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	<title>Marx Nace &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Marx Nace &#8211; Marcha</title>
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		<title>Las enseñanzas de Marx: Educación popular y formación política</title>
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		<pubDate>Sat, 05 May 2018 14:32:52 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Los aportes de Marx a doscientos años de su nacimiento ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Hernán Ouviña.</strong> <em>A doscientos años del nacimento de Karl Marx en Alemania, un repaso por sus aportes para la reflexión y formación del campo popular.</em></p>
<p>Si bien puede parecer redundante o conocido, es importante recuperar cómo la larga tradición del marxismo revolucionario supo tener a lo formativo y a la educación popular como algo central en su derrotero militante. En especial porque aunque suene paradójico, en coyunturas adversas como la que vivimos en América Latina, o en momentos donde la movilización popular nos encuentra de manera constante en las calles, los procesos de formación, de análisis y estudio, de lectura e investigación de la propia realidad que se pretende transformar, se resienten o bien ostentan -salvo contadas excepciones- un lugar residual al interior de las organizaciones de izquierda. A contrapelo, y en sintonía con los planteamientos de buena parte del marxismo crítico, es precisamente en contextos como el actual donde más urgentes resultan este tipo de apuestas pedagógico-políticas.</p>
<p>Consideramos un ejercicio imprescindible revisitar desde este ángulo las propias biografías e itinerarios de quienes constituyeron una referencia fundamental en la conformación del marxismo revolucionario, comenzando por el propio Karl Marx, nacido el 5 de mayo de 1818 en la pequeña ciudad de Tréveris (Alemania). En general predomina -a nuestro modo de ver, no casualmente- una visión de Marx como un genio solitario, dedicado casi exclusivamente a escribir libros y artículos detrás de un escritorio, sumergido cual ratón de biblioteca en la sala de lectura del Museo Británico durante años para elaborarEl Capital. Sin embargo, se omite que desde su juventud hasta los últimos momentos de su vida, siempre produjo, intervino y reflexionó en diálogo constante con la realidad y las luchas que lo estimulaban a pensar y actuar como militante revolucionario, por lo que podemos definirlo como un verdadero intelectual orgánico de las clases populares.</p>
<p>Desde sus primeros artículos periodísticos de denuncia de las condiciones de miseria y explotación que padecían los campesinos de Mosela, pasando por el enorme aprendizaje político que resulta de sus diversos encuentros e intercambios en buena parte del continente con organizaciones clandestinas, sindicatos y asociaciones de exiliados, hasta la elaboración de sus incendiarios documentos y comunicados políticos al calor de la revolución de 1848 (entre los que se destaca el Manifiesto Comunista, escrito a pedido de la Liga en la que participaba junto con Engels, y cuyo antecedente había sido el Comité de Correspondencia Comunista), puede decirse que su formación estuvo signada por el vínculo estrecho con -y el aprendizaje a partir de la experiencia vital de- las organizaciones y movimientos en lucha en toda Europa.</p>
<p>Sería infructuoso reseñar en detalle su abultada producción teórico-política, pero vale la pena recordar algunos de sus principales materiales y momentos de intervención, para dar cuenta de la importancia que siempre tuvo el estudio y la formación para Marx. No podemos dejar de mencionar las Tesis sobre Feuerbach, temprano borrador de 1845 cuya extensión es inversamente proporcional a su densidad filosófica y política, en la medida en que condensa en unos pocos párrafos una caracterización profundamente revolucionaria respecto del conocimiento de la realidad, y postula como criterio de verdad a la praxis, la cual presupone una unidad indisoluble entre reflexión y acción, así como el papel activo y dinámico que tienen los sujetos tanto en la comprensión como -sobre todo- en la transformación del mundo. A su vez, textos pedagógicos y de amplia difusión popular bajo el formato de folletos, como Trabajo asalariado y capital oSalario, precio y ganancia, son en realidad conferencias que fueron pensadas para el esclarecimiento teórico y la batalla política, en el seno de las organizaciones de base de trabajadores y activistas que el propio Marx frecuentaba. Su obsesión por lograr que la clase obrera pudiese acceder a los sucesivos tomos de El Capital a través de su desdoblamiento en fascículos sueltos divulgados a precios populares -tal como deja traslucir en más de una carta intercambiada con Engels y con su editor- tiene la misma vocación formativa.</p>
<p>Asimismo, dentro de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), una de las propuestas que supo impulsar fue la de una investigación “de la situación de la clase obrera en todos los países, llevada a cabo por la clase obrera misma”, donde uno de los puntos más relevantes era la educación del proletariado en términos mentales, físicos y tecnológicos, es decir, desde una perspectiva integral. Sumamente entusiasmado por concretar esta propuesta redactada en 1866 (no casualmente, escasos meses antes de que salga a la calle la primera parte de El Capital), Marx expresará que “al iniciar tan gran obra, los obreros mostrarán que son capaces de tomar sus destinos en sus propias manos”.En efecto, poco tiempo atrás, en ocasión del nacimiento de la Asociación Internacional de los Trabajadores, ya había escrito en su Manifiesto Inaugural que “la clase obrera posee un elemento de triunfo: el número. Pero el número no pesa en la balanza si no está unido por la asociación y guiado por el saber”.</p>
<p>No está de más recordar que otro texto imperecedero de Marx, publicado luego bajo el título de La guerra civil en Francia, fue en rigor un documento político redactado por él a pedido del Consejo General de la AIT (de hecho, sus integrantes fueron quienes firmaron como “autores” colectivos la primera edición de este material), con el propósito de brindar una lectura desde el punto de vista de la clase trabajadora, acerca de los sucesos ocurridos en París durante la instauración de la Comuna entre marzo y mayo de 1871, a tal punto que las diversas ediciones en inglés y en otras lenguas -por lo general como folleto- fueron vendidas entre los obreros a precios reducidos y se agotaron rápidamente. Es interesante destacar que el interrogante teórico-practico que obsesionó a Marx durante casi dos décadas (¿con qué sustituir al Estado burgués tras la conquista y destrucción del poder político a través de una revolución?), no pudo ser respondido por él en términos intelectuales o eruditos, sino que fueron las y los desposeídos parisinos que osaron “tomar el cielo por asalto”, quienes resolvieron este enigma y leenseñaron a Marx -a partir de su experiencia colectiva y sin receta alguna- la forma política “al fin descubierta” que debía asumir el autogobierno popular luego de la desarticulación del poder estatal y capitalista.</p>
<p>Ya en su última década de vida, además de insistir en la necesidad de entender y analizar a las sociedades a partir del principio epistemológico de la totalidad(que implica concebir al capitalismo como un sistema, no disociando por tanto, salvo en términos estrictamente analíticos, las diferentes y complementarias relaciones de opresión, dominio y resistencia que lo constituyen como tal), Marx confrontará con aquellas corrientes que, como la liderada por Lasalle en Alemania, pregonaban la posibilidad de construir el socialismo de manera gradualista y desdeel Estado. Conocido como “Crítica al Programa de Gotha”, este manuscrito póstumo redactado en 1875 cuestiona de manera radical los núcleos principales de un programa político que, elaborado en el marco de la unificación de las dos principales organizaciones obreras alemanas, se encontraba en las antípodas de su concepción revolucionaria. Frente a la sugerencia de los lasalleanos de subsumir toda propuesta de trabajo cooperativo y de educación popular a la lógica estatal, Marx responderá indignado: “Eso de ‘educación popular a cargo del Estado’ es absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es determinar, por medio de una ley general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de enseñanza, etc., velar por el cumplimiento de estas prescripciones legales mediante inspectores del Estado (…) y otra cosa, completamente distinta, es nombrar al Estado educador del pueblo! (…) es, por el contrario, el Estado el que debe recibir del pueblo una educación muy severa”.</p>
<p>Unos años más tarde, retomará con mayor fuerza aquella vocación por la formación, el estudio y la investigación militante, a través del diseño y la difusión de una “encuesta obrera”, que tenía por propósito el indagar en la situación de explotación que padecía la clase trabajadora europea, pero también conocer sus condiciones de vida y reproducción más allá de la fábrica, así como sus formas organizativas y sus repertorios de lucha. Elaborada en 1880 para que sean los propios trabajadores quienes la implementen en sus ámbitos laborales, llegó a contemplar más de 100 preguntas, la mayoría de las cuales eran interrogantes “generadores”, que buscaban fomentar, a partir de su lectura y el debate colectivo que disparaban, un proceso de desnaturalización y cuestionamiento de la situación padecida, en paralelo a la autoconsciencia por parte de los obreros mismos, de su potencialidad como clase revolucionaria y con intereses antagónicos a los de la burguesía.</p>
<p>Este viejo Marx se encargará incluso de fustigar, junto con Engels, a la dirigencia socialdemócrata alemana que por aquel entonces ya dejaba traslucir su tendencia a la burocratización y comenzaba a denostar la capacidad de las y los trabajadores de liberarse del yugo capitalista sin tutela alguna. En una extensa y premonitoria carta, denunciarán a quienes consideran que “la clase obrera es incapaz de conquistar por sí misma su propia emancipación” y consideran que “para lograrla debe ponerse bajo la dirección del burgueses ‘cultos y pudientes’, los únicos que poseen el ‘tiempo y las oportunidades’ para informarse de lo que es bueno para los obreros”. A contrapelo de esta concepción paternalista y vertical, dirán: “Cuando se constituyó la Internacional, formulamos expresamente el grito de combate: el emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma. Por ello no podemos colaborar con personas que dicen que los obreros son demasiado incultos para emanciparse por su cuenta y que deben ser libertados de arriba por los burgueses y pequeños burgueses filántropos”</p>
<p>El 14 de marzo de 1883 su vida se apagará definitivamente. A partir de ese momento, las querellas e interpretaciones en torno a su legado y herencia serán una constante en el seno de las izquierdas (e incluso por fuera de ellas). Quizás previéndolo, el viejo Marx supo responder de manera irónica: “lo único que sé es que no soy marxista”. Sabias palabras éstas frente a quienes pretendían hacer de su pensamiento y su praxis revolucionaria un nuevo dogma al margen de todo tiempo y espacio.</p>
<p>Por ello lo fundamental es no vislumbrar a Marx ni al sin fin de grandes revolucionarios/as (desde Lenin y Gramsci a Rosa Luxemburgo, de Mariátegui y Amilcar Cabral al Che Guevara) como iluminados/as y sabelotodos/as que esclarecieron y guiaron a organizaciones y pueblos “ignorantes”, carentes de conciencia por sí mismos/as y meros/as ejecutantes de una estrategia que les era incorporada “desde afuera”. Si bien en todos los casos tuvieron un papel destacado en sus respectivos procesos revolucionarios, vale la pena recordar una de las tesis sobre Feuerbach escrita precisamente por el joven Marx, que criticaba aquellas lecturas unidireccionales que olvidan que “el educador a su vez debe ser educado”. De ahí que quizás sea más equilibrado afirmar que fue la praxis colectiva y el devenir histórico-político dentro del cual se situaron con creatividad y audacia en tanto aprendices-sistematizadores/as (o educadores-educandos), lo que les permitió destacarse como dirigentes e intelectuales revolucionarios/as a cada uno/a de ellos/as en los proyectos donde intervinieron.</p>
<p>A pesar de la indudable centralidad que han tenido estos/as referentes del marxismo en impulsar y sostener iniciativas de producción de conocimiento, investigación militante y educación popular liberadora, resulta imprescindible resituar -comenzando por el propio Marx- tanto sus liderazgos como los aportes teórico-prácticos que han generado, en el marco deprocesos y sujetos de carácter colectivo, así como en función de una constelación de luchas e iniciativas emancipatorias, que constituyeron las verdaderas escuelas en la que se forjaron como intelectuales orgánicos de los pueblos.</p>
<p>El estancamiento del pensamiento crítico y la dogmatización han sido un peligro constante en los diferentes proyectos revolucionarios encarados por las fuerzas de izquierda, y hoy cobra nuevos bríos como tendencia en la actual coyuntura que vivimos. Acudir nuevamente a autores, corrientes, matrices de análisis e itinerarios de trastocamiento del orden social y político, que en algún contexto u época diferente quizás prosperaron o resultaron viables para caracterizar y transformar otrarealidad, se torna una tentación difícil de escamotear y nos ahorra el ejercicio de pensar y actuar con cabeza propia, a partir del estudio riguroso y situado del propio territorio y desde el tiempo histórico que pretendemos revolucionar.</p>
<p>Como es sabido, la historia no se repite salvo como tragedia o como farsa. Por ello, frente al seductor recetario de manuales y esquemas abstractos en estos momentos sombríos donde prima el desconcierto y el desarme teórico, el planteo de Mariátegui de no calcar ni copiar constituye un faro estratégico, desde ya sin que esta consigna implique partir de cero, pero sí cepillando a contrapelo y asumiendo la necesaria actualización y revitalización crítica de los aportes de Marx.</p>
<p>Ludovico Silva, uno de los intelectuales venezolanos más potentes para formarnos de manera des-manualizada, solía decir que“si los loros fueran marxistas, serían marxistas ortodoxos”. Por cierto, es sobre la base del análisis concreto de nuestra realidad específica -en la que finalmente actuamos e intervenimos a diario- que podemos traducir y (re)elaborar conceptos e ideas, así como construir una estrategia revolucionaria acorde a los desafíos que nos depara nuestro presente. No se trata, en suma, de “aplicar” esquemas o categorías prefabricadas, ni de concebir a la obra de Marx como un sistema acabado o un conjunto de verdades irrefutables, sino de recrear sus presupuestos y basamentos, a partir de su confrontación con la cada vez más compleja realidad en la que estamos inmersos. Pero a no dudarlo: Marx tiene todavía mucho que enseñarnos como “maestro de vida”.</p>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/las-ensenanzas-de-marx-educacion-popular-y-formacion-politica/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Un fantasma recorre el Teatro Nacional Cervantes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Apr 2018 03:00:49 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Crónica del del panel "Diálogos marxianos: Marx en Argentina" ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<header class="entry-header">
<h1 class="entry-title"></h1>
</header>
<div class="entry-content">
<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/francisco-farina/">Francisco Farina</a> &#8211; <a href="https://twitter.com/panchofarina" target="_blank" rel="nofollow noopener noreferrer">@panchofarina </a>/ Foto: Goethe-Institut Buenos Aires</strong></p>
<p><em>El sábado 7 de abril se realizó en el Teatro Nacional Cervantes el evento “Marx nace“. Crónica del del panel &#8220;Diálogos marxianos: Marx en Argentina&#8221; donde expusieron Emilio de Ípola, Laura Fernández Cordero y Horacio Tarcus.</em></p>
<p>No habían abierto las puertas del Cervantes y una extensa fila aguardaba para participar de algunas de las presentaciones, actividades y propuestas que se desarrollaron durante todo el sábado en el evento <em>“</em>Marx Nace<em>“</em>. Finalmente, más de 5 mil personas transitaron durante toda la jornada en el Teatro Nacional. Sorprendió la heterogeneidad política y diversidad etaria del público, reflejo de la heterogeneidad y diversidad en la construcción de las propuestas.</p>
<p><iframe id="_ytid_65614" class="__youtube_prefs__" title="YouTube player" src="https://www.youtube.com/embed/aqlIlA1Z5-g?enablejsapi=1&amp;autoplay=0&amp;cc_load_policy=0&amp;iv_load_policy=1&amp;loop=0&amp;modestbranding=0&amp;rel=1&amp;showinfo=1&amp;fs=1&amp;theme=dark&amp;color=red&amp;autohide=2&amp;controls=2&amp;playsinline=0&amp;" width="665" height="374" allowfullscreen="allowfullscreen" data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll="" data-mce-fragment="1"></iframe>En los días previos, el evento no pasó desapercibido y generó una serie de críticas (de derecha a izquierda) y artículos (de <em>Infobae</em> a <em>Izquierda Diario</em>, pasando por <a href="https://www.pagina12.com.ar/104917-cronicas-marxianas" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Página 12</em></a>) que fueron desde <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2018/04/04/insolito-el-gobierno-abre-la-temporada-del-cervantes-con-un-homenaje-a-karl-marx/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">la desilusión</a> por usar un Teatro Nacional para homenajear a Marx, por la simplificación de identificar el signo de la gestión gobernante con la de los participantes, o arrogarse el famoso marxiometro y decir que <a href="https://www.laizquierdadiario.com/Marx-nace-un-homenaje-al-que-Marx-no-estaria-invitado" target="_blank" rel="noopener noreferrer">“Marx no hubiera sido invitado”</a>. El panel, además de explayarse sobre la recepción de Marx en Argentina, atendió y se posicionó en este debate.</p>
<p><strong>Marx en Argentina</strong></p>
<p>Gerhard Dilger, director de la oficina regional Brasil-Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo, estuvo a cargo de la coordinación de las dos horas de charla y debate entre los expositores y los asistentes; y eligió una provocadora cita (la primera mención sobre Marx en Argentina) para darle pie a <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/tarcus/">Tarcus</a> en su intervención: “Karl Marx, que gobierna tres millones de obreros, es un verdadero y completo Lúcifer”.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-40504 size-full" src="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n.jpg" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" srcset="https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n.jpg 960w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n-300x200.jpg 300w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n-768x512.jpg 768w, https://rosaluxspba.org/wp-content/uploads/2018/04/30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n-660x440.jpg 660w" alt="30443041_1756075797802703_1890845410600157184_n" width="960" height="640" /></p>
<p><strong>“Marx todavía desata pasiones, no es un autor muerto”</strong></p>
<p>El director del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDInCI) comenzó por saludar la iniciativa y celebró que un teatro nacional realice actividades de estas características. Referido a la recepción argentina de Marx explicó que “sería difícil encontrar autores, filósofos, sociólogos, historiadores -marxistas, anti-marxista inclusive, o no marxistas- que no hayan tenido, a lo largo del siglo XX y fines de siglo XIX, un diálogo productivo con Marx”, “la sociología naciente, la sociología de 1890 y 1900 dialogaba con Marx”, aseguró. Entre los más importantes grupos que recepcionaron la obra de Marx en el país enumeró a los “socialistas exiliados de la comuna de París, luego los emigrados alemanes de las leyes represivas de Bismarck y, finalmente, la primera generación de socialistas nativos: Juan B. Justo, Enrique Dickmann y Alfredo Palacio”.</p>
<p>Esta recepción excedió lo estrictamente académico e intelectual y “no solamente el marxismo sino la teoría de Marx interpeló a los artistas plásticos, sobre todo a nuestros artistas de vanguardia”. Minuciosamente, Tarcus recorrió todos los ámbitos, disciplinas y sus referentes que se vincularon con la obra de Marx en el país, desde el psicoanálisis al cristianismo; resumió que “justamente, la dificultad de sintetizarlos habla de una presencia continua, una presencia activa, presencia productiva”.</p>
<p>“Marx todavía desata pasiones, no es un autor muerto, no es el autor que estaba subido a las estatuas en el mundo del comunismo que se derrumbó en 1989, hoy sigue siendo un autor vivo, un autor leído y discutido”, aseguró y lo graficó a partir de la aparición de nuevas biografías. El historiador se cuestionó por esta “voluntad de repensar a Marx” y explicó que “cada ciclo histórico necesita traducir a su presente los momentos o el pensamiento del pasado, es necesario tender nuevos puentes, reescribir necesariamente la historia y el Marx que se escribió en el siglo XIX es un Marx distinto al que se está escribiendo hoy; y esta escritura es una escritura abierta, una escritura viva, y una escritura más laica”.</p>
<p>Pensando “qué Marx interesa”, Tarcus explicó la relación que se extiende con el marxismo en un momento de “explosión de una nueva crisis capitalista, la emergencia de nuevas formas de lucha han generado un nuevo pensamiento crítico donde el marxismo no tiene la hegemonía que tuvo en las décadas de 1950, 60 y 70; pero a donde hay un diálogo con Marx y un diálogo con ciertos marxismos”.</p>
<p>Respecto a las críticas realizadas, ironizó sobre la interpretación de <em>Infobae</em> referida a lo “insólito” del evento en un Teatro Nacional y demostró el “marxismo implícito” en esa “crítica por derecha”; caracterizó la <a href="https://www.pagina12.com.ar/105559-marx-en-el-neoliberalismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer">nota en <em>Página 12</em></a> como “una perspectiva populista” y negó la obsecuencia de las intervenciones en la jornada. Referido a la crítica sobre la “ausencia del Marx de partido” aseguró que “Marx no fue un hombre de partido, sino que se sumó a un partido existente, hizo una reformulación programática extraordinaria de ese partido, la Liga de los Comunistas” y que luego apostó a clausurar; señaló “esa autonomía extraordinaria que a Marx y Engels le permitió desarrollar su teoría, a veces en diálogo y a veces en tensión con los grupos existentes en la época”.</p>
<p><strong>“Tomaron de las barbas a Marx”</strong></p>
<p>Laura Fernández Cordero, coordinadora del Programa de memorias políticas feministas y sexo-genéricas, en el CeDInCI fue interpelada desde la pregunta de ¿cómo lo leyeron las mujeres en las décadas de 1930 y 1940 a Marx en Argentina? Su intervención circuló sobre la crítica a la posible especificidad de las femeninas en temas específicamente femeninos, denunció que lectoras de Marx “reconocidas no son muchas en nuestro país, como no son tantas las intelectuales célebres, ni las que llegan a los panteones de las izquierdas”. “En ese sentido queda mucho por hacer en cuanto a reconstrucciones biográficas y revoluciones de cánones”, sentenció.</p>
<p>Explicó, críticamente, que “en general somos mujeres específicas, en mesas específicas, hablando de cosas que parecen muy específicas”. “Suena a cupo temático”, sintetizó y en estas lecturas aparecen muchos modelos de Marx en relación con las mujeres, ya sea en su vida personal o sus estudios referidos a la mujer. Frente a la sentencia de “Marx fue ciego al género”, Fernández Cordero criticó esa interpretación del género como algo “disponible, a la vista, como una simple mesa, decir eso, es lo menos marxista del mundo”, “cuando Marx vio una mesa fue y escribió esas páginas maravillosas del fetichismo de la mercancía”, agregó.</p>
<p>Retomando la pregunta inicial, referida a la lectura de Marx en Argentina por las mujeres en las décadas de 1930 y 1940, respondió que “supieron dar esa batalla con múltiples actividades y organizaciones que atravesaron estas décadas”. “Hubo mujeres que vieron lo que Marx hace, lo vieron ver la mesa y por eso en distintos contextos históricos pero con mayor fuerza en los años 70, tomaron de las barbas a Marx y entonces sí -a la par de otros feminismos no marxistas-, tradujeron la dominación patriarcal en teoría, en conceptos, revoluciones personales y prácticas políticas” e incitó a realizar nuevas jornadas con este horizonte.</p>
<p>Fernández Cordero, de una alocución distendida y poética, cerró su intervención con la siguiente reflexión sobre el momento actual, “una vez más el panorama mundial y un contexto local de recrudecimiento de las políticas neoliberales, con su estela de envilecimiento de la política, pobreza y represión, clama por nuevas lecturas de Marx. Hay que medir los riesgos: puede resultar un Marx de góndola, expuesto como una opción ideológica más, en ese caso volvamos a su gesto adusto, no está hecho para la revolución de la alegría, no era un conciliador ni un tipo amable, no estaba contento. Las feministas que leemos a Marx, tampoco”.</p>
<p>Emilio de Ípola fue convocado a responder sobre qué lecturas de Marx se hicieron en el ámbito intelectual universitario de los años 1960 en Argentina, pero también en otros lugares. El profesor emérito de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires eligió utilizar su “propia experiencia, de su experiencia de vida, para desarrollar su tema”. Aseguró que “en los medios intelectuales y universitarios de izquierda, y políticos también, de aquellos años había por un lado una corriente de gran simpatía hacia la obra de Marx y a su vez un conocimiento acotado y selectivo de su obra en esos años” y se consideraban “fieles seguidores del Marx filósofo, el Marx de los <em>Manuscritos filosóficos de 1844</em>, también el de la<em> Ideología Alemana</em>, el Marx humanista”, resumió. A su vez, realizó un repaso de esta tradición, relacionada a las obras de juventud de Marx, en Europa. Y distinguió esta corriente con la del Partido Comunista Argentino “que descreía del Marx humanista”.</p>
<p>En su relato sobrevoló el debate entre Sartre y Levi-Strauss, para llegar al abordaje y descubrimiento, a mediados de 1963, del filósofo francés Louis Althusser, en la revista del Partido Comunista francés. Y explicó que este recorrido implicó un cambio “del compromiso sartreano, al análisis científico de las coyunturas de la historia nacionales e internacionales, y luego a la ciencia aplicada a la práctica política”. Resaltó que uno de los muertitos de Althusser es el acercamiento a la obra de <em>El Capital</em>, que su generación comenzó a profundizar sobre el fin de la década del 60.</p>
<p><strong>“Nuestro mayo fue el mayo del 69”</strong></p>
<p>Luego fue consultado por el convulsionado 1968, frente a lo cual expresó que en Argentina “fue en el 69, en parte a partir del Cordobazo. El 68 si se recepcionó, se recibió y llamó la atención, pero fue un poco más tarde y en función de acontecimientos de movilización que contribuyó a terminar con el régimen de Onganía”. De ese momento rescató la experiencia de distintos intelectuales y del proyecto de la <em>Revista Pasado y Presente</em>. Por su parte, Tarcus aportó que hacia los 70 se conformó una nueva izquierda intelectual (y política) a partir de una renovación y de “nuevas formas de leer el marxismo”. Esto se gesta por la confluencia de una juventud que se encuentra con una clase obrera radicalizada, aunque resaltó que fue “un encuentro breve”, y agregó que “la recepción del mayo francés está mediada por nuestras tradiciones, por el peronismo, por el comunismo”.</p>
<p>Para Fernández Cordero, esos años fueron de “un desencuentro productivo entre muchas mujeres y la izquierda”, “muchas mujeres que cuentan en sus biografías `viajamos y encontramos el feminismo´, muchas mujeres que ya no encontraban espacio en los partidos de izquierda hacen ese camino, que ya venía siendo pero encontraba un conjunto de teorías, muchas mujeres tradujeron muchísimo, entonces me parece que es un momento particularmente rico para el desencuentro entre las mujeres y la izquierda y para el crecimiento del feminismo marxista y no marxista”.</p>
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<p><strong>“Tendríamos que hacer más días como estos”</strong></p>
<p>El momento de preguntas del público permitió la posibilidad de retomar una respuesta colectiva para las críticas y repercusiones previas. Tarcus reivindicó la posibilidad de utilizar un Teatro Nacional, en una gestión neoliberal, y valoró que se “pueda responder libremente y que todos hayamos discutidos con libertad”. Fernández Cordero coincidió con la postura de “habitar los espacios que haya” y explicó “a mí nadie me dijo que debía decir” y provocativamente aprovechó el espacio para reclamar “que se apruebe la despenalización y legalización del aborto” que atrajo el aplauso más largo del panel.</p>
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<p>También aprovechó el espacio <a href="https://www.pagina12.com.ar/106421-mirada-integral-fuera-de-todo-ismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Carla Imbrogno</a>, una de las <a href="https://www.infobae.com/opinion/2018/04/07/marx-en-escena/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">curadoras</a>, para aclarar que el evento responde a una convocatoria pública del Teatro y fundamentó que eligieron la “figura de Marx porque no es tan conocido como podría dar a pensar su fama”. Gerhard Dilger resaltó que “este espacio es un espacio público, no un espacio del gobierno y hay que aprovechar estos espacios maravillosos para dar debates plurales, de izquierda. Se ha demostrado durante todo el día que ha habido debates y libertad”. “El día muestra que tendríamos que hacer más días como estos en el Teatro Nacional Cervantes”, concluyó.</p>
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<p>Publicado originalmente en <a href="https://rosaluxspba.org/es/un-fantasma-recorre-el-teatro-nacional-cervantes/">rosaluxspba.org</a></p>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/un-fantasma-recorre-el-teatro-nacional-cervantes/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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