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	<title>Marta Minujin &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Marta Minujin &#8211; Marcha</title>
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		<title>Marta Minujin: “El arte no se vende”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Mar 2016 03:02:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Artes Plásticas]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Marta Minujin]]></category>
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					<description><![CDATA[Reflexiones sobre arte, mercado y mujeres.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Roma Vaquero Diaz</b></p>
<p><em><span style="font-weight: 400;"> La artista argentina brindó una charla el miércoles pasado en el marco de las jornadas “A medio siglo del Di Tella”, organizadas por el Museo Nacional de Bellas Artes. Reflexiones sobre arte, mercado y mujeres.</span></em></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Una enredadera bordada trepa por sus botas negras que se enfundan en un mameluco rojo. Marta Minujin se sienta en el escenario y su boca se abre detrás de las gafas plateadas. A su lado, Rodrigo Alonso -vestido a juego con la alfombra de la sala-, prepara su notebook para entrevistarla y contar la experiencia de la artista en el Instituto Di Tella.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El Auditorio Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes (AAMNBA) está lleno. Un poco para escuchar a Minujin, un poco para conocer acerca del Instituto y otro tanto para disfrutar de la vernissage final, en la que abunda el champagne y el vino.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mientras sus anillos golpean rítmicamente el micrófono, Marta Minujin cuenta que el Instituto Di Tella, bajo la dirección de Jorge Romero Brest, era un microclima de espontaneidad, de imaginación y de locura. El lugar, que tuvo su esplendor desde 1965 hasta su clausura en 1970, reforzaba la identidad de los artistas. Estos estaban en contra de las galerías de arte y de los museos, pensaban que el arte era para ser regalado o destruido, y que lo único que les importaba en el arte era crear. Que allí los artistas se divertían en el buen sentido de la palabra: di-vertirse. Se derramaban en, se volcaban totalmente a algo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El Di Tella contaba con salas de exposición, un auditorio y un centro de experimentación. Pero también con una biblioteca y un bar donde los artistas pasaban días y noches. El Instituto era un hogar donde encontrarse y crear, donde existía la sensación de que todo era posible. Podían no tener comida ni un centavo pero allí había un deseo infinito por hacer.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Minujin, con su cabello de pluma y su cabeza de pajarito, recuerda que cuando trabajaba, su pequeño hijo la acompañaba a todos lados y que en el Di Tella había muchas mujeres artistas. Deseosa de contar y de pensar más allá del tiempo ofrecido, sostiene que en el siglo XX el movimiento más importante dentro del arte fue el de las mujeres y que lo ganado debe hacerse más grande aún.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Alrededor de fotos proyectadas en una pantalla sobre el escenario, la entrevista se torna en un nombrar y fechar obras de Minujin. Se cuenta que en el año 1964, gana el premio Di Tella con dos obras: “Eróticos en technicolor”, formada por colchones multicolores que penden del techo mediante resortes, y “Revuélquese y viva”, una estructura habitable que permite el ingreso y uso de los espectadores. En ambas, la artista elige los colchones como forma blanda y viva, cargada de vivencia ya que en ese revoltijo de tela y espuma, las personas nacen, mueren, duermen, hacen el amor y acontecen el cincuenta por ciento de sus vidas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En el transcurso del encuentro convocado por la AAMNBA hay una intención de crear la historia y la biografía de Minujin, dejando escapar, tal vez, lo más importante: el arte y sus haceres, desdibujando sus posibilidades, como si el arte estuviera en otra dimensión de iluminados alejados de lo social y lo político.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Escabullendo sus palabras por una rendija y tomando vuelo, Minujin afirma que en este momento lo que existe en el arte es el mercado. “No hay similitud con lo que existía en el Di Tella. Lo que queda del Instituto es a nivel de estudio, pero el arte se ha transformado en otra cosa: en galeristas que quieren vender, en coleccionistas que quieren comprar lo mejor y lo más barato, y en artistas que se matan en la competencia por tener un producto que signifique algo en este momento. Sumado al torbellino internet donde la copia se multiplica, las exposiciones han sido reemplazadas por las ferias de ansiedades y vanidades artísticas donde todo es venta y marketing. Hay muchos que trabajan con el arte pero hay pocos artistas”. Con las manos explicando en el espacio y sus palabras a la velocidad de la mente, Minujin manifiesta que espera  estar viva para ver una revolución contra las ferias de arte.   </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Consultada por </span><i><span style="font-weight: 400;">Marcha</span></i><span style="font-weight: 400;"> acerca de cuál es el espacio posible para un arte no comercial, Minujin responde que la salida son las becas, hacer arte por el arte y tratar de exhibirlo. “No admitir que pongan precio a tu obra y sostenerlo como una cuestión interna –sostiene-. Otra manera es vivir de algo distinto y enseñar es una de las alternativas. Pero no vivir pendiente de las ferias y el mercado. Eso es lo peor para un artista”. Hasta los cuarenta años, Minujin no vendió ni una sola obra y hasta ese momento vivía de becas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Minujin, amiga y compañera de acción de los y las artistas más grandes del siglo pasado, que construyó su camino abriendo las puertas de la percepción, sigue pensando que las ideas pueden contagiarse, hacerse más grande y ocupar más espacios. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Al salir de la charla, quedan flotando ideas acerca de cuál es el territorio del arte, de quiénes ocupan ese espacio y para quién. Y si el arte es sólo aquel abalado por las instituciones y el mercado. Quizá, el espacio del arte sea otro al de las instituciones; tal vez el arte se encuentre en el borde, en el barrio, en la resistencia y en el deseo. </span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/marta-minujin-el-arte-no-se-vende/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La Menesunda: Vivir y experimentar en arte puro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jan 2016 03:07:38 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Se recreó en el MAMBA "La Menesunda según Marta Minujín]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Roma Vaquero Diaz*. </b></p>
<p><em>Cincuenta años después de la creación de una de las obras más destacadas de la artista plástica Marta Minujín, se recreó en el MAMBA &#8220;La Menesunda según Marta Minujín&#8221;, obra que rescata a la creada en 1965 entre fotografías, videos, notas y testimonios de artistas que participaron en aquel entonces.</em></p>
<p>La Menesunda -palabra que viene del lunfardo y significa lío, confusión, enredo- es una instalación que hace sentir al visitante como un niño o una niña que entra a una casa de la infancia encantada: husmear en la habitación de los padres, reflejarse en espejos y televisores, jugar a maquillarse, subir escaleras, esconderse en los rincones o en la heladera; entrar por túneles que te llevan a calesitas de colores, pero también a recovecos más oscuros y de temor para salir como un adulto emocionado con ganas de volver a recorrer sus propios recuerdos.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es que Marta Minujín logra convertir el museo en una sala de juego, consigue arrancar el arte de su mandato como objeto y te instala definitivamente en el asunto. Su objetivo es que vivencies el arte. Estar en la obra, ser la obra y divertirte en la experiencia.</span></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Menesunda-3-e1452127606891.jpg"><img class="alignnone wp-image-22430 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Menesunda-3-e1452127606891.jpg" alt="Menesunda 3" width="570" height="381" /></a></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La Menesunda nace en 1965, en el Instituto Di Tella. Creada por Minujín junto a Rubén Santantonin, con la colaboración de Pablo Suárez, Floreal Amor, Leopoldo Maler, Rodolfo Prayón y David Lamelas; consistía en una estructura laberíntica de 400 metros cuadrados, en una excursión por once situaciones multisensoriales que sacudían física y simbólicamente. Pretendía también distanciarse de lo impuesto mediante el juego para posibilitar otra mirada. Volver extraña la experiencia cotidiana, salir de lo obvio para poder observar el otro lado de las cosas. Tornar extraño lo conocido, experimentar, vivir en arte. </span><span style="font-weight: 400;">En ese momento, la muestra fue un éxito y estuvo abierta 15 días. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con esta obra, Minujín comienza a desplegar el Arte de Participación Masiva. Esta idea sostiene que el arte no es sólo para la gente del arte sino para todo aquel que lo desee, porque todos tienen el derecho a vivir en arte. Cuando recuerda La Menesunda, la artista manifiesta que “la gente se metió en el arte, vivió en arte y lo hizo popular”. Con esta obra además desarrolla la interdisciplinariedad ya que en La Menesunda estaba contenido el arte cosa, el objeto, el video y la participación. </span></p>
<p><b>Reviviendo La Menesunda</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En octubre de este año, cincuenta años después de esa fiesta en el Di Tella, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presenta “La Menesunda según Marta Minujín”, y la obra sigue teniendo el mismo encanto. Por un lado, poder experimentar y conocer una obra que es parte del inconsciente colectivo argentino y por el otro, sacudir la propia historia.</span></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Menesunda-4.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone wp-image-22431 " src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Menesunda-4.jpg" alt="Menesunda 4" width="570" height="386" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Menesunda-4.jpg 800w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Menesunda-4-300x203.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La reconstrucción se realizó a partir de fotografías, videos, notas y el testimonio de los artistas que colaboraron en la pieza original. Se tuvo especial cuidado en cada detalle y Minujín estuvo atenta a cada elemento del montaje.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Poner el cuerpo a la experiencia sin saber lo que viene, perderse en el tiempo, mantener el equilibrio en el espacio. La vida cotidiana está plagada de arte y el artista lo descubre, lo comparte y nos invita a jugar para sacudirnos el paso y que inventemos nuestra propia forma de caminar. Y claro está, esta caminata nunca es solitaria, es para construirla entre todos.  </span></p>
<p><b><i>*Profesora de arte. Performer</i></b></p>
<p><b><i>**La Menesunda  se puede visitar hasta febrero de 2016 en el MAMBA, Av. San Juan 350 (CABA), de martes a viernes, de 12 a 18hs</i></b></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-menesunda-vivir-y-experimentar-en-arte-puro/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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