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	<title>Marx &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Thu, 24 Aug 2023 01:02:06 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Marx &#8211; Marcha</title>
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		<title>Cuando Chat GPT conoce a Marx: Disputar el mundo del trabajo en la era digital</title>
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		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Aug 2023 16:26:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
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					<description><![CDATA[La llegada del Chat Gpt y de otras herramientas como Bard y Dall-e, han puesto en el centro del debate a la inteligencia artificial (IA). Como suele ocurrir, frente al surgimiento de una nueva tecnología, la IA tiene defensorxs y detractorxs. Los argumentos en contra van desde las preocupaciones por el futuro del trabajo, hasta escenarios distópicos y apocalípticos. ]]></description>
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<p><em>La llegada del Chat Gpt y de otras herramientas como Bard y Dall-e, han puesto en el centro del debate a la inteligencia artificial (IA). Como suele ocurrir, frente al surgimiento de una nueva tecnología, la IA tiene defensorxs y detractorxs. Los argumentos en contra van desde las preocupaciones por el futuro del trabajo, hasta escenarios distópicos y apocalípticos. </em></p>



<p><em>Vale la pena entonces volver a algunos de los conceptos fundamentales del marxismo y formular que no se trata tanto de entender a una tecnología en concreto, sino al desarrollo histórico del capitalismo y al entorno tecnológico contemporáneo (y de paso, aportar argumentos para tener tema de conversación en las fiestas cuando el tema aparezca).&nbsp;</em></p>



<p><strong>Por César Saravia</strong>. <strong>Imagen creada con IA por intervención de Laura Sussini</strong></p>



<p>En 2004 se estrenó la película <em>Yo, robot </em>protagonizada por Will Smith, dirigida por Alex Proyas, y que comparte el título con el libro de cuentos publicado por el escritor bioquímico Isaac Asimov, en 1950. A pesar que la película no es estrictamente una adaptación de la obra de Asimov, sí retoma lo que el autor ruso-estadounidense llamó <em>las </em><a href="https://psicologiaymente.com/cultura/leyes-de-robotica"><em>tres leyes de la robótica</em></a><em>. </em>En la trama de la película, uno de los robots logra generar conciencia propia y junto con el personaje de Will Smith, intentan frenar a una computadora que busca acabar con la humanidad. <strong><em>Spoiler Alert: Al final robots y humanos logran derrotar a la computadora malvada.</em> </strong></p>



<p>El subgénero robot y futurista es uno de los más trabajados por la ciencia ficción en general abordado desde una perspectiva en que los robots se rebelan contra los humanos. Clásicos del cine como Matrix o Terminator, nos muestran un futuro en que la humanidad lucha por su supervivencia contra las máquinas. No es sorpresa entonces que con la emergencia de la IA parte de las discusiones tengan que ver con el peligro de que las computadoras un día tomen conciencia propia y nos dominen. En esos términos, resuena aquella frase popularmente atribuida a Slavoj Žižek (aunque también a Mark Fisher y Frederic Jameson) sobre que <em>es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo</em>. Aunque cuando se trata de IA y automatización hay que decir que el fin para el capitalismo parece más probable.</p>



<p><strong>Breve comentario cinéfilo del autor:</strong> No en todas las películas los robots intentan matarnos. Desde el drama, el cine ha trabajado cómo nuestra relación con la tecnología también puede ser emocional, en películas como IA (2001), Wall-E (2008) o Her (2013) y hasta cómo nos terminan salvando. Pero ese será tema para otro texto. </p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://cdn.hobbyconsolas.com/sites/navi.axelspringer.es/public/media/image/2014/09/382220-cine-ciencia-ficcion-critica-yo-robot.jpg?tf=3840x" alt="Cine de ciencia ficción: Crítica de Yo, Robot"/></figure>



<h2><strong>Elementos para el debate sobre el trabajo&nbsp;</strong></h2>



<p>Una de las principales empresas de cursos por internet (no diremos el nombre para evitar demandas) plantea en su publicidad un curioso eslogan: <em>no será la inteligencia artificial la que te saque el trabajo, sino otros trabajadores que sepan usar la IA. </em>La frase es una invitación muy obvia a que quienes quieran seguir siendo competitivos en el mercado laboral (explotables, diríamos en términos marxistas) deben necesariamente capacitarse en esta nueva tecnología. Este razonamiento, además, expresa uno de los fenómenos que ya Marx señalaba sobre el desarrollo tecnológico en el capitalismo:  que el impulso hacia la automatización tiende a crear un estrato pequeño de trabajadorxs altamente formadxs, con buenos salarios, que contrasta con una masa amplia precarizada en puestos menos tecnologizados y tareas más monótonas. </p>



<p>El eslogan en cuestión también apela a la lógica de la aceleración social contemporánea, en la que actualizarse y formarse son necesidades constantes para no quedarte afuera. Ahí, la responsabilidad de no poder seguir el ritmo del desarrollo tecnológico recae sobre nosotrxs lxs trabajadorxs, mientras que el fetichismo de la innovación y el rol de los empresarios en capacitar a su mano de obra no son temas que se discutan.&nbsp;</p>



<p>Sin embargo, este fetichismo de la innovación, el “innovar por innovar”, genera también problemas para la dirección capitalista en la medida que vuelve más incierto el contexto económico para planificar. También les vuelve más dependientes de mano de obra cualificada que no siempre se encuentra en el mercado y que hace las veces de “trabajo potenciado”, el cual Marx define como aquel que se aplica a una tecnología superior a la imperante. De ahí que en los últimos años se multiplicaran las empresas que ofrecen capacitaciones. También destaca el surgimiento de nuevas carreras en las universidades públicas. Algunos casos son el de la Licenciatura en Ciencias de Datos, de la UBA o la UNSAM o de la Tecnicatura en Inteligencia Artificial de la UNAHUR.</p>



<p>Sabemos, por la obra de Marx, que el capitalismo se sostiene sobre la base de la extracción de plusvalor a la clase trabajadora. La ganancia de un empresario radica en esa diferencia entre lo que paga a un trabajador y lo que efectivamente representa el valor del trabajo socialmente necesario. Es esta diferencia a la que llamamos plusvalor. </p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" width="796" height="449" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/08/Marxistas.jpg" alt="" class="wp-image-56710" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/08/Marxistas.jpg 796w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/08/Marxistas-630x355.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/08/Marxistas-150x85.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/08/Marxistas-450x254.jpg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/08/Marxistas-768x433.jpg 768w" sizes="(max-width: 796px) 100vw, 796px" /></figure>



<p>¿Dónde radica entonces el interés del capital por automatizar sus procesos? Pensemos en un capitalista ficticio al que llamaremos “Pablo”. A Pablo le va bien en su empresa y decide incorporar tecnología para poder producir más en menor tiempo. Una vez automatizados algunos procesos buscará reducir el número de personas que trabajan en su compañía, con lo que ahorrará en salarios. Para ello, Pablo tendrá que vencer oposiciones sindicales y regulatorias, pero una vez que lo haya hecho, probablemente con ayuda del gobierno, saldrá con sus productos o su servicio a competir en ventaja frente a otros capitalistas. Será en este momento en que logrará maximizar sus ganancias, produciendo por encima del tiempo social necesario y vendiendo por debajo de sus competidores.&nbsp;</p>



<p>Tras unos meses de ventaja para Pablo, las tecnologías que utilizó comenzarán a popularizarse (salvo que estén patentadas) y muchos de sus competidores harán uso de ellas. En la medida que esto ocurra, que el conjunto de los capitalistas incorporen la nueva tecnología, la ventaja competitiva de Pablo se verá diezmada. Pero además se enfrentará a otro problema: la destrucción general de la fuente de plusvalor. Acá aparece lo que Marx llamó <em>la ley de la reducción de la tasa de ganancia. </em><strong>Es que en la medida que hay menos trabajadorxs, también habrá menos personas a las que venderle. Esta reducción de la ganancia hará que el capitalista decida no invertir más por miedo a no obtener la tasa esperada, generando un proceso de recesión. </strong></p>



<p>Es decir, <strong>lo que es un beneficio para un capitalista y/o empresa de manera individual, es contraproducente para el conjunto del capitalismo.</strong> Esta es una de las contradicciones del sistema a las que David Harvey reconoce como<em> </em><a href="https://traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Diecisiete%20contradicciones%20-%20Traficantes%20de%20Sue%C3%B1os.pdf"><em>contradicciones cambiantes</em></a>. En este sentido, la automatización plena del trabajo no sería posible sin poner en riesgo al propio capitalismo. Y es que si bien los robots no se quejan, no hacen huelgas, no piden aumentos salariales, ni necesitan descanso (aunque tiene limitaciones energéticas y<a href="https://www.lavoz.com.ar/viral/video-un-robot-colapso-despues-de-trabajar-20-horas-sin-parar/"> mecánicas</a>) tampoco producen valor, como bien explica el marxista mexicano Jorge Veraza en una ponencia sobre <a href="https://www.youtube.com/results?search_query=marxismo+e+ia">marxismo e inteligencia artificial</a>. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img src="https://ih1.redbubble.net/image.911905903.3164/tst,small,507x507-pad,600x600,f8f8f8.jpg" alt="&quot;I'm not a robot captcha&quot; Poster for Sale by Gamma-Ray | Redbubble"/></figure></div>



<h2><strong>Más allá del tecnologicismo&nbsp;</strong></h2>



<p>Para distanciarnos de lecturas tecnologicistas a la hora de hablar de IA es necesario tener en cuenta algunas cosas. Lo primero es que <strong>en la fase actual del capitalismo, la llamada “cuarta revolución industrial”, no basta con comprender una tecnología aislada, sino el conjunto del dispositivo técnico y social contemporáneo. </strong>¿A qué me refiero? Bueno, primero tener claro en qué sectores se implementan las nuevas tecnologías. Datos de la consultora privada española, Statista, señalan que en Latinoamérica los principales sectores donde se llevan a cabo inversiones de riesgo en IA son informática (empresas de software), marketing, servicios financieros y logística. Se trata de sectores “no productivos” pero que también son los que generan mayores tasas de rentabilidad y se apropian del valor generado por el total de la actividad económica. </p>



<p>Lo anterior parecen haberlo entendido los votantes de Trump en Estados Unidos. De ahí que la última elección en el país norteamericano también representó una disputa entre dos sectores de la burguesía estadounidense, las plataformas y empresas de software y los sectores industriales clásicos. Esta comprensión, no teórica, sino vivencial, de sectores de la clase trabajadora en las zonas industriales, los llevó a alinearse al discurso de la ultraderecha que se apoya en construir enemigos internos, porque es más fácil culpar a un migrante que a un sistema que opera con lógicas más abstractas.&nbsp;</p>



<p>También es relevante entender las diferencias sobre cómo las nuevas tecnologías se incorporan por región. En el caso de Latinoamérica, datos de la consultora privada PWC, muestran que hacia 2030 la IA tendría una participación en el PIB del 5,4%, vs un 26% en China, 14% en América del Norte y 11,5% en Europa.&nbsp; Y es que, como explicaron hace ya unas décadas los teóricos de la dependencia, <strong>la destrucción del plusvalor y la flexibilización laboral en los países ricos se compensa con una mayor intensidad de explotación y expropiación en los países pobres.&nbsp;</strong></p>



<h2><strong>Lucha de Clases y Lucha de Códigos&nbsp;</strong></h2>



<p>Hemos planteado que la destrucción de las fuentes de plusvalor representa también un riesgo para la supervivencia del capitalismo. Para dar respuesta a esta contradicción, en los últimos años, el debate se ha centrado en intervenir la demanda, como seguros por despido o a través de políticas redistributivas condicionadas, sobre todo en países latinoamericanos. Algunas otras propuestas, como la formulada por el ex precandidato a la presidencia, Juan Grabois, del salario básico universal, también discutida en Europa, apuntan a esta misma línea. </p>



<p>Si bien todos estos mecanismos buscan garantizar la subsistencia frente a un escenario creciente de trabajadorxs descualificadxs, precarizadxs y sometidxs al desempleo permanente, encuentran limites en las debilidades cada vez mayores de los Estados y su política fiscal. Tampoco logran revertir la creciente tendencia a la concentración de la riqueza y el traslado de ésta desde lxs trabajadorxs hacia los capitales concentrados. Y es que en la medida que el progresismo ha abandonado la discusión de la apropiación del valor en la relación capital/trabajo, no termina de disputar quién y cómo se apropia del beneficio. </p>



<p>En este sentido <strong>son necesarias discusiones que pongan en el centro el debate sobre la producción y el trabajo frente a la robotización, más que únicamente el consum</strong>o. Algunas propuestas más comunes pasan por la reducción y redistribución de las horas de trabajo. Por ejemplo, la reducción a 6 horas laborales, propuesta por algunos espacios de izquierda, como el FITU, ya no resultan tan utópicas en términos materiales, aunque sí profundamente complejas en términos políticos y de relaciones de poder. </p>



<p>Otra discusión importante es en relación a la creación de nuevas divisiones del trabajo. Por ejemplo, desde la <a href="https://elgritodelsur.com.ar/2023/07/regular-las-redes-sociales-mundo-haciendo-spoiler.html">Red de Medios Digitales</a> en Argentina, se discute la necesidad de poner impuestos a las plataformas y que parte de lo recaudado sirva para financiar medios cooperativos. Este tipo de propuestas apunta a dos líneas: Generar nuevos trabajos ahí donde el fetichismo de la innovación los destruye y, por otro lado, compensar la enorme disparidad tecnológica entre medios autogestivos y los grandes emporios informativos.</p>



<p>Es un hecho que hay puestos de trabajo que, desde el punto de vista del capital, son prescindibles y que las nuevas divisiones de trabajo que aparecen no logran contener a todos quienes pierden su empleo dentro del mercado formal, como muestra la experiencia de desindustrialización durante las décadas de los 70 y 80 en prácticamente todo el mundo. Por lo que es un hecho que con el avance de la IA habrá personas que perderán su empleo y que dentro de ese grupo se verán principalmente afectadas las mujeres, lxs trabajadorxs de los países pobres y las personas racializadas, pensadolo desde una perspectiva de múltiples dominaciones. </p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://media.revistavanityfair.es/photos/64ca08ee1af57d4e400dd4c3/16:9/w_2560%2Cc_limit/1540849673" alt="Fran Drescher la mítica protagonista de La niñera y actual presidenta del sindicato de actores augura seis meses ms de..."/></figure>



<p>La solidaridad de clase será clave para, cuando menos, desacelerar este proceso. Un hito simbólico de esto ocurrió en la reciente huelga de actores y guionistas que volvió viral el discurso de Fran Drescher, “la niñera”, respecto a la amenaza de ser todos reemplazados por robots. En sus palabras, Fran logra sintetizar el foco de la discusión alrededor de un cambio claro en la economía y las formas de trabajo, con la llegada del streaming, lo digital y la IA. No se trata pues, solamente de una defensa sectorial o del sostenimiento de puestos actuales, sino de la capacidad de discutir la forma en que se organiza la economía actual y el rol de lxs trabajadorxs en la generación de ganancias y riqueza.&nbsp;</p>



<h2><strong>A modo de cierre&nbsp;</strong></h2>



<p><strong>Si bien las tecnologías no son necesariamente neutras, pues responden a intereses económicos, políticos e ideológicos concretos, tampoco su inserción en la realidad es algo estrictamente lineal</strong>. La IA ha generado importantes avances en el ámbito de la salud, la educación, en la lucha por la identidad, desde <a href="https://www.abuelas.org.ar/noticia/abuelas-y-la-inteligencia-artificial-1810">Abuelas de Plaza de Mayo</a>, y en el combate contra los efectos del Cambio Climático. Muchxs trabajadorxs encuentran en la IA una alternativa para automatizar tareas monótonas que les permiten ganar tiempo para el ocio o un mejor balance entre vida laboral y personal. La IA  ofrece posibilidades para las empresas autogestionadas y cooperativas, en la medida que permita automatizar procesos administrativos que sacan tiempo a tareas operativas, también da la posibilidad de concentrar en una misma herramienta conocimientos que la división y la hiperespecialización del capitalismo han fragmentado durante años. </p>



<p>Los gobiernos progresistas y/o de izquierda, pueden tomar medidas como regulaciones a la innovación tecnológica, no para desincentivar, sino para incorporar en ella una pauta que no solo vaya orientada al ahorro de capital, sino también de trabajo en beneficio de la calidad de vida de lxs trabajadorxs. En su libro, <em>El Estado emprendedor, </em>la economista británica <a href="https://elpais.com/elpais/2014/12/08/ciencia/1418039790_527615.html">Mariana Mazzucat</a> muestra cómo todas las tecnologías más revolucionarias de nuestra época han sido precedidas de una fuerte inversión estatal en investigación y cómo grandes empresas tecnológicas se han beneficiado de las mismas. Si a lo anterior sumamos que <strong>el conocimiento de la IA es el resultado del conocimiento colectivo que durante años la humanidad ha generado, no resulta tolerable que unas pequeñas corporaciones se beneficien de ello.  </strong></p>



<p>En este sentido, <strong>los discursos trágicos y apocalípticos suelen privar a lxs trabajadorxs de la discusión, no solo del desarrollo de nuevas tecnologías, sino de la organización total del mundo del trabajo y su relación con la reproducción y el ocio</strong>. El sesgo posestructuralista en algunos análisis, de ver a la tecnología como un dispositivo de dominación incontrolable, pierde de vista que con la inserción de un nuevo fenómeno tecnológico, también se modifican las relaciones sociales y de fuerza, pero que los sujetos están obligados a adaptarse y disputar la hegemonía dentro del proceso de cambio social. Puede parecer muy optimista. Pero quién quita que, al igual que en la película de Will Smith, robots y trabajadorxs logremos unirnos para derrotar, o al menos poner límites, a nuestra propia máquina maligna, esa a la que Nancy Fraser llama “Capitalismo Caníbal”, que conocemos bien y contra la que desde hace años venimos luchando. </p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cuando-chat-gpt-conoce-marx/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Silvia Federici: “No hay una revolución si no es feminista”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/silvia-federici-no-hay-una-revolucion-si-no-es-feminista/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Oct 2018 19:11:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación Rosa Luxemburgo]]></category>
		<category><![CDATA[machismo]]></category>
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		<category><![CDATA[Silvia Federici]]></category>
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					<description><![CDATA[Charla en la Universidad de La Plata]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Nadia Fink / Foto: AGLP</strong></p>
<p><em>El jueves por la tarde, Silvia Federici se presentó en el Polideportivo de la Universidad Nacional de La Plata en el marco de la cátedra libre Virginia Bolten. Miradas sobre el patriarcado, las violencias machistas y las construcciones que viene haciendo el movimiento feminista.</em></p>
<p>Fue en la serie de eventos que viene realizando en torno de la presentación del libro <em>El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo</em>, editado en la Argentina por Tinta Limón, y en el marco de las varias actividades que vienen sosteniendo en conjunto con la Fundación Rosa Luxemburgo. Las anfitrionas de la Cátedra, a su vez, aportaban un flamante material: el libro <em>Movidas por el deseo (genealogías, recorridos y luchas en torno al 8M</em> de la editorial El Colectivo.</p>
<p>El inicio fue de la mano de la actriz Muriel Santa Ana con lecturas anarquistas para encender a los fueguitos de las miles de personas que colmaron el polideportivo.</p>
<p>Cuando tomó la palabra Federici, luego de la presentación de Juliana por la Bolten, empezó por la pregunta del millón: “¿Cómo vamos a cambiar el mundo?”.  “Yo creo que ya lo estamos cambiando”, respondió en voz alta para dar cuenta de lo que se está generando desde el movimiento feminista desde hace tantos años pero ahora más visible que nunca.</p>
<p>“El movimiento feminista nos ha permitido descubrir los mecanismos de explotación y de división de la sociedad capitalista que son fundamentales en la perpetuación de este sistema. Y creo que el enfoque sobre la reproducción ya ha sido una revolución, porque es a partir de la reproducción cotidiana de generación de la vida que somos capturadas para la máquina de explotación”, desarrolló para dar cuenta de los ejes centrales con los que discute con Marx en su nuevo libro: más que poner el eje en la producción, como lo hiciera el pensador prusiano, Federici lo corre hacia la reproducción y toma como bandera una idea reveladora: “eso que llaman amor es trabajo no pago”. Así, la revolución en las calles, toma fuerza en las camas y en las casas.</p>
<p>Al poner la reproducción en el centro de la lucha social, Federici planteó el reflejo de dos grandes problemas: “Uno, el de cómo recuperar los recursos que han sido expropiados por el Estado y el Capital, cómo reapropiarnos de la riqueza social. Este problema es central porque el principio de cualquier forma de explotación hay despojo y hoy es global con el extractivismo, con la privatización de la tierra, con la destrucción de la naturaleza”. El segundo problema se relaciona con la organización social de la reproducción “que hoy es organizada de una forma que nos separa, nos debilita, nos aísla”. “¿Cómo hacemos para crear formas de reproducción más cooperativas que nos permitan juntar nuestras fuerzas, cómo enfrentarnos a esta violencia que está subiendo en tantas partes del mundo sobre todo contra las mujeres porque hoy son la primera línea en la lucha por el cambio social?, se preguntó”.</p>
<p>El día anterior había recorrido a Villa 21-24, había visto y charlado con compañeras organizadas y había participado de una Asamblea con veinte mujeres. Por eso, la praxis es la que va conformando sus teorías, y así contó sobre algunas de las experiencias que pudo presenciar: “Esto ya se está dando en comunidades donde no hay alternativas, donde la alternativa es aceptar una completa derrota, y se está produciendo una nueva forma de vida. Porque la forma más comunitaria no es redescubrir lo que se hizo en el pasado, sino producir algo nuevo, enfrentando a las nuevas necesidades”. Esa manera de construir más cooperativamente se relaciona, tal como lo muestran a cada paso los movimientos de mujeres, “no solo con bienes materiales, también es una nueva forma de relación, de conciencia y de conocimiento. Debemos desprivatizar no solamente cómo organizamos nuestra vida cotidiana sino también esta forma de conocimiento, porque se debe hacer en la escuela, en la universidad”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-42158 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/10/IMG_20181025_185230784-547x410.jpg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/10/IMG_20181025_185230784-547x410.jpg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/10/IMG_20181025_185230784-1024x768.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/10/IMG_20181025_185230784-640x480.jpg 640w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /></p>
<p><strong>“Hoy hay necesidad de una revolución a partir del presente”</strong></p>
<p>Otro de los puntos de discusión con la mirada marxista, y que se vio reflejado también las preguntas posteriores, es la del abandono de algunos feminismos por la lucha de la reproducción. En ese sentido, la autora detalló: “Creo que hay una visión limitada de qué se habla cuando hablamos de reproducción, porque el ciclo de vida del capitalismo ha paralizado nuestra imaginación, y sobre todo nos ha acostumbrado a un concepto de reproducción limitado y desvalorizado”. Eso es lo que Federici considera que corre el eje de la lucha, “porque abandonando la reproducción prácticamente las mujeres han salido de la casa para trabajar en condición de gran vulnerabilidad. Porque, como sabemos, no se sale completamente; por más que se haga un trabajo extra doméstico, se sigue haciendo el trabajo no pago, ocupándose  de los enfermos, de los niños&#8230;”.</p>
<p>Resaltó, también, la importancia de no separar producción de reproducción, sino que “es parte de una mirada global de cómo vamos a repensar y todavía a reconstruir la vida a partir de hoy. Soy contraria a que el cambio social siempre se proyecte en un futuro que nunca viene. Hoy hay necesidad de una revolución a partir del presente”. En sus recorridas por América Latina de las cosas que más la sorprendieron y gratificaron son los entramados afectivos fuertes que se generan y que “permiten una lucha donde el amor, cariño, la afectividad con otras personas nos dan el coraje de superar el individualismo y de superar el miedo también, porque si algo nos pasara no es el fin de todo porque somos parte de algo más grande que nosotras”. Por eso resaltó el papel de la memoria colectiva “y de reconstruir la historia porque construye un sujeto colectivo, un interés en común. En definitiva, reunir lo que el capitalismo ha separado, que es la condición de otras luchas”.</p>
<p><strong>“Que los hombres dejen de ser obstáculos a nuestra lucha” </strong></p>
<p>Federici concluyó con un “llamamiento a los hombres que están aquí” en momentos donde la pregunta de qué hacer cómo hombre en medio de esta revolución de mujeres aparece cotidianamente. “Primero, que dejen de ser obstáculos a nuestra lucha –dijo, en medio de una ovación–. Nosotras tenemos ya la policía en la casa porque muchos controlan cuando sales cuando entras, te paralizan la vida. Ni hablar de los que te torturan psicológicamente o sexualmente o te matan porque no satisfacés su deseo. Hoy esta violencia está subiendo porque el hombre tenía más poder antes con el salario y hoy que está en crisis el poder económico usa la violencia para asegurarse los mismos servicios y el mismo tipo de poder”.</p>
<p>Por otro lado, invitó a los hombres que apoyan la lucha feminista a “que hagan un trabajo de educación con los otros hombres. Dediquensé a enseñar y a darse cuenta de que si otros hombres nos golpean, nos torturan, nos paralizan, prácticamente van a destructurar la lucha, la posibilidad de un cambio social, van a sabotear cualquier tipo de posibilidad de una lucha fuerte y eficaz”. Para la autora es imposible separar al machismo del capitalismo porque lo consiera, junto con el racismo,  “como una las herramientas de disciplinamiento global que tiene el capitalismo. Entonces, no es solamente un factor cultural, o un problema de algunos hombres perversos, es un fenómeno integral y estructurante de este sistema capitalismo. No hay una revolución si no es feminista y si no es también direccionada a poner fin a cualquier forma de machismo o de violencia masculina”.</p>
<p><strong>“Yo no apoyo la regulación de la prostitución, siempre he luchado por la descriminalización”</strong></p>
<p>Fue el tiempo de las preguntas. La primera se relacionó con trabajo sexual, y estaba direccionada a por qué la autora apoyaba la reglamentación de la prostitución cuando está regulada por el Banco Mundial.</p>
<p>“En primer lugar, yo no apoyo la regulación de la prostitución, yo siempre he luchado por la descriminalización, que es muy diferente”, enfatizó. Y puso el eje sobre la división que genera la temática hacia dentro del movimiento feminista. “Creo que es importante ver que el trabajo sexual es un trabajo que realizan muchísimas mujeres, no solamente las que venden su cuerpo en la prostitución. Porque las mujeres siempre han tenido en esta sociedad capitalista una relación muy débil con el salario con cualquier forma de recurso, siempre han necesitado vender su cuerpo para sustentarte. En segundo lugar cómo las mujeres en las sociedades capitalistas han sido obligadas a servir a los hombres, a vender su sexualidad, muchas en el matrimonio y muchas en las calles. Para muchas mujeres en matrimonio ha sido una solución económica. Entonces pensar que el trabajo sexual es particularmente degradante para la mujer me parece desconocer cuál es la situación de la mujer, cuál ha sido históricamente y cuál sigue siendo, y sobre todo penalizar a las mujeres que tienen menos recursos y que han sido más obligadas a usar su cuerpo”.</p>
<p>Por otro lado, consideró que el movimiento feminista no debería hacer una jerarquía sobre qué forma de explotación aceptaría y cuáles no. En ese sentido, provocó con una pregunta: “¿Es peor vender tu vagina o vender tu cerebro? Si vamos a hacer una jerarquía y vamos a ver cuál es más destructivo para la sociedad, ¿qué es peor? Si tú te vendes, por ejemplo, enseñando ideologías que son sexistas, racistas… entonces sí puedes aceptar una forma de explotación pero no otra. La tarea de un movimiento feminista es construir nuevas posibilidades para todas las mujeres así no debemos vender nada de nuestra vida: ni el cuerpo ni el cerebro”.</p>
<p>Otra de las preguntas se relacionaba con encontrar una explicación sobre que cada vez la opinión pública pusiera (o pudiera poner) en el poder a candidatos nefastos como Trump en Estados Unidos o Bolsonaro  como candidato a las elecciones del 28 de octubre en Brasil.</p>
<p>“No creo en eso de que ‘en América Latina está llegando la derecha’. Yo digo, no: están llegando a la política oficial, porque si no cómo se explica la lucha de las mujeres en todos lados”, respondió Federici. Y relacionó esta arremetida con tres variables: “Una, que la política oficial se mueve en forma siempre más opresiva y represiva porque hoy las luchas son más fuertes. Son una respuesta a que el hecho de que el capitalismo hoy, después de un despojo sistemático de 500 años todavía no es capaz de encontrar el nivel de ganancia que quiere, entonces está intentando imponer formas más fuertes de explotación. Porque si hoy todavía nos dicen que todavía necesitan más austeridad entonces este sistema es incapaz de crear riqueza sino para una minoría”.</p>
<p>En segundo lugar, focalizó en los votos, en el sistema representativo actual: “Es importante leer que han creado mecanismos muy importantes que controlan muy bien los votos y es un sistema completamente distorsionante de la realidad”.</p>
<p>Por último, responsabilizó a los gobiernos llamados “progresistas” de “que muchas veces han abierto la puerta a la derecha. Muchas veces no hay una contraposición completa entre la derecha y los otros, hay grandes continuidades en la responsabilidad de los otros, así que la elección es la de no confiar en las elecciones. La destructuración de la vida cotidiana es parte de todo un progreso para construir formas de autogobierno”.</p>
<p>Para cerrar, y antes que llegara el Colectivo de danzas ILLIA a terminar un verdadero aquelarre de jueves por la noche, reforzó su mirada política: “Como decía antes:, ni dioses, ni patrones ni maridos (y patrones significa Estado)”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/silvia-federici-no-hay-una-revolucion-si-no-es-feminista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Las enseñanzas de Marx: Educación popular y formación política</title>
		<link>https://marcha.org.ar/las-ensenanzas-de-marx-educacion-popular-y-formacion-politica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 May 2018 14:32:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
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		<category><![CDATA[efemérides]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Ouviña]]></category>
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					<description><![CDATA[Los aportes de Marx a doscientos años de su nacimiento ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Hernán Ouviña.</strong> <em>A doscientos años del nacimento de Karl Marx en Alemania, un repaso por sus aportes para la reflexión y formación del campo popular.</em></p>
<p>Si bien puede parecer redundante o conocido, es importante recuperar cómo la larga tradición del marxismo revolucionario supo tener a lo formativo y a la educación popular como algo central en su derrotero militante. En especial porque aunque suene paradójico, en coyunturas adversas como la que vivimos en América Latina, o en momentos donde la movilización popular nos encuentra de manera constante en las calles, los procesos de formación, de análisis y estudio, de lectura e investigación de la propia realidad que se pretende transformar, se resienten o bien ostentan -salvo contadas excepciones- un lugar residual al interior de las organizaciones de izquierda. A contrapelo, y en sintonía con los planteamientos de buena parte del marxismo crítico, es precisamente en contextos como el actual donde más urgentes resultan este tipo de apuestas pedagógico-políticas.</p>
<p>Consideramos un ejercicio imprescindible revisitar desde este ángulo las propias biografías e itinerarios de quienes constituyeron una referencia fundamental en la conformación del marxismo revolucionario, comenzando por el propio Karl Marx, nacido el 5 de mayo de 1818 en la pequeña ciudad de Tréveris (Alemania). En general predomina -a nuestro modo de ver, no casualmente- una visión de Marx como un genio solitario, dedicado casi exclusivamente a escribir libros y artículos detrás de un escritorio, sumergido cual ratón de biblioteca en la sala de lectura del Museo Británico durante años para elaborarEl Capital. Sin embargo, se omite que desde su juventud hasta los últimos momentos de su vida, siempre produjo, intervino y reflexionó en diálogo constante con la realidad y las luchas que lo estimulaban a pensar y actuar como militante revolucionario, por lo que podemos definirlo como un verdadero intelectual orgánico de las clases populares.</p>
<p>Desde sus primeros artículos periodísticos de denuncia de las condiciones de miseria y explotación que padecían los campesinos de Mosela, pasando por el enorme aprendizaje político que resulta de sus diversos encuentros e intercambios en buena parte del continente con organizaciones clandestinas, sindicatos y asociaciones de exiliados, hasta la elaboración de sus incendiarios documentos y comunicados políticos al calor de la revolución de 1848 (entre los que se destaca el Manifiesto Comunista, escrito a pedido de la Liga en la que participaba junto con Engels, y cuyo antecedente había sido el Comité de Correspondencia Comunista), puede decirse que su formación estuvo signada por el vínculo estrecho con -y el aprendizaje a partir de la experiencia vital de- las organizaciones y movimientos en lucha en toda Europa.</p>
<p>Sería infructuoso reseñar en detalle su abultada producción teórico-política, pero vale la pena recordar algunos de sus principales materiales y momentos de intervención, para dar cuenta de la importancia que siempre tuvo el estudio y la formación para Marx. No podemos dejar de mencionar las Tesis sobre Feuerbach, temprano borrador de 1845 cuya extensión es inversamente proporcional a su densidad filosófica y política, en la medida en que condensa en unos pocos párrafos una caracterización profundamente revolucionaria respecto del conocimiento de la realidad, y postula como criterio de verdad a la praxis, la cual presupone una unidad indisoluble entre reflexión y acción, así como el papel activo y dinámico que tienen los sujetos tanto en la comprensión como -sobre todo- en la transformación del mundo. A su vez, textos pedagógicos y de amplia difusión popular bajo el formato de folletos, como Trabajo asalariado y capital oSalario, precio y ganancia, son en realidad conferencias que fueron pensadas para el esclarecimiento teórico y la batalla política, en el seno de las organizaciones de base de trabajadores y activistas que el propio Marx frecuentaba. Su obsesión por lograr que la clase obrera pudiese acceder a los sucesivos tomos de El Capital a través de su desdoblamiento en fascículos sueltos divulgados a precios populares -tal como deja traslucir en más de una carta intercambiada con Engels y con su editor- tiene la misma vocación formativa.</p>
<p>Asimismo, dentro de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), una de las propuestas que supo impulsar fue la de una investigación “de la situación de la clase obrera en todos los países, llevada a cabo por la clase obrera misma”, donde uno de los puntos más relevantes era la educación del proletariado en términos mentales, físicos y tecnológicos, es decir, desde una perspectiva integral. Sumamente entusiasmado por concretar esta propuesta redactada en 1866 (no casualmente, escasos meses antes de que salga a la calle la primera parte de El Capital), Marx expresará que “al iniciar tan gran obra, los obreros mostrarán que son capaces de tomar sus destinos en sus propias manos”.En efecto, poco tiempo atrás, en ocasión del nacimiento de la Asociación Internacional de los Trabajadores, ya había escrito en su Manifiesto Inaugural que “la clase obrera posee un elemento de triunfo: el número. Pero el número no pesa en la balanza si no está unido por la asociación y guiado por el saber”.</p>
<p>No está de más recordar que otro texto imperecedero de Marx, publicado luego bajo el título de La guerra civil en Francia, fue en rigor un documento político redactado por él a pedido del Consejo General de la AIT (de hecho, sus integrantes fueron quienes firmaron como “autores” colectivos la primera edición de este material), con el propósito de brindar una lectura desde el punto de vista de la clase trabajadora, acerca de los sucesos ocurridos en París durante la instauración de la Comuna entre marzo y mayo de 1871, a tal punto que las diversas ediciones en inglés y en otras lenguas -por lo general como folleto- fueron vendidas entre los obreros a precios reducidos y se agotaron rápidamente. Es interesante destacar que el interrogante teórico-practico que obsesionó a Marx durante casi dos décadas (¿con qué sustituir al Estado burgués tras la conquista y destrucción del poder político a través de una revolución?), no pudo ser respondido por él en términos intelectuales o eruditos, sino que fueron las y los desposeídos parisinos que osaron “tomar el cielo por asalto”, quienes resolvieron este enigma y leenseñaron a Marx -a partir de su experiencia colectiva y sin receta alguna- la forma política “al fin descubierta” que debía asumir el autogobierno popular luego de la desarticulación del poder estatal y capitalista.</p>
<p>Ya en su última década de vida, además de insistir en la necesidad de entender y analizar a las sociedades a partir del principio epistemológico de la totalidad(que implica concebir al capitalismo como un sistema, no disociando por tanto, salvo en términos estrictamente analíticos, las diferentes y complementarias relaciones de opresión, dominio y resistencia que lo constituyen como tal), Marx confrontará con aquellas corrientes que, como la liderada por Lasalle en Alemania, pregonaban la posibilidad de construir el socialismo de manera gradualista y desdeel Estado. Conocido como “Crítica al Programa de Gotha”, este manuscrito póstumo redactado en 1875 cuestiona de manera radical los núcleos principales de un programa político que, elaborado en el marco de la unificación de las dos principales organizaciones obreras alemanas, se encontraba en las antípodas de su concepción revolucionaria. Frente a la sugerencia de los lasalleanos de subsumir toda propuesta de trabajo cooperativo y de educación popular a la lógica estatal, Marx responderá indignado: “Eso de ‘educación popular a cargo del Estado’ es absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es determinar, por medio de una ley general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de enseñanza, etc., velar por el cumplimiento de estas prescripciones legales mediante inspectores del Estado (…) y otra cosa, completamente distinta, es nombrar al Estado educador del pueblo! (…) es, por el contrario, el Estado el que debe recibir del pueblo una educación muy severa”.</p>
<p>Unos años más tarde, retomará con mayor fuerza aquella vocación por la formación, el estudio y la investigación militante, a través del diseño y la difusión de una “encuesta obrera”, que tenía por propósito el indagar en la situación de explotación que padecía la clase trabajadora europea, pero también conocer sus condiciones de vida y reproducción más allá de la fábrica, así como sus formas organizativas y sus repertorios de lucha. Elaborada en 1880 para que sean los propios trabajadores quienes la implementen en sus ámbitos laborales, llegó a contemplar más de 100 preguntas, la mayoría de las cuales eran interrogantes “generadores”, que buscaban fomentar, a partir de su lectura y el debate colectivo que disparaban, un proceso de desnaturalización y cuestionamiento de la situación padecida, en paralelo a la autoconsciencia por parte de los obreros mismos, de su potencialidad como clase revolucionaria y con intereses antagónicos a los de la burguesía.</p>
<p>Este viejo Marx se encargará incluso de fustigar, junto con Engels, a la dirigencia socialdemócrata alemana que por aquel entonces ya dejaba traslucir su tendencia a la burocratización y comenzaba a denostar la capacidad de las y los trabajadores de liberarse del yugo capitalista sin tutela alguna. En una extensa y premonitoria carta, denunciarán a quienes consideran que “la clase obrera es incapaz de conquistar por sí misma su propia emancipación” y consideran que “para lograrla debe ponerse bajo la dirección del burgueses ‘cultos y pudientes’, los únicos que poseen el ‘tiempo y las oportunidades’ para informarse de lo que es bueno para los obreros”. A contrapelo de esta concepción paternalista y vertical, dirán: “Cuando se constituyó la Internacional, formulamos expresamente el grito de combate: el emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma. Por ello no podemos colaborar con personas que dicen que los obreros son demasiado incultos para emanciparse por su cuenta y que deben ser libertados de arriba por los burgueses y pequeños burgueses filántropos”</p>
<p>El 14 de marzo de 1883 su vida se apagará definitivamente. A partir de ese momento, las querellas e interpretaciones en torno a su legado y herencia serán una constante en el seno de las izquierdas (e incluso por fuera de ellas). Quizás previéndolo, el viejo Marx supo responder de manera irónica: “lo único que sé es que no soy marxista”. Sabias palabras éstas frente a quienes pretendían hacer de su pensamiento y su praxis revolucionaria un nuevo dogma al margen de todo tiempo y espacio.</p>
<p>Por ello lo fundamental es no vislumbrar a Marx ni al sin fin de grandes revolucionarios/as (desde Lenin y Gramsci a Rosa Luxemburgo, de Mariátegui y Amilcar Cabral al Che Guevara) como iluminados/as y sabelotodos/as que esclarecieron y guiaron a organizaciones y pueblos “ignorantes”, carentes de conciencia por sí mismos/as y meros/as ejecutantes de una estrategia que les era incorporada “desde afuera”. Si bien en todos los casos tuvieron un papel destacado en sus respectivos procesos revolucionarios, vale la pena recordar una de las tesis sobre Feuerbach escrita precisamente por el joven Marx, que criticaba aquellas lecturas unidireccionales que olvidan que “el educador a su vez debe ser educado”. De ahí que quizás sea más equilibrado afirmar que fue la praxis colectiva y el devenir histórico-político dentro del cual se situaron con creatividad y audacia en tanto aprendices-sistematizadores/as (o educadores-educandos), lo que les permitió destacarse como dirigentes e intelectuales revolucionarios/as a cada uno/a de ellos/as en los proyectos donde intervinieron.</p>
<p>A pesar de la indudable centralidad que han tenido estos/as referentes del marxismo en impulsar y sostener iniciativas de producción de conocimiento, investigación militante y educación popular liberadora, resulta imprescindible resituar -comenzando por el propio Marx- tanto sus liderazgos como los aportes teórico-prácticos que han generado, en el marco deprocesos y sujetos de carácter colectivo, así como en función de una constelación de luchas e iniciativas emancipatorias, que constituyeron las verdaderas escuelas en la que se forjaron como intelectuales orgánicos de los pueblos.</p>
<p>El estancamiento del pensamiento crítico y la dogmatización han sido un peligro constante en los diferentes proyectos revolucionarios encarados por las fuerzas de izquierda, y hoy cobra nuevos bríos como tendencia en la actual coyuntura que vivimos. Acudir nuevamente a autores, corrientes, matrices de análisis e itinerarios de trastocamiento del orden social y político, que en algún contexto u época diferente quizás prosperaron o resultaron viables para caracterizar y transformar otrarealidad, se torna una tentación difícil de escamotear y nos ahorra el ejercicio de pensar y actuar con cabeza propia, a partir del estudio riguroso y situado del propio territorio y desde el tiempo histórico que pretendemos revolucionar.</p>
<p>Como es sabido, la historia no se repite salvo como tragedia o como farsa. Por ello, frente al seductor recetario de manuales y esquemas abstractos en estos momentos sombríos donde prima el desconcierto y el desarme teórico, el planteo de Mariátegui de no calcar ni copiar constituye un faro estratégico, desde ya sin que esta consigna implique partir de cero, pero sí cepillando a contrapelo y asumiendo la necesaria actualización y revitalización crítica de los aportes de Marx.</p>
<p>Ludovico Silva, uno de los intelectuales venezolanos más potentes para formarnos de manera des-manualizada, solía decir que“si los loros fueran marxistas, serían marxistas ortodoxos”. Por cierto, es sobre la base del análisis concreto de nuestra realidad específica -en la que finalmente actuamos e intervenimos a diario- que podemos traducir y (re)elaborar conceptos e ideas, así como construir una estrategia revolucionaria acorde a los desafíos que nos depara nuestro presente. No se trata, en suma, de “aplicar” esquemas o categorías prefabricadas, ni de concebir a la obra de Marx como un sistema acabado o un conjunto de verdades irrefutables, sino de recrear sus presupuestos y basamentos, a partir de su confrontación con la cada vez más compleja realidad en la que estamos inmersos. Pero a no dudarlo: Marx tiene todavía mucho que enseñarnos como “maestro de vida”.</p>
<p><!--Clip_XXXX_180505_111705_385--></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-ensenanzas-de-marx-educacion-popular-y-formacion-politica/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Un fantasma recorre el Teatro Nacional Cervantes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Apr 2018 03:00:49 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Crónica del del panel "Diálogos marxianos: Marx en Argentina" ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<header class="entry-header">
<h1 class="entry-title"></h1>
</header>
<div class="entry-content">
<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/francisco-farina/">Francisco Farina</a> &#8211; <a href="https://twitter.com/panchofarina" target="_blank" rel="nofollow noopener noreferrer">@panchofarina </a>/ Foto: Goethe-Institut Buenos Aires</strong></p>
<p><em>El sábado 7 de abril se realizó en el Teatro Nacional Cervantes el evento “Marx nace“. Crónica del del panel &#8220;Diálogos marxianos: Marx en Argentina&#8221; donde expusieron Emilio de Ípola, Laura Fernández Cordero y Horacio Tarcus.</em></p>
<p>No habían abierto las puertas del Cervantes y una extensa fila aguardaba para participar de algunas de las presentaciones, actividades y propuestas que se desarrollaron durante todo el sábado en el evento <em>“</em>Marx Nace<em>“</em>. Finalmente, más de 5 mil personas transitaron durante toda la jornada en el Teatro Nacional. Sorprendió la heterogeneidad política y diversidad etaria del público, reflejo de la heterogeneidad y diversidad en la construcción de las propuestas.</p>
<p><iframe loading="lazy" id="_ytid_65614" class="__youtube_prefs__" title="YouTube player" src="https://www.youtube.com/embed/aqlIlA1Z5-g?enablejsapi=1&amp;autoplay=0&amp;cc_load_policy=0&amp;iv_load_policy=1&amp;loop=0&amp;modestbranding=0&amp;rel=1&amp;showinfo=1&amp;fs=1&amp;theme=dark&amp;color=red&amp;autohide=2&amp;controls=2&amp;playsinline=0&amp;" width="665" height="374" allowfullscreen="allowfullscreen" data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll="" data-mce-fragment="1"></iframe>En los días previos, el evento no pasó desapercibido y generó una serie de críticas (de derecha a izquierda) y artículos (de <em>Infobae</em> a <em>Izquierda Diario</em>, pasando por <a href="https://www.pagina12.com.ar/104917-cronicas-marxianas" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Página 12</em></a>) que fueron desde <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2018/04/04/insolito-el-gobierno-abre-la-temporada-del-cervantes-con-un-homenaje-a-karl-marx/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">la desilusión</a> por usar un Teatro Nacional para homenajear a Marx, por la simplificación de identificar el signo de la gestión gobernante con la de los participantes, o arrogarse el famoso marxiometro y decir que <a href="https://www.laizquierdadiario.com/Marx-nace-un-homenaje-al-que-Marx-no-estaria-invitado" target="_blank" rel="noopener noreferrer">“Marx no hubiera sido invitado”</a>. El panel, además de explayarse sobre la recepción de Marx en Argentina, atendió y se posicionó en este debate.</p>
<p><strong>Marx en Argentina</strong></p>
<p>Gerhard Dilger, director de la oficina regional Brasil-Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo, estuvo a cargo de la coordinación de las dos horas de charla y debate entre los expositores y los asistentes; y eligió una provocadora cita (la primera mención sobre Marx en Argentina) para darle pie a <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/tarcus/">Tarcus</a> en su intervención: “Karl Marx, que gobierna tres millones de obreros, es un verdadero y completo Lúcifer”.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-40504 size-full" src="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n.jpg" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" srcset="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n.jpg 960w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n-300x200.jpg 300w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n-768x512.jpg 768w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n-660x440.jpg 660w" alt="30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n" width="960" height="640" /></p>
<p><strong>“Marx todavía desata pasiones, no es un autor muerto”</strong></p>
<p>El director del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDInCI) comenzó por saludar la iniciativa y celebró que un teatro nacional realice actividades de estas características. Referido a la recepción argentina de Marx explicó que “sería difícil encontrar autores, filósofos, sociólogos, historiadores -marxistas, anti-marxista inclusive, o no marxistas- que no hayan tenido, a lo largo del siglo XX y fines de siglo XIX, un diálogo productivo con Marx”, “la sociología naciente, la sociología de 1890 y 1900 dialogaba con Marx”, aseguró. Entre los más importantes grupos que recepcionaron la obra de Marx en el país enumeró a los “socialistas exiliados de la comuna de París, luego los emigrados alemanes de las leyes represivas de Bismarck y, finalmente, la primera generación de socialistas nativos: Juan B. Justo, Enrique Dickmann y Alfredo Palacio”.</p>
<p>Esta recepción excedió lo estrictamente académico e intelectual y “no solamente el marxismo sino la teoría de Marx interpeló a los artistas plásticos, sobre todo a nuestros artistas de vanguardia”. Minuciosamente, Tarcus recorrió todos los ámbitos, disciplinas y sus referentes que se vincularon con la obra de Marx en el país, desde el psicoanálisis al cristianismo; resumió que “justamente, la dificultad de sintetizarlos habla de una presencia continua, una presencia activa, presencia productiva”.</p>
<p>“Marx todavía desata pasiones, no es un autor muerto, no es el autor que estaba subido a las estatuas en el mundo del comunismo que se derrumbó en 1989, hoy sigue siendo un autor vivo, un autor leído y discutido”, aseguró y lo graficó a partir de la aparición de nuevas biografías. El historiador se cuestionó por esta “voluntad de repensar a Marx” y explicó que “cada ciclo histórico necesita traducir a su presente los momentos o el pensamiento del pasado, es necesario tender nuevos puentes, reescribir necesariamente la historia y el Marx que se escribió en el siglo XIX es un Marx distinto al que se está escribiendo hoy; y esta escritura es una escritura abierta, una escritura viva, y una escritura más laica”.</p>
<p>Pensando “qué Marx interesa”, Tarcus explicó la relación que se extiende con el marxismo en un momento de “explosión de una nueva crisis capitalista, la emergencia de nuevas formas de lucha han generado un nuevo pensamiento crítico donde el marxismo no tiene la hegemonía que tuvo en las décadas de 1950, 60 y 70; pero a donde hay un diálogo con Marx y un diálogo con ciertos marxismos”.</p>
<p>Respecto a las críticas realizadas, ironizó sobre la interpretación de <em>Infobae</em> referida a lo “insólito” del evento en un Teatro Nacional y demostró el “marxismo implícito” en esa “crítica por derecha”; caracterizó la <a href="https://www.pagina12.com.ar/105559-marx-en-el-neoliberalismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer">nota en <em>Página 12</em></a> como “una perspectiva populista” y negó la obsecuencia de las intervenciones en la jornada. Referido a la crítica sobre la “ausencia del Marx de partido” aseguró que “Marx no fue un hombre de partido, sino que se sumó a un partido existente, hizo una reformulación programática extraordinaria de ese partido, la Liga de los Comunistas” y que luego apostó a clausurar; señaló “esa autonomía extraordinaria que a Marx y Engels le permitió desarrollar su teoría, a veces en diálogo y a veces en tensión con los grupos existentes en la época”.</p>
<p><strong>“Tomaron de las barbas a Marx”</strong></p>
<p>Laura Fernández Cordero, coordinadora del Programa de memorias políticas feministas y sexo-genéricas, en el CeDInCI fue interpelada desde la pregunta de ¿cómo lo leyeron las mujeres en las décadas de 1930 y 1940 a Marx en Argentina? Su intervención circuló sobre la crítica a la posible especificidad de las femeninas en temas específicamente femeninos, denunció que lectoras de Marx “reconocidas no son muchas en nuestro país, como no son tantas las intelectuales célebres, ni las que llegan a los panteones de las izquierdas”. “En ese sentido queda mucho por hacer en cuanto a reconstrucciones biográficas y revoluciones de cánones”, sentenció.</p>
<p>Explicó, críticamente, que “en general somos mujeres específicas, en mesas específicas, hablando de cosas que parecen muy específicas”. “Suena a cupo temático”, sintetizó y en estas lecturas aparecen muchos modelos de Marx en relación con las mujeres, ya sea en su vida personal o sus estudios referidos a la mujer. Frente a la sentencia de “Marx fue ciego al género”, Fernández Cordero criticó esa interpretación del género como algo “disponible, a la vista, como una simple mesa, decir eso, es lo menos marxista del mundo”, “cuando Marx vio una mesa fue y escribió esas páginas maravillosas del fetichismo de la mercancía”, agregó.</p>
<p>Retomando la pregunta inicial, referida a la lectura de Marx en Argentina por las mujeres en las décadas de 1930 y 1940, respondió que “supieron dar esa batalla con múltiples actividades y organizaciones que atravesaron estas décadas”. “Hubo mujeres que vieron lo que Marx hace, lo vieron ver la mesa y por eso en distintos contextos históricos pero con mayor fuerza en los años 70, tomaron de las barbas a Marx y entonces sí -a la par de otros feminismos no marxistas-, tradujeron la dominación patriarcal en teoría, en conceptos, revoluciones personales y prácticas políticas” e incitó a realizar nuevas jornadas con este horizonte.</p>
<p>Fernández Cordero, de una alocución distendida y poética, cerró su intervención con la siguiente reflexión sobre el momento actual, “una vez más el panorama mundial y un contexto local de recrudecimiento de las políticas neoliberales, con su estela de envilecimiento de la política, pobreza y represión, clama por nuevas lecturas de Marx. Hay que medir los riesgos: puede resultar un Marx de góndola, expuesto como una opción ideológica más, en ese caso volvamos a su gesto adusto, no está hecho para la revolución de la alegría, no era un conciliador ni un tipo amable, no estaba contento. Las feministas que leemos a Marx, tampoco”.</p>
<p>Emilio de Ípola fue convocado a responder sobre qué lecturas de Marx se hicieron en el ámbito intelectual universitario de los años 1960 en Argentina, pero también en otros lugares. El profesor emérito de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires eligió utilizar su “propia experiencia, de su experiencia de vida, para desarrollar su tema”. Aseguró que “en los medios intelectuales y universitarios de izquierda, y políticos también, de aquellos años había por un lado una corriente de gran simpatía hacia la obra de Marx y a su vez un conocimiento acotado y selectivo de su obra en esos años” y se consideraban “fieles seguidores del Marx filósofo, el Marx de los <em>Manuscritos filosóficos de 1844</em>, también el de la<em> Ideología Alemana</em>, el Marx humanista”, resumió. A su vez, realizó un repaso de esta tradición, relacionada a las obras de juventud de Marx, en Europa. Y distinguió esta corriente con la del Partido Comunista Argentino “que descreía del Marx humanista”.</p>
<p>En su relato sobrevoló el debate entre Sartre y Levi-Strauss, para llegar al abordaje y descubrimiento, a mediados de 1963, del filósofo francés Louis Althusser, en la revista del Partido Comunista francés. Y explicó que este recorrido implicó un cambio “del compromiso sartreano, al análisis científico de las coyunturas de la historia nacionales e internacionales, y luego a la ciencia aplicada a la práctica política”. Resaltó que uno de los muertitos de Althusser es el acercamiento a la obra de <em>El Capital</em>, que su generación comenzó a profundizar sobre el fin de la década del 60.</p>
<p><strong>“Nuestro mayo fue el mayo del 69”</strong></p>
<p>Luego fue consultado por el convulsionado 1968, frente a lo cual expresó que en Argentina “fue en el 69, en parte a partir del Cordobazo. El 68 si se recepcionó, se recibió y llamó la atención, pero fue un poco más tarde y en función de acontecimientos de movilización que contribuyó a terminar con el régimen de Onganía”. De ese momento rescató la experiencia de distintos intelectuales y del proyecto de la <em>Revista Pasado y Presente</em>. Por su parte, Tarcus aportó que hacia los 70 se conformó una nueva izquierda intelectual (y política) a partir de una renovación y de “nuevas formas de leer el marxismo”. Esto se gesta por la confluencia de una juventud que se encuentra con una clase obrera radicalizada, aunque resaltó que fue “un encuentro breve”, y agregó que “la recepción del mayo francés está mediada por nuestras tradiciones, por el peronismo, por el comunismo”.</p>
<p>Para Fernández Cordero, esos años fueron de “un desencuentro productivo entre muchas mujeres y la izquierda”, “muchas mujeres que cuentan en sus biografías `viajamos y encontramos el feminismo´, muchas mujeres que ya no encontraban espacio en los partidos de izquierda hacen ese camino, que ya venía siendo pero encontraba un conjunto de teorías, muchas mujeres tradujeron muchísimo, entonces me parece que es un momento particularmente rico para el desencuentro entre las mujeres y la izquierda y para el crecimiento del feminismo marxista y no marxista”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-40526" src="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/fenix.jpg" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" srcset="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/fenix.jpg 960w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/fenix-300x200.jpg 300w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/fenix-768x512.jpg 768w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/fenix-660x440.jpg 660w" alt="fenix" width="960" height="640" /></p>
<p><strong>“Tendríamos que hacer más días como estos”</strong></p>
<p>El momento de preguntas del público permitió la posibilidad de retomar una respuesta colectiva para las críticas y repercusiones previas. Tarcus reivindicó la posibilidad de utilizar un Teatro Nacional, en una gestión neoliberal, y valoró que se “pueda responder libremente y que todos hayamos discutidos con libertad”. Fernández Cordero coincidió con la postura de “habitar los espacios que haya” y explicó “a mí nadie me dijo que debía decir” y provocativamente aprovechó el espacio para reclamar “que se apruebe la despenalización y legalización del aborto” que atrajo el aplauso más largo del panel.</p>
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<p>También aprovechó el espacio <a href="https://www.pagina12.com.ar/106421-mirada-integral-fuera-de-todo-ismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Carla Imbrogno</a>, una de las <a href="https://www.infobae.com/opinion/2018/04/07/marx-en-escena/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">curadoras</a>, para aclarar que el evento responde a una convocatoria pública del Teatro y fundamentó que eligieron la “figura de Marx porque no es tan conocido como podría dar a pensar su fama”. Gerhard Dilger resaltó que “este espacio es un espacio público, no un espacio del gobierno y hay que aprovechar estos espacios maravillosos para dar debates plurales, de izquierda. Se ha demostrado durante todo el día que ha habido debates y libertad”. “El día muestra que tendríamos que hacer más días como estos en el Teatro Nacional Cervantes”, concluyó.</p>
</div>
</div>
<p>Publicado originalmente en <a href="https://rosaluxspba.org/es/un-fantasma-recorre-el-teatro-nacional-cervantes/">rosaluxspba.org</a></p>
</div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/un-fantasma-recorre-el-teatro-nacional-cervantes/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Entrevista a David Harvey: “La locura del capital hace que las ciudades dejen de ser lugares para vivir y sean sólo lugares para invertir”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Mar 2018 14:16:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Carina Lopez Monja]]></category>
		<category><![CDATA[ciudades]]></category>
		<category><![CDATA[David Harvey]]></category>
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		<category><![CDATA[urbanismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Charla con el geógrafo marxista y especialista en urbanización]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Carina López Monja, Francisco Farina, Vivian Palmbaum y Sergio Segura / Traducción Diego di Risio</b></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Hoy comienza el 36th Congreso International Labour Process Conference que durará hasta el 23 de marzo en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Previo a este encuentro, la Fundación Rosa Luxemburgo, organizó </span></i><span style="font-weight: 400;">–</span><i><span style="font-weight: 400;">junto a CEIL PIETTE</span></i><span style="font-weight: 400;">–</span><i><span style="font-weight: 400;"> un taller titulado “La clase trabajadora hoy: procesos de organización, desafíos y perspectivas”, donde Marcha entrevistó, en forma exclusiva, al geógrafo marxista y especialista en urbanismo, David Harvey.</span></i><b><br />
</b><b><br />
</b><span style="font-weight: 400;">En el inicio de la jornada se abordó la coyuntura mundial. Así, Elis Soldatelli, Directora de la Oficina de enlace Buenos Aires de la Fundación Rosa de Luxemburgo, caracterizó la situación actual refiriendo que existe “una avanzada conservadora y transformadora de las estructuras legales de trabajo, un avance en la política represiva que expone a los trabajadores a una situación precaria y defensiva”, y expresó la decisión de la Fundación de apoyar los procesos de resistencia y de lucha.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por su parte, otra de las organizadoras, Julia Soul de la </span><i><span style="font-weight: 400;">CEIL PIETTE </span></i><span style="font-weight: 400;">(Centro de Estudios e Investigaciones Laborales CONICET), explicó la propuesta del taller para reflexionar sobre el carácter actual de la clase trabajadora, las estrategias de organización y los desafíos que plantean las tecnologías digitales. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En el encuentro participaron Lucas Cifuentes –sociólogo y asesor sindical en Chile–, Rosalía Pellegrini, de la Unión de Trabajadores de la Tierra-CTEP; Tomás Eliaschev del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA); Lucía Caballero, integrante de Ni Una Menos y Cecilia Belistri, trabajadora despedida (en lucha) del INTI, quienes plantearon las experiencias que vienen impulsando. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Luego, los miembros del ILPC Cinzia Arruzza –activista organizadora del paro mundial de mujeres–, David Harvey, el especialista en economía política Leo Panitch y Nantina Vgotzas, entre otras y otros, se encargaron de recuperar los ejes de debate y plantear el escenario del mundo laboral en la actualidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En este marco, </span><i><span style="font-weight: 400;">Marcha</span></i><span style="font-weight: 400;"> dialogó con David Harvey, geógrafo e intelectual inglés, cuyos estudios a los movimientos urbanos contemporáneos desde una perspectiva antropológica y marxista han aportado al debate para pensar la ofensiva del capital hoy y el proceso de acumulación por desposesión que se da en los territorios urbanos. Harvey dejó planteada la pregunta hecha por Marielle Franco, la concejala asesinada en Brasil: “¿Y si la Ciudad fuera  nuestra?”.</span></p>
<p><b>-¿Qué escenario percibe en América Latina,  después del ciclo de los gobiernos de centro-izquierda y progresistas?  </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-Pienso que el movimiento progresista no fue del todo progresista; en algún sentido hubo avances en cuestiones redistributivas, pero no hubo un enfrentamiento directo con la clase burguesa o las clases de las élites. Por otro lado, desde afuera, lo que me parece que puede haber despertado esto es la idea de un movimiento progresista que vaya más a fondo. Entonces no me sorprendería ver un renacer del movimiento progresista o socialista en la región. Podemos ver algunas señales, informes de movilizaciones masivas por lo de Marielle Franco o vemos también movilizaciones masivas acá, estas son señales de que la izquierda podría llegar a volver. Una gran pregunta entonces es: ¿Qué tipo de liderazgo de izquierda va a resurgir para dar dirección a este movimiento? Si es una restauración de lo que estaba antes, tal vez no funcione: tiene que haber, pues, un nuevo liderazgo y una nueva dirección; pero esta es solamente mi impresión. </span></p>
<p><b>-Por otro lado, el trabajo está en un enorme retroceso en el mundo con la crisis global… ¿Qué destino ve hoy para el mundo del trabajo?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-Pienso que todas las dimensiones del trabajo dentro del capitalismo actual están en una transformación masiva: hay una parte de la discusión que es la introducción de las nuevas tecnologías, pero hay otra parte que es la integración de los mercados y cómo están funcionando y retroalimentándose. Hoy justo estaba preguntando por lo que había pasado con las empresas recuperadas, las imprentas específicamente, y veo que enfrentan dos grandes desafíos: por una lado, las nuevas tecnologías digitales de offset; y la segunda dimensión es que la gente ya lee sus noticias de las redes sociales y medios digitales, entonces ¿qué hacen estas imprentas para vivir? Entonces, así como en los años setenta y ochenta, vimos una desindustrialización masiva a partir de la introducción de tecnologías, hoy lo estamos viendo en el sector de servicios. Esto pone un desafío muy grande para la izquierda, donde en aquellos años enfrentó los procesos de desindustrialización y perdió. ¿Hoy en día va a perder también en los sectores de servicios? Tiene que haber un proceso de reflexión muy profunda de cómo vamos a lidiar con estas nuevas tecnologías para darle una salida socialista.</span></p>
<p><b>-Pero también, en la región la economía se ha informalizado mucho. Hay un gran sector que hoy no es asalariado&#8230;</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-En todos lados, e incluso ciertas personas jóvenes que recién conocen eso, les gusta. Trabajan seis meses en un café y después dicen “chau” y se van, y están todo el tiempo moviéndose y eso les parece entretenido; cuarenta años en un mismo trabajo les parece completamente aburrido.</span></p>
<p><b>-En el libro </b><b><i>Ciudades Rebeldes</i></b><b> habla de la precarización laboral en la juventud a escala mundial, un  sector de la sociedad que sufre de manera particular las consecuencias de la gentrificación, del crecimiento desproporcionado de las ciudades, de la represión y el desempleo.<br />
</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-En la gran mayoría de los lugares que conozco, la posibilidad de ascenso social ha declinado. Por ejemplo, como tengo un ingreso razonable puedo ayudar a mis hijos a acceder a una vivienda y a otros tipos de necesidades que tengan. Puedo ayudarlos a que profundicen sus carreras universitarias o que tengan mayor nivel de educación y eso lo que genera es estratificar y solidificar la sociedad en segmentos. Lo que termina resultando es que para un sector puede haber un futuro razonable y para otra capa ningún tipo de futuro.</span></p>
<p><b>-Las ciudades se están transformando rápidamente con la especulación inmobiliaria. Hoy, ¿hay debilidades o contradicciones de esta ofensiva del capital?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-No veo muchas debilidades, más bien veo muchas fortalezas. Hay un proceso donde las ciudades dejan de ser un lugar para habitar y se convierten en un lugar para invertir, donde hay muchos condominios, mucho dinero puesto en edificios para ricos pero no en casas decentes para la vivienda, esto es lo que llamo la </span><i><span style="font-weight: 400;">locura del capital</span></i><span style="font-weight: 400;"> y eso da como resultado que los movimientos que han emergido en los últimos veinte años tienen como uno de sus puntos centrales la vida diaria en las ciudades.</span></p>
<p><b>-En ese sentido la especulación inmobiliaria en la Ciudad de Buenos Aires, como en otras ciudades no para de crecer.  ¿El combo deuda-créditos puede generar una crisis?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-Más que una posibilidad, eso es una certeza.</span></p>
<p><b>-Entonces, con esa perspectiva, ¿cuál tiene que ser la tarea de los movimientos urbanos?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-Una de las tareas es tomar la ciudad para prevenir que el capital se aloje en las ciudades. Hay un ejemplo en Londres, donde se empujó al movimiento laborista por parte de varios movimientos para que esto no pasara. Lo que terminó sucediendo es que una mitad del movimiento laborista tuvo que frenar a la otra mitad del sector que estaba en el gobierno. Hay una división en la izquierda entre aquellos que están gerenciando el neoliberalismo y los que están viniendo de abajo diciendo: “no queremos más eso”. </span></p>
<p><b>-En la actualidad, muchos políticos de derecha hablan de “vivir mejor”. Creemos que ahí surge el desafío desde los movimientos populares de proponer la idea de vida digna, de pensar el derecho a la ciudad con esta concepción de transformar el territorio urbano no bajo la lógica del mercado y el consumo sino como espacio común bajo nuevas lógicas y nuevas relaciones sociales.<br />
</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-Creo que Marielle Franco en Brasil tuvo un slogan de campaña que era: “</span><i><span style="font-weight: 400;">Si la ciudad fuera nuestra”. </span></i><span style="font-weight: 400;">Eso tuvo mucha repercusión y alcanzó el 37 % de los votos por sobre los evangelistas, y creo que un slogan de ese tipo puede traer unidad en la gente y hacer una ciudad diferente. Al mismo tiempo, esto se relaciona con los fondos de pensión: si uno pudiera estar tomando el control de los fondos de pensión estos se podrían estar invirtiendo en casas dignas, en acceso a la vivienda, en lugar de invertir en grandes edificios y especulación.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Estos conceptos también los usa la burguesía, no es un problema del eslogan en sí sino de quién lo toma, cómo lo usa y para qué. La izquierda es la que tiene que darle contenido a esos conceptos, eso es lo que me gustó de la campaña que se presentó como una pregunta. Marx dijo en </span><i><span style="font-weight: 400;">El Capital</span></i><span style="font-weight: 400;"> que “los trabajadores y la burguesía tenían los mismo derechos, y ante igualdad de derechos la fuerza decide”. </span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/entrevista-david-harvey-la-locura-del-capital-hace-que-las-ciudades-dejen-de-ser-un-lugar-para-vivir-y-sean-solo-un-lugar-para-invertir/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Rosa Luxemburgo: de la educación popular a la (auto)formación de las masas</title>
		<link>https://marcha.org.ar/rosa-luxemburgo-de-la-educacion-popular-la-autoformacion-de-las-masas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2017 03:03:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Berlín]]></category>
		<category><![CDATA[educación popular]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Ouviña]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[Marxismo]]></category>
		<category><![CDATA[Rosa Luxemburgo]]></category>
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					<description><![CDATA[En otro aniversario de su muerte]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Hernán Ouvina</strong></p>
<p><em>En un nuevo aniversario de su muerte, ocurrida el 15 de enero de 1919, aprovechamos la efeméride para traer al presente a Rosa Luxemburgo, la marxista, educadora popular, política y militante. Una revolucionaria que nos sigue enseñando.</em></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Rosa Luxemburgo (1871-1919) fue una de las marxistas que, en tanto educadora popular, más esfuerzos destinó en favor de los procesos formativos como algo prioritario para la militancia. Paradójica y erróneamente, se la sigue caricaturizando como una “espontaneísta” que denostaba la teoría y la necesidad de la organización política, algo alejado por completo de su concepción revolucionaria. Desde sus primeros pasos como activista clandestina en su Polonia natal, hasta su destacado papel en el seno de la izquierda alemana y europea, siempre abogó por construir y dotar de centralidad a los espacios orgánicos y a los momentos del autoaprendizaje de las masas.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: left;" align="center"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">De hecho, al poco tiempo de sumarse a militar en Alemania es invitada a incorporarse en la escuela de formación del Partido Socialdemócrata por su experiencia en ese plano. Salvo en los diferentes interregnos que estuvo encarcelada, Rosa dedicó buena parte de su militancia diaria a esta tarea, a razón de cuatro veces por semana, desde 1907 hasta 1914 (momento en el que, como consecuencia de su agitación contra la guerra, sufrirá sucesivos y prolongados períodos de encierro en la cárcel). En los talleres y cursos que coordinaba por aquellos años, no permitía que se tomasen notas en el momento, ya que consideraba que era mejor que quienes asistían pudiesen seguir, sin interrupción y con la mayor atención posible, la dinámica de intercambio y exposición que orientaba a cada encuentro. <i>“Uno no quiere simplemente repetir”</i>, convertirse <i>“en un fonógrafo”</i>, sino <i>“recoger material fresco para cada nuevo curso, ampliar, cambiar, mejorar”</i>, que se fomente la discusión y <i>“un tratamiento profundo de la materia mediante preguntas y conversación”</i>, confesará en una de sus cartas.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Una parte sustancial de estas clases, en cuyos borradores Rosa trabajó para su publicación incluso durante los años que estuvo en la cárcel, fue editada póstumamente bajo el título de <i>Introducción a la economía política</i>, y vale la pena leer estos manuscritos porque no solamente desmitifica en ellos al pensamiento de los <i>“sabios burgueses”</i>, sino debido a que aborda de manera detallada -y hasta reivindica- las formas comunitarias de vida social existentes en la periferia del mundo capitalista, entre ellas las de los pueblos indígenas que aún perduran hoy en día en Nuestra América. Podemos imaginarnos lo que implicó que una mujer, polaca y judía ingrese como “profesora” en ese espacio construido y habitado casi de manera exclusiva por hombres, que además de subestimar la capacidad intelectual y política de las mujeres, en no pocas ocasiones reproducían los peores prejuicios antisemitas.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Hoy sabemos que la batalla de Rosa fue en varios frentes: contra el capitalismo como sistema de dominación múltiple, que además de intensificar la explotación de la clase trabajadora, exacerbaba el militarismo bélico y desplazaba su crisis hacia los países coloniales y la periferia global a través de la acumulación por despojo, pero también contra lo que Raya Dunayevskaya llamó “chauvinismo masculino”, que imbuía al propio partido en el que ella militaba, incluyendo a sus principales referentes teóricos y políticos, Karl Kautsky y August Bebel. Algunos de sus textos más disruptivos son producto de las querellas libradas contra las tendencias burocráticas al interior de la organización, que subestimaban de manera simétrica la capacidad de lucha y autoconsciencia de las clases populares. Uno de sus primeros escritos <i>¿Reforma o revolución?,</i> constituye una brillante respuesta a las hipótesis reformistas de Eduard Bernstein, donde además explicita la centralidad del estudio y la discusión teórica: <i>“no se puede arrojar contra los obreros insulto más grosero ni calumnia más indigna </i>-dirá-<i> que la frase ‘las polémicas teóricas son sólo para académicos’”</i>. Es que para ella, como afirmará en una de sus cartas, <i>“el socialismo no es precisamente, un problema de cuchillo y tenedor, sino un movimiento de cultura, una grande y poderosa concepción del mundo”</i>, por lo que la disputa intelectual y la formación política tenían una relevancia ineludible.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Pero esto no significaba desmerecer las acciones militantes en la calle, sino por el contrario concebirlas, también, como profundamente formativas, en un ida y vuelta con la reflexión crítica. <i>Huelga de masas, partidos y sindicatos</i>, otro de sus libros más sugerentes, es un claro ejemplo de su concepción dialéctica de la realidad y del autoaprendizaje en torno a ella. A partir de la reconstrucción y análisis del proceso revolucionario vivido en Rusia en 1905, demuestra cómo la supuesta “espontaneidad” de las masas populares en las calles y barricadas de ese “bárbaro” país oriental, tenía mucho para enseñarle a la cómoda dirigencia socialdemócrata de Alemania e incluso al conjunto de Europa, respecto de cuál era el horizonte de lucha al que apuntar: <i>“un año de revolución ha dado al proletariado ruso esa ‘educación’ que treinta años de luchas parlamentarias y sindicales no pueden dar artificialmente al proletariado alemán”</i>, sentenciará en sus páginas más ardientes. Tal enfado generó este opúsculo escrito por Rosa, que la dirección de los adormecidos sindicatos alemanes decidirá destruir e incendiar la edición que esperaba ser difundida por esas tierras. Este texto en particular brinda una enseñanza vital en términos formativos, debido a que postula que la experiencia práctica, <i>el aprender haciendo</i>, resulta fundamental en el proceso autoeducativo de las masas en su caminar revolucionario.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">En el contexto del desencadenamiento de la primera guerra mundial, Rosa utilizará su pluma -bajo seudónimos varios- como arma de combate y polémica contra las fuerzas nacionalistas que instaban al intervencionismo militar alemán en el conflicto bélico y advertirá sobre una disyuntiva civilizatoria que pasará a la historia como consigna de las causas populares a nivel mundial: <i>“¡Socialismo o barbarie!”</i>. Pero también tendrá oportunidad de realizar una lectura crítica de los primeros momentos del proceso revolucionario vivido en la Rusia soviética de 1917. Escrito entre rejas, el manuscrito <i>Crítica de la Revolución Rusa</i> resulta un texto clave no solamente para todo proyecto de formación política en cuanto a su método de análisis y autocrítica fraterna desde el marxismo, sino porque en él se explicita la centralidad que este tipo de propuestas adquiere en la transición al socialismo, e incluso antes de él.<i> “El dominio de clase burgués </i>-dirá Rosa sin medias tintas- <i>no tenía necesidad de una instrucción y de una educación política de las masas populares, por lo menos más allá de ciertos límites muy estrechos. Para la dictadura proletaria, en cambio, ambas cosas constituyen el elemento vital, el aire, sin el cual no podría subsistir”</i>. En efecto, la nueva sociedad implica la participación activa y consciente del pueblo, razón por la cual <i>“la práctica socialista exige una completa transformación espiritual en las masas degradadas por siglo de dominación burguesa”.</i> De acuerdo a la militante espartaquista, <i>“la escuela misma de la vida pública, de la más ilimitada y amplia democracia, de la opinión pública”</i>, es lo que iba a permitir el avance hacia un socialismo no burocratizado ni autoritario. Por ello concluirá afirmando que <i>“la democracia socialista no comienza solamente en la tierra prometida”</i>, sino que debe prefigurarse en el presente, ensayarse como proyecto formativo de autogobierno cotidiano.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph; tab-stops: 198.0pt;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Incluso en los momentos más duros y adversos, Rosa no temió ejercitar de manera fraterna y honesta la autocrítica, en aras de evitar un desencuentro cada vez mayor entre libertad e igualdad, algo que vislumbraba como peligro en la Rusia soviética: <i>“La libertad sólo para los que apoyan al gobierno, sólo para los miembros de un partido (por numeroso que este sea) no es libertad en absoluto. La libertad es siempre libertad para el que piensa de manera diferente”</i>, se atrevió a advertirles de manera premonitoria a los camaradas bolcheviques en uno de los párrafos finales de su manuscrito, donde a la vez denuncia la falta de canales de participación real de las masas y la ausencia de debate público en torno a los principales problemas que aquejaban al proceso revolucionario. Sin embargo, sus propios compañeros espartaquistas la regañaron y le sugirieron no difundir el escrito producido por ella en la cárcel, por miedo a que le hiciera “el juego a la derecha”.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">A contrapelo, para Rosa el análisis autocrítico y (en caso de ser necesaria) la rectificación, constituían un ejercicio teórico-político ineludible, ya que según su convicción, flaco favor se le hace a los proyectos emancipatorios si la militancia se convierte en mera aplaudidora de sus virtudes y, <i>“haciendo de la necesidad virtud”</i>, omite sus contradicciones, ambigüedades, errores y flaquezas por temor a ser excomulgada o considerada “traidora”. Hay que asumirlo de una vez por todas: ausencia de reflexión crítica, estancamiento y dogmatización van de la mano, y de acuerdo a Rosa nos sumergen en un círculo vicioso del que es cada vez más difícil salir.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Por ello, además del ejercicio de la autocrítica como una responsabilidad ética de todo/a militante, para ella resultaba imperioso romper con dos flagelos que, de una u otra manera, tienden a permear a buena parte de las organizaciones de izquierda: <i>“recaer en la secta o precipitarse en el movimiento reformista burgués”</i>. Para superar ambos vicios que rascan donde ni pica, se requiere según Rosa establecer un nexo dialéctico entre, por un lado, las múltiples luchas cotidianas que despliegan las clases populares y, por el otro, el objetivo final de trastocamiento integral del capitalismo como sistema, de manera tal que cada una de esas resistencias, potenciadas entre sí, devengan mecanismos de ruptura y focos de contrapoder, que aporten al fortalecimiento de una visión estratégica global y reimpulsen, al mismo tiempo, aquellas exigencias y demandas parciales desde una perspectiva de largo aliento.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">Esta es, en última instancia, la verdadera diferencia sustancial entre una perspectiva socialista y una de tipo reformista: mientras que la primera considera siempre las reivindicaciones inmediatas y las conquistas parciales en relación con el proceso histórico contemplado en toda su complejidad y apostando al fortalecimiento de un poder popular y de clase antagónico, en la segunda se evidencia la ausencia total de referencia al conjunto de las relaciones que constituyen a la sociedad capitalista como sistema de dominación múltiple, lo que lleva a desgastarse en la rutina de la pequeña lucha cotidiana por reformas que -al no estar conectadas con el objetivo final de ruptura y superación revolucionaria del orden burgués- terminan perpetuando la subordinación de las clases populares.</span></p>
<p class="Standard" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: 'Times New Roman','serif';">En plena ebullición obrera en las calles de Berlín, y pocas horas antes de ser asesinada junto a Karl <span style="color: black;">Liebknecht el 15 de enero de 1919, Rosa no dudó en redoblar su confianza en la capacidad autoemancipatoria de las masas, exclamando: <i>“El liderazgo ha fallado. Incluso así, el liderazgo puede y debe ser regenerado desde las masas. Las masas son el elemento decisivo, ellas son el pilar sobre el que se construirá la victoria final de la revolución. Las masas estuvieron a la altura; ellas han convertido esta derrota en una de las derrotas históricas que serán el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y esto es por lo que la victoria futura surgirá de esta derrota”</i>. A la vuelta de la historia, y en un nuevo aniversario de su desaparición física, su herencia se mantiene más viva que nunca en la infinidad de proyectos e iniciativas que germinan, desde abajo y a la izquierda, en diversas latitudes del mundo, con la plena certeza de que muchas derrotas renacerán -más temprano que tarde- como luminosas victorias. Porque las revoluciones venideras serán la conquista del pan, pero también el florecimiento de las Rosas.</span></span></p>

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		<title>El mito de la sana competencia en la economía liberal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Nov 2016 03:00:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Cabro]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Andújar]]></category>
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		<category><![CDATA[Economía política]]></category>
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					<description><![CDATA[Descolonizar la mirada para repensar la economía política]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Carlos Javier Andújar / Ilustración por Cabro</p>
<p><em>En esta quinta entrega de nuestra introducción en términos cercanos a la Economía (que se fuerzan por alejar), revisamos el mito de la &#8220;sana&#8221; competencia para aumentar la comercialización de productos. ¿Qué pasa cuando la teoría se aplica a otras instancias de las y los representantes del capital? Varias preguntas y muchas respuestas para desandar la economía desde cerca.</em></p>
<p>“Agustín Pichot, ex capitán de los Pumas, explicó que nunca hubiéramos podido ganarle a Sudáfrica si no hubiéramos tenido la oportunidad de jugar una y otra vez, con rivales del nivel de Sudáfrica, Australia y Nueva Zelandia. Lo mismo ocurre con las empresas: es imposible que triunfen en el mercado global si se las protege de la competencia. Una industria protegida es tan pobre como un rugby local sin competencia internacional”, afirma Gloria Álvarez en el video número cinco de una serie denominada “Aprender Volando” de la fundación Libertad y Progreso. La serie completa, un verdadero curso sobre liberalismo económico adaptado a las nuevas tecnologías y subjetividades, puede consultarse en <a href="http://www.libertadyprogresonline.org/aprender-volando-con-gloria-alvarez/">http://www.libertadyprogresonline.org/aprender-volando-con-gloria-alvarez/</a> (Si pueden vean el video antes de continuar leyendo, son sólo cinco minutos. Adelante, las y los espero).</p>
<p>Gloria se pregunta: “¿Por qué cerramos el comercio exterior?, ¿por qué le ponemos trabas a todo lo que viene de afuera?”. Gloria se responde. “La respuesta se basa en dos mitos altamente difundidos pero igual de falsos. El primero –afirma con certeza positivista– es que es necesario proteger a la industria naciente para que aprenda cómo producir y que los que debemos pagar el costo ‘somos’ (las comillas son mías) los consumidores. Lo que no entienden es que, al igual que en el deporte, es imposible alcanzar un nivel alto de competitividad sin competir. Antes nos decían que éramos incapaces de competir con industrias más antiguas como las de Estados Unidos o Europa, que viene desarrollándose desde hace tiempo; pero ahora tampoco podemos competir con industrias que son más nuevas como los Tigres Asiáticos (Corea del Sur, Hong Kong, Taiwan y Singapur). ¿Cuál será la excusa después?”, se pregunta Gloria con cierta indignación y suficiencia. “El resultado es que los industriales siguen manteniendo sus altas ganancias mientras que los consumidores pagan precios altísimos por una baja calidad en los productos”, completa su afirmación.</p>
<p>El segundo mito se los dejo para que lo vean ustedes, pero les anticipo que, de una manera bastante particular, llega a la conclusión de que los países periféricos (los exportadores de materias primas) se benefician de los centrales (exportadores de manufacturas) por el comercio libre, dado que el precio de las materias primas (petróleo, alimentos, etc.) es relativamente estable y el precio de las manufacturas, debido a las mejoras tecnológicas y de productividad, no para de descender.</p>
<p>Ya habrá tiempo para que en el minuto 4 afirme que la apertura de la economía no genera desempleo por la destrucción de la industria local y que sólo sucedería si lo hiciera rápidamente y no, como recomiendan los tratados de “libre comercio”, si la apertura comercial se hace de “modo más ordenado” (ambas comillas son mías y serán las últimas).</p>
<p>“Debe quedar claro que cuando uno protege a los empresarios siempre lo hace a costa de los consumidores… y consumidores somos todos. Si queremos beneficiar a la gran mayoría –termina Gloria–, es mejor que seamos los consumidores quienes nos beneficiemos de un libre comercio a precios accesibles y con productos de mejor calidad”.</p>
<p>Es interesante ver cómo las distintas afirmaciones van entretejiendo un armando discursivo que intenta hacernos establecer vínculos con la cotidianeidad y el sentido común partiendo de medias verdades que dicen más por lo que no dicen que por lo que afirman.</p>
<p><strong>Partido chivo</strong></p>
<p>Competir con equipos mejores que uno en cualquier deporte durante un tiempo largo puede ser muy provechoso para el equipo más débil si lo único que pierde son partidos. Es decir, en una competencia deportiva, el que gana sólo gana “la gloria” (que no es la conductora) y el que pierde sólo pierde el partido pero puede llevarse, como dice Gloria (ahora sí la conductora), valiosos aprendizajes para su propia formación.</p>
<p>Ahora bien, en las relaciones comerciales internacionales del mundo capitalista lo que unos ganan está directamente vinculado con lo que otros pierden. Si nuestro país vende lana cruda (recién esquilada), lo único que deja en el territorio son unos pocos puestos de trabajo mal pagos, rentas concentradas en unos pocos terratenientes y algo por el transporte hasta el puerto. En el otro país, las actividades productivas de la industria textil (hilado, lavado, secado, teñido, diseño, confección) producen y dejan riqueza allá de modo directo (puestos de trabajo, rentas y ganancias) y de modo indirecto (producción de maquinarias, servicios, investigación, vinculada a la actividad textil y a las necesidades crecientes de una población también creciente). No está de más recordar que parte de esa riqueza se realiza cuando dicho país exporta la vestimenta al otro que, por la zoncera de lo que algunos llaman “división internacional del trabajo” diría el viejo Jauretche, “ha decidido” especializarse en materias primas. El problema no son (aunque podrían serlo) los precios en que unos venden y otros compran (términos de intercambio) los bienes, sino principalmente lo que sucede cuando los producimos.</p>
<p>A Gloria en particular y a los liberales en general les encanta hacernos pensar que la sociedad está formada por consumidores y productores, y que la competencia entre productores y consumidores es lo mejor que nos puede pasar. Habría que recordar que, como bien explicó Marx hace ya casi 150 años, el fetiche de la mercancía implica mostrar una parte como el todo. Fetiche es, entonces, pensarnos sólo como consumidores y consumidoras y no como trabajadores y trabajadoras. ¿Por qué insistirán los liberales en esconder las relaciones sociales que se dan en los procesos productivos? ¿Será porque si entramos en ellas nos encontraremos con explotación, alienación y desigualdad? ¿Será que la “sana competencia” que se da para conseguir un puesto de trabajo genera en los que pierden algo más que un aprendizaje?</p>
<p>Por alguna razón similar, el liberalismo económico piensa un mundo sin clases sociales, en donde todos y todas somos hermanos y hermanas o consumidores y consumidores que, a partir de sus marcos referenciales, son más o menos lo mismo; y nos presentan, como en el video, ideas universales sin historia.</p>
<p>Como ya he afirmado anteriormente, la economía política es historia y en ella tenemos que agudizar nuestra mirada si queremos comprender por qué en el desarrollo de algunos países se encuentra implícito el subdesarrollo de otros. El saqueo y el genocidio de Nuestra América impulsaron, permitieron y consolidaron el desarrollo del capitalismo europeo. El proteccionismo inglés (y no el libre cambio) le permitió industrializarse. Lo mismo sucedió en Alemania y Estados Unidos, que crecieron al amparo del proteccionismo mientras que los ingleses, ya desarrollados, levantaban las banderas del libre cambio (al igual que hoy hacen Alemania y Estados Unidos). A liberales de antaño como a los de ahora les gusta nombrar países pero poco nos dicen de ellos. Gloria prefiere obviar la historia de Hong Kong y tampoco nos dice que su “apertura económica”, como la de Singapur, radica en que ambos son países muy pequeños, ubicados estratégicamente y que se dedican a reexportar. Es decir, a importar para después exportar. ¿Podremos todos los países hacer lo mismo? También “olvida” que Taiwán y Japón restringieron severamente toda inversión extranjera hasta que sus industrias estuvieron desarrolladas o la contundente presencia Estatal en el proceso industrialización de Corea.</p>
<p>Tal vez podamos, para finalizar, ser más liberales que los liberales por un ratito. Si como dice Gloria, la apertura económica y el libre cambio no provoca desocupación y sólo trae beneficios y desarrollo para todos los países, estará de acuerdo conmigo en que, en nombre de la libertad y el progreso, podamos globalizar no sólo las mercancías sino también a las personas y permitir libremente las migraciones en búsqueda de un porvenir mejor… ¿No era sana la competencia?</p>
<p>Tal vez, sólo tal vez, la competencia sea sana y buena&#8230; cuando gane yo.</p>
<p>* Docente. Integrante del Colectivo  Educativo Manuel Ugarte (CEMU) / <a href="mailto:fliaandujar@gmail.com">fliaandujar@gmail.com</a></p>
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		<title>Los precios y el mito de la oferta y la demanda</title>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Oct 2016 03:04:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Cabro]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Andújar]]></category>
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					<description><![CDATA[Descolonizar la mirada para repensar la economía política]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="western" lang="es-AR"><b>Por Carlos Javier Andujar* / Ilustración por Cabro</b></p>
<p class="western" lang="es-AR"><em>Tercera</em><em> entrega de la serie de miradas cercanas sobre lo mitos de la Economía (con mayúsculas) para acercarnos a su terminología tanto como lo estamos de las consecuencias de sus decisiones.</em></p>
<p class="western" lang="es-AR">Seguramente ustedes como yo habremos escuchado en la calle, en la fila de algún Banco, en la verdulería o en la plaza, alguna frase similar a “estábamos pagando muy baja la tarifa del servicio eléctrico”, “vivíamos en una ficción”, “al valor de los ‘precios cuidados’ no vas a encontrar ninguna leche”, “el tipo de cambio (precio del dólar) estaba atrasado, no quedaba otra que devaluar”, entre tantas otras posibles.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Difícilmente esas mismas personas hayan hecho un curso de economía neoclásica y sepan graficar y analizar el comportamiento de las funciones que representan a la oferta y la demanda, los costos y utilidades marginales, las curvas de indiferencia y la recta de presupuesto, los equilibrios y desequilibrios de los distintos mercados o realizar complejos modelos matemáticos&#8230; pero, de una cosa estoy seguro, captaron su esencia más profunda, que podríamos resumir en tres puntos. Primero. Los precios son una característica esencial de los bienes y servicios, es decir no existen bienes o servicios que no tenga precio. Segundo. Los precios se determinan en el mercado a través de la oferta y la demanda, es decir, si abundan los bienes (mucha oferta o poca demanda) baja el precio y si escasean el precio sube. Tercero. Cualquier intento de parte del Estado o de cualquier actor colectivo de querer regularlos genera ineficiencias y a la larga está destinado al fracaso.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Cuando nos referimos en ciencias sociales a que un pensamiento es hegemónico lo decimos en el referencia a que satura a nuestras conciencias, naturaliza relaciones sociales e históricas, crea consensos aún entre las personas que son perjudicadas por el mismo e inhibe la acción colectiva por concebirla inútil e incapaz.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Si prestan atención, mañana cuando caminen en la búsqueda de algún bien para comprar, sea cual fuere este, sólo verán lo que la hegemonía capitalista en general y, la neoclásica y neoliberal en particular, les permite ver: precios, que inmediatamente compararán con sus ingresos disponibles. Es decir, parafraseando a Marx, verán sólo lo aparente. Pero, me animo a decir, ninguno de ustedes (y quien escribe esta nota no escapa a ello) verán lo que sí es una característica esencial de los bienes y servicios, que son fruto del trabajo humano y, mucho menos, que ese trabajo, bajo su forma capitalista, implica la explotación de unos sobre otros.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Si aceptamos con naturalidad que hay que subir las tarifas de los servicios públicos esenciales (transporte, electricidad, gas, agua) que posibilitan el efectivo ejercicio de ciertos derechos humanos, simplemente porque aumentaron sus costos, me pregunto, ¿cuánto tardaremos en aceptar que, porque subieron los costos, debemos arancelar la educación superior, el uso de los hospitales o el disfrute de un domingo en una plaza?</p>
<p class="western" lang="es-AR"><b>Mercado de utilidades</b></p>
<p class="western" lang="es-AR">Es difícil encontrar en economía un pensamiento más arraigado al sentido común que el de que los precios de los bienes y servicios se determinan por el libre juego de la oferta y la demanda. Dicho mecanismo, al que la mayoría de los economistas no duda en llamarlo ley, despreciando años de avances epistemológicos en las ciencias sociales, presupone un mercado sin Estado, consumidores y empresas con idéntico e ínfimo poder de negociación individual (lo que provoca que se comporten como precios aceptantes y no haya competencia) e individuos cuyo comportamiento no sólo es previsible sino estrictamente racional y motivado por la búsqueda incansable de la maximización de la utilidad.</p>
<p class="western" lang="es-AR">El surgimiento del capitalismo y de los Estados-Nación es parte de un único proceso histórico y social que se consolida hacia finales del siglo XIX. Si bien en distintos lugares pudo haber llegado primero el capitalismo y luego los Estados-Nación y en otros los cambios políticos precedieron a los económicos, lo cierto es que ambos se construyen dialécticamente. El capitalismo necesita de seres que libremente puedan vender su fuerza de trabajo y los Estados-Nación de ciudadanos que libremente ejerzan sus derechos y cumplan con sus obligaciones. No existen, por lo tanto, economías de mercado sin Estados que establezcan regulaciones de todo tipo (salarios mínimos, retenciones, precios máximos, transferencias, impuestos, subsidios, créditos), que influyen, ya sea por acción u omisión, de modo determinante, la mayoría de las veces, en la determinación de los precios de una economía.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Por otro lado, como había anticipado Marx, un capitalista mata a muchos otros, provocando que el número de empresarios por rubro sea cada vez más reducido y su poder, por ende, cada vez mayor. Los monopolios y los oligopolios no son un caso particular aislado de la ley general que rige los mercados, como pretenden los economistas ortodoxos, sino su característica esencial. Si se analiza cualquier actividad económica, tanto a nivel local, regional o mundial, se descubrirá cuántas empresas dominan ese mercado. La concentración económica otorga a las corporaciones un poder decisivo en la determinación de los precios, a partir de mecanismos de traslación de costos a los consumidores, manipulación de la información, manejo de los stocks y realización de acuerdos implícitos entre los grupos.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Asimismo, la sociología, la psicología y la antropología, entre otras ciencias sociales, enseñan que los seres humanos son mucho más complejos, profundos y contradictorios que las caricaturas racionales y utilitaristas que dibujan las teorías neoclásicas en sus modelos de equilibrio. Las relaciones sociales en general y las económicas en particular, son relaciones marcadas por la historia, la política y las relaciones de poder que en cada época prevalezcan. La determinación de los precios no escapan a tal encuadre, por lo tanto su análisis debe incluir estás perspectivas.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Los precios en una economía capitalista son el resultado de la puja distributiva, es decir, de la lucha histórica y política, por la apropiación del excedente económico. Esta puja distributiva se materializa en cuatro luchas. La primera, que el capitalismo muestra pero de forma distorsionada, es la lucha entre vendedores y consumidores. La segunda, que el capitalismo oculta (Marx diría fetichizando la mercancía), es la lucha entre capitalistas y trabajadores, ganancias y salarios, al momento de producir los bienes y servicios. La tercera lucha es la que se da en el seno del Estado, como materialización de “lo público”, lo que es de todos y todas, y determina, en cada momento histórico, hasta dónde se quiere avanzar sobre los precios de una economía. Por último, y no por ello menos importante, es la lucha que se da entre las distintas economías nacionales en donde a través de relaciones históricas imperiales y de dependencia, unas buscan trasladar sus costos a los precios de las otras. Todas estas luchas se sintetizan, día a día, en los distintos precios de los bienes y servicios.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Sin embargo, el mito del llamado libre juego de la oferta y la demanda, obliga a pensarlas a todas ellas, en caso de que podamos verlas, como relaciones objetivas, inevitables, neutrales, ahistóricas, en definitiva, naturales.</p>
<p class="western" lang="es-AR">Toda esta discusión sería sólo académica si no fuese que, por la ceguera provocada por este mito, los precios de equilibrio de mercado violan los derechos humanos matando, día a día, a miles de personas que no pueden satisfacer sus necesidades más básicas.</p>
<p class="western" lang="es-AR">A decir verdad, el libre juego de la oferta y la demanda no es libre ni es un juego.</p>
<p class="western" lang="es-AR"><img loading="lazy" class="alignnone wp-image-31971 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/oferta-y-demanda-carte4.jpg" alt="oferta-y-demanda-carte4" width="3562" height="3562" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/oferta-y-demanda-carte4.jpg 3562w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/oferta-y-demanda-carte4-150x150.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/oferta-y-demanda-carte4-410x410.jpg 410w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/oferta-y-demanda-carte4-1024x1024.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/oferta-y-demanda-carte4-180x180.jpg 180w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/oferta-y-demanda-carte4-119x120.jpg 119w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/oferta-y-demanda-carte4-55x55.jpg 55w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/oferta-y-demanda-carte4-70x70.jpg 70w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/oferta-y-demanda-carte4-114x114.jpg 114w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/oferta-y-demanda-carte4-607x607.jpg 607w" sizes="(max-width: 3562px) 100vw, 3562px" /></p>
<p class="western" lang="es-AR"><i>*Docente. Integrante del Colectivo Educativo Manuel Ugarte (CEMU). </i><span style="color: #0000ff;"><u><a href="mailto:fliaandujar@gmail.com"><i>fliaandujar@gmail.com</i></a></u></span><i> </i></p>

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		<title>Horacio Tarcus: “En la obra de Marx sigue habiendo una promesa de emancipación”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2015 03:03:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Intelectuales]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[Tarcus]]></category>
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					<description><![CDATA[Ciclo de entrevistas a intelectuales argentinos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Florencia Puente y Facundo Martín / Foto: Pablo Carrera Oser</strong></p>
<p><em>Primera parte de una larga entrevista con uno de los intelectuales indispensables para abordar la realidad desde una mirada universal, a la vez que profundamente latinoamericana.</em></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Detrás de este hombre de aspecto serio se encuentra una persona con grandes artes para la conversación. Entrar en esta charla con él, es adentrarse en un ida y vuelta en el que su larga trayectoria (doctor en Historia, profesor de la UBA, investigador del Conicet, fundador y director del CEDINCI) se mezcla con ejemplos didácticos e ideas claras. En esta primera entrega, una mirada sobre el regreso de Marx a las huestes teóricas pero también la influencia de su relectura en la actualidad de los movimientos sociales de nuestro país, América Latina y, por qué no, el resto del mundo.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>-¿Por qué creés que asistimos hoy –y en qué medida–, a una vuelta de Marx, o de reactualización del lenguaje marxista?</strong></p>
<p>-Siempre creí en esa vuelta o, mejor dicho, siempre aposté por esa vuelta. En la Argentina, la figura de la “crisis del marxismo” se instaló fuertemente en la década del ochenta, en el contexto de la transición democrática y coincidiendo con el retorno de los exiliados. Las figuras mayores del marxismo argentino de los años 70 nos propusieron a su vuelta paradigmas superadores, de modo que los más jóvenes, los que teníamos una expectativa de <em>aggiornamiento</em>, de actualización de aquel marxismo, nos desencontramos con la vieja generación. Ciertamente, había vertientes agotadas del marxismo, como el leninismo, el maoísmo, el guevarismo, las versiones más anquilosadas del trotskismo, pero también había signos de renovación (pienso en Perry Anderson y el marxismo británico, Toni Negri, John Holloway, Löwy, Bensaïd, Bolívar Echeverría y todo el equipo latinoamericano de <em>Cuadernos Políticos</em>…). Pero a partir de 1989 vino a sumarse el derrumbe de los socialismos reales, y parecía que la del marxismo era una situación sin retorno. Un derrumbe –para decirlo en términos de Gramsci– no solamente intelectual, sino también moral.</p>
<p>Pero el derrumbe del comunismo no comprometía por igual a todas las tradiciones marxistas. Creo que con los años ciertos marxismos lograron pasar el filtro de la crisis,  reposicionarse y revalorizarse. Los marxismos más activos en 1960 y 1970, como el maoísmo, y también los anclados en la tradición leninista, son los que más fuertemente sintieron el impacto de la crisis. Creo que va a pasar mucho tiempo hasta que Lenin vuelva a ser leído, a pesar del esfuerzo de Zizek y cierto forzamiento de Toni Negri por recuperarlo dentro de un pensamiento más autonomista (su libro sobre el Poder constituyente es bien interesante, pero su defensa del leninismo y su crítica de Rosa Luxemburg y de Trotsky son totalmente incongruentes con su núcleo teórico más profundo). La teoría leninista de la vanguardia, del partido, de la revolución, de los intelectuales, en suma: el modo como Lenin piensa la política, es lo más fuertemente cuestionado por la crisis de los últimos 25 años.</p>
<p>Pero hay tradiciones del marxismo que, a contrapelo de esto, no solamente han sobrevivido sino que han encontrado desarrollos, como la frankfurtiana, con el redescubrimiento de Benjamin, con la relectura de la obra de Adorno (Holloway y Jameson, por ejemplo, son, cada uno a su modo, lectores intensos de Adorno). Althusser y su escuela, tan leídos en los 70, han desaparecido, pero la obra de un Rancière o de un Balibar ha explorado nuevos desarrollos. El marxismo anglosajón produjo en estos últimos treinta años obras notables: pienso en Anderson, en Blackburn, en Wallerstein, en Gerald Cohen, en Jameson… André Gorz, precursor del ecosocialismo, pensó hasta sus últimos días con una gran lucidez y dejó un legado extraordinario. La izquierda italiana se derrumbó, es cierto, pero queda la obra de Gramsci, que se sigue editando, leyendo, interpretando en todo el mundo. Pienso en Manuel Sacristán, Fernández Buey, Juan Ramón Capella y Toni Domenech, en toda una línea del marxismo español que en medio de la “crisis del marxismo” se propuso poner en diálogo a Marx, Gramsci, Rosa Luxemburgo con un socialismo actualizado, en sintonía con  el movimiento ecologista, con el movimiento de mujeres y con los movimientos sociales en general.</p>
<p>El trotskismo merecería una consideración aparte, porque si bien ciertos trotskismos más leninistas han quedado muy atrapados en la crisis del marxismo de los años setenta y  ochenta, hay distintas vías de salida de ese trotskismo más dogmático. Pienso en el esfuerzo de Mandel por sacar al trotskismo de cierto anquilosamiento en los análisis económicos, en los desarrollos de figuras como Daniel Bensaïd  Michael Löwy o Enzo Traverso.</p>
<p>Además, sostengo que hay una vuelta a Marx, a la lectura directa de Marx. Nunca como hoy se han ofrecido en el mercado de libros tantas ediciones del <em>Manifiesto comunista</em>. Desde que estalló la crisis capitalista de 2008, varias editoriales compiten con traducciones diversas de <em>El Capital</em>. Es evidente que el éxito de la obra de Piketty se debe en gran medida a su título, que parece decirnos que va actualizar la obra de Marx: <em>El Capital del siglo XXI</em>. Se podrá aducir que las obras de Marx se editan y circulan porque ya se decantan como clásicos del pensamiento, como pueden serlo <em>La República</em> o <em>El Príncipe</em>. Posiblemente. Pero más allá de esto, si se lo lee fuera del canon economicista y determinista, la de Marx sigue siendo hoy una lectura atrayente, inteligente, explosiva, provocativa, que nos sigue hablando de nuestro presente. En muchos aspectos ya no podemos pensar como él, pero tampoco podríamos pensar nuestro presente sin Marx.</p>
<p>&#8211;<strong>Y en el ámbito político, ¿qué síntoma expresa esta vuelta de Marx?</strong></p>
<p>-Estas lecturas ingresaron antes en la izquierda independiente que en los partidos de izquierda. Sus vehículos iniciales fueron las revistas (y de esto podríamos hablar horas, porque desde siempre edité revistas comprometidas con esta renovación: <em>Praxis</em>, <em>El Cielo por Asalto</em>, <em>El Rodaballo</em>…), y sobre todo a partir de la primera década del siglo nutrieron las nuevas formas de militancia. Las viejas culturas políticas (comunista, trotskista o maoísta) funcionan como resistencias dogmáticas a estas nuevas herramientas conceptuales.</p>
<p>Los partidos de la izquierda tradicional no participan de una búsqueda teórica. Ya tienen un “marxismo” en uso y entienden que no necesitan más. Son conservadores: desconfían de toda renovación teórica, rápidamente tachada de revisionista. El marxismo es una articulación entre un método, una perspectiva para leer la realidad y una promesa de emancipación humana. Las versiones más simplificadoras reducen la dimensión analítico-crítica y enfatizan la dimensión de la promesa. Las visiones teoricistas dicen: “La promesa es la dimensión utópica de Marx, pero lo importante es que nos permite pensar”. El gran desafío es volver a articular estas dos dimensiones. Es casi una utopía: imaginar una organización no anquilosada en su doctrina, abierta a la renovación teórica, a repensar incluso sus propios fundamentos.</p>
<p>La tradición leninista no es útil para pensar este tipo de renovaciones. Creo que va a pasar mucho tiempo hasta que se vuelva a decantar una lectura del leninismo. Es posible que después del momento autonomista y movimientista, la izquierda independiente que se vuelca a la acción política más tradicional experimente una necesidad, una demanda de organización, de partido, de vanguardia. Aquí la lectura de Lenin es inevitable, sin el momento leninista la teoría del partido revolucionario de vanguardia es incomprensible. Pero una cosa es Lenin y otra el leninismo, una cosa es un revolucionario respondiendo a situaciones concretas en Rusia en 1898 o en 1903, y otra una codificación y modelización construida años después. Quiero decir: hay que considerar que lo que se universalizó como “leninismo” a partir de la Tercera Internacional es una proyección de un tipo de organización pensada en una situación de clandestinidad en un país en el que los revolucionarios no tenían que luchar contra un Estado capitalista y con una sociedad civil moderna. Estaban frente a un Estado absolutista, con una sociedad civil apenas desarrollada. Desde esa perspectiva histórica, uno puede entender por qué Lenin pensó el partido de esa manera tan centralista, tan jerárquica, tan jacobina: era una situación de clandestinidad. ¿Por qué teorizó la exterioridad del partido de vanguardia respecto de la clase obrera? Porque efectivamente se encontró con un pequeños núcleos de vanguardia provenientes de la pequeñoburguesía ilustrada, externos a la clase obrera rusa.</p>
<p>Ahora bien, esa teorización está acotada a una experiencia concreta, datada entre 1898 y 1904. En el contexto de la revolución rusa de 1905, ya Lenin plantea algo bien distinto. Ahora bien, es una locura convertir el partido leninista de 1903 en el modelo del partido revolucionario para cualquier momento y para cualquier lugar. Aunque se inscribieran bajo el rótulo de “la teoría leninista del partido”, las experiencias políticas más exitosas del siglo XX —el PC chino de 1949, o el PC italiano de la posguerra, etc, etc.— no tenían nada que ver con ella. En realidad, operaban con otros modelos, a pesar de que apelaran a la teoría leninista de la construcción del partido.</p>
<p>La propuesta de Lenin es ultra vanguardista: hay una teoría científica que precede al movimiento obrero, que le es incluso exterior; una ciencia que una vanguardia de burgueses o pequeñoburgueses ya conoce. Esa vanguardia construye el partido sobre la base de un programa científico y penetra, desde afuera, en el movimiento social. Lo digo así y parece una caricatura, pero Lenin es muy tajante en cómo plantea esta teoría de la exterioridad de la conciencia obrera. La teoría leninista no puede responder a la objeción de que el sujeto revolucionario que ella misma designa, el proletariado, es un sujeto sin conciencia, es un proletariado sin cabeza (como decía José Revueltas). Su conciencia la trae desde afuera la pequeñoburguesía organizada en partido de vanguardia.</p>
<p>Para la sensibilidad posmoderna contemporánea, este ultravanguardismo es inconcebible. Pero también lo es para el pensamiento de izquierda del último medio siglo, y mucho más para el pensamiento político nacido con los nuevos movimientos sociales. Sin embargo, a pesar de todo, seguimos hablando de leninismo&#8230; Es que esta teoría expresa una voluntad de construcción, de organización, de intervención, de análisis y de agitación que es extraordinaria: es una teoría ultra voluntarista de la política. Pero uno de sus problemas es que esta acción tan intensa está animada por una certeza absoluta, “científica”, en la teoría y los análisis previos. En verdad, funcionan con una fe, por momentos casi ciega. El partido leninista deviene una maquinaria incontrolable: cuando Lenin quiere cambiar la estrategia, en abril de 1917, todo el partido se le pone en contra. Es en Trotsky, un extrapartidario detestado por los bolcheviques, en quien encuentra un aliado. Cuando Lenin quiere torcer nuevamente el rumbo en 1920, ya el partido no le responde. Quedó su Testamento como un documento extraordinario de esa impotencia, del tipo que había creado una máquina extraordinaria que lo pasaba a él mismo por encima. No sólo la burguesía, también el proletariado podía semejarse al mago incapaz de controlar los efectos de sus propios conjuros.</p>
<p>El principal problema es su instrumentalidad. El razonamiento de Lenin es de una extraordinaria eficacia para pensar la política; él dice: que si queremos destruir efectivamente un Estado centralizado, jerarquizado, efectivo y eficiente, tenemos que generar un Partido con esas mismas cualidades. Un partido que sea una suerte de Estado Mayor Revolucionario, un contra-Estado igualmente jerarquizado, centralizado, ejecutivo. Tiene que ser una máquina de destrucción tan eficiente como lo es el Estado. El problema es que la organización no es una cuestión técnica, ni neutra. Es una cuestión política. O como diríamos hoy, compromete nuestra subjetividad, es una construcción subjetiva, de determinadas subjetividades políticas. Esta estructura centralizada y jerárquica produce un tipo de subjetividad que va a contrapelo de la orientación revolucionaria. Toda estructura, cuanto más jerarquizada y más centralizada y burocratizada, más opaca se vuelve a su propia construcción, su propio manejo, su propia ideología.</p>
<p>El partido leninista fue una herramienta indispensable para la toma del poder en Octubre de 1917. Ciertamente. Pero también fue una maquinaria que se volvió cada vez más opaca y opresiva, que escapó al control del propio Lenin y de la vieja dirigencia bolchevique. Aquello que decía Marx de que el Estado aprisiona como una boa a la sociedad civil y le tapa todos los poros, esa imagen parasitaria del Estado, de algún modo es como operó el Partido-estado sobre el movimiento de los soviets, incluso en los primeros años de la Revolución. Después de la represión de Kronstadt, los soviets ya no existen, no funcionan, sólo queda el nombre de “Estado soviético”, pero es el Partido-Estado el que domina. Justamente, es el riesgo sobre el que Rosa Luxemburgo les advirtió a los bolcheviques con total lucidez, poco antes de ser asesinada.</p>
<p>&#8211;<strong>¿Creés que existe el marxismo latinoamericano o que simplemente hay una corriente en América Latina de pensamiento marxista? </strong></p>
<p>-Como marxista, como alguien que piensa en términos de movimientos globales, de ideologías universales, uno tiende a descreer de que existan cosas tales como una filosofía latinoamericana o argentina, así como una sociología uruguaya, o una ciencia política brasileña, salvo como etiquetas descriptivas. Ahora, ¿qué es lo que definiría un marxismo latinoamericano distinto de un marxismo en América Latina? Creo que la operación que hace José Aricó de relectura de Mariátegui y el propio Marx en relación con América Latina instituye una tradición, en la que él mismo se inscribe. ¿Qué sería un marxismo latinoamericano? Un marxismo que logra deconstruir el europeísta y poner a América Latina como la anomalía de lo que el marxismo eurocentrista no podía pensar. Mariátegui, erróneamente considerado “indigenista”, hace esta operación con fuentes europeas, como Georges Sorel. A pesar de que la visión de Sorel es necesariamente eurocentrista, el <em>sorelismo</em> de Mariátegui le sirve para salir del canon marxista evolucionista de la Segunda internacional y de la Tercera internacional y le permite pensar el Perú, y de algún modo América Latina en su especificidad, en su propia temporalidad, con sus sujetos, su historia, sus tradiciones, no tan fácilmente asimilables al canon del marxismo europeo. Pero la “realidad peruana” para Codovilla, arquetipo del marxismo comunista ortodoxo, era motivo de risa.</p>
<p>Silvio Frondizi, el primero en hablar de “nueva izquierda” en la Argentina, y quizás en América Latina, también habla siempre de la “realidad argentina”, y no tenía ni un ápice de nacionalista. Tampoco Mariátegui es nacionalista, desde luego. La idea es que hay una especificidad, una densidad en las historias nacionales, que necesita ser repuesta y estudiada en su especificidad. No se trata de una realidad incomprensible, que no pueda ser aprehendida desde categorías de pensamiento, universales: se trata de que el marxismo fue construido inicialmente en Europa a partir de determinadas experiencias nacionales. Para la dogmática, el marxismo es una teoría acabada que debe ser aplicada correctamente en cada rincón del globo; para la visión crítica, el marxismo es un paradigma teórico siempre abierto y en construcción, atento a las “anomalías”, a los acontecimientos que lo desafían y lo obligan a constantes reformulaciones. Mariátegui o Aricó no sólo pensaron América Latina gracias al marxismo, sino que reformularon el marxismo mismo desde América Latina.</p>

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