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	<title>Marruecos &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Marruecos &#8211; Marcha</title>
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		<title>Bachir Khada, preso saharaui: “Sufrimos las peores vejaciones y torturas”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2020 03:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bachir Khada]]></category>
		<category><![CDATA[Bahia Mahmud Awah]]></category>
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					<description><![CDATA[La historia del periodista sahauruí, Bachir Khada, preso político condenado a más de 20 años en Marruecos por luchar en busca de la libertad del Sahara Occidental. Hoy se suma a las miles de presos y presas que exigen su libertad en plena pandemia.]]></description>
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<p><em>La historia del periodista sahauruí, Bachir Khada, preso político condenado a más de 20 años en Marruecos por luchar en busca de la libertad del Sahara Occidental. Hoy se suma a las miles de presos y presas que exigen su libertad en plena pandemia.</em></p>



<p><strong>Bahia Mahmud Awah (*)</strong></p>



<p>Khada es un periodista encarcelado en Tiflt (Marruecos) y forma parte del grupo de “Gdeim Izik”, como se conoce a los veinticuatro presos políticos saharauis procesados tras el ataque marroquí, en octubre de 2010, al campamento de protesta con el que los saharauis desafiaron al ocupante. </p>



<p>Khada junto a sus compañeros fueron trasladados desde el Sahara Occidental a Marruecos, siendo objeto de un proceso que para la comunidad internacional que concluyó siendo una farsa. Durante dicha instancia Khada declaró “fuimos quienes nos planteamos las semillas de la primavera árabe, y seremos quienes cosechan los frutos, nuestra independencia.&#8221;</p>



<p>Recientemente el Rey de Marruecos concedió un indulto a 5600 presos para descongestionar las cárceles ante la pandemia del Coronavirus. Entre éstos no figura ninguno de los 52 presos saharauis que hay dispersos en cárceles marroquíes. Para Khada, condenado a 20 años de prisión, en confinamiento permanente a mas de 1200 km de su hogar y seres queridos, no hay diferencia entre el antes y después de la pandemia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-text-color has-background has-light-green-cyan-background-color has-light-green-cyan-color"/>



<p>Cuando se escribe sobre una persona privada de libertad, este osado acto resulta muy difícil, porque uno ha de tener una mirada especial y sentir el dolor del corazón de una madre o un padre que hayan perdido su esperanza en la justicia cuando sus seres más queridos languidecen injustamente detrás de las rejas. Y sólo les queda como recompensa la justa certeza de que su hijo ha caído o ha sido encarcelado por su convicción política. Es el caso del preso político saharaui El Bachir Al Mokhdar Hadda, un joven saharaui preso por sus ideas y su activismo por los derechos humanos, privado de libertad desde hace una década y acechado día y noche por verdugos marroquíes. Y aún duele más pensar en su encierro desde la psicología social de un saharaui o mauritano, desde la noción que tenemos respecto a la infinidad del espacio con el que entendemos la libertad. Y sobre todo cuando el espacio se circunscribe entre lóbregas paredes y torturadores. Don Quijote se lo recordó a su escudero Sancho Panza, “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.</p>



<p>El don más apreciable que siente un saharaui, como lo sienten sus camellos, es la infinidad de la libertad en su desierto, por el que uno, convencido de su lucha, cae y se levanta constantemente. Y como pasaje anecdótico en la literatura saharaui pienso en el caso de Ziyigh, el dócil dromedario del clásico saharaui Mohamed Uld Mohamed Salem, convertido en una hermosa leyenda de gesta literaria, cuando su dromedario fue encerrado en un incomprensible recinto cercado de púas. El poeta, con tristeza al ver las lágrimas que corrían de los oscuros y grandes ojos de su camello insignia, entendió aún más el significado de libertad que ambos, amo y camello, compartían. Ziyigh fue retenido por haber propinado una coz a un avestruz criada por un alto cargo colonial francés, que tocó al camello la parte más sensible de su cuerpo, sus patas traseras. El poeta Uld Mohamed Salem dolido, por el inesperado encierro al que se vio sometido su mejor amigo y venerado dromedario, le homenajeó con estos versos en un íntimo diálogo que comparte dolor y esperanza de libertad.</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“Oh, tú, mi camello Ziyig, / aplaca las cataratas de lágrimas / que vierten tus oscuros ojos, / reprime tu berrido / y aguanta el silencio/ que te impusieron. / Pronto serás libre / y libre serás de tu desvelo por la lejanía de Tueizirfat ”.</em></p></blockquote>



<p>Más de un cuarto de siglo permaneció en la cárcel Nelson Mandela. Tras sus largos años de cautiverio en la triste cárcel de Rhode Island, al ser puesto en libertad reflexionaba que “El aspecto más inquietante de la vida en prisión es el aislamiento. No hay principio ni final, sólo tu propia mente, que a veces resulta engañosa”. El Bachir Al Mokhdar Hadda fue procesado en 2010 por haber manifestado y gritado libertad para el Sahara Occidental en los históricos acontecimientos del levantamiento saharaui contra la ocupación marroquí, conocido por el Grito de Gdeim Izik. Hadda, aislado en su celda, reflexionaba sobre esta prolongada tortura del confinamiento: “Desde el comienzo de mi secuestro y encierro en la Cárcel Salé 2, Marruecos, donde mis compañeros y yo sufrimos a diario las peores vejaciones y torturas, mi momento más duro tuvo lugar el día en que los carceleros me llamaron anunciándome la visita de mi madre que venía de la ciudad saharaui ocupada de El Aaiun. Era la primera vez, después de tres meses desde el día de mi secuestro, que mi madre sabía de mi paradero y recorrió más de mil quinientos kilómetros para venir a verme a la cárcel en Marruecos. </p>



<p>El día de las visitas transcurre para nosotros el grupo de los presos políticos saharauis de Gdeim Izik como un infierno. Nos vendan los ojos, nos esposan las manos y los carceleros, ante el respiro que supone ver a un familiar, se vengan golpeándonos a lo largo del trayecto desde nuestras celdas a la sala de visitas. Dos mallas de alambre me separaban de mi madre como barreras y cuando ella entró en la sala, al verla enseguida le sonreí. </p>



<p>Mi propósito era levantar e infundir ánimo en su moral, también era para ocultarle el dolor que sufro con las torturas a diario. Ese día había un verdugo, de nombre Hassan Mahfadi, que se encargó de vigilar cualquier detalle del encuentro con mi madre, separados por la barrera de alambre. Después de concluida la visita, ese verdugo y otro me vendaron los ojos, me esposaron y me llevaron de vuelta a mi celda de aislamiento, donde dio inicio mi calvario. Me golpearon, me abofetearon, me patearon, me insultaron y todo fue por la sonrisa con la que había recibido a mi madre y con la que ella, orgullosa, me respondió porque estamos convencidos de nuestra lucha y no rendidos. Los dos verdugos, burlándose de mi indefensión y debilidad antes sus golpes, me repetían: ‘¡ahora sonríe como lo hacías a tu madre, ya que ella no sabe lo que te estamos haciendo!’. Porque la sonrisa de los presos saharauis durante las visitas se ha convertido para los carceleros marroquíes en un cargo contra nosotros y un motivo de tortura, porque reflejan que no tenemos miedo a defender nuestras ideas y nuestra oposición a su ocupación de nuestra patria saharaui”.</p>



<p>Nelson Mandela, Madiba, en su alegato ante el tribunal del régimen del apartheid afirmó: “En nombre de la ley fui tratado como un criminal… no por lo que hice, sino por lo que defendí, por mi conciencia”. La ex presa política y defensora de los derechos humanos saharaui Sukeina Mint Yedehlu, hija de un poeta clásico de la literatura saharaui, recordaba así sus años de desaparecida en la terrible cárcel secreta marroquí de Kalaat M’gouna: “Fue la cárcel en la que más tiempo estuve junto a otros saharauis y donde nos sentíamos como “muertos en vida (…) Tenía tres objetivos principales: aprender, tener un juicio justo y recibir la visita de familiares. Cada noche me acostaba sin saber si amanecería”.A la angustia de la incertidumbre que viven los presos saharauis, se une la preocupación por los suyos. </p>



<p>“No puedo describir con precisión desde mi celda cuánto echo de menos a mi familia y amigos”, afirma El Bachir Al Mokhdar Hadda, “Pero tengo fuerza para decirle a cualquiera que se ponga en el lugar de mi familia y amigos, que también viven en una cárcel aunque sin rejas. Fueron privados injustamente de visitarme por razones de lejanía y las presiones que se ejercen contra ellos. Por ahora intento resistir el agotamiento que me ocasiona el largo tiempo encerrado y aislado en una celda, además de las torturas, las vejaciones y el racismo ejercido contra nosotros por ser saharauis. Llevo condenado nueve años y cinco meses en una cárcel de alta seguridad, debido a mi clara posición política en la lucha del pueblo saharaui, que incluso he expresado en mis declaraciones ante los tribunales marroquíes. Con muchas dificultades intento refugiarme en los estudios de máster a los que me enfrento sin contar con una silla, ni acceso a la biblioteca de la cárcel. Sólo dispongo de una hora por la mañana y otra por la tarde que debo repartir entre tomar algo de sol y mi aseo personal, hora a la que en ocasiones renuncio por el insuficiente tiempo y el estrés que me producen los carceleros. Sólo sueño con mi libertad”.</p>



<p>No olvidamos a nuestros presos, fuente de inspiración de nuestros airados e insumisos versos de compromiso con ellos: <em>“En el silencio exiliado, cada noche sueño gritar vuestros nombres, / que anidan desterrados donde el tiempo/ en la infinidad se reduce entre diminutas, / oscuras, transparentes y condenadas paredes. (…) Soñé cuerpos desnudos, inertes y frágiles, /donde el verdugo esculpió su nombre”</em>. (“Aaiun, gritando lo que se siente”. Bahia Mahmud Awah. 2006)</p>



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<p>(*) Escritor y antropólogo.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bachir-khada-preso-saharaui-sufrimos-las-peores-vejaciones-y-torturas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Ecos del Mundial: España-Marruecos, mejor no hablar de ciertas cosas</title>
		<link>https://marcha.org.ar/ecos-del-mundial-espana-marruecos-mejor-no-hablar-de-ciertas-cosas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jul 2018 03:00:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
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		<category><![CDATA[Portugal]]></category>
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					<description><![CDATA[Mundial #Rusia2018]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Juan Stanisci*</strong></p>
<p><em>Se terminó el Mundial #Rusia2018. Sin embargo, nos quedan esas historias que nos gusta escribir y leer, las que están detrás del fútbol y nos hablan de pueblos, de vencidos que pueden ser vencedores, que atraviesan a Historia con mayúsculas y se juegan durante noventa minutos en un partido. En estas líneas, España contra Marruecos y las cosas que no se dicen.</em></p>
<p>Rusia 2018. Grupo B: España, Portugal, Marruecos e Irán. En el plano futbolístico, la lógica decía que España tenía que ser primero y Portugal segundo sin ningún tipo de complicación, o que, a lo sumo, Portugal podía dar alguna sorpresa por medio de Cristiano Ronaldo. Pero, si nos remitimos al plano histórico, los musulmanes les trajeron un dolor de cabeza a los Ibéricos, a los dos, a España y a Portugal. Pero… mejor no hablar de ciertas cosas.</p>
<p>Hay cosas que es mejor mantener en el olvido. Porque resultan una ofensa para la propia historia o porque avergüenzan, las naciones han creído necesario enterrar en lo más profundo de la historia ciertas derrotas. Siguen doliendo, aunque hayan pasado los siglos y ya sean solo un capítulo de un manual, como una espinita clavada en la memoria. Y no hay victoria que valga. Es mejor hacer de cuenta que nada pasó.</p>
<p>En cualquier otro caso hubiera saltado a la luz. El fútbol es más que un deporte de once contra once con una pelota que va de un arco al otro (en algunos casos). El fútbol tiende a otorgar revanchas que en el plano histórico o político son imposibles. Que Panamá deje afuera a Estados Unidos de un Mundial es una victoria deportiva y es una redención popular; que Argentina haya dejado afuera a Inglaterra en 1986 con un gol con la mano y una genialidad de otro planeta, es un golpe a la historia; y así los ejemplos sobran. Los pueblos buscan venganzas que suelen alcanzarse solo de manera simbólica y el fútbol siempre se presta como vehículo para llevarlo adelante. El tema es que estas pequeñas venganzas suelen festejarlas los pequeños contra los poderosos. Nunca una potencia festeja una victoria sobre alguien más chico, ya que es muy difícil encontrar en la historia vencedores vencidos. Pero siempre hay un pero.</p>
<p>Si bien comenzó hace más de mil trescientos años y terminó hace menos de setecientos, portugueses y españoles prefieren mirar hacia otro lado a la hora de recordar la ocupación musulmana en la península ibérica. Principalmente los españoles, ya que Portugal en ese momento no era ni un proyecto de reinado. Entraron por el estrecho de Gibraltar, actual Marruecos, y se asentaron por más de ochocientos años en toda la península, llegando por un corto período hasta Francia. Nadie sabe que hubiera sido de la historia mundial de no haber sido frenado el avance del Califato de Omeya en ese punto. Tampoco vamos a pensarlo ahora; nos importa el fútbol. Pero en la historia real, los musulmanes entraron a comienzos del siglo VII y no fueron expulsados hasta fines del siglo XV.</p>
<p>Decíamos que el grupo tenía que ser cosa fácil para España y Portugal. En cierta medida lo fue, ya que España terminó primero y Portugal segundo. Pero tuvieron que sufrir más de la cuenta. Empataron entre ellos el primer partido 3 a 3 con un tremendo partido de Ronaldo. Mientras tanto, Irán le ganaba casi de casualidad 1 a 0 sobre el final del partido a Marruecos. Esto hacía las cosas más fáciles: en los papeles Marruecos parecía un rival mucho más complicado que Irán.</p>
<p>En la segunda fecha Portugal y España sufrieron para ganar por la mínima a Marruecos y a Irán respectivamente. Llegaban a la última fecha con la comodidad de saber que con un empate estaban en octavos y pensando en cuánto golearían a su rival para ver quién sería primero y quién segundo. Pero, como dijimos más arriba, siempre hay un pero. Los ecos del Califato de Omeya empezaron a jugar su papel en Kaliningrado. Como hace más de mil trescientos años, el miedo empezó a subir por la península de Gibraltar: España perdía 1 a 0 contra un eliminado Marruecos y contra todos los pronósticos. Irán y Portugal empataban sin goles, entonces, si Irán hacía un gol o Marruecos ampliaba la diferencia los españoles se marcharían del Mundial.</p>
<p>Y todo continuó: España empató el partido y Portugal pasó a ganar con un golazo del veteranísimo Quaresma. Que la cuaresma sea una fiesta cristiana y que Cristiano estuviera en el campo de juego es una coincidencia casi irrisoria en este doble enfrentamiento futbolístico entre cristianos y musulmanes. Así se fueron al descanso. El segundo tiempo empezó con un penal errado por Ronaldo (mala señal para los cristianos). Al rato, llegó otro gol de Marruecos. Otra vez el miedo cruzaba el Mediterráneo e invadía toda la península. Una vez más el destino de España dependía de que Irán no empatara o Marruecos no ampliara. Y así fue: Irán empató gracias a un penal inventado por el árbitro paraguayo y el VAR. Pero en el otro partido (y casi al mismo tiempo) acertaron al darle el empate, previamente anulado por orsai, a España por la misma vía. En los últimos instantes, Irán casi dejó afuera a Portugal, pero como entre ellos casi no hay historia no nos importa. Un Marruecos que no luchaba por nada casi elimina a una España condenada al éxito. Siguiendo el hilo de la historia, los Ibéricos volvieron a expulsar a los musulmanes.</p>
<p>Las potencias no necesitan simbolismos para redimirse. Probablemente los marroquíes sí jugaban algo más que un partido de fútbol. Los padres y las madres de muchos de los jugadores que hoy estuvieron en cancha, cruzaron el Estrecho de Gibraltar en balsa en busca de un futuro mejor. O simplemente de un futuro. Pero en muchas ocasiones, ese futuro les es negado y son deportados por las naciones europeas. Otras veces, ni siquiera alcanzan la otra orilla. Si Marruecos le hubiera ganado a España, habría sido una fiesta marroquí aun sin pelear por nada en el sentido futbolístico. Pero mucho más atrás en la historia también, hay cosas ocultas. Cosas de las que es mejor no hablar. Y mucho menos festejar. Aunque a más de un español le debe haber generado una sonrisa, que no necesariamente tiene que ver con el gol de Iago Aspas.</p>
<p>* Escribe en el portal<a href="https://www.facebook.com/lastimaanadiemaestro/"> lástima a nadie, maestro</a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/ecos-del-mundial-espana-marruecos-mejor-no-hablar-de-ciertas-cosas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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