<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Martín Obregón &#8211; Marcha</title>
	<atom:link href="https://marcha.org.ar/tag/martin-obregon/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Fri, 16 Aug 2019 02:08:41 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-AR</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.13</generator>

<image>
	<url>https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/05/cropped-FAV_ICON-1-32x32.png</url>
	<title>Martín Obregón &#8211; Marcha</title>
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Una gigantesca catarsis colectiva</title>
		<link>https://marcha.org.ar/una-gigantesca-catarsis-colectiva/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Aug 2019 21:09:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2019]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Obregón]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Centurión]]></category>
		<category><![CDATA[PASO 2019]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=44997</guid>

					<description><![CDATA[La aplastante victoria de ayer de Alberto Fernández deja una enseñanza: en el fondo, la política sigue siendo mucho más clásica de lo que a veces tendemos a pensar. Y eso no deja de ser un alivio.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><em>En tiempos de trolls, fake news y tantos otros términos en inglés tomados del marketing político norteamericano, el pueblo argentino votó en contra de la recesión económica, de los tarifazos, de la caída del poder adquisitivo de los salarios y de la falta de trabajo. En el fondo, la política sigue siendo mucho más clásica de lo que a veces tendemos a pensar. Y eso no deja de ser un alivio.</em></p>
<p><strong>Por Martín Obregón / Foto de Mauricio Centurión</strong></p>
<p>Fue una gigantesca catarsis colectiva. La mitad del país expresó su hartazgo frente a un modelo económico y social basado en el endeudamiento externo y la especulación financiera y cuyos efectos fueron devastadores para el conjunto de los sectores vinculados a la producción y el trabajo. La catástrofe electoral del macrismo era previsible, aunque no entraba en los cálculos de nadie una derrota tan aplastante.</p>
<p>El macrismo perdió en todas las provincias del país, a excepción de Córdoba y la Capital Federal, distritos en los que la diferencia a su favor se vio recortada de manera significativa. Analizando a vuelo de pájaro la composición del voto por regiones se puede ver claramente que la fórmula encabezada por Alberto Fernández y Cristina Fernández cosechó las victorias más contundentes en el norte del país – donde en algunas provincias se impuso por cuarenta (Misiones) y hasta sesenta puntos de diferencia (Santiago del Estero) – y en el conurbano bonaerense, sobre todo en el segundo cordón, donde también obtuvo diferencias superiores a los cuarenta puntos (Florencio Varela, Merlo, Moreno y Malvinas Argentinas). Esa fue también la diferencia en La Matanza, el distrito más poblado de la provincia de Buenos Aires. La conclusión es absolutamente nítida: el más enérgico rechazo a las políticas del gobierno provino de los sectores más empobrecidos, los más castigados por este modelo económico que hizo que algunos productos básicos de la canasta alimentaria como la harina, la leche y el pan aumentaran en promedio un 250% en menos de cuatro años, muy por encima de la inflación. Para millones de argentinos y argentinas era urgente ponerle punto final a este verdadero genocidio social.</p>
<p>También en los grandes centros urbanos de la zona central del país, donde el macrismo había construido su fortaleza electoral, se expresó el descontento hacia el gobierno. Allí el peronismo se impuso por una diferencia amplia en Santa Fe (15%) y Entre Ríos (10%) y recortó de manera considerable la brecha en Córdoba y Capital Federal. Es evidente que amplias franjas de la clase media y media alta que habían votado a Cambiemos impulsados fundamentalmente por motivos políticos e ideológicos revisaron su decisión frente al derrumbe del mercado interno, la pérdida de ingresos y la caída de su capacidad de consumo. Algo similar ocurrió en la región patagónica, donde el peronismo acentuó todavía más la ventaja que había obtenido en las presidenciales del 2015, alcanzando en algunos distritos 25 y hasta 30 puntos de diferencia.</p>
<p>Por más que resulte demasiado obvio hay que decirlo. La clave explicativa de esta verdadera paliza electoral radica en dos cuestiones: la magnitud de la crisis económica y la unidad del peronismo, que cerró filas detrás de un candidato de consenso, el más indicado para encolumnar a los gobernadores y al conjunto de la estructura sindical. En términos electorales el efecto fue demoledor para el macrismo. El gran mérito, sin dudas, es de Cristina Fernández – la única capaz de despertar pasiones – que advirtió mejor que nadie que esta elección se ganaba colocando en el centro del debate la discusión en torno a las cuestiones económicas y sociales, eludiendo aquellas otras que durante tanto tiempo le sirvieron al macrismo para pulsar la tecla del sentido común de derecha. El gobierno intentó profundizar un discurso racista y xenófobo, pero su estrategia de bolsonarización resultó inocua ante la magnitud del desastre económico.</p>
<blockquote>
<h3>No hay forma de hacerle creer al pueblo argentino que los verdaderos problemas del país son los migrantes ilegales, los vendedores ambulantes o el narcotráfico cuando vale cien pesos el kilo de pan.</h3>
</blockquote>
<p>Lo que viene será durísimo, porque el macrismo deja un país devastado y las consecuencias sociales de las políticas aplicadas durante estos cuatro años serán difíciles de revertir. La derecha se va del gobierno dejando el tendal. Las ganancias acumuladas por los bancos, los grandes fondos de inversión y apenas un puñado de empresas son colosales. Sin embargo, las clases dominantes han dilapidado una oportunidad histórica desde el punto de vista de la construcción de un proyecto hegemónico. No es poco. Lo que hoy sentimos se parece mucho a un enorme alivio, algo similar a lo que sentimos cuando despertamos de una terrible pesadilla. Pero el macrismo no fue una pesadilla, sino el emergente de un sentido común de derecha que persiste entre nosotros y que puede reaparecer en cualquier momento.</p>
<p>Anoche el pueblo argentino le restituyó a la política su dimensión más clásica: trataron de engañarlo y manipularlo de la manera más obscena y descarada, mintiendo sistemáticamente desde los grandes medios de comunicación y pagando fortunas para generar trending topics y obtener big data. Pero todavía no vivimos en medio de una pesadilla orwelliana. Y cuando el pueblo agota su paciencia contesta siempre con otro vocabulario, más clásico, más nuestro, donde no hay términos en inglés, sino palabras simples, como pan, paz, tierra, trabajo, dignidad, esperanza, organización, lucha, pueblo, piquete y barricada. Brindemos para que sean esas las palabras del mañana.</p>
<blockquote>
<h3>Seguí leyendo:</h3>
<h3 class="title p-single entry-title"><a href="https://www.marcha.org.ar/ensayo-sobre-la-ceguera/">Ensayo sobre la ceguera</a></h3>
</blockquote>

<p><a href="https://marcha.org.ar/una-gigantesca-catarsis-colectiva/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El triunfo de Cambiemos: apostillas en medio del desánimo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-triunfo-de-cambiemos-apostillas-en-medio-del-desanimo/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/el-triunfo-de-cambiemos-apostillas-en-medio-del-desanimo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Oct 2017 03:00:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones legislativas]]></category>
		<category><![CDATA[FIT]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Obregón]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=37450</guid>

					<description><![CDATA[Un análisis después de las elecciones legislativas]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Martín Obregón</strong></p>
<p><em>Una mirada del triunfo electoral de Cambiemos desde la reflexión y las preguntas que se siguen disparando: ¿Cómo es posible que un gobierno de estas características obtenga un triunfo electoral tan resonante? ¿Qué mediaciones hacen posible que un pueblo vote en contra de sí mismo? </em></p>
<p>Duele admitirlo, pero el triunfo electoral de Cambiemos fue contundente. El macrismo se impuso en 13 de los 24 distritos, revirtió el resultado adverso de las PASO en Santa Fe y en Buenos Aires –donde derrotó electoralmente a CFK– y redondeó un porcentaje a nivel nacional cercano al 42% de los votos, un número verdaderamente alto para una elección legislativa.</p>
<p>Lo hizo, además, aplicando un modelo económico basado en el endeudamiento externo y en la especulación financiera, que beneficia a los sectores más concentrados de la economía en detrimento de las grandes mayorías populares, y apelando a las tradiciones políticas más rancias de la derecha argentina, donde el racismo y la xenofobia se combinan con la carta blanca a las fuerzas de (in) seguridad y la reivindicación del terrorismo de Estado.</p>
<p><strong>Hipótesis para un triunfo</strong></p>
<p>¿Cómo es posible que un gobierno de estas características obtenga un triunfo electoral tan resonante? ¿Qué mediaciones hacen posible que un pueblo vote en contra de sí mismo? Estas son algunas de las preguntas que nos atormentan.</p>
<p>A modo de hipótesis planteo una paradoja: el macrismo, cuya quintaesencia es la economía, le debe su llegada al poder y su consolidación a una dimensión político-ideológica. En los votantes de Cambiemos se viene amalgamando, desde hace un tiempo, un sentido común de derecha disperso y fragmentado desde hacía décadas y que comenzó a cristalizar en torno a lo que podríamos denominar una “sensibilidad antikirchnerista”.</p>
<p>Esa “sensibilidad antikirchnerista”, incesantemente estimulada por los grandes medios de comunicación, pudo verse por primera vez en ocasión del conflicto con el campo en el 2008, continuó con los cacerolazos de 2012, se puso de manifiesto en el triunfo electoral de Sergio Massa en las legislativas de 2013 y desembocó en la victoria de Macri a fines de 2015.<br />
El voto antikirchnerista, que estuvo durante mucho tiempo huérfano de liderazgos claros, terminó siendo capitalizado por el macrismo, lo que implicó al mismo tiempo la debacle del Frente Renovador y otros espacios afines, como el del peronismo cordobés. Es verdad que desde el punto de vista programático el Frente Renovador intentó diferenciarse del macrismo, pero en el fondo (y esto selló su suerte) el núcleo duro de los votantes de Massa votaban contra CFK y no a favor de un programa económico.</p>
<p>El 42% de Cambiemos no debería llamar tanto la atención, ya que en realidad expresa (y potencia) un proceso de derechización de la sociedad argentina presente desde hace al menos un lustro. Lo que ocurre ahora es que ese proceso de derechización se hace insoportablemente visible a partir de cuatro factores entrelazados entre sí: un liderazgo claro (el de Macri); una fuerza política homogénea a nivel nacional (la alianza Cambiemos); el apoyo unánime de las diversas fracciones de las clases dominantes y el control casi absoluto de los medios de comunicación.</p>
<p>El análisis de los resultados distrito por distrito también arroja conclusiones paradójicas: Cristina Fernández de Kirchner, derrotada electoralmente por un insulso y desconocido candidato (ya que no se votó por él, sino en contra de ella), lejos de quedar fuera de combate se consolidó como figura central de la oposición política.</p>
<p>Es difícil imaginar, dentro de dos años, una pelea por la presidencia que no involucre a Mauricio Macri y a CFK. La polarización, hasta el momento, beneficia a Cambiemos, pero hay que tener en cuenta que la “sensibilidad antikirchnerista” puede dejar de rendir sus frutos cuando se agudice la crisis económica. Pero para eso todavía falta, ya que los efectos más brutales del plan económico están diferidos en el tiempo, lo que podría explicar, al menos en parte, la primacía de lo político-ideológico en el momento electoral.</p>
<p><strong>De figuras y alternativas</strong></p>
<p>La política argentina presenta varias encrucijadas y en el centro de todas ellas está la figura de CFK, la única capaz de despertar pasiones. El macrismo, que construye su legitimidad en el antikirchnerismo, la necesita imperiosamente, pero también le teme, ya que sabe que no hay otro liderazgo, al menos en el corto plazo, capaz de articular un proyecto opositor. CFK también es un gran dilema para el peronismo: con ella a la cabeza la unidad parece imposible, pero a excepción de ella, ninguno/a parece dar la talla para una disputa nacional. Por su parte, algunos sectores del campo popular que llamaron a votarla por cuestiones tácticas, sostienen que CFK puede convertirse en una especie de escudo protector contra las políticas de ajuste, aunque admiten, al mismo tiempo, que el kirchnerismo, en tanto proyecto político, ya demostró claramente sus limitaciones y debilidades.</p>
<p>Ninguna de esas dudas están presentes en la izquierda partidaria, sólidamente amalgamada en torno al Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), que hizo una elección verdaderamente destacable al obtener un 6% de los votos a nivel nacional (triplicando lo obtenido en las presidenciales de 2011) y alcanzar porcentajes inéditos en algunas provincias, como Mendoza, Salta y Jujuy. El crecimiento electoral del FIT no deja de ser saludable, en tanto expresa la voluntad de construir un proyecto político claramente anticapitalista. El desafío, para esta izquierda, sigue siendo superar ciertas tendencias sectarias y abordar de manera menos rígida la cuestión de lo nacional-popular.</p>
<p>De manera muy esquemática podría señalarse que, en términos electorales, Cambiemos ha ocupado todo el arco de la derecha política, dejando un espacio cada vez más pequeño para una centroderecha que se expresa en el peronismo no kirchnerista y en algunas fuerzas provinciales. El kirchnerismo, en tanto, ha ocupado casi toda la franja de la centroizquierda, arrinconando a algunas expresiones en decadencia, como el socialismo santafecino, mientras que el espacio de izquierda ha sido hegemonizado por el FIT.</p>
<p>A pesar del desánimo que nos provoca el triunfo de Cambiemos no hay que olvidar que lo electoral, aunque importante, no es más que una de las dimensiones de la lucha, y que muchas veces expresa de manera difusa y distorsionada la verdadera correlación de fuerzas sociales. Cuando aparezca, la alternativa electoral capaz de desplazar del gobierno a la derecha de Cambiemos será la consecuencia (y nunca la causa) de un proceso de movilización y de lucha de amplios sectores sociales, capaz de resistir en las calles la ofensiva neoliberal y articular un proyecto en función de las grandes mayorías populares.</p>
<p>Envalentonado por el triunfo electoral, el macrismo apuesta a construir un nuevo proyecto hegemónico a partir de dos modelos: el chileno y el colombiano. Para lograrlo deberá resolver dos grandes obstáculos: los efectos de un plan económico que se parece cada vez más a una bomba de tiempo y la resistencia de un movimiento popular que está entre los más poderosos y organizados de América Latina.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-triunfo-de-cambiemos-apostillas-en-medio-del-desanimo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/el-triunfo-de-cambiemos-apostillas-en-medio-del-desanimo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El paro nacional y las contradicciones del gobierno de Macri</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-paro-nacional-y-las-contradicciones-del-gobierno-de-macri/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/el-paro-nacional-y-las-contradicciones-del-gobierno-de-macri/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Feb 2016 03:04:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[ATE]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Obregón]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[paro nacional]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=23863</guid>

					<description><![CDATA[Diez párrafos sobre la coyuntura]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Martín Obregón</strong></p>
<p><em>Pasados unos días de la primera gran medida de fuerza contra el gobierno nacional, reflexiones sobre lo que dejó y sobre las tensiones entre la economía y la política que el gobierno no puede resolver.</em></p>
<p>La primera movilización masiva en contra del gobierno de Macri coincide con un momento en el que parece haber llegado a su fin la política de “blitzkrieg”. Los tiempos de la guerra relámpago parecen haber quedado atrás porque ningún gobierno se sostiene (ni siquiera con el apoyo de los grandes medios de comunicación) a partir de una política de ajuste permanente.</p>
<p>Debido a su propia naturaleza de clase el macrismo le deja un espacio muy pequeño a la política. Ese es su talón de Aquiles. Gobierna el poder económico, que poco sabe de mediaciones simbólicas y políticas. Esas mediaciones –que sí existían en ese complejo experimento político que fue el menemismo– hoy brillan por su ausencia.</p>
<p>La política económica del macrismo erosiona cualquier base de sustentación política. Por fuera de los sectores que se benefician con ella (básicamente el sector primario exportador y el sector financiero) ni siquiera los sectores de mayores ingresos entre los asalariados resultan favorecidos. En esos términos es muy difícil construir un proyecto hegemónico.</p>
<p>El gobierno no puede –debido a su naturaleza de clase– disciplinar al poder económico. Por eso el precio del dólar, el acuerdo con los fondos buitres y la inflación se han convertido en dolores de cabeza para la administración macrista. Las contradicciones y dislates de las últimas dos semanas (paritaria docente, crisis en el INDEC, impuesto a las ganancias) tienen que ver con la imposibilidad de resolver adecuadamente la tensión entre la economía y la política. A todo esto se suma un contexto económico (a nivel mundial y regional) sumamente adverso.</p>
<p>Como la política es un juego de suma cero, la pérdida de consenso por parte del gobierno favorece y potencia la respuesta popular, que poco a poco irá creciendo y articulándose. Todo lo que el kirchnerismo fue capaz de dividir – tal vez porque su terreno principal fue el de la política – el macrismo lo irá unificando. La marcha del 24 de febrero a Plaza de Mayo fue un paso importante en el largo camino de la recomposición del campo popular.</p>
<p>En este contexto – en el que se licúa rápidamente el margen de tolerancia social hacia las políticas de ajuste – para el gobierno de Macri resultarán vitales las alianzas que pueda trabar tanto con la burocracia sindical como con diversos sectores del peronismo.</p>
<p>El gobierno confía en que podrá contener a las distintas fracciones en que se ha dividido la CGT (esa sigla tan temida por la derecha argentina) ofreciendo como prenda de negociación el dinero de las obras sociales. También confía en que conseguirá los votos que necesita para aprobar leyes fundamentales en el Congreso a partir de una negociación permanente con sectores del peronismo a cambio de fondos frescos para las provincias.</p>
<p>A medida que pase el tiempo el gobierno dependerá cada vez más de esas anquilosadas pero poderosas estructuras de poder para mantener la gobernabilidad. Muy significativamente, el mismo día en que se producía la primera movilización masiva en contra del gobierno el PJ realizó un congreso en el que los sectores kirchneristas quedaron en franca minoría frente los sectores tradicionales y colaboracionistas encabezados por los gobernadores y los intendentes. Ya se sabe: cría cuervos y te sacarán los ojos.</p>
<p>Nada se puede esperar del PJ ni de las estructuras sindicales tradicionales, a las que les resultará cada vez más difícil sostener la colaboración y hasta la neutralidad con el gobierno a medida que aumente la conflictividad social y la presión de las bases. Hasta la CGT vandorista participó del Cordobazo después de años de coqueteo con el gobierno de Onganía.</p>
<p>El primer desafío para el campo popular será, una vez más, recomponerse para resistir y bloquear las iniciativas de las clases dominantes. A medida que disminuya el consenso social irá disminuyendo también el margen para una política represiva. El segundo desafío, mucho más complejo y de largo plazo, implica la construcción de una verdadera alternativa de poder que evite la tentación de los atajos.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-paro-nacional-y-las-contradicciones-del-gobierno-de-macri/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/el-paro-nacional-y-las-contradicciones-del-gobierno-de-macri/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
