hecha-una-fiesta-popular/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Jun 2020 13:36:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
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					<description><![CDATA[Para recordar multitutes, el cronista elige su primer 26 de junio, aniversario de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Entre gente compañera y el fuego de las antorchas, un recorrido por la estación de tren hecha fiesta popular. Por Iván Barrera El 25 de junio de 2017 fue particular y extrañamente caluroso. Mi [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Para recordar multitutes, el cronista elige su primer 26 de junio, aniversario de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Entre gente compañera y el fuego de las antorchas, un recorrido por la estación de tren hecha fiesta popular.</em></p>



<p><strong>Por Iván Barrera</strong></p>



<p>El 25 de junio de 2017 fue particular y extrañamente caluroso. Mi primer recuerdo arranca con los nervios y ese cosquilleo en la panza cuando la voz robótica del tren anunció “Estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki”. El sol se mezclaba con el calor humano y de las parrillas, y generaba ese halo especial que solo se siente cuando una partecita del pueblo se amucha en una calle, en una plaza o en una ruta bajo la misma bandera. Recuerdo la estación estallada con un popurrí de artistas, de espectadores, de infancias libres y alegres, de curiosos y de eventuales pasajeros del tren, como una gran olla popular de la que todxs somos un ingrediente y todxs nos llenamos las panzas.</p>



<p>Mi primera reacción fue buscar a personas conocidas que me explicaran cómo funcionaba eso. Algo así como cuando llegas al primer día de clases de una escuela nueva y querés, por lo menos, que alguien te abrace y te explique cómo funcionan las cosas ahí. Pero, claro, “los 26” (como se le llama cariñosamente al 26 de junio y a la previa del 25) funcionan por un motorcito impredecible que es la memoria activa: no hay agenda ni cronograma que aguante, el espacio-tiempo se vuelve irrelevante. Y ahí fui fluyendo, entre mates y abrazos, descubriendo artistas, artesanxs, compañerxs, luchadorxs incansables.</p>



<p>Es perderse en la muchedumbre y volver a encontrarse. Es como un gran pogo en el que siempre te encontrás con tus amigxs al final de la canción. Y en el medio del pogo, lo ves a Dario leyendo, a Maxi dibujando, en una de esas cae Pocho Lepratti, deja la bicicleta a un costado y se suma también. La ves a Norita y lo ves a Gustavo, ves a todas las madres y abuelas con sus abrazos. Lo ves a Fuentealba dando clases, a Santiago y Sergio Maldonado charlando de política, a Sandra y Rubén preparando un mate cocido con tostadas. Por un momento, por una tarde, no hay ausencias ni hay presencias: somos la ronda de Plaza de Mayo más grande del mundo con el Indio Solari cantando “Ji Ji Ji” mientras Rafita Nahuel toca la trutruca.</p>



<p><strong>Fuegos en tu corazón</strong></p>



<p>Cuando cae la noche la mística se enciende. Es algo muy loco. Si en este mundo hay algo más allá de lo que conocemos, la única prueba que tengo es el frío que empieza a calar cuando baja el sol y hace que afloren los pañuelos que tapan los rostros, que se enciendan fogatas, las ollas, y que los mates empiecen a girar más calientes, porque espíritu caliente y cuerpo frío no es una buena combinación. Son fueguitos que encienden fueguitos y encienden antorchas para alumbrar y calentar y enfilar hacia el puente a la hora cero.</p>



<p>Y ahí vamos, sobrecargadxs de energía, con la memoria activa y el corazón saturado de alegrías y tristezas, siguiendo un mar de fueguitos –más literal que nunca– que guían el camino desde la estación hasta el puente. Y ahí estoy yo, arriba del puente Pueyrredón; un puente que tantas veces había cruzado sobre ruedas. El asfalto que 24/7 banca las llantas de bondis, autos, motos, camiones, por una noche recibe la caricia de zapatillas que pisan a otro paso, de quienes se sientan a ranchar un ratito y de lxs que saltan al canto de “el puente es nuestro, la lucha que lo parió”. Por una noche el puente se viste de gala y recibe el reconocimiento de un pueblo que lo considera parte vital de una historia que no se debe olvidar.</p>



<p>Como dicen lxs zapatistas, “para todxs todo, para nosotrxs nada”. El puente es nuestro porque parió lucha y porque fue escenario de mil batallas. El puente es nuestro porque fue testigo exclusivo de cómo el aparato policial al servicio de los intereses económicos y políticos masacraron al pueblo. El puente es nuestro porque lo llenamos de amor, de fueguitos, de ollas, de mates, de canciones, de banderas, nunca de plomo. El puente es nuestro aunque en los nefastos años de macrismo quisieron borrar la historia impidiendo que subiéramos. Pero así son los dinosaurios, no entienden que el puente es nuestro aunque no subamos, como son nuestras las semillas de Darío y Maxi.</p>



<p>El día se cierra, las carpas a la vera del puente reciben a sus huéspedes y otrxs tantxs se vuelven a sus casas. El puente volverá a vibrar al mediodía, volverán a tronar las gargantas de los Santillán reclamando verdad y justicia, volverá a llenarse de zapatillas, de mates, de gritos y canciones. El calendario marcará que faltan 365 días para volver a encontrarnos en el mismo lugar y la pregunta que varixs nos hacemos es qué día cae, que ojalá caiga fin de semana así podemos estar desde la mañana temprano. Ahora el frío vuelve y el aislamiento lo hace más frío todavía. Porque el frío es lucha. Es mate, es abrazo, es calor humano, es olla popular, es corte de ruta y asamblea. El frío es 26 de Junio y es también junio y agosto de 2018, con una marea verde que aguanta la lluvia y el viento helado. El frío es lucha, y desde las trincheras esperamos los abrazos que nos debemos.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mi-primer-26-de-junio-la-estacion-dario-y-maxi-hecha-una-fiesta-popular/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Darío y Maxi: El pedido de justicia en los recintos y en las calles</title>
		<link>https://marcha.org.ar/dario-y-maxi-el-pedido-de-justicia-en-los-recintos-y-en-las-calles/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Jun 2019 15:51:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[26 de Junio]]></category>
		<category><![CDATA[Comisión Justicia Darío y Maxi]]></category>
		<category><![CDATA[Darío Santillán]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Solá]]></category>
		<category><![CDATA[junioarderojo]]></category>
		<category><![CDATA[Maximiliano Kosteki]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Redacción Marcha]]></category>
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					<description><![CDATA[A 17 años de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki el reclamo sigue siendo por las responsabilidades políticas]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El 19 de junio pasado se realizó una Audiencia Pública en el Congreso de la Nación. A 17 años de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki el reclamo sigue siendo por las responsabilidades políticas. Hoy una Jornada Cultural aviva los recuerdos y reclama también.</em></p>
<p><strong>Por Redacción Marcha </strong></p>
<p>Para quienes caminan las calles todos los días, las instituciones suelen ser lugares fríos y lejanos. Sin embargo, son recintos que aprenden a conocer y a ocupar cuando el poder judicial no atiende a sus pedidos de condena. El 19 de junio pasado el anexo del Congreso de la Nación se llenó de familiares, compañeras y compañeros de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki –los militantes asesinados el 26 de junio de 2002 en lo que fue conocida como la “masacre de Avellaneda”–, organizaciones sociales, de derechos humanos y partidos políticos de izquierda que siguen pidiendo justicia completa por sus pibes. Si bien los autores materiales han sido condenados –el comisario Alfredo Fanchiotti y el cabo Alejandro Acosta– el reclamo se extiende a los responsables políticos: funcionarios de aquel entonces entre los que se encontraban el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá.</p>
<p>Con el año electoral como tema central de las agendas mediáticas y los partidos hegemónicos, Solá fue presentado hace unos meses como posible candidato y su imagen, edulcorada por todos los medios posibles. De allí surgió, por parte de la Comisión Independiente Justicia por Darío y Maxi el lanzamiento de la campaña “Con ellos no”, que recorrió gran parte del país. Finalmente, Solá fue corrido de instancias decisivas, pero la lucha por su juzgamiento sigue.<br />
Afuera, mientas tanto, miles de personas acompañaron a la Audiencia, porque esa es la doble presencia: con un pie adentro y muchos afuera. Por eso hoy será la ya clásica jornada cultural frente a la estación Avellaneda, donde el arte en todas sus formas y los encuentros siguen manteniendo la memoria constante. Y mañana, a 17 años de aquel 26 de junio, se cortará el Puente Pueyrredón y se realizará un acto.<br />
<strong>“Vamos por justicia, porque la condena social no alcanza”</strong><br />
Las voces fueron muchas. Por eso Romina del Plá, la diputada por el Partido Obrero, fue quien se encargó de coordinar la palabra. Primero fue el turno de las y los familiares. La hermana de Maxi, Mara Kosteki, agradeció que nunca se abandonara ese reclamo y pidió seguir llevándolo hasta el final. El padre y el hermano de Darío, Alberto y Leo Santillán, contaron sobre la campaña “Con ellos no” y reconocieron que “hubo una condena social. Logramos que este tipo (Felipe Solá) no salga a la calle tan suelto”, pero recordaron que “los responsables camina entre nosotros” y que “siempre pasa lo mismo para las familias: parece que además de haber perdido un familiar, un hijo, un hermano, un padre, tienen que trabajar más que el fiscal o la fiscal y más que el mismo juez”.<br />
Por su parte, Nora Cortiñas, la madre de Plaza de Mayo, recordó el episodio que figura en la causa judicial cuando llamó por teléfono al gobernador preocupada en medio de la represión y Solá le respondió: “Quédese tranquila Nora, que es una guerra de pobres contra pobres”.<br />
Pero el pedido de Nora fue más extenso, porque se trata de los vínculos entre política y fuerzas de seguridad. Para refutar una frase de la ministra de seguridad, Patricia Bullrich, que avisó que las fuerzas no “llevarían armas letales a las manifestaciones, Norita replicó: “Todas las armas son letales en manos de las fuerzas de seguridad”.<br />
Fue el turno de algunas compañeras y compañeros, que rescataron seguir levantando las banderas e ideales de Darío y Maxi, tal como expresó Esteban, del Frente Popular Darío Santillán (FPDS): “Es fundamental cuando hablamos de ellos hacer un homenaje, pero sobre todo a los compañeros y compañeras que se levantan todos los días a las 5 de la mañana para garantizar una copa de leche, el jardín maternal o la panadería. Y particularmente a quienes siguen trabajando en esa bloquera que trabajaba Darío”.<br />
Recordar el despliegue represivo que se dio en ese momento, donde movimientos piqueteros y de desocupados cortaban el Puente Pueyrredón en reclamo de una vida digna, fue un hilo que atravesó las palabras de quienes estuvieron allí. Así lo mencionaron Carlo Barral, de CORREPI o Chiquito, del Polo Obrero, como también la continuidad que hay en la represión a la juventud que “tiene un sentido político único: amedrentar, disciplinar, regimentar a una juventud que da todos los días un mensaje de que no se va a dejar vencer con esa política ofensiva y defensiva”.<br />
Y esta continuidad represiva tiene un recorrido en las denuncias contra los poderes políticos. El Sueco es sobreviviente de la ex ESMA y aún guarda en su cuerpo los resabios de esas complicidades, por eso contó: “Resulta de que había antecedentes en la denuncia contra Felipe Solá porque o denunciamos a Patti, a Barrionuevo, a Rico. Estoy hablando que desde Tucumán a Tierra del Fuego, donde identificamos a un genocida por más que hubiera campaña, lo denunciamos siempre. Y a la denuncia contra Solá la vamos a compartir, porque es responsable de la desaparición de Jorge Julio López”.<br />
Después de las palabras de Vilma Ripoll, del MST, se escucharon algunas voces de otras familiares de víctimas de las fuerzas de seguridad. Tal es el caso de Emilia Vasallo, parte de la marcha contra el gatillo fácil, que agradeció a Alberto porque “fuiste el primero que levantó el nombre de mi hijo hace cinco años en Plaza de Mayo”. Esa red invisible que empieza a armarse entre quienes reclaman justicia por los suyos se hizo visible por un rato. Vasallo habló de un “genocidio por goteo”, que ejerce el estado contra los pibes y las pibas. &#8220;Justicia creo que nosotros no vamos a tener nunca, cuando nos arrebataron, nos asesinaron a nuestros hijos por una bala, por una tortura, por una desaparición forzada, una causa armada, por una detención arbitraria a donde meten a un chico de 14 años, lo cagan a palos, lo violan y ese chico después queda muerto en vida. Eso es parte de esta represión y la vivimos en todos lados”, detalló.<br />
También Érica Ávalos habló sobre su tío, Darío que, si bien fue asesinado por una patota de la UOCRA, dice: “Fue víctima de gatillo fácil porque la policía fue participante del asesinato porque estaba presente y garantizó que la patota hiciera lo que tenía que hacer. Sin embargo, no hubo juicios a la policía”. Elsa Rodríguez, desde su silla de ruedas, afirmaba con la cabeza. Fue víctima de un balazo de la patota de la Unión Ferroviaria el mismo día que mataron a Mariano Ferreyra.<br />
<strong>¿Cómo están las causas?</strong><br />
En lo que respecta a las tres causas penales, el abogado de la APDH, Pablo Ledesma detalló &#8220;en una se condenó a Franchiotti y Acista mientras que las otras dos están en tramite. Una contra Felipe Solá y la otra activa que es la de Comodoro Py donde están imputados Rucauff, Álvarez y Duhalde&#8221; destacó.<br />
A partir de 2014 se produjo el desarchivo de la causa &#8220;hubo testimonios, además del de Norita, de funcionarios políticos desde 2015 para acá Hernan Fernández Guimallan, secretario de la Municipalidad de Avellaneda; Eduardo Alfredo Villalba, director de seguridad municipal; Oscar Alberto Laborde, Intendente y Claudio Yacoi, presidente del Concejo Deliberante de Avellaneda, todos estos funcionarios prestaron declaración en la causa, y además, otras personas como Adriana Puigross, que era investigadora, Gerardo Etcheverry, abogado de la Liga, Luis Zamora, Diputado Nacional Causa Federal&#8221;.</p>
<p>Para Ledesma estos testimonios acreditan &#8220;una serie de circunstancias, en primer lugar la desmesura del despliegue de fuerzas y de operativo en genera&#8221;. A su vez, el abogado señaló que también dan cuenta de &#8220;la anormal intervención de la Prefectura en territorio de la provincia&#8221; y la &#8220;desproporcionada, exagerada y brutal represión llevada a cabo ese día, con una persecución que inclusive se extendió más allá de la localidad de Avellaneda&#8221;. Como otro punto señaló &#8220;la intervención de servicios de inteligencia federales&#8221; y, en quinto lugar &#8220;la relación de Fanchiotti y también de sus superior, Félix Vega, con Oscar Rodríguez y con la SIDE y, por último, la responsabilidad de Juan José Álvarez, que era el secretario de seguridad y que estaba a cargo, entre otros, de la Prefectura –que intervino activamente en la represión- y que pretendió ocultar la participación de esa fuerza en los hechos&#8221;. Explicó Ledesma a su vez que esto último lo declaró Laborde en la causa de Comodoro Py.<br />
A partir de estos puntos se produjeron otras medidas de prueba, &#8220;una fue requerirle a la SIDE un sumario, que había iniciado con motivo de comunicaciones que estaban probadas entre Fanchiotti y la sede Billinghurst de la SIDE, la SIDE constesta formalmente que a Fanchiotti lo llamó un amigo que no veía hace muchos años y que lo vio por la televisión, estaba preocupado y lo llamó para ver cómo andaba&#8221;. También, Ledesma sostuvo que la SIDE informó que ese agente tenía problemas psiquiátricos, de forma tal que &#8220;difícilmente sirva su testimonio&#8221; y afirmó &#8220;así de burdo fue, esto está en el expediente, esto es lo que nos respondió el Estado.</p>
<p>Ante esta situación el abogado de la APDH que acompaña las causas manifestó &#8220;lamentablemente tenemos muchos problemas, sobre todo de carácter técnico, tecnológico, hay muchas cuestiones que tuvieron que ver con las comunicaciones, no nos queda otra que tomar las pericias oficiales porque no tenemos peritos de parte, ¿y quién hace las oficiales? Gendarmería&#8221;. Por eso destacó la importancia de masivizar el pedido de justicia &#8220;siempre estamos convocando a compañeras y compañeros para sumarse&#8221;.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/dario-y-maxi-el-pedido-de-justicia-en-los-recintos-y-en-las-calles/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Alberto Santillán: “¿Cuál es el interés de tener a Felipé Solá?”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/alberto-santillan-cual-es-el-interes-de-tener-felipe-sola/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Mar 2019 17:41:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Darío Santillán]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Duhalde]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Redacción Marcha / Foto por Oscar De la Vega Mientras el año electoral pone en juego roscas, alianzas y las listas se dirimen entre candidaturas y especulaciones, conversamos con Alberto Santillán, padre de Darío. El blanqueamiento de la imagen de Felipe Solá, y su posible candidatura, es uno de los ejes principales de esta [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Redacción Marcha / Foto por Oscar De la Vega</strong></p>
<p><em>Mientras el año electoral pone en juego roscas, alianzas y las listas se dirimen entre candidaturas y especulaciones, conversamos con Alberto Santillán, padre de Darío. El blanqueamiento de la imagen de Felipe Solá, y su posible candidatura, es uno de los ejes principales de esta entrevista.</em></p>
<p>Cuando el 26 de junio de 2002 asesinaron a los militantes piqueteros Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en la ex estación Avellaneda, quienes dispararon creyeron que la impunidad estaba de su lado. Sin embargo, Alfredo Fanchiotti y Alberto Acosta, ambos policías bonaerenses, fueron condenados a prisión perpetua. Quienes aún continúan impunes ante el Poder Judicial son los responsables políticos de la que se conoció como “Masacre de Avellaneda. ¿Por qué había ese día un enorme operativo conjunto de las fuerzas de seguridad? ¿Qué les dio tanta libertad a esas fuerzas para disparar con balas de plomo en lugar de las balas de goma que se utilizan para reprimir?</p>
<p>Así, familiares, compañeras y compañeros de los pibes asesinados siguen adelante con la causa contra el entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Felipe Solá; el ex presidente de la Nación, Eduardo Duhalde; el ex Ministro de Justicia, Jorge Vanossi; el ex Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Juan José Álvarez; el ex jefe de gabinete de la Nación, Alfredo Atanasof; el ex Secretario de Seguridad bonaerense, José Genoud; el ex Ministro del Interior, Jorge Matzkin; el ex vicejefe de la SIDE, Oscar Rodríguez y el ex senador, Aníbal Fernández. La causa es llevada por el Juez Federal Ariel Lijo, titular del Juzgado Federal Nº 4 de los Tribunales de Comodoro Py, y tiene muy poco movimiento durante todos estos años.</p>
<p>En ese contexto, conversamos con Alberto Santillán, padre de Darío, sobre el intento de “limpiar” la imagen de Solá con biografías y charlas distendidas, y su posible candidatura para las elecciones de este año.</p>
<p>Alberto es un tipo que dice lo que piensa. Y lo dice así, sin filtro. Enfermero desde hace más de 30 años en el Hospital Argerich, nos cuenta: “A mí me dicen: ‘vos tenés que hablar distinto’. Y yo les digo que decir lo que uno siente es lo mejor, sin buscar la palabra linda ni la palabra aduladora o la que a  los demás le caiga bien”.</p>
<p><strong>-¿Qué nos podés decir de que en algunas fórmulas progresistas se esté hablando de una posible candidatura de Felipe Solá?</strong></p>
<p>-Nos da bronca y nos preguntamos: ¿Cuál es el interés de tener a Felipe Solá? Tiene un 2,5 % de intención de votos, un 5% como mucho; entonces, ¿desde qué lado puede sumar que Solá sea presidente o vice? Muchos compañeros antes de Darío y después de Darío dieron su vida para no traicionar a esos compañeros y hoy nos encontramos con esta clase de larva.</p>
<p>No se puede entender y es muy difícil. Todos hablamos de cumplir y que la lucha sea una sola, pero duele cuando ves a personajes como Solá que están acompañados con tantos compañeros que alguna vez habrán caminado con Darío, me habrán acompañado en esta búsqueda de justicia, nos habrán acompañado en algún escrache, en algún corte, porque más de uno se subió un 26 de junio ahí en el acto para pedir justicia por Darío y Maxi, y sin embargo hoy los ves impulsando la candidatura de uno de los principales asesinos de Darío.</p>
<p><strong>&#8211; ¿Cómo siguen la familia, las compañeras y los compañeros el pedido de enjuiciamiento a los responsables políticos?</strong></p>
<p>-Nadie nos va a correr de la denuncia, nadie nos va a correr de hacer un escrache. ¿Pero viste como te dan vuelta todo? En el escrache a Solá que fue Leo (Santillán, hermano de Darío), fueron diez: cinco compañeros y cinco compañeras. Después todo el arco político apoyó a Solá y todos los medios hegemónicos de mierda hablando de la violencia del Frente Popular Darío Santillán, de que les sorprende la violencia del hermano de Darío… ¿Cómo te vas a sorprender si tenés enfrente a quien mató a tu hermano?</p>
<p>Y en estos 17 años la justicia, nada. Nunca lo llamó a declarar. Pedimos al juez Lijo que acelere el proceso de la causa que está a su cargo y que debe investigar las responsabilidades políticas de Eduardo Duhalde, de Felipe Sola y de todos los que tuvieron que ver en la planificación del operativo represivo del 26 de junio del 2002. Y tanto el juez como el fiscal Soria siempre nos han exigido que nosotros demostremos lo que sostenemos, porque según la justicia Solá y Duhalde no tiene nada que ver y entonces tenemos que laburar para presentar los testimonios. Entonces al fiscal no le alcanza nada.</p>
<p><strong>-¿Es decir que les exigen a ustedes las pruebas?</strong></p>
<p>-Claro. Nosotros presentamos cuatro o cinco testimonios y la fiscal dice que no alcanza, porque lo que dicen es lo que sabemos todos: “Necesito nombre y apellido”. Bien, presentamos testigos: fue a declarar Norita Cortiñas. Y estuvo hablando una hora y pico, pero lo más fuerte que dijo es que cuando se estaba llevando adelante la represión lo llamó a Sola y le dijo: “¿Por qué está llevando adelante semejante represión?”. Y él le contestó: “No te preocupes, Norita, es una guerra entre pobres y se están matando entre ellos”. Esa es una prueba contundente.</p>
<p>En ese momento el que era intendente de Avellaneda, Oscar Laborde en una reunión que tuvimos con él no dijo que iba a “dar nombres y apellidos de quienes lo apretaron, quienes lo amenazaron”. Fue y dijo lo mismo, que Juan José Álvarez lo amenazó de muerte, que el jefe de Gendarmería lo amenazó de muerte, y así y todo a la fiscal tampoco le alcanza, no le alcanza nada. (NdeR: Recordemos que puede encontrarse testimonio de lo dicho por Laborde en diarios de aquel momento, donde declaró a un programa radial que &#8220;los puesteros y <a href="https://www.infobae.com/2002/06/30/07647-el-intendente-avellaneda-dijo-que-prefectura-tiro-balas-plomo/">los vendedores ambulantes fueron amenazados el jueves y el viernes para que no testifiquen&#8221;</a>).</p>
<p>Nosotros sabemos dónde estamos parados y sabemos que nunca hubo voluntad para investigar a los responsables políticos. La cadena perpetua a Franchiotti y Acosta no es que tengo que agradecerle a la justicia y a los fiscales por laburar. Les tengo que agradecer a los abogados por cómo laburaron y a la militancia: los escraches, cómo pintaron los tribunales de Lomas de Zamora, un mes acampando en pleno invierno metiendo presión… Y ahí se consiguió la condena por primera vez de un comisario general a cadena perpetua. Yo creo que en todo esto uno de los pocos casos en los cuales hubo una en contra hacia los políticos, un gobernador, un presidente. Es por Darío y Maxi.</p>
<p><strong>-Y después de tantos años, ¿qué rescatan de este recorrido de búsqueda de justicia?</strong></p>
<p>-Quizá los medios no lo reflejen, pero uno tiene otra retribución más allá de la búsqueda de justicia. Porque la búsqueda de justicia es esto: condenar a los que te mataron a tu hijo y que tu hijo descanse en paz y que vos puedas hacer el duelo. Porque si no tengo justicia por mi hijo, no puedo hacer el duelo.</p>
<p>Pero hay otras cosas por las cuales uno se ganó el respeto. A Darío lo aman. A donde vamos con Leo, con Javier (mi hijo mayor), sabemos que la gente le hace bien. Por ahí somos una familia que aunque no tenemos medios, sabemos que está el padre Darío Santillán, el hermano de Darío Santillán y capaz te aparece una Norita Cortiñas o Vanesa Arruga y entonces hemos estado en causas que no son visibilizadas y en base a la presión en las calles y a la presencia de nosotros adentro muchas veces se ha logrado revertir lo que ya estaba determinado por causas armadas. Esto es lo que uno siempre acompaña con muchas ganas. Y con el ejemplo de Norita Cortiñas, que es increíble: un día está acá, otro día está en el sur… Norita nunca miente.</p>
<p><strong>“Veo en los ojos de estos pibes la mirada de mi hijo”</strong></p>
<p>Alberto habla de su hijo y se emociona, se quiebra. Como muchos otros padres y madres, él heredó la lucha de su hijo. Abrió los ojos a una realidad que antes no veía con tanta claridad. Ese lugar que, dice, sobre Darío, “cuando empezó a descubrir en qué lugar estaba parado en la vida nunca más se pudo correr”.</p>
<p>Y así, rompiendo estructuras, fue como también contagió a quienes lo rodeaban: “Como padre aprendo a los golpes, porque yo no soy Darío y él era militante. Yo toda mi vida he sido enfermero y un tipo totalmente estructurado, ya desde el lado de mis viejos. La cultura de uno era laburar, laburar dos turnos, que los hijos tengan la primaria, la secundaria… y de repente Darío rompió con todo ese molde”.</p>
<p>Hoy la presencia de Santillán sigue viva en muchas pibas y muchos pibes que ingresan a la militancia porque les duele el mundo que les rodea. Ahí es donde Alberto recurre para sentir que no fue en vano todo: “Me gusta mirar a los ojos a los pibes. Veo en los ojos de estos pibes la mirada de mi hijo también. En su presencia, en sus posturas, en su gritos. Que no es un grito cualquiera. Vos te das cuenta por el grito nada más: cuando nace desde las entrañas es porque estas gritando por un compañero caído”.</p>
<p>Ahí es donde se para de esa vereda en la que eligió quedarse Darío para siempre. Y entiende, también, que hay cosas que no se pueden comprar: “Por más que ellos tengan todo el dinero, nosotros tenemos algo que es más importante: no traicionamos, tenemos corazón, somos solidarios; llegamos, incluso, hasta la última consecuencia. Como hizo Darío. Él sabiendo lo que le podía llegar a pasar, siendo consciente. No se trata solo de lo que uno desea, sino llevarlo también adentro. Por eso nos dejó un mensaje tan claro. Porque cualquiera, por una cuestión lógica de querer preservarse en una situación límite, se va a la mierda y la pelea después desde otro lugar. Pero él se quedó. Por eso insistimos, cuando decimos que a Darío no lo mataron, lo multiplicaron, eso lo veo reflejado en tantos jóvenes”.</p>
<p>Los 25 de junio, en las jornadas culturales en el Puente Pueyrredón donde se hace la clásica vigila previa a cada aniversario del asesinato de Darío y Maxi, van llegando desde hace un tiempo pibas y pibes con un puñado de años. Desde “Niñez y Territorio” generan actividades para que ellas y ellos también sean parte de las jornadas. Alberto se reconforta: “Los chicos se expresan, leen poemas y eso es lo genuino, es un poco lo que hacía Darío: siempre sostenía. Nosotros rescatamos esa parte ¡y los pibes jugaban a ser piqueteros! Darío decía que los pibes piqueteros iban a ser los luchadores del mañana”.</p>
<p><strong>-Ya que algunas figuras tienen algunos medios donde “levantar sus imágenes”, queremos que vos nos cuentes la imagen de Darío que te gustaría que se perpetúe</strong></p>
<p>&#8211; Es bueno hablar del Darío cotidiano, humano, porque no era perfecto y este es uno de los peores errores: tenerlo ahí como una imagen y no bajarlo y mostrarle al compañero que Darío era como vos que te sumaste a militar.</p>
<p>Cuando dejó mi casa y se fue a vivir al barrio La Fe, no quiso que lo ayude en nada. Después Leo se fue a vivir con él. Comían al mediodía y a la noche no comían nada. Dormían en una casucha. Darío peleó mucho para que las familias consigan su espacio. Yo cuando fui a visitar ese lugar me encontraba con agua, barro, piedras, vidrios. Ese espacio lo consiguieron y ahora esa manzana funciona. Yo le decía: “¿Qué haces acá?, yo te puedo ayudar a alquilarte una casa…”, pero jamás quiso saber nada. Él era como un militante viejo: miraba un poco más de lo que vemos todos. Él te decía “¿ves aquel barrio? ese barrio era igual que este” y pasaron los años y el barrio La Fe es muy lindo, no es Nordelta, pero es un lugar donde la gente tiene su casa, y la ilusión era esa.</p>
<p>Siempre sostengo que la lucha de Darío no es únicamente la del “luchador”, en el sentido de que preguntaba, iba al Municipio, hablaba con la cana, estaba en los cortes de ruta, iba a la casa de los compañeros cuando se caían y dejaban de creer en la lucha. Yo creo que para llevar semejante lucha hay que tener mucho amor.</p>
<p>Insisto en que no nos quedemos con el Darío de la bandera, el “perfecto”. Él era terrenal, tenía sus errores, sus broncas. Era como todos. Pero yo no quiero que termine siendo simplemente una banderita. Rescatar lo humano de Darío es lo mejor que podemos hacer.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/alberto-santillan-cual-es-el-interes-de-tener-felipe-sola/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Maldonado y Santillán, hermanados contra la impunidad</title>
		<link>https://marcha.org.ar/maldonado-y-santillan-hermanados-contra-la-impunidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Oct 2018 13:32:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Darío Santillán]]></category>
		<category><![CDATA[Leo Santillán]]></category>
		<category><![CDATA[Madres de Plaza]]></category>
		<category><![CDATA[Maximiliano Kosteki]]></category>
		<category><![CDATA[Orlando Agüero]]></category>
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		<category><![CDATA[Quilmes]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago Maldonado]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Maldonado]]></category>
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					<description><![CDATA[En la plaza de Quilmes]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Orlando Agüero.</strong></p>
<p><em>El encuentro entre Sergio Maldonado y Leonardo Santillán, hermanos de Santiago y Darío, el pasado viernes 28 de septiembre en la plaza San Martín de Quilmes, fue un símbolo de constancia en la lucha contra la impunidad. La jornada obedecía a una ronda más de la Comisión Permanente de Homenaje a las Madres de Plaza de Mayo de Quilmes. </em></p>
<p>El viernes 28 de septiembre, la Ciudad de Quilmes se vio interpelada por las más importantes demandas de Justicia de los últimos tiempos. Estas ya se han configurado, en la agenda nacional, como puntos bisagras de nuestra historia. Este encuentro se sintetiza en la incansable lucha de Las Madres por la aparición con vida de sus hijos e hijas desaparecidas. Leonardo Santillán, en su cruzada por que se realice un juicio y se castigue a los responsables políticos del asesinato de su hermano, y Sergio Maldonado, que lucha en la búsqueda de castigo a los culpables de la desaparición forzada y posterior muerte de su hermano Santiago. Los une un solo reclamo. Se atraviesan como con un hilo invisible, que nos muestra que insistiendo en la lucha se construye un camino que sirve. Lograr condenar a los culpables de estas injusticias.</p>
<p>Kosteki-Santillán y Santiago Maldonado configuran grandes deudas internas de la democracia, y por eso se han convertido en verdaderas causas del pueblo.</p>
<p>Los hermanos se cruzaron en un fuerte abrazo. Las miradas eran profundas. Sentimientos contradictorios y emociones variadas inundaron el aire donde se respiraba. Era que se estaba formando una unión que ya existía, pero necesitaba la formalidad de los cuerpos. Era, sobre todo, para que los sentidos se pusieran en funcionamiento y activaran nuevas ideas. Inmenso el fuego producido por semejante encuentro de hermanos. El contexto, ronda de las Madres, acompañados por una movilización multitudinaria. Un arco interesante de representaciones sindicales, sociales, políticas y culturales, pusieron el marco para hacer fuerte la interpelación a la sociedad quilmeña.</p>
<p>En definitiva, para que se debatan estos temas y aporten de algún modo a la lucha por justicia, es que se realizan este tipo de eventos.</p>
<p><strong>Despertar músculo y conciencia </strong></p>
<p>El escenario era la calle y la plaza. Los testigos ruidosos y silenciosos se reparten entre personas que se movilizaron organizadas y por sus propios medios. Hay quienes, por diferentes motivos, caminan por el lugar. Autos, colectivos, edificios y árboles aparecen como en una escenografía natural y espontánea para recibir y amplificar el grito por justicia que desde ahí se disparaba.</p>
<p>Un gazebo blanco protege el sonido para la música y los micrófonos, de la intermitente llovizna que no desanima ni un poquito a la concurrencia. Formados y llevando con sus manos una bandera de arrastre con la leyenda “Madres de Plaza de Mayo Quilmes”, marcharon y se acomodaron delante de la glorieta de lona improvisada para la ocasión, entre otros y otras, Cristina Cabib presidenta de la citada comisión, Lidia Braceras histórica dirigente sindical de Suteba, Claudio Arévalo Secretario General de ATE Quilmes, Alejandro Quiñonez Secretario General Adjunto de ATE Quilmes, Sergio Maldonado, Andrea Antico y Leonardo Santillán.</p>
<p>Un muestra más que revela que en el seno del pueblo existen dispositivos activos. Es decir, que no está dormido ni el músculo ni la conciencia.</p>
<p>Este encuentro de hermanos simboliza mucho más que un abrazo y un apretón de manos. Representa como va configurando el pueblo, la organización de sus luchas más importantes, su coordinación, su empatía entre sí, su solidaridad, su pertenencia popular y su sentido cultural. Sin dudas también se refleja en el espejo de la integralidad de las luchas. Porque el pueblo va consolidando su identidad día a día, y particularmente en estos casos, por haber sido tan importantes, generan un aporte a la pertenencia identitaria. Es así como se enaltece cada vez más este histórico encuentro.</p>
<p>Sobre el final, Sergio agradeció con emoción la solidaridad y el calor recibido en la jornada quilmeña. Este día ya había comenzado a las diez de la mañana con una charla en la Universidad de Quilmes y finalizó con una radio abierta, ronda y acto de cierre ya a las últimas horas de la tarde.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/maldonado-y-santillan-hermanados-contra-la-impunidad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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