<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Mariano Moreno &#8211; Marcha</title>
	<atom:link href="https://marcha.org.ar/tag/mariano-moreno/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Mon, 25 Jul 2016 02:53:38 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-AR</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.13</generator>

<image>
	<url>https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/05/cropped-FAV_ICON-1-32x32.png</url>
	<title>Mariano Moreno &#8211; Marcha</title>
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Mariano Moreno y Juan José Castelli: el jacobinismo criollo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mariano-moreno-y-juan-jose-castelli-el-jacobinismo-criollo/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/mariano-moreno-y-juan-jose-castelli-el-jacobinismo-criollo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jul 2016 03:01:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Dossier Bicentario Independencia]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan José Castelli]]></category>
		<category><![CDATA[Mariano Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=29449</guid>

					<description><![CDATA[Biografias de Mariano Moreno y Juan José Castelli]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Representaron el ala más radical de la Primera Junta. Influenciados por las ideas de la revolución francesa, asumieron la necesidad de cambios estructurales y el carácter necesariamente violento de los procesos de transformación social. Comprendieron el papel insustituíble de los pueblos indígenas del continente, a quienes interpelaban en el proyecto de construcción de una nación independiente.</em></p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778, en el seno de un hogar de funcionarios de jerarquía media. Estudió en el Colegio San Carlos, y allí Fray Cayetano Rodríguez, uno de los maestros de Moreno, le abrió la biblioteca de su convento. Moreno tenía veintiún años en 1799 cuando llegó a Chuquisaca, donde siguió sus estudios de teología y derecho en esa Universidad. Trabó una profunda amistad con el canónigo Terrazas, hombre de gran cultura que le facilitó el acceso a su biblioteca y lo incluyó en su círculo de amigos y discípulos.</p>
<p>De todos los autores que frecuentó en la biblioteca de Terrazas, Juan de Solórzano y Pereyra y Victorián de Villaba fueron los más influyentes. Solórzano, en su <em>Política Indiana</em>, abogaba por la igualdad de derechos para los criollos. Villalba, en su <em>Discurso sobre la mita de Potosí</em>, denunciaba la brutal esclavitud a que se sometía a los indios en las explotaciones mineras. También fue allí donde Moreno tomó contacto por primera vez con los grandes pensadores del &#8220;siglo de las luces&#8221;. Quedó particularmente impresionado por Jean Jacques Rousseau, el autor de <em>El contrato social</em>.</p>
<p>En 1802, Moreno visitó Potosí y quedó profundamente conmovido por el grado de explotación y miseria al que eran sometidos los indígenas en las minas. De regreso a Chuquisaca, escribió su tesis doctoral –<em>Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios–,</em> donde criticó el régimen colonial que oprimía a los indígenas en las minas y haciendas.</p>
<p>Los años posteriores los pasó ejerciendo la práctica jurídica, asumiendo la defensa de varios aborígenes contra los abusos de sus patrones. En sus alegatos inculpó al intendente de Cochabamba y al alcalde de Chayanta. Las presiones aumentaron y Moreno decidió regresar a Buenos Aires.</p>
<p>A poco de llegar, a mediados de 1805, se inician las invasiones inglesas. A partir de entonces los grupos económicos de Buenos Aires se fueron dividiendo en dos facciones bien marcadas y enfrentadas: los comerciantes monopolistas y los ganaderos exportadores. Los comerciantes españoles querían mantener el privilegio de ser los únicos autorizados para introducir y vender los productos extranjeros que llegaban desde España. Estos productos eran carísimos porque España, a su vez, se los compraba a otros países, como Francia e Inglaterra, para después revenderlos en América. En cambio, los ganaderos querían comerciar directamente con Inglaterra y otros países que eran los más importantes clientes y proveedores de esta región. España se había transformado en una cara, ineficiente e innecesaria intermediaria.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/07/Mariano-Moreno-por-Delias-Perez.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-29456" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/07/Mariano-Moreno-por-Delias-Perez-745x1024.jpg" alt="Mariano Moreno - por Delias Perez" width="444" height="615" /></a></p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p><strong>Juan José Castelli</strong> nació en Buenos Aires el 19 de julio de 1764. Estudió filosofía en el Real Colegio de San Carlos y en el Colegio Monserrat de Córdoba. Se recibió de abogado en la Universidad de Charcas.</p>
<p>En 1809, luego de la gestión de Liniers, asume como virrey Hidalgo de Cisneros. La situación del virreinato era complicada. El comercio estaba paralizado por la guerra entre España y Napoleón, que provocaba una enorme disminución de las rentas aduaneras de Buenos Aires, principal fuente de recursos.</p>
<p>Ante la desesperante escasez de recursos, el nuevo virrey tomó una medida extrema, aun contra la oposición del consulado: aprobó un reglamento provisorio de libre comercio que ponía fin a siglos de monopolio español y autorizaba el comercio con los ingleses. Los comerciantes monopolistas españoles se opusieron y lograron que el apoderado del Consulado de Cádiz, Fernández de Agüero, enviara una nota de protesta al virrey, en la que alertaba sobre los peligros &#8220;económicos y religiosos&#8221; que implicaba el comercio directo con los ingleses. Moreno escribió entonces su célebre <em>Representación de los hacendados</em>, donde defiende el derecho de las colonias para comercial libremente.</p>
<p>Por su parte, durante la Revolución de Mayo Castelli fue comisionado para intimar al virrey Cisneros a que cesara en su cargo y participó activamente en el cabildo del 22 de mayo derribando con su vibrante oratoria los argumentos de los representantes del Virrey, que lo calificaban de “subversivo” y “principal interesado en la novedad”, o sea en la revolución. A partir de entonces, lo llamaron &#8220;el orador de la revolución&#8221;.</p>
<p>Fue uno de los vocales más activos de la Junta de mayo y uno de los más cercanos a las ideas del secretario de Guerra y Gobierno, Mariano Moreno. Se le encargó la represión de la contrarrevolución de Santiago de Liniers en Córdoba y no le tembló el pulso a la hora de ordenar su ejecución.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>Consciente de que los intereses comerciales ingleses no eran una salida para el desarrollo económico en estas tierras, Moreno se acercó a los sectores revolucionarios que venían formándose desde las invasiones inglesas. Fue nombrado secretario de la Primera Junta de Gobierno y, si bien no tuvo un rol como el de Castelli en el famoso Cabildo del 22, su protagonismo comenzó el 25 de mayo de 1810, al asumir las Secretarías de Guerra y Gobierno de la Primera Junta. Desde allí desplegará toda su actividad revolucionaria. Bajo su impulso, la Junta produjo la apertura de varios puertos al comercio exterior, redujo los derechos de exportación y redactó un reglamento de comercio, medidas con las que pretendió mejorar la situación económica y la recaudación fiscal. Creó la biblioteca pública (hoy Biblioteca Nacional) y el órgano oficial del gobierno revolucionario, <em>La Gazeta</em>, dirigida por el propio Moreno, que decía en uno de sus primeros números<em>: </em><em>&#8220;El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien; él debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Seremos respetables a las naciones extranjeras, no por riquezas, que excitarán su codicia; no por el número de tropas, que en muchos años no podrán igualar las de Europa; lo seremos solamente cuando renazcan en nosotros las virtudes de un pueblo sobrio y laborioso&#8221;.</em></p>
<p>Por una circular del 27 de mayo de 1810, la Junta invitaba a las provincias interiores a enviar diputados para integrarse a un Congreso General Constituyente. En Córdoba se produjo un levantamiento contrarrevolucionario de ex funcionarios españoles desocupados, encabezado por Santiago de Liniers. El movimiento fue rápidamente derrotado por las fuerzas patriotas al mando de Francisco Ortiz de Ocampo. Liniers y sus compañeros fueron detenidos. La Junta de Buenos Aires ordenó que fueran fusilados, pero Ocampo se negó a cumplir la orden. Moreno encargó entonces la tarea a Juan José Castelli, quien cumplió con la sentencia, fusilando a Liniers y sus cómplices el 26 de agosto de 1810.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>A Castelli se lo encomendó para ocupar el Alto Perú. Partió al frente de aquel ejército de la patria con lo poco que había, con el pobrerío que lo seguía y con una revolución por hacer. Iba hacia las tierras que no pudieron liberar Túpac Amaru y Micaela Bastidas; iba a hacerles justicia. Uno de los pocos cañones del ejército patriota se llamaba Túpac Amaru y el delegado de la junta soñaba con apuntarlo al centro del poder español de esta parte del continente.</p>
<p>El presidente de la Audiencia de Charcas, Vicente Nieto, y el gobernador intendente de Potosí y empresario minero, Francisco de Paula Sanz, pretendieron huir con 300.000 pesos en pasta de oro y plata pertenecientes a los caudales públicos. Fueron capturados al igual que el mayor general Córdoba y ejecutados según la orden reservada de la Junta de Buenos Aires.</p>
<p>Castelli abandonó Potosí el 25 de diciembre de 1810 para marchar hacia Chuquisaca. Hacía 22 años había partido de allí con su título de abogado. Ahora llegaba como delegado de la Junta.</p>
<p>Una de sus primeras ocupaciones fue la puesta en marcha de una legislación de avanzada que le devolvía las libertades y las propiedades usurpadas a los habitantes originarios. Decretó: la emancipación de los pueblos; el libre avecinamiento; la libertad de comercio; el reparto de las tierras expropiadas a los enemigos de la revolución entre los trabajadores de los obrajes; la anulación total del tributo indígena; la suspensión de las prestaciones personales; equiparó legalmente a los indígenas con los criollos y los declaró aptos para ocupar todos los cargos del Estado; tradujo al quechua y al aymará los principales decretos de la Junta; abrió escuelas bilingües: quechua-español, aymará-español; removió a todos los funcionarios españoles de sus puestos, fusilando a algunos, deportando a otros y encarcelando al resto.</p>
<p>Las medidas eran claramente revolucionarios y no tardarían en desatar la furia de los ricos, criollos y españoles, beneficiarios del sistema de explotación del indígena.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>En julio de 1810, la Junta había encargado a Moreno la redacción de un <em>Plan de Operaciones</em>, destinado a unificar los propósitos y estrategias de la revolución. Moreno presentó el plan a la Junta en agosto. Allí propuso promover una insurrección en la Banda Oriental y el Sur del Brasil, garantizar la neutralidad o el apoyo de Inglaterra y Portugal, expropiar las riquezas de los españoles, destinar esos fondos a crear ingenios y fábricas, y fortalecer la navegación. El <em>Plan</em> constituía los lineamientos generales de un proyecto autónomo para la región.</p>
<p>A poco de asumir el nuevo gobierno, se habían evidenciado las diferencias entre el presidente, Saavedra, y el secretario Moreno. Moreno encarnaba el ideario de los sectores que propiciaban algo más que un cambio administrativo. Se proponían cambios económicos y sociales más profundos. Saavedra, en cambio, representaba a los sectores conservadores a favor del mantenimiento de la situación social anterior.</p>
<p>Moreno entendió que la influencia de los diputados que comenzaban a llegar sería negativa para el desarrollo de la revolución. A partir de una maniobra de Saavedra, estos diputados se fueron incorporando al Ejecutivo, y no al prometido Congreso Constituyente. Moreno se opuso y pidió que se respetara la disposición del 27. Pero estaba en minoría y sólo recibió el apoyo de Paso.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>Saavedra y Funes, con la maniobra de la incorporación de los diputados a la Junta, habían logrado dos objetivos largamente acariciados: dejar en absoluta minoría al morenismo y provocar la renuncia de Mariano Moreno el 18 de diciembre de 1810.<br />
A pesar de todo Castelli no dejaba de proyectar, de soñar una utopía compartida, y escribió por aquellos días oscuros: “‘Nuestro destino es ser libres o no existir, y mi invariable resolución sacrificar la vida por nuestra independencia. Toda la América del Sur no formará en adelante sino una numerosa familia que por medio de la fraternidad pueda igualar a las respetadas naciones del mundo antiguo”.</p>
<p>Para el primer aniversario de la Revolución, Castelli convocó a todas las comunidades indígenas de la provincia de La Paz a reunirse ante las ruinas de Tiahuanaco.. Allí estaban todos, centenares de aborígenes y soldados del Ejército del Norte esperando por la palabra del orador.</p>
<p>Castelli comenzó rindiéndole un homenaje a la memoria de los incas e invitó a los presentes a hacerles justicia a los antepasados expulsando definitivamente a los invasores españoles. Les anunció la expropiación de las tierras que estaban en manos de los enemigos de la revolución y su devolución a las comunidades, sus legítimos dueños: “Los esfuerzos del gobierno –dije en español dando tiempo a los traductores quechuas y aymaras- se han dirigido a buscar la felicidad de todas las clases, entre las que se encuentra la de los naturales de este distrito, por tantos años mirados con abandono, oprimidos y defraudados en sus derechos y hasta excluidos de la mísera condición de hombres”.</p>
<p>Mientras tanto, la junta saavedrista enviaba a su representante órdenes que tenían como único objetivo la desmovilización y la derrota de un ejército considerado peligroso para los intereses de Buenos Aires.</p>
<p>Castelli pactó una tregua con los realistas, que éstos no respetaron, y sorprendieron traicioneramente a las fuerzas criollas derrotándolas en Huaqui el 20 de junio de 1811. Castelli se juntó con Balcarce y su secretario Monteagudo y se dispusieron a apechugar el contraste. El Alto Perú era un infierno y en Buenos Aires conspiraban contra él. Estaba claro que sus enemigos de adentro no dejarían pasar la ocasión para sacarlos del medio, humillarlos y hasta encarcelarlos.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>Saavedra había logrado imponerse sobre Mariano Moreno. Para desembarazarse de él lo envió a Europa con una misión relacionada con la compra de armamento. Moreno aceptó, quizás con la intención de dar tiempo a sus partidarios para revertir la situación, y quizás también para salvar su vida.</p>
<p>El 24 de enero de 1811 Moreno partió a altamar. Si bien nunca había gozado de buena salud, al poco tiempo de partir hacia Londres se sintió enfermo. Murió en el viaje tras ingerir una sospechosa medicina suministrada por el capitán del barco. Saavedra se libraba de Moreno, quien falleció presumiblemente envenenado con arsénico.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>Tras la derrota, el gobierno porteño mandó a detener a Castelli. Se lo acusaba de “mal desempeño” político y militar en el Alto Perú. A su regreso a Buenos Aires, el Triunvirato lo procesó y encarceló, aunque el juicio nunca llegaría a su fin.</p>
<p>El 14 de febrero de 1812, en Buenos Aires, comenzaron las declaraciones de los testigos. Ni uno sólo de ellos testimonió contra Castelli y muchos elogiaron su patriotismo, a pesar de las capciosas preguntas de los fiscales que apuntaban a cuestiones tan “patrióticas” como saber si Castelli le había faltado el respeto al rey español Fernando VII y a la religión católica.</p>
<p>Pero en Castelli otro proceso más terrible que el judicial se había desatado hacía algunos meses. Una quemadura mal curada provocada por un cigarro, había dado inicio a un letal cáncer en la lengua. El 11 de junio de 1812 la Revolución comenzaba a quedarse sin voz. Un cirujano le amputaba la lengua a un Castelli que ahora sólo podía defenderse por escrito. “Yo no huyo del juicio; antes bien sabe V.E. que lo reclamé, bien cierto de que no tengo crimen”.</p>
<p>Pocos son los amigos que lo visitaron por entonces, entre ellos, Bernardo de Monteagudo, que ha asumido su defensa, y su primo Manuel Belgrano, que bajó “matando caballos” para estrecharlo en un abrazo.</p>
<p>Según la partida de defunción emitida por la parroquia de la Merced, en la noche del 11 de octubre de 1812 recibió todos los sacramentos. Pidió papel y lápiz y escribió: “Si ves al futuro, dile que no venga”. Así, Castelli, “el orador de la revolución”, murió de cáncer de lengua en las primeras horas del 12 de octubre.</p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mariano-moreno-y-juan-jose-castelli-el-jacobinismo-criollo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/mariano-moreno-y-juan-jose-castelli-el-jacobinismo-criollo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El jacobinismo criollo: Moreno y Castelli</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-jacobinismo-criollo-moreno-y-castelli/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/el-jacobinismo-criollo-moreno-y-castelli/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jul 2016 03:00:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Dossier Bicentario Independencia]]></category>
		<category><![CDATA[especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan José Castelli]]></category>
		<category><![CDATA[Mariano Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=29452</guid>

					<description><![CDATA[En el Dossier “Bicentenario: la Independencia en debate”, relevamos a las figuras importantes de aquella Independencia y traemos su legado hasta hoy, para pensar este presente en el espejo de la historia. Hoy, Mariano Moreno y Juan José Castelli, representantes del jacobinismo ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Redacción Marcha y Contrahegemonía </strong></p>
<p><em>En el <a href="http://www.marcha.org.ar/bicentenario/">Dossier “Bicentenario: la Independencia en debate”</a>, relevamos a las figuras importantes de aquella Independencia y traemos su legado hasta hoy, para pensar este presente en el espejo de la historia. Hoy, Mariano Moreno </em><em>y Juan José Castelli, representantes del jacobinismo criollo.</em></p>
<p>En la siguiente semblanza realizaremos una breve introducción de los textos que conforman la presentación de los jacobinos criollos, hablamos de Juan José Castelli y Mariano Moreno. El mismo cuenta con las biografías de ambos personajes, un artículo de Guillermo Caviasca y un fragmento del “Plan revolucionario de operaciones” de Mariano Moreno.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/el-contenido-popular-y-revolucionario-de-la-independencia-argentina/"><strong>El contenido popular y revolucionario de la independencia Argentina</strong></a></p>
<p>El artículo de Guillermo Caviasca presenta &#8220;tres ideas fuerza para la interpretación de la independencia Argentina&#8221;. Expone que &#8220;fue una revolución popular, que tuvo gran participación de las masas, y que los objetivos y conclusiones de todo el proceso revolucionario estuvieron en disputa por varias décadas&#8221;, además que &#8220;la tarea de construir un Estado nación moderno era uno de los desafíos revolucionarios&#8221; y por ultimo desarrollara &#8220;cómo a través de las fuerzas militares que surgieron en el proceso revolucionario las masas impusieron parte de sus intereses en la orientación de la política de las dirigencias más permeables a su influencia&#8221;.</p>
<p>A lo largo de diversos apartados el autor concreta un completo panorama de aspectos claves en la puja de intereses y proyectos de los distintos sectores en disputa. &#8220;La revolución de la independencia como guerra popular&#8221;, &#8220;Proteccionismo posible&#8221;, y &#8220;Las contradicciones de una revolución que debía crear sus propias bases&#8221; son algunas de las secciones del artículo.</p>
<p>Caviasca traza una continuidad entre la gesta independentista y la actualidad, a modo de conclusión y proyección: &#8220;Hace 200 años el 9 de julio de 1816, finalmente, se declaró la independencia de `toda dominación extranjera´. La idea de `toda´ y no solo de España, fue una imposición de los patriotas sanmartinianos y de la gran movilización popular que en esos momentos inundaba el territorio virreinal en el norte y el litoral, frente a los liberales porteños que buscaban dejar las puertas abiertas a conseguir la protección británica o de alguna potencia. La independencia no pudo ser llevada a fondo, pero la historia y los proyectos de esos patriotas siguen siendo para nosotros el programa de nación que debemos concretar&#8221;.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/plan-revolucionario-de-operaciones-1810/"><strong>Plan revolucionario de operaciones</strong></a></p>
<p>Rescatamos como documento histórico un fragmento del &#8220;Plan Revolucionario de Operaciones&#8221; (1810) de Mariano Moreno. El escrito fue encargado por la Primera Junta y plasma el pensamiento político del Secretario con sus posiciones jacobinas.</p>
<p>Foco de controversias historiográficas, el texto detalla acciones &#8220;Que el gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata debe poner en práctica para consolidar la grande obra de nuestra libertad e independencia&#8221;, pero sobre todo pone en cuestión el carácter de la Revolución y también del uso de la fuerza y el terror en la incipiente revolución: &#8220;el hombre en ciertos casos es hijo del rigor, y nada hemos de conseguir con la benevolencia y la moderación; éstas son buenas, pero no para cimentar los principios de nuestra obra&#8221;, escribiría Mariano Moreno. Además, &#8220;En el Plan de Operaciones, después de la idea de librecomercio, se desarrolla una posición “industrialista” y “dirigista” para crear una estructura económica nueva&#8221; explica Caviasca en su artículo.</p>
<p>Las posturas más conservadoras entre los revolucionarios de 1810 se impusieron y el Plan de Operaciones pasó al olvido, para luego ser hallado en 1896, en el Archivo General de Indias.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/mariano-moreno-y-juan-jose-castelli-el-jacobinismo-criollo/"><strong>El jacobinismo criollo: Moreno y Castelli</strong></a></p>
<p>Como explica la introducción de las biografías, podemos resumir el perfil de ambos patriotas como &#8220;el ala más radical de la Primera Junta. Influenciados por las ideas de la revolución francesa, asumieron la necesidad de cambios estructurales y el carácter necesariamente violento de los procesos de transformación social. Comprendieron el papel insustituíble de los pueblos indígenas del continente, a quienes interpelaban en el proyecto de construcción de una nación independiente&#8221;. Algunos rasgos fundamentales de sus vidas serán resumidos a continuación:</p>
<p><strong><em>Mariano Moreno</em></strong><em> </em><em>nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778, tenía veintiún años en 1799 cuando llegó a Chuquisaca, donde siguió sus estudios de teología y derecho en esa Universidad. Moreno tomó contacto por primera vez con los grandes pensadores del &#8220;siglo de las luces&#8221; y quedó particularmente impresionado por Jean Jacques Rousseau, el autor de El contrato social. En 1802, Moreno visitó Potosí y quedó profundamente conmovido por el grado de explotación y miseria al que eran sometidos los indígenas en las minas. </em></p>
<p><em>Moreno se acercó a los sectores revolucionarios que venían formándose desde las invasiones inglesas. Fue nombrado secretario de la Primera Junta de Gobierno y su protagonismo comenzó el 25 de mayo de 1810, al asumir las Secretarías de Guerra y Gobierno de la Primera Junta. Desde allí desplegará toda su actividad revolucionaria. Bajo su impulso, la Junta produjo la apertura de varios puertos al comercio exterior, redujo los derechos de exportación y redactó un reglamento de comercio, medidas con las que pretendió mejorar la situación económica y la recaudación fiscal. Creó la biblioteca pública y el órgano oficial del gobierno revolucionario, La Gazeta, dirigida por el propio Moreno. </em></p>
<p><em>Moreno presentó el &#8220;plan de operaciones&#8221; a la Junta en agosto. Allí propuso promover una insurrección en la Banda Oriental y el Sur del Brasil, garantizar la neutralidad o el apoyo de Inglaterra y Portugal, expropiar las riquezas de los españoles, destinar esos fondos a crear ingenios y fábricas, y fortalecer la navegación. El Plan constituía los lineamientos generales de un proyecto autónomo para la región. Saavedra, para desembarazarse de él, lo envió a Europa con una misión relacionada con la compra de armamento. Moreno aceptó, quizás con la intención de dar tiempo a sus partidarios para revertir la situación, y quizás también para salvar su vida. El 24 de enero de 1811 Moreno partió a altamar. Si bien nunca había gozado de buena salud, al poco tiempo de partir hacia Londres se sintió enfermo. Murió en el viaje tras ingerir una sospechosa medicina suministrada por el capitán del barco. Saavedra se libraba de Moreno, quien falleció presumiblemente envenenado con arsénico.</em></p>
<p><strong><em>Juan José Castelli</em></strong><em> </em><em>nació en Buenos Aires el 19 de julio de 1764. Estudió filosofía en el Real Colegio de San Carlos y en el Colegio Monserrat de Córdoba. Se recibió de abogado en la Universidad de Charcas. Durante la Revolución de Mayo Castelli fue comisionado para intimar al virrey Cisneros a que cesara en su cargo y participó activamente en el cabildo del 22 de mayo derribando con su vibrante oratoria los argumentos de los representantes del Virrey, que lo calificaban de “subversivo” y “principal interesado en la novedad”, o sea en la revolución. A partir de entonces, lo llamaron &#8220;el orador de la revolución&#8221;. Fue uno de los vocales más activos de la Junta de mayo y uno de los más cercanos a las ideas del secretario de Guerra y Gobierno, Mariano Moreno. A Castelli se lo encomendó para ocupar el Alto Perú. Partió al frente de aquel ejército de la patria con lo poco que había. Para el primer aniversario de la Revolución, Castelli convocó a todas las comunidades indígenas de la provincia de La Paz a reunirse ante las ruinas de Tiahuanaco. Allí estaban todos, centenares de aborígenes y soldados del Ejército del Norte esperando por la palabra del orador. Castelli comenzó rindiéndole un homenaje a la memoria de los incas e invitó a los presentes a hacerles justicia a los antepasados expulsando definitivamente a los invasores españoles. Mientras tanto, la junta saavedrista enviaba a su representante órdenes que tenían como único objetivo la desmovilización y la derrota de un ejército considerado peligroso para los intereses de Buenos Aires.</em></p>
<p><em>Castelli pactó una tregua con los realistas, que éstos no respetaron, y sorprendieron traicioneramente a las fuerzas criollas derrotándolas en Huaqui el 20 de junio de 1811. El Alto Perú era un infierno y en Buenos Aires conspiraban contra él. Tras la derrota, el gobierno porteño mandó a detener a Castelli. Se lo acusaba de “mal desempeño” político y militar en el Alto Perú. A su regreso a Buenos Aires, el Triunvirato lo procesó y encarceló, aunque el juicio nunca llegaría a su fin. Pero en Castelli otro proceso más terrible que el judicial se había desatado hacía algunos meses. Una quemadura mal curada provocada por un cigarro, había dado inicio a un letal cáncer en la lengua. Según la partida de defunción emitida por la parroquia de la Merced, en la noche del 11 de octubre de 1812 recibió todos los sacramentos. Pidió papel y lápiz y escribió: “Si ves al futuro, dile que no venga”. Así, Castelli, “el orador de la revolución”, murió de cáncer de lengua en las primeras horas del 12 de octubre.</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-jacobinismo-criollo-moreno-y-castelli/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/el-jacobinismo-criollo-moreno-y-castelli/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Plan revolucionario de operaciones (1810) &#8211; Fragmento</title>
		<link>https://marcha.org.ar/plan-revolucionario-de-operaciones-1810/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/plan-revolucionario-de-operaciones-1810/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jul 2016 03:00:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Dossier Bicentario Independencia]]></category>
		<category><![CDATA[especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Mariano Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=29433</guid>

					<description><![CDATA[Carta de Mariano Moreno a la Junta Gubernativa de las Provincias Unidas del Río de la Plata]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Mariano Moreno (1778-1811)</strong></p>
<p>Que el gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata debe poner en práctica para consolidar la grande obra de nuestra libertad e independencia.</p>
<p>Señores de la Excelentísima Junta Gubernativa de las Provincias Unidas del Río de la Plata:</p>
<p>Volar a la esfera de la alta y digna protección de V. E. los pensamientos de este Plan, en cumplimiento de la honorable comisión con que me ha honrado, si no es ambición del deseo, es a lo menos un reconocimiento de gratitud a la Patria; ella solamente es el objeto que debe ocupar las ideas de todo buen ciudadano, cuya sagrada causa es la que me ha estimulado a sacrificar mis conocimientos en obsequio de su libertad, y desempeño de mi encargo. Tales son los justos motivos que al prestar el más solemne juramento ante ese Superior Gobierno hice presente a V. E., cuando, en atención a las objeciones que expuse, convencido de las honras, protestó V. E. que nunca podrían desconceptuarse mis conocimientos, si ellos no llegaban a llenar el hueco de la grande obra….</p>
<p>En esta verdad las historias antiguas y modernas de las revoluciones nos instruyen muy completamente de sus hechos, y debemos seguirlos para consolidar nuestro sistema, pues yo me pasmo al ver lo que llevamos hecho hasta aquí, pero temo, a la verdad, que si no dirigimos el orden de los sucesos con la energía que es propia (y que tantas veces he hablado de ella) se nos desplome el edificio; pues el hombre en ciertos casos es hijo del rigor, y nada hemos de conseguir con la benevolencia y la moderación; éstas son buenas, pero no para cimentar los principios de nuestra obra; conozco al hombre, le observo sus pasiones, y combinando sus circunstancias, sus talentos, sus principios y su clima, deduzco, por sus antecedentes, que no conviene sino atemorizarle y obscurecerle aquellas luces que en otro tiempo será lícito iluminarle; mi discurso sería muy vasto sobre esta materia, y no creyéndolo aquí necesario, no trato de extenderlo, pero deduciendo la consecuencia tendamos la vista a nuestros tiempos pasados y veremos que tres millones de habitantes que la América del Sud abriga en sus entrañas han sido manejados y subyugados sin más fuerza que la del rigor y capricho de unos pocos hombres; véase pueblo por pueblo de nuestro vasto continente, y se notará que una nueva orden, un mero mandato de los antiguos mandones, ha sido suficiente para manejar miles de hombres, como una máquina que compuesta de inmensas partes, con el toque de un solo resorte tiene a todos en un continuo movimiento, haciendo ejercer a cada una sus funciones para que fue destinada.</p>
<p>La moderación fuera de tiempo no es cordura, ni es una verdad; al contrario, es una debilidad cuando se adopta un sistema que sus circunstancias no lo requieren; jamás en ningún tiempo de revolución, se vio adoptada por los gobernantes la moderación ni la tolerancia; el menor pensamiento de un hombre que sea contrario a un nuevo sistema, es un delito por la influencia y por el estrago que puede causar con su ejemplo, y su castigo es irremediable…</p>
<p><strong>Artículo 1°</strong>&#8211; En cuanto a la conducta gubernativa más conveniente a las opiniones públicas, y conducente a las operaciones de la dignidad de este Gobierno, debe ser las que instruyen las siguientes reflexiones:</p>
<p>1ª Sentado el principio que en toda revolución hay tres clases de individuos: la primera, los adictos al sistema que se defienden; la segunda, los enemigos declarados y conocidos; la tercera, los silenciosos espectadores, que manteniendo una neutralidad, son realmente los verdaderos egoístas; bajo esta suposición, la conducta del Gobierno en todas las relaciones exteriores e interiores, con los puertos extranjeros y sus agentes o enviados públicos y secretos, y de las estratagemas, proposiciones, sacrificios, regalos, intrigas, franquicias y demás medios que sean menester poner en práctica, debe ser silenciosa y reservada, con el público, sin que nuestros enemigos, ni aun la parte sana del pueblo, lleguen a comprender nada de sus enemigos exteriores e interiores podrían rebatirnos las más veces nuestras diligencias; lo segundo, porque además de comprometer a muchos de aquellos instrumentos de quienes fuese preciso valernos ocasionándoles su ruina, también perderíamos la protección de tales resortes para en lo sucesivo, y lo que es más, la opinión pública; y lo tercero, porque mostrando sólo los buenos efectos de los resultados de nuestras especulaciones y tramas, sin que los pueblos penetren los medios ni resortes de que nos hemos valido, atribuyendo éstos sus buenos efectos a nuestras sabias disposiciones, afianzaremos más el concepto público, y su adhesión a la causa, haciendo que tributen cada día mayor respeto y holocausto a sus representantes; y así obviaremos quizá las diferentes mutaciones a que está expuesto el Gobierno.</p>
<p>2ª A todos los verdaderos patriotas, cuya conducta sea satisfactoria, y tengan dado de ella pruebas relevantes, si en algo delinquiesen, que no sea concerniente al sistema, débese siempre tener con éstos una consideración, extremada bondad: en una palabra, en tiempo de revolución, ningún otro debe castigarse, sino el de incidencia y rebelión contra los sagrados derechos de la causa que se establece; y todo lo demás debe disimularse.</p>
<p>3ª En todos los empleos medios, después que se hallen ocupados por éstos, la carrera de sus ascensos debe ser muy lenta, porque conceptuando que el establecimiento radicado de nuestro sistema, es obra de algunos años, todos aspirarían a generales y magistrados; y para obviar esto deben establecerse premios, como escudos, columnas, pirámides, etc., para premiar las acciones de los guerreros, y adormecer con estos engaños a aquellos descontentos que nunca faltan, y exigen por su avaricia más de lo que merecen. ¿Pues en qué se perjudica a la Patria que un ciudadano lleve el brazo lleno de escudos, ni que su nombre esté escrito en un paraje público, cuando de ello no resulta gravamen al erario? Y así con éstos debe ser la conducta según y como llevo referido.</p>
<p>4ª Con los segundos debe observar el Gobierno una conducta muy distinta, y es la más cruel y sanguinaria; la menor especie debe ser castigada, y aun en los juicios extraordinarios y asuntos particulares debe siempre preferirse el patriota, porque, siendo una verdad el ser amante a su patria, es digno a que se le anteponga, y se forme de él no sólo el mejor concepto, sino que también se le proporcione la mejor comodidad y ventajas: es lo primero; y lo segundo, porque aprisionando más su voluntad, se gana un partidario y orador que forma con su adhesión una parte sólida de su cimiento.</p>
<p>5ª Igualmente con los segundos, a la menor semiprueba de hechos, palabras, etc., contra la causa, debe castigarse con pena capital, principalmente cuando concurran las circunstancias de recaer en sujetos de talento, riqueza, carácter, y de alguna opinión; pero cuando recaiga en quienes no concurran éstas, puede tenerse alguna consideración moderando el castigo; pero nunca haciendo de éstos la más mínima confianza, aun cuando diesen las pruebas más relevantes y aun cuando se desprendiesen de la mitad de sus intereses, hasta tanto no consolidar nuestro sistema sobre bases fijas y estables; que entonces sí, a los que se hubiesen distinguido con servicios particulares se les debe atender, y, formando de ellos el concepto a que son acreedores, participarles el premio….</p>
<p>18ª Por consiguiente, el Gobierno debe tratar, y hacer publicar con la mayor brevedad posible, el reglamento de igualdad y libertad entre las distintas castas que tiene el Estado, en aquellos términos que las circunstancias exigen, a fin de, con este paso político, excitar más los ánimos; pues a la verdad siendo por un principio innegable que todos los hombres descendientes de una familia están adornados de unas mismas cualidades, es contra todo principio o derecho de gentes querer hacer una distinción por la variedad de colores, cuando son unos efectos puramente adquiridos por la influencia de los climas; este reglamento y demás medidas son muy del caso en las actualidades presentes.</p>
<p>19ª En la misma forma debe tratarse sobre el reglamento de la prohibición de la introducción de la esclavatura, como asimismo de su libertad, con las circunstancias que tenga a bien establecerla, pero siempre protegiendo a cuantos se acojan a nuestras banderas, declarándolos libres, a los unos, si sus amos fueren del partido contrario, y a los otros, rescatándolos con un tanto mensual de los sueldos que adquieran en la milicia, para de esta forma no descontentar a sus amos, pues es evidente que tocando al hombre en sus intereses claudica no sólo el patriotismo sino la buena fe y demás circunstancias que lo adornan; lo que me franquea decir que si los fondos del erario fueran suficientes para los gastos del Estado, hasta radicar su establecimiento, yo respondería con mi cabeza de la seguridad de nuestra libertad, en la mitad del tiempo que de otra manera necesitaremos.</p>
<p>20ª Últimamente, el misterio de Fernando es una circunstancia de las más importantes para llevarla siempre por delante, tanto en la boca como en los papeles públicos y decretos, pues es un ayudante a nuestra causa el más soberbio; porque aun cuando nuestras obras y conducta desmientan esta apariencia en muchas provincias, nos es muy del caso para con las extranjeras, así para contenerlas ayudados de muchas relaciones y exposiciones políticas, como igualmente para con la misma España, por algún tiempo, proporcionándonos, con la demora de los auxilios que debe prestar, si resistiese, el que vamos consolidando nuestro sistema, y consiguientemente nos da un margen absoluto para fundar ciertas gestiones y argumentos, así con las cortes extranjeras, como con la España, que podremos hacerles dudar cuál de ambos partidos sea el verdadero realista…</p>
<p><strong>Art. 2° </strong>&#8211; En cuanto al medio más adecuado y propio a la sublevación de la Banda Oriental del Río de la Plata, rendición de la plaza de Montevideo y demás operaciones a este fin, son las siguientes:</p>
<p>2ª En esta inteligencia, sentado por principio innegable que una grande obra nunca se comenzó por sus extremidades, y que cuanto más sólido es su cimiento, más perfecta es su conclusión: en esta virtud, no es el golpe el que debe dirigirse primero a la plaza de Montevideo, es realmente a los pueblos de su campaña, y en esta suposición, es más fácil disuadir y persuadir a diez que a ciento, y batir a veinte mil individuos detallados que a diez mil en masa; en consecuencia de estas exposiciones, habiéndose comunicado ya a los Comandantes militares y Alcaldes de los pueblos de la Banda Oriental el anuncio de la instalación de la junta Gubernativa, a nombre del señor don</p>
<p>Fernando VII, en esta Capital, es preciso que se capte la voluntad de aquéllos y de los eclesiásticos de todos los pueblos, ofreciéndoles la beneficencia, favor y protección, encargándoles comisiones y honrándolos con confianza y aun con algunos meros atractivos de interés, para que, como padres de aquellos pequeños establecimientos, donde se han dado a estimar, hecho obedecer y obtenido opinión, sean los resortes principales e instrumentos de que nos valgamos, para que la instrucción de nuestra doctrina sea proclamada por ellos, tenga la atención y el justo fruto que se solicita…</p>
<p>7ª Puesta la campaña en este estado, y surtiendo el efecto que se promete por el régimen de estas operaciones, llenándola de papeles públicos, seductivos y lisonjeros, que deben remitirse todas las semanas, y captados los ánimos de sus habitantes, sería muy del caso atraerse a dos sujetos por cualquier interés y promesas, así por sus conocimientos, que nos consta son muy extensos en la campaña, como por sus talentos, opinión, concepto y respeto, como son los del capitán de dragones don José Rondeau y los del capitán de blandengues don José Artigas; quienes, puesta la campaña en este tono, y concediéndoseles facultades amplias, concesiones, gracias y prerrogativas, harán en poco tiempo progresos tan rápidos, que antes de seis meses podría tratarse de formalizar el sitio de la plaza, pues al presente, para emprender estas ideas, no deben hacerse con una fuerza armada, por lo que puede argüir la maldad de algunos genios, cuando esta empresa no ofrece ningún riesgo y nos consta muy bien que las fuerzas de Montevideo no pasan de ochocientos hombres, y que todavía allí no se han tomado providencias para armar a sus habitantes, y que su gobernador es tan inepto, que ni aun es para gobernarse a sí mismo, y que dicha guarnición no es ni suficiente para guardar la plaza de los atentados que nuestro partido pudiera emprender…</p>
<p><strong>Art. 4° </strong>&#8211; En cuanto a la conducta que debemos mantener con Portugal y la Inglaterra, como más propia, es la siguiente:</p>
<p>1ª Nuestra conducta con Inglaterra y Portugal debe ser benéfica, debemos proteger su comercio, aminorarles los derechos, tolerarlos y preferirlos, aunque suframos algunas extorsiones; debemos hacerles toda clase de proposiciones benéficas y admitir las que nos hagan; igualmente debemos proponerle a la Inglaterra un plan secreto, que daré por separado, con consulta del Gobierno</p>
<p>Provisional, sobre algunas ideas, las cuales proporcionan verdaderamente ventajas que su comercio puede sacar de estos preciosos países, las que no puede dejar de admitir, siendo ventajosas a las conocidas ideas de un sistema actual y a las que propenderán nuestros medios y esfuerzos, para que mire la justicia de nuestra causa, los fines de ella, que son los que los papeles públicos relacionan y manifiestan, las causales que nos han movido, cuyas son las mismas que presentan los cabildos, gobiernos e informes de los pueblos; asimismo los bienes de la Inglaterra y Portugal que giran en nuestras provincias deben ser sagrados, se les debe dejar internar en lo interior de las provincias, pagando los derechos como nacionales, después de aquellos que se graduasen más cómodas por la introducción; últimamente, haciendo sacrificios, debemos atraernos y ganar las voluntades de los ministros de las cortes aunque sea a costa del oro y de la plata, que es quien todo lo facilita.</p>
<p><strong>Art. 5°</strong>&#8211; En cuanto a las comisiones que deben entablarse por nuestros agentes en lo interior y demás provincias dependientes de este gobierno, para consolidación de nuestro sistema, son las siguientes:…</p>
<p>¿Qué obstáculos deben impedir al Gobierno, luego de consolidarse el Estado sobre bases fijas y estables, para no adoptar unas providencias que aun cuando parecen duras en una pequeña parte de individuos, por la extorsión, que pueda causarse a cinco o seis mil mineros, aparecen después las ventajas públicas que resultan con la fomentación de las fábricas, artes, ingenios y demás establecimientos en favor del Estado y de los individuos que las ocupan en sus trabajos?</p>
<p>3ª Consiguientemente deduzco, que aunque en unas provincias tan vastas como éstas, hayan de desentenderse por lo pronto cinco o seis mil individuos, resulta que como recaen las ventajas particulares en ochenta o cien mil habitantes, después de las generales, ni la opinión del Gobierno claudicaría ni perdería nada en el concepto público cuando también después de conseguidos los fines, se les recompense aquellos a quienes se gradúe agraviados, con algunas gracias o prerrogativas.</p>
<p>Igualmente deduzco también de qué sirven, verbigracia, quinientos o seiscientos millones de pesos en poder de otros tantos individuos, si aunque giren, no pueden dar el fruto ni fomento a un estado, que darían puestos en diferentes giros en el medio de su centro, facilitando fábricas, ingenios, aumento de agricultura, etc., porque a la verdad los caudales agigantados nunca giran ni en el todo, ni siempre y, aun cuando alguna parte gire, no tiene comparación con el escaso estipendio que de otra manera podría producir el del corto derecho nacional, y tal vez se halla expuesto a quiebras, lo que en la circulación del centro mismo del estado no está mayormente expuesto a ellas; y resulta asimismo, además de lo expuesto, que haciéndose laboriosos e instruidos los pueblos de una república, apartándolos del ocio y dirigiéndolos a la virtud, prestan una utilidad con el remedio de las necesidades que socorren a los artesanos, fomentando al mismo tiempo cada país.</p>
<p>4ª En esta virtud, luego de hacerse entender más claramente mi proyecto, se verá que una cantidad de doscientos o trescientos millones de pesos, puestos en el centro del Estado para la fomentación de las artes, agricultura, navegación, etc., producirá en pocos años un continente laborioso, instruido</p>
<p>y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesite para la conservación de sus habitantes, no hablando de aquellas manufacturas que, siendo como un vicio corrompido, son de un lujo excesivo e inútil, que deben evitarse principalmente porque son extranjeras y se venden a más oro de lo que pesan;</p>
<p>5ª En consecuencia, después de limpiar nuestros territorios totalmente de los enemigos interiores y asegurar nuestra independencia, tanto para cubrir los empeños del Estado, como para nuestros emprendimientos y demás que sean necesarios, débese, tomando las providencias por bandos, papeles públicos y beneplácito de todos los pueblos por sus representantes, proponiendo los fines de tal emprendimiento, manifestando las ventajas públicas que van a resultar tanto al pobre ciudadano como al poderoso, y en general a todos, poniendo la máquina del Estado en un orden de industria que facilitará la subsistencia a tantos miles de individuos, y es que después de estas precauciones políticas, se prohíba absolutamente que ningún particular trabaje minas de plata u oro, quedando el arbitrio de beneficiarla y sacar sus tesoros por cuenta de la Nación, y esto por el término de diez años (más o menos) imponiendo pena capital y confiscación de bienes, con perjuicios de acreedores y de cualquier otro que hubiere derecho a los bienes de alguno que infringiese la citada determinación o mandato, para que con este medio no se saque, ni trabaje ocultamente en algunos destinos ninguna mina de plata u oro, y además los habilitadores, herederos y acreedores que tengan derecho a los bienes de algún individuo, lo estorben, celen, y no lo permitan, pues sin otra pena más, les cabrá la de sólo perder la acción que hubieren a ellos por haber infringido aquéllos esta ley, incurriendo en un delito de lesa patria; pues quien tal intentase, robará a todos los miembros del Estado, por cuanto queda reservado este ramo para adelantamientos de los fondos públicos y bienes de la sociedad…</p>
<p><strong>Art. 9° </strong>&#8211; En cuanto a los medios que deben adoptarse, estando consolidado y reconocido por la</p>
<p>Inglaterra, Portugal y demás principales naciones de la Europa, el sistema de nuestra libertad, cuál debe ser el fin de sus negociaciones entonces, en las provincias del Brasil, con relación a la conquista de todo el Río Grande, y demás provincias de dicho reino…</p>
<p>3ª Ya cuando en estas circunstancias hayamos llegado a comprometer a todos los pueblos del Río Grande, haciéndoles tomar las armas contra los derechos de su monarca, en este caso parece consiguiente que el mismo delito de su rebelión les obligará a aceptar nuestras disposiciones, sometiéndose en un todo a ellos, protestándoles de lo contrario que si así no lo hacen, además de abandonarlos en el proyecto de su causa, retirando nuestras tropas a la frontera, saquearemos al mismo tiempo los pueblos y las haciendas, quedando expuestos nuevamente al furor y a la venganza del antiguo despotismo; y, en esta virtud, entonces es cuando, ya tan comprometidos que a nada podrán oponerse, debe proclamarse la libertad de los esclavos, bajo el disfraz, para no descontentar en parte a sus amos, que serán satisfechos sus valores, no sólo con un tanto mensual de los sueldos que tengan en la milicia, como también con la garantía de los tesoros nacionales, y bastando armarlos y formar algunos batallones bajo la dirección de jefes que los instruyan y dirijan con el acierto que sea debido.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/plan-revolucionario-de-operaciones-1810/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/plan-revolucionario-de-operaciones-1810/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
