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	<title>Macri-Pichetto &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Fri, 01 Nov 2019 16:18:59 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Macri-Pichetto &#8211; Marcha</title>
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		<title>Se van, se van, se van</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Oct 2019 04:26:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2019]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Una elección que se enmarca en la lucha de los pueblos que a nivel regional le dicen “basta” al modelo económico neoliberal]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i>Con el 96,23% de las mesas escrutadas, Alberto Fernández- Cristina Fernández de Kirchner fueron electos Presidente y Vicepresidenta con el 48% de los votos y gobernarán desde el 10 de diciembre. Una elección que se enmarca en la lucha de los pueblos que a nivel regional le dicen “basta” al modelo económico neoliberal. La celebración estuvo en la calle con multitudes que reclamarán agendas urgentes.</i></p>
<p><strong>Por Redacción Marcha / Foto: <b>Matias Baglietto</b></strong></p>
<p>Fue a las 18 hs en punto que, tras el cierre de los comicios y sin cifras oficiales, la sensación de alivio y alegría comenzó a masificarse. Mientras que en las redes sociales y grupos de Whatsapp se anticipaban los tan ansiados cálculos, el búnker del Frente de Tod*s se iba copando de cientas de personas, a la espera del arribo de Cristina Fernández de Kirchner a Buenos Aires. Mientras, las y los últimos sobrevivientes del partido amarillo pedían “tranquilidad y paciencia”, cuestionaban el sistema electoral y denunciaban “fraude” mediante sus trolls, a quienes pocas “caricias significativas” les quedaban.</p>
<p>Con el 96,23% de las mesas escrutadas, Alberto Fernández- Cristina Fernández de Kirchner (Frente de Tod*s) fueron electos Presidente y Vicepresidenta con el 48% de los votos y gobernarán la Argentina desde el 10 de diciembre de 2019. Mauricio Macri, actual presidente de la Nación (Juntos por el Cambio) no logró la reelección y ni siquiera alcanzó el ballotage para forzar a una segunda vuelta al obtener el 40% de los votos de las y los casi 39 millones de personas habilitadas para votar. Por detrás quedaron Roberto Lavagna (Consenso Federal) -6%- y Nicolás del Caño (Frente de Izquierda y de Trabajadores- Unidad) -2%-. Mientras que las fórmulas fascista y liberal de Juan Gómez Centurión (Frente NOS) y José Espert (Unite) no alcanzaron entre ambas los 3 puntos porcentuales.</p>
<blockquote>
<h3><strong>Ver los resultados en:</strong></h3>
<h3><strong><a href="https://www.resultados2019.gob.ar/">https://www.resultados2019.gob.ar/</a>  </strong></h3>
</blockquote>
<p>Es que ni la resurrección de los “cuadernos” quemados, ni la amenaza de la suba del cepo cambiario, ni el drone de la marcha de la oligarquía fueron argumentos suficientes para revertir los porcentajes electorales de las PASO en agosto pasado y llegar a ballotage. El gobierno de Mauricio Macri y sus políticas económicas neoliberales cayeron por su propio peso tras cuatro años de beneficiar de forma radical a las minorías empresariales.</p>
<p>Con una intensidad regional histórica, esta semana cerraba con las elecciones en Uruguay y el complejo escenario para el Frente Amplio, histórico sector oficialista; con insurrecciones en Chile, Ecuador, Haití y Honduras, tras semanas de permanentes manifestaciones contra las políticas de muerte y con intentos de Golpe de Estado contra la elección del pueblo boliviano que votó a Evo Morales por cinco años más de mandato. <a href="https://www.marcha.org.ar/con-el-pueblo-que-resiste/">“Una insurrección recorre Nuestra América”</a> anticipábamos días atrás, tras la evidente respuesta de los pueblos contra los gobiernos-muerte en la región. Contexto en el que se inscriben estas jornadas electorales y que definen -en gran parte-, la responsabilidad de les Fernández.</p>
<p>El acelerado declive del neoliberalismo, que esta vez apenas se pudo sostener durante cuatro años, da indicios de que los viejos programas económicos pueden estar llegando a su límite. La “batalla cultural” que vino a ganar el macrismo terminó en una victoria pírrica, con un gran rechazo al modelo de gestión con un costo social enorme que seguiremos sufriendo durante años. Esta victoria, en el ámbito nacional, tanto como en la provincia de Buenos Aires, lo deja con un fuerte respaldo popular de cara a la profunda crisis económica que deberá afrontar. Queda pendiente saber qué programa de salida de la deuda con el FMI elegirá el peronismo, la primera gran decisión que tendrá que tomar la nueva gestión.</p>
<h3><b>“Se viene la etapa de reconstrucción de la provincia”</b></h3>
<p>Axel Kicillof aventajó a María Eugenia Vidal y fue electo gobernador de la provincia de Buenos Aires con el 52,18% de los votos -con el 93,85% de las mesas escrutadas-, mientras que la actual gobernadora no consiguió la reelección y obtuvo el 38,49% con una participación del 80% de las y los electores habilitados -más de 13 millones de personas-.</p>
<p>El ex Ministro de Economía fue quien se mostró más contento a la hora de dar los discursos dentro y fuera del búnker de campaña del Frente de Tod*s en el barrio porteño de Chacarita. “Una vez más habló el pueblo de la provincia de Buenos Aires”, dijo Kicillof, mencionando que “lo que ganó fue la política, la movilización popular y la solidaridad” ante lo que denominó “tierra arrasada” tras los cuatro años de gobierno macrista. “Este es el fracaso de un modelo económico neoliberal, de una forma de gobernar -con marketing, publicidad y redes sociales-”, agregó, “pero lo que ganó es lo inverso, una apuesta a la participación”.</p>
<p>Axel Kicillof realizó una campaña basada en la tradicional “recorrida”, mostrándose por cada municipio de forma austera y cercana a las y los habitantes de la provincia que define la elección nacional por su cantidad de votantes. “Como se hizo esta campaña vamos a gobernar, cambia la lógica de gobierno en la provincia y en el país”, dijo. “Vamos a devolver los derechos que les sacaron”, “se viene la etapa de reconstrucción de la provincia”.</p>
<p>En la elección de Kicillof hay más que un cambio de color en la gestión. Significa que la sociedad le dijo adiós a uno los cuadros más importantes del proyecto de gobierno, la gobernadora antiderechos María Eugenia Vidal, quién se enfrentó durante su gestión a todos los espacios de organización laboral y al movimiento feminista al estar en contra del aborto, una posición que llevó a la función pública y que se manifestó en la falta de acceso a las interrupciones legales de los embarazos en casi todos los municipios.</p>
<p>La victoria de Axel Kicillof instala además el desafío para el Frente de Todxs -aunque también la posibilidad- de desarrollar una propuesta de políticas públicas que retome, en una de las provincias más saqueadas por el modelo neoliberal, un Estado de bienestar que debe ser adaptado a que, solo en el segundo semestre de 2018, el aumento de la pobreza en la provincia fue del 6,4%, alcanzando el 35,9% del total de la población. Sacar a más de 5 millones de bonaerenses de la pobreza y reactivar la micro-economía no será tarea fácil.</p>
<h3><b>Multitudes con agenda propia</b></h3>
<p>Una vez más, se pone en evidencia que los grandes medios ya no marcan agenda y mucho menos el oficialismo. Desde temprano el domingo, se vivió un clima de alegría. Las mayorías -representadas por más del 80% del padrón-, se acercaron a las distintas escuelas para votar, con la certeza de que los culpables de la crisis que se vive en Argentina se van para no volver. La imposición de espera hasta las 21 para tener los primeros resultados oficiales no tuvo efecto sobre las multitudes, que desde la tarde comenzaron a desplazarse a distintos puntos para festejar el fin del gobierno de chetxs.</p>
<p>Este 2019 fue particularmente difícil para los hogares, donde la suba del dólar, la irrefrenable inflación, la recesión económica, los despidos, los congelamientos de sueldos y el desmantelamiento de los recursos de contención del Estado, deterioraron la vida de los quienes conforman los sectores populares. Pero ayer, la crisis se puso en pausa, y quienes más padecieron y vivieron como espectadores las peores decisiones de gobierno, una tras otra, decidieron tomar el protagonismo. Las cifras oficiales llegarán, más tarde o más temprano, pero en el saber colectivo, Macri ya perdió. El experimento de la derecha en Argentina recibió su estocada final. Y la gente, por unas horas, pidió y tuvo fiesta.</p>
<p>El resultado de las elecciones 2019 en nuestro país formará parte importante del viento de cambio que viene soplando en la región. Malas decisiones, y aún peor implementadas, han sido uno de los lemas del macrismo. Durante estos cuatro años el pueblo argentino padeció la violencia neoliberal en su costado más cínico. Mientras miles de personas quedaban en la calle, sin poder cubrir sus necesidades básicas, Mauricio Macri y demás funcionarios se esmeraron en comunicar desde la absoluta falta de empatía e indiferencia, con un discurso que era absolutamente ajeno a la desesperación de muchas y muchos. La salida de Cambiemos marca una contribución al mensaje latinoamericano sobre los gobiernos de derecha. Más allá de lo opinable o debatible, sencillamente son incompatibles con la vida.</p>
<p>Fue un día para las y los desocupados, para quienes trabajan todo el día o toda la noche, para quienes buscan desesperados una changa, para madres y padres que vienen haciendo malabares para darle de comer a sus hijos e hijas, para las y los que sostienen un comedor en un barrio. Hoy, muchas y muchos, dejan de lado la rabia por la meritocracia que nunca llegó, y se enciende la esperanza de recuperar algo de lo perdido. Se recupera el calor colectivo. Porque los chetos, no vuelven más. Se van, se van, se van.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/se-van-se-van-se-van/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Macri-Pichetto: a la derecha no hay nada</title>
		<link>https://marcha.org.ar/macri-pichetto-la-derecha-no-hay-nada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Jun 2019 18:44:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Fernámdez-Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Macri-Pichetto]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Redacción Marcha]]></category>
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					<description><![CDATA[El anuncio de la fórmula Macri-Pichetto generó una nueva conmoción en medio de un clima pre electoral en el que se entremezcla la crisis social con la política. Nota editorial]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="_2cuy _3dgx _2vxa"><em><span class="_4yxp">El anuncio de la fórmula Macri-Pichetto generó una nueva conmoción en medio de un clima pre electoral en el que se entremezcla la crisis social con la política. El efecto de shock que generó el descenso de Cristina Fernández a la vice presidencia, colocando al frente de la fórmula al impensado Alberto Fernández, desencadenó una cantidad de movimientos que, como piezas de ajedrez, condujeron al anuncio del actual presidente.</span></em></div>
<div class="_2cuy _3dgx _2vxa"></div>
<div class="_2cuy _3dgx _2vxa"><strong><span class="_4yxo">Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/redacción-marcha">Redacción Marcha</a></span></strong></div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">La ancha avenida del medio, diezmada y minimizada por estos movimientos como por el acuerdo (previsto pero alargado innecesariamente) de Sergio Massa con los Fernández, quedó reducida a un pasaje sin nombre, en el que quedaron solitarios Lavagna y Urtubey, y del que Pichetto supo partir sin remordimientos.</div>
<div class="_2cuy _3dgx _2vxa"></div>
<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">No es una sorpresa que previamente a las elecciones (incluso a horas o minutos antes de que se presenten formalmente las alianzas) se produzcan desplazamientos impensados. Pero sin duda causó cierta conmoción que Cambiemos decidiera fortalecer su fórmula trayendo a su centro a un peronista histórico como Pichetto. La novedad terminó de implosionar la antigua grieta, restaurándola de un modo más cruel y explícito. La virtud de la fórmula radica en ser la propuesta más republicana, acaso en el sentido norteamericano de la palabra. Más a la derecha no parece haber nada.</div>
<div class="_2cuy _3dgx _2vxa"></div>
<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">Lo curioso es que la fórmula de los Fernández es un intento por diversificar y ampliar al núcleo duro del kirchnerismo, llevando el mensaje de apertura hacia votantes que no necesariamente tienen una visión de izquierda o progresista, pero que inevitablemente esperan otro derrotero en su economía cotidiana. Frente a esta estrategia de ampliar por centro, las primeras declaraciones del pre candidato a vicepresidente (que parece tener más fueros de los que se acostumbran para tal candidatura) pretenden impartir tranquilidad, no para las y los argentinos, sino para los representantes del Fondo Monetario Federal y los mercados trasnacionales.</div>
<div class="_2cuy _3dgx _2vxa"></div>
<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">Pichetto pareciera ser el “cerebro” que “Pinky” necesitaba para tranquilizar a los intereses norteamericanos, por qué no al círculo rojo, que no pudo evitar el derrumbe de la imagen de Mauricio Macri a pesar de haberle brindado un apoyo mediático al cien por ciento. Habla de acabar con el “pobrerismo” y con el “populismo autoritario”, frases que parecen insultar la voluntad mínima de ocuparse como Estado de quienes pagan la crisis con hambre. Con el cinismo al día de negar que una persona junta cartones para inventarse un trabajo donde no lo hay.</div>
<div class="_2cuy _3dgx _2vxa"></div>
<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">La candidatura del senador Pichetto adquiere además tintes bolsonaritas. Durante los últimos años, su figura se ha convertido en una de las principales abanderadas de la política xenófoba que desde el gobierno y algunos sectores de la oposición se promueve. Es el impulsor de proyectos de Ley que buscan el cobro de derechos básicos como salud y educación para migrantes en Argentina. En una ocasión Pichetto llamó a “reforzar la frontera”, porque la Argentina recibía “demasiados delincuentes” y llamó a “echar a patadas a todos los extranjeros que delincan”. Quizás su cita más conocida es cuando aseguró que Argentina se había convertido en un “ajuste social de Bolivia y ajuste delictivo de Perú”.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">Que Pichetto se alineara de manera tan clara a la política antimigrantes y facilitara desde su bloque de diputados y diputadas las políticas de ajuste, es la muestra que su elección como candidato a la vicepresidencia para acompañar a Macri no es casual y no responde a una mera coyuntura. Sus discursos y apuestas calan profundamente en muchos sectores de la sociedad que hacen suya la idea del “enemigo interno”, sea este Mapuche, migrante, militante social, incluyendo sectores simpatizantes con el denominado, por parte del status quo, como “peronismo racional”. Estas expresiones, que en otro momento habrían sido censuradas, y que hoy tienen toda la protección y difusión mediática, nos ponen frente a la radicalización del proyecto de las derechas argentinas, sin caretas, con su rostro más verdadero.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">El show del cierre de las candidaturas presidenciales sucede al mismo tiempo que se dirimen las elecciones provinciales. La especulación electoral no había quedado tan en evidencia como en este contexto, donde la mayoría de los resultados en las provincias le dieron el triunfo a los oficialismos provinciales de distinto signo, con un marcador abultado en contra del macrismo. Otras paradojas también atraviesan el presente, gobernadores electos que defienden el modelo que sostienen sus adversarios. Quizás el caso más emblemático es la situación de Entre Ríos, donde el gobernador reelecto Bordet, del Partido Justicialista, ganó a pesar de impulsar el veto al límite a las fumigaciones en el área de las escuelas rurales, convalidado por el poder judicial, en defensa de un modelo productivo que envenena y mata a sus propios electores y electoras.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">El extractivismo, como modelo productivo integral de nuestra economía no parece estar puesto en cuestión por las principales alianzas, con excepción del FIT, que alcanzó una fórmula electoral en unidad, quedando sólo por fuera el Nuevo MAS.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa"><strong><span class="_4yxo">Feminismos</span></strong></div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">Que la fórmula Macri-Pichetto fuera cuestionada ante la posibilidad de incorporar una mujer en la fórmula presidencial pone en evidencia el abismo que hay entre la demanda de los movimientos feministas y el oportunismo en el armado en las fórmulas. Mientras el feminismo reclama la igualdad de acceso de mujeres, lesbianas, travestis y trans a cargos de conducción en partidos, organizaciones sociales, gremios y otros espacios de construcción política; los armados demuestran que la incorporación de una mujer (por hablar de una identidad privilegiada en relación con otras disidencias) en una candidatura visible le limpia la cara a un modo de armado político que se dirime mayormente en pactos de “caballeros”.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">Las figuras que emergieron en estas elecciones dan cuenta de que aún falta mucho para romper con una casta privilegiada de varones y para que se propongan a representantes de nuevas generaciones: Alberto Fernández, Mauricio Macri, Lavagna, Urtubey, Pichetto son ejemplos claros de lo que se enuncia. En las fórmulas presidenciales solo la del Nuevo Mas es encabezada por una mujer.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">Las listas de legisladores se irán nutriendo de mujeres a partir de la renovación de la ley de cupo que aumentó del 33 al 50 por ciento.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">Aún así, mientras el feminismo demostró ser el movimiento más masivo y vital en los últimos años, con una lógica solidaria y horizontal hasta ahora no vista en otros ámbitos, las estrategias electorales responden a esta demanda de igualdad de acceso y oportunidades con improvisaciones parciales y meramente superficiales.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">El giro conservador de estas elecciones pone de manifiesto con mayor crudeza lo lejos que estamos de una auténtica paridad, a pesar de algunos avances.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa"><strong><span class="_4yxo">Una derechización a tono con la región</span></strong></div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">Si bien mirar el sistema representativo a nivel nacional colabora a la hora de recortar un análisis político, el aporte geopolítico no puede dejarse de lado, menos en tiempos de transnacionalización del capital y globalización de las comunicaciones. Lo que se puede caracterizar como una crisis en el sistema representativo de los últimos diez años no es más que una reconfiguración de las formas de la llamada democracia burguesa. Y en ese sentido, en lo que respecta al continente americano, el golpe de estado en Honduras contra el gobierno de Mel Zelaya, justo hace 10 años, funcionó como una bisagra. Se trata de un acontecimiento poco mencionado en la historia reciente que no sólo fue el inicio del fin para los gobiernos progresistas y populares, sino también un instrumento que posibilitó nuevas formas de manipulación política. Este proceso continuó en el año 2012 en Paraguay, con el golpe a Fernando Lugo, seguido por el impeachment contra Dilma Rousseff en Brasil en el año 2016.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">El panorama electoral de los últimos años se compone, entre otros, por Iván Duque en Colombia, Jair Bolsonaro en Brasil, Mauricio Macri en Argentina, Mario Abdo Benítez en Paraguay, Juan Orlando Hernández en Honduras; todos representantes de políticas conservadoras y neoliberales. Se trata, también, de presidentes que en la instancia electoral se enfrentaron a candidatos/as progresistas, ya sea la fórmula Petro-Robledo en Colombia o Fernando Haddad como el candidato del ex presidente Lula Da Silva, hasta el momento privado de su libertad por una causa armada, como ha sido comprobado recientemente. Con tintes más conservadores, pero funcionando como oposición a la derecha liberal más rancia, también se entienden las postulaciones de Daniel Scioli como el candidato de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner o de Salvador Nasralla en Honduras. Las excepciones las constituyen, a pesar de los múltiples ataques, los gobiernos de Nicolás Maduro y Evo Morales, como piezas de una arqueología que resisten a las permanentes erosiones. Sin olvidarnos, tampoco, del giro inesperado hacia la derecha del candidato de Rafael Correa en Ecuador, Lenin Moreno, empatizando con los nuevos tiempos conservadores.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">En lo que va del año, el primer semestre vislumbra un escenario de aun mayor retracción. El triunfo de Nayib Bukele en El Salvador, quien contó en su equipo de campaña con asesores de la oposición venezolana, sirvió para sacar a otro gobierno de corte progresista en una región clave para Estados Unidos, como lo es el Triángulo Norte de Centroamérica. Bukele además sintetiza una nueva forma por parte de la derecha de hacer política con lógicas “millenials”, ganando popularidad a base de un trabajo fino de marketing digital y el uso de la big data. Algo que ya se ha visto en campañas como la de Bolsonaro o Macri, y en el “golpe de Estado” virtual protagonizado por Guaidó. Las redes sociales han ganado peso como herramienta predilecta de la derecha para difundir y reafirmar sentidos comunes que le son favorables.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">Estos acontecimientos ponen de manifiesto lo que a muchos y muchas especialistas les ha gustado llamar como polarización, divisiones sociales profundas que desbordan las urnas y se perpetúan cotidianas. Es en ese sentido que el concepto “crisis de la democracia” entra cómodo desde las teorías posmodernas. Pero aun así las fichas se siguen acomodando en el tablero electoral sin cuestionar las reglas. Por eso, no hay nada de anti democrático en la llegada de un comediante a la presidencia de Guatemala ni de un Donald Trump -anticipado por Los Simpson- al gobierno de los Estados Unidos, y menos aún del surgimiento de partidos antisistemas en Europa, como recientemente se vio en las elecciones del Parlamento Europeo. Presidentes que polemizan en cuentas de twitter personales, la invasión de fake news y redes sociales que se saltean los tiempos de veda electoral, porcentajes e intenciones de votos que deambulan entre izquierdas y derechas en cortos plazos, el panfleteo electoral permanente de las iglesias en los distintos territorios, son algunas de las nuevas formas que hacen y definen a los sistemas representativos.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa"><strong><span class="_4yxo">El límite de la gobernabilidad</span></strong></div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">El golpe conservador de la región resquebrajó el espejo de la gobernabilidad argentina sin estallarlo. Lo cierto es que un poco de presión podría hacer precipitar los vidrios y cortar a quien se encuentre a su paso. El sistema gravitacional del Capitalismo suele hacerlos caer hacia quienes están abajo en la pirámide. Gane quien gane en octubre (o noviembre), ¿cuál es el costo real, material y emocional de la deuda contraída con el Fondo? La discusión parece dirimirse entre dos grandes vías que prometen variaciones en el tono, en los tiempos o en las formas, pero no en los objetivos. La fragilidad de la economía argentina, atada a una deuda descomunal que evidenció lo débil que son las estructuras que nos sostienen como sociedad, capaces de desmoronarse en poco más tres años y medio, es central.</div>
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<div class="_2cuy _3dgx _2vxa">Con las elecciones a la vuelta de la esquina, y con una debilidad del macrismo que quedó evidenciada en la fórmula presidencial gorila-peronista del Pro, el oficialismo continúa a ciegas con el ajuste. Luego de obtener avances en la reforma de los convenios petroleros, de la televisión, lechero y algunas automotrices, las cámaras patronales apuntan al gremio de los bancarios, uno de los más sólidos y combativos durante el macrismo. La reforma laboral nunca se abandonó, solo se avanzó por partes. La destrucción de derechos laborales y previsionales nunca se descentró de la mira oficialista, por lo que un triunfo en los comicios de esa fuerza augura una profundización del modelo. De una derecha empresarial nada distinto se puede esperar y el ahorque encontrará un límite en la conflictividad creciente. La fortaleza de cada actor político determinará el resultado de ese proceso. Queda a la especulación cuánto estaría dispuesta a pagar la oposición, en caso de ganar, para garantizar la gobernabilidad.</div>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/macri-pichetto-la-derecha-no-hay-nada/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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